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 Vindicta - Privada

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Inuwel

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MensajeTema: Vindicta - Privada   Jue Feb 24, 2011 12:24 am

Una pesadilla tras otra, envuelta en telarañas del pasado, que me enredaban en la cruel tortura de la culpa, por más que trataba de liberarme de sus espesos hilos escenas remotas regresaban a mi mente a torturar mi psiquis cortando cualquier intento de rehuir a la verdad.

Abrí los ojos de golpe esa mañana, sentí la luz blanca filtrarse por las cortinas transparentes de mi habitación, tenía la vista pegada al techo y mi corazón palpitando a la velocidad de una locomotora, me quedé largo rato en la misma posición, estática, neutral, solo pensando, recordando. Mis manos tomaron parte de mis sabanas y las apretaron con fuerza, no podía escapar de la culpa que me consumía, la culpa de no haber podido estar allí cuando me necesitaban, no haber podido cumplir mi palabra de devolverle el favor... Me removí sobre la cama y apoyé de lado mi rostro sobre la almohada cerrando los ojos, angustiada.

Ahora lo único que podía hacer era vengarme...




Gibil había sido informado por Gabrielle Sacré sobre lo ocurrido en la misión de alianza con Gerde un hada que tenía propósitos similares a los nuestros... curioso. La cazadora le informó sobre la muerte de dos compañeros, Eco, un nuevo recluta, y... y... Cuando Gibil me lo dijo tuve deseos de desmayarme, no evité echarme a llorar, y maldecir, maldecir una y otra vez.
Según Gabrielle había sido asesinado por una criatura monstruosa que salió de la nada... que cosa, ¿absurda?, si, eso era, absurda completamente, Escaflow era fuerte, valiente... bueno, a veces, pero, ¿morir por algo que sale de la nada?, ¿qué tontería era esa?, imposible. Y finalmente, cuando la misión llegó a su fin se supo también sobre la muerte de Roxanne, otra recluta, y el único sobreviviente, quién se llevó toda la recompensa de la empresa fue él. Egates.

Era cosa de atar cabos para entender lo que realmente había pasado.

Recordé lo sucedido en la posada de Wo Wacune, cuando Egates trató de hacerme daño y Escaflow salió en mi defensa, desde entonces ambos fueron rivales, y seguramente en la segunda misión Egates aprovechó la oportunidad de acabar con él de una vez por todas. Ese día golpeé la pared innumerables veces hasta hacer sangrar mis nudillos, ¿por qué diantres yo no estaba allí para haberlo impedido?, y claro, seguramente Egates amenazó a Gabrielle la cual tuvo que inventar esa tontería de la criatura que sale de la nada para darle una justificación a Gibil. Los odie, a ambos, y también a los otros subordinados por no haber sido lo suficientemente fuertes para impedir aquello. Y claro, seguramente encontró conveniente acabar además con sus otros compañeros, ¿por qué no?, con lo ruin y malvado que era no me sorprendería, y de ese modo quedarse con la cuantiosa recompensa para él solo, ¿y no sería además sospechoso que luego de aquello quisiera renunciar a los Dherlik?

No iba a negar que era fuerte, pero mi vida no iba a tener sentido si debía cargar con el peso de la culpa. Vengaría la muerte de Escaflow aunque me costase la vida.




Gibil me había entregado un medallon rojo de procedencia desconocida que había logrado obtener hace un tiempo, lo miré con tranquilidad al principio sin comprender para que podía servirme, entonces me lo explicó. No, no era una joya que me daba de obsequio para alegrar mis ánimos, si no un colgante tenía la habilidad de servir como llave para una ciudad oculta en Yar Nadrak y quienes en mayor parte ingresaban allí eran lord oscuros, sin embargo habían llegado rumores a sus oídos acerca de una cantidad por considerable de vampiros y tenía sospechas que algo grande se estaba creando en ese lugar.

Parecía una misión suicida pero mi objetivo solo era obtener información acerca del asunto, nada más, aunque conociéndome no era de extrañarse que quisiera llegar lo más al fondo posible del asunto.

En otra oportunidad hubiera ido con Escaflow y Eluth en mi mente, pero ahora iba sola. Y aunque estuviera ocupada en buscar el paradero de Egates jamás me negaría a una misión.



Una vez vestida, armada, y cubriéndome con una capa oscura tal y como me habían aconsejado salí de aquella posada pagando el dinero correspondiente y caminando hacia el sitio indicado. Me quejé fastidiada por la lluvia que caía, pero al menos mi capa cubría mi cabello, avancé por las cercanías de la laguna de Yak y observé a mi alrededor... nada.

Saqué entonces el medallon para que la ciudad de presentara ante mis ojos, varias veces lo había intentado pero nada había ocurrido, ¿habían estafado a Gibil con el objeto?, quizás, pero está vez pude divisar algo, una ciudad que poco a poco se dibujaba frente a mis ojos, abrí los ojos sorprendida y con boquiabierta observé el enorme portico que se abría frente a mis ojos, escondí mi rostro en mi capa oscura y avancé cabizbaja con el objeto de internarme entre medio de la gente y así pasar desapercibida.

El lugar era tétrico, tenía la paranoía de que todas esas gárgolas centraban la vista en mi persona, y ni hablar de la escultura de Bariack, sentí un escalofrío recorrer mi columna vertebral, tragué saliva y sacudí la cabeza para no desconcentrarme con esas cosas. Debía conseguir información y punto.

-"Vamos, vamos, los Dherlik no le temen a nada"-Me dije con un hilito de voz mental para enfundarme ánimos, aunque lo cierto es que si estuviera acompañada... todo sería muy diferente.

-"Juro que te he de vengar, Esca..."-
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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Jue Feb 24, 2011 8:55 am

Introducción:

Inuwel ha sido enviada por Gibil a la ciudad para vigilar como iban las cosas debido a los rumores de un cumulo de vampiros en la ciudad.

Algo a espaldas de la alianza comenzaba a suceder en Yar Nardak...

Egates había escuchado algunos rumores, pero no quiso levantar la alarma a Judith ya que se encontraba demasiado ocupada atendiendo a los nuevos miembros de la organización, escribiendo los códigos de leyes de estas y haciendo los preparativos para el viaje que pronto realizarían.

Aquel día el garou hizo una visita especial a los guardias principales de la entrada de la ciudad, ordenándoles cortar el paso a todo el que entrase, pidiendo identificación y motivo de visita, cualquiera que fuese sospechoso debía de ser informado. Ordenó además no atacar a los cazadores de vampiros a menos que estos comenzaran a hacer su trabajo, pero que los dejarán pasar si venían a vigilar las cosas. También agregó que la visita de todo Dherlik o Physis debía ser informada inmediatamente, claramente entregó los nombres de los Dherliks que había conocido por si alguno quería hacerse pasar de viajero sin oficio. Parecía demasiada seguridad para una ciudad mágicamente oculta de los intrusos, pero desde el momento en que él mismo supo como entrar a la ciudad varios medallones fueron enviados fuera de Yar Nardak, cualquiera podría hacerse pasar por un citadino sin problemas, sobre todo si era humano, lord oscuro, licántropo o vampiro, aunque bien sabía que estos últimos no llegaban nunca de día.

(…)

Inuwel:

El día había amanecido lloviendo a cántaro por todo Go Or Nardak, una neblina espesa cubría el horizonte y aquello disminuía la visión de todo aquel que se encontrase cerca de Yar Nardak, por esa razón aunque se contase con el medallón solo se podría divisar la ciudad en todo su tenebroso esplendor estando a unos cuantos metros de esta.

La gitana seguiría sin problemas su camino, disipando la niebla a su alrededor con cada paso que daba y su capa haciéndose un poco más pesada con las pequeñas gotas de agua que dejaba la niebla al tocarla, mas el clima no era tan frío como debería. El sol iluminaba apenas pero aún así hacía algo de calor, lo suficiente como para que no se le calasen los huesos a la humana. Dio unos pasos más y pudo divisar Yar Nardak en todo su tenebroso esplendor. Y en efecto, los ojos de la estatua de Bairack observaban en su totalidad a la gitana, a todo aquel que no fuese bienvenido a la ciudad, a todo aquel que busque problemas y hasta sus mismos citadinos. ¿Había realmente alguien viendo a través de esos ojos? Si alguien de Yar Nardak conocía esa respuesta, seguramente era el mismísimo Bairack, pero esa no era preocupación de la cazadora de vampiros en esos momentos y probablemente nunca lo sería.

Otra joven pasó a la carrera a un lado de Inuwel, esta llegaba a medir un metro cincuenta y era bastante delgada, la agilidad de sus pasos darían a pensar que era una elfa, pero de esta solo se podía observar la capa negra que la cubría. Al pasar a un lado de Inuwel, la misteriosa mujer pisaría fuertemente un charco de agua que salpicaría hasta las rodillas y un poco más arriba de la humana, pero no se detendría, claramente iba con prisa, prisa detenida por los guardias que se encontraba en la entrada…

Inuwel si seguía avanzando también sería detenida por los guardias, pero la mujer había llegado primero por lo que la interrogación de su nombre y motivo de llegada a la ciudad serían para ella. Claro que de esa conversación Inuwel solo podría escuchar el nombre de la muchacha; Astreiya, quien entregaría una carta al guardia y este la dejaría pasar después de haberla leído y entregado.

– El jefe se encuentra en la taberna de los mercenarios, se nos ordenó también atacar a todo cazador de vampiro que ejerza su oficio contra uno, recuérdele levantar esa orden si es que deciden cambiar de opinión y también que le diga a cuales no puede tocar – Le diría por último el guardia antes de hacerle una señal a Inuwel de acercarse. – Nombre y motivo de la visita, tenemos ordenes, así que responda – Diría tajante mientras su compañero cerraba la puerta y al terminar volver para estar los dos hombro con hombro, cerrando el paso a la humana con sus lanzas.


___

Off rol:

Bien, por el momento tienes muchas opciones, puedes decirle lo que sea a los guardias, que vienes en una misión de reconocimiento o que simplemente vienes de paso, tienes que decirles tu nombre, no te preocupes, no te haran ni diran nada por eso, te dejaran pasar, el resto tu lo decides, también si te apresuras puedes perseguir a Astreiya para darle su merecido, en el siguiente post te pondré una imagen para que la conozcas ^^
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Inuwel

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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Jue Feb 24, 2011 10:58 pm

Como me gustaría tener una gran caja donde cayesen todas mis desgracias, mis penas, mi desasosiego... como quisiera una caja que pudiera sellar de tal manera que fuera imposible de volver abrir, que impidiese que todas aquellas tragedias nunca jamás volviesen a suceder, una caja que pudiese abandonar, lejos, muy lejos, y jamás volverla a encontrar. Y olvidarle.

Suspiré y sosteniendo con fuerza el medallon rojo a medida que avanzaba por aquella aparente tierra desolada que sin embargo gracias al objeto se dio a presentar como la enorme ciudad escondida de Yar Nadrak.

Sentía varios escalofríos recorrer mi cuerpo y eso que no hacía frío a pesar de que lloviese, ¿tenía miedo acaso?, ¿por qué?, mi vista se alzó entrecerrando un poco los ojos por la lluvia que caía sobre mi rostro, mis ojos se encontraron con las miradas demoniacas y amenazantes de las gárgolas de piedra que se alzaban sobre el muro, y la figura de Bariack... era... era simplemente perturbadora, me sentía fuera de lugar, como si mis pies profanaran una tierra sagrada, sentía como si la propia esencia del ambiente tratase de empujarme lejos de ahí.

Bah, tonterías. Volví a sacudir la cabeza para quitarme de encima esas paranoicas ideas, soy gitana, y los gitanos somos dueños de lo que pisen nuestros pies, y este lugar no sería la excepción, ni la lluvia, ni las gárgolas impedirían que cumpliera con mi cometido.

Trataba de impedir que mis pies tocasen algún charco o lodo escurrido por agua, y mi perita tarea me obligaba a veces a dar ligeros brincos o chocar contra alguien, sin embargo de este modo mantendría mis botas intactas y la capa limpia, una cosa era estar empapada... pero sucia, ¡jamás!, sin embargo una rauda muchachita pasó a mi lado pisando un charcho que mojó parte de mi capa y algunas gotas fueron a parar a mi cara.

-¡Agh! ¿¡qué crees que haces, que ya no se puede caminar tranquila por...!?-Pero ella ya no estaba, me volví bruscamente hacia el frente y la vi correr hasta detenerse frente a los guardias, ¿tenía prisa, eh?, prisa le iba a dar yo cuando la pillara. Miré con hastío mi capa cubierta de agua con lodo y me pasé la mano por mi cara para quitarme pequeñas gotas del charco mientras avanzaba hacia allá con actitud irascible, sin embargo mi expresión se relajó y finalmente se alertó al divisar a los guaridas, ella pasó sin problemas y agudizando el oído solo pude saber como se llamaba, hundí más mi rostro entre mi capa y avancé algo cabizbaja.

– Nombre y motivo de la visita, tenemos ordenes, así que responda – Habría de decir el alto guardia junto con su compañero, ambos ejercían el papel de puerta con sus portentosas armaduras y lanzas.

-Ahmm... Inuwel, y...-

En ese momento me corté y tuve deseos de llevarme una mano contra la frente, ¿por qué diablos me había dado a presentar con mi nombre?, lo lógico era inventar uno para pasar lo más desapercibida posible.

-Quise decir... Inuger, si Inuger-Corregí dando asentimientos con el rostro para luego agregar-Vengo de visita para ver unos familiares -Inventé rápidamente con la voz algo ronca -Y es para mi todo un honor poder poner pie por primera vez aquí y...-

Pero el guardia no tomó importancia a mis últimas palabras, o al menos eso me pareció. Suspiré aliviada cuando me dejaron pasar, y no a muchos metros de la entrada divisé a la tal Astreiya que corría como si el mundo se le fuera a caer a sus espaldas, tsk, que ni crea que iba a olvidar lo que hizo. Y echándome yo también a correr traté de seguirle el paso, pero me detuve para recoger una piedra y luego de emprender nuevamente la carrera se la lancé al tiempo que exclamaba.

-¡Hey!, me debes una capa nueva!-

Que ni crea que iba a olvidar la cuenta pendiente que tenía con ella.



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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Vie Feb 25, 2011 9:41 am

Los guardias eran tontos muchas veces, pero no tanto. Fue inteligente la idea de cambiar el nombre, la dejaron pasar, pero el mensaje fue entregado mucho más rápido de lo que cualquiera pudiese haber imaginado…

Ya en la ciudad, Astreiya seguía caminando rápidamente sin haberse percatado para nada de la presencia de Inuwel, o al menos eso era lo que parecía ser.

La piedra fue lanzada con un objetivo claro, pero este no era un blanco fácil. Tal vez si fue mala suerte para la humana, pero la piedra apenas llegó a rozar la mejilla de Astreiya, lo que no causó ni raspón alguno gracias a la capa que la cubría. Mas, Inuwel había elegido mal a su contrincante, pues Astreiya nunca dejaba pasar una pelea.

La humana entonces se daría vuelta para encarar a su contrincante. Estaba enojada a pesar de que no lo demostrase. Relajadamente se quitó la capucha que cubría su rostro para dejarlo a la vista de Inuwel.

Spoiler:
 

– Solo te debo una cosa – Diría con una voz fría y suave pero lo suficientemente alta como para que la escucharse, luego se agachó para tomar dos piedras que se encontraban en el pavimento. Tomó una con una mano y la lanzó directamente hacía Inuwel, con una fuerza y velocidad sorprendente que apenas logró verse, pero que definitivamente Inuwel si llegaría a sentir ya que esta provocó un pequeño rasguño en su mejilla.

– Ahora estamos a mano, no lances piedras al aíre – Diría en un claro sarcasmo para volverse a colocar la capucha. – Hay basura que desechar más importante en este pueblo que tú, si tienes algún problema háblalo con mi jefe, Egates, aunque no creo que tenga tiempo para chusmas - Volvería a decir cuan serpiente en busca de peleas, aunque claramente no era ese su objetivo, puesto que Astreiya se daría vuelta y volvería a emprender su camino dos cuadras más arriba donde se encontraba la famosa taberna de los mercenarios a la que se dirigía.
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Inuwel

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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Sáb Feb 26, 2011 1:01 am

Chasqueé la lengua ante el mal tiro de mi piedra y me dispuse a inclinarme para coger otra pero no fue necesario, había logrado llamar la atención de la mujer, lo cuál era mi principal objetivo, me erguí con el objeto de verme más alta, intimidante o yo que sé, seguí mirándola glacialmente sin redimir a mis palabras. Ella se había volteado, descubriendo su rostro, enfrentándome con la mirada.

-Sí, me debes una cap…-

Quise responder sin embargo la mujer fue más veloz y luego de inclinarse me devolvió mi tiro con mayor eficiencia, me corrí hacia un lado pero no evité recibir la piedra contra mi mejilla, cerré un ojo y me llevé la mano derecha hacia mi mejilla mirando con odio y reproche a la mujer.

-¡Auch!, hey, pero… ¡si no siquiera te llegó!-Le recriminé visiblemente molesta, lo cual se multiplicó ante su sarcástico comentario –Ah bueno, es que nunca fue mi intención que te llegara, solo quería tu atención –Dije para justificar el mal tiro de mi piedra y encubrir mi torpeza.

Seguí mirando a la mujer de pies a cabeza, para grabarme en la cabeza su apariencia, no la dejaría marchar tan fácil luego de tratarme de esa manera, tsk, que se creía, ¿sabía acaso con quién estaba hablando?, ¿lo sabía?, no, no lo sabía… pero si lo supiera ah que si, su actitud sería distinta.

-¿¡Basura!?-Exclamé pisando con mi pie derecho con fuerza sobre la acera dando un paso al frente -¿Cómo te atreves…-Iba a decir ofendida sin embargo cierto personaje nombrado por su boca me dejó atónica.

Egates. Y… ¿jefe?, ¿por qué le había llamado jefe?, algo no cuadraba aquí… De pronto varias ideas surgieron a mi mente, ¿sería Egates dueño de alguna orden o secta extraña?, eso explicaría el por qué abandonó a los Dherlik, quizás quería sacar información de nosotros…¡agh! ¿Cómo habíamos sido tan estúpidos para no darnos cuenta antes?

-Oye espera, ¿en serio conoces a Egates? –Pregunté extiendo el brazo en su dirección mientras comenzaba a correr para seguirla –Oye… ¡Oye espera! ¡Te hice una pregunta!-

Todo esto me resultaba muy sospechoso, debía llegar al fondo de todo esto... ¡a como de lugar!
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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Lun Feb 28, 2011 7:27 am

– Hay un templo al norte de la ciudad, escondido tras varios edificios, actualmente son solo ruinas y nadie se pasa por ahí más que vagos… Ya sabes cómo se han encontrado, no sería mala idea una misión de reconocimiento, también algunos guardias han sido atacados estando de ronda ahí. Egates, Yar Nardak deja esta misión en tus manos como muestra de confianza, nosotros les pasamos rebaño cuando lo necesitan, si es cierto que alguien ataca a sus espaldas es deber de ustedes detenerlo. Si los ataques siguen acabaremos con la alianza actual y esperaremos a la próxima… Por cierto, Inuwel ha llegado, no sería mala idea que la busques...

(…)

La humana molesta ante la insistente molestia terminaría sacándose su capa sin inmutarse por la lluvia, entonces se daría vuelta nuevamente y se la tiraría en la cara sin delicadeza alguna. Dejando con esto ver su sable enfundado en su cinto y su llamativa vestimenta de guerrera (la de la imagen).

– No, jamás lo he visto en mi vida, me ordenaron trabajar para él, ya tienes tu capa, deja de molestar – Diría irritada para luego darse vuelta y seguir caminando, pero algo detuvo su paso unas cuadras más adelante.
**
– ¡Atreiya, tú debes ser ella, qué demonios te ha demorado tanto! La ciudad me ha contactado y debes saber lo que significa, nos queda poco tiempo y mucho trabajo que hacer – Exclamé claramente molesto al ver que la mercenaria que había contratado venía recién llegando con minutos de atraso. Si, estaba siendo demasiado exigente, pero la forma en que me habían hecho ver las cosas era clara: ‘’mantén tu basura al margen o nosotros lo hacemos por ti”. – Lo siento jefe, ese insecto de ahí me retrasó con sus berrinches – Diría apuntando claramente a Inuwel.

Genial, lo que necesitaba… Dherliks… Si se enteraban de la alianza atacarían sin más y apenas estaba volviendo a forjarse, claramente teníamos el apoyo de la ciudad pero esos guardias eran unos idiotas, no quería ni imaginar a los soldados. Debía decir que trabajo para la ciudad si es que me llegase a preguntar. Le dedique una mueca de asco a Inuwel, sabía que si estaba ahí era para vigilar las cosas, bien… Si quería saber lo que pasaba en la ciudad tendría que trabajar conmigo, sin mencionar a la organización.

– Inuwel… – Diría con pocos ánimos. – Si vienes por trabajo, Yar Nardak me ha encomendado cazar a un grupo de vampiros rebeldes. Te daré mi paga si aceptas, sino mejor vete. Este es mi territorio y se hacen las cosas como yo digo – Le espeté molesto, en realidad a mi no me pagaban por hacer ese trabajo, pero si cubrían los gastos por contratar hombres puesto que sabían mejor que nadie las condiciones de la alianza, claro que eso tampoco debía saberlo.

– Astreiya, ve a la catedral y pregunta por estacas, diles que yo te ordene – Ordenaría firme luego a la mujer quien partió rápidamente a cumplir su misión. Seguramente Inuwel tenía un montón de dudas o buscaría comenzar una pelea, como sea, quería hacerlo solo, realmente no necesitaba las estacas.
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Inuwel

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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Lun Feb 28, 2011 10:18 pm

Mis pasos se vieron detenidos de pronto ante una cosa oscura que fue directo a parar a mi cara, alcé las manos y las sacudí de manera algo torpe sobre la capucha que me había lanzado la mujer lo cual tapaba mi visión y me hizo trastabillar hacia atrás.

-Ach, ya no me interesa tu capa, ¡necesito saber de Egates!-Insistí haciendo un aspaviento con las manos quitándome a la vez la capa que me había lanzado y tirándola al suelo sin miramientos, no estaba de humor para peleas, al menos, no contra ella. Observé que estaba armada y protegida por una armadura ligera en algunas partes de su cuerpo sin embargo mi atención se concentró únicamente en sus palabras -¿Te ordenaron trabajar para Egates? ¿en qué? ¿por qué?-Insistí continuando con mi persecución sin embargo mis preguntas quedaron levitando en el aire ante la aparición de un segundo personaje.

Mis pasos se detuvieron por inercia, alcé el rostro y dirigiendo mis manos hacia mi capucha descubrí mi rostro sin importarme la lluvia que caía ahora empapando mi cabello. Mi mirada amarga y seria se encontró con la suya, la cual tampoco se veía muy amigable. Ignoré cualquier comentario que pudo haber proferido aquella mujer y seguí mirando... a él, a Egates, ¿quién diría que lo encontraría en este lugar? Ahora las cosas comenzaban a encajar mucho mejor, Egates líder de algo en este lugar, y Gibil me había enviado por las sospechas de que un grupo de vampiros estaban creando algo en este lugar... sería acaso posible...

-"Traidor, traidor, traidor... ¡¡Traidor!!"-

Sentía deseos de gritarle en la cara aquellas palabras, de lanzarme en este preciso momento contra él, mis manos se convirtieron en puños y temblaron ligeramente, inhalé aire y desvié la mirada para calmar mis ansias asesinas, Eluth me había enseñado lo que era la prudencia, si lo atacaba ahora, en este lugar donde estaba con considerable ventaja mi vida se vería completamente bajo peligro, pero tampoco quería actuar como él, apuñalando por la espalda como hizo con Escaflow y los demás compañeros, no, yo quería una pelea limpia y justa... pero aquí no la podría conseguir, debía encontrar el lugar y el momento adecuado para ello.

Volví la vista hacia él y comencé a avanzar en su dirección a medida que escuchaba sus palabras.

-Que casualidad verte aquí, ¿estas desde hace bastante, no?.. am con llamarlo territorio supongo que sí -Inquirí con acritud alzando las cejas interrogativa -Fue sorpresivo... sabes, sorpresivo que decidieras dejar a los Dherlik luego de la misión de la alianza con Gerde, y... mm ya veo, ¿ahora cazas vampiros de manera independiente?, que interesante... y curioso además... . Si, vale, acepto, no porque eche de menos trabajar contigo -Comenté con una sonrisa evidentemente sardónica para luego borrarla de golpe y volver a mirarlo con seriedad - Por que mis preguntas no terminan aquí Egates, tengo muchas más y te exijo respuestas-Finalicé cruzándome de brazos con la tozudez de no moverme de allí a menos que aceptara.

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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Mar Mar 01, 2011 10:46 pm

Sonreí de medio lado al escucharla aceptar la invitación. No era que realmente necesitaba su ayuda pero ya había explicado el por qué decidí contratarla. – Responderé solo lo que te incumba… He mantenido esta ciudad libre de plagas por un buen tiempo, tú también eres considerada como una en esta ciudad por motivos raciales. La misión con Gerde fue una total perdida desde el punto de vista personal. Perdí mucho más de lo que gané – Le diría claramente refiriéndome a la muerte de Roxanne y entonces sacaría de mi bolsillo la medalla Physis que me habían entregado para tirársela como si realmente no valiese nada. – Gibil ganó la misión, yo perdí a quién quería proteger a toda costa. Tiene mucho más valor para él que para mí, ahora sígueme…

Me di vuelta luego de haber dicho lo que tenía que decir. No debía dar más explicaciones por el momento, así que seguí mi camino hasta el norte de la ciudad como me lo habían dicho. A medidas que avanzaba seguramente con Inuwel hablándome podíamos observar que las casas se iban poniendo cada vez más viejas y conforme más al norte de la ciudad íbamos los edificios comenzaban a aparecer más viejos. Algunos hechos de ladrillos, cosa que no era típico de la ciudad ya que la mayoría de los edificios estaban hechos en piedra negra o no sé qué material que los hacía ver mucho más oscuros y tétricos. Como sea, estábamos llegando a la parte baja de la ciudad cosa visible por la gente que se veía en las calles a pesar de la lluvia. Muchos se nos quedaban mirando como preguntándose qué demonios hacíamos ahí. Varios lords oscuros y humanos viviendo en la pobreza misma. Algunas plazas eran ocupadas como campamentos por los vagos… Ahora me explicaba porque ninguno de la nobleza de aquella ciudad vivía por esos alrededores y porque siempre nos recomendaban mantenernos alejados, pero aquella ocasión era diferente.

Pronto algo hizo que mi recorrido cambiase, un grupo de vagos mal vestidos se arremolinaba en una plaza, formando un círculo. Todo estaba en silencio pero se podía sentir el ambiente tenso. Parecía haber alguien en el suelo. Me quede pensando unos momentos, si me acercaba a hablar probablemente rebelarían la existencia de la alianza frente a Inuwel. Aquello no sería bueno, pero debía acercarme a ver lo que sucedía. – Espérame aquí, yo me encargo de esto – Le ordene a Inuwel para dirigirme hacía la entrada de la plaza, cerca de unas de las bancas se encontraba el grupo. Entonces uno se me acercó, apestaba y no pude evitar llevarme las manos a las narices para no sentir su olor. – Egates, este ha sido mordido ayer en la noche y aún no despierta, ¿qué está pasando? ¿Por qué atacan a nuestros humanos? – Me preguntó desesperadamente y con rabia en su mirada. Lo hice a un lado y luego a todo el que se puso en mi camino. Me incliné hacía el humano y pude ver una marca de colmillos en su cuello, pero no había sido transformado, pude ver su sangre corriendo por la cabeza. Probablemente se había resistido. De haber sido transformado ya estaría muerto por el sol. – No ha sido transformado, pero esta herido. Llévenlo a un hospital para que le curen sus heridas y luego a la catedral, necesitamos interrogarlo para saber quien está haciendo esto – Ordené sin más y me aleje del grupo, no me interesaba dar más motivos ni explicaciones. No tenía idea de quien estaba atacando, pero definitivamente no era nadie de la alianza, así que no quería que me culpasen por eso. – Ordenaré toque de queda para esta noche en esta zona, mi acompañante y yo llegaremos al fondo de esto, no queremos más atacados esta noche así quédense en sus casas – Les informé nuevamente con voz autoritaria una vez al lado de Inuwel y luego seguimos nuestro recorrido hasta las murallas norte de la ciudad. En un rincón hacía el oeste se encontraba el templo abandonado. Conocido en su tiempo como la antigua catedral de Yar Nardak.

Spoiler:
 

Frente a la puerta principal había dos guardias apostados. – Seguramente se esconden en algún subterráneo, te sorprenderá saber cuántos caminos hay bajo el suelo. Inspeccionaremos los pisos superiores y para la noche los atacaremos. Necesitamos sonsacarles información por lo que no podemos matarles de día, así que necesitamos tenerlos acorralados, de estar arriba será mucho más difícil para nosotros, por lo que deberemos armar un plan basado en lo que encontremos. Una vez adentro nos dividiremos, tu tendrás el ala sur y yo la norte. No esperaremos a Astreiya podemos nosotros solos. Ahora, ¿qué querías preguntarme antes de empezar? – Terminé diciendo recordando que debía respirar. Aún teníamos mucho tiempo durante la noche, pero yo más que nadie y Judith sabíamos que ese tipo de templos se llenaba de habitantes indeseados con el tiempo. Por lo que tal vez los vampiros no serían nuestra única sorpresa. Debíamos detenerlos esa misma noche, puesto que la noche siguiente saldría Phobo, ¿cómo lo sabía?... Llámenlo sexto sentido garou…
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Inuwel

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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Vie Mar 04, 2011 1:06 am

Me causaba rabia, coraje, odio, el hecho de tenerlo frente a mis ojos, a sólo pasos de distancia y no poder atacarle en ese mismo instante, de no pode vengar con mis propias manos el mal causado por las suyas, hombre cruel e hipócrita, sí, hipócrita al hablar de esa misión como si hubiese sido una desgracia para él, ¿cómo tenía el descaro siquiera de pronunciar esas palabras?, cuando había sido él quién trajo la desgracia de sus compañeros, sus propias manos cubiertas de la sangre de sus camaradas ocultaban la verdad por su boca, boca de víbora falaz que trataba de defender sus actos, ¡mentiras tras mentiras!, ¡lo único que pudo haber perdido en esa misión fue su honor!, eso, si lo tenía desde un comienzo... lo cuál dudo.

Mercenarios. La vida me había enseñado como trabajan esos sujetos, no siguen ley de nadie ni mucho menos alguna ideología, sus ideales son vacíos, egoístas. Recordé a Iskandar aquel mercenario de rostro encubierto que conocí en Maragor, se había ganado la confianza de Gibil como asimismo la mía para que me acompañara en el viaje de aquella inhóspita tierra y así conseguir un brebaje alquímico para mi jefe, sin embargo al momento de darle la espalda aquel mercenario me trató de apuñalar... literalmente, y por su culpa perdí a Eluth para siempre, y ahora Egates, que había trabajado para nosotros un largo tiempo dio fin a ello por su propia ambición cuando fue capaz de traicionar a sus compañeros para quedarse con la victoria del trabajo para el solo, y por culpa de él perdí a Escaflow. Y si bien por ahora no tenía pruebas de ello y mi base era el presentimiento de lo obvio, era simplemente porque Egates supo ocultar lo sucedido muy bien, pero mis sospechas eran muy fuertes y la tenacidad de mi empeñada tarea lograría desatar esos cabos sueltos que incriminaban a Egates muy pronto.

Definitivamente no soportaba a los mercenarios ni los volvería a soportar de nuevo, no se podía confiar en ellos.

-Y yo preguntaré hasta que me quede sin saliva - Respondí con evidente insolencia y altanería de aquel que no acata una orden aunque este no fuera el caso, atajé con ambas manos la medalla Physis que me había lanzado sin despegar la vista hacia él, el odio grabado en fuego de mis pupilas era demasiado intenso como para pasar inadvertido pero eso era lo de menos, desde que nos conocimos que jamás nos llevamos bien y eso era algo que no iba a cambiar ahora ni nunca.

Guardé la medalla Physis en mi bolsillo dándole el respeto que merecían nuestros aliados, un respeto que Egates jamás lograría comprender y di un paso al frente, ignorando la lluvia que caía sobre nosotros, seguí a Egates de la misma manera que seguía mi venganza.

-Esa no es manera de tratar un objeto de gran valor simbólico como lo es esa medalla, representa la unión de una alianza muy fuerte, pero... tienes razón, en tus manos solo se ensuciaría -Le espeté a medida que avanzábamos por la ciudad donde lo esplendoroso poco a poco se veía opacado hasta desaparecer completamente, casas adoquinadas con materiales precarios, vagabundos desparramados sobre las escaleras de las viviendas o simplemente descansando entre los callejones buscando la manera de protegerse de la lluvia como asimismo campamentos de emergencia que almacenaban incluso familias enteras aunque no faltaron los resignados que dormían a donde fuese sintiendo las gotas de agua fría sobre el rostro y todo el cuerpo. Era el contraste propia de las grandes ciudades, los adinerados por un lado y los pobres en otro, no había equidad, solo iniquidad provocada por los más poderosos. Miré a Egates como si fuese el culpable de todo ello aunque era evidente que no lo era, esa situación se veía en todas partes, en todas las ciudades, incluso en Lavteria.

-¿Y qué fue lo que perdiste si puedo saber? ¿o es que acaso no estabas conforme y querías más dinero?- Volví a preguntar con acidez sin estar dispuesta a silenciarme, ¿tendría acaso una pizca de culpa que pudiera despertar de su consciencia?, ¿tendrían voz los espíritus muertos por sus manos algún eco reverberante en su cabeza?, y aunque lo dudaba no perdía nada en intentarlo, era humano, ¿alguna culpa abría de sentir, no?

Llegamos entonces a lo que parecía ser el centro de esta población, en una plaza derruida por el tiempo y el desgaste propio de la carencia de cuidados, allí un grupo de vagabundos se hallaba reunido viendo algo, asomé la cabeza para echar un vistazo pero la voz de Egates me detuvo, lo miré enfurruñada y me crucé de brazos, pero no me negué a su mandato, lo quisiera o no él estaba a cargo y la voz del líder se obedece aunque no te agrade.

- Pero si te demoras mucho te sigo -Dije con tozudez viendo desde lejos todo lo que sucedía deseando tener super oídos para saber que decía el intercambio de palabras entre ellos.

Pateé una piedra cualquiera viendo al frente con cara de pocos amigos y luego saqué de mi bolsillo la medalla Physis para echarle un vistazo, parecía de oro y pesaba como tal, ¿por qué me la hacía entrega entonces Egates?, bleh seguramente tenía un hechizo especial que impedía ser vendida o yo que se, no soy una experta en magia de hadas pero era impensado que Egates la entregara por otro motivo.

Cuándo regresó guardé la medalla y alcé las cejas esperando explicaciones -¿Qué fue lo que sucedió ahí?, eso que vi... ¿era un cadáver o alguien herido?, bueno, y respecto a quién lo hizo es demasiado obvio... pero, ¿ya habías visto esto antes no?, ¿tienes al menos una idea de quienes pueden estar detrás de esto?-Comencé a comentar a medida que nos alejábamos de ese grupo de personas, y ante su última pregunta con el rostro algo pensativo me atreví a preguntar finalmente luego de asentir a su explicación - Primero, ¿qué es lo que tramas en este lugar?, seguramente estás detrás de todo esto, y solo tratas de que maté a unos cuantos vampiros para que así me vaya contenta y le diga a Gibil que todo aquí está tranquilo, pero no soy estúpida Egates, se que algo tramas, no por nada te nos hubieras dejado de un día para otro, y curiosamente luego de la misión con Gerde, dime "compañero", ¿de qué forma asesinaste a todos los Dherlik en esa oportunidad?, ¿y cómo piensas asesinarme a mi ahora?... tú, asesinaste a Esclaflow... ¿no es cierto? ¡y no me mientas se que es verdad!-

Y sin darme cuenta dejándome llevar por la situación había sacado el bastón de mi espalda y lo apunté con él con ira en mi mirada.

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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Lun Mar 07, 2011 4:28 am

En nuestro camino hice como que ignoré las preguntas de Inuwel, la verdad desde el momento que supe que había llegado a la ciudad tendríamos varias discusiones desde que nos encontrásemos, tomando en cuenta que desde la primera vez que nos conocimos nos llevamos como el gato y el ratón, y mis sospechas no habían sido en vano desde que le lancé la moneda. Realmente para mí era un objeto sin valor, solo me recordaba la muerte de Roxanne y por ella no debía lamentarme; de hacerlo me deprimiría y el destino había elegido mi vida por la suya, lo menos que podía hacer para que su vida no fuese en vano era caminar con la cabeza en alto y eso sería lo que haría.

Y justo frente a los guardias apostados en la entrada del templo, estalló con espada en mano. ¡Joder qué necia era! Está bien, si quería matar a Ska y a Eco, pero había sido imposible que lo hiciera. Eco murió por inútil al arruinar mi plan de salvarles las cabezas a todos, muerto por los espíritus del bosque. Ska no se qué demonios lo mató mientras yo peleaba con el szvit ese y vaya que lo recordaba, dura pelea me dio, cuando ya lo tenía a mis píes Ska ya se encontraba muerto. Roxanne, ¡matarla yo! ¡La amaba!

- ¡Joder, no! – Espeté con furia una vez que hubiese terminado su sermón. - ¡Qué clase de idiota eres! Si, quería matar a Ska desde que hizo el incendio ese y casi acaba con nuestras vidas, ¿o acaso ya lo has olvidado? El punto es que no los maté… Roxanne, era ella a quien intentaba proteger, una nueva del grupo pero conocida mía; es más, ¡la amaba y la perdí! Ella fue la única mujer que he amado y no le habría hecho daño ni porque mi vida dependiese de ello. Desde que nos conocimos la había protegido, pregúntale a los guardias de Syael. Eco murió en combate porque era un incompetente, un inútil, nos puso en peligro a todos y a Ska no se qué demonios lo mató, yo estaba peleando contra otra criatura y nada de lo que digas me hará cambiar de opinión porque vaya que me costó esa pelea, ¡Gabrielle estaba ahí ayudándome! Si deje a los Dherliks fue por motivos personales, ahora soy parte de esta ciudad, vivo aquí y trabajo para ella, no puedo dedicar mi tiempo a trabajar como mercenario cazador de vampiros, ya pasó esa parte de mi vida. Lo que dices son patrañas. Además, si hubiese querido matarte, habría dicho a los guardias que lo hagan antes de dejarte entrar, ¿quién crees que dio la orden de preguntar a los visitantes? Ahora baja tu arma que tenemos trabajo por hacer – Dije con el mismo ímpetu, ¿cómo era qué alguien podía inventar tantas cosas?

– Ya dije, si vienes bien y si no bien también – Espeté nuevamente, no quería seguir una discusión estúpida y sin sentido, aunque quisiera matar a dos de mis ex compañeros no lo había hecho, no mate a ninguno de ellos y a pesar de que con Roxanne no tenía testigos con los otros dos sí, aunque de todos modos poco me importaba mostrar mi inocencia, sabía perfectamente que no era culpable y que con que lo supiese yo mismo tenía de sobra.

– Tu por el ala norte, yo por el sur, nos reuniremos aquí mismo cuando acabemos – Le dije ya en la entrada del templo. Los guardias no dijeron nada por lo que estaba ocurriendo, a pesar de que habían preparado sus armas parecía que ni se inmutaran por la situación y no estaba de ánimos para darles bronca en esos momentos.

Abrí la puerta y entre al vestíbulo de entrada. No había nada que ver ahí más que paredes desgastadas por el paso de los años, mucho polvo y más que alguna telaraña colgando de las paredes. Unos cuantos espejos también a los costados y un pasillo que dirigía hacia el interior del templo. Volví a mirar hacia atrás para saber si me seguía o no, pero no me detuve mucho para confirmarlo, de todos modos ya me había decidido de hacer el reconocimiento con o sin ella.

Seguí avanzando por el pasillo hasta que un aíre frío y de ultra tumba comenzó a correr hacía la salida, no pude oler nada, tampoco rastro de vampiros, pero si sentí un escalofrío recorrer por mi espina cuan cubeta de hielo. Levante mi brazo hacía atrás con el puño encerrado, señal que mundialmente era reconocida por significar; alto. Si bueno, era Inuwel si es que me había seguido. – No estamos solos, guarda las discusiones para más tarde. Los edificios aquí suelen llenarse de criaturas territoriales – Le murmure lo suficientemente bajo como para que solo ella me escuchase si es que se encontraba cerca a mí.

Tal y como me lo esperaba, no estábamos solos. Unas sombras comenzaron a traspasar las paredes, fueron dos en total y poco a poco comenzaron a tomar forma corpórea, pero poco consistente. Me llegaba hasta la mitad hablando de altura y eran de complexión mediana, camino a gordo pero nunca tanto. Lo sorprendente era que levitaban. Apunte en su dirección para señalar a Inuwel donde se encontraban los ghouls .

Los ghouls no nos habían visto, ni se inmutaron por nuestra presencia puesto que habían desaparecido al poco rato de haber aparecido. – Hay que descubrir hacía donde fueron, cambio de planes… Olvida los vampiros por el momento, preocúpate más de esos ghouls – Volví a murmurar para dirigirme despacio hasta la nueva sala que se encontraba al final del pasillo de la entrada. Seguramente habrían escaleras, pero las que me preocupaban no eran las que iban hacia arriba. Lo curioso es ni rastro a vampiro olía en el templo.

____

Off rol:

Tienes libre movimiento y una sala para describir, puedes hacerlo a tu gusto. Y también puedes ser máster si quieres agregar algo a la aventura. ^^
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Sáb Mar 12, 2011 1:32 am

Mantuve el bastón/lanza apuntándole con mirada fiera ignorando a los guardias puestos tras nosotros, y es que ya no lo soportaba más, necesitaba con urgencia desahogar toda la ira que me invadía desde hace tanto tiempo, nada garantizaba que luego de cruzar esa puerta volviera a verle de nuevo tal vez no tuviera nuevamente esta oportunidad, no me importaba morir si podía pagar mi venganza y era a lo que estaba dispuesta a hacer en ese momento, mi rostro glacial lo escrutó en todo el transcurso de su respuesta y sus palabras solo me hicieron detestarlo más, ¿cómo podía existir alguien tan hipócrita y mentiroso?

-Contra una criatura que salio de la nada... ¿te das cuenta de lo absurdo que es eso? ¡Yo no pienso creerte jamás!, estoy segura que amenazaste a Gabrielle con esa estupidez para que fuera a excusarse con Gibil, puede que él halla aceptado eso como verdad, ¡pero yo no!, yo no me conformo con mentiras. Y si, sería fácil mandar a matarme con los guardias pero sabes que si haces eso vendrían los Dherlik hasta Yar Nadrak en mi búsqueda, en cambio buscarías la forma adecuada para apuñalarme con la espalda para que así pareciera que morí en trabajo, ¡si!, tal y como hiciste con los demás aunque digas lo contrario!, eres de lo peor Egates, y se me hace ilógico llegar a creer que alguien como tu pudiese haber podido sentir algo por alguien...-

Estaba que estallaba, pero ya comenzaba a sentir el peso de las consecuencias de mis actos, no podría cumplir mi venganza si me ponía a atacar en estos momentos con tanto guardia a mis espaldas, así que bajé el arma tal y como ordeno con las manos comprimidas y los ojos ardiendo en furor.

-... Ya. La gente de aquí no tiene la culpa de lo que sucede y donde hay vampiros debo ejercer mi trabajo -Agregué después tratando de calmar mis ansias asesinas, desvié la mirada hacia la entrada del recinto aún con mis manos temblorosas por mi explosión de ira de hace un rato -Pero no creas que he terminado, esta discusión continúa, pero no ahora, luego del trabajo nos veremos de nuevo...-

Entonces seguí sus pasos que me conducían al interior de aquel lóbrego templo, miraba su espalda como asimismo el pasillo de baldosas frías bajo mis pies, las paredes roídas por el tiempo, espejos que emitían un brillo leve producto de la puerta abierta tras nosotros, el aire enrarecido por estar tanto tiempo encerrado se coló en mi nariz como asimismo la sensación de humedad, me hice paso entre telarañas polvorientas con la mirada al frente, hace mucho que aquellas nimiedades dejaron de causarme temor, sonreí al recordar un pasado no tan lejano donde el hecho de ver una arañita ya me espantaba, pero el tiempo y las experiencias me han dado diversas fortalezas y conociendo ya el verdadero temor no podía preocuparme por estas cosas, ahora corría las arañas sin mas, como si solo fuesen polvo en movimiento, tampoco me preocupé de las ratas que pasaban de largo con su chillido particular, recordé cuando en Syael tuve que enfrentarme a roedores gigantes, tantas cosas me habían pasado en tan poco tiempo... y pensar que hoy podía ser el fin, porque nada garantizaba mi victoria cuando pudiese enfrentarme finalmente contra Egates.

Alcé el rostro ante su señal y detuve mis pasos -¿Qué has visto? -Inquirí armada con mi bastón observando a mi alrededor en alerta, sentí el ambiente más frío, más de lo usual, y asentí ante sus palabras cerrando la boca y observando, atenta a lo que pudiese acontecer.

Me giré de golpe al percibir una sombra veloz que se desplazaba por las paredes, me volví a girar al presentir otra, alarmada escruté a las criaturas con precaución pero también con curiosidad, ¿qué eran?, parecían espectros pero Egates corrigió mis pensamientos dándome a conocer su nombre genérico, ghouls.

Por lo visto teníamos otro peligro el cual atender, proseguí siguiendo a Egates pero luego cambié de opinión y tomé sin avisar otra bifurcación, entré a lo que parecía ser una bodega dentro del mismo templo, sin cerrar la puerta observé una pila de cajas y cosas apiladas, pero en general muchos espejos puestos en las paredes, siguiendo mi naturaleza no evité asomar mi rostro en uno de ellos, la escasa luz y la oscuridad de la sala me daban un aire malsano y maquiavelico, me acerqué a tocar uno de ellos pero entonces sentí mi espalda congelada por un inusitado frío, me envaré dando un respingo y ahogando un gemido al tiempo que presenciaba que en el espejo no se reflejaba mi rostro si no el de una criatura fastasmal, me giré de golpe enarbolando mi bastón para enfrentar lo que fuera pero entonces todos los espejos se rompieron y como una explosión los trozos de vidrio salieron disparados en mi dirección, con los brazos en la cara me adelanté para salir de la bodega pero no pude evitar recibir varios cortes, uno en mi mejilla, otro en los brazos... Pero no fue lo único que se hizo pedazos, miré a mi alrededor al tiempo que escuchaba que todos los espejos y más que algún ventanal que todavía se mantenía en pie en la sala se hacían pedazos.


...............

Off:

Preferí tomar otro camino, si no te molesta claro Razz
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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Sáb Mar 26, 2011 5:07 am

Después de haber dado las órdenes a Inuwel seguí avanzando por aquel pasillo hasta llegar a la sala por donde habían pasado los ghouls. Aparentemente era el vestíbulo que dirigía hacía el resto de las alas del templo. Habían muchas puertas cerradas, algunas con algún que otro agujero en la madera, pero no demasiado grande como para ver con facilidad hacía el interior. El vestíbulo en si no era demasiado grande, habían por lo menos dos espejos en cada pared, a la altura justa para poder verse el rostro. A diferencia del resto del templo eran lo único que se mantenía en buen estado y sin telarañas. Además de los espejos, había dos percheros a cada extremo del pasillo por el que habíamos venido, dos muebles grandes con cajones, sobre los cuales se encontraban un montón de adornos oxidados y polvorientos. Una alfombra con agujeros cubría el suelo a lo largo y lo ancho, un montón de cuadros de gente para mi desconocida y en ese vestíbulo el techo estaba mucho más arriba que en el pasillo y respecto a la luz, apenas se colaba por las paredes, al menos en la planta baja.

Me detuve un rato a observar las puertas, dos en cada una de las tres paredes y al final una escalera con forma de caracol bastante angosta y con una baranda a uno de los costados. A simple vista se podía observar que había de ser muy cuidadoso para subir por esas escaleras, supuse que se dirigían hacía la torre principal y de verdad esperaba no tener que pelear en ese lugar. Ya podía imaginarme a Inuwel tropezarse y saltarse varios peldaños, con lo borde que era la idea se me hacía bastante lógica. ¿Qué se creía culpándome de algo que yo no hice? Vale, si era capaz de matar gente, pero traicionar a los míos… Solo lo hice una vez y fue porque no me quedo de otra opción, el destino me puso una treta y ahora comprendía que no los había traicionado, era mi deber estar ahí en esa ciudad junto a Judith y el resto de la alianza. Definitivamente no podía permitir rebajarme al nivel de Inuwel, estaba dolida por la muerte de su preciado Ska, yo también perdí a Roxanne, pero en vez de lamentarme me preocupo más por hacer que sus vidas no hayan sido en vanas.

Suspiré y sacudí mi cabeza, era hora de trabajar y debía mantenerme sereno. Pero claro, aquel momento de reflexión me impidió ver que Inuwel había decidido tomar su propio camino y solo pude percatarme de aquel hecho cuando todos los espejos del templo explotaron de la nada. ¡Qué demonios había hecho ahora! No lo sabía y en ese momento no sabía si fue culpa de la gitana o no, simplemente volví rápidamente al pasillo cubriéndome el rostro con el dorso de mi brazo. Entonces cuando los vidrios dejaron de saltar vi a Inuwel salir de la bodega a la que había entrado.

- ¡Gracias! Ahora seguramente hasta el otro lado de Utopía sabe que estamos aquí, puedes ser menos cautelosa… – Le dije claramente enfadado y recordé entonces la idea de verla tropezándose por la escalera. Vale, de haber sabido que sería tan sigilosa jamás la habría contratado. ¡Ahora esa misión lo único que tenía de suicida era mi compañera!
– ¡Egates! No esperaba encontrarte tan pronto, pero que amable al traerme comida, los vagos no tienen muy buen sabor, sabes… – Se escucharía entonces una voz femenina provenir desde la bodega que Inuwel había encontrado.

Spoiler:
 

Y al cabo de unos segundos, una mujer saldría de la bodega para colocarse a espaldas de Inuwel. Al verla de inmediato pude sentir su olor, estaba ya tan acostumbrado al olor de vampiro que solo podía diferenciarlos bien estando a unos cuantos metros de distancia, pero mi principal problema con esa costumbre era más que nada en Yar Nardak, donde habían demasiados.

- ¿Quién diablos eres tú? Si sabes quién soy deberías saber que no puedes alimentarte por cuenta propia en esta ciudad y tampoco te he traído el almuerzo, tienes prohibido tocarla – Espeté enfurecido al verla, jamás la había visto antes en mi vida y no tenía idea de quién podría ser. Sabía que los rumores corrían rápido, que la alianza se había reconstruido haría llegar a varios puesto que la provisión de alimentos sin consecuencias era tentador para varios.

– Una lástima, pensé que dejarías a una compañera hacer las cosas a su manera, deberé tomarla por la fuerza… ¡ghouls! – Diría entonces la mujer y desde la misma puerta aparecieron dos cadáveres muertos caminando hacia mí, no pude hacer nada, fueron demasiado rápidos. Me tomaron por los brazos impidiéndome todo movimiento mientras la mujer con la misma velocidad tomaba por la cintura a Inuwel con un brazo, mientras que con el otro le impedía el movimiento por los brazos. Mostró sus colmillos y habló nuevamente con el mismo tono burlesco. – Controlar a estas cosas no es tan difícil como parece, te agradezco el almuerzo – Y tras sus palabras sus afilados colmillos se clavaron sin alguna delicadeza en el cuello de Inuwel.

¡Maldita sea! No podía hacer nada, esos muertos vivientes me tenían bien agarrado y la vampiresa no tardaría en desangrar a Inuwel. Para cuando deje de intentar zafarme ya había bebido su buena cantidad, aunque tal vez no lo suficiente debido a los posibles forcejeos de Inuwel, en vanos por la superioridad de fuerza. Pero entonces recordé a los inútiles de afuera y de verdad esperaba que pudiera acudir rápido.
- ¡Guardias! – Grité a todo pulmón, no estábamos muy lejos de la entrada y el eco del templo podría ayudarme con algo de suerte. Al cabo de unos segundos, aparecieron los guardias y al ver a la vampiresa se pusieron inmediatamente en guardia. - ¡Qué esperan inútiles, a por la vampiresa! ¡Ahora! – Volví a gritar mientras estos se ponían a hacer lo suyo.

___

Off:

Bueno, adelantaremos lo que me pediste, así que espero no te moleste mucho lo de la vampiresa. ^^
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Lun Mar 28, 2011 12:09 am

¿Qué era lo que estaba sucediendo?, ¿por qué se habían despedazado aquellos espejos cuando yo nada había hecho?. Pestañeé desconcertada haciendo una mueca de dolor ante el corte recibido sobre mi mejilla, me pasé un dedo con suavidad sobre mi piel sintiendo la tibia sangre de aquella herida correr suavemente por ella, fruncí el entrecejo con enfado y enarbolando mi bastón miré con intranquilidad de un lado a otro buscando la causa de aquel imprevisto suceso hasta que Egates apareció llamado seguramente por el sonido.

-¿¡Qué!? ¡Pero si yo no hice nada!, ¡se quebraron solos!-Chillé indicando con el brazo izquierdo los pedazos de vidrio que brillaban levemente ante la escasa luz que se filtraba en la sala mientras que mi otra mano sostenía con fuerza mi arma, me mordí el labio inferior preocupada entornando los ojos hacia el frente -¿qué diablos pasa...?-Me pregunté más para mi misma que para Egates hasta que una voz desconocida me hizo dar un respingo y girar mi rostro hasta centrar la vista en una mujer que pareció de pronto, usaba un vestido elegante, negro, cabello cobrizo y nombraba a Egates como si se conocieran desde antes, abrí la boca y giré el rostro en dirección al él exigiendo una explicación, lo primero que pasó por mi cabeza fue un "¡tenía razón!, Egates estaba detrás de todo esto!... me había traicionado, igual como los hizo con sus compañeros en la misión con Gerde". Me lamenté de haber sido tan ingenua para seguirlo al interior de aquel templo donde ahora mi vida iba a correr peligro. Ska... necesitaba vengarlo, estuve ausente ante la oportunidad de salvar su vida y ahora, sin embargo debía esperar, apagar mi deseo ya que ahora tenía una contrincante más importante que enfrentar.

-¿Ah si?, ¡pues te aviso que lo único que vas a probar de mi será un puñetazo contra tu cara!-Exclamé enfurecida apretando los dedos sobre la palma de mi mano para formar un puño que dirigí contra su rostro dando un giro veloz hacia ella sin embargo la vampiresa resultó más veloz y sujetando su brazo sobre mi cintura impidió que me girara mientras su otro brazo cumplía la labor de sostener los míos, impidiendo cualquier movimiento de mi parte, me sacudí desesperada al tiempo que intercambiaba miradas entre ella y Egates, las palabras de este hacían parecer que realmente no se conocían pero, pero... ¡obviamente mentía!, pero entonces, ¿por qué le atacaban también a él?, bah, no me importaba, solo debía preocuparme por mi, por salir ilesa, por... ¡Ah!

-¡Suéltame! -Chillé al sentir sus afilados dientes incrustarse sobre mi piel, me sacudía frenética para liberarme, moviendo mis pies con tal de pisarla, traté de patear su rodilla pero de pronto me comencé a sentir muy cansada, mis manos que crispadas estaban prontamente vieron relajados sus dedos y todo a mi alrededor comenzó a nublarse un tanto.

-Suel...sueltame...-Insistí con la voz algo más apagada, esa mujer bebía sin consideración de mi persona, si seguía así prontamente me vaciaría por completo... y no... no podía permitir morir de esa manera, ¡jamás sería sumida contra mis enemigos!. Traté de arañar en vano sus brazos mientras trataba de juntar fuerzas para sacudirme, pero el forcejeo resultaba inútil, ella era muy fuerte... o yo muy débil, ¿¡por qué!?, ¿¡por qué no podía ser más fuerte!?, me maldije interiormente cada vez que sentía que las fuerzas me abandonaban, quizás aunque hubiera estado presente para ayudar a Ska seguramente no hubiera podido hacer demasiado... era débil... demasiado... ¿¡Por qué!?

Solté un grito de rabia y aflicción juntando toda la fuerza que aún sostenía para propinarle un codazo en la parte del pecho, mientras Egates se encontraba sujetado por aquellos ghoul que parecían cadáveres andantes, entonces dibujé una sonrisa cansada ante la orden proferida por este que prontamente fue obedecida. Los guardias aparecieron y marcharon contra la vampiresa.

¿Por qué Egates me ayudaba?, yo lo seguí exclusivamente para acabar con él, no lo entendía...
-Ahhg...-Solté otro gemido ahogado tragando saliva sintiendo como mi sangre era succionada por aquella mujer -Déjame... déjame en paz...-susurré volviendo a arremeter otro codazo contra ella mientras los guaridas ya se desplazaban en su dirección.

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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Dom Abr 03, 2011 12:20 am

Los guardias en un comienzo parecieron dudar sobre mis órdenes al verme siendo atacado, pero supuse que luego recordaron la fama que tenía a la hora de regañar a un guardia desobediente, puesto que estos arremetieron inmediatamente contra la vampiresa. A pesar de todos los esfuerzos de Inuwel, la vampiresa no se inmutaba, tampoco lo hizo ante la presencia de los guardias ya que estaba drogado con la sangre de la humana. Para ella no había manjar más exquisito que el de una mujer joven. Empero antes de que los guardias pudiesen hacer algo, los ghouls que me afirmaban ya los tenían bien sujetos y como estos eran más débiles pudieron poseer sus cuerpos sin problemas, dejando que los cadáveres que poseían con anterioridad se desplomasen sobre el suelo. Maldije al ver eso y claro en ese momento estaba de rodillas, esas cosas eran fuertes y apenas podía pelear contra ellas, pero eso no me impidió desenfundar a Sable Glaciar.

– ¡Te dije que no tienes permiso para tocar a mi compañera! – Le grité furioso mientras me lanzaba en su contra blandiendo mi espada hacía el frente, con toda intensión de cortarle la cabeza, mas no pude hacer nada. Una daga apareció en la mano de la vampiresa quien con la misma dio una señal de negación mientras la acercaba hasta el cuello de Inuwel, acariciando suavemente la piel con el pequeño acero. - ¡Eres una perra! Juro que acabaré contigo si le haces algo – Amenacé nuevamente, pero entonces fui detenido otra vez por los ghouls. – Guardias inútiles, ¡cómo dejan poseerse! – Exclamé otra vez enfurecido, maldiciendo porque nada parecía detener a la vampiresa que se seguía alimentando de su presa. - ¡Perra, ya suéltala! – Volví a gritar pero entonces me devolvió una mirada furiosa, la cual fue correspondida con la misma intensidad. No era bueno para soportar la impotencia, tampoco podía permitirme perder a una compañera, aunque fuese Inuwel y esta creyese puras barbaridades de mí. No, estas situaciones las odiaba, no poder hacer nada por mis compañeros mientras estos morían, estaba realmente enfurecido.

Y como si no fuese suficiente, después de unos segundos en los que la sed de la vampiresa parecía incrementarse, esta decidió darle el golpe de gracia a la gitana. Bueno, al menos esa parecía ser su intención ante mis ojos, puesto que levantó la daga y la hundió de golpe en el vientre de la humana, dejando que un gran hilo de sangre corriese, sumado esto a la sangre extraída. A mis ojos ya había perdido otra compañera por más que mi mente negara que eso estuviese sucediendo.

Claro, que las sorpresas no acabaron ahí, tras lanzar una bomba de humo la vampiresa desapareció, dejando a Inuwel en su lugar, que cayese sobre el suelo o siguiera desangrándose de píe. En cuanto a mí, los ghouls me soltaron y los guardias cayeron inconscientes detrás de mí. - ¡Maldita sea! ¡Inuwel! – Grité para salir a la carrera hasta donde estaba ella. En el camino ya había enfundado mi espada, así que cuando llegué a ella tuve el tiempo suficiente para agarrar su espalda con un brazo e impedir que cayese de golpe al suelo. Sin darle tiempo a que me regañara por tocarla o comenzara a echarme la culpa de ello, subí su camisa para descubrir la herida que le había hecho con la daga, la cual también retire y tire a un lado mío. ¡Joder que estaba sangrando! ¿Qué demonios podía hacer? A ese paso no alcanzaría a llevarla al hospital, sería demasiado tarde y no tenía idea de cómo tratar una herida de ese tipo. – Me las pagara, ¡Maldición! Vamos Inuwel, no puedes morir ahora – Le dije mientras la recostaba cuidadosamente en el suelo y me quitaba mi chaqueta. Saqué una de mis dagas y corte la manga de la prenda para amarrarla a la cintura de ella, asegurándome de cubrir la herida, pero dudaba que eso funcionase del todo. La sangre seguía escurriéndose.

– No queda mucho tiempo, ¡maldición! – Volví a decir mientras pensaba en que más podía hacer para ayudarla, no me importaba todo lo que me estuviera diciendo o lo que estuviese pensando de mi. Aquello definitivamente no había sido parte del plan, pero no me podía permitir perder a otro compañero. ¡Claro! Aún quedaba una alternativa, pero debía hacerlo rápido.

– Inuwel, ¿sabías o recuerdas lo que era Ska? El hospital está demasiado lejos, dudo que lleguemos, es lo único que nos queda, ¿qué dices? – Le pregunté esperando que me estuviese escuchando y que no tuviese que explicarle toda la historia, ya tendría mucho tiempo para ello, lo importante ahora era salvarla antes de que fuese demasiado tarde.
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Lun Abr 04, 2011 11:48 pm

Mi cuerpo se retorcía buscando la manera de salir de los brazos de aquella mujer, pero mi grito desesperado de libertad resultó silencioso, no había manera de librarme de su opresión ni tampoco evitar que consumiera mi vida lentamente, mi realidad poco a poco comenzó a perder consistencia, sentido, todo era brumoso, difícil de vislumbrar, solté otro gemido agónico al sentir la fuerte presión de los colmillos de la vampiresa raspar la piel de mi cuello sin compasión. Compasión, ¿qué iban a saber estas bestias de compasión?, seres oscuros, maldecidos por su propia benignidad, burlaron la vida y cayeron hacia la corrupción al someterse al estado anti natural de la no vida.

Mis uñas se aferraron con ansiedad contra sus brazos, arañaron con desesperación, con fuerza al principio pero luego débil a causa de la poca energía que me quedaba, escuché la llegada de los guardias y abrí los ojos para mirarlos; expectante, ellos avanzaron con el objeto de acabar con la vampiresa pero sus criaturas no tardaron en apoderarse de los cuerpos de los guardias siendo inútil aquella empresa. Patéticos, ella solo una... y nosotros eramos más, ¿por qué?, no tiene sentido, nada tiene sentido ahora, todo a mi alrededor comienza a nublarse, a girar insustancialmente hacia lo irreal, ¿Egates marchando en mi ayuda?, ¿por qué no aprovechaba de escapar y dejarme en garras de aquella mortífera vampiresa? Ahora los ghoul lo habían apresado aprovechando que se detuviera al ver como la vampiresa apoyaba una daga contra mi cuello, estaba fría pero palpitante en sed de hundirse en mi carne y cercenar...pero no era tan letal como los colmillos de esa mujer.

-Traicionaste tu propia vida... ¿Con qué descaro pretendes entonces quitarme la mía?-Murmuré desafiante hacia la vampiresa curvando una sonrisa nerviosa, ¿deliraba?, probablemente... Solo sé que después mis ojos se abrieron expectantes, mis labios se distendieron dejando escapar un grito ahogado de dolor, bajé costosamente el rostro para comprobar como su daga se había hundido contra mi vientre y cuando el sostén de sus brazos desapareció junto con la apertura de una cortina de humo mis rodillas se flexionaron solas, demasiado cansadas como para soportar mi cuerpo, y me veía caer de espaldas hasta que un brazo me sostuvo en el aire, había cerrado los ojos, ya había visto demasiado, y mientras comprimía mis dientes soltando ligeros quejidos me pareció ver una hermosa pradera, curvé una sonrisa mientras una lágrima resbalaba contra mi mejilla, era tan injusto, ellos finalmente lo lograron, me han quitado todo lo que me pudo importar en la vida, no les bastó con masacrar a la primera persona que amé, si no que también se llevaron mi vida, la vida que tanto me costó conservar.

Escuché medianamente a Egates al tiempo que sentía un viento frío sobre la piel de mi vientre sangrante, solté un quejido junto con una mueca mientras entreabría los ojos.
-Me equivoqué, no fuiste tú...-Mascullé negando con la cabeza mientras sonreía, de tristeza, dolor… miedo.

Quería al menos aceptar mi error, siempre erraba, y está vez me había costado la vida.

-Ska, lo siento... –

No pude hacer nada por él, nada, ¿y cómo?, si ni siquiera pude preservar mi propia vida... Ellos me lo habían quitado todo, y lo único que me quedaba era mi vida, ¡mi vida!, no quería perder mi vida, no, ¡no!

-Egates, no quiero morir es lo único que me queda...-Murmuré suplicando al tiempo que sentía como se desvanecía mi conciencia por la constante pérdida de sangre, mis manos arañaron la nada y trataron de formar un puño, cerré los ojos y visualicé una pradera, siempre quise vivir en una pradera, cubierta de flores preciosas y un radiante sol acompañado de una fuerte brisa.

-Ska...-Murmuré haciendo una pausa al escuchar su nombre, ¿qué era?... Abrí los ojos de golpe, haciendo pedazos aquella idea de la pradera y clavé con fijeza mis ojos contra los suyos con toda la fuerza que me quedaba, ¿Egates era acaso...?, de ser así su solución era...

De ser otra circunstancia lo había cavilado con mayor calma, pero, pero... no podía darme el lujo de abandonar la vida todavía.

-Sí, me acuerdo-Mencioné soltando luego una mueca por el dolor - Hay que intentar -Fue mí única respuesta para finalmente suspirar -Si no sale bien... avisa a Gibil, se que no tengo derecho a pedirte nada, pero... no tengo nadie más a quien pedirle-

Vida. Jamás comprenderé como algunos osan abandonarla.
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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Mar Abr 05, 2011 3:18 am

La rabia comenzaba a correr cada vez más por mis venas. ¿Por qué demonios no lo comprendían? Tanto vampiros como licántropos teníamos reglas para vivir juntos y aquella ciudad era el núcleo de esa alianza, conmigo y Judith a la cabeza de la organización. ¿Cómo se había atrevido desafiarnos de tal manera? No solo había desafiado las leyes de la ciudad y de la alianza, sino que también había atentado contra la mujer que en esos momentos estaba bajo mi mando. Yo la había contratado y a pesar de ser ella, si, tenía sentido de pertenencia para ella por mucho que me creyese un asesino. Bueno, al menos había reconocido que no lo era, aunque estuviese agonizando, era un punto a su favor si debía vengarla.

Suspiré de alivio, al escuchar que aceptaba la transformación. Pero aquel sentimiento me duro poco. No tenía ni la menor idea de si fuese a funcionar, apenas recordaba como lo habían hecho conmigo. Solo recuerdo unas cuantas mordidas bastante fuertes y ahora lamentaba que Aeolian hubiese vendido su alma al diablo. Era la primera vez que lo haría, al menos estando consciente de mis actos; si había otro cachorro mío dando vueltas por ahí lo desconocía totalmente. Solo tenía dos opciones, una mejor que la otra pero cada una con la misma cantidad de probabilidades de éxito. Si, ambas eran morderla, pero el resultado era la variante; o bien podía acelerar su muerte o esperar a que sus heridas comenzaran a sanar una vez la transformación estuviese completada. No tenía mucho tiempo para dudar. – Lo haré, Inuwel – Le dije frío mientras la tomaba de la espalda, y la acomodaba entre mis brazos, yo aún estando arrodillado frente a ella. Entonces puse mi mano sobre su herida procurando no hacer mucho daño. No sabía si tenía el mismo efecto transformado o no, pero tampoco contaba con el tiempo para transformarme y dudaba que la bestia se controlase con tanta sangre. Suspiré nuevamente antes de mostrar mis colmillos, hacerlos crecer un poco más era algo que hacía muy pocas veces y realmente desagradable. – Piensa en algo bonito – Le dije mientras acariciaba suavemente su mejilla, sabía que lo que vendría le iba a doler.

Y ahora todo era dejado a la suerte. Mis colmillos habían sacado un buen trozo de carne al clavarse en el cuello de Inuwel. Definitivamente la mordida de un garou no era igual de sutil que la de un vampiro, pero sí, todos los transformados sufríamos de ese o peor modo. La aferré lo más que pude hacía mí, no quería dejarla ir, tampoco quería que comenzara a agitarse demasiado. Procuré además no beber de su sangre como lo haría estando mordiendo a Judith, la humana ya había perdido mucha de esta y dudaba que la transformación garou tuviese un método similar a la del vampiro, excepto por la mordida.

No podía evitarlo, a pesar de lo seria que era la situación, la bestia trataba de sacar ventaja de lo que estaba sucediendo. Trataba de dominarme diciéndome saber que debía hacer en vez de querer decírmelo, pero no podía permitirle dominar por completo y esto era lo que me hacía lamer la herida que le había hecho a la gitana sin despegar mis colmillos de ella, realmente la boca la tenía hecha agua. Era cierto, los humanos eran una buena comida, los vampiros lo sabían mejor que nadie. Pero no, yo no comía humanos y no iba a permitir que la bestia lo hiciese mientras yo tuviese el control. Por más que me costase la abstinencia.

No supe con exactitud cuanto por cuanto tiempo la había mordido, pudo haber sido media hora, tal vez más o tal vez menos; como no pude estar seguro de cuanto debía ser el tiempo simplemente la mordi hasta que la suerte dijese cuando debía detenerme y así y con mucho esfuerzo, me detuve. Aún tenía el sabor de su piel en mis labios, al menos no había sangrado mucho por donde la había mordido y al correr un poco la manga de mi chaqueta que use con ella como venda pude ver que había dejado de sangrar. Aunque no estaba seguro de que significase eso ya que dejaba las dos alternativas mencionadas anteriormente abiertas. Solo debía esperar y rezar porque hubiese hecho lo correcto.

Y durante la espera, cruce las piernas en el suelo sin dejar de sostener a quien se convertiría en mi primera hija, para luego recostar su espalda sobre mis piernas. Tal vez si estaba siendo pesimista, pero no había nada que me dijese que había hecho lo correcto, nadie nunca me dijo cómo funcionaba la transformación. Tenía vagas ideas sobre métodos científicos y era más que nada por las horas que me había pasado embalsamado en los libros de la biblioteca del templo de la alianza, pero nunca me dediqué a confirmar que lo que había leído eran hechos y no mera ficción. Por otro lado ya deseaba que despertase, no sería lo mismo que educar a Ivy, definitivamente sería más complicado. Ivy tenía algo de experiencia, había nacido siendo garou aunque hubiese pasado muchos años como yo sin saber en qué se había convertido. El despertar de mi nueva hija seguramente sería mucho más agradable que el mío. Era en cierto sentido irónico, a penas podía cuidarme a mí mismo de no meterme en peligros y era mi turno de enseñarle a una cachorra recién convertida todo lo que me había costado años aprender. Ya podía ver su primera reacción al contemplar que había perdido los colores en su vista. Sin duda ese imaginaba que era el golpe más duro para todo novato.

Suspiré y trate de no hacerme muchas esperanzas, puesto que también cabía la posibilidad de que el que me hubiese perdonado por algo que no hice fuese una simple reacción por la agonía del momento. – Inuwel, por favor… Despierta – Susurré deseando que me escuchase mientras acariciaba nueva y suavemente su mejilla.
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Jue Abr 07, 2011 2:22 am

Pensar en algo bonito... era más fácil si lo hacía de una buena vez, ¿por qué se tomaba tantas delicadezas conmigo?, ¿realmente él no había asesinado a Ska?, la verdad es que después de todo lo que ha estado ocurriendo siento que debería descartar esa idea, sin embargo eso no logra quitarme el dolor de lo ocurrido con Ska, no cambia las circunstancias, no cambia de que él halla muerto... ¿y yo?, ¿tendré acaso el mismo destino?, ahora mi rostro apunta hacia el techo de la catedral, amplio y oscuro mientras los brazos de Egates me sostienen, mi respiración comienza a tornarse más calmada, y es que pronto la vida me abandonará, y yo... quería vivir, aunque sea un poco más, ¿por qué?, ¿por qué los Dioses nos abandonan de esta forma?, yo que siempre he servido correctamente lo impuesto por Juste, al menos tenía el consuelo que me encontraría con mis seres queridos en el más allá.

-Ahhhgg...-Mis ojos se abrieron de golpe, mis manos se aferraron con fiereza sobre sus hombros y tuve el instinto de sacudirme, de liberarme, de escapar del depredador, solté otro alarido suave de dolor, apretando con fuerza los dientes, no podía mostrar debilidad frente a él y menos cuando de conservar mi vida se trataba, me acordé entonces de Ska, ¿su transformación había sucedido de igual manera?, como maldije no haberme interesado nunca de su condición, jamás fue algo que me llamó demasiado la atención, sabía muchas cosas sobre vampiros pero sobre licanos solo un mezclado de ideas vagas, estaba dando un paso muy grande, peligroso, tanto si funcionaba como no.

Bom...bom...bom...¡bom! Y mi corazón estalló, mis gritos se silenciaron, los dedos de mis manos se aflojaron, mi cuerpo laxo quedó, cerré los ojos y frente a una poderosa oleada que sacudió por completo mi cuerpo perdí toda mi fuerza, como si una energía misteriosa se abriese de mi interior, me sumí en la inconsciencia.

Y mi mente escuchó voces:

-...Sahian, te amo-

*Seguiré contigo, pero en otra parte... Y no lo olvides, hagas lo que hagas siempre me vas a enorgullecer...*

-Los impulsos son para seguirse-

Entonces una fuerte brisa sacudió mi cara, abrí los ojos y me hallaba de pie rodeada de hermosas flores de distintos colores, éxtasis de aromas, un cielo azul límpido, un pasto tupido, sonreí y lloré, ambas cosas al mismo tiempo, estaba en mi pradera, comencé entonces a correr, sentía mis prendas de siempre sobre mi, mis collares hacer ruido tal y como me gustaba, pero ya no cargaba con armas, ya no tenía que cargar con ese peso, ahora solo tenía que preocuparme de encontrarlos, de ser feliz, de tener paz...

Pero entonces mi corazón comenzó a latir con mayor fuerza, me llevé las manos al pecho y me encogí sobre mi misma, todos los colores a mi alrededor comenzaron a opacarse, hasta volverse grises... pálidas, sin vida, ¡no!, yo quería la pradera tal y como la había soñado, ¡no me la quiten!

-Tienes que seguir adelante- Dijeron las tres voces que en un principio había escuchado, entonces comencé a gritar hasta salir del sueño.



Y mis gritos llegaron hasta la realidad, gritaba como desquiciada, me envolvía una furia brutal, no me podía controlar, abrí los ojos de golpe y todo estaba opaco, mi pradera, no... no... ¡mi pradera!, comencé a temblar y mi vista entonces se fijó en Egates, corrí de un zarpazo la mano que tocaba mi mejilla y le lancé contra él cegada por una ira irracional e incontrolable con el objeto de arañarle o no sé... ¡no se que me ocurría!

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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Jue Abr 07, 2011 8:37 pm

Seguía esperando el despertar de Inuwel después de que hubiese dejado de aferrarse a mí. Si, le había tocado bastante fácil y con ese pensamiento fue el que mis recuerdos comenzaron a despertar. Solo era un niño, ¿de cuánto, 7 o 10 años? Aquella sin duda no fue una época feliz de mi vida, ¿lo había sido alguna vez? Si… Mucho antes de conocer cara a cara a un licántropo, cuando mis padres aún seguían vivos, cuando aún veía el mundo lleno de colores. A pesar de que al crecer los seguía viendo, luego de esa noche poco podía apreciarlos. Fui testigo de lo despiadada que era Phobos a muy temprana edad, cuando la casa aparentemente segura en la que vivía fue atacada. Desde los 7 o 10 años a partir de esa noche es que mi vida se ha basado nada más que en la supervivencia. Matar o morir era un lema que aprendí desde muy pequeño… Y luego cuando ya había matado a hombres y bestias por igual… Phobos volvió a atacar y esa vez los colores si se habían esfumado por completo. No supe que Aeolian había sido la responsable de esa perdida, no solo colores, la ciudad a la que había pertenecido y todo a lo que había estado acostumbrado. Vagué solo hasta que el destino me reunió con la manada que me había transformado, entonces Aeolian me reconoció como su cachorro… Qué suerte tenía Inuwel; no solo su transformación había sido voluntaria sino que me tenía a mí ahí para cuidarla en vez de aprender a controlar algo incontrolable; era algo que no se lo deseaba ni al peor de mis enemigos a pesar de que gracias a eso me había hecho fuerte y ahora estaba donde estaba. Nunca hubo nadie a mi lado que resolviera mis dudas o calmara mis temores…

Sonreí cuando comenzó a gritar, si debería haberme preocupado, pero no. Ya podía sentir la esencia de una hermana en ella, ya era parte de la manada y sus gritos significaban que su bestia intentaba tomar el control. Tampoco me tome a mal que intentase atacarme, estaba asustada, podía sentirlo y claro si era mi cachorra, si podía sentir las emociones fuertes de mis enemigos mucho más podía las de ella. Supuse que era normal, ningún humano estaba acostumbrado a compartir sus emociones con las de otra criatura que intentaba dominarlo y seguramente también se encontraba confundida por la ausencia de los colores y eso que aún no se acostumbraba a sus sentidos aumentados. Ahora debería estar mucho más débil como todo cachorro al nacer, debía adaptarse y solo hasta entonces podría sacar provecho de su transformación.

Esquivé sus brazos y la abracé fuertemente por la cintura, tratando de impedir que se mordiera y si, sabía que aquello me dejaba vulnerable a mordidas y arañazos, pero pronto se cansaría. Había perdido mucha sangre, aún estaba débil por eso, sumado a eso su condición, eran cambios drásticos a los que estaba sometida, una lluvia de emociones y una rabia que nunca antes había sentido, la agotaría pronto. – Inuwel, cálmate, ya estas a salvo, todo está bien. Sé que estas confundida, pero aún estas débil. Si no te calmas perderás la consciencia otra vez. Cálmate, no dejes que la bestia te controle o será peor – Le dije calmado cuan padre le dice a su niño que solo fue una pesadilla y que todo está bien. Necesitaba convencerla de eso o la cosa se pondría peor para ella, sino aprendía a controlarse no me quedaría de otra y no quería resignarme a perder tan pronto a mi primera cachorra. Si yo había podido sobrevivir solo ella también, su bestia era tan fuerte como la mía, pero debía aprender a controlarla si quería vivir como ella me lo había pedido.
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Sáb Abr 09, 2011 12:27 am

A mi solo me asediaba la sed de la ira, era atacada por un tumulto de emociones que no podía controlar, me invadía un salvajismo externo que me obligaba a atacar, hostil se tornó mi mirada aunque motivos no tuviese, y me sentí atacada por todos lados, como si una paranoia invisible me invadiera de manera constante, y era que mis sentidos habían adquirido una agudeza notable, luego de gritar no me faltó aspirar demasiado para sentir un torrencial de aromas tan intensos que en un primer momento me aturdieron, sentía la elevada humedad de la catedral, escuché las gotas de lluvia caer torrencialmente allá afuera, aspiré el aire enrarecido, la sangre, y .. ajjjj, me dolía, aún sentía las heridas en mi abdomen, pero en estos momentos no le tomaba el peso, sí, estaba agotada, pero es que este fuero interior no se apagaba, quería destazar con mis manos al primero que tuviese por delante o si no a mi misma, gritaba y gritaba, cual bebé que al nacer no entiende nada de lo que ve a su alrededor.

Ahora mi mundo se había apagado. Opaco, el tono que más odiaba en mi vida ahora era el único que podía presenciar.

Egates me sostuvo de la cintura con fuerza, lo suficiente para que mis zaraneos cesaran pero mis arañazos y mordidas siguieron su curso, hice caso a sus palabras y dejé entonces de gritar y comencé a temblar, temblaba de nerviosismo, miedo, desconcierto... ¿qué sucedía?

-No...no...-Me llevé las manos al cabello y miré a los ojos a Egates aterrada, vi sus facciones poco notorias por mi nueva visual,sacudí las pestañas constantemente como si con eso fuera a remediar lo de la vista, pero nada, entonces bajé la cabeza y la recosté sobre su hombro, bajé los brazos y mi respiración se comenzó a estabilizar aunque todavía sentía a un fuerza superior en mi interior que me sacudía y me hacía actuar de manera irascible.

Y entonces lo recordé. Como Ska... ahora era... como Ska...

¿Había tomado una buena decisión?

Quizás no...

¡No!, ¿qué estoy diciendo?, ¡era mi vida la que estaba en juego! ¡obvio que fue una buena decisión!, obvio que si... aunque, no sabía si podría cargar con ello. Sería difícil, solo que...

-¿Por qué lo has hecho?-Logré articular recién, luego de unos minutos en estado de aturdimiento.

Solo que no estaba sola.


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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Sáb Abr 09, 2011 10:28 pm

No la solté ni me separe de ella en ningún momento, a pesar de que sus arañazos y mordiscos dolían y me dejaron una que otra herida en la espalda, sabía su condición y no podía aturdirla tan pronto, debía ser comprensivo con ella, después de todo ahora llevaba mi sangre en sus venas. ¿Llevaría también la de Judith? No tenía respuesta a eso, pero si era posible que así fuese.

Sonreí apacible cuando por fin sus ataques habían cesado, podía sentir lo asustada que estaba y cuando se llevó sus manos a sus cabellos quedo confirmado. Estaba asustada al no comprender lo que sucedía, si habría tenido más tiempo habría podido explicarle, pero ahora debía calmarla y dejar las explicaciones para más tarde. Entonces sus brazos cayeron sobre mis hombros y recostó su cabeza también en el mismo lugar. Una de mis manos subió por su espalda en una suave caricia con intención de calmarla. Por fin lo había hecho, tenía voluntad fuerte y no sería difícil enseñarle a controlar a la bestia. ‘’Mi pequeña’’ Me dije para mi mismo mientras la tomaba entre mis brazos, tal vez estaba comenzando a sentir aquello que algunos llamaban fraternidad.

– No querías morir y me pediste que te convirtiera en una licántropa. Eso eres ahora Inuwel, una mujer lobo. Era lo único que tenía para salvarte. Bienvenida a la manada hija mía. Ska estará orgulloso de ti si aprendes a vivir como él, para ninguno de nosotros es fácil, pero tienes la ventaja de estar conmigo y no te dejaré sola – Le susurré calmado al oído mientras seguía acariciándola, tratando de apaciguar a su bestia y de calmar sus miedos.

Y mientras seguíamos así me quede meditando sobre lo que era correcto hacer ahora. Estaba claro que Inuwel necesitaba recuperar energías, no podíamos seguir trabajando con ella en ese estado y necesitaríamos ayuda si durante el trabajo llegase a perder el control. Apenas había pasado con suerte media hora desde que despertó, que siguiese así de calmada sería un milagro y más si el enemigo le daba más razones para enfadarse. Además de eso debíamos buscar el nuevo paradero del enemigo, dudaba mucho que siguiese escondida en el mismo templo, aunque como era de día no tenía muchas opciones para escapar.

– Inuwel, te llevare a casa. Necesitamos que descanses para seguir con nuestro trabajo. Descuida, ahí estarás mucho mejor. – Le dije mientras dejaba de acariciarla para tomar su mejilla con la palma de mi mano y luego apoyaba su espalda sobre la pared para levantarme.
Me acerqué a donde estaban los guardias, me aseguré de que aún estuviesen vivos sintiendo su pulso. Aún lo estaban, eso era bueno. Los desperté a ambos, estos parecían aún mucho más perdidos que mi cachorra. Me quité la sonrisa del rostro al verlos levantados y comencé a gritarles. – Bien inútiles, agradezcan que tengo cosas más importantes que hacer que castigarlos. Ahora, uno de ustedes se quedará haciendo guardia en la entrada, el otro quiero que vaya a informar a la guardia de la vampiresa suelta. Si la ven no duden en atacar, no quiero que ninguno entre al templo sino digo lo contrario. También quiero un guardia apostado a cada rincón fuera de este templo, no dejen salir a nadie de la ciudad hasta mañana por la mañana. ¡Ahora! – Grité como acostumbraba a hacerlo y los guardias rápidamente se marcharon a sus deberes.

Luego sin guardias volví a sonreír para acercarme a Inuwel. - ¿Lista para conocer tu nuevo hogar? Hay unas cuantas cosas que debo contarte en el camino, pero descuida, como dije ahí todo estará bien y estarás más segura que en cualquier otro sitio – Le dije animado mientras le ofrecía mi mano y me arrodillaba frente a ella para que pudiese sostenerse de mi mientras la ayudaba a levantarse. Seguramente tendría un montón de preguntas mientras intentaba controlar a la bestia y el camino al templo de la alianza sería el mejor momento para responderle a todo.
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Dom Abr 10, 2011 9:33 pm

Me sentía mareada, enferma, confundida, sentía calor sobre mi cuerpo pero a la vez fríos espasmos, estaba débil y me costaba estabilizar mis emociones, mis pensamientos se tornaban contradictorios, meditaba sobre lo sucedido mientras que trataba de apagar aquel grito interno enrabiado que me pedía con fuerzas, destruir, vengar, mis manos se aferraron con fuera sobre los brazos de Egates mientras mi rostro reposaba boca abajo sobre su hombro, respiraba con calma, tratando de controlarme.

< Venganza, quieres venganza, es tu oportunidad...>

-"No tengo de que vengarme... "-

<Si lo tienes, claro que lo tienes, el mató a Ska no lo olvides, se que tratas de pensar lo contrario, pero él fue, aprovecha, venga con tus propias manos el daño que te ha hecho>

-"Él... él no lo hizo..."-Murmuré mentalmente tratando de evitar aquella segunda consciencia que trataba de nublar mi razón. Si bien mi confianza hacia Egates no era cien por ciento plena después de todo lo que había pasado se me hacía irracional culparlo de aquello, quizás realmente Ska si fue atacado por una criatura que salió de la nada, si mal no recordaba el había ganado varios enemigos, uno de ellos la primera vez que nos conocimos, no me sorprendería que alguno de ellos halla querido vengarse, pero... .Tragué saliva y me mordí el labio inferior entristecida sintiendo la mano de Egates acariciar mi espalda como consuelo de lo que me estaba sucediendo aunque ahora mi verdadero dolor era por la muerte de Ska, lo echaba tanto de menos.

<Acaba con él, se llevo a tu Ska...>

¡No!, siempre que le hacía caso a mis emociones, a mis impulsos, las cosas salían mal, debía pensar con la mente, obedecer solo a mi razón.

<¡Destruye!>

-¡Cállate!-Grite en voz alta volviendo a llevar mis manos a mi cabeza cerrando los ojos con fuerza, arañando mi cabello con furia, luego me encogí de hombros y comencé a temblar, Egates habló y alcé la mirada en su dirección.

Dijo que no estaba sola, que no lo estaría, supongo que sería más fácil cargar con mi nueva transformación si tenía su ayuda, pero...

<Traidora>

Los Dherlik, ¿estaría traicionando a Gibil al aceptar la ayuda de Egates?

Pero la necesitaba.

-¿A casa?-Pregunté extrañada saliendo de mi ensimismamiento para prestarle mayor atención. Ahora sabría lo que verdaderamente obligaba a que Egates se asentara en este lugar, lo que le incitó a abandonar a los Dherlik. Él me apoyó contra la pared mientras le daba ordenes a los guardias, no le tomé importancia y mi vista se paseo por la estancia, todo estaba oscuro, demacrado, cerré los ojos y recordé lo que había pasado hace tan solo unos minutos, recordé el color, estaba en mi memoria,grabado, imborrable, miré mis prendas, todas grises, mis pulseras, collares, estaban todos iguales, quizás con la única diferencia que una tonalidad era más oscura que otra, pero fuera de eso nada más. Egates volvió sus pasos hacia mi y me tendió su mano para que me levantara, y usándolo como medio de apoyo me puse de pie con dificultad, todavía sintiendo mi cuerpo débil pero fuerte a la vez; era contradictorio pero así me sentía, por un lado la pérdida de sangre y las heridas me tenían agotada, pero por otro sentía como si una nueva fuerza rodeara por completo mi cuerpo.

-Hogar... ¿tienes un hogar aquí? ¿desde cuando?...-Susurré sin dejar de pestañear, no podía acostumbrar a las nuevas tonalidades- ¿Siempre es así?, me refiero... a la visual, ¿acaso jamás podré volver a ver los colores? ¿es eterna esta condena?-Bajé la mirada entristecida por eso y mi pena me hizo traer el recuerdo de Ska a mi mente -Egates, ¿qué pasó realmente con Ska?, ¿qué o quién lo mató?, ¿cómo era?, ¿¡Y por qué lo hizo!?-
Si lo iba a vengar quería al menos hacerlo correctamente. Contra el verdadero culpable, aunque aquella voz nueva en mi mente, como una segunda consciencia me incitaba a culpar a Egates para atacar, atacar a quién sea.
-Egates, ¿me estoy volviendo loca?, escucho voces, voces mías... no entiendo nada... Y... si soy como Ska, ¿me trasformaré como él?-Tragué saliva preocupada frente a lo que refería a la conversión y dije por último - Y dime... ¿qué tienes que ver con esto que está pasando en Yar Nadrak?-

Habían dos cosas que debía solucionar: mi deber Dherlik, y mi nueva condición. Lo primero siempre iba antes de mis asuntos personales, así me habían educado en la organización, sin embargo necesitaba urgentemente compañía en estos momentos, todo era nuevo, diferente, confuso, había mucho por entender y aprender.


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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Vie Abr 15, 2011 6:11 pm

Sonreí ante sus preguntas, habían muchas de las cuales aún tenía dudas si debía contestar con la verdad, pero ahora que era mi cachorra suponía que merecía saber todo. Pase mi mano por su cintura para afirmarla mientras que con esfuerzo me quitaba la chaqueta y se la ponía encima como una capa para protegerla de la lluvia. – Te explicare lo que pueda en el camino – Le dije mientras salíamos de aquel templo. Una vez fuera acaricie su mejilla con la palma de mi mano y le di un beso tierno en la frente. Jamás llegué a pensar que se me daría esa oportunidad de poder acariciarla sin recibir un golpe de parte de ella. Siempre vi que era hermosa por fuera, aunque era la primera vez que podía apreciarlo olvidando como se había comportado conmigo desde la primera vez que nos conocimos.

– Inuwel, hay algunas cosas que si te respondo pensaras que los traicione y en gran parte fue así. Pero no me quedo de otra, en ningún momento lo elegí así. También hay algo más que quiero que tengas bien claro, ahora eres parte de la manada y eso te pone por encima de cualquiera. Por ningún motivo te haré daño, eres mi cachorra y no permitiré que nada te suceda. Recuerda siempre eso, eres mi única verdadera familia hija mía. – Le dije mientras continuaba acariciando su mejilla fraternalmente, necesitaba que tuviese claro por sobretodo que no estaba sola y que sin importar lo que sucediese ella era sangre de mi sangre. – Tu vida ya no es lo único que te queda, recuérdalo – Volví a decirle para comenzar a caminar hacía la catedral, tomando el mismo camino que habíamos recorrido desde la taberna para seguir cambiar la ruta desde ahí.

– Ahora te responderé por orden tus preguntas mi niña – Dije calmado mientras me tomaba unos segundos para pensar las respuestas. – Tengo un hogar aquí desde que fije mi vista en esta ciudad, pero eso te lo explicaré respondiendo a otras de tus preguntas más adelante. Ahora, lamentablemente sí. Desde que cumplí los veinte o tal vez menos años yo tampoco puedo ver a color y según me dijo la mujer que me transformo a todos nos pasaba igual, los perdemos para siempre. De haber una cura para eso lo desconozco, pero no debes afligirte por eso mi pequeña, hay muchas más formas de apreciar tu entorno y con el tiempo aprenderás a querer las nuevas ventajas que has ganado con la transformación. Con Ska… Desafortunadamente la única testigo viva de lo que sucedió es Gabrielle, no supe que le pasó porque fueron dos bestias las que aparecieron de la nada. Yo estaba salvando mi pellejo y el de Roxane de la primera, tuve que transformarme y la otra bestia llegó mientras Gabrielle me ayudaba a enfrentar a la otra. Ska ya estaba mal herido del anterior combate, se estaba recuperando cuando apareció la otra criatura. Solo eso puedo decirte, lamentablemente no nos dieron tiempo de descanso y Ska no podía en esos momentos seguir combatiendo – Entonces frente a la puerta de la taberna me detuve para abrazarla por la cintura y atraerla hacía mi pecho, tal vez en un acto compulsivo de intentar calmarla o consolarla, no lo supe, solo supe que la aferré hacía mi.

– No, no te estás volviendo loca. Debes acostumbrarte a esa voz, te perseguirá hasta la muerte y debes comprender desde ya que es la bestia, tu lado garou quien intenta jugarte bromas. Debes trabajar con él, intentar dominarlo es imposible, solo el tiempo dirá si puedes trabajar en equipo con la bestia y siempre debes tenerlo claro, es una bestia. Si, te transformaras como Ska y yo, la voz en tu cabeza; la bestia tomara el control de tu cuerpo para la transformación. Entonces no tendrás control sobre tus acciones, lo que sucede cuando te transformas y escúchalo bien, porque harás cosas que solo yo u otro garou podrá apoyarte, no tienes la culpa. Si quieres culpar a alguien, puedes culparme a mí si te hace sentir mejor, pero a todo garou nos llega el momento en que despertamos después de una noche de Phobos, desnudos en medio de la nada con sangre en nuestras manos y la respuesta es simple, la bestia mató, no tu hija mía, no permitas que nadie te juzgue por eso; es nuestra naturaleza. Ska también lo hizo y que me parta un rayo sino – Volví a decir para agarrarla de sus brazos y darle otro beso tierno en la frente, necesitaba que supiese todo sobre su condición antes de que lo descubriese por ella misma, entonces sería todo mucho más complicado.

– Seguramente hasta ahora ya te he dejado con muchas preguntas, comeremos algo y te llevare a casa, cuando terminemos este tema te responderé a lo último, ahora me interesas tu y que tengas claro lo que eres – Le dije para abrir la puerta de la taberna, quitarle la chaqueta de encima y dejarla colgada en un perchero a la entrada. Fuimos directo a la barra y le pedí al tabernero cuatro filetes y unos vasos de agua para nosotros. Recordaba que cuando fui transformado tenía mucha hambre, así que dejaría que Inuwel comiese primero que yo. La senté a un lado mío y tome su mano mientras esperábamos los platos. – Ahora pregunta todo lo que quieras respecto a nosotros, Inuwel y no te preocupes por la comida, yo pago – Dije mientras esperaba con ansias sus preguntas.
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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Vindicta - Privada   Dom Abr 17, 2011 3:47 am

Inuwel se quedo atentamente escuchando las palabras de Egates, lamentándose profundamente la perdida de colores, tratando de acostumbrarse a su nueva vista una vez fuera de la ciudad y seguramente mareada por la cantidad de olores que habían fuera del templo, más acercándose a la taberna donde parecía haber un gran alboroto. La bestia advertía a Inuwel que Egates si había traicionado a los dherliks y matado a Ska, por eso no había querido decirle lo que tenía que ver con todo eso, que seguía esperando la oportunidad para matarla y que solo quería hacerla sufrir más gracias a la transformación, pero la humana se mantenía firme ante la idea de que Egates no había sido culpable, a pesar del olor a sangre proveniente de la taberna que la enloquecía.

Si bien, cuando habían entrado apenas se habían podido percatar de una discusión, segundos después entró un grupo de guardias peleando contra unos bandidos. Las cortinas de la taberna impedían la entrada del sol, detalle que tanto como Egates e Inuwel habían pasado por alto. Eso, hasta que una voz familiar llegó hasta sus oídos.

Lo que habían ordenado llegó en ese preciso momento y junto con la orden, la vampiresa que había dejado gravemente herida a Inuwel. –¿Y con qué cara me dices a mí que vendí mi alma ahora? – Dijo para enterrar su daga en la espalda de la cachorra. Egates inmediatamente detectó el olor de sangre correr por la espalda de Inuwel y una furia tremenda corrió por sus venas. Golpeó el rostro de la vampiresa, pero los mismos guardias que habían estado en el templo lo detuvieron segundos después y esta vez no pudo hacer nada por impedir que Inuwel muriese a manos de la vampiresa. Vio a su cachorra mordida, apuñalada, torturada, levemente despellejada y no pudo hacer nada hasta que ya estuvo muerta. Ahora quien quería matar era Egates, le importaba ya un comino la misión y la alianza, debía matar a la traidora, lo que había hecho esa vampiresa no tenía perdón sin importar lo que dictaran las leyes de la alianza. Estaba completamente de que Judith comprendería su rabia y defendería sus acciones.

Los mercenarios que se encontraban ahí estaban al tanto de todo, varios guardias habían sido poseídos por ghouls, pero ahora en esa taberna estaban sobre pasados en número. Egates y los mercenarios de Yar Nardak ahora eran muchos más, por lo que levantaron sus espadas y se lanzaron al ataque, liberaron a Egates de su agarre y este se encargó de desatar toda su furia en contra de la vampiresa. Ordenó que matasen a los guardias y que los hechiceros estuviesen preparados para acabar con los ghouls. No duraron mucho, pero la perdida más grande había sido la de Egates…

Después de ganar la batalla, Yar Nardak reclutó nuevos hombres más fuertes y jóvenes que los anteriores. Egates ordenó que no se dejase entrar a ningún vampiro sin primero pasar por una interrogación por algún miembro de la alianza, así mismo implantaría nuevas medidas de seguridades para esos casos. No quería que los hermanos de Judith se revelasen, no quería volver a perder a un ser querido y probablemente dudaría demasiado la próxima vez que decidiera adoptar a alguien como su cachorro/a. Ese mismo día además prepararía el funeral de su hija y no habían palabras para describir el sufrimiento del garou, el cual solo mostraba siendo aún más gruñón de lo que ya era… En vez de volver a la cama con Judith, aquel día lo paso junto al cuerpo de Inuwel que ya se encontraba en la catedral en su ataúd… Esa misma tarde también fue informado de la caída de los Dherliks, pero de todos modos le daría una visita a Gibil para informarle si es que el exlíder aún no había caído. Aquello definitivamente no debería estar pasándole al garou, enterrar a su cachorra, ningún padre se lo merecía…


Fin...
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