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 El Oráculo de Arthymia (Privada)

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Gornal

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Vie Mayo 21, 2010 4:42 pm

El tabernero llegó con otra jarra llena de aquella deliciosa bebida y la posó frente a Gornal. Éste la recogió dándole las gracias al posadero. Con la cerveza en la mano Gornal se giró para poder observar la taberna. No le dio ni un pequeño sorbo al licor, ya que en ese momento, el hombre pelirrojo empezó a hablar: - Shaiya tiene razón, les otorgaremos 100 lunares a todos aquellos que nos acompañen y si finalizan el viaje como corresponde le entregaremos la misma cantidad pero en coronas -.

Gornal se ensimismo en sus propios pensamientos, pensando, sí en realidad debería formar parte de aquella expedición, pero acto seguido reflexionó y se dijo para sí mismo: - He decidido ir y no puedo faltar a mi palabra, así que, asunto zanjado.

Unos pequeños aplausos, sacaron a Gornal de aquella meditación. Cuando prestó atención a la tasca, vio que el guerrero pelirrojo estaba de nuevo hablando: - Bueno, bueno. Antes de comenzar con las explicaciones me presentaré, mi nombre es Darken y ella es Shaiya, mi hermana. Nuestro objetivo consiste básicamente en penetrar la espesura del bosque de Promenthas para ir en busca de los niños que se perdieron hace una semana. No garantizo que se encuentren con vida debido a los múltiples animales salvajes que rondan por allí pero si podemos salvar una vida aunque sea, es más que suficiente. – Cogió aire para seguir hablando: - Vamos a partir mañana en la mañana, ¿alguna dud...?... -.

No pudo seguir hablando, ya que, un enorme monstruo, de dos metros de altura y un color verdoso, abrió la puerta de par en par. El monstruoso ser vestía un escueto taparrabos rojo y unas hombreras de acero, por otro lado, unas calaveras le colgaban de la cintura. Gornal no quiso saber de dónde podrían provenir dichas calaveras. De pronto, fuera se empezó a escuchar el ruido de espadas y gritos. Para terminar de asustar un poco más a los aventureros, las ventanas del la cantina comenzaron a estallarse en mil pedazos, debido, a las piedras lanzadas desde fuera. El engendro se acercaba poco a poco a los viajeros, cuando la lady oscura Shaiya profirió: - ¡Hay que salir de aquí!, ¡rápido! -, mientras abría una pequeña escotilla cercana a la barra.

Mientras Gornal dejaba su jarra de cerveza y desenfundaba su espada, vio que tanto los lores oscuros como el humano que se encontraba en la taberna se adentraban en la trampilla. A la vez que esto sucedía, Gornal observó que la elfa se encontraba apoyada en una de las mesas cercanas a la barra.
Fue un acto reflejo y Gornal la agarró por el brazo, mientras esgrimía la espada en el otro, y la llevó hasta la abertura.

- ¿Qué está pasando aquí? - dijo Gornal con un tono un poco molesto. Mientras decía estas palabras descendió.
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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Mayo 23, 2010 5:48 am

Zumbidos, ladridos, graznidos, algún otro tipo de llamada. Fuese lo que fuese, tantos sonidos que llegaban a sus oídos se amontonaban y hacían que directamente no captara ninguno de tantos. Simplemente se encogió de hombros, y posó la mano izquierda cuando un animal-pelo-rojo le entregó una bola suave.

La sintió y la puso en la mesa, luego la volvió a levantar, y la puso ahora en el suelo, se agachó un poco para verla con curiosidad, y empezar a picarla como si fuese un extraño objeto. Para ser ciertos, era un extraño objeto. Quizás si lo seguía picando, se diera cuenta que en realidad era un animal. Pero se detuvo cuando vio que no se movía ni un centímetro, y que no le salían patitas como sospechaba que haría.

Con tristeza la volvió a alzar y escuchó el sonido que desprendía. Justo para tomarla con fuerza cuando escuchó un gran rugido tras de sí y un golpe fuerte a la madriguera.
Se giró para ver a un gran sapo romper todo a su paso, y seguir gritando con fuerza, con mucha fuerza. Vulte escuchó a los pequeños animalillos correr detrás del perro-pelirrojo; entonces supo lo que eran: Pequeñas ratillas. Sí, el miedo los delataba. Si fuesen panteras –cosa improbable por su habilidad para caminar en dos patas- se hubiesen quedado.

Vulte entonces supo lo que era aquello que habían dejado en sus manos: ¡Un arma!
La tomó como si se tratase de una piedra, y la lanzó con fuerza hacia la cabeza de esa cosa, con toda la fuerza que su brazo izquierdo le permitió; mientras bajaba su espada del hombro y la ponía frente a sí.

-¡¡¡Grrrruargggg!!! –le gritó como respuesta, tomando ahora la espada a dos manos y echándose a correr hacia el gran sapo.
Sólo conocía dos tipos de sapos: El que usaba para los venenos, y este. Y de entre los dos, el de los venenos era más peligroso.
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Mayo 26, 2010 1:37 am

La mayoría optó por entrar por la escotilla para evitar así un enfrentamiento contra la criatura, y también con lo que amenazaba allá fuera. Excepto un integrante. Quizá porque él y su arma no cabían por la reducida escotilla, o tal vez estaba siendo impulsado por el valor heroico de vencer al troll, o bien simplemente no tenía ni la más remota idea de lo que estaba sucediendo. Pero cualquiera que fuera sus motivos poco importaba, ahora, se encontraba frente al robusto troll mientras todos los demás ingresaban por el pasaje secreto hasta perderse por completo. Y era mejor así, si hubieran visto el "arma" que empleó contra la criatura quizás jamás se lo hubieran perdonado.

El troll trastabilló hacia atrás al recibir en plena cara el saco con monedas, las cuales salpicaron sobre el suelo dispersándose por toda la madera. Por supuesto, el troll que nivelaba en estatura al icario no recibió ningún daño con ese ataque, es más, ni siquiera se inmuto, incluso cuando el icario arremetía contra él. La horrible criatura no le atacaría, no podía, pues las ordenes habían sido claras: matar a los lord oscuros, a nadie más que a ellos, y Vulte, obviamente no lo era.


El interior del escondite llevaba directamente a un sótano-más bien a una bodega-cubierta completamente por barriles repletos de cerveza.
-No tengo idea-Le respondió Shaiya a Isildur de forma cortante, sin querer hablar más del asunto, y la verdad era que estaba nerviosa, su hermano también. Ambos ocultaban algo al grupo, se podía percibir que así era, no obstante esto no garantizaba si era algo bueno malo.

-Debe ser... una bestia silvestre del bosque, perdida quizá. Tenemos suerte de estar a salvo-Comentó el pelirrojo luego de un graduado momento de silencio en el cual todos tuvieron tiempo para conversar y pensar un poco en lo que pasaba.
-Lo importante es que nos encontramos a salvo y... bueno, supongo que esto no va a impedir que nos acompañen a nuestro viaje, ¿no es así?-Agregó Darken llevándose las manos a la espalda mientras barría con la mirada cada rincón del sótano.

El tabernero que hasta el momento se había mantenido en silencio, habló, impulsado tal vez por la lacerante mirada de la lady o simplemente porque se aburrió de tanto mutismo.

-Hay otra forma de salir de aquí-confesó-Es un túnel secreto que se escavó hace años para cualquier emergencia, y esta es una de ellas-Entonces el tabernero corrió con toda la fuerza que sus brazos le permitían uno de los pesados barriles. Darken le ayudó a empujar el otro con envidiable facilidad y lo mismo hizo su hermana. Dejaron al descubierto una lisa pared de no más de dos metros pintada recientemente.
-Hay que romperla-Indicó el cervecero mirando a los presentes.

La escotilla comenzó a ser golpeada desde arriba, si no buscaban pronto la forma de abrirse paso por la pared tendrían serios problemas.


Otras criaturas verdes ingresaron a la taberna por la ventana destruida a base de sus piedras-eran pequeños, menos de la mitad que el primero-e ignorando al icario comenzaron a recorrer la taberna hasta llegar a la escotilla.


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Dos días para postear.
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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Mayo 26, 2010 8:10 am

Fue apagando el ¡Uarggg! Conforme veía que el gran sapo verde ni se movía. Y detuvo sus grandes pasos prontamente, hasta simplemente emitir un “Arg” que poco a poco se cortaba, estando a no más de un paso de él (uno de los grandes pasos de Vulte). Entonces bajó la espada, lo miró a los ojos y se quedó quieto, mientras se giraba un poco (para tenerlo de lado) y tomaba la espada con las dos manos para enterrarla con fuerza en las tablas del suelo y dejarla ahí.

Comprobó con un movimiento que no se caería en cuanto la soltara, y volvió a girarse hacia el gran orco. Respiró lo más hondo que sus pulmones le dejaron y luego soltó el aire con suavidad, mientras extendía la mano hacia el orco.
-Per… -se quedó quieto, esperando a que el sapo le tomara la mano, y claro… buscando la palabra correcta.

Per…ro. Per…sona. Per…fume. Per…dido. Per… ¡Listo!
-Per…la –le dijo… Y se quedó callado. Y rápidamente su mente le arrojó otra palabra a los labios:- ¡Pe…r…don!

¡Al fin la dijo! Aún trataba de estrechar la mano del sapo, mientras sonreía ampliamente y lo miraba con sus pequeños ojos hacia los grandes ojos de él, y luego, de la nada ¡se quedaba rodeado de cientos de ellos! –Vale vale, no eran cientos. Ni eran como él; eran más pequeños, más chistosos y más arrugados-. Estos sí parecían sapos. Verdes, feos, débiles.

Abrió la boca como sorprendido mientras alejaba la mano y lo miraba con grandes ojos de sorpresa.
-¿Crias… tu…yas? –Ese sapo parecía muy masculino para poder tener crías, pero… ¡El mundo era grande! ¿Si un oso puede tener crías, por qué no un sapo?
Sonrió por compromiso y lo volvió a mirar.
-Ser… lin…bo…nitas

Se giró hacia la espada y la desenterró del suelo, mientras volvía a caminar fuera de la madriguera, sintiendo un poco de pena por la descendencia de esa rana –ahora sabía que en realidad era una rana.
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Sáb Mayo 29, 2010 2:05 pm

La rubia, el hombre en el que iba sentado, el pelopincho, el otro hombre llevándose casi a rastras a la elfa... también pasó el tabernero, cerrando la trampilla estaban ya todos... un momento ¿donde estaba el grandón de las alas? Se puso de pie sobre el hombro del melenas, y paseó su vista por el túnel. La trampilla ya la habían cerrado, y el plumas no estaba por ninguna parte.
Alzó el vuelo y se puso frente al pelopincho, que estaba asegurándose de que los allí reunidos no se iban a echar atrás en la aventura.

¿Y si yo me quiero echar atrás? ¿o mi opinión no cuenta? ¡Falta el de las alas, por si no te has dado cuenta! y yo no quiero dejarle abandonado a su suer...

La dura mirada que le dirigieron los dos hermanos le hizo callar de nuevo. Pero ¿por que les estaba haciendo caso? Quizás era por el aura de oscuridad que les rodeaba, que le cohibia y le anulaba la voluntad. Quería rebelarse y gritar, salir volando de ahí y que esos dos no volviesen a aparecer por su vida, pero de alguna forma, cuando estos le miraban se sentía pequeño e insignificante... Los dos hermanos comenzaban a darle una mezcla de odio y miedo.

Los presentes se apresuraron a quitar unos barriles que tapaban una pared, que parecía muy nueva comparada con el resto del pasadizo. El tabernero dijo algo de echar abajo la pared. Unos golpes sordos venían de la trampilla. Parecía que alguien estaba tratando de entrar. Blaudy se dijo a si mismo que posiblemente sería el plumas que quería entrar. Voló hasta estar sobre las cabezas de los presentes, y gritó para que todos le pudiesen oir.

¡Eh! ¡Alguien trata de entrar! Seguramente sea el grandón de antes que tiene problemas ¡Hay que ayudarle!

Los dos hermanos, visiblemente nerviosos por algo que el silfo no acababa de entender, parecieron ponerse todavía mas nerviosos ante este comentario. Casi parecía que se iban a dar la vuelta y le iban a hacer algo, pero parecía que los aventureros en cierto modo limitaban sus modales. Blaudy pensó que quizás podía sacar partido de eso, pero mas tarde, ahora había que ayudar al de las alas. Blaudy frunció el ceño y dejó caer los hombros, suspirando. Parecía que nadie le hacía caso.
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Nissa Revane
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Mayo 30, 2010 7:04 am

-Reacciona… reacciona…- la voz volvía a hacer acto de presencia en mi cabeza, mi cuerpo estaba respondiendo bien mas sin en cambio mi vista se nublaba lentamente, por algún motivo no podía moverme a voluntad, mi mente divagaba entre recuerdos y sueños al mismo tiempo cuando inesperadamente sentí que algo me jalaba de un brazo, no pude ver claramente que era lo que pasaba, todo había sido tan repentino y a causa de ese estruendo me había ganado un buen mareo, mi cuerpo respondía solo, sentí como pase solo por inercia entre una trampilla, después vino la calma, solo basto un poco de calma para que volviera en si.

-Gracias…- me era difícil disculparme, no me gustaba aceptar la ayuda de los demás y menos de gente que apenas conocía, pero era lo menos que podía hacer, mire al hombre que reconocí inmediatamente por sus manos, -Creo que te debo una…- lo mire por un segundo a la cara, pero mi atención se desvío a un revoloteo que provenía de arriba.

No era algo muy común de ver, aun en mundos como este, silfos y hadas, pocas veces había escuchado de ellas, y era la primera vez que veía una, o mejor dicho, uno, eran mas grandes de lo que pensé, parecía muy enojado y algo espantado, era muy gracioso ver gente tan diminuta y con alitas tan finas, alegaba algo sobre que faltaba alguien, mi mirada repaso de lado a lado el cuarto, era imposible no darse cuenta de quien faltaba, el icario enorme y fornido que me había tocado el hombro hace solo unos minutos no estaba entre el grupo, no era que me importara mucho, pero tuve un minúsculo sentimiento de preocupación por el.

El tabernero menciono algo que alivio mi ser en gran parte, un salida, lo que parecía ser una bodega tenia una salida trasera, el tabernero empezó a quitar barriles junto con el pelirrojo, al parecer la salida tendríamos que hacerla nosotros, los barriles dejaron ver una pared, me acerque a la pared que parecía nueva y le propine un buen golpe con la planta de mi pie derecho, estaba tan firme que solo logre dejar grietas en su superficie, era obvio que mi raza no era buena para la fuerza bruta.

Por los sonidos que escuchaba a lo lejos, era probable que más Trolls lo acompañaran, y en efecto, pude escuchar como mas Trolls irrumpían en la taberna, la trampilla por la que habíamos pasado estaba siendo golpeada por aquellas creaturas, parecían buscar a alguien de los presentes, pero no era momento para interrogar gente, nuevamente el hada mencionaba algo de icario, aunque su conjetura era incorrecta parecía estar muy confiado.


-Siento desilusionarte pequeñín, pero eso que escuchas son solo más trolls.- tenia que decírselo, seria entupido dejar que arriesgue su vida innecesariamente.

Mire a los presentes, raramente los hermanos parecían nerviosos y era de esperarse, un ataque de esas creaturas durante la noche y repentinamente preocuparía a cualquiera.
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Gornal

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jun 03, 2010 12:15 am

Después de conseguir pasar por el hueco de la trampilla y llevarse consigo a la elfa, para que no le ocurriera nada, Gornal manifestó: - ¿Qué demonios significa esto, que alguien me lo explique? -. Pero por el momento nadie le contestó aquella pregunta.

La elfa se irguió y le dijo a Gornal: - Gracias, creo que te debo una… -, a lo que el guerrero con cierto gesto tierno le respondió: - No te preocupes, seguro que antes de acabar esta misión te tendré que dar la gracias yo a ti – .

Acto seguido, Gornal se fijó en un pequeño silfo, la verdad es que era bastante diminuto, que se encontraba posado en el hombro del otro humano que estaba antes en la taberna. Pero rápidamente levantó el vuelo y le profirió a los lores oscuros: - ¿Y si yo me quiero echar atrás? ¿o mi opinión no cuenta? ¡Falta el de las alas, por si no te has dado cuenta! y yo no quiero dejarle abandonado a su suer... – Pero lo dos lores le echaron una mirada que podría amedrentar al mejor de los guerreros. Poco después, el silfo volvió a decir: - ¡Eh! ¡Alguien trata de entrar! Seguramente sea el grandón de antes que tiene problemas ¡Hay que ayudarle! – Pero no obtuvo ninguna respuesta, excepto la contestación de la elfa diciéndole que lo que estaba escuchando no eran más que los trolls que intentaban entrar por la trampilla.

Mientras esto ocurría no se dejaba de escuchar los aporreos de los trolls intentando entrar por el hueco de la trampilla. Entretanto el tabernero y los lores oscuros quitaban unos barriles, que estaban colocados delante de una pared bastante nueva. El tabernero había dicho que existía una salida trasera para las emergencias y la verdad ésta era una de ellas.

Gornal se colocó cerca de la escotilla que daba paso a la taberna, con su espada desenfundada. Este acto, era por sí antes de poder salir por la puerta posterior, los trolls conseguían abrir la trampilla y bajar por ella, dentro de lo malo, el primer golpe sería propinado por el guerrero.
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Isildur

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Vie Jun 04, 2010 4:53 pm

Atravesamos la escotilla y bajamos las escaleras que desembocaban en una bodega repleta de barriles de madera; se trataba, a juzgar por el penetrante olor, del almacén de la cantina. Un lugar colmado de barriles de cerveza y otros útiles utilizados en el local.

La tensión crecía en mí, y más al ver el estado de preocupación que parecían desprender Shaiya y su hermano. De nuevo, la bella mujer me pareció intrigante y desconcertante…¿de qué tenían miedo? O, más bien, ¿de quién huían? Me sentí como un instrumento cuya única finalidad sería lograr un fin que desconocía, pero, en cierto modo, me gustaba...

Oí la voz de Darken, ronca y ruda como un trueno:
- Debe ser... una bestia silvestre del bosque, perdida quizá. Tenemos suerte de estar a salvo. Lo importante es que nos encontramos a salvo y... bueno, supongo que esto no va a impedir que nos acompañen a nuestro viaje, ¿no es así?

El titubear de su voz me indicaba que algo no iba bien. Estaba seguro de que tanto él como su hermana sabían de que se trataba y, por el momento, no estaban en condiciones de enfrentarse a esa monstruosa criatura. Sin embargo, todas las acciones anteriores me dieron a entender que, ahora, Darken y Shaiya nos necesitaban…Nosotros éramos los mercenarios contratados, pero era menester que, en cierto modo, dependían de nosotros.

Librándome de mis conjeturas que consideraba tan certeras, me percaté del fuerte sonido que provenía de la parte superior de la cantina. Habían entrado más criaturas y se disponían a romper la escotilla por la que habíamos penetrado. Mi destino se vio frustrado por un instante, pero no me rendiría fácilmente, lucharía si ello fuera necesario para abrirme camino. Sin embargo, siendo realista, estaba claro que un combate tendría un trágico resultado; nosotros éramos seis camaradas y un pequeño silfo que bien podría compararse con un pájaro indefenso…no podríamos hacer frente a un gran número de pequeños monstruillos.

Alcé la mirada pensativo mientras analizaba la situación. No me había percatado de la faena que Shaiya, el tabernero y Darken habían comenzado, moviendo barriles de cerveza de un lado a otro, dejando al descubierto una lisa pared de unos dos metros de alto.

- ¡Hay que romperla para escapar! – dijo el tabernero mirando a los allí presentes-

Observé a mis compañeros. Ninguno hablaba, ninguno se movía, sólo el contundente golpe de los monstruos sobre la escotilla colmaba el ambiente de un repiqueteo incesante. Estaba claro que la escotilla sería destruida en poco tiempo y nuestro destino se cerniría sobre nosotros sin ninguna compasión. Sumido aún en mis cavilaciones, pude ver como la elfa que se postraba a mi diestra corrió con virulenta energía hasta la pared y la golpeó, resquebrajándola superficialmente; acto seguido e intuyendo lo que ocurriría en breve, el humano que, al igual que yo, se había ofrecido para la misión, desenfundó su bella espada y se colocó en el pasillo que comunicaba la escotilla con la bodega. Allí esperaría a las criaturas, allí podría dar el primer golpe que enviaría al abismo a uno de esos endemoniados seres.

El golpe que la elfa había propiciado a la pared no había sido suficientemente fuerte para resquebrajarla por completo y, aunque repitiésemos su acción varias veces y lográsemos romper la pared, el tiempo no sería suficiente para poder escapar.
Requerimos un único golpe, con un instrumento contundente y que haga la suficiente presión como para agrietar esa pared” pensé mientras volvía a recorrer la bodega con la mirada. Una sonrisa esbocé, al tener al fin la respuesta ante mis ojos: uno de esos barriles de cerveza, lanzado con fuerza, sería suficiente para hacer una abertura en la pared. Me giré a mis compañeros con presteza y hablé:

- ¡Creo que se cómo podemos escapar! – dije mientras me acercaba a uno de los barriles-. ¡Lanzando con fuerza uno de estos toneles, la pared cederá! – proseguí afirmando-. ¡Vamos!- dije refiriéndome al tabernero, al humano que defendía la escotilla y a Darken – ayudadme a lanzarlo con ímpetu. ¡Estoy seguro que la pared se hará añicos!

Era nuestra única esperanza de escapatoria. Si fallábamos, nos tendríamos que enfrentar a un destino, seguramente, mortal. No obstante, en el interior de mi ser, sabía que la acción funcionaría y podríamos llegar al bosque. Además, no permitiría que Shaiya sufriera algún daño por parte de aquellas apestosas criaturas…no consentiría que me la arrebataran ahora que me había encaprichado de ella…
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Jun 06, 2010 12:25 am

Los árboles se arremolinaban en torno a ella, cual súbdito que venera con devoción a su señora, y mientras avanzaba pequeños capullos de flores se abrían embriagando el ambiente con su aroma dulzón. Gerde se inclinó con ligereza y elegancia, y de sus manos desprendió un líquido negro y viscoso que bañó la tierra húmeda y fértil bajo sus pies. Entonces todo comenzó a crecer.

Hace bastante tiempo que ella lo observaba, que analizaba cada uno de sus movimientos y su extraña conducta hacia el bosque. Él no parecía un icario, a excepción del ámbito físico obviamente, era sino su personalidad lo que lo hacía diferente a los demás. Vulte en vez de observar el mundo desde los cielos con la arrogancia clásica de aquellas criaturas aladas concentraba su visión de vida en la tierra misma, en lo que le rodeaba. Y Gerde supo que era predilecto para sus planes.


Vulte:

La criatura que tenía frente suyo lo miró de soslayo con una sonrisa estúpida pintada en sus labios mientras que los otros, la subespecie del troll, arrugaban la nariz y golpeaban la escotilla con armas rudimentarias cada vez con mayor fuerza.

Por el momento todo se presentaba tranquilo para el icario, la taberna estaba prácticamente vacía y el único alboroto provenía de afuera.

Pero entonces todo comenzó a temblar bajo sus pies y gigantescas raíces golpearon las paredes de la taberna hasta romperlas. El troll se inclinó instintivamente al igual que las criaturas inferiores que revisaban la escotilla, la puerta se vio empujada hacia el interior por una ráfaga de aire desconocida y delgadas raíces avanzaron por ella hasta detenerse a los pies del Icario.

-Vulte-Musitó una voz fémina a lo lejos. Sonaba borrosa y lejana, pero bastaba con concentrarse y agudizar el oído para percibir que claramente provenía desde fuera de la puerta.

-Vulte hijo de la Tierra… Ven… llegó el momento que tus cuidados hacia la naturaleza se vean recompensados-Volvió a pronunciar aquella voz desconocida tornándose más intensa a medida que el icario se acercaba.

-Llego el momento en que Utopia se vea bendecido por el manto verde de la naturaleza. Vulte, ven aquí-Insistía la mujer con su persuasiva voz tan suave como el cantar de las aves pero tan profunda como el agua en cascada.

Y cuando Vulte traspasara la puerta para salir al exterior descubriría que el pueblo había sido reemplazado por gigantescos árboles que a pesar de su tamaño estaban matizados de un verde extremadamente claro representando la poca edad que tenían, ¿ y cómo no iba a ser así? si sólo llevaban tres segundos de nacimiento. Cada uno de estos árboles formaba un camino que Vulte debía seguir y al final del túnel vegetal se encontraría con una extraña “vivienda”.

Spoiler:
 


Era un gigantesco árbol que poseía como puerta dos enormes hojas ceñidas entre sí.

Los demás:

El único que actuó de manera efectiva resultó ser el humano Isildur al sugerir que se impactara uno de los barriles contra la delicada pared falsa, a cuestas del descontento rostro que mostró el tabernero al ver en peligro su mercancía, pero basto una fugaz mirada del pelirrojo para que el individuo aceptara la idea a regañadientes.

Entonces ambos, lord oscuro y humano, lanzaron el barril haciendo crepitar la pared hasta hacerla pedazos creando un agujero lo suficientemente grande para todos. El ruido de la escotilla había cesado momentáneamente pero aquello no fue razón suficiente para tranquilizar a los hermanos que optaron seguir adelante, siendo Shaiya la primera en ingresar por él.

La cueva subterránea era bastante estrecha y silenciosa, y el “tac tac” de los tacones de la lady oscura resonaba por todas partes producto del eco. El túnel parecía haber sido excavado en la tierra desde hace eones y algunas plataformas estaban demasiado elevadas obligando que los más altos se agacharan para no chocar contra el techo.

Por el momento todo en paz. Hasta que…

-¡Cuidado!-Gimió la lady oscura cayendo de espaldas ante una gigantesca raíz que bordeaba su camino cerrándoles el paso pero abriendo una nueva salida hacia arriba. Darken al ver la nueva abertura pasó de largo sin siquiera ayudar a su hermana a levantarse, y mirando con precaución la sobrenatural raíz se asomó por el agujero creado por esta hasta salir por completo.

-Todo en orden, subid-Ordenó el lord desde arriba donde se presentaba un escenario completamente opuesto al antiguo bosque de Promenthas, lúgubre y peligroso.
El tabernero le siguió después con la alegría pintada en su semblante al verse por fin libre de la claustrofobia que le causaba aquel pasadizo, no obstante antes de que alcanzara a pronunciar una palabra se vio embestido por una extraña bestia de cuatro patas, de varios ojos brillantes y cinco colas que se movían en diferentes direcciones.

Spoiler:
 


------------------

Turnos libres con plazo hasta el día sábado.
-Les recomiendo no quedarse mucho tiempo bajo el túnel. Saludos.
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Mar Jun 08, 2010 1:54 am

Blaudy permaneció quieto, a la espera de que alguien le echase una mano para ayudar al plumas de afuera... pero ninguno movió un dedo. El silfo dejó caer los hombros, y suspiró mientras negaba con la cabeza. Vaya "compañeros", no llevaban ni dos horas juntos y ya comenzaban a abandonar integrantes... El solo no podría hacer nada, ya había propuesto ir a ayudarles, mas no podía hacer.
La elfa no solo le llamó pequeñín, si no que encima admitió abiertamente que dejaban al alado a su suerte. Blaudy se puso casi rojo del enfado.

Oye, pues perdona si yo me preocupo por mis compañeros aunque lleve dos minutos conociéndolos, ¿A ti te gustaría estar al otro lado de esa trampilla -señaló la escalera para reforzar sus palabras- mientras nosotros estamos aqui planeando como escapar y dejarte a tu suerte? Pues a mi no...

Un estruendo que recorrió toda la sala le hizo reducir altura, hasta estar al nivel de las rodillas de los presentes, cubriéndose la cabeza con los brazos. Se atrevió a mirar de donde venía el ruido, y pudo ver que eran uno de los melenas y el pelo pincho que estaban usando un barril a modo de ariete para echar abajo la pared. Blaudy ganó altura, y cuando hubieron tirado el muro, fué tras ellos, sin atreverse demasiado a alejarse de los lords, que encabezaban la comitiva, por miedo a perderse en la oscuridad.

La rubia tropezó con algo y cayó al suelo. El silfo, riendo para sus adentros, se apartó para que el pelirrojo no se le llevase por delante. Vió como este subía por la raiz que había abierto el techo, y decía algo de camino despejado.
El silfo no se hizo de rogar; subió volando hacia la grieta, y esperó pacientemente a que fuesen saliendo lo demás. Mientras el tabernero se afanaba por trepar, echó un ojo al bosque. Vaya, no se parecía en nada a su tierra natal... pero bueno, si algo había aprendido de pequeño es que los feéricos no habían de temer al bosque...

Este sitio... es muy...

Entonces una criatura muy extraña embistió contra el pobre tabernero. Blaudy la miró extrañado ¿Que demonios era esa cosa?. Entonces algo hizo "click" en su mente. ¡Una oportunidad para escapar! Cierto es que el bosque no acababa de gustarle... y parecía tenebroso pero... ¿Donde podría estar peor que al lado de los dos hermanos?. Bueno, estaban también los aventureros pero... la actitud de abandonar al plumas no se había granjeado la simpatía del silfo precisamente.
Blaudy entonces se alejó un poco del grupo, y habló bien alto para asegurarse de que todos le oían.

Bueno... "compañeros", yo me doy el piro, no hay nada que me retenga... ¡Adioooos!

Sin mas ceremonias, se lanzó hacia la primera dirección que se le ocurrió, con intención de perderse en la espesura. ¡Libre! ¡Por fin! Habían sido unos días muy angustiosos pero... por fin estaba libre. Iba contento, casi tarareando mientras esquivaba árboles y ramas, pero entonces su mirada se desvió a su muñeca, mas en concreto a su brazalete... y lo que vió no le gustó...
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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jun 10, 2010 4:49 am

Antes de tomar la puerta de la madriguera esta se abrió y dejo entrar unas pequeñas raíces juguetonas, que buscaban colarse en la tierra para empezar a crecer y hacerse grandes árboles. Inmensos, que poblaran la tierra seca; que convirtieran todo eso en bosque, en plantas y en vida ¡Todo en vida!

Vulte sonrió sin disimularlo (no sabía por qué las personas tendían a disimular su alegría; pero él no lo hacía ¡Sonreía siempre que se pudiera! Pero se quedó quieto, sintiendo ese tranquilo aire, tan suave, casi aromático y dulzón; que llevaba consigo una voz. Pero esta voz era… especial. El aire le hablaba, y se las arreglaba para que sus palabras fueran tan lentas, o tan especiales, que Vulte captó todas. Todas y cada una de ellas las pudo entender y comprender a la perfección. Cada una la repasó, la volvió a pasar y la recontrapasó entendiéndola a la perfección.

-Vulte ser yo –dijo con fuerza y seguridad- ¿Tú? –luego, se detuvo… pero volvió a avanzar el pie, teniendo mucho cuidado con las raíces que aun crecían y andaban a rapidez exagerada. Pero eso lo hacía feliz- Llego ir.

Sintió el temblar bajo sus pies, sintió la vida naciendo y extendiéndose por todos lados. Sintió cada movimiento de la tierra, cada paso que daba, la respiración de las hojas y el palpitar de las raíces. Sintió la ternura de las semillas, y la dulzura de los frutos. La frescura del ambiente, y la vida que lo acompañaba, que todo ahora empezaba a tener vida. ¡Era tan alegre!

Y siguió por aquel sendero, por el caminito que las raíces y las hojas le indicaban; estaba seguro de que allí debía ir. Además de la voz que le dijo eso, su corazón le gritaba que ahí debía ir. Quizás, al fin supiera lo que él era. Alguna vez escuchó la palabra Anger, y no supo que era. Quizas esta voz le dijera lo que eran los tales Angeres.

O quizás fuera su madre ¿Todos tenían, no? Los niños pequeños corrían a los brazos de su madre cuando lloraban. Vulte corría a los brazos de un árbol cuando se sentía triste, y lo abrazaba con fuerza, como si ese fuera su padre o su madre; aunque en ese entonces no sabía nada de papá y mamá, sino que lo supo después, de un pequeño niño que le dijo “Señor hombre anger, tengo que andar con mi mamá de regreso ya… ¡Adios!”

Abrió la “puerta” de esta nueva madriguera y se detuvo ahí. Apenas abrirla, sin atreverse a dar un paso más. Había llegado, pero la voz no le dijo que entrara, y como buen “anger” que era, escucharía la voz que supo su nombre.
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Nissa Revane
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jun 10, 2010 4:59 am

Era uno de esos días en los que nada te salía bien, primero el desmayo, después esa voz, un ataque de trolls del que no sabia el motivo, estar atrapada en una bodega, y para colmo no pude romper la pared, comenzaba a pensar que no había sido buena idea presentarme en la taberna y que el motivo de la misión no valía la pena.

Por otra parte, el silfo, un tanto necio y aferrado, tenía las mismas intenciones de querer salvar al icario, pero lo que dijo al último me hizo pensar mejor las cosas, acababa de ser salvada, seria grato ayudar a alguien más después de todo éramos compañeros, mire al silfo por unos momentos, por mi mente casi fugazmente paso la idea de ayudar al icario y darle gusto al silfo, pero nuevamente un ruido me saco de mis pensamientos.

El chico pelirrojo junto con uno de los humanos que estaban presentes habían hecho la abertura que se necesitaba para que pudiéramos pasar no era muy grande pero algo era mejor que nada, el tabernero tenia una expresión de mala gana, y a juzgar por el barril que se hallaba tirado y roto cerca del hoyo supuse cual era la causa de su enojo.

Los hermanos fueron los primeros en entrar por la abertura, todavía se veían un tanto nerviosos de la situación, dentro de la abertura un túnel se habría paso entre la oscuridad, inmediatamente el silfo se abrió paso hasta estar detrás del par, no era el mejor momento para quedarme a reflexionar acerca de mis acciones, me asegure la capa, me coloque la capucha y emprendí camino por el túnel.

Llevábamos los suficientes minutos en el túnel, la chica que nos había contratado estaba en lo que parecía el piso, falto poco para que le propinara un buena patada sin siquiera darme cuenta, enfrente de mi una enorme raíz se levantaba a mitad del túnel rompiendo el techo del mismo, el tabernero que se había puesto frente a mi empezó a subir de inmediato, tome una de las flechas que cargaba en el carcaj, me acerque a la raíz y empecé a subir justo después del tabernero.

Acababa de terminar de subir por la raíz cuando si aviso alguno una bestia para mi desconocida cavaba de embestir al tabernero, no era una bestia común, nunca había visto al parecido antes, y si mis cálculos no me engañaban la raíz daba al bosque de Promenthas, pero el exterior no era el que había visto minutos antes, un tupido bosque había crecido en cuestión de minutos y no lo habíamos notado, tome mi arco rápidamente y apunte a la bestia que había embestido al escueto tabernero. Busque rápidamente con la mirada al silfo pero este ya había pegado carrera.

Mire al pelirrojo para ver si conocía la creatura que se postraba frente a nosotros
-¿Y ahora que?- pregunte lo mas tranquila que pude.

La situación en la que me encontraba no era muy relajada como yo quisiera, era una misión dificil pero tenía que hacerla no quedaba de otra, después de todo ese es mi trabajo, cumplir objetivos cueste lo que cueste, no era la mejor vida pero de algo me la tenía que ganar.
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Isildur

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Vie Jun 11, 2010 2:16 am

Corrí rápidamente hasta uno de los barriles y, con ayuda del lord pelirrojo, lo levantamos y lanzamos con gran ímpetu, haciendo que impactara ruidosamente contra la falsa puerta. El fuerte golpe derribó la pared, descubriendo un estrecho pasadizo secreto que penetraba y serpenteaba en las profundidades como si de una gigantesca lombriz se tratase.

Resoplé satisfecho, pues ahora habíamos encontrado un camino por el cual huir de los monstruos que deseaban darnos caza. Sin mediar palabra, Shaiya se apresuró a explorar el angosto pasadizo, seguida por su hermano, el silfo y el tabernero, cuya mirada y semblante se tornaban un tanto pálidos, quizás por la congoja o, tal vez, por la sorpresa al ver su taberna invadida por aquellas extrañas criaturas. Finalmente, después de titubear unos instantes y atusarse la capa y capucha, la elfa irrumpió en el túnel siguiendo a los guías.

- ¡Vamos, compadre! – dije al humano que aún se postraba en posición de ataque en el pasillo que comunicaba la escotilla con la bodega - ¡es hora de salir de esta lúgubre cueva! Aunque ese pasadizo no me aporta mucha confianza, es mejor que permanecer aquí y enfrentarse a una muerte inevitable – proseguí diciendo mientras corría al abrupto pasaje-.

Estaba muy oscuro y pasaron unos instantes hasta que mis ojos se acostumbraron a esa densa negrura; el grupo avanzaba a gran velocidad, sorteando los pequeños obstáculos que se presentaban a cada paso. Mi mente viajó a través de su mundo, comunicándose, de alguna extraña forma, con mi instinto, asegurándome que los problemas no habían hecho más que empezar. Pero no deseaba tener esas premoniciones, no quería pensar en ellas, ahora solo importaba la supervivencia del grupo y el desarrollo de la misión que se nos había encomendado. Si queríamos cobrar la recompensa que nos habían prometido, debíamos estar certeros y obedecer las órdenes que se nos habían impuesto.

La humedad del lugar era insoportable, tanto que llegué a sentir un frío gélido que congelaba incluso mi alma, atenazando cada músculo de mi cuerpo. “¿Acaso mis compañeros estarán en la misma situación que yo?” Pensé mientras seguía de cerca a la elfa que había entrado antes que yo en el pasadizo. Me froté las manos e intenté desenvainar la espada en vano, pues el lúgubre sendero que recorríamos no era lo suficientemente ancho como para permitirme esa acción. “Cuanto antes salgamos de aquí, más seguro me sentiré; no podremos desarrollar un combate en este tétrico lugar, nuestras armas son demasiado grandes para entablar una lucha”

Mis pensamientos me conducían al análisis exhaustivo de cada una de las situaciones que se nos podían presentar; yo era así, me gustaba tener las cosas bajo control antes de iniciarlas. Además, quería llevar al extremo todas mis habilidades, tanto psíquicas como físicas, para poder impresionar a la bella Shaiya. Aún inmerso en mis pensamientos escuché un fuerte grito:

-¡Cuidado! – vociferó la fémina que encabezaba nuestra comitiva mientras caía al suelo de espaldas-.

Acto seguido, una enorme raíz crecía a gran velocidad, impidiéndonos seguir adelante, pero abriendo un nuevo túnel vertical que desembocaba en el Bosque de Promenthas, ahora totalmente cambiado, cubierto por un fuerte manto vegetal que crecía sin cesar, asemejándolo a una densa selva lúgubre y peligrosa.

La nueva abertura se presentaba de mayor diámetro que el túnel y accesible gracias a la enorme raíz, que podría ser utilizada para amarre en la escalada hacia la superficie. Darken fue el primero en subir, seguido por el tabernero, el silfo y la elfa que siempre había estado sobre mi posición; yo, en cambio, me detuve a los pies de la lady y le tendí mi mano para levantarla:

- Has estado a punto de ser embestida por esa gruesa raíz, ¿no es así? – dije a la dama mientras mi mano buscaba la de ella y esboza una sonrisa picarona-. Vamos, Shaiya, creo que es hora de abandonar este terrible pasadizo.

Después de ayudarla a incorporarse, me giré y caminé hasta la raíz. Haciendo muestra de mis dotes de agilidad y destreza, escalé por la raíz hasta llegar a la superficie.

- ¡Adelante Shaiya...! Todo despejado…

No alcancé a decir una palabra más, pues acto seguido vislumbré como el tabernero era embestido por una extraña criatura que se asemejaba a un lagarto gigante con varias colas y ojos.

- ¡Cuidado! – grité para avisar a mis compañeros que aún se hallaban en el túnel-. ¡Nos atacan más monstruos!

Rápidamente, desenfundé mi espada y observé a la criatura que arremetía contra el tabernero. Dada su forma y estructura, columbré que un ataque por su parte trasera podría traerme problemas, pues poseía varias colas que intuí utilizaría a modo de látigo para defenderse. Mis opciones estaban en un ataque por uno de los flancos; por eso, me separé ligeramente de su campo de visión y me acerqué prestamente por su costado derecho. Armándome de valor y concentrando toda mi fuerza en los brazos, intenté una fuerte estocada que le atravesara el abdomen.

En el transcurso de mi acción, tan sólo pensé en el devenir que se avecinaba, para mí y para mis compañeros…aunque, a decir verdad, ahora sólo me importaba mi supervivencia y la de Shaiya.
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Gornal

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Jun 13, 2010 11:55 pm

Gornal se había colocado rápidamente bajo la escotilla, con su arma desenfundada para que cualquier engendro que se atreviera a traspasar ese pequeño hueco recibiera el golpe de su espada. Pero se dio cuenta de que no duraría mucho tiempo vivo si la trampilla llegara a romperse. Tres, cuatro enemigos muertos antes de que sucumbiera a su furia, eso era en lo único que pensaba Gornal en este momento.

Pero mientras se giraba un poco hacia donde se encontraban los demás, pudo observar como el pelirrojo y el humano cogían rápidamente un barril y lo estampaban contra la pared que se intuía pintada recientemente. Este contundente golpe provocó un sonido ronco y seco en el interior de la bodega, así como un agujero lo suficientemente ancho y alto como para poder escapar.

Sin esperar un momento, los dos lores oscuros atravesaron la abertura y se dispusieron a aventurarse a algún sitio desconocido o igual no era tan desconocido. Mientras avanzaban por la oquedad el silfo, el tabernero y la elfa, el humano se refirió a Gornal - ¡Vamos, compadre! ¡es hora de salir de esta lúgubre cueva! Aunque ese pasadizo no me aporta mucha confianza, es mejor que permanecer aquí y enfrentarse a una muerte inevitable -. Gornal enfundó rápidamente la espada, se giró hacia la nueva entrada y le profirió al humano – Tienes razón, pongámonos en marcha -, pero antes de terminar estas palabras el humano ya había entrado por el hueco y Gornal se apresuró a entrar para no quedarse a merced de los monstruos.

El túnel era un lugar oscuro y húmedo, lo suficiente como para respirar con algo de dificultad debido al poco aire que se movía y también a la humedad que había en el ambiente. Gornal siguió la estela del guerrero hasta una zona en la que desde lejos se intuía una raíz que crecía en sentido vertical, la cual había propiciado una abertura en la superficie. El humano y la lord oscura estaban terminado de subir la raíz cuando Gornal empezó su ascenso.

- ¡Cuidado! ¡Nos atacan más monstruos! – manifestó el humano. Al llegar a la superficie, Gornal observó la macabra escena. Una criatura con cuatro patas, varios ojos y cinco colas atacó sin previo aviso al tabernero, el cual no pudo hacer absolutamente nada para que la fiera lo embistiera.

Al percatarme de que el humano iba a atacar, Gornal pensó para sus adentros – Si atacamos uno por cada flanco tenemos más probabilidades de tener éxito -. Deliberado esto, Gornal desenfundó su espada y se dirigió hacia el flanco izquierdo de la criatura. Para intentar asestarle un fuerte golpe a su oponente.
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Lun Jun 14, 2010 8:10 pm

Todos:

-¿Tu qué crees?-Inquirió Shaiya con rudeza hacia el humano Isildur sintiéndose avergonzaba por su patética caída. Pero aceptó la mano del humano de todos modos junto con un breve asentimiento de cabeza y un cortante "gracias". Algo le preocupaba, y a su hermano también, el crecimiento desmesurado de las raíces solo podía significar una cosa... evidentemente, nada bueno para los lord. Y su preocupación se incrementó al salir de la cueva.

La criatura luego de mordisquear con fiereza el cuello del tabernero hasta cortar su yugular miró a los dos hombres que se dirigían hacia ella. Esta movió sus brillantes colas y abriendo su hocico hasta el máximo dejando entrever unos brillantes colmillos azules emitió un chirrido insoportable obligando a los más cercanos a taparse los oídos provocandoles una sordera momentánea. Esto afectó a Isildur, Gornal y Darken, frustrando el ataque de estos dos primeros.

La bestia olvidándose de su presa anterior, que ya estaba muerta, concentró la visual en la lady oscura que surgía de la cueva. Shaiya buscó a su alrededor intentando encontrar lo que le serviría para salir ilesa, pero no lo encontró, se había ido... ¿¡En que momento!?.
-Maldita mosca... ¡Darken! ¡ muévete! el silfo se ha ido ¡¡Darken!!-Gritaba constantemente pero su hermano no podía escucharla.

La criatura enseñó sus colmillos y avanzó con ligereza hacia la mujer, ella miró a su alrededor desesperada buscando alguna escapatoria pero entonces su visual se detuvo en la elfa, ¿y si tal vez...?

Shaiya sin perder un segundo más se incorporó con una agilidad felina y corrió hasta posarse detrás de la elfa a la cual sujetó por la espalda posando una afilada daga en su cuello.
-No te muevas-Le susurró al oído esperando la reacción de la bestia. Y tal como había supuesto la criatura se detuvo, aquella era una elfa solar, una hija de los bosques y del sol que los alimenta, de la misma manera que al silfo tenía vedado atacarle, así que luego de rugir roncamente se giró y se alejó a trote veloz.

La lady oscura suspiró aliviada sin soltar todavía a la elfa. Shaiya era una mujer que tenía mucha fuerza y la elfa podía sentir el filo de su daga tocando su garganta.
-Te voy a retener así, espero que no te incomode, pero es la única forma que tenemos para que no nos sorprenda alguna criatura del bosque, ¿entiendes?-Le informó en el oído sonriendo de lado, como si aquella situación le causara mucha gracia.

Darken, junto con los dos humanos, se libraron de la sordera. Y el lord oscuro quitando una figura de vidrio, perdectamente redonda, la comprimió con mucha fuerza en su mano derecha descargando toda su ira en ella hasta romperla. Su palma sangraba debido a los fragmentos de vidrio que se incrustó en ella, pero poco le importaba, había alguien que la pasaría mucho peor.
-Ese silfo que nos abandonó la pagara caro-Fue lo único que dijo dando unos pasos hacia adelante.
-Vamos rápido, quien se queda atrás considérese muerto-Finalizó con acritud.

Blaudy:

El silfo volaba apresurado escapando de sus secuestradores y compañeros en dirección a la libertad, pero se olvidó de un pequeño detalle: su brazalete.
Al principio nada sucedió, posiblemente se trataba de un verdadero invento impuesto por los lord para que el silfo no escapase. Pero resultó ser real.
Cuando hubo avanzado un largo trecho de camino la argolla comenzó a emitir un leve fulgor blanco que poco a poco incrementaba y, de pronto, como si un rayo se hubiera estampado sobre él, sintió que una dolorosa corriente eléctrica le recorría todo el cuerpo imposibilitando que continuase con su vuelo.
Cayó entonces sobre la hierba sintiendo como toda su magia desaparecía de su cuerpo y era absorbida por una fuerza desconocida. Dolor, debilidad y perpetua oscuridad.

El moribundo silfo quedó desmayado ante tanto dolor perdiendo hasta la última gota de su magia, osease su esencia. Pronto moriría.

Vulte:

Las hojas se desplazaron con elegancia hacia ambos lados invitando al icario a ingresar. Una vez adentró se encontraría, literalmente, en el interior de un gigantesco árbol donde todas las paredes eran su corteza y formaban arriba una oscura y alta cúpula.
Todo a su alrededor estaba adornado con raíces de colores y extrañas flores que el icario jamás contempló en su vida a pesar de que, toda su existencia la vivió en los bosques.

En el centró había una especie de mesa con cortinas rojas a sus costados pero cuando el icario se acercara y tocara con sus manos el material descubriría que se trataba de una planta. ¡Todo en esa vivienda estaba decorada por vegetación viva!.

Sobre la mesa había un espejo donde Vulte se podía reflejar, pero solo al principio, pues luego la imagen se tornó borrosa hasta ser reemplazada por un claro, uno de los pocos en aquella extensa vegetación, entonces la imagen se acercaría hasta el césped y se detendría en el silfo que yacía moribundo en él.

-Vulte-Volvió a pronunciar aquella voz pero esta vez concentrándose en un punto en específico, una luz, sí, una brillante lucesilla como el de las luciérnagas que voló alrededor del alado.
-Tienes que ayudarle, es un hijo de la naturaleza, como tu, y merece vivir-

Entonces la luz se acercó a la salida y se detuvo esperando la reacción del icario.
-Demuestra tu amor hacia la naturaleza, y solo así recibirás la recomenzar que mereces; todas tus preguntas serán prontamente resueltas...-

Luego de diez minutos aproximadamente, en que el icario seguiría la luz se encontraría con su objetivo, pero una bestia de varios ojos brillantes y colas largas como látigos se encontraba a punto de devorar al silfo ya que este había perdido su magia y con ello su esencia feérica y además parecía encontrarse muerto, así que no estaría desobedeciendo ninguna orden si se lo comía.

-Demuéstrame lo que sabes hacer, tráelo al árbol-Murmuró la voz hasta extinguirse por completo.

Todos:

Anduvieron un largo rato avanzando, la lady oscura se negaba a soltar a la elfa y Darken se mostraba indiferente ignorando cualquier comentario que los demás pudieran proferir.
El bosque se presentaba tenebroso, lúgubre y varios ojos brillantes se asomaban de las partes más oscuras y frondosas de los alrededores para luego desaparecer en un pestañeó, además diferentes sonidos de aves jamás escuchadas rompían el silencio. Por suerte ningún sonido irritante como el de aquella criatura se volvió a escuchar.

A medida que avanzaban el bosque parecía perder fuerza y llegó un momento que -tal y como si un hacha gigante hubiera intervenido en aquel ecosistema, la boscosidad desapareció por completo. Seguían habiendo árboles, por supuesto, pero estos eran pequeños, comparados con los otros:

Spoiler:
 

Además un camino de piedra intervenía en el suelo y varias columnas se alzaban orgullosas conduciendo hacia una escalinata blanca.

Pero cuando Darken aventuró un paso hacia la escalinata una flecha pequeña se incrustó en su brazo provocando que maldiciera por lo alto. Y así, varias risitas femeninas se escucharon.



-------------------------

Lamento la demora, tienen plazo hasta el día domingo para contestar, mucha suerte.
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Nissa Revane
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Jun 16, 2010 11:50 pm

La creatura acababa de matar al tabernero, la sangre del tabernero escurria entre sus fauces, habia mordido el cuello del pobre sujeto, ninguno de los presentes habria soportado tal ataque pero para nuestra suerte habia sido el tabernero el desafortunado, pero eso no era lo importante, la bestia seguia frente a nosotros, los dos humanos habian intentado atacar, yo por mi parte permanecia apuntando a la bestia, por un momento la bestia abrio el ocico, solte la flecha pero un chillido me hizo fallar el tiro. Busque al silfo que nos acompañaba pero habia desaparecido, -Maldita mosca cobarde- dije para mis adentros.

Tome rapidamente otra flecha a pesar del leve mareo que me habia provocado aquel ruido, apuntaba vagamente a la cabeza de la creatura, a pesar de que la habia atacado tenia la mirada fija en Shaiya, la situacion era muy rara, no conocia ningun tipo de bestia que no atacara a la persona que la habia atacado.

Estaba aguantando la respiracion, permanecia lo mas quieta que podia, tenia la mira fija en aquella bestia, estaba a punto de soltar la flecha cuando la rubia me tomo por sorpresa usandome de rehen.


-Quieta, no te muevas- una voz resono en mi cabeza, supuse que habia sido Shaiya a la que habia escuchado pero la voz no era de ella, la misma voz de antes seguia dandome consejos, aunque en situaciones como esta no era necesario que me lo dijeran, no hice ningun ruido solo permaneci quieta mientras no perdia de vista a la creatura que se levantaba frente a mis ojos. Baje la flecha y el arco, era inutil agotar energias, no me gustaba ser rehen, las dudas sobre la mujer empezaron a invadir mi mente, no sabia por que tomarme de reen la salvaria, pero por alguna extraña razon la creatura desaparecio entre el boscoso bosque.

Tome la flecha con la mano derecha por si fuera a requerir de ella.
-Me sorprende que una mujer tan habilidosa como tu necesite de alguien para sobrevivir.- llevabamos caminando bastante tiempo, habia guardado la flecha en el carcaj, me empezaba a agotar, tener que ser rehen era mas cansado de lo que parecia, mi pocision era incomoda y encima tenia que cargar con el peso de los brazos de Shaiya, tenia la mano derecha puesta en el mango de mi espada.

Habia permanecido en silencio todo el camino, solo pensaba en una cosa, parecia que el par de hermanitos ocultaban algo, Darken daba la imprecion de que algo le preocupaba, y Shaiya mostraba sin pena el nerviosismo que la invadia.
-¿Se puede saber por que soy tu escudo?...- Me empezaba a molestar tener que ser escudo de alguien, podia safarme en el momento que shaiya se descuidara pero no tenia nececidad de hacerlo por el momento, solo observaba los luminosos ojos de las creaturas del bosque.

La boscosidad del bosque terminaba sin previo aviso, solo unos cuanto arboles de menor tamaño se erguian en la continuacion, un camino de piedra se abria paso entre los arboles, el pelirrojo se dispuso a caminar por el, pero inmediatamente despues de poner un pie sobre el una flecha se disparo incrustandose en uno de sus brazos.

Empuje a Shaiya para atras, no pesaba seguir sirviendole de escudo cundo las flechas llueven frente a ti. La flecha era pequeña, muy pocas veces se veian flechas de ese tamaño.
-Proteccion quieres... proteccion tendras, pero no a costa de mi vida.- desafortunadamente no habia podido ver de donde habia provenido la flecha.

Permaneci frente a Shaiya, habia tomado mi arco y una flecha en cuestion de segundos, puse en posicion la flecha y permaneci alerta a cualquier movimiento brusco.
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Isildur

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jun 17, 2010 7:47 pm

Furia, tensión, agresividad, rabia…sentimientos que siempre me hacían disfrutar, y más aún cuando los combinaba con un certero golpe de espada. Hacía tiempo que mi arma no embestía a detestables y patéticos seres, y este era momento para acabar con la resignación a la cual la estaba sometiendo. Una buena estocada en el costado del monstruo destrozaría todos sus órganos vitales y le doblegaría ante mí y mis compañeros. En el transcurso de mi acción vislumbré el otro lado del engendro reptil, y observé como Gornal se disponía a efectuar la misma táctica que yo.

“Vaya, un hombre muy observador y perfectamente preparado para la estrategia en combate. Está claro que un ataque por ambos flancos tiene más posibilidades de éxito que uno solo” musité para mis adentros mientras canalizaba toda la ira en mis brazos y dirigía la espada hasta la criatura.

No pude finalizar mi acto, pues un rugido estridente penetró en mi mente, haciendo que mi arma cayera al suelo y ensordeciéndome por momentos. Aquel terrible gruñido me hizo subyugar de terror y pánico, y tan solo pude colocar mis manos sobre los oídos y gritar para desprenderme de esa terrible prisión a la cual me había condenado el extraño lagarto. No podía oír, ni escuchar nada de lo que sucedía a mi alrededor; mis ojos se movían prestos en todas las direcciones intentando hallar una solución. Debía controlarme so pena de empeorar las cosas.
Me separé rápidamente de la criatura y busqué con la mirada a mis compañeros: Gornal y el lord pelirrojo estaban en la misma situación que yo; el tabernero yacía muerto sobre la densa vegetación con una gran abertura en su cuello; la elfa había sacado su arco y se disponía a lanzar una flecha; y Shaiya… “¿habría corrido la misma suerte que el tabernero?” No pude dejar de sentir un fuerte escalofrío que recorrió cada parte de mi ser e hizo que todos los pelos de mi cuerpo se erizaran. Pero, para mi sorpresa y alivio, la hermosa fémina asomó por el hueco superficial y, un tanto nerviosa, desenfundó una pequeña daga y corrió hasta situarse tras la elfa. Su afilada y brillante daga rozó el cuello de la elfa, desafiando la mirada de la gran criatura, cuyas viles intenciones se había centrado en la lady oscura.

“¿Qué hace?” pensé mientras mi sordera se desvanecía poco a poco y el dolor de oídos comenzaba a amainar. “¿Se ha vuelto loca?”

Sin embargo y ante mi atónita mirada, el extraño ser se detuvo y, tras un ronco rugido, se giró y comenzó su marcha en dirección opuesta a nuestra posición. Me quedé perplejo, sin comprender la situación, pero sonriendo por la habilidad de Shaiya. Sin duda alguna, era una mujer de recursos…pero con esto, me había demostrado que sabía mucho más de lo que nos contaba…

La sordera finalizó para mi alivio y rápido me acerqué a coger la espada que, segundos antes, había dejado caer en el frondoso suelo. Después de limpiarla con unos jirones de ropa, la enfundé y eché una mirada suspicaz a la lady oscura, desafiando su fulgor, intentando leer sus pensamientos para comprender la acción que había desempeñado.

Proseguimos la marcha. El camino a seguir se antojaba complejo y colmado de densa vegetación que impedía nuestro paso; altos y gruesos árboles, enormes matorrales y multitud de raíces convertían el paraje en lúgubre y angosto, asemejándolo a un bosque peligroso y para nada transitado. Darken encabezaba nuestra marcha, profiriendo insultos hacia el escurridizo silfo que había escapado e indiferente a todo tipo de comentarios. Shaiya, por el contrario, caminaba ágil aferrando a la elfa, impidiendo que ésta viajara a su antojo. Yo me aburría, pero mi mente se distraía analizando y observando cada recóndito lugar de la espesura; miles de ojos brillantes nos observaban allí por donde pasábamos y los graznidos de aves se antojaban, en ocasiones, aterradores.

“¿Habría cigüeñas en el Bosque de Promenthas?” pensaba mientras echaba una mirada a Darken que caminaba en una posición cercana a la mía. Siempre me habían gustado esas aves zancudas, tan graciosas con sus largos picos, revoloteando siempre en busca de alguna incauta presa que poder llevarse al estómago.

Aún intentando disfrutar del camino que recorríamos, mi aburrimiento era sobrenatural. Miré al humano y me encogí de hombros. Para romper la monotonía, inquirí unas palabras con él:
- Mi nombre es Isildur – dije estrechándole la mano-. ¡Vaya situaciones de las que estamos escapando, ¿no crees?! ¡Esperemos que las cosas se tornen mejor a partir de ahora, aunque este insólito bosque me produce escalofríos! – reí yo-. Además, suceden cosas extrañas – volví a mencionar, esta vez acercándome más al oído del humano para que no me escuchara ninguno de nuestros compañeros-. El bosque es distinto a todos cuantos he visto en mi vida, no se… – titubeé un instante - como si fuera artificial. Además, aunque mujer bella y muy hábil, Shaiya me desconcierta…y su hermano, con ese peinado tan extravagante y esa actitud tan altiva y orgullosa. Creo que es un hombre muy raro… - volví a reír otra vez-. Nos ocultan algo, de verdad lo intuyo…

Rápidamente mi conversación se desvaneció al percatarme de que entrábamos en una zona cuya vegetación se reducía excesivamente. Ahora, los altos árboles daban paso a otros más pequeños y de menos ramas; los arbustos y raíces dieron lugar a un camino de piedra escoltado por varias columnas que colmaban el ecosistema de confina belleza. Allá, en la cercanía, se vislumbraba una escalinata blanca que supuse sería nuestro destino por el momento. Me alegré, de verdad me emocioné y dejé escapar una alegre sonrisa al columbrar aquel paraje un poco menos desolador.

Mi alegría duró pocos instantes, pues Darken, que encabezaba nuestra comitiva, fue alcanzado por una flecha en el brazo, haciendo que maldijera por todo lo alto. De nuevo problemas…nuestra misión, al parecer, estaba condenada al fracaso…

- ¡Emboscada! – grité a los cuatro vientos-. ¡Debemos refugiarnos tras los árboles!

Mientras corría al árbol más cercano pude oír varias “risitas” femeninas. ¿Más mujeres guerreras? Sin duda las féminas acabarán siendo nuestra perdición…aunque prefiera darles otro destino más placentero, esta vez tendré que conformarme con rebanar sus cuellos” me dije y una sonrisa se dibujó en mi tez mientras sacaba mi arco y ponía una flecha en él.
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jun 17, 2010 7:59 pm

¡Libre! ¡Por fin era libre! O al menos eso creía el silfo

Volaba apresuradamente entre los árboles, pero entonces... aquel maldito brazalete comenzó a brillar. Blaudy trató de ignorarlo, pero aquel resplandor fué en aumento, y luego, una brutal descarga de energía recorrió todo su cuerpo. Quiso gritar, pero su boca no le respondió. Quiso volar, pero sus alas eran estáticas. No pudo hacer nada para evitar caer al suelo, casi a cámara lenta. Sus manitas trataron de aferrarse a cualquier cosa, pero se cerraron sobre el aire.

... No ...

Su caida no fué particularmente dura... ser tan pequeñito tenía sus ventajas, ademas, el cesped amortiguó el impacto en gran medida. Entonces sintió como si le clavasen un aguijón en el cuello, entre las vértebras. Entonces si pudo gritar, y lo hizo, con todas sus fuerzas. Sentía como si aquella aguja invisible le estuviese succionando la energía vital. El dolor era insoportable, y la sensación de que se le escapaba la vida, cada vez mayor. No pudo mantener la consciencia durante mas tiempo, y quedó desmayado sobre el suelo.

Blaudy... hermano... ven a mi...

El silfo despertó en medio de un... ¿bosque? Bueno, a primera vista lo parecía, solo que el suelo no se veía, estaba todo cubierto de... nubes. Tampoco se veían las copas de los árboles, solo infinidad de troncos y de nubes, allá donde mirase el silfo. Entonces lo vislumbró. Una esfera de luz verdosa flotaba a unos metros de el, danzando entre los troncos. Una risa cristalina resonó por la zona. Blaudy se acercó a la luz, pero esta se alejó de el, y la risa volvió a sonar.

¡Espera! ¿Quien eres?

Ven a mi... tu tiempo se acaba

Por mucho que se esforzase el silfo en atrapar aquella luz, no lograba darla alcance, su risa martilleaba sus oidos, y la luz del bosque en el que estaba comenzó a disminuir, de modo que la luz verde era lo único que le permitía ver. Ante la posibilidad de quedarse a oscuras, no le quedó mas remedio que seguir corriendo tras la luz. Se detuvo, jadeando, sin poder continuar, haciendo caso omiso de los ánimos que le daba aquella bolita luminosa. Se derrumbó sobre el suelo, totalmente agotado. La luz se le aproximó, situándose a escasos centímetros de el.

No abandones... tu vida está en juego...

¿Que... que has querido decir con eso?

Se levantó de golpe, y trató de agarrar la luz, que se alejó una vez mas. El silfo vió como se alejaba, ganando altura hasta perderse en las nubes del cielo, dejándole a oscuras... El silfo gritó hasta hacerse daño.

¡Espera! ¿Quien eres? ¡Esperaaaa!
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Gornal

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Lun Jun 21, 2010 2:27 am

Mientras corría, con la espada desenfundada, hacia la criatura. Los oscuros aunque heroicos momentos que tanto Gornal como su espada habían presenciado juntos, le llenó de poder y de furia, la sangre le ardía por dentro, lo único que Gornal quería era conseguir una fuerte estocada en el costado del ser monstruoso para poder tener una muerte más a sus espaldas. Pero mientras se dirigía hacia la criatura, esta dirigió su mirada tanto a Gornal como a su otro atacante. En ese momento, el engendro movió sus colas y abrió sus fauces de manera descomunal, - ¿aquí llegará mi final? – Pensó Gornal. Pero justo entonces la criatura emitió un fuerte sonido que dejaría sordo a cualquier ser vivo, y así fue, Gornal no oía nada en absoluto, para no perder la conciencia, Gornal soltó su arma y se taponó los oídos, mientras dirigía su mirada al ser. Observó que la criatura se dirigía hacia la lady oscura, pero en ese momento Shaiya se colocó detrás de la elfa mientras la apuntaba con una daga en el cuello. El monstruo al ver esta situación rugió de nuevo, pero esta vez fue un sonido ronco, y se fue a trote feloz.

Los oídos ya empezaban a responderle a Gornal, y empezaba a percatarse de los sonidos de la naturaleza, sin perder un momento cogió su espada y la enfundó. Sin decir ni una sola palabra seguimos por nuestro camino, mientras la elfa seguía “prisionera” de la lady oscura.

- Mi nombre es Isildur. – dijo el humano que estaba al lado de Gornal, mientras le estrechaba la mano, a lo que Gornal accedió. – El mío es Gornal Lawless. – contestó Gornal. Pero el humano siguió hablándole - ¡Vaya situaciones de las que estamos escapando, ¿no crees?! ¡Esperemos que las cosas se tornen mejor a partir de ahora, aunque este insólito bosque me produce escalofríos! – Gornal asintió con la cabeza, para afirmar todo lo que estaba diciendo el humano. Isildur se acercó al oído de Gornal, para que los demás no lo oyesen y le señaló - Además, suceden cosas extrañas. El bosque es distinto a todos cuantos he visto en mi vida, no se… como si fuera artificial. Además, aunque mujer bella y muy hábil, Shaiya me desconcierta…y su hermano, con ese peinado tan extravagante y esa actitud tan altiva y orgullosa. Creo que es un hombre muy raro…. Nos ocultan algo, de verdad lo intuyo… - mientras Isildur le comentaba esto a Gornal, este iba pensando que el humano tenía mucha razón, por lo que esbozó una leve sonrisa al pensar – Será un buen compañero de aventuras, además sabe utilizar muy bien la estrategia.

Los individuos seguían caminando, cuando la vegetación empezó a ser bastante más escasa que anteriormente. Al mirar de frente, Gornal pudo observar una bella estructura, una pequeña escalinata de color blanco, se hallaba ante ellos, además existían unas preciosas columnas a los lados, por otro lado, el suelo estaba adoquinado. En este momento, el pelirrojo, que comandaba la expedición, fue alcanzado por una flecha en el brazo y acto seguido unas risas femeninas.

- ¡Emboscada!¡Debemos refugiarnos tras los árboles! - Profirió Isildur. Esta era una buena táctica ya que los árboles nos facilitarían bastante nuestro ocultamiento, pero también es verdad, que posiblemente esa gente que había disparado contra el pelirrojo nos estuviera siguiendo desde antes, pero de todas formas era una buena técnica.

- Es una buena idea compañero. – dijo Gornal, mientras se dirigía hacia uno de los árboles que se encontraban más cercanos al guerrero, en el momento que desenfundaba de nuevo su espada.
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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Lun Jun 21, 2010 3:40 am

-¡Fnrrminr! –algo así como “¡Cuidado!”.
La dura espada del Icario golpeó con tanta fuerza aquella cosa deforme, con todas sus fuerzas y haciendo más gala ahora de sus músculos. Quería… No. Debía salvar al pequeño cosa-graciosa que el charco le había mostrado. Pero… ahora… sabíamos que la traducción no era “Cuidado”, sino algo mas como “Quítate” o “Te mataré aquí mismo gran cosa del demonio”.


Había salido del árbol en cuanto pudo sin pedir más indicaciones. Al primer segundo supo dónde se encontraba la pequeña-cosa-graciosa y no dudó para nada. Aquello que lo atacaba… En realidad no lo había visto antes, pero… vaya que era feo, más que el sapo-rana-machohembra de hace minutos; sin embargo, si identificó el lugar de inmediato; pasar… gran parte de su vida en aquel bosque le daba una buena orientación dentro de él.

-¡Ysshncrnn! –Volvió a rugir, mientras tomaba a Mosco-azul (el otro nombre le pareció algo ofensivo) y se giraba hacia la criatura. No supo si en realidad su golpe lo había tumbado, o simplemente había llamado su atención. Para lo que Vulte buscaba… daba lo mismo:
Entrar, golpear, agarrar, y correr.

Había de llevarlo rápido hacia el árbol cuanto antes. Y… justo eso trataba de hacer. Por eso el plan era así de… “bruto” (realmente no era un plan, simplemente… hacía lo primero que le llegaba a la mente).
Cerró sus manos como formando una esfera entre ambas, pero abriendo los dedos para que el aire entrara y aquel ser no se asfixiara. Había decidido llevarlo así porque de otro modo, corriendo como él corría ahora (aunque pesado por las alas) quizás lo habría arrojado sin darse cuenta y lo habría puesto en una muerte peor.

-Vivir poder necesitar
Le susurró sin girar; parecía un pequeño roedor huyendo del gato. Aunque en este caso, el roedor era del mismo tamaño que el gato, o incluso más. Corrió, corrió, corrió y siguió corriendo, todo cuanto le dieron las piernas y todo cuanto le fue permitido. Quizás aquella cosa le tendía una trampa, o quizás lo alcanzaría… Fuese como fuese, Vulte no pensaba en eso, sólo… En regresar.
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Jun 30, 2010 11:38 pm

Off: Lamento la demora, soy una pésima master... Lo sé T.T
Pero he estado algo ocupada... ni modo, no es excusa, así que intentaré que no se repita. Los siento u.ú

ATENCIÓN:

La partida ahora toma un carácter de riesgo máximo así que si lo desean pueden dejar la partida tal y como está, y recibir su calificación correspondiente, mientras que los que continúan (bajo su propio riesgo) optan al bonus de 700 pts.

Saludos.
------------------------------

Todos:

Luego del inopinado ataque en contra del lord oscuro por aquellas mujeres misteriosas, el grupo, siguiendo la instrucción expuesta por Isildur, se refugió detrás de los árboles que marcaban el límite entre el valle de las Dríadas y el bosque de Promenthas. Nissa se desasió de Shaiya a tiempo para apuntar con su arco, pero la lady oscura dejó de prestarle atención y sacando una daga larga de su cadera se refugió detrás de uno de los árboles, si sus cálculos estaban en lo cierto de nada le serviría seguir teniendo cautiva a la elfa puesto que estaban en territorio de otro enemigo y desconocía sus verdaderos intereses.

Darken a diferencia de los demás no se movió de su sitio y recorriendo con la mirada a su alrededor apretó la mandíbula con actitud irascible. Un poco más allá, cruzando aquel escalón se encontraba lo que buscaba, faltaba tan poco para llegar, ¿por qué retroceder? Entonces dio un paso adelante con tozudez despertando nuevamente las risas de aquellas misteriosas féminas.

Se detuvo y desvainó su espada esperando a que pasara lo que mantenían preparado aquellas mujeres. Hubo un minuto de profundo silencio, de perturbador silencio, pero de pronto una gruesa raíz que surgió del suelo amarró de los tobillos al lord oscuro interrumpiendo su andar. Entonces las risas regresaron.

Mientras Isildur mantenía en alto su arco unas pequeñas manos envolvieron su cuello, al principio con suavidad pero luego se cernieron a él comprimiendo unas largas uñas verdes en su piel.
-Sss... Tranquilo, si haces un movimiento en mi contra mis uñas serán garras y tu cuello será historia-Susurró una voz femenina directamente en su oído. Aquella mujer tenía raíces por cabello y pequeñas flores rojas surgían de él como adornos expidiendo un afrodisíaco aroma. Además tenía el pecho completamente desnudo y carecía completamente de piernas al estar unida al árbol donde Isildur se encontraba.

Spoiler:
 

Algo similar le ocurrió a Gornal, sus piernas fueron completamente sujetadas por unas gruesas raíces verdes que crecieron de súbito bajo sus pies. Entonces una delicada mano acarició su mejilla mientras que la otra palpaba la mano donde sujetaba la espada.
Fue entonces que sintió aquel aroma floral que provenía de una mujer que surgía del árbol donde él estaba, aquella fémina de cabello cobrizo lo miró a los ojos y ladeo la cabeza.
-No me vas a atacar... ¿verdad?-Murmuró con voz aterciopelada sin dejar de acariciar la mejilla del humano.

Spoiler:
 

Vulte y Blaudy:

La criatura rugió con ferocidad al ver escapar a su presa en manos de aquel gigante con alas blancas. Se enderezó con elegancia y haciendo bailar de manera circular sus colas de puntas brillantes partió en su marcha con las fauces descubiertas soltando un grito atronador pero a diferencia del anterior tenía la función de crear una bola de aire que tumbaría al icario, pero en vez de lograr aquello consiguió que este fuera empujado con asombrosa rapidez unos metros más adelante debido a su fuerza física.

La vivienda árbol lo esperaba con las puertas abiertas, y en su interior, en vez de encontrarse con la mesa y el espejo donde anteriormente presenció la situación de Blaudy vería a una mujer. Ella lo miraría con una encantadora sonrisa y se acercaría hacia él a pasos ligeros como si flotara y tomaría con sus dos pequeñas manos a su compañero de raza, correría el espejo y lo depositaría sobre la mesa.

-Lo has logrado, Vulte-Habló la mujer girando su cuello de piel ligeramente verdosa mientras sacudía su cabello cual hierba bañada por el rocío.
-Mi nombre es Gerde, bienvenido hijo mío, te estaba esperando-

Todos:

Nissa y Shaiya se encontraban a salvo, por el momento, y Darken se sacudía con ferocidad intentando librar sus piernas de aquellas raíces. Entonces una figura femenina ataviada solamente con las raíces que la creaban surgió frente a ellos, atrás de la escalinata blanca.

Spoiler:
 

-Forasteros y forasteras... bienvenidos al Jardín de las Delicias, mi nombre es Lumhn y ellas son mis hermanas, Ruth y Jahilím-La driada mayor sonrío mientras extendía los brazos.
-Si la escalinata queréis cruzar este acertijo tendréis que descifrar:

Gruesas casas sostienen dedos de verdor, silbantes con el viento siempre están a nuestro favor. Si los ves y no lo sabes tu camino aquí termina. Una ultima pista al acertijo te doy, los elfos bien los conocen y de enanos no son agrado.

(La respuesta que consideren correcta al acertijo debe ser enviada por PM, no lo olviden, ¡Por Pm!)

Vulte y Blaudy:

Mientras el hada esperaba la respuesta del icario caminó con parsimonia hacia la mesa donde el pequeño Blaudy luchaba por vivir.
-¿Qué te han hecho?-Inquirió ladeando el rostro con dulzura. Entonces alzó la mano y un brillante objeto similar a un cuerno de unicornio surgió de sus manos, lo acercó con suavidad hacia Blaudy y un rayo de luz baño al silfo por un determinado momento devolviéndole su esencia y desapareciendo todo lo oscuro provocado por el brazalete.

El hada hizo desaparecer el objeto y miró con complicidad al icario por un rato, luego Blaudy despertaría
.

...............

Turnos: Libres
Plazo: Una semana



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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Sáb Jul 03, 2010 5:50 pm


Vulte no se podía aguantar esa sonrisa de oreja a oreja, mientras dejaba al Mosco en las manos de aquella hembra y la miraba a los ojos, atento a sus palabras. Únicas palabras que podía entender a la perfección, aunque en realidad no supiese que significaban… Pero las entendía. Quizás era suerte, o magia.

-¿Cría tuya ser?
Preguntó con mucha duda. Aquella le había llamado Hijo, y dada la falta de familia de este, y que la pudiera entender… Parecía cuadrar. Él era la cría de ella, por eso lo había mandado y por eso lo había encontrado. Quizás el sapo era la forma en que le decía “Ven, ya se dónde estás, ven conmigo de nuevo, hijo”.

Sonrió aún más y extendió las alas para mostrarle cuán grande era. ¿Hace cuanto que su madre no lo miraba? ¡Debía impresionarla para que lo quisiera más! Se agachó para dejar su espadón en el suelo, y rápidamente se volvió a poner en pie mirando a su madre.

-Nombre mío Vulte ser yo mío.
Y quiso ir a abrazarla… Pero se detuvo al mirar lo que hacía con el Mosco. Lo apuntaba con algo que parecía peligroso. Y Vulte cambió la sonrisa por una repentina cara de odio ¡Había sido engañado! En un segundo, tenía ya la mano sobre la espada y se abalanzaba sobre ella, pero se detuvo extendiendo las alas y creando una gran corriente de aire cuando vio que… nada iba mal, al contrario, iba bien.

Y nuevamente ¡sonrió aún más enorme que antes!
-¿Salvar tu Mosco hacer pudiste?
Y volvió a dejar el espadón en el suelo mientras se acercaba despacio y con tranquilidad hacia el Mosco.
-¿Ser el quien saber?
Hasta ahora se preguntaba… ¿Por qué su madre lo había hecho ir a ayudar a alguien que no conocían? Bueno, es que no era una pregunta importante. De ayudar, ayudaba y se sentía bien solo con eso. Pero ¿qué tal si era alguien importante que conocía el bosque tanto como Vulte?

¡Sería de gran ayuda…! Se giró con fuerza y sintió que sus alas rozaron algo, pero no le dio importancia. Al mismo tiempo, alzó el brazo zurdo y tomó una saeta con la mano derecha, tensándola en la ballesta y apuntando al mismo lugar por donde había entrado.
-¡Cosa grande poder correr venir nosotros atrás, Vulte cuidar madre Mosco también cuidar!
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Isildur

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Jul 07, 2010 3:04 am

Oculto tras el grueso árbol me hallaba, con mi arco preparado para incrustar la flecha de gracia a una de esas endiabladas mujeres que nos impedían el paso. A mi lado pude ver como mi compañero Gornal desenfundaba su espada y realizaba la misma acción que yo; por el momento, estaríamos a salvo cobijados por el tronco de los esbeltos árboles, mas debíamos actuar prestos y de forma sensata si queríamos salir victoriosos de este cometido…y no subestimar a los nuevos adversarios, siempre las apariencias engañan…

En posición cercana a la mía, observé como Nissa empujaba ligeramente a la lady oscura y sacaba su arco rápidamente, colocando una afilada flecha en él; permaneció semioculta, atenta a cualquier movimiento de la naturaleza. Por su parte, Shaiya se movió hasta un árbol cercano y adoptó posición de ataque, aferrando una pequeña daga que se disimulaba en la zona de la cadera.

Se hizo el silencio, aterrador y frío como las noches de invierno. Ni el aire se movía, ni la naturaleza parecía estar viva. De pronto, unos pocos pasos se oyeron y el hiriente ruido del metal saliendo de la vaina resonó por doquier; y, de nuevo, las risas de las hembras sonaron burlonas, arrebatando la tranquilidad del entorno.
Asomé ligeramente el rabillo del ojo por el lateral derecho del tronco; vislumbré a Darken avanzando poco a poco hasta que, de repente, unas raíces surgieron del suelo y atraparon los tobillos del lord oscuro, impidiendo su avance y haciendo que se detuviera por completo, sin posibilidad de defenderse. De nuevo, las carcajadas sonaron crueles y estridentes, como si estuviesen riéndose de nosotros por nuestra desdicha. Darken se sacudía inútilmente, intentando salir de la prisión a la cual las misteriosas raíces le habían condenado.
Entonces, una figura femenina, desnuda en su mayoría, surgió del suelo como por arte de magia. Miró a Darken con ferocidad y pronunció unas palabras entendibles:

- “Forasteros y forasteras... bienvenidos al Jardín de las Delicias, mi nombre es Lumhn y ellas son mis hermanas, Ruth y Jahilím” - la driada mayor sonrío mientras extendía los brazos y prosiguió con sus palabras – “Si la escalinata queréis cruzar este acertijo tendréis que descifrar:”

Gruesas casas sostienen dedos de verdor, silbantes con el viento siempre están a nuestro favor. Si los ves y no lo sabes tu camino aquí termina. Una ultima pista al acertijo te doy, los elfos bien los conocen y de enanos no son agrado.

¿Qué estaba diciendo esa extraña mujer? No permitiría que una fémina de los bosques acabase con mi cometido, no caería en su trampa tan fácilmente, no iba a permitir que volviese a reírse de mí. Por eso, armándome de valor, alcé de nuevo mi arco cargado y tensé la cuerda con el fin de liberar la flecha hacia el corazón de la hembra…pero algo no iba bien, algo escapaba a mi sutil intuición…pero, ¿qué era?
No tardé mucho en averiguarlo, pues enseguida unas manos alargadas se aferraron a mi cuello comprimiéndolo ligeramente. ¿De dónde han salido? me dije mientras en mi cara se dibujaba la desesperación y soltaba mi arco asustado. Finalmente me percaté de la situación: la mujer había surgido del tronco del árbol y tenía el dorso al descubierto; además, desprendía un agradable aroma que me volvía “loco” por momentos. Aunque de extremada belleza era, pude resistir la tentación y no produje ningún movimiento brusco; ella me susurró al oído, con una dulce voz que erizaba cada cabello de mi cuerpo:

- Sss... Tranquilo, si haces un movimiento en mi contra mis uñas serán garras y tu cuello será historia.-

No pude sino obedecer a su deseo, pues sin duda alguna estaba atrapado e indefenso. ¿Qué me quedaba entonces? Mi mente viajó al acertijo que había pronunciado la dríada mayor. Estaba claro que debíamos acertar la respuesta para poder atravesar ese intrigante bosque y proseguir nuestra marcha.
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Gornal

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Jul 07, 2010 3:37 am

Tal y como había dicho Isildur, Gornal se ocultó tras un árbol cercano a su compañero, desenfundado su espada a gran velocidad. Miró hacia sus compañeras, Shaiya y Nissa, quien forcejeaba con la lady para desasirse de ella y poder ocultarse tras los árboles o arbustos. Pero la atención de Gornal fue llamada por Darken, que avanzaba poco a poco con su espada desenvainada a pesar de haber recibido un flechazo en uno de los brazos. ¿Por qué esa prisa por atravesar la escalinata y llegar a ese parte del bosque que parece tan extremadamente protegida? Se decía Gornal mientras asomaba una parte de la cabeza por el lateral del árbol que le servía de cobertura.

Absorto en sus pensamientos e intentando no perder detalle de todo cuanto sucedía a su alrededor, Gornal vio como Darken era atrapado por unas extrañas raíces y, acto seguido, surgía una hermosa mujer a su frente, casi desnuda.
¡Que belleza! Se dijo Gornal sin perder detalle de la fémina, que de pronto pronunció unas palabras que sonaron tan dulces y hermosas, como aterradoras y perversas:

- “Forasteros y forasteras... bienvenidos al Jardín de las Delicias, mi nombre es Lumhn y ellas son mis hermanas, Ruth y Jahilím” - la driada mayor sonrío mientras extendía los brazos y prosiguió con sus palabras – “Si la escalinata queréis cruzar este acertijo tendréis que descifrar:”

Gruesas casas sostienen dedos de verdor, silbantes con el viento siempre están a nuestro favor. Si los ves y no lo sabes tu camino aquí termina. Una ultima pista al acertijo te doy, los elfos bien los conocen y de enanos no son agrado


- ¡Vaya! Acabamos de entrar en un bosque custodiado por mujeres brujas – dijo Gornal mientras acariciaba el filo de su espada y se giraba hacia Isildur, quien se encontraba con el arco en posición de ataque desde el árbol contiguo -. Debemos crear una táctica Isildur – prosiguió Gornal – haz fuego de cobertura con el arco y yo saldré por el lateral opuesto para asestar el golpe de gracia a esa condenada mujer-.

Pero las palabras de Gornal se perdieron en el viento al ver surgir una forma humana del tronco donde se escondía su compañero. Gornal quedó impasible e impresionado, y sintió repugnancia y odia al ver a su amigo casi estrangulado por aquella mujer misteriosa.

- ¡Vas a ver lo que es bueno, maldita cabrona con ramas! – gritó enfurecido Gornal mientras se disponía a salir de su escondite y otorgar el espadazo a la adversaria-.

Sin embargo, su acción no pudo ser ejecutada, pues en el instante en el cual se disponía a partir, otra de las mujeres surgió de su árbol, acariciando su mejilla y aferrando la mano que esgrimía la espada. La dríada susurró unas palabras al oído de Gornal:

- No me vas a atacar... ¿verdad?-Murmuró con voz aterciopelada sin dejar de acariciar la mejilla del humano

Acongojado y analizando la situación suya y de sus amigos, Gornal prefirió relajarse y dejarse llevar por el aroma que la mujer traía consigo. Sintió que se desmayaba y caía, pero ello era solo fruto de su imaginación, aquel afrodisíaco perfume le estaba haciendo pensar de forma lasciva…

“No puedo caer en la tentación” se decía el humano. Debo pensar, y rápido…Tengo que encontrar una solución al acertijo que nos ha propuesto la driada mayor…
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Jul 11, 2010 9:03 pm

Mientras veía como la luz se perdía en las alturas, el silfo se percató de que tenía alas, y voló tras el resplandor que se alejaba. Comenzó a ganarle terreno, la tenía... cerca. Alargó la mano para agarrarla... solo un poco mas... sus dedos se cerraron sobre la bolita, que emitió un fulgor cegador que saturó la vista del silfo...

Sus ojos recobraron la visión, y durante un segundo no consiguió recordar como se respiraba. Se incorporó tosiendo, y entonces sus pulmones se llenaron de aire. Miró alrededor, entrecerrando los ojos para acostumbrarlos a la luz. Entonces lo recordó todo: la huida, el brazalete, el resplandor, mucho dolor, la oscuridad...
Se llevó la mano a la muñeca donde debería estar el brazalete que le habían puesto los lords, y sus dedos palparon el frío metal. Blaudy se percató que estaba algo suelto, y ser muy consciente de lo que hacía, tiró del grillete, que se rompió como si estuviese hecho de madera muerta. Algo desorientado, pudo articular algunas palabras.

¿Donde... estoy? Casi...

Bajó la vista hacia los restos del grillete, que se habían reducido a polvo bajo sus dedos. Fué entonces cuando le vino a la mente el recuerdo de la descarga, la caida... el extraño sueño.
Parpadeó para terminar de acostumbrar la vista, y se encontró a si mismo sentado en una mesa. Miró por todos lados, parecía estar en el interior de un arbol hueco, como las moradas de su poblado, solo que muchísimo mas grande ¿Sería acaso la casa de un elfo?. Miró a la puerta de la sala, donde había dos figuras, ambas de espaldas. La enorme masa de plumas de una de las figuras le recordó entonces a Blaudy que era uno de los aventureros de la taberna. En segundo plano, la otra figura, claramente femenina, miraba al plumas. El silfo aleteó hasta que se aseguró que sus alas le sostendrían, y voló hasta estar frente a ambos seres. Saludó agitando la mano.

¡Hola! -El entusiasmo del silfo pareció disiparse de pronto, y desvió la mirada hacia abajo, cruzándose los brazos tras la espalda- Esto... no se si habeis sido vosotros quienes me habeis salvado pero... si es así, os estoy muy agradecido...

El silfo trató de sonreir para reforzar sus palabras, y sin saber muy bien que hacer, dió una voltereta hacia atrás en el aire. Luego miró a la figura femenina. Abrió muchisimo los ojos al comprobar que tenía alas... ¿como las suyas?. Vaya... ¿era un hada? No podía ser... las hadas no eran tan grandes. El silfo fué consciente de que tenía la boca abierta de la sorpresa, y voló hacia ella, quedando a un palmo de su rostro, examinando su cara mientras le llevaba una mano al mentón.

Em... perdona si parezcco algo rudo pero... ¿Que eres? Pareces un hada pero... eres así como... muy grande ¿no?.
-El silfo pareció darse cuenta de algo- ¡Perdón! Pregunto sin decir nada... me llamo Blaudy... Blaudy el silfo, un placer conocerte. Si estas junto al grandullón... No pareces ser mala.

El recuerdo de como la rubia le había parecido buena persona y luego le había adormecido le vino a la mente, y se alejó unos metros de ambos, mirándolos a ambos de pronto con desconfianza...
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El Oráculo de Arthymia (Privada)
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