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 Sellando un destino

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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 7:20 pm

Por las oscuras calles de Espheria caminaba una sombra apenas visible excepto para los ojos más agudos, la sombra caminaba tambaleándose, aparentemente se le tomaría por alguien que se tomaba unas copas de más , pero no era así.

Lauren apenas percibía nada de lo que ocurría a su alrededor, había salido vivo de milagro. En ese momento se daba cuenta de lo estúpida que había sido su idea de intentar acabar con la vida del tirano que gobernaba aquella ciudad, a pesar de que había logrado entrar en su hogar la cantidad de guardias que poseía era abrumadora y no había tenido ninguna oportunidad. Debió suponer algo así porque el tirano debía tener protección extra debido a la cantidad de gente que lo odiaba.

Pero no le quería matar por eso, sino porque le había faltado el respeto manchando sus atuendos al pasar su carro al lado de un charco y no se había molestado ni en disculparse, sino que para mas ofensa le había insultado imprecando contra él por estar enmedio. Le habría matado allí mismo pero el carro era demasiado veloz asi que esperó hasta entrar en su hogar pero tras matar a unos cuantos de su milicia le descubrieron y se vió rodeado de hombres.

Inmediatamente había salido corriendo pero no pudo impedir que una flecha le atravesase el costado y otra la pierna, por suerte ningún órgano vital había sido dañado pero aquello dolía a horrores, había logrado escapar por sus grandes capacidades de camuflaje, pero ahora había perdido demasiada sangre y apenas era capaz de andar. Así que llegando al límite de sus fuerzas notó que perdía el conocimiento e irremediablemente caía sobre el frío asfalto completamente a manos de cualquier maleante que quisiese sacar provecho de él.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 10:17 pm

Caminaba por las oscuras calles de Noah. Un punto blanco en medio de la noche, eso era yo, mis ropajes, de un níveo impoluto se movían al son de mis pasos, mi piel, demasiado clara, siempre a expensas de ser dañada por el sol, si se me miraba de espaldas, pudieran haberme confundido con una mujer de avanzada edad, mis hebras no tenían tonalidad alguna, tan solo mirándome de frente, viendo mi apretada figura, la expresividad de mis ojos plateados y mis rojos labios podría alguien ajustarse a mi verdadera edad que no sobrepasaba los veinticuatro años.

La feria ya había terminado, cada curioso había acudido al calor del hogar y mi puesto había cerrado, no más adivinaciones por hoy, ahora tan solo quedaba descansar la mente. El agradable silencio de la ciudad dormida me dejaba meditar sobre las visiones que hoy habían acudido a mí. Sobresaltándome algunas, para bien o para mal. Toda adivina necesita su espacio para dejar vagar las ideas y que no se acumulen escenas ajenas en su interior.

De pronto, un golpe seco rebotó contra las paredes pétreas de los edificios, giré la esquina para descubrir a un hombre tendido en el suelo. Corrí hacia él, agachándome a su lado, era joven y no parecía borracho, al menos, no olía a alcohol. Respiraba, así que debía haber otro motivo para su inconsciencia, palpé su cuerpo buscando una herida hasta que mis manos se volvieron rojas. Estaba herido, gravemente herido.

Miré a mí alrededor, no había nadie, tendría que atenderlo yo sola, sin embargo, no tenía lo necesario ahí. Por suerte, mi campamento, no estaba lejos y conseguí arrastrarlo hasta mi tienda. Lo tendí en el lecho, quitándole la tunica con cuidado y la camisa posteriormente para examinarle las heridas. Tenía una en un costado y otra en la pierna. Rasgué el pantalón con la punta de un cuchillo, pues no quería despojarle de todas sus ropas y procedí a curarle.

Limpié la herida minuciosamente, con gestos suaves para no despertarlo en el proceso, tras lo que amasé una planta hasta crear una pasta para aplicársela en la herida y que no se infectase, finalmente lo vendé.

No había abierto los ojos y yo estaba cubierta de sangre, así que confiando en su inconsciencia, me aparte del lecho hacia un pequeño vestidor en donde cambié mi vestido por otro impoluto y del mismo tono que mi cabello. Ya solo habría que esperar a que despertara, aunque su rostro parecía del todo relajado, tomé asiento en una silla cercana y saqué mi bolsito de piedras. Las agité en la mano y las dejé caer libremente sobre una improvisada mesa.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 10:30 pm

Lauren comenzó a recobrar la consciencia poco a poco, veía borroso por lo que no podía ver las cosas con claridad. Hasta que divisó una figura bípeda completamente blanca, no la podía definir bien solo divisiba un borrón blanco poco definido. ¿He muerto?, será ella un ángel. Para salir de dudas optó por preguntar a aquel ser.

¿Eres un ángel?

Murmuró en un tono infantiloide casi hasta estúpido, pero al intentar incorporarse sintió un profundo dolor en el costado y volvió a dejarse caer sobre la cama mientras iba recuperando la nitidez en la visión poco a poco. Así que al fin y al cabo estaba vivo, pero debería haber muerto desangrado en la calle . Miró hacia su costado y notó que la herida estaba vendada pero había perdido bastante sangre.

Su vista terminó por adecuarse a la situación y se volvió hacia su salvadora, no tenía ninguna de sus armas a mano supuso que la mujer las habría apartado pero aquello no le alarmaba si hubiese querido matarle ya podría haberlo hecho. Entonces vió a la mujer, era de piel completamente blanca y sus cabellos eran del color de la nieve mas pura,no le extrañaba que la hubiese confundido con un ángel , pero para su decepción la mujer era una humana.

¿Quién eres? ¿Dónde estoy?

Susurró con tono suave, no despreciaba tanto a las mujeres como a los hombres pero era incapaz de entablar amistad con una de ellas. Los seres humanos eran demasiado falsos y egoístas para su gusto, pero aún así esta mujer le parecía diferente. Probablemente si no le hubiese cerrado las heridas habría muerto en la calle como un perro, a los hombres de hoy en día apenas les importaban los desconocidos. La muerte de su madre a manos de su padre, le había arrebatado toda la felicidad y el respeto hacia los hombres. A las mujeres no les hacía daño pero tampoco le resultaban demasiado simpáticas, pero aquella mujer tan blanca no parecía una mujer cualquiera.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 10:34 pm

Escuché un susurro a mis espaldas, el hombre parecía que iba despertando, dejé las piedras abandonadas sobre la mesa sin molestarme en guardarlas, me levanté girándome y cogí un pequeño baso bronce que contenía agua. Me acerqué al lecho sentándome en el borde, había abierto los ojos.

¿Eres un ángel?.- Preguntó.

Tal ocurrencia me hizo sonreír, sin duda aún estaba algo aturdido, me habían comparado con muchas cosas, pero jamás con un ángel, la gente susurraba al verme cosas poco agradables, aunque ya me había acostumbrado al respecto. Lo que no te mata te hace más fuerte y a base de duros golpes, la vida me había echo aceptarme tal como era, una muchacha solitaria y extraña que aún buscaba su propio destino.

- Ten, bebe un poco.- dije con voz dulce acercándole el baso a los labios.- Llevas un buen rato inconsciente, pero creo que tus heridas se curarán pronto.

Sus ojos vidriosos, me sorprendieron por el tono, rojizo, sabía que tan solo había dos partes de mi misma con algo de pigmentación, mis labios y mis ojos, pues los primeros, eran rojos y los segundos plateados, los albinos por las indagaciones que había realizado tenían los ojos del mismo color que aquel hombre, aunque dudaba que su apariencia tuviese algo que ver con aquello, de echo, no estaba tan siquiera segura de que fuese humano.

- Mi nombre, es Cyllan Anassan, te encontré tendido en el suelo y sangrando profusamente de las heridas, me tomé la libertad de traerte hasta mi tienda para curarte. Te encuentras en medio de un campamento ambulante. ¿Cual es tu nombre?

Mi pregunta se debía a la mera curiosidad, al fin y al cabo, había traído hasta mi lugar privado a un hombre del cual no sabía nada y que dadas sus heridas de flecha, tranquilamente podía haber matado a alguien. Intenté permanecer tranquila, no darle signos de preocupación, si este hombre era un asesino, lo mejor sería no exaltarlo y si no lo era, tanto mejor.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 10:37 pm

La mujer le tendió agua y el bebió con avidez sintiendo con placer el agua recorrer su cuerpo, hoy había creído por un momento que no iba a salir con vida pero por suerte gracias a la extraña sobreviviría, no conocía a la mujer de nada asi que supuso que le había salvado por pura bondad eso le parecía una actitud francamente rara en una humana.

- Mi nombre, es Cyllan Anassan, te encontré tendido en el suelo y sangrando profusamente de las heridas, me tomé la libertad de traerte hasta mi tienda para curarte. Te encuentras en medio de un campamento ambulante. ¿Cual es tu nombre?


Ahora era la hora de saber si podía confiar en ella, pero decidió que la historia real la consideraría fantasiosa asi que decidió usar una mentira creíble para que la mujer no desconfiase , además a pesar de que estaba curado se sentía debil probablemente no podría moverse hasta dentro de unos días.

Me llamo Lauren, no me acuerdo como me hice esto... creo que fueron unos asaltantes de las calles, ¿te dedicas a trabajar un circo?¿Eres una maga?

Susurró a la albina, esperaba que eso bastase para convencerla y ahora le convenía cambiar de tema para que se olvidase de ello, su inusual color de piel combinado con sus labios exceptualmente rojos y aquellos ojos tan bellos le hacían parecer especial, sobrenatural como los magos y magas humanas. Esperaba recuperarse rápido pues no albergaba dudas que el tirano enviaría guaridas a buscarle, nadie olvida fácilmente un atentado contra su vida. En ese momento el circo no le parecía un buen escondite pero ahora no estaba en condiciones de pelear seguramente la albina le delataría si se enterase de quién era o tal vez le rematase, a no ser que fuese de la facción opuesta al gobernador.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 10:40 pm

Apoyé el baso sobre la mesa sin levantarme de la cama, sus palabras me tranquilizaron un tanto a cerca de como se había herido, creyéndolo sin cuestionarme nada, en las grandes ciudades, los maleantes se escondían tras cada esquina y no había motivo para dudar de sus palabras. Había recorrido Utopia varias veces en mi deambular, sabía como se las gastaban los desesperados y borrachos por unas monedas.

- Vaya, cuanto lo lamento.- Sonreí.- Más no te preocupes, ahora estas a salvo, aquí nadie suele venir a asaltarnos, somos muchos para defendernos.

Me levanté acercándome a la mesa donde habían quedado las piedras, no me gustaba dejarlas tiradas de cualquier manera, al fin y al cabo, eran mi forma de vida, no me fijé en el dibujo que habían formado, de haberlo echo, probablemente, mi tranquilidad se hubiera esfumado al instante, pero mis preocupaciones se daban por completo al hombre convaleciente que se encontraba en mi cama. Guardé las piedras en el saco de lino y lo colgué de mi cintura. Me acerqué de nuevo al lecho, el tintineo de las runas acompañaban cada paso.

- Encantada de conocerte Lauren.- dije sentándome de nuevo.- esto… hummm... bueno, no es un circo exactamente, es una feria, cada cual tiene un cometido aunque somos completamente independientes los unos de los otros. El mío es la adivinación, generalmente a través de las piedras que tengo aquí.- Señalé el saquito.- Aunque ocasionalmente, las visiones acuden a mí sin ser llamadas, pero no suele ser lo habitual.

El vendaje del costado comenzaba a sangrar de nuevo, debía cambiárselo, aunque si yo hubiera sido alguien a quien habían atacado en manos de alguien que se hacia llamar adivina, no estaría segura de estar en buenas manos, tal vez no debiera habérselo desvelado, aunque la sinceridad me parecía la mejor baza en mi favor. Apoyé mi mano en su pecho, tenía la piel algo fría, solo unos grados menos que el resto de los humanos, pero había sido así desde niña.

- Puedes confiar en mí, necesito cambiarte el vendaje.

Deslicé la mano hasta tocar el hilo con el que le había cubierto la herida desprendiéndolo suavemente para no hacerle daño, no me llevaría mucho tiempo.

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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 10:48 pm

Lauren no se perdía ninguno de los movimientos de la humana, era bastante desconfiado por naturaleza pero en ese momento lo hacía por simple y llana curiosiad. Cyllan podría matarle en cualquier momento si ese era su deseo , notaba como recuperaba la movilidad poco a poco pero si se movía demasiado los puntos de sutura se abrirían y podría morir desangrado.

- Encantada de conocerte Lauren..- esto.. hum, bueno, no es un circo exactamente, es una feria, cada cual tiene un cometido aunque somos completamente independientes los unos de los otros. El mio es la adivinación, generalmente a través de las piedras que tengo aquí.- Aunque ocasionalmente, las visiones acuden a mi sin ser llamadas, pero no suele ser lo habitual.


Excelente -Pensó resignado- Estoy en una feria escondido, seguramente si me buscan este será el lugar menos llamativo Pensó con sarcasmo, en las ferias o cerca de ellas solían habitar bastantes tipos de maleantes asi que el tirano probablemente enviaría hacia aquí varios de sus guardias pero él no estaba en posición de irse y mucho menos de defenderse, se preguntó que haría la albina si viniesen los guardias, probablemente por muy generosa que fuese dudaba que se arriesgase a tanto por él.

Sintió un estremecimiento de frío al notar la mano de ella sobre su pecho, notó que su herida sangraba de nuevo, aquello no tenía demasiado buena pinta ,¿le habría suturado bien?

- Puedes confiar en mí, necesito cambiarte el vendaje.

Una mueca de dolor asomó en su rostro cuando el hilo comenzó a desprenderse de su piel, por lo que parecía la albina sabía lo que hacía. Con manos expertas le retiró el vendaje y le suturó la herida de nuevo. Estaba demasiado acostumbrado al dolor como para que ni un misero sonido de angustia escapase de sus labios.

No tengo mas remedio que confiar en ti, ¿puedes predecirme el... ?

Sus palabras fueron ahogadas por un aporreteo a la puerta bastante fuerte , debía ser alguien que se quisiese hacer oír.

Abrid en nombre del gobernador

Gritó alguien desde fuera, Lauren examinó con mente fría sus posibilidades. No podía pelear contra un hombre hecho y derecho , apenas podía mover sus brazos, pero tenía la cerbatana donde sus ropas, eso lo podía usar pero antes que nada debía hablar con Cyllan.

¡¡Espera!!Susurró a Cyllan antes de que hiciese algo Si los guardias nos encuentran aquí me matarán y probablemente también a ti-su tono de voz no varió con la mentira que había dicho, era un buen orador desde hacía tiempo. Traeme la cerbatana por si acaso, el gobernador me busca por...-No sabía muy bien qué decir , ¿asesinato? ¿robo? esas palabras asustarían a la mujer y saldría corriendo por la puerta independientemente de que su vida estuviese en riesgo. he intentado matar al gobernador para conseguir un régimen justo y equilibrado , si te veen aquí conmigo probablemente te arrestarán o algo peor asi que lo mejor es que me ocultes y te mantengas completamente natural con ellos, pero dame la cerbatana y un par de dardos por si acaso.

Finalmente optó por una media verdad, ahora su vida estaba en manos de alguien a la que era consciente de que la había mentido descabelladamente, ya podía contar los minutos para su paso a la otra vida
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 10:53 pm

Mis movimientos eran suaves y precisos, no quería hacerle daño, sin embargo, su vientre se ponía tenso ocasionalmente y aunque de sus labios no saliese sonido alguno, sabía que le dolí. La herida estaba supurando, eso era bueno, se curaba rápidamente, limpié la herida con una gasa y la vendé de nuevo.

-Creo que podrás andar antes de lo que imaginas.- comenté alegremente.

Comenzó a preguntarme algo, pero unos gritos le interrumpieron ¿Pero que…? ¿Qué hacían aquí los hombres del gobernador? De inmediato lo miré con desconfianza y me puse de pié separándome del lecho. Sus ojos me inquietaban y sus motivaciones no me parecían del todo claras.

-¿Qué se supone que has hecho?- sisee entrecerrando los ojos.

La respuesta no se hizo esperar, parecía convincente y desde luego era un motivo por el cual hacer llegar a la guardia hasta mi tienda, así que era un revolucionario. En parte, me enterneció, no era más que un hombre que luchaba por sus ideales, un hombre valiente al fin y al cabo. Asentí con la cabeza.

Con rapidez, recogí de entre sus ropas la cerbatana que me pedía, acercándosela.

-Será mejor que no te muevas, créeme, se defenderme y si podemos evitar usar la violencia, será lo mejor, si no me temo que tendremos que huir y tú no estás en las mejores condiciones.

Las voces se impacientaban, sin embargo, me tomé unos minutos, me desarreglé el cabello alborotándomelo y desabroché varios botones de mi vestido para dar la apariencia de haberme vestido precipitadamente, finalmente, Cogí mi arma, una espada ligera con la empuñadura lacada en blanco.

-Ya voy.- dije arrastrando las palabras como se me acabasen de desperar.- Un momento. Apoyé la espada junto a mi, dejándola libre, con la esperanza de no tener que usarla y abrí la puerta. Eran cuatro, un grupo de reconocimiento seguramente, aunque no apostaría mis piedras a que no había más gente alrededor a la espera de escuchar un grito de alarma.- ¿Se puede saber que quieren? ¿Os habéis fijado en la hora que es? Despertar a una mujer de esta manera, sin siquiera haber echo nada ni pedir ayuda. Más vale que se expliquen ahora mismo o me dejen regresar a mi sueño.

Intentaba parecer ofendida, tal vez de esta manera pensasen que se habían equivocado de tienda, mi mirada era firme y mi voz no había temblado, aunque si bostecé un par de veces entre palabra y palabra, mi mano, no se separó del marco de la puerta impidiendo que entrasen alegremente y por supuesto, estaba más que preparada para pelear si lo intentaban.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 11:40 pm

Lauren pudo suspirar con alivio al ver que la mujer acataba todas sus órdenes e incluso parecía dispuesta a luchar por él, se preguntó si se arrepentiría de haberle salvado la vida . Le tendió la cerbatana y la ocultó bajo la manta mientras la miraba atentamente, realmente aquella mujer tenía valor, los guardias aporreaban con mayor fuerza seguramente cansados de esperar y observó como Cyllan se desmelenaba para adoptar una apariencia de recién despertada. Chica lista Pensó el lord oscuro sonriente.

Cyllan abrió la puerta de forma entornada lo suficiente para que se le viese unicamente a ella.
El guardia que ordenaba aquel escuadrón se arrodilló ante ella en forma de disculpa al escuchar las ofendidas palabras de la mujer, su aspecto le hacía parecer una recién despertada pero tenían órdenes de investigar casa por casa.

-Perdone Milady- se aclaró la voz para darle un tono mas grave -pero hoy se ha producido un atentado contra la vida de su excelencia el gobernador, el criminal en cuestión se le conoce por vestir completamente de negro y poseer unos ojos de un matiz rojo. ¿Habeís conocido a alguien con esa descripción? - No esperaba que ella supiese nada pero aún así esperó un momento para dar la noticia que no solía agradar a la gente -Pero aún así , debemos entrar a investigar su casa, adelante caballeros

Ordenó a sus hombres que se dirigían a penetrar en aquella choza, Lauren oyó la conversación al completo y se tiró de la cama escondiendose debajo y lanzando las mantas ensangrentadas hacia fuera. El dolor que sintió fue bastante agudo pero por suerte miró hacia las suturas y ninguna se había abierto estaba a salvo de momento.

Guardaba la cerbatana en la mano dispuesto a disparar al cuello de cualquiera que se asomase a mirar debajo de la cama, los guardias apartaron a Cyllan con brusquedad buscando alguien que coincida con la descripción.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 11:47 pm

Los guardas se disculparon pero mi fingida treta y mi mano interrumpiendo el paso, no los detuvo, primero me preguntaron por alguien con las características de aquel hombre que se hacia llamar Lauren, no pensaba delatarlo, había creído por completo su historia y lo tomaba como a un salvador del pueblo, así que mientras estuviese de mi mano, así seguiría siendo.

-No, no he visto a nadie con esas características.

Fue entonces cuando me hicieron a un lado, con gesto rudo pero aun así sin intentar dañarme, no fue más que mi culpa el que me tropezase y cayese al suelo sobre la espada que derribé por el camino, el ruido fue amortiguado por el peso de mi cuerpo y ninguno se dio cuenta del peligro que corría. Miré alarmada al lecho, pero estaba vacío, Lauren había tenido la astucia y agilidad suficiente como para desaparecer antes de que ellos entrasen en la habitación, pero no habría podido ir muy lejos, no en sus condiciones.

Me levanté manteniendo mi arma a la espalda, no la usaría a no ser que fuese necesario, por fin, vi una leve sombra no muy lejos del lecho, concretamente, bajo él, uno de los guardas estaba peligrosamente cerca, mi respiración comenzaba a acelerarse, aunque la intentaba contener para no delatar que ahí pasaba algo fuera de lugar, rezaba a todos los dioses, en los que creía y en los que no para que ese hombre no se agachase y no mirase debajo de la cama, sin embargo, mis oraciones fueron en balde y en un momento dado se inclinó para mirar.

Sabía que lo habían descubierto y sabía que tenía que hacer algo, algo para que no lo apresaran, pues sabía cual era la condena por asesinato, no pensé demasiado, simplemente actué, uno de los guardas, de espaldas a mi, miraba el baso de agua ahora vacío que anteriormente le había tendido a Lauren, estaba desprevenido, no se esperaba peligro de una mujer somnolienta, aferré mi espada con ambas manos y le golpee en la nuca con el pomo, el hombre, se desplomó inconsciente.

El resto fue demasiado rápido, otro de los guardas se acercó a mí gritando, me giré rápidamente con el arma entre las manos, dispuesta a luchar si era necesario, por desgracia, no calculé bien la distancia, el hombre, se encontraba demasiado cerca y al girarme, mi espada atravesó su esternón. La sangre comenzó a recorrer el filo hasta llegar a mis manos tornándolas rojizas, mis ojos se abrieron por el asombro y por el horror, ahora la asesina era yo.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 07, 2010 11:49 pm

Estaba bastante tenso, los guardias no eran estúpidos y dentro de poco detectarían mi posición. Solo quería dar algo de tiempo a Cyllan para que se preparase para lo que se avecinaba, solo tenía tres dardos debajo de la cama y ví tres pares de pies así que con un poco de suerte tal vez saliera vivo de esa. Aunque Cyllan parecía estar de mi lado tal vez se volviese contra mí una vez que empezase a matar aquellos hombres.

El momento estaba cerca, uno de los guardias se paró frente a la cama y se arrodilló , cogí la cerbatana y me la coloqué en la boca listo para disparar cuando su rostro se asomase, y eso ocurrió. Al agacharse el guardia soplé mi cerbatana con fuerza haciendo que un dardo diese en el cuello del hombre terminando con su vida. Oí sonido de pelea y ví a un guardia caer desmayado, pero después desde mi posición mientras salía del escondrigo observé como un nubarrón de sangre salpicaba la habitación ¿habrían herido a Cyllan?, salí de allí haciendo rodar a mi cuerpo cuando lo ví, Cyllan había acabado con uno de los soldados clavándole su espada en un organo vital.

Sorprendido por el hecho de que ella no me parecía una asesina me incorporé lentamente cuando ví que un cuarto guardia , el que probablemente era el capitán se acercaba con la espada en alto a una aturdida Cyllan, sin perder un momento un proyectil salió de la cerbatana clavándose en el cuello de aquel hombre y derribándolo de inmediato, el veneno de mis dardos era muy potente.

Después de esto usé mi último dardo para clavarselo al guardia inconsciente terminando con la vida de los cuatro hombres de aquella habitación, era la segunda vez que me salvaba la vida. Proveniendo de una humana me irritaba bastante. Pero Cyllan no parecía una mujer normal, estaba aturdida todavía como si no asimilase que hubiese matado a aquel hombre, sentí lástima por ella . Seguramente no parecía de las mujeres que mataban hombres sino de las que los salvaban.

Cyllan Anassan-Dije con solemnidad, ella era la primera mujer humana que se ganaba mi respeto y tal vez mi amistad eterna después de esto.-Desde que me has acogido no he hecho mas que traerte una infinidad de problemas , asi que me ...-una mueca de dolor asomó en mi rostro al levantarme, pero por suerte comprobé que a pesar de mis heridas podía andar, cojeando un poco debido al flechazo en mi rodilla pero podía andar Creo que es hora de que me vaya, puedes atribuir el asesinato de estos tres hombres a mi nombre, creéme que nadie desconfiará de ti, al fin y al cabo en la mansión del gobernador maté a muchos más, puedes decir que me curaste bajo amenazas contra tu vida, siento el desastre y .. porcierto, ha sido un placer conocerte

Andé cojeando hacia mis cosas, todavía necesitaba descansar pero no quería resultar una molestia para ella, comenzaba a importarme de verdad. Nadie había hecho algo así por él de forma tan gratuita, y eso que le había contado la verdad exceptuando que la motivación para acabar con la vida del gobernador era distinta.

Con dificultad me puse mi indumentaria negra que se conservaba perfectamente a excepción de dos sendos agujeros por los flechazos, aún así sobreviviría. Siempre lo hacía. Se dirigió hacia la salida cojeando , esperando llegar al próximo pueblo cuanto antes.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Jue Abr 08, 2010 12:35 am

Bajé el arma cuando el hombre se desplomó en el suelo, su sangre, goteaba en el suelo creando un pequeño charco, a mí alrededor, todo era confusión, podrían haberme matado en ese momento y ni tan siquiera me hubiera dado cuenta, ¿Que es lo que había echo? En ningún momento las piedras me habían mostrado nada semejante ¿estaría abandonándome mi don? Tal vez me lo mereciera después de esto, me sentí sucia, aquel hombre podría tener familia, hijos a los que jamás volvería a ver y todo por mi culpa.

Su voz me sacó de aquel borrón horrible, miré a mí alrededor, el resto de los hombres también estaban en el suelo, muertos.
Las piernas me fallaron y caí sentada, no entendía las palabras que pronunciaba, mi cabeza aún estaba demasiado embotada, tan solo le miraba a los ojos ¡esos ojos rojos! ¿Que me diferenciaba a mi del resto de asesinos?

- Creo que es hora de que me vaya

Fue lo único que llegué a comprender. Se estaba despidiendo. Pero yo necesitaba limpiar mi alma, mi culpa y aquel hombre a quien habían intentado atacar por una causa justa, aquel hombre herido que apenas se mantenía en pié hablaba de alejarse de mi. Entonces lo comprendí. Tal vez ayudándolo sería la única forma de mantenerme en paz, debía detenerlo, aunque fuera un instante.

- ¿A donde irás?- mi voz me sonó temblorosa, como la de un niño asustado.- Mira en que estado te encuentras, necesitas ayuda y mis manos están manchadas de la sangre de estos hombres, no puedo quedarme aquí. Este ya no es mi lugar, esta tienda, siempre me traerá malos recuerdos, necesito salir de aquí. ¿Dejaras que te acompañe?

No sabía bien que esperar, al fin y al cabo, era un desconocido, podía penar que era una carga para él, una mujer demasiado llamativa para una misión que necesita muchas sombras para llevarse con eficacia. Si el decía que no, lo asumiría y buscaría mi propio camino, no sabía bien donde, pero mis piedras y yo, encontraríamos un comienzo en otro lugar, un futuro alejado del mundo hasta que mi alma pudiera perdonarme. Aunque no estaba segura de que eso ocurriese jamás.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Lun Abr 12, 2010 7:16 pm

Andaba despacio, cuando oí la voz suplicante de Cyllan a mi espalda, me quedé rígido mientras esperaba lo que ella tuviese que decirme.

- ¿A donde irás?.Mira en que estado te encuentras, necesitas ayuda y mis manos están manchadas de la sangre de estos hjombres, no puedo quedarme aquí. Este ya no es mi lugar, esta tienda, siempre me traera malos recuerdos, necesito salir de aquí. ¿Dejaras que te acompañe?

La verdad es que debía la vida a aquella mujer, pero yo nunca había tenido compañía larga en mis viajes, no sabía lo que esperaba ella de mí, pero si ella quería ir conmigo. Tenía el deber de aceptarla , al fin y al cabo había sido yo quién terminó de arruinar su vida completamente. Me volví hacia ella lentamente escrutándola con la mirada e intentando ver la seguridad de su decisión.

Después de lo que has hecho por mí, sería inhumano que no te dejase acompañarme , pero deberías saber que yo soy un proscrito y si me acompañas vivirás una vida de huidas constantes y probablemente terminarás volviendo a hacer lo de esta noche. No eres una asesina Cyllan, yo si está en mi naturaleza de Lord Oscuro, y si me acompañas quizás te conviertas en una .¿Quieres venir conmigo a pesar de todo?

Pensaba que al desvelar mi identidad tal vez se arrepintiese y siguiese mi consejo de quedarse en casa y echarme toda la culpa, aunque conociendo al gobernador de esta ciudad dudaba de que la dejase tranquila así como así. Los tiranos no eran de ese estilo.

Sin esperar ninguna respuesta por parte de la albina proseguí mi avance lento y cojo hacia las afueras de la ciudad, por allí rondaría mi caballo y podría huir fácilmente, solo tenía que llegar fuera-
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Lun Abr 12, 2010 7:24 pm

El abatimiento terminó de hacer mella en mi con sus palabras, había matado no por una causa justa, había matado por un ser maligno que a saber que había echo, mis ojos se centraron en la mancha de sangre que comenzaba a teñir el suelo, Lauren se dio la vuelta y se alejó, dejé que se marchara, no corrí tras de él. Necesitaba pensar unos momentos. Dejar que las lágrimas fluyesen en soledad unos instantes, ser consciente de lo que había echo, de la mancha de sangre, mi mirada fue hasta el hombre que había matado. Después a mis manos, rojas, manchadas de él. Me las restregué contra el vestido estropeándolo sin remedio.

Las lágrimas dieron paso a los sollozos, pasaron varios minutos hasta que conseguí calmarme, restregándome las manos por los ojos terminando de ensuciarme. Estaba sucia, me sentía sucia, tenía que quitarme la muerte del cuerpo, al fin reaccionaba. Me lavé las manos con la jofaina y cogí un vestido limpio, las piedras, las tenia en la cintura y las llevaría conmigo, la espada también debía ser limpiada, la agarré y salí de la tienda sin molestarme en cerrar la puerta, dejando los cuerpos sin vida tendidos en el suelo.

No muy lejos del campamento, había un río, pues siempre intentábamos instalarnos cerca de alguno para abastecernos de agua. Me dirigí a el con paso ligero. La luna se reflejaba en las agua en movimiento, dándole un aspecto fantasmagórico. Me saqué el vestido por la cabeza y lo tiré al río, para que se lo llevara hasta donde quisiera que fuera, pero lejos de mí. Después me introduje en las frías aguas. Froté mi piel con fuerza mientras alguna lágrima furtiva aun resbalaba por mis mejillas. Me limpié la cara y el cabello, froté hasta que me dolió la piel y no salí hasta que me castañeasen los dientes. Me vestí con el vestido que había traído conmigo enfundé el arma en su vaina y me la até a la cintura con un cinturón de cuero teñido de blanco, al otro lado, mis piedras me acompañarían en el viaje.

Comencé a buscar sus huellas. No podía haberse alejado demasiado, no en sus condiciones, sus palabras resonaban en mi cabeza. Soy un asesino, está en mi naturaleza. No, no lo creía, nadie nacía siendo un asesino, había visto miles de lords oscuros en mi vida nómada y si, todos tenían esa aura de peligrosidad, pero no eran asesinos natos, nadie lo era. Las circunstancias son las que te llevan a tomar ciertas determinaciones como la estaba tomando ahora yo.

Descubriría sus tormentos y los apaciguaría, esa sería mi penitencia, hacer que su alma se sintiese en paz. Conseguir lo imposible, dar algo de luz a una vida atormentada o morir en el intento.

No tardé en encontrar su rastro, tan solo me llevaba un par de horas de ventaja y estaba herido.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Lun Abr 12, 2010 7:32 pm

Como supuse, y pocas veces solía equivocarme la mujer no me siguió, haberse arriesgado por la vida de un delincuente debió ser algo bastante duro para ella, las mujeres humanas eran sensibles por naturaleza incluso algunas ladys oscuras preferían guiarse por los buenos actos como mi madre. Pero aún así había obligado a alguien puro como Cyllan a cometer un terrible crimen , por suerte para mí la conciencia no era algo que me afectase demasiado.

Exasperado seguí cojeando notando como no podía evitar dejar un leve rastro de sangre, aquello era realmente asqueroso, andaba una velocidad muy inferior a la habitual, llevaba mas o menos una hora cojeando y apenas había recorrido medio kilómetro y le quedaban todavía unos cuantos. El costado cada vez le dolía más, pero aquello no era nuevo había sufrido heridas peores y Cyllan por suerte me había dado un vendaje bastante bueno ya que por lo menos mi herida no se había abierto de nuevo.

Tras varias horas inagotables de marcha llegó hasta su destino , al fin me había alejado lo suficiente para que mi montura me escuchase. Saqué un pito de manguera del bolsillo de mi pantalón y soplé con fuerza, escuché entonces cascos de caballo acercarse hacia mí , un cuadrúpedo completamente oscuro se acercó a mí, era mi fiel caballo Renglief, oscuro como yo y con unos ojos castaños casi negros.

Por fin había llegado mi salvación, a caballo lograría llegar pronto a un pueblo cercano y a una posada donde poder descansar, entonces fue cuando oí algo a mi espalda y la ví. Impoluta como un ángel Cyllan me había seguido hasta aquí. ¿Vendrá a vengarse de mi engaño? Pensé amargamente, no le gustaría matar a alguien como ella aunque no parecía venir con esas intenciones. Venía con bolsas , como si fuese a mudarse de allí.

¿Qué quieres Annasan? Ya te dije lo que pasaría si decidías venir conmigo, no te convengo. Vuelve a tu hogar mientras aún tengas alguno, porque si quieres venir conmigo , te lo debo. Así que piénsalo bien antes de decidirte.
Le tendí la mano , no porque esperaba que la tomase, sino porque eso sería como sellar un pacto en el que ella me seguiría asumiendo las consecuencias, pero veía en su mirada determinación y que iba a acompañarme. No tenía demasiado tiempo, estaba prácticamente al borde del desmayo y si fuerza de voluntad era lo único que me había mantenido consciente las últimas horas, pero incluso ésta empezaba a mermar, tenía que llegar a una cama cuanto antes para poder recuperar fuerzas.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Lun Abr 12, 2010 7:38 pm

Varias horas caminando con mis bultos, había llevado lo indispensable, mi espada, las piedras y alguna prenda para poder cambiarme de ropa, así como unas monedas, mis ahorros durante años que por desgracia, no ascendían a mucho. El rastro de Lauren era claro, sus huellas profundas, como las de alguien a quien le cuesta andar y afianza bien los pies en el suelo para no desplomarse, seguramente, no estaba recobrado, las heridas que había sufrido eran importantes y ni tan siquiera había reposado un día entero.

Estaba preocupada, no sabía si me lo encontraría derrumbado en el suelo, inconsciente como la primera vez que lo había visto. Al parecer, tenía un rumbo fijo, pues miraba las estrellas al tiempo que avanzaba y siempre el camino tomaba la misma dirección, tal vez buscaba algo, o a alguien. En parte, tenía miedo, no sabía si conseguiría mi propósito, si hallaría la forma de que el alma de aquel hombre hallase la paz. Había comentado su gratitud hacia mí, pero pudiera ser que eso no fuese suficiente, no sabía la vida que había llevado hasta el momento y en mi fuero interno, temía el que yo misma me corrompiese.

Siempre me había movido por las causas que a mi me parecían bien, aunque no siempre fuesen las correctas. Pero hasta esta noche jamás había arrebatado la vida de un hombre, lo que había sentido, era indescriptible, el dolor, demasiado profundo, no tenía miedo en defenderme o incluso en matar por mi vida, pero me asustaba el pensar que tal vez algún día esa muerte, no me afectase y que la frialdad congelase mis venas del mismo modo que mi piel se encontraba helada casi siempre.

Finalmente, un silbido. Unos cascos de caballo. ¿Sería el? Solo había una forma de averiguarlo. Seguí el sonido y ahí lo vi, pálido como la muerte, envuelto en su manto oscuro, junto a él, un caballo azabache, potente, musculoso, bello.

- ¿Qué quieres Annasan? Ya te dije lo que pasaría si decidías venir conmigo, no te convengo. Vuelve a tu hogar mientras aún tengas alguno, porque si quieres venir conmigo, te lo debo. Así que piénsalo bien antes de decidirte.

Me había visto, no había sido mi intención ocultarme, habría sido imposible, un punto blanco entre la penumbra siempre destacaba.

- Estoy decidida Lauren. Si no, no hubiera venido hasta aquí. Soy consciente de lo que me espero y asumo la responsabilidad.

Caminé hacia él, eliminando los pasos que nos separaban, asiendo su mano, estrechando un pacto silencioso, no revelaría mis intenciones, si así fuese, no tendría sentido esta gesta.

- Estás muy pálido, tendrías que descansar. Deberíamos buscar algún sitio donde pasar las escasas horas de noche que nos quedan.

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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Lun Abr 12, 2010 7:42 pm

-Estoy decidida Lauren. Si no no hubiera venido hasta aquí. Soy consciente de lo que me espero y asumo la responsabilidad.

Seguramente ella no era plenamente consciente de lo que le ocurriría si decidía acompañarme, pero había un brillo de determinación en sus ojos y supuse que dijese lo que dijese no cambiaría de opinión , aún así aquello vida no le iba a gustar demasiado, yo la había aguantado durante tanto tiempo porque sucedió a raíz de un hecho tan traumático que me había inhibido de toda capacidad de arrepentimiento.

- Estás muy pálido, tendrías que descansar. Deberíamos buscar algún sitio donde pasar las escasas horas de noche que nos quedan.

Me costó un tremendo esfuerzo subir a Cyllan encima de Renglief y la coloqué entre mis brazos mientras cogía las riendas , creí por un momento que se me abriría la herida pero por suerte me pude mantener en la silla, Cyllan tenía razón pero quería alejarme un poco antes de tomar descanso.

Sobreviviré… hay una posada solitaria cerca de aquí ..allí nadie nos buscará... Ya tenía previsto un plan de huida pero no esperaba ser herido..

Lograba articular frases a duras penas, el esfuerzo de llegar hasta ahí había sido inhumano, pero por suerte con un poco mas de esfuerzo llegaría a reposar en una cama. Espoleé a Renglief con rudeza para que se diese prisa .
El viaje fue más breve de lo que esperaba y apenas dirigí la palabra a Cyllan, mantenerme despierto me costaba la mayor parte de mis energías y toda mi concentración, por fin en un viaje que me resultó más corto de lo esperado llegamos a nuestro destino.

Desmonté del caballo lentamente mientras observaba la posada con alivio, estaba hecha de piedra y madera combinados de forma tosca, pero aún así el fuego que emanaba de dentro le daba un toque acogedor enmedio de la incipiente oscuridad.

Esperé por Cyllan mientras desmontaba y me tomé unos segundos para aparentar seguridad y buena salud, tomé algunas de las monedas de las alforjas que portaba Renglief y me dirigí hacia adentro. El posadero era un hombre entrado en edad y con cara afable, eso me beneficiaba lo haría más fácil.

Tomé de la mano a la albina y me dirigí directamente al mostrador intentando no derrumbarme y aparentar seguridad mientras rápidamente dejaba monedas en el mostrador.

¿Qué quieren y quiénes son?

Preguntó amablemente, cada vez me costaba mas mantener la consciencia y no tenía tiempo para tonterías.

Soy Lauren Crom y esta es mi esposa Cyllan Crom, buscamos alojamiento para un par de días, estamos fatigados por el viaje y lo deseamos de inmediato

El hombre se detuvo unos instantes para observar a la pareja intentando deducir si mentía o decía la verdad, pero si sospechaba no dijo nada. Tomó mis monedas y nos dejó una llave singular.

Subiendo las escaleras la primera a la izquierda

Dijo en su tono habitual, irritablemente bondadoso. Sin soltar a Cyllan subí al cuarto que nos habían asignado, palideciendo por el esfuerzo me derrumbé en ella nada más abrir la puerta y perdí el conocimiento.

Descanso..

Logré murmurar antes de perder el conocimiento, no deseaba que llamase a un médico no me haría ninguna gracia que examinase mis heridas
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Lun Abr 12, 2010 7:56 pm

Me subió con cuidado al caballo, y montó tras de mi agarrando las riendas mientras me rodeaba con sus brazos, intenté mantenerme erguida, no quería apoyarme sobre él, no quería que el peso de mi cuerpo, fuese una carga para el suyo, herido y desvalido a estas alturas.

Me mantuve en silencio, intentando ordenar mis ideas, sabia lo que quería hacer, pero no sabía el modo de lograrlo, tal vez había que empezar por el principio, saber el porque alguien se convierte en un alma oscura, sabía que su raza tenía mucho que ver, pero también había visto lord oscuros sonrientes y con buenas intenciones, pocos, si, pero los había. Siempre había pensado que el alma es una esencia independientemente de que haya por el exterior, la forma o las creencias, lo que moldeaba al alma, eran las vivencias, los tormentos interiores y eso era lo que yo quería apaciguar. Paso a paso, lentamente, hacer que la paz se introdujese en su alma aunque no en su vida.

Me fijé bien poco en el camino, absorta como estaba en mis pensamientos, pero antes de lo que esperaba, llegamos a una posada de piedra. Bajé del caballo tras Lauren, y me aproximé a la puerta, el sitio, no era demasiado grande, más parecía que un granjero hubiera remodelado su casa para dar cobijo a los viajeros, sin embargo, yo no estaba acostumbrada a los grandes lujos, así que me sentí cómoda en el lugar.

Lauren tomó mi mano y me guió hasta el mostrador donde el que supuse era el dueño del lugar, me presentó como su esposa y durante unos segundos miré a mi acompañante con cierto asombro, había sido una maniobra inteligente, pero inesperada para mi.

Fingir que éramos matrimonio, descartaba muchas dudas y se evitarían las preguntas incomodas y especulaciones, así que entrelacé mis dedos con los de Lauren alzando el mentón para intentar darle fuerza verídica a sus palabras.

Crom, sería por tanto el apellido que debiera adoptar, al menos en aquella posada.

Pronto nos dio la llave de la habitación y subimos sin perder tiempo, sentía como Lauren se iba agotando cada vez más, su piel se tornaba más pálida que la mía y las ojeras que estaban saliéndole bajo los ojos, denotaban su cansancio y el esfuerzo que había tenido que realizar para llegar hasta el lugar.

Abrió la puerta y se desplomó. Me apresuré a cerrarla cuanto antes, para que nadie viese a mi ficticio marido inconsciente en el suelo. Abrí la cama y por segunda vez en menos de veinticuatro horas lo arrastre por el suelo. Le quité el calzado y lo subí al lecho. Mis fuerzas, habían mermado y me costó cierto trabajo hacerlo, revisé sus heridas, pero estaban bien vendadas y ninguna se había abierto, al fin y al cabo, tal vez lo único que necesitaba era cierto descanso.

Me senté en el suelo, junto a la cama, dejando una vela encendida a mi lado para iluminar el espacio donde me encontraba, saqué las piedras de nuevo, la anterior vez que las había echado, no había tenido ocasión de leer lo que me querían decir, ahora sería el momento.

Las agité entre mis dedos y dejé que cayesen una viendo como rodaban por el suelo hasta detenerse por si solas, después estudié el dibujo. Cerré los ojos cuando una imagen asaltó mi mente, gente persiguiéndome, persiguiéndonos, pero me encontraba en paz y me sentía bien. Abrí los ojos, la piedra negra y la blanca estaban juntas, cosa que rara vez sucedía. El resto estaba disperso, no mostraba nada. Apoyé la nuca sobre la cama pensativa, ¿Qué quería decir todo esto?

Los rayos del amanecer, me encontraron profundamente dormida con un brazo apoyado en la cama y la cabeza sobre él.

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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 13, 2010 11:30 pm

Poco a poco mi cabeza fue retornando a la consciencia preguntándome donde estaba de nuevo, las imágenes del día anterior se sucedían en mi cabeza con rapidez. Me froté los ojos y me incorporé , entonces noté como una punzada de dolor golpeó mi costado despertándome por completo, palpé mi herida y comprobé que se mantenía cerrada pero había sido demasiado reciente como para que ya estuviese sano.

Miré alrededor y ví a Cyllan tumbada , durmiendo en una posición francamente incómoda, no me habría molestado que se hubiese echado a mi lado ya que la cama era matrimonial y yo no era un humano que se dejase llevar por sus pasiones mas primigenias, decidí no despertarla pues seguramente necesitaría descansar al igual que yo, ya que todavía no estaba ni cerca de sentirme sano, pero el hambre era lo que me había despertado en aquel momento.

Fui hacia Cyllan y la levanté con mis brazos para colocarla sobre la cama arropándola con delicadeza, en un acto reflejo completamente involuntario acaricié el rostro de la albina, sentí otra punzada de dolor en el costado y una de asco en el corazón , durante un momento deseé cortar mi mano para no hacer eso de nuevo.

¿Desde cuándo hacía esas cosas? ¿Me había convertido en un hombre tierno? ¿De verdad estaba cambiando? , que ella me hubiese salvado la vida había cambiado parcialmente mi modo de ver las cosas que me rodeaban incluida ella, esto me desagradaba bastante puesto que prefería no cambiar mi antiguo modo de vida, dónde cada día era completamente nuevo al anterior y mis acciones no tenían consecuencias. Pero desde el atentado contra aquel tirano todo había ido mal, probablemente más tarde o más temprano tendría que terminar con su vida , pero no ahora . Seguramente estaría mas atento debía dejarle unas semanas a que se relajase, pero seguramente sus hombres tardarían pocas semanas en visitar las zonas colindantes incluida esa cabaña. Pero aún así no me sentía con fuerzas con realizar otro viaje, en ese momento necesitaba comer.

Bajé a recepción de forma silenciosa intentando no despertar a Cyllan y fui a ver a aquel anciano tan irritantemente amable.

Buenos días, desearía que subieseis el desayuno, comida y cena a la habitación de mi esposa y mía. Por supuesto os cobraré las molestias

Me dí la vuelta mientras oía al posadero contestar un breve ``claro´´ mas un montón de palabrería absurda que fingí escuchar para no parecer desagradable mientras volvía a subir a mis aposentos.

Abrí la puerta y la cerré suavemente, me dirigí hacia la ventana a ver el paisaje mientras pensaba un posible plan para escapar de aquel gran y maloliente.

Entonces llegó la que probablemente sería la mujer de aquel posadero aporreando la puerta y despertando a mi compañera, antes de que pudiese invitarla a entrar la muy desconsiderada abrió la puerta con su copia de las llaves y depositó la comida.

Aquí la teneís disfrutadla

Susurró antes de irse cerrando la puerta de nuevo con llave tras de sí, me acerqué a la bandeja y ví que trajo dos huevos fritos con unas cuantas patatas ,ensalada, salchichas y una pieza de fruta, empecé a comer despacio, sin precipitarme a pesar del hambre que tenía sin mirar ni siquiera hace Cyllan, estaba frustrado por la caricia involuntaria de antes y prefería ignorarla lo máximo posible. Las emociones eran debilidad para mí.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Miér Abr 14, 2010 3:29 pm

Varias plumas volaban por el aire, tendida en el verde jardín de mi infancia, jugando con almohadones que nunca tuve, hondeaban a mí alrededor, planeado suavemente hasta llegar al suelo. Mi cabello se entremezclaba con ellas, plumas blancas y negras y la risa perpetua que brotaba de mi garganta, una pluma, pasó rozando mi rostro, sonreí gratificada por la caricia, la pluma negra resbaló por mi mejilla hasta perderse tras mi nuca en el suelo. Era perfecto.

De pronto, los cascos de un caballo, los gritos de una mujer, los golpes de una fragua, ya no había plumas, llovía, sentía la muerte a mi alrededor, el peligro acechando, la taberna donde estábamos, la puerta derrumbada, varios hombres entrando de malos modos, registrando habitación por habitación, lanzando las camas de un lado hacia otro hasta destrozar todo el mobiliario.

Parpadeé, una, dos, tres veces, ahora el cielo eran tablones de madera, la hierva era mullida, pues se había convertido en un colchón, no había sido más que un sueño, sin embargo, no recordaba haberme metido en la cama, me había sentido perturbada al compartir lecho con el hombre a cual apenas conocía pero por el cual estaba dispuesta a arriesgarlo todo, incauta de mi. Me enfrentaba a una nueva vida llena de peligros. Como el de mi sueño.

¿Dónde estaba él? Me giré en la cama mirando la habitación y lo encontré, de espaldas a mí, mirando por la ventana, tal vez había recuperado fuerzas, parecía sumido en sus pensamientos. La espalda erguida, el porte seguro.

Me levanté posando los pies desnudos en el suelo, acercándome a él en silencio, no queriendo perturbarle, sin hacer ruido, apoyé una mano en su hombro.

- ¿Cómo te encuentras? No podemos permanecer mucho más tiempo aquí.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Sáb Abr 17, 2010 6:30 pm

Oía perfectamente a Cyllan acercarse a mí pero prefería ignorarla, los sentimientos eran algo que no podía tener en la vida que llevaba, solo me harían vacilar y ser mas vulnerable ante mis rivales. Es cierto que ella me había salvado la vida pero yo no se lo había pedido. Sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo al sentir la mano de Cyllan sobre mi hombro pero conseguí mantener mi habitual frialdad de siempre

¿Cómo te encuentras? No podemos permanecer mucho tiempo aquí

Tenía razón, pero calculé que tardarían varios días en explorar la capital por completo, ahora seguramente buscasen también a la albina y eso me perjudicaba ya que ella era fácilmente destacable. Aún así era pronto para moverse, mis heridas eran recientes y no estaba para otra travesía, la de la salida de la ciudad casi acaba conmigo, por lo menos me quedaría allí unos días más.

Bien, aunque no lo suficiente para desplazarme, tengo que recordarte que nadie te obliga a estar aquí

Procuré usar el tono mas hiriente posible, pero aún así me costaba realizar actos que perjudicasen a mi acompañante. Eso me desagradaba normalmente podía manipular de la forma mas vil a cualquier persona y no sentía ningún tipo de malestar al respecto pero con esta albina era distinto y ese hecho me asqueaba. Nunca había necesitado a nadie a mi lado, francamente esperaba que en un par de días Cyllan se fuese por su cuenta , no creía que ella llegase nunca a disfrutar de mi compañía.

Nos han subido comida, yo ya he terminado mi ración, puedes comerte el resto, yo todavía me siento cansado y necesito reposar . Dormiré más y… por cierto puedes dormir a mi lado hay espacio de sobra.. ten claro que a pesar de tu hermosura no suscitas ningún apetencia sexual en mí

Hablaba con despectividad, lo cierto es que la albina con su textura de piel sobrenatural me parecía algo atrayente aunque eso sería algo jamás que admitiría. Lo cierto es que era guapa para ser una humana.

Con paso cansado me dirigí de nuevo a la cama y me tumbé sobre ella , primero necesitaba relajarse y pensar un plan para deshacerse de aquel problema , después me dormiría y por la noche haría una pequeña visita a los alrededores.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Sáb Abr 17, 2010 7:05 pm

Me sorprendió la frialdad de sus palabras cuando me contestó, definitivamente no me lo esperaba, no habíamos dialogado mucho y no teníamos una relación de amistad propiamente dicha, éramos dos desconocidos en una habitación de la que antes o después tendrían que huir. Pero tampoco esperaba ese trato hacia mí, al fin y al cabo, siempre me había comportado de forma correcta, la ira me invadió y apreté los puños a los costados.

-No estoy aquí por ti, estoy aquí por mi misma.- Mentí.- Tu me convertiste en una asesina y tengo que vivir como tal, así que si, tengo una obligación de permanecer a tu lado, al menos hasta que aprenda lo suficiente como para saber que clase de vida debo llevar.

Me alejé de el unos metros, acercándome a la mesa, había comida en ella y hasta el momento, no me había dado cuenta del hambre que tenía, la carrera y el estrés daban hambre al fin y al cabo y yo era humana, incapaz de contrarrestar mis necesidades básicas con cualquier otra cosa. Todo tenía buena pinta, agua, vino, pan, patatas asadas, un guiso de ternera. ¿Tanto había dormido? ¿Qué hora sería?

Lauren se separaba de la ventana y pude ver el sol, estaba en lo más alto, marcando el medio día. Otra vez se dirigía a mi con desprecio, esta vez dirigiéndose a mi aspecto, pero esta guerra la tenía ganada, eran muchos años escuchando comentarios de ese estilo como para que me afectasen ahora.

-Entonces tanto mejor, tu tampoco despiertas ningún tipo de deseo hacia ti y podré dormir cómodamente.

No le miré mientras le contestaba, pero escuché como se metía en la cama, para descansar otro rato más, mientras, yo me senté tranquilamente a comer algo ya que mi tripa rugía exigiendo comida.

Así que eso era lo que me esperaba, malas contestaciones ¿lo haría para que me fuera o porque era realmente así? Lo descubriría pronto, pues siempre había sido algo tozuda.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Sáb Abr 17, 2010 7:26 pm

Observé con satisfacción como mi compañera apretaba los puños con furia, mi maltrato verbal hacia ella daba su efecto, prefería francamente que me odiase a que me viese como su compañero o peor aún como su amigo. Los sentimientos eran debilidad, los asesinos debían permanecer fríos, tener calma, ser cautelosos y dar el golpe en el momento correcto

-No estoy aquí por ti, estoy aquí por mi misma. Tu me convertiste en una asesina y tengo que vivir como tal, así que si, tengo una obligación de permanecer a tu lado, al menos hasta que aprenda lo suficiente como para saber que clase de vida debo llevar.

La réplica que me dio me satisfago enormemente, me parecían buenas razones para permanecer junto a mí, esperaba que mis maltratos la hiciese desaparecer cuanto antes. No pensaba agredirla ni nada por el estilo, por muy estúpido que me pareciese me veía incapaz de agredirla de ninguna forma , me estaba reblandeciendo demasiado y eso me resultaba bastante repugnante.

Después ella hizo una nueva réplica respecto a sus sentimientos hacia mí , al parecer estaba empezando a cogerme manía y eso me resultaba encantador . No sabía lo repugnante que podía llegar a ser si me lo proponía. La albina por mucho que quisiese negarlo no tenía madera de asesina. Entonces recordé como me había convertido en lo que era, si mi padre hubiese aceptado a mi madre a pesar de ser de una raza distinta probablemente no habría acabado en esa vida.

No eres una asesina Annasan, en cambio yo sí. Maté a mi padre en venganza por matar a mi madre. Según vi tu acabaste con él por pura casualidad -No había sido consciente de que lo había dicho hasta demasiado tarde, me estaba recostando en la cama y aquellas palabras salieron de mi boca en un murmullo audible como la persona que se acuerda de recordar una cosa antes de dormir. Dándose cuenta de lo que había dicho se incorporó hacia la albina mirándola con seriedad abrumadora Annasan, no has oído las dos últimas frases , ¿me oyes?, no las has oído, si haces referencia a ellas te…-estuve a punto de decir ``te matare pero no sabía porque me sentía en deuda con aquella humana y la idea siempre que aparecía en mi cabeza se evaporaba en un instante …echaré de aquí sin más preámbulos, te lo advierto no saques el tema

Furioso por lo bocazas que había sido me arropé con las mantas mientras pensaba un plan, iba a matar a aquel tirano asqueroso. Pero para ello debía pensar que estaba muerto o había desaparecido. Por la noche tendría que salir a ver que podía hacer con aquel problema, la noche me inspiraba ideas. No tenía demasiado tiempo y me costaba pensar con claridad con la presencia de Annasan, poco a poco me fui durmiendo de nuevo preparándome para la noche que se avecinaba. Antes de dormirme me pregunté una vez más que habría pasado si mi padre no hubiese sido tan cruel, había destrozado mi humanidad y toda mi capacidad para poder ser feliz, una lágrima se deslizó por mi mejilla mientras cerraba los ojos sumiéndome a un sueño reparador. Sabía que aquella vida no me haría feliz pero me ayudaba a mantener mis sentimientos a raya y sobre todo me ayudaba a olvidar mi pasado…
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Sáb Abr 17, 2010 7:45 pm

No dije nada de la impulsiva confesión de Lauren, simplemente, le miré, sin despegar los labios, observando como se acostaba, después seguí comiendo, intentando aparentar indiferencia, aunque eso fuese lo último que realmente sentía.
Cuando acabé de comer, me recliné sobre la silla, escuchando los sonidos que me rodeaban, la respiración de Lauren era acompasada y supuse que dormía, la ventana, abierta, dejaba escuchar los trinos de algunos pájaros, me levanté y me acerqué al alfeizar, mirando hacia fuera, y entonces mis ojos vieron un destello plateado no muy alejado de la taberna.

La habitación comenzaba a parecerme asfixiante, acostumbrada al deambular de la vida, estar encerrada durante mucho tiempo en un mismo sitio, no me agradaba, así que dejando a Lauren en los brazos de Morfeo, salí de la habitación sin hacer ruido. Bajé las escaleras deprisa, saludando al hombre que nos había atendido la noche anterior de pasada. El mediodía había pasado y no quería que se me acabasen las horas de luz.

Busqué la ventana de nuestra habitación desde el suelo y miré hacia el horizonte en busca del punto que había divisado desde la ventana. Me dirigí hacia la montaña, pues era un lugar aproximado, no hizo falta que caminase mucho, a tan solo diez minutos andando pausadamente escuché el rumor del agua corriendo.

Seguí el sonido alegremente, dejando que los árboles se me tragaran sin importarme que el vestido se me enganchara en ocasiones con las ramas bajas, finalmente, llegué hasta el claro, era uno de los lugares más maravillosos que jamás había visto, el destello que vislumbré desde la ventana, no era otra cosa que la caída de una cascada que desembocaba en un lago cristalino, tan solo donde el agua rompía contra si misma una espuma llena de burbujas se formaba una fina línea donde no se veía el fondo.

Caminé hasta la horilla del lago, sentándome en la hierba corta. Me descalcé y metí los pies en el agua, chapoteando distraídamente mientras miraba aquel esplendido lugar, los pájaros volaban de árbol en árbol piando y cantando alegremente, varias mariposas danzaban entrelazadas sobre la superficie del agua haciendo bonitas cabriolas de colores.

Sonreí y me dí cuenta de que no lo había echo desde hacía más de un día, pero ahora, podía disfrutar del lugar, ¿lo haría Lauren si encontraba este sitio? La historia que había contado, aunque escasa, explicaba muchas cosas, un tormento acumulado en su interior, una rabia contenida y encendida por cada día y golpe recibido, sería difícil conseguir apaciguarle, enseñarle que no todo es odio, que había cosas buenas en el mundo y que existían cosas por las que sonreír y luchar de forma noble.

El calor comenzaba a asfixiarme y el agua, fresca, me relajaba los pies, sin embargo, no era suficiente, desaté la bolsa de mis runas de mi cintura y la dejé con cuidado sobre una roca. Me levanté y me lancé al agua de cabeza. Estuve nadando largo rato, hasta que el sol comenzó a esconderse tras la montaña, me encontraba tan cómoda en el lugar, que no me percaté del paso de las horas hasta que comencé a sentir frío.

Nadé hasta la horilla despidiéndome mentalmente con los ojos cerrados de aquella bonita sensación, cuando los abrí de nuevo, ya estaba casi en el lugar desde donde me había lanzado, pero había unas botas marrones justo delante de mi, alcé la mirada siguiendo las líneas del hombre que me había estado observando sin que yo me enterase, iba bien vestido, armado y en su levita había bordado el sello de la casa del gobernador. ¿Me habrían pillado tan pronto?

A su lado, otro hombre, vestido de la misma manera.

-Valla, tiene la piel extraña y la boca intensa, es una de las rarezas que le gustan ¿Se la llevamos?- dijo el primero.

El segundo, no respondió, simplemente, se inclinó aferrandome por las cabellos y sacándome del agua de forma brusca, solté un grito de dolor e indignación. Había dejado mi arma en la taberna por lo que estaba prácticamente indefensa pero no permitiría que me hicieran nada sin luchar al menos. Comencé a patalear intentando acertarle en la entrepierna, acerté y durante un segundo pensé que tenía alguna oportunidad.

Pero eran dos y el segundo hombre, el que había hablado, corrió tras de mi en cuanto puse pies en polvorosa, era más rápido que yo y no tardó en alcanzarme, su mano grande y de dedos tan gruesos como salchichas volaron hacia mi rostro abofeteándome, dándome un golpe tan fuerte que me hizo caer, mi cabeza rebotó contra la roca donde había dejando anteriormente las runas y todo se volvió negro.

(…)

La luna flotaba sobre el agua, temblorosa, el trino de los pájaros se había silenciado dando paso a los grullos y ulular de algún búho solitario, más nadie había para contemplar la bella escena, tan solo un pequeño bolsito de tela conteniendo piedras marinas y un hilillo de sangre manchando su blanca pulcritud.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Sáb Abr 17, 2010 8:03 pm

Me desperté lentamente cuando el anochecer cayó sobre la posada en la que se alojaba, la verdad es que no me sorprendió ver que Cyllan no estaba en la habitación, ni ninguna de sus cosas, probablemente se hubiese ido para siempre. No sabía porque eso me amargó un poco, me hizo sentirme mal . Pero era imposible que pudiese sentirme así, me abofeteé con furia un par de veces intentando eliminar ese sentimiento de culpa , el dolor hizo que mitigase el sentimiento . En mi fuero interno había empezado a acostumbrarme a su presencia pero por suerte se había ido pronto y lo superaría pronto.

Bajé lentamente por las escaleras ya me sentía bien, el dolor de mis heridas se había mitigado casi al completo, miré al posadero que me miraba de forma sorprendida como si no pudiese creerse que me encontraba allí. Le ignoré mientras me dirigía a la puerta dispuesto a dar una vuelta por el pueblo.

¿Va a buscar a su esposa?

El tono de su voz era vacilante, la nota de miedo que perfilaba su acento era claramente audible para mí, la había escuchado demasiadas veces, le miré seriamente intentando aparentar serenidad.

¿Por qué debería ir a buscarla?

Pregunté en tono sereno con un tilde de curiosidad, ¿qué habría dicho Cyllan antes de abandonarle?. La verdad es que poco importaba ya, estaba preparando en mi mente de nuevo la futura vida solitaria que llevaría de nuevo.

No lo sabe, Dios mío. No te has enterado..-
me miró con una cara de lástima que me pareció insoportable. Le miré con acritud esperando que continuase cuanto antes, no tenía tiempo para nimiedades. Los guardias del gobernador han raptado a su esposa…-Murmuró en un tono muy bajo pero lo suficiente audible como para que lo oyese

¿Qué? ¿Por qué?


Pregunté en una voz no podía salir de mi asombro, con una ira de transfondo que me pareció hasta inusual, nunca había sentido odio ni dolor por los demás desde lo de mi madre. Probablemente la hubiesen descubierto y se la habían llevado, pero en ese caso ¿por qué no me habían buscado? ¿por qué no habían indagado? Seguramente hasta aquel hombre me delataría si se enterase de que soy un asesino.

Verás esto es un secreto pero ya lo supondrás..-El tono de su voz disminuyó hasta que solo fue un hilo, me miró de forma suplicante. Pero mi mirada furiosa le hizo retomar la palabra la debieron coger , simplemente para saciar las necesidades del gobernador o algún oficial importante

Lo soltó de una carrada sin parar, me quedé anonadado. Aquello era increíble, ese gobernador era uno de los peores humanos que había conocido, un asqueroso promiscuo. La necesidad de arrancarle las tripas con mis manos aumentó considerablemente, mataría a ese hijo de ***** con sus propias manos, sin piedad , como había hecho siempre.

Sin decir nada más subí rápidamente por mis cosas dispuesto a pertrecharme para una entrada de nuevo a la mansión del gobernador, abandoné la posada rápido y entonces me detuve para pasear y pensar puesto que había otro punto de vista que no tenía en cuenta, la verdad es que la cosa no pintaba tan mal. No la habían raptado por su causa, solo por su belleza, no tenía porque tener ningún cargo de conciencia. Podía abandonarla y destruir de nuevo ese rastro de humanidad que se estaba formando en mi interior, pero entonces ví las piedras de Cyllan , envueltas en su manto blanco manchado por la sangre, y las recogí delicadamente guardándolas en el pañuelo, inhalé su olor y todavía olía a ella.

¿Vas a hacerlo verdad?-En mi cabeza había una batalla de voluntades mi conciencia asesina y malvada había tomado la palabra por fin.
A pesar de todo lo que hemos conseguido vas a abandonarlo todo por una furcia??. No lo hagas , huye y sigue matando no abandones tu régimen de vida no le debes nada, vámonos. Los sentimientos son tu debilidad.- Mi parte malvada era sensata y persuasiva , pero por primera vez en mucho tiempo logré oponerme a ella Tengo que devolverle las piedras.

Motivado por ese pensamiento pité el silbato con fuerza despertando a todo el pueblo y Renglief apareció cabalgando a buen ritmo, monté en él con celeridad mientras me dirigía al segundo asalto, no lo hacía porque guardase un sentimiento hacia Cyllan, sino para saldar mi deuda. Después de eso ella me dejaría en paz y cada uno por su camino.
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