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 Conquests

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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Dom Mayo 23, 2010 1:57 am

Mi sed es tan grande que casi no soy consciente de que su cuerpo se enfría y fácilmente si hubiera tenido otra víctima a la que atacar lo hubiera echo sin miramientos, pero no la tengo y todo ha terminado. Vitola no se va a despertar jamás, yo he sido su última víctima y si algo lamento es el no haber podido hacer esto mismo con él despierto, pero sé que hubiera dado la voz de alarma y no hubiera podido reclamar mi venganza.

Me levanto de la cama observándole, mientras cuelgo la daga de la que me he apropiado de una cadena que pende de mi cintura, recojo con la punta de los dedos una pequeña gota de sangre que resbala por la comisura de mis labios y me despido del cuerpo sin vida lanzándole un beso teatral.

Mi bestia está dormida, me encuentro en paz.

Pero tengo que volver a la realidad, debo salir de esa habitación y de la taberna. Mi salvador de nombre desconocido, me espera fuera, en las sombras y vigilando que nadie se acerca, con un gesto me invita a que lo siga, si ha sido capaz de entrar en la taberna a hurtadillas presupongo que sabe como salir así que no digo nada y me limito a seguirle, pegado a su espalda, cual efímera sombra.

Recorremos el oscuro corredor, puedo escuchar los sonidos de las respiraciones de los hombres, e incluso alguna conversación en tonos bajos, la guardia está cerca, mis pasos apenas suenan contra el suelo, pues camino prácticamente de puntillas, sintiendo como poco a poco, un cosquilleo comienza a invadirme, naciendo en mi estómago, recorriendo mis venas.

Nace, se expande y finalmente explota. Es la sensación de libertad, es la sensación de triunfo, corro por las callejuelas de la ciudad como si fuera una niña, el jubilo me transforma por completo, de la mujer que no muestra nada, que opaca sus propios sentimientos y los encierra en los lugares más oscuros de su alma, paso a ser la vampiresa que nuevamente se ha salido con la suya, que ha sufrido, que ha odiado y que ha matado. Me he colmado de la sangre de mi verdugo y mi bestia nunca ha quedado tan satisfecha como hoy, pues no solo he alimentado mi cuerpo, he liberado mi alma.

Tras mucho correr, finalmente nos detenemos a las afueras, en un claro del bosque, perdidos en medio de ninguna parte de la misma forma que nos encontramos. Solo que el paraje ahora es muy diferente, hace frío, igual que la primera noche, pero las lunas están llenas, la una rivaliza por ser más hermosa que la otra y ambas se pelean por encontrar un sitio en el espejo del lago junto al que descansamos.

Es entonces cuando miro fijamente al hombre que me ha salvado, dispuesta a decir algo, cuando él mismo se me adelanta, dejándome aún más sorprendida por sus palabras que por el simple echo de venir a rescatarme.

-¿Porque te disculpas? No lo hagas. Apenas si me conoces, apenas si hemos compartido unas palabras. No estabas obligado a velar por mí. No esperaba nada de ti aquella noche, mucho menos esperaba que vinieras a prestarme tu ayuda. Gracias, gracias por eso.

Mi voz no es mía, es la voz de una desconocida, mis palabras tampoco lo son, son las palabras de alguien que acaba de ser sometida a algo muy oscuro, a algo que ha hecho que esté a punto de perderse, por mucho que hubiera querido soportar interiormente toda aquella tortura, se que hubiera terminado por ceder y si, estoy agradecida. Necesito decirlo, aunque solo sea una vez.

Miro a mi alrededor, no se cuanto tiempo hemos estado detenidos, pero en cuanto amanezca, alguien irá a ver porque Vitola no se ha levantado, cuando lo encuentren muerto y no hallen resto alguno de la hermosa mujer que tanto ha exhibido emprenderán la caza, necesito alejarme de ahí, poner rumbo a algún paraje lejano, cuanto antes. El hombre que tengo delante sin embargo, parece anticiparse a todo.

Sopeso sus palabras un segundo antes de tomar una decisión.

- Estamos de acuerdo en que tenemos que desaparecer de aquí cuanto antes, sobre todo yo.- Le miro intensamente, fijando mis ojos en los suyos.- Te debo la vida y no me gusta tener cuentas pendientes con nadie, así que si no te importa, iré contigo hasta que pueda devolverte el favor. Puedes llamarme Shaiya.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Dom Mayo 23, 2010 2:48 am

El lord oscuro puso atención a la preciosa Vampira la verdad es que jamas lo reconocería pero su respuesta le había gustado demasiado, pese a que sospechaba que aquella mujer era peligrosa, sus largas piernas y su figura en general lo tenían medio nublado, una cesación muy incomoda

Justin: Tienes razón... eso creo.... de todos modos tu me ayudaste en aquel arbol...de todos modos si no te gusta tener cuentas pendientes con nadie... Shaiya...Será un placer tenerte como compañía... Vamonos


Tenia mas ganas de decirle mas cosas pero su instinto le dijo que lo mejor era seguir. Siguió caminado viendo de reojo cuando lo seguía, no quería mirarla y sin embargo, no podía dejar de hacerlo... Resultaba increíble como la chica se movía con gracia felina a pesar de caminar buenos tramos, en mas de una ocasión el lord oscuro quiso hacerla tuya pero algo lo detenía y no sabia que era...

Bajaron de la serranía y lograron coger una caravana que iba hacia puerto escondido, que era donde se dirigía Justin, la siempre avispada y lista Shaiya se las ingenio para viajar en una carroza sola y protegerse del sol... El lord tenia sus sospechas mas sin embargo no dijo nada

Llegaron horas después a un hermoso pueblo marítimo de gran belleza en sus pequeñas calles y belleza en sus templos todo el mundo tenia prisas para terminar los preparativos de las fiestas de conmemoración de l puerto Todos sus habitantes, ricos y no tan ricos, adornaban sus casas y se compraban sus mejores vestidos para demostrar su alegría por el acontecimiento.

Con todo la actividad era escasa si la comparábamos con muelles mas grandes. Había pocos barcos en comparación al tamaño del embarcadero. Apenas podian verse cargueros o mercantes, y los que había no presentan actividad. Eran en su gran mayoría humildes pesqueros. El almacén era demasiado grande para su poca actividad

El lord oscuro por instantes miro azorado cpro primera vez el inmenso mar, pleno inabarcable… rehaciendo su forma incansablemente, aquel océano pleno de significados, centrifugo, pluriforme, multisignico...

Atravesaron el muelle buscando la posada “La jaiba de Oro” llegaron al el mercado, con sus armas fueron confiscadas. Había todo tipo de mercancía oerio todo para clase media baja y burguesa , cerámica, cestas de tamaños variados. También cordones y cuerdas de cáñamo y muchas frutas exóticas, limones, Naranjas Acimbogas, Bergamotos etc Jabones y Perfumes. Puestos de yerbas y cremas pieles, colgantes y pulseras variados. La mayoría baratijas piedras imperfectas atadas a cordones, fragmentos de marfil

La posada “La Jaiba de Oro” era realmente preciosa,, un edificio de 3 plantas y sus muros pintados con cal blanca y tenia vista al mar, mas lo clásico de una posada marina un orondo y calvo posadero, con un gastado delantal y los sempiternos calzones de pana; La camarera hermosa y morenaza y siempre descalza novia de mozo de las cuadras que toca la guitarra. Había otros clientes: Un barbero de viaje, un arriero y su hija y algunos marineros

Al lord oscuro no dejaba de impresionarle la gente con la tez quemada por el salitre, las orejas perforadas con aros de oro, patas de palo y garfios en ves de mano

Asi mismo los oídos del lord y de la Vampiresa se toparon con palabras nuevas como salitre, barlovento, escorar, eslora, pasar por la quilla, largar el foque, arriar la cangreja, fondear y naufragar

Llegando a la barra Justin pregunto por el Capitan Jim, el tabernero se quedo callado unos segundo viéndola y luego sin decir nada solo señalo hacia puerta

Ahí estaba meciéndose como un navío cruzando la puerta de la posada, y tras él arrastraba, en una especie de angarillas, su cofre marino; era un viejo recio, macizo, alto, con el color de bronce viejo que los océanos dejan en la piel; su coleta embreada le caía sobre los hombros de una casaca que había sido azul; tenía las manos agrietadas y llenas de cicatrices, con uñas negras y rotas; y el sablazo que cruzaba su mejilla era como un costurón de siniestra blancura.

Hace una pausa y por la venta se que mirando la ensenada y como se remansaba el agua y luego masticó un silbido; de pronto empezó a cantar una antigua canción marinera

«Quince hombres en el cofre del muerto...
¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Y una botella de ron!»

Aquella voz cascada, parecía afinada en las barras del cabrestante.

Se sentó en una de las mesas y golpeó en ella con un palo, una especie de astil de bichero en que se apoyaba, y, cuando acudió uno de los meseros, en un tono sin contemplaciones le pidió que le sirviera un vaso de ron.

El lord Oscuro Volteo a Ver a Shaiya...

Justin: Por increíble que parezca...Ese.. es el hombre que busco... ¿Me acompañas?
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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Jun 01, 2010 3:10 pm

El hombre parece estar conforme con mi compañía y en seguida nos ponemos en marcha, pocas horas quedan de sombra y lunas, pero estas son aprovechadas para adelantar en el camino lo máximo posible con tal de alejarnos del pueblo donde he dado muerte a un príncipe impío por el cual sin embargo, estoy segura que me van a intentar dar caza, cuanto más alejada me encuentre de estos parajes mejor, mucho mejor, he sido demasiado vista, contemplada y admirada como para que nadie no me reconozca y hay que admitir que aunque yo no lo quiera, llamo la atención por ahí por donde paso.

Mientras avanzamos, no puedo dejar de preguntarme hasta que punto este nuevo rumbo es buena idea, bien que me aleja hasta el extremo de mi ubicación actual, pero me enfrenta a uno de mis temores, el mar. Cuando mi corazón aun bombeaba al pulso normal de un mortal, no era buena nadadora, nunca me había gustado el basto océano, tal vez su inmensidad y lo desconocido que habita bajo sus turbulentas aguas me atemorizaba, nunca me ha gustado lo desconocido y se que ese elemento en uno que el ser humano o cualquier raza viviente jamás conseguirá conquistar ni desvelar todos sus misterios. Pero ahora, se trata de algo más. Mi raza, esta elegante y poderosa raza, inmortal, imperecedera, sublime, también cuenta con sus desventajas, no me ha importado nunca en demasía, conociendo los límites del cuerpo que habito y las habilidades que poseo soy consciente de hasta donde puedo llegar, pero ahora, me encomiendo al territorio que pro defecto nos debilita y nos puede llegar a matar, la corriente, el agua en movimiento, el mar.

Un riesgo que sin embargo, debo asumir...

Las horas pasan, aclarando tenuemente el manto del cielo nocturno que nos cubre, mi aliado y gran amante, compañero de vida desde años atrás, que me guía y me enfría en cada despertar, en su lugar, clarea con el incipiente nacimiento de mi peor enemigo, aquel satélite enorme y anaranjado que tantos años he amado pero cuya enemistad me une de ahora a la eternidad, el sol.

Quiere sin embargo el azar que en el camino nos crucemos con un comboy de carromatos y calesas, algunos simples, de madera y tirados por burros, otros, sin embargo, elegantes y cubiertos, el parapeto perfecto para pasar las peligrosas horas diurnas.

Hacia uno de ellos me encamino, separándome tácitamente del lord oscuro. Ya no queda sombra de aquella mujer humillada de horas atrás, ahora vuelve la serpiente nocturna a ser la que se apodera de mi cuerpo, se mueve armoniosamente, con pasos largos y seguros dejando ver la piel de sus muslos cada vez que las gasas de su vestido se mueven a su alrededor, sus ojos negros como la noche más cerrada, brillan, enmarcados por unas largas y tupidas pestañas del mismo color de la tinta, su cabello, flota a su espalda, hondeando su bandera, insignia febril y suave, magnifico espectáculo para el ojo humano que contempla una aparición casi etérea. Hay incluso algunos, los que han estado más cerca, que aseguran que la piel desprende un olor especial, casi afrodisíaco que vuelve locos a los hombres y despierta las envidias de las mujeres, lo que tal vez no sepan, es que es la propia esencia del vampiro la que realmente muestro, esa esencia que todas las mujeres tenemos pero que al abrazar la noche se hace más patente para los ojos de los mortales.

- ¿Quien viaja en el interior de esa calesa?- Pregunto con interés fingido a su cochero, que ha detenido el paso al verme acercarme a él.

- Nadie milady, viajo hacia el puerto donde mi amo espera a que le recoja.

- Supongo entonces que a tu amo no le importará dar cobijo a una pobre mujer cansada de viajar toda la noche en una calesa tan magnifica, la cual es una pena que viaje sin ocupante alguno.- Mis ojos se clavan en los de el hombre, mis labios ascienden creando una perfecta sonrisa en los rojizos labios.- No te preocupes, si acaso algún problema te supusiera, yo misma me encargaré de interceder por ti con tu señor.- Y tomar su vitae si hiciera falta, omito.

El cochero se apresuró a desmontar para abrirme con gentileza la puerta y bajar el escabel que hacía veces de escalera para acceder al interior. Pude escuchar como se montaba un minuto después ocupando nuevamente su sitio y sentir el traqueteo de las ruedas al moverse con el tiro de los caballos, he de reconocer, que el habitáculo, aunque no demasiado grande, era cómodo, las ventanas se cerraban con unas pequeñas puertecitas de madera y los asientos eran mullidos con un par de cojines salteados para mayor relax de sus ocupantes, sonrío abiertamente, algo que no me permito hacer delante de nadie, suspirando, me reclino suavemente en uno de los sillones y cierro los ojos, una noche termina, con ella las torturas y la humillación a la que he sido sometida, ante mi, lo desconocido, una nueva aventura...

Pero eso, será mañana. Hoy, solo me queda descansar.

Abro los ojos. ¿Cuanto tiempo ha pasado? ¿Donde estamos? Solo se que nos hemos detenido, las ventanas firmemente cerradas no me permiten ver nada, pero ningún hilo de luz se cuela por las rendijas, debe ser de noche.

Abriendo la puerta de la calesa, me enfreno al exterior, el olor a salitre flota por todo el lugar, el puerto entonces, hemos llegado, mis ojos vagan en busca de una silueta. Un hombre grande y musculoso de cabello moreno que aunque viaja conmigo no ha tenido a bien decirme su nombre. Finalmente lo localizo, bajando del carruaje pisando suelo firme por fin, me olvido de la promesa echa al cochero de interceder por él, ya no me es útil, ya no me interesa.

Debo reconocer, que la ciudad portuaria es realmente hermosa, contrasta con lo que siempre he escuchado a cerca de este tipo de lugares, abandonados y sin ley, lo que veo, es muy diferente, estructuras arquitectónicas jamás soñadas, frutas exóticas en cada puesto del mercado, joyas raras e inventos aún más curiosos, se puede ver como el contraste de culturas se ha fusionado en el lugar, dándole una riqueza sensorial que va más allá de la vista o el olfato.

Cruzamos el muelle en busca de algo, tal vez algún emplazamiento donde mi compañero ha quedado en encontrarse con aquel con quien pretende hacer negocios. El lugar, como no puede ser de otra manera, es una taberna. Una majestuosa taberna de tres pisos, grande como pocas que hayan contemplado mis ojos, limpia, con música armoniosa que acompaña la velada, sin embargo en su interior, hay pocos parroquianos, lo que me hace suponer que aún la noche acaba de empezar, y los que hay en su interior, parecen tranquilos, tomando su bebida o escuchando la voz de la muchacha morena y de pies descalzos que entona una vieja canción.

Escucho como el musculoso hombre pregunta al tabernero por el Capitán Jim, sin embargo, mis atención sigue puesta en lo que nos rodea, concretamente en un hombre que acaba de hacer aparición. un hombre maduro, por no decir entrado en años que trae tras de si un cofre, el cual arrastra por el suelo, entona una canción que distorsiona con el ambiente de la taberna y se tambalea a cada paso que da, lo que me hace suponer que se encuentra en un nivel alto de ebriedad.

Algo me dice sin embargo que no se trata de un borracho más, tal vez sea su curtida piel morena o el olor a sal en su piel, puede que sus canas azuladas o sus ojos cansados pero despiertos, algo me dice que ese hombre es más que un viejo despojo...

Una voz gruesa y varonil resuena junto a mi oído, me giro lentamente para mirar los ojos negros de mi interlocutor, unos ojos tan negros y profundos como pueden ser los míos propios.

-Aún no se tu nombre y si me lo has dicho, lo he olvidado.- Mi expresión es serena, tranquila.- Vayamos a ver a tu capitán Jim. Curioso sujeto donde los haya.

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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Jun 01, 2010 5:09 pm

La vampiresa no tardo ni medio segundo en vovler a ser la misma, ladina, descarada , y dulcemente maliciosa,casi con parsimonia, asiente y le pregunta su ojo, El lord oscuro volteando de lado sin verla directamente le responde

Justin: Mi nombre es Justin , Shaiya, Justin Kazama… tienes razón torpeza la mia de no haberme presentado y si curiosos sujeto de verdad

En tanto el cpaitan Jim seguía cantando gustoso


«Quince hombres en el cofre del muerto...
¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Y una botella de ron!
»


Por fin el lord Oscuro Y la Señortia de rais fueron hacia su mesa a presentarse

Justin: Buenas tardes Capitan Jim Vodacce presumo, Mi nombre es Justin Kazama soy el enviado de Araziel para la misión y ella es… Shaiya, una amiga

El capitan se quedo callado unos segundos viéndolos azorado, al principio le puso su atención a las palabras del lord pero en cuanto vio a Shaiya paso vilmente de el


Vodacce: Por Las barbas de Poseidón, tengo años de ser un viejo tiburón y nunca había visto una sirena más hermosa que usted, ya era hora de que esa viejo Canalla de Araziel me mandara algo de ayuda vinieran siéntense y tómense conmigo un poco de Ron, Mesero, traiga ron para mis amigos…

Cuando les trajeron los vasos de ron, el lo bebió despacio, como hacen los catadores, chascando la lengua, y sin dejar de mirar a Shaiya, acariciándola con la mirada

Vodace: Si tuviera treinta años menos jovencita la pretendería dia y noche hasta convertirla en mi esposa

Llego el mesero con mas botana, papas doradas, tostadas de jaiba camarón y pulpo y algas marinas, el capitán arrojo unos lunares a la mesa

Vodacce: ¡Hey mesero! Traiga mas ron y mas botana para mis invitados, y avíseme cuando nos hayamos consumido esas monedas

Dijo con la misma voz con que podía mandar un barco. Y en verdad, a pesar de su ropa deslucida y sus expresiones indignas, no tenía el aire de un simple marinero, sino la de un piloto o un patrón, acostumbrado a ser obedecido o a castigar

El lord oscuro espero que se fuera el mesero para tomar de nuevo la palabra

Justin: Bien señor Vodacce como usted quisiera saber mas detalles sobre la misión.. que no en


El capitán lo interrumpió toscamente con ese vozarrón de marinero

Vodacce: Misión ¿que misión? Ah si la misión nahh olvidate de esa misión, Araziel te ordeno que me obedecieras ¿no es así? Pues ahora te ordeno que se diviertas, que sigas tomando y que canten conmigo, vamos canten conmigo

«Quince hombres en el cofre del muerto... ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Y una botella de ron!»



El lord oscuro giro los ojos en torno a Shaiya ante el arrebatos de contertulio con un aire de resignación y en su cara dibujada una mueca de conformismo, se le hacia tan raro que le hayan pagado ytanto dinero para estar bajo las ordenes de un viejo borrachin

Alternadamete había entrado un sujeto a la taberna

Tabernero : Doctor shivago que gusto verlo

Lo invito a pasar a una sala particular alejada del bullicio que estaba armando el ebrio capitan a fumar una pipa era un señor muy el pulcro y aseado con su peluca roja brillantes ojos negros y exquisitos modales que contrataba enormemente con el inmundo y legañoso espantapájaro que parecia Vodacce, el cual siguió bebiendo hasta quedar tirado sobre la mesa y abotargado por el ron. Mientras balbuceaba

Vodacce: «Quince hombres en el cofre del muerto. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ; Y una botella de ron! El ron y Bairack se llevaron al resto. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡ Y una botella de ron»


El Lord oscuro al ver que el capitan ya no estaba en condiciones de entablar ninguna conversación dejo de prestarle atención y se dirigió hacia su bella compañera

Justin: Creo que el que me mando se equivoco, este no puede ser el sujeto que estoy buscando…
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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Jun 07, 2010 9:30 pm

Me guía con seguridad hacia la mesa del capitán, donde hace las presentaciones pertinentes, una sonrisa bailotea en mis labios, sombra de una Shaiya que comienza a renacer tras tenerla que haber enterrado tras capaz de estoicismo y seguridad en mis misma, habiéndome humillado a sabiendas, ahora llega el momento del renacer, que sutilmente se va apoderando de mi ser hasta que mi antigua esencia y poderío.

- Tal vez es que tan bravo marinero jamás surcó el mar adecuado donde las sirenas de cabellos eternos y ojos brillantes esperaban por ser encontradas.- digo juguetonamente en respuesta del capitan mientras tomo asiento en la mesa frente a él.

El capitán ordena comida que no llama mi atención y bebida que jamás aplacará mi sed, sin embargo, una vez rehusada la comida con un leve ademán femenino jugueteo con una copa entre mis largos dedos acercándomela de vez en cuando a los labios fingiendo que bebo mientras ambos hombres dan buena cuenta del festín. Justin intenta varias veces sacar cierta información del viejo borracho que se sienta ante nosotros, el cual está más interesado en dañar su hígado que en la misión de la que mi acompañante de ojos negros brevemente me ha hablado.

No tardo mucho en perder el interés, ocupándome de mis propios menesteres. Hay algo de suma importancia que debo obtener si pienso embarcarme en un barco, alimento, si, anoche mismo he tomado la sangre del príncipe, pero ha sido en un momento de necesidad donde para nada me he sentido saciada, debo, tener por delante varias noches de lucidez antes de que la bestia clame dentro de mí de forma sofocante y me encuentre a mi misma encerrada en medio del océano en una cárcel de madera flotante. Tan solo los antiguos saben como puede terminar eso, pero algo me dice que terminaría mal.

- Disculpadme.- Miro a los dos hombres antes de levantarme de la mesa, debo atender la imperiosa necesidad ahora mismo, girando sobre mis pasos me dirijo hacia la puerta, donde casi choco con un hombre, elegantemente vestido, sus cabellos rojos caían sobre sus hombros creando capaz brillantes y sus negros ojos inquisidores me miran fugazmente mientras estoy a un paso de rozar con mi pecho su lustrosa levita. Otra sonrisa y un brillo en los ojos antes de dejarle atrás definitivamente, no sin antes escuchar como el camarero se refiere a él como Dr Shivago.

Una vez en la calle, dejo que la brisa marina acaricie mi rostro, cierro los ojos intentando captar cada olor, el salitre, la madera, el viento, todo lo que me rodea y está conectado en una ceremonial simbiosis mística. Abro los brazos, dejando que el viento meza los pliegues de mis sedas que se enroscan en ellos elegantemente, pretendo empaparme de la energía de la noche, de la sensación de libertad al sentir mis cabellos hondeando cual bandera a mi espalda, la pequeña cadena que cuelga de mi frente apretándose contra mi piel, mientras busco en silencio, con la guía de mis sentidos un aroma determinado, uno peculiar, que despierte mi hambre y mi sed de gloria, un pobre infeliz que haya elegido una mala noche para salir de casa, pues a todas vistas no va a regresar a ella.

No tardo en localizarlo, a poca distancia, abro los ojos, casi puedo ver su olor flotando en el aire como una estela que me llama a seguirla, mi bestia ronronea y mi cuerpo comienza el camino que termina dos callejones más allá, donde encuentro a un joven muchacho que apenas ha pasado la pubertad, lleno de vida y energía viste un pantalón cortado a la altura de las pantorrillas y una sencilla camisa de hilo blanco abierta casi hasta el pecho, camina descalzo y sus negros cabellos bailan rebeldes al son de la brisa. Sus ojos me contemplan y su semblante se congela. Puedo escuchar su corazón que súbitamente ha comenzado un galope salvaje, su vena pulsante clama bajo su garganta, invitándome.

- Acércate muchacho.- extiendo un brazo hacia él con la palma hacia arriba, abierta, en una muda invitación a que la tome, como autómata él viene a mi, ni siquiera hace falta el serpentis, una de las glorias de la juventud, frente a mi, muchos de ellos nunca saben si se encuentran ante una mujer o una aparición etérea venida de los mundos terrenales a satisfacer todos sus deseos y por desgracia para ellos, cuando se dan cuenta de que no son más que un cervatillo en las fauces de un lobo, siempre es demasiado tarde.

Toma mi mano, la cual cierra sus dedos al rededor de la suya, atrayéndolo hacia mí, nuestros ojos quedan a la misma altura, nuestros labios entreabiertos casi se tocan, un leve roce en los suyos, saboreando su humedad. Un jadeo entrecortado en la garganta del muchacho que no puede creer su suerte, mi mano libre aferra su cintura, serpenteando por los pliegues de su camisa abierta, surcando su duro pecho, hasta llegar a su garganta.

- ¿Vas a darme lo que deseo?- Pregunto contra su boca dejando que el movimiento de mis labios al pronunciar las palabras rocen los suyos.

- Toma de mí cuanto ansíes.- Oh muchacho ingenuo que se deja matar aun sin saberlo, un segundo, solo uno y su sangre ya se derrama por mi garganta, no opone resistencia, pues no sabe lo que pasa, no sabe que si vida se escapa a raudales por la herida abierta de la garganta, que me llena de energía y placer, no sabe que regalo está haciendo a esta ninfa de la noche que se aprovecha de los jóvenes corazones masculinos a placer y sabiendas de que entregarían todo por ella.

No lo ha llegado a descubrir siquiera cuando dejo su cuerpo frío e inerte en el suelo, lanzando un beso con la mano cuando me alejo.

Un nuevo ánimo se apodera de mí cuando vuelvo a la taberna, para descubrir al capitán sobre la mesa casi desmallado por la ingesta de alcohol, tomo asiento frente a Justin mirándole fijamente y apoyando un brazo sobre el respaldo de la silla que mi compañero ocupa.

- ¡Que contrariedad!.- Bromeo.- ¿Y que sugieres que hagamos ahora? Desde luego él es un despojo. Si no era él con quien debías reunirte... ¿Como era él?
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Jun 07, 2010 10:24 pm

Al lord oscuro n ole queda mas remedio que seguir aguantando al capitán mientras Shaiya recurriendo a las viejas pero siempre efectivas artimañas femeninas

Desprendida y casual se retira de la mesa y durante el trayecto deja ligeramente pasmado al doctor Shivago gracias a sus engatusadoras maneras

Luego de saciar sus instintos regresa a la mesa, el doctor la mira disimuladamente su espectacular figura, sus piernas sus caderas su busto ¡Que mujer! decía su mirada, mientras esta se burla un poco

- ¡Que contrariedad!. ¿Y que sugieres que hagamos ahora? Desde luego él es un despojo. Si no era él con quien debías reunirte... ¿Como era él?

Justin: Lo peor de todo esta que si es el..

Vodacce: «Quince hombres en el cofre del muerto. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ; Y una botella de ron! El ron y Bairack se llevaron al resto. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡ Y una botella de ron»

Rodea los ojos en ademán desdeñoso y prosigue un poco hastiado

Justin: Digamos que mis expectativas sobre un viejo lobo de mar era un poco mas... Altas... por asi decirlo

En tanto el doctor seguia hablando con el posadero sobre aquerl efectivo remedio cotnra la gota, el capitan enojado al ver que el doctor estaba hable y hablle fijó una mirada furiosa en él, dio un nuevo manotazo en la mesa y con el más bellaco de los vozarrones gritó: -

Vodacce: -¡Silencio en cubierta!

El galeno algo cabreado enarco la ceja

Shivago: : ¿Os dirigís a mí, caballero? –

Preguntó el médico. Y cuando el rufián, mascullando otro juramento, le respondió que así era, el doctor Shivago se levanto de su asiento se excuso con posadero y se dirigió hacia donde estaba el capitán

Shivago: Solamente he de deciros una cosa: que, si continuáis bebiendo ron, el mundo se verá muy pronto a salvo de un despreciable forajido.

La furia que estas palabras despertaron en el viejo marinero fue terrible. Se levantó de un salto y sacó su navaja, se escuchó el ruido de sus muelles al abrirla y, balanceándola sobre la palma de la mano, amenazó al doctor con clavarlo en la pared. De inmediato... Justin se levanto tratando de calmarlo y evitando que lo atacara.

Shivago: Si no guardáis ahora esa navaja, os prometo, por mi honor, que en el próximo Tribunal del Condado os haré ahorcar.

Luego de que el Lord oscuro le quitara la navaja por la fuerza durante unos instantes los dos hombres se retaron con las miradas, pero el capitán amainó, y volvió a sentarse gruñendo como un perro apaleado.

Shivago: Y ahora, señor --continuó el doctor--, puesto que no ignoro su desagradable presencia en mi distrito, podéis estar seguro de que no he de perderos de vista. No sólo soy médico, también soy juez, y, si llega a mis oídos la más mínima queja sobre vuestra conducta, aunque sólo fuera por una insolencia como la de esta noche, tomaré las medidas para que os detengan y expulsen de estas tierras....

Le dirigió una mirada de soslayo a Shaiya quizá estaba tratando de impresionarla, luego se dio media vuelta y regreso hacia donde estaba el posadero.. el Hijo de Bariack le comentaba a Shaiya

Justin: Me parece que ya bebido demasiado, lo llevare a su habitación

Vodacce : Silencio marinos de agua dulce, a cantar... JA- JA- JA ¡Y una botella de ron!

El lord oscuro volteo hastiado al ver que los modales poco refinados del legañoso tipejo

Justin: Espero que mañana por la mañana el capitan Jim Vodacce ya este en su juicio y me hable de la misión en forma, mientras tanto creo que es hora de dormir.... tu habitación sera al final del corredor, del lado derecho del segundo piso y tiene vista al mar, la mia y la del capitan están del lado izquierdo espero verte en el desayuno...

Vodacce: y las barbas de Bariack... Ja Ja Ja... y una botella de ron

El lor oscuro se levanto y tomo en hombros al capitán por la fuerza quien seguía sumergido en su limbo etílico medio pataleando y oponiendo resistencia, espero la respuesta de Shaiya , lo subió a las escalera a la habitación, mientras el bucanero berreaba su canto, una vez que lo echo a la cama el capitán se callo...y se quedo dormido...
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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Dom Jun 13, 2010 5:57 pm

Cuanto más pasa el tiempo, el viejo capitán más ebrio se encuentra, sus efluvios ascienden al tiempo que su boca se va descolgando pareciendo incapaz de mantenerla cerrada, una y otra vez entona la misma canción, tl vez porque no sepa otra, tal vez porque el alcohol le ha recordar algún viejo suceso. Desde luego, mi desencanto rivaliza con el de Justin, pues si es este el hombre que debe comandar el barco donde debo hacer travesía, ya me puedo dar por muerta, vaticino arrecifes de corales y sendas y gigantescas rocas rompiendo el casco de madera, haciendo que nos hundamos sin remedio y el fin de mis días, pues no solo soy mala nadadora desde mi humanidad, si no que esto se ha acrecentado desde que he abrazado la inmortalidad. Pobre de mí. Por una parte, tengo ganas de romper mi promesa, de dejar a Justin a su suerte, pero por otra, no quiero tener deudas con nadie, solo quiero saldar lo que debo y poder seguir mi camino, dar mis pasos, una tras otros, escalar los escalones que yo misma he dibujado en la senda de mi futuro. Suavemente, con seguridad, hasta el infinito.

El alcohol empieza a hacer mella en el temperamento del capitán, ya no solo canta, si no que ahora ha pasado a la fase de la agresividad, siempre hay un momento donde los hombres se crecen, se creen invencibles y ven cualquier mirada o cualquier palabra aunque no vaya dirigidos a ellos como una amenaza o un desafío a su autoridad, la ira del capitán, en este caso, va dirigida hacia el hombre con el cual casi choco al salir de la taberna, el cual se encuentra apaciblemente entablando conversación con el tabernero sin apenas haber echado un par de miradas a nuestra mesa.

El capitán se levanta, navaja en mano, tambaleante como un árbol al cual el viento intenta tumbar, temo más por su propia seguridad que por la de el mencionado doctor, pues en su punto es capaz de caer de bruces y clavarse la cuchilla en algún punto sensible. Sin embargo, la discusión no dura mucho, ni llega a mayores, primero, porque Justin se levanta como un resorte de la silla contigua a la mía, donde me mantengo impasible observando una escena que me aburre, gallitos de corral, hombres sin cabeza, aquellos despojos que por mi parte pudieran ahogarse y darnos un suspiro a los demás. El lord oscuro, le arrebata el cuchillo mediando en la disputa, donde el doctor hace alarde de su poder. Nunca me han gustado los hombres que necesitan jactarse de cuanto tienen y cuanto son capaces de hacer. Casi todos ellos, realmente tienen un ego infinito y unas posibilidades bastante inferiores a las que realmente primero quieren hacer ver. Un hombre poderoso, un hombre inteligente, demuestra su poder, demuestra su astucia, no le hace falta vanagloriarse de sus actos y sus posesiones ante los demás para que tengan la constancia.

Pasada la contienda y habiéndose retirado de la discusión el doctor otrora juez, Justin decidió llevarse al ebrio capitán a la habitación a que durmiera en un limbo etílico para que despertara preferiblemente con dolor de cabeza.

- Buenas noches Justin, me temo que mis hábitos no me permitirán reunirme contigo en el desayuno, nos veremos en la cena.- me despido del lord oscuro que se lleva al pataleante capitán escaleras arriba.

Por mi parte, no me queda mucho más que hacer en la taberna, el exterior tampoco se me antoja, ya me he alimentado, me encuentro rebosante de vida. Pudiera quedarme tranquilamente en la sala general, pero no gusto del alcohol ni de las bebidas humanas y aunque la música se entona de forma agradable, cuanta más noche transcurra más indeseables queriendo apoderarse de lo que no es suyo e intentando cortejarme voy a encontrar, así que imitando a mi compañero de negra cabellera, me levanto solemnemente subiendo las escaleras en busca de mi habitación.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Dom Jun 13, 2010 8:49 pm

A Justin se le hace muy extraña la respuesta de la pálida dama ¿Sus hábitos? ¿Porque hasta la cena? No obstante no dijo nada, estaba muy ocupado lidiando con el briagales, así se despiden y cada uno va a dormir…

Al día siguiente el capitán sale de la posada hacer unos trabajo Justin Camina hacia la habitación de la hermosa Venus y en el trascurso se encuentra con un anillo de talavera con un anclas, El lord voltea hacia a todos lados a ver sin ose le había perdido a nadie, se encoge de hombros y se lo pone. Va a la habitación de Shaiya y ve que esta bien cerrada, pero con una ganzúa la forzó

Entra en su aposento y ve a la escultural joven de Rais esta recostada sobre el dosel en una posición bastante rara con los brazos cruzados… como si e protegiera de una estaca… no sospecho nada ni penso sobre vampiros ya que la miraba de cerca extasiado con su perfumada figura…Pese a que estaba sumamente oscuro Justin pudo apreciar sus generosas formas , un cuerpo que callaba mas de lo que decía y sin embargo hablaba con grandeza..

Justin: Que bello es lo bello. Tienes el cuerpo de una jodida diosa…

No pudo resistir la tentación de tocarla… decidió dejar el anillo y dejarlo sobre el tocador… para poder acariciar suavemente uno de sus muslos y besandolo suavemente al ver que ella habia hecho un ruido involuntario, se alejo rápidamente temiendo que se despertara y dejando el anillo olvidado sobre la cómoda…Quedandose con su piel en sus labios

Caída la noche Shaiya sale de su habitación y ve como al final del corredor estaban Justin y el Capitan el cual estaba mirando el horizonte muy solemne con su catalejo de latón, Mientras su compañero estaba cruzado de brazos visiblemente malhumorado

Cuando La vampiresa los alcanzo pudo darse cuenta de que la vista era preciosa... la ensenada estaba cubierta por, la blancura de la escarcha. La mar en calma rompía suavemente en las rocas de la playa, Deoir iluminaba las cimas de las colinas resplandeciendo en la lejanía del océano. El capitán se movía como león enjaulado por el balcón buscando algo tal vez un barco con su andar hamacado, oscilando su cuchillo bajo los faldones de su andrajosa casaca azul...

Los dos hombres repararon en que ella ahí llegado

Justin: Buenas noches Shaiya, veo que dormiste demasiado ¿Cómo estas?


Vodacce: Vaya, Que agradable Verla Sirena de piel de marfil, veo que la compañía mejora considerablemente

El lord voltea medio enojado

Justin: Bien Ya despertó Shaiya ¿podría hablar ahora de la misión? Exactamente que es lo que busca en el horizonte…

Vodacce: Misión... ¿Misión? Ahh bueno tu misión será traerme unos huevos con tocino y un vaso de ron... esa será toda la misión por el momento

Seguía moviéndose de un lado a otro del balcón buscando algo con el catalejo. Su aliento, al moverse dejaba pequeñas nubecillas pro el frio

Al no ver barcos profirió uno de aquellos gruñidos que tan familiares se estaban volviendo. Justin Se había quedado perplejo con lo que lo habia dicho ¿huevos y ron ¿ que se creía?

Vodacce: ¿Qué? ¿Sigues aquí?.. ¡Quiero mis huevos con tocino!... y un vaso de ron ¿Acaso hablo otro idioma? ¡Huevos y un vaso de Ron!

El lord Oscuro bufo malhumorado…

Justin: Si su alteza ya voy... pero si cuando traiga su cena no me habla de la misión juro que le meteré ese catalejo en un lugar donde nadie lo vera…

El lord oscuro termino retante la frase, el capitán no le hacia caso y seguía inspeccionando con su catalejo, El hijo de bairack movió la cabeza negando…

Justin: Te encargo que le eches un ojo al vejete este por favor Shaiya en lo que bajo a la cocina ¿quieres que te traiga algo?

Espero su respuesta. El capitán refunfuño un poco para si Justin lo volteo a ver, luego negó con la cabeza… se despidió con la mirada de Shaiya, dejándolos solos en el balcón… cuando el el vástago del fuego se perdió pro el corredor el capitán entablo conversación con un aire zalamero, sin dejar de inspeccionar el mar con su catalejo de latón

Vodacce: Sabes jovencita.. Esa masa de músculos no te conviene, una mujer tan atractiva como tu, debería buscarse otro hombre ese ni siquiera sabe tomar como los hombres, una sirena como tu se merece un hombre de verdad... No ese Muchacho necio, que necesita disciplina, sirena, disciplina. Si ese chico hubiese navegado con mi compadre Bill, no necesitaría que le dijera dos veces que me trajera mis huevos
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MensajeTema: Re: Conquests   Miér Jun 16, 2010 2:43 pm

La habitación me espera, un pequeño habitáculo de madera casi sin comodidades pero con una gran cama en el centro, los doseles caen en las cuatro esquinas, delineando un colchón blando, un lujo seguramente para una ciudad portuaria. Acercándome a la ventana, atranco las tablillas batientes de éstas, asegurándome que durante el día no pueda filtrarse ni un solo rayo de luz que pueda acariciar mi inmaculada piel haciéndola cenicienta y evaporándola con el ígneo fuego del astro sol, no quiero quemaduras en mi cuerpo, menos sucumbir ante la luz de la mañana. Después trepo a la mullida cama apoyándome cómodamente sobre la almohada, mis manos ascienden sobre el pecho cubriéndome el pecho de forma instintiva.

Al salir de nuevo las lunas, mi reloj biológico me hace abrir los ojos, despertando suavemente del limbo donde he estado, recordando, poco a poco y al tiempo en que me desperezo el motivo por el que me encuentro aquí, cerca del mar y quien sabe si a punto de subirme a un barco.

Como fuere, debo salir de la habitación así que me levanto y cepillo mis largos cabellos haciéndolos brillar, me acerco a la ventana, abriendo sus postigos, contemplando el mar, como las estrella se reflejan en su oscura y ondeante superficie, como la ciudad, bajo mis pies, bulle en actividad pese a las horas tardías. Suspiro dejando la ventana, aún no se cuando voy a partir o si voy a partir, pero debo reunirme con Justin, pues así se lo he prometido. Pero antes de salir de la habitación capto un leve destello. Mis ojos se mueven en su búsqueda hasta posarse sobre la mesita que se sitúa junto a la cama, donde descansa un anillo, el filtro de la luz de las lunas han hecho que brille captando de esta manera mi atención. Estoy casi segura de que no estaba ayer cuando he venido a dormir, lo que quiere decir que alguien ha invadido mi intimidad. Lo recojo examinándolo, me lo pruebo en el dedo anular, donde descansa en su base como si hubiera sido creado para mis manos.

Dejándome puesto el anillo, abandono la habitación, entrando en el corredor superior de la taberna, desde donde me llegan las voces de Justin y el viejo capitán, que al menos, no parece borracho. Siguiendo el sonido, llego hasta un pequeño balcón donde se encuentran, el viejo lobo de mar con un catalejo sobre el ojo oteando el horizonte, más allá de las estrellas y la bruma marina que baila el son de las pequeñas olas que forman las embarcaciones. La vista parece fantasmagórica, mística, peligrosa y encantadora. Un cuadro de azules oscuros y negros, blancos brillantes en el cielo, rojos fulgurantes en el suelo. Deoir esplendida en su plenitud, plenitud que los lobos deben estar sintiendo, enmarcándose sobre las montañas y reflejándose en el agua y detrás de ella, tímida pequeña y verde Phobos, que baña las cimas coronadas de nieve de un fulgor caso eclipsado por el destello de su gemela mayor.

El viento de la noche es frío y mi piel se estremece, mis manos abrazan mis brazos frotándolos para hacerlos entrar en calor al tiempo que miro a Justin a los ojos, malhumorado, he de suponer que el capitán no ha cambiado mucho su actitud y la decepción que sentía la noche pasada se ha tornado ahora en rabia e impotencia.

- ¿Cuánto es dormir demasiado? Duermo las horas que necesito, ni más ni menos.- Contesto al lord oscuro de forma fría, si bien puedo comprender su malestar por la situación, no estoy dispuesta a tolerar sus malas maneras hacia mí.

Camino hasta la barandilla, donde reposo las manos y me inclino levemente hacia delante, dejando que la fría brisa juegue con mi cabello y haga hondear las capas que cubren mi cuerpo, amoldándose a él, volando tras de mí, cual etérea aparición. Sonrío al capitán a modo de saludo antes de fijar de nuevo mi mirada en las impresionantes vistas del puerto, mientras este manda a Justin abajo a por su cena, el lord oscuro, obedece no sin antes rechistar, de nuevo malhumorado por el desatino de no embarcar de una vez por todas en un navío que ni siquiera ha visto.

Quedamos solos pues Vodacce y yo, ambos oteando la nada, ambos tranquilos ante la noche estrellada, ante el manto que nos recoge y nos acuna. Para él, las estrellas son siempre guías, mapas naturales que le ayudan a manejarse y tomar el rumbo adecuado, para mí, las estrellas son mis hermanas, mis amantes y eternas compañeras. Aquellas que noche tras noche contemplo, a sabiendas de que nunca podré ver otra cosa en el cielo.

- Ciertamente, puede que sea impetuoso, puede que sea impaciente, pero la verdad es que estoy en deuda con él capitán. No se si me conviene o no, pero hasta el momento, me ha servido de utilidad y es mi turno de entregarle el mismo favor.- Contesto ante el desatino del capitán.- Pero decidme. ¿Qué buscáis con ese artilugio? ¿Me permitiríais mirar? Siempre me ha interesado saber como se ven las cosas desde otros ojos.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Miér Jun 16, 2010 5:47 pm

El capitán sonrió ante la curiosidad innata y siempre agradable de la Joven de Rais, con la que perfumaba el momento

Vodacce: ¿Así que estas en deuda con el Sirena? Sospecho que has de tener un inconfesable pasado, tu eres sin duda es una de esas mujeres que besan y matan, una mujer en cuyas caderas no se pone la luna… y el artilugio se llama catalejo y Claro que si, jovencita, toma. Yo mira el horizonte. Las manchas que deja el olvido de un viejo pirata, miraba el mar brama llamándome, para adentrarme en sus entrañas pero estoy buscando un barco que tenga una buena tripulación todos los barcos que veo arribar son marineros de agua dulce, pero yo mi bella Sirena necesito hombre de verdad para hacerme a la mar…

Si viajas conmigo sirena, Veras lo que tus ojos nunca han visto, veras mujeres que bailando desnudas en cárceles de oro, veras un sinfín de lugares que ni en sueños podrías conocer, Eclipses de mar,y mucas cosas mas


En eso venia un niño con una charola con fruta que le había mandado el posadero cuando el capitán se desvaneció y luego cayo al suelo, el niño tiro la charola alarmado y acudio presuroso en su ayuda

Niño: Ire por el doctor Livessey!

Se fue corriendo por el corredor ya los diez minutos regreso el niño con el doctor Livessey quien parecía que miraba mas a la venus de marfil que al mismo paciente

Niño: ¡Ayúdenos! ¡No sabemos si está muerto!

Livesey : ¿Muerto? -No más que uno de nosotros. Este hombre no tiene sino un ataque, que por cierto ya le advertí. Pero n ose preocupen, yo, como es mi obligación, trataré de salvar la despreciable vida de este tunante. Niño haz el favor de traerme una jofaina...

El niño fue por la bandeja corriendo rapido, mientras el doctor hincado volteo a ver a Shaiya un poco coqueto

Livessey: Nos volvemos a ver señorita... Anoche quise presentarme ante usted, pero no tuve la oportunidad, Soy el doctor Livessey para servirle

El niño volvio y el Doctor corto un pedazo de una manga del capitán, dejando al descubierto su enorme brazo nervudo, sobre el que se veían varios tatuajes; en el antebrazo, con gran claridad, se leia: «Mía es la suerte», y «Viento en las velas», y más arriba, junto al hombro, se veia una horca con un hombre colgado; el dibujo estaba trazado con cierta gracia. –

Livessey: ¡Profético!

Dijo el doctor, indicándo el dibujo--. Y ahora, señor Bones, vamos a ver de qué color tiene usted la sangre. ¿Le asusta la sangre, señorita? –.. niño sostén la jofaina....

Y diciendo esto, cogió la lanceta y abrió una vena. Abundante sangre manó antes de que el capitán abriese los párpados y los mirara con turbios ojos. Primero reconoció al doctor, y frunció su ceño; luego vio a la hermosa Shaiya y su belleza pareció tranquilizarlo. Pero de pronto su rostro palideció y trató de incorporarse, gritando:

Vodacce: Dónde está la endemoniada masa de músculos con mis huevos y mi ron?

Livessey: Aquí no hay ningún ni ningún endemoniado excepto el que lleváis en el pellejo. Habéis seguido bebiendo y os ha dado un ataque, tal como anuncié; y en este instante acabo, muy contra mi gusto, de sacaros por las orejas de la sepultura. Y ahora, señor Bones...

Vodacce: Yo no me llamo así

Livessey: Tanto me da....Es el nombre de un pirata del que he oído hablar; y así os llamo para abreviar. De cualquier forma lo que tenía que deciros es tan sólo esto: un vaso de ron no acabará con vuestra vida, pero a ése seguirá otro, y después otro, y apuesto mi peluca a que, de no dejarlo, no tardaréis en morir, ¿está claro?, moriréis y se ira seguramente a los Dominios de Bairack Ahora, vamos, haced un esfuerzo y os ayudaré, por esta vez, a ir a la cama. Señorita ¿Me ayuda por favor?

Con gran trabajo, consiguieron llevarlo por el corredor regresarlo a la habitación y dejarlo en el lecho, donde su cabeza cayó sobre la almohada igual que si aún permaneciera desmayado.

Livessey: Y ahora, pensadlo. Yo declino mi responsabilidad. Sólo el nombre del ron ya significa vuestra muerte.

Le hizo una seña a Shaiya para que lo siguiera al final de la puerta alejándose un poco de la cama y decirle en voz baja:

Livessey: No hay que temer. Le he extraído suficiente sangre como para que descanse tranquilo una temporada; tendrá que quedarse aquí una semana, es lo mejor para todos; pero, sin duda, otro ataque puede acabar con él. Me despido señorita tengo que ir a ver a otros pacientes...

Hizo una reverencia tomo su mano de forma galante, la beso y luego se fue.

En tanto el niño seguai al pendiente del capitán, el cual comenzaba a reaccionar y a estar mas lucido y comenzaba a Llamar a Shaiya a la que se empeñaba en llamar Sirena

Vodacce: Sirena! ¿Sirena? Aquí tú eres el única que sirve para algo- Y ahora ya me ves aquí, compañera, sin ánimo y abandonado de todos; Sirena por favor tú vas a traerme un cortadillo de ron. Vamos, compañera, ¿me lo traerás?

Niño: Pero El médico dijo ...

El rompió en maldiciones al doctor con apagada voz, mas con fiera energía.

Vodacce: ¿A ti quien te hablo niño? Estaba hablando con mi sirena, además los médicos son todos unos farsantes; y ese vuestro, ¿qué? ¿Qué sabe él de cosas de navegantes? He estado yo en sitios tan calientes como pez hirviendo, con los compañeros cayendo muertos como moscas del vómito negro y la maldita tierra moviéndose como la mar con los terremotos... ¿Qué sabe el médico ese de tierras así...?, y no me sustentaba de otra cosa que de ron, se lo juro a ambos. Ha sido comida y bebida, padre y hermano, para mí; y si me lo quitan ahora, ya no soy más que un pobre pontón viejo al socaire de la costa…



Y volvió a echar otra sarta de maldiciones.

Vodacce: Mira, sirena cómo se me mueven los dedos. -continuó en plañidero tono. No puedo tenerlos quietos. No he bebido una gota en todo el santo día. Te digo que ese médico es un idiota. Si no echo un trago de ron, Sirena, me van a entrar los delirios; ya empiezo a tenerlos. Estoy viendo al viejo Flint en aquel rincón, detrás de ti sirena ; y si me entran los delirios, soy hombre que ha llevado una mala vida, y se me va a aparecer hasta Caín. El medicucho ese ha dicho que un vaso no me haría daño. Te daré una guinea de oro por un cortadillo, sirena… por favor...


Última edición por Justin Scurvy el Jue Jun 17, 2010 5:10 pm, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: Conquests   Jue Jun 17, 2010 12:50 pm

Acerco el ojo al catalejo de la misma forma que antes he visto como lo hace el capitán, casi doy un paso hacia atrás ante la vista, asombrada de que repentinamente todo se encuentre tan cerca, me doy cuenta también de que si cierro el otro ojo y miro tan solo por el que enfoca a trabes del tubo de metal se ve mucho mejor, cuando consigo acostumbrarme, me relajo e inclino mi cuerpo hacia adelante, apoyando un codo sobre la barandilla mientras oteo el horizonte, lejano, brumoso y solitario, nadie parece que se acerque con sus navíos, tampoco ninguno zarpa, tan solo se ve la quietud salvaje del océano que trae briznas saladas hasta nuestra ubicación y se enredan con mi cabello.

Escucho al viejo lobo de mar hablar, habla y sueña despierto, como yo misma sueño con el futuro y aquello que busco,él sueña con el pasado, hay añoranza en su voz, habla de parajes increíbles, situaciones peligrosas, miles de aventuras, separando el ojo del catalejo, inclino la cabeza para mirarle, en su ensoñación parece otro hombre, ya no el viejo borracho que anoche casi se derrumba sobre la mesa, parece otra persona, su cabello azulado habla de batallas, de leyendas, sus manos fuertes, de espadas, cuerdas y amarres, su cuerpo fibroso para su edad de momentos insuperables y sus ojos llenos de experiencia de soledad, de ansiada recuperación, de nostalgia. Pues es un hombre que sueña, pero no es necio, eso hasta yo soy capaz de verlo.

Y en un momento, su voz se apaga, sus ojos quedan fijos en la nada y su cuerpo se derrumba, un gran estrépito que golpea contra el suelo, escucho la voz de un niño que dice ir en busca del doctor, por mi parte, suelto el catalejo y me arrodillo junto a él, puedo sentir su pulso, se que no está muerto, abro los primeros botones de su camisa, para que el aire llegue a sus pulmones, no da tiempo a nada más el niño reaparece con un doctor, el mismo que la noche pasada ha discutido con el capitán.

Apartándome suavemente, dejo que el médico haga su labor, ignorando por completo sus galantes palabras y sus miradas coquetas simplemente observo su movimientos, como maneja el cuerpo del capitán, hasta que éste, abre la manga de la camisa de Vodacce para hacerle una sangría. Con un movimiento felino y rápido me levanta, alejándome del cuerpo y apretándome contra la pared, mi mano asciende hasta cubrir mi boca, donde puedo sentir los punzantes colmillos que quieren salir disparados, mi lengua juega con su punta, pues quiere lamer la piel de óxido, mis pupilas se dilatan y mi nariz inspira, captando el aroma de la vid. No es el momento de abalanzarse sobre el y sin importarme por una vez que apariencia debo tener, o si parezco una mujer asustada por unas gotas de sangre cierro los ojos e intento calmas a la bestia que juega, ruge y ansía en mi interior.

"Muerde, me dice, ataca, me hostiga, saciate, me tienta" "No, no, no, no," Palabras que se repiten en mi cabeza una y otra vez, cabeza que se sacude, involuntariamente, negandole al cuerpo aquello por lo que clama.

Consigo recuperar el control, el medico, me pide ayuda para mover el cuerpo, autómata, intentando no pensar, paso uno de los nervudos brazos del capitán por mis hombres y entre los dos le arrastramos hasta su habitación, dejándolo caer sobre la cama. Por las palabras del médico, este hombre tiene el mal del alcohol, se dice de muchos marinos, que no son capaces de pasar un solo día sin probar una gota, se alimentan del alcohol casi de la misma forma que un vampiro se alimenta de la sangre, sienten la bestia si no la sacian, se vuelven locos, pero a diferencia de nosotros, estos el cuerpo de estos hombres no se cura como el nuestro y el abuso hace mella en ellos. En el caso del capitán, sus órganos internos ya se resienten, si sigue bebiendo morirá. El vejestorio que tanto ha vivido, muerto por la compañía de una botella.

Las instrucciones son dadas por el médico antes de despedirse de forma galante, mi cabeza sin embargo, está en otro sitio, en mi bestia interior y en el capitán que me llama por el sobre nombre que estoy acostumbrándome a escuchar salir por sus labios. Sirena.

acudo a él, sentándome en el linde del colchón. Pide, ruega, quiere su dosis, un poquito, ni siquiera un baso, solo un sorbo. Dice que delira, los fantasmas le torturan. ¿pecados que ven ahora sus ojos? Vidas pasadas, de excesos y crímenes, que vienen ahora a ajusticiare por la senda de la locura, asaltando en su mente y que necesita aplacar con el alcohol.

Apoyo las manos en cada uno de sus brazos, apretándole sobre la cama, impidiendo que se levante.

- ¿Es que acaso quieres morir viejo loco? ¿Donde está la promesa de llevarme a ver las maravillas que me prometes? Sabes que no podrás cumplirlas si bebes. Tan baja es tu existencia que matas y mueres por sentir el ron en tus labios. ¡Muere si quieres, pero no me pidas que sea tu cómplice!

Mi vuelvo hacia el niño, que aún sigue en la habitación, tal vez impresionado por la escena vivida, tal vez esperando alguna orden, pues bien, yo tengo un mandato que hacerle.

-Baja al piso de abajo, busca a Justin, es un hombre grande, musculoso de piel morena y cabello y ojos negros. Dale un mensaje. Que se olvide del ron, que traiga los huevos y que se de prisa, tengo que hablar con él.
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MensajeTema: Re: Conquests   Jue Jun 17, 2010 5:01 pm

El niño no dijo nada, solo se quedo viendo algo azorado, y luego fue a buscar a Justin como le había dicho en tanto el capitán volvió a echar otra sarta de maldiciones ante la negación de la Vampiresa por traerle un poco de ron

Vodacce: Mira, sirena cómo se me mueven los dedos. -volvio a decir. No puedo tenerlos quietos. No he bebido una gota en todo el santo día. Te digo que ese médico es un idiota. Si no echo un trago de ron, Sirenita, me van a entrar los delirios; ya empiezo a tenerlos. Estoy viendo al viejo Flint en aquel rincón, detrás de ti sirena ; y si me entran los delirios, soy hombre que ha llevado una mala vida, y se me va a aparecer hasta el mismo Bairack. El medicucho ese ha dicho que un vaso no me haría daño. Te daré una guinea de oro por un cortadillo, sirena…

Al ver que esta no le hizo caso resignado se quedo callado unos intantes, pero no por mucho luego de un momento de reflexión

Vodacce. - ¿Dijo el doctorcete ese que tendría que estar una semana? Eso no puede ser; para entonces ya me han echado esos la mota negra. En este mismo momento esos gandules andan ya por ahí husmeando tras de mí; haraganes que no han sabido guardar lo que tenían y quieren echar la uña a lo que es de otro.

Hizo una pequeña pausa meditando lo que había acabado de decir

Vodacce: A ver Sirena, dime ¿es eso conducirse como hombres de mar? Pero yo soy un alma ahorrativa. Nunca gasté mis buenos dineros ni los perdí tampoco; y he de pegársela otra vez. No les tengo miedo. Voy a largar otro rizo y a dejarlos otra vez con un palmo de narices.

Mientras hablaba así, se había ido levantando de la cama con gran dificultad. Sus palabras, animosas como eran, contrastaban lastimosamente con la débil voz que las emitía. Cuando llegó a sentarse en el borde de la cama se detuvo unos segundos. Luego se levanto de la cama y avanzo hacia su viejo cofre sacando una llavecita de metal algo oxidada

Vodacce: Sirena te lo enseñare, solo porque tu has demostrado ser mi única amiga, todo está aquí en el cofre y…

No termino su frase, pues dio un traspiés y se llevó la mano a la garganta; permaneció un momento tambaleándose, y después, con un extraño ruido, cayó de bruces en el suelo.
El capitán había caído muerto de una apoplejía fulminante… En eso Justin y el niño entraban con los huevos pero sin el ron, al ver al capitán tirado, el niño escandalizado corrió a avisarle a todos en la posada, Justin por su parte tiro la charola con los huevo y se quedo perplejo durante segundos, vio al capitan muerto y luego vio a Shaiya

Justin: Por las barbas de Bairack ¿Qué paso aquí? ¿Que fue lo que le hiciste?

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MensajeTema: Re: Conquests   Jue Jun 17, 2010 6:17 pm

Vodacce sigue maldiciendo, balbucea y escupe, no estoy segura siquiera de que sea consciente de lo que dice, más bien parecen delirios propios de un loco que con los ojos grandes y desorbitados miran por la habitación, busca una salida, esa no puede ser su suerte, necesita su ron, solo un poco de ron. Sirenita que no se apiada de su desdicha. No, no me apiado, no me importa su sufrimiento, no me importa él, no le conozco, pero se que no quiero que de más problemas y por eso le aferro con más fuerza apretándole contra la cama hasta que desiste y se relaja.

Sus palabras ahora tienen la entonación de la voz que en el balcón mostrara, habla entre sueños y delirios, pero anhelante, dice que le persiguen, dice tener un tesoro, dice que tenemos que huir, o al menos eso entiendo entre una frase inconexa y otra. Aflojando la fuerza de mis manos dejo que poco a poco se vaya incorporando, no parece representar ahora un peligro. Tan solo un vejete con sus viejas historias.

Mientras le observo, sentada en el borde de la cama, me pregunto cual será el verdadero motivo por el cual han echo llamar a Justin junto a este capitán sin barco. Alcohólico sin remedio, lleno de pesadillas y recuerdos, pero sin tripulación ni mando, marinero de agua salada, que se endulza con el sabor del ron. Me pregunto si los días finales a los de mi raza puedan asemejarse a esto, cuando ya se ha visto todo, cuando se ha sentido, se ha vivido, se ha matado, cuando se ha saboreado todo tipo de vid, cuando apenas hace falta para saciarte, cuando las preguntas adquieren respuesta y no se encuentran más porqués, cuando no te emociona el elixir de la sangre, cuando no te asusta el salir del sol, cuando no sientes, cuando languideces por las miles de noches pasadas y experiencias vividas, las cuales, todas fueron mejores, entonces, que tan solo queda el agridulce recuerdo de cosas que no se pueden tener de nuevo. ¿Que queda? ¿La locura? ¿El abandono? ¿La desidia? La muerte. El final.

Levantado ya del todo me dice que me va a enseñar sus secretos, que todo lo guarda en su baúl, baúl que reposa junto a la pared y al cual intenta llegar. No lo consigue, se desploma, cae fulminado frente a él con una mano estirada hacia el mueble, rápidamente, con apenas un susurro de mi ropa me levanto y acudo a él, tal y como hiciera antes, intento sentir su pulso, pero no tiene, ha muerto, nos ha abandonado.

- Descansa en paz Vodacce. Que Bairack sea justo en tu juicio.

Escucho entonces el estrépito de un plato al chocar contra el suelo, es el desayuno del capitán que Justin traía. alarmado por lo que ve solo se le ocurre preguntarme que le he echo. ¿Que le he echo? Cuidarle, serenarle, negarle su última voluntad.

- No le he echo nada Justin, el capitán estaba enfermo, por eso te he echo llamar. Ahora hazme un favor, ven hasta aquí y ayúdame a abrir este cofre antes de que el niño alerte a toda la taberna, hay algo dentro que el capitán quería enseñarme.

Sin esperar la respuesta del lord oscuro gateo hasta el mueble y forcejeo con su cerradura. Posiblemente, no encontremos nada dentro, pues puede que todo fuera delirio de la abstinencia que Vodacce sufría, pero si hay algo, debe ser de suma importancia y tal vez el motivo de nuestro viaje hasta el puerto.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Jue Jun 17, 2010 9:25 pm

La vampiresa responde serena minimizando el reproche de Justin y diciéndole que le ayude abrir el cofre, este corresponde rápido a su requerimiento, mientras ella comienza a forzar la cerradura, al lord le sorprendía que la mujer tuvieses tanta fuerza aunque no habia necesidad ya que la llave la tenia Vodacce en su mano

Shaiya abrió el cofre e inmediatamente el olor a tabaco viejo y a brea salió del interior, pero sólo se veía encima un traje completo, muy bueno, cuidadosamente cepillado y doblado.

Justin: Dudo mucho que el capitan Vodacce lo haya estrenado alguna vez....¿que mas hay en el cofre?

Debajo de aquello empezaron las cosas heterogéneas; un cuadrante, un vaso de estaño, varios rollos de tabaco, dos pares de ballestas inservibles, un trozo de lingote de plata, un antiguo reloj Arendiano y otras alhajillas de escaso valor y de traza extranjera, un par de brújulas montadas en latón y cinco o seis curiosos caracoles...

Justin: ¿Caracoles...? no puedo creer que un viejo lobo de mar coleccionara caracoles, no creo que eso tampoco le interese a alguien

Mas abajo había un capote viejo de tela embreada, blanqueado por la sal del mar al pasar más de una barra.

El Lord miro entre desesperado y contrariado, y aparecieron a sus ojos las últimas cosas que quedaban en el cofre: un paquete envuelto en hule, que parecía contener papeles, y un saco de lona que, al tocarlo, dejó oír un tintineo de oro.

Justin: ¿Oro?

Era un montón de monedas de todos tamaños acuñados en diversos lugares de Khardam
todos mezcladas y revueltas.

Justin: Humm es un buena cantidad de dinero, aunque...

Había algo mas, un sobre que estaba lacrado en varios sitios y sellado con un dedal, El lord oscuro l otomo y abrió los sellos con gran cuidado y cayó fuera el mapa de una isla, con latitud y longitud, sondajes, nombres de colinas, bahías y calas, y todos los detalles precisos para llevar a una nave a seguro fondeadero en sus costas.

Tenía unas nueve millas de larga por cinco de ancha y la configuración, pudiera decirse, de un dragón rapante y obeso; y había en ella dos puertos bien abrigados, y en la parte central un monte denominado El Catalejo. Se veían varias adiciones hechas en fecha posterior; pero, sobre todo, tres cruces en tinta roja: dos en el norte de la isla y una en el suroeste, y junto a esta última, escritas con la misma tinta y con fina letra, muy distinta de los torpes garabatos del capitán, estas palabras: «Grueso del tesoro, aquí».

En el dorso, y de la misma letra, aparecían estos otros datos:

«Árbol alto, lomo de El Catalejo, demorando una cuarta al N. de NNE».

«Isla del Esqueleto ESE. y una cuarta al E».

«Diez pies».

«El lingote de plata está en escondite norte; puede encontrarse por dirección último montículo, diez brazas sur del peñasco negro que tiene una cara».

«Las Ballestas se hallarán en la duna N., punta del Cabo norte de la cala, rumbo E. y una cuarta N.

Todo esto colmó de alegría al hijo de Bairack

Justin: Esto es genial En dos semanas..., una semana..., tres días, tendremos el mejor barco, sí, señor, y la primera tripulación de Aloria.Tendremos vientos propicios, travesía rápida y ninguna dificultad para encontrar el sitio, y después, dinero para comerlo..., para revolcarnos en él..., para jugar con él a las tabas, por siempre jamás...

Se escuchaban los pasos por el pasillo venia ya el niño el posadero y el doctor livessey...
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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Jue Jun 17, 2010 11:19 pm

Mis manos trabajan habilidosamente con la cerradura hasta que caigo en la cuenta de que la mano del viejo capitán que va enfriándose poco a poco contiene una llave, desprendiéndola de sus inertes dedos, la encajo sobre el ojo de latón para girarla, escuchando un sonoro click al ceder esta. Sin perder mucho el tiempo, me deshago del candado y abro la tapa dejando que esta golpee sonoramente sobre la pared de yeso y madera de la habitación.

Su interior rezuma olor a tabaco y a cerrado, con probabilidad Vodacce ha mantenido el cofre a buen recaudo durante mucho tiempo temiendo abrirlo por si descubrían sus misterios. ¿Pero cuales eran aquellos misterios? Un traje de corte elegante con finos bordados de hilo de oro reposa en su interior, probablemente y como Justin menta nunca ha sido estrenado, con delicadeza, introduzco los brazos sacándolo y dejándolo junto al cuerpo maltrecho del hombre, pueden servirle como mortaja.

Bajo todo ello un sinfín de artilugios rimbombantes y extraños. Vasos, brújulas, un reloj que no marca la hora, alhajas de diferentes escaramuzas, sin más valor del sentimental que pueda guardar, caracoles, vaya el capitán guarda sus secretos, bajo ese cascote de ebriedad, ese lobo de mar guardaba el amor por la colección de conchas de diversos tamaños y colores. Toda una sorpresa.

Pero hay algo más, cuando todos los artilugios quedan repartidos por el suelo, al rededor de mis piernas, en el fondo del baúl hay un saco, de tamaño medio que le tiendo a Justin, junto con un sobre lacrado con cera y extraños símbolos. También se los cedo al lord oscuro. Una parte de mí ansía rasgar el sobre y desvelar su interior, quiero saber que rezan las cartas si es que son cartas o que puede contener su interior, pero se que no me corresponde, el capitán, que pese a querer enseñarme a mi sus secretos es el jefe del lord oscuro y quiero saldar mi deuda cuanto antes.

El saco contiene oro a juzgar por el tintineo que resuena al manipularlo Justin, así me lo confirman sus palabras, el asombro de indica que una cantidad elevada. El sobre, cual es abierto en dos segundos parece mayor tesoro que el contenido del saco de terciopelo rojo. Exclamaciones, lecturas, un mapa, es un mapa, eso es lo que buscan los hombres que persiguen al capitán, una fortuna que encontrar y desenterrar.

- Mi vida bien vale una fortuna y ese será el precio para saldar la deuda que tenemos.- Exclamo mirando a Justin.

Escucho entonces voces en el pasillo, el niño que viene con compañía, una segunda voz también conocida, de nuevo el médico, como era de esperarse.

- Rápido esconde los planos, guarda el oro. El capitán me dijo antes de morir que alguien le persigue en busca de lo que tenía dentro de baúl, nadie debe saber que hemos encontrado el mapa.

Rauda y de forma desordenada comienzo a recoger las pertenencias de Vodacce, dejándolas caer de nuevo en el interior del cofre, la prisa apremia, los pasos se acercan, casi lo tengo, una caracola más, solo una, cierro la tapa, giro la llave y escondo esta en uno de los bolsillos del pantalón del capitán muerto que se enfría junto a mí. Me mantengo en el suelo, lanzando una significativa mirada a Justin, apoyo la oreja en le pecho del capitán aparentando buscar un pulso que se que no voy a encontrar.

Tranquilidad, ante todo tranquilidad, representemos la escena de la sorpresa ante la muerte, del desconocimiento de todo lo que hemos descubierto en apenas unos minutos
.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Vie Jun 18, 2010 12:09 am

Mi vida bien vale una fortuna y ese será el precio para saldar la deuda que tenemos.-

El lord escucho complacido para el estaba mas que mejor aunque esperaba compartir el dinero con la irresistible venus, pero eso ya lo verían mas adelante ahora debían guardar las apariencias, estaba de acuerdo nadie debía saber el secreto solo el y ella, asi que escondió bien el mapa y guardo el dinero

La Vampiresa se movió y acomodó todo con una rapidez impresionante no solo era fuerte sino rápida el lord oscuro se deba cuenta cada vez mas que aquella joven era mas que una simple damisela a la que había rescatado de un caprichoso príncipe

Cuando acordó ya estaba la Vampiresa encima del capitán haciendo gala de una histriónica actuación. Llegaron el posadero el niño varios feligreses y el doctor todos contrariados y tristes por la muerte del capitán

Doctor Livessey : Vaya, al parecer era irremediable...

Unos murmullos como música de fondo, y luego se llevaron el cuerpo del capitán envuelto en una gasa blanca y lo cremaron en uno de los acantilados aledaños a la aldea con vista al mar… un sacerdote que le rendía culto a Fraxis cubrió la ceremonia y rezo hasta que la hoguera consumió el cadáver.. Durante el fúnebre corte el Lord oscuro solo miraba de reojo a Shaiya…con una sonrisa amable aunque algo seca... estaba mas pendiente a un hech oy es que era que el doctor miraba como un idiota enamorado a Shaiya, le parecía una joven diosa cincelada en alabastro oriental, por las manos de un loco artista en la cúspide de un delirio, pero el lord lejos de ponerse celoso lo vio como algo ventajoso

En cuanto lo comenzaron a incinerar, el lord le susurro a Shaiya discretamente..

Justin: Un doctor siempre es conveniente en un barco y tu tienes un gran admirador al parecer, míralo como te ve... comerá de tu mano si asi lo deseas

El regreso a la aldea fue silencioso el semblante del elfo cambio un poco a ver las luces encendidas cuando llegaron al poblado, El Lord Oscuro se le ocurrió una idea y sin consultarlo con la joven de Rais, se adelanto a la par del doctor..

Justin: Señor Medico Livessey, mi compañera y yo quisiéramos hablar con usted...en privado si es posible

El doctor no pudo disimular y sorprendido peinado su peluca tartamudeo

Lyvessey: ¿C-co-conmigo? C-Claro por favor acompáñenme a mi casa no esta muy lejos

No oculto su nerviosismo en todo el camino, se separarón de los feligreses y el posadero
Pasaron por una larga avenida de árboles desnudos iluminada por la luna, hasta las blancas construcciones que formaban su casa

El Galeno los llevó por una galería esterada y al fin nos introdujo en una vasta biblioteca, toda rodeada de estanterías con bustos colocados encima....con gran ceremonia y tono de condescendencia los invito a sentarse una vez tomado asiento trajeron un enorme pastel de pichones que colocaron en una mesita, y el lord no dudo en despacharse solito

Justin: Por motivos personales, mi compañera y yo queremos hacer un viaje de placer a una isla exótica y quisiera que usted nos acompañara.

Al doctor se le cayo empolvada peluca al escuchar la noticia parecía muy raro con su propia pelambrera, negrísima y cortada al rape.

Livessey: Y-Yo con ustedes ¿de verdad?
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MensajeTema: Re: Conquests   Vie Jun 18, 2010 1:51 pm

La comitiva no tarda en llegar, apartándome del cuerpo del capitán dejo que el doctor lo examine para que nos comunique lo que ya sabemos, está muerto. Los preparativos comienzan de inmediato, utilizando las propias sábanas de la gran cama donde reposara Vodacce lo envuelven ceremoniosamente y lo cargan entre varios hombres sacándolo de la habitación, el grupo de músicos que la noche anterior amenizara la velada se ha trasformado en banda fúnebre, entonando un réquiem solemne para un hombre que al parecer ha sido más querido de lo que esperaba.

Caminando junto a Justin, en silencio, los sigo, salimos de la taberna, ascendiendo por una ladera, el único sonido de la noche nuestros pasos y el rumor de las olas entrechocando contra el muelle, no hay borrachos en las calles, ni mujeres de vida alegre, pareciera que la noche se haya preparado para la despedida triunfal de un hombre que ha muerto con la palabra en los labios sin esperar siquiera que este sería su final.

La columna de antorchas portadas en las manos de aquellos que no cargan con el cuerpo o los instrumentos musicales son la luz que nos guía, a excepción de las lunas que casi ocultas tras las montañas parecen llorar esta noche por la pérdida del hombre que se ha guiado por sus hijas pequeñas, las fulgurantes estrellas. Subimos la montaña, ahí donde la nieve casi perenne en Drasnia aun no ha comido del verdor de la hierba, un desfiladero nuestra meta, alguien se ha adelantado creando un pequeño cadalso de madera donde depositan el cuerpo para cremarlo. ¿tan obvio veían los feligreses la muerte del capitán que se habían adelantado con los preparativos? o ¿Acaso la muerte súbita de éste escondía algo más?

No desecho ninguna de las dos opciones, un hombre con su vida y sus vicios difícilmente puede llegar a la edad avanzada y los secretos de su baúl sin duda podrían hacer que cualquiera quisiera matar con tal de hacerse con ellos.

Mis ojos se mantienen fijos en la flama de la pira, observando como las lenguas de fuego prenden las ropas de Vodacce, la brisa nocturna esparce lentamente sus cenizas mientras trae el olor a carne quemada hasta nosotros. Por un segundo imagino mi propia muerte, se que no debe distar mucho en apariencia esta, mi cuerpo consumido por el sol, convirtiéndose en ceniza, marchitando la suave y blanca piel, que se torna gris también con el calor del fuego ardiente del cielo, mis cabellos desaparecerían de la misma forma que los de el capitán, mis ropas se evaporarían... ¿que quedaría después? Viento y ceniza, viento y ceniza...

Mi existencia es ahora tan diferente, teniendo todo el tiempo del mundo, abrazada a la inmortalidad y la eterna juventud, mi belleza etérea jamás marchitada por el paso de los años, mi inteligencia viéndose avivada con cada noche y conocimiento, mi destino, el que yo misma me he forjado acercándose más, cada vez más, sabiduría es poder, poder lo es todo, esencia maldita que deseo y ansío. Tan solo en mi mano y en la de nadie más seguir con mis objetivos, tener respuestas a las preguntas que tanto asaltan mi cabeza, un libro, muchos fragmentos que unir y sin embargo, aún siendo consciente de todo lo que puedo llegar a ser, de todo el poder que puedo llegar a acumular, en este preciosos momento me siento vulnerable al contemplar las cenizas volantes de un hombre al que apenas conozco.

La voz de Justin en mi oído me saca de mi ensimismamiento, mis ojos vuelan hacia el sujeto que me indica, el doctor, sus ojos vuelan de la solemnidad cundo mira la pira al puro deleite cuando me observa a mi, los acontecimientos de esta noche no me han permitido percatarme de los sentimientos que afloran en el semblante del doctor, desde luego, el lord oscuro, tiene razón, puede serle útil en el barco, tanto para él como para la tripulación que debemos contratar, en cuanto a mí, dudo que sus artes médicas me sirvan para mucho. Más pueda ser su sangre, pues sé que atrapada dentro de un barco voy a necesitar de alguien de quien servirme cada poco tiempo para alimentarme.

Todo termina, el funeral toca su fin, ya nada queda de aquel hombre de cabellos azules que me llamaba sirena, el gentío va dispersándose, en silencio, retoma el camino para descender hasta el pueblo nuevamente, Justin se separa de mí, acercándose al médico, haciéndole una invitación privada a parlamentar con él. Una leve sonrisa, casi imperceptible, el lord oscuro es rápido en reflejos y parece que no pierde una sola ocasión, juega sus cartas y echa sus faroles, para llevarse la mano ganadora. el médico se muestra inquieto, entre asombrado y vergonzoso, pero nos invita a su casa, que no dista mucho del lugar donde nos encontramos.

Nos conduce a una gran biblioteca, no puedo menos que maravillarme ante la cantidad de volúmenes apilados en cada estantería, todos han sido tratados con mimo y estoy casi segura de que el doctor los ha leído en su totalidad, alimentando su mente con ellos. Persona inteligente pues, no debo dejarme engañar por el tartamudeo de su voz, estoy segura de que sabe manejarse y que no se le debe tomar por un idiota. Sentándome en uno de los sillones que Livessey nos ofrece, dejo que Justin tome la iniciativa de la palabra mientras da cuenta de un pastel que nos traen para cenar.

- Así es, digo finalmente. Yo misma he sido testigo de vuestro buen hacer y vuestras manos habilidosas. después de contemplar la repentina muerte del capitán, no puedo sentirme segura sin un buen médico a nuestro lado y ya que vamos a embarcarnos en una travesía tal vez algo larga, no puedo ni pensar el no tenerle junto a mi por lo que pueda surgir.- Mi voz suena gruesa y en parte coqueta, mis ojos negros como pozos sin fondo se clavan en los de el doctor, dándole intensidad a mis palabras...
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Vie Jun 18, 2010 11:18 pm

El doctor no cabía en si mismo ante las palabras de Shaiya, alabando su forma de ejercer y diciendo que n ose sentiría seguro sin un medico como el...

Livessey: Claro que si reúnen tripulación, yo mismo poseo un gran barco. No podrán imaginar una más linda goleta -un niño puede manejarla- su nombre es la catrina una coqueta chica de tonelada y media

Justin: Vaya pero no poseemos mucho dinero ¿Cómo podremos pagarle sus servicios?

Dijo Justin desde su sillón, con aire entre triunfante y cínico casi esperando una respuesta obvia

Livessey: Oh no, no por mis honorarios n ose preocupen, lo haré por gusto

Justin: Pero doctor nosotros no podríamos aceptar eso...

Livessey: No, no, desde luego que yo soy el que no podría aceptar ninguna paga, yo insisto en acompañarlos, yo estoy algo aburrido ya de esta vida del medicato, será un placer y un verdadero honor acompañarlos pero necesitamos buscar tripulación

Pese a que hablaba con Justin a la que no podía de ver es a la Vampiresa, totalmente embelesado, y mientras avanzaba la conversación de no dejaba de lanzar miradas indiscretas hacia sus pocas pudorosas formas, aunque de vez en cuando se detenis a admirar los extraños objetos enjoyados y de bisutería que adornaban sus bragas azabaches; el lord sonrío triunfante, lo tenían mas que en el bolsillo

Justin: Bueno, mi compañera y yo se lo agradeceremos mucho ¿Donde podria recomendarnos conseguir una buena tripulación?

Livessey: Yo les puedo reunir una veintena de hombres para en caso de indígenas, que es mano de obra barata y son buenos aparejadores, pero tambien se necesita gente con experiencia, conozco un antiguo marinero, que tiene una taberna y que conoce a toda la gente de mar había perdido la salud en tierra y buscaba una buena colocación, como cocinero, para volver a navegar hace unas semanas hable con el y me dijo que quería para respirar el olor del mar. Se llama Silverio, y ha perdido una pierna: pero esto lo miro como una recomendación, puesto que la ha perdido en defensa de su país.. el nos será muy útil también conoce a algunos viejos lobos de mar, gente recia, sino para recrearse la vista en ellos, pero de indomable coraje

Dos criadas vestidas con túnicas verde oscura entraban silenciosas traían un carrito con cristalería y vinos, el cristal tintineó cuando una de ellas llenó una copa con un líquido de color ámbar claro mientras la otra recogía el plato de el pastel de piñones que el lord ya se había acabado

Justin: Todo eso se oye muy bien capitán, de verdad esta seguro de que quiere usted hacerse a la mar?

Livessey: Gozo de gran salud y excelentes ánimos; como igual que un buitre, duermo como un tronco, y, sin embargo, no se me cuece el pan hasta que oiga a mis viejos tiburones dando vueltas al cabrestante. ¡A la mar! Es su gloria del mar la que me trastorna la cabeza y me llama

Justin: ¿Cuándo partiríamos entonces? A mi compañera y a mi nos urge llegar a esa exótica isla

Livesey: Si me apresuro, para mañana en la tarde podremos zarpar...

El lord oscuro se quedo pensando rascándose la barbilla dirigiéndole unas miradas de complicidad a Shaiya, aunque sus ojso se fueron fugazmente hacia sus plato y su copa vacia luego hablo

Justin: Bien, entonce debemso de rogarle que se apresure todo suena muy bien pero me acaba de entrar una duda, si Silverio tiene una taberna. ¿A quien se la dejara para irse a la mar?

Livessey: Silverio es hombre de substancia; Deja a su esposa el manejo de la taberna, y, como es una negra, le tolera todo a el, pero el lo que quiere es volver a la vida andariega.
Pueden ir a hablar con el personalmente, mientras yo preparo todo, para el viaje, en caso de que no este disponible podemos buscarle un reemplazo

Justin: Bien en ese caso podemos ir hablar personalmente con el y agradeciera mucho que usted se apresurara…

Livessey: Siguiendo la línea de las dársenas, hasta encontrar una taberna llamada “La Zalamera” que tiene como muestra un gran Catalejo de latón, ahí pregunten por Silverio digan que van de parte mia

El lord oscuro se levanto, y estrecho su mano con cierta enjundia

Justin: En ese caso capitán nos veremos mañana en el atracadero, le encargo yo y mi compañera le estaremos muy agradecidos.. ¿Verdad Shaiya?

El doctor miro con ojos esperanzados la respuesta aprobatoria de Shaiya, estaba clarísimo que todo esto lo hacia por agradarle a ella, una vez ella contesto cerraron el trato y caminaron hacia la taberna

Por el muelle había una gran multitud de navíos de todos los tamaños y aparejos y nacionalidades. En unos, los marineros cantaban a coro mientras maniobraban; en otros, estaban subidos allá en lo alto, colgando de cuerdas que parecían no más gruesas que hilos de araña.

El olor de la brea y del agua salada era omnipresente , había muchos marineros veteranos, con pendientes en las orejas y las patillas rizadas en bucles y el andar oscilante y torpe de la gente de mar. Ahí iba el lord Oscuro y la Vampiresa abriendo camino por entre una muchedumbre de gente, carros y mercancías

Justin: Todo va viento en popa ¿No Shaiya? Ver a estos marineros me hace llenarme de emoción nosotros también dentro de poco vamos a lanzarnos a la mar; a la mar en una goleta, en busca de una isla desconocida y a descubrir enterrados tesoros es como un sueño...

Y es que el lord seguía ignorando pro completo que ella era una Vampiresa, no se acordaba del hecho de que ella le había comentado sobre cierto hábitos, el ya se hacia ya sobre el barco para cuando se estuviese poniendo el sol
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MensajeTema: Re: Conquests   Dom Jun 20, 2010 10:25 pm

El médico es una caja de sorpresas, una caja grata debo añadir. No sólo se ofrece a venir con nosotros como si le hubiéramos echo la mejor y mayor oferta de su vida, si no que pone a nuestra entera disposición su barco y un número de tripulantes contratados por el mismo y sin que ésto nos cueste nada. No soy ilusa, mientras me mantengo en silencio dejando que Justin lleve todo el peso y maniobra sobre la negociación no puedo evitar contemplar las miradas del médico, que lascivas y admiratorias acarician cada centímetro de piel, me desnuda con la mirada y sé que se imagina a sí mismo rodando sus dedos por mi cuerpo, anhelando que el suyo entre en contacto con el mío de la forma más carnal posible.

Nada es gratis, nadie ofrece un barco y una tripulación sin esperar nada a cambio y sé perfectamente que es lo que espera el médico. Me espera a mí, espera que una de esas noches encerrados en el barco, mecidos por las olas y guiados por la bravura del mar me rinda a él y caiga en sus redes. No sabe sin embargo la verdad, lo que se esconde bajo esta capa de perfección echa mujer, no sabe que la profundidad de mis ojos esconde un secreto, no sabe que el terciopelo de mi piel exige un sacrificio. No sabe, que en realidad, la tela de araña está siendo fabricada por mis dedos,lentamente y sin que se de cuenta, que avance, que piensa que me atrae, que sueñe con gozarme, pues en el momento preciso seré yo quien le acune y tome de él.

Parece que las cartas se terminan y la conversación así como la comida de la que el lord oscuro ha dado buena cuenta finaliza. Tan solo una contienda más que realizar antes de embarcar, debemos hablar con un antiguo marinero ahora cocinero, que si bien a ellos les sirve como alguien que les pueda alimentar, a mi me preocupa más el echo de que pueda conocer a alguien de más valía que un grupo de esclavos nativos que puedan ser fuertes en el mar, no se me olvidan las palabras del viejo capitán, que mencionaba que para el viaje que debíamos realizar se necesitaban marineros de agua salada y no de agua dulce.

-Quedamos profundamente agradecidos doctor.- me despido del hombre levantándome elegantemente del sillón.- Jamás pudiera haberme imaginado que tuviéramos tanta suerte habiéndonos encontrado con usted en la taberna. Espero veros pronto, pues se que seréis una magnífica compañía.

Ya en la calle, el movimiento ha sido reanudado, la quietud que observara durante el entierro de Vodacce ha desaparecido, en el muelle duermen innumerables barcos y los marineros trabajan alegremente cargando cajas o anudando nudos. Tal vez preludio de lo que estoy a punto de presenciar una vez subida al navío. Justin camina contento a mi lado, satisfecho de si mismo por las dotes mostradas en la casa el doctor, sin duda, yo también estoy satisfecha con él, agradecida también de no deberle un favor a un patán sin cerebro, al menos muestra ser de valía.

No puedo sin embargo mostrar su alegría y tranquilidad, observando el atracadero y las negras aguas que debajo descansan sé que voy a encontrarme en uno de mis elementos más temidos, lo he sabido desde que he aceptado acompañar al lord oscuro, sin embargo, ahora que la hora se acerca, no puedo evitar el nerviosismo de saber que probablemente si en algún momento caigo por la borda va a ser mi final. Mi fuerza de voluntad y mi amor por la vida tal vez me hagan ser capaz de nadar, unos minutos tal vez, pero se que los impedimentos de mi raza finalmente me pasarían factura.

-Si Justin, todo va a salir de boca.- Digo sin embargo negándome a mostrar ni un ápice de debilidad.- Sin embargo... ¿Crees que pueda estar todo listo antes de el amanecer? Si no fuera así, lo mejor sería esperar a los vientos de la noche. Nos aseguraríamos el que nadie nos siquiera y podríamos descansar durante el día para no pasar las primeras horas sobre el barco indispuestos. De esta manera, le daríamos tiempo suficiente al cocinero a reunir algún lobo de mar. Por mucho que agradezca la ayuda del doctor, creo que tan solo unos nativos no van a ser suficiente para lo que tenemos entre manos, necesitamos gente experimentada. Eso me lo dijo Vodacce.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Dom Jun 20, 2010 11:24 pm

El lord oscuro se quedo callado mientras seguian caminando pro el atracadero, tenia sentido lo que decía, se había dejado llevar demasiado por la alta disponibilidad y lo facil que le ponía las cosas el doctor Livessey necesitarían gente de mas experiencia, pero el lord tampoco era ciego y era lo suficientemente perspicaz para darse cuenta de que su compañera era muy sospechosa

Justin: Tienes razon ¿ pero sabes? No te veo comer nunca, ni siquera pruebas el vino o el agua, desde que el principe te tenia prisionera no has comido nada, ni has bebido nada y duermes mucho ¿es que acaso estas enferma?

Y mientras caminaban no muy a lo lejos otra escena se desarrollaba Un tamborilero, estremecido por la brisa gélida que soplaba, empuñó al aire una de sus baquetas al iniciar la marcha de aquella fila de hombres hasta el borde mismo del cadalso. Percibiendo las miradas despreciativas de decenas de curiosos congregados.

Pero esto no le interesaba al lord quien estaba muy ensimismado detuvo la marcha y toco su hombro para obligarla a que se girara hacia el y hacer que lo miraba a los ojos quedando los dos frente a frente arriconandola un poco contra una de las estacas del Malecón marino

Justin: Se muy poco de ti,siento que ocultas algo me parece que si vamos a trabajar juntos debemos ser mas sinceros, somos los unicos que sabemos de ese mapa, ¿Por qué tienes miedo a que alguien nos persiga? Yo no vi que Vodacce se preocupara por eso, mas bien siempre lo vi muy despreocupado, a ¿que le temes? ¿Hay algo que yo deba saber…?

En tanto la otra escena proseguia un teniente Naval, presidía, circunspecto, la caminata de aquel cuarteto de piratas andrajosos y desnutridos que apenas soportaban el gravoso lastre de sus osamentas. Sin oportunidad de desquite, arrastrando los pies desnudos por los adoquines al compás sombrío de un tambor solitario, los prisioneros se encaminaban consternados hacia su destino final. Renqueantes, las heridas originadas por los castigos infligidos en un calabozo lóbrego y maloliente de una prisión militar

A todo, algunos parecían lucir bajo su aspecto desconsolador la mirada sanguinaria, inmunda y repulsiva de los viejos zorros de mar. A distancia mínima, una veintena de soldados uniformados con la pulcritud exigida a la hora de pasar revista, les escoltaban diligentes apuntándoles con sus ballestas. Atravesaban entonces ,la explanada de aquella plaza fuerte impenetrable.

Momentos antes de que las notas del tambor resonaran con su compás siniestro en las gruesos muros de la muralla, los nudos destinados a estrangular a los piratas se habían liberado de la carga pesada de seis de sus compinches, dos de los cuales, por mandato expreso del Comodor y, atendiendo a los preceptos de la justicia habían sido descendidos poco antes para su posterior decapitación y descuartizamiento, según fijaba la sentencia.

Alcanzado el punto convenido, justo frente al entaimado que sustentaba las sogas para la ocasión, Un elfo se aproximó a los reos sosteniendo entre sus manos unas hierbas que pasaba por el cuerpo de los piratas como un fúnebre preludio. Desde abajo, sus primeras oraciones pronunciadas en lengua elfica para Ariadna se apagaban entre los gritos perseverantes de una multitud que comenzó a insultarles y a arrojarles algunas piedras. Pese a ello, con las cabezas gachas y la sangre fría atribuible a cualquier bucanero, cada reo demostraba ser consciente de sus últimos hálitos de vida…
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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Jun 21, 2010 9:08 pm

Llega la hora de la verdad para mi, para Justin y para unos pocos desgraciados que suben al cadalso para ser ajusticiados. Y es que la verdad es siempre tan peligrosa, realmente, son pocos los que son capaces de afrontarla, pocos aquellos que después de que la verdad es quite la venda de los ojos los quieran mantener abiertos para seguir mirando a través de ellos bajo un nuevo prisma. No me refiero a mi naturaleza, de ella mi siento orgullosa, yo la he pedido, yo la he abrazado y yo la estoy construyendo, sin ayuda ni explicaciones, no más al menos de las que yo misma me busco.

Pero estoy segura que a aquellos hombres e incluso mujeres, con visibles gestos de maltrato y sogas anudando sus muñecas, que caminan con la cabeza gacha y los ojos vacíos, entonando su propio réquiem mientas observan los pataleos en el aire de amigos y compañeros, que se agitan con una soga en el cuello hasta que el aliento es incapaz de seguir en sus pulmones, a ellos, la verdad no les ha servido de nada. A ellos, la verdad les ha traído hasta ese momento, donde sus vidas van a tener fin.

Mirando los ojos negros que me enfrentan comprendo que Justin también busca una verdad, su brazo aferra mi hombro y su cuerpo me ha arrinconado, pregunta, quiere saber. Pero... ¿está preparado para conocer la verdad? Ante él ahora se encuentra la mujer que ha salvado, un tanto extraña cierto, pero es una simple mujer al fin y al cabo. ¿Que va a suceder cuando se entere de lo magnífico que tiene ante sí? No puedo prever su reacción. Muchos son los ignorantes que al escuchar la palabra vampiro buscan algo con lo que atravesarnos el pecho, pocos los que tras el asombro lo aceptan, asumen y siguen con la vida como hasta el momento. Justin no es necio, eso lo ha demostrado en la casa del doctor, sin embargo tiene pronto y genio, sus emociones son como un fuego capaz de arrasar.

Desvío la mirada un instante,mis ojos se posan en aquellos que van a morir y me pregunto que si hubieran tenido un buena acompañante los hubieran atrapado, si de haberlo tenido se encontrarían es esa misma situación esa misma noche. Justin si bien no me ha salvado la vida me ha sacado de una situación muy difícil, eso debiera hacer que confíe en él. Sin embargo no es determinante, pero ambos nos vamos a embarcar en una empresa conjunta, una contienda de la que estoy segura que no estará exenta de peligros, ahí seremos él y yo, el 0pobre capitán tan solo una pieza entre nuestras manos y si, le debo sinceridad antes que nada. O nosotros mismos podemos acabar como esos desgraciados que expiran a tan solo unos metros de donde nos encontramos.

Me envaro, suspiro y le miro, a apenas unos centímetros de mí, nuestras alturas son casi parejas, no tengo que alzar el rostro para mirarle fijamente a los ojos. Mi semblante se torna serio, no frío, pero si sereno.

-Me preocupa que nos sigan porque el capitán sospechaba que alguien estaba tras sus pasos y tras el mapa, si bien a ti te mandaba a por huevos y ron, en mi, en su sirena fue en quien decidió confiar antes de su muerte.- Respondo finalmente.- Sin embargo, no es eso lo que quieres saber.- Mi mano baja hasta su brazo, el cual aún aferra mi hombro, toca sus dedos.- Sientes mi piel. ¿No la notas demasiado fría?.- Guiando su muñeca, hago que sus dedos resbalen hacia arriba, hasta mi garganta.- ¿Notas mi pulso? Créeme, está ahí, es lento, muy pausado, demasiado pausado, tan diferente al tuyo. Dices que no como, que no bebo. Te equivocas.- Mi mano abandona la suya para acudir a su propia garganta.- Lo hago, me alimento y sobre todo bebo, solo que aún no lo has visto. Quieres saber si estoy enferma o que soy.- Mi brazo cae de nuevo, abandonándole y quedando suspendida a mi costado.- Soy una mujer eterna.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Jun 21, 2010 11:54 pm

El lord oscuro, de siempre tempestuoso carácter y lujurioso en sus modos, se mostró altamente susceptible ante la presencia de la vampir, ahí frente a frente cara a cara… drogado por el seductor baile de grises y plateados de la piel de Shaiya

Podía sentir su piel si, era fría, luego toco su garganta, no, no había pulso que sintiera aunque ella decía que si…

Demasiado absorto en ella estaba ajeno de lo que sucedía alrededor, demasiado concentrado en ella como para fijarse siquiera en lo que decía había ciado embrujado su boca se acercaba a la suya dispuesto a morder su labio cuando un transeúnte, un anciano obeso tropezó con el haciendo que se apartase rompiendo el embrujo

Viejo marino: Lo siento joven esto esta atestado no fue mi intención


El lord se quedo perplejo unos segundos su mirada confundida y turbada ¿Qué habia sido eso, se alejo instintivamente de la joven de Rais, comprendió que era demasiado peligrosa para el, por un momento se había abandonado totalmente de si, recordó cuando la vio recostado y acariciado, la piel no olvidaba tampoco, lejos de enojarse con el aquel despistado sujeto lo había salvado de perderse totalmente en sus instintos

Ya una vez con prudente distancia recordó cada una de sus palabras, ¿Una mujer eterna habia dicho?

En tanto la otra escena proseguía la ceremonia de ejecución cerca de ellos se desarrollaba rápidamente el teniente habia tomado la palabra

Teniente : Con su muerte, estos hombres se unirán a los piratas ejecutados ayer, por lo que la sentencia se dará por cumplida y archivada - dijo informando al público con voz potente - . De este modo, con los ciudadanos y ciudadanas de este puerto como honorables testigos, sus nombres quedarán inscritos junto con el de los ya fallecidos
¿Y que ocurre con Svelov ? clamó una voz entre losmuchos asistentes.

- Eso, ¿que sucederá con Svelov?

He oído decir que ese hijo de perra es capaz de burlar hasta la muerte - le apoyó otra.

-¡Maldito hijo de puta que se ha librado de todo! - volvió a pronunciar la primera vez mascando sus palabras, mirando a uno de los pirata que tenía la soga tan ceñida al contorno de su cuello que ya le impedía tragar saliva con normalidad.

Teniente: Debéis tener calma - intervino gesticulando con sus brazos de arriba a abajo acallando las voces procedentes de la parte baja de la muralla- A él también le llegará su hora. Si algo es cierto es que Bairack dispone de cobijo para todos, nadie se escapa de la ley arendiana y ese pirata pagara su traición al nuevo regimen

Al terminar aquellas palabras, un murmullo prolongado de tranquilidad precedió a un nuevo mutismo mientras el ayudante del verdugo descendía de la plataforma con la agilidad manifiesta de su corta edad.

El primero de los piratas con sus ojos anegados de lágrimas, se orinó en los pantalones gastados y comprobó cómo el líquido dorado descendía cálido hasta resbalar por sus piernas patizambas y gotear por sus pies, ya ligeramente de puntillas a fin de no comenzar a asfixiarse por la tensión de la cuerda. Era lastimoso y todo un castigo sin parangón presenciar cómo aquel hombre, presumiblemente tan bravío en alta mar, despertaba las risas degradantes de los niños que le apuntaban macabros con el dedo mientras se desmoronaba apresado por el pánico

El tambor comenzó a sonar en un redoble. La gente se acercaba mas y mas haciendo que el lord y la vampiresa tuviesen que moverse de lugar la gente se apretujaba cada vez mas para ver el espectáculo

Arreció de nuevo una ligera brisa.El teniente apretó los labios, retrocedió un par de pasos y alzó decidido su brazo diestro alternando instintivamente la mirada entre el público y el verdugo, que ya mostraba su impaciencia por accionar el mecanismo que deslizaría las compuertas

Los condenados se percataron de que las sogas se tensaron un poco más, lo suficiente para comenzar a carecer de aliento antes de que sus cuerpos colgaran faltos de apoyo. Bajo las tablas, como una rata inquieta perseguida por el gato de a bordo en el interior de la bodega, sintieron un movimiento extraño de alguien que parecía inspeccionar las bisagras de las trampillas que se abrieron de súbito dejándolos caer al vacío, y sin remedio, en los nefastos brazos de la muerte la tirantez extrema de la sogas junto a la violencia del suceso, bastó para quebrar los huesos de sus cuellos como madera podrida
El lord oscuro volteo a ver a Shaiya para ver cual era su impresión al ver aquella escena, sin olvidar sus palabras, una mujer eterna, se preguntaba si ella seria invulnerable de encontrarse en esa situación, pese a lo impactante de aquella escena, no podia olvidar lo que habia sentido al estar tan cerca de ella

La gente comenzó a dispersarse, el lord oscuro le hizo la seña para que siguieran caminando hacia la taberna, siguió con el interrogatorio, mientras caminaban esta vez manteniendo su distancia. Empezó a atar cabos una mujer sin pulso o con puslo casi nulo, la piel fria, que bebía mucho y que no podía salir a la luz del sol, le angustio un poco el solo pensarlo pero precisaba saberlo con exactitud

Justin: ¿Asi que una mujer eterna?, en verdad, eres sobrenatural, casi enloquezco sino fuera por ese señor anciano, ¿ Eres una especie de deidad o un vamp...?

No se atrevía a pronunciar aquella palabra, pese a que era obvio..

Ya se divisaba la taberna con el catalejo de latón en la entrada. Era un establecimiento pequeño y de muy buen aire. La muestra estaba recién pintada, las ventanas tenían lindas cortinas rojas y el suelo estaba limpio y enarenado. Tenía una calle por cada lado y sendas puertas abiertas en cada una, lo cual daba bastante claridad a la sala, grande y baja de techo, a pesar de que flotaban en ella densas nubes de humo de tabaco.

Los parroquianos eran, por la mayor parte, navegantes, y hablaban con lenguaje bastante prosaico
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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Jun 22, 2010 5:19 pm

Espero su reacción en silencio, observándole. Por un momento, el mundanal ruido de al rededor desaparece, los próximos ajusticiados dejan de existir, no hay barcos ni mar embravecida, tan solo esos ojos negros que mi miran con intensidad y el aroma de su piel que flota suavemente hasta envolverme. El palpitar de su arteria en la garganta, que se ha acelerado tras mi contacto, durante su contacto. Mis labios se entreabren en una queda respiración, sus ojos se desvían hacia ellos, rojos, húmedos. ¿Que está pasando?

Un empellón y todo se funde, quebradizo ha sido el hechizo de su mirar, ahora turbado y confuso, yo misma sacudo la cabeza, haciendo que mi ondeante cabello vuele junto a mi rostro, desvío la vista, regresa el mundanal ruido y de nuevo el aire parece brotar de la nada, haciendo más gélidos los espacios que ahora tras un paso atrás nos separan.

En los pocos segundos que el limbo nos ha atrapado, el lugar se ha llenado de curiosos, gente austera, de clase baja, llana, del pueblo, una sociedad a la que nunca he pertenecido, ni siquiera cuando mis días y mis noches tenían un final determinado, una sociedad a la que nunca he entendido. Pues se agolpan para mirar como la existencia de unos está a punto de serles arrebatada por el aliento de sus labios. Es posible, que para mi que he presenciado tanta muerte y he causado otra tanta, este no sea un espectáculo digno de emoción, desde luego, no comparto las risas cínicas, los insultos lanzados al aire, el avergonzar a alguien que ya lo ha perdido todo, que ni siquiera es dueño de su cuerpo y que en unos segundos verá su final y tendrá que rendir cuenta de sus pecados.

El alguacil, sobriamente empelucado, pasea tras los hombres a quienes se les ajustan las sogas al cuello, mientras con voz potente que llega a todos rincones de aquella austera plaza recita pergamino en mano cuales son los delitos por los que tienen que pagar. El verdugo, de hombros anchos y cara descubierta se acerca a cada uno de ellos, asegurando el nudo de la cuerda, apretándolo hasta que se escucha un jadeo proveniente de los reos, estos miran al frente, a aquellos que se ríen de su desgracia.

Piratas los ha llamado el alguacil, hombres de la mar, saqueadores, asesinos, despojos de la sociedad, hombres que se labran su propio destino, vanagloriándose de el poder de las armas, de infundir el miedo en las almas de sus contrincantes, se labran una leyenda, cuentan mil historias a cerca e ellos de las cuales solo la mitad son ciertas. Pero siempre es destacable una cosa en todos y cada uno de ellos, su bravura, su fuerza y valentía, su capacidad de enfrentarse a los mayores de los peligros, su sangre fría y pocos escrúpulos. Y ahora, ¿Que queda de ellos? Apenas una sombra, apenas el nombre que los ha echo famosos, pero de ellos nada, lo que antes era bravura ahora es temor, lo que antes era fuerza ahora es debilidad. Ojos lacrimógenos, incontinencia, aquí está el ser humano, el lord oscuro, razas diferentes, pero ambas tienen algo en común, mueren. Y se aterran ante la visión de ver terminados sus días.

La trampilla bajo sus pies se abre, cuelgan suspendidos en el aire, se escucha el chasquido del cuello al quebrarse, los pies se balancean sin fuerza, a suerte del viento y de la propia gravedad, algunos de ellos aún mira el mar con los ojos vacíos, su fiel compañero, los vítores de los espectadores no se hacen esperar, se vanaglorian de la muerte de aquellos piratas. Patanes, ovejas que ven y celebran cómo el rebaño contiguo ha sido descuartizado. Nunca entienden, que estos ajusticiamientos públicos se hacen por un solo motivo, para que sus cabezas huecas olviden sus problemas, sus enfados con los gobiernos y sus propias quejas.

La seriedad se refleja en mi rostro, la dureza en mis labios, el respeto en mis ojos. Seriedad ante la situación, dureza ante los espectadores, respeto por los hombres que algún día fueron y de lo que hoy no queda nada. Tan solo muerte y cuellos rotos.

Siento a Justin nuevamente, con un gesto me indica que es hora de reanudar la marcha. En silencio camino junto a él. A una distancia prudencial, la que nos permite el concurrido lugar. Aún no ha reaccionado ante mis palabras, ante la verdad que le he revelado. No se si no piensa hacer o decir nada al respecto o si simplemente está embargado por lo que acaba de presenciar. Finalmente habla.

- Lo sabes bien Justin, no hace falta que ponga en mis labios la palabra que ronda en tu cabeza.- Mi única respuesta.

La taberna a la que en un principio nos dirigíamos finalmente hace acto de aparición, la noche está en su apogeo, sin embargo, el lugar es limpio, ordenado y elegante, todo lo contrario de lo que se podría esperar de una ciudad portuaria. Traspasando el linde de la puerta, observo el lugar con detenimiento, podría detenerme en su estructura o su decoración pero busco otra cosa, al dueño del local, un hombre grande con una pata de palo, o en su defecto a su mujer una negra que regenta a su lado el local.
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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Jun 22, 2010 8:41 pm

El lord oscuro se quedo callado y solo asintió a su comentario, era obvio no necesitaba decirlo, no pudo percibir desdén o resentimiento en sus palabras, sin un atisbo de emoción en su voz, solo parsimonia, aquello le dejaba con muchas interrogantes, Un vampiro se suponía que eran poderosos a lo mejor el príncipe del que la rescato tenia alguna especie de poder, sobre ella el lord había oído hablar tanto de ellos pero no sabia hasta que punto era o no cierto, todo lo escuchado, una lluvia de preguntas venia a su cabeza, pero no era el momento, ya tendrían mucho tiempo en las largas noches de altamar para hablar

Una vez entrado al lugar hallaron un par de lugares libres en la concurrida barra el cual el lord ni tardo ni perezoso, le hizo un gesto a su compañera para que lo siguiera y los alcanzaran antes de que se los ganaran se abrieron paso entre la aglomeración de gente y llegaron a ella.

Un marinero viejo, de pelo gris y cara de caoba- con aire borreguil, enrollando un pedazo de tabaco de lo que ellos acostumbran a masticar atendía la barra, en cuanto los vio los atendió

Scurvy pidió dos tarros de cerveza , aunque sabia que el de ella seria solo una pantomima, el lord tendría que habituarse al modus vivendi de su bella compañera

Mientras esperaban salió un hombre de otra habitación lateral, y en cuanto lo vieron estaban seguros que era el tal Silverio que les habia dicho El doctor Livessey

Tenía amputada la pierna izquierda por junto a la cadera, y bajo el brazo derecho llevaba una muleta que manejaba con maravillosa destreza, saltando de aquí para allá como un pájaro. Era muy alto y muy fuerte, con cara tan grande como un jamón..., fea y pálida, pero despierta y sonriente. Estaba, por lo visto, del mejor humor, pues no dejaba de silbar,y cantar mientras iba de una mesa a otra, con una palabra jovial o una palmada en el hombro para los parroquianos más favorecidos.

Silverio: Ja Ja Ja y una botella de ron, el vino y Bariack se llevaron el resto..

La misma canción que solía cantar Vodacce

El lord oscuro volteo a ver a Shaiya con una sonrisita satisfactoria

Justin: Ese es nuestro hombre espérame aquí, ire a decirnos que venga a acompañarnos para hablar de negocios

El lord traspuso el umbral y fui derecho adonde estaba el hombre, apuntalado con la muleta, hablando con un parroquiano.

Justin: -¿Es usted Siverio?

Silverio: -Sí, hijo mío -contestó-; así es como me llamo. ¿Y quién puedes ser tú?

Justin: Soy un enviado del Doctor Livessey…

El estrechó si mano en su puño grande y firme.

En tanto unos drows que la habian echado el ojo a Shaiya desde que entro, no perdieron la oportunidad al ver que su musculoso compañero estaba ocupado para ir con ella sin perder un segundo, mientras ella veia Como Justin Hablaba con Silverio a lo lejos Shaiya sintió como dos Drows se le acercaron y uno de ellos le toco atrevidamente la pierna, la manasa se poso comoda e insolente en el muslo de Shaiya

Drow: Disculpe preciosa...

Dijo divertido como si se excusara por su atrevimiento, al tiempo que la tomaba rápido por la muñeca, su compañero hizo lo mismo, poco nivel de reacción tuvo la Vampiresa en sus caras se veia un toque maligno.

Drow2 : ¡Que mujer tan espectacular!, y que piel tan perfectamente suave, Y que embriagante perfume de Patchouli, jamás había visto una mujer tan bien formada seguro valdrá cientos de coronas en el mercado negro

Comentan, mientras la forcejearon, haciendo que la joven de Rais quedo recostada boca abajo sobre la mesa con aquel movimiento que duro segundos, sus manos a las muñecas de ella, toda la fuerza de ambos por colocarle sobre la tabla, la cuerda era mostrada, con ella se le ataron las manos, una gruesa tira trenzada de piel de minotauro

Drow1: ¿Has dicho venderla tonto? De ninguna manera, me la quedare, pro favor preciosa no opongas resistencia, no queremos lastimarte

Justin volteo y vio como estaban sometiendo a su compañera se quedo viendo perplejo al ver la escena, no era no era que no la quisiera ayudar, pero quería ver cuales eran sus poderes y que haría ante ellos…


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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Jun 22, 2010 10:11 pm

Dos lugares en la barra nos esperan, regateando habilidosamente al gentío nos movemos e forma sibilina hasta el lugar, llamando la atención de aquellos delante de lo cuales pasamos. Es el sino de mi existencia, los ojos siempre perennes en mis curvas, miradas lascivas que acarician mis muslos, se tientan con mis caderas, se imaginan ascendiendo por mi estómago y coronando mis pechos, todas las miradas dicen los mismo, humanos, lord oscuros, todos los hombres pecan del mismo defecto, tienen la misma carencia y finalmente el mismo instinto.

Pero ¿Acaso no me sirvo yo de ello cuando lo necesito? Utilizándoles como plato de buen gusto, mi cuerpo es mi templo, mi belleza la baza con la que juego, gasas azules, trasparentes acarician centímetros escogidos de mi piel, encaje negro, enjoyado y de cuero tapan escasamente aquellar partes pudendas, haciendo que la imaginación del hombre se altere, imagine, desee arrebatar, rasgar y conquistar. Creada para seducir, amaestrada por mi misma para engatusar. Le elegancia en mis movimientos hace que lo poco pudoroso que pueda parecer mi cuerpo, se elimine por una esencia ancestral, de mujer fatal, de aquellas que todos desean, pues saben que llegar hasta el regalo que esconde bajo sus capas es difícil.

Esta noche, no es diferente a todas las demás. He podido sentir los ojos posados en mí, las feromonas volantes de los hombres volando por el ambiente, llegando hasta mi nariz. Sentada en la barra y tomando entre mis manos una jarra de cerveza que no pienso tomar dejo que me contemplen, que ironía sería molestarme por ello. Pues yo misma lo propicio. Mi cabeza se alza y mis ojos brillan.

El hombre a quien buscamos hace aparición, en vez de llamarlo, Justin decide levantarse y abandonarme en la barra para tratar con él a solas, no llego a entender la actitud de mi compañero, si ambos nos estamos embarcando en la misión juntos y me ha pedido sinceridad, ahora debería dejarme que me entere de los asuntos primordiales por mi misma, no dejándome a recaudo de la barra y las cervezas.

Una mano en mi muslo, dedos largos y fríos, mis ojos abandonan el negocio y acuden a mi propio cuerpo para descubrir un brazo al cual acompaña una voz de disculpa que sin duda no siente, enfrento la mirada del hombre, se trata de un elfo de la noche, de aquellos que como yo huyen del sol. Sin embargo, a diferencia de él, no manoseo lo que no me pertenece.

- Aparta tu sucia mano de mi…

No puedo terminar la frase, me aferra violentamente por la muñeca, con estupor le observo y forcejeo, no es más que un elfo, soy más fuerte que él. Pero no está solo, hay un segundo amigo, tan vicioso y mal educado como él. De aquellos que se adueñan de lo que les parece bonito, parece ser que soy su nuevo capricho.

A mi mente acude el calvario sufrido a manos del príncipe, la vejación, la violación, la exhibición y debo admitir que por primera vez en toda mi vida me bloqueo, mi cuerpo se paraliza y tardo varios segundos en reaccionar a lo que está pasando. No es hasta que me veo a mi misma golpeada contra la barra, boca abajo y sintiendo la soga anudándose alrededor de mis muñecas cuando empiezo a reaccionar.

Pero primero miro a Justin, se ha percatado de la jugada, sin embargo sigue estático, mirando tranquilamente el suceder de las cosas. Tampoco me entra en la cabeza como nadie en una taberna atestada no hace nada y pone fin a esta barbarie. Tal parece que voy a ser yo sola la que ponga las cosas en jaque. Un leve gruñido comienza a ascender por mi garganta, mi pecho aplastado contra la barra apenas me deja respirar pero sin embargo, el sonido es audible. Girando la cabeza miro a ambos elfos, ocupados deleitándose en mí y en mis sogas.

- ¿Cómo lo habéis descubierto?- Susurro.- ¿Cómo os habéis dado cuenta de que me gusta que me aten? Si, seré tuya, esta misma noche pero primero, mírame, deja que mis ojos vean los de el elfo que ha sabido encontrar mis más secreto deseo.- Mis pupilas comienzan a expandirse peligrosamente mientras que el negro de mis ojos comienza a adquirir el matiz dorado del serpentis.

Un simple contacto visual y estaría completamente paralizado, mientras mis manos trabajan afanosamente por hacerse con la daga que se esconde en la parte de atrás de mi cintura, justamente donde han ido a parar mis amarres.
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