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 Sellando un destino

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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Sáb Abr 17, 2010 8:35 pm

El dolor de cabeza me despertó, no sabría decir cuanto tiempo había estado inconsciente, pues me encontraba tendida sobre un camastro en una negra celda sin ventanas, por el olor a humedad y moho, probablemente en algún punto inferior del palacio del gobernador, podía tratarse de la prisión o tal vez algún otro punto más tenebroso, mis ojos se habituaron poco a poco a la oscuridad, pudiendo distinguir al fin que la estancia no era más que un agujero negro en el que apenas cabrían dos personas y una persona alta hubiera tenido que agachar la cabeza para entrar. Intenté incorporarme, pero el dolor de cabeza era demasiado grave y me maree, teniendo que tumbarme nuevamente.

Unos minutos después, una pequeña rejilla se abrió en la puerta, alguien me estaba observando.

- Ha despertado.- dijo una voz masculina.
- Entonces llevémosla ante su presencia de inmediato, dijo que quería verla en cuanto abriese los ojos.

Se escuchó entonces un pasador metálico al otro lado de la puerta, que se abrió despacio dando algo de claridad a la celda, al otro lado, varias antorchas brillaban y los dos hombres que me habían llevado del lago entraron hasta donde me encontraba tendida, me agarraron por los brazos y me levantaron bruscamente sacándome de ahí, mis pies apenas respondían y menos se acompasaban con los grandes pasos de los guardias, que me arrastraban sin miramientos por los pasillos llenos de gravilla.

Ascendimos unas escaleras de piedra, gastadas por el tiempo, unas más grandes que otras. Las piernas me respondieron finalmente a base de fuerza de voluntad, los golpes en mis pequeños pies contra la piedra viva, comenzaba a hacer que me sangraran los dedos y los pasos, eran doloroso, pero no más que el palpitante golpe en la cabeza que aún no se había curado del todo.

Finalmente, salimos por una puerta rejada que hubieron que abrir con dos pares de llaves, cada uno de los guardias, tenía un juego y ambas llaves tenían formas de lo más curiosas, una de ellas, en forma de espiral, la otra, era triangular, algo me hacía pensar que esa parte del palacio donde me habían llevado era un punto siniestro al que pocos podían tener acceso, aunque por el momento, prefería no pensar demasiado en la suerte que iba a correr.

No se cuanto tiempo estuve caminando a duras penas, pero si recuerdo que me guiaron por muchos pasillos, abriendo y cerrando puertas, girando en muchas esquinas, hasta que finalmente nos detuvimos frente a una puerta de madera roja. Los guardias llamaron al gran picaporte que colgaba del centro. Silencio, no se escuchaba nada, pero la puerta se abrió. La luz que había en la estancia me cegó durante unos minutos, todo estaba decorado con oro, las alfombras tejidas con hilo del valioso metal, las cortinas de los grandes ventanales que me indicaban que era de día, los marcos de los cuadros, las figurines esculpidos, el trono, incluso la mujer que había sentada sobre el.




No se levantó, tan solo me miró con ojo critico, era la mujer más bella que jamás había visto, su tez bronceada, tersa, suave, su figura esbelta, embuta elegantemente en su vestido dorado, los ojos oscuros, que parecían haber vivido mil años por la sabiduría que desprendían, tan solo el rictus de sus labios me desagradó. Había maldad en ellos, al mismo tiempo que codicia. No sabía porque me habían llevado hasta ahí, porque me presentaban ante esa mujer que ni sabía quien era. Pero tenía la intuición de que tan solo dependía de ella mi destino.

- Es perfecta.- dijo finalmente, su voz era autoritaria, firme, con un deje cruel.- Tal vez me llegue para tres sesiones, como siempre, antes de la última, llevársela a mi esposo. Al gobernador, siempre le ha gustado tener en la cama a mujeres desvalidas al borde de la muerte. Lavarla y prepararla para la sesión, esta noche, me daré el primer baño. Encargarte de todo querido.

Hasta ese momento, no había visto al hombre que se encontraba tras el trono, a la derecha, un hombre delgado, avanzado en edad, su cabeza estaba rapada pero tenía una larga barba blanca que le llegaba hasta algo más abajo del pecho. Vestía con una túnica verde de anchas mangas, como las que utilizaban los grandes hechiceros. Asintió con la cabeza y se acercó a mi, acarició mi cabello blanco, y se detuvo unos instantes en la herida de mi cabeza. El dolor, cesó al instante. Después un gesto con la cabeza y los guardias me sacaron por donde habíamos entrado.

Juraría que recorrimos el mismo camino, pero jamás lo llegué a saber, demasiados pasadizos para una persona que jamás había visitado un palacio, solo se que llegamos de nuevo a la puerta de las rejas y los guardias sacaron las llaves una vez más para abrirla. Descendimos rápidamente, pero esta vez, me trataban con más cuidado, como si no quisieran lastimarme. Pero no me llevaron al mismo cuartucho del principio, por el contrario, esta vez fuimos a una estancia más amplia, que aunque sin ventanas ni decoración alguna parecía más acogedora ya fuera porque había una gran tina de piedra en el centro.

Entonces entró una mujer, anciana, arrugada y ciega. Los guardias salieron y la mujer me quitó el vestido sin muchos miramientos obligándome a entrar en el agua de la tina que estaba gratamente caliente. Me frotó el cuerpo y cabello quitando todo rastro de suciedad que podía tener, cuando acabó, mi cabello era impoluto y mi cuerpo tenía hasta cierto color debido a la fuerza con la que había frotado el jabón. No tubo miramientos, cuando notó con sus encallecidas manos que mi piel estaba suave, se sacó de la tina con una fuerza inusual para una persona de su edad y me cubrió con una toalla de hilo.

Comenzaba a marearme con tanto movimiento, pero me sacaron de ahí de inmediato, sin pasar por el pasillo, otra puerta dentro de la misma estancia me condujo hasta el lugar más aterrador que nunca había visto y que siempre quedaría grabado en mi memoria.

Una alfombra roja sobre la que descansaba una bañera dorada tres veces mayor de en la que yo había estado antes. Sin embargo, aquel rojo no era natural, más bien parecía haber sido teñido con alguna sustancia rojiza. Sobre ella, un artilugio metálico, parecía una plancha en forma horizontal para dejar algún objeto, o a alguien.

El hechicero que había visto antes, se encontraba ahí, mirándome, en un sepulcral silencio, la anciana me abandonó con él y cerró la puerta por fuera. Para entonces, ya había recuperado algo de fuerzas, el dolor de cabeza había cesado y el baño, me había despertado los sentidos, apreté los puños dispuesta a tacar a aquel hombre si se me acercaba, pero no lo hizo, simplemente, alzó una mano hacia mi.

- Me obedecerás.- dijo y tuve que hacerlo. No hubo más opción, pues mi cuerpo se relajó al instante, mientras mi mente clamaba por dentro, mis labios no querían separarse para gritar, era como si mi alma y mi fisionomía se separasen, como si ya no tuviese control sobre mi misma.

- Acercarte.- Y así lo hice, con paso lento pero firme, la cabeza baja, obedeciendo las ordenes de mi amo.

El hombre me quitó la toalla que cubría mi cuerpo y me alzó hasta situarme sobre la plancha metálica. Sus dedos, cubiertos por extraños guantes de oro, hacía que sus manos semejasen garras, pues cada uno de sus dedos, terminaba en una pequeña cuchilla. Acarició mi cuerpo desnudo con aquellos dedos fríos y metálicos, suavemente, para no cortarme, sin dejarse una sola parte de mi fisionomía por explorar, finalmente, ató mis manos y mis pies con los grilletes que descansaban a cada lado de la plancha.

Un olor a esencia de rosas, ascendía de la bañera, que estaba bacía cuando había llegado y se iba llenando por un surtidor que no había visto al entrar.

- No sabes la cantidad de mujeres que se han traído aquí, todas ellas bellas y jóvenes, que por desgracia, deben entregar su vida por una causa mayor. Has visto a la mujer del gobernador hoy. ¿No es la mujer más hermosa que hayas visto jamás? Tiene ciento cincuenta años y es humana. Sin embargo, no aparenta llegar a los treinta. Hace muchos años que descubrió el don de la vida eterna o la eterna juventud. Pero para ello requiere ciertos sacrificios. Durante las noches de luna llena, concretamente hoy mañana y pasado, la señora, debe bañarse en la sangre de jóvenes como tu, dejando que vuestra esencia, entre en su cuerpo y alma.- Una de las cuchillas de los dedos hizo una incisión en mi muñeca.- Será largo, pues te desangrarás lentamente y cuando estés a punto de morir, detendré el sangrado, y así repetiré durante tres noches, excepto la ultima que serás llevado a la alcoba del gobernador. Debo advertirte que eso será lo peor, pues los gustos de ese hombre, son realmente terribles. Pero es la único forma de que esto salga bien.- Dijo cortándome la otra muñeca.- Te preguntarás porque te cuento todo esto. Debes asumirlo, tu muerte, es segura, pero depende solo de ti morir sufriendo o aceptar lo que está por venir. Tu mente, está activa así como no tu cuerpo, morirás volviéndote loca por el sufrimiento, así que te sugiero que te rindas ahora.

Mi sangre goteaba en la bañera tiñendo el agua de rojo, ahora sabia como la alfombra había adquirido ese color. Nadie me echaría de menos, en el campamento, ya habrían descubierto los cuerpos en mi tienda y mi desaparición sería asumida como una huida o bien como un arresto y Lauren supondría que le había dejado. Una lágrima resbaló por el rabillo de mi ojo, aceptando que dentro de tres días habría muerto.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 5:29 pm

Me desplazaba rápidamente a caballo, a pesar de que tenía una inhabitual impaciencia por rescatar a Cyllan sabía que no se podía entrar a la ligera en el palacio del gobernador, aquel anciano promiscuo iba a pagar sus faltas con sangre, la de sus secuaces y la suya. Azotaba a Renglief con fuerza haciendo que aumentase la velocidad gradualmente, quería llegar a la ciudad cuanto antes por si conseguía llegar antes de que metiesen a Cyllan con el gobernador pero sabía que llegar antes era muy improbable , aún así corrí lo mas que pude hasta que tuve la mansión del gobernador a la vista, desmonté a Renglief cogiendo mis armas y las piedras de la albina, me dirigí a la posada que estaba enfrente de la mansión.

Como sabes Renglief, te llamaré cuando te necesite

Acaricié al caballo con una dulzura impropia en mí y dejé que se marchase, esta era una de las misiones mas peligrosas que iba a emprender, y lo iba a hacer sin ningún sentido aparente. Mis ojos estaban eran de rojo hirviendo por la furia que invadía mi pecho. Si aquel hombre le había hecho moriría tras una infinidad de dolores que desearía no haber nacido, pero el resultado iba a ser su muerte definitiva al fin y al cabo pasase lo que pasase.

Sigilosamente y cubriendo mi rostro con la capucha entré en la posada que se situaba enfrente del hogar del gobernador, retiré mi capucha y el posadero vio mis ojos, se asustó considerablemente e intentó huir corriendo por la puerta de atrás.

El asesino de los ojos roj….

Un dardo impactó contra su nuca arrebatando cualquier aliento de vida que pudiese quedarla ,el veneno invadió su sistema nervioso dejándolo sin conocimiento y en los próximos minutos detendría los latidos del corazón de aquel hombre me acerqué a ver como moría lentamente ¿de verdad conseguiría salvarla? ¿por qué lo estaba haciendo?,, al parecer el gobernador ya me había dado cierta reputación, lo que me perjudicaba considerablemente. Salió la esposa del posadero y estuvo a punto de pegar a un chillido pero en un movimiento muy fugaz desenfundé a Anglachel y le rebané la garganta antes de que pudiese emanar un grito de sus labios. Estaba volviendo a ser el de ayer , el lord oscuro despiadado de siempre. Pero entonces de la puerta que había salido la madre apareció un joven de apenas tres años de edad, ignorándome por completo fue junto a su madre muerta.

Mami, mami , pupi mami

Las lágrimas asomaban por el rostro de la pequeña y por primera vez me sentí mal por haber matado a un humano, en el rostro de la niña me veía a mi mismo años atrás cuando mi padre acabó con mi madre por el simple hecho de que fuese una lady oscura. Eres una escoria, tu raza vive del dolor de los demás, os creó la magia negra y negra es vuestra alma. Me has engañado y por eso morirás . Esas fueron sus últimas palabras antes de que matase a mi madre, a pesar de sus súplicas y que le repitió una y otra vez que le quería, jamás olvidaría esa escena estaba grabada en mi alma y estaba haciendo que aquella cría lo viviese, muertos por un desconocido, muertos porque si. Una sensación de amargura me invadió y en un momento la carga de todos los seres que había matado a lo largo de mi vida pesó sobre mis hombros y me derrumbé. Nunca había visto los efectos de un destrozo hecho por mí, había roto una familia por completo y probablemente muchas más, el cuchillo psíquico surgió en mi mano y clamaba llenar el vacío negro que inundaba mi corazón, por un momento pasó por mi mente clavarme mi cuchillo pero entonces ví las piedras de Cyllan desparramadas por el suelo, era otra de mis víctimas pero esta vez no iba a permitirlo. Mi rostro recuperó la mirada de determinación de antes, recogí las piedras , cogí a Anglachel y acabé con la vida de aquel niño clavándosela en el corazón. Me dolió bastante hacerlo, pero aquel niño sin la guía de sus padres probablemente se convirtiese en una persona tan vengativa o peor como él, además la vida de Cyllan, la única que me había apreciado a pesar de ser un asesino estaba a punto de ser violada por un asqueroso tirano.

Subí a una de las habitaciones del piso de arriba con vistas hacia la mansión para elaborar un plan de entrada, estaba bien defendida no lograría pasar desapercibido de ningún modo. La última vez me había abierto paso a la fuerza y habría acabado en la morgue de no ser por Cyllan, acudía a mi mente una y otra vez me estaba volviendo bastante chiflado, nunca me había arriesgado así por nadie. Fue entonces cuando ví a un guardia saliendo de la mansión que de complexión físca se parecía a mí y tuve una idea , que para variar era buena.

Abandoné rápidamente la posada echando una última triste mirada a aquella familia, la próxima vez seguramente me lo pensaría dos veces, pero si conseguía sacar a Cyllan el sacrificio habría merecido la pena, no me podía creer lo que estaba haciendo en aquel momento cada vez estaba más seguro de que había enloquecido , no sabía si la quería de verdad pero quería compensar el hecho de que ella me hubiese salvado la vida, se lo debía, aparte el castigo que le esperaba era mucho peor que la muerte, ser violado una y otra vez por ese asqueroso gobernador.

Alcancé al guardia que se dirigía hacia una taberna y antes de que entrase le golpeé con el canto de mi espada en la cabeza dejándole sin conocimiento, no podía matarle todavía. Era demasiado temprano, lo tomé en brazos y me lo llevé a un callejón oscuro con intenciones no demasiado beningas. Aquella escoria del gobernador no merecía más respeto que este. Aprovechando que tenía ganas oriné en su rostro para despertarle, el guardia despertó con una mueca de asco, enfurecido palpó el arma en su funda pero no estaba. Miró mi entrepierna asqueado pero ya no estaba aquello que le había manchado la cara.

¿Cómo te llamas y a qué hora te toca ir a la mansión?

Pregunté al hombre que yacía enfrente mío, dirigí su espada al mentón del hombre mientras le echaba una mirada de suficiencia, me miró desafiante probablemente irritado por el hecho de que le había meado encima , estaba completamente humillado y cuando habló lo hizo de forma casi inaudible

Me llamo Ron y entro al amanecer, ¿me …

La espada atravesó su cuello antes de que pudiese decir nada, lo que le había dicho era más que suficiente, rápidamente le quité el uniforme de guardian mirando con algo de asco las partes orinadas, la verdad es que tendría que haber tenido mejor puntería. Cogí al hombre y lo metí en un cubo de basura mientras aguardaba la llegada del amanecer, me puse el uniforme y cubrí mi rostro con un pañuelo de tela, sabía que sus compañeros sospecharían pero solo necesitaba avanzar lo suficiente hasta entrar en la mansión, la última vez había llegado hasta la puerta y sabía dónde estaba.

El tiempo me pasó bastante despacio de lo habitual debido a mi ansiedad por hacer algo, sabía que no debía precipitarme o fracasaría, pero el imaginar a aquel hombre violándola era algo que me turbaba enormemente, el corazón se me encogía cada vez más pensándolo. Necesitaba actuar ya.

El sol comenzó a asomarse por el cielo y rápidamente abandoné el callejón donde dejé el cuerpo sin vida del guardia, en la posada había gran bullicio probablemente habrían descubierto los cadáveres, me complació ver que los que estaban investigando eran hombres del gobernador, menos guardias para impedir mi misión, aún así habría preferido no tener que acabar con ellos.

Llegué hasta la mansión y atravesé las puertas sin detenerme ,sin variar el ritmo, algunos guardias miraron extrañados hacia mi dirección, por no saludarles ni nada por el estilo. Pero antes de que empezasen a tener sospechas certeras todo habría pasado, abrí las puertas con decisión y entré sin variar mi ritmo acelerado, el que debía ser el mayordomo estuvo a punto de pararme pero al ver que me movía con tanta prisa supuso que debía ir a comunicar algo al gobernador.

Sin más interrupciones llegó hasta la puerta del tirano, habían dos guardias custodiándola, ah estos probablemente debería matarlos, seguramente serían soldados curtidos así que debía ser veloz pues si alertaba a todos los guardias de la sección antes de entrar contra él probablemente no daría ni veinte pasos seguidos.

Tengo que ver al gobernador

Susurré intentando amortiguar mi voz para que se pareciese a la de Rom, los guardias me miraron extrañados por mi pañuelo cuando me guiñaron el ojo de forma cómplice y me dijo el de la derecha.

En estos momentos se encuentra ocupado con una de sus concubinas, ya sabes..tuvo que forzarla un poco, pero acabó como las demás

Ambos guardias estallaron en divertidas carcajadas por el chiste mientras en mi interior hervía una furia intensa , no me lo podía creer aquellos dos hombres eran unos asquerosos cerdos cabrones. Eso significaba que había violado ya a Cyllan. Miré alrededor esperando que desapareciese el limpiador del extremo del pasillo y actué.

Señor gobernador

Puse una cara sorprendida y los guardias miraron un momento para atrás , un segundo después ambos habían muerto, con dos dardos clavados en el cuello. Abrí la puerta lentamente y arrastré los cuerpos de ambos guardias al interior, sabía de uno que no saldría entero de aquella habitación.

Cerré la puerta y contemplé el lujo de aquella habitación, amplia, espaciosa, probablemente con lo que había en ella el pueblo se alimentaría durante un año, pero aquel hombre solo pensaba en si mismo. Me acerqué lentamente a la cama adoselada y ví dos bultos, uno pequeño y de forma femenina que debía de ser Cyllan y el del gobernador. Me acerqué a ella con el labio temblando, intentando hacerme a la idea de quién se encontraba bajo esas sábanas, la giré tapando su boca y observé con alivio a la chica, no era Cyllan, pero entonces seguía sin saber dónde está. La mujer me miraba horrorizada e hizo ademán de despertar a su amante, por lo que creé mi cuchillo psíquico en mi mano y la degollé limpiamente, después me acerqué a aquel hombre lentamente , al hombre que pronto moriría pero no me dí cuenta de que había cogido un cuchillo que guardaba debajo de su almohada y aguardaba el momento preciso para asestarme un tajo.

Cuando me acerqué a él por su lado su mano voló rápido hacia mi cara pero me aparté a tiempo aunque no pude evitar que me hiciese una herida en la mejilla, pero fue superficial. Aún así el gobernador no se hizo de rogar y se alzó con la daga sobre su cabeza , cogiéndola con ambas manos mientras entrelazaba sus dedos para asegurar que permaneciese allí , buscando un órgano vital, pero aún así, no era rival para un lord oscuro y menos aún alguien como yo.

Extendí la palma de mi mano y le golpeé con fuerza en el estómago derribándolo en la cama, con gracilidad salté encima suyo y le desarmé de un manotazo, recogí su cuchillo y se lo puse en la garganta, con una sonrisa de satisfacción en mi rostro, había ganado. A pesar de las escasas posibilidades de éxito había ganado.

Tienes diez segundos para decirme dónde está Cyllan Crom, la mujer albina que tus hombres se llevaron y cinco más para decirme dónde guardas tu oro

El hombre estaba asustado no me había reconocido como su anterior agresor, aunque no me había visto excepto cuando me ensució con su carruaje, tras años de vida burguesa se había malacostumbrado y supuse que hacía años que no estaba en una situación límite, me miró mientras temblaba intentando articular palabra.

¿Quién eres..? No tengo oro en la habitación está en la bodega

Le miré furioso , tapé su boca con mi mano y de un tajo le arrancé el dedo índice de la mano derecha, el gritó que intentó brotar de sus labios era un chillido agónico de niña.

Última oportunidad o hablas o te despedazo la mano entera, el oro y la chica ,!!DIMELO¡¡

Exigí con voz severa, el hombre sacó una llave y señaló el armario de detrás suyo.

Hay un cajón de doble fondo, en cuánto a vuestra esposa, no sé donde se encuentra

Cogí la llave mientras le miraba con severidad, primero el dinero. Después ya le sacaría la ubicación de la albina con más sangre, el saquillo de piedras me la traía a la mente con demasiada frecuencia para mi agrado, abrí el armario y allí solo había ropa, miré a las tablas de abajo y las destrozé con un patadón. Había un cincuenta centímetros de ancho y uno y medio de largo mas o menos lleno de sacas de dinero e incluso un par de lingotes, aquel hombre tenía mas dinero que todo el condado junto. Empecé a retirarlo mientras hablaba en tono suave pero severo.

Ya sabes albina pero blanco..

En ese momento me quité el casco y el pañuelo de una maldita vez para mirarle a los ojos directamente, con claridad. Me deshice de las ropas del guardia exponiendo mi verdadero yo al gobernador, que supiese que el asesino de ojos rojos había vuelto a por él. Su miedo dio paso al asombro mientras me situaba a escasos centímetros suyos.

Tú… el asesino de ojos rojos…-murmuró, entendiendo mientras su rictus de miedo se relajaba, pero volvió rápidamente a su estado natural. Debe estar en los calabozos, no lo sé

Furioso cogí mi daga y le corté el dedo corazón de la otra mano , mientras le tapaba la boca y echaba otro grito agónico que se ahogaba en su boca, una vez se calmó de nuevo se miraba horrorizado las partes amputadas.
Seré sincero contigo, hablarás o morirás. Pero no solo la vida abandonará tu cuerpo sino que te amputaré todas las extremidades ,rajaré tu cara, te castraré vivo. Todo hasta que me digas lo que deseo saber.

Estaba a punto de gritar de histeria, volví al armario y continué sacando el dinero del interior para entrenerme, en toda mi vida era improbable que fuese capaz de gastarme tales cantidades ingentes de oro, me quedaría con los lingotes y unas cuantas sacas, para lo demás ya tenía un uso

El gobernador entre sollozos comenzó a hablar, pero para lo que me iba a contar, mas le valdría no haberlo hecho nunca.

Está bien, te lo contaré pero déjame con vida. Mi esposa tiene 150 años, y mantiene una apariencia de juventud de treinta años, pero esto necesita sacrificar una mujer cada noche de luna llena para bañarse en su sangre y mantener su juventud

Entonces pensé apesumbrado, era demasiado tarde. Había muerto, la última persona capaz de aceptarme y soportar mi compañía en el mundo había muerto.

Así que está muerta, te reunirás ahora con ella asqueroso

Alcé a Anglachel furioso dispuesto a clavársela cuando su grito me sorprendió tanto como para detenerme y hacerme recuperar el brillo de la esperanza bajando lentamente la espada.

NO ESTÁ MUERTA-chilló, cuando bajé mi espada recuperó el tono habitual- Verás , en ese ritual se le debe desangrar durante tres días, sino no surte efecto. Probablemente hoy solo le hayan cortado las muñecas o algo más, hasta el tercer día tiene salvación, sino se volverá loca de dolor.

Había escuchado suficiente todavía tenía esperanza. Cyllan viviría, al contrario que este individuo, no volvería a tener miedo, los latidos de su corazón estaban contados.

¿Dónde se oculta?

Pregunté en tono frío cortante, mis ojos rojos ardían con una intensidad inusual, esperando ansiantes la respuesta de aquel hombre para terminar con su agonía

En el monasterio de lo alto de la colina, es ahí para evitar llamar la atención, la encontrarás fácilmente, si me dejas llamar a mis hombres el éxito de tu misión estará asegurado y el oro puedes quedártelo

Estallé en carcajadas como nunca antes lo había hecho, ¿de verdad me creía aquel hombre tan estúpido?. Seguramente alguien tan avaricioso mandaría a sus hombres por él y acabaría con mi vida en una infinidad de dolores y tormentos. Por ello , iba a morir.

Eres un tirano, todo el mundo te odia, te enriqueces mientras tu pueblo agoniza. Tu mujer secuestra mujeres y las mata.¿Puedes mirarte al espejo a diario, cerdo de mierda?. Has raptado a mi esposa maldito. Vas a morir ahora

El hombre se puso verde y chilló de puro espanto, mis oídos rechinaron mientras clavaba mi espada en su corazón.


AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Gritamos ambos a la vez, el chillando por su fin de libertad y yo gritando porque por fin había hecho justicia. Probablemente los soldados estarían a punto de entrar, atranqué la puerta con el colchón y varios obstáculos. Cogí buena parte de las sacas y salí al balcón.

Querido pueblo subyugado, he matado a vuestro tirano-Hablaba con voz enérgica decidida, como si fuese el mismisimo liberador del pueblo la gente de las calles se quedó callada observándole con franca curiosidad.- Es hora de que recupereís los frutos de vuestro trabajo, de vuestras vidas, el tirano ha muerto. Larga vida a vosotros y a vuestras nuevas riquezas, alegráos todos, porque vuestro salvador ha llegado y a vuestro atormentador ha ejecutado-Cojí el cuerpo del gobernador y lo tiré por el balcón la gente miró horrorizada pero mientras tanto algunos comenzaban a aplaudir, los guardias entraban a la mansión mientras unos pocos se quedaban observándome con curiosidad, la puerta del dormitorio empezaba a ser golpeada con rudeza.

Disfrutad vuestras nuevas riquezas Grité mientras cogía una saca , le habría un agujero y la tiraba al pueblo.

Hombres ,mujeres,guardias, niños, sorprendidos por la lluvia de oro se abalanzaron sobre él intentando coger alguna moneda.

No temáis ,hay para todos

Abrí un par de sacas más y las tiré, en la puerta se oyó un ``llueve oro´´ y dejaron de golpearla para bajar a coger algo. Aquellas riquezas eran inmensas, el patio de la mansión se llenó de monedas y de gente, a todos les caía algo de dinero. Se sentían felices después de mucho tiempo, cuando vacíe la mitad del tesoro paré por fin y abandoné el balcón ante los gritos de júbilo de todos los presentes. Cogí el resto del dinero a duras penas y salí por la ventana trasera que usé la última vez, no había nadie todos estaban ocupados recogiendo el dinero. Pité mi silbato y esperé durante unos instantes la llegada de Renglief, apareció al poco tiempo y le colgué todas las sacas , relinchó disgustado por el peso pero le acaricié con dulzura apaciguándolo.

No montaré sobre ti, acompáñame hasta arriba. Estamos cerca

Susurré a su oído, mientras me disponía a salvar a la dama blanca de mi vida.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 6:16 pm

El paso de las horas se ralentizó, gota a gota, mi vida expiraba por mis venas, una vida no transcurrida. Nunca llegaría a vieja, jamás tendría hijos ni conocería el amor. Estaba demasiado débil, encerrada en mi propio cuerpo, sin ganas de luchar, las lágrimas ya no salían de mis ojos, las había agotado por completo. Era la segunda noche del baño de la mujer del gobernador y sabía lo que me esperaba la noche siguiente. Morir antes de ser violada por un hombre que intentaría hacerme daño, mi mente chillaría antes de que mis ojos se cerrasen por completo, indefensa, incapaz de hacer nada, simplemente me quedaría tumbada en la cama y él haría lo que quisiera, aquel mago me tenía por completo a su merced. Ya lo había demostrado la noche anterior.

Había estado presente durante todo el proceso, tras varias horas sobre aquella plancha, desnuda por completa, con aquel hombre observando como me desangraba. Justo antes de que me desmayase, me vendó las heridas y me cubrió con una gruesa manta de pelo animal. Entonces se había abierto la puerta, yo estaba tan exhausta, que casi no podía abrir los ojos, pero escuché los pasos de dos personas, livianos, seguros que se acercaban a mi.

- Mira.- susurró el hechicero en mi oído y tuve que abrir los ojos pese a que mi cuerpo me exigía abandonarme al sueño eterno. Era la mujer del trono que había visto antes, soberbia altiva y hermosa, perfecta, parecía un ángel de muerte letal y cautivadora. Olía a rosas ¿o era la habitación? Ya no lo sabía. Todo era confuso. La mujer me besó, abriendo mi boca suavemente para introducir su lengua en ella.

- Querida, cuanta belleza me darás, es una lástima que debas morir. Ojala podría explotarte un tiempo más, eres un diamante, blanco, frío hermoso. Y serás toda mía.

Se apartó de mí tan rápidamente como se había acercado, vestía con una fina bata dorada, desató el cordón que lo ceñía en su cintura y dejó que esta resbalase por sus hombros hasta enredarse en los pies. Después se introdujo en la bañera de mármol con un suspiro. El pie oscuro de la mujer se tiñó de rojo, así como su cabello castaño. Entonces comenzaron los cánticos. El hechicero sostenía un libro antiguo entre sus manos, abierto aproximadamente por la mitad. Su voz resonaba en mi cabeza, suavemente, adormeciéndome, mi cabeza se ladeaba inconscientemente hacia la tina, con los ojos abiertos, en un trance extraño.

No entendía las palabras que pronunciaba el mago, pero sabía que tenían que ver con lo que estaba sucediendo. Abrí la boca y sentí salir de mi interior el aliento de mi vida y un dolor intenso recorrió todo mi cuerpo, como si me ardiesen las venas casi vacías, parecían palpitar, llenarse de agua, de una sustancia que no les pertenecía, sin embargo, seguían tan vacías como antes, quise gritar, pero mi voz estaba extinta entre las paredes de mi mente. Escuchaba los cánticos mientras recordaba al mago recomendándome que no luchara, que fuera en vano y peor. Pero... ¿Que debía hacer? ¿Permitir que me llevaran la vida de esta manera sin oponer resistencia?

El ritual no duró mucho, sin embargo, a mi se me antojó una eternidad. Duró solo hasta que el agua clareó y mi sangre pasó a ser parte de la mujer, entonces, ella salió de la bañera, se secó con la bata y se marchó, no me dedicó una sola mirada pero en cuanto salió por la puerta, el dolor acabó y me sentí completamente aliviada. El hechicero se acercó a mí examinándome mis heridas.

- Por... favor...- conseguí suplicar al fin, mi voz salía por mis labios como un susurro en el viento, casi inaudible. No sabía porque suplicaba, por que me liberase o porque terminase ya con la agonía, no quería pasar por esto más veces y sabía que cada cual iría a peor.

- Silencio.- dijo el mago y mis labios se sellaron abruptamente.

Si no hubiese salido a pasear aquel día enfadada con el mundo, por lo que le había echo a Lauren. Aquel hombre acudía a mi cabeza una y otra vez, no comprendía por que, había pasado escaso tiempo junto a él. y si me había dejado acompañarle, era simplemente porque se sentía en deuda conmigo. Seguramente estaba aliviado de que hubiera desaparecido, pero sus ojos, venían a mi mente cada vez que necesitaba gritar y eso me daba fuerzas.

Los pasos de la segunda persona se acercaron a mi, ya la había olvidado, pero al parecer, había estado presente en todo momento observándolo todo. El mago desató mis manos y me ayudó a incorporarme suavemente, era la anciana que me había bañado la que estaba frente a mí, tenía suerte de no tener que ver aquella macabra escena de la señora bañándose en sangre de mujeres que sufrían un tormento terrible y agonizante mientras lo hacía. En sus manos, llevaba una bandeja de plata, una jarra de un líquido espeso y ambarino, pan y lo que parecía un guiso.

- Bebe.- dijo el mago.- eso hará que repongan tus fuerzas y come, o morirás antes de tiempo agonizando.

Una vez más no pude negarme, pese a que quería salir corriendo ahora que tenía las manos liberadas, no pude hacerlo, no había escapatoria, por no mencionar que necesitaría las llaves de aquellos guardias para salir del lugar. El liquido ambarino, era amargo, pero ciertamente, me recompuso, dándole fuerzas, y guiso estaba bueno, no me había percatado del hambre que tenía hasta que me llevé el primer bocado a los labios. Engullí todo lo que me dieron y me tumbé dócilmente sobre la plancha metálica que se había calentado por el paso de las horas y mi propio cuerpo sobre él.

Me dormí casi al instante, sin necesidad de que aquel hombre me lo exigiese con su magia. Desperté cuando me estaba abriendo de nuevo las heridas, y el dolor de mis venas regresó, tenía las mejillas arrasadas en lágrimas, lloré hasta vaciarme y después simplemente, dejé que mi alma abandonara mi cuerpo, sin esperanzas, sin futuro, sin nada. Tan solo un agujero negro que ascendía sobre mi.

La mujer reapareció, pero mis ojos estaban vacíos y no la veían, tan solo distinguían siluetas borrosas, como los ojos de un moribundo que tan solo espera ver la llegada del ángel o del demonio que se lo llevará al más allá. Los cánticos comenzaron de nuevo, pero esta vez si los entendía.

-Oscura Phobos, escucha la voz de tu siervo y deja que tus rayos iluminen esta estancia donde se realizan cosas prohibidas para el hombre. Pues solo tu puedes conseguir lo imposible, haz que la sangre de esta mortal pertenezca a tu hija inmortal, que el paso del tiempo no haga mella en su rostro ni es su figura, que el poder la acompañe y la haga más sabia y perfecta. La tercera noche te entregaremos a la mujer en sacrificio para que tus días no pasen a solas a la sombra de la blanca Deoir, pues el blanco es su color. Te pertenecerá si nos otorgas tu don.

El dolor se hizo intenso, pero ya apenas lo percibía, tan solo me abandonaba mi alma, dejándome en un letargo que calmaría mi sufrimiento, sólo deseaba morir en paz.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 7:19 pm

Andando con rápidez ,cada vez más ansioso por alcanzar mi destino, desde que me enteré de que Cyllan había sido raptada las heridas de hace dos días habían dejado de doler, no sentía nada salvo el irrefrenable deseo de salvarla avanzaba cada vez con más rapidez hasta llegar a la entrada del monasterio, había dos guardias sin más preámbulos saqué la cerbatana y disparé a los dos guardias dos sendos dardos mientras corría hacia ellos, acabando con su vida antes de que pudiesen volver la cabeza, ya solo me quedaban unos pocos proyectiles . Cuando acabase la misión tendría que fabricar más. Dejé a Renglief con un par de lingotes y algunas sacas, le mandé que se alejase un poco de allí antes de llevarme dos tercios del peso del oro que llevaba, sabía que era más rápido sobornarlos para que se fuesen, supuso que por muy bien que fuese pagada la guardia sucumbirían ante riquezas al fin y al cabo así eran los humanos.

Abrí el portazo de un patadón no podía usar armas pues portaba las sacas de oro, en la entrada principal había media docena de guardias que miraban de forma interrogante, sin decir más preámbulos cogí el único lingote que me había traído y se lo tiré al suelo, se quedaron pasmados sin creerse que pudiese haber tanto oro en la habitación, eché un par de sacas a sus pies.

Será para quién lo coja, adelante

Los guardias se miraron desafiantes y algunos desenfundaron las espadas y comenzaron a combatir por el lingote mientras otros que se veían más desvalidos cogían las monedas y se hacían con ellas, me acerqué a uno de estos con el fin de obtener información, era necesario que simpatizasen conmigo para conseguir encontrar a Cyllan estaba tan cerca.

¿Dónde está la albina?. Esa zorra tiene el talismán de mi familia

Susurré al hombre, este se detuvo y sonrió, era uno de los guardias que la habían atrapado y me sonrió con indulgencia.

Está en el sótano, deben estar a punto de completar el ritual, fue fácil atraparla en aquel río, estaba a punto de hacerle un favor pero la gobernadora no nos deja tocar a sus presas

El otro viendo que intentaba llevarse el mérito se apresuró a añadir con rapidez sus últimas palabras.

Yo le ayudé fue entre ambos

Escondí mi mano izquierda y surgió la energía vibrante del cuchillo psíquico . Uno de ellos iba a morir el otro estaba por ver. Sonreí como la idea me pareciese divertida.

¿Es cierto eso?, ¿cómo accedo al piso inferior?

El hombre asintió , ambos estaban ya mas muertos que vivos, necesitaba mantenerme unos segundos consciente antes de degollar a aquellos dos canallas.

Bueno necesitas dos llaves, nadie sabe donde están pero estamos bastante seguros de que las tienen los guardias de mas renombre del templo

Se oyó un gruñido de muerte, los otros cuatro ya se habían matado hasta quedar uno en pie, los otros dos lo miraron horrorizados y aprovechando la distracción actué y los degollé en un movimiento rápido. Desenfundé a Anglachel y acabé con la vida del superviviente para que no se quedase con el lingote. Más guardias llegaron atraídos por el alboroto.

Estos hombres han muerto por el oro, si me daís las llaves para acceder al piso inferior os daré mucho más dinero del que podaís creer, incluido este lingote . Reveladme la identidad de los portadores de las llaves, matadlos y os daré todo el oro que queraís. ¿Quién no tiene llaves? Que dé un paso hacia delante

Sin pensarlo siquiera cuatro de ellos dieron el paso, los otros cuatro que vestían distinto dudaron unos segundos y lo dieron, eran los cuatro que vestían de azul.

MATADLOS

Rugí, la lucha comenzó de nuevo, pero aquellos cuatro soldados eran la élite , no tenían nada qué hacer así que les ayudé empezando por la izquierda, mientras mi nuevo aliado le entretenía le clavé a Anglachel por el costado y después le rebané la garganta , cambié la espada de mano con cierta gracilidad, poniendo el filo a la inversa apuntando hacia el suelo como si fuese apuñalar y con una gracilidad hermosa le abrí unos cuantos tajos al segundo dejándole desangrándose en el suelo, quedaban solo dos y llegaron unos cuántos guardias más. Sus compañeros los motivaron a la traición y ellos confiando en ellos les ayudaron acabando con la vida de los dos guardias restantes.

Los registraron con denuedo y me dieron las dos llaves de contextura extraña, agradecido dejé las sacas en el suelo y el lingote para que lo aprovechasen, pero estos no pelearon. Eran una compañía, abandonaron el templo recogiendo todo el oro para buscar fortuna en otro lugar, rápidamente siguiendo sus indicaciones llegué al sótano y había una verja con dos cerraduras, la abrí sintiéndome emocionado, estaba cerca del objetivo, bajé con pasos lentos , cauteloso, oía un cántico y dos guardias salieron a detenerme sin mediar palabra desenfundaron sus espadas pero de dos golpes rápidos y certeros acabé con sus vidas, no estaba de humor.

La blanca Deoir, pues el blanco es su color. Te pertenecerá si nos otorgas tu don.

Oí aquellas palabras, parecía que estaba dando final al ritual, doblé la esquina y ví a un mago , a una anciana y a una mujer sobrenaturalmente hermosa, completamente desnuda metida en la bañera, todos se quedaron francamente sorprendidos al verme , pero fui rápido usé la cerbatana y disparé a la ancina buscando matarla y después a la pierna del mago, buscando dejarlo con vida para torturarle después, pero los esquivó y de mi espalda surgieron dos elementales de piedra que me agarraron , uno de ellos sacó una espada de piedra dispuesto a matarme.

CYLLANNNNNNNN

Grité de forma agónica , tanto sacrificio y sufrimiento para acabar así, asesinado ante la primera dificultad no me lo podía creer, intentaba desasirme pero no podía , las piedras no cedian.

Esperad querido mago, ¿quién eres ..?¿ El asesino de ojos rojos? Me han llegado noticias de que has matado a mi esposo y eres el nuevo héroe del pueblo

Exclamó sorprendida al ver mis destelleantes rojos, ardían como un volcán en erupción, estaban mas intensos que nunca la furia invadía mi corazón como un volcán , el odio que me invandía era como cuando mi padre acabó con mi madre no podía permitirlo.

He matado a tu marido, y ahora te mataré a ti

La mujer apenas se inmutó, se quedó pensativa disfrutando del baño, al parecer la muerte de su marido no le importaba en absoluto.

Bueno no importa, te usaré para sustituirte, querido-Dijo refiriéndose al mago anciano Dadle la poción del amor que habíamos reservado, se convertirá en mi nuevo marido al igual que el anterior gobernador.

El mago sin mediar palabra cogió un bote y se deslizó hacia mí, los elementales de tierra que había invocado me abrieron la boca a la fuerza y el derramó el líquido en mi interior.

Es inútil resistirse, deberías estar agradecido de tu nueva posición, vas a casarte con mi amante predilecta

Así que era eso, el mago estaba a su servicio por amor a ella.Me sentí mareado y me balanceé de un lado a otro, había fracasado. Cyllan moriría y yo estaría condenado a amar a alguien que me mataría cuando le resultase inútil, amargamente una lágrima se deslizó en mi mejilla, había perdido, en ese momento me dí cuenta que estaba dispuesto a morir por Cyllan, dispuesto a sufrir la peor de las torturas por mantenerla con vida, dispuesta a todo por mantenerla con vida, ¿sería eso amor? . Probablemente sí.

Acércate milord-me dijo con voz dulce, lo hice sin oponerme como un cordero llevado al matadero. Bésame para sellar nuestro pacto Desde la bañera me tomó de la nuca y acercó mi rostro al suyo abriendo la boca y yo la imité dejándome ir completamente, en ese momento la besé , ella era muy dulce pasional , satisfacía mis cinco sentidos, mi cuerpo se sentía completamente a gusto con ella, pero no mi corazón.

En ese momento mordí su lengua y se la arranqué como si fuese un pedazo de carne de pollo, la gobernadora gritó de dolor mientras yo escupía su trozo de lengua , me había opuesto a ello , mi voluntad había vencido al veneno amoroso, antes de que pudiese saborear la victoria los dos elementales de tierra se abalanzaron sobre mí derribándome con demasiada facilidad, apenas había obtenido una victoria perdía de nuevo.

Perdonadme mi amor, podeís estar tranquila os restauraré la lengua, se opuso porque está enamorado no me lo había esperado, los lores oscuros no suelen ser seducidos por humanas. MATADLE

Ordenó furioso a los golems uno me mantenía sujeto el otro se apartó y desenfundó su espada de piedra dispuesto a clavarla en mi corazón. Voy a morir, pero por lo menos moriré feliz sabiendo que encontré algo por lo que merecía la pena vivir-sonreí a mis atancantes,el rojo intenso de mis ojos se apagó, la furia dio paso a la serenidad aceptando mi destino, pero el otro no se inmutó. Una voz resonó en mi cabeza, Hijo mío yo te puedo dar el poder para destruirles- la voz era potente cándida. ¿Bairack?-pregunté sin creérmelo, el tiempo se había ralentizado a mi percepción mientras discurría esta conversación mental. Tus matanzas me llenan de orgullos, si te encomiendas a mí , si sigues matando a los humanos te daré el poder necesario para salvarla, porque ella va a morir, y no podrás hacer nada sin mi ayuda . –Miré hacia Cyllan tan pálida y ví que me observaba con ternura, ansia, calidez, no sabía si era producto de imaginación pero eso renovó mis fuerzas y no dudé en dar mi respuesta, ni siquiera un instante, de nuevo mis ojos hirvieron de furia buscando venganza .- Acepto padre, dame una pequeña parte de tu poder , porfavor, permiteme salvarla .-

Bairack no contestó y el tiempo volvió a seguir su curso, pero noté como la energía oscura bullía en mi interior, de mis manos surgieron dos cuchillos psíquicos largos con los que atravasé al Golem que me retenía con facilidad, esquivé el golpe del otro y le rebané el cuello.

Te salvaré amor mío

Alcé la voz de tono , los cuchillos psiquicos medían mas de un metro, estaba en pleno auge de poder, noté a Bairack alimentando mi alma de poder, por primera vez ví miedo en el rostro del mago, me alimenté de él, una sonrisa sádica se curvó en mi rostro. Los gritos atrajeron a unos pocos guardias que bajaron dispuestos a detenerme, pero nada mas que les ví, en menos de un abrir y cerrar de ojos yacían en el suelo ensangrentados.

Tus manos no volverán a herir nadie más

Me lancé sobre el mago mientras la gobernadora desnuda observaba impotente , me coloqué en su lado izquierdo dispuesto a rebanar las manos del mago, estaba cerca , muy cerca de salvarla, muy cerca de volver a sentir, muy cerca de amar.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 7:46 pm

La segunda noche, el ritual estaba siendo diferente. Me habían desangrado demasiado la primera, mi debilidad era extrema. En la segunda, la gobernadora había llegado justo cuando el mago me abría las heridas, habían situado la plataforma metálica a la derecha de la bañera y mi sangre caía sobre unos canales que goteaban en la bañera. La mujer, se sumergió en el agua de rosas y dejó que la sangre le cayese sobre la cabeza, la bebía sedienta como si se tratase de un vampiro, después, se movió para que goteara sobre sus hombros y el esto de su cuerpo.

El dolor era más intenso que la primera noche, y las fuerzas mucho menores, no tenía ganas de luchar, no tenía ganas de sufrir, solo quería que aquello acabase, pero tenía que mirar, el hechicero me lo había exigido de nuevo, no entendía porqué me hacían aquello, ¿no bastaba que me arrebatasen la vida poco a poco con dolores extremos? También debía morir como aquella mujer se volvía hermosa a mi costa, necesitaban hacerme saber que mi tiempo era limitado, que no tenía elección, que no era más que una ficha de un macabro juego.

Hice lo que nunca había echo en mi vida, recé, primero a los dioses humanos, Sandre, Fraxis, Darik, Mithas y Mertel, pero ninguno me escuchó, tal vez por una vida pagana dada a la adivinación, por no haber sido creyente jamás, también este podía ser mi castigo por haber asesinado a ese hombre, ahora debía pagar con mi vida, tal vez estas serán las consecuencias. O tal vez ni tan siquiera esos dioses existían. Y vino de nuevo Lauren a mi cabeza. Otra vez él, su rojiza mirada, desee desterrarlo de mi cabeza, pero no podía, se aferraba a mi, siendo mi tabla de salvación, aunque yo solo quería dejarme ir, su imagen me pedía que luchase y recé a Bairack, aquel dios de los lord oscuros que no tenía porque escucharme más que mis propios dioses, mis ojos se opacaban por la perdida de sangre, por algún motivo, el mago, no cerraba mis heridas, había dejado de cantar algo lo distraía. Pero no podía ver, así que seguí rezando en busca de algo, sino sabía que, tal vez algo de paz para mi maltrecho cuerpo y de pronto...

CYLLANNNNNNNN

Era su voz, debía estar soñando, o muerta, en el cielo, pues era la única explicación que encontraba para que el hubiera venido a por mi. Mis ojos me respondieron, parpadeé, las imágenes borrosas, por fin clarearon y el dolor se mitigó un tanto, aunque seguía estando ahí, lacerante con cada gota derramada. Sentí alivio, paz y un extraño cosquille en la boca del estómago, no todo estaba perdido, tendría un futuro, una vida por vivir, un aliento que respirar, una fuerza por la que aferrarme a mi existencia, él, estaba aquí. Lauren se debatía entre dos elementales de tierra, pero la mujer habló y le obligaron a beber una sustancia. El suelo, se convirtió en pesadilla y el cielo en infierno cuando vi que la besaba, ahora él también se convertiría en mi torturador. Cruel destino que me daba un bálsamo antes de arrojarme al vacío, la ilusión murió en mi interior y la negrura regresó, cerré los ojos y me rendí.

No pude ver como escupía la lengua de la arpía, como mataba a los elementales y disparaba al mago. Pero éste era demasiado poderoso para caer tan fácilmente, débil en constitución, si Lauren conseguía llegar hasta él, conseguiría matarle con la fuerza bruta, pero el llegar hasta él era un verdadero problema. Sin embargo, no podía mantener el ritual proteger a su amada al mismo tiempo que protegerse a si mismo, creó un campo de fuerza a través de la bañera que ella no fuese herida de nuevo, impenetrable mientras el viviera. Y tras un cántico, un circulo de fuego, crecí a su alrededor creando una pared caí impenetrable para el lord oscuro. Los dardos, se calcinaría al instante si los disparaba, tan solo quedaba el cuerpo a cuerpo, pero el fuego desprendía mucho calor, los lord oscuros, son afines al fuego, pero no hasta tan altos niveles, debería encontrar una forma eficaz para franquear aquella barrera.

Mientras, el mago, haciendo acopio de sus ultimas fuerzas mágicas hizo que aparecieran cinco golems de diamante, su piel era casi irrompible su fuerza bruta, no disponía de mucho tiempo, el ritual, no se había completado, pero mis heridas no cerradas, pronto llegarían aun punto critico, donde juntándose con mis nulas ganas e aferrarme a una vida baldía llegarían aun punto irremediable.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 8:38 pm

Casi podía saborear la victoria, era todo como un sueño. A pesar de la adversidad estaba triunfando, pero el mago entonces recuperó la compostura y creó un escudo de fuego en el momento mas crucial, usé mi cuchillo psíquico pero no lograba penetrarlo el fuego disolvía el arma cuando esta le traspasaba, entonces fue cuando ví a la gobernadora , la podía usar de rehén, pero el mago no era estúpido y creó un círculo de protección a su alrededor, no sabía si lo podía penetrar pero parecía inexpugnable.

Pero lo peor fue cuando surgieron cinco golems de diamante, por la magia del mago, rápidamente lancé mi cuchillo psíquico aumentado por la potencia de mi dios contra su cuello y lo penetro superficialmente no mas de unos centímetros , otro de los golems me embistió placándome de lado estrellándome contra la pared tras derribar varios muebles, otra vez estaba contra las cuerdas. Siempre que estaba cerca acababa a estar contra las cuerdas, ¿cuánto tendría que esforzarme por ella? ¿acabaría alguna vez?. Seguramente si el mago perdía el conocimiento los golems se desharían pero dudaba que pudiese lograr tal cosa, uno de los golems se acercó contra mí de nuevo y me propinó un terrible puñetazo que esquivé por muy poco y destrozó la piedra de lapared, coloqué mis manos sobre su brazo y me impulsé, aquel era el Golem cuyo cuello había intentado atravesar, la herida no se percibía en ninguna parte. Al parecer la constitución era tan fuerte que no podía dañarles, me sentía desolado.

Matad a la chica

Ordenó el mago, uno de los golems se acercó a Cyllan y juntó las palmas de sus manos para asestar un golpe mortal, no me lo podía creer, ella no podía morir, no estando el presente, no estando tan cerca, no podía ocurrir.

!Nooooooooooooo¡

Chillé al borde de la histeria, me incorporé rápidamente y con fuerza sobre humana logré empujar a uno de los Golems que se dirigían hacia mí derribándolo, pero el otro ya estaba a punto de ejecutar la acción .me interpuse entre sus puños y Cyllan cayendo derribado encima suyo.

La espalda me dolía horrores, ¿cuántos huesos me habría roto?. Me volví hacia el Golem, ambos juntaron sus puños de nuevo dispuestos a matarlos, alcé mi mano y acaricié el rostro de con dulzura inusitada en mí, después de eso la cubrí con mi cuerpo esperando morir yo antes que ella, sacrificándome por ella hasta el final.

Te quiero

Susurré con ternura pensando que ella podía escucharlo, ¿acabaría todo así?. Morir en ese momento me parecía algo horrible, tantos cosas tenía por vivir, por fin había logrado a amar alguien , por fin había logrado querer a alguien mas de lo que había querido a mi madre. Pero todo iba a acabar allí, no podía con el mago . y yo... Miró sorprendido hacia la albina, ¿lo había dicho ella? ¿podría quererme a mí alguien como ella? No me lo podía creer , tal vez hubiese triunfado también en eso . Otra lágrima escapó de mis ojos esta noche, pero esta era lo opuesto a la primera, esta era de felicidad.

Matadle ya

Pero no , las fuerzas estaban volviendo a mi gradualmente, ella no podía morir, no aquí , no ahora y menos aún por mi culpa. Los cuchillos psíquicos y mi odio hacia el mago aumentó considerablemente, las cuchillas psíquicas se hicieron mas densas y compactas me sentía renovado más fuerte, más rápido, más poderoso.

Nunca la matarás , serás tu quién acaba en la morgue

Con los cuchillos golpeé a los golems en la cara y les cegué temporalmente , después tracé dí un giro estirando los brazos por lo que creé un círculo en torno a la única persona que realmente me importaba en mi vida. Uno de los golems intentó embestirme pero me hice a un lado y clavé mis cuchillos en su ombligo y en su cuello, sintiéndome realmente más fuerte icé al Golem por encima de mi cabeza, y con una brutalidad inesperada lo tiré contra la esfera de fuego haciendo que el Golem la atravesase e impactase al mago dejándolo inconsciente chocando contra la pared y destrozándolo , el Golem aplastó el cuerpo del hombre destrozándolo por completo. Los golems se quedaron quietos unos instantes y se deshicieron, la gobernadora estaba inconsciente por el intenso dolor de la lengua cortada y no podía hacer nada. Entonces oí la risa sardónica del mago resurgiendo entre los escombros, sangraba por múltiples heridas y estaba completamente sucio, su cráneo estaba hundido y seguramente tendría incontables huesos fracasados.

Es cierto que has vencido pero tu amada va a morir, has llegado demasiado tarde.

Pero el escudo de la gobernadora se había disipado y dirigí mi cuchillo hacia su garganta con una lentitud para que el mago asimilase lo que estaba ocurriendo. Me coloqué detrás suyo en la posición de degollar.

Si mi amada no sobrevive la tuya tampoco, cúrala

El mago se negó rotundamente mientras señaló el rostro de la gobernador, estaban surgiendo arrugas a una buena velocidad, en menos de un minuto se le empezó a caer la cara a trozos literalmente , se descompuso rápidamente hasta convertirse en polvo.

Si el ritual falla, ella morirá lleva viviendo cincuenta años de más se ha desecho por completo, mátame ya no pienso curarla

Cogí la ropa que la gobernador había dejado y tapé las heridas de Cyllan en un intento vano porque se mantuviese con vida un poco más, en unos instantes convencería al mago.

Miró por la habitación y las encontró tiradas en el suelo agujas finas , para coser heridas , o abrir pequeñas heridas , notaba como la estrella de mi corazón a medida que Cyllan iba empeorando, debía aplicar dolor a ese hombre como nunca en su vida, por suerte no estaba demasiado acostumbrado al combate físico lo que me daba ventaja, el mago estaba atrapado entre los escombros, tenía una mano atrapada entre las piedras. Cogí a Cyllan en brazos mientras tomaba sostenía las agujas con las manos, jamás dejaría que muera.

Te devolveré la luz ángel mío, te lo prometo

Me pregunté durante un instante si me lo había imaginado todo, al fin y al cabo ``y yo´´ no era una palabra demasiado larga y me la podría haber imaginado, pero aún así no podía vivir sin ella. Sabiendo que sería improbable que lo sintiese acerqué mi rostro al suyo y la besé, fue un beso suave lento ,pero muy tierno, sus labios eran dulces, cálidos y el sabor que impregnó mis labios me turbó . Esperaba que aquel primer beso no fuese el último , porque sino tenía muy claro que se suicidaría o buscaría a alguien que fuese capaz de devolverla a la vida. Pero estaba claro que aquel mundo me resultaría inhóspito sin ella. La tumbé cerca del mago y cogí el libro que leía para conjurar su ritual, eso me sería útil en un futuro.

¿En qué idioma esta esto? ¿Cómo funciona el secreto de la vida eterna?

El mago rió amargamente a pesar de encontrarse a las puertas de la muerte se regodeaba enormemente con mi infortunio, su último placer sería verme perder la compostura. Había decidido empezar con las preguntas fáciles porque cuando comenzase a torturarle no podría parar.

Ese libro está en un idioma arcano , que solo los magos saben leer-Tosió varias veces, hablaba con voz ronca la vida se apagaba en el interior del mago, pero todavía le quedaba tiempo, más del que él querría tener-Verás para el ritual necesitas a una joven , la desangras durante los tres días de noche de luna llena, la persona que quieres que no envejezca debe meterse allí durante los tres días y vivirá eternamente. El ritual lo tiene que efectuar un mago, pero aún así no podrás salvar a tu amada

Rió de buena gana, creyéndome que había ganado pero lo bueno estaba a punto de empezar .

Jajajaja, tu la curarás, te lo aseguro porque vas a sufrir tales dolores , tan inconcebibles que suplicarás que te mate a cualquier precio-La sonrisa del mago se borró sustituyéndose por una mueca irónica, como sino se tragase mis palabras, pronto se arrepentiría. Cogí la aguja y empecé a hablar con voz melosa cargada de veneno¿Sabes cuál es el punto más sensible de los seres humanos? Son los dedos, cuando le clavas allí de la forma que te voy a hacer el dolor que se siente es tan grande que desearás no haber nacido. La muerte será un castigo piadoso para ti - Sin más preámbulos cogí la aguja y se la clavé en dedo, la incisión comenzó en el extremo del dedo corazón penetrando la carne, su dedo medía unos 13 centímetros, pues la aguja clavándola como si fuese una astilla se quedó dentro del dedo corazón haciendo que el mago chillase de dolor como una cochinillla a punto de ir al matadero.- El dolor no cesará , yo lo despertaré de nuevo La aguja sobresalía un poco de su dedo y la toqué ligeramente, entonces se movió dentro del dedo causándole incontables dolores.

Basta porfavor

Suplicó el hombre cegado por el dolor, estaba aprisionado por las piedras no podía hacer nada. Me moví despacio y noté como los gemidos del mago comenzaban a disminuir de intensidad, se estaba acostumbrando al dolor. Se adaptaba y yo para su desgracia, sabía porqué.

Sabes , el cuerpo humano tiene una forma de soportar dolores insoportables, simplemente se adormece en ese estado apenas siente dolor- Cogí una de las antorchas de la habitación y me acerqué a él lentamente- Yo sé como despertarte Susurré malévolamente, usé la antorcha de fuego e impacté con la antorcha contra su entrepierna , sus nervios se volvieron sensibles y el dolor multiplicó , echó un grito que pensé que sus cuerdas vocales se desharían sin remedio, se removía pero mantuve la antorcha Dime que te gustará comer más , la salchicha o los huevos cocidos, creo que están friendo bien, si la salvas esto acabará te lo prometo-Sonreí malévolamente disfrutaba mucho , casi olvidaba el hecho de que Cyllan estaba agonizando, al verle revolverse de esa manera no pude evitar reír el hombre incapaz de aguantar extendió la mano herida a Cyllan.

La curaré de verdad, pero después pon fin a mi dolor

Usó sus últimas fuerzas para devolver el color pálido a Cyllan, las muñecas cerraron de forma mágica y su respiración se acompasó, al fin lo había conseguido, el hombre maltrecho con una mirada de dolor tan profunda que conmovería el cualquier de cualquier hombre normal, pero yo no era un hombre y menos aún normal. Coloqué de nueva la antorcha en su entrepierna friéndola de nuevo

Eres un embustero, cabrón de mierda. Prometiste acabar con el dolor

Sonreí de nuevo completamente feliz, había salvado a su amada y el hombre culpable de su agonía estaba allí, el hombre que casi había arruinado mi vida estaba suplicándome a mí por su miserable vida.

Solo dije que pondría fin a tu dolor, pero nunca dije cuando, aunque de la que venía aquí ví a uno de tus hambrientos perros, están entrenados para matar personas dejándolos con la mínima comida, pues hoy uno de ellos logrará alimentarse


Salí corriendo del sótano y fui hasta la habitación de dónde antes había oído unos cuántos ladridos, entré en ella y ví un doberman, le salía saliva por la boca estaba hambriento, desenfundé a Anglachel ya que la fuerza de Bairack me había abandonado por fin y rompí los barrotes, miré al canino a los ojos y eso bastó para disuadirle de cualquier desobediencia. Lo cogí y me lo llevé al sótano mientras soportaba escuchar sus ladridos , los cabrones de sus amos lo habían dejado realmente hambriento, pronto se arrepentiría de ello.

Creo que este amigo tuyo está dispuesto a comer cualquier cosa


Sonreí , con Anglachel desenfundad y de un tajo rápido habría las ropa que cubría las partes íntimas de aquel hombre, fritas por el fuego . El perro olisqueaba a Cyllan y abrió la boca y le dí una tremenda patada estrellándola con la pared.

Se que ella está más deliciosa, pero tu comida está allí

Dije señalando con mi espada señalando la entrepierna medianamente calcinada del hombre, el doberman se acercó al hombre lentamente mientras me observaba temeroso de que le propinase otra patada

Porfavor, no..

Cogí a Cyllan en brazos mientras el animal se dirigía a morder la parte más sensible del mago , mientras subíamos oí el peor de los alaridos que había dado un hombre. No paró de gritar como un histérico ``Mátame, mátame´´ Me satisfació pensar que probablemente había muerto arrepintiéndose de lo que había hecho. Entré en un cuarto muy bonito probablemente el de la gobernadora y tumbé a ella a Cyllan que se encontraba profundamente dormida, la rodeé con mis brazos mientras me tumbaba junto a ella, ya había acabado todo, estaban a salvo, dormí con una sonrisa por primera vez en mucho tiempo…..
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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 9:02 pm

La oscuridad no duró mucho tiempo, finalmente, había conseguido morir, mi aliento había expirado y encontraba la paz.

Una sensación de tranquilidad invadió mi cuerpo, no había dolor, tan solo la sensación de que todo había terminado, que jamás volvería a sufrir, que me aguardaba la vida eterna entre seres de tez tan pálida como la mía, un camino de luz se extendía sobre mis pies, tan solo tenía que caminar sobre él para llegar al paraíso, no más visiones inoportunas.

No caminaba sola, unos pasos resonaban a mi espalda, pero no necesitaba girarme, sabía que era él, con su oscuro atuendo, su alma torturada, su rojiza mirada, el me acompañaría para velar mi eternidad, ¿habría muerto? Se puso a mi lado y extendió una mano, mis alargados dedos blanquecinos, se estiraron para entrelazarse con los suyos, sonreía. El también había alcanzado la paz. Había cumplido mi cometido con creces, dos alma liberadas en un solo destino, la dama blanca, el señor oscuro curiosas siluetas que caminaban al mismo paso.

Llegamos a nuestro destino, un palacio de luz y sombras, tan solo para nosotros, el vals de la media noche sonaba con los violines al compás del viento. Pero no todo era perfecto. Mi corazón latía con fuerza, intensamente, con solo tenerle cerca, sin embargo más sombras nos acechaban, unas sombras nos separaron, gritaba con los dedos extendidos hacia él.

- No me dejes, no te alejes.

- Te quiero.

Dos palabras, cargadas de verdad, una verdad que nos sorprendía a ambos, pero jamás unas palabras fueron dichas con más sinceridad.

- Y yo a ti.

Eso lo pudo todo, no había luz ni sombra capaz de evitarlo, las furias murieron y no hubieron más barreras, pudimos reunirnos de nuevo, corrí hacia él, abrazándole, respirando su olor, lágrimas de felicidad recorrían mi rostro, pues lo habíamos superado, la muerte no podía separarnos y ya solo nos quedaba el futuro interminable. Cogió mi rostro entre sus manos y me besó. Mi corazón voló en torno al suyo, respondiendo al beso. Aquel beso que sellaba nuestras vidas.

Desperté.

Me encontraba tendida sobre un mullido colchón, en una dorada habitación, finalmente no había muerto, nada de lo soñado había sucedido, pero no estaba triste, pues ahora sabía que había un motivo, siempre hay un motivo, las piedras hablan y el destino de las personas nace con ellos, jamás había conseguido leer el mío, pero ya no las necesitaba, sabía los pasos que debía dar, que quería dar. Mi felicidad, dormía a mi lado con una sonrisa en los labios. Al fin y al cabo, mi sueño no había mentido del todo, el sonreía y era la expresión más bella que había visto jamás.

Aún me encontraba débil, aunque mis heridas estaban cerradas, no sabía que había ocurrido, pero ahora no era importante. Acaricié su rostro con amor, siguiendo las líneas de su barbilla y sin poder evitarlo, pose suavemente mis labios sobre los suyos, si, era la misma sensación. Mi sueño me lo había revelado, estaba enamorada.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 9:34 pm

En ese momento estaba soñando, el mago tenía a Cyllan en sus brazos e intentaba besarla ,forzarla en contra de su voluntad, cuando ella estaba en peligro , cuando luchaba para salvarla me sentía capaz de todo y en aquel sueño lo era, corrí hacia el mientras este me lanzaba sus hechizos más mortíferos pero rebotaban en mi cuerpo como si fuesen bolas de papel , finalmente le alcancé y le decapité en un rápido movimiento. Cyllan me miraba horrorizado, intenté cogerle el brazo pero ella se apartó de mí con brusquedad . !Déjame en paz asesino¡ – Entonces la oscuridad se la tragó sin que pudiese hacer nada apartándola de mí. La cabeza del mago degollado entonces me habló:

Jajajajaja, ella nunca querrá a un asesino como tú, tarde o temprano te despreciará y se deshará de ti, y tú no puedes dejar de hacerlo, está en tu naturaleza y se lo prometiste a Bairack .

La risa del mago era sardónica e irritante así que con furia le pisé la cara y la destrocé, pero no pude quitarme el malestar que sentía en mi estómago, sabía en mi subconsciente que aquello que estaba ocurriendo era mentira pero las palabras del mago eran el íntimo temor de mi corazón, Cyllan era una dama pura y tierna y yo era un asesino y debía seguir siéndolo pues sino Bairack tomaría represalias.

Desperté cuando ella acarició mi rostro, no abrí los ojos para que continuase , me gustaba sentir sus deliciosas caricias en mi rostro eran muy reconfortantes, el sueño que había tenido me turbaba no podría vivir sabiendo que ella me desprecia, no podría asimilarlo .La quería, lo de ayer no había sido un sueño , el sentimiento permanecía y el amor que sentía hacia ella no dejaba de crecer en mi corazón, sentí de nuevo sus labios sobre los míos y esta vez ante la bella sensación , la placentera sensación de besar a una persona por amor no pude evitar abrir los ojos y acariciar la mejilla de Cyllan, me incorporé lentamente mirándola con una mezcla de ternura. Si, estaba seguro de que mi corazón pertenecía a aquel ángel.

Pero aún así la pesadilla torturaba mi mente, a pesar de que intentaba ignorarlo. Tras todas las experiencias sufridas no sabía exactamente que decir en ese momento a Cyllan, nunca había estado enamorado de alguien del sexo opuesto y no sabía muy bien qué decir ni qué hacer. Era una sensación extraño así que para romper el silencio decidí hacer aquello que sabía hacer bien, sobrevivir.

Tenemos que irnos , pueden venir más a por nosotros.

Fue lo único que fui capaz de decir, tenía miedo, tenía miedo de enamorarme de ella de intentar lanzarme a compartir una vida con ella y que me abandonase por lo que era. Me levanté de forma abrupta y sin dedicarle una mirada cariñosa la tomé de la mano con dulzura , fue el único signo perceptible de mis sentimientos hacia ella. La guié saliendo del cuarto mientras pensaba , pensaba en que podía hacer para mantenerla a mi lado, llegamos hasta la entrada donde los cadáveres de los hombres estaban en descomposición , el aspecto de los cuerpos era denigrante , a mi apenas me importaba que hubiese cadáveres en el suelo pero la cara de Cyllan mostraba una mueca de horror al verlo, el doberman de ayer estaba allí acostado seguramente tras darse un buen festín.

Salí tirando de ella , no podía permitir que viese más de esa escena, pero si seguía conmigo las vería cada día . No tan sangrientas pero probablemente en directo y acabaría cogiéndome desprecio. Eso no podía permitirlo , no podía permitir que me rompiese el corazón, estaba dispuesto a morir por aquella mujer, si me abandonaba sería en la escala de los mayores desastres que me podrían pasar el anterior a que ella muriese. Pero tal vez fuese mejor que yo la abandonase a ella. Aunque si decidía seguirme sabía que no podría negarme a ella, estaba demasiado enamorado como para hacerlo.

Saqué mi silbato con fuerza y pité para llamar a Renglief, en el tiempo que tardó en llegar no tuve ni el valor de mirarla a la cara, pues mi determinación se derrumbaría como un muro de barro. Renglief llegó por fin , desempaqueté los lingotes y la mayor parte del dinero que llevaba , quedándose el caballo con una pequeña parte del dinero casi ínfima comparada con la que había dejado caer en el suelo.

Eso es para ti -Dije incapaz de mirarla a la cara-Tendrás dinero suficiente para vivir toda tu vida, como el gobernador y todos sus ``queridos´´ están muertos no creo que nadie te busque, cómprate unas tierras y vive de ellas con la tranquilidad que mereces , nadie te molestará . Me encargaré de ello.

Subí al caballo, pero entonces desde la altura justo antes de ponerme en marcha miré a los ojos de Cyllan , eso bastó para derribar tanto mi determinación que no sabía exactamente cómo ni porqué pero me caí del caballo. El ver el rostro de Cyllan con lágrimas en los ojos era imposible de ignorar, me sentía incapaz de irme. No podía despedirme así, tenía que saber que aunque la amase seguiría matando se lo había prometido a Bairack no podía hacer otra cosa.

Cyllan… -murmuré, sin poder contenerme me arrojé sobre ella y la abracé con ternura mientras comenzaba a susurrar a su oído-No sé exactamente como decírtelo… pero verás yo vendería mi alma al diablo por verte sonreír una vez más..-Suspiré, no creía que pudiese estar despidiéndome de ella-Y es algo que he hecho , puedes venir conmigo . Pero necesité ayuda de Bairack para salvarte y a cambio de su ayuda le prometí que seguiría matando sin piedad, no quiero que vivas esa vida. -Fue entonces cuando hice algo que no creía que pudiese hacer nunca, me desabroché el colgante plateado con una gema negra de gran valor incrustada en el centro, se lo coloqué con ternura a la albina mientras aprovechaba el movimiento para acariciarla con dulzura. Este es el colgante de mi madre, los lores oscuros podemos entablar vínculos empáticos con objetos, yo sólo los tengo con mi espada y este colgante, te lo doy para saber donde te encuentras en todo momento , por si alguna vez te encuentras en problemas localizarte con mayor facilidad y porque.. -Tragué saliva durante un momento, iba a decírselo por fin. te quiero Cyllan.- En ese momento mientras rodeaba su cintura con mis brazos atrayéndola hacia mí , la besé con toda la dulzura y el cariño había guardado durante estos años, la sensación que sentía al besar a la dama blanca era demasiado hermosa como para ser descrita con palabras

Dicho esto me subí al caballo , incapaz de creerme que fuese capaz de abandonarla de nuevo, mirarla era una auténtica agonía no parecía que el hecho de que se fuese quedar con una gran riqueza le inspirase la más mínima felicidad. Yo también era plenamente consciente que lejos de ella nunca sería feliz, si la abandonaba sería incluso más amargado que antes.

Cyllan, desearía estar contigo para siempre pero voy a seguir matando, eso ninguna persona que pise este mundo puede cambiarlo. Pero si decides ir conmigo no puedo impedírtelo porque te amo mas que a mí mismo, sé que lejos de ti nunca seré feliz pero tampoco lo sería si me abandonases al ver las cosas que hago. Aún así la decisión está en tus manos, pero ten en cuenta que la palabra asesino no es algo que me defina , yo soy una máquina de matar. Aún así, ¿deseas acompañarme?

Le tendí la mano de nuevo como había hecho poco después de conocernos, no sabía como acabaría eso pero aún así aunque deseaba que se alejase con el dinero, sabía que eso me partiría el corazón y en mi fuero más interno deseaba que tomase mi mano y compartiésemos el mismo camino porque no podría llevar una vida plena sin estar a su lado, simplemente por el hecho de que estaba completamente enamorado de ella.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 9:51 pm

Con sus dedos acariciaba mis mejillas, aquellas manos acostumbradas a matar, a blandir armas pesadas, se me antojaron tan suaves en ese breve contacto. No rechazaba mi espontáneo beso, ni siquiera sabía que estuviese despierto, pero me había sentido y no me rechazaba, o al menos eso era lo que pareció en un primer momento, justo antes de que rompiese la magia del instante más dulce de mi vida.

Se incorporaba, alejándose de mi, pero en su mirada, había un destello especial que no había visto antes, algo cuando me miraba, sin embargo, tenía razón, debíamos salir de ahí ya habíamos tentado mucho a la suerte quedándonos dormidos en esa habitación, no sabía como me había rescatado, pero sin duda, no había sido con palabras y negociación y antes o después alguien vendría, algún guardia, algún familiar… alguien con ganas de venganza.

Me levanté despacio, mi cabeza aún estaba confusa y mi cuerpo débil, alguien había tenido a bien colocarme la bata de la gobernadora sobre el cuerpo desnudo, pues el ritual, se realizaba con mi piel al descubierto, era la primera vez que me cubría de dorado y me parecía extraño llevar ese color, sin embargo, no tenía ropajes blancos, ni ropajes propiamente dichos ya que una bata anudada ala cintura por un cinturón de hilo de oro, no podría considerarse un atuendo muy apropiado.

Así la mano que Lauren me tendía para terminar de levantarme de la enorme cama, en parte, para ayudarme a caminar, en parte por sentir su contacto. No perdimos el tiempo, él parecía saber el camino de salida, pues giraba con pasos seguros recorriendo un rumbo fijo. Llegamos a una capilla, yo ni siquiera sabia que estuviésemos en una iglesia y encontré en el suelo, tendidos los cuerpos de varios guardias, sin vida, sus ojos, enfocados en mí, con miradas vacías, el horror se dibujó en mi cara, nunca había mirado a los ojos de un muerto. Me apreté más contra Lauren ¿Cuánto habría tenido que hacer por rescatarme? ¿Cuánto de debía? A él que se tildaba de asesino, yo tenía otra palabra para definirle.

Mi salvador.

Me sacó de ahí rápidamente, la luz de exterior me calmó, respiré hondo, fue entonces cuando realmente comprendí que era libre, que la muerte ya no me acechaba y que podía tomar de nuevo mis propias decisiones, sin el yugo de un mago que me dictara lo que debía hacer sin poder poner remedio a mis actos. Llamó a su caballo, que acudió raudo a nuestra posición. Lauren no me miraba, me soltó para acercarse a su caballo y desatar los sacos que le colgaban en las alforjas. Tal vez se arrepentía de su momento de debilidad al acariciarme cuando le besé. Dejó caer a mis pies los sacos, abriéndolos, más oro del que jamás hubiera visto en mi vida. No entendía. ¿Porque hacía aquello? Nuevamente y por segunda vez desde que nos conocimos, se despidió de mi, asegurándome que viviría bien y que nadie me molestaría, que podría ser rica con el dinero que me proporcionaba.

Pero... ¿Que importaba todo el dinero del mundo si mi corazón se quedaba vacío? ¡Yo lo quería a él! ¡Nada más!

Mis ojos se arrasaron en lágrimas cuando Lauren montó en el caballo, siguiendo sus pasos sin decir palabra, pues no era capaz de hablar, el sentimiento de pesar, era demasiado grande, sentía que quería deshacerse de mi comprándome con un oro que no quería, pero no lo entendía ¿no hubiera sido más fácil dejarme morir?

Pero entonces pasó lo que jamás pensaría que pudiera ocurrir, Lauren, se calló del caballo, preocupada, me acerqué a él y me abrazó. Encerré mi rostro contra su pecho, no quería que se marchase, quería tenerlo a mi lado, pero no podía hablar, las palabras no me salían, todo era demasiado confuso, de nuevo, agarró mi rostro para mirarme intensamente, se desabrochó el colgante que pendía de su cuerpo y lo anudó al rededor del mío. Acercó sus labios a los míos, como había echo en aquel sueño, pero la sensación no era la misma, en el sueño, todo había sido perfección el amor entre dos personas que jamás se separarían, sin embargo, ahora era un beso de despedida, mi corazón galopaba en mi interior mientras le devolvía el beso con todo el amor del que era capaz de sentir, mientras me desquebrajaba por dentro, las lágrimas habían anidado en mis ojos, se derramaron dejando una estela platead por mis blancas mejillas. Me amaba, me quería lo había dicho, sin embargo, se iba.

Montó en su caballo y bajé la cabeza, todo había terminado antes de empezar. Quería acompañarle, ir con el hasta el fin del mundo, el me amaba, yo le amaba y el resto, no tenía porque importar, pero no quería entrometerme en su vida, tan diferente a la mía, no soportaría que pasado un tiempo, al ver que me amoldaba a él y a sus asesinatos, el ángel con el que el soñaba se transformase en demonio y quisiera echarme de su lado.

- Cyllan, desearía estar contigo para siempre pero voy a seguir matando, eso ninguna persona que pise este mundo puede cambiarlo. Pero si decides ir conmigo no puedo impedírtelo porque te amo mas que a mí mismo, sé que lejos de ti nunca seré feliz pero tampoco lo sería si me abandonases al ver las cosas que hago. Aún así la decisión está en tus manos, pero ten en cuenta que la palabra asesino no es algo que me defina , yo soy una máquina de matar. Aún así, ¿deseas acompañarme?

Le miré de nuevo, entonces había una esperanza. Si quería que fuese con él, nada más importaba. El señor oscuro y da dama blanca, curiosa pareja tan dispar como el día y la noche, predestinados a conocerse y a amarse, a cuidarse el uno al otro, a completar lo que a cada uno le faltaba. Con determinación, aferré su mano como me hubiese aferrado a la salvación de mi alma.

- Cuando estaba sobre esa plancha metálica.- dije por fin.- Cuando veía como mi vida se me escapaba sin poder hacer nada, recé. Recé a todos los dioses humanos, a los conocidos y a los que están por conocer, sin embargo, ninguno me escuchó. Entonces, entoné una plegaria a Bairack, de forma desesperada. ¿Porque iba a escuchar el a una humana? No soy una de sus criaturas. Lo daba todo por perdido. Pero entonces, apareciste tú. Y me salvaste. Así que ambos le debemos la vida a Bairack. Iré contigo a donde tus pasos te lleven. Yo también te amo.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 11:05 pm

Escuché cada una de las palabras de la dama blanca , notando como la esperanza iluminaba mi oscuro corazón a medida que oía cada una de sus palabras pero fueron las cuatro últimas ``yo también te quiero´´ las que se quedaron grabadas a fuego en el lugar mas oculto de mi corazón. Tomé la mano de Cyllan manteniendo un rostro lo más serio posible, deseaba empezar a controlar mis sentimientos por ella, para no cometer locuras ni imprudencias. Debía seguir manteniendo la cabeza fría aunque en lo más profundo de mi ser sonreía de júbilo, porque ella me amaba. Había preferido acompañarme a mí a irse con una cantidad de riquezas tan grande como para mantenerla durante toda una vida con bastantes comodidades , eso debía ser amor.

Entonces la alcé de nuevo con fuerza situándola delante de mí en la silla de montar, desenfundé mi espada y recogí las bolsas de oro una a una con la espada asiéndolas al caballo, Renglief relinchó un poco por el peso pero el ya estaba acostumbrado a cargas más pesadas por lo que probablemente aguantaría además nuestro destino del momento estaba bastante cerca, una vez la fuerza de Bairack me hubo abandonado sentía una multitud de magulladuras por todo mi cuerpo y el golpe del Golem de diamante en mi espalda probablemente me habría roto algo , lo sentía. Pero sobreviviría y eso era lo importante, me sorprendió bastante que mis heridas no se hubiesen abierto de nuevo pero lo bueno de ser un lord oscuro es que nos sanábamos más rápido que los humanos, aún así para reajustar las pérdidas probablemente necesitaría otra noche de descanso.

Rodeé a Cyllan con mis brazos por la cintura estrechándola contra mí mientras tomaba las riendas para guiar al caballo, sentirla tan cerca era tan … embriagador, no podía comprender como había podido existir hasta ese momento sin ella, sin conocerla. Seguramente Bairack allá donde estuviese estaría sonriendo en este momento si es que los dioses podían hacer eso, al enlazar a alguien tan pura como Cyllan a alguien como yo, probablemente parte de mi oscuridad se iría adhiriendo a ella al fin y al cabo en tan solo unas horas conmigo había cometido su primer asesinato, si su sentimiento hacia mí era tan fuerte como el mío probablemente acabaría dispuesta a matar por mí igual que la anterior vez.

Entonces está hecho

Susurré a su oído mientras posaba mis labios ligeramente en su cuello dándole un escueto beso antes de golpear los costados de Renglief con mis pies haciendo que comenzase a trotar, el viaje no fue demasiado largo tan solo fueron unas horas en las que no abrí la boca pues todavía estaba asimilando lo ocurrido filosofando acerca de lo ocurrido, además las múltiples molestias de mis magulladuras me ponían de mal humor por lo que me mantenía serio , recostaba a Cyllan sobre mí pues ella lograba que me tranquilizase, su esencia me parecía embriagadora sabía de alguna manera que desde que nací había estado predestinado a estar con la albina, según ciertos gustos podría considerarse fea y rara. Pero a mí me parecía un pulcro ángel de belleza exótica e hipnotizadora. Lo cierto es que en un principio no me había parecido apenas atractiva pero ahora la veía como lo mas hermoso de este mundo.

Llegaron a su destino que no era nada más ni nada menos que la posada donde habían parado por primera vez, desmonté y ayudé a Cyllan a bajar , me llevé un saco de oro del caballo y le mandé a que disfrutase un poco de los campos. Sabía que no estaba en posición de derrochar el dinero pero tenía demasiado y llamaría la atención de asaltantes y gente indeseable , debía invertirlo cuanto antes en cosas prácticas. Entré a la posada junto con Cyllan y fui directamente a ver al posadero que se frotó los ojos un par de veces incrédulo ante la nueva pareja que había entrado allí como si no creyese que pudiesen ser reales, se acercó a mí totalmente fuera de sí por la sorpresa.

¿Cómo es posible? Oí rumores acerca de que habíais acabado con el gobernador. ¿Os habéis convertido en el héroe liberador? Jamás esperábamos volver a ver vuestra esposa, no era la primera mujer que desaparecía cada mes sobre las fechas de luna llena nadie sabía porque pero el gobernador hacía desaparecer a una mujer a la fuerza

¿Héroe salvador?. Apreté mis puños con fuerza estando a punto de golpear un puño directo a la mandíbula de aquel hombre, me sorprendió descubrir que seguía odiando los humanos tanto como antes, que me considerasen su héroe era una completa falta de respeto hacia mi persona. Pero eso demostraba que a pesar de que amaba a Cyllan no había cambiado así que sonreí.

Es cierto que maté al gobernador para liberar a mi esposa, pero no soy ningún héroe asi que no vuelvas a mencionar esa palabra aquí- Le tendí la bolsa llena de dinero a aquel hombre lanzándosela a los brazos-Te compro una habitación de tu posada de por vida, sé que es mucho dinero pero también es en agradecimiento por indicarme dónde estaba mi esposa, sino llega a ser por ti habría perdido al ser que más quiero en este mundo, ahora subiremos a tomar posesión de nuestra habitación y desearía que no molestéis

Aquello era verdad, si el hombre no le hubiese dicho que se la habían llevado los hombres del gobernador habría pensado que me abandonó y simplemente me habría marchado por otro camino olvidándome de ella, todo ese dinero era para agradecérselo.
En ese momento me sentía feliz y dichoso por haber encontrado la pieza que completaba el círculo de mi vida y todo en gran parte gracias a él, no habría dinero suficiente en el mundo para corresponderle tal favor.

El me correspondió con una sonrisa , llamó a su esposa y susurró algo a su oído mientras guardaba el dinero debajo del mostrado y cogía una llave.

Para mí usted será un héroe mi señor, espere un par de minutos mientras le preparamos la estancia es la habitación número 10 será siempre para usted jamás podremos pagarle de ningún modo que nos haya librado del tirano

Le contesté un quedo ``gracias´´ y me senté en el sofá junto a mi ``esposa´´ tomándola de la mano con cariño, tenía el presentimiento de que pronto no tendrían porque fingir. Estaba completamente convencido de que Cyllan era la mujer de mi vida y no la cambiaría por nada del mundo.

Tal vez pronto, tu segundo apellido sea realmente Crom

Susurré dulcemente al oído de la albina mientras acariciaba su mano con ternura depositando un suave beso en los labios pigmentados de ella, de nuevo ese sabor tan dulce se apropió de mi ser y me aparté de ella con una sonrisa.

La habitación está lista

El posadero lo dijo completamente sonriente, debía estar francamente exultante por la pequeña fortuna que le había tocado , únicamente le guiñé lentamente el ojo como respuesta mientras le entregaba a Cyllan la llave para que fuese yendo delante. Antes tenía que ultimar unos detalles con el posadero.

Quiero todas las copias de la llave de la habitación, ahora me pertenece. Cuando queráis subir para llevar la comida picaréis y si estamos abriremos. Para el resto de las cosas como hacernos la cama, limpiar la habitación etc.. os prestaré la llave al bajar

Aquellas órdenes no enojaron en absoluto al posadero, me entregó las dos copias tras ir a buscar la que tenía su mujer sin borrar esa estúpida sonrisa de su cara. Se acercó a mí y susurró a mi oído.

Le hemos subido una botella del mejor vino de este condado, aprovéchelo

Sonreí quedamente ante estas palabras, no me había pensado en eso hasta ahora pero no sabía si sería el momento oportuno al fin y al cabo se conocían desde menos de una semana, el amor había surgido muy rápido y las cosas debían llevar su tiempo. Subí hasta nuestra habitación y dí tres suaves golpes a la puertas esperando que mi amada me abriese.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Dom Abr 18, 2010 11:27 pm

Me montó en el caballo y me rodeó con sus brazos, la sensación era gloriosa, algo que jamás había conocido, siempre profetizando la buenaventura a los demás, siempre contándoles que encontrarían a esa persona que les acompañaría de por vida y sin la esperanza de ser yo la afortunada algún día, algo que había aprendido desde pequeña era que las personas extrañas no tienen derecho al amor, no sin sufrir un gran coste a cambio, una burla cruel, el amor no correspondido, las risas de las jovenes hermosas que se paseaban con sus bonitos vestidos y se reían de mi tras sus abanicos.

Pero ahora era mi momento, el momento de sentir lo indescriptible junto al ser amado, aquel asesino de ojos rojos que había apuñalado mi corazón con la flecha más venenosa, el amor. Tan solo unos días atrás no lo hubiera imaginado, ni siquiera había llegado a mi vida, todo había sucedido demasiado deprisa, pero no me importaba, tan solo contaba el ahora y el futuro que debíamos escribir juntos.

Galopamos durante unas horas, en silencio, cavilando sobre cuanto había pasado apenas unas horas antes, el tener la muerte tan próxima te hace plantearte las cosas, al menos eso me había ocurrido a mi, se acabaron las ferias ambulantes, el vivir para ver las sonrisas de los demás, ahora me tocaba pensar en mi misma y en ser feliz junto a Lauren. Por otro lado, tampoco hubiera podido volver a mi antigua vida aunque así lo quisiera, había perdido mis piedras, el no tenerlas cerca hacia que un agujero se agolpase en mi corazón, nunca me había separado de ellas, desde que era niña y las había encontrado, desde el día en que vaticiné la muerte de mis padres. Aún así, preferí no decir nada, no romper la magia del momento.

Finalmente, a lo lejos la pequeña taberna que nos había dado cobijo aquel primer día en el que curé al lord oscuro, sus proximidades me traían malos recuerdos, pero no tenía intención de salir a caminar sola durante una buena temporada.

El tabernero nos recibió con alegría, al parecer, el estaba de acuerdo conmigo con que Lauren era un salvador, no había sido a la única persona que había rescatado aquel día, los aldeanos se habían librado del yugo de un mal gobernante y sus esposas hermanas e hijas de una probable muerte con cada luna llena de Phobos. Quisiera o no, interesada o desinteresadamente, habiendo matado a tantos como lo había echo, consiguió hacer algo bueno fuera de su propia voluntad.

Lo que pasó a continuación fue una verdadera sorpresa, Lauren decidió hacer de esa taberna nuestro hogar al menos es me gustó pensar a mi, compró una de las habitaciones de por vida, que probablemente para él sería muy larga. Por supuesto, el tabernero no podía rechazar tan cuantiosa cantidad de dinero y acepto la proposición sin pensárselo dos veces. Su esposa subió rápidamente a arreglarla para nosotros. Mientras, nos sentamos a esperar en un cómodo sofá que no había visto en la anterior estancia.

Tal vez pronto, tu segundo apellido sea realmente Crom.- dijo Lauren.

¿Aquello era una promesa? Me besó de nuevo, suavemente, con cariño, aquellos labios eran mi perdición, sus besos la gloria, su sabor mi elixir. Me gustaría ser la señora Crom, iba a decírselo cuando la posadera hizo su inoportuna intromisión con una sonrisa de oreja a oreja, anunciando que la habitación estaba lista.

Me adelanté, Lauren parecía querer ultimar algunos detalles, así que subí a la habitación yo sola. Era espaciosa, mucho más que la que nos habían dado la primera noche, constaba de dos partes, una más pequeña que la otra. La primera era una gran habitación con ventanales que dejaban entrar la luz para iluminarla de una forma natural, una gran cama doselada esperaba a que la ocuparan, en un extremo una mesa redonda con dos sillas. Sobre la mesa, descansaba una botella de vino y dos copas relucientes.
La otra estancia era un pequeño vestidor con una tina de cobre.

No me interesó por el momento, me acerqué a la mesa y llené ambas copas, tomando un pequeño sorbo, el vino era realmente bueno, un mínimo rubor subió a mis mejillas dándome un aspecto un tanto extraño entre tanta blancura.

Toc, toc, toc.

Llamaban a la puerta, dejando las copas sobre la mesa fui a abrir y el corazón se me paró al verlo. Ahí de pie, mirándome con esos ojos rojos tan extraños y llenos de amor, todo mio.

- Señor Crom.- dije extendiendo una mano para tomar la suya, haciéndolo entrar y cerrando la puerta tras él.

- ¿Que e echo toda mi vida sin ti?- me acerqué a él despacio, mirándole a los ojos intensamente, besándolo despacio, abrazándolo.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Lun Abr 19, 2010 12:31 am

Y allí estaba , blanca, pura como la misma nieve y hermosa como un ángel, el rubor de sus mejillas rojo de sus mejillas hacía que estuviese mas hermosa todavía, tomó mi mano con dulzura y cerró la puerta detrás de mí suavemente

- ¿Que he hecho toda mi vida sin ti?-

Me miró con una intensidad amorosa que logró conmoverme mientras me rodeaba con sus brazos y uníamos de nuevo nuestros labios en un beso lento y dulce, pero esta vez estábamos alejados de todo peligro, en un lugar dónde estábamos claramente a salvo. Pude apreciar un tibio sabor a vino en sus labios, eran deliciosos.

Podría hacerte la misma pregunta, señora Crom

Susurré una vez nuestros labios se despegaron, dando especial énfasis al pronunciar la palabra Crom, si la hubiese conocido hace años , hubiese alcanzado una felicidad plena y no sería el asesino que era ahora mismo. Con ella me sentía completo , pero ahora debía matar para cumplir la promesa hecha a Bairack y porque estaba en mi naturaleza, una vez se empezaba era más difícil acabar.

El dolor físico que sentía por los golpes sufridos el día anterior se había desvanecido como el humo al sentir el cálido contacto de mi amada, la quería, la quería con toda mi alma y eso era lo único que me importaba, lo único que me bastaba para alcanzar la felicidad, para llenar el vacío de mi interior, sentirme completo.

Me detuve un momento para observar la habitación, lo cierto es que era mucho más lujosa que la última probablemente debían reservarla por si algún noble o gente de considerables riquezas pasaba por aquí, pero ahora era mía, mía y de mi querida para siempre. También ví la copa de vino descorchada y los dos vasos llenos, bueno había uno que no estaba lleno del todo , ya había sido usado. Me acerqué hasta la mesa y tomé la copa que ya había sido usada.

¿Te parece esto correcto señora Crom? No esperar por tu marido para empezar a beber

La sonreí con cariño mientras tomaba la otra copa y acercaba la suya hasta su mano, era cierto que yo no era partícipe de beber, no solía gustarme degustar vinos ni comida, solo comía por el único hecho de que lo necesitaba , nada más. Pero esta vez la ocasión merecía algo más. Cyllan merecía algo más.

Tomé de la copa unos cuantos sorbos notando el dulce sabor del vino en mis labios, lo cierto es que el sabor era apetitoso, pero no valía ni la mitad que los labios de la albina. Ella era su mitad, lo que daba luz a la oscuridad de mi interior , mi equilibrio, el sentido de mi vida. Pero aún así el agotamiento hacía mella en mí, mis heridas no se habían curado del todo y lo cierto es que la herida del vientre me ardía, a pesar de todo eso disimulaba estar bien y mi orgullosa sonrisa no se borraba de mi mente.

Por ti mi ángel

Brindé antes de terminarme el vino, dejé el vaso sobre la mesa me acerqué a ella y la besé de nuevo con cariño, sintiendo que nunca me podría separar de ella. Al fin y al cabo era mi lado luminoso, lo que me completaba.
La tomé en brazos como suelen hacer los recién casados y la posé sobre la cama con dulzura sin que una gota de vino de su copa se derramase, mientras depositaba un nuevo beso en sus pigmentados labios y una caricia en su mejilla. Me recosté a su lado mientras buscaba una cómoda posición en la que las magulladuras me molestasen lo mínimo, estaba dolorido y lo cierto es que necesitaba descansar un poco. Un tiempo de espera para recuperarme.

Buenas noches cielo

Apoyé mi cabeza en su hombro con cariño, escuchando los latidos del corazón de mi amada, como si fuesen el ritmo de un tambor logrando adormecerme poco a poco y alcanzar el preciado sueño, de nuevo con una sonrisa en mis labios de pura facilidad, era todo demasiado perfecto para ser real.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 2:08 am

No estaba segura de no estar soñando. El estaba ahí, me abrazaba, me besaba y me llamaba por su apellido, señora Crom, sonaba tan bien en mi mente que parecía irreal. Tal vez jamás hubiera despertado de aquella tabla donde la terrorífica mujer y su mago me desangraban para darle a la primera la vida eterna. Tal vez hubiera muerto ahí y estuviese en el cielo disfrutando de sus abrazos.

Pero si aquello era un sueño o si estaba muerta, no querría despertar jamás y no hubiese vuelto a la vida por nada del mundo, no existía en la tierra lugar más perfecto que ese.

Me tendió la copa y me hizo una regañina cariñosa.

- Tan solo quería ver si era de tu agrado señor Crom.- sonreí

Y brindamos.

- Por mi salvador.

Pues eso era él, quien había salvado mi alma de la letanía, de los malos tratos de mi tío, de adivinar para los demás y jamás poder soñar con tener un futuro propio, sin embargo ahora todo era posible, cada despertar sería diferente a su lado, sin saber que nos deparaba la noche o el día si tendríamos que huir o podríamos mantenernos tranquilos en cualquier rincón del mundo. Ya no tenía mis piedras, y no podía negar que las echaba de menos, aunque tan solo fuese para jugar con ellas como una autómata, pero me gustaba la idea de no tener que surcarlas en busca de mis propios pasos. Pues la sensación de estar viva era ahora mucho más fuerte que nunca, pese a no estar segura de estarlo.

Me cogió entre sus brazos, alzándome y llevándome hasta el lecho, donde me posó con suavidad y dulzura. Aproveché para dejar la copa de vino aun con contenido sobre una mesilla de madera antes de que se tumbase a mi lado justo antes de que me besase nuevamente y sintiese aquella droga que eran sus labios contra los míos. Jamás me acostumbraría a aquella sensación de plenitud que el lord oscuro de ojos rojos me brindaba.

Apoyó la cabeza contra mi hombro, sin duda, el también debía estar cansado, había peleado contra viento y marea por mi, acaricié sus cabellos enredándolos entre mis manos al tiempo que depositaba un tierno beso sobre su coronilla. Nadie habia echo nada semejante por mi. Suspiré, yo también estaba cansada aún no me había repuesto del todo a cuanto me había pasado y ahora que estábamos en una habitación segura, donde nadie viniese a por nosotros, podía relajarme por fin.

- Buenas noches amor mío

Respondí a su voz y entre sus brazos, cerré los ojos para abandonarme al más dulce de los sueños.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 1:17 pm

Ella me veía como su salvador, pues es lo que era, tenía claro que sería capaz de salvarla durante toda mi vida, mi existencia en aquel momento giraba en torno a ella y dudaba que aquello fuese a cambiar. Jamás habría creído que pudiese sentir semejante sentimiento hacia una humana, pero mientras los otros me despreciaban ella me había aceptado tal como era, mientras los demás me acuchillaban, ella me sanaba, mientras los otros me despreciaban, ella me aceptaba como era, mientras los otros me odiaban ella me quería, y para mí eso era lo realmente importante.

Me recosté en la cama adoselada y sentí un pinchazo en mi cintura, era la bolsa de piedras de Cyllan con las que podría augurar el futuro, me había prometido a mi mismo devolvérselas pero entre tantas emociones me había olvidado por completo. Jamás había esperado que las mentes humanas fuesen capaces de hacer tales depravaciones con los cuerpos de los jóvenes, sacrificarlas en un ritual y luego a saber que harían con ellas, estando desangradas el matarlas sería un acto de clemencia. Cyllan ya me había dado las buenas noches pero creí que le alegraría recuperar sus pertenencias. Me desaté la bolsa con las piedras y la dejé caer enfrente de la albina mientras le susurraba al oído con cariño:

Prometí que te las devolvería

Ante nuestras miradas, tal vez por pura casualidad las piernas se esparcieron por la cama excepto la blanca y negra que cayeron en el mismo lugar de la cama, se las recogí todas a Cyllan acercándoselas hasta ella junto con la bolsa para que dispusiese de ellas como quisiera. Sabía que esto era el principio y que mi amor por ella debería pasar una gran cantidad de pruebas, seguramente la más cercana sería que mi amada fuese testigo presencial de alguno de mis asesinatos. Tarde o temprano lo acabaría siendo, me asustaba que ella se pudiese horrorizar y me abandonase pues mi vida ya no tenía sentido sin ella. Mi único deseo era estar a su lado todo lo demás era secundario, sin valor para mí.

Probablemente la sensación de matar humanos ya nunca sería lo mismo, no lograría alcanzar la tranquilidad como había hecho hasta ahora, la sensación de estar entre sus brazos superaba cualquiera de las demás y me otorgaba mas descanso que cualquier otra.

Dulces sueños

Susurré a su oído con infinito cariño mientras la abrazaba y la atraía hacia mí, la rodeé con mis manos mientras me intentaba dormir, pero notaba como nuevas sensaciones invadían mi cuerpo. Empezaba a afluir en mi interior el deseo carnal hacia ella, y eso lograba inquietarme pues hacía tiempo que por mi mente no pasaba algo así. No sabía como debía actuar, pues pensaba que dejándome llevar por mis deseos corrompería su pureza y ese era mi último deseo en este mundo.

Me enfurecía el hecho de que pocas veces lograba relajarme, no lograba alcanzar nunca la tranquilidad absoluta, debería estar completamente feliz de tener a la única mujer que he amado a mi lado, y que comparta ese sentimiento hacia mí, pero al parecer mi mente nunca estaba exenta de preocupaciones. Acaricié el sedoso cabello de la albina y poco a poco me fui relajando hasta lograr sumirme en un dulce sueño. Esta noche, en esta habitación estaban completamente a salvo, para mí era un espacio alejado del mundo, un lugar donde poder estar con Cyllan y lograr alcanzar la felicidad.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:14 pm

Pensaba que ya se había dormido, pues su respiración era pausada y relajada y su semblante lleno de paz, mientras, yo, aún miraba las vigas del techo preguntándome que nos depararía el futuro. Formábamos una curiosa pareja y sin duda no pasaríamos desapercibidos en ningún lugar. Si los susurros en los oídos ajenos habían formado parte de mi vida ahora se escucharía más que nunca, pero había una diferencia. Que ahora alzaría la barbilla orgullosa de estar al lado de este hombre, que me amaba y me protegería, que tenía toda la fuerza de la cual yo carecía, porque sí, había aprendido a luchar, mi tío se había encargado de no dejarme desvalida ante cualquiera menos él por supuesto. Pero una cosa es saber blandir un arma y otra muy diferente arrebatar una vida.

Aún me torturaban los ojos sin vida de aquel hombre que había asesinado hacía dos noches ¿Dos noches? Tal vez había pasado más tiempo, no estaba segura, todo estaba demasiado borroso en mi cabeza y los días transcurridos eran lo menos importante en estos momentos. Sabía que a partir de ahora, huir y matar era lo que me tocaría vivir. Por un lado, me gustaba la sensación de limite que provocaba a mi vida aquello, la aventura nueva que nos acompañaría durante el resto de mi vida, por otro... no me gustaba saber que tendría que matar. Sabía que debía hacerlo y que Lauren lo haría sin duda alguna.

Eso no me importaba, lo aceptaba, sabía como era él en el momento en que lo conocí, me lo avisó, soy un asesino dijo, no vengas conmigo, pero fui sin importarme nada, y si no fuese por su condición, ahora mismo estaría muerta, no, definitivamente, no me importaba que fuese un asesino, yo sería su consorte y compañera y haría que las noches oscuras se volviesen dulces para nosotros.

Lo que realmente me preocupaba era que había rezado a Bairack y éste, me había escuchado, había dado fuerza a mi voz guiando a Lauren a mi en el momento justo en que mi vida expiraba por mi boca. Ahora yo también me debía a él. Pero no dejaba de ser humana, a mi no me podía pedir sacrificios de vida. Pero sabía que todo tenía un precio. Que antes o después tendría que pagar. ¿Que me exigiría? ¿Estaría preparada para dárselo?

Su voz me sacó de los oscuros pensamientos que en ese momento me atormentaban.

Prometí que te las devolvería.

Me miré y me olvidé de todo, las sombras desaparecieron de mi mente para sonreir con pena felicidad.

- Pensaba que estabas dormido

Entonces el dejó caer las piedras. ¡Mis piedras! Me llevé una mano a la garganta emocionada y una pequeña lágrima resbaló por mi mejilla. Pese a haber pensado que ya no las necesitaba, eso no era cierto. Desde la muerte de mis padres, no me había separado de ellas, poseían un valor más sentimental que real, pues al fin y al cabo, no eran más que piedras marinas. En manos de otra persona carecían de poder, pues no eran ellas las mágicas que me desvelaban los acontecimientos futuros, era mi mente al contacto con ellas. Observé en silencio como se desparramaban, pues aunque parecía que lo hacían gracilmente y sin sentido, siempre que alguien las tiraba, mostraban algo, ya fuese en el orden que rebotasen, la distancia entre ellas o la proximidad de los colores. La blanca y la negra juntas. Bueno, eso sabía lo que significaba. No pude leer más, Lauren las recogió para entregármelas. Y yo las metí en su saco y las dejé sobre la mesa de madera junto a la copa de vino.

- Gracias.

Ahora no era momento de leer el futuro, todo vendría.

Lauren me aproximó a su cuerpo y apoyé la cabeza en su hombro acariciando su pecho lánguidamente, el sueño pronto me dejó inconsciente. No hubo sueños, solo sensaciones. Todas ellas gratas, pero vigiladas por una sombra más grande que el propio mundo.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:17 pm

Antes de empezarse a dormir sintió la lenta caricia de Cyllan sobre su pecho , su cuerpo se estremeció al contacto pero poco a poco el sopor comenzó a invadirme por el agradable calor corporal que me daba Cyllan. Aún así abría la manta de la cama y la eché sobre mi amada albina y sobre mí apegándola mas contra mí, no estaba acostumbrado a dormir con nadie era la segunda vez que lo hacía en toda su vida , la primera fue ayer y la siguiente hoy. Por lo menos que yo recordase, pero lo cierto es que a pesar de todo sentía que quería dormir siempre junto a ella. Así entre pensamientos dulces de amor eterno me dormí junto a mi amada albina abrazándola y la estreché contra mí para acabar con la distancia que los separaba mientras me sumía en un sueño profundo cargado de tranquilidad.

Al día siguientes los rayos de luz me despertaron, como me ocurría últimamente no sabía donde me encontraba y tardé unos segundos en darme cuenta de lo que pasaba, me llamaba Lauren Crom, era un lord oscuro asesino de humanos y me he enamorado de una humana albina. Sonaba algo absurdo pero era lo que sentía, estaba en mis brazos durmiendo con una tranquilidad propia de mí, estaba realmente hermosa y no quería separarme de ella , su contacto era embriagador e inundaba todos mis sentidos. Jamás creería que podría sentir algo tan fuerte y hermoso como el amor, pero lo cierto es que colmaba mi corazón de felicidad interna.

Acaricié el rostro de ella con ternura, notaba que ya se iba desperezando pero se mantenía dormida todavía y no pude evitar unir mis labios a los suyos sintiendo esa sensación tan eléctrica que me recorría todo el cuerpo cuando me unía los labios a los suyos, mi amada se despertó ante el contacto y acaricié su cuello con dulzura.

En ese momento picaron a la puerta interrumpiéndonos, pesadamente me alejé de ella sintiendo una pequeña agonía en mi interior, alcancé la puerta y la abrí. Estaba la esposa con una joven que le tenía cierto parecido la cuál debía ser su hija. Mostré una sonrisa encantadora que me hizo asquearme, pues al ver a aquella rechoncha mujer sentía el deseo irracional de desparramar sus tripas por el suelo tan solo por sonreírme de esa forma, al parecer Cyllan no me había cambiado por completo. La mujer llevaba con su hija una tina vacía en la que había un jabón en un saliente del borde y en una mano libre sujetaba una bandeja que debía contenía un desayuno de dos lonchas de algún tipo de carne y unas hojas de ensalada junto con un par de manzanas.

Pasad

La madre agradeció mi gesto y pasó a la habitación depositando la tina en medio y la bandeja en una mesa que había , al parecer en la habitación también podían comer a solas , me agradaba la intimidad que teníamos en aquel lugar, eso era lo que hacía que aquellas personas continuasen respirando.

Mi marido subirá y mi hija os subirán el agua para que os deis un buen baño, si me entregáis vuestras ropas a mi marido os las lavaré

Asentí con la cabeza mientras la mujer se iba tras dejarnos las cosas, inmediatamente después sin que hubiese pasado tan siquiera un minuto el posadero subió acompañado de su hija cargando cuatro cubos de agua que derramaron sobre la tina llenándola casi hasta el límite. En ese momento sin ningún pudor me desvestí quedándome completamente desnudo , dí mi ropa al posadero . Este me miró asombrado por la multitud de magulladuras de hace dos días, la hija del posadero se sonrojó y se tapó los ojos aunque entreabría los dedos para verme sucumbiendo a la tentación de ver mi cuerpo impoluto pues a excepción de en mi cabeza y mi rostro no poseía pelo en ninguna otra parte excepto mi aparato reproductor. Pero yo la ignoraba por completo y me metí en la tina relajándome en el momento en que entré en contacto con el agua, me sentí .

Lava mi ropa y la de mi esposa

Ordené a aquel hombre, que se dirigió hacia la albina y extendió su mano para que le entregase su ropa con un evidente rubor en sus ojos. Estaba claro que no conocía apenas normas de educación respecto a la sexualidad, pero no me importaba de joven me habían hablado sobre ello pero tantos años de asesinatos y desolación me habían hecho olvidar, la tina era espaciosa pues estaba diseñada para que cupiesen en ella dos personas, cosa de la que no me dí cuenta…
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:20 pm

Gloriosa forma de despertar, con sus labios sobre los míos. Una caricia sobre mi rostro y el corazón se aceleró de nuevo. Como hacía cada vez que lo sentía cerca, cada vez que me tomaba entre sus brazos, con un beso o un simple roce. Mis manos se alzaron hasta su cuello, rodándole, abrazándole para que la sensación jamás terminase. Pero el destino nos preparaba otra cosa y en el glorioso momento del despertar de aquella mañana fuimos interrumpidos por unos golpes en la puerta.

Era la tabernera y su hija que nos subían un baño. La verdad, es que nos hacía falta, no me bañaba desde la noche que había asesinado aquel hombre y fue un lavado en un río frío frotándome con una piedra, un poco de jabón y agua caliente no me vendría nada mal. No tardaron en traer una tina bastante espaciosa, la cual la llenaron casi hasta arriba haciendo que la habitación se llenase de vapor.

También nos trajeron el desayuno en unas bandejas que posaron sobre la mesa. Aunque tenía hambre, la comida podía esperar, prefería darme un baño y quitarme esa bata dorada que portaba, pues si, aún seguía llevando los atuendos de la gobernadora, los cuales ni me favorecían ni me gustaban. La mujer dijo algo acerca de lavar nuestros atuendos. Sin embargo, yo recordaba que había dejado todas mis cosas en esta taberna antes de mi secuestro. Mi ropa, aún debía estar por ahí a no ser que la hubieran vendido, pero desde luego, prefería caminar desnuda que con las prendas de esa mujer.

Me dirigía al cuarto continuo. Donde había un pequeño vestidor con su cubre cuerpos incluido, cuando vi a Lauren despojarse de su ropa sin ningún tipo de pudor. Mis pies se detuvieron al tiempo que mi corazón, mis ojos le recorrían, memorizando cada pedazo de piel, cada cicatriz sanada o por terminar de curar, cada músculo, cada forma, como se apretaban sus muslos cuando daba un paso, como sus brazos se contraían o relajaban cuando entregaba su ropa, como en su cuello la vena del corazón palpitaba a un ritmo casual, tranquilo, el rubor subió a mis mejillas de nuevo. Dándole a mi rostro la apariencia de una mujer normal algo pálida. No era el primer hombre desnudo que veía, pero si el primero que amaba. Había visto el cuerpo de mi tío rechoncho y peludo, desagradable. Este era grácil, fuerte, elegante. Nada que ver. Me obligué a reaccionar cuando él se metió en la bañera, no podía pasarme toda la mañana contemplándole y terminé de hacer mi recorrido hacia el vestidor donde desaté el cinturón de la bata y lo pasé por la parte superior dándoselo a la niña.

- Esta bata no la quiero, tírala, quémala o quédatela. Pero que yo no vuelva a verla. Mis ropajes se quedaron en esta taberna la última vez que vinimos. Búscalas. Serán fáciles de reconocer. Todas son blancas.

Esperé detrás del biombo a que todos se marchasen, a que nos dejasen a solas, con el corazón a caballo entre el trote y el galope, sentía una presión en la boca del estómago y la cara me ardía. Respiré hondo varias veces y finalmente salí de aquella habitación, lentamente, caminé hacia la principal y observé a su único ocupante de ojos rojos. Completamente desnuda, mi piel blanca como la tiza ni un solo lunar en mi cuerpo, nada que lo tiñese de color, sin embargo, las formas bien modeladas, piernas largas, esbeltas suaves, cadera ancha pero no gruesa, vientre plano y alargado hasta coparse en dos pechos plenos. Sabía que hubiera sido hermosa de no haber nacido con el estigma del albinismo.

Seguí avanzando hacia la tina, el pudor y la vergüenza la había dejado en la otra habitación, ahora solo éramos él y yo y nada podía romper este momento mágico. La bañera era amplia, para que dos personas cupieran a la perfección una tina de matrimonio, pues para nuestros hospedarios, eso éramos nosotros, aunque hasta el momento nuestros ojos jamás se hubieran posado sobre la piel del otro. Mis ojos se fundían con los de él, hipnotizada por su esencia tan diferente a la mía pero en la que podía reconocerme.

Finalmente entré en el agua caliente, que creaba pequeñas ondulaciones contra mi cadera al tiempo que me iba sumergiendo a su lado. La temperatura hizo que me relajase, que cerrara los ojos unos instantes, ¿podía ser la sensación más extraña? Por un lado, la tranquilidad, la seguridad, por otro el nerviosismo la expectación el no saber como actuar. Los impulsos serían los que guiarían mis pasos y decidirían lo que debía pasar.

En silencio, pues no podía hablar, cogí la pastilla de jabón que nos habían dejado y la metí en el agua, frotándola con las manos creé algo de espuma que se quedó adherida a ellas, con delicadeza, me acerqué más a él, y posé mis manos sobre los hombros, ahí donde había una cicatriz, con suavidad, la recorrí con los dedos llenos de habón, queriendo sabana sus heridas con cariño. Pero mis manos comenzaron a recorrer los senderos de su cuerpo, pues no había una cicatriz, del hombro a la espalda, las costillas, el pecho, su vientre, ocasionalmente acompañando las guías de mis yemas con los labios. Aquel cuerpo, era mi templo y mi deber, era sanarlo, amarlo.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:28 pm

Dejé que mis músculos se relajasen y cerré mis ojos para expandir mis otros sentidos en la cálida bañera , se estaba bien al notar como la suciedad que estaba pegada a mi cuerpo la sangre, el polvo … estar limpio de nuevo era toda una nueva sensación como si resurgiese tras una nueva piel. Sabía que después debería frotarme pero en aquel momento solo quería descansar y disfrutar un poco del calor embriagador de la tina olvidándome de todo excepto de ella, de la luz de mi vida que me había hecho llegar hasta ese momento que me había permitido alcanzar lo más parecido a la felicidad que había experimentado en mi vida.


- Esta bata no la quiero, tírala, quémala o quedatela. Pero que yo no vuelva a verla. Mis ropajes se quedaron en esta taberna la última vez que vinimos. Búscalas. Serán fáciles de reconocer. Todas son blancas.


Oí su cantarina voz dando órdenes, me agradó que usase ese tono tan imperativo. Cada vez me convencía mas de que ella era mi pareja ideal no podría estar con nadie más que con ella, pocas humanas habrían sobrevivido a esa tortura y menos aún la habrían superado con tanta rapidez, había esperado que tras los horrores sufridos mi amada albina hubiese estado muda durante una temporada por la horrible experiencia que había vivido sin embargo actuaba como si nada hubiese pasado y me quería, eso lograba llenar cualquier vacío de mi corazón.

Fue entonces cuando me digné a abrir los ojos y observé por primera vez el cuerpo desnudo de ella una multitud de sensaciones invadió mi cuerpo colapsándolo y dejando completamente incapaz de hacer nada , solamente observarla en un principio con puro deseo debido a su belleza angelical y poco mas tarde con amor, mientras mi cuerpo reaccionaba sintiendo que algo despertaba en mi interior, no sabía muy bien que era pero era algo que estaba cerca de mis piernas sobre mi vientre. Nunca había sentido tales emociones y me turbaba no sabía como reaccionar. Había matado a infinidad e hombres, me habían rajado acuchillado pero no sabía como reaccionar ante una mujer desnuda, aquella mujer albina cuyos ojos plateados lograban derretir e iluminar en un instante mi frío y oscuro corazón.

Cuando se metió la dejé en hueco notando que se colocaba a mi lado, mientras un ligero rubor asomó en mis mejillas, me sentía muy tenso a pesar del tranquilo ambiente, entonces empezó a tocarme y mi piel se erizó ante el deseado contacto mientras notaba como empezaba a acalorarme como si la temperatura de la habitación hubiese subido hasta estar en medio de un horno.

Eres muy hermosa.. como un ángel

Logré balbucir como si estuviese aprendiendo a hablar por mi primera vez, pero lo cierto es que era la primera vez que una mujer desnuda se sentaba a mi lado, y no sabía demasiado bien como reaccionar.

Entonces cuando ella besó una de mis heridas, uno de los múltiples moratones de mi cuerpo, la sentí, como si de una anguila se tratase reptó por mi cuerpo aumentando de tamaño hasta alcanzar mi vientre rozándolo, aquella parte de mi cuerpo apenas tenía pelo era fina, pálida y elegantemente hermosa, cosa que se esperaría de un lord oscuro. Mi cosa nunca había hecho tal cosa excepto cuando tenía ganas de orinar cosa que no sentía en este momento.

¿Me estás hechizando?

Pregunté asombrado mirándola de forma ardiente como cuando su vida corría peligro, solo que esta vez no ardían de furia sino de amor, ese sentimiento tan profundo que en ese momento me devoraba por dentro.

Pasé una de mis piernas por encima de la suya sintiendo el suave contacto de su piel, me acerqué a ella para abrazarla de forma instintiva, apretándola contra mí rodeándola con mis brazos y notando como mi hombría aumentaba de tamaño hasta casi rozar al ombligo sin saber muy bien porqué. Me atreví entonces a mirar la entrepierna de mi amada, como había sabido por mi escasa experiencia gracias a eso era como veníamos al mundo , guiado por mi curiosidad llevé mi mano hasta esa parte tan íntima de las mujeres , lo hice en un movimiento rápido como quién va a aplastar una mosca, pero fue sin potencia para no lastimarla. Entonces lo acaricié sabiendo que de alguna manera a ella le gustaría intentaba desentrañar algo de aquel contacto pero solo conseguía sentirme mas caliente y que un implacable deseo se cerniese sobre mí, intuía que le debía gustar pues yo deseaba de alguna forma que mi intimidad entrase en contacto con su piel. Su hermosa y pálida piel era lo más bello que había visto nunca, cada parte de ella me parecía única y perfecta probablemente porque estaba enamorado de ella.

Nunca me habían dado charlas sobre sexualidad ni me había autoexplorado con mis manos como habían hecho mis compañeros de jóvenes, solo había usado mi cuerpo como herramienta para matar, nunca para amar y menos de esa forma.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:34 pm

Los instintos divinos sean, capaces de guiar a dos cuerpos inexpertos en una danza privada que solo ellos descubrirían, solo ellos sentirían, aprendiendo cada uno del otro, de cada roce, cada centímetro de piel acariciada, besada y las sensaciones que no les abandonarían, solo los instarían a continuar, as seguir hacia adelante, a descubrir que hay más allá del umbral de los sueños, de los cuerpos entrelazados, de los suspiros contenidos, la magia de las reacciones del cuerpo. Lord oscuro o humano. Ambos tienen el mismo instinto aunque algunos intenten ocultarlos o enterrarlos en la memoria, siempre llega el día en que despierta, hipnotizado por una fuerza mayor, el deseo, el amor y hoy, es ese día.

Pues mis manos, mis labios lo besaban sin saber que respuesta obtendría por su parte, había dicho que me amaba y para mi eso era suficiente, me había nombrado su señora, ficticia, si, pero dándome un trato como tal y no necesitaba más para querer ser suya por completo Y el.. el era un hombre, pero no como cualquiera, la mayor parte de ellos se abandonan ante este regalo sin plantearse nada, pero él mi hombre de alma atormentada no ha conocido el amor en su corazón y puede que tampoco en su cuerpo, las reacciones de una persona torturada por el destino pueden ser muy diferentes.

Pero me abraza, me atrae hacia sí, con el fuego en su mirada roja. El está tan consumido como yo.

- ¿Me estás hechizando?

Sonreí ante tal pregunta sin saber si la formulaba en serio o era un simple metáfora de como se sentía, me acerqué más a él, a su cuello, a su oído.

- Si, te estoy hechizando

Dije al tiempo de que mis manos resbalaban por su pecho, acariciando su estómago y finalmente llegando a su entrepierna, besé su cuello suavemente y dejé escapar un suspiro cuando sus manos comenzaron a responder, tocándome con cierta torpeza al principio, pero con ternura, suavemente, invadiendo mi cuerpo de sensaciones nuevas, sensaciones buenas, de placer, de amor, haciendo que se me agitase el pecho y que la respiración se entrecortase. Mientras primero suavemente con la punta de los dedos recorría su alargada hombría, memorizando con las manos su forma suave, después las caricias se volvieron más osadas, al tiempo que sentía el placer de sus caricias mi cuerpo, mis manos, reaccionaban queriendo dar lo que se me ofrecía.

Pero en mi interior crecía otra urgencia, mi piel necesitaba la suya, unir nuestros puntos de calor, de sensaciones para conseguir la plenitud que prometía todo aquello y ya no pude aguantar más, ardiendo por él besándolo apasionadamente trepé en el agua sobre su cuerpo, frente a frente, sentada sobre el, abrazándolo con amor, mucho amor lo guié hasta mi interior sintiéndolo palpitar sin poder evitar que de entre mis labios escapase un gemido de placer.

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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:38 pm

A medida que las caricias sucedían era cada vez mas consciente de mi torpeza al recorrer con mis manos la pálida piel de mi amada, decían que matar a otro ser humano era difícil. Pero para mí eso era un juego comparado con la dificultad que desentrañaba esta nueva situación. Hace apenas tres días no tenía ningún conocimiento del amor, ni pensaba que existiese en el mundo, por supuesto no tenía ningún interés en él. Pero este ángel había dado luz a mi corazón me había dado a conocer el amor y la profunda satisfacción que siente un ser vivo al ser amado.

Si, te estoy hechizando

Lo cierto es que la creí, por la forma en que acariciaba y mi cuerpo reaccionaba ante ella. Me parecía que estaba en otro mundo, en un mundo aparte en el que solo existíamos ella y yo. Aquella mujer me había cambiado por fuera y por dentro, siempre había pensado que moriría solo bajo el filo de alguno de mis enemigos, ese era mi único deseo hasta ahora. Matar todo lo que pudiese, sembrar caos y destrucción antes de pasar a la otra vida. Ahora lo que quería era estar con ella, envejecer a su lado y no separarme de su lado jamás, pues sabía que nada volvería ser lo mismo sin ella.

Sus manos recorrían mi pecho, haciéndome sentir como si cuerpo se electrizase con su contacto y se comenzase a cargar de energía. Energía que descendía hasta mi hombría cargándola y esta buscaba liberarse en su interior, mi deseo comenzó a convertirse en algo irrefrenable cuando su mano se posó sobre mi hombría y la comenzó a estudiar con el tacto de su mano me hizo reaccionar y la mano que estaba en su intimidad se propulsó hacia su interior haciéndola arrancar un suave gemido, aquel signo me quería decir que aquello le gustaba así que mi dedo ahondó en el interior sintiéndolo cálido y húmedo a la vez, era.. muy agradable.

Estas nuevas experiencias me hacían sentir como un novato a su lado dejándome llevar por sus interminables caricias tan plenas y perfectas, ¿acaso ya había estado con hombres? .Eso me encabritó por dentro, pensar que ella había estado con otro antes que conmigo me carcomía por dentro aquella fue la primera experiencia de celos de mi vida, pero aquel pensamiento se diluyó en mi mente en una infinidad de caricias por parte de mi amada, habría tiempo después.

Aún así a pesar de todo, me costaba perder la timidez. Notaba como ella se volvía mas osada con cada caricia y como mi piel necesitaba urgentemente unirse a la suya, pero aún así conseguía retener mis impulsos por el simple hecho de que veía a Cyllan como a alguien puro que estaba llevando a la senda de la oscuridad con ese acto, mi mano izquierda acarició su rostro con esa ternura tan profunda que guardaba en mi interior .

Siempre estaré a tu lado

Con un movimiento mi mano descendió recorriendo su piel hasta uno de sus pechos robustos y hermosos, lo acaricié con cariño intentando abarcarlo con mi mano , pero fue en vano pues sus senos eran bastante generosos, empecé entonces a recorrer con mi dedo desde el pezón hasta abajo recorriendo la aureola que conformaba su perfecto pecho alimentando el irrefrenable deseo de ambos.

Fue entonces cuando ella tomó la iniciativa definitiva trepó sobre mí mientras besaba con cariño, mi dedo entonces salió de su interior mientras intentaba reprimir los sofocos espasmódicos que sufría mi cuerpo. Me abrazó con cariño mientras correspondía a ese beso tan tierno mientras ella tomaba mi hombría y la guiaba a su interior.

Gimió y yo también al notar que era parte de ella, que por fin éramos uno, que había alcanzado la plenitud y por primera vez en toda mi vida el vacío de mi corazón se llenó y alcancé la plenitud de la vida. La felicidad completa, en ese momento no me quedó duda alguna, mientras mi hombría ahondaba en su interior no me quedó duda alguna sobre mi deseo de permanecer con ella toda la eternidad.

La sensación de placer era tan plena que en ese momento deseé que aquel momento se prolongase hasta siempre, rodeé su cintura con mis brazos atrayéndola hacia mí mientras refugiaba mi cabeza entre sus senos y besaba su tersa y pálida piel. En ese momento tomé el control, y con mis manos sobré su cadera hacía descender su cuerpo sobre el mío marcando el ritmo de las penetraciones, que se colocase encima mío favorecía el acto de hacer el amor y mi virilidad se deslizaba en su intimidad con facilidad haciendo que el placer fuese indescriptible.

En mi cabeza no había ningún pensamiento aparte de ella, mi amor, mi ángel, mi media naranja, la mitad que completaba mi vida. Mientras hacía el amor supe que nunca podría amar a otra mujer mas que ella, supe que no podría estar sin ella, supe con total certeza que daría mi vida por ella.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:41 pm

Si el cielo o el infierno existieran realmente, estarían en esa habitación, en esa tina, en sus caricias, en sus besos, no deseaba que aquello terminase jamás, quería fundirme en el eternamente que nada nos separase, que el tiempo se detuviese y por siempre fuésemos solo eso, el y yo unidos en uno, dejándonos guiar por los impulsos de nuestros cuerpos, sintiendo el tacto, el placer de cada acometida. Pues el estado puro la demostración más plena y lo más fiel al amor que podía existir estaba entre nuestros brazos ahora mismo, él, solo él, nunca hubo otro y jamás lo abría.

Nadie que me hiciese sentir lo que él cuando tenía sus manos entre mis piernas, dulcemente jugando conmigo, dándome la dulce tortura de sus manos, acostumbradas a matar, acariciando, amandome, sobre mis pechos, plenos, cada vez más cuando él me tocaba, cuando sus labios se posaban en ellos, solo quería tenerlo más cerca, más dentro, apretando en mi.

Y entonces tomó el control de la situación, marcando un ritmo tan antiguo como la existencia, tan sabio como el mundo, tan gratificante como y placentero que creía que moriría entre sus brazos y no me hubiera importado, morir en aquel momento, morir de amor, morir por su amor. Acoplándonos a la perfección como si los dioses hubieran echo un molde en mi cuerpo en el que el encajara a la perfección, extasiandome en cada acometida, en cada penetración, con un gemido, cada vez más intenso, pues cada momento, ascendía un poco más, mientras mi cuerpo respondía al suyo, excitándose cada vez más con sus propios sonidos, sabiendo que compartíamos algo único.

Escuchando sus promesas eternas ascendí, ascendimos con nuestros cuerpos, y en ese momento confirmé que no podía haber nada en el mundo que me separara de él, nada que me hiciera dudar un segundo, mientras me perdía en sus ojos, y sentía la explosión en mi interior, supe que jamás le abandonaría bajo ninguna circunstancia pues una vida sin el no merecía ser vivida.

- Te amo.
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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:45 pm

Te amo

Las palabras adecuadas, en el momento adecuado. Amor, un sentimiento compartido por ambos que en aquel momento pensaba que no acabaría jamás y eso era lo único de lo que podía estar realmente seguro, la quería con toda su alma y mi vida sin ella no tendría sentido. Mis manos se aferraban a sus caderas impulsándola hacia debajo de forma cada vez más rápida que la anterior, alrededor de mi rostro notaba como sus senos se volvían por así decirlo mas duros, algo parecido a lo que le había ocurrido a mi virilidad al entrar en contacto con su suave y desnuda piel .

Me sentía como si estuviese en el momento apoteósico de la vida, como si todas mis experiencias vívidas , todo lo que había hecho confluía en aquel único momento de absoluta felicidad para hacer disfrutar a mi amada de la vida como nunca antes. Actuaba por instinto debido a mi falta de experiencia pero los gemidos que emanaban de nuestras bocas me decía que el placer que sentíamos era mutuo, deseaba continuar e ir a más y más y eso era exactamente lo que hacía con ella.

Finalmente cuando llegué al mayor ritmo de penetraciones que podía alcanzar noté que sentía una sensación extraña en mi miembro como si fuese a ir a orinar pero la sensación era mucho más intensa y no podía oponerme a ella. Entre gemidos y sofocos de placer notaba como un líquido discurría a través de mi hombría y entraba en su intimidad invadiéndola sin piedad, me aparté un poco hacia abajo para observar como parte del líquido salía de su interior mezclándose y disolviéndose como el agua, era la primera vez que mi hombría expulsaba algo así, o al menos que yo lo recordase.

En el culmen del acto los gemidos que salían de mi boca se multiplicaron haciendo eco con los de ella, sabiendo que aquel momento era de los mas importantes de mi vida y no habría nada igual ni comparable a lo que sentía en aquel momento. Jamás yacería con ninguna otra mujer ni estaría con nadie que no fuese ella. Finalmente el líquido tras esos espasmódicos y agónicos momentos se acabó y mi hombría volvió a su tamaño natural mientras rodeaba a la albina con mis brazos dejaba de ser uno con una persona por primera vez en mi vida, dudaba que fuese a unirme de esa forma a otra mujer que no fuese ella.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 3:49 pm

Poco a poco, voy recuperándome, aún sintiéndole, extasiada, recuperé las respiración hasta que se hizo relajada entre sus brazos abrazándole, no quería separarme de él, mucho menos ahora después de compartir tanto amor, después de que la manifestación de nuestros cuerpos y su acoplamiento hubiese sido tan perfecta, le beso, suspirando, sin que la magia termine y me mantengo así un rato más hasta que el agua se enfría y la piel se me eriza.

Pero finalmente, me separo un poco de él, observándole, segura de que él ha sentido la misma magia que yo y nuestra unión se ha echo más fuerte, salgo de la bañera, y cojo me envuelvo en una de las toallas que han dejado ahí para nosotros, acercándole una a Lauren, con una sonrisa cómplice en los labios, se que pronto vendrán a por la tina y a traerme mis ropas, pues así me lo han prometido, mientras, tan solo estaré cubierta por el filo hilo de la toalla que apenas me cubre.

Me acerco a la mesa donde nos han dejado el desayuno, y me siento, la actividad me ha despertado el apetito y aún obnubilada, le hago un gesto a Lauren para que me acompañe en el desayuno, estaba compuesto por pan blanco y unas porciones de queso, las preparo dejando en un plato la parte de mi amado, aunque no se si él también siente el hambre que me devora a mí por dentro. Pasan varios minutos hasta que unos suaves golpes rozan la puerta pidiendo discretamente entrada, seguramente desde fuera de la habitación se han podido echar nuestros gemidos de placer y han estimado darnos un tiempo de intimidad antes de regresar con nuestras cosas.

Entra la señora acompañada por su hija que me entregan mi pequeño saquillo, el que había llevado conmigo el primer día y se llevan la bañera. Me visto despacio, dejando ver mi cuerpo una vez más, ya no existe el pudor para mi, no después de hoy, él ya ha descubierto todos los secretos de mi cuerpo y tan solo tengo el deseo de que lo siga contemplando eternamente, pues es para él, únicamente he nacido para estar a su lado y amarle.

- Sabes, el otro día, cuando me secuestraron, descubrí un lugar.- le dije dulcemente.- Es el sitio más hermoso que haya visto jamás, ciertamente ahora mismo, no me trae buenos recuerdos, pues ahí comenzó mi tortura, pero creo que si te llevo ahí seré capaz de borrar toda sombra, podré hacer de aquel lugar el rincón mágico que pensé que era cuando lo vi por primera vez. Me gustaría enseñártelo.

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Lauren Crom Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 4:10 pm

Finalmente nuestra unión en un cuerpo se rompió, me sentía lleno por dentro al haber experimentado una sensación que superaba con mucho al placer de matar. La rodeé con mis brazos mientras abrazaba su cuerpo desnudo atrayéndolo hacia mí, no sé exactamente cuanto tiempo pasamos allí jadeantes y recuperando el resuello por haber hecho el amor, pero finalmente nos separamos cuando notábamos que la temperatura del agua más baja.

Mi amada se levantó y tomó la toalla para secar su cuerpo , el posadero solo había dejado una pues debió pensar que nos ducharíamos en turnos separados a pesar de que la tina invitaba a lo contrario. Me levanté no iba a esperar a que ella se secase pues mi piel comenzaba a arrugarse por el contacto con el agua, al pisar el suelo lo mojé por lo empapado que estaba pero no me importó sabía que vendrían después a limpiarlo tenía todo el derecho y el poder para hacer lo que quisiese entre esas cuatro paredes.

Fui hacia Cyllan que ya estaba alimentándose de los alimentos que nos habían dejado, la tomé de las caderas y la subí hacia arriba un poco para poder sentarme debajo suyo y rodearla con mis fuertes brazos para que la toalla me secase un poco, ella ya era yo, ni mi cuerpo ni mi mente tenían secretos para ella habíamos sido un solo ser y estaríamos junto siempre. Ví como repartía las porciones de queso y comía una generosa loncha.

Eh¡ Esa es mía

Cuando miró hacia mí mi boca se abalanzó sobre la suya con dulzura, abrí sus labios con dulzura y mi lengua se abalanzó sobre su boca rapidez pasando a mi boca la loncha de queso que había intentando ingerir, sabía mucho mejor de lo que esperaba mientras me alimentaba no paré de besarla en ningún momento pues cada vez sus labios me parecían mas suaves y deliciosos a cada momento. Pero finalmente separé mi rostro del suyo y me puse a comer un poco , no tenía demasiada hambre al fin y al cabo siempre acostumbraba a comer lo justo.

Fue entonces cuando entraron la mujer y la hija con las ropas de la albina y las que me había dejado aquí, por fin tendría algo que ponerme, la comida había desaparecido Cyllan había comido el doble que yo al fin y al cabo tenía todavía muchas cosas que reponer puesto que dudaba que el hechizo del mago le hubiese hecho restaurar la sangre.

Mientras iba a vestirse me permití contemplar su cuerpo desnudo un instante, sus perfectas y hermosas curvas mientras dejaba la toalla que había dejado la cual tomé para terminar de secarme, la toalla olía a ella era muy embriagador tal vez demasiado desde que estaba enamorada de ella no pensaba con claridad. Pero aún así me levanté y me puse las ropas negras tan propias de mí.


- Sabes, el otro día, cuando me secuestraron, descubrí un lugar.-Es el sitio más hermoso que haya visto jamás, ciertamente ahora mismo, no me trae buenos recuerdos, pues ahí comenzó mi tortura, pero creo que si te llevo ahí seré capaz de borrar toda sombra, podré hacer de aquel lugar el rincón mágico que pensé que era cuando lo vi por primera vez. Me gustaría enseñártelo.

Asentí con la cabeza suavemente antes de responder al ofrecimiento, había estado allí. Pero no lo recordaba demasiado estaba demasiado dolido por la desaparición de la albina como para quedar viendo el paisaje de las cosas que sucedían a mi alrededor.

¿Dónde crees que encontré tus piedras cielo? Pero te acompañaré, te acompañaré hasta el fin del mundo con tal de estar contigo

En ese momento alguien entró en la habitación sin picar siquiera, me volví hacia él intruso mientras buscaba con la mirada mi espada, estaba en la base de la cama, la dejé allí cuando me introduje en la tina, pero al ver al intruso pude relajarme, era el posadero aunque con una mirada frenética que suponía problemas.

Mi señor malas noticias, al parecer han llegado soldados de los gobiernos vecinos buscando la venganza por la muerte del tirano, temen que haya una sublevación masiva por eso buscan haceros un castigo ejemplar no tendrán piedad con vos, os podré mantener ocultos un tiempo pero no demasiado. De momento están registrando la capital pero en unos pocos días empezarán por los pueblos circundantes como éste, vuestra descripción es bien conocida así que deberíais andar con cuidado

Las noticias no me sorprendían demasiado, pero si era cierto había algo que debía hacer antes de que me apresasen o terminasen con mi vida, dudaba que ninguna de las cosas fuese a ocurrir pues era escurridizo como una anguila pero era necesario tomar medidas tal vez fuese la última oportunidad.

Está bien vámonos quiero discutir unas cosas contigo en privado, amor acomódate. Volveré enseguida, no te muevas de aquí es muy importante

Mi tono era serio, no deseaba que Cyllan hiciese alguna estupidez. Volvería enseguida pero debía asegurarme de ciertas cosas antes de pasar al otro mundo.
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Cyllan Anassan

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MensajeTema: Re: Sellando un destino   Mar Abr 20, 2010 4:19 pm

Reíamos y soñábamos con un futuro o un presente feliz, juntos, que no se nublaría por nada, nuestra felicidad era tan completa ahí observándonos jugar con la comida, devorándonos a besos, prodigándonos en caricias, bebiendo de nuestros ojos, entre risas. Nada podía augurar lo que estaba por pasar ese día, donde todo había empezado tan bien, donde los amantes habían encontrado su paz anterior y donde el final de las torturas debiera haber acabado.

El además iba a curarme las heridas, no estaba segura de que mi reacción después de lo que me había pasado, no parecía tener secuelas, y esto, desde luego, no era normal, tal vez mi mente había decidido bloquearlo, hacer que no sintiese nada acerca de aquello y centrarme en lo que tenía ahora, su amor, tal vez era eso, su bálsamo que hacía que no me importase nada más. No sabía si me derrumbaría más adelante, si todo esto fuese un espejismo, pero lo que si tenía bien claro era que si era un sueño, no quería despertar.

Sin embargo, aunque yo quisiera mantenerme ahí eternamente, el tiempo, no hay quien lo pare y el destino siempre busca sus victimas y esta vez nos encontró con unos leves pero urgentes golpes en la puerta.

Detrás de ella, el tabernero, que venía con malas noticias, como era de esperar las acciones de Lauren no había caído en saco roto y le buscaban para que pagase por el magnicidio. Pensaban darle una muerte ejemplar para que nadie volviese a pensar en hacer nada en contra del futuro gobernador. No podía ser, las lágrimas pronto acudieron a mis ojos, viendo un futuro oscuro sin él. Si le iban a matar yo quería morir a su lado.

Lauren se levantó, deseaba hacer unas ultimaciones antes de que llegaran a por él. Le aferre por el brazo cuando me pidió que me quedase ahí, sin hacer nada.

-No Lauren, no.- le supliqué.- Debemos huir ahora, no podemos darles tiempo a que nos encuentren, por favor, vámonos, vamos.

Pero fue en vano, leí la determinación en su mirada, así que entre sollozos me lancé entre sus brazos antes de que se fuera, le besé con amor antes de que marchara. No sabía si volvería a verlo, tal vez lo apresasen antes de que pudiera regresar a mi. Y ahí en una habitación antes rebosante de vida, de felicidad y amor, me encontraba yo al fin, solitaria como siempre, pero con el pesar en el corazón y un cosquilleo nada agradable en el estómago, mirando por la ventana, posando los ojos en realidad, pues las lágrimas silenciosas no me dejaban ver.

Cruel destino que te deja tocar el cielo antes de enviarte al infierno.
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