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 ¿Hay calma tras la tempestad?

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Hannibal King
Honor Felino
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MensajeTema: ¿Hay calma tras la tempestad?   Vie Ene 21, 2011 4:12 pm

Frío. Frío, frío y mas frío...ademas de unos pies bastante mojados. Eso era exactamente lo que estaba sintiendo al caminar por la ventisca que me tenía atrapado. Había escuchado rumores de un antiguo cazador de Felians, y quería encontrarle, por si tenía algo que ver con mi padre. Pero lo cierto es que el frío que sentía en esos momentos estaba consiguiendo que me olvidara de manera completa de por qué había emprendido ese viaje. Ya que, a pesar de llevar algo de ropa de abrigo, el frío me estaba entrado por todos lados, y principalmente pro los pies. Y menos mal que llevaba mi palo como punto de apoyo, ya que podía sentir antes de dar los pasos si la nieve aguantaría, o se iba a hundir y, hasta ese momento, no había encontrado ningún punto de hundimiento.

Pero de repente, noté como el palo se hundía mucho en al nieve, y casi tropecé y caí de bruces, lo que no sucedió de milagro. Sonreí para mi mismo y di un paso largo, para evitar ese agujero de nieve...Pero eso solo consiguió que el pie derecho se me quedara incrustado en la nieve, debido a otro agujero que no había visto. La nieve me llegaba casi hasta la rodilla, y yo estaba en una posición algo cómica, y eso me cabreó un poco. -Maldita sea...si es que esto solo me pasa a mi. ¿A que felian se le ocurriría venir tan al norte? A mi, solamente-Maldije para mi mismo, mientras intentaba sacar el pie de la nieve. Lo intenté con el pie, pero no pude, así que lo intenté de nuevo con mis manos, y tampoco dio resultado. No pensaba quedarme resignado a morir allí por congelación, así que empecé a buscar un punto sólido con el palo, hasta que lo encontré. Incrusté allí uno de sus extremos, y me agarré con las dos manos. Empecé a hacer fuerza, y finalmente, logré sacar el pie de la nieve. Noté como la nieve ya era agua, y empezaba a enfriarme el pie. Maldije para mis adentros, y comencé a caminar de nuevo, algo mas atento e intentando que el pie entrara en calor.

Pero eso era difícil, ya que la temperatura del entorno no ayudaba mucho, y notaba como el píe empezaba a perder la sensibilidad. Si seguía así mucho rato, la sangre dejaría de llegar, se pudriría, y tendría que cortármelo, y eso, la verdad, no me hacía mucha gracia. Fue entonces, cuando entre la nieve que caía fuertemente lo que parecían ser las puertas de una ciudad. Me paré unos segundos, y miré con atención. Y sí, eran las puertas de lo que parecía ser una pequeña aldea. Aceleré el paso, con intención de llegar rápido, apra poder comer algo, encontrar una cama, y poder entrar en calor y evitar perder mi pie derecho.
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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Vie Ene 21, 2011 7:42 pm

-Aquí está la joya que me ha encargado señor, a decir verdad ese terrateniente no era para nada amistoso, pero pude hacerme con ella sin mucho problema.- Dije mientras extendía mi mano y dejaba una joya de colores violaceos y brillantes sobre el mostrador de aquella posada.

El hombre tapó rapidamente la joya con su mano, para evitar otras vistas que no quería tener sobre aquel objeto, tras un gesto de conformidad en su rostro tomó una bolsa que al parecer ya tenía preparada debajo del mostrador, y la arrastró hasta quedar a mi alcance.

-Has hecho un gran trabajo Bel...- -Replica- Respondí, -Dime Replica, ya no me conocen con ese nombre desde hace mucho tiempo.-Ya había trabajado para ese sujeto con anterioridad, y por desgracia sabía algunos datos mios que no daba a conocer con facilidad, como mi nombre por ejemplo.

-Puedes quedarte esta noche aquí, si así lo deseas.- Dijo amablemente mientras tomaba un trapo y comenzaba a pasarlo por la estantería.
-Muy amable de tu parte, lo tendré en cuenta.- Dije mientras guardaba la bolsa en uno de los bolsillos de mi cinturón.

Hice una pequeña reverencia y salí de la posada. Para mi sorpresa estaba nevando fuertemente, el frio era bastante intenso y no era muy inteligente quedarme allí afuera esperándo que se me congelasen los pies.
Entré nuevamente, la puerta cerró fuertemente gracias al viento que corría por la zona.

-Creo que me quedaré aquí un rato, si no te molesta claro.-
-Desde luego amigo, allí tienes el hogar si quieres calentarte un rato.- Dijo atentamente.

Sonreí mientras me dirigía a una pequeña mesa que daba cerca al hogar, una especie de sala donde uno podía quedarse a comer o conversar con alguna persona, en mi caso solo esperaba que la tormenta se detuviese y pudiera salir a divertirme un rato.
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Xemek Korzas

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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Sáb Ene 22, 2011 1:52 am

Off: substituyo a Mana, mi otra cuenta.

On:

Un paso tras de otro, sin mirar al frente y con la vista fija en las empapadas botas de piel, que al son de la marcha, emitían un peculiar sonido. Las rodillas flaqueaban, el estómago crujía, y los ojos escocían. Los labios, morados, tiritaban de frío, y hacían castañear los dientes. Las pieles gruesas que cubrían el torso de aquel inmenso hombre, cubiertas de una fina capa de nieve, absorbían el agua y a cada minuto, se hacían más y más pesadas. Las cosas no pintaban bien para aquel joven de mirada llameante y viva, que a pesar de las inclemencias del tiempo, resignado a perder ante la tempestad, seguía adelante, persistente y tenaz.

Xemek, a pesar de haber vivido siempre en la estepa ártica, estaba realmente al límite de sus fuerzas en aquellos páramos alejados de la mano de los dioses. Su fuerza de voluntad hacia muchas horas le había abandonado… sólo la vibrante mirada que parecía arder por dentro, esa alma inquebrantable, heredada de su madre le mantenía en pié, sin apenas saber cómo.
Era increíble que hacía apenas unos meses atrás, Xemek estaba recluido en Drokken, un pueblo de la estepa ártica, sin saber apenas nada del mundo exterior. Sin saber ni cuándo ni cómo, su indómito espíritu le había llevado a través del mar a esas misteriosas y desconocidas costas… semanas después ya estaba encaminándose hacia las tierras dónde ahora sufría sus inclemencias. Sabía de un pueblo reconocido por su gran cultura; un pueblo dedicado a la perfección de sus artes. Allí era dónde se dirigía Xemek, un joven que apenas había superado la pubertad y que había decidido hacer realidad sus sueños más profundos...

Pero la realidad, que en esos momentos lo estaba aplastando con todas sus fuerzas, lo tenía preso en sus crueles garras. Ni tan siquiera la inmensa concentración que mantenía Xemek para mantener sus pasos rectos y firmes le salvarían esta vez de caer rendido ante el cansancio. Sabía que al superar la colina que tenía en frente, habría otra más esperándole, sin perdón ni piedad, y tras esa otra, una aun más alta que la anterior.

… Más el destino quiso que aquel joven se salvara. A pesar de su inexperiencia y su poco juicio, los dioses le habían ofrecido una nueva oportunidad. Un espeso humo negro se distinguía incluso a través de aquella espesa tormenta de nieve. “Estoy en casa” pensó nada más verlo el joven Xemek. Era quizás por la similitud con sus tierras… o por el acogedor humo negro. Un arrebato de nostalgia rodeó a Xemek, que parecía ahora recobrar fuerzas por momentos. Lo que antes parecía unos pies abatidos y sin fuerzas, eran ahora liebres que saltaban a través de la nieve, esperanzados de someterse a un caliente y acogedor fuego.

Apenas llegó al pueblo, del cual apenas pudo apreciar nada, debido a la recién tormenta, una luz se dejó entrever entre el mar blanco de la nieve. Una puerta, entreabierta, dejaba escapar un pequeño y siseante rayo de luz.

- ¡Entra joven!¡Corre, o morirás cogelado!- una voz ronca, aunque dulce se hizo oir a través de la puerta

Parecía que esta vez, Xemek se había librado de la muerte por muy poco. Su temperamento impulsivo lo había llevado a una experiencia realmente peligrosa. Pero él había sobrevivido, y ahora, podía aprender de su error, puesto que tenía otra oportunidad. Él era consciente de ello, y estaba feliz por eso.

Se adentró en aquella casa, agradecido de aquel gesto de amabilidad desinteresada…
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Desmond Morgan

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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Dom Ene 23, 2011 12:08 am

El frio, tan purificador y a la vez tan mortal. Pues estaba metido en una ventisca con una nueva victima sobre el hombro, un nuevo alimento para mi Oscuro Pasajero. ¿Que me habia llevado hasta alli?, ni siquiera yo lo sabia. Simplemente vagaba sin rumbo, algun resquicio o señal de que pudiera encontrar al asesino de mi familia, algo que pudiera indicarme que al menos estaba en la pista correcta, tan solo una seña. Pero de momento eso no lo tenia y andaba por el vasto mundo en busca de tal ansiada señal. Sin embargo a veces las intuiciones o simplemente el destino es cruel, y este me llevo a encontrarme con un bandido que pensaba que en la fria nieve todo el mundo era débil. Vencí sin problemas al malechor y me encontraba con el sobre el hombro, buscando algun lugar con el culminar mi ritual y por fin que mi Oscuro Pasajero se tranquilizara por un tiempo.
Conforme iba avanzando la nieve me cubria mas y mas los pies, y una manto blanco de nieve cubria mi espalda, al bandido y mi capucha, por suerte iba bien abrigado. Con el peso de mi futura victima cada vez me hundia mas en la nieve asi que decidí aligerar equipaje mantandolo encima la nieve, esta lo ocultaria. Asi que le despoje de su ropa, esta me serviria como ataduras, le ate las manos y los pies y finalmente lo tumbe en la nieve. Me llevé la mano al bolsillo de mi pantalon, sacando un frasco, abriendolo y posandoselo cerca de la nariz para que mi victima, sobresaltada, despertará y viera la escena.
-No hay otra manera-dije-Requiescat in pace-y clave la daga en el pecho del bandido. Limpie mi arma en sus ropajes, me atuse los ropajes, me coloqé bien la capucha y empecé a hundirlo en la nieve. Segui mi camino con mi Oscuro Pasajero ya satisfecho, la tempestad arreciaba y creia que iba a morir. Habia sitios en el que pisar en falso era algo bastante malo, los pies se me quedaban enganchados peor lograba sacarlos, tirando de estos. Al final ya casi sin aliento vi una puerta, y aligeré el paso hacia esta.
-Desmond.-dijo una voz a mi lado.
-Tardabas en aparecer Quinn.-dije sin mirarle.
-Crees que dejar el cuerpo ahi es buena idea-me dijo poniendose delante con el teletransporte que solo tiene un personaje de mi imaginacion.
-Si. Es lo mejor.-dije asintiendo.-Mejor que mi Oscuro Pasajero este bien alimentando. ¿No crees, padre?.-
-No eso no es lo que queria decir, cualquier persona puede descubrir el cuerpo y en los primeros que se fijaran serán en los extranjeros.-evidenció Quinn.
-Aparta de mi vista, ya. Se que es lo correcto.-dije con la vista fija en el enorme porton. La nieve arreciaba mas y mas hasta el punto que el porton se hacia borroso cubierto por la extensa cortina de nieve pero tenia que alcanzarlo pues tras el habria una ciudad donde podria estar a salvo asi que, hacia alli me dirigia.
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Hannibal King
Honor Felino
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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Dom Ene 23, 2011 1:38 am

Tras una dura, larga, tediosa, cansada y terriblemente fría caminata, conseguí llegar a los portones del pueblo, que estaban abierto. Me desplace hasta el centro de la plaza, buscando algún punto para resguardarme, pero todas las casas estaban cerradas a cal y canto, y no había manera de saber si había alguien dentro. Comenzaba a desesperarme, cuando de repente, escuché una voz. Me di la vuelta, y vi una puerta abierta, con alguien en el portal, y haciéndome señales con una mano. Me puse en camino, a través de la ventisca, hasta que llegué a la casa, y me derrumbé en el suelo, extenuado, y sin conocimiento...

...Cuando me desperté, estaba tendido en el suelo, con varias mantas sobre mi, y sentía que estaba desnudo. Me incorporé rápidamente, pero solo pude ver que mis pies estaban junto al fuego, y que ya estaban completamente secos. Mientras que mi ropa estaba tendida sobre otro fuego, y parecía que se estaba secando. En otro punto, descansaban mis pertenencias. Y en otro, estaba sentado un hombre en una silla, mirando las llamas mientras fumaba de pipa. él debía ser quien me había salvado la vida, así que me apresuré a darle las gracias.

Spoiler:
 

-No me des las gracias a mi muchacho, sino a mi esposa. Ella fue quien te vio en la plaza, muerto de frío.-Dijo mientras se daba la vuelta, sonriendo. -Ahora está ocupándose de unas cosas, pero enseguida bajará. Por cierto, mi nombre es Orkland McBirther, y soy el jefe de esta aldea.

Me extendió la mano sonriendo, así que se la acepté sin ninguna clase de remordimientos. Parecía una persona bastante agradable, con la que se podía mantener una buena conversación. Me apresuré a empezar una conversación, cuando de repente, entró una mujer, de mas o menos la misma edad que Orkland, bastante apresurada y con cara de miedo. Se acercó a él, y le enseñó algo que no pude ver. Ambos hablaron, y ella asintió, y se fue corriendo. Orkland suspiró, dio una larga calada a su pipa, y miró al fuego seriamente.

-Has elegido un mal día para pasarte por mi pueblo...

-Hannibal. Hannibal King.

-De acuerdo Hannibal. Sé que seguramente estés buscando algo, pero mañana pasará algo malo en este pueblo. Por desgracia, no puedes irte, así que te enterarás de lo que pasará en un rato.

-Pero...¿que es lo que va a pasar Orkland? ¿Que demonios va a pasar mañana? Dímelo por favor. Me has salvado la vida, y quiero ayudarte en lo que sea.

-No es algo sencillo de explicar Hannibal. Es que mañana vendrá...-De repente, su voz quedó cortada pro el tañido de una pequeña campana. Con la fuerza que sonaba, debería de estar resonando en todo el pueblo. Vi como Orkland se levantaba, y apagaba su pipa. -Ahora sabrás lo que pasa aquí Hannibal. Tú y todos aquellos extranjeros que se encuentren aquí, sabrán la maldición de este pueblo.

_______________
Bueno, ahora todos tenéis que dirigiros a esta casa. Dos estáis en una, y tenéis que ir, ya que es una llamada de reunión de esas, y aquí los extranjeros también entran. Así que ya sabéis lo que toca hacer Wink
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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Dom Ene 23, 2011 7:47 pm

El chisporrotear de las brazas ya se había acoplado a mis oídos, el frío poco a poco iba desapareciendo de mi cuerpo y comenzaba a recobrar las energías que había gastado en mi misión y en el largo caminar hacia aquí.
Corrí aquellas cortinas de color rojo que se encontraban a un lado, el paisaje que se divisaba a través de los empañados vidrios de la ventana revelaban que la tormenta había cesado.

No tenía algo para hacer aquí puntualmente, solo descansar hasta poder estar al cien por ciento para volver a Arendia, aunque quizás el destino me estaba esperando con una nueva misión, y junto con ella alguna que otra recompensa.
Me levanté de la silla en la cual me encontraba sentado para luego dirigirme hacia el mostrador, el recepcionista ahora se encontraba tan solo leyendo un pequeño libro, por curiosidad intenté ver la tapa de este, cuando unas pocas palabras me despistaron.

-Es una novela de misterio.. Replica.-
Dijo como si le costase decir mi sobrenombre.
-Entiendo, sabes viejo, creo que iré afuera a por algo de comer, estoy hambriento.- dije de forma amistosa.

El hombre tan solo me miró y me devolvió la sonrisa que le había ofrecido. -No tengo nada para ofrecerte, sino lo haría con mucho gusto. Pero cuando encuentres lo que quieres puedes venir a disfrutarlo aquí, libre del inmundo frio de Drasnia.- Dijo gentilmente.

Tan solo respondí con un gesto e inclinando la cabeza, luego de eso me dirigí a la puerta para salir otra vez al frondoso paisaje blanco que ya me estaba fastidiando demasiado.
Comencé a buscar con la mirada alguna taberna o tienda donde pudiese comprar algo para comer, al ver fallida mi busqueda visual, me digné a caminar unos cuantos metros para ver más allá de donde me encontraba ahora.

El chisporrotear de mis botas contra la fría nieve y el susurrar del viento a través de las edifciaciones del lugar ya era algo a lo que me había acostumbrado, sin embargo el estómago rugía cada vez más.
Fue hasta aquel momento en que mis ojos vieron una figura salir de una bella casa, un hombre, de alta edad al parecer, bigotes largos y algo de pelo recubriendo parte del craneo.

Con un gesto me dió a entender que me dirigiese hacia allí, cosa que hice sin dudarlo. Al llegar solo lo miré esperando ancioso que las palabras saliesen de su boca.
-Vaya vaya, hace mucho tiempo que no veo un bufón, y menos por estos lugares.- Dijo de forma gentil, aunque el termino "bufón" no me agradaba mucho, sabía que lo decía cortesmente, por lo que me callé.
-Debes de tener frío ¿Verdad?.-
-Y hambre.- Agregé.

El hombre sonrió -Ven, pasa, veré si tengo algo para ofrecerte.- Dijo mientras entraba a su casa y se volteaba hacia mi, esperando que imitase su acción, lo cual hice.

Dentro su casa parecía bastante confortable, muebles de roble y un buen decorado daba una sensación cálida y rustica, me sentía cómodo allí dentro.
Más adelante se encontraba un hombre que me había llamado la atención, este se encontraba arropado con varias mantas, y daba la sensación de que se encontraba desnudo, o al menos su torso lo estaba.

-El es un extranjero, al igual que tú.- Dijo mientras miraba a aquel hombre.
-Ya veo.- Dije en voz baja, para que solo me escuchase el anciano.

Me acerqué a el hombre, parecía que había sufrido mucho el frío, ahora estaba reposando junto a un hogar, seguramente me había visto, aunque intenté no estorbarlo, tan solo decir unas palabras de cortesía.
-Un gusto.-
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Xemek Korzas

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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Mar Ene 25, 2011 1:27 am

Tras la puerta, una cálida casa, aparece ante la vista de Xemek. Tras de sí, la voz que lo había llamado dentro cierra la puerta de golpe. Allí dentro, el calor era algo muy preciado y valioso.

La casa, si es que así podía denominarse ese habitáculo, apenas hacía el tamaño de un gallinero, pero parecía que sus propietarios habían aprovechado muy bien el espacio. Al acostumbrarse a la luz de las velas que tenuemente iluminaban aquella estancia, Xemek pudo percatarse de más detalles. La casa parecía estar al límite de sus capacidades en cuanto a gente: había un hombre estirado al lado de una chimenea de piedra que emitía un incansable fuego; parecía agotado. Una pareja de ancianos, que parecían desvivirse por su supuesto invitado, un hombre realmente extraño, puesto que vestía talmente cómo un bufón de feria. Xemek retrocedió un paso al ver la máscara de maquillaje que llevaba puesto. “Este hombre parece peligroso”, pensó Xemek para sus adentros.

Los ancianos, que parecían ser los propietarios de aquella casa, atendían al hombre junto a la hoguera, al mismo tiempo que preparaban algo de beber para el extraño bufón.

Xemek, que se había quedado en la entrado como un palo de escoba, fue inducido por la gentil señora de la casa a sentarse en una mesa que tenían junto al fuego. Xemek, un poco incómodo, saludó a los presentes con la mano.

- Anda, no seas tímido hijo… son viajeros, cómo tú… parece que os gusta llegar en grupo pero en el momento equivocado…- dijo esto último con un rostro triste y abatido, dejando a Xemek desconcertado y confuso.

El anciano, que parecía ser el hombre de la casa, lo miró con la misma pena y abatimiento que su mujer. Daba la sensación de que no habían llegado en el mejor momento. "¿Se les habrá muerto un ser querido y estarán de luto?" pensó Xemek, aunque no preguntó.

Tras unos minutos incómodos, una sopa caliente se postraba ante Xemek, apetecible y reconfortante. Xemek no pudo hacer más que agradecer con toda su alma la caridad de aquellas gentes misteriosas pero generosas.


P.D: lo siento... tampoco se que más poner.
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Desmond Morgan

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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Mar Ene 25, 2011 6:26 pm

Me dirigí hacia la puerta. Un nuevo lugar donde ser humano, donde ni mi identidad, ni lo que hacia, podia ser revelada. Mi hobby preferido, aquel al que inclusive yo temia y a la vez amaba, matar a personas. Me dirigí al porton que se encontraba abierto y observe las calles casi desiertas.
-Con este frio es muy normal.-dije para mi. Y era verdad aquel frio hacia tiritar cada parte de mi cuerpo. Me coloqué mejor el pañuelo y la capucha y me arrope lo mejor que pude con la capa que iba unida a esta. Senti algo de alivio que fué momentaneo pues el frio volvio a colarse entre los pocos huecos que dejaba. Desesperadamente busqué un reducto en el que protegerme de aquel frio glaciar. Absolutamente nadie iba a aceptar a un extranjero en su casa, y mas aun si este extranjero tenia una daga oculta e iba encapuchado. Y mas aun si descubrian que era alguien que mataba por placer. Todo esto me rondaba por la cabeza, si soy algo paranoico en cuanto a la gente nueva puede ser un acto de proteccion. Entonces un ruido resonó en todo aquel lugar, posiblemente oido por todo el pueblo, me dirigí hacia donde creia que provenia el ruido. Era una casa bastante pequeña. Empujé la puerta y entre apresuradamente en aquel lugar. Todo mi cuerpo se estremeció de placer al notar el calor de aquella casa, y observé la escena,
-Ahi lo ves, Desmond-dijo una voz a mi oreja, esa voz que aparecia siempre en los momentos mas inoportunos.-Un bufón y un querrero pintado, ¿Ves por que te tienes que regir por mi codigo?. Tienes que evitar precisamente estas cosas, esa gente posiblemente haya matado inocentes.-
-No, no me rijo por tu codigo, padre. Ahora tengo el mio propio.-dije entre dientes aprovechando que aun tenia el pañuelo puesto y, o al menos eso creia, nadie habia reparado en mi.-Esa gente puede ser como yo, matar asesinos para proteger inocentes.-
-Desmond-dijo Quinn pero lo ignore por completo al ver que una anciana se dirigia hacia a mi y reparé en el hombre tumbado sobre la cama al lado del fuego, atendido por otro varón anciano asi que aquella mujer debia ser la esposa de aquel hombre, que parecia desnudo, algo raro debido al frio que hacia fuera de aquella casa.
-Hola, joven.-dijo la anciana-Vas muy abrigado, eso esta bien.-dijo repasando mi ropaje de arriba abajo. Yo me hice el despistado y comencé la actuacion estelar.
-Ah, lo siento-dije quitandome el pañuelo, bajando la capucha hasta hacerla reposar en mi espalda y mostrar mi sonrisa mejor fingida.-No quiero ser osado, pero me gustaria algo que me hiciera calentarme-
-Esta bien, ¿Y tu eres?...-dijo la anciana.
-Donde estan mis modales-dije sonriendo otra vez.-Me llamo Kyle, Kyle Buttler.-si querian saber mi nombre verdadero primero tendria que estar seguro de que podia confiar en todos y cada uno de la habitacion. La anciana fué a por un cuenco donde hecho una sopa caliente.
-Desmond, sal de aquí, ya.-dijo Quinn, me habia olvidado de el.
-Ya pensaba que te habias ido-dije entre dientes y poniendome la mano en la boca a la par que me frotaba la nariz-Moriria congelado si saliera de aquí, padre-
-Espero que sepas lo que haces-tras esta frase llegué a la altura del guerrero y dije apenas un audible "hola" y me senté esperando el servicio de la anciana. Esperaba con ansia que habia sido aquella campanada.
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Hannibal King
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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Miér Ene 26, 2011 5:12 pm

Al rato de que la mujer de Orkland tocara la campana, empezaron a llegar otras personas, que parecían ser tan extranjeros como yo. Uno de ellos tenía pinta de ser un bufón, debido al aspecto que daba su ropa de colores chillones. Otro de ellos tenía pinta de bárbaro, ya que su piel tenía varios tatuajes, y lucía una buena capa de piel. Y el tercero de ellos tenía pinta de ser una de esas personas que no quieren ser reconocidas, ya que llevaba la capucha prácticamente calada hasta la nariz, por lo que era muy difícil reconocerle. ¿Acaso sería un asesino a sueldo? No lo parecía, y había cierta presencia en él que decía que no era mal hombre, aunque también es verdad que no inspiraba demasiada confianza. En cualquier caso, llegó la mujer de Orkland de nuevo, con mis ropas completamente secas. La dí las gracias, y fui a otra habitación a vestirme, ya que no me gustaba estar desnudo delante de desconocidos. Pero nada mas terminar de ajustar mi chaleco de cuero, volví a la habitación principal, donde la mujer de mi salvador, o la que podría ser mi salvadora, estaba dando al encapuchado un cazo con algo de sopa caliente. Me acerqué a ella dispuesto a darla mi agradecimiento, cuando se dio la vuelta sonriendo.

Spoiler:
 

-No me agradezcas nada, joven. Cualquiera habría hecho lo mismo-Me quedé sorprendido, ¿acaso es que Orkland y ella podían leer mi mente o qué?-En cualquier caso, tus cosas están en la habitación de arriba. Y ya de paso, enseguida te traigo un poco de sopa.

La mujer se fue sonriendo, mientras la miraba perplejo, ¿que demonios era lo que tenían Orlkand y su esposa, que adivinaban lo que pensaba? De cualquier manera, me senté en una silla, cercana al fuego y a los otros tres hombres, mientras cogía algo más de calor en las manos. En estas entró de nuevo Orkland, con la cara algo seria, pero sonrió al vernos en la habitación. El anciano se sentó en otra mesa en la que no había reparado aún, la cual era bastante más grande que la otra, y alrededor de la cual había doce sillas. ¿Acaso es que era una especie de reunión? Entonces recordé la campana, y el comentario de que era el líder de la aldea. ¿Acaso es que la campana era una llamada a la reunión? Pronto tendría respuesta, ya que entró por la puerta una persona a la que no había visto. Era algo bajo, y llevaba de la mano un libro, como si con las prisas se hubiera olvidado de dejarlo en su casa. El extraño hombre enseguida se quitó el gorro que llevaba, y dejó a la vista una calva bastante notable. El hombre se acercó a Orkland e intercambió con él unas palabras, antes de dejar su capa en una silla, y sentarse en ella. Orkland giró su cabeza hacia nosotros, e hizo un gesto con la mano, señalando al hombre.

-Este es el dueño de la posada del pueblo. Su nombre es Roderick.-El tal Roderick se giró un momento, e hizo una inclinación con la cabeza, aunque se paró un segundo mirando al bufón, al que parecía conocer de algo. Seguidamente, Roderick sacó el libro que llevaba, y se puso a leerlo mientras esperaba al resto de la gente. Yo miré de reojo al bufón, pero no me sirvió de mucho, ya que su pintura impedía saber que pensaba. Así que me acerqué a él, y me senté a su lado:

-Mi nombre es Hannibal, encantado -Esto se lo dije mientras extendía la mano.- Dime una cosa...¿De que conoces a ese tal Roderick?
_____________
Ahora podéis ir introduciendo a gente que vaya entrando, y empezar a hablar y todo eso XD
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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Miér Ene 26, 2011 9:18 pm

Ya eran muchas las personas que se encontraban en aquel hogar, luego de mi llegada y al haber pasado tan solo unos cuantos minutos, ya se encontraban junto a mi, además de aquel extraño hombre semidesnudo, un peculiar guerrero y un extraño hombre que apenas dejaba ver su rostro.
Saludé a todos los que se habían presentado debidamente, por alguna extraña razón todos eramos simples extranjeros que por la amabilidad de aquella gente habíamos terminado bajo un mismo techo.

Por un momento se me pasó por la mente el porqué de esta atenta pareja de ancianos, no mucha gente daba semejante atención a extranjeros totalmente desconocidos como eramos nosotros, pero tampoco tenía otra cosa mejor que hacer que acabarme el suculento plato de sopa que me estaba ofreciendo en este momento la simpática señora.

Le di un sorbo rápido, algo escandaloso, pero el hambre me ganaba en estos momentos y no pensaba en buenos modales. Todos parecían estar poniéndose cómodos, yo no era la excepción, me senté en una pequeña silla junto a la mesa donde estaban algunas de las demás presencias.

Pero en ese momento la puerta se abrió y ante mi apareció una figura bastante familiar, ~¿el viejo?~ Pensé.
El anciano lo presentó debidamente ante todos los allí presentes, aunque ya lo conocía, de hacia mucho tiempo.
Este se me quedó mirando, yo no pude reaccionar de otra manera que no fuese con unas palabras instantaneas.

-¿Viejo? ¿Qué haces aquí?- Pregunté para luego darle un nuevo sorbo a mi sopa, antes de que se enfriase.
-Belmo..- Mi mirada tajante hizo reconsiderar el decir mi nombre. -Replica, ¿Acaso aquí tenias que buscar comida?.- Preguntó amistoso.
-Estas simpáticas personas me la ofrecieron, no me pude negar.- Respondí de la misma forma. -Ah y sigue dejandome lugar en la posada, esta noche tendré que ir de nuevo.-

Aquel hombre que se encontraba aquí desde hace un principio me preguntó por Roderick, luego de presentarse, me parecía un hombre bastante amable.
-Oh, el es tan solo un conocido, de hace mucho tiempo, un viejo amigo si se lo quiere llamar de esa forma.- Dije mientras le dirigía una pequeña sonrisa.
Luego de eso dirigí unas palabras a la mesa y sus ocupantes.

-Bueno, veo que estaremos aquí un tiempo, pueden decirme Replica, esto.. y disculpen por mi presencia tan extraña, pero lamento decirles que no me verán de otra forma que no sea así.-
Dije mientras terminaba mi sopa y comenzaba a revolear la cuchara por los aires y tomándola con mis manos.
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Desmond Morgan

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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Sáb Ene 29, 2011 4:53 pm

Con el pañuelo rodeando mi cuello, haciendo las veces de babero y sorbiendo la sopa contemplaba como gente entraba en aquella casa. Era muy improbable por no decir que carecia de posibilidades de que en aquel lugar entrara alguien conocido que pudiera ponerme en algun aprieto. Pues estaba solo en el mundo asi que simplemente comtemplaba a las personas que alli habia, mientras recordaba las lecciones de Quinn:

-Padre-dijo un Desmond quinceañero, volvia a casa con las manos manchadas de sangre.-Padre-lo llamaba incansablemente.
-Hijo mio ¿Que has hecho?-dijo el, recibiendolo en la casa.
-No pude evitarlo-dije seriamente, pues el llorar para mi no existia.-Y ahora lo he matado, era malo con Kyle. El señor Buttler era malo con el.-
-¿Que has sentido?-dijo mi padre cambiando la expresion de la cara.-¿Como te has sentido al matarlo?.-
Yo me paré a pensar y lo miré sin hallar respuesta. Quinn asintió y me sonrió.
-Asi que te sientes mas calmado. Es muy normal, ¿Que ha pasado con Kyle?.-preguntó sentandose en la mesa y volviendo a comer de su plato.
-Kyle huyó no queria verme, sabe como soy, padre-dije, Kyle era mi unico amigo en aquel entonces y no lo he vuelto a ver.


Salí de mi ensimismamiento y volvi a sorber la sopa, esperaba que nadie se hubiera fijado en mi mirada perdida cuando estaba absorto en mis recuerdos, pues eso seria sospechoso. Recordaba a Kyle y a mi segunda muerte. Pues era el padre de mi unico amigo y por eso, precisamente, mi unico amigo empezó a odiarme. Comtemplé como el bufón se dirigia a otra persona que acababa de entrar parecia ser el dueño de la posada del pueblo, cosa que no le dí importancia.
-Bueno, Desmond, ¿Que piensas hacer?.-dijo una voz a mi oído. Hice como si sorbia las ultimas gotas de sopa que me quedaban y mire de reojo a la proyeccion de Quinn.
-No lo se, veré como paso el tiempo, primero tengo que saber que pasa aquí.-dije entre dientes, entoncés la puerta se abrió y mi vista se dirigió a la silueta que acababa de entrar.
-Ese es...-dijo Quinn, dubitativo. Y en efecto, el verdadero Kyle Buttler acababa de entrar en aquella casa, dejé el cuenco en la mesa y miré a todos los presentes cada uno parecia estar a lo suyo. Asi que, sin perder un segundo mas el tiempo me cubrí media cara con el pañuelo implorando que no me hubiera visto, las cosas parecian torcerse.
Tambien era verdad que la ultima vez que me vió mi cara, mi ropa y mis manos estaban manchadas de la sangre de su padre, quizás sin sangre no me reconociera... pero que digo claro que me reconoceria sin sangre, nadie puede ser tan estupido.
-Desmond, ¿que vas a hacer?-me preguntó Quinn a mi oreja, quizás fue impulsivo o quizás era lo que debía hacer pero, me acerqué a Kyle destapandome la cara y me di cuenta de algo, a los quince pocos chicos tienen barba. Quedaba la incognita de como resolver lo del nombre, pero ya se me iria ocurriendo algo sobre la marcha tan solo me intente mostrar simpatico con Kyle, y averiguar si tenia algo turbio que ocultar, para asi hacerlo callar para siempre.
-Hola, Kyle.-dije.
-¿Como?.-se sorprendió.
-Si, ¿No me recuerdas?.-dije apuntandome con el dedo.
-No...-dijo dubitativo, posiblemente si lo hacia buscar mucho en su mente saldria a la luz el nombre de Desmond Morgan.
-Patrice.-dije bajando la voz.
-Lo juro, no me acuerdo de usted.-dijo haciendo notar un ápice de mal humor.
-El hijo mayor de Quinn Morgan.-¿Me estaba encerrando yo mismo?, eso parecia.
-A.-dijo el. Hipocrita, yo no tenia hermanos.-Si, te recuerdo, ¿Como esta Desmond?.-vaya, pues si se acordaba de mi.
-¿Desmond?.-dije-Bueno el esta...-no se me ocurria nada, pero el propio Kyle me salvó.
-A... lo siento.-dijo el aunque se veia que no sentía pena, me seguía odiando. Ahi estaba yo, con mi viejo amigo de la infancia a el cual le quite a su padre y el cual me odiará siempre. Al cual, en su cara se notaba, no estaba muy convencido de que yo fuera quien decia ser.
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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Sáb Ene 29, 2011 10:50 pm

El tipo de la capucha se puso a hablar con un recién llegado, mientras que Replica y Roderick seguían mirándose. Entonces me fijé en el tipo extraño con aspecto de bárbaro. Estaba tumbado en la cama, y parecía dormido. Negué con la cabeza, y miré a la puerta, donde acababa de entrar una anciana, acompañada del que parecía ser el clérigo del lugar, el guía espiritual, vamos. Como Felian, nunca había creído en ningún dios, pero si que confiaba en el destino, y que todo estaba escrito, aunque una persona con una mentalidad fuerte si que podría romperlo, y vivir su vida. Medité sobre eso, mientras contemplaba las llamas de la hoguera, que danzaban alegremente, consumiendo la madera que había allí. No sabía mucho de lo que a hogueras se refiere, pero esa parecía que tenía para un rato largo. Además, aún seguía desprendiendo el mismo calor que cuando puse por primera vez un pie en la habitación, así que seguramente, aguantaría toda la noche. Cuando levanté la vista de las llamas, vi que bastante mas gente había entrado, y se encontraban todos sentados en la mesa larga de antes. Orkland se encontraba en uno de los extremos de la mesa, con el clérigo a su izquierda, y su mujer a su derecha. Pero lo mas curioso es que justo enfrente de Orkland, en el hueco que quedaba en la mesa frente a él, estaba vacío, y parecía que estaban esperando a alguien. Estaba a punto de acercarme a Orkland, para preguntarle a quien esperaban, cuando de repente, se abrió la puerta, pero sin nadie allí. Pensé que era al corriente, así que me dispuse a cerrarla, pero entonces:

-Por las barbas de mi primo Kultag, que frío hace hoy. Creo que tengo escarcha en la barba y todo.

Al principio me quedé sorprendido, ya que no veía a nadie. Pero entonces bajé la mirada al suelo, y me encontré con la mirada de un enano. Tenía las cejas fruncidas, y la barba era una extraña mezcla de castaño y blanco, que debía ser a causa de la nieve. El enano carraspeó, y me miró a los ojos con cara de mala leche
Spoiler:
 

-Oye gatito, ¿te importaría dejarme pasar? -Me moví a un lado, dejando pasar al enano, mientras este decía algo que no pude entender. Orkland sonrió, mientras negaba con al cabeza.

-Muchachos, os presento a Rodilik, el herrero del pueblo. Es, probablemente, el mejor artesano enano que he conocido.

-No digas tonterías- Dijo Rodilik, mientras se sentaba en la silla con algo de dificultad -No has visto a los herreros de mi ciudad. Eso si que son artistas. -Dijo mientras elevaba los ojos al cielo.

-Rodilik, no estamos aquí para hablar de tu ciudad, ¿sabes?-Eso lo dijo el que se sentaba dos sillas a la izquierda del enano, quien le mandó una mirada asesina.-Dinos Orkland, ¿por que nos has convocado?

Orkland se recostó en su silla, y miró a su mujer, quien asintió, y sacó lo que le había enseñado antes a su marido. Ella movió un poco la hoja, y la puso sobre la mesa. Todos se inclinaron sobre ella, y lanzaron insultos, y alguna mujer lanzó exclamaciones de miedo. Rodilik tuvo que recibir el papel en la mano, y tras leerlo dijo algo en Zargot, que seguro que era ofensivo. Presa de mi curiosidad, tuve la tentación de coger el papel, pero antes miré a Orkland. El me miró, y asintió con la cabeza. Cogí el papl, y lo llevé a mi mesa, donde lo puse ante Replica y yo. No me fijé en lo que hacía el otro hombre, porque yo estaba leyendo el papel. Estaba muy gastado, y la caligrafía era terrible, pero se podía distinguir lo principal: "Segundo Di-Ardaoin de Hydref iré a visitaros. Firmado: Jermund O-Kuruk". Levanté la vista pensando en una cosa, hasta que me di cuenta, ¡de que al día siguiente era el segundo Di-Ardaoin de Hydref! Levanté la vista, y miré a Orkland, que estaba cabizbajo.

-Chicos, sentaos por favor: Tengo que contaros una larga historia.
_______________
Off: Bueno, ahora toca sentarse. Tenéis permiso para empezar una discusión entre la gente, debido a que hay algunos que no quieren que sepáis lo que pasa en el pueblo, ya que no confían en vosotros. Lo que ocurre y lo demás, dejádmelo a mi, que os vais a llevar una pequeña sorpresa.
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Desmond Morgan

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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   Sáb Feb 12, 2011 6:41 pm

Off: Sorry por la tardanza, ya acabe, de momento, los examenes XD


La noche se hacia cada vez mas dificil, si bien era que la tormenta parecia arreciar, no era por eso. Si no por estar encerrado alli, con alguien que me odiaba, que no estaba convencido de quien era, y que me podia delatar en cualquier momento. ¿Delatar?, solo es un nombre, direis.No solo es un nombre, la gente se preguntaria por que habia dado un nombre falso. Solo alguien que no quiere ser reconocido da un nombre falso. El guerrero de la cara pintada yacia dormido, ¿como podia dormir con un monton de extraños rodeandole?. Veia la gente que pasaba adentro de la cabaña, yo seguía ojo avizor a los movimientos de Kyle, de momento nada sospechoso. Lo repasé de arriba abajo, si algo me habia enseñado Quinn era fijarme en las pequeñas pistas, primero me fijé en el bulto que sobresalia de uno de los laterales de su pantalon, me atreví a vaticinar que era una daga. Despues me fijé en la cara no parecia ocultar nada, pero cuando me fijé en sus manos parecia nervioso y se tocaba continuamente la manga, en la cual posé mi atencion. En esta, pretendia ocultar, una mancha casi imperceptible de sangre. ¡Ahi estaba!. Un alimento para mi pasajero oscuro, un alimento que ahora no necesitaba pues este aun no habia hecho acto de presencia desde aquel tipo en la nieve.
-¡Desmond!-chilló, en tono severo, una voz a mi lado.
-Lo voy a hacer, Quinn-dije yo que, obviamente, sabia que me iba a decir.
-Bien pero no ahora y no en estas condiciones, ¿Pretendes matar a alguien con tanta gente?. Hijo mio, has perdido la cabeza del todo.-dijo Quinn.-Y aun no estas seguro de que esa mancha sea de sangre.-
-Tengo una corazonada.-respondí yo.
-¿Ahora te guias por corazonadas?.-preguntó mi padre con un deje burlón.-¿Recuerdas la primera regla?-
-Y tu padre, ¿recuerdas la tercera?.-
-Es mas importante estar seguro, Desmond.-dijo mi padre. Tras esta conversación me dirigí a Kyle y le pregunté sin miramientos.
-Kyle, que es esa mancha de la manga.-pregunté, ojala no lo hubiera hecho.
-Viniendo hacia aquí tropecé con algo cuando lo desenterré de la nieve era un hombre con una puñalada en el pecho, necesitaba contarselo a alguien, aquí hay un asesino, en este pueblo.-¿que co..?. Habia descubierto el cuerpo, estaba seguro de que nadie lo iba a descubrir. Esta cambiaba drasticamente el plan, si bien era que en sus ropajes habia sangre , en los mios no. Eso era un punto a mi favor. Tras esto oí que llamaban a todos los que alli habia, supuestamente un historia iba a ser contada, y yo queria saber cual era.
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MensajeTema: Re: ¿Hay calma tras la tempestad?   

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¿Hay calma tras la tempestad?
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