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 Una noche sin final

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Achlys

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MensajeTema: Una noche sin final   Jue Mar 24, 2011 1:43 am

Odiaba la lluvia, el cielo nublado, el agua, el maldito barro, y para colmo las sandalias resbalaban sobre aquel fangoso camino de tierra. Estaba de muy mal humor, estaba empapada y el frío era insoportable, si seguía mucho tiempo así terminaría pillando un resfriado. Me temblaba todo el cuerpo, incluso podía oír el irritante sonido de mis dientes rechinando. Había entrado en aquel bosque esperando encontrar refugio bajo los árboles, pero de haberme quedado refugiada bajo uno de ellos me hubiese congelado, maldito el momento que decidí ir por allí, había algo que odiaba mas que la lluvia y era el barro.

Me resbalaron los pies y apenas fui capaz de pegar un pequeño grito antes de caer de culo sobre el barro. Gruñí muy cabreada mientras me levantaba, me intente quitar el barro del vestido, pero no conseguí mas que macharme el doble.

-¡Lo que me faltaba!- Escupí molesta.

Penumbra se paró para contemplarme, al mirarle a los ojos creí ver diversión en ellos, aquel maldito pajarraco a veces parecía demasiado inteligente para su condición. Continúe caminando mientras farfullaba una sarta de maldiciones, él se poso en mi hombro, que cómodo era que otros te llevasen.

-Quiero un baño y una cama ¿es mucho pedir?- Me respondió con un graznido- Lo se, en este bosque es imposible que encuentre un lugar para pasar la noche.

Me pare bruscamente, justo delante de mía había un río y un puente lo cruzaba. Me hubiese gustado darme un baño, pero no quería descubrir lo fría que podía estar el agua. Crucé el puente, entonces escuche la música, era dulce y melancólica, intente descubrir que tipo de instrumento podría producirlo, pero no era una experta y no se parecía a nada que hubiese escuchado antes. Por alguna extraña razón aquella melodía me llamaba, me traía muchas cosas a la mente, cosas tristes y nostálgicas, momentos, personas, lugares,…

No se porque seguí el sonido de aquella canción, puede que no estuviese en mi mano decidir, ella me llevaba. Penumbra sobrevoló mi cabeza graznando histérico y me picoteo la cabeza, pero no le hice caso, lo aparte de un manotazo y continúe caminando. Deje atrás el camino de tierra y me interne por los árboles, al final di con el lugar. Parecía una cabaña pero era mucho mas grande, desde la chimenea salía un pequeño hilo de humo y parecía que dentro había gente, salía luz proveniente de dentro. En otra ocasión no se me hubiese pasado por la cabeza entrar, pero no lo hice, suavemente llame a la puerta, pero nadie salio abrirme, empuje la puerta y para mi sorpresa se abrió fácilmente.

Dentro había una amplia estancia, con una barra y varias mesas, un pequeño fuego chisporroteaba en la chimenea y desde la cocina salía un delicioso aroma. Me dirigí a una de las puerta que por mi intuición llevaba a los dormitorios de aquella extraña taberna.

-¿Hay alguien?- Pregunte varias veces mientras enfilaba por el pasillo, pero no recibí respuesta.

Me asome a una de las habitaciones que estaba abierta, y me quede sin habla, había una pequeña bañera llena de agua, quien quiera que llevase aquel sitió parecía que podía leer mis pensamientos. Me desvestí sin pensarlo, deje el vestido y mis armas en una silla, y me metí. Gemí de placer cuando mi piel helada entro en contacto con el humeante agua, me tumbe y cerré los ojos, aquello era en ese momento lo mas parecido para mí a un paraíso. Penumbra, se quedo apoyado en el borde de la bañera, observándome con sus oscuros ojos. 

-No me mires así- Y le moje con la mano- A veces yo también soy humana.

Suspire y me metí hasta el fondo de la bañera, no quería pensar, en ese momento me encontraba demasiado a gusto para preguntarme que ocurría. Saque la cabeza y respire con fuerza. No me había dado cuenta hasta ese momento, que desde que había entrado allí había dejado de escuchar la música. Me relaje un poco, ya habría luego tiempo para responder a todas las preguntas. Gire entre mis dedos la piedra de color negro que yacía prendida de mi cuello y me la acerque a los labios para darla un beso. <Sigo adelante, no me rendiré, no puedo fallarte mi vida, viviré por ti>

Mi mirada vago por la estancia, el descolorido color de las paredes, el poco mobiliario de madera casi carcomida, la falta de decoración absoluta, si se suponía que aquel sitió estaba echo para alojar a huéspedes se podía entender que estuviese tan vacío. El salón por donde había entrado era otro cantar, estaba mucho mas cuidado, y se notaba que habían intentado darle un toque acogedor, los muebles mas nuevos, los cuadros de extraños paisajes, los manteles de colores vivos, estrafalario pero mucho mas acogedor que aquella estancia. Volví a sumergir la cabeza y me quede hay debajo todo lo que pude aguantar, estaba cansada y no solo físicamente, estaba harta de todo, de viajar sin saber a donde ir, de huir de todo, de vivir, solo quería paz, no pedía ni amor, ni felicidad, me bastaba con la compañía de mi cuervo y un lugar tranquilo donde vivir ahogándome en mis recuerdos.

Me pareció escuchar un ruido y saque rápidamente la cabeza mientras respiraba agitadamente, pero no había nadie en la habitación. De haberme echo jurarlo diría que había escuchado perfectamente un golpe y no muy lejos de allí, cerré los ojos resignada, seguramente me lo había imaginado, puede que me estuviese volviendo loca.

-¿Tu que crees Penumbra?¿Estoy loca?-Se había movido hasta donde había dejado mis cosas y me miraba fijamente- Lo se, puede que un poco si. 

Entonces me di cuenta, estaba el vestido y las sandalias, pero me faltaban mis dos espadas, no estaba loca, alguien se las había llevado

________________________________________________________________________________________________
Off-Rol: Bueno me da igual como llegasteis al bosque pero a la taberna seréis guiados por la canción, tenéis un máximo de 3 post para que vuestras armas desaparezcan y una vez que habéis entrado no hay forma de salir de la Taberna. Espero que os divirtáis XD
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Uman Furystorm

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MensajeTema: Re: Una noche sin final   Sáb Mar 26, 2011 5:45 pm

El anciano caminaba lentamente por el bosque mientras con las grandes mangas de su tunica tapaba su rostro congelado por la fría lluvía que estaba azotando la zona, podía notar la piel de su rostro "levantarse" por el frío. El tacto de sus dedos con su bastón ya no podía ni sentirse debido a la baja temperatura sus dedos entumecidos eran inutiles y a su vez notaba un extraño dolor en sus dedos por culpa del incisivo frío. Los mechones de pelo que no alcanzaban a cubrir su gorro de picho estaban mojados y hacían que su espalda se mojara más aún.

Miraba el camino fangoso que por cada pisada el barro parecía comerse más aún sus botas de cuero blando comodas para largas jornadas de viaje a las que Uman ya había acostumbrado su cuerpo. Un manto de color oliva manchado por los viajes tapaba sus pertenencias y su equipaje. La hierba cubrida por el manto de lodo casí ni se agitaba por el viento parecía que una nube de magia envolvía a aquel lugar, una niebla se alzó repentinamente sobre los pies del anciano que le hizo prestar más atención al suelo que estaba mirando.

De pronto un rugido paró en seco el silencio y extermino el ruido del viento pasar por su oreja, era su estomago tenía bastante hambre, llevaba días sin comer y pronto su camtimplora de piel de oveja dejaría de tener agua potable para saciar su sed, setía que iba a desfallecer en cualquier momento de hambre, pero no podía rendirse y seguir buscando refugio después de las millas recorridas desde hacia semanas de viajes antes de su última parada en una posada para descansar una noche. Las pocas fuerzas que le quedaban las usaba en caminar y cantar para que el silencio no se apoderase de la zona, sabía que pocos animales salvajes podía haber en un sitió así y mucho menos salvajes.

-El viejo camino del manto verde, hacer un gran favor a mis parientes...
El acero que hoy empuño me hace sentir alegre...
Siempre dispuesto a luchar por mi gente...

Era una simple melodía de granjeros compuesta por el padre de Uman y el propio Uman... de pronto una melodía comenzó a sonar en el bosque, y el anciano alzo su mirada en una exclamación de sorpresa, de donde podría provenir aquella armoniosa sinfonía y que hermosa criatura podría estar tocandola pues parecía tener un ritmo carasteristico de los elfos de los bosques. El bastón golpeó en el suelo con eneregía no debía de andar muy lejos, al fin vida en este paraje tan muerto pasaba por la mente del viejo hechizero mientras andaba con las energías recargadas nuevamente y más alegre. Había abandonado la canción que estaba entonando por sumergirse en sus pensamientos intentando adivinar que le esperaría al llegar a aquel lugar de donde venía tan hermoso canto.

Tubo un repentino atisbo, que no había pensado nada más escuchar, si había vida, había comida seguramente y eso le proporcionó más alegría al anciano haciendo su marcha más ligera. Su ropa cada vez era más pesada debido a la lluvia y era insopertable notar como a su vez el bochorno hacía que las gotas de sudor le recorrieran la espalda, notar esa sensación de escalofrío era tan molesto y esa sansación de piel congelada por la lluvia.

Por fin pudo alcanzar a ver una extraña posada, sus ojos grisaceos se iluminaron al ver aquel espectaculo para sus ojos, una posada en medio de un mar de árboles las luces del interior alumbraban un poco aquella zona tan oscura y le daba algo de vida a las brumas del suelo dejando ver la entrada del lugar. Se adentro en la aquel refugio lentamente deslizando su cuerpo por la puerta lentamente como la lengia bífida de una serpiente, pero al girarse observó que no había nadie, le extrañó no haber escuchado las voces de los borrachos ni los caballos atados en la pila de madera en el lateral de la posada ya parecía alertante pero guiado por el hambre entró.

El contraste del calor en el interior de la posada con su piel era placentero pues por fin sentía sus dedos entumencidos y sus pestañas eran menos pensadas, comenzó a abrir y cerrar su mano para comprobar que tenía movilidad, dejo su gorro en una mesa de madera astillada y tomo la banqueta de la mesa para sentarse ante la chimenea para calentar todo su cuerpo y que poco a poco su pelo se fuese secando con el paso del tiempo, tomó su manto oliva y la lanzo a la mesa donde estaba su gorro. Dejo su baston tallado por los elfos y su espada frente a la chimenea para que se secara. Fijó su mirada en la chimenea escuchando los crujidos de la madera ardiendo y se sumergió nuevamente en sus pensamientos, y empezó a describir en su propia mente el sitió.

-Nada más entrar el sueno de roca pulida, un gran calor y olor a comida, si me fiajse más en el suelo podían verse huellas de barro...

Entonces al pensar en la huellas de barro dió un suspiro y se giro observando las huellas de barro que conducian a una de las puertas, se acercó a la huello y palpo la superficie. Estaba seca, podía estar tranquilo o eso creía el anciano. El olor a la comida le guió a la bodega que era la planta baja de la taberna, bajo la escalera y cuando sus pasos acabaron nuevamente en roca firme observó la enorme bodega, con todas sus buenas botellas de vino muy bien añadas, hortalizas, legumbres y pan crujiente, se hizo con unas piezas y subio de nuevo a el gran salón de la chimenea, se dirigió a la mesa y dejo allí las cosas. Miro la barra comprobando que podía haber algunas copas para tomar el vino y se hizo con una de ellas limpiando antes el polvo ¿Polvo? en un lugar tan cuidado como este... empezaba todo a no encajar en su mente. Se sentó en la banqueta arrimando la mesa cerca de la chimenea y se dispusó a comer.

Había un cazón de sopa caliente, calentada por el propio Uman en la chimenea, carne fría, una tarta de cerezas, pan fresco, mantequilla y queso bien estacionado y con un olor delicioso, no tardo mucho en empezar a degustar su paladar con el rico sabor a vino que había cogido. Lo siguiente fue degustar la carne fría con pan huntado en mantequilla. Lo siguiente fueron un par de porciones bien cortadas del queso y acabando con la mitad de la tarta de cerezas. Su estomago acabó bastante pesado, y con una satisfación indescriptible para el anciano. Se levanto dejando sus cosas en el lugar para buscar alguna habitación en la que poder dormir. Camino por el pasillo tranquilamente con su manos puestas en su cinturón y con la otra sacaba su pipa de cañón largo. Miro a su alrededor y una sombra pasando velozmente le sorprendió y seguidamente escuchó los chapoteos de alguien en un baño entonces gritó unísono con el sonido de un rayo que alumbro todo las estancia del pasillo.

-!¿Hola?¡

Repentinamente enmudeció esperando escuchar a alguien que le respondiese inmediatamente para saber si estaba o nó estaba solo en aquella posada.
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Aron

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MensajeTema: Re: Una noche sin final   Lun Mar 28, 2011 10:55 pm

Hacía días que Aron cabalgaba sin rumbo alguno, perdido por Utopía. El hambre, la sed y el sueño ya comenzaba ha hacerle huella. Pero ahora era la lluvia la mayor de sus penurias. Sus manos heladas ya no sentían las riendas, sus pies dormidos le impedía sujetarse a los lomos de Plata y su cuerpo se balanceaba de un lado a otro al torpe trote de la yegua, dificultado por el barro del camino. Sin embargo su cuerpo se mantenía recto y rígido, la mirada, serena, se mantenía fija al frente. Sus cabellos dorados estaban mojados y apelmazados en mechones por donde las incesantes gotas bajaban y atravesaba su rostro para finalmente acabar en la barbilla.

El viaje por el bosque se hacía cada vez más pesado y la oscuridad invadía el bosque sin más luz que la de los rayos que iluminaban apenas segundos. Y el frío comenzaba a calarle los huesos. Sin embargo Aron no podía estar más relajado, el sonido de la lluvia con el fluir del agua, el viento sollozando entre las ramas de los árboles y el rugir de los truenos, no había sonidos que pudieran darle la plena sensación de libertad. Entre aquellos sonidos sonaba algo distinto, aún irreconocible pero claramente distinto, no era natural. Conforme avanzaba en el camino el sonido iba siendo más claro y reconocible. Era una dulce melodía, suave y armónica como ninguna otra

- ¿Oyes eso plata?- Ante sus oídos ya solo escuchaba aquel melódico sonido- No es lo más bello que hayas escuchado nunca?

La Yegua, por su parte no parecía estar de acuerdo con Aron. Había comenzado a estar nerviosa mucho antes de que Aron escuchase la música,por alguna extraña razón aquella sinfonía le inquietaba. Pero ahora que la música era más fuerte, Plata relinchaba negándose a avanzar en aquella dirección pese a las incesantes ordenes y patadas que Aron asestaba sobre sus lomos.

- Vamos Plata! Ve de una vez!-

El cuerpo de Plata se había colocado en vertical, de modo que sostenía todo su peso con sus patas traseras. Aron, cansado y helado no pudo sostenerse a lomos de la yegua que cayó sobre el barrizal. Había caído de espaldas y su capa roja había quedado sucia y mugrienta además de pesada. Aron furioso se dirigió hacia la yegua que la agarró de las riendas, las cuales estiraba hacia delante con la intención de moverla. Pero Plata no estaba por la labor, se negaba a seguir avanzado e incluso estiraba hacia atrás entre relinchos y coces.

- ¡Está bien estúpida yegua! Desde luego no se porque te traje con migo. No das más que problemas!- Dejó caer las riendas furioso, dio media vuelta y se dispuso a continuar, sin embargo Plata puso una pata sobre la capa haciéndole parar en seco, volvió a girarse hacia la yegua.

- ¿Se puede saber que pasa contigo Plata?- Estiró de la capa sacándola bajo la pata de un estirón- ¡Si no quieres venir vete! Pero ahí debe haber alguien y necesito comer y beber algo, por no hablar de fuego, me estoy helando. No pienso penar por tu estúpidas manías

Aron no tardo en comenzar nuevamente la marcha a pie, sus botas se cenegaban de barro y cada vez eran más y más pesadas por el barro acumulado, llegado un momento en el que tuvo que andar inclinado hacia delante. Plata, fiel, le seguía por detrás, sin embargo, a pesar de ser un caballo, había algo en su mirada que expresaba enfado aunque también preocupación por Aron.

- Humo!- Exclamó que al ver que detrás de aquella cuesta una columna de humo blanca se levantaba entre la lluvia. La melodía seguía incesante, lo que a plata le ponía más nerviosa. Por fin su vista llegó hasta el origen de la música y del humo. Era una posada que desde la luz de sus ventanas iluminaba un poco el exterior. No le podía haber venido mejor aquella posada en esos momentos.

- Bien Plata, se buena y espera aquí- Dijo mientras ataba a la yegua en un pequeño establo con abundante paja y agua con la que abastecer a los caballo de los visitantes. Pero Plata no parecía convencida, nada más ser atada comenzaba a saltar y a relinchar, como si hubiera visto un fantasma.- Desde luego, estás más quejica de lo normal, agradece que tienes un techo donde resguardarte de la lluvia. Aron salía del establo con total tranquilidad deseoso de sentarse junto al fuego y tomar un buen pollo para comer. Cuando abrió la puerta principal de la posada una brisa calidad y muy acogedora llegó hasta a el.

Sin más dudar entró en la posada, no había visto a nadie hasta que cerró la puerta, que vio de repente a un viejo de largas barbas, también tenía el pelo mojado, como sus ropas que además eran ropas de viajero. Pero Aron no era un chico muy observador que se dijiese y como no había nadie más por la sala supuso que era el tabernero de aquella posada.

- Ah! vos debéis de ser el tabernero y después le colgó su chaleco de cuero en uno de sus brazos- Le dijo con una sonrisa húmeda y le lanzó su sucia y mojada capa.- Tomad mi capa y lavadla por favor, tengo unas cuantas coronas. Pero antes me gustaría comer algo sabroso y caliente, ah! y un buen vino si es posible llevo días sin probar nada decente así que no os tardéis.- Dijo mientras se encaminaba hacia la lumbre dejando un charco de agua y barro por donde había pasado. Una vez junto al calor del fuego continuó.- Ah y podríais prepararme un buen lecho se echa de menos un colchón de plumas donde dormir... Aunque antes, mandad a que se ocupen de mi yegua... tiene muy mal genio y esta de mal humor así que advertirles de que se anden con cuidado si no quieren llevarse una coz y un mordisco. Y manzanas, que le den manzanas seguro que así se le pasa el enfado jajaja.

Terminó de sus largas y pesadas ordenes y se descalzó dejando sus botas de cuero negro junto a la chimenea. Acercó junto al fuego uno de los sillones que había en la sala y con ganas se sentó en el dejando su cuerpo totalmente relajado. Había quedado medio tumbado con las piernas totalmente abiertas y los brazos echados sobre el respaldo del sillón. Su espada atada a su cinturón quedaba extendida junto a él - Buen, hombre por casualidad no tendréis ropa seca, cogeré un constipado.

Dirigió la vista al viejo para confirmar que había entendido todo lo que había dicho pero justo en ese momento había sentido una extraña sensación que le impulsó a mirar al otro lado de si. Era como si una extraña sombra hubiera cruzado la lumbre hacia el, como si el fuego se hubiera apagado durante un segundo. Pero debió de ser imaginaciones suyas.
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Uman Furystorm

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MensajeTema: Re: Una noche sin final   Mar Mar 29, 2011 10:20 pm

Uman permanecía alerta junto a la puerta de la que provenía el sonido del agua, cuando se disponía a entrar su mano se levanto para empujar la puerta lentamente pero ante de hacerlo su mano se retiro fulminantemente cuando le atrajo el sonido de la puerta principal, pero antes de salir del pasillo de habitaciones para recibir al "invitado" en el recibidor miro su mano cerrando y habriendo su puño, ¿por qué? porque iba a hacer eso. Siempre había sido cauteloso con las puertas cerradas y lugares desconocidos y más después de la sospecha de a ver visto una sombra moverse agilmente. Los pasos del nuevo individuo se movieron lentamente haci el pasillo y al abririlo observó un jovencito caminando hacia Uman cautelosamente, suspiró decepcionado, creía que se trataba del verdadero posadero del lugar para pedir cama y habitación en la que poder gozar una noche caliente, sin embargo se encontro con aquel joven que no parecía presentar peligro alguno.

Este comenzó a caminar hacia él balbuceando cosas y cuando estubo cerca comenzó a hablar, cuando habrió su boca Uman observó cautelosamente comenzo a confundirle con el posadero del lugar, lo miro con el ceño fruncido como se había atrevido a decir aquella osadía. Confundir a un hechizero con un posadero, que al igual que el joven era un forastero más en estas tierras. Tomo su capa al el joven tirarsela y cuando este dejo de hablar avanzó unos pasos el enorme anciano lo miro desde arriba, el joven no era presisamente bajito pero Uman era bastante grande para ser tan anciano, entonces le dijo frente a el.

-Oh... pequeño jovencito, aun te falta mucho por aprender para saber distinguir un tabernero de un viajero, supongo que no eres muy observador jovencito, mis pertenencias estan sobre una de las mesas y al igual que tu podra comprobar que mi camino a sido entre fango, y por supuesto un tabernero siempre ha de mantenerse en una posición de recepción, nunca oculto en un pasillo. Con esto te quiero decir que te equivocas no soy el posadero así que toma tus pertenencias y si necesitas algo preparatelo tú... yo te guiaré si esque necesitas encontrar algo preguntame he inspecionado un poco la zona cosa que creo que no has hecho, se cauteloso señor...

Dijo con una voz melodiosa tranquilamente dejandole su capa y lo demas en su hombre, se dio media vuelta y volvió a la sala principal para ponerse en ante el fuego aún sus armas seguí allí tiradas pero solo el bastón, su espada había desparecido, sospecho del joven pero él no parecía ser muy peligroso y no muy desconfiado para robarle sus armas, a su mente llegó la imagen de la sombra escurridiza que había visto antes. Se sentó frente a la chimenea meditabundo sin preocuparse de su arma sabía que la encontraría tarde o temprano su espada acababa volviendo a su dueño, osea el anciano. Sonrió pensando que esa cosa no podría salir de aquí, Uman permanecía en la estancia principal y el joven en los pasillos, no se movería a no ser que la situació lo requiriese.

Tomó una manzana que había en su mesa y le dio un debil bocado para degustar su sabor, pero Uman se estremeció al notar que estaba arenosa... odiaba esa textura tan amarga y pastosa, una sensación de arena. Un flash relampagueó su cabeza tormentosamente causandole un gran dolor en su cabeza que le hizó da un brinco sobre el asiento. Se incorporó lentamente llevando su mano a la frente masajeandola y se quedo observando las llamas y recordando la imagen que había salido en ese flash vaciló unos instante y miro a la mesa allí estaba el libro, el testamento de Zomoth, tomo el libro que nunca se había atrevido a abrir y entonces comprobo que no se podía, golpeo una cerradura de un candado oxidado y este se abrio cayendo al suelo separo su paginas y el libro se quedo abrio a la mitad las páginas estaban en blanco, fue pasando hasta la primera y observó que no había nada escrito en él.

Paso una de las ojas por las llamas de una hoja y fueron apareciendo las letras de Zomoth, el testamento indicaba cosas del pasado y su planes, lo cerró rapidamente al sentir un aura my grande a su espalda, era bastante extraño uno de sus pelos se le había erizado trás la nuca. Volvió a levantarse para buscar una habitación recordando que le podían quitar las mejores, entro en los pasillos ignorando la posición del jove que había salido a la chimenea y al cruzarse con él nuevamente le dijo tranquilamente, señalando la puerta de la bodega.

-Joven, tras esa puerta se encuentra la bodega de la posada hay comido y bebida, no estoy seguro pero me pareció ver viejos harapos desaliñados y enmarañados si consigues quitarle el polvo tal vez te sirvan, y de lo que estoy seguro es de haber visto unas zapatos de lino con suela de cuero, puede que se util para ti. Y una recomendación especial prueba uno de los quesos estan bastantes buenos bien estacionados y que me dices de un buen cerdo curado, no lo he probado pero tal vez cuando vuelva podamos mantener una buena conversación, hace poco tome algo pero si ves mi mesa deje todo a media, toma si quieres del pastel de cerezas es el unico que había, ah y espero que no te halla ofendido mi discurso de antes pero espero que te sirva de consejo de un anciano que ha vivido ya lo suyo. Si me disculpas me retiro a buscar una estancia para este pobre anciano.

Explico al joven aferrando su mano al bastón de madera y adentrandose nuevamente en el pasillo de las habitaciones, se dirigió al final del sinuoso pasillo y habiro una de las puertas sin poder evitar fruncir el sceño con una mueca de dolor al escuchar el chirrido del pomo. Al entrar un fuerte olor a humedad abandonó la habitación saliendo despedido después de estar encerrado durante tanto tiempo, había una cama en una de las esquinas al lado de una ventana circulas con una reja en forma de cruz y un cristal agujereado por una parte. Al lado una mesa envejecida con una capa de pintura levantada, una vela encima aún por encender un una taza de agua vacia. Una armario enorme con las puertas habirta y la izquierda descolagada, no estaba mal quizas esa sería su habitación.

OFF: Siento el post no tenía mucho tiempo
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Eressea McKenzie

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MensajeTema: Re: Una noche sin final   Sáb Abr 02, 2011 7:52 pm

Narwë, mi yegua, avanzaba por aquel frondoso bosque con trote cansado. Varias habían sido las veces que habíamos viajado día tras día, noche tras noche, sin apenas descanso. Pero quizá fuese por el entorno, que parecía no cambiar nunca resultando monótono; o quizá por la lluvia, que aunque fina y débil, no cesaba de caer empapándonos a ambas. Necesitaba un lugar donde resguardarme mientras perdurase aquel mal tiempo. Por no mencionar que estaba hambrienta, al igual que Narwë, y ambas estábamos exageradamente cansadas. Seguí avanzando medio adormilada por el cansancio, oyendo poco más que el rugido de mi estómago hambriento hasta que me llegó el sonido de un rio, aquel característico sonido de agua correr; y con aquel sonido también llegó un olor, el viento trajo hasta mí un olor que no tardé en reconocer.

Humo, olía a humo, pero no parecía ser de un incendio – con aquel tiempo sería prácticamente imposible que algo así sucediese – era el olor del humo que se filtra a través de una chimenea. Traté de encontrar el origen de aquel humo, algo nada fácil a causa del ambiente húmedo, pero al fin, guiándome también por el sonido del río. Fue entonces cuando oí la música. ¿De dónde podía provenir? Ante mí un puente cruzaba el río, lo usé para pasar al otro lado y continúe guiando a Narwë al trote por una senda que se abría débilmente ante nosotras guiándome, ahora, por el débil sonido de la música. No tardé demasiado en encontrarme ante una cabaña de grandes dimensiones. El humo parecía provenir de allí, a través de las ventanas podía ver luz en el interior de aquella casa.


Realmente me daba igual si había alguien dentro o no, yo necesitaba descanso y comida, y Narwë exactamente lo mismo. Desmonté a la cansada yegua y la guié hacia un árbol cercano a la cabaña, donde até las riendas para evita que se fuese lejos. Entraría en la casa y tomaría algo que darle a ella, después buscaría algo que yo pudiese comer. Me acerqué con paso decidido a la puerta, la empujé y la abrí oyendo un chirrido un tanto desagradable. Para mi sorpresa me encontré observando, desde el quicio de la puerta a un viejo de largas y grises barbas y a un muchacho joven.

-¿Quién sois? – pregunté colocando los brazos en jarras y mirándoles fijamente.

Me di perfecta cuenta de que mi pregunta había sonado autoritaria, como si yo fuese la dueña del lugar. Nada más lejos de la realidad. Pero me gustaba la soledad, y el hecho de que hubiese gente en aquella cabaña cuando esperaba no encontrar a nadie me frustraba. Esperé respuesta avanzando con pasos lentos y cerrando la puerta tras de mí. ¿Por qué hice aquello? Ni idea, pero ya estaba lo suficientemente empapada y el viento que se colaba dentro me provocaba escalofríos.





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Aron

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MensajeTema: Re: Una noche sin final   Mar Abr 05, 2011 6:17 pm

Aron había bajado hasta la bodega con la esperanza de encontrar aquel cerdo y esos quesos de los cuales le había hablado aquel anciano. Ciertamente solo de pensarlo se le había abierto aún más el apetito y la saliva comenzaba a emanar en su boca. Deseaba comer hasta reventar y en especial aquella tarta de ciruelas que el buen hombre le había cedido. La había visto, tenía un aspecto dulce y esponjoso. Lo reservaba para el final, por el simple motivo de "lo mejor queda para el final".

Sin embargo una vez en la oscura bodega no pudo ver nada más que viejas estanterías vacías. Solo había pequeñas miguitas de algún pan que pudo haber habido allí, la grasa de alguna jugosa carne y alguna que otra fruta pocha y pasada. Era como si toda la comida se la hubieran llevado. ¿Le habría tomado el pelo aquel anciano y se lo había comido todo? ¿Pero porque iba a mentirle? No le había parecido una mala persona, o tal vez era su venganza por haberle tratado de aquel modo... quien sabe.

Aron había recorrido cada una de las estanterías que podía haber en aquella bodega, alumbrado por la pobre luz que emitía un triste candelabro de cristal, en su interior había una pequeña llama alimentada por el aceite. Pero no encontró nada. Se había desilusionado si, pero sabía que aun le esperaba aquella deliciosa tarta en el salón principal, eso era suficiente para él. Volvía hacia las escalares cuando uno de sus pies pisó algo en el suelo, algo diferente a la textura de la dura piedra, era blando. Dirigió su mirada y la luz para comprobar de que se trataba. Era una camisa, algo mugrienta y vieja.

-Al menos había cierta verdad las palabras de aquel hombre. Ahora podré cambiarme y pondré a secar esta al calor del fuego- Se dijo a si mismo. En su rostro se dibujaba una leve sonrisa.

Nada más verla dejó la lámpara sobre el suelo y efectuó el cambio de prendas. Se mostró bastante torpe para quitarse la camiseta mojada pero más torpe estuvo para ponerse la otra camiseta. Le quedaba algo estrecha y aunque cabía dentro, no lograba sacar la cabeza por su correspondiente agujero. En ese momento la luz del farolillo se había apagado inexplicablemente. Aron se alteró y de un estirón logró ponerse correctamente la camisa.

-¡Quien va!- Exclamó. Había percibido a alguien a sus espaldas. Se giró exaltado, pero allá donde miraba tan solo había oscuridad. Nuevamente volvió a notar a alguien a sus espaldas. Volvió a girarse, pero nuevamente no vio a nadie. Acto seguido pretendió desfundar su espada, pero no estaba. Pero era imposible, la había llevado atada a su cintura todo el tiempo desde que llegó a la taberna. Solo podía haber sido el viejo, pero no le había tocado.

- ¡Maldita sea! Dad la cara y devolvedme mi espada. Si obedeceis prometo no haceros daño- Dijo Aron con un tono enfurecido y que aún mantenía la tonta pose de sostener una espada. Resultaba ridícula sin una espada entre manos. Pero la pose se desvaneció por completo cuando al fondo de las escaleras que volvían hacia la primera planta vio una figura. Es oscura, pero pequeña, juraría que no más de un metro y además parecía soltar una risita que Aran percibió escasamente. Pero no tardó en desaparecer junto con aquella figura.

Aron no tardó más de un segundo en reaccionar que subió las escaleras lo más rápido que pudo para pillar al ladrón pero cuando llegó arriba no había nadie aquella sala estaba completamente vacía. Empezaba a dudar, tal vez eran imaginaciones suyas, pero no, que había sucedido con Reflejo. El nunca se dejaba la espada en cualquier lugar y mucho menos ahora que tenía compañía, alguien se la había quitado delante de sus narices.

Se acercaba hacia el fuego cuando de repente un ruido sonó desde la puerta principal. Aron fue a comprobarlo. Se trataba de una mujer de cabellos cobrizos y de aspecto algo tosca. Por su tono de voz no parecía muy contenta, pero eso no importaba.

- Aron Arry... - Cortó antes de acabar- Aron, llamadme Aron.- Acto seguido se dejó inclinar un poco para saludar a la joven. Ahora que se paraba a pensar... ¿podría haber sido aquella la figura que había visto antes? No, seguramente no, esta era mucho más alta sin duda. Pero seguía preocupado por su espada, era demasiado importante para él.

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Achlys

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MensajeTema: Re: Una noche sin final   Miér Abr 06, 2011 1:39 am

Me quede allí quiete mientras las ardientes aguas calmaban mis músculos doloridos, mi mirada seguía puesta en donde segundos antes habían estado mis armas. Aunque lo más sensato hubiese sido salir del baño y buscar mis armas, y al individuo que había osado cogerlas, no lo hice, era reacia a salir de aquel paraíso termal, además quien quiera que me hubiese robado no se iría muy lejos.

Oí la voz de un hombre y me sobresalte, resultaba que al final no estaba tan sola como había creído en un principio. Salí del agua derramando un pequeño charco alrededor de la bañera que se extendió en mi camino a uno de los armarios que había en la habitación. Tras abrir varios cajones encontré un conjunto de toallas viejas y roídas, aunque limpias y me seque con ellas. Mientras lo hacía Penumbra, mi cuervo, me vigilaba con sus penetrantes ojos. Me vestí tranquilamente, demorándome su tiempo en atarme las sandalias y me arregle el pelo como pude peinándomelo con los dedos.

Al salir volví a encontrarme el pasillo vacío pero esta vez se oían voces provenientes del salón principal. Me asome con cautela, en el se encontraban un anciano, un joven y una mujer. Ninguno de ellos me pareció ser del lugar pero no descarte que fuesen los ladrones. Pensé varias veces antes de decidir que hacer, no era una persona que se pudiese considerar muy sociable, pero debía de mantener las apariencias y ser descortés no era la mejor forma de ello.

Me aclare la garganta llamando su atención- Buenas- No se me ocurrió nada mejor que decir en aquella situación.

Penumbra en ese instante vino volando hacia a mí y se coloco en mi hombro, clavando a su vez la mirada en los presentes. Camine hasta la barra de la Taberna mirando disimuladamente a cada uno de ellos y cogí de una de las estanterías una botella sin etiqueta, que pudiese darme una pista de lo que me iba a llevar a la boca, y un vaso. Me senté en un carcomido taburete que crujió ante mi peso pero que parecía que aguantaría. Quite en tapón a la botella y vertí el liquido cristalino en el vaso, y volví a dejar la botella sobre la barra. Tras acercármelo a la boca pude apreciar el fuerte olor alcohol, y tras darle un sorbo comprobé que así era. La bebida me provocó una pequeña arcada al principio, era fuerte, pero luego solo quedo la quemazón y el amargo sabor en mi boca.

-¿queréis?- Ofrecí levantando la botella- Supongo que podemos beber todo lo que queramos no hay nadie para cobrarnos.

Supuse que con unas cuantas copas mis compañeros hablarían un poco de más y sería la ocasión perfecta para sacarles quien había sido el que me había robado.

-Debo disculparme no me he presentado, mi nombre es Achlys- E improvise una fingida sonrisa.

Penumbra se bajo de mi hombro hasta la barra donde acercó el pico hasta el vaso, no pareció gustarle el olor porque se alejó rápidamente acomodándose sobre la lisa madera, como si supiese que íbamos a estar mucho tiempo allí. Yo sencillamente clave mi mirada en una de las ventanas por donde se veía la oscura noche.

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Off.rol:Recuerdo para quienes no lo han leído que aunque no hay turnos de post hasta que no hayan posteado todos no se puede volver a postear (hasta que yo lo haya hecho) no pasa nada porqué fui yo la que me explique mal.
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MensajeTema: Re: Una noche sin final   

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Una noche sin final
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