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 El arte de amar en la edad media

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Cantidad de envíos : 1931
Fecha de inscripción : 25/01/2009

MensajeTema: El arte de amar en la edad media   Lun Feb 02, 2009 11:24 am

El post didáctico de hoy pese a que tenga su base en la literatura medieval vais a ver que es un tema de gran repercusión y bastante "actual". Normalmente cuando nosotros oímos hablar de la Edad Media una de las imágenes que se os vienen a la cabeza son las guerras entre reinos con caballeros armados dándose muerte unos a otros en épicas batallas y por otro lado la imagen de los monasterios medievales con unos monjes dedicados a los libros, a la cultura noche y día (lo que viene a ser el tópico "armas VS letras).





A la hora de hablar de literatura ocurre algo parecido: seguramente la Edad Media os suene a literatura seria de contenidos religiosos y morales (como los Milagros de Nuestra Señora, las vidas de santos o las obras basadas en episodios bíblicos), o a literatura que narra gestas y hazañas de héroes o caballeros (como el Cid o luego el Amadís), o la literatura didáctica que tenía como objetivo transmitir conocimientos (mirad por ejemplos las obras de historia o de ciencia de Alfonso X El Sabio), o por ejemplo la literatura basada en cuentos o fábula que pretendía instruir buenas acciones llevando al hombre por el buen camino y que extraiga una moraleja e esos relatos (por ejemplo mirad cualquier libro de cuentos como El Conde Lucanor)







Sin embargo también hubo literatura "menos seria", más jocosa incluso con bastantes toques humorísticos que dejaban de lado el rigor y la seriedad de la obras que antes os he citado con el objetivo de internarse más en la vida cotidiana y más cercana del hombre. Y uno de los temas que más repercusión tiene en la vida del hombre es sin duda el amor. Así por ejemplo en la literatura latina tenemos a Ovidio, un autor que escribió una obra llamada Ars Amandi, es decir "el arte de amar", de tal forma que el hecho de que un hombre pudiera mantener una relación amorosa con la mujer requería una serie de principios, una serie de normas que había que cumplir, una serie de etapas que había que pasar, una serie de consejos que había que seguir, una serie de técnicas que había que aplicar una y otra vez.



Así esta obra se concibe como un programa compuesto por unas normas, unos preceptos y principios que el hombre debía asimilar y llavarlos a a práctica. El buen cumplimiento de estos principios traía como consecuencia que el hombre triunfara en su relación con las mujeres. Así había manuales que te enseñaban a escribir poesía, había manuales que te enseñaban a componer música, había tratados para aprender a pintar...¿Por qué no hacer tratados para "aprender a amar"?...pues con autores como Ovidio se toma la base de esta tradición.



Esto llama muchísimo la atención ya era muy curioso ver a autores muy conocidos como Ovidio escribiendo poesía didáctica :por ejemplo Las Metamorfosis que se pueden considerar una obra, una especie de enciclopedia que recopila los mitos más importantes de la antigüedad, o por ejemplo obras que hablaban de las festividades del calendario romano y sus orígenes, libros de poesía lírica y elegíaca desgarradora donde se lamentaba de su destierro (incluso escribió una obra sobre maquillaje y cosméticade la mujer)...resulta muy curioso ver cómo este autor trata obras serias y luego también sabe desenvolverse en obras más jocosas, de temas más cotidianos como el amor.



En nuestra literatura medieval española el tema amoroso se puso muy de moda. Ya no hablabamos de literatura que tenga como objetivo representar la relación amorosa entre dos personas, sino la literatura que tenga la misma concepción que la obra de Ovidio: convertirse en un manual para aprender a amar, para lograr una técnica.

-Dentro de la literatura amorosa que muestra el tema de la historia de amor de dos personajes vamos a tomar como fuentes datos de una obra conocidísima como es La Celestina de Fernando de Rojas. Aunque no tenga de manera explícita consejos y técnicas amorosas sí se pueden sacar bastante datos de ella leyendo los diálogos de los personajes. Me imagino que sabréis que la obra nos cuenta la historia de amor entre Calixto y Melibea, ayudados por una alcahueta llamada Celestina que les ayuda a conocerse y concertar las citas:



-Y dentro de las obras que "enseñan" a amar vamos a tomar como fuente otro libro clásico de nuestra literatura como es el Libro de Buan Amor del Arcipreste de Hita, un libro muy variado y entre tantas fábulas, encuentros amorosos, anécdotas sueltas y traducciones de obras clásicas, hay muchísimo material tanto explícito como implícito que le permite al hombre instruírse en el arte de amar.

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Cantidad de envíos : 1931
Fecha de inscripción : 25/01/2009

MensajeTema: Re: El arte de amar en la edad media   Lun Feb 02, 2009 11:25 am

Como dijimos al principio el Libro de Buen Amor se puede concebir como un manual para aprender a amar, y el Arcipreste va a intentar instruir al lector para que siga unas pautas. Aquellos lectores que den una interpretación correcta al libro, estarán preparados para poder enfrentarse solos ante la mujer y que la relación amorosa resulte bien.
Pero no solo nos contará tácticas para conquistar y mantener satisfecha a la mujer, sino también consejos para saber escoger a la mujer, y gozar del amor con ella.




Una de las ideas que recoge el Arcipreste es la idea de poder ver reflejado en los demás cosas que te pueden pasar a ti. Leed esta fábula:

Dis' que yasíe doliente el león, de dolor:
todas las animalias viníen ver su señor,
tomó plaser con ellas, e sintiose mejor,
alegráronse todas mucho por su amor.

Por le faser plaser, et más le alegrar,
convidáronle todas que l' daríen a yantar,
dixeron que mandase los que quisies' matar:
mandó matar al toro, que podríe abastar.

Fis' partidor al lobo, mandó, que a todos diese,
él apartó lo menudo para el león que comiese,
et para sí la canal, la mejor que omen viese:
al león dixo el lobo, que la mesa bendixiese.

«Señor», dis', «tú estás flaco, esta vianda liviana
»cómela tú, señor, que t' será buena e sana,
»para mí et los otros la canal que es vana.»
El león fuer sañudo, que de comer avíe gana.

Alçó el león la mano por la mesa santiguar,
dio grand golpe en la cabeza al lobo por lo castigar:
el cuero con la oreja del casco le fuer arrancar:
el león a la raposa mandó la vianda dar.

La gulpeja, con el miedo e como es artera,
toda la canal del toro al león dio entera,
para sí e los otros tod' lo menudo era:
maravillose el león de tan buena egoaladera.

El león dixo: «Comadre ¿quién vos mostró a faser partisión
»tan buena, tan aguisada, tan drecha con raçón?»
Ella dixo: «En la cabeza del lobo tomé yo esta liçión;
»en el lobo castigué qué fesiese o qué non.»

«Por ende yo te digo, vieja e non mi amiga,
»que jamás a mí non vengas, nin me digas tal enemiga
»si non, yo te mostraré cómo el león castiga,
»que el cuerdo et la cuerda en mal ageno castiga.»

Et segund dis' Jesu Christo, non ay cosa escondida,
que acabo de tiempo non sea bien sabida,
fuer la mi poridad luego a la plaça salida,
la dueña muy guardada fuer luego de mi partida.

Nunca desde esa hora yo más la pude ver:
enviome mandar, que punase en faser
algún triste ditado, que podiese ella saber,
que cantas' con tristeza, pues la non podíe aver.

Por complir su mandado de aquesta, mi señor,
fise cantar tan triste como este triste amor:
cantábalo la dueña, creo que con dolor,
más que yo podría ser d'ello trovador.

Dise el proverbio viejo: «Quien matar quier' su can
achaque le levanta, porque no l' den del pan.»
Los que quieren partirnos como fecho lo han,
mescláronme con ella, e dixiéronle del plan.

Que me loava d'ella como de buena caça,
et que probava d'ella como si fuese caraça:
dis' la dueña sañuda: «Non ay paño sin raça,
»nin el leal amigo non es en toda plaça.»

Como dise la fabla, quando a otro someten,
quál palabra te disen, tal coraçón te meten:
posiéronle grand saña, d'esto se entremeten:
dis' la dueña: «Los novios non dan quanto prometen.»

Como la buena dueña era mucho letrada,
sotil, entendida, cuerda, bien mesurada,
dixo a la mi vieja, que le avía embiada,
esta fabla compuesta de Isopete sacada.

Dis: «Quando quier' casar ome con dueña onrada,
»promete e manda mucho; desque la ha cobrada,
»de quanto le prometió, o le da poco, o nada;
»fase como la tierra, quando estava finchada.»

En la fábula del león doliente y de los animales que lo fueron a ver, la zorra da la razón al león, no porque esté a favor del león, sino por miedo, para que no le pase lo que le ha ocurrido al lobo: el lobo al intentar engañar al león (para quedarse con la carne), fue golpeado por este, así que la zorra para evitar lo mismo le da la razón dándole el trozo de carne entera al león.



En el amor sucede lo mismo: si una pareja se rompe, si un amor ajeno (que no es nuestro) se apaga, a nosotros nos afecta en mayor o menor medida, y siempre tenemos el "miedo "de que nos pase a nosotros también lo que le ha pasado al "vecino". Por consiguiente un comportamiento típico del ser humano respecto al amor es evitar ciertas conductas y actos, para que no les ocurra lo mismo que le ha acaecido a la persona X. Es decir, los problemas amorosos de los demás nos afectan en mayor o menor medida...los yerros de los demás deben servirnos para aprender y no hacer los mismos que ellos (tal como lo dice el Arcipreste después de contarnos la fábula).

Es decir en este caso el Arcipreste parte de una fábula clásica, explica la moraleja y la aplica a un nivel "amoroso" para sacar conclusiones. Y estas mismas conclusiones pueden servirnos en mayor o menor medida para el mundo actual.

En cuanto a consejos prácticos y tácticas podemos encontrar las siguientes:

1) El Arcipresete piensa que la entrega de objetos materiales a la amada (de regalos), como hace él mismo con una de las dueñas a la cual le da “paños, cintas, sartales, sortijas y mitas”, es fundamental pues hay que demostrar a la mujer que no nos interesa su dinero, sino su persona, pues no muestran gran pereza los hombres en dar poco por tomar gran riqueza. Así que para demostrar que no queremos su dinero hay que hacer regalitos a la esposa, cosa que según el autor le encantan a las mujeres...que le hagan regalitos.



2) Otro consejo que da es el mantenerse lejos de los pecados capitales:

a) La codicia, pues esta hace a los hombres engañados; / hácesle codiciar y ser muy denodados, /no cumplir mandamientos que por Dios fueron dados, es decir, destruye el mundo y la justicia, y por consiguiente el amor. Esto en el plano del amor significa que los hombres desean muchas mujeres a la vez, no se conforman con una sola. Entonces lleva un doble juego, con más de una mujer, un juego peligroso que puede ser descubierto fácilmente. Entonces por codicia le pasará lo mismo que en la fábula del perro con el trozo de carne: la mujer que tenían, por enfadó e infidelidad lo abandonará, y las queridas al ver que ya está casado, por ser segundo plato lo dejarán de lado también. Por consiguiente perderá todo lo que tiene.
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Cantidad de envíos : 1931
Fecha de inscripción : 25/01/2009

MensajeTema: Re: El arte de amar en la edad media   Lun Feb 02, 2009 11:26 am

Esta es la fábula del perro codicioso:

Alano carniçero en un río andava,
una pieça de carne en la boca pasava,
con la sombra del agua dos tanto l' semejava,
cobdiçiola abarcar, cayósele la que levava.
Por la sombra mentirosa et por su coydar vano
la carne que tenía, perdiola el alano,
non ovo lo que quiso, non l' fue cobdiçiar sano,
coydó ganar, et perdió lo que tenía en su mano.
Cada día contesçe al cobdiçioso atal,
coyda ganar contigo, et pierde su cabdal,
de aquesta raís mala nasçe todo el mal,
es la mala cobdiçia un pecado mortal.
Lo más e lo mejor, lo qu'es más preçiado,
desque lo tiene omen çierto et ya ganado,
nunca debe dexarlo por un vano coydado:
quien dexa lo que tiene fase grand mal recabdo.




b) La soberbia, que se puede manifestar en muchos comportamientos en el plano del amor: Por ejemplo hay hombres que Roban a otros para poder regalar joyas a tu dueña, para forzar a las mujeres casadas y esposas, /vírgenes y solteras, viudas y religiosas. El ansia de buscar el amor, hace que te saltes la ley, hacer cosas que perjudican a los demás, y por tanto por tales maleficios te manda la ley matar. Por ejemplo las violaciones, el obligar a una mujer a enamorarla, a discriminar y burlarte de los demás porque tú te consideras superior en el amor porque tienes más dueñas, son actos de soberbia, y puede te ocurrir como al caballo y el asno. El caballo tiene aparentemente todas las cualidades para triunfar en el amor, y el asno se considera ya inútil. Por ese motivo el caballo se cree que tiene motivo para ir discriminando a los demás, y lo derriba. Como consecuencia la ley actúa, y al final el caballo después de todo lo que decía que era solo se queda para arar en el campo: Los que son muy soberbios, con gran altanería, […] no pueden durar siempre; vanse con mancebía.

Aquí os dejo la fábula:

Iva lidiar en campo el caballo fasiente,
porque forçó la dueña el su señor valiente,
lorigas bien levadas, muy valiente se siente:
mucho delante l'iba el asno mal doliente.
Con los pies, et con las manos, et con el noble freno.
El caballo soberbio fasía tan grand sueno,
que a las otras bestias espanta como trueno:
el asno con el miedo quedó, et no l' fue bueno.
Estava refusando el asno con la grand carga,
andava mal e poco, al caballo embarga:
derribole el caballo en medio de la varga;
dis': 'Don villano nesçio, buscad carrera larga.'
Dio salto en el campo ligero, aperçebido,
coydó ser vençedor, et fincó él vençido.
En el cuerpo muy fuerte de lança fue ferido,
las entrañas le salen, estava muy perdido.
Desque salió del campo, non valía una çermeña;
a arar lo pusieron, et a traer la leña,
a veses a la noria, a veses a la aceña:
escota el soberbio el amor de la dueña.
Tenía del grand yugo desolladas las çerviçes,
del finojar a veses finchadas las narises,
rodillas desolladas fasiendo muchas prises,
ojos fondos, bermejos, como pies de perdises.
Los quadriles salidos, somidas las ijadas,
el espinaso agudo, las orejas colgadas:
vídolo el asno nesçio: rijó bien tres vegadas,
dis': 'Compañero soberbio ¿dó son tu empelladas?
'¿dó es tu noble freno, et tu dorada silla?
'¿dó es tu soberbia, dó es la tu rensilla?
'Siempre vivrás mesquino, e con mucha mansilla,
'vengue la tu soberbia tanta mala postilla.'
Aquí tomen enxiemplo, et liçón cada día
los que son muy soberbios con su grand orgullía,
que fuerza e edat e onra, salud e valentía
non pueden durar siempre, vanse con mançebía.




c) La avaricia: Como muy bien dice el Arcipreste del avaro: “ni amas ni quieres ver al pobre, grande o chico, ni de los tus tesoros le quieres dar un pico”. En el plano del amor, podemos encontrar a unos hombres con más capacidad de atraer mujeres que otros por distintos factores (por ejemplo el atractivo físico), y otros sin embargo no tienen esa capacidad de atracción. Pero como el amor es algo abstracto y no material (depende de una serie de habilidades, y estas no se prestan ni se compran como si fueran pimientos), es difícil poder “compartir” amores en sentido literal, pues para el amor hace falta “sentimientos”, y sin sentimiento no se puede amar...tú no puedes ir diciendo "comparto mi mujer contigo"...pero el hecho de que no se pueda compartir una mujer no significa que el hombre pueda plazer con toda duenna...hay que moderarse y no ser ambiciosos...el amor no es como el dinero.



d) La lujuria: La lujuria es un deseo sexual desordenado e incontrolable. Como dice el Arcipreste adulterio y fornicio siempre tu lo deseas: / luego quieres pecar con cualquiera que veas. Según esto el hombre siempre intenta forzar a una mujer a que le ame en contra de su voluntad. Se diferencia de la soberbia, en que ésta se hace por voluntad del “acosador”, y la lujuria es incontrolable. Pero la lujuria tiene sus consecuencias: al loco y al mezquino que nunca se recata/ y usa de tu locura, el mal lo desbarata, / su cuerpo lo destruye y su propia alma mata”. Y por tanto “cuando se hace su lujuria muy pronto se arrepiente; / al punto se entristece; luego flaquea siente: /acórtase su vida: quien lo dijo no miente.



e) La envidia: el envidioso es aquel que sufre por las cosas buenas de personas ajenas. En el plano del amor se puede interpretar de dos formas distintas:

-La primera de ellas se produce cuando uno de los dos miembros de una pareja, entabla otra buena relación con otra persona ajena a ellos, y le da todo tipo de confianza. La otra persona siente miedo, temor a que el “nuevo” le arrebate su amor, y genera un odio hacia él.

-La segunda de ellas también aparece en el libro, y está presente en el cuento del pavo y la graja. En este caso la graja (corneja) ve con asombro como el pavo (pavón) representa la belleza y es capaz de atraer todo tipo de animales. Entonces la graja reacciona con envidia (mira con malos ojos, la habilidad innata del pavo de ser admirado y la critica), pero con el deseo de poder estar en su misma situación.
Entonces… ¿Cómo se quita la graja ese complejo de inferioridad? Pues decide cambiar radicalmente tomando un modelo idealizado (el pavo), pero el disfraz de pavo, no es un pavo (está actuando como pavo), y por tanto al tener que actuar ante unas circunstancias que no son suyas, a las que no está acostumbradas, no le saldrá bien la jugada.
Por tanto destacar el final de esta fábula: Quien desea lo ajeno, quiere otro parecer; / quieres a cuantas ves gustarlas tu primero; / enflaqueces, pecado, tienes gran tragadero; / por recobrar tu fuerza lobo eres carnicero. Es decir, que hay mucha envidia hacia los que sí saben controlar el tema del amor, bien porque tengan habilidades innatas o bien porque las hayan adquirido.

Al pavón la corneja vídol' faser la rueda,
dixo con grand envidia: 'Yo faré quanto pueda,
'por ser atán fermosa' -esta locura coeda:
la negra por ser blanca contra sí se denueda.
Peló todo su cuerpo, su cara et su çeja;
de péndolas de pavón vistió nueva pelleja,
fermosa et non de suyo fuese para la iglesa:
algunas fasen esto que fiso la corneja.
Graja empavonada como pavón vestida
vídose bien pintada, e fuese enloqueçida,
a mejores que non ella era desagradeçida,
con los pavesnos anda la tan desconoçida.
El pavón de tal fijo espantado se fiso,
vido el mal engaño, et el color apostiso,
pelole toda la pluma, et echola en el carriso,
más negra paresía la graja que el eriso.
Ansí con tu envidia fases a muchos sobrar,
pierden lo que ganaron por lo ageno cobrar,
con la envidia quieren por los cuerpos quebrar,
non fallarán en ti si non todo mal obrar.
Quien quiere lo que non es suyo, et quiere otro paresçer
con algo de lo ageno ahora resplandesçer,
lo suyo e lo ageno todo se va a perder,
quien se tiene por lo que non es, loco es, va a perder.


f) La gula: Se basa en el deseo desordenado del gusto por la comida y la bebida. También esto es aplicable al amor, pues tú quieres a cuantas ves gustarlas tú primero, y para eso haces el papel de un lobo carnicero que va a por su presa ansiosamente. Si en la fábula el caballo muere justo por ser goloso (corre muy lento por haber comido muchas hierbas y le alcanza el león), en La Celestina ocurre algo parecido: Calisto murió por agarrarse al loco amor, pues en el momento de tener que escapar para que no le mataran le pilló en una situación bastante “comprometida” (se encontraba en el dormitorio con Melibea. Si no hubiera “galgueado” tanto, pues habría escapado con normalidad. Por tanto los excesos en el amor (tanto por lo alto como por lo bajo) son malos.

Aquí os dejo la fábula del caballo:

Un caballo muy gordo pasçía en la defesa,
veníe el león de caza, pero con él non pesa,
el león tan goloso al caballo sopesa,
'Vasallo', dixo, 'mío, la mano tú me besa.'
Al león gargantero respondió el caballo,
dis': 'Tú eres mi señor, e yo tu vasallo,
'en te besar la mano yo en eso me fallo,
'mas ir a ti non puedo, que tengo un grand contrallo.
'Ayer do me ferrava un ferrero maldito,
'echome en este pie un clavo tan fito,
'enclavome; ven, señor, con tu diente bendito
'sácamelo, et fas de mí como de tuyo quito.'
Abaxose el león por le dar algún confuerto,
el caballo ferrado contra sí fiso tuerto,
las coçes el caballo lançó fuerte en çierto,
diole entre los ojos, echole frío muerto.
El caballo con el miedo fuyó aguas vivas,
avía mucho comido de yerbas muy esquivas,
iva mucho cansado, tomáronlo adivas:
ansí mueren los locos golosos do tú ivas.
El comedor sin mesura, et la grand venternía,
otrosí mucho vino con mucha beberría,
más mata que cuchillo, Ypocrás lo desía;
tú dises que quien bien come, bien fase garçonía.



3) El tercer consejo que podemos sacar es muy sencillo: hacer buenas obras. Las palabras, todo lo que se dice, tarde o temprano se olvida, sin embargo las obras que hacemos quedan bien plasmadas. Por consiguiente como dice el Arcipreste, para conquistar a una mujer hay que hacer buenas obras, pues las obras determinan la personalidad de cada uno. Por tanto hacer obras malas no va a atraer a las mujeres.

4) El cuarto consejo que he extraído de la obra, consiste en no ser perezoso, es decir, estar en vilo por el estado de tu amada, estar pendiente de lo que le pasa, estar “activo” para mantenerlas contentas, pues mujer no se paga/ de perezoso torpe ni que vileza haga.

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MensajeTema: Re: El arte de amar en la edad media   Lun Feb 02, 2009 11:26 am

5) El quinto consejo consiste en la medida de lo posible tener dinero. Pues el con el dinero se pueden hacer trucos mágicos: hacer bueno y respetado al torpe, hacer correr al cojo o al mudo hablar; ascender de clase social desde un simple labrador a un hidalgo; gracias a los abogados en los juicios puedes convertirte en inocente y ganar la salvación; tener casas grandes y lujosas, con comida y ropa accesibles, recibir los perdones, solucionar problemas que eran imposibles de superar, etc…. Como es evidente el dinero es motivo de atracción para las mujeres, de atracción del amor: Toda mujer del mundo y la dueña de alteza/ págase del dinero y de mucha riqueza; / yo nunca vi a una hermosa que quisiera pobreza: / donde hay mucho dinero allí hay mucha nobleza”. Como se puede ver, el dinero es un imán de privilegios y de mujeres, pues “la mujer que codicia dinero es placentera; / por joyas y dineros corre cualquier carrera....es el tópico del poderoso caballero es don dinero



6) Para mantener a la mujer contenta una de las tácticas que se sebe seguir es la promesa de palabra, es decir, que le prometas muchas cosas materiales. Pero más adelante don Amor también nos da como consejo que para mantener contenta a la mujer, no solo hay que cumplir de palabra, sino también de hecho y sobre todo cuanto antes lo cumplas mejor.

7) El Arcipreste también considera una buena táctica la música: Si sabes instrumentos bien tañer o templar, /si sabes preparar un hermoso cantar, / alguna vez, mas poco y en honesto lugar, / do la mujer te oiga, no dejes de probar, […]/ en tu canción la dueña su gusto ha de poner, / y, con el tiempo, bien te habrá de responder. Es decir, la música, las canciones, la poesía puede servir para conquistar a la mujer.



Cool Otro consejo, es la insistencia, es decir, que conseguir una dueña no es algo que se puede hacer de un día para otro, se necesita mucha paciencia (saber que te va a rechazar muchas veces), y el día que menos lo esperas, será el gran día en que la mujer caiga rendida. La segunda cosa que se necesita es mucha insistencia (ser optimista, pensar en la hora cuando por fin la hayas conseguido, no parar de perseguir a la mujer e insistir muchas veces tus deseos: no cejes en seguirla: vencerás su porfía. Pues aunque parezca extraño cuanto más desdeñada, cuanto más reprendida, / cuanto más por un hombre golpeada y herida, / tanto más por él anda muerta, loca perdida; / solo piensa en la hora de estar con él unida.

Según el Arcipreste a una mujer cuanto más prohibiciones le ponen más las desea, aquello más la enciende, aquello la traspasa, /mas, si no es perseguida, anda más floja y laxa. Por tanto debes “trabajar todos los días”, es decir, intentar ganarte de poco a poco a la mujer insistiendo para no enfriarla, en lugar de intentar conseguirla en solo unos días. En la escena que habla con doña Venus, ésta le aconseja que la única forma de ganarse a doña Endrina sea por trabajo y arte sutil.

Queda demostrado por tanto que el Arcipreste compara a la mujer con un niño. En cualquier manual de psicología o simplemente en cualquier escena de la vida cotidiana, cuando a un niño se le prohíbe una cosa, más desea incumplir las normas, y acceder a eso que se le ha prohibido.



9) No excederse en beber vino: Es el vino muy bueno en su misma natura; / muchas bondades tiene, tomado con mesura. Mesura es la palabra clave, es decir, equilibrio, moderación. El vino (como muchos médicos y expertos dicen en la actualidad) es bueno para la salud EN SU JUSTA MEDIDA. Por ejemplo en la fábula del ermitaño tenemos a un tipo modélico, que nunca ha probado una gota de vino, lo que mantiene una sólida reputación. Sin embargo un día prueba el vino, y todo lo que había construido hasta entonces se viene abajo. Pues el vino te hace sentir “extraño”: hace perder la vista, hace acortar la vida; /quita la fuerza toda, tomado sin medida; / hace temblar los miembros; la cordura se olvida; / donde hay mucho vino toda cosa es perdida; / cosa mala produce: hace el aliento oler; […] / las vísceras las quema, llega el hígado a arder. Por tanto el vino te lleva a hacer cosas que nunca harías. Por ejemplo el ermitaño llega a violar a una mujer, cosa que en un estado natural nunca haría. Como conclusión: si quieres amar dueña, vino no has de beber.

Aquí os dejo la historia:

Buenas costumbres debes en ti siempre aver.
guárdate, sobre todo, mucho vino beber,
que el vino fiso a Lot con sus fijas volver
en vergüenza del mundo, en saña de Dios caer
Fiso cuerpo e alma perder a un hermitaño,
que nunca lo bebiera; probolo por su daño;
retentolo el diablo con su sotil engaño
físole beber el vino, oye enxiemplo estraño:
Era un hermitaño quarenta años avía,
que en todas sus oblas en yermo a Dios servía
en tiempo de su vida nunca el vino bebía,
en santidad e en ayuno et en oraçión vevía.
Tomava grand pesar el diablo con esto
pensó cómo podiese partirle de aquesto,
vino a él un día con sotileça presto:
'Dios te salve, buen omen,' dixo con simple gesto.
Maravillado el monge, dis': 'A Dios me acomiendo
'dime qué cosa eres, que yo non te entiendo.
'Grand tiempo ha, que está aquí a Dios serviendo,
'nunca vi aquí omen, con la crus me defiendo.'
Non pudo el diablo a su persona llegar,
seyendo arredrado comenzolo a retentar
dis: 'Aquel cuerpo de Dios, que tú deseas gustar,
'yo te mostraré manera, que lo puedas tomar.
'Non debes tener dubda, que del vino se fase
'la sangre verdadera de Dios, en ello yase
'sacramento muy sano, prueba, si te plase.'
El diablo al monje armado lo enlase.
Dixo el hermitaño: 'Non sé qué es vino.'
Respondió el diablo, presto por lo que vino,
dis: 'Aquellos taberneros, que van por el camino,
'te darán asás d'ello, ve por ello festino.'
Físole ir por el vino, et desque fue venido,
dixo: 'Saca d'ello, e bebe, pues lo as traído,
'prueba un poco d'ello, et desque ayas bebido,
'verás que mi consejo te será por bien avido.'
Bebió el hermitaño mucho vino sin tiento,
como era fuerte puro, sacol' de entendimiento;
desque vido el diablo que ya echava çimiento,
armó sotil su casa et su aparejamiento.
'Amigo,' dis, 'non sabes de noche, nin de día
'quál es la hora çierta, nin el mundo cómo se guía,
'toma gallo que te muestre las horas cada día,
'con él alguna fembra, que con ellas mejor cría.'
Creyó su mal consejo, ya el vino usava,
él estando con vino, vido cómo se juntava
el gallo a las fembras, con ellas se deleytava,
cobdiçió faser forniçio desque con vino estava.
Fue con él la cobdiçia raís de todos males,
luxuria e soberbia tres pecados mortales,
luego el omeçida: estos pecados tales
trae el mucho vino a los descomunales.
Desçendió de la hermita, forçó una muger,
ella dando muchas voçes non se pudo defender,
desque pecó con ella temió mesturado ser,
matola el mesquino, e óvose de perder.
Como diçe el proverbio, palabra es bien çierta,
que no hay encobierta que a mal non rebierta,
fue la su mala obra en punto descobierta,
esa hora fue el monge preso et en refierta.
Descobrió con el vino quánto mal había fecho,
fue luego justiçiado, como era derecho.



10) El Arcipreste (en boca de don Amor,) también nos da instrucciones sobre la manera de hablar a una dama: hay que hablar una velocidad normal (ni muy deprisa ni muy despacio) para que te entienda y no le des mala sensación...siempre debes decirle a la mujer cosas buenas (cortejos, alabanzas, elogios), suspirando y mirándola a los ojos. Siempre se debe pensar con antelación lo que se va a decir: Pensad que lo que habléis sea con juicio derecho”, desde el principio hasta el final...así que si queréis enamorar a alguien necesitaréis buen dominio de la retórica.



11) No autoelogiarse, pues demuestras que eres deshonesto. Además nunca se debe vitorear a otra mujer delante de ella pues le harás sentirse inútil. Por tanto elogia solo a ella y su admirable hermosura intenta encarecer.

12) No contar mentiras e ir siempre con la verdad por delante. Sinceridad

13) Mostrarte siempre satisfecho cada vez que habla de amor, e ir directamente a lo que quiere ir sin entretenerla, es decir cuando juegues con ella, no te muestres parlero, / cuando te hable de amor, muéstrate placentero. Según el Arcipreste siempre hay que mirarla desde lejos cuando estés delante de otras personas sin señales.



14) Se como la paloma, muy limpio y mesurado, / se como el pavo real, lozano y sosegado; / se cuerdo y no sañudo, ni triste ni aun airado, es decir, no mostrar el ansia de llevar a cabo el acto con ella, siempre tranquilo, con calma, siempre en tu juicio. Nunca mostrar por tanto el vicio del amor, que sea ella la que tome la iniciativa.

15) Ser discreto sobre la relación, pues las mujeres no soportan a los hombres chismosos, que van contando sus hazañas a los demás y van contando a los amigos sus intimidades.
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MensajeTema: Re: El arte de amar en la edad media   Lun Feb 02, 2009 11:27 am

16) Acudir a aquellas mujeres que a todos ojea o es risueña y sin miedo y sin vergüenza has de hablar a esa dueña. Esos gestos son síntomas de que buscan a alguien a quien amar. Así que nada de mostrarse tímidos ni vergonzosos.



17) Servir a las dueñas, es decir, evitar que ella haga cualquier cosa que le suponga un esfuerzo: sirviendo el amor crece; / para el bueno el servicio no muere ni perece.

18) No contarle a ella las cosas que te prestan tus amigos y decir que todo es tuyo, pues encubre tu pobreza con mentir acertado. En uno de los consejos el Arcipreste decía que no se debía mentir, sin embargo este tipo de mentiras “piadosas” sí se deben de usar, porque…” ¿Qué sabe tu vecino lo que tienes guardado”?

19) Pregonar tus riquezas para que lleguen a sus oídos: si muchos le dijeren tus bienes y loores, / mayor será su apuro, sus deseos mayores, pues como dijimos antes para el Arcipreste las mujeres codician el dinero.



20) No tocar a la dueña nada más verla, para que no vea tus intenciones, pues no hagas a la dueña que la deje espantada.

21) Tratar con la mujer, es decir, el amor es como una planta que si no se riega se marchita. Hay que mantener contacto con la mujer, hablar, pasar un rato juntos, aunque no se haga nada pues si no la sigo ni trato, el amor se perderá; / y, si ella ve que la olvido, a otro enseguida amará; / el amor con trato crece, sin el trato menguará; / cuando a la mujer olvides ella te olvidará, / pues si añadieres la leña, crecerá sin duda el fuego, / mas si la leña quitares, el fuego menguará luego...así que regad con frecuencia vuestra relación para que no marchite.



22) Otro consejo: El cuerdo con buen juicio pensar debe las cosas, / escoja las mejores y deje las dañosas. Es decir: hay tener juicio a la hora de escoger una mujer y pensarlo bien según se adapte a tus necesidades. Mirad este pasaje del libro que habla sobre las condiciones que debe tener una mujer (está en español actual)

Si leyeres a Ovidio que por mí fue educado,
hallarás en él cuentos que yo le hube mostrado,
y muy buenas maneras para el enamorado;
Pánfilo, cual Nasón, por mí fue amaestrado.

Si quieres amar dueñas o a cualquier mujer
muchas cosas tendrás primero que aprender
para que ella te quiera en amor acoger.
Primeramente, mira qué mujer escoger.

Busca mujer hermosa, atractiva y lozana,
que no sea muy alta pero tampoco enana;
si pudieras, no quieras amar mujer villana,
pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.

Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña,
cabellos amarillo no teñidos de alheña;
las cejas apartadas, largas, altas, en peña;
ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.

Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes
y con largas pestañas, bien claras y rientes;
las orejas pequeñas, delgadas; para mientes (fíjate)
si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes.

La nariz afilada, los dientes menudillos,
iguales y muy blancos, un poco apartadillos,
las encías bermejas, los dientes agudillos,
los labios de su boca bermejos, angostillos.

La su boca pequeña, así, de buena guisa
su cara sea blanca, sin vello, clara y lisa,
conviene que la veas primero sin camisa
pues la forma del cuerpo te dirá: ¡esto aguisa!

Necesidad de una vieja mensajera y condiciones que ésta ha de tener.

Si le envías recados, sea tu embajadora
una parienta tuya; no sea servidora
de tu dama y así no te será traidora:
todo aquel que mal casa, después su mal deplora.

Procura cuanto puedas que la tu mensajera
sea razonadora sutil y lisonjera,
sepa mentir con gracia y seguir la carrera
pues más hierve la olla bajo la tapadera.

Si parienta no tienes, toma una de las viejas
que andan por las iglesias y saben de callejas;
con gran rosario al cuello saben muchas consejas,
con llanto de Moisés encantan las orejas.

Estas pavas ladinas son de gran eficacia,
plazas y callejuelas recorren con audacia,
a Dios alzan rosarios, gimiendo su desgracia;
¡ay! ¡las pícaras tratan el mal con perspicacia!

Toma vieja que tenga oficio de herbolera
que va de casa en casa sirviendo de partera
con polvos, con afeites y con su alcoholera
mal de ojo hará a la moza, causará su ceguera.

Procura mensajera de esas negras pacatas
que tratan mucho a frailes, a monjas y beatas,
son grandes andariegas, merecen sus zapatas:
esas trotaconventos hacen muchas contratas.

Donde están tales viejas todo se ha de alegrar,
pocas mujeres pueden a su mano escapar;
para que no te mientan las debes halagar
pues tal encanto usan que saben engañar.

De todas esas viejas escoge la mejor,
dile que no te mienta, trátala con amor,
que hasta la mala bestia vende el buen corredor
y mucha mala ropa cubre el buen cobertor.

Si dice que tu dama no tiene miembros grandes,
ni los brazos delgados, luego tú le demandes
si tienes pechos chicos; si dice sí, demandes
por su figura toda, y así seguro andes.

Si tiene los sobacos un poquillo mojados
y tiene chicas piernas y largos los costados,
ancheta de caderas, pies chicos, arqueados,
¡tal mujer no se encuentra en todos los mercados!

En la cama muy loca, en la casa muy cuerda;
no olvides tal mujer, su ventajas acuerda.
Esto que te aconsejo con Ovidio concuerda,
y para ello hace falta mensajera no lerda.

Hay tres cosas que tengo miedo de descubrir,
son faltas muy ocultas, de indiscreto decir:
de ellas, muy pocas mujeres pueden con bien salir,
cuando yo las mencione se echarán a reír.

Guárdate bien que no sea vellosa ni barbuda
¡el demonio se lleve a la pecosa velluda!
Si tiene mano chica, delgada o voz aguda,
a tal mujer el hombre de buen seso la muda.

Le harás una pregunta como última cuestión:
si tiene el genio alegre y ardiente el corazón;
si no duda, si pide de todo la razón
si al hombre dice sí, merece tu pasión.

23) Conseguir una mensajera, que facilite el encuentro entre los enamorados y ayude a prosperar la relación (La Trotaconventos en El Libro de Buen Amor y La Celestina en La Celestina)



24) No hacerse falsas ilusiones, y si ves que una chica es imposible de alcanzar por diversos motivos, lo mejor es abandonar y buscar otra, que hay muchas: el mejor recurso de cuantos vos tenéis / es olvidar la coda que alcanzar no podéis. Por tanto hay que rechazar a aquellas mujeres que no te quieren ni ver ni escuchar.

25) Este consejo es para las mujeres, pues se lo dice la Trotaconventos a doña Endrina: no debe desperdiciar el placer del amor, que la vida es corta y hay que disfrutarla (tópico del Carpe Diem): no derraméis los placeres de la vida, a perder no los echéis. ¿Habéis oído hablar del colliege virgo rosas de Ausonio?..`pues eso es lo mismo.



26) Otro consejo de Trotaconventos a Endrina: guardaos de amor loco, que no os prenda ni alcance; / abrid vuestras orejas, el corazón se ensalce / en limpio amor de Dios, a otro amor no se lance. Por tanto hay que distinguir bien entre los tipos de amor, pues hay amores “virtuosos” y hay amores“nocivos”, y muchas veces lo nocivo aparece mezclado con lo virtuoso. Se debe evitar a toda costa los nocivos, donde el amor se rige por otros motivos que no son la valoración de la persona como tal, sino por lo que tiene, o por lo que supone o aporta materialmente, o simplemente a aquellos que solo buscan satisfacer sus ansias de amor.

27) No mirar a las chicas por fuera sino por dentro, pues por ejemplo muchas veces los rubíes pequeños son los más valiosos y los que mejor valor tienen. Con las mujeres pasa lo mismo, por fuera pueden parecer “modositas”, “humildes”, “ingénuas”, pero luego por dentro estar cargadas de fuerza y ganas de amar: así dueña pequeña tiene mucha beldad, / hermosura y donaire, amor y lealtad, […] / pero cualquiera de ellas es dulce gritador.



28) Más cosas a tener en cuenta para que la relación amorosa salga bien, es la actitud de la mujer referente a lo que le pidas: de tres cosas que pidas a mujer placentera, / te dará la segunda, si ocultas la primera; / si las dos bien ocultas, es tuya la tercera: / no pierdas a tu amiga por lengua parlera, y sobre todo al ser posible servirla con arte (elegancia, maestría).

29) Y el último consejo del Libro de Buen amor, a tener en cuenta para el primer encuentro, es acercarse a la dueña con un motivo distinto al que quieres. Por ejemplo cuando vemos a Don Melón hablando por primera vez en la plaza con doña Endrina, se acerca con un motivo que nada tiene que ver con el verdadero, con el objetivo de ganarse la confianza y de ahí ir ascendiendo más en la “escalera de amor”. Así solo le dice que viene para darle recuerdos de una sobrina suya de Toledo. Una vez ahí empieza con las primeras indirectas (cuando le dice que había rechazado a varias doncellas el día anterior). No obstante las mujeres en primera instancia no están por la labor de dejarse agarrar tan fácilmente.



30) Un consejo que aparece en La Celestina consiste en leer lo que dicen los sabios, pues en los libros se recogen multitud de hazañas amorosas y así aprender de errores ajenos para que nosotros no caigamos en ellos: “Lee los yestoriales, estudia los filósofos, mira los poetas. Llenos están sus libros de sus viles y malos exemplos, y de las caydas que levaron los que en algo como tú, las reputaron […] escucha a Aristóteles, mira a Bernardo”...así que si queréis aprender mucho sobre este tema ya podéis leer libros como estos.

31) En el Libro de Buen amor se defendía ser discreto y no chismoso. En La Celestina a propia Celestina, nos dice que con los amigos se puede contar las intimidades, para pasar un rato divertido entre ellos (y cómo no aprender de los ejemplos de otros): “el deleyte con los amigos en las cosas sensuales, y especial en recontar las cosas de amores y comunicarlas”



32) Fingir alegría y consuelo cuando lo estás pasando mal por culpa del amor.

33) Si en el Libro de buen amor se decía que con la poesía se podía conquistar a la mujer, en La Celestina, concretamente en el personaje de Sempronio, podemos ver cómo se está en contra de este tipo de manifestación: “Dexa señor, essos rodeos, dexa essas poesías, que no es habla conveniente la que a todos no es común

34) El último consejo que tomo de La celestina, es que no compares a dos mujeres, ya que “toda comparación es odiosa”.

35) Y el último consejo: No hagas lo que hace el pintor de Bretaña en una de las fábulas del Libro de Buen Amor: una vez conseguida a la mujer ni se te ocurra abandonarla, aunque sea por poco tiempo. Pues ella para saciar el ansia de amar, puede serte infiel con otra persona con las mismas ganas de amar.

Del que olvidó la muger te diré la fazaña
si vieres que es burla, dime otra tal mañana;
era don Pitas Pajas un pintor de Bretaña
casose con muger moça, pagábase de compaña.
Ante del mes complido dixo él: 'Nostra dona
'yo volo ir a Flandes, portaré muita dona.'
Ella diz': 'Monseñor, andar en ora bona
'non olvidedes vuestra casa, nin la mi persona.'
Dixo don Pitas Pajas: 'Dona de fermosura
'yo volo façer en vos una bona figura
'porque seades guardada de toda altra locura.'
Ella diz': 'Monseñor, façed vuestra mesura.'
Pintol' so el ombligo un pequeño cordero:
fuese don Pitas Pajas a ser novo mercadero,
tardó allá dos años, mucho fue tardinero,
façíasele a la dona un mes año entero.
Como era la moça nuevamente casada
avíe con su marido fecha poca morada,
tomó un entendedor et pobló la posada,
desfízose el cordero, que d'él non finca nada.
Cuando ella oyó que venía el pintor
mucho de priesa embió por el entendedor,
díxole que le pintase como podiese mexor
en aquel lugar mesmo un cordero menor.
Pintole con la gran priesa un eguado carnero
complido de cabeça con todo su apero,
luego en ese día vino el mensajero.
Que ya don Pitas Pajas de esto venía çertero.
Cuando fue el pintor de Frandes venido
fue de la su muger con desdén resçebido
desque en el palaçio con ella estido
la señal que l' feçiera non la echó en olvido.
Dixo don Pitas Pajas: 'Madona, si vos plaz'
'mostradme la figura e afán buen solaz!'
Diz' la muger: 'Monseñor, vos mesmo la catad,
'fey y ardidamente todo lo que vollaz.'
Cató don Pitas Pajas el sobre dicho lugar
et vido un grand carnero con armas de prestar.
'¿Cómo es esto, madona, o cómo pode estar
'que yo pinté corder, et trobo este manjar?'
Como en este fecho es siempre la muger
sotil e mal sabida, diz': '¿Cómo, monseñor,
'en dos años petid corder non se façed carner?
'Vos veniésedes templano et trobaríades corder.'

Espero que os haya gustado!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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El arte de amar en la edad media
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