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 La sofística griega

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Cantidad de envíos : 1931
Fecha de inscripción : 25/01/2009

MensajeTema: La sofística griega   Dom Mar 15, 2009 9:51 am

Contexto histórico y cultural

Los autores anteriores a Sócrates trataron el tema del arjé, es decir, la esencia de las cosas, el principio de todo, el principio y el fin último de todas las cosas, que permita ver el origen del mundo y su explicación viendo qué es lo que permanente, lo inmutable, lo que no cambia a pesar de las múltiples apariencias. Los presocráticos fueron los primeros en intentar explicar las cosas de manera racional dejando de lado la sumisión al capricho de los dioses (tal como ocurría con el mito griego y las corrientes orfistas y chamanistas).



La evolución de la filosofía va a ser paralela a la evolución política-económica y social de Grecia. Tras las guerras Médicas y las victorias de Salamina y Maratón, Atenas se convierte en una ciudad fundamental a la cabeza de la liga Política y centro de la vida comercial y cultural de Grecia. Esa Atenas alcanza su máximo esplendor en la época de Pericles.



Con Pericles se produce la caída y la pérdida del poder de la aristocracia (el gobierno de unos pocos, de los mejores) y el surgimiento de una democracia, es decir, el gobierno en manos del pueblo. Sin embargo el término democracia en Grecia no tiene que ver con el término actual, ya que en Atenas se aplicaba a varones libres nacidos en Atenas, cuya familia perteneciese a Atenas al menos durante tres generaciones. Estas eran las condiciones para tener derecho a voto y así cada hombre tenía derecho a expresar su opinión en el ágora de la polis, es decir, en la plaza.



Las decisiones se tomaban dependiendo de la opinión y las votaciones de unos u otros. Las votaciones no se hacen por el valor de lo que se propone, sino por el modo en que se exponen en las campañas electorales. Aquí es fundamental la presencia escénica y el dominio de la palabra. Así surge la necesidad de una nueva figura, alguien que enseñe oratoria, retórica, el arte de hablar en público. Ya no es suficiente con la educación tradicional de música, gimnasia, rítmica o matemáticas, ya que son materias que no se pueden ejercer y mostrarlas en el ágora. Se necesita una educación que permita el dominio del lenguaje y la puesta en escena (la dialéctica).



El sofista era el maestro de la oratoria, aquel que enseñaba cómo defender una propuesta, independientemente de que esa propuesta fuera buena o mala. Lo importante era cómo se decía, ya que la gente votaba, y esta gente valoraba las exposiciones brillantes y la forma de hablar. Podías prometer una bajada de impuestos, pero si lo hacías tartamudeando o hablando sin autoridad la gente no te tenía en cuenta
Los sofistas fueron los primeros maestros que vendían sabiduría a cambio de riquezas y enseñaban a hablar en público por un salario.



A partir de la época gloriosa de Atenas, la palabra sofista adquiere un matiz peyorativo. Antes fue usada por Herodoto para designar a los siete sabios de la antigüedad. A partir de la aparición de la oratoria los sofistas se convertirán en vendedores caros de ciencia aparente, vendedores de discursos bien hechos pero vacíos. Es el arte de la palabra vacía, el arte de distraer para marear al adversario. No se busca la verdad, solo la apariencia de verdad. El oyente se traga lo que se dice, es persuadido (como dijo Platón).

Características de los sofistas


Relativismo: Los presocráticos buscaban el arjé, la esencia de las cosas, aquello que no cambia a pesar de las múltiples apariencias (por ejemplo Heráclito decía que todo venía del agua o Tales que todo venía del agua). Los sofistas consideraban que no hay una esencia fija, que lo importante es la pluralidad, las distintas visiones y que la realidad cambie constantemente y no sea igual en un momento que en otro.

Subjetivismo: No existe una verdad objetiva igual para todos los seres humanos. Las cosas son como a cada uno le parecen. La verdad la define el hombre. Puede haber distintas opiniones y el objetivo es hacerlas pasar por verdaderas, y que lo que lo que se crea sea creído por los demás.

Indiferentismo moral y religioso: Si las cosas son como cada uno le parecen no hay conductas buenas y conductas malas. Cada uno establece el bien y el mal.

Convencionalismo jurídico: Con los sofistas es la primera vez en la historia que se produce la contraposición entre ley y naturaleza. Los sofistas dicen las leyes no son leyes naturales, sino convenciones sociales, creaciones del hombre. No vienen dadas por ningún dios, sino que los humanos las crean para vivir en sociedad. Incluso algún sofista llegó a decir que las leyes debían ser establecidas por la fuerza.

Los encargados de establecer las leyes son los hombres con derecho a voto y a participar en el ágora, lo que se convertirán en dueños de las leyes, elaborando leyes siempre a su favor y al de sus familias.



Oportunismo Político. No existe una verdad. Cada uno interpreta las cosas dependiendo de su punto de vista, por lo que no hay nada justo ni injusto. Hay que hacer que lo nuestro sea lo justo, parezca lo bueno. El fin justifica los medios (como decía Maquiavelo en "El príncipe"), y si el fin es conseguir votos, todos los medios son buenos, todos los instrumentos son válidos, todas las figuras retóricas son válidas.

Utilitarismo: Los sofistas no sirven al estado, no sirven al más bueno, sino al que más paga. Su amo es el dinero, no las ideas.



Frivolidad intelectual: Los sofistas no buscan la verdad, no buscan conocer, no son filósofos. Buscan convencer y usar un discurso altisonante, rimbombante que llame la atención. Lo importante es la forma, el cómo se dice y no el fondo, el qué se dice: “con palabras se funda ciudades, se hacen puertos, se manda el ejército y se gobiernan estados”.

Ellos defienden las palabras bien dichas. Si un discurso está bien elaborado parece que esconde una verdad, cuando en realidad detrás de la palabra no hay nada, solo puesta en escena.

Banalidad: Los sofistas fueron retribuidos por sus trabajos. Fueron los primeros que cobraban por enseñar, y los atenienses les resultaba despreciable que unos extranjeros vendieran sus lecciones por dinero, por lo que no estaban bien vistos.

Humanismo: Los sofistas empezaron un giro que será fundamental en la filosofía: en vez de observar la Naturaleza, estudiar los asuntos físicos, se dedican a estudiar a asuntos prácticos, a asuntos relacionados con el ser humano, de sus problemas.



Ejemplo de Sofista: Protágoras

Es de Abdera, y emitió una famosa frase que decía: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son, y de las que no son, en tanto que no son”.



Para Protógoras la verdad es algo cultural, y depende del punto de vista desde el que se mira las cosas. La verdad puede depender del sexo, de la edad, de la cultura de cada uno, etc…
Con esa premisa se podía enseñar cualquier cosa en sus cursos en los que cobraba 100 minas por clase, donde enseñaba a construir la verdad para lograr el objetivo (social y político). Enseñó 40 años y se hizo muy rico y se dice que era un gran orador y que estableció las bases del arte de la retórica y las partes del discurso:

-Exordio: Introducción al discurso. Plantear el tema, saludar a los espectadores, "hacerles la pelota", pedirles que presten atención.

-Preámbulo: Planteamiento del tema, la introducción que se hace antes de "meterse de lleno" en la materia.

-Disposición: Colocar cada idea en el lugar correcto del discurso.Si yo hago una exposición sobre la sofística griega (como este que os estoy haciendo) sería absurdo colocar la introducción en la mitad del discurso.

-Exposición: contar el tema a los espectadores

-Discusión: Argumentar, aportar razones para apoyar tus ideas. De nada sirve por ejemplo decir "odio la vida en la ciudad" si no dices las razones.

-Refutación: Argumentar y decir...¿Por qué las ideas de mi rival no son buenas? ¿Qué puedo hacer para dejar sin argumentos a mi rival?

-Conclusión: Despedida y cierre



En cuanto a los textos de Protágoras poco hay que decir, ya que antes de Platón llegarán noticias dispersas y muy pocas cosas escritas. Los sofistas fueron odiados por la filosofía posterior por lo que es probable que se destruyera parte de su obra. La biblioteca de Alejandría se quemó y en ella se guardaban una gran cantidad de papiros y pergaminos (unos 6 millones de volúmenes) entre ellos obras de Aristóteles.

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