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 Santa Inquisición: Selección Natural

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Leviatan

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MensajeTema: Santa Inquisición: Selección Natural   Sáb Mayo 01, 2010 8:06 pm

Al sur de las grandes estepas, a aproximadamente una hora de la costa existe un pequeño pueblo de no más de veinte mil habitantes. Sus casas, pequeñas la mayoría se erigen construidas a base de adobe y roca. Sus calles son, relativamente limpias. La calle principal es aquella que tiene todos los locales de servicio, herrería, algunas posadas, inclusive florerías, el pueblo daba la sensación de que tenía lo justo como para ser considero un buen y tranquilo pueblo.


Aledaña a la calle principal, sale un callejón, el cual parece ser lo único que contrasta con la belleza básica y humilde del resto del pueblo, el callejón tiene un aspecto lóbrego, pues entre los edificios que lo forman han tendido lonas de piel, la luz del sol llega tímida, apenas en un saludo efímero. Situada, ilógicamente, en medio del callejón existe una posada, no es la más popular pues el índice de altercados ahí es sumamente alto, aproximadamente tres muertos por semana, no podían pasar dos días seguidos en paz, siempre alguna riña era registrada.

Dentró, en una silla, en el rincón, esta un Lord Oscuro, esperando. El dependiente del lugar lo mirá de vez en vez con recelo en su mirada, inseguridad. Lo había aceptado hace apenas unos días y ahora parecía comenzar a arrepentirse. Leviatan tan solo sonreía desde el final del local. Sabía que poco podía hacer ya, sabía que si el dueño de la posada lo delataba sería juzgado a su lado, ya no podía hacer mucho más.

Continuaba esperando, los días anteriores habían resultado un tanto frustrantes, sin embargo el conservaba la calma, el dinero que ofrecía era considerable, debería de llegar algún guerrero capaz y con las cualidades indicadas para la tarea, era cuestión de esperar.

Tomaba a sorbos su bebida mientras aguardaba el arribo de nuevos prospectos, el rumor se había corrido por Khardam y Aloria. Era un buen asesor mediático, sabía que difícilmente no hubiera cantina o posad que no hubiera mencionado la misteriosa búsqueda de mercenarios que ofrecía tan cuantiosa cantidad. Deseó por un segundo poder haber anunciado en Dreimos, sin embargo sabía que corría el riesgo de que la orden se enterara. Su paso por la Rosa llevaba buen ritmo, justo había conseguido el favor de uno de los señores mas importantes de la misma y el que fraguara una misión de este calibre y con aquellas intenciones no sería muy bien recibido entre sus superiores.

Levantó su mano con la intención de llamar al malhumorado dependiente, deseaba desayunar, presentía que aquel, sería un buen día.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Dom Mayo 02, 2010 7:25 am

Y ahí volvía a estar de nuevo en Algaria, luego de autoexiliarse en montclaire donde conocia a su dorada compañera, nuevamente yo, el lord plateado pisaba el suelo algariano…

Luego de meses en alta mar y largas semanas de camino llegue con mi compañera de aventuras a mi tierra natal los Páramos de algaria, seguían siendo como los recordaba, tierras carcomidas por el tiempo, por el viento, y por la rutina

Los cultivos de olivo, cebada y otros cereales nos habian dado la bienvenida , junto con el mosaico de aldeas independientes dispersadas que solían dar cobijo para a exiliados, fugitivos perseguidos y a los hijos pródigos como yo

Llegamos a un poblado al azar, ella fue a la carnicería a vender el venado que habíamos cazado mientras que yo llevaba las cosas a la primera posada que encontraría, me habían recomendado ,a lo posada que estaba camino al Vαℓℓє ∂є Pяσмєηтнαa, por sus excelente estofado de codorniz pero lo cierto es que era una mañana larga y lo que querían era descansar y desayunar ya, y estaba seguro que ella también…

La posada estaba vacia, a esas horas de la mañana los viajeros ya habian salido junto antes de entrar a las posada, vi un papiro pegado cerca de unos bebederos comunales para jamelgos

Se buscan guerrilleros, o colaboración. Se paga bien. Informes en la posada Lunazur


Arranque el papiro del poste antes de entrar a la posada, nos vendría muy bien algo de dinero

La puerta crujió de forma tan espantosa, que el posadero se me quedo mirando fijamente

-¡Buenos días!-.Dije en un tono levemente amigable..

Avance hacía la barra, y espere a que me atendiera el posadero

Luzbel: Me vendría bien, unas trazas de pan de centeno en salsa dulce y unos escamoles fritos con epazote y nopal …que sean que dos ordenes, espero a alguien… por cierto… ¿Quién me puede dar informes acerca de este pergamino?
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Dom Mayo 02, 2010 8:48 pm

Caminaba por las calles de ese pintoresco pueblo, en pos de una plaza mayor o bien la avenida principal donde poder encontrar la zona del mercado. Como era de esperar, muchas de las gentes autóctonas me miraban pasar con extrañeza, algo que hacía tiempo ya que había aprendido a evitar, sabía que mi aspecto no era precisamente civilizado, mucho menos que cargara con un ciervo a mis espaldas tan tranquilamente como una transeúnte más.

Había quedado en reunirme con Luzbel en cuanto me fuera posible, mientras yo vendía la pieza él iría a buscar el lugar... puede sonar extraño que no me acompañase, dejarme cargar sola con esto puede verse como un mal gesto pero ah, si la gente comprendiera... que llevo ya demasiado tiempo haciéndolo como para que alguien se entrometa, aunque bien sea por ayudar.

Solía trabajar en el negocio de la carne, que a pesar de ser de lo más común y necesario, la gente lo aborrecía más que la profesión de mercenario, ¿qué cosas, no? Ver peor matar animales que matar personas a cambio de dinero... Entretenida en estos pensamientos, llegué a la carnicería y me recibieron con una mirada impactada, pero no por menos amable, veían en mi aspecto salvaje una fácil comerciante.

Cuando salí del local, estaba guardando un abundante saco de monedas que doblaba el precio inicial que me habían ofrecido. Con mis nuevos ingresos a buen recaudo bajo mis ropas, caminé en busca de la posada donde habíamos concertado la cita. El pueblo no era excesivamente grande, tenía la decoración y relamismo justos y necesarios, y eso hacía que no fuera tan complicado perderse.

Llegué tras un paseo hasta la puerta de la taberna-posada, y me quedé mirándola mientras me planteaba exactamente el porqué de ese lugar como punto de encuentro. Me encogí de hombros y entré, después de todo pocos lugares podía yo haber escogido si tenía que valerme por mis gustos urbanísticos.

Me recibió un ambiente lúgubre, sombrío y algo desamparado al contrario de lo que esperaba ver. Bien decían que las tabernas eran lugares de alegría, donde si había penas, estaban ahogadas bajo litros y litros de alcohol... Allí no había nada de eso, tan solo Luzbel animaba el decadente aspecto de la nave con su plateado resplandor.

Mientras me acercaba me percaté de una sombra en un rincón, al ver que se trataba de un hombre, detuve mi avance y le devolví la mirada tratando de adivinar si estaba mirándome a mí o al vacío... Parecía fuerte, serio y bastante sobrio, mejor era no importunarle con miradas indiscretas nada más llegar. Me acerqué a la barra donde el plateado estaba mostrando un papel. Tal como llegué me senté a su lado y observé el pergamino mirando de reojo al hombre de la esquina.

- ¿Qué es ésto...?- murmuré con discreción
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Orpheon

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Lun Mayo 03, 2010 5:12 pm

Tras varios días viajando, por fin había llegado. Frente a el se encontraba su parada. Orpheon echó un ojo crítico a las casitas que se apelotonaban en la llanura, como si temiesen ser barridas por el viento. No era nada comparado a su gloriosa tierra de origen, pero bueno, no estaba ahí para hacer turismo, había ido a trabajar.
Había visto el cartel hace una semana en una taberna. Cierto es que el paladín no era una persona materialista, pero para vivir se requería dinero, y para las ideas que tenía en mente Orpheon, mucho mas dinero todavía.

Reanudó la marcha, dirigiéndose al pueblo, sintiendo la armadura tintinear a cada paso. Tardó otros veinte minutos aproximadamente en plantar la suela acorazada de su pie en la calle principal. Con el aire de un vaquero del oeste, miró a uno y otro lado, examinando cada rincón. La calle era un hervidero de gente yendo y viniendo con mercancías, donde se cerraban tratos, se contaban monedas, y se estrechaban manos.
Orpheon echó a andar por la calle, con gesto resignado. El paladín trató de ignorar a la muchedumbre, que se apartaban, intimidados por su enorme armadura. Tardó varios minutos en encontrar la calleja que se abría casi con timidez entre las casas. Intuyó que ahí estaría el local donde el patrón explicaría la misión.

La puerta chirrió sobre sus goznes cuando entró. A los parroquianos que había por el lugar solo les faltó gritar cuando la poca luz solar que llegaba a través de los toldos inundó el local. Con gesto cansado, el paladín se quitó su casco, y se dirigió a la barra, donde se sentó en un taburete.

Saludos buen hombre, sírvame una jarra del mejor hidromiel especiado que tengas... por favor

Apoyó el casco en la barra mientras el tabernero se apresuraba a servirle su pedido. Echó un vistazo por el resto de la taberna, examinando a la clientela. Quitando los lúgubres borrachos que murmuraban con la vista hundida en el fondo de sus jarras, solo había tres individuos que llamaron su atención. Una pareja examinaba un pergamino tendido sobre la barra, y un hombre sentado en un rincón, como esperando algo. Se volvió hacia el tabernero, que le estaba sirviendo lo que había pedido.

¡Oiga! ¿Es aqui donde va a haber una... reunión?

Suspiró al ver que este se dirigía a la pareja, que le estaba preguntando algo sobre saber nosequé. Se encogió se hombros y se echó un buen trago de hidromiel a la boca
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Dom Mayo 09, 2010 5:17 am

Apenas su desayuno se colocó frente a el, cerró sus ojos, reflexionando un poco antes de tomar los cubiertos y proceder a ingerir sus alimentos. La comida distaba mucho de ser un manjar, sin embargo era lo mas que podía esperar de aquel lugar, era una de las cosas que tenía que soportar a cambio de un lugar confiable donde fraguar sus planes. Trataba de adivinar los componentes de su comida cuando algo llamó su atención.

Un hombre irrumpió en la taberna, su semblante era el propio de un viajero, sus botas cubiertas de tierra y lodo, su cabello alborotado, portando una armadura que no terminaba de cubrir su cuerpo, su rostro reflejaba seguridad, un has de luz en sus ojos simulaba la mirada de una pantera. Inmediatamente Leviatan dedujo sus intenciones. Se limitó a observar detenidamente sus movimientos, al parecer había amanecido con buena estrella. Su boca se distorsionó en algo similar a una media sonrisa cuando diose cuenta que el tabernero fruncía el entrecejo y lo observaba, seguramente había preguntado por la misión, era la misma cara que ponía ese hombre cada que un aventurero tenía intenciones de postularse en la cruzada.

El tabernero no dijo nada, dió media vuelta y entro a la cocina dejando a Luzbel con el pergamino extendido, aquel hombre lo había puesto de mal humor. Quince minutos después regresó con dos platillos, había pan de centeno, sin embargo el epazote no era algo que se conociera en aquellos lugares, empero eso poco importó, el tabernero formó una imagen en su mente y eso fue lo que trajo, era algo parecido a una pechuga de pollo recubierto con un caldo oscuro, por otro lado, si contaban con trozos de nopal, sin embargo al no tener mucha demanda era difícil de recordar el día en que llegara a la alacena de la taberna. El dependiente observó los dos platos mientras observaba la sonrisa burlona de Leviatan, este último se reía por dentro, pues ya había experimentado aquella sensación de aventura que suponía el querer comer algo preparado por ese señor, llamó su atención el segundo platillo, esperaban a alguien mas.

Su comida habiase enfriado ya, no es que lo lamentara mucho, era mas interesante observar lo que acontecía, acababa de llegar la dueña del segundo platillo, lo supuso apenas hiso rechinar la puerta de entrada, compartía el mismo porte que el hombre anterior, su cabello dorado estaba recubierto por una liera capa de polvo, normal al atravezar las grandes praderas, era una mujer no muy alta, portaba una armadura ligera, mostrando su abdomen firme, trabajado, sus piernas blancas y gruesas mostraban un gran trabajo fisico. Observó fugazmente la gran espada que portaba una fracción de segundo antes de cruzar su mirada con aquellos ojos cafés.

El contacto visual se perdió casi inmediatamente, parecían hablar, la mujer observaba algo sobre la mesa, era el pergamino, sin embargo desde la posición de Leviatan no era posible visualizarlo. Un minuto, tal vez dos después llegó un tercer personaje. Leviatan no pudo evitar arquear una ceja al verle, una gran y pesada armadura lo protegía, era similar a un blindaje de cuerpo completo. Leviatan no pudó evocar la imagen de un gran ariete, al compararlos visualizó una escena un tanto bizarra, aquel nuevo hombre chocando de frente a una gran puerta. La imagen lo hizo sonreir.

Al quitarse el casco mostró un rostro no tan intimidante como su armadura, se dirigió al tabernero, y este lo ignoró, pues por fin había decidido mostrarse interesado en el papiro, suspiró, no había mucho que hacer, estaba entre la espada y la pared. Con un claro gesto de desaprobación en su rostro señaló a Leviatan.

- Ese es el hombre al que buscan, sin embargo, si saben lo que les conviene darán media vuelta y regresarán sobre sus pasos, lo que ocurra a partir de aquí a ninguno de los que estamos en esta taberna nos beneficiara en nada.-

Golpeando con fuerza la barra con un pedazo de jerga simulando un movimiento de limpieza, bufó y se metió de nueva a la cocina.

Leviatan los observaba fijamente.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Lun Mayo 10, 2010 9:35 pm

Enarque una ceja en cuanto el pelmazo tabernero sol ose giro dejan dome con la palabra en la boca.. ya no me acordaba la insufrible mdeia majadera y seca que la gente de estas tierras… me trajo algo parecido a l oque pedi, supongo que debi de haber preguntado de que disponía, supongo que me estaba acostumbrados a los lugares con mas afluencias de tipos de comida, no obstante no hay mal pan con mucha hambre …
Tampoco hubo un trago de cortesía para abrir el hambre ni nada o la clásica pregunta que de donde venimos y hacia donde vamos, no me acordaba que aquí la dieta era un poco mas monótona y cortante..

En eso llego mi bella rubia, su piel de osos pardo ya se habia impregnado con el polvo blanco navajo que esa piel suele atrapar… se sentó y me pregunto por el papel yo se lo enseñe extendiéndoselo mientras jugueteaba con su cabello, mis dedos albinos buscaron el trigo de su piel solo de verla, cada vez que la tocaba habai una especie de sinestesia como si el oro y la plata fuesen secundarios y completados entre si..

Luzbel: Es una posible oferta de trabajo mi vida, o al menos eso parece no he podido sacarle una palabra a este monigote que tenemos por tabernero

Sabia que ella estaba hambrienta de aventura y de ganar dinero como yo, no era la mujer que quería hijos sabanas bonitas y cobijas Khardianas de trescientos hilos era una guerrera con sangre de amazona en las venas y nuestros viajes últimamente habían sido novedosos pero nos faltaba algo de acción

En eso entro una sujeto bastante blindado, que incomodo vestir asi y con este calor, n ome explicaba porque en una aldea tan regular como esta un sujeto portara uan armadura de pinchos, lo cual me recordaba que yo portaba la mia, y el calor conforme avanzaba el dia comenzaba a atizar, el sujeto tambien lanzo la pregunta, y lo ignoro temporalmente ¿cual era el problema de ese sujeto?

Por fin llego nuestro pazguato hospedero con nuestros platos..., advirtiéndonos que no deberíamos de ir... le di las gracias medianamente y seguimos comientos, me puse a conversar y a intercambiar notas, no le preguntariamos, después de todo, el sujeto ya habia demostrado ser de pocas palabras y era molesto tener que ir de tras de le como diva sacándole la sopa, necesitábamos el dinero, habíamos perdido suficiente en la aventura anterior y la caza de animales nos daba para vivir pero no era precisamente rentable asi que
lo que nos cayera era bueno, bastante vergonzoso ya era que ella tuviera que pagar por los dos, me daba cierta rabia

Desayunamos con toda la calma y parsimonia del mundo... incluso platicando de otras cosas, una que otra broma molestándonos un poco, y finalmente pagamos, mas bien pago ella... muy a mi disgusto, la tome de la mano y fuimos hacia el sujeto que estaba


Luzbel : Provecho, disculpe la impertinencia nos dijeron que usted podria proporcionarnos informes sobre este papiro.
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Lun Mayo 10, 2010 11:19 pm

Así como el don de la palabra me había sido negado por la gracia de los dioses, la observación era una virtud que me parecía cien veces mas útil. Mientras Luzbel me daba una fogosa bienvenida que no desagradecí en ningún momento, miré el pergamino que me mostraba dándome una vaga descripción de lo que era...

Se trataba de un anuncio clandestino. La tinta estaba algo esparcida, por lo que supuse que llevaba ya tiempo en las calles, quizás alguna lluvia o algo similar había hecho que las letras quedasen levemente difusas. Aunque su caligrafía era impecable, me percaté de que en toda la superficie del papiro no había ni un solo sello o renombre aristocrático que nos condujera a una misión oficial, alguien necesitaba ayuda y había sabido buscarla donde más manos están dispuestas a ofrecerse; las tabernas.

Al terminar de leer, regresé la mirada al tabernero que traía consigo unos platillos de comida. Conocía alguno de los condimentos puesto que ya me había acostumbrado a la limitada dieta de mi compañero, era como suele decirse un hombre de gustos claros. Pero esta vez faltaban en sus manjares alguna que otra pieza fundamental, y había en uno de ellos algo extraño parecido a un pollo demasiado frito... miré los alimentos y después al tabernero alzando una ceja. La gente de ciudad acostumbraba a ser muy desconsiderada con los forasteros, mucho más si estos tenían pinta de trotamundos.

Antes de que pudiese hablar con el que parecía tan descortés, la puerta se abrió e hizo que ambos mirásemos en su dirección. Acababa de entrar un soldado... o eso creía. Portaba una grandiosa armadura que seguramente le impidiese hasta el libre movimiento, pero si la llevaba por aparentar, desde luego había de reconocer que cumplía muy bien su función. El caballero se acercó a la barra de la taberna en busca del mismo objetivo que yo; explicaciones. Me recosté sutilmente contra mi argento en actitud desconfiada mientras miraba de reojo al recién llegado. Su actitud amistosa y animada no hizo mas que agravar mi cautela.... Demasiados años entre animales que se muestran dóciles para atrapar mejor a sus presas... en el mundo natural, así como entre humanos, lo mejor era asegurarse las espaldas contra toda probabilidad, estuviese o no fundamentada. Y qué mejor resguardo que mi leal compañero de aventura, también él parecía extrañado por la llegada imprevista.

El tabernero pareció cansarse de nosotros, ante la pregunta del armado nos señaló a aquel hombre a quien había observado al entrar. Se trataba de un varón fuerte, de aspecto serio vestido de batalla... aunque de un modo mucho más casual que nuestro metalizado acompañante. Su rostro mostraba serenidad y respeto, creí ver en él cierto interés por nosotros, aunque en seguida me di la vuelta evitando las miradas indeseadas, si era verdad que ese hombre requería de nuestro servicio, se impacientaría al ver que no íbamos de inmediato a su encuentro, eso demostraría que de verdad cumpliría su promesa de pago. Después de todo, aunque el dinero no llamaba a mis entrañas como a las alimañas de ciudad, era algo sin lo cual difícilmente podríamos vivir Luzbel y yo, no siempre podíamos alimentarnos de carne, así como nuestro camino no solo se guiaba por bosques o praderas.


Después de haber terminado nuestro poco agraciado desayuno, él decidió que era ya hora de entrevistarnos con el solicitante. Me agarró la mano firme y seguro haciendo que le siguiese hasta presentarnos frente a la mesa de dicho hombre. Reposaba con medio plato a terminar, no me pasó por alto el hecho de que cuando llegamos, los cubiertos ya estaban sobre la mesa, apostaría a que hacía un rato ya que no los usaba. Dejé que fuese Luzbel quien hablara en primer lugar, mientras observaba, siempre con distante indiferencia, los rasgos de aquel hombre que pudiesen indicarme algo más de él...
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Orpheon

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Miér Mayo 12, 2010 1:32 am

Orpheon apuró su jarra. Realmente estaba bueno, hacía tiempo que no probaba un hidromiel como aquel. Tenía el punto exacto entre dulzor y...
Bueno, no es tiempo de describir la bebida, nuestra historia se centra en el hombre.

Sin saber muy bien que hacer, Orpheon paseó de nuevo la vista por la taberna. Ningun cambio aparente, aunque el hombre del fondo de la taberna parecía estudiarlos con interés. El paladín arqueó una ceja, sosteniéndole la mirada. El hombre parecía divertido por algo, pero no pudo decir el que.

Sintiéndose estúpido e ignorado, buscó al tabernero con la mirada, ya algo impaciente. Escuchó que decía algo a la pareja de que el de la esquina era su hombre. Con eso le bastaba. Se bebió lo que quedaba de la jarra de un trago, sintiéndo como le abrasaba la garganta, y se rebuscó por la armadura, de cuyo cinturón pendía un saquillo de dinero. Dejó dos monedas en la barra, y, cogiendo su casco se dirigió hasta el hombre apostado en la esquina, al que ya se habían acercado los otros dos.

Cogió una silla y se sentó, arrimándose a la mesa con gesto cansado. Dejó el casco entre sus dos piernas, y miró al hombre de antes, dirigiendo una fugaz mirada a los otros dos. No sabía muy bien como presentarse. Nunca se le había dado bien pensar, y el calor ambiental no ayudaba nada.

Saludos... los dioses os guarden en el día de hoy... ¿Sois vos quien busca aventureros para una tarea?
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Miér Mayo 12, 2010 5:58 am

Leviatan miraba intrigado a un nivel muy profundo a los visitantes, la rubia no solo asemejaba ser pareja de aventura del joven de cabellos color plata, si no que aparentaban tener una relación mucho mas allá de la simple compañía. El peligris acariciaba sus cabellos y la miraba con un dejo de ternura que hacia bastante tiempo no veía, parecía pensar en tantas cosas a la vez con tan solo observarla. Leviatan analizó esta situación, podría ser un gran problema o una ventaja enorme, era un albúr que suponía tendría que jugarse.

Ella no mostraba el mismo interés el, su hermetismo era digno de admirarse, parecía una guerrera curtida, tenía mil teorías ronando su cabeza, entre ellas una vida dura que la obligó a no mostrar del todo su sentir, o por otro lado tal vez no sintiera lo mismo. Era un ejercicio que le agradaba al lord, analizar las sitauciones, diseñar escenarios, vidas, imaginar tramas e historias a partir de un simple gesto, de una mirada.

El desayuno transcurrió sin problema, aún después de que el tabernero había claramente señalado a Leviatan los aventureros se tomaron su tiempo, aún aquel hombre ataviado en la pesada armadura, era un personaje singular, su presencia fisica era considerable pero fuera de eso parecía ser alguien amable, o por lo menos menos agresivo de lo que su primera impresión indicaba. Era una tercia singular, sonrió, no era el tipo de personas que le interesara en demasía la aventura, prefería el resultado, pero todos los años atrapados en aquel mundo irregular empezaba a añadir tesituras a su forma de ser.

Esperó paciente, hubo un momento en que se pregunto si realmente venían por la oferta, o simplemente era una casualidad, bien podría ser cualquier cosa el pergamino que la pareja portaba, y no necesariemente el tabernero se había referido a el como el indicado, tal vez simplemente fué un espasmo fácilmente confundible con un señalamiento. En todo esto cavilaba cuando por fin hicieron su movimiento, la pareja se levantó, la mujer pagó, y el hombre la tomó por la mano dirigiendola, era una imagen interesante pues hasta aquel momento Leviatan pensaba que sería ella quien marcaría la pauta, empero el fuerte agarre y la desición del hombre de plateos cabellos le demostró que no era de esa manera.

Luzbel : Provecho, disculpe la impertinencia nos dijeron que usted podria proporcionarnos informes sobre este papiro.

Leviatan observó el papiro, era viejo, la tinta corrida, de las regiones de Arendia probablemente, la verdad es que había encargado esa tarea a varios escribas, era poco menos que imposible descifrar la procedencia del papiro.

- Efectivamente, ese papiro fué escrito y publicado con mis recursos...-

Dijo de forma seria, se enderezó, su tono de voz era parsimonioso, siempre había gosado de una presencia imponente, la gente solía ponerle total atención cuando comenzaba a hablar, era algo que unca le había desagradado. Sin embargo cesó su explicación cuando observó que justamente atras de ellos llegaba el hombre blindado. Tomando una silla de una mesa contigua dejó caer su peso en ella, por un momento Leviatan pensó que se rompería en pedazos, la madera tan solo chilló, estaba soportando fácilmente 150 kgs. Esas sillas parecían ser lo único bueno de aquella posada.

-Asi es amigo... Soy yo quien busca mercenarios, la paga es cuantiosa para quien se arriesge, sin embargo el peligro es grande, necesito verdaderos amantes al dinero, o a la aventura, cualquiera de las dos son útiles. Antes que cualquier otra cosa me interesa saber sus nombres y algo de su historia, como mera formalidad. Mi nombre es Leviatan.-

Debía saber un poco mas de ellos, le gustaría poder probar su valía, sin embargo el tiempo era poco, necesitaba asegurarse de alguna manera que no lo traicionaran y dieran media vuelta antes de concluir la misión.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Jue Mayo 13, 2010 6:17 pm

Curiosa la forma en la que vio el pergamino… Al principio pemnse que el n otenia nada que ver..

Pero luego incorporándose afirmo que asi era, me resultaba extraña ver como el tipo llamaba la atención al hablar al grado de que no me habia percatado del hobmre blindado tambien se habia acoplado

-Asi es amigo... Soy yo quien busca mercenarios, la paga es cuantiosa para quien se arriesge, sin embargo el peligro es grande, necesito verdaderos amantes al dinero, o a la aventura, cualquiera de las dos son útiles. Antes que cualquier otra cosa me interesa saber sus nombres y algo de su historia, como mera formalidad. Mi nombre es Leviatan.-

A jora y a mi nos gusta mucho la aventura, dije volteandola a ver levemente para cerciorarme de su expresión, respecto al la plata ya sabe l oque se dice un buen siervo pero un mal amo.

Arrime un poar de sillas, una para Jora a la cual le hice la señal para que se sentara… y cuando lo hizo, me jale otra silla, el tabernero me mirofrunciendo el seño al ver que trataba con un poco de rudeza el mobiliario, le devolvi la mirada retándolo, ya me estaba cayendo demasiado mal lo quisquilloso que era ese sujeto, si se atrevia a decirme algo, lo estrellaria cotnra la barra. Me Voltee y seguí hablando mientras me sentaba yo tambien

No obstante es un lenguaje que todos entendemos… asi que por eso no se preocupes, mi nombre es Luzbel y mi espada estará a su servicio si la paga es buena aunque quisiera saber de que peligro estamos hablando…
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Jue Mayo 13, 2010 8:41 pm

Estreché la mano de Luzbel y entorné los ojos. Aquel hombre tenía un halo extraño, no creía que fuese humano pero tampoco tenía la capacidad de adivinar de qué tipo de ser se podría tratar... He de reconocer que su mirada intimidaba, eran ojos fieros y a la vez apaciguados, y eso podía resultar aún más peligroso que de haber tenido un recibimiento violento.

Su cabello era de un rubio más apagado que el mío, y sus ojos aunque azules tenían una tonalidad que nunca había visto antes. Incluso su aspecto me inquietaba, no había nada común en él. Nos miraba detenidamente tal vez también él nos estuviera analizando como yo hacía, pero sus formas eran mucho más discretas, sutiles... Sabía de gentes, a diferencia de mí él sí sabía como comportarse frente a desconocidos.

En silencio observé su plato casi intacto, la comida estaba algo alborotada, desmenuzada por el tenedor, ni una mancha o rastro de alimento perturbaba el terso rostro de nuestro empleador así que supuse que su ambición observadora le impedía probar bocado teniendo frente a él seres tan dispares como nosotros. Era consciente de que Luzbel y yo formábamos una pareja muy peculiar, cada quien enfundado en un solo color tan antagónico el uno del otro, con aspectos tan diferentes... Pero de todos los presentes nosotros dos éramos los menos extravagantes, ni punto de comparación con aquel soldado de hierro que se movía como un armatoste de entrenamiento militar. Ahora se había sentado y pude mirarle el rostro cuando se deshizo de su yelmo.

Ahora comprendía que lo que había tomado por su capa era en realidad su cabello, gris como el de mi compañero pero sin ese brillo argento en él. Pálido hasta la enfermedad y de ojos profundos, aunque menos inquietante que el llamado Leviatán, procuré andarme con ojo y no darle la espalda a ninguno de los dos, ya que sólo Luzbel me inspiraba allí confianza.

Era hora de presentarse... Como siempre mi plateado hizo los honores y me ahorró el tener que concentrarme para mantener los modales. Mi respuesta habría sido tan simple como mi nombre, y estaba del todo segura que habría perdido todo el interés que nuestro contratante estaba poniendo en nosotros. Dejé que fuese el guerrero quien diese a conocer nuestros nombres y situación, y al ver que me ofrecía una silla, me la quedé mirando con expresión reacia. Después alcé la vista hacia su rostro, vi cómo se detenía en un punto fijo mas allá de mi espalda, cuando me giré, mi campo de visión tan solo abarcó al tabernero, y sonreí interiormente comprendiendo...

Finalmente nos sentamos. Lejos de parecer una dama refinada de alta sociedad, me acomodé con las piernas entreabiertas y me eché hacia delante para apoyar los codos sobre la madera de la mesa, a la espera de que la situación se terminase de explicar por sí sola. Leviatán dijo poco y mucho en unas cuantas palabras, dejó entrever que no disponíamos de demasiado tiempo, y a pesar de ello dejó que nos presentásemos con total libertad de expresión... era inteligente, cuanto más datos supiese acerca de nuestra forma de proceder, más sencillo le resultaría reclutarnos para su trabajo.

Escuché la última frase de mi guerrero. Exponía nuestra opinión sobre el dinero, y le miré inexpresiva aunque mi mirada suavizaba la seriedad. Él entendería.. sabía que ante otras personas, mi rostro se transformaba en una escultura helénica, una máscara de pan de oro que hacía imposible conocer mis pensamientos a simple vista. Su comentario me hizo pensar que el hombre de extraños ojos azules nos reduciría la paga al no considerar el dinero como algo importante. A pesar de que a veces resultaba demasiado obsesiva, nunca estaba de más pensar todo aquello que Luzbel pasaba por alto, era tan despistado algunas veces que su bien educada lengua gustaba de hablar de más.

Miré fijamente a Leviatán y después a su plato para regresar, una vez más, mis ojos contra los suyos.
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Lun Mayo 17, 2010 5:47 pm

Jora, era el nombre de la mujer, o eso había afirmado el aventurero de cabellos color plata justo antes de girar su mirada un segundo hacia ella, como buscando aprobación, o alguna otra señal. Acto seguido explico su posición frente al dinero, un singular hecho que hablara por ambos, Leviatán se preguntó si ella era muda, aunque inmediatamente recordó verla mover sus labios al charlar con el en la barra. A la distancia las apariencias parecían indicar que ella era quien comandaba las acciones, tal vez por su porte mas agresivo, o su mirada inquisidora. Leviatán sonrió, al parecer no eran tan aficionados al oro como el esperaría, pero estaba seguro que funcionarían para la misión.

Al acercar dos sillas de forma brusca el tabernero lo observó con un gesto malhumorado, era evidente que no deseaba tenerles ahí. El hombre le indicó a la dama donde sentarse, ella obedeció no sin antes dirigirle una mirada peculiar, rozando el desafió, era curioso, Leviatan se moría de ganas por saber mas de ellos, pues podría apostar que de quererlo ella podría tomar las riendas de la situación, tenía precencia, sus músculos estaban definidos, tenía fuerza, y aquel fuego en sus ojos le indicaban que tenía carácter, no pudo evitar preguntarse si así era la relación habitual entre ellos o había llegado un punto en el que comenzaban a caer en el desasociego.

Luzbel le dedicó una mirada agresiva al tabernero, Jora lo notó, Leviatan también, al parecer ambos tenían su carácter, la pareja lo intrigaba cada vez mas, parecían complementarse de alguna manera, si el manejo de las armas era tan interesante como su manejo social, entonces la misión tendría grandes posibilidades de éxito. Al estar sentados los tres dierónle la espalda al tabernero, el cual se debatió consigo mismo durante no mas de treinta segundos, Leviatan suponía su dilema, podría apostar la mitad de cuanto había ahorrado a que estaba en lo correcto.

Así pues mientras Luzbel terminaba de presentarse y explicar que el dinero no le llamaba mucho la atención a pesar de que le era de utilidad, el tabernero habíase despojado de su delantal y entró al cuarto de la cocina, se alcanzó a entrever que charlaba con un jovén, posiblemente uno de sus ayudantes, este tomó el delantal y lo sustituyó en la barra. Al parecer había encontrado valor de entre sus grasientas entrañas. Por otro lado Jora volvió a dedicarle una mirada cautelosa a su compañero, algo no le había agradado, posiblemente ella tuviera otro concepto sobre el dinero.

Leviatan enfocó pues toda su atención en sus posibles asalariados. Jora lo miraba con una serenidad pasmosa, pero a la vez sus retinas brillaban en una llama que Leviatan conocía bien. El hombre blindado se mantuvo en silencio, taciturno, parecía tener una conversación consigo mismo. Leviatan lo habría despachado si no fuese por que le llamaba la atención que un hombre tan grande y blindado este sentado ahí, debía ser fuerte, en aquellos tiempos no podías andar por la vida con tanto metal encima sin arriesgarte a que algun grupo de ladrones te quisieran asesinar y tomar la armadura como souvenir.

Leviatan hubiera deseado que mostraran mas interes al dinero, pues así sabria que con dinero aseguraría su lealtad.

- La paga sera buena, es un hecho, tan solo habra que llegar al final exitoso de nuestra empresa. Los peligros, bueno, serán variados, si todo sale bien los enfrentamientos serán pocos y fáciles, sin embargo cabe la posibilidad de que nos veamos superados en número, existe el riesgo de que seamos capturados encerrados y torturados, o que simplemente caigamos en batalla, no creo que sean peligros desconocidos para ustedes, de hecho espero que no, sin embargo es bueno indicar que estarán latentes la mayor parte del viaje.-

Calló, haciendo una pausa para beber el último sorbo de vino, o imitación de vino que aún había en su copa, los miró detenidamente, principalmente a aquella mujer que no había dejado de mirarlo a los ojos desde que había llegado, tan solo desviaba su atención de vez en vez su compañero. Así pues de entre sus ropas sacó tres bolsas, las colocó sobre la mesa, dejando escuchar el característico sonido del metal ahogado por el cuero que lo cubría.

-Yo esperaba por lo menos a cinco guerreros, empero creo que la misión saldrá bien solo con nosotros cuatro, por lo que de ser así obtendran mas dinero del previsto. Este es un adelanto, dentro encontrarán dinero suficiente para vivir cómodamente dos meses, espero con esto dejar en claro que la paga se dará cuantiosa y puntual.-

Levantó la mano para llamar la atención del joven que suplía al gordo tabernero.

-En media hora los veré en la salida norte de la ciudad, desde ya comenzaremos el viaje, yo he de adelantarme pues aún tengo que finiquitar algunos asuntos.-

Al llegar el jovén Leviatan le ordenó que le proporcionara una jarra de la mejor hidromiel que tuviera, el joven partió presuroso, sus ojos reflejaban una confusión evidente.

-Por favor, brinden por nuestra relación de negocios en mi ausencia, necesitaremos buena salud en el viaje.-

Dicho esto hubo de levantarse de la mesa.

-Disculpen, os ruego mis modales, pero he de partir, espero verlos en apenas treinta minutos, saludos.-

Se despidió, tenía que salir, se dirigió a la barra, sin embargo no a pagar, si no que cruzo al otro lado y entró a la cocina, dentro observó al joven, le pagó contres monedas de oro todos los servicios recibidos y se despidió, sin embargo no salió por la puerta trasera que daba a un patio sin salida, si no que utilizó una puerta secreta, creada para huir en las noches en que las copas se trepaban de mala forma a los clientes armados. Era una salida que Leviatan había descubierto por causalidad en alguna de las noches anteriores sabía que daba a algún lugar fuera de la taberna.

Dentro de ella, con una jarra entera de hidro miel yacían los tres guerreros que se embarcarían en aquel viaje de rumbo incierto. Posiblemente debatirían acerca de los acontecimientos y tomarían la desición final, mientras Leviatan se alejaba esperaba que aprovecharan el tiempo y se presentaran entre ellos.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Mar Mayo 18, 2010 7:49 am

El tabernero al parcer habia rehuido a mi reto, me alegraba, no buscaba provocarlo como tal, pero si que se le bajaran los humos, cosa que evidentemente funciono, ya que se retiro y pudo a uno de sus mozos para sustituirle, sonrei satisfecho… no molestaria mas…

Mi compañera por su parte… Decia mucho con su actitud y a la vez no decia nada como solia acotusmbrar, sabia que no le gustaba tomar la palabra y contrariamente a mi, no era muy verbal. La palabra es plata y el silencio es oro supongo que esa frase nos definia un poco

Por fin nuestro contratador hablo y no hablo, dejo en claro que la paga seria buena, los peligros variados y diversos y que estariamos en desventaja la mas de las veces,m pese a que el tipo tenia cierto magnetismo, no estaba del todo convencido hasta que dejo caer en la mesa un lenguaje que todos entendiamos

Monedas acuñandas en plata y hierro constantes y sonantes, el inconfundible olor rancio del metal, parecido al de la sangre vieja deleito mis sentidos. Era gusto lo que queria escuchar luego dej oen claro, que si cumpliamos con el cometido no sedaria por mal servido, no me gustaba trabajr a ciegas para alguien que no conocia, pero aquellas bolsas eran.. muy convincentes… Tome la mia por su puesto y le pase a Jora la suya esperando que el blindado sujeto hiciera lo propio

Nos dijo que nos veria en la salida norte del pueblo mientras nso servian una tabla de aguamiel y se despedia paresuradamente ,mientras yo segui husmeando y mordisqueando las monedas para comprobar su dureza y textura, era mucho dinero. Oh bien esta noche estrena libertad un preso…

Se fue pero no por la salida principal sino por la cocina… suponia que se regresaria pero eso no ocurrio



Vaya sujeto., algo peculiar ¿no les parece? Dejarnos tres bolsas de metalico a tres desconocidos invitarnso una jarra y luego irse y esperar quen os reunamso con el para una misión peligrosa… No es algo que se vea todos los dias ¿cierto?
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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Mar Mayo 18, 2010 9:08 am

No se me pasó por alto que tampoco el acorazado hablaba, y por ello Leviatan prestaba mas atención a Luzbel que al resto del grupo, ¿lo estudiaba? Aparté la mirada para reprimir una media sonrisa, valiente cazador... Aquel hombre que tan sustanciosa paga prometía lo hacía sobre algo seguro. No estaba contratando a cualquier desconocido, primero nos examinaba con aquellos imperantes ojos que aún no me revelaban su verdadera naturaleza.

Se produjo un silencio solo roto por el murmullo de la taberna, las conversaciones ajenas hacían que nuestra pequeña reunión se tornase tensa y cortante, nada mas lejos de la realidad pues allí parecía que todos teníamos algo en lo que pensar. El caballero armado permaneció casi tan mudo como yo, y pude observarle sin tapujos pensando bien en qué condiciones se encontraría para ir así de protegido, ¿temible inseguridad? ¿ego desmedido? Crucé los brazos bajo el pecho y regresé la vista al de la misión, había algo en él que hacía estar pendiente de sus palabras y gestos...

-La paga sera buena, es un hecho, tan solo habra que llegar al final exitoso de nuestra empresa. Los peligros, bueno, serán variados, si todo sale bien los enfrentamientos serán pocos y fáciles, sin embargo cabe la posibilidad de que nos veamos superados en número, existe el riesgo de que seamos capturados encerrados y torturados, o que simplemente caigamos en batalla, no creo que sean peligros desconocidos para ustedes, de hecho espero que no, sin embargo es bueno indicar que estarán latentes la mayor parte del viaje.-

Suspiré tan lentamente que apenas se notó cuando mis pulmones se hincharon. Bien, era hora de poner las cartas sobre la mesa al parecer, y no lo hizo con ningún rodeo, captura encierros torturas... todo aquello me daba igual, ¿qué era una aventura sin un poco de riesgo? Sin embargo me preocupaba el hecho de que Luzbel también se viese envuelto en ello. Le miré de reojo con una mueca poco convencida, aunque a él se le veía bastante entusiasmado, sabía que era capaz muy capaz de salir airoso de los conflictos, y aun así...

Un tintineo me hizo mirar hacia la mesa. Sobre ella había deslizado tres sacos de monedas que ahora tenían nuestro nombre, y no se tardó en explicar algo que acarició mis oídos con sugerencia, cualquiera que dijese que me movía por el dinero se equivocaría de pies a cabeza, sin embargo era algo que a todo humano gustaba, no podía reprimir mi naturaleza ambiciosa y este desde luego era un importante incentivo. Recogí mi parte de las manos de mi plateado y la guardé en mi cinto, bajo la piel de oso que cubría uno de mis muslos. Nunca estaba de más darle cierta seguridad.

Leviatan se levantó y nos indicó qué hacer, mientras pedía tres jarras de hidromiel que mi paladar aclamó con presteza, estaba sedienta, aunque era una sed que el licor no podía apaciguar, necesitaba acción, como se había podido suponer, las palabras y conversaciones no eran lo mío, Luzbel lo sabía bien y por ello permitía que respondiese por mí a todo. Empero cuando el hombre de chispeantes ojos azules desapareció, me quedé mirando la cocina a la espera de que saliese... Tras escuchar a mi compañero y comprobar que no había rastro de nuestro contratador, sacudí la cabeza y presté atención a lo que decía.

Le sonreí y me recosté contra él buscando el contacto que le había negado en presencia del otro. Mientras lo hice noté que que se llevaba una moneda a la boca y se la saqué de ahí de inmediato sosteniendo su mano suave pero firmemente, la acaricié con la mía esperando que no repitiese aquel gesto. Si bien el dinero era la fuente de la vida en Utopía, era algo tan poco higiénico como una rata de catacumba, tan manoseado y sucio que ya ni se veía su color real en la mayoría de ocasiones.

-Se le ve inteligente, si nos ha tomado esa confianza es porque sabe que aceptaremos, y lo haremos...- murmuré sacando a la luz mis cavilaciones y decisión.

Llegaron las tres jarras y agarré rápidamente la que se colocó frente a mí. Bebí con avidez algunos tragos seguidos, realmente estaba sedienta, no había parado a descansar después de la caza y mi cuerpo desfallecería si no tomaba algo. Suspiré tras colocar de nuevo la bebida sobre la mesa y me relamí volviendo a apoyar la cabeza en Luzbel, así podía mirar con más detenimiento al hombre de gruesa armadura que se sentaba junto a nosotros.

- ¿Cuál es tu nombre?- pregunté con un tono muy distinto al que había usado para tratar al plateado. Esta vez era seco, algo imperante, sin entonación alguna, tal vez debiera haber dejado que fuese mi compañero quien entablara relaciones...
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Jue Mayo 20, 2010 7:40 pm

La conversación continuó sin mayor problema, el sujeto que hasta el momento no se había presentado continuaba en un estado de ensimismamiento total, parecía luchar contra aquellos demonios que le perseguían, después de unos minutos levantose sin mediar palabra alguna, como llegó se retiro, dejando la bolsa de dinero sobre la mesa.

Mientras tanto afuera Leviatan caminaba despacio por las calles de aquel pequeño y olvidado pueblo, a lo lejos alcanzó a observar una mancha de gente, algunos llevaban armas, sin embargo la mayoría eran personas que se unieron a la procesión por simple morbo, les causaba una curiosidad casi lastimera, producto de su cotidianidad el ver algo nuevo. Frente a ellos Leviatan creyó observar un regordete y engrasado hombre, sonrió no habían pasado mas de diez minutos y el los había citado en treinta, dio media vuelta y continuó su camino hacia el sur, justo en la entrada del pueblo se detuvo, ahí yacía su caballo, lo acaricio y otorgó unas palmadas en su lomo.

-Creo que por fin los encontramos...-

Por mientras, afuera de la taberna, bloqueando el callejón sobre el cual se localizaba la puerta principal una muchedumbre de unas veinte personas yacían expectante. Dentro el movimiento se oía como un susurro, como si tan solo pasaran de largo un grupo de personas animadas por una buena platica o un buen vino.

Todos los clientes de la taberna dierónse cuenta de aquel singular sonido, sin embargo nadie prestó una atención relevante, por su parte el joven al cual le habían encomendado el negocio hubo de quitarse el mandil, entrar a la cocina y cerrar la puerta. Casi a la vez que la puerta de la cocina se cerraba la de la taberna se abría, y de ella salió el tan conocido y antipático dueño del lugar. Su pecho parecía inflado, había obtenido el perdón que había ido a buscar. Esperó hasta que el guerrero de plateados cabellos volteara hacia el, le dirigió una mirada desafiante, un segundo después apuntó. Cinco soldados aparecieron, todos ataviados en armaduras ligeras de acero, uno de ellos, el mas grande portaba una alabarda, los otros cuatro espadas cortas. Sobre el peto de su armadura, lejos de
aparecer el símbolo d la corte real de algaria o alguno de sus feudos yacía una cruz, del madero horizontal colgaba una estola, símbolo de penitencia.

- En nombre de la santa inquisición quedan arrestados por atentar en contra de los principios que rigen este país, región y ministerio quedando así catalogados bajo el cargo de conspiración y terrorismo.-

Dijo con voz áspera el soldado de la alabarda.

- Os ruego que se sometan al castigo correspondiente, expíen sus pecados y limpien su alma.-

Su voz caría de entonación o emoción alguna, quien pusiera un poco de atención dierase cuenta que parecía hastiado. De atrás de ellos una calva cabeza asomaba, era el tabernero que trataba de ver la expresión en sus rostros, sin embargo su cara dibujó una mueca cuando vio que faltaban dos de las personas que había dejado sentadas en esa mesa, se preocupó, temía que de un momento a otro aparecieran por sorpresa... comenzó a caminar hacia atrás inconscientemente.

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Off: Orpheon ha sido retirado de la partida
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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Lun Mayo 24, 2010 10:24 pm

Jora se veía poco convencida, pero yo tenia la sensación de que no seria ninguna misión sustancialmente peligrosa, no me había esperado ese gesto suyo de quitarle la moneda de la boca, esperaba muchas cosas de ella pero esa no, el que lo haya hecho me decía una cosa... no la conocía también como yo creía...

Le sonreí por su gesto pues sabia cual era su intención apreté su mano con fuerza

Al final también estuvo de acuerdo en seguirlo y le pregunto al metálico hombre pro su nombre quien seguía en una especie como de nirvana, callado y sin saber que decir mientras Jora recargaba su cabeza en mi hombro, el verse tan callado me desconcertó... mire de reojo a Jora y luego se levanto y se fue

Luzbel: Y ya jamás volverá...

Dije con tono burlón riéndome un poco mientras me adjudicaba su bolsas de dinero debajo del a gabardina

Luzbel: Bien creo que el ya tomo su decisión.. ¿Sabes? Creo que mejor deberíamos irnos..
Tenemos mucho dinero y sin hacer nada... ¿que tal si tomamos un barco hacia Khardarm? nunca he estado en Syael y...

En eso me percato que el maldito tabernero otra vez me mira desafiante, volteo a verlo encolerizado .. y me apunto hacia la puerta para enseñarme al quinteto de soldados que había llegado y que de inmediato nos abordaron

- En nombre de la santa inquisición quedan arrestados por atentar en contra de los principios que rigen este país, región y ministerio quedando así catalogados bajo el cargo de conspiración y terrorismo.-

Desde luego era una confusión.. ¿o al vez no? A lo mejor el tip oque nos habai contratado, de todos modos, cualquier ser humano con autoridad se vuelve invariablemente intransigente..y en el caso de los inquisidores era peor asi quel o mejro era huir o m,orir peleando antes que caer en sus garras

Tenian armaduras asi que ninguna de mis espadas era buena para la ocasión dado que eran muchos... Asi que opte por usar mi Quimerismo combinando con el alucinogeno de peyote que portaba en mi cinturón saque el frasquito

Luzbel: Esta bien, no se preocupe , en realidad nosotros...

Mientras disimuladamente le quite el saca corcho y esparcí el polvo de peyote y amapola en el aire a modo de que los polvos aerosoles penetraran en su fosas nasales, poniendome enfrente de Jora para que a ella no le cayeran

Luzbel: Serpientes blancas-serpientes-blancas-serpientes-blancas...
serpientesblancasserpientesblancasserpientesblancasserpientesblancas... serpientesblancasserpientesblancas...

Me concentre con toda mi fuerza, ya que en eso se me iba la vida y al de mi amada, con toda mi fuerza de Lord oscuro pensé en serpientes blancas dado que eran muy típicas de aquella región y horripilantemente feas por sus escamas y desagradables esperando que
la distracción diera resultado para poder huir esperaba que mi dorada acompañante me siguiera el juego para darle mayor credibilidad a la alucinación que estaba pretendiendo provocar..
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Lun Mayo 24, 2010 11:27 pm

Me quedé observando a aquel hombre con ojos acusadores. No me respondía... ni yo era tan maleducada. Estaba a punto de clavar el hacha sobre la mesa, así tal vez se percatara de nuestra presencia, pero antes de que me pudiese incorporar, el gigante de metal se levantó y tal como había llegado, se marchó... Le seguí con la mirada sorprendida, frunciendo el ceño ante tal desinterés por la misión, me pregunté a qué había venido entonces.

Pero entonces Luzbel me sorprendió con algo en lo que aún no había caído cuando metió el saco de dinero del caballero en su gabardina. Miré el punto de ésta donde había desaparecido la bolsa y después a él, sonriéndole para darle un beso conforme con su picardía. Después de todo, sería muy poco inteligente por nuestra parte dejar dicha suma sobre una mesa en una taberna desconocida. Ahora que sólo eramos dos, las ganancias de un tercero de baja nos aumentaría sustanciosamente la paga. Sin contar que compartíamos el dinero por ser pareja, quizás no tuviésemos que trabajar en mucho tiempo...

Sin embargo fruncí el ceño ante la idea de mi argento, no muy acorde a su plan de dejar la misión con el dinero obtenido. Puede que nuestros bolsillos estuviesen ya llenos, y mi alma ni tan siquiera había gozado de la adrenalina de la batalla... quería participar en la misión, ya no por el resto de la recompensa, sino por hacer que mi corazón palpitase de ira, hacía tiempo que solo los escalofríos del amor lo sacudían y a pesar de ser la sensación más tierna y satisfactoria del mundo, no podía negar mi alma indómita de amazona, la caza la guerra la acción me llamaba, y no iba a darle la espalda por un mugriento saco de monedas.

No pude ni tan siquiera comentarle mi opinión cuando un golpe me hizo mirar rápidamente hacia la puerta, alguien la había abierto con una violencia que desentonaba en el ambiente. Clavé mis ojos en los que recién entraban, repasándolos, examinándolos uno a uno en busca de un objetivo para tan poca discreción, ¿una banda callejera? No, demasiado pocos... quizás un grupo de rufianes nada más. Acto seguido a su llegada, mi adorado guerrero se levantó respondiendo a una llamada del instinto tal vez, o había reconocido a alguien que en una primera pasada no advertí. Acudí rápida a su lado y miré bien el grupo otra vez, entre ellos pude ver un rostro grueso y sudoroso que me trajo en ese mismo instante a la mente la escena que acababa de vivir. Vaya... sí que caminaba rápido aquel maldito acusador.

-En nombre de la santa inquisición quedan arrestados por atentar en contra de los principios que rigen este país, región y ministerio quedando así catalogados bajo el cargo de conspiración y terrorismo.

Abrí los ojos sorprendida de tal noticia, no sabía en qué momento habíamos cumplido tales acusaciones, pero no iba a preguntar. Al escuchar la petición de aceptar los cargos, ladré una risa escéptica y saqué mi espada. Su ancha hoja producía un efecto intimidante sobre otras gentes, al menos en la mayoría de los casos, mas aún decidí dejarla junto a mi esperando ver cómo se sucedían los acontecimientos.

El grupo de momento no se movía, parecían convencidos en su plenitud de que obedeceríamos la susodicha condena y no ofreceríamos batalla... cuan equivocados estaban. Me hizo falta una sola mirada de reojo a Luzbel para saber lo que pensaba, ambos eramos diablos indomables, cada quien en su lado de la balanza, pero compartíamos la independencia y el orgullo, jamás nos doblegaríamos a otro ser que no fuese el otro. Note cómo la espalda de mi plateado se acercaba a mi rostro y me aparté al segundo sin comprender muy bien qué era lo que ocurría, hasta que por un movimiento de su brazo pude percatarme de que estaba usando aquel frasco... No conocía demasiado bien su contenido, pero sí su efecto. Y Luzbel empezó a susurrar.

Había hecho aquello otras veces, sabía que debía concentrarse para recrear algo, esta vez serían serpientes blancas según pude descifrar de su rápido cimbreo de abeja. Contuve la respiración y me coloqué frente a él, blandiendo mi espada e inclinándome hacia adelante en actitud defensiva, pues conocía ese ataque, sabía que requería cierta concentración y tiempo, quizás nuestros oponentes no nos permitiesen contar con él, pero mi preciosa espada y yo nos encargaríamos de que mi oscuro compañero tuviese un margen de tiempo para cumplir su parte con la psíquica, yo haría lo propio con la física...
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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Miér Mayo 26, 2010 6:33 pm

El procedimiento era sencillo, esperarían alrededor de treinta segundos, que es lo que tarda cualquier hombre en sopesar una situación, si pasado ese tiempo no se rendían se verían obligados a someterlos por la fuerza.

Sin embargo menos de diez segundos fueron necesarios para entender que aquella pareja no se rendiría, pues apenas acusados levantarónse y se colocaron en posición de batalla, los cuatro soldados portadores de sables desenfundaron sus armas prestos a la batalla, no era que fueran buenos guerreros pues pocas veces eran desafiados en aquel pequeño pueblo, de hecho no recordaban la última vez que se vieron obligados a luchar, sin embargo su proceder estaba claro. Su sorpresa fue evidente cuando los vieron actuar, el hombre de cabellos plateados trataba de disculparse o algo parecido, sin embargo la mujer había mostrado su espada aunadas a sus fieras intenciones, aquello los hizo dudar, no habían visto una mujer así nunca.

El primero en sucumbir ante las habilidades del lord fue el calvo tabernero, el cual estaba por completar su graciosa huida cuando decenas de serpientes se arremolinaron bajo sus pies, sus gritos eran desesperados acordes a sus movimientos. Todos voltearon a verle, excepto el hombre de la alabarda, había servido en el bloque de impacto en distintas batallas, así como en cuadrillas para trabajos especiales, su papel nunca había pasado de ser el que cuida la retaguardia o a los caballos
sin embargo había vivido lo suficiente como para darse una idea de lo que ocurría.

-Brujería... Ataquen al varón...-

Exclamó mientras se lanzaba en una pesada embestida con la gran alabarda sobre su cabeza, de no haber sido una posada de dos pisos seguramente el techo hubiera detenido el movimiento. Los otros cuatro guardias se debatían entre el miedo que les provocaban las serpientes que de a poco aparecían siseando en su dirección y la duda de atacar a una mujer con una espada tan grande. Otro de ellos, mas por desesperación que por convicción cargó en contra de la pareja, sus movimientos era frenéticos, carecía de estilo de esgrima, simplemente deseaba huir de aquella pesadilla.

Por otra parte los comensales que yacían en sus asientos aún pronto caerían en la ilusión, en menos de un minuto la posada entera se convertiría en un pandemonium. A lo lejos, en la frontera del pueblo, o un hombre y su caballo esperan pacientes a sus asalariados.
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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Jue Mayo 27, 2010 4:13 am

Supongo que era muy obvio que el que estaba causando la alucinación era yo, aunque pudiera haber sido jora o el tabernero, pero el capitan de aquella cuadrilla ordeno que me atacasen a mi, al tiempo que embestía

Afortunadamente los otros guardias estaban ofuscados y confundidos con la alucinación, tenia pocos minutos quizas segundos para hacer mi segundo movimiento, hubiese sido ideal que Jora enfrentara al del alabarda por la naturaleza de su arma y a que ella estaba mas acostumbrada los ataques pesados y mi especialidad eran los ataques rápidos desafortunadamente los papales estaban un poco invertidos. Podría usar mi sable pesado contra el sujeto de la alabarda y tratar de cortar el astil de madera, del sujeto, pero toro soldado ataco torpe y desesperadamente, Jora tendría que lidiar con el, ya que el sujeto de la alabarda, había atacado primero y estaba por mi lo unico que podia hacer es esquivar de lado y hacer un contraataque rápido

Una katana no tenia mucho que hacer contra una alabarda asi que tendría que fuilminarlo de un solo golpe, si fallaba estaria vencido asi que no podia fallar

Asi peus desenfunde a highlander aprovechando que el de la albarda se movía pesadamente un ataque lateral con un buen poder destructivo y CASI sin un Angulo muerto
era lo ideal

El zarpazo plateado, asi se llamaba esa técnica que había aprendido y ejercitado de niño co ncasi cualquier cosa desde pergaminos, tenedores, escobas, varas, casi cualquier objeto largo me servia y jugaba durante horas

Doble las rodillas y coloque la katana de forma horizontal sosteniéndolo con mi brazo izquierdo flexionado hacia atras como si fueras a dar un golpe, mi mano derecha hacia enfrente, sujetando la punta para lada estocada básica, en horizontal. Ya con las rodillas flexionadas, el brazo izquierdo sujetando la katana por el final de la empuñadura y el brazo derecho estirado en toda su longitud. La mano tocaba ligeramente con los dedos la punta de la hoja y la apoya en el pulgar; así guiaba la espada hacia donde fuera menester. El cuerpo está algo ladeado, con la pierna derecha adelantada del mismo modo que el brazo, preparado para la inmediata carrera

Cabe explicar que la fuerza del ataque radicaba casí más en la potencia de las piernas que en su brazo y tronco, aunque evidentemente éste también era importante

Asi pues lance mi zarpazo plateado.... confiando en que podría clavárselo de lada antes cde que reaccionara con su pesada y estorbosa alabarda ya que el zarpazo plateado era una técnica rapidísma que era muy complicada de detener, pero más aún de esquivar, ya que si por un golpe de fortuna el oponente consiguiera eludir la primera estocada, casi de seguro acabaría rajado del mandoble hacia la izquierda que lo seguia, asi pues puse todo mi empeño y mi fe en esta técnica, si lograba herirlo y confiaba que Jora puderia con el otro sujeto rápidamente huiríamos antes de que los demás soldados reaccionaran...



(off role por si no se entendio es el gatotzu Ishiki de saito)
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Mar Jun 01, 2010 3:05 am

El movimiento de Luzbel era estudiado, preciso, esperó hasta el último segundo, conteniendo la respiración, observando cada paso de su enemigo y entonces desplegó su ataque previamente reculado. La katana de súbito se convirtió en una línea, un destello color acero que cruzó el aire en una fracción de segundo. El guardia al observar tan rápido movimiento deseó fervientemente detener el movimiento de sus pies y hacerse a un lado, sin embargo lo mas que logró fue inclinarse levemente sobre su costado izquierdo.

La Katana se clavó firmemente en su pecho, casi a la altura del hombro. La sangre brotó en todas direcciones salpicando los rostros de los comensales aledaños que para aquel momento preparaban una estrepitosa huida. Las serpientes se habían ido, pero se encontraba inmiscuido en una batalla, y el espacio era sumamente reducido. Todos comenzaron a correr arrojando sillas y todo cuanto estorbara su camino.

El ataque de Luzbel pasaba a al segunda parte, trataría de forzar el corte a un costado asegurando la muerte de su rival, sin embargo el guardia había bajado la alabarda para apoyarse, al sentir el movimiento de la katana utilizó el mango de su arma para detenerlo. Ahora la espada de Luzbel estaba atrapada dentro del cuerpo de aquella mole. Debería sacarlo antes de que estuviera en problemas.

La mayoría de los guardias se encontraban aún confundidos, otros temerosos a punto de poner pies en polvorosa. Si en ese momento Luzbel buscaba a su amada la encontraría en el piso. Se había confiado, había esperado la embestida frenética del segundo guardia y este la había sorprendido al aumentar su velocidad en el último instante. Logro contrarrestar el sablazo con su gran espada, pero esto la dejó en una mala posición, el guardia dejó caer todo su peso hacia el frente y la obligó a caer sobre sus posaderas. Aprovechando la situación el guardia asestó una fuerte patada en el rostro de la joven obligándola a escupir una considerable cantidad de sangre.

- Kleda…-

Musitó el lider del escuadrón, el guardia que estaba por propinarle una paliza a la mujer giró su rostro observándolo. Sus dientes se crisparon, habían osado tratar de asesinar a un guardia de la Inquisición, eso se castigaba con la muerte… como casi cualquier pecado.

Tomando un valor desconocido, Kleda, el segundo guardia cargó contra el ahora mal posicionado Luzbel, a pesar de que los guardias carecían de experiencia real en batalla, contaban con una beuna teoría. El guardia embestía en una guardia baja, la espada corta yacía por debajo de su cintura, en el último instante lanzaría un tajo transversal ascendente.

Aquello no auguraba un final nada bueno.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Mar Jun 01, 2010 5:59 am

Mi corazón latia a mil por hora, hacia mucho que Highlander no hacia llover sangre,precisa como un reloj, y celosa de su trabajo se empotró en el costado ,una vez que la voz del liquido rojinegro comenzó a hablar, el zafarrancho no se hizo esperar, activando la memoria sin lenguaje de las entrañas de los hombres, yo no me detenía ahí sino que intentaba dañar todos los órganos posibles, el soldado en un intento desesperado por sobrevivir y haciendo acopio de su fuerza uso el mango para detener la trayectoria de la katana, al no poder avanzar mi corte lo uno que podía hacer era con la mano hacer presión desde la cabeza de la empuñadura para que atravesara hacia enfrente

Esperaba que Jora por su partee también actuara rápido pero alcance a ver de soslayo como la habían golpeado, esperaba que una fiera Valkiria como ella diera mas de si, ella no caería tan fácil, no ella…

Mientras yo seguía tratando de asesinar a mi enemigo tenia que matarlo sino me atrapaban seguro nos colgarían a ambos

Un segundo guardia salio de su embotamientos y se lanzo contra mi, era predecible su movimiento hubiese sido fácil adelantarme si no tuviese mi katana empotrada en el cuerpo de este hombre ahora todo dependía de mi velocidad tenia que hacer un salto lateral para salir de su alcance, si el guardia no fuese tan pesado lo hubiese tomado como escudo, peor no era el caso, también pude haber intentado bloquear el ataque con la funda pero dado lo comprometedora de mi posición debía de saltar lejos para replantear un buen contrataque
Si alguna vez había sentido correr el fuego de bairack en mis venas era en este momento, de este momento dependía mi vida, y la de ella, no podía dejar que nos derrotasen, no podía dejar que le hiciesen nada, ya sabia de antemano que no podría mantener la ilusión de las serpientes por mucho tiempo pero esperaba que mis polvos alucinógenos los tuvieses un poco embotados todavía…

Esperaba ser lo suficiente rápido como para saltar de lado y poder tomar una silla, una botella o algo que aventarle al sujeto para poder desenfundar mi sable de plata, tuve que dejar a highlander en el costado del guardia de la alabarda, dudosamente podrida recuperaría, se quedaría clavada ahí, pero eso era lo de menos ahora, lo importante era vencer o por lo menos poder escapar…
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Mar Jun 01, 2010 8:58 am

Off rol: lamento mucho la ausencia injustificada

On rol:

No podía hacerlo, nunca había peleado así... en otros tiempos, tiempos mas añorados, luchar codo con codo con mis compañeras había sido tan fácil como hacerlo sola, pero no era así con Luzbel pues observar sus movimientos por el rabillo del ojo me traía graves represalias en mi frente, y así había resultado ser. El soldado contra el que luchaba había sido mas rápido que yo y conocía mi desventaja al trabajar con un arma tan pesada como era mi espada. Caí rápidamente hacia atrás y un fuerte dolor en mi nariz me hizo proferir un fuerte alarido gutural, más de rabia que por el dolor en sí.

Por un momento para mí, la batalla se detuvo. Sentí cómo mi boca se llenaba de un líquido cálido, y lo escupí al suelo viendo que se trataba de mi propia sangre... una gota cayó por la comisura de mis labios deslizándose hacia mi mentón... otra directamente salpicó desde el labio inferior hacia el suelo, ver mi propia sangre me estaba volviendo loca, el rostro me dolía seriamente pero no era la primera vez que recibía un golpe en una batalla, no iba a huir con el rabo entre las piernas. Mucho menos por un chiquillo que, por lo que pude comprobar, ardía en deseos de destrozar a su paso y sentirse dominante de la situación.

Sin embargo un ligero mareo hizo que la imagen se me presentara borrosa. Luzbel estaba de pie, a un lado, veía sus pies enfundados en sus botas de viajero, frente a él, dos pares de piernas vestidas con el uniforme. Veía forcejeo, sangre empapando el suelo, y al mirar hacia arriba, la imagen se volvió nítida y claramente preocupante; mi plateado se estaba enfrentando a dos inexpertos- pero ansiosos- guardias y su espada había quedado inutilizada en el cuerpo de uno de ellos.

Reaccioné sin pensarlo demasiado bien, la táctica de batalla ahora mismo no me serviría, primero tenía que liberar a Luzbel de la carga que yo sola le había impuesto y después, ya pensaría en ser honrada y caballeresca. Agarré el mango de mi espada, tirada junto a mí, dejando su hora en el suelo durante un segundo. La sangre me latía en la frente, levantar en peso mi arma me estaba costando demasiado, pero no fue imposible. Estar sentada era una desventaja para mí, pero haberme levantado daría conocimiento de mi recuperación a los contrincantes, demasiado metidos en batalla para dedicarse a mirar al suelo.

Giré mi cintura hacia el lado contrario al que ellos se encontraban, conmigo se movió mi espada. Con toda la potencia que mi postura permitía, batí la espada como si de un mazo se tratara hacia los tobillos de los dos soldados, en una barrida potenciada por el movimiento de mi cintura, brazos y hombros. Mi espada era poderosa, de tener suerte hasta podría haberles desprovisto de pies, sin embargo el no haber atacado de pie afectó seriamente a mi fuerza, que a pesar de ser de por sí mayor a la de una mujer de mi raza quedó mermada por el golpe.

Antes de ver qué había provocado mi ataque, me levanté de un salto haciendo que toda la habitación diese vueltas, esto no me pararía, a pesar de que sabía que después me iba a arrepentir... Escupí la mezcla de sangre y saliva que se había unido en mi boca y me preparé para asestar otro golpe al hombre que me había dejado en aquel estado.
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Jue Jun 03, 2010 3:00 am

El lord oscuro realizó un último intento por asesinar al lider de aquella guardia, utilizando el peso de su cuerpo y su fuerza empujó el mango de la espada, el guardia que tenía tan solo la fuerza suficiente como para sostener la alabarda pronto se dio por vencido aceptando su final, sin embargo esto nunca llegó, sintió que la presión sobre el cesó, el dolor era igual de insoportable, pero la espada había cesado en su trayectoria. Cuando hubo de enfocar la escena observó a su enemigo saltar, algo lo había asustado, ese fue su último pensamiento antes de caer desmayado al suelo.

El movimiento del segundo guardia, Kleda, era rápido, pero no tanto como lo era Luzbel, o incluso Jora misma. El movimiento de la amazona fue particularmente retardado, el levantar aquella pesada espada solo con la fuerza de sus brazos se antojaba complicado. Aún con lo anterior logró desplegar un golpe horizontal destinado a rebanar los pies del bastardo que amenazaba a su amado.

El movimiento, como un último recurso era interesante. Hubiese sido efectivo si el guardia no se hubiese encontrado en pleno movimiento. La inercia de la carrera ayudó al guardia a conservar sus pies. Pues el tajo llegó justo cuando su pie derecha bajaba y el izuierdo comenzaba a subir. El filo de la espada alcanzó a golpear el pie izquierdo, que al estar en el aire lo levantó, en lugar de rebanarlo por completo. El guardia cayó estrepitosamente, girando sobre si mismo a la vez que una silla se impactaba en el. Los daños; un pie con una fea y profunda cortada, una rodilla separada debido al movimiento anómalo, y un chichón por el golpe de la silla.

Luzbel tenía tiempo para mostrar su segunda espada, a su vez Jora podría levantarse y encarar de nuevo a sus adversarios. Es en este momento de la batalla, en el cual debían tomar una importante decisión, la taberna estaba por vaciarse, la gente salía por ventanas, o por la puerta si era posible. Estaban frente a una pequeña e inexperta guardia, en un pequeño e insignificante pueblo, podrían quedarse y luchar, arriesgándose a que el alboroto llamara a mas enemigos. O intentar huir, rezando que su peculiar atuendo no los delate en las calles. Aunque, en un pueblo tan pequeño, ¿Qué tan difícil es asesinar a su guardia?.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Jue Jun 03, 2010 8:44 pm

Apenas rodee en el suelo y logre ponerme de pie para desenfundar el sable pesado de plata, no era mi arma favorita pero la ocasión ameritaba , no la desenfundaba todavía cuando la espada de Jora hizo tropezar al individuo que me atacaba lastimándole el pie. Fue una afortunada coincidencia que parte del mobiliario se estrellara contra él, el capitán estaban herido de muerte los otros guardias seguían ofuscados, pero pronto la pelea se iba apagando era el momento oportuno para huir, no desenfunde mi arma en vez de eso arrojé la cimitarra hacia el pecho de uno de ellos en lo que mi rubia compañera se incorporaba

Luzbel: La pelea esta dispareja y es posible que vengan mas refuerzos huyamos, sígueme...

Desde luego no habia tiempo de recuperar mis armas, era una lastima dejar a highlander ahí pero no habia otra opción. Salimos por la puerta principal . Lo más lógico era salir a la salida norte donde aquel misterioso sujeto, el que posiblemente nos haya metido en este embrollo, pero suponía o sospechaba que a él también ya lo habrían agarrado, así que corrimos calle boca abajo hacia el este del pueblo donde alguna vez pasaba un rio, perdiéndonos en las solitarias y abandonadas calles estaba seguro que pensaría que nos iríamos hacia el rio pero en vez de ir hacia aquella llanura pero en vez de eso, se me ocurrió meternos a una de las alquerías de cerdos de la zona

Luzbel: Por aquí, este será el escondite ideal

Nos metimos entre las cochineras, y cuando deslumbre la capota donde criaban a los lechones me dirigí hacia a ella estaba al descubierto, llena de paja y aserrín, un poco húmeda al parecer la ultima camada había sido recién destetada hace poco, sería perfecto para esconderse ahí

Luzbel: Estaremos incómodos pero no creo que nadie nos busque aquí

Me metí yo primero y me acosté, espere que Jora se acomodara y cerré la tapa de madera

Como a los 15 minutos aparecieron dos granjeras, muy similares A Tora y Kora y comenzaron a darle de comer a los puercos, comenzaron a platicar mientras arrojaban el bagazo a los comederos, yo esperaba que no n nos descubrieran..

Granjera 1: Me voy a casar...

Granjera 2: ¿De verdad? ¿Con quién?

Granjera 1: Con Reyd, el hijo del alfarero, fuimos a cenar a la posada ayer

Granjera 2: Por Fraxis! ¡Pero qué bien felicidades!

Granjera1: No, no está bien, me lo propuse yo sola, el pidió unas alcachofas y yo le dije que mejor pidiera unos champiñones y el dijo que está bien, luego el dijo que yo siempre sabía que era lo mejor para él y le dije que tal vez deberíamos casarnos y el dijo: está bien...

Granjera 2: Oh pero lo importante es que estarán juntos y...

Granjera 1: Si... pero no se arrodillo, no hubo a anillo, yo era la que tenía que haber dicho que si....

Granjera 2: ¿A quién le importan esas cosas?

Granjera 1: ¡A mí! ¿Qué le voy a contar a mis hijos? Mami estaba desesperada por casarse y, papi solo dijo, está bien

Siguieron caminado y poco a poco su plática se perdió en solo murmullos hasta que por fin se fueron, mientras estaba ahí encerrados me preguntaba si a Jora le importarían esas cosas, o que esperaba Jora de mi, desde luego el estar encerrados en una lechonera escondidos, distaba mucho de ser un encuentro romántico ideal..

Ella era una amazona, una guerrera pero también era mujer, así que no sabia muchas cosas, desde luego no era el momento de preguntar eso...

Pasó cerca de una hora supuse que ya podríamos salir, con un poco de suerte los inquisidores estarían ya muy lejos buscándoos rio abajo

Luzbel: ¿Crees que sea buena idea ir a buscar al tipo ese? Quizás sea el único aliado que tengamos ¿Todavía nos estará esperando?
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Sáb Jun 05, 2010 1:24 pm

No tardé un segundo en ponerme en pie, mis músculos vibraban con la adrenalina contenida, pero mi cabeza me reprochaba que hiciera movimientos tan bruscos habiendo recibido un buen golpe momentos antes. Ya sacaba mi hacha cuando Luzbel me interrumpió, indicándome que era la perfecta ocasión para huir de allí. Apenas lo miré un segundo con mi ceño usualmente fruncido, pues la idea de abandonar una batalla se me antojaba inconcebible.

Sin embargo, no se me ocurriría iniciar un pleito entre nosotros en pleno refriegue, así que guardando mis armas para mayor comodidad, le seguí abriéndome camino con brusquedad entre guardias amedrentados por las ilusiones que mi oscuro plateado había logrado crear. Corrimos como demonios por las calles buscando perder nuestra pista, aunque como seguramente ya habría pensado Luzbel, nuestro aspecto distaba mucho de ser discreto, rápidamente seríamos reconocidos si daban la voz de alarma, tendríamos que salir de la ciudad hacia un terreno más inhóspito, menos transitado.

Cambiamos nuestra carrera de dirección hacia las afueras, los campos que aún algunos campesinos cultivaban y, tal como me hizo ver mi compañero, las pocilgas donde los cerdos eran tratados igual que los reyes… Aquella comparación me hizo sonreír para mí misma, pues era en su totalidad cierta, mas al hacerlo, un sabor a óxido y sal se apoderó de mis papilas gustativas, un líquido cálido envolvió mi boca y entonces escupí a la tierra, llevándome la mano a la comisura de los labios donde aún quedaba rastro de la sangre expulsada. La ira llenó mi estómago y vientre, me habría gustado regresar a esa taberna y enfrentarme yo sola a todos si era necesario con tal de demostrar que era capaz de devolver el golpe… mucho más fuerte. Pero la situación no lo aconsejaba, teníamos una cita a la que acudir y una banda (seguramente ahora más grande) nos pisaba los talones.

Nos escondimos en una de las porqueras, era un lugar muy muy estrecho, allí ni siquiera cabría un puerco, de hecho, ni siquiera cabíamos los dos recostados. Luzbel se tumbó y yo me acomodé sobre él a horcajadas, reclinando el torso para que pudiese cerrar la tapa y quedásemos completamente a oscuras, a excepción de la ranura que sobrevivía entre las planchas de madera, que me permitía respirar un poco de aire… tal vez él no lo notara, pero mi olfato adiestrado y explotado hasta la saciedad me hacía imposible evitar el hedor porcino que flotaba en todo aquel paraje.

Por la ranura, pude ver dos figuras que se acercaban, dos jóvenes granjeras, no les presté la mas mínima atención a ellas ni su conversación banal, tan solo las mantuve en mi campo de visión, por si se acercaban a nuestro escondite, planear una huída rápida y sin violencia, ellas no tenían ningún papel en nuestra fuga. Mientras ellas parloteaban como toda mujer de sociedad, ya fuera alta o baja posición, yo miraba a lo lejos, tratando de distinguir entre objetos y reflejos de luz si alguien más venía a hacernos compañía. Pensé que en lugar de perseguirnos, habrían ido a buscar refuerzos, a informar a toda la guardia de nuestra escapada y a exponer nuestros rostros en cada taberna, plaza o local de la pequeña civilización. Lo teníamos realmente complicado si esperábamos volver.

Las chicas finalmente se marcharon después de todo, y Luzbel aún no hablaba… Al tener una pierna a cada lado de su cuerpo, pude notar que la vaina de Highlander no me molestaba, algo que sin duda me extrañó pues creía recordar su posición en el cinto de mi plateado con exactitud. Le miré buscando sus ojos en medio de esa sucia penumbra… Ahora que lo recordaba, había visto de reojo una espada atravesada en el cuerpo de uno de los guardias, aunque no creí que fuese la eterna compañera del guerrero. Suspiré y miré al exterior, esperando… esperando para asegurarme de que no venían a por nosotros.

Me acerqué entonces a él y le besé apenas un segundo, la situación impedía ponerse tiernos, bajar la guardia siquiera, no obstante sabía cómo se sentía sin su espada, ya lo habíamos vivido en ocasiones anteriores, solo que esta vez era distinto, la suerte no parecía brillarnos allí metidos.

- Cuando todo acabe, volveremos a buscarla…


Pasó el tiempo y vimos que efectivamente nadie venía en nuestra búsqueda. Después de un largo voto de silencio cuyo origen no conocía, Luzbel habló, expresando su inquietud acerca del hombre que nos había contratado. Me quedé en silencio contemplando uno de los cerdos que pasaba cerca de nuestro escondite, olfateando nuestro aroma sin saber que estábamos allí.

-Creo que no perdemos nada en ir a buscarle. De momento no podemos poner un pie en la ciudad sin que nos cuelguen y tampoco tenemos un rumbo marcado. Con el adelanto de su paga tenemos para sobrevivir cómodamente, pero no es por el dinero que hemos aceptado su petición… ¿verdad?

Busqué en sus ojos la confirmación de que, efectivamente, no era aquel metal acuñado lo que nos hacía movernos, sino la aventura, la adrenalina que me había hecho levantarme horas antes, el fuego, el vértigo, las ansias de correr y gritar lo que nos había unido y estrechaba nuestro lazo mucho más que los votos nupciales unían a las parejas comunes.

Abrí la capota y salí de allí esperando a que él también lo hiciera. Me sacudí toda la paja y serrín que con el sudor asfixiante se me había pegado al cuerpo, y comencé a caminar aspirando grandes bocanadas de aire, buscando ese aire que nos había sido restringido momentos antes. Dimos un rodeo por la zona agraria en busca del lugar donde habíamos sido citados por Leviatán, el poderoso hombre que nos había contratado para quién sabía qué, pero que prometía lo que nosotros buscábamos desde hacía tiempo. Acción.

Pasamos por cosechas, pocilgas, establos… En uno de ellos hice que Luzbel se detuviese durante unos instantes. El lugar no estaba vigilado en ese momento, necesitábamos una montura para poder avanzar mas rápido y poder seguirle el ritmo a aquel hombre durante la marcha. Deduje que él también poseía un corcel, si tenía tanto dinero podía costearse uno. La empresa fue fácil, sacamos un solo ejemplar pardo y de patas fuertes, no era seguro correr el riesgo de robar dos cuando con uno nos serviríamos. Dejé una cantidad considerable de monedas en su cuadra en pago por el hurto. Después de todo no consideraba necesario dejar a alguien sin algo suyo teniendo dinero para compensárselo.

Cabalgamos hacia la salida norte de la ciudad, donde el hombre debería seguir esperándonos, cuando ya estábamos llegando, alcé el rostro en busca de su figura, y si posiblemente estuviese acompañado, quién me decía que no había sido todo una vil trampa…
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