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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Jun 22, 2010 10:48 pm

Los Drows no le hacen caso a sus palabras, están demasiado ensimismados en nalguearla y agasajarla, mientras la seguían atando,.No eran hombres de muchas palabras, rápidos y expertos cierran las ataduras a las manos de la espalda, lamentablemente ella no podría romper cinco tiras de piel de Minotauro trenzadas en una fuerte cuerda, atan las manos juntas, uno le detiene la espalda fuertemente contra la barra el otro, con una cinta mas larga intentaba atar los tobillos con las puntas, para dejarle un rango corto de movimientos a los pies, se han perdido segundos hablando en ves de actuar, al parecer ese ha sido el error de esta vampiresa

Empero el Drow que la estaba sobando decide jalarle los cabello pero al toparse sus ojos que se había vuelto oro liquido dejándolo inmóvil presa del serpentis, instintivamente da una patada hacia los genitales del otro. Pero esta da en la rodilla del Drow, un crujir se escucha en los huesos, se dejo caer con la cuerda

El lord oscuro pese a que ella estaba manejando la situación relativamente bien itnervino se adelanto un poco, tomando a uno de los drows por un hombro para apretarlo en su mano, haciendo crujir la clavícula antes de lanzarlo contra la barra, donde el marinero tabernero lo agarra, de la nada sale una mujer gorda negra y le estrella una botella en la cabeza

En tanto la vampiresa logra hacerse de su daga mientras el otro Drow esta inmóvil a su merced Pero Silverio se adelanta y dándole un muletazo en la nariz, con el crujir del hueso el Drow cae hacia atrás, con las lagrimas en los ojos. Se incorpora y sale corriendo

Justin: Tras el es un maldito Drow!

Silverio: -No me importa un maravedí lo que sea. Pero se ha ido sin pagar el gasto. ¡Harry, corre tras él y atrápalo!

Uno de los concurrentes, que estaba junto a la puerta, se lanzó en su persecución. Justin lo siguió corriendo tras ambos, el hombre de la muleta se acerco a Shaiya quien ya se habia librado de sus ataduras

Silverio: Lamento lo ocurrido señorita ¿Esta usted bien? Por favor permítame ofrecerle u trago fuerte, después de este suceso le sentara bien, la casa invita por supuesto, esos malditos Drows me espantan la clientela y encima huyen sin pagar, Por favor venga conmigo a la barra

Mientras esperaba su respuesta no cesaba de moverse, renqueando con la muleta, de un lado a otro, El gordo tabernero y la esposa de Silverio sacaba al otro Drow luego de desvalijarlo para arrojarlo a uno de los contenedores de basura a lado del catalejo

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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Jue Jun 24, 2010 12:59 pm

No escuchan mis palabras demasiado extasiados por lo que ven y por lo que tocan, las sedas de mis piernas y mi trasero se pegan a mi piel tras sus dedos que recorren ambas con una lujuria impropia. Sigo debatiéndome, contra la barra, intentando forcejear con las cuerdas, sin embargo, deben de estar echas de un material muy resistente, pues no soy capaz de forzarlas y librarme de mis ataduras.

Pero la balanza se inclina a mi favor,cegados por su propio instinto tal vez alentados por mis palabras, uno de ellos aferra mi cabello alzándome el rostro de forma violenta hasta el suyo. Donde se topan con sus ojos, ámbar, dorado, el color líquido del poder que aflora a mis ojos, nada queda ya del negro, solo el hechizante mirar del embrujo de la serpiente que muerde y paraliza. No tiene nada que hacer, mi serpentis ahora es poderoso, más poderoso que cuando lo adquirí, siendo casi totalmente capaz de controlarlo, aquel que mire mis ojos en ese estado, estará bajo mi merced sin remedio. El elfo cae bajo su maldición, y queda suspendido en el aire, estático, cual escultura de piedra, pero de carne y hueso.

Sin apartar la vista del elfo paralizado, pues el serpentis desaparecería, intento ubicar la posición del segundo, él acaricia mis piernas, bajando por las pantorrillas hasta los tobillos, intuyo que quiere atármelos de la misma forma que ha anudado mis muñecas, así que debo ser rápida, tanteando lanzo una fuerte patada buscando su entrepierna, pero al no tener campo visual, mi golpe falla, alcanzando sin embargo la rodilla, el chasquido del hueso no se hace esperar, así como el aullido de agónico dolor ante la fractura.

El caos se siempre a mi alrededor, Justin parece reaccionar finalmente y ataca al drow al que he pateado, por mi parte, consigo hacerme con mi daga y cortar las ligaduras de la cuerda que caen al suelo arremolinándose junto a mis pies, estoy más que dispuesta a abrir la garganta de aquel elfo que tengo delante de mí, soy consciente de que su sangre puede alterarme, que puede traicionarme y descubrirme, sin embargo, no puede quedar sin castigo. Pero alguien se adelanta a mis intenciones. Una muleta de madera se estrella contra el rostro del elfo, rompiéndole la nariz irremediablemente, este, parpadea en el suelo, mirándome, sin entender bien lo que ha pasado, pero reacciona prontamente, saliendo corriendo por la puerta como alma que lleva el diablo.

Las órdenes son dadas, el portero y el lord oscuro sale en pos de él, tal vez para ajusticiarlo, realmente su suerte no me importa, el otro elfo, se encuentra derribado en el suelo, inconsciente, a su alrededor los cristales de una botella rota y el liquido conteniente esparcido a su alrededor, por lo visto, alguien se la ha estrellado en la cabeza. Entonces veo a la mujer gorda y negra que rebusca entre sus bolsillos para ver si encuentra algo de valor. La mujer del cocinero a todas vistas.

Una voz llega hasta mi, en tono de disculpa, mientras guardo la daga que no he llegado a utilizar me vuelvo hacia el hombre que ha hablado, se trata del propio Silverio, el mismo que ha dado el muletazo al drow, dueño de la taberna y aquel por el que hemos venido hasta aquí. Aún gélida como el mismo hielo, asiento, aceptando sus palabras, mientras regreso a mi lugar en la barra.

- No se puede esperar mucho de hombres como esos. Y por desgracia abundan más en ciudades como esta.- le contesto.- Así que finalmente me encuentro con el famoso Silverio, el doctor nos ha hablado bien de tí y eres el único motivo por el cual llegamos hasta tu taberna. Mi nombre, es Shaiya.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Vie Jun 25, 2010 9:15 am

Un poco seca y algo indignada la Vampiresa atiende a Silverio con cierto desdén femenino y lo acompaña la barra, la obesa negra luego de llenarse los bolsillos con el dinero del Drow comulga gustosa la petición silenciosa del cocinero de servirles nuevos tragos manejado la muleta con singular maestría y caminando como si no necesitara la otra pierna

Escucha con atención lo que la apetitosa hembra tiene que decir al respecto del reciente suceso y…

Silverio: Encantado Shaiya. La verdad señorita es que si, aunque si le soy sincero una jovencita como usted no debería estar en un sitio como este, vamos n oem malinterprete, mujeres como usted iluminan el día a cualquiera, su compañero me decía que querían hacer un viaje a la isla exótica, puede contar conmigo, yo conozco gente de experiencia con la cual hacerme a la mar pero...¿cual es le motivo de ese viaje? ¿Por que razón rodearse de pelafustanes y lobos de mar de tal calaña?

Minutos después Entro Justin con el Drow noqueado y cargado a sus espaldas...y con una expresión algo sombría

Silverio: Oh! veo que su compañero ha regresado entréguele el Drow a mi esposa, ella.

Justin: No es necesario señor Silverio, tengo planes para este sujeto, sino le molesta me gustaría regresar a casa del doctor Livessey ahí tendremos un poco mas de privacidad, como usted puede ver, mi compañera despierta muchas tentaciones y pasiones bajas

El Viejo marinero sonrío algo bonachón y le dijo con tono afable

Silverio: Como gustes hijo mio, yo estoy mas puesto que un calcetín, le dire a mi esposa que le avise a un par de amigos que pronto nos haremos a la mar... y ahorita ire con ustedes a arreglar los detalles de el viaje… Permitanme un segundo

Se retiro rapidamente hacia la cocina dejando solos a Shaiya y al hijo del fuego y este algo receloso dijo:

Justin: ¿Estas bien?

Y casi al minutos salio el cocinero listo para emprender el viaje de regreso a la casa del galeno

En la corta caminata por los muelles la compañía de Silver fue agradable pues iba dando explicaciones de los diferentes barcos que veían, de sus aparejos, tonelajes y nacionalidad, y de las maniobras que en cada uno se hacían: en uno estaban descargando; en otro, recibiendo el cargamento; en un tercero, preparándose para zarpar. Y de cuando en cuando les contaba algún sucedido de barcos o marineros, o repetía una frase náutica, El lord escuchaba atento con el lord sobre sus hombros
Cuando llegarón a la mansión se veía por unos de lso grandes ventanales al doctor Livesey hablando con un viejo gordo lleno de tatuajes y viejas heridas, testigos fieles de un pasado bucanero, de ir a bordo de la goleta para hacer una visita de inspección.
Marinero: Esa coqueta se esta pudriendo en el muelle, cada día que la miro puedo sentir como desea surcar los bravíos mares

El lord antes de entrar a la casa, quedandose en le zaguán le dijo al cocinero…

Justin: Vayase adelantando, yo tengo algo que hablar con Shaiya

Silverio: De acuerdo ire a saludar al doctor

En cuanto el marinero se alejo lo suficiente hasta que se perdió de vista y su muleta dejo de oirse contra el suelo el lord bajo al Drow al suelo

Justin: Si quieres cenar algo este granuja esta a tu disposición…
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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Vie Jun 25, 2010 1:23 pm

Tranquila ya sosegada y recuperada la normalidad y la calma, observo a Silverio, el cocinero, viejo lobo de mar, el hombre puede resultarnos útiles a bordo de un barco, sin duda su experiencia puede hablar por si sola y desde Lugo cuenta con más pericia sobre las bravas aguas del mar de la que yo jamás contaré. Su para de palo, no parece un impedimento, pues en todo momento se mueve con soltura, la muleta pareciese una tercera pierna de la cual se aventaja más que hacerle parecer alguien con una minusvalía resultaba todo lo contrario.

- Si así fuese, una mujer como yo debiera permanecer encerrada entre las cuatro paredes de una casa o una celda sin ventanas, puedo asegurarte que he visto hombres elegantes y con dignas posesiones mucho más viles que ese drow.- A mi cabeza afloraron los recuerdos, recuerdos de el príncipe que me había echo su prisionera y que no se diferenciaba mucho de un tío que tenía cuando era humana, había muerto había ya unos años, antes incluso de mi trasformación, tan solo quedó con vida su hijo, al cual había visto tan solo en una ocasión siendo niña, pero del cual estaba segura habría heredado las perversiones de su padre.- ¿Qué puede hacer que quiera embarcarme en un barco? ¿Acaso la aventura de la vida no es suficiente motivo?

No pienso desvelar ni uno solo de los puntos de nuestro objetivo real, no sin saber antes si este hombre es de fiar o sin saber la opinión de Justin al respecto. Mi acompañante de negro cabello aparece entonces por la puerta, con cara de pocos amigos, parece que la pelea no ha despertado su buen humor, aunque a claras vistas ha resultado victorioso ya que porta al elfo inconsciente sobre sus hombros.

Haciendo los arreglos pertinentes, habiendo hablado todo lo que se tenía que decir en el lugar, esperamos apenas unos minutos a que Silverio recogiese sus pertenencias y se despidiera de su esposa, a la cual encargaría el mantenimiento de la posada y el envío de varios recados para reunir una flota adecuada para el viaje. En los escasos minutos en los que el lord oscuro y yo nos encontramos a solas en medio de una atestada taberna, este se preocupó por mi bienestar.

- Desde luego podría haber sido peor. Me encuentro perfectamente. Y, supongo que debo agradecerte de nuevo…- Odio dar agradecimientos, suenan en mi boca como trapos sucios o comida pasada, no, no soy una mal agradecida, sin embargo, el tener que agradecer a alguien que me ayude, significa que no he sido capaz de valérmelas por mi misma y esto, es algo que me molesta. Sin duda, aun soy joven, como humana lo hubiera sido, como vampiresa, apenas unos años han pasado desde mi abrazo, quedan muchas cosas que aprender, mucho camino que recorrer para ser perfectamente capaz de hallarme con mi nuevo ser, mis nuevas habilidades y poder llegar a la plenitud que ansío, una perfección de poder físico y mental, una combinación letal.

En la calla de camino hacia la casa del doctor, me mantengo en silencio, escuchando a los hombres tener una charla distendida y jovial sin ningún tipo de relevancia, los marineros siguen trabajando en los puertos pese a las tardías horas de la noche, lo que puede indicar que en varias horas haya una buena marea que impulse a los navíos a emprender el viaje, tal vez se ala misma marea y los mismos vientos con los que debamos mecernos nosotros mismos para comenzar esta nueva etapa en el camino. Lo desconozco, solo se una cosa, dista poco tiempo para el amanecer, puedo sentirlo en el cosquilleo de mi piel, si esa marea se da durante el día, no voy a poder ser capaz de embarcarme por mi misma.

Llegamos a la casa del doctor, sin embargo no entramos, Justin y yo no. El lord despacha a Silverio, el cual obediente nos deja a solas, miro con curiosidad a mi compañero, sin saber que quiere de mí, tal vez ultimar alguna cosa antes de emprender viaje, compartir conmigo alguna idea o presunción… Podría esperar cualquier cosa, cualquiera menos la que me plantea.

Dejando caer el inconsciente cuerpo del crow al suelo me lo ofrece, una ofrenda de sangre y carne hacia una diosa de la noche. Mis ojos brillan con el fulgor de mil estrellas mientras mis colmillos comienzan a crecer dentro de mi boca bajo la perspectiva de un festín élfico, sin embargo, aún observo al lord, sin comprender como alguien puede ofrecer la vida de otra persona, o si realmente quiere observar como doy cuenta de ella. Tal vez sea fascinación morbosa, tal vez sea la primera mujer de mi especie que conoce y desee contemplar el espectáculo de la sangre abandonando un cuerpo para sumirse en otro.

- Este no es el lugar.- Nos encontramos demasiado a la vista. Alzando yo misma el inerte cuerpo del elfo, comienzo a caminar con él hacia una arboleda cercana, pero antes de llegar a ella me detengo, alzo la cabeza y miró hacia atrás sobre mi hombro.- No es necesario que veas esto Justin.- Mis pupilas ya se han dilatado y los colmillos son perfectamente visibles.

El pequeño bosque que probablemente pertenezca a los jardines privados del doctor son un parapeto perfecto, depositando el cuerpo sobre una capa de hierva verde, me arrodillo junto a él, despejando por completo el pecho del elfo y apartando la camisa de su cuello, ladeo la cabeza para observar la arteria principal, el olor a la sangre asciende, la siento, pulsante, caliente, agolpándose en mi cerebro, no puedo esperar más, mi boca se abre, mis colmillos arañan su piel, perforan su vena. La sangre rezuma a borbotones dentro de mi garganta, plenitud, oh, salvaje sensación de poder que llena mi cuerpo, lentamente, suavemente y con elegancia.

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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Vie Jun 25, 2010 10:54 pm

El lord oscuro observa atónito la escena, la había sorprendido como una mujer aparentemente frágil levanta al elfo oscuro con relativa facilidad, el ver como ella se alimenta de el, lo deja impresionado, el lord se pregunto ¿Como sobrevivirá a bordo? Tal vez cazando ratones o matando algunos indígenas y arrojando el cuerpo al mar, Ella por supuesto lo hacia con toda la naturalidad, incluso en ese acto tan vil y atroz su belleza encandilaba y atormentaba, era fuerte la impresión de ver algo tan bello inclinada cerca del pobre Drow cuyo coro cambiaba y su cuerpo se enfriaba, su vida se le escapaba delante y ella como una depredadora serena daba cuenta de el…

No dijo nada después de que termino, solo una media sonrisa y regresaron silenciosos a la casa de doctor Livesey para su sorpresa ambos estaban extremadamente animosos como dos niños que van a un lugar nuevo

Doctor Livessey: Si ustedes lo desean podemos zarpar ahora mismo

Justin: ¿Tan rápido?- Pregunto el lord claramente sorprendido?- Pero ¿Que hay de la tripulación?

Silverio: Yo conozco varios viejos lobos de mar que ruegan incluso hasta pagarían por embarcarse en una buena travesía, listos en cualquier momento y siempre hay indígenas disponibles a cualquier hora a precios muy bajos si ustedes lo desean podemos partir en unas horas

Quizás era demasiado apresurado, o mas bien si lo era, pero el lord recordó que habia gente que iba tras el tesoro de Vodacce, mejor hacerse a la mar antes de tener mas problemas en tierra firma, los cuales al parecer su compañera atraía de forma constante…

Justin: En ese caso hagámonos a la mar….

La Catrina, una imponente goleta de casi dos toneladas, estaba a alguna distancia de los muelles, y tuvieron que pasar bajo los mascarones de proa y dar la vuelta a las popas de otros navíos, y sus cables r se mecían a veces sobre sus cabezas. Llegaron por fin a su costado y saltó a recibirnos y darnos la bienvenida el tercero de abordo, El señor Arrow, un marino viejo y curtido, con pendientes en las orejas amigo de Silverio,y otros botijones marinos, también había un montón de indígenas abordo que trabajaban afanosos, moviendo barriles, limpiando la cubierta, moviendo los mástiles de repuesto

El doctor Livessey dueño del barco empezó a dar ordenes e instrucciones

Livessey: Silverio, tu y tus amigos y me dicen que algunos de ellos se alojarán en el castillo de proa con la tripulación, Yo dormir en el camarote que esta junto a la cámara, que Shaiya y Justin elijan los que ellos deseen

Hubo un pequeño pero incomodo silencio, nadie sabia si la joven dormiría sola o acompañada por el lord, siendo la única mujer a bordo desde luego que llamaba la atención

Justin : Se lo agradezco capitán, en seguida nos pondremos a ello

Todos comenzaron a hacer sus labores, el lord le dijo a la vampiresa

Justin: Si quieres ve y busca un camarote que este a tu gusto, ya que pronto amanecerá, podemos decir que estas enferma, yo mientras ire con el capitán Arrrow para hablar sobre la latitud y la longitud precisas de nuestro destino…

Los nativos seguían subiendo cosas acompasando con gritos sus esfuerzos, mientras el doctor livessey y Silverio estaban a su lado inspeccionando.

Había seis camarotes a popa en el espacio que había sido el extremo de la bodega principal, y esta serie de camarotes sólo comunicaba con la cocina y con el rancho de la marinería por un pasaje construido a babor

Todos trabajan sin duelo, mudando la provisiones y las literas, El cocinero trepaba por las velas con la destreza de un mono, el doctor supervisando

Livessey: Apresurémonos para no perder la marea de la mañana.

Paso tiempo con un gran barullo, estibando cada cosa en su sitio, y con lanchas que llegaban con indios y amigos de Silverio un poco antes del amanecer, el contramaestre hizo sonar su gaita y la tripulación empezó a acudir a las barras del cabrestante. Por su parte el lord también estaba fascinado, se podía respirar en el ambiente hambre de aventura y de hacerse a la mar

Todo era tan nuevo e interesante para Justin, las órdenes rápidas, las notas agudas del silbato, los marineros corriendo a sus puestos a la luz de las farolas del barco.

-Anda, Silverio…, empiézanos una Canción de mar -gritó una voz.

-Aquella vieja canción de mar -dijo otra enfatizando.

Silverio: -Bien, bien, compañeros

Dijo sonriendo con la muleta bajo el brazo, y en seguida empezó a cantar la tonada y la letra que ya eran tan conocidas tan para Scurvy y Shaiya

Silverio: Quince hombres van en El Cofre del Muerto....

Y entonces toda la tripulación siguió con el coro:

¡JA, JA, JA, y una botella de ron!

Y al tercer «¡Ja!» las barras empezaron a voltear con brío. Pronto las velas comenzaron a tomar viento, y la tierra y los barcos a desfilar a uno y otro lado. La Catrina había empezado su viaje hacia la Aventura, el sol no tardaria en salir...

**********************
Bien aquí todo mundo anda en su pedo asi que puedes hacer lo que desees

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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Jun 28, 2010 10:18 pm

La sangre del crow mana por su garganta saciándome lentamente, los pausados golpeteos de su corazón se perciben en mi paladar al tiempo que la viscosa vid toca mis labios, pum pum pum… nada, se enfría, me detengo, con los ojos vidriosos observo el cuerpo que palidece pese a la piel negra de su dueño, los ojos jamás volverán a abrirse y pronto el rigor mortis hará mella en sus músculos. Con el dorso de la mano limpio las finas gotas de sangre que han escapado de mis comisuras, antes de levantarme y fijar la miada de Justin, que pese a que no debía se ha mantenido expectante, observando, no se porque lo ha hecho, tal vez sienta interés por ver como un vampiro se alimenta o por saber como una vida puede ser arrebatada con tanta facilidad por una mujer como yo.

Paso a su lado, encaminándome hacia la casa, en su interior, nos esperan ambos hombres, el cocinero y el médico, que por lo visto han estado charlado animadamente a cerca de nuestro próximo viaje, que se va a realizar de inmediato, bien, no importa, supongo que cuanto antes mejor y al fin y al cabo, necesito guarecerme del sol puede tranquilamente ser en un camarote del propio barco que va a llevarnos a los confines más remotos de Utopía, o quien sabe si Tamn solo representen unas cuantas leguas marinas, en cualquier caso, va a ser un reto para mi.

- No perdamos el tiempo entonces caballeros, hacia el muelle y al mar.

La goleta nos espera junto con un buen puñado de marineros que embarcan las cosas y ultiman los preparativos, la barandilla resuena bajo mis pies al dejar la tierra firme y llegar hasta la cubierta, no puedo evitar alargar un brazo para aferrarme a alfo firme, la barandilla, que me asiente hasta que me acostumbre al balanceo del navío, que pese a mantenerse aún anclado, es mecido suavemente por el oleaje que llega a puerto y la marea que pretende arrastrarnos hacia alta mar.

Tal y como me indican y haciendo caso de la sugerencia de Justin comienza a buscar un lugar donde guarecerme, desconozco por completo los términos de los barcos y la jerga marinera, pero por suerte, el doctor ha señalado la dirección de donde se puedan encontrar los camarotes, así que despidiéndome de mi variopinto grupo de acompañantes, pongo los pies en camino, asentándolos en cada paso que doy, intentando mantenerme en equilibrio.

Los marineros comienzan a entonar una vieja canción, una que la misma noche pasada yo misma he aprendido a labios del viejo capitán difunto, pero que parece ser la sonata por excelencia de cualquier tripulación por completo, el coro de voces masculinas así como los gritos encima de mi cabeza, en los amarres y las velas acompañan mi camino por la cubierta hasta llegar al castillo donde mi guarida diurna me espera.

No elijo cual quedarme, ni siquiera he contado el número de puertas, simplemente he abierto la primera que se encuentra a mi paso y tras asegurarme de que es un camarote y se encuentra libre, me he deslizado en él. El mobiliario es escaso, tal y como solo puede serlo una habitación dentro de un barco, una pequeña cama, una mesa, una silla y un biombo, tras el cual, supongo que se encuentra el excusado. Un pequeño ojo de buey hace veces de ventana.

Acercándome a él, puedo mirar a través del cristal como las aguas negras de la noche van clareando, dicen pues jamás he contemplado ninguno, que los amaneceres en el mar tienen algo de místico, algo de romántico y mucho de espectacular, alzando los negros ojos al cielo observo como las lunas van desdibujándose al tornarse el cielo de un tono anaranjado que comienza a dañar los ojos y hace que me aparte de la ventana.

Se, que es un espectáculo del cual jamás voy a disfrutar, la inmortalidad tiene un precio y este es el que yo pago. No importa, es algo de lo que me desprendo sin añoranza. Apartando la manta de la cama, la coloco encima del ojo de buey para que los rayos solares no me molesten durante mi sueño y me tiendo en la cama.

Pensando antes de caer dormida, en que maravillosas o inesperadas aventuras puedan suceder a lomos de esta nueva fortaleza sobre el mar.

Ahí vamos, recorriendo el mar hacia quien sabe que lugar…

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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Jun 29, 2010 11:34 pm

Todos siguieron con sus trabajos afanosamente, algunas miradas indiscretas y poco confiadas siguieron a la vampiresa hasta su camarote, mas unicamente fue eso, nadie se atrevió a decir una sola palabra, y durante el dia nadie se atrevio siquiera a entrar en los aposentos de la mujer aunque la idea paso por la mente de algunos, muchos de ellos, amigos de Silverio, mas sin embargo, los indígenas a bordo parecían querer ignorar -por temor o reverencia- la existencia de aquella fémina en el barco, todos ellos agradecían tener trabajo por hacer y se esforzaban al máximo haciendo sus labores religiosamente.

Justin, Livessey y Silverio comenzaron a hacerse amigos supervisando todo el viaje , y pasada la tarde, comenzaron a beber pese a que al hijo de Bariack no le agradaba mucho el alcohol, aun asi, no quiso despreciar la amabilidad que habían tenido todos para con ellos, así que, aguantando, les siguió la juerga.

La noche llego por fín y la joven hija de la sangre desperto y salió de su camarote, conforme caminaba por la cubierta de la Catrina, los autóctonos con los que se encontraba agachaban la cabeza y le hacian una leve reverencia, mientras que el señor Arrow, un marino viejo y curtido con pendientes en las oreja se acerco a la joven de Rais.

Arrow: -Su compañero el doctor Livessey y Silverio estuvieron bebiendo ron toda la tarde y ahora esta dormido en el camarote que da a la cocina, hay suficiente pescado y patatas fritas a bordo, si tiene hambre los nativos que están en la cocina la atenderán, entienden perfectamente bien el idioma, cualquier cosa que necesite estoy a sus ordenes-

Pacientemente espero su contestación y se fue al castillo de proa, todo parecía estar en paz, mas el mar es traicionero y todo buen marinero que se precie lo tiene siempre muy presente; tanto esta totalmente en calma, quieto y en paz, como vientos furiosos se levantan sin previo aviso, como justo en ese momento, las olas, cada vez mas crecidas, comenzaron a azotar el casco de la embarcación.

Espero su contestación y se fue la castillo de proa y todo parecía estar en paz pero el mas es traicionero, y todo buen marinero que se precie lo tiene siempre muy presente. Tanto esta totalmente en calma, quieto y en paz, como vientos furiosos se levantan sin previo aviso y las olas, cada vez mas crecidas, comienza a azotar el casco de la embarcación.

La buena noticia, era que la catrina era una nave harto fuerte, con sólidas estructuras.
la mala, era que la nave, en consecuencia, por ser pesada es bastante lenta, y lo que en principio no parecia mas que un largo y monótono viaje paso a convertirse en una noche agitada.

Pronto el vigía, un niño costeño llamado Yahiko dio la voz de alarma, si bien numerosos habían sido los compañeros que ya habían advertido los primeros signos del peligro alertando a toda la tripulación, no era asi el caso de Justin Lvyessey y Silverio, quienes dormían la resaca en los camarotes.

La nueva amenaza en principio se mostró inconclusa, pues lo unico que se acertaba a ver eran numerosas sombras, parecidas a hombres menudos que emergían de las profundidades por decenas, hasta rodear la totalidad del barco a pesar de su tamaño considerable. Poco a poco las susodichas figuras emergieron de medio cuerpo para arriba, de manera que los presentes, muchos de ellos correteando de un lado a otro por cubierta, buscaron armas y una posición desde la que defender la embarcación en caso de ser necesario, pudieron observar que se trataba de nada mas y nada menos que de elfos marinos.

Curiosas criaturas marinas ellos, de piel verdusca, extremadamente palidos que no era dificil obtener la engañosa sensacion de ver a trasluz de su piel, delicada, tonos de cabellos que van desde distintos tonos de blanco, verde o incluso azul, y ojos grandes mayoritariamente oscuros. Se dice que habitan una ciudad escondida en las profundidades de los arrecifes de corales. Por supuesto, nadie ha ido para comprobar la veracidad de los rumores, y aquellos que se jactaron de que lo harian en un futuro, no volvieron a ser vistos.

Parecían haber conformado una barrera defensiva alrededor del barco formidable. Gran parte de ellos portaban en las manos sendos arpones, que si bien no eran metalicos sino que estaba confeccionados con distintas espinas de gran tamaño y demás, probablemente cortaran como el que mas. El resto, casi todas ellas mujeres, alzaron sus manos a la altura de sus ojos y tras intrincados gestos con las mismas y unas palabras, como mucho una frase corta, consiguieron invocar algún tipo de magia pues entre ambas extremidades se formaron primeramente una serie de chispas, después una bola iridiscente. Bolas de energía mágicas.

Unos cuantos de esos hechizos bien lanzados al casco de la nave mientras los arponeros cubrían la acción con sus disparos y la nave naufragaría sin dificultades...Pero no parecían esas sus intenciones pues ya lo habrían echo. De ente todos lso elfo surgió un ser humano un enorme negro cuyo tamaño era sol comprable son su enorme barriga

Giovanni: Mi nombre es Giovanni, soy el contramaestre del capitan Elros, sabemos que la joven de Rais viajan en esta embarcación, no deseamos hacerles daño, entréguenos a la preciosa Shaiya y no habrá heridos ni derramamiento de sangre

Apenas se pronuncio olas palabras se oyeron de metal, la modulación, el freno. Fue como si su voz fuera metálica

Los aborígenes y viejos marineros junto con el capitan Arrow sacaron sus machetes a la defensiva, todos a la espera de ver que ordenaba la vampiresa, con los otros tres “blancos” en estado inconveniente, ella ahora daba las ordenes en la catrina

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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Miér Jul 07, 2010 12:47 pm

Mientras el barco surca la mañana y el día, siendo acariciado por los rayos de ígneo y peligroso sol, fondeando la salada mar que golpea con bravura el casco casi furioso por la intromisión de madera que lo cabalga, en la habitación, tendida sobre el camastro y con el ojo de buey completamente tapado me abandono al descanso, las manos, siempre delante del pecho, una postura que he adquirido mediante reflejo, pues cuando mi ser abandona el cuerpo el el momento de mayor vulnerabilidad, cuando cualquiera puede venir a mi y clavarme una estaca en el corazón, haciendo que este se detenga, que me suma a un estado vegetativo del que difícilmente pueda despertar sin ayuda.

Y cuando el sol se oculta para que las lunas se desperecen y sean las reinas de los cielos, mis ojos se abren, fijándose en el techo, con un reloj biológico que me indica que ya he dormido suficiente, que puedo salir del camarote y ver que depara la noche estrellada. Me desperezo y aliso mis cabellos con los dedos, alguien ha dispuesto algo de agua fría, probablemente salada en una jofaina sobre la mesa, la utilizo para refrescarme, pese a que en Drasnia siempre hace frío y el mar no es clemente con el clima. Destapo la pequeña ventana, asomándome por el tabernáculo de la pared, viendo la negra mar golpeando con el casco y sintiendo la peligrosidad de aquello en cada poro de mi piel, que se eriza sin remedio al sentir por primera vez en mucho tiempo una vulnerabilidad que no soy capaz de controlar.

Pero debo salir del encierro, no puedo mantenerme oculta en le camarote toda la travesía, los Dioses saben que lo deseo, pero también saben que mi orgullo es demasiado grande como para ser capaz de admitir que en realidad tengo miedo.

Armándome de valor abandono la pequeña habitación, atrás quedan los miedos, atrás la debilidad, ahora tan solo la mujer fuerte que camina despacio y solemne, afianzando los pies en el suelo y negándose a dar un paso en falso, digna ella, que posa los ojos en cada lugar que la rodea, buscando posibles agarres en caso de que el barco se mueva demasiado en el suave y lento vaivén de las olas del mar. Digna yo, que pese a no tenerlas todas conmigo, soy capaz de aparentar comerme el mundo con una sola mirada. Los hombres se apartan ante mi visión, inclinan sus cabezas a modo de saludo, respetuosos y obedientes, dispuestos a saltar a la mínima orden que mis labios emitan, sin embargo, busco a tres personas, mi compañero el lord oscuro, el buen doctor y el gran cocinero cojo.

Ninguno de ellos a la vista, tan solo se interpone en mi camino un hombre, de cabello cano y piel morena, producto de días interminables subido a las velas, bajo el sol abrasador, con el salitre pegado a la piel. Me informa, los hombres han pasado el día divirtiéndose y todos ellos se encuentran durmiendo la ebriedad en sus camarotes, como carcasas inservibles. Puedo enfurecerme, pues estamos en medio del mar, en busca de una isla misteriosa que esconde tesoros inimaginables, pero en realidad, la que duerme a deshoras, soy yo, no ellos, que escogen las noches y no los días para dar descanso a sus cuerpos.

-No deseo nada.- Respondo a su pregunta de si quiero comer algo, pensando, que en realidad, nada que quiera ofrecerme puede servirme, un glacial sonrisa aflora a mi rostro al pensar que tiene suerte de que me haya alimentado apenas unas horas antes de subir a bordo, o bien pudiera haberle echo una segunda sugerencia de lo que pueda saciar mi hambre voraz. Pero no, la bestia duerme tranquila, en algún rincón, satisfecha y sin preocupación. Al menos por el momento... pues es impredecible aún para mi y nunca estoy segura de cuando puedo escuchar su rugir en la cabeza, clamando por su esencia, mi esencia, nuestro ser.

Un súbito balanceo, más brusco que los demás termina con mi semblante de seguridad, pro suerte mi interlocutor se ha alejado y no hay nadie que pueda verlo, cerca de mí, un mástil, grueso, firme, sólido, a él me aferro, a él y a las gruesas cuerdas que lo rodean y que mueven las velas para marcar la dirección con ayuda del timón. El mar se ha embravecido, algo lo enfurece, sus olas se han tornado inmensas y golpean el casco con fiereza, intentando demostrarnos que él es el verdadero rey, que nadie puede escapar de sus designios, podemos surcarlo, si, pero siempre con su permiso y cuidado con enrabietarlo, pues es en realidad un rey caprichoso, que se aburre y gusta jugar con cualquier cosa a su alcance, barcos, personas, escucha los susurros de la luna, crece asciende y después se amansa, como una fiera que incontrolable, nunca puedes domar, tan solo acostumbrarte a sus rabietas, pero yo, mujer y vampiresa, no puedo permitirme el lujo de estar tranquila, no mientras mis pies se encuentren ante tan inestable elemento.

Y de la misma manera que se ha alzado, se detiene, dejando que el barco siga su curso,con ese ritmo lento pero constante que nos lleva a nuestro destino. Sin embargo, ahí no deben terminar mis miedos, una voz de alarma del vigía, algo sucede, algo nos rodea y el barco se detiene, soltando los amarres que me han servido de ancla, camino despacio hacia la baranda para ver que es lo que ocurre, mis manos se apoyan en la húmeda madera, mis ojos se funden con la negrura del mar, viendo surgir lentamente unas formas humanoides, mitad elfo, mitad pez, sirenios, elfos marinos, seres del mar, peligrosos si te enemistas con ellos, fieros aliados en caso de tenerlos como tal.

Haciendo gala de su poder, crean un especie de escudo que nos rodea, se que su magia, más en conjunto puede ser devastadora, puede hacer que el barco se hunda en el fondo del mar sin remedio, este pensamiento hace que mis dedos se curven al rededor de la baranda, clavándose astillas en mis palmas, los nudillos se tornas blancos y mi semblante duro, serio.

Pero del ceño fruncido, pasá rápido a las cejas alzadas al escuchar las palabras del que dice ser el líder. Me buscan a mi, sólo a mi. Pero ¿Quien soy yo para ellos? Se quien soy yo para mi, pero nunca he pensado que mi nombre fuese famoso para que alguien amenace con represalias en caso de que no vaya con un capitán, a no ser por supuesto, que dicho capitán esté a manos y ordenes del príncipe al que he matado en venganza por los agravios cometidos.

-Aquí tenéis a Shaiya de Rais.- Mi voz truena fuerte, haciéndose oír por encima del ruido del oleaje.- No conozco y nunca escuché hablar de ningún capitán Elros, por lo que no lo tengo como amigo. Si me quiere, que sea el mismo quien venga a por mi, que no se escude ante la flota de elfos marinos y demuestre de que pasta está echo.

Desde luego, no pensaba en meterme en el mar por voluntad propia.
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MensajeTema: Re: Conquests   Miér Jul 07, 2010 9:28 pm

El negro Giovanni estaba sopesando que responderle a la vampiresa quen o mostraba ni un solo atisbo de miedo, siempre con la cabeza en alto, cuando uno de los marineros el propio contramaestre Arrow golpeó fuertemente a la incomparablemente hermosa cainita
tomandola totalmente desprevenida y tirandola al suelo de la cubierta, quedando la fémina en cuatro patas, postura por demás humillante.

La hija de la sangre cayo al suelo de la cubierta en cuatro patas, los aborígenes miran el espectáculo azorados queriendo intervenir pero ninguno se mueve por miedo a sera azotado después

Arrow: Lo siento, pero no voy a exponer mi pellejo por una hembra, además siempre he creído que son de mala suerte, si el capitán como se llame la quiere, es toda suya

como parte de una macabra satisfacción por librarse de ella; luego de esto, la preciosa venus de sedosa piel es levantada en vilo por un par de profanas manos y entregada a los propios brazos no menos gentiles de un satisfecho Giovanni.

Arrow: Aquí esta la chica. Con mis saludos a vuestro capitán

El Gordo bucanero asintió gustoso y da la señal para que retiraran la ofensiva y se la lleva consigo sin que nadie intente dar un paso para salvarla. El barco invasor se retira llevandose a la diosa de la noche cautiva. La llevó a un camarote el cual ostentaba amplio espacio y bastante lujo. El enorme negro la recosto en una cama con dosel, cubierta con un lujoso género de seda de color púrpura y trancó la puerta.

Cuando a la Vampir se le paso el mareo pudo echar un vistazo. No era el tipo de camarote donde se esperaba que residiera un salvaje. Unos gabinetes laqueados negro y dorado recubrían las paredes: típicos diseños de artesanos Khardianos. Había elegantes sillones y sofás tapizados en satén color púrpura dispuestos en una sala de estar. Un escritorio de color ébano ocupaba el extremo más alejado, repleto de papeles y mapas; y hacia la izquierda de ella se erguía. Un antiguo escudo real pendía del dosel, cuyos colores negro, plateado y púrpura combinaban con los muebles.

La puerta se abrió a y luego azotó el marco de un golpe.

Elros: Buenas noches Soberana. ¿Así que tu eres la preciosa Shaiya? Ciertamente eres tan bonita como decían. Espero mis hombres no hayan sido rudos contigo, y si asi fue te ofrezco mis mas sinceras disculpas ; tranquila no tengo intención de hacerte daño, sólo quiero conversar

Los ojos azules oscuros y brillantes del pirata se entornaron con aire pensativo, como si la hubiese reconocido y estuviese repasando rápidamente en su memoria hasta lograr asociar el rostro con un sitio. Sin embargo, la perturbadora percepción fue nublada casi al instante.

Una sonrisa lenta curvó esos labios atractivos… y con qué sonrisa pecaminosa. Los dientes blancos resplandecieron en un malvado contraste con la piel morena. Este hombre era absolutamente consciente del poder de su atractivo masculino.

Elros: Hay mujeres de veneno, de fuego y helado metal, que tocan y curan, que
besan y matan, y tu Soberana de Rais sin duda eres una de ellas…
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MensajeTema: Re: Conquests   Sáb Jul 10, 2010 1:03 am

La fría brisa marina azota mis cabellos que impunes vuelan tras mi espalda cual cortina sedosa, dándome la semejanza a la sirena que tanto el viejo capitán mentaba cuando en sus delirios clamaba por mi presencia. Que semblante tan adusto soy capaz de transmitir, aún sin encontrarme en mi elemento, rodeada de hostiles miradas y marineros desconocidos, que no se si me van a vender o luchar por mí.

Pronto lo descubro. Un duro golpe en la nuca, un hormigueo que recorre mi cuerpo, caigo, mis manos resbalan medio laxas de la madera de la cubierta a la que se aferraban, mi visión se nubla, alguien me ha atacado, por detrás, sin que me lo espere, hubiera podido pensar que las malas intenciones vendrían por parte de los elfos marinos que habían hecho gala de su poder y requerimientos nada más topar con ellos, pero es la voz del mismo marinero que me ha encontrado al salir del letargo la que habla, pide que comprenda y me alza en vilo, ante la expectante mirada del resto de marineros que han contemplado la escena sin mover un dedo.

No le culpo aunque me enfurezco, quien sabe si en su lugar no hubiera lanzado por la misma borda a aquel que los elfos desean con tal de no ver naufragar el barco y con él la vida misma. No me revuelvo, no lucho, el golpe en la cabeza me ha mareado y el movimiento del barco solo empeora la situación, con delicadeza, más de la que pudiera esperar de unas manos tan rudas como las de los presentes me cambian de brazos y en una vidriosa estampa veo como el barco en el que me he embarcado hace apenas una noche se aleja dejándome a mi suerte.

De la misma manera me veo en otro navío, desconocido, me transportan en volandas por una cubierta mientras mis ojos luchan por fijar algún punto que me permitan ver de nuevo bien. No lo consigo, dejo que me depositen sobre un lecho y solo ahí cierro los ojos y me relajo, dejando que el dolor de cabeza que martillea toda la cavidad craneal vaya bajando sus retumbos, que se calme y abandone su trabajo. Un minuto, una hora, una vida hasta que sucede y de nuevo puedo incorporar,me para mira al rededor.

Me sorprende la majestuosidad de una habitación que jamás hubiera esperado encontrar dentro de un barco. Tan solo los palacios mejor cuidados tienen estancias como estas, la mullida cama que aun sostiene mi peso es de plumón, los muebles de las maderas más caras, las cortinas de las telas más gruesas y suaves, las alfombras de los tejidos más exquisitos, incluso el espejo anclado a la pared que baila al mismo son que el oleaje que nos mece tiene un recubierto de lo que parece ser oro. Me incorporo para examinarlo todo. Pues a solas, poco más hay que pueda hacer, estoy atrapada en este navío. Me aproximo a la mesa de madera, donde peines de plata y frascos de porcelana descansan esperando ser usados.

Un golpe a mi espalda, la puerta se ha abierto, me giro, el espejo refleja mi negra cabellera y mi elegante espalda, mis manos asiéndose a la mesa, sobre la cual me apoyo dándome un aspecto casual y no de una mujer que ha sido capturada y sorprendida curioseando en una habitación que no le pertenece. Inclino la cabeza contemplando al hombre que ha traspasado el umbral, aquellos ojos azules que destacan sobre una tez morena, curtida por miles de amaneceres, su semblante seguro, casi tanto como el mío, u sonrisa bravucona y seductora que se amplia al observarme.

Me mantengo erguida, a la espera de lo que sea que el tenga que decir y dispuesta a saltar y luchar por mi vida en el caso de que sea necesario, sin embargo, sus primeras palabras son acertadas al decir que no pretende empezar una pelea y esto hace que yo misma me encienda, la chispa de la segura y orgullosa mujer que frente a él le observa y le estudia.

- Bien está que lo tengas presente.- Respondo a su último comentario.- Pues esta rosa tiene espinas y las heridas que causa son difíciles de sanar. Ahora, dices que quieres hablar y por eso me has secuestrado del barco donde viajaba. ¿Quien eres? ¿Que buscas de mí?
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MensajeTema: Re: Conquests   Sáb Jul 10, 2010 6:21 am

Él sonrió al notar lo poco turbada que estaba,lo segura de si misma, el frio fuego que solo una mujer Vampiro puede poseer. Bajó el tono de voz hasta que quedó un susurro ronco

Elros: Si, me lo advirtieron, pero o es mi deseo importunarla es mas deseo que su estancia sea placentera, Mi nombre es Elros y fuimos contratados por un misterioso hombre muy rico para que la llevemos ante el , nos dijo la hora y el lugar donde usted estaria… se nos hizo un poco extraño al principio pero todo lo que ha dicho ha sido cierto hasta ahora…

Se alejo de ella y se dirigiò hacia el mueble de las bebidas. Los ceñidos pantalones de color negro destacaban cada músculo tenso de sus esbeltas piernas. Llevaba una daga curva con mango plateado amarrada a la cintura, sobre una faja de seda color púrpura. El rufian vestía al tono con su camarote.

El cristal tintineó cuando él llenó una copa con un líquido de color ámbar claro.

Elros: ¿Puedo ofreceros un trago de coñac, milady? —la invitó de manera amable—.Ciertamente el haber sido trasladada en contra de su voluntad le pudo haber afectado los nervios. Una bebida fuerte ayudará a calmarlos.


Un golpe retumbó en la puerta.

Elros: ¡Entra!

Entraron cuatro hombres cargando los pesados arcones. Los depositaron en el suelo y se marcharon cerrando la puerta.

Elros: Como veis —cruzó los brazos a la altura del pecho—, todos los botines del barco son para el capitán. Pero sin duda tu eres el Botin más valioso que jamás haya adquirido. El mejor de los botines.

Los ojos de él recorrieron su silueta esas piernas tan largas y esa figura estilizada caracteristica de la Vampir

Bebió rápidamente el trago, cerrando un poco los ojos mientras la fuerte bebida le quemaba la garganta. Dejó la copa a un lado y continúo examinándola abiertamente

Elros: No se que busque ese hombre de usted pero ciertamente usted vale cada corona de oro que pago


Comenzó a caminar en dirección de ella.


—Ah, pero por favor —
Apareció frente a ella; su cabeza quedaba un poco alta alta ya que era ligeramente mas alto que la La venus. No me trate como a un enemigo, deseo que su estadia aquí sea de lo mas placentera. Permitidme —Le tomó la mano de manera galante.

Elros: Estoy a sus ordenes, permitame tratarla como se merece permitame preocuparme libremente por su comodidad. Realmente deseo superar sus expectativas

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Jul 12, 2010 12:34 pm

Escucho sus palabras en silencio, digiriendo lo que quiere decir, sopesando mi situación y decidiendo la mejor forma en la que puedo solventarla. No es idea suya mi salida del barco donde viajaba. Tan solo el oro mueve a algunos de los hombres de mar, generalmente a los más peligrosos, sin escrúpulos, sin importancia de lo que hace o deshace, finalmente, es el metal contante y sonante el único aliciente posible para contratar sus servicios y hacer que cambie de idea. Por desgracia no poseo tal metal, ni oro ni plata ni piedras, preciosas y aunque pudiera intentar tentarle con el tesoro que buscábamos, no dispongo del mapa para hacer que mis palabras suenen válidas y no un mero ardid de alguien desesperado por salir de una situación que no ha buscado.

Al menos, el capitán no parece hostil, bien pudiera haberme encerrado en un camarote sucio y con rejas y sin embargo, aquí me tiene en una suntuosa habitación, ofreciéndome una copa de licor que rechazo con un ademán de la mano. Su elegancia, es comparable a la de la habitación, sus músculos apretados, su semblante tranquilo, seguro, sabedor de que se encuentra en su elemento, en su barco y rodeado de sus hombres.

Así que, ¿Qué alternativa me queda? Puedo enfurecerme con él, luchar, pelear por mi libertad. Pero la única verdad es que estoy más atrapada de lo que jamás he estado, no hay forma ni humana ni inhumana de escapar de ahí. ¿Qué me espera fuera? El mar, las olas y la profundidad del océano. Así que no, tan solo puedo asumir, que tengo que hacer viaje en esta goleta, con este hombre que no me va a dejar marchar hasta que haya cobrado la suma prometida y mientras tanto, intentar estar lo más cómoda posible, pues sí, soy orgullosa, mi cabezonería me ha llevado muchas veces a lugares insospechados, pero también hay que saber cuándo abrir los ojos y ver la verdad y aunque no guste, amoldarse y ser participe en el bienestar propio. Luchar no sirve de nada ahora. Ya lucharé con aquel que me ha llevado a hasta aquí. Aquel que ha pagado.

Unos hombres entran con grande baúles que apoyan sobre la moqueta. Pronto son despachados, tal vez traen todos estos presentes, indicándome que son para aquel que me ha comprado para intentar impresionarme, pero no es la riqueza lo que me mueve, por supuesto, las comodidades gustan a todos, incluida yo. Pero ni siquiera dedico un par de minutos para mirar los lustrosos y elegantes cajones llenos de maravillas que han traído hasta la habitación.

-Es muy amable por tu parte querer hacer que esté cómoda.-Respondo entornando los ojos y permitiendo que tome mi mano.- Pero hablas de expectativas. ¿Qué expectativas crees que pueda tener? Tan solo sé que me han traído a un barco con intención de venderme a un hombre poderoso.

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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Jul 13, 2010 3:07 am

El Rufián lamenta resignado el desprecio de la copa pero no deja que la Vampir no note en lo mas mínimo tampoco su falta de asombro ante tales joyas y riquezas

-Es muy amable por tu parte querer hacer que esté cómoda. Pero hablas de expectativas. ¿Qué expectativas crees que pueda tener? Tan solo sé que me han traído a un barco con intención de venderme a un hombre poderoso.

Elros: Nadie hablo de vender preciosa, hablamos de protegerte, el sujeto ese l oque quieres es protegerte, Mataste al hijo un rey Soberana Al hijo de un Rey ¡De un rey! En este momento estas siendo buscada por cielo mal y tierra; tu cabeza tiene un precio muy alto, es una suerte que nosotros te hayamos encontrado primero según las palabras de este misterioso sujeto

Hizo una pausa meditando lo que el mismo habia dicho y luego dijo en tono concluyente

Elros: La situación es dificil pero mi misión es protegerte y llevarte a salvo ante el.

y si hablamos de expectativas...


El malvado rufián le rozo las mejillas con delicadeza-

Elros: Estaría más que contento de cumplir con vuestras expectativas

Echó un vistazo en dirección a la cama y luego volvió a mirarla a ella. El sentido del humor y el desafío brillaron en aquellos ojos azules oscuros

Elros: ¿Qué es exactamente lo que teníais en mente? ¿Violento y encantador, o placer prolongado? Estoy dispuesto a disfrutar con ambas cosas...

Se acerco y la arrincono enjaulando entre sus poderosos brazos y la pared, y le murmuró

Elros: Me interesa, conquistarte tengo intención de pretenderte formalmente, pero n o quiero importunarte tampoco ¿me dejaras intentarlo? Aunque sino te apetece, me conformo con ser solo tu protector

Clavó la mirada en aquellos fascinantes ojos. Todo lo demás se desvaneció en la oscuridad. Ese rostro apuesto y el ancho de sus hombros musculosos colmaban la visión de la hija de la noche

Él le examinaba el rostro detalladamente, admirando esos ojos tan naturalmente Grises , lo magnifico de su piel marmoleada, su larguísimo cabello de ébano su mirada se detuvo en los labios la lujuria se le grabó en el iris

Elros: Sois hermosa. Una criatura hermosa como vos fue hecha para recibir placer. No dolor.
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MensajeTema: Re: Conquests   Dom Jul 25, 2010 3:50 pm

No puedo negar que la curiosidad hace mella en mí al escuchar la respuesta del capitán. Alguien quiere protegerme. Bien pensaba que me buscaban por el asesinato del príncipe. Pero nunca pude imaginar que alguien me lo agradecería hasta el punto de querer que me mantuviera a salvo. Aunque es de imaginar que semejante hombre tendría demasiados enemigos, tal vez temerosos de terminar con él, pero con la esperanza de que algún día sus fechorías llegasen al final a manos de alguien que no le temiese a la muerte. Bien, en parte, esa teoría se sustenta y finalmente no tengo más remedio que aceptarla, de buen grado. Y esperar para ver qué es lo que me espera y quien es mi nuevo protector.

Los dedos fuertes y morenos de Elros se alzan para acariciar mi aterciopelada mejilla. De pronto, el espacio entre nosotros ha desaparecido. Le siento cerca, demasiado cerca, su aroma flora hasta embriagarme, mis ojos lo acarician, pues realmente es atractivo, rozando ese salvajismo peligroso que los lobos de mar adquieren tras innumerables batallas en la cubierta de un barco. Puedo oler el sol en su piel. Bañada por el astro durante todos los días curtiendo su tono, haciéndolo moreno. Contrastando febrilmente con esos ojos intensos y verdes que me taladras y observan con un fuego lujurioso, descarado y que no invita a confusiones.

Doy un paso hacia adelante. Separándome de la cómoda, nuestros cuerpos se tocan, puedo sentir su piel contra la mía, cubierta apenas con mis trasparentes gasas. El calor que emana de él, contrasta con el frío de mi piel, tan blanca como morena la suya. También miro el lecho, que puede que nos espere. Pues el espejismo y la burbuja de calor y tensión que se palpa en el ambiente pueden hacer que junto con su calor y su aroma, masculino y peligroso funda cualquier defensa.

Pero no tiene ante él una dulce damisela, una lucha de egos, de personalidad, de salvajismo, de dureza y sensualidad puede estar a punto de desatarse cuando mi rostro se acerca al suyo y mis labios están a punto de rozar los de él, deteniéndose a escasos centímetros, el fulgor negro que brilla en el interior de mis ojos contrasta con el fuego de los suyos. Pero mis labios finalmente abandonan su rostro y se acercan a su oído, haciendo que este movimiento hacerme mi cuerpo más al suyo.

-Cierto, muy cierto capitán. Mi cuerpo está hecho para recibir placer, tanto como para darlo. Cada vez que unos ojos se posan sobre mi piel, y sobre mis ropas el deseo aflora, pues me moldearon para ser la causa y tormento de los hombres, para tenerlos a mis pies suplicando por mis atenciones.- Mi mano serpentea por el espacio inexistente de nuestro cuerpos, acariciando su torso.- Pero las expectativas de las que hablas, son solo las tuyas. No albergo ninguna par mi. No por ahora. – Abandono su oído enfrentándome de nuevo a sus ojos, aspirando de nuevo su esencia, su hombría.- Pero hay noches por delante para que me hagas cambiar de opinión.- El brazo que entre nosotros se encuentra, hace un firme movimiento para que nos separemos.

No puedo negarlo, me atrae el juego, siempre me ha atraído. Este hombre reúne todo lo que pueda hacer que me rinda, al menos durante unos instantes ante él. Pero antes de hacerlo, debo saber que puedo sacar de beneficio, descubrir, hasta donde puedo jugar con él, en el baile del deseo y de la pasión. Un amante, puede ser agradable. Un hombre a tu merced del cual sacar aquello que desees es mucho más estimulante.

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Jul 26, 2010 11:04 pm

El corsario sonríe al ver que no le era indiferente ni quiera para la gran Shaiya que siente que poco a poco iba cediendo a sus encantos , a su piel, a su calor…

Pero abruptamente algo la detiene, frena en seco cambiando su tono, totalmente y lo que pudo haber sido un arrebatador beso fue un susurro

-Cierto, muy cierto capitán. Mi cuerpo está hecho para recibir placer, tanto como para darlo. Cada vez que unos ojos se posan sobre mi piel, y sobre mis ropas el deseo aflora, pues me moldearon para ser la causa y tormento de los hombres, para tenerlos a mis pies suplicando por mis atenciones.

Su mano apenas lo toca y sin embargo era suficiente como para mantenerlo temblando y entonces aquellas dulces expectativas de pasión se volvieron en arañazos de frialdad

Pero las expectativas de las que hablas, son solo las tuyas. No albergo ninguna par mi. No por ahora. Pero hay noches por delante para que me hagas cambiar de opinión

A el se le secó la lengua. La coherencia regresó gradualmente. Entonces se volvió a acercar y el le alzó el mentón con un dedo

Elros : Seré su ferviente pretendiente….

—¡Buque en bauprés, capitán! —gritó una voz desde el castillo de proa.
¡Nos atacan! y vienen a embestirnos grito otra

Elros: ¡Orientad las velas! —gritó alterado mientras Se alejaba de la vampiresa se asomaba por la ventana , activando un alboroto disciplinado: los marineros trepaban las sogas para acurrucar las velas.

Era la Catrina que se acercaba rápidamente a estribor. Elros tenía aspecto ceñudo y algo frustrado

Elros: El deber llama, belleza

Suspirando se marchó. La brisa cargaba su voz como la de un león mientras impartía órdenes, con su caminar a grandes pasos imponiendo un aire de autoridad.
Por fin La Catrina los alcanzo los bravos bucaneros y los indígenas hacían frente a los elfos que usaban sus arpones y las elfas invocaban su magia, pero la catrina tenia bien con que defenderse y es que la gran y amenazante catapulta que estaba en cubierta, mantenía reticentes a los elfos y mas con Silverio con un machete listo para cortar la soga del lanza piedras, orientada hacia el barco, El doctor Livessey se escondía tras los indígenas, y el lord oscuro se pone al frente con la barbilla en alto con aire intimidante y muy retante

Justin: Altamar estaba contaminada con carroñeros. A mi mandato el contramaestre Silverio lanzara esta gran roca que hundirá su barco, así habrá una puñado

Elros : No te atreverás Tu soberna esta en este barco además tengo a una tripulación de elfos marinos a mi disposición que saben nadar perfectamente
El lord oscuro le lanzó una mirada intimidante al corsario

Justin: Mira rufian, terminemos esto rapido, si es que teienes pantalones tu y yo… solos en una pelea

El corsario estalló en una carcajada.

Elros: Siento decepcionaros, payaso, pero no suel ensuciarme loas manos. Y sin duda alguna no estoy dispuesto a aceptarlo en este momento

Justin: Entiendo. Eres un gran cobarde, no entiendo como tu tripulación se deja guiar por una gallina como tu….

La furia se grabo en sus ojos al oir esas palabras como si hubieses acuchillado sus oidos

Elros: Nadie me llama cobarde imbécil. ¡Así que afilad vuestro alfanje y preparaos para la batalla!

El lord oscuro se encogió de hombros con aire de desidia.

Justin: No tengo un Alfanje pero mi katana le hará frente a lo que quieras.. Cuando estés listo…

Fuertes vítores estallaron en ambos barcos. El pirata se quito la casaca y de la dio a Giovanni que estaba detrás de el con aire algo preocupado luego desenvaino su Alfanje y miro a Shaiya

Elros: Debo aceptar su desafío, princesa. Vuestro “novio” es un tonto testarudo y yo no puedo quedar como un cobarde ante mi tripulación después de hoy, no me odiéis demasiado. Sólo recordad que... También estoy haciendo esto por vos…



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MensajeTema: Re: Conquests   Dom Ago 01, 2010 9:23 pm

Con un suspiro consiente, asiente al juego que le propongo afianzando los dedos bajo mi barbilla y mirándome con ojos febriles y abrasadores que incluso pudieran hacerme replantear mi propia decisión, aún sigue tan cerca que puedo respirar su aliento, sentir su pulso y paladear su esencia.

Pero algo rompe el encanto y el embrujo creado en un instante se desvanece por los gritos de uno de los marineros, barco a la vista, alguien que nos ataca, una sombra de duda asoma a mi cabeza, pudiera ser mi goleta, con los hombres con quienes he emprendido el viaje, solo me queda preguntarme si quiero volver a ese barco donde me han vendido al mejor postor. Saliendo por la puerta tras el capitán me dirijo hacia cubierta para satisfacer mi curiosidad y darme cuenta de que no estoy confundida.

El Catrina y sis tripulantes se encuentran en aras y preparados para la guerra, una enorme catapulta amenaza la salvaguardia del barco donde nos encontramos y frente a los hombres el moreno y siempre ardiente Justin brama ara hacerse escuchar, clamando venganza y reclamándome hacia su barco. Insulta al capitán y sus marineros que tan pronto como están preparados se encuentran más que dispuestos a entrar en la disputa, los elfos marinos preparan sus hechizos y no dudarán en utilizarlos si la sangre comienza a derramarse sobre las gélidas aguas del mar.

Justin y Elros discuten como dos gallos de corral, ambos intentando quedar el uno por encima del otro. Me pregunto que excusa le habrán dado al lord oscuro para que se encuentre en ese estado de furia. Por mi parte, no me fío de aquellos que tengo ahora al lado, pero tampoco ni mucho menos de aquellos que ya me han vendido una vez.

La tensión se puede cortar en el aire con el filo de una pequeña daga, sin embargo, ninguno ha reparado en mi o en lo que deseo. Dando unos pasos hacia adelante, posando la mano sobre el musculoso hombro del capitán me adelanto dejando este atrás y llegando hasta la baranda para enfrentarme con Justin, el viento agita mis cabellos y mis ropajes y me obligo a mi misma a alzar la voz para ser escuchada en medio de tanto rugido de hombre enervado.

- Vienes hasta aquí para reclamar mi seguridad. ¿Quieres recuperar mi honor o demostrar tu valor?- Mi tono es gélido, más frío que la blanca Deoir que contempla impasible la escena.- Pues aun no he visto que hayas preguntado por mi, como me encuentro, o que es lo que deseo. Desde ya te digo que si contra alguien tienes que levantar tu ira es contra el contramaestre de ese barco que me ha lanzado al mar en cuanto los elfos marinos han echo presencia, me ha golpeado por la espalda y vendido mientras que toda la tripulación de esta goleta me ha tratado con mucho más respeto en dos minutos de lo que han demostrado esos hombres en dos días. Preguntate si quiero regresar a ese barco y te diré que no. No quiero subir a bordo de un lugar donde en cualquier momento me puedan vender y aquellos en quienes confío son tan flojos que necesitan dormir todo un día por haber bebido más de la cuenta la noche anterior.

Guardo silencio unos instantes, soy consiente de que si la piedra de la catapulta se blande sobre el barco este se hundirá y naufragaré con toda seguridad. Aun así, mi orgullo me impide mantenerme en silencio.

- No olvido lo que te debo Justin. Pero tampoco olvido el trato que se me ha dado ahí. Guarda tu arma y ven aquí, a mi lado, estos hombres nos sirven tanto como esos para nuestro viaje y por eso te propongo que a partir de este momento, viajemos al lado del capitán Elros quien me ha jurado fidelidad. Si tu orgullo te impide hacerlo, me temo que nuestros temperamentos son demasiado fuertes y debemos separarnos ahora. Si así lo decides, daré por cumplida mi promesa, pues tu sabes realmente que llevas contigo la llave que te permitirá seguir adelante y ganar lo que nunca has soñado.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Ago 02, 2010 3:46 am

Justin Estaba listo para la batalla,El animal que sangraba dentro de el crecía y se contorsionaba, la adrenalina de una escaramuza que tanto lo hacia sentir vivo cuando Shaiya se antepone ante ellos, gritando para hacerse escuchar… Sus palabras eras duras incluso hirientes ¿Cómo era posible que le dijera eso? Lo que le proponía era inaceptable, sus celos su orgullo, jamas dejarían que pase algo asi solo la mira serio con ojos ardientes inquisidores sin responderle nada
Ademas aquello se había vuelto mas que una disputa por una dama se había vuelto una afrenta personal, La vampiresa dejo de ser el objetivo para volverse el pretexto

Elros Le hizo una seña A Giovanni y este inmediatamente tomó a Shaiya abrazándola por la espalda inutlizandole los brazos e inmovilizándola con su enorme tamaño

Elros: Esto es un asunto entre hombres belleza, n ote metas y tu, masa de músculos Ya tenéis mi respuesta. Bailaremos sobre el tablón, aseguraos sólo de no caeros

Y para alborotado deleite de los elfos fue a subirse sobre el tablero.En la catrina Justin también hizo lo propio. Saco su Katana blandiéndola en el aire recibiendo ovaciones por parte del doctor Livessey y de los bucaneros . Elros fue el primero en avanzar de un salto sobre el tablón, su agilidad recordaba la de un leopardo negro. Con los brazos cruzados a la altura del pecho, invitó:

Elros: ¿Estáis listo para proceder, o voy abajo a echarme una siesta?

Justin suspendió sus ejercicios y se unió a Eros en el tablón, haciéndolo crujir y moverse peligrosamente. el enorme pirata seguía parado tan quieto como una roca, mirándolo divertido. Sacó el resplandeciente estoque y le apuntó al hi8jo de Bairack

Elros: En guardia!

Justin frunció los labios y cruzó su espada con la del pirata. Se hizo silencio en ambas cubiertas. Entonces, lanzando una estocada relámpago, Los de la Catrina vitorearon, alzando los puños, pero Elros esquivó con fluidez y obligó al hijo de bariack a cambiar con él de posición.

El pirata alzó la espada y atacó. A partir de ese momento, el duelo se tornó letal. Elros daba estocadas fuertes y veloces, presionando la katana de Justin,. Los plateados rayos de la lunas se dividían sobre las gastadas hojas de las espadas. El tablón crujía bajo las botas que bailaban.

Desesperado por dominar a su oponente, Elros apuntó a las rodillas de Justin pero este dio un salto y pasó por encima de la espada con la gracia de un gato y aterrizó en el centro del tablón. Elros perdió el equilibrio y con un fuerte grito aterrizó de lleno sobre el trasero. Cayendo su estoque al fondo del mar Los Indígenas se volvieron locos, con ovaciones tan fuertes que hasta podían despertar al mismo demonio; Giovanni estaba demasiado preocupado y los elfos visiblemente tensos

Justin: Rindete

Elros: ¡Jamás!

El pirata se se levanto atacó con un cuchillo. Justin lo cogió de la muñeca, se la torció por detrás de la espalda y le arrebató la daga. Le acercó la punta al cuello del Rufian. Una gota de sangre brotó de la piel sudorosa de Elros . Le chorreó por el cuello empapado en sudor, esparciéndose por la tela

Justin: Bajen las armas o matare a su capitan….

Giovanni: Hagan lo que dice….

En cuanto los elfos bajaron los arpones y las elfas bajaron sus hechizos El lord Osucro avento al capitan al tablón luego se dirigió a Shaiya

Justin: Sea pues… Estamos a Mano Shaiya, no te obligare a que vengas conmigo Quédate con tu rufián…No me debes nada.. puedes dar por cumplida tu promesa


Se medio media vuelta y se fue, haciendo caso omiso a l oque le dijeron o le pudieran decir, solo tenia en mente su orgullo y ciertamente no queria ver a la Vampiresa por unos minutos Giovanni y Silverio intercambiaron Miradas, mientras el doctor livessey pedia que desplegaran las velas, no habia razon por la cual pelearse ya, ello se quedaban con la Mujer…

En cuando El lord piso pie en la cubierta de la Catrina, Elros se levanto indignado pero regreso a su barco, retiraron el Tablón, Giovanni soltó a Shaiya y la catrina comenzó a perderse en el Horizonte Elros estaba, con la cabeza baja lleno de vergüenza, tenia a la chica, el barco estaba a salvo, mas sin embargo aquel lord oscuro lo había humillado, el inmenso negro solo se encogió de hombros tímidamente. ordenadole a los tritones que reanudaran el viaje


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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Lun Ago 09, 2010 5:06 pm

Echada a un lado, cual trofeo que dos hombres se disputan, se pelean como gallos de corral sin importar que es lo que desea realmente la mujer por la que pelean. Maldito orgullo masculino, que rivaliza contra el mio propio, gélida sensación me corroe cuando Elros me dice que me eche a un lado, que esa pelea es cosa de hombres. No, es cosa de niños, que se enfadan por una muñeca que no desea a ninguno de los dos.

Alguien me sujeta por los brazos, echando hacia atrás la cabeza observo a mi captor, uno de los hombres de Elros, que siguiendo sus ordenes me mantiene al margen.

- Puedes soltarme si quieres, no pienso inmiscuirme, de da igual si se abren la cabeza entre ellos, demuestran su poca valía al no escuchar la voz de aquella por la que pelean.- Por supuesto no me suelta, ni yo me debato intentando desasirme de su garra. He hablado en serio cuando digo que no me importa, pues si ellos se pelean por orgullo, el mio se alimenta de sus actos, haciéndome indiferente a ellos.

Desenfundan sus armas, suben al tablón y se ponen en guardia, lanzan estoques y maldiciones, se insultan como si eso fuera a acrecentar su hombría, no se dan cuenta que ante mis ojos, ese comportamiento no los hace más que bajar un escalón en mi interés. Frío Resentimiento que crece y se alimenta a medida que la noche hace eco del entrechocar de sus armas. Tan solo deseo salir de esa cubierta, alejarme de ambos, hacerles pagar este desplante que me hacen.

Pero ya va a llegar el momento. Mis ojos se entrecierran cuando Elros cae, Justin ha vencido y el hombre me suelta al finalizar la pelea y ver que el lord oscuro no termina con su capitán decidiendo dejar su orgullo marchito y su vida entera, para que agache la cabeza con resignación ante su derrota.

Justin se acerca a mí, guardando su katana, mis brazos se cruzan sobre el pecho y mi semblante se torna gélido, indiferente, aunque por dentro bulla de ira y realmente me gustaría decirle unas cuantas cosas a ese hombre moreno y atractivo con el que he compartido el camino alguna que otra noche. No hemos intimado, no representa mucho para mi y aunque ha salvado mi vida, tiene en sus manos el plano de la isla donde el tesoro le aguarda. Tiene el pago por lo que mi vida vale y si se marcha no pienso correr detrás de él. No es propio de mí ni es tan cercano como para eso. Sin embargo sus palabras hacen que me sienta mal, que enardezca mi malestar interior y sin darme opción a replica me da la espalda y se aleja.

- Yo no soy la que se marcha y da la espalda, no me quedo yo con mi rufián eres tu el que eliges tu orgullo.- Digo en voz alta, se que no va a girarse y realmente no me importa, pues se que he hablado lo suficientemente alto como para que me escuche y eso es lo que quiero.

Observo como sube a bordo de la goleta y esta emprende viaje alejándose bajo el oscuro horizonte del mar nocturno. Fijo mi mirada en Elros, aun en el suelo, con el orgullo herido. Mi ceño fruncido hacia él. Negando con la cabeza haciéndole entender que a mi modo de ver se merece el orgullo dañado por hacerme a un lado.

A un lado me hago yo, girando los pies y metiéndome en los camarotes de nuevo, no deseo ver a nadie ni hablar con nadie, entro en la habitación donde me he despertado y cierro la puerta tendiéndome en el lecho a continuación. No se si se cumplirá mi deseo de soledad, pero pobre de aquel que osase a intentar hacerme compañía.
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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Mar Ago 10, 2010 9:16 am

Su deseo de soledad se cumple. Nadie la molestó en su cuarto, el viaje continúo sin mayor problema y la Vampiresa esta sola en su camarote, sol ose oyen los habituales sonidos de los marineros, Elros descansaba en la cubierta embriagado por los placeres de Baco

Todo trascurrió sin pena ni gloria durante el viaje




En eso uno de los Vigías grito desde uno de los mástiles agitando su catalejo

¡Nos acercamos al objetivo!

A lo lejos se veía una isla desierta con un puerto natural rodeado de arrecifes habia un enorme faro que guiaba los barcos y cerca de la costa había una enorme mansión aledaña a un bosque color gris.

El fondeadero estaba rodeado de tierra por todos lados, en medio de bosques; los árboles llegaban hasta la marca de las mareas altas; las costas eran llanas por la mayor parte, y las cumbres de los montes se alzaban alrededor, a cierta distancia, en una especie de anfiteatro: una aquí y otra allá.

Dos riachuelos, o mejor dicho dos pantanos, desembocaban en aquel lago, pues así podía llamársele, y el follaje por aquella parte de la costa tenía como una especie de ponzoñoso lustre.

En Enorme negro Giovanni Da tres toquidos secos en el camarote de Shaiya

Giovanni: Señorita llegamos a la base secreta de los halcones su beneficiaria y nueva tutora Paulette Blossom la espera

Una pequeña embarcación desciendó del barco no podian desembarcar en playa por riesgo a encallar, tres elfos y La vampiresa viajan en el una elfa cantaba congraciándose con las divinidades, los otros elfos marinos hicieron silencio porque temen cometer sacrilegio al interrumpir.

Elros veia desde lejos la escena con un catalejo,no quiso despedirse de la Vampiresa... se oculto hasta que ella saliera...

En el atracadero Paulette Blossom vestida con un quimono rojo y un paraguas acompañada por Halcon Renegado y Halcón Peregrino quienes no se separaban de ella y lucian muy atentos

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Shaiya de Rais

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MensajeTema: Re: Conquests   Miér Ago 11, 2010 3:37 pm

En la soledad de mi camarote me pregunto hacia donde me va a llevar este barco, si mi decisión ha sido la correcta o si he errado por completo al desestimar seguir a bordo de la fragata donde me embarqué por vez primera desestimando mi terror al mar. El orgullo de los hombres es demasiado grande como para luchas contra el mío titánico y férreo e incapaz de doblegarse incluso en la peor de las situaciones. Por eso y solo por eso me he negado a ir con Justin, a subir a bordo de un barco donde me han golpeado y me han lanzado a brazos de sirenas para que me trajesen al lugar donde ahora reposo. Y después, después él, aquel hombre moreno y bravo, que una vez me salvase la vida demostró que para poder continuar a su lado, para encontrar juntos el tesoro que el mapa que en su poder tiene reza debo doblegarme, debo callar y asentir. Y simplemente eso es imposible.

Tan solo cuando la sangre de la furia se ha calmado y observo las brillantes estrellas que bañan el camarote donde descanso a través de un escueto ojo de buey, languideciendo en el lecho, puedo preguntarme si detrás de mi propio orgullo resida la estupidez. Independientemente del resultado, es algo que me es imposible admitir. He errado en el pasado. Mi obstinación me ha llevado a senderos insospechados, mi egoísmo a pruebas casi infranqueables, he estado al límite de la muerte y consiguieron mermar mi orgullo una vez. ¿Pero acaso no he salido siempre victoriosa? Con o sin ayuda nunca he claudicado, jamás me he rendido ante nadie, siempre he sido la mujer fuerte que lucha, que camina por su sendero. Que elige sus caminos. Pero eso es por lo que no tengo sire por lo que reniego de los clanes o las doctrinas, por lo que jamás una organización ha despertado mi curiosidad lo suficiente como para pertenecer a ella aunque ese hubiera sido el camino más sencillo jamás podría ser el mío.

Pues ¿No hubiera sido más fácil cuando decidí transformarme vagar por las noches hasta encontrar un vástago dispuesto a darme su beso inmortal? Podría haber tenido un maestro y compañero, alguien que me enseñase lo que estaba por venir, como debía proceder, las leyes vampíricas y su génesis, las palabras y tradiciones. Sin embargo, escogí la otra senda. Ser mi propia dueña. Llamé a un vampiro a través de un sortilegio, lo encadené a mí y lo obligué a hacer de mí una criatura de la noche. Jamás supe su nombre y dudo que él me recuerde y es mejor así. En soledad, la misma soledad que ahora la habitación rezuma he aprendido a caminar entre las sombras, cuando alimentarme y cómo hacerlo, he aprendido a aplacar a la bestia, también el génesis comprendí. Ha sido difícil, duro y tan solo yo se las veces que he tropezado y caído, pero también soy yo quien ha tenido la suficiente fuerza como para levantarse, la obstinación como para no rendirme jamás y el orgullo para mantener alto el rostro a pesar de los malos momentos y eso, todo eso es lo que me ha convertido en lo que soy.

Un sonido en la puerta hace que salga de mis pensamientos, no sé cuánto tiempo ha pasado realmente desde la escaramuza en cubierta aunque sí recuerdo haber tapado la ventana una vez. Un día, al menos un día. Quien llama, es Giovanni, al parecer el orgullo de Elros tras su derrota le impide decirme personalmente que hemos llegado a destino. Tanto mejor, no estoy segura de desear verlo, probablemente le hubiera tratado con una total indiferencia, la misma que muestro ante el gran hombre negro que espera que le siga hacia salir de las entrañas del barco.

Lo hago en silencio, pues sus palabras me han hecho pensar en algo más. Me han traído a la base secreta de los Halcones y dice que Paulette es mi anfitriona. Jamás he visto a la mujer, pero si he escuchado hablar de ella, a través de los labios de los propios halcones con los que trabajé hace tiempo en una especial y emocionante escaramuza donde debimos abrazar fuerzas. Sé poco de ella, apenas su nombre y que es la líder del gremio. También se que los halcones que me acompañaban temblaban al escuchar su nombre. Sin duda, debe ser una formidable mujer, fuerte y de las que no se dejan doblegar, inteligente como para comandar de forma férrea a un gran número de personas y hacer que estas acaten su voluntad sin rechistar. Una mujer digna de admiración y de la cual probablemente me interesa aprender un par de cosas.

Bajamos al mar sobre una pequeña embarcación de remos que nos lleva hasta el atracadero, probablemente el calado, es demasiado alto como para que el barco pueda llegar hasta ahí. Me mantengo de pie mientras los hombres de Elros dan poderosas brazadas acercándonos a la misteriosa isla que pareciera sacada de un mundo de fantasía, no hay sonido alguno que no sea el de los remos entrando y saliendo del agua y una especie de tranquilidad comienza a invadirme a medida que nos acercamos y vislumbro a lo lejos tres siluetas.

Una mujer en el centro, dos hombres la flanquean, la mujer es la que me interesa y apenas presto atención a los hombres, viste un quimono de vivo color rojizo que contrasta con la blancura de su piel y el cabello del mismo color. Un paraguas del mismo tono del quimono reposa sobre su hombro, como si quisiera proteger su delicada piel del brillo de las estrellas.

Se detiene la embarcación y sin dar un solo vistazo hacia atrás subo hasta el embarcadero, situándome ante la mujer y clavando los ojos en ella, inclino levemente la cabeza a modo de respetuoso saludo, pues al fin y al cabo, he recibido una buena educación y no pretendo empezar con mal pie con Paulette, al menos hasta ver cuáles son sus intenciones y porque ha decidido salvaguardarme.

Spoiler:
 

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Justin Scurvy

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MensajeTema: Re: Conquests   Jue Ago 12, 2010 2:11 am

En cuanto la Vampiresa se pone ante la presencia de Paulette esta le hace una reverencia

Aquello era un colisión para la Poderosa Psíquica eran tan afines tan similares, había escuchado tanto de ella que ahora que la tenia enfrente no podía evitar mostrarse fascinada y desde luego no lo disimulaba en lo mas mínimo

Paulette: Shaiya de Rais, su reputación la precede, esto es un encuentro casi histórico, soy su admiradora, es un enorme placer por fin nos conocemos, Por favor suba el carruaje tenemos mucho que platicar...

El carruaje es enorme y dentro de el hay unos cuadros en cuyos oleos están dibujadas peleas entre hombres a vida o muerte

Paulette Siempre he tenido fascinación porque los hombres hagan el trabajo sucio mientras las mujeres movemos los hilos Cochero moveos!!!

Dejan atrás el embarcadero y avanzaron hacia un valle lleno de montañas y en lo mas alejado de una región montañosa, enclavada entre picos altísimos que desafían el hombre y tocan el sótano del cielo había una ciudad.. En esa ciudad no existe el sufrimiento, ni el ansia, aquí todos viven en paz y prosperidad

Algunos llamarían paraíso a ese lugar.. y al que lo creo lo llamarían dios.. Pero la arquitecto de este edén no se ve ni como un dios o diosa ni como un demonio. Solo como una mujer, una visionaria, que ha vivido mas de lo que la mayoría se atrevería a soñar vivir o tal vez a querer vivir...

El carruaje se interna dentro de la ciudad...

Fin de la primera parte
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Conquests
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