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 Compartiendo Conocimientos (Privada)

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Zan
Chocodomador, kupó
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MensajeTema: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Dom Feb 13, 2011 1:04 am



-¡Bienvenido a Mirintdrel! Este es el mejor lugar de Vo Astur, quédese y disfrute de nuestro festival... estamos celebrando la buena cosecha que los dioses nos han entregado este año. Esta noche habrá un baile en la plaza, pueden asistir todos, señor, usted también es bienvenido... ¡Quédese unos días disfrute y relájese!-Dijo un hombre entrado en carnes apostado en la entrada de la ciudad, la cual estaba rodeada de una valla de madera construida con troncos de árboles, pero la puerta se hallaba especialmente decorada, al igual que las calles echas de casas de madera, la gente estaba animada... ¡había una fiesta!

-¡Gracias por informarme! ¡kupó! Que gente mas amable hay en este pueblo, y hay fiesta...-Dijo Zan subido en Popocho caminando por las calles, la gente estaba de un lado a otro, y habían muchos mas artistas que de costumbre por allí, bailarines, magos, ilusionistas, cuenta cuentos, y muchos mas, pero aun así muchos se apartaban mirando sorprendidos a ese conejo humanoide subido en el pollo gigante.-¡Oh! Y huelo comida... y muy deliciosa además... ¡Debemos ir a verla! Tal vez añadamos otra receta... o nos dejen ayudar en la cocina... ¡vamos!

-¡Kwieeeeeeee!

Zan había llegado a parar a aquella región en sus viajes simplemente viajando, no había imaginado que tendría la suerte de llegar en pleno festival a aquel lugar, pero era una oportunidad que no podía desperdiciar, seguro que había muchas cosas que escribir, mucho que dibujar, recetas que apuntar, y con suerte le dejarían cocinar... aunque...
Siempre era lo mismo, le encantaban sus trabajos, cocina, dibujo, y escribir... le apasionaban, sin embargo se sentía incompleto, quería hacer algo mas, eso se podría considerar que eran sus hobbies, su oficio mas bien era ser el jinete de Popocho, y tampoco se podía considerar un oficio, a parte de lo que conseguía que le daba la gente por sus historias, sus retratos, o mostrando a Popocho no conseguía nada mas... Era un poco dura esa vida, pero sobrevivía bastante bien, mucho mejor que otros que debían robar o matar para vivir, pero Zan deseaba hacer algo mas, aunque aun no había encontrado el que... No había nada a lo que se quisiese dedicar, nada le había llamado la atención... Por suerte para el, pronto, un nuevo arte encandilaría al pequeño silfo...
La música...

Zan llegó a la plaza, y le sorprendió que pudiese haber tanta gente allí... habían múltiples plataformas de madera, pequeños escenarios donde los artistas mostraban sus trucos, sin duda era una idea magnifica, les facilitaba el trabajo, en el centro, había un gran escenario de madera, detrás del escenario había una fuente de piedra que representaba a una mujer con una jarra de agua, de la que esta caía al estanque circular y se suponía que volvía a subir al jarrón... Zan había logrado que le contasen el sistema de funcionamiento de las fuentes, era algo complejo, y lo había olvidado, por suerte aun lo tenia apuntado en su libro, era una impresionante obra de fabricación de enanos elfos y feericos, mezclando la artesanía de la fragua con los conocimientos de magia de los otros.
El escenario se asentaba sobre un suelo de piedras circular, y dado que el escenario era cuadrado se podían ver en el suelo las marcas del circulo de piedra que había debajo. No había nadie en ese escenario, era el escenario donde se celebraría el baile y estaba despejado, solo un par de personas ultimando y afianzando el escenario.

Al fondo de la plaza, también redonda, había una larga mesa y en el lado que estaba cerca de la pared se hallaban los cocineros y sus herramientas de cocina, preparando sus platos.
Un arco de piedra daba la bienvenida a la plaza del pueblo, el arco también estaba decorado de cintas de colores y de flores, al igual que la plaza en general. Al fondo, encima del edificio donde estaba la mesa de la cocina había un enorme puente de piedra que iba de izquierda a derecha de la ciudad, el puente tenia largas tiras de tela con símbolos grabados, entre ellos el emblema de la ciudad.

Habían árboles dispersos por el borde de la plaza, y el sol estaba en el cielo, sin nubes, augurando un día perfecto, sin duda esa imagen era digna de dibujarse. Decidió que la comida seria para después, así pues se dirigió a uno de los, actualmente, pocos escenarios pequeños de madera y dejó a su montura a un lado de este, antes de subir al escenario y coger su libro y su carboncillo, con el que empezó a dibujar la escena, varias personas se acercaban a ver al silfo y a su montura peculiar, que era algo que les atraía, después, sentían curiosidad por ver que hacia con ese libro, y al final quedaban sorprendidos viendo como el pequeño estaba dibujando su plaza con una belleza considerable, por el momento solo se veían las formas, no le había dado color y dibujaba lo que veía, pero se veía claramente que era la plaza, dibujada con magnifica precisión. Algunas personas sonreían echándole unas moneditas al cuenco que tenia el escenario incorporado, algunos asaltaron a Zan, pidiéndole que les retratase, aunque el pequeño dijo que lo haría cuando terminase su dibujo de la plaza, algo que hacia sonreír a los clientes que se quedaban esperando pacientemente mientras veían como dibujaba.
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Rose Atillart
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Lun Feb 14, 2011 12:27 am

Hacía poco que se había separado de Veluzi en su viaje. La ciudad de Khardam quedaba en dirección opuesta a la de Yar Nardak, a la que se dirigía el raptor. La despedida había sido emotiva, Rose había dejado caer algunas lágrimas en el torso del raptor, y Veluzi por su parte trataba de disimulara la pena que le daba apartarse tanto de la joven chiquilla como de su capa de viaje que le había regalado.

El día se presentaba bueno, no había apenas nubes y el camino de tierra estaba muy concurrido, con lo cual Rose no debía preocuparse de sentirse sola. Sus pasos no iban precisamente bien encaminados para Khardam, mas ella era feliz allí don iba y trataba de llevar esa felicidad a todos.

(…)

Tras una media hora de caminar comenzó a ver una pequeña valla de madera construida alrededor de un pequeño pueblo. La entrada al pueblo estaba especialmente decorada y un hombre un tanto horondo daba la bienvenida a los caminantes con amables palabras y un enorme jolgorio anunciaba las fiestas del pueblo. Rose al escuchar las palabras “festival” y “Disfrute y relájese” corrió hacia dentro del pueblo como alma que lleva el diablo. Llevaba horas y horas caminando, y aunque su sonrisa parecía inamovible, sus piernas se resentían del viaje. Ahora tocaba buscar un sitio donde comer algo y bailar un poco, le apetecía mucho bailar.

Se adentró por el pueblo a través de las casas de madera que constituían las calles y callejones del lugar. Todo estaba muy decorado y animado, y en especial en la plaza. Cuando la niña llegó a la plaza sus ojos se abrieron como platos; los juglares cantaban canciones mientras entre sus versos podían oírse viejas leyendas, los ilusionistas realizaban sus trucos con milimétrica precisión dejando al público boquiabierto, los magos realizaban simple hechizos que hacían que los más jóvenes se asombraran, y la larga lista de artistas callejeros era incontable.


Tras unos segundos de sorpresa se decidió por fin, fue de un puesto en otro cogiendo pequeños trozos de comida gratis que ofrecían algunos, pues aunque tenía algo de dinero de sus últimos bailes no era cosa de quedarse sin dinero para una posada donde pasar la noche. Los tenderos la miraban de muchas maneras distintas, pero ninguno con lascivia por el simple hecho de que la capa de escamas plateadas de Veluzi cubría sus atributos femeninos por completo.

Al cabo de una media hora de ir de puesto en puesto y de haber descansado unos minutos sentada en la fuente que presidía la plaza se decidió por dar un pequeño baile en uno de los escenarios de madera libre, pero no en el grande pues ese debía ser para un estrella del baile y no para una chica pequeña como ella.


Subió al cuadrado de madera que hacía las veces de escenario, de reducido tamaño, y con las panderetas en la mano comenzó a bailar, moviendo su hermoso cuerpo ya libre de la capa y emitiendo un leve tintineo metálico con las anillas de las panderetas que mantenía afianzadas a sus perfectas y menudas manos. La gente que pasaba por allí se quedaba embelesada, tanto hombre como mujeres, se paraban a ver el bello espectáculo mientras arrojaban algunas monedas como pago a tan sublime danza. Cuando terminó de danzar recogió algunas de las monedas del suelo y se las puso en una pequeña bolsita de terciopelo rojo que le servía de monedero.

Volvió a emprender un viaje sin rumbo fijo por la plaza –Me quedaré aquí hasta que terminen las fiestas – dijo en voz alta sonriendo.

Sus pasos incesantes por los festejos la llevaron frente a un puesto pequeño, otro de esos escenarios de madera, y vio a un ser pequeño subido. Sus graciosas orejas de conejo le hacían parecer un muñeco adorable, y una curiosa montura estaba no demasiado lejos de él

-¡Guau! – exclamó la niña mientras se acercaba a él. El silfo estaba pintando y Rose no pudo resistir la tentación de pedirle un retrato propio. Así que llamando su atención con una de las panderetas inquirió – Señor conejo, ¿Puede hacerme un retrato? – lo miró con fascinación a los ojos mientras seguía hablando – no tengo mucho dinero, pero si con el dinero no me alcanza puedo hacerle un baile señor conejo – esperó su respuesta apoyándose contra el pequeño escenario y contemplando con admiración y ternura, era la primera vez que veía un silfo, y con aquel aspecto de peluche adorable hubiera sido imposible para la chica reconocer aunque hubiera visto más que ese.


Última edición por Rose Atillart el Lun Feb 14, 2011 10:07 pm, editado 1 vez
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Lun Feb 14, 2011 1:31 am

El silfo se había centrado por completo en dibujar, bajo la mirada curiosa de la gente de la plaza, el silfo mantenía la cabeza agachada, mirando la hoja de papel de su libro donde daba los últimos retoques a su pintura, cuando al fin acabó la mostró con una sonrisa en el rostro la pintura básica de la plaza, sin colorear, pero aun así de gran belleza, la gente aplaudió y el silfo se rascó la cabeza algo ruborizado, algo que se disimuló por su pelaje.

-¡Kupó! Gracias... ¿Quien quiere que le retrate ahora?-Dijo el silfo animado, cuando escuchó el pedido de alguien junto a un sonido metalizo... aunque no le gustó mucho como se refirió a el.-¡No soy un conejo kupó! ¡Soy un silfo!

La gente empezó a reír ante la reacción del silfo, que no tenia nada de amenazante por su aguda y melodiosa voz, pero que aunque en un principio su expresión aparecía de enfado, rápidamente se tornó en una leve sonrisa y mas tarde en una carcajada contenida, cerrando los ojos en una mueca feliz y una leve risilla.
Tomó de nuevo el libro y le hizo una señal para que se sentase ante el y pudiese ver su cara mejor.

El pequeño se puso a pintar sobre la hoja de papel el rostro de la chica, y estando sentado delante ella no podía ver como dibujaba, pero Zan le pedía que no se moviese para así poder dibujarla bien. La gente miraba el dibujo y después se miraban entre ellos sonriendo, ¿que pensaría la chica de eso? ¿la estaría dibujando bien o lo estaría haciendo mal? Lo segundo parecía difícil de creer por el dibujo mostrado anteriormente, pero tal vez se estuviese vengando por haberle llamado "Señor Conejo". Aunque esto, si hubiese conocido a Zan hubiese sabido que no era posible, pues ya se le había olvidado que le habían llamado conejo.

Hacia lo mismo que antes, levantaba la cabeza de continuamente mirando a la chica y después se sumergía de nuevo en las hojas del libro, hasta que finalmente acabó, no tardó demasiado, muchísimo menos que con el dibujo anterior, pues tenia menos detalles que enmarcar y se movía menos que toda la gente de la plaza.
Al acabar sonrió levantando la cabeza y mostró al publico el dibujo, finalmente se lo mostró a rose, donde aparecía el rostro de la bella joven dibujado en blanco y negro bellamente.

Dibujo de Rose:
 

Zan entonces cerró el libro con fuerza y lo abrió de nuevo, en una hoja suelta, colocada previamente en la otra pagina, había quedado duplicada la imagen de la chica, era algo por lo que le gustaba pintar con esas pinturas, pues podía duplicarlas, una se la quedaba como colección y la otra se la daba a la persona que posaba. Zan entregó el papel a la chica y le respondió a lo que había dicho antes de que hiciera el retrato.

-¡No te preocupes por el dinero kupó! Yo lo hago por distraerme, es tuyo.-Dijo con amabilidad y una leve sonrisa, después se giró al publico.-¡Vamos! ¿Quien quiere ser el siguiente, kupó?

Mas o menos hacia uno cada cinco o diez minutos podría hacer un par de retratos mas antes de darse un paseo por el festival...
¿Se volverían a encontrar la chica y el silfo? Probablemente... aun les quedaban muchas cosas por hacer juntos, aunque no lo supiesen.

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Off: Sorpresa kupó! ¿no te esperabas la imagen cierto? xD
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Rose Atillart
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Lun Feb 14, 2011 8:28 pm

Se quedó allí delante de él unos instantes -¿Un silfo? – preguntó curiosa mientras se sentaba donde le indicaba el pequeño ser con aspecto de conejo, pero al parecer su pregunta no llegó a sus oídos, o quiso hacer como si tal. La chica se sentó en una banqueta de madera de las que servían allí como sillas en la mesas.

Se mantenía lo más inmóvil que podía, sus piernas se balanceaban un poco pero aun así sus manos y su rostro se mantenían inmóviles mientras el pequeños ser dibujaba en su libro. La gente miraba el libro y luego a Rose y reían, ¿Cuál era el motivo de esas risas? El silfo no dibujaba mal así que por un mal trazo no sería, y Rose era incapaz de concebir la idea de la venganza por parte de un ser tan mono como aquel.


Los minutos se hicieron cortísimos mientras observaba como Zan bajaba la cabeza repetidas veces para volver a alzarla segundos después para mirar a Rose y hundir de nuevo la vista en el papel. La niña se encontraba ya un poco distraída y cuando el silfo cerró el libro con fuerza para duplicar el grabado Rose, instintivamente, se llevó una mano al pecho algo sobresaltada y con un leve rubor al ver como la miraba la gente. Se levantó del taburete y se cogió la hoja que le tendía el ser orejudo con sus pequeñas manos. Sus ojos se abrieron como platos al ver, maravillada, su rostro fielmente reflejado en el dibujo hecho a carboncillo, la belleza de aquella obra de arte hecha por las manos del silfo la dejó sin palabras. Con sumo cuidado metió el dibujo en la mochila y se puso de nuevo ésta a la espalda.


Las fiestas continuaban y ella no era persona de quedarse en un solo sitio, así que con decisión y su sonrisa imborrable, continuó recorriendo los distintos puestos. Uno tras otro recorría los tenderetes observando con fascinación y curiosidad las cosas expuestas; joyas, camisas, capas, espadas… Y una larga lista de cosas tediosamente larga.


-¿Qué podría hacer ahora? – se preguntó quedándose parada en mitad de una concurrida calle con un dedo en sus propios labios pensando. Finalmente se decidió por ir a reservar una habitación en la taberna más cercana, no convenía quedarse sin habitación por culpa de la falta de tiempo.


Siguió caminando un rato por las adornadas callejuelas del lugar, muchas veces detenía su avance para quedarse embelesada mirando a algún ilusionista callejero obsequiarla con sus trucos “mágicos”, que en realidad consistían en rápidos y ágiles movimientos con los dedos, haciendo desaparecer monedas o con trucos de cartas. Dejaba siempre algunas monedas en los cubos de los escenarios, pues ella también se ganaba la vida actuando en las calles y posadas y sabía la diferencia entre unas cuantas monedas y nada, sabía que esa diferencia que a lo mejor a otros les parecía nimia para los que se ganaban el pan en la calle podía significar dormir una noche al raso o en una cama de posada. Sus fondos comenzaban a bajar, a una velocidad lenta pero bajaban. Y al final cuando llegó a la taberna le quedaban apenas cien coronas, una cantidad que algunas posadas era suficiente para cenar bien y dormir de manera decente, pero que sin embargo en otras no llegaba ni para un mal catre. Se acercó a la barra dando pequeños saltitos bajo la capa de escamas plateadas que la cubría y emitiendo un tintineó metálico al mover las panderetas en sus manos y preguntó - ¿Oiga señor tabernero, quedan habitaciones libres? – ahora sólo le quedaba aguardar la respuesta del hombre tras la barras.
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Off: Cómo de costumbre te dejo a ti el manejo de los PNJs Very Happy espero tu post
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Lun Feb 14, 2011 11:18 pm

La chica pareció irse satisfecha con su retrato, alejándose por las calles con su dibujo, mientras, Zan empezó a dibujar a unas pocas personas mas, en su mayoría eran mujeres las que querían ser retratadas, solo algunos hombres, algo rezagados pidieron un retrato. Cuando ya creyó haber dibujado bastantes cambio la pagina de su libro, mirando hacia delante, de espaldas a la pared de piedra que había tras el, había abierto su libro por la pagina de las historias, ahora tocaba narrar alguna aventura.

-¡Kupó! ¡Se acabaron los retratos hoy! Ahora os contare una historia ¡kupó!-Dijo el silfo bastante animado pasando unas hojas buscando una historia apropiada.

No era momento de historias de miedo, había que seleccionarla bien, se decantó por una que escribió hacia años, surgida de su imaginación e inspirada en su montura.

"Esta es la historia de un chocobo... ¿Saben que es un chocobo? Es normal que lo desconozcan, es una criatura poco común, es un ser amarillo y enoooorme, tiene muchas plumas y un gran pico, sus alas son algo pequeñas y no puede usarlas para volar, pero tiene sin embargo unas grandes y fuertes patas que le permiten correr mucho... y muy rápido además, un ejemplo es esa criatura que se encuentra a mi lado, es un chocobo... Impresionante ¿Cierto? Bien, pues... había una vez un pequeño chocobito llamado Chopirón, era fuerte y grande, y era querido por los demás chocobitos, porque los protegía y les ayudaba siempre, pero un día, el pequeñín se perdió en un bosque, estaba muy oscuro y tenia miedo, pero continuó por l bosque para buscar la salida... Kupó, lastima, no la encontraba, corría a todos lados, pero no había nada que le indicase por donde salir. Se sentó en una roca y empezó a llorar desconsolado pidiendo ayuda, y cuando pensaba que ya era el final y quedaría allí atrapado para siempre escuchó algo, y vio acercarse un pequeño ser verde que andaba erguido, y sobre dos patas, aunque arrastraba los pies.

El ser verde le preguntó la razón de su llanto y Chopirón le contó que se había perdido, entonces fue cuando el ser verde le contó que el sabia como salir, y el chocobito se puso muy feliz, cuando salieron del bosque se encontraron a los demás chocobos que habían estado buscándole, y el les contó que le había ayudado un nuevo amigo, pero cuando todos vieron al ser verde corrieron tras el y lo echaron, porque decían que era un zombie, y que era malo.
El pequeño zombie intentó escapar de los chocobos, pero mientras corría... ¡se le cayó un brazo! y un chocobo la cogió con su pico y se la llevó, el zombie corrió tras el chocobo intentando recuperar su brazo, y todos le dijeron a Chopirón que el zombie intentaba atacar al chocobo.

El jovencito se puso triste por su nuevo amigo, y se fue al lago que había cerca a llorar de nuevo, pasaron horas y no paraba de llorar, cuando vio que el zombie volvía a aparecer, Chopirón se asustó porque temía que le pegase, pero vio que le faltaba un brazo, y olvidándose de las advertencias le preguntó por lo que le había sucedido, el zombie le contó que había pasado y el chocobito se enfadó con los demás chocobos por hacerle eso a su amigo, pero el zombie le dijo que no pasaba nada, que no le importaba porque estaba acostumbrado. Pero Chopirón insistió en ir a aclarar las cosas, aunque cuando los demás volvieron a ver acercarse al zombie le atacaron, y el pequeño perdió la cabeza... ¡Literalmente, kupó! Su cabeza empezó a rodar por la ladera, y el zombicito corría tras ella intentando recuperarla, Chopirón, que era muy rápido, la alcanzó y se la devolvió, pero a los demás chocobos no les gustó y le regañaron, pero a Chopirón le daba igual, porque sabia que había echo bien, les dijo que estaba mal meterse con todos los seres de una raza por que algunos eran buenos, como su amigo, porque le había salvado.

Los chocobos, arrepentidos, se disculparon por portarse mal, y el zombie les perdonó. Mas tarde, volvieron a jugar juntos, y entonces, el chocobo se dio cuenta de que aun no se habían presentados, el zombie dijo que se llamaba Zampirón.
Pero tuvo que irse, porque su familia le había dicho que volviesen a casa, que su cena era su preferida. Chopirón aun no sabia que comían los zombies, pero pensó que era una cosa muy rica, como un pastel... Mm... pastel que rico kupó...
Y el se fue a comer con sus padres al día siguiente volvieron a encontrarse y siguieron jugando juntos, pero se aburrían, así que inventaron un nuevo juego, Zampirón se quitó la cabeza, y el y Chopirón empezaron a jugar con ella, como si fuese una pelota, se lo pasaron tan bien que los demás chocobos acabaron queriendo jugar, y se hicieron todos muy amigos, por eso, todas las noches de cada mes, cuando el queso verde sale al cielo, los chocobos y los zombies salen a jugar al cabezball, el juego que inventaron el zombie y el chocobin, así que ya saben señores, en esas lunas, si ven a un chocobo y a un zombie juntos... sabrán que hacen."

Era una historia para niños, un cuento contado de manera divertida que relataba la amistad entre dos seres diferentes, con varios toques que arrancaban sonrisas a los espectadores. Zan poseía todo tipo de historias, pero al ver a muchos niños en la zona quería contarle algo para ellos, le encantaba ver sus sonrisas. Podría haber contado alguna mas, algunas mas graciosas, otras, de aventuras, alguna de su propia vida, pero ya creía que había sido suficiente, quería dejar aquel escenario para los demás, que pudiesen hacer sus actuaciones. Cerró su libro y lo colocó en su lugar junto a Popocho, después tomó las monedas del cuenco, había tenido una recaudación bastante grande, era mucho mejor que las otras veces, aunque tampoco era tanto. Feliz, se las guardó y se subió a su montura, paseando por la plaza unos minutos, no fue mucho, pues los ojos... y la nariz... del silfo estaban pegados a la mesa de cocina del fondo, por lo que no tardó en acercarse a ver. Habían muchos cocineros haciendo varios platos, había mucho ajetreo, y un hombre bastante gordo, con un extraño sombrero parecía dirigirles.

-Señor, kupó... ¿Están cocinando para el festival? ¡Yo se cocinar kupó! Podría ayudarles si lo necesitan, tengo muchas recetas que me gustaría probar... también, si es posible me gustaría aprender alguna... ¿Me lo permiten?

-¿Tu? ¿Eges cosinegó? No se... bueno, esgta noché nesesitagemos gente, puede que seas útil si sabes manegar unas sagtenes... Ven cuando caigá la noché y te dagemos un trabagillo ¿Oui?-Dijo el hombre con un acento un poco extraño.

-¡Gracias kupó! No le defraudaré...

Zan se marchó feliz por poder cocinar para muchas personas, su comida seria probada por un montón de gente, eso era algo que le entusiasmaba. Aun quedaba bastante para que anocheciera, así pues fue a la posada de la ciudad a reservar una habitación... Aunque resultó haber varias... pero Zan se metió en la primera que encontró que tenia un establo para dejar a Popocho, cuando entró, se encontró con la primera chica que había dibujado delante del posadero.

-¿Habitaciones? Si... tenemos algunas, pocas pero las hay, en los estivales se agotan muy rápido... si quiere alquilar una por una noche serán 60 Coronas, si desea tener por la mañana un desayuno y al medio día una comida serán 120 Coronas, no proporcionamos una cena esta noche. pues es el primer día del festival y se hará una comida en la plaza, no será gratis, pero es bastante barata, la comida que se prepara es muy barata y bastante variada, puedes escoger entre las muchas cosas que hay.-Hizo una pausa mirando a una mujer que se hallaba a su lado, era la mujer del hombre.-Sin embargo... el festival dura tres días señorita si se queda dos noches serán 120 por las habitaciones y 130 si quiere las comidas, y si se queda las tres noches del festival el precio serán 150 con todo incluido... una ganga ¿No le parece? ¿Cuanto tiempo se quedará?

Zan se acercó a la barra mientras la chica se lo pensaba, dio un saltito, y después otro, agarrándose al borde de la barra para subirse encima de ella y hablar con el posadero, no sin antes dedicarle una sonrisa a la chica.

-¡Kupó! 150 Tres noches con todo incluido... es muy generoso, si señor, yo me quedaré tres días kupó

El silfo extrajo las monedas de su bolsa y las entregó al hombre, que las guardó con una amable sonrisa, luciendo la poco cuidada dentadura que poseía, antes de mirar de nuevo a la muchacha para escuchar su decisión.

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Off: Tu turno, que posadero mas majo, ¡menuda rebaja!
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Rose Atillart
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Mar Feb 15, 2011 2:17 am



La niña se quedó esperando un rato las respuestas. El hombre, algo rechoncho pero que se le veía buena persona, se rascaba un poco el mentón cada poco tiempo, como pensando la respuesta. El lugar era bonito, adornado como el resto de la ciudad, los tonos alegres como el amarillo o el rojo pálido destacaban sobre el ocre de la madera. El olor no era el de cualquier taberna, sino que allí olía bien, el olor del alcohol no se notaba apenas en las fosas de un humano.


Las explicaciones del tabernero fueron concisas, sesenta coronas pasar una noche sin desayuno ni comida al día siguiente. Con desayuno y comida era el doble, cosa lógica, quedarse dos días y con comidas costaba ciento treinta y con todo completo durante los tres días de los festejos eran ciento cincuenta coronas, o al menos así lo había entendido ella.

Torció el gesto no demasiado animada, tenía pocas monedas en su bolsa; tal vez para la primera oferta o la segunda como mucho. Sonrió al pequeño silfo al verlo encaramarse al mostrador y se quedó mirando unos momentos al ser: tan mono, con sus cortas patitas y sus manos menudas, aquellas graciosas orejas de conejo y un rostro tan inocente. Pero un carraspeo del tabernero la devolvió al presente. Debía elegir una oferta y debía hacerlo rápido antes de que alguien se le adelantara.

-Bueno…Creo que me quedaré sólo una noche sin comidas ni nada. – le entregó la bolsa con coronas al posadero y este las contó y se la devolvió con mucho menos peso. Los ánimos de Rose se habían venido al suelo, de nuevo andaba sin nada que llevarse a la boca…Pero al menos esta vez tenía un sitio donde dormir.

Los sonidos de la calle eran incesantes, risas por culpa de los comediantes, gritos de sorpresa producidos por magos o por ilusionistas callejeros al realizar sus encantamientos sobre la gente, aplausos arrancados por músicos expertos en la materia… y una lista mucho más larga de artistas callejeros a lo que de seguro les iba a sobrar esa noche para la cena y la posada.


Con unos ánimos pésimos y muy pocas ganas de festejar Rose se dirigió a la puerta de la posada abriéndola con pesadez de un solo empujón, más bien dejándose caer sobre esta. La capa ondeaba un poco a sus espalda, y aunque la capucha cubría su rostro sumiéndolo en las sombras, podían escucharse algunos gemidos lastimeros y sollozos mientras con una de las manos se limpiaba las lágrimas tratando de recuperar su actitud positiva.


-Vamos Rose – se dijo a sí misma alzando la cabeza y haciendo que la capucha se deslizara de su cabeza – seguro que cantando aquella canción que me enseñó la abuela todo se arregla – dijo mientras cogía sus panderetas fuertemente y corría hacia un escenario vacío que había fuera de la taberna. Se subió rápidamente y mientras agitaba sus panderetas sonoramente, desprendiéndose de la capa de una manera muy artística a la par que elegante y sacando a relucir sus bellos atributos femeninos comenzó a bailar mientras entonaba una vieja canción de su aldea que una señora a la que ella siempre había llamado “abuela” le enseñó algún tiempo antes de que ella dejara su aldea – Ariadiamus late ariadiamus da ari a natus late aduauna estrella morada comenzó a formarse en la mano de Zan, resplandeciendo de color morado intenso, pues la niña sin darse cuenta no apartaba la vista ni desviaba un ápice su concentración del pequeño silfo… Continuó su pequeña representación unos minutos, luego apenas puedo tenerse en pie y un mareo la sobrevino, un súbito desvanecimiento la hizo caer desplomada al suelo. La habían visto caer tanto los espectadores, que ahora se iba sin prestarla más mínima atención, como los que había dentro de la posada, porque la puerta de la estancia había quedado abierta a su paso…



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Bueno, las palabras raras las uso para lanzar el conjuro "Buena estrella" simplemente por estética no por otra cosa. La canción entera de donde está sacada la letra más el ritmo que más o menos emplea Rose están en la canción de principio de post. Very Happy tu turno
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Miér Feb 16, 2011 1:13 am

El tabernero miró a la chica, había decidido quedarse una única noche sin nada, era la opción mas barata, parecía ser que solo se quedaría un día... aunque parecía triste, se podía intuir que no tenia dinero suficiente para mas.
La chica salio de la posada cabizbaja y con aire tristón, algo que hizo sentir una enorme pena a Zan, el cual se giró hacia tabernero mostrándole una tristona mirada, y sacó su bolsa de monedas, entregándoselas al tabernero.

-Le pago tres noches con todo incluido de nuevo kupó, una habitación para esa chica...-Dijo Zan sonriente.

Con eso... el tabernero le devolvió la bolsa con solo dos coronas, el silfo suspiró mirando en lo que se había quedado su dinero obtenido, pero por dentro... por dentro se sentía lleno, había echo una buena obra y se sentía feliz de haberlo echo, no se arrepentía. Miró a la calle, donde la chica se había subido a un escenario, empezando a danzar, algo maravilloso que encandiló a Zan, sus ojos se posaron en ella, no con miradas lascivas, ni con pensamientos lujuriosos, el pequeño no era capaz de pensar de esa forma. En lo que se fijaba era en los suaves movimientos que realizaba, moviendo sus panderetas, realizando una leve musiquita. De pronto, una estrella morada apareció en la mano del silfo quien la miró asombrado... ¡conocía aquel hechizo! Era su conjuro de buena suerte... ¿Esa chica poseía el don de usar la magia?

Al parecer si, pero no era un conjuro perfecto, aun le faltaba mucha practica, la estrella había nacido de color morado, y no dorado, lo que indicaba un poco control sobre el hechizo, el, había practicado el conjuro durante mucho tiempo, al principio también salían estrellas moradas, pero con forme tomó practica tomó su color dorado característico, ahora la manejaba bien, quizás fuese por ser un silfo, pues eso le permitía dominar mucho mejor la magia que un humano.
Zan corrió fuera de la tienda, atravesando a la gente, corría lo mas rápido que sus cortas patitas le permitían, escabulléndose entre la gente, la razón del súbito acto, fue que había viso a la chica caerse, como si se hubiese desmallado.

Llegó a ella y la movió un poco para que reaccionase, su mano tenia la estrella morada aun, ese conjuro ya conocía sus efectos, le conferiría una pequeña suerte durante un tiempo, aunque no demasiado ni demasiada variación habría, pero sonrió ante la idea de que la chica le hubiese dado un don así simplemente por buena voluntad o por simple desconocimiento, era posible que usase el conjuro sin darse cuenta si quiera.

-¿Kupó? Estás bien... no hace falta que bailes, ya te pagué tres noches en la posada... ¡Y no me las rechaces kupó! No está bien despreciar regalos... ¿Puedes levantarte? kupó, Mi nombre es Zan por cierto... Te acompaño a la posada...-Dijo Zan ayudándola a levantarse.

Ahora no había tanta gente en esa zona, se habían marchado al ver a la joven caer al suelo, ahora seria mas fácil volver, la puerta de la taberna aun continuaba abierta, y podían ver al tabernero en la puerta, con n leve gesto de preocupación en la capa, parecía esperar a que llegasen sus clientes para ayudarles... el joven silfo había agradado bastante al tabernero, que se había sorprendido cuando había pagado la habitación de otra persona. Su aspecto y su simpatía le habían agradado, y ahora sentía el mismo sentimiento de preocupación que el pequeño por Rose... Probablemente era una mezcla entre la simpatía natural que emitía el silfo y la suerte de la que se hallaba dotado en ese momento...
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Rose Atillart
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Jue Feb 17, 2011 8:59 pm

Abrió débilmente los ojos para ver a la persona que le hablaba, era el silfo con orejas de conejo, decía algo de la posada y de las tres noches. Rose lo miró mientras se incorporaba algo más recompuesta después de su repentino, y para ella misterioso, cansancio. Trató de ponerse en pie, pero las fuerzas le fallaron en el intento, y se recostó pesadamente sobre el silfo – Lo…Lo siento – dijo algo roja por la situación. Con la ayuda del silfo llegó dentro de la taberna en apenas un segundo, o eso le pareció pero como cerró los ojos bien podría haberse desmayado de nuevo.


Una vez dentro buscó una silla y tomó asiento. De nuevo en ese lugar, el olor de nuevo era el mismo, suave y un poco perfumado. Rose estaba todavía algo mareada y miraba a Zan cada poco tiempo, no pudiendo evitar sentirse culpable por hacer que se gastara su dinero en ella –El dinero que has gastado en mi pensión… - dijo con aire de pesadez mientras se rascaba un poco la pierna derecha – te lo devolveré te lo prometo – dijo al final cogiéndolo en brazos como si fuera un peluche y abrazándolo, pegando rostro contra rostro y apretándolo con sus poquitas fuerzas contra su pecho.


Cuando lo soltó movió sus panderetas un poco para hacerlas sonar con su tintineo metálico característico mientras sonreía abiertamente al pequeño ser, que ahora había dejado en sentado sobre sus piernas -¿Soy bailarinas sabes? – dijo en tono alegre – Me gusta bailar. ¿Qué te gusta hacer a ti? – le picó la nariz con un dedo mientras lo observaba con delirio, aquella forma tan redondita, aquellas orejas de conejo y aquella simpatía natural…no pudo resistirse, le dio un besito en la mejilla y río infantilmente – eres muy mono Zan, pareces un muñequito – dijo tomándole la mano.


Sus ojos no daban crédito a lo que la mano del silfo contenía – ¡Una estrella! – dijo exaltada mientras repasaba el contorno en la mano del silfo con su dedo índice - ¿Cómo la has conseguido? – preguntó mirándole a los ojos – Yo quiero una – infló los mofletes tratando de fingir un enfado, pero pronto se le desinflaron al mirar de nuevo al silfo y reír un poco – por cierto, me llamo Rose. No recuerdo mi apellido pero mi nombre es Rose. Y esta noche te invito a cenar, creo que ese hombre – señaló al tabernero – me tiene que devolver el dinero ¿no? Si me has pagado la habitación yo te pago la cena – le tomó de nuevo la mano y siguió repasando el contorno de la estrella con el dedo mientras sus ojos brillaban ante la mágica figura.
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Siento que sea tan corto y lamento el retraso Razz
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Sáb Feb 19, 2011 2:01 am

Zan ayudó a la chica a llegar a la posada, y ella le dijo que le pagaría el dinero que había gastado, pero el silfo negó sonriendo.

-No hace falta... solo hice una buena obra kupó

Al perecer la chica era bailarina, aunque eso lo había intuido cuando la había visto correr al escenario y empezar a danzar, dándole un beso en la mejilla le dijo que era muy mono, pero antes de poder responder a la pregunta sobre que le gustaba a el, tomó su mano percatándose de la estrella. Dijo también de invitarle a cenar, con el dinero que el hombre había dejado en el mostrador para que la chica lo cogiese, además de presentarse como Rose, fue mucha información en poco tiempo, algo similar a lo que hacia Zan constantemente.

-A mi me gusta escribir historias, dibujar, cocinar kupó... y otras cosas mas, espero que no me confundas con un muñeco aunque te recuerde a uno, la cena... ¡soy uno de los cocineros! así que seré yo quien te invite a ti kupó... y la estrella... la hiciste tu... vi como tu pandereta resplandecía justo antes de aparecer la marca en mi mano... sabes usar el conjuro de la suerte... kupó... ¡igual que yo!

El silfo estaba entusiasmado por tener alguien con quien hablar, compartir sus historias, y sobre todo hablar de ese hechizo, era uno de sus favoritos, y al fin encontraba a alguien que lo podía usar... no mucha gente se interesaba por ellos, aunque según parecía Rose lo hacia inconscientemente, pero podría enseñarle a usarlo si ella se dejaba, la verdad es que Zan era un magnifico profesor, era paciente, pero también era algo estricto, a la vez cariñoso... era extraño de explicar, pero simplemente se le daba bien enseñar.

-¡Kupó! ¡Vamos a la mesa a hablar si no te importa! Mis piernas me están matando... ¡oh! luego te puedo enseñar a Popocho... ¡oh! y mis historias... y a dibujar y... oh... lo primero sentarnos...

Zan empezó a caminar hacia una mesa con dos sillas en un lugar de la posada, allí empezaría a hablar con Rose durante un rato, ya estaba anocheciendo, pero hasta el poco que le quedaba antes de ir a la plaza a demostrar sus dotes de cocinero quería charlar un poco con esa jovencita tan simpática. Y todo, sin saber que pasarían mas tiempo juntos del que pensaban, una historia mas larga de la que se imaginaban estaba esperándoles...
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Rose Atillart
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Sáb Feb 19, 2011 5:54 pm

Lo miró interesada, aquel ser sabía hacer muchas cosas y eso que no parecía más que un adorno infantil. Sus orejas la mantenían encandilada y la estrella que tanto le gustaba fue desapareciendo de la mano del silfo de manera lenta y silenciosa, hasta que al final dio un último destello y desapareció.

-Pero eso no es justo, me has pagado la posada, me vas a invitar a cenar y además quieres enseñarme a dibujar y muchas más cosas – llegó hasta la barra y en lugar de recoger sus monedas sonrió y sin que Zan pudiera evitárselo dijo – Quiero que nos sirva tantas jarras de néctar de frutas como pueda con este dinero – al no conocer los precios esa cantidad podía ser desde ninguna hasta diez o más. Pero eso no le importó y antes de que el posadero pudiera responderle se sentó en una silla enfrente de Zan, en la misma mesa.


El silfo hablaba deprisa, tal vez demasiado, y la chiquilla intentaba centrarse en sus palabras pero no lo lograba del todo ya que se podría decir que aquellas orejas tan lindas la habían “enamorado”, por decirlo de algún modo.


-Zan, sabes hacer muchas cosas – dijo algo excitada por las promesas del silfo de enseñarle a pintar, dibujar, cocinar y una larga lista de diversiones bastante extensa – yo… la verdad es que sólo se bailar…y escribir mi nombre – dijo apocopándose al sentirse algo ridícula ante él. Se quedó un rato pensativa y al final añadió – bueno, y hacer aparecer esa estrella. Me lo enseñó mi abuela y me gusta mucho. Pero Zan ¿Por qué la gente me trata mejor cuando la llevo en la mano? – preguntó siendo totalmente inconsciente de los efectos del conjuro – Oh, y también se hacer que una herida deje de doler…una herida chiquita solo eso sí – sonrió de nuevo mientras lo miraba a los ojos encandilada por su presencia.

La noche seguía cayendo y Rose estaba cada vez más animada; tenía lugar donde quedarse durante las tres jornadas de festejo, comida para esos tres días, un sitio donde conseguir dinero y lo más importante: un nuevo amigo.
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Mar Mar 08, 2011 11:23 pm

Rose se fue a la barra y pidió todo el néctar que pudiese permitirse con el dinero que le habían devuelto, el posadero llevo momentos mas tardes cuatro jarras de zumo que Zan miró con cara de deseo. Pero sacudió la cabeza para mirar a Rose y atenderla a ella.

-¡Por el conjuro de suerte kupó! Esa estrella atrae a la buena suerte, por eso te tratan bien, pero no la tienes del todo dominada, necesitas práctica, cuando puedas hacer la estrella dorada lo dominarás mejor... yo soy un silfo, por eso puedo usarla bien muy fácil ¡la llevo practicando muchos años kupó! ¿También sabes curar? ¡Muy bien kupó! sabes usar la magia! Eso es muy bueno y.. ¿ah? ¿Bailar? kupó... no se bailar... bueno, mas bien es difícil, tengo unas piernas muy cortas, no puedo bailar bien...-Dijo Zan, para después fijarse en las panderetas.-¿Que es eso kupó?

Al final la tentación venció al silfo, que tomó una jarra y le dio un enorme trago al zumo, para después sonreír alegremente alzando las orejas. Movió la cabeza de un lado a otro, balanceando así su pompón. Esperaba la contestación, no sabia que era aquella cosa que tenia.
Si, parecía sorprendente, pero así era, Zan desconocía casi todo lo referente a la música, jamás se había fijado en ella, la había olvidado centrándose en la escritura y en el dibujo.
¿Quien le iba a decir que pronto la música seria algo muy importante en su vida? Paró de mover la cabeza para darle otro trago a su bebida.

-¿Un instrumento? ¿Hace música? Yo no se nada de música porque... eh... ahora que lo pienso... nunca se me ocurrió pensar en la música... ¿Sabes hacer música?-Preguntó el pequeño curioso.-¿Podrías tocar algo? Porfaaaa... ¡serás la primera que escuche!

Y así fue como comenzó... con esa inocente petición la vida de Zan cambiaria un poco más de allí en adelante.
Y durante un tiempo compartiría aventuras con Rose, en algún momento ella debería narrarle sus historias, para así el escribirlas en su libro, y el narrarle las suyas, mientras todo se única con el suave sonido de unas cuerda vibrando a un ritmo musical. ¿Alegre? ¿Triste? Bueno, eso se narrará mas adelante, no todas las aventuras son felices, ni toda una vida, desgraciada, es la mezcla de ambos lo que da a la vida ese matiz tan sorprendente y misterioso que te impide saber que pasará a continuación si no sigues el camino que te van marcando tus actos y decisiones.
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Miér Mar 09, 2011 12:26 am

Mis ojos verdes se abrieron como platos al escuchar que mi don para ayudar a otros mediante la música o el canto, la estrella morada, sanar, o hacer que, casi por las buenas, alguien pudiera tener más fuerza durante un ratito, era magia - ¿Entonces soy maga? – pregunté mientras cogía una de la cuatro jarras que había dejado allí el amable posadero.


Di un traguito del zumo de naranja, cerrando un poco mis ojos al notar su acidez al momento, pero volviendo a centrarme en las palabras de Zan. Mi pequeño y recién conocido amigo, porque yo ya lo consideraba un amigo, me habló de todo lo que sabía hacer, que no era poco. Mientras le escuchaba al pequeñín no dejaba de mirar el la bolita que colgaba de su cabeza - ¿Será natural? – me preguntaba todo el rato, y cuando la movió de lado a lado me sacó de mis pensamientos sobre la naturalidad de esa pelota y me devolvió al mundo. Zan me pedía que tocase algo para él, no era la primera vez que me lo pedía un hombre, pero un silfo sí.


Me puse en pie y me aseguré que mi capa quedaba bien doblaba sobre la silla. Me puse a apenas un palmo del silfo y me incliné para quedar nariz con nariz – Esto son una panderetas – le dije riendo y apartándome un poco para que las pudiera ver mejor – hacen música si las mueves – agregué, haciendo tintinear levemente la de mi diestra - ¿Ves? – luego reí un poco ante el comentario de sus piernas y le acaricié la cabeza con cuidado – Mis piernas tampoco son muy largas – le dije señalándome mis piernecitas, pese a mi corta edad mis caderas era ya algo más anchas, pero mis piernas carecían de vello, gracias a los dioses, había visto a mujeres con las piernas que más que piernas parecían árboles cubiertos de limo – pero para bailar eso no importa, para bailar solo hay que tener ganas – le dije.

Me puse a unos pasos más de él y comencé a mover mis panderetas de forma rítmica, cada dos golpes con mi pierna derecha hacía tintinear la pandereta izquierda y viceversa, creando un ritmo un tanto curioso pero, al fin y al cabo, melódico y pegadizo. Tras unos minutos de hacer “aparecer” la ambientación para mi baile comencé a mover mis piernas una delante de la otra, contoneaba mi cintura en forma de “S”, de vez en cuando hacía dar a mi pecho algunos espasmos, nada de una enfermedad ni nada, sino parte del baile.


Me fui moviendo de esta forma hasta que me cansé un poco, dejé mis panderetas sobre la mesa y me senté, apartando previamente la capa - ¿Te ha gustado? – le pregunté apoyando mi cara sobre mis manos y mis codos en la mesa. Dejé una de mis manos libres y cogí de nuevo mi jarra de zumo, di un trago largo, arrugando de nuevo la nariz por el sabor. Y mientras el líquido naranja se deslizaba por mi garganta camino de mi estómago se me ocurrió una idea, una muy buena que no tardé en hacerle saber al silfo – Te ensañaré a bailar – afirmé, sin tan siquiera preguntarle – Y… y… y… - estaba tan nerviosa ante la idea de poder hacer por Zan, ya que él había hecho tanto por mí en tan poco tiempo, que las palabras no me salían, tartamudeaba excitada – Y... y te compraré un instrumento – dije finalmente – bailaré para conseguir dinero y comprarte un
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Miér Mar 09, 2011 1:27 am

-Para usar la magia no hace falta ser mago, un mago es quien usa todo tipo de conjuros, pero algunos tenemos el don de usar pequeños toques de magia, no se si serás maga, pero tienes el don de usarla kupó

Los objetos que llevaba parecía que eran panderetas, y efectivamente como había deducido el pequeño eran unos instrumentos musicales. Rose accedió a bailar para el... Los ojos del pequeño no cesaron de mirar a la joven, mero con una mirada de admiración, y principalmente dirigiendo sus ojos a las panderetas que usaba, moviendo la cabeza al ritmo de la canción. Cuando terminó Zan empezó a aplaudirla alegremente y tras ellos bebió de la segunda jarra.

-¡Me ha encantado kupó! ¡Ojala supiese hacer música!-Dijo, pero al escuchar el resto de lo que dijo la chica abrió los ojos sorprendiéndose.-¿De veras? ¡Kupó! ¡Gracias! Bailar... no se si lo conseguiré, aunque lo intentaré... pero... ¿Me comparas un instrumento? ¡Gracias! Aunque... no se tocar música... espera... ¡Ya se! Si tu me enseñas a tocar música yo te enseñaré a usar el conjuro de la suerte, a cocinar y a dibujar ¡kupó! Que felicidad...

De pronto el silfo se fijó en que el sol ya terminaba de ocultarse, dejando paso al cielo anaranjado que pronto comenzaba a volverse de un azul oscuro.

-Debo irme la plaza a cocinar... ¡Podemos ir juntos! así seguiremos hablando kupó...

Zan sin esperar respuesta, pues no quería llegar tarde, saltó de la silla y se dirigió a la salida a paso veloz, aunque con sus pequeñas piernas era fácil alcanzarle caminando simplemente a velocidad normal. Pero no fue directamente a la plaza, primero fue al establo donde estaba Popocho, y Zan cogió su enorme libro, allí era donde tenia las recetas. Después empezaron a abrirse paso entre la gente, hasta llegar cerca de las mesas de los cocineros, donde Zan se despidió, pues debía presentarse a hacer la cena.

-Debo de seguir para hacer la cena... ¡kupó! regresa en un rato aquí, te mostraré algún plato que haya cocinado ¡Suerte!

Después empezó a correr por entre las piernas de la gente hasta llegar a la mesa.
El cocinero jefe estaba organizando a los cocineros, y se sorprendió al ver llegar a Zan, y sobretodo al verlo con un enorme libro, pero sin decirle nada le permitió pasar y les explicó a todos el funcionamiento de lo que había, les dijo que tenían carta libre para cocinar lo que quisiesen con los ingredientes que se habían dejado, y que a los mejores cocineros se les permitiría trabajar en la tarta final, el postre que disfrutaría todo el pueblo al final de las fiestas.
El silfo se colocó en su sitio y abrió con velocidad su libro por el apartado de cocinas, revisando las recetas para ver cuales hacia, acabó por decidirse por tres, de las cuales tenia todos los ingredientes necesarios, y eran suculentas.

"Asado Abrasado:

Ingredientes:
-Carne de pollo o cerdo.
-Patatas.
-Tomate.
-Aceite y sal.

Para la salsa:
-Orégano.
-Chile (Necesario para el "Abrasado")
-Pimiento.
-Agua (Cantidad a dependencia de cuanto picante se desee)
-Perejil.

Es un plato sencillo, se coloca la carne en una bandeja (Preferiblemente de metal) junto con varios trozos de patata pelada. Se tritura el tomate y se le añade aceite y sal. Se vierte el tomate triturado sobre la carne y las patatas. Se mete la bandeja el horno.
La salsa es muy picante, primero se toma el Chile, la carne que envuelve a las pepitas es lo mas picante, es lo que tomaremos, se le añade orégano y pimiento triturado, lo mezclamos bien y se le añade agua, cuanta mas agua menos picante.
Una vez dorada la carne se saca del horno y se le echa por encima la salsa, quedando así una doble capa de salsa, la del tomate, que le da sabor en el horno (Que se habrá endurecido al meterse al horno, quedándose crujiente) y el picante para realzar el sabor y activar el paladar."

"Pasteles Sorpresa:

Ingredientes:
-Manzana.
-Pera.
-Carne de cerdo.
-Guindilla.
-Harina.
-Levadura.
-Sal.
-Agua.

Es un plato simple, se trata de hacer panecillos rellenos de... sorpresas, no se sabe que será hasta probarlo. Primero se hacen los panecillos, se mezcla la harina con el agua la sal y la levadura para hacer así la masa, después se le mete dentro un trozo de manzana, pero, carne, o guindilla (hacer varios, cada uno relleno de alguna cosa). Hay que asegurarse de que no se ve que hay dentro. Después se mete al horno y se saca cuando el pan esté en su punto, crujiente por fuera y blando por dentro. La gracia del plato es que no sabes si te tocará el sabor dulzón de una fruta, el salado de la carne o el picante de la guindilla."

"Arroz Dulce:

Ingredientes:
-Arroz.
-Huevos.
-Azúcar (Opcional)
-Agua.
-Salsa de tomate.
-Miel (Opcional)

Este plato es para los golosos, pues es un delicioso plato bastante dulce. Primero se hierve el arroz... en el agua se puede echar azúcar para que el arroz la absorba endulzándose. Mientras se termina el arroz se abren los huevos y se separa la yema de la clara (se usarán las yemas) Una vez hecho el arroz se cuela, para quitar el agua, se coloca en un recipiente y se le añade salsa de tomate. Se mezcla bien y se añaden las yemas de los huevos, para volver a mezclar.* Por ultimo se le puede poner un poco de miel en un recipiente a parte para echar un poco de esta en los platos, pues si se echa en el arroz la miel haría que se convirtiese en una masa bastante complicada de comer, es mejor ponerla aparte e ir echándose un poco si se desea.

*Nota: Es importante mezclar primero una cosa y después la otra, no echar ambas a la vez y después mezclarlo todo."

Zan preparó los tres platos, eran bastante rápidos de hacer y enseguida estuvieron terminados... y su popularidad tampoco tardó en hacerse notar, a la gente le encantaron los platos cocinados con maña por el pequeño, que además eran interesantes y variados. El cocinero miró a Zan sorprendido y le dedicó una sonrisa. El pequeño no se dio cuenta, pues se hallaba ocupado atendiendo a la gente que le pedía la comida, pero a su espalda el chef comentó que le propondría mas tarde ayudar con el gran pastel.

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Off: Las recetas me las he inventado eh... xD son 100% mías!
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Rose Atillart
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Jue Mar 10, 2011 1:50 am

Sonreí ampliamente cuando me dijo que le había gustado, la verdad es que no lo hice del todo bien, me sentía cansada y un poco hambrienta por culpa de que me había cansado al hacer aparecer la estrella morada. Di otro traguito de mi zumo cuando todavía tenía el sabor acido del anterior en la boca, pero por un fallo cogí la otra jarra, que resultó ser de melocotón, y como me gustó el sabor de la mezcla vertí el contenido de la primera jarra, que era un poco más de mitad, en el de la segunda, que estaba casi llena.

Cuando tuve mi deliciosa mezcla de zumos me bebí la jarra entera en apenas unos tragos, mientras veía pasar algunas personas de aquí para allá, tal vez ajetreados con toda la parafernalia de los festejos.

Mientras yo terminaba de tragar mi delicioso zumo, Zan, me iba diciendo que me enseñaría a cocinar, a pintar y a usar bien la estrella. No cabía en mí de la alegría, llevaba tiempo sabiendo hacer magia sin saberlo, y ahora que sabía que era magia iba a tener un profesor para que me enseñase. Asentí entusiasmada por la idea y me terminé el zumo -¿Entonces vamos ya? – le pregunté, refiriéndome a si íbamos ya a la plaza, pero sin darme tiempo a responder él se levantó de la silla y se encaminó hacia la puerta.

Le alcancé en apenas un par de zancadas, pues para mi suerte el pequeño silfo tenía las piernas muy cortas, cuando estuve a su lado le sonreí y me encaminé hacia la plaza. Durante el camino no callé, iba avasallándolo una pregunta tras otra, las decía sin orden, durante un segundo le preguntaba por la magia y al otro le preguntaba cómo se podía dibujar un paisaje en el que la gente se moviese.

Una vez en la plaza se despidió de mí y yo de él agradeciéndole lo que había hecho por mí. Sabía que nos volveríamos a encontrar un poco más tarde, al fin y al cabo dormíamos en la misma posada, y con suerte en la misma habitación, aunque… de ser así me daba un poco de pena, pues yo misma sabía que no le dejaría dormir con las incesantes preguntas.

Di un par de vueltas por la plaza, no me quedaban coronas que gastar, esa era la pena, pero al menos tenía la cena asegurada gracias a Zan. Me cansé pronto de dar vueltas y me senté en la primera silla vacía que vi. Pero no pude haberlo hecho peor, pues a los pocos minutos de sentarme me até la capa alrededor del pecho, para que no se notase que era una chica, y puse la capucha sobre mi cabeza, así parecería un chico y las miradas no se posarían tanto en mí.


Pero cuando estaba tranquilamente jugueteando con mis manos bajo la capa llegaron dos hombres, no eran demasiado altos ni parecía demasiado fuertes, pero estaban armados y apestaban a alcohol. Uno de ellos me miró con desprecio y se llevó la mano a la empuñadura de su arma – Apártate de mi sitio mocoso – dijo mientras hipaba, su amigo se llevó la mano a una daga que tenía en el cinto y repitió las mismas palabras, y a mí, se me escapó un agudo grito al ver las armas, ese gritito fue mi perdición –Mira, si es una cría – dijo uno llevando lentamente su mano hasta mi capucha y al quitármela exclamó – y bastante guapa. Vamos a divertirnos un poco – en ese momento di un grito que los dejó atontados un momento, tendrían dolor de cabeza los muy cerdos por culpa del alcohol. Me levanté de la silla lo más rápido que pude y eché a correr en dirección a donde estaba Zan, iba murmurando para mí misma las palabras del hechizo de la estrella, confiando en que apareciera en la mano de Zan y se diera cuenta de mi situación.
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Jue Mar 10, 2011 8:49 pm

Zan seguía sirviendo su comida a la gente que llegaba a su mesa, como siempre, una sonrisa de amabilidad y dulzura no dejaba de estar presente, repartiendo platos a la gente con frases como "Tome, kupó" o "¡Espero que le guste kupó!" a veces también algunas como "Cuidado... pica a rabiar... ¡Kupó! lo se bien"
La gente lanzaba algunas risas por la amabilidad del pequeño y su curioso, a loa par que gracioso aspecto, y Zan seguía con lo suyo, alguna vez tuvo que interrumpir un momento el reparto para hacer mas tandas de los platos, y la gente que los esperaba se mantenía quieta observando como cocinaba.

Pero en un momento de la fiesta Zan escuchó un grito agudo, la gente no se alteró, no era raro que alguien gritase por que le pisaban el pie o cosas similares, pero las grandes orejas del silfo captaron el sonido y este levantó la cabeza de la comida, entonces vio aparecer de nuevo la estrella morada, y empezó a buscar con la mirada a Rose por todas partes ¡Debía ser ella!
No tardó, le llamó la atención que un grupo de personas se apartasen, y vio salir de entre ellas a la muchacha, perseguida por un par de hombres. Su rostro cambio para volverse serio, no permitiría que la persiguiesen.
Tomó el cazo que usaba para echar la salsa del asado, y de un hábil lanzamiento vació el contenido en dirección a los hombres, impactándoles en los ojos repentinamente.

-¡La salsa Aliento de Dragón es buena kupó!-Dijo riendo levemente por lo siguiente.-¡Pero no se toma los ojos!

Los hombres se detuvieron al momento lanzando un rugido de rabia intentando sacarse la salsa de los ojos, pues esta les provocaba un escozor tremendo, como si les hubiese echado sal... era normal, la salsa picante hacia estragos en los ojos. Los hombres se alejaron de allí frotándose los ojos, y Rose consiguió llegar hasta Zan.

-¿Estás bien, kupó?

De pronto varias risas y algunos aplausos sonaron al rededor de Zan, quien miró confundido a su alrededor, la gente lo miraba con cara de sorpresa, que pronto cambiaba a una sonrisa, sobre todo las mujeres, que muchas de ellas se sorprendieron de que el pequeño no solo fuese un buen cocinero, si no que tenia buena puntería y no parecía mala persona, nadie sabia por que perseguían a la niña, es mas, nadie se había percatado hasta la intervención de Zan de que una chica estaba en apuros, pero la reacción rápida, sencilla y certera había sido suficiente para sacar unas risas a los presentes.
El pequeño sonrió y le dio un plato de arroz dulce y dos pasteles sorpresa a la joven.

-Siéntate en el taburete-Dijo señalando el asiento que se hallaba ante el y a su lado.-Te puedes quedar aquí kupó luego me cuentas, pero ahora come...

-Señog... un momento de atension...-Dijo una voz a su espalda, que le hizo girarse para ver al cocinero jefe.-Su trabajo a sido magnifiqué... nos gustagia que ayudase con la tarta... cuando esté lista se la pasagemos paga que pueda dagle un toque espesial ¿Oui?

-¡Por supuesto! ¡Estaré encantado!-Dijo el silfo alegremente.
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Vie Mar 11, 2011 1:27 am

Corrí por mitad de la plaza durante apenas un minutos, me tropecé con una enorme cantidad de gente, e iba pidiendo disculpas al tiempo que los apartaba como podía para pasar entre la muchedumbre y no dejarme alcanzar por aquellos dos hombres ebrios y armados. Iba dando pequeños gritos cada vez que alguien me cortaba el paso sin querer, y sobre todo, iba rezando para que a Zan le hubiera alcanzado el conjuro y supiese que necesitaba ayuda.

Ya estaba cerca de donde se encontraban los cocineros preparando la cena, mi respiración era agitada, la mayoría de la gente no se daba ni cuenta de mi presencia, lo cual hacía más difícil mi llegada al lugar. Cuando ya lo creía todo perdido un líquido de color rojizo pasó por encima de mi cabeza y dio en los ojos de mis perseguidores, que dejaron escapar un repentino rugido de ira mientras se frotaban los ojos. Me giré nuevamente hacia delante y me quedé a esacasos centímetros de Zan

-Sí –
respondí a su pregunta, y cuando iba a añadir algo más la gente comenzó a reírse un poco.

Me puse un poco roja, pues pensaba que la gente se reía de mí. Pero al llegar los aplausos más o menos comprendí la situación, o mejor dicho la imaginé, pensé que aplaudía a Zan y pensé en darle un beso en su peluda mejillita, pero me contuve, ya se lo agradecería luego en la posada.

Me dio un cuenco de arroz que olía especialmente bien y dos pastelitos envueltos en un papel casi transparente, me indicó un sitio para sentarme y allí que me fui.


Tomé asiento donde me dijo, que casualmente estaba al lado de una señora algo mayor, con pelos canosos y que tenía una sonrisa en la cara. Un pañuelu rojo le cubría la parte superior de la cabeza, dejando ver sólo un poco de su flequillo. Su nariz aguileña era un poco más larga de lo normal, la piel arrugada y llena de marcas mostraba el paso de los años sobre ella –Hola – le dije en tono jovial sentarme a su lado. Ella se giró hacia mí con una sonrisa y me correspondió con un saludo –Hola pequeña – me acarició los cabellos son sus manos rugosas y me preguntó - ¿Cómo te llamas? – yo cogí mi cuchara y comencé a comer de mi arroz, que sabía muy rico, al tiempo que le respondía – Rose Atillart señora ¿Y usted? – pregunté sin ningún tapujo. Ella rió un poco y se llevó a la boca una cucharada de su sopa – Me llamo Sophie, querida – me dijo


La gente pasaba por detrás de nosotras dos, iban de un lado a otro, mientras yo y la ancianita manteníamos una pequeña charla sobre lo ocurrido. Yo le relaté lo que me había pasado, y ella se quedó con los ojos muy abiertos, pues comprendió casi al instante lo que esos hombres debía de considerar “Divertirse” –Rose – me dijo manteniendo su sonrisa – no dejes que nadie se… - se paró a hacer una pausa, buscaba las palabras adecuadas para decirme las cosas, pero parecía no dar con ellas – no dejes que nadie te toque ahí abajo si tú no quieres ¿vale? – acabó diciendo. Yo torcí el gesto dando a entender que no comprendía del todo el motivo, pero asentí antes sus palabras, pues era mayor que yo y debía saber mucho más sobre lo que hablaba que yo. Cuando me terminé mi arroz dulce pasé al postre, y al ver que Sophie también andaba cerca de terminar con su sopa le ofrecí el otro – Toma, dos para mí es mucho. Y creo que a Zan le gustará que alguien más pruebe sus pasteles sorpresa. No sé a qué pueden saber – añadí sonriente, y desenvolví el mío para hincarle los dientes y notar su sabor algo salado – lleva carne – dije con un trocito pequeño del pastel todavía en la boca – y está muy bueno – agregué al tiempo que le daba otro bocado a mi panecillo ¿De qué sería el de Sophie?
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Sophie:
 
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Sáb Mar 12, 2011 7:13 pm

Zan sonrió contento al ver como Rose hablaba con una mujer a su lado, de aspecto algo anciano, estaría segura, tranquila y con compañía. Al momento se le trajo la tarta y el pequeño la miró con unos brillantísimos ojos, una enorme tarta de varios pisos de color blanco, sintió la profunda tentación de meter el dedo en ella, pero se contuvo, no seria de buena educación y mancharía su reputación de cocinero, así pues miró al chef, que le hizo una seña y una sonrisa dándole a entender que podía decorarla a su gusto.

Se acaricio las orejas unos instantes pensando en que hacer, y tras unos instantes las soltó, y estas, como si fuesen un muelle se volvieron a poner rectas, mientras el pequeño rebuscaba los ingredientes para su idea, sacó nata, fresas, azúcar y agua
Entonces echó el azúcar en la sartén, que empezó a deshacerse para convertirse en una pasta de caramelo liquido, en el cual sumergió las fresas, y luego metió una en el cuenco de agua, dejando la fresa dentro de una capa de caramelo cristalizado, y otra la hundió en azúcar, cubriéndola así de caramelo azucarado, luego repitió el patrón con todas.

Colocó la nata bordeando la tarta y haciendo pequeñas decoraciones con ella, y colocó las fresas intercalando las dos variedades, una vez terminó la tarta estaba ya un poco mas decorada, y sonrió apartándose de ella, para que el chef se la llevase a otro de los seleccionados. Zan entonces se volvió a ver a Rose, estirándose un poco.
La vio con la anciana, que comía tranquilamente un pastelito relleno de pera, y sonriendo se acerco a ellas.

-¡Hola kupó! ¿Que tal están? ¡Por cierto! me sobraron fresas, tomad...- Dijo el silfo les tendió cuatro fresas, dos de cada variedad con una sonrisa de amabilidad en la cara.-Pronto el pastel estará terminado kupó, prepararos, o no tendréis postre jeje

[...]

Pasados unos minutos la gente se había reunido en el centro de la mesa de los cocineros (donde se hallaban Zan y Rose) y el chef tenia un cuchillo para partir la tarta, de un lento y tranquilo corte, partió los primeros trozos, que entregó a los cocineros que habían trabajado en la tarta, después, a los otros cocineros, y por ultimo a los que se hallaban en la fiesta, Rose recibió pronto su pastel y Zan, sentado enfrente de ella se comía felizmente su porción, sus ojos parecían iluminarse cada vez que probaba la tarta, no había duda de que le encantaba.

-¡Que delicia kupó! ¿Te gusta, Rose?-Dijo entre cucharada y cucharada.-Por cierto, el baile comenzará en poco... ¿bailamos un rato? ¡Te puedo enseñar como bailo! y luego enseñarme tu a bailar... ¿Si?

Zan estaba emocionado con todo, la fiesta... no había duda de que la fiesta era lo que mas le gustaba al silfo, a parte de la comida, obviamente. ¡No había nada superior a la comida! O al menos así pensaba el pequen en ese momento, claro que, ¿quien no lo haría tras degustar el delicioso pastel?

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Off: No importa Rose ^^
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Rose Atillart
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Sáb Mar 12, 2011 10:12 pm

Seguí hablando son Sophie mientras que Zan preparaba la tarta, o más bien la adornaba. La afable ancianita me iba contando lo que hizo durante su niñez. Se parecía bastante a mi cuando era joven. Por lo visto, ella también había viajado por el mundo buscando algo que le habían ocultado durante años, su verdadera procedencia.

Me gustaba estar a su lado, era buena persona y además contaba las cosas con gracia, haciéndome reír a cada poco. Los minutos pasaban de forma rápida, casi no me di cuenta de que la noche ya había caído desde hacía un rato. El ambiente era ahora un poco más fresco, e incluso había un poco de viento de vez en cuando.

El pequeño silfo nos dio unas fresas que le habían sobrado, cosa que acepté gustosa. Puse el plato con las fresas entre yo y la ancianita y fuimos comiendo mientras ella seguía relatándome su vida. Pero a los pocos minutos Zan se sentó enfrente de nosotras dos y nos tendió el pastel, una porción a cada una. No tardé nada en coger la cuchara pequeña que había al lado de mi plato de arroz vacío y clavarla en la tarta para sacar una fresa y paladearla – Zan, está delicioso – le dije, y cogiendo un poco de nata de la tarta con mi dedo índice le puse al silfo la nariz llena de nata para luego empezar a reír de cómo había quedado.

A los pocos minutos, cuando yo ya había terminado mi tarta, Zan me dijo que el baile empezaría en breve. Me sugirió que le viese bailar y que luego le enseñase. Acepté gustosa, pero al ver el escenario vacío, tan grande… no podía resistirme, mis caderas me lo pedían, tenía que bailar ante tanto público, aunque sabía que podía ganarme una buena riña y además hacer el ridículo, pero tenía que hacerlo, mi pasión por el baile me empujaba a hacerlo – Ahora vuelvo – dije levantándome de la silla con prisas. Cogí mis dos panderetas y me dirigí hacia el escenario vacío. Subí los escalones que permitían el acceso al mismo y me aseguré de que los cordones de mis botas altas estaban bien atados.

Una vez lo tenía todo listo respiré hondo un par de veces, calmé los pocos nervios que pudiese tener y comencé a bailar del mismo modo que cuando lo hice en la posada. Creando primero el ambiente para mis pasos con el sonido metálico de las panderetas y luego comenzando a moverme de forma lenta, aumentando poco a poco el ritmo del movimiento de mis caderas e incluyendo algunos movimientos delicados con el pecho. Cerré los ojos imaginando que estaba sola, así podría concentrarme mejor, ya que no estaría pensando todo el rato en como me miraba la gente.
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Sáb Mar 12, 2011 11:39 pm



Estaban hablando, cuando Rose corrió al escenario, abriéndose paso entre la gente que empezaba ya a bailar. Zan corrió igualmente, no quería dejarla sola allí arriba... no entendía que le había pasado. La gente ya estaba subiendo al escenario cuando Rose empezó a bailar, muchos se quedaron mirándola, ciertamente su danza era espectacular...
Zan subió y la miro, sonrió y se puso a su lado, algo avergonzado empezó a bailar... a su estilo, el baile de su aldea.

Se apoyó sobre un pie y dio una vuelta comenzando así su baile, empezando a mover sus pececitos al ritmo de la música de Rose, a la cual pronto se incorporaron los músicos, tocando aun melodía de ritmo idéntico. El baile de Zan era bastante divertido, saltitos y rápidos y ágiles movimientos, al lado del profesional baile de Rose, daba una mezcla de estilos muy divertida, pronto mas gente se unió a improvisar un baile junto a ellos, hasta que todos se hallaron bailando, muchos en el gran escenario, y otros en el suelo de la plaza, ahora menos lleno.

-kukupó... popokukupó...kupopokupokupoku...-Tarareaba Zan al ritmo de la canción.-kupoku... kukupoku... ¡Rose! Este es el baile de mi aldea... popoku...

El baile continuo, era todo muy alegre, y todos se lo pasaban bastante bien, hasta que una risa escalofriante resonó por toda la plaza, haciendo que todos se parasen confundidos. Zan miró a todo su alrededor sin comprender, cuando tras ellos, pues se hallaban en el centro, apareció un fogonazo de luz que los empujó a todos, varias personas se cayeron del escenario. Del fogonazo apareció un hombre tapado con una capa negra, un rostro muy envejecido y un báculo de oro en la mano.

-Apartaos, escoria...-Dijo el hombre sin mostrar respeto alguno

-¿Quien eres y que quieres kupó?-Dijo Zan sacando valentía y avanzando hacia el.

-No te entrometas...-El hombre hizo una señal y Zan salio disparado contra la mesa de los cocineros, aunque su golpe fue amortiguado al caer sobre la tarta que quedaba.

Se levantó como pudo y se sacudió para quitarse los restos de tarta, de pronto una energía envolvió al hombre, que empezaba a decir cosas en un idioma desconocido, y todos los que se acercaban a el salían repelidos por aquel aura. Zan vio su libro puesto en las mesas y lo recogió, mientras toda la gente empezaba a marcharse de la plaza asustada. Zan volvió con Rose, al pie del escenario cargado con su libro, ya quedaba poca gente en el lugar.

-¡Vete de aquí kupó!-Dijo de nuevo sacando todo su valor... aunque las piernas le temblaban.

No se sabia que hacia ese hombre, pero no parecía nada bueno... una estrella roja invertida apareció bajo sus pies, sobre la madera del escenario, y poco a poco mas símbolos lo cubrieron, extrañísimos símbolos... Zan se abrazó a su libro muy asustado por lo que sucedía, no sabia que ocurría, pero no era nada bueno. De los símbolos comenzaba a salir una extraña niebla negra que envolvía al hombre.
De pronto la anciana con la que había hablado Rose empezó a subir al escenario, y sin inmutarse por lo que ocurría se fue acercando al hombre, que de pronto dejó de hablar y al girarse y ver a la anciana se pareció sorprender.

-¡Tu!-Dijo al hombre apuntándola con un dedo.-¡Esta vez no te interpondrás... muere!

Algo empezó a salir de su dedo, una especie de energía de color rojo muy intenso, y Zan, sin pensárselo corrió hacia ella y la echó a un lado para recibir él el ataque... Cerro los ojos y colocó su libro delante asustado... pero... no pasaba nada... Miró por encima del libro y vio al hombre doblado por la mitad, como si algo le hubiese impactado, miraba a Zan y a su libro con sorpresa.

-¿De donde has...? ¡Ah!...

La niebla empezó a arremolinarse violentamente en torno al escenario, separando a Rose, Zan, Sophie y el hombre del resto de la plaza.
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Rose Atillart
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Dom Mar 13, 2011 2:10 am

Seguí bailando a medida que la gente me aplaudía e incluso se unían a mí para bailar. Mis movimientos eran cada vez más rápidos y complicados, el ritmo no variaba demasiado, era acompasado y algo rápido, pero no me costaba seguirlo. Mis manos hacía vibras las panderetas al mismo tiempo que mis caderas se movían en forma de “s”.

Zan no tardó en unirse a mí, el sonido de su voz me hizo abrir los ojos –Bailas bien – le dije al tiempo que daba una vuelta sobre mí misma para, al terminarla, dejarme caer al suelo abierta de piernas, tocando la madera del escenario con mi parte más íntima. Después de eso me quedé sentada en el suelo, con las piernas abiertas, como una niña jugando con un juguete, para luego dar una vuelta hacia detrás con una ágil pirueta y levantarme casi de un salto. Ese era mi mejor paso de baile, la verdad es que me dolían un poco las piernas cuando lo hacía, los músculos se tensaban bastante, pero era hermoso, merecía la pena tanto hacerlo como verlo.

La fiesta seguí y seguí. Yo mantenía mis ojos abiertos para ver otros estilos de baile, con suerte lograría aprender algún paso nuevo. Pero el estilo de Zan era gracioso, sus saltitos cortos me hacían reír, no por que fuesen malos, sino porque era muy mono haciendo eso.

Estuvimos un buen rato bailando todos juntos, pero el festejo tocó a su fin cuando en el centro del escenario apareció un hombre vestido con una capa azabache.

El miedo me podía, quería irme, pero una parte de mí me decía que debía quedarme, por algún motivo no podía moverme… y no era por el miedo ¿Acaso sería eso que llaman valor? Cuando mi amigo Zan salió disparado por culpa de ese hombre me sentí como una estúpida, si él, que conocía sus poderes, no podía hacer nada contra ese sujeto ¿Qué podía hacer yo, una simple bailarina?

Abrí los ojos como platos al ver a Sophie subir al escenario como si nada pasase. El hombre de negro pareció reconocerla en el acto, pues le apuntó con el dedo, tenía pensado hacer lo mismo que con zan, ¡No, peor! Un haz de luz roja surgió de su dedo. Casi me desmayé al pensar que el rayo había llegado a mi amiga, pero no fue sino Zan quién empujó a Sophie de allí. Su libro recibió el impacto del conjuro… me desmayé, lo último que pude ver era una espesa y misteriosa niebla que me envolvía, tanto a mí como a mis amigos y al de la túnica.

Mi cara quedó junto con el frío suelo, mis brazos extendidos en cruz y mis piernas ligeramente dobladas, como había quedado en mi caída.
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Dom Mar 13, 2011 8:47 pm



Zan y los demás quedaron inconcientes, y despertaron momentos mas tarde... la niebla ya no estaba, pero... ¡Nada estaba! se encontraban en una cueva... ¿una cueva? ¿Como la de las grandes estepas? no... esta tenia las paredes de coca blanca, todo igual, lo único que no pegaba allí era el escenario de madera donde se encontraban, unas escaleras subían a un agujero en la pared a pocos metros por donde se suponía que continuaba la cueva. El pequeño se levantó acariciándose la cabeza y mirando a todas partes, el hombre había desaparecido, y ahora solo se hallaban allí Sophie, Rose, y él.
Se levantó y las despertó, pero Sophie parecía que se encontraba mal, y decidió quedarse sentada en el escenario, aunque le dio las gracias por haberle salvado.

Después fue a por rose, moviéndola suavemente para despertarla con cuidado de su desmayo.

-Vamos Rose... debes levantarte kupó...

No tardó en despertarse, todo era muy raro ¿como podían haber acabado allí?
Al parecer el mago había realizado un conjuro, y al distraerse el conjuro había teletransportado el escenario con todos los demás a ese extraño lugar, lo que no se le podía ocurrir era donde se hallaba el mago.
Tampoco sabia que lugar era ese, pero algo le decía que para salir de allí tendrían que explorarlo, y la única salida era esa brecha en la pared.

Le recordaba mucho a la cueva de las estepas, no podía evitar pensar en aquella aventura, había sido emocionante viajar por la extraña cueva con Suspiro, Águeda y... bueno, un poco con Aengus... El combate con el dragón... no le pareció agradable, pero si emocionante y por eso plasmó la historia en su libro, junto con un dibujo del dragón.
Esa cueva había mostrado muchas sorpresas, como las ruinas del final, o la resurrección del dragón, había sido muy escalofriante verlo revivir cuando en el día anterior habían comido de el, pero al menos esa aventura fue una grata experiencia, pues aprendió un poco mas del mundo.

No todos los días podía explorar rincones apartados, perdidos hacia mucho tiempo, olvidados por el paso del tiempo, eran lugares extraños, antiguos y poderosos, no se le podía ocurrir una civilización capaz de construir unas ruinas como las que allí hallaron, o de mantener aquella cueva de varios kilómetros con sus ríos, lagos, plantas y animales, era un ecosistema a escala reducida... ¿Quien le diría que no seria la ultima vez que vería algo así? mas de una ve en el futuro vería lugares similares. ¿El lugar donde se hallaba ahora? No.. no era uno de ellos, pero estaba relacionado...

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Off: espero que te guste el giro de la trama y el misterio de esta parte ^^
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Lun Mar 14, 2011 12:27 am

Al final quedé sumida en la más absoluta oscuridad, dejándome llevar un pesado y atrayente sueño que me hizo perder la noción del tiempo y el espacio. Mis sueños me llevaron a tiempos más felices, cuando apenas era una niña con cinco o seis inviernos encima, los juegos infantiles que compartía con mis amigos de la infancia en mi aldea natal, las deliciosas comidas caseras de la mujer que me cuidó como si de mi madre se tratase. Pero sobre todo en mi mente brilló el recuerdo de un joven rubio, de ojos castaños y apuesto, bastante alto, y que me sacaba un año. Era Kay, el que fue mi mejor amigo de la infancia y que un día desapareció de la aldea junto con dos chicos más. Muchos dijeron que se habían escapado de casa, pero yo siempre tuve la firme idea de que a Kay le había pasado algo, y aunque nunca lo quise admitir ese fue también otro de los motivos de mi prematuro viaje.

Me fui despertando poco a poco gracias al movimiento de mi amigo silfo. Abrí un poco los ojos con pereza, como quién se despierta en la mañana sin nada que hacer, casi había olvidado el porqué estaba allí tumbada en lugar de en la plaza bailando con Zan y el resto de gente, que había desaparecido misteriosamente. Atrapé la pequeña mano del silfo con la mía y lo atraje hacia mí para abrazarlo con fuerza y apretujarlo fuertemente contra mi pecho – Zan – grité animada de ver que no me encontraba sola.

Me puse en pie dejando previamente al silfo en tierra. Me sacudí un poco la ropa y me rasqué la nariz, que me picaba a causa del polvo del escenario. Escenario que destacaba dentro de la cueva en la que nos hallábamos. Las paredes eran de color blanco intenso, desconozco el material del que serían, pero lo más parecido que jamás vi a eso era el granito.

-Sophie – volví a exclamar al verla sentada en el escenario. Corrí hacia ella y la abracé a la altura del cuello, procurando no obstaculizarle la respiración con mi pecho –Tú también estás aquí, que alegría. – no me di cuenta de su malestar. Me quedé allí con ella, de pie observando la cueva. Y entonces me percaté de una enorme brecha en la pared. Miré a Zan con una sonrisa en la cara y le pregunté - ¿Qué hacemos ahora Zan? –
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Lun Mar 14, 2011 10:57 pm

Zan se alegró de que todos se hallasen bien, no parecía que hubiese sucedido nada grave, aunque la desaparición del hombre de negro le inquietaba bastante, el donde fue, el quien era, el por que hacia todo, el donde estaban, el por qué estaban allí, y otro montón de cuestiones le rondaban por la cabeza al pequeño silfo, sin embargo poco podía hacer si no continuar por la gruta en busca de una salida o una respuesta... Si encontraban la salida, al menos esperaban que entre medias no hubiese un laberinto, pues Sophie lo pasaría mal, y si tenían que recorrer el laberinto varias veces para recogerla acabarían cansados y perdidos en él.

-Continuemos... luego volveremos a por usted kupó-Dijo Zan mirando a Sophie.-Primero exploraremos un poco

[...]

Subieron las no demasiado largas escaleras, Rose sin mucha dificultad, pero Zan tenia algunos problemas, pues debía subir los escalones a saltos, y eso le cansaba bastante, pero tras un poco llegaron arriba, donde delante de ellos se encontraba la grieta, un pasillo oscuro de un par de metros y al fondo de veía como el camino continuaba, en ese momento los papeles se invirtieron, Zan caminaba sin problemas por la parte de abajo de la grieta, que encogía con forme subía de altura, con lo que Rose tuvo que agachar un poco la cabeza para poder pasar.

El silfo caminaba abrazado de su enorme libro, que se le empezaba a hacer pesado transportarlo todo el tiempo en las manos, pero no podía dejarlo, no quería que se dañase.
Apenas unos segundos después salieron del pasillo y se encontraron con una sala bastante mayor que la anterior, igualmente con varias antorchas que permitían ver, pues debido a que no había luz solar sin ellas no se vería nada.

La sala aunque amplia parecía no demostrar nada interesante, unas escaleras de nuevo, talladas en la piedra blanca, como las anteriores, descendían, haciendo una pequeña depresión entre las otras escaleras, que subían hasta una brecha bastante mas gruesa y alta con detalles en los bordes, que indicaban que esa brecha había sido abierta por el hombre.
El silencio sepulcral era incómodo, muy incomodo, y Zan no soportaba estar callado, aunque el miedo y la sensación de misterio habían cerrado bien la boca del silfo... algo que mucha gente consideraría una proeza.

Se acercaron a la nueva "puerta" y por ella vieron de nuevo otro pasillo oscuro, algo mas largo que el anterior, pero aun así veían la sala al final, parecía ser una sala alargada, y varios candiles de tamaño considerables se hallaban puestos siguiendo la largura de la sala, creando un pasillo entre ellos. Zan continuó caminando, aunque las piernas le temblaban mucho, no sabia como se defendería si pasaba algo, solo disponía de su libro... Lentamente avanzaban por el pasillo, al fondo de la sala se podía ver algo, una figura negra ante otra figura de mayores dimensiones...
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Mar Mar 15, 2011 7:39 pm

Continué al lado de Sophie mientras la miraba, ahora sí que me di cuenta de que parecía un poco cansada. No me atreví a preguntar el motivo, tal vez el misterioso viaje yo lo hubiera pasado durmiendo y ellos dos me hubiesen traído aquí, claro que en ese momento no me acordé de que también estaba el escenario.

-No podemos dejarla sola, Zan - dije en total desacuerdo con su idea, pero Sophie me dedicó una mirada tierna y me tomó la mano, depositando en ella un pequeño colgante - Rose - tosió un poco - guarda el colgante y te prometo que volverás a verme - me guiñó un ojo y soltó mi mano para que pudiera ir con Zan. Suspiré y me agache para darle un beso en su arrugada mejilla, miré el colgante de mi mano y sonreí. Era muy bonito, tenía forma de ninfa, abrí su broche y me lo puse al cuello, y como la cadena me venía un poco grande la delicada figurilla de cristal se perdió en mi pecho sin que pudiera hacer nada.

(...)

Subí las escaleras conteniendo un poco la risa, pues a Zan le costaba un notorio trabajo seguirme el ritmo, ya que subía las escaleras a saltos por culpa de su tamaño. Para mí no era más que otro ascenso, normal y corriente.

Cuando llegamos arriba las cosas cambiaron, quedé paralizada al ver la oscuridad intensa del pasillo, pero me adentré en la grieta tras Zan, pensando que él me protegería si ocurriese algo malo. Casi a mitad del túnel tuve que agachar la cabeza para caminar, era incómodo, no podía caminar bien así que decidí ponerme a gatas e ir a cuatro patas por aquel terreno.

Al final salimos a una sala amplia e iluminada, me puse en pie y me sacudí la ropa. Miré a derecha y a izquierda, nada interesante ni que nos sirviera para poder ayudar a Sophie, pero cuando me fijé en que había más escaleras no pude dejar escapar una risita, lo único que se escuchó en toda la sala. También había otra grieta.

Avanzamos hacia la nueva grieta y volví a ponerme seria, de nuevo un pasillo oscuro, no me gustaba nada la oscuridad... Al final del pasillo pude ver una silueta recortada por la luz de unos candiles delante de otra de mayor envergadura, tenía un poco de miedo y mis ganas de explorar se iban sustituyendo por mis ganas de estar junto a Sophie, porque la verdad es que con ella me sentía segura, casi tanto como con Zan.
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Zan
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   Mar Mar 15, 2011 8:50 pm



Siguieron caminando por el pasillo, lentamente, las figuras se hacían mas claras, a la vez que un murmullo se empezaba a escuchar, y transformarse en palabras a medida que avanzaban. Zan temblaba del miedo, no era nadie valiente, nada mas lejos de la verdad, aunque no era un cobarde, lo había demostrado en muchas ocasiones, pero estaba mas cerca de la cobardía que de la valentía, solo en ciertas ocasiones sacaba su carácter de "paladín".
Poco a poco distinguieron la forma del fondo, era un enorme ser con alas de murciélago, su cabeza enorme y macabra, y su cuerpo estaba muy musculado, y una piel morena cubría su cuerpo, unos pantalones bastante destrozados le cubrían, el resto estaba al aire. En sus manos había nos grilletes, pero las cadenas se hallaban partidas, y bajo sus pies un extraño circulo luminoso.

Cuando avanzaron mas se dieron cuenta que la otra figura era el hombre, aquel mago de negro, y Zan frunció el ceño ¿Que hacia en aquel lugar con ese ser que no parecía nada bueno? Sus palabras se hacían cada vez mas claras, la bestia de detrás no hablaba, solo lo hacia el mago.

-Oh señor y amo... perdona mis errores, oh amo absoluto de todo lo material y etéreo, concédeme el perdón y permíteme ser tu ayudante y mas leal siervo... tus cadenas rotas ya se encuentran, el símbolo se debilita con mis palabras, oh amo y señor perdona mis errores y fallos a su persona, perdóneme y déjeme volver... o señor y amo... perdona mis errores...-Repetía el hombre.

Zan vio como el circulo de luz brillaba cada vez mas débil bajo aquel ser, y empezó a comprenderlo, ese mago intentaba sacar de allí a la bestia... ¿Que intenciones tendría? No parecían buenas en absoluto, menos después de su comportamiento...
Una piedra chocó contra el pie de Zan, y salio propulsada, haciendo un poco de ruido, y provocando que el mago se voltease, su rostro petrificó a Zan, su piel parecía caerse a trozos, sus ojos eran completamente rojos y sus dientes amarillos y deformes parecían sacados de una pesadilla...

El silfo sintió todo dándole vueltas, el miedo le había colapsado, pero se recompuso, no podía dejar a Rose ni a la anciana solas ante esas dos bestia, y con las rodillas temblando considerablemente dio un paso, sujetando su libro como si se tratase de un arma.

-De...dede... deja... deja lo que... que queestes... haciendo... kup... kupó...

-¿Que? ¿de nuevo vuelves? no me dejarás mas opción que acabar con tigo... aunque uses tu librito...

El mago empezó a flotar mientras recitaba multitud de cantos en un idioma desconocido, en ese momento fue como si Zan se recuperase, tomó posición defensiva y miró al mago, con su libro por delante como si fuese un escudo, alzó una mano y un fulgor brillante apareció en ella el fulgor explotó y una estrella dorada apareció en la palma de la mano de Rose, con un brillo leve.
Zan ahora no tenia a su chocobo, ni tampoco su espada, solo tenia su libro y su pericia.

-Rose, ponte a un lado, tengo una idea, pero debes ir a uno de los laterales de la habitación... luego te diré yo que debes hacer...-Dijo Zan en un susurro.

El mago dejó de hablar y unas esferas negras, seis en total aparecieron girando a su alrededor sin dejar de levitar... no parecían precisamente amistosas...
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MensajeTema: Re: Compartiendo Conocimientos (Privada)   

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Compartiendo Conocimientos (Privada)
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