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 El Oráculo de Arthymia (Privada)

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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jul 22, 2010 8:55 am

Lumhn escuchó atentamente las respuestas de los forasteros y le envió una mirada fulminante a la elfa que guardó silencio ante el acertijo.

-La respuesta es correcta-Musitó enviándole una mirada serena al humano Isildur-El bosque-Guardó silencio por unos instantes y sus ojos se desviaron hacia Gornal-No obstante tu respuesta estuvo muy cercana así que te dejaré pasar-
Entonces varias raíces crecieron a sus pies envolviendo a la mujer con lentitud mientras era sumergida al interior de la tierra hasta desaparecer, ambas dríadas curvaron una mueca de fastidio y se fusionaron nuevamente con los árboles.

El silencio volvió a reinar en aquel hermoso jardín y al parecer la tranquilidad llegó para quedarse, excepto para la elfa que terminó con los pies amarrados por unas gruesas raíces que no cedían ante sus armas.


Blaudy / Vulte

-No tienes que temer Blaudy-Musitó el hada con voz pausada-Soy tu hermana de raza y entiendo el mal que has tenido que afrontar con aquellos lord oscuros-
Suspiró
-No tienen piedad con nada ni con nadie, son demonios en forma humana Blaudy-Alargó la mano en dirección al silfo y clavó sus ojos en los suyos curvando una sonrisa-Ven, confía en mí, se el daño que te causaron, absorbieron tu magia con aquellos instrumentos oscuros que poseen...-Sacude la cabeza-No eres el primero ni el último que los afronta, ellos son así, les gusta atraparnos, dañarnos... Son un error de la creación, todo su ser se basa en la corrupción total-Gira el rostro en dirección al icario que parecía alarmado.
-Ellos dañan los bosques-Le dice con seriedad-Ellos son el verdadero enemigo, esa criatura que anteriormente te atacó, no lo volverá a hacer, cuenta con ello-

Gerde se acercó a la planta que cumplía la función de mesa y al pasar sus manos sobre ella un espejo redondo apareció, el mismo que Vulte vio al principio. Los sostuvo con ambas manos y se los presento.
-Atención-Pidió con su delicada voz y en el espejo surgieron dos imágenes, una enfocaba a Darken y la otra a Shaiya los cuales subían el peldaño de un escalón blanco.
-Ellos, han mentido desde el principio, no van a buscar niño alguno, ellos van tras el Oráculo de Arthymia-Y en el espejo se dibujaron varios árboles otoñales que bordeaban una flor gigantesca- la van a dañar-Dice mirando a Vulte y luego cambia la vista hacia el silfo-Ese oráculo es importante para nosotros, ha estado desde el principio de los tiempos y estabiliza este bosque-
Sabía que aquello último era mentira, puesto que ella fue la encargada de hacer crecer desmesuradamente al bosque de Promenthas, no obstante ellos no tenían como saberlo y le convenía que le atribuyeran esa nueva fuerza al Oráculo.
-Si el oráculo cae, el bosque completo lo hará también, yo podría, con mis poderes, para hacer que se mantenga con vida, pero a la larga resultará insuficiente-.
Deja caer los hombros con fingida resignación.

Isildur – Gornal

Luego de subir las escalinatas seguidos de ambos los oscuros llegaron frente a un camino de tierra bordeado por amplios árboles otoñales. Estaban muy cerca de su objetivo, ambos sonreían.
Darken impaciente aceleró el paso hasta conducir el grupo, Shaiya lo siguió adelantando el paso también y luego le susurró algo en el oído, Darken retiró un viejo pergamino y lo hojeó por un rato, sonrío ampliamente y le envió una mirada significativa a su hermana, esta se detuvo y miró a ambos humanos con una sonrisa burlesca.
-Es una lástima, pero el viaje para ustedes acabo-Musitó guiñándole un ojo a Isildur con coquetería y luego, ambos hermanos aceleraron la marcha, y antes de que los humanos los alcanzaran los árboles se cernieron sobre ellos cerrándoles el paso, uno de estos, el más grande, comenzó a mover sus ramas como si tuviera vida propia.



Spoiler:
 

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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Mar Jul 27, 2010 6:42 pm

Asintió con suavidad, mientras soltaba un gruñido parecido al de un Bulrock al enterarse de las intenciones de aquellos que le habían dado el morral lleno de… Cosas brillantes. Luego, giré hacia el pequeño Mosco para saber cómo se encontraba.
Al parecer, podía escuchar las palabras de aquella mujer (que no le respondió si era su cría o no) tan bien como él.

Vulté miró entonces la flor gigantesca y hermosa que ella les enseñó, y se quedó maravillado… Pensando en todo lo que aquella vida representaba. Daba vida, más vida, y tenía la suficiente para vivir para sí misma. Era algo realmente… maravilloso. Saber que aquello hacía que la vida se extendiese, que las plantas tomaran fuerza y vida para continuar, y que incluso con ellas, animales varios fueran en su compañía.

Sonrió, y se sintió genial sólo por eso. Por saber que había un algo que se encargaba de dar una maravillosa vida al todo. Que el bosque dependía de una planta tan frágil, pero tan fuerte. Era una completa armonía, saber que uno está frente al todo, al dador de vida, y a la vez, que se debe proteger a ese todo para que continúe con su misión; para que siga dando la vida tan necesaria para todos. Que el todo dador, era tan frágil, que sus creaciones debían protegerle.

-¡Proteger Vulte cuidar poder el yo! –gritó con fuerza y decisión, tomando la espada con ambas manos y blandiéndola con fuerza, sólo para demostrar su poder y así tratar de llevarse el visto bueno por parte de aquella mujer que, según recordaba Vulte, aún no le daba su nombre.

Inmediato a eso, rugió como un oso y tomó la espada solo con una mano, dejando ver toda su magnificencia, mientras buscaba con apresuro los ojos de la dama.
-Dejar Vulte intentar querer cuidar.

Era maravilloso que, pese a que Vulte no se comunicaba del todo bien, aquella mujer le entendiera a sus palabras. Sentía que tenía un fuerte lazo con ella; fuese como su sirviente o lo que fuere, le gustaba sentirse protegido, sentirse útil y entendido por alguien.

Caminó un par de pasos, hacia la salida, y regresó la mirada hacia atrás, junto con todo su cuerpo, esperando a que ella dijera algo. Si le negaba… aceptaría sus palabras. Y si lo aceptaba, él lo haría con mucho más gusto.
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Ago 05, 2010 4:15 pm

El desconfiado silfo estaba ya incluso por llevarse la mano al estoque, cuando las tranquilizantes palabras del hada hicieron su efecto. Cuando el hada le miró a los ojos, Blaudy se sonrrojó por haber desconfiado de ella, y apartó un poco la mirada, algo incómodo.
Se acercó un poco mas a ambos, algo mas confiado, y escuchando con interés lo que decía. Asique el pelopincho y su hermana no eran humanos... quizás eso explicase muchas cosas.

Una pregunta... a mi antes me han parecido muy... humanos ¿como se los distingue?

El hada pareció no oirle y fué hasta la mesa en la que el había despertado minutos antes. Mostró a los dos lords oscuros que tantos problemas le habían dado al silfo, y luego en el espejo que sostenía, apareció una flor. La mas grande, bonita e impresionante que Blaudy había visto en su vida.
Atontado, se quedó mirando la flor con los ojos bien abiertos, escuchando vagamente a el hada hablar. Cuando el hada le miró y le habló del equilibrio del bosque, asintió, intuyendo lo que iba a decir a continuación.

Protegeré esa flor con mi vida si es necesario pero...
-señaló a Vulte y luego se puso el dedo índice sobre el pecho- ¿Solo lo vamos a proteger nosotros dos? ¿Que haremos si viene un ejército a por la flor?

Vulte demostró un despliegue enorme de ferocidad, dando tal rugido que el silfo descendió unos palmos de altura, alzando los brazos para cubrirse, hasta que se dió cuenta de que procedía del fornido sujeto. Riendo como un niño, desenfundó su estoque y le imitó, haciendo una filigrana en el aire con su punta, y luego voló hasta el hombro de Vulte, mirándole con camadería.

¡El grandullón y yo nos encargaremos de todo! -luego buscó a el hada con la mirada- Oye por cierto... ¿Como te llamas?
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Vie Ago 06, 2010 3:12 am

El enorme Ents detuvo a los humanos extendiendo sus amplios brazos de madera. No atacó ni tampoco mostró rastros de querer causar daño, sólo miró hacia adelante con serenidad y por más que los humanos lo intentaran el enorme árbol no se movería de su lugar. El viaje para ellos había acabado, puesto que ambos hermanos lord oscuros los usaron como señuelos para que los Ents solo concentraran su visual en la presencia de los humanos dejando pasar a los otros dos. No les quedó otra que retroceder con las manos prácticamente vacías ya que solo se quedaron con el saco de lunares que les entregó Shaiya en la taberna.

Las raíces que sostenían las piernas de la elfa fueron suavizando la presión hasta soltarla del todo.
-No eres hombre, no te necesitamos, ahora hace el favor de largarte-Musitó una de las driadas que se encontraba sobre uno de los árboles frente a la entrada del jardín de las Delicias.

Mientras tanto, ambos hermanos se aproximaban a su objetivo. Y lo mejor de todo es que ya conocían los peligros que sucedían en el camino hacia el oráculo así que el ejercito que trajeron desde la capital, si es que sobrevivía al ataque de los troll les seguiría el paso sin problema aunque tuvieran que quemar unos cuantos Ents de paso.

Vulte - Blaudy

Aquella criatura de varias colas se acercó a la morada de Gerde, se mostró mansa frente a ella, el icario y también hacia el silfo al cual saludó cabizbajo como si sintiera culpa por verlo anteriormente como alimento.
-Shiarkan les indicará el camino que deben seguir, les será de mucha ayuda en el viaje-Indicó acariciando la cabeza de la criatura.

-Hay muchas formas de distinguir a los lord oscuros-Le dijo a Blaudy- pero no es el momento para explicarlo, nuestros enemigos se aproximan al objetivo y me temo que una tropa de sus aliados les siguen la huella. No se preocupen ante la desventaja en número, confió en sus habilidades y pienso ayudarlos de alguna manera, solo tened paciencia.

Se acercó a la entrada y antes de que se marcharan se presentó:
-Y no lo olviden, Gerde es mi nombre-


La criatura de seis colas avanzaba a paso veloz, con impaciencia, pero retrocedía el paso cuando veía que sus camaradas le perdían la huella.
Los árboles comenzaron a perder densidad y antigüedad, y un aroma a flores comenzó a percibirse en el aire. No falto mucho tiempo hasta llegar frente al jardín de las Delicias.

-Ella habló ya con nosotras-Murmuró una voz femenina, completamente desconocida y proveniente de uno de los árboles-Pero no tenemos por qué hacerle caso a esa...-

La criatura dio un paso adelante con ligereza felina y gruñó mostrando los incisivos. La driada se mostró ofendida ante esa actitud no obstante se encogió de hombros y su silueta se perdió en el interior del tronco de uno de los árboles.

-Pasen, sigan adelante antes de que me arrepienta-Murmuró con fastidio.

Shiarkan subió los peldaños blancos y echaba furtivas miradas a sus compañeros para que le siguieran, si la criatura supiera hablar les habría dicho que faltaba poco para llegar.
Allí, un poco más adelante un remolino de árboles les impedía el paso y el Ents con la misma seriedad de antes se mostró estático ante los forasteros, y la criatura de varias colas nada pudo hacer para que el gigantesco árbol les dejara pasar. ¿Estaría todo perdido?

Tal vez ellos no supieran como mover el árbol, pero alguien si. Shiarkan retrocedió la visual hacia el jardín de las Delicias y empujó a Vulte suavemente como queriendo decirle algo.


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En esta partida solo seguirán Vulte y Blaudy, en ese orden, tienen tres días para postear.
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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Ago 11, 2010 4:16 am

Sonrió alegre hacia el pequeño Mosco cuando lo vio volar hacia sí. Aquel chiquillo era como Vulte mismo, quizás muy pequeño, y algo más débil que Vulte. También un poco más chaparro. Pero era un compañero, un ser que pretendía lo mismo que él; la vida. Y eso era lo que importaba.

Vulte asintió y… Escuchó tras de sí un fuerte sonido; uno que conocía de hace poco…. ¡La criatura! Así que se giró de golpe y blandió el espadón. Le empezó a gruñir como si fuera Vulte una bestia salvaje. Le gruñó sin parar… hasta que vio la triste mirada y un gesto de disculpa. Entonces… relajó los músculos y bajó el espadón suavemente… imitando el mismo rostro.
-Arkasng… -Le dijo. En su idioma primitivo (que Vulte esperaba que todos los animales comprendieran) eso significaba “Sentir, disculpar”.

Escuchó atento las palabras, Shiarkan era la cosa grande. Y Gerde era aquella fémina. Habían de hacerlo todo ellos dos, y… no muchas cosas más. El icario asintió ante cada palabra, seguro y cada vez con más ganas de irse ya para salvar lo que le había sido encomendado. Era la primera vez que veía a unos seres como ellos, que se entendían plenamente, y ello no impedía de ninguna manera que les ayudara. Pues el final, era el que Vulte mismo buscaba.

Vulte giró el rostro para ver a Mosco… y se volvió a girar mirando a la criatura extraña.
-Mi Vulte yo ser.
Y sin más, empezó a caminar calmado tras la criatura. Seguirla, y seguirla… Era toda la pista que tenía… Aunque no toda… Habían de proteger, y para ello, habían de pelear, seguramente. Así que… aquellos animalillos. Una rana, sería de mucha utilidad… Aunque ella diera su vida. Lo lamentaba mucho… y dio un fuerte suspiro al pensarlo.

Mientras avanzaba detrás de la bestia, dejaba que el Mosco fuera quien supiera por donde habían de ir, mientras él revisaba el suelo, en busca de alguna pequeña rana de piel dorada; extraño animal, pero no tan difícil de ver en los bosques. Aunque no había visto ninguno por ahora… Pero tendría que ver uno ya. Era eso… O pelear a la manera bruta (que aunque le gustaba más, era más arriesgado).

(…)

Miró ese cambio… Dejaba de ser bosque, para convertirse en un claro demasiado bien cuidado. Y miró a mujeres que, pese a parecer algo raras, eran mujeres al fin y al cabo, y se lograban comunicar. Así que Vulte, si es que había que responder algo, se lo dejaba a su compañero.
El gigante se limitó a caminar detrás de la bestia (se le había olvidado ya su nombre) hasta que tuvieron que detenerse.

Grandes árboles, del doble del tamaño de Vulte, les detenían la entrada… Y tras tratar la pequeña criatura, se limitó a girar hacia Vulte ¿Quería que él lo intentara? No se le ocurrió mucho al gigante… Sólo, dejó el espadón en el suelo, se hincó y tomó una de las saetas que colgaban de su cintura, empezó a hacer un trazo; Seis simples líneas que representaban algo. Y ese algo, era lo que Vulte creía necesitar.

Terminó de dibujar en el suelo, y giró para ver a Mosco, indicándole con una mirada que se moviera; y no lo dejó de ver hasta que lo hiciera.
Sin ponerse en pie, Vulte volvió a trazar esas mismas líneas en el suelo, pero ahora usando su dedo… Para luego, imitar la figura… Pero en su pecho.

Cerró los ojos y sintió el viento fuerte; la sangre… la fuerza, poder y un poco de mareo… Y volvió a abrir los ojos, sin comprobar si había resultado del todo bien su Agrandar Persona. Pero sin perder ni un segundo, tomó la espada como pudo, y echó a correr directamente hacia los árboles que impedían su paso. Primero pensó en rajarlos de un solo golpe, quebrarlos con eso; pero luego se le ocurrió… Que era mejor si se arrojaba él mismo. Así que soltó la espada y se dirigió con fuerza hacia uno de los árboles, dando un salto para impactarlo con todo su peso, con toda su fuerza…

__________________________________

El trazo:

(Es el kanji "Piedra"),
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Mar Ago 17, 2010 5:27 pm

Blaudy bajó su arma, y decidió enfundarla de nuevo. Se estaba ajustando su guante metálico en la mano izquierda, cuando escuchó que la mujer les decía algo. Miró y vió una bonita criatura, aunque al silfo no le inspiraba confianza.
Cuando el animal se acercó a ellos, el silfo se extrañó de que cuando le mirase agachase la cabeza, como si estuviese arrepentido de algo. Blaudy sonrió y voló hasta su lomo cuando escuchó que el hada les decía que les iba a mostrar su camino. Se sentó tras los hombros de la criatura, y se agarró a los pedúnculos que nacían de su cabeza.

¡Vamos allá pues!

Alzó la mano enguantelada en actitud guerrera. Entonces el hada se presentó como Gerde, y el grandullón dijo llamarse Vulte. Blaudy voló de nuevo al hombro del icario, donde se sentó.
Partieron casi de inmediato, el silfo iba mirando cada rincón del bosque, fascinado, y no pudo evitar fijarse en que Vulte iba muy concentrado en el suelo.

Vamos Vulte, que nos dejan atrás

El silfo se separó del icario para seguir a la criatura cuyo nombre no había escuchado antes, y voló tras ella, haciendo señas de vez en cuando al grandullón. Mas de una vez perdió de vista a la bestia, y tuvieron que esperar unos minutos a que volviese para mostrarles de nuevo el camino.
Llegaron a un sitio precioso, inundado de un olor que Blaudy atribuyó a la cercanía de la gigantesca flor. Pero entonces escuchó una risa, y miró a todas partes, buscando su origen. Unas palabras incomprensibles, y entonces el animal que les acompañaba se adelantó y emitió un amenazante gruñido.

Vu...vulte creo que...

Pero entonces la bestia reanudó la marcha. Subieron unos bonitos peldaños, y llegaron a una barrera de árboles. De no ser por que sería estúpido, el silfo habría pensado que los miraban. El felino dió un golpecito por atrás con los morros a Vulte, que empezó a hacer algo muy raro en el suelo con una flecha.

Vulte... podríamos pasar volando... ambos podemos...

Entonces el icario le hizo un gesto para que se apartara, y así hizo el silfo, retrocediendo un poco y ganando altura. Entonces Vulte pasó de ser un grandullón a ser un verdadero gigante. Blaudy abrió mucho los ojos, y apenas le dió tiempo a disuadirle de su empresa.

¡Vulte no! ¡No hagas daño a los árboles!

Demasiado tarde ya, el silfo solo pudo taparse la cara de espanto al ver como el gigante embestía contra la barrera vegetal
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Ago 22, 2010 4:59 am

El icario aterrizó sobre los Ents con su peso monumental y varias aves escaparon hacia el cielo, algunas ramas se quebraron y los árboles -lentos para responder, sólo se inclinaron para no recibir el golpe de una forma tan directa.

Se había abierto un paso entre la espesura pero el daño causado resultó bastante grave, varios árboles perdieron sus ramas y algunas aveces terminaron sometidas a su peso.

Vulte se encontraría en su tamaño normal cubierto de hojas sobre la hierba, y él junto al silfo notarían como un espacio se abriría ante ellos creando un camino recto pero de superficie irregular.
Shiarkan se introduciría con ansias por el camino esperando a que ambos le siguieran.



No muy lejos de allí ambos hermanos avanzarían con ansias por medio del camino encontrado y se detendrían de pronto al divisar un amplio claro donde un aroma suave y perfumado los obligaría a contemplar a su alrededor, se detendrían momentáneamente y deambularían taciturnos sin saber el por qué de su torpeza y sopor, marcharían en medio de una pérdida de lucidez mortal a merced de las distintas alucinaciones del aroma de aquellas flores que no alcanzaron a contemplar:

Spoiler:
 


La criatura de varias colas siguió avanzando, cada ves a mayor prisa hasta perderse entre la espesura, y antes de que lograran alcanzarle el paso un olor inmenso a humo les haría toser y verían a su alrededor inmensas llamas que se expandían de manera veloz entre los árboles, escucharían también un ruido y unas figuras humanoides que se desplazaban entre el caos.

Tenían dos opciones, seguir adelante siguiendo a Shaiya y Darken hasta perder de vista el fuego, o ir e investigar que o quienes lo causaron.


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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Vie Ago 27, 2010 5:09 pm

Se sacudió todas las ramas con las manos, sintiéndose menos pesado y con más control sobre su cuerpo. Y es que cuando aquello sucedía (que se agrandara), perdía el buen control que tenía sobre su cuerpo; costándole más moverse o detenerse; por eso solía sólo darle uso cuando caía de golpe.

Por un segundo olvidó lo que el pequeño le había dicho (tampoco es que su memoria fuera una cosa genial) pero al recordarlo, lo buscó con la mirada hasta encontrarlo y entonces, agachó la cabeza como hiciera antes la criatura y bajó las manos, como si solo fueran trapos que cuelgan para secarse, y que sólo el viento puede mover.

Abrió los labios, pero los volvió a cerrar y luego los abrió con firmeza.
-Lo poder sentir Vulte no volar. Vulte demasiado pesado –extendió las alas todo cuanto pudo y las señaló con su dedo- lastimarse si Vulte querer volar. Lamentar. Lamentar.

Siguió con la cabeza gacha, y se acercó a los árboles rotos para posarles una mano encima. Cerró los ojos y se quedó callado, solo sintiendo su cuerpo unido al del árbol (Ent, o lo que fuera) y murmuró unas palabras en el idioma que había conocido de los animales (el que creía pues). “Perdón. Debiste sufrir para salvar.”

Alejó la mano del árbol, apretándola con fuerza y luego se soltó, mucho más relajado mientras sonreía plácidamente.
En cuanto encontraran la flor, podría salvar esos árboles; sólo era cuestión de encontrar la flor. Sólo eso. Y pronto lo haría.

Se giró y miró al felino avanzando despacio, esperándolos.
-¡Voy ir yo! –rugió y empezó a correr detrás de aquello, recogiendo cualquier cosa que se le pudiera haber caído antes de.


Sintió un extraño malestar en el cuerpo; nunca antes habíase sentido así. Y todo el calor… y la visión, se le nublaba, y todo estaba realmente mal. Parecía… algo feo, algo malo para la naturaleza. Ahí, en medio de todo, se detuvo rugiendo como los bullrocks que se había encontrado de casualidad, haciéndole notar al felino (estuviese donde estuviese) que no sabían qué pasaba (bueno, él no sabía).

Espabiló y siguió corriendo, todo recto, esperando que el felino le diera una pista de qué hacer.
-Si flor morir, todo muerto. Si salvar flor, salvar árbol.

Esperaba que así fuera; iba a poner todo su corazón en salvar la Flor Que Da Vida.
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Ago 29, 2010 12:15 am

El estruendo que causó el gigantón al impactar con los árboles fué incluso mayor de lo que el silfo supuso en un principio. La garganta del chiquillo dejó escapar un chillido angustiado que apenas se escuchó por encima del alboroto que causaban las maderas astillándose.
Cuando una rama pasó a un palmo de el para estrellarse contra el suelo, el silfo volvió a gritar, y se tapó la cabeza con los brazos, y retrajo las piernas contra el cuerpo mientras doblaba la cintura, reduciéndose a una temblorosa bolita, de la que sobresalían las alas, que le seguían manteniendo en el aire.

Que todo pase... por favor...

Poco a poco el estruendo dejó de sonar, y Blaudy se atrevió a mirar entre una rendija de sus dedos. Vió como Vulte salía de una maraña de hojas, ramas, astillas y demás materia vegetal recién destrozada. El olor a savia inundaba el ambiente. El silfo se estiró cuan largo era, llenando sus pulmones de aquel delicioso olor, y se acercó a Vulte, que volvía a ser... no tan grande como antes.
Escuchó con carita de pena como el icario le decía que no podía volar debido a su desmesurado tamaño, y desvió la mirada, incomodado. Tenía que ser duro eso de tener alas y no poder volar... Sin saber muy bien que hacer, voló hacia el y le dió unas palmaditas en la cabeza.

Bueno, no pasa nada... al fin y al cabo ¡Mira! Ya podemos pasar, lo hiciste bien Vulte.

Cruzaron el umbral de madera que se abría ante ellos, aunque antes el icario hizo algo raro, como pidiendo perdón a los árboles. Blaudy mantuvo silencio mientras. Dentro del tunel vegetal, el olor a plantas machacadas saturaba el olfato del silfo, calmándole de una forma extraña.
Medio adormilado, Blaudy buscó apoyo en el hombro de Vulte, y ahí se tumbó, apoyando la espalda sobre el musculado cuello del grandón.

Oye Vulte, sigue tu... yo descansaré si no te...

Se quedó dormido unos minutos, pero el enorme rugido que dió el icario le hizo despertarse, sobresaltado, y cuando su compañero echó a correr tras Shiarkan, el silfo se cayó de su posición, pero consiguió detener su caida a medio metro del suelo, y emprendió un rápido vuelo en pos de su amigo

¡Vulte esperameeeee!
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Sáb Sep 04, 2010 6:20 am

Ambos decidieron continuar su camino hacia el oráculo ignorando el fuego que se expandía a una inusitada velocidad por el bosque.
Adelante se encontraron a Shiarkan que movía sus colas con insistencia y al ver que Vulte junto con Blaudy detectaron su presencia volvió a avanzar a gran velocidad y luego retroceder para regresar con ellos. Iba y se devolvía... así, sucesivamente. Pero a la cuarta vez no volvió, y no faltó poco para que supieran el motivo de su tardía.

Mientras tanto, un poco más lejos, donde el fuego se propagaba, las dríadas se negaron a dejar sus árboles y en consecuencia murieron consumidas por el fuego. Solo la dríada reina resistió arduamente llevándose a uno de los causantes a una muerte rápida pero dolorosa haciendo que varias raíces con espinas los clavaran y asfixiaran, no obstante las llamas la alcanzaron y al igual que sus hijas no abandonó el bosque... muriendo en donde nació y por más de un siglo habitó.

Aquellos enemigos estaban reducidos en número. De veinte quedaron solo doce, pero eso no los detuvo. El grupo de lord oscuros uniformados con antorchas en las manos y un extraño líquido que las propagaba con mayor rapidez exclusivamente por los árboles siguieron avanzando por el mismo camino que tomaron Shaiya y Darken, pero dejaron de incendiar todo al ver el obstáculo de las dríadas completamente eliminado, y continuaron su recorrido hacia el oráculo de Arthymia.


En tanto nuestros protagonistas sentirían un profundo aroma dulzón envolviendo el aire, y notarían un hermoso claro con tres figuras recostadas en medio a las cuales no les costaría identificar. Shaiya, Darken y la criatura de varias colas. A esta última la encontrarían con el hocico clavado en el cuello del lord oscuro y ambos estarían muertos. Darken por la mordida de la bestia y esta al recibir una puñalada por parte del lord. Solo quedaba con vida Shaiya la cual ni se inmutó ante la llegada de los forasteros solo los contempló como si nunca los hubiese visto y volvería la visual hacia el cielo tapado por hojas. Su altivo desplante había desaparecido por completo, solo quedaba una mujer de mirada perdida y sonrisa tonta como si estuviese drogada... y en efecto, lo estaba. Y pronto Vulte comenzó a sentir los mismos síntomas.

El icario caería de rodillas al no poder mantenerse en pie ya que sentiría sus piernas como dos hilos de lana y todo a su alrededor comenzaría a tornarse nubloso, irreal y hasta absurdo. Solo el silfo mantendría su lucidez puesto que dicha flor causante de aquellas alucinaciones no hacia efecto en feéricos. Pero si Vulte no salía de ese estado no solo no podría continuar su camino hacia el oráculo, sino que también...

-Ssse morirán, ambosss- Dijo una voz desconocida, baja y gangosa que provenía... de ¿una flor?. En efecto, la voz provenía de la flor rosa alucinógena que causó aquello, pero no era la única que dio a conocer su opinión, unas flores azules a su lado también murmuraron cosas, luego le siguieron las blancas de la izquierda y las amarillas de la derecha.

-No dejaré que nadie llegué al oráculo... sss-

-No, no dejaremosss, aunque yo sea la cura a ese veneno-

-¡Mentira!, sssi te acercasss te traga, yo ssoy la verdadera cura-

-No lo escuchess todosss son venenos mortales... la única flor que lo salvará es la que no está aquí, así que ¡vete! busca en otro lado...-

Todas callaron ante esa revelación como si estuvieran de acuerdo pero un tulipán que observaba todo en silencio se atrevió a revelar:

-Lee el tronco bajo la flor causante, y allí encontraras la respuesta-

Y si Blaudy se aproximaba a dicho árbol notaría una inscripción en él junto con varios dibujos.

a h j k l i T j 8 7 h j 7 8 0 U gh fdu t j i 6 7 7jjj u ro j jr L j p y t h m d I m o p p 6 94 3 P j k l m A n m h tp t N l ñ

La vida de Vulte se encontraba bajo las manos de Blaudy y este debía darse prisa en averiguar la cura o el icario perdería completamente la cordura.


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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Mar Sep 07, 2010 5:14 pm

Blaudy casi había perdido el rastro al grandullón, pero no fue difícil, las enormes zonas de hierba aplastada indicaban donde había ido pisando el icario. Atisbó a ver sus enormes alas desapareciendo tras una cortina de zarzas que retornaban a su posición tras haber sido apartadas por su poderosa mano.
Al silfo le llevó unos segundos encontrar un hueco por el que pasar sin pincharse con las espinas, y llegó al claro entonces. Sin darse cuenta de que el icario estaba de rodillas, se posó en su hombro y le habló con ironía.

Gracias por esperarme... Pero bueno, ¿Donde estam...?

Su frase quedó incompleta cuando vió a Shiarkan tendido en el suelo. Apenas sin fijarse en lo demás, voló hacia el animal, posándose en su lomo, y arrodillándose en su cuello con las manos posadas en su cabeza. La voz del silfo se tornó entonces llorosa.

Oh venga... no puedes morirte ahora... Todavía no me he aprendido tu nombre... ¿Y quien te ha hecho esto?

El silfo vió al pelopincho... aunque también estaba muerto. Y si el pelopincho estaba ahí, la rubia no debía andar muy lejos. Miró con cautela a todos lados, y pudo verla, pero no le dió miedo como daba antes. Su aura de frialdad se había evaporado. Ahora tenía los ojos vidriosos, y una sonrisa estúpida cruzaba su rostro. Blaudy estaba a punto de dejar que su odio hacia ella fluyese libre, pero entonces unas voces llegaron a sus oídos.

Qui... ¿Quien habla?

El silfo miró de reojo a Vulte, buscando su apoyo, y esta vez si que pudo ver que estaba de rodillas. Miró a la rubia, luego al icario, luego otra vez a la rubia, y una vez mas al icario. Mientras tanto las voces siguieron hablando. Blaudy se percató de que eran las flores quienes hablaban. Asique veneno...
Las amables palabras del tulipán le guiaron hasta un árbol lleno de inscripciones. Blaudy se cruzó de brazos, tamborileando con los dedos mientras miraba las letras. Acabó llevándose las manos a la cabeza, cayendo de rodillas en su desesperación.

¡Pero yo no se leer! ¿Que puedo hacer ahora?

El tiempo se le acababa, no lo sabía con certeza, pero tenía que actuar, y hacerlo ya. Escogería al azar. Total, pocas cosas podían ir ya a peor. Voló hasta el hombro de Vulte, gritándole a la oreja para asegurarse de que le oía.

¡Escuchame Vulte! ¡Tienes que alcanzar ese tulipan de ahí!

Le señaló con el dedo, para que le viese bien. Había escogido el tulipan no tanto al azar, si no por que era el que mejor le caía. Miró a Vulte, espectante. Si el no se movía, tendría que cortar la flor y llevársela...
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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Sáb Sep 11, 2010 6:19 am

-Correr –gritaba sin parar, con sus labios gruesos y su voz tan gruesa como ellos, e incluso mucho más- rápido. ¡Apurar!
Sus pisadas eran tan fuertes que casi se podía decir que provocaba temblores allí a donde iba. Y es que puesto su corazón en aquella aventura, no se preocupaba en nada más que en servir y de buena manera a su señora (que desde ahora y desde hace un tiempo le había empezado a tratar como tal) en tal proeza que le encomendó.

Sin importarle más cosa, aunque el calor llegara hasta su espalda y le calentara con tanta fuerza, e incluso los sonidos de los árboles sucumbiendo bajo las llamas que atrás se habían quedado. Estas y otras cosas estaban en su mente, y la llenaban de ira y de tristeza al recordarlas, al escucharlas en su cabeza una y otra y otra y otra vez, sin cesar; como si le reclamaran haberlos dejado atrás. Pero es que ahora estaba en una proeza mayor. ¡Salvaría el bosque! ¡Haría lo que le fue mandado!

En estas y otras locuras se enfrascaba su mente, que olvidó por completo al pequeño que le acompañaba; un fiel amigo hasta ahora. ¡Pero es que debían comprenderlo! ¡Vulte sólo hacía lo mejor para el bosque entero! ¡Para la vida misma!
Corrió con toda la fuerza que le era capaz, e incluso más ahora, lleno de adrenalina, de honor y de valor; de ganas de defender La-Planta-Dadora-De-Vida. Salvar, si era propio, la vida misma.

Entre más corría, más confianza tenía en sí mismo. Más pensaba que lo iba a lograr, y cuando al fin vio… Lo que había de ver, redujo el paso y contempló muertes y belleza. O bellas muertes o muerte fina. Que al caso era lo mismo. Avanzó más despacio, viendo que nada amenazaba a la planta; y que en realidad, había un manojo de ellas. De distintos tipos y de tamaños dispares.

Alargó la mano, y abrió los labios. Más los cerró al momento, sintiendo un picor en los ojos, y un cansancio extremo que le hizo tirarse de rodillas y empezar a respirar hondo. Viendo que las plantas se trastornaban en enormes gigantes, de cuarenta brazos cada uno y de mil colmillos cuando menos. Y que el cielo que hasta hace poco lo iluminaba todo, pasaba a ser una constelada noche verde fosforescente. Clara, obvio, pero extravagante.
Miró su mano frente a sus ojos, y en lugar de mano se encontró con un pequeño perro; que ladraba sin cesar y que trataba de morderse a sí mismo.

Sonrió ante el perro, y lo alejó de si mientras algo más entraba en escena:
Una lagartija de nueve patas y doce colas, que entre aleteos (pues tenía alas como mariposas) empezaba a flotar enfrente de sí, señalándole con cuatro de sus pequeñas patitas verdes, uno de los gigantes que se burlaban de él desde su posición.
¿Había que golpearlos? ¡Pero eran enormes!

Vulte compuso una cara de miedo y se encogió sobre sí mismo, abrazándo al pequeño perrito para protegerlo.

En realidad pues, se quedó hecho una gran bola, como niño asustado que está pronto a llorar.
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Sep 12, 2010 6:38 pm

Un hombre grande y fuerte, de cabello oscuro como las sombras, de mirada siniestra, gruesa, curtida por los años de servicio en la guerra conducía al grupo de lord oscuros al interior del bosque.
El ingreso resultó mucho más fácil de lo que imaginaban ya que cada uno de los obstáculos a los cuales hacían frente terminaron consumidos por las llamas de ese extraño fuego azul. En total eran doce, habían perdido una gran cantidad de soldados pero aquello no importaba, estaban cerca, muy cerca del objetivo.

Mientras tanto en el claro la lady oscura paseaba la vista por todos lados sin expresar nada, su hermano muerto junto con la criatura de varias colas yacían en el suelo siendo, lentamente, envueltos por pequeñas y delgadas raíces. Las flores se mecían tranquilamente mientras entonaban una melodía.

Rosas, vanidosas son las rosas
suerte que no están invitadas
solo hay flores
comunes,
simples
y que hablan
ríen, lloran y juegan
ríen cuando el rocío les hace cosquillas
lloran cuando un caracol se traga un pétalo
juegan cuando ustedes llegan
luego se quedan por siempre
desorientados
pero felices
como el alado amigo
¡Déjalo quedarse! que la muerte no es ningún castigo
será como nosotros...
eternos cantantes
además que...
nos falta una rosa


Entonces Vulte, hecho un ovillo sería lentamente envuelto por débiles raíces de un claro color verde. De pronto sucedería que un intenso olor a humo los haría toser y las flores gritarían entre ellas como pequeños niños asustados, una flecha se impactaría en la pierna izquierda del enorme gigante alado junto con otra en dirección a Blaudy que por suerte podría evitar no sin esfuerzo debido a su reducido tamaño, no obstante el humo se hacía mas intenso y los lord oscuros ya encontraron a sus presas y compañeros.

-Shaiya… ¿qué te han hecho?-Preguntó el general tomando en brazos a la mujer de mirada perdida y palmeando su mejilla consecutivas veces, miró luego al icario y a la pequeña criatura feérica.

-¡Rompan filas!, ustedes-Señaló a unos cinco-Acaban con el gigante y mosco ese, y ustedes siete vayan tras el oráculo, ¡no hay tiempo que perder!-

La llamas consumieron las flores encantadas y un vaho de varios colores se escapó de ellas, y estas se aproximaban al tulipán. Y para aumentar los problemas los cinco soldados, dos de ellos armados con un arco y los otro de espada se aproximaban al grupo.
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Sep 26, 2010 7:13 pm

El silfo agarró de la oreja a Vulte, con las dos manos, y trató de zarandearle con todas sus fuerzas. Cuando el gigantón se hizo un ovillo, sollozando, Blaudy comprendió la gravedad de la situación. Desenfundó su estoque, y buscó el tulipán con su mirada. Entonces las flores comenzaron a cantar. El silfo no se percató de que se le abría la boca, ensimismado mientras oía sus suaves voces enlazándose una con otra.
Tal era la belleza de aquel canto que Blaudy se quedó ensimismado unos minutos, mirando hacia ninguna parte mientras se balanceaba casi sin darse cuenta al son del canto.

¿Verdad que es bonito Vulte? ¿Vulte...? ¡Oh no!

Dos cosas pasaron entonces. La primera fué que el silfo fué consciente de que el humo comenzaba a llenar el ambiente. Blaudy se elevó, tosiendo, en busca de donde venía. La segunda fué que dos flechas surcaron el aire. Una de ellas impactó en la pierna de Vulte, que apenas se movió. La segunda iba al silfo, que grito y adoptó una postura fetal, descendiendo varios palmos en el aire al detener su vuelo, consiguiendo así de forma involutaria que el proyectil pasase inofensivamente por encima de el.

¿Vulte te hicieron daño? ¿Pero por que no te mueves? ¡Ah si, el tulipán!

El silfo fué a por el tulipán, pero se dió cuenta que ya no tenía el estoque. ¿Donde estaba? Se le tendría que haber caido al esquivar la flecha. Le buscó rápidamente, pero no le vió entre la hierba. Tendría que apañárselas con su guante metálico, de modo que se dirigió raudo hacia el tulipán, para llevársele a Vulte.
Llegó hasta el, y le agarró con la mano derecha a la vez que alzaba la mano izquierda, cubierta de placas metálicas, y cerró los ojos, como si no quisiese ver lo que iba a hacer.

Lo siento señora flor, pero es por el bien de mi amigo...

Cortó la flor de un tajo limpio, y la tomó con ambas manos, volando de nuevo con Vulte. El silfo no se había percatado de que tenían visita, de modo que redobló esfuerzos, y a pesar de que la flor frenaba bastante su avance, consiguió llegar hasta el grandón antes que los soldados, y con unos metros de ventaja.

Venga Vul no me hagas esto ahora... ¡Come!

Se escurrió como pudo entre el cuerpo del icario, y le golpeó en los labios con la flor, con la esperanza de que masticase y se la tragase
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Vulte

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Vie Oct 01, 2010 9:43 pm

-¡¡Rgrrr!! –Rugió por un segundo, lleno de dolor al sentir su pierna cortada, y por sentir el proyectil aún dentro, hirviendo, llenando su pierna de sangre y de dolor. En ese mismo dolor, por acto involuntario, se desdobló con fuerza escapando de las raíces que lentamente trataban de amarrarlo al suelo. Se puso en pie, y miró a los lord oscuros como demonios con alas y cien ojos, llenos de patitas pequeñas… Y cerró los ojos para tirarse de rodillas, en parte por el dolor, y en parte por el miedo que le provocaba esa visión.

Todo el mundo parecía loco; todos, absolutamente todos. Había pasado de estar en un bosque tranquilo, que tenía que salvar, a estar en un infierno lleno de sin saberes y apariciones demoniacas. Quería cubrirse los oídos con las manos para así evitar el mundo real e irreal, y sumirse en sí mismo, pero una voz conocida lo hizo detenerse; giró a mirar con rapidez… Y vio un gran dragón volando hacia él. Cerró los ojos e iba a tirarse hacia el suelo de nuevo, pero… Se detuvo, al escuchar de nuevo la voz. No era de un dragón, nop, era de el Mosquito, su compañero y amigo, que le llevaba algo y empezó a frotárselo contra los labios.

Vulte sonrió… Y mordió lo que en sus labios estaba. Era un sabor dulzón, pero que se evaporaba dentro de la boca en segundos, algo tan efímero como las estrellas. Y lo mordisqueó y mordisqueó… Hasta que el dragón se convirtió en Mosquito ¡y le sonrió ampliamente!...Pero giró nuevamente, recordando el dolor y el sufrimiento… Y miró que eran hombres que querían golpearlo… Y tomó el espadón con las dos manos, “desenfundandolo” (pues estaba amarrado) de su espalda y posándolo al frente, fiero y retador. Sentía el dolor, sí, pero había vuelto a recordar la misión que se le había encomendado: Salvar todo. Y con eso, también recordó otra cosa: Gerde les había dicho que de alguna forma les ayudaría, y esperaba que fuese la forma que fuese, la hiciera ahora. Los salvara y ayudara en este mismo momento.

Sin pensar mucho, más por instinto que por pensamiento, caminó hacia atrás blandiendo la espada para mantener a los que venían por él; sin girar a ver a Mosquito, le habló con firmeza:

-¿Querer tu grande ser Mosquito tu? –y sin volver a decir más, dio un nuevo sablazo para mantenerlos a raya, volviendo a caminar hacia atrás. Tenía que esquivar a los de las flechas, o bien tirar a los de espadas. Si se hacía grande, podría golpearlos con más fuerza y facilidad, pero también los de las flechas lo golpearían con facilidad… Pero confiaba en su suerte, y en la palabra de Gerde…
-¡Ger…de! –gritó, mientras esta vez echaba a correr hacia delante, con fuerza y firmeza, seguro de sí mismo, justo hacia uno de los hombres que venían hacia ellos. Antes de llegar frente de él, mucho antes, dio un salto y en el aire, extendió las alas para alzarse un poco más; solo las agitó una vez, pues más lo agotarían demasiado, y dejándose caer con los pies bien firme, intentó apuntar justo encima del hombre, para caer con su Pisón
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Oct 13, 2010 5:05 am

El portentoso icario aumentó de tamaño considerablemente y empleó su peso como arma para derrumbar al grupo de soldados que avanzaban enarbolando sus espadas. Logró derribar a dos y dejarlos fuera de combate temporalmente, no obstante las flechas cayeron como lluvia en su dirección dejándolo paralizado y aprovechándose de aquella situación el general utilizó su habilidad de cuchilla mental contra el silfo la cual impactó de lleno en su pequeño cuerpo dejándolo inmóvil, pero con vida.

Los otros aprovechando las seis flechas dispuestas en las piernas y brazos del icario comenzaron a amarrarlo mientras que otro sujetaba del ala al silfo y lo balanceara como si fuera una cosa sin importancia.

Pero mientras tanto, en otro sitio no muy lejano...

-¿Y? ¿Qué harán ahora?-Inquirió el hada verde soportando los deseos de sonreír ampliamente y luego terminar en carcajadas, las pocas driadas que quedaban con vida, jóvenes en mayoría, la miraban con un odio incendiado en sus ojos, mas algunas no tenían tiempo para odiar, la destrucción ocasionada por el fuego mortal acabó con sus seres más queridos, árboles en los que habían nacido y se habían criado, hermanas, hijas… ya nada quedaba.

Desde hace varios años que Gerde había querido expandir sus fronteras más allá del Jardín de las Delicias pero sus intentos se veían impedidos por la gran driada Lumhn la cual se negaba a aceptar una alianza con ella. Lumhn desconfiaba de los propósitos del hada y como su palabra era la ley entre sus hermanas Gerde tuvo que aceptar sus términos de no propasar el bosque más allá del territorio de las driadas, se guardó el rencor en lo más hondo de su oscurecida alma y aguardó al momento apropiado, el propicio instante en que a Lumhn no le quedara otra opción que aceptar. No voy a negar que consecutivas veces pensó en atacar a Lumhn y tomar aquella zona a la fuerza, pero supuso que esa acción para nada diplomática con sus hermanos del bosque le dejaría un mal prestigio tanto a ella como a su Organización, incitando a la incertidumbre entre los suyos, así que se armó de paciencia y espero, espero… hasta que ocurrió que sus propios enemigos atacaron de improviso a las driadas dejándolas solas, desprotegidas y con miedo.

-Les prometo protección, lo cual Lumhn les prometió pero nunca les entregó- Alzó la mano indicando su amplio territorio con una sonrisa de orgullo y satisfacción- mi bosque es el único que resultó ileso, lo mismo pasará con el de ustedes, solo tienen que aceptar mis términos, los únicos ganadores serán ustedes, bien lo saben…-

Las driadas más jóvenes que no habían prestado demasiada atención al discurso de Lumhn donde les aconsejaba no aceptar ningún compromiso con Gerde accedieron de inmediato con tal de recuperar lo perdido mientras que las mayores se negaron rotundamente por respeto a su fallecida líder, era una situación complicada donde la decisión podría tardar horas, y en caso de demorar demasiado los únicos afectados resultarían ser Vulte y Blaudy.


La situación del pequeño y el gigante era crítica, estaban ambos profundamente heridos, sin movimiento alguno y muy agotados, ¿Los ayudaría Gerde como les había prometido? ... quizá, aunque por el momento ninguna ayuda llegaba, y pronto el grupo de lord oscuros alcanzarían el oráculo y quien sabe que clase de cosas harían con el moribundo silfo y el aguijoneado icario.

Gerde en tanto estaba impaciente, las driadas se demoraban mucho en decidir algo que era más que evidente en las circunstancias en que se encontraban.
-¿Y bien?-Añadió perdiendo la paciencia.
Una de las driadas, la más joven le informó que aceptaban siempre y cuando restaurara lo perdido, el hada sin evitar sonreír ampliamente aceptó el trato...
Depositó las últimas semillas que le quedaban y todo a su alrededor cobró vida... una marea verde barrió los árboles oscurecidos por las cenizas y los hizo recobrar el resplandor de antaño, pero... ¿llegarían a tiempo para salvar a Vulte y Blaudy?

... Sí. Una profunda energía envolvió a Vulte y Blaudy que si bien no curó al primero de sus heridas le inundó de tanta resistencia y poder que era inmune al dolor, Blaudy se despejó de la neblina oscura en que estaba envuelto y su magia alcanzó niveles inimaginables, y todo, absolutamente todo crecía alrededor de ellos y de sus enemigos de una forma asombrosa, y asimismo varias criaturas de seis colas como Shiarkan surgieron de la espesura y se lanzaron contra los lord.

Había llegado la batalla final. La batalla a la victoria.

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Sáb Oct 23, 2010 12:15 am

Vulte rugió. Como si fuera un león, y bufó como si fuera un bullrock. Estaba lleno de fuerza, de ira y de vida ¡De tanta ira contra los que querían destruir el bosque! Y supo, en ese instante, que todo se debía a Gerde; que ella estaba provocando esto, que por ella estaba pasando por este instante: Era a razón de ella que Vulte se encontrara con tanta vitalidad. Con tanta fuerza… ¡Gerde sí los apoyaría!

Sonrió mientras se erguía de pie, tronando cada hueso en su cuerpo y rompiendo las sogas con la fuerza que tenía corriéndole por la sangre. Se aferró al espadón con todas las fuerzas que tenía, y corrió hacia los hombres con espada, primero, contra el que agarraba a Mosquito como si fuera una simple cosa: Él había sido de sus primeros amigos, y aunque no hablasen mucho entre ellos, Vulte creía que Mosquito pensaba lo mismo.

Le asestó un golpe fuertísimo con la hoja plana del arma sobre la cabeza; poco le importaba si los otros hombres corrían contra él o si este mismo le atacaría: No sentía nada, el dolor que pudo sentir por todas las flechas que habían sido enterradas en su cuerpo (y que aún estaban ahí) ahora eran nada. Como cuando haces un rasguño en la pintura de un coche caro: al principio te duele más que haber perdido a un hijo, pero luego te acostumbras a él y le restas importancia.

Luego de dar el golpe y creer que Blaudy sería soltado, el gigante se dio cuenta que no sólo esa fuerza se encontraba en él: El bosque entero. Todo, todo estaba cobrando vida y creciendo: ¡Todo tenia vida! Vulte sonrió contentísimo de que el bosque siguiera vivo, de que las plantas se alzaran más fuertes que los hombres que la querían violar. Se quedó quieto por un segundo, solo admirando aquello… Era… una imagen increíble para él: Enormes ramas, árboles creciendo demasiado rápido, hojas tan verdes y grandes que eran increíbles. En fin… Justo lo que él deseaba. Y desde entonces adoró el poder de Gerde.

Pero regresó a su mente; a su realidad: Estaba en una pelea, y debía de seguir en ella. Miró a Blaudy y le instó a gritos:
-Tú proteger correr Dador de Vida. Vulte cuidar pelear aquí Vulte poder ¡Correr ya!

Volvió a rugir, encorvándose un poco para dar un aspecto más fiero, como había visto que algunos felinos grandes hacían. Y entonces corrió contra los demás hombres que se encontraban ahí; si moría al final por tantos golpes, poco le importaba. Tenía que defender ahí, sería un muro de contención… Y esperaba que Blaudy pudiera con ello. Le confiaba su sueño más preciado.
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Blaudy

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Oct 24, 2010 12:35 pm

Vulte mordió el tulipán, haciendo al silfo retirar la mano para evitar que sus dedos fuesen tras la flor, y luego le vió comer, sonriendo al ver que su compañero reaccionaba. Se abrazó a el, y alguna lágrima afloró a su rostro, liberando la tensión acumulada.
En medio de su alegría, Blaudy olvidaba que el pelotón de lords oscuros seguían ahi. Pero su enorme compañero si, que desenfundó su espadón y se lanzó literalmente sobre sus enemigos.

¡Asi se hace grandullón!

Pero lejos de un final feliz, una lluvia de flechas cayó sobre Vulte. Escapándosele un gemido, Blaudy quiso ir a ayudarle, pero entonces el general enemigo hizo un movimiento extraño, y sin poder reaccionar, el silfo sintió una oleada de energía que impactaba justo en su pecho.
La potencia del hechizo propulsó al silfo varios metros hacia atrás, y su pequeño cuerpecillo quedó tendido sobre la hierba. Sintió el suelo retumbar con cada paso de alguien que se acercaba hacia el, y unos dedos crueles se cerraron sobre sus alas, alzándole sin consideración y agitándole en el aire.

Sueltame... me haces daño...

Demasiado débil para moverse, luchar, e incluso gritar, el silfo solo pudo apretar los párpados con fuerza para contener las lágrimas de dolor, y esperar a que Vulte le rescatase. Pero su compañero estaba ensartado en flechas... Iban a morir...
Entonces una oleada de energía, esta vez nada dañina comenzó a invadir su cuerpo. El silfo abrió los ojos, y un rugido que hizo tambalearse a quien le tenía agarrado le permitió soltarse de su mano, y pudo ver que Vulte le había ayudado. Parecía estar bien, pero las flechas seguían clavadas en su cuerpo. De todas formas no había tiempo para considerar eso. Blaudy sentía su corazón latir con fuerza, como si aparte de sangre tambien hiciese bombear magia por sus venas, y se elevó en el aire, cogiendo su flauta y haciendo caso omiso de la orden de Vulte de que fuese a por ayuda, gritó para que todos le oyesen.

Vamos a enseñarles de que están hechos los seres del bosque

Se llevó la flauta a los labios, y comenzó a tocar el Requiem del norte, fijándose en el general de los enemigos. Con tanta magia imbuyéndole, el silfo no imaginaba lo que podría pasar.
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Oct 28, 2010 7:14 pm

Como si una nota musical acompañara sus movimientos el silfo y el icario inundados de la magia vital de la naturaleza combatieron contra sus oponentes de forma memorable. Vulte cual muralla impactó con su fuerza a los lord oscuros que cayeron como naipes contra el suelo mientras que Blaudy empleando su habilidad de requiem del norte logró que los enemigos se encogieran de frío hasta el punto de no moverse más.

Todo parecía estar en calma ahora, ambos habían logrado destruir a sus oponentes pero cuando la energía del bosque se calmó toda la fuerza excesiva que habían ganado se desvaneció y ambos cayeron desmayados sobre la hierba, pero antes de caer en la inconcencia la voz de Gerde les felicitaría:

"Gracias a ustedes el Oráculo de Arthymia está a salvo..."

Ambos despertarían en el interior de la casa-árbol entre petalos gigantes de flor, Gerde luego los conduciría hacia una sala vacía excepto por una enorme flor que profería luz propia: era nada menos que el oráculo de Arthymia.

Después Gerde les explicó que era la líder de una Organización conocida como Physis que se encargaba de preservar a la naturaleza y recuperar su ambiente natural extraído de forma brutal por los humanos, pero, principalmente por los lord oscuros que vacíos de magia no valoran toda está belleza que los Dioses le regalaron a las criaturas para subsistir, razón por la cual las hadas y los silfos sufren el peligro de quedarse sin hogar y terminar siendo vendidos como marionetas. Les explico que sus enemigos no solo eran los lord oscuros si no también los vampiros, razas carentes completamente de magia ya que su estado de no muerto se los impide, explicó que al acabar con su existencia solo se les hace un favor, ya que su condición de no muerto es inhumana y anti natural.

-Y me gustaría...-Agregó pausadamente-Que se unan a esta causa, que sean miembros Physis, ¿y? ¿qué me dicen? ¿Desean tanto como yo proteger a la naturaleza?

Luego apoyó una mano sobre el oráculo de Arthymia y curvó una sonrisa de satisfacción.
-Gracias a ustedes está a salvo, los necesito aquí conmigo ya que no es lo único que corre peligro en este mundo caótico de cemento, les prometo que cuando todo esto termine lo verde cubrirá por completo a Utopia!!-


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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Nov 21, 2010 4:13 am

Blaudy siguió tocando, mientras sentía un perverso placer al ver como los enemigos que Vulte iba derribando se iban cubriendo de una fina capa de escarcha a la vez que, tiritando, se entregaban al frío abrazo de la muerte.
Cuando el último de ellos hubo sido reducido a un pequeño montículo cubierto de escarcha, Blaudy dejó de tocar, y alzó el puño con aire triunfal, a la vez que gritaba, loco de alegría

¡Lo conseguimos grandullón!

Entonces la magía que imbuía su cuerpo comenzó a salir de el con suavidad. Blaudy dejó caer la flauta, y notó que los ojos se le iban cerrando. Planeó una suave espiral hacia el suelo, y se acostó sobre la hierba, mientras a su lado pudo ver que el icario hacía lo mismo.
Quiso decir su nombre, darle la enhorabuena, pero el cansancio podía con el, cerrando sus párpados lentamente. Antes de quedarse dormido le pareció escuchar la voz de Gerde, que le felicitaba, y una sonrisa de orgullo se dibujó en la cara del silfo...

[...]

Despertó envuelto calidamente en los pétalos de una flor. Parpadeó, algo aturdido, y lo primero que hizo fué acariciar su lecho, sorprendiéndose de su suavidad. ¿Donde estaba?
Miró a los lados, y se encontró en la casa de Gerde. Frente a el estaba el hada, sonriéndole. Les pidió a Vulte y a el que le siguieran, y les llevó a la flor que habían estado defendiendo a muerte. A Blaudy le pareció la flor mas bonita del mundo, como si hubieses juntado las flores mas hermosas, y su belleza se hubiese multiplicado en vez de sumarse.

De cerca es todavía mas bonita...

Gerde les habló entonces, narró que era la protectora de los bosques, y que estaba tratando de expandirlos a los cuatro puntos cardinales del planeta.
El corazoncito del silfo se prendió en llamas con las palabras de Gerde, y alzó los brazos antes de adoptar una postura firme. Cuando habló, la solemnidad y el orgullo empapaban su voz.

Mi espada está a tu servicio.

Luego miró a Vulte, y señaló a Gerde con una inclinación de cabeza

¿Tu que dices, Vul? ¿Te apuntas también?

Luego se posó en el suelo, cerca del oráculo, sintiendo la tenue vibración mágica que emitía la flor. Los pelos de la nuca se le erizaron levemente, y miró a Gerde con expectación.

¿Cuando empezamos?
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Vie Nov 26, 2010 5:46 pm

¡La alegría era incomparable! Habían logrado salvar la flor Que Da Vida, a pesar de todo, y eso le hacía sentirse de lo mejor. Mejor aún que cuando estaba como poseso golpeando a diestra y siniestra; era… Simplemente magnifico y gratificante lo que acababa de hacer. No había salvado una vida, había salvado millones de ellas: Y entre todas, había salvado también la de la naturaleza. Y aún más: Había hecho un amigo. El primero en su vida.

-¡Juntos ambos!
Dijo como respuesta a las palabras del silfo; poco a poco las empezaba a entender y trataba de responder con más coherencia. Luego profirió un enorme rugido de victoria mientras iba cayendo al suelo de espaldas; enormemente agotado y sin poder sostener su cuerpo por más tiempo.

Sonrió con las palabras de Gerde, que parecían venir de ningún lugar, mientras se acomodaba en el suelo. Necesitaba un descanso justo ahora y las palabras de Ella le servían a la perfección como canción de cuna. Era lo mejor que había podido escuchar en mucho tiempo.

Despertó con una sensación diferente en la espalda: No estaba en el áspero pasto que tanto le gustaba: Se encontraba ahora en una enorme flor acolchada que, de milagro, podía sostener su peso. Abrió los ojos despacio, aún como entresueño y miró todo el aposento hasta dar con Gerde, quien los llevó a otro lugar: Ahí estaba La Flor Que Da Vida.

¡Vulte se alegró aún más! Sonreía de oreja a oreja, casi mostrando los dientes ante tal belleza: Era radiante; era… el corazón del mundo, y latía con un compas demasiado bello como para creérselo. Miró a Gerde aún con esa sonrisa y luego a Blaudy.
-¡Lograr nosotros ambos pudimos haber!

Luego se quedó atento a las palabras de la dama, y asintió quitando ya la sonrisa; parecía algo demasiado serio esto.
-Vulte querer vida progeter cuidar yo –Luego se giró hacia el silfo- ¿Bla…u…dy… amigo? –y le extendió la mano.
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Gerde

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Vie Nov 26, 2010 11:33 pm

-¿Qué cuando vamos a comenzar?-Repitió Gerde con voz y temple sosegado. Ambos se habían reincorporado ya y se mostraron dispuestos en participar en esta causa, ni siquiera formularon demasiadas preguntas, lo cual a Gerde le pareció mejor, era más conveniente ir resolviéndolas durante el tiempo que lleven trabajando para ella.

- Lo antes posible... -Agregó entornando los ojos mientras extendía su brazo derecho con la misma delicadeza en que se abre el pétalo de una flor, entonces, una chispa plateada comenzó a bordear sus dedos y un largo cuerno de unicornio apareció entre sus manos, avanzó lentamente hacia Vulte y lo posó sobre su hombro.

-Has de pactar conmigo el juramente de eterna servidumbre, yo te daré protección y me preocuparé de que tus deseos se vean cumplidos, pero a cambio debes rendirme obediencia y ser fiel a la causa de proteger a la naturaleza. Te proclamo entonces, Vulte, brazo de dragón y te doy entrega del símbolo de tu fortaleza-

El cuerno comenzó a exhalar un brillo blanquecino mucho más intenso y recorrió lentamente el cuello del icario, Gerde hacía aquel procedimiento con los ojos cerrados, concentrada. Finalmente un collar talismán con una perla roja colgaba de su cuello.


Luego Gerde extendió su pequeña mano para que el silfo se posara sobre ella y comenzó, lentamente a recorrer su cuerpecito con el cuerno de manera circular entonces el segundo talismán haría acto de presencia sobre su cuello.

-Confiarás en mi ciegamente y mis ordenes sabrás obedecer con prudencia, a cambio te protegeré y me encargaré de que todo cuanto deses se haga realidad, pero a cambio debes acompañarme en este proceso de purificación del mundo, te proclamo Blaudy, alas de diamante y te doy entrega del símbolo de la magia-

Y fue así como ambos cumplieron el pacto que los convertiría en miembros Physis oficiales. Gerde les dejó presentarse y les entregó el tiempo necesario para que se conociera mientras que continuó narrando sus planes de un mundo utópico donde lo verde gobernaría a la humanidad tal y como fue en el principio de los tiempos.

Sin embargo Gerde no estaba del todo satisfecha, había logrado posesionarse de una amplia parte de Promenthas y tener a una familia de driadas a su merced como asimismo obtener el oráculo de Arthymia antes de que volviera a estar en manos de Aile... su mayor rival, sí, ella era quien tenía inconforme a Gerde mientras continuase existiendo su maldición seguiría impidiéndole tomar Utopía por completo, necesitaba destruirla. Una sonrisa aviesa recorrió sus labios en un lapsus demasiado breve como para ser notado por sus dos nuevos integrantes. Ahora con ellos seguramente su segundo paso resultaría efectivo...


The End.

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Vulte y Blaudy, sus obsequios :3

Nota: No tienen propiedades mágicas, solo poseen un valor simbólico.

Lágrimas del Koi y La llama de dragón

Spoiler:
 


Llama de dragón: (para Vulte)

Spoiler:
 

Representa la fuerza y la valentía.


Lágrimas del Koi (Blaudy)

Spoiler:
 

Representa la magia y la valentía.
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   

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El Oráculo de Arthymia (Privada)
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