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 Santa Inquisición: Selección Natural

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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Dom Jun 06, 2010 6:45 am

Cuando el efecto del quimerismo y los polvos alucinógenos que Luzbel había esparcido los guaridas que aún restaban en pie se vieron horrorizados. Su capitán yacía en el suelo, bañado en su propia sangre, con los ojos perdidos en la nada, como quien observa el final de camino, y ahí en el final del camino, le espera su creador. La escena era, para ellos, sumamente bizarra, el capitán había demostrado en anteriores ocasiones poder el solo hasta con cuatro ladrones, sin embargo nada había tenido que hacer contra un solo hombre.

Aprovechando el estupor y la duda Luzbel invitó a su amada hacia la graciosa huida, ella, en medio de un ceño fruncido aceptó, era evidente la diferencia en las formas de pensar, y las maneras de actuar. Los guardias tan solo los observaron huir, con un alivio evidente, de haberse quedado era probable que hubieran sido ellos, los guardias, quienes hubieran puesto pies en polvorosa.

Una vez partieron los criminales, hubo alguno que reaccionó, tomó a su capitán y obligando a sus compañeros a reaccionar lo cargaron entre hombros, Kleda, el segundo guardia, aún podía tratarse el mismo, era menester llevar al guardia con el médico del pueblo.

La voz se corrió de inmediato, era un pueblo pequeño, por tanto su guardia no era muy numerosa, quince hombres, a lo mucho, y dos de ellos ya estaban fuera de combate. Y la mitad resultaba estar dormida, pues patrullaban el pueblo por turnos.

Leviatan había recorrido su lugar de espera, se encontraba a unos cincuenta metros de la entrada, había encontrado una arboleda natural. El aire refrescaba pese a la temperatura que reinaba en el lugar, suponía que la pareja tardaría en llegar, por alguna razón estaba totalmente seguro de que aparecerían, algo en los ojos de ella se lo aseguraba…. Estaba deseosa de lo que el ofrecía, y no era el dinero, era la sangre que podría derramar, y era evidente que a pesar de que Luzbel conducía las situaciones, bastaba que ella se lo pidiera y el accedería. Así era el amor, así eran las relaciones. Leviatan sonrió sopesando las posibilidades.

Las cosas pasaban sin mayor consecuencia, la pareja había sido vista por los alrededores del pueblo, lo normal hubiese sido que partieran para no volver. Sin embargo el hecho de que más de cinco personas hubieran acudido a avisar a la guardia, después de que esta hubiese dado la alarma. Aquello aterró a los pobres guardias, que por deber debían defender a su gente, pero sabían de antemano que de enfrentarse a esa pareja, era posible que muchos de ellos no lo lograran.

En las afueras, un jinete partió, y un hombre sentado bajo la sombra de un árbol sonrió, habían pasado ya mas de cinco horas, el sol estaba sobre la faz de la tierra, golpeando con rigor incesante. Sería un día caluroso, muy caluroso..

A lo lejos Leviatán los vio venir ambos sobre una misma bestia, se incorporó y silbó, su corcel acudió presto ante el llamado. De un solo y rápido movimiento montó a su caballo. Los encontró antes de que ellos llegaran hacia el.

-Han sido efectivos, o eso me parece, por lo menos han llamado la atención de una manera singular, le han dado algo de que hablar a esta aburrido pueblo.-

Sonrió, su voz era calma, su mirada penetrante, como siempre. Identificó de inmediato el arma que le faltaba al diestro guerrero. Una lástima, Leviatan se la había imaginado desenfundada, de hecho lo desilusionó no poder verla en acción.

-Síganme por favor, si tienen dudas las aclararemos en el camino.-

El tiempo era vital, tenía que ser preciso.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Dom Jun 06, 2010 6:08 pm

Inesperadamente me beso, no la entendía, pensé que estaba molesta por no haberse quedado a pelear mas, pero al parecer cambio de opinión no era que no lo agradeciera, habia sido un detalle pero tenia la duda del porque, pero inmediatamente me la disipo

- Cuando todo acabe, volveremos a buscarla…

Asentí cabalmente, si me dolía perder a esa espada, era mi objeto mas valioso y preciado, y habia desarrollado una empatía inigualable con ella pero por otro lado agradecía estar vivo, haber escapado victorioso y quje a elal no le hubiese pasado nada

Asintio en ir a bsucar al sujeto y disipo un poco mis dudas, el hambre de aventuras, la adrenalina de las batallas ese era nuestro anillo de compromiso

Luego de rodear la zona agraria nos dirigimos al norte, en el camino nos topamos con un caballo alazán cerca de un bebedero, me encanto la iniciativa de mi dorada compañera

Tomando yo el mando y ella abrazada a mi espalda fuimos hacia donde estaba nuestro anfitrión, las calles estaban semidesiertas, alguno que otro niño y ancianos nos vieron inevitablemente, estaba seguro que si los guardias les preguntaran, no faltaría quien diera razón aun en los pueblos aburridos y semi desérticos siempre hay gente pro todos lados

Nuestro contratador había salio a nuestro encuentro, su comentario me reafirmo que el tenia que ver con todo esto ¿había sido una prueba? después e todo el era un hijo de Bairack como yo, un depredador tranquilo y relajado la mayor parte del tiempo, nos pidió que lo siguiéramos ya no habia otra opción ya no había marca atras, eramos fugitivos y el obviamente sabia demasiado así que asentí y moví el caballo para cabalgar a la par

Voltee hacia a el y le solté la inevitable cascada de preguntas en tono serio y lo mas calmado que pude

Luzbel: ¿Que fue todo aquello? ¿Porque nos atacaron? ¿de que se trata todo esto?
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Lun Jun 07, 2010 9:17 am

Agarrada firmemente a la cintura del lord oscuro, divisé la llegada del que había sido presentado como Leviatán. Éste nos miraba con cierto aire inquisitivo, parecía analizar cada uno de nuestros movimientos, y no era algo que reprocharle. Sin duda lo reconocía como buen cazador... y se había encontrado con dos aliados que, aunque poco ortodoxos, sabíamos hablar en el idioma de la lucha. El pequeño desliz de la taberna se me había gravado como una mancha en mi carrera, que esperaba borrar en el siguiente combate. Y era por ello que ardía en deseos de continuar la marcha.

El comentario del contratante no se hizo esperar, o bien era una burla a la que no encontré la gracia o un reconocimiento poco usual, me decantaba por lo segundo aunque no respondiera a la observación. Los flancos del caballo se expandían y contraían bajo mis muslos recordándome que no debía de sosegarse, debíamos partir de inmediato o sería yo la que tomara las riendas para marcharse de allí. Quizás la misión así no lo requiriese, pero seguramente la banda estaba sobre aviso de nuestra posición, habíamos pasado por calles de la ciudad, solitarias... o no tan solitarias. Sería conveniente partir.

Luzbel, descarado e impulsivo como siempre, preguntó acerca de lo que nos depararían los próximos días. Suspiré y esbocé media sonrisa negando con la cabeza, mientras miraba hacia atrás. Era un principio incorregible, y en cierta manera me agradaba esa verborrea suya, que hablara, desde luego se le daba mejor.... Miré hacia atrás en busca de alguna señal de ser interceptados, pero nada sucedió. O habíamos sembrado el terror en ese pueblo o preparaban algo un poco más conciso. La quietud de nuestro alrededor me estaba provocando los nervios, así que clavé en un pequeño toque los talones sobre el caballo para incitarlo a andar. Si ambos varones me entendían, pondrían rumbo hacia nuestro próximo destino.

A pesar de no ser yo la que había formulado la catarata de preguntas, sentía interés por la explicación que aún no nos había sido concedida, no tenía idea alguna de qué podría ser. Si fuese una batalla, me resultaría realmente ridículo contratar tan solo a un par de mercenarios, tenía que ser un trabajo más extenso y preciso, como la búsqueda de alguna reliquia o tal vez adquisición de cierta información. ¿Espías? Tal vez, tan solo esperaba que nuestra acción no tuviera que desarrollarse en grandes complejos urbanísticos, o mi destreza se vería claramente mermada...
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Lun Jun 07, 2010 4:02 pm

La pareja lucía calmada, el altercado había quedado en el pasado y ahora su respiración se coordinaba de una forma casi misteriosa. Leviatan los había conducido fuera del camino, el piso era empedrado, difícil de andar, por lo que andaban lento, un inconveniente para el viaje pero una situación perfecta para que los mercenarios aclararan sus dudas. Que eran muchas.

Como lo esperaba fue el caballero quien comenzó el interrogatoria, a Leviatan le tomó un segundo responder pues se preguntaba por que nunca hablaba ella, aquel pensamiento disparó su imaginación, desatando situaciones que la hubiesen obligado a ser discreta, de repente deseaba que ella conversara, tenía curiosidad si la razón de su silencio radicaba en que hablaba con tal sabiduría que no era posible desperdiciarla en charlas comunes y corrientes.

-¿Qué fue todo aquello?, desconozco pues yo partí de la taberna antes de que el tabernero regresara, la verdad es que solo puedo imaginarme lo que ocurrió, a esta primer pregunta podrías aclarar mas tu que yo.

Hizo una pausa, miraba al frente, ya se había desviado lo suficiente y ahora retornaban el camino recto hacia el norte.

-Les atacaron por que fueron acusados, posiblemente de conspiración o algo similar, desde hacía varios días que el tabernero sabía que estaba contratando gente, pero no se había atrevido a delatarme debido al temor de que lo encontraran culpable por albergar traidores o insubordinados en su posada.

Dejó de guiarlos desde el frente para colocarse a su lado, los veía fijamente, su casco colgaba de su caballo pero el resto de su armadura llamaba la atención con un fulgor opaco. Su caballo resoplaba de vez en vez, estaba tenso, era una manía extraña en un animal.

-De que se trata todo esto, ya lo saben, recibirán dinero a cambio de sus servicios, lo que sucedió en el pueblo es solo una pequeña parte del peligro que nos asecha. -

Se detuvo, tarde o temprano debía explicarles las formas y procederes de la misión, así como su objetivo, pero deseaba estar a pocos metros de este antes de incurrir en ese tema, así que alargaría la conversación todo el camino.


Este es un espacio para la interactividad entre personajes, debido a que como master dictamino los turnos a la vez que juego en la partida me dispondré a postear dos veces por turno para dar fluidez a la conversación y sacarle el mayor provecho posible a la misma.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Mar Jun 08, 2010 8:24 pm

Enarque una ceja ante su respuesta, lo mas lógico era dudar de l oque decía, un sujeto carismático, lo que había pasado y lord oscuro, nadie en su sano juicio confiaría en el, mas que era la persona mas desconfiada del mundo, pero por alguna razón yo sentía que decía la verdad,

Además estaba el hecho de que las cosas concordaban un poco, yo había retado abiertamente al tabernero y este tenia antecedentes con que perjudicarnos, al parecer yo fui el que había causados todo esto, lo que me sorprende era la rapidez con la que habían llegado por nosotros

Voltee a ver a Jora ver cual era su reacción, de todos modos no había marcha atrás, ahora éramos fugitivos y ella al parecer lucia contenta tenia hambre de peligro de emociones, todavía tenia fuego en sus ojos, mientras tuviera ese fuego en sus ojos no se morirá el amor, el hambre de seguir.. continuaba todavía, el acero y la funda

Mitades de un total... tal para cual

Tenia muchísimas preguntas por ejemplo ¿a donde íbamos ahora? y me molestaba tener que hacerlas, en vez de que le fuese el mas especifico, pero por lo pronto me concentraría en las dos cosas mas importantes

Luzbel: Lo siento pero esa respuesta no funciona para mi, ¿que se supone que estamos haciendo? No me gusta combatir a ciegas, ¿Contra que se supone que vamos a pelear y porque?

Hice una pequeña pausa, luego de dejar en claro mi posición

Luzbel: Además; (...) Necesitare reponer mi katana de asalto, y necesito buscar un boticario, para remplazar unos polvos que uso para ciertos trucos, tengo un arma para ataques pesados pero lo mío son los ataques rápidos y furtivos... es menester que reponga mis armas, yo soy de ataques relámpago, mi compañera es mas especialista en ataques mas prolongados, y contra armas pesadas, , pero yo sin ella resulto poco mas que inútil, la Katana que perdí allá atrás era inigualable, y estaba echa para mi como yo para ella, se que no puedo otra igual, pero me conformo con una espada rápida, orientada para el corte mas que para la estocada.
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Miér Jun 09, 2010 3:08 am

Al parecer la poca información que Leviatán había aceptado otorgar no había agradado a sus asalariados, casi de forma inmediata, no sin antes voltear a ver a su compañera Luzbel volvió al ataque, deseaba saber de que trataba todo aquello, y era comprensible, Leviatan miró al cielo, serían casi las dos de la tarde, tal vez un poco más. Volvió su vista al camino y entonces respondió.

-Lo que estamos haciendo es cabalgar hacia un puesto de avanzada colocado a pocas horas de aquí.-


La segunda pregunta la meditó un poco más, concluyó que no había razón para guardar más misterios, terminarían hartos y desertarían.

-Si tenemos suerte las riñas se reducirán a las mínimas. En estas tierras, hace tiempo atrás, algunos años, existía una organización que se encargaba de mantener el orden y la tranquilidad de la raza humana. La santa inquisición, o inquisición simplemente, esta organización llego a tener tal poder que era común que el gobierno delegara responsabilidades relacionadas a la seguridad de los feudos y pueblos. Por otro lado trabajaban en conjunto para salvaguardar los países de gran tamaño como Khardam.-

Sus ojos se perdieron por un instante en la nada, algunos recuerdos arribaron de súbito, como piratas en altamar, tal fue su ensimismamiento que cortó por un instante la plática.

- En aquellos tiempos se encargaban de acabar con todas aquellas criaturas que consideraban peligrosas para la raza humana, principalmente los vampiros. Obtenían sus fondos de contribuciones hechas por aquellos que cobijaban con su protección, así mismo no perdían la oportunidad de hacerse de todas las riquezas que podían cuando acababan con algún enemigo poderoso.- Miró fijamente a sus compañeros y sonrió.- Sin embargo la inquisición ha venido a menos, una serie de malas decisiones y malos líderes la han ido mermando, ahora tan solo existe en el recuerdo de los que la conocieron, su poder es muy limitado, algunos años más y desaparecerá. Eso mi estimado Luzbel es contra lo que pelearemos.-

Casi de forma inmediata Luzbel habló sobre su espada, la falta que esta le hacia y su deseo de adquirir un arma similar para poder entablar batalla.

-Lamentablemente no hay ninguna forja o droguería en el camino, tendremos que arreglárnoslas con lo que tenemos y espero realmente que no pierdas toda tu habilidad por haber perdido tu espada. Después de terminada esta misión me supongo que no será difícil recuperar tu espada.-

Continuaba cabalgando a la espera de cualesquier duda que pudiera surgir.

.-----------------------------------------------------------------------------------------------.
Este no es un nuevo turno, simplemente es un post para darle fluidez a la platica. De tal manera que Luzbel no puede volver a postear, esperaríamos únicamente el post de Jora para dar paso al nuevo turno.
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Jue Jun 10, 2010 11:35 pm

Escuché atenta, mientras el sol ajusticiaba nuestra huida y testificaba a nuestro favor, a cambio de hacernos resoplar de calor. Estaba acostumbrada a esos climas, las praderas habían bronceado mi piel y disfrutaba del buen tiempo. Mientras ambos varones conversaban, sin perder detalle de la charla me recogí el pelo en una coleta alta, tensa, firme y fuertemente atada con una tira de cuero.

No se me pasó por alto el hecho de que estábamos desviándonos de nuestro rumbo, un ademán de despiste tal vez, las piedras del suelo harían difícil el avance y sin embargo no dejarían huella alguna de nuestro tránsito. Pensé que, de haber sido esa la voluntad de Leviatán, había sido un acierto el recurrir al atajo para perder nuestro rastro. Trataba de memorizar el camino por si en algún momento necesitábamos regresar, aunque no creí que fuese el caso, no entonces, quizás tampoco ahora...

Me sorprendió comprobar que el hombre de armadura respondía a mi compañero en una explicación larga, dándole por fin lo que ansiaba escuchar; respuestas, al tiempo que yo recibía datos. Parecía que se trataba de una organización poderosa en otros tiempos de la que yo ni siquiera había oído hablar. El tiempo en las estepas fue solitario, ajeno a todo movimiento social en Utopía, definitivamente eran otros tiempos.. Y según Leviatán, también lo eran para esa orden de la Inquisición, pues ahora amenazaba con la extinción y el derrumbe del que había sido un gran imperio.

Miré fijamente al hombre, buscando en sus ojos creerle o no. Esa armadura demostraba que se trataba de un caballero, quizás simplemente un soldado, o tal vez un paladín al servicio de la corona... no, de ser así tendría su propio escuadrón y no andaría contratando mercenarios en oscuras tabernas malolientes. Su último detalle se me hizo extraño. Fruncí el ceño no muy conforme y miré hacia otro lado, pensativa... Ellos cambiaron de tema, hacia la espada de Luzbel que había sido dejada atrás, sin duda era un gran dilema esa pérdida, pero mi mente se hallaba enrevesada en otros asuntos.

Recosté mi torso disimuladamente contra la espalda del plateado y dejé ir mi mirada hacia la nada, pensando en especulaciones, hipótesis acerca de qué tendría que ver Leviatán con esa convaleciente organización, y hasta qué punto nos veríamos nosotros involucrados. Además no dejaba de darle vueltas a su ambigua conclusión “Eso mi estimado Luzbel es contra lo que pelearemos” ¿Querría decir contra la Inquisición o bien contra su exterminio? Ambas empresas me parecían igualmente complicadas teniendo en cuenta que no conocíamos su situación actual ni en qué lugares seguían desplegando su influencia. La curiosidad hizo que por primera vez en su presencia necesitase preguntar.

De nuevo me incorporé y miré a ambos a la espera de un silencio oportuno donde intercalar mi voz. Sonaba algo dura debido a mi falta de tacto natural, y al tiempo que llevaba sin ejercitarla, sin embargo no era un rasgo destacable pues mostraban la misma rudeza que mi propio aspecto o mirada.

- ¿Con qué recursos cuenta aún esa inquisición tuya?- pregunté entre escéptica e interesada.
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Vie Jun 11, 2010 4:22 am

Off: Nuevo turno
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Las rocas que cubrían el camino de los guerreros eran de gran tamaño, en los ratos de silencio tan solo se escuchaban los duros casquillos de las bestias abrirse paso entre ellas. El sol se reflejaba en el suelo, lastimando los ojos si se le veía fijamente, era un camino bastante pesado, pero no había otra opción. Si sus cálculos eran correctos llegarían al lugar en aproximadamente 4 horas, justo cuando el sol comenzara a flaquear su fuerza.

Una voz tosca, casi sin tono de voz distintivo lo interrumpió. Leviatan volvió su rostro como tratando de identificar de donde venía la voz. Por fin había hablado, fue algo curioso, se había resignado a que no hablaría, comenzaba a pensar que era muda. Después de pasados algunos segundos sopesó su respuesta.

-Cuenta con hombres, dinero y todavía algunas influencias en la zona. Recursos suficientes para mantener el control en pueblos pequeños, pero insuficiente para poder hacer frente a cualquier otra organización, ha replegado su influencia en las distintas ciudades de Algaria.-

La conversación continuó sin mayor relevancia, el tiempo transcurrió lentamente, el sol se colocaba detrás de ellos, el calor había caído en intensidad ahora corría una brisa agradable que refrescaba los rostros de los viajeros. Era tiempo de platicar con los mercenarios del plan a seguir.

- A aproximadamente veinte minutos de aquí, se encuentra una fuerte de avanzada colocado en un principio para controlar los pueblos circundantes. En el interior habrá en este momento alrededor de veinte soldados armados. Para estas horas los guardias que ustedes atacaron habrán venido a este lugar a solicitar refuerzos para la extraña pareja que asecha el pueblo, los ví partir antes de encontrarme con ustedes a la salida del pueblo.

Hizo una pausa con la finalidad de que la información fuera digerida.

- Todo se combinó de una manera única, en la taberna, el hecho de que Luzbel desafiara al tabernero le dio a este el valor de delatarme, lo supe desde que lo ví salir por la puerta de emergencia situada en la cocina. El hecho de que cinco guardias no hubieran podido con ustedes sembró el miedo en el pueblo, y el que aún rondaran la periferia del mismo convirtió este miedo en terror.-

A lo lejos comenzaba a vislumbrarse la edificación pues no se habían detenido, rodeada con estacas de alrededor de quince metros de alto, y con tres atalayas colocadas en el este, noroeste y la entrada principal.

-El guardia que observé salir del pueblo a todo galope habrá contado su historia, el puesto debe de responder, de tal forma que ahora debe de haber menos gente custodiando, y lo mejor es que estoy seguro que quienes han partido son aquellos guerreros con mas experiencia en batallas dejando atrás a los novatos.-

Los observó fijamente y detuvo su caballo esperando que ellos también lo hicieran.

-Lo que necesito ahora es carne de cañon, uno de ustedes debe de presentarse frente a la puerta principal, cualesquiera de los dos es igual de conveniente, la alerta esta dada para una mujer guerrera y un hombre de cabellos plateados, los identificarán de inmediato. No les asesinarán, por lo menos no de inmediato, será capturado, se verá sometido a juicio y entonces dictaminará el proceder. El anterior procedimiento nos dará alrededor de medio día de holgura, existe un punto ciego en la edificación que debe de verse aumentado por la falta de personal, es ahí donde accesaremos al interior, subiremos hasta el lugar donde se encuentra el inquisidor, líder de estos guerreros, lo obligaré a renunciar, a su cargo y la misión terminará. Como ven es bastante sencillo, ahora creo que es tiempo de afinar el plan. Ustedes deciden quien se presta para la captura, y quien me acompaña al interior del fuerte, ambos papeles son igual de peligrosos. En caso de fallar corremos el riesgo de ser asesinados o llevados a la cede de la inquisición donde seguramente nos ahorcaran… Es tiempo de aclarar dudas.

Dijo finalmente, esperaba que procesaran la información y expresaran todas las dudas respecto al accionar.
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Vie Jun 11, 2010 9:42 pm

No me había hecho mucha gracia hacia sus respuestas, al parecer el tipo confiaba tanto en su carisma que no se esforzaba mucho en la retórica o en la oratoria, o tal vez se sentía tan seguro con la cantidad de dinero que nos había dado, que asumía que haríamos l oque fuera.Tenia la impresión de que era mejor lider

Desde luego su promesa de que seria fácil recuperar mi añorada Higlander después de la misión , no tenia mucho sentido, por lo menos no hasta que explico sus intenciones y los antecedentes de la organización a la que íbamos a atacar... Al parecer era ya demasiado decadente y el tenia intenciones de hacerse de esa organización

Estábamos cerca de la atalaya, al parecer la había estudiado muy bien para poder precisar el numero de soldados, tomando en cuenta que jora y yo habíamos combatido a cinco de ellos
en una pelea inesperada, no seria muy difícil tomarla planteado de esa forma

Su estrategia, no me gustaba, ahora veía la razón por la cual la paga era renumerada y es que la misión en si no la aceptaría cualquiera se me ocurría al menos cinco forma de asaltar aquel lugar sin tener que arriesgar a ninguno de nosotros, de haber sido yo solo no hubiese aceptado... pero sabia que Jora estaba hambrienta de acción sin contar con que de todos modos ya nos habíamos echo enemigos de esa organización había que agarrar al toro por los cuernos si o si, además tenia un pequeño plan en caso de que las cosas no salieran como debiesen, Volteé a ver a mi preciosa compañera, esperando encontrar en su expresión si me iba siguiendo y luego me pronuncie

Luzbel: Bien aceptamos desde un principio, y no es nuestro estilo echarnos para atrás. Dado que perdí a Highlander me parece que Jora será mas efectiva que yo, a la hora de repartir mamporros, además, no soportaría que la tomaran prisionera, seré el señuelo, ya que de todos modos me van a enjuiciar tratare de llevarme los que pueda, creo que seria mas efectivo asesinar al tipo ese en vez de exigirle que renuncie, también quisiera saber cual es esa debilidad en la estructura ¿el canal de desagüe? ¿Alguna grieta?

Debía estar muy seguro el sujeto ese como para decirlo como lo decía, l oque me tranquilizaba un poco es que el mismo se iba involucrar además tenia que admitir que me emocionaba la misión
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Sáb Jun 12, 2010 2:44 pm

Escuché con atención el plan, queriendo dar media vuelta y abandonar a ese lunático a su suerte. ¿Iba a poner nuestro cuello en juego por una charla convincente? ¿y qué mas? La luz ya anaranjada del sol me indicó que obraríamos por la noche seguramente, lo que en parte nos favorecía el factor sorpresa y en cambio impedía que viésemos con exactitud, pues encender una tea delataría nuestra posición a los soldados que se hallaban en el interior de la estructura.

Según había calculado Leviatán, en el interior del fuerte se encontrarían unos veinte soldados, de los cuales algunos serían recién reclutados... Aquello me traía en descuido, veteranos o novatos acometería contra ellos con la misma cadencia de piedad pues ellos eligieron su destino al empuñar la espada, igual que nosotros sellamos el nuestro al acceder a tan disparatada misión.

Mientras Luzbel comenzaba a hablar, traté de imaginarme mentalmente todos los fallos que podría tener el plan, y es que todo ello me parecía tan hipotético que no podía otorgarle ni una gota de credibilidad. Nos basábamos en los cálculos del guerrero de armadura que a pesar de no considerar esa su intención, había trazado un plan algo imperfecto. Desde luego, no sería yo la que se lo recriminara ya que la estrategia jamás fue una de mis virtudes, y sin embargo hasta yo sabía que había muchos riesgos de no salir vivos de esta hazaña.

Por otro lado, el hecho de querer convencer al inquisidor de que renegase me parecía absolutamente fuera de lugar. ¿Qué clase de fin de plan era aquél, una incursión a la fuerza, pelea segura, alerta de las bases circundantes, y pretendía que nos salvase convencer a un hombre al que seguramente estuviese haciendo rico y poderoso su oficio? Suspiré con paciencia tratando de pensar en frío. Las palabras siempre fueron mi flaqueza, pues jamás creí en ellas como un medio útil con la gente corrompida de las clases poderosas, habría de correr la sangre, solo así se pactaría la tregua y, si no corríamos esa suerte, los soldados y dirigentes alertados de nuestra intervención no flaquearían al ver la cabeza cortada de uno de sus líderes, pues a fin y al cabo era un simple peón más, quizás una pieza ligeramente más importante que un soldado, pero dudaba de que su muerte influenciara de algún modo los restos de la organización de la Inquisición, pues de haber sido de otro modo, no se hallaría en un decadente puesto de avanzada, sino rodeado de lujo y piedra en un castillo o palacio urbano.

Entonces escuché entre flaquezas de mis pensamientos lo que mi plateado guerrero dijo, y mis brazos se apresaron con cierta firmeza entorno a su cintura, apreté las mandíbulas y lo miré de reojo, nada conforme. El hecho de que por descontado la vida de Luzbel quedase en peligro tan solo poner un pie en el fuerte, incitaba al bombeo constante de negación que deseaba salir de mi boca, hacer retroceder al alazán y salir de allí en busca de otras aventuras que no implicasen morir ajusticiados. ¿Qué honor y gloria tenía ese fin? Siempre creí que mi muerte sería en batalla, contra un adversario digno, en movimiento, que hubiese demostrado su supremacía sobre mí con sus habilidades, con su espada... No a manos de un grupo de ancianos corruptos que te sentenciaban tras una alta mesa, demostrando mediante gestos psicológicos su superioridad frente a ti.

Y Luzbel no podía acabar así, no cuando ni siquiera habíamos puesto en marcha nuestras armas, no podía dejar la vida de mi ser más preciado a manos de que una charla diplomática surtiese efecto o no. Apreté un poco más mi abrazo y miré a Leviatán con un resplandor dorado en mi mirada.

-¿Qué nos garantiza que neutralizado el inquisidor la amenaza cesará? No pondré mi espada al servicio de una gesta tan incierta... y mucho menos dejaré que nuestras vidas queden en riesgo por palabrería, quiero asegurarme de que ese malnacido no moverá la lengua en contra nuestra... o rueda su cabeza o ahora mismo tendrás nuestra renuncia- amenacé, con un murmullo tranquilo y meditado, mientras mis ojos rodaban hacia la estructura de madera.

Me imaginaba a aquel hombre, sentado sobre un sillón tapizado de terciopelo, dictando órdenes sin saber que aquellos a los que quería exterminar ahora mismo hablaban de él a las puertas de su refugio...
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Leviatan

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Sáb Jun 12, 2010 6:53 pm

Leviatan los observaba fijamente, podía ver la sorpresa y la duda en sus rostros, en cualquier otra circunstancia aseguraría que en aquel momento se veían aterrados, no pudo evitar preguntarse que era lo que esperaban, los riesgos habían quedado claros desde el principio y ahora dubitativos temblaban en la línea. Tal vez no eran los guerreros que el buscaba, sin embargo confiaba en que aún podía sacar algo de ellos.

- ¿Qué esperaban al aceptar una misión en la cual se aclararon los riesgos de antemano, poniendo entre los mas altos la muerte o la prisión?, ¿Qué esperaban aceptando dinero a cambio de sus servicios?, creo que fui bastante claro al momento de cerrar el trato.

Hizo una pausa, su mirada era severa, por un momento imagino a un par de niños frente a el, de súbito esa imagen se colocó tan dentro de su cabeza que el mismo estuvo a punto de retirarse.

-El asesinar a un inquisidor sin más simplemente desencadenaría una batalla de forma inmediata, podrán ser buenos luchadores, pero difícilmente podrían contra una superioridad de 7 a 1. Las organizaciones como la orden de la rosa o la inquisición no se formaron a base de asesinatos, el poder sobre la plebe no siempre se obtiene a base del terror, y menos cuando esta plebe sabe blandir una espada.- Se detuvo un segundo tratando de sopesar sus palabras, al parecer se habían hecho algunas conjeturas debido a que su información no fue del todo clara.- Obligaremos al inquisidor a renunciar a su puesto, pensaba que estaba implícito, debido a que nos meteríamos directamente al fuego, que el asesinato era una de las opciones.-

Jaló bruscamente de las riendas de su caballo para ponerse totalmente de frente a ellos, sus ojos dejaban de mostrar molestia para enfocarse en el análisis.

- Desconozco si se dieron cuenta, pero la tierra que rodea a aquel pueblo es fértil, hay abundante agua, hay hectáreas sembradas, ganado y animales de crianza. ¿No se preguntaron como teniendo tan buena tierra el pueblo era tan chico y sumido en una pobreza incongruente?-

Suspiro, la tierra comenzaba a tornarse rojiza, la tarde caía, el se había equivocado, no eran simples mercenarios en busca de dinero, tendría que explayarse en su explicación o perdería aquella oportunidad.

- Hace un momento les relate como el tabernero había dudado en su decisión de delatarme ante los guardias, llevaba 3 días en esa posada, tres días reclutando gente, el sospechó lo que me traía entre manos al segundo día, sin embargo temía de que fuera juzgado como un traidor por haberme alojado, a pesar de saberse inocente. La inquisición, ahora en su decadencia, hecha mano de recursos vanos, absurdos como el terror, la sangre, y la matanza de inocentes para someter a sus pueblos protegidos. Es lo último que les resta, cobran tarifas en grano y cabezas de ganado cada medio año enviándolas a las ciudades donde la organización aun tiene fuerza. La mayoría de esta gente depondría sus armas a cambio de seguridad, y es lo que voy a ofrecerles.-

Se detuvo dándoles tiempo de procesar la información.

-No les estoy pidiendo que se arriesguen en vano, sin embargo tendrán que confiar en este oscuro plan.- Miró fijamente a Jora- No, no es seguro que asesinemos al inquisidor, depende de su disposición.- Volteó a ver a Luzbel- No es prudente que inicies una batalla apenas te presentes, todos estarán atentos a ti, a lo que haces, deberás esperar a que la novedad haya pasado, cuando te dirijan a un rincón para encerrarte. Si todo sale bien no hará falta si quiera que desenvaines tu espada, sin embargo si decides luchar contra los soldados no me opondré, esa distracción me serviría.-

Aclaró este punto pues según las palabras de Luzbel al parecer Leviatan había dado a entender que era segura la muerte de la carnada.

- No les garantizo que saldremos bien librados, nunca lo hice. Lo que les garantizo es que he planeado este momento durante cinco años, así mismo, si ustedes me apoyan los devolveré la acción, pues este plan esta diseñado para que entren 3 personas y salgan 3 personas, no menos, no mas.-

Desmontó de un solo y brusco movimiento su corcel.

- Ahora, si aceptan, por segunda vez, esta misión, pasaremos a lo que sigue.-

A unos seis metros de el existía un montón de tierra levantada, contrastaba totalmente con el suelo, evidentemente era tierra escarbada, carecía de algún cuidado, no era que realmente interesara pues aquellas almas parecían ser las primeras que surcaban la zona en mucho tiempo. Pateó el monton y dos grandes mangos se descubrieron, eran hachas de un tamaño considerable, Leviatan las levantó una en cada mano, la fuerza que podía desplegar era considerable por lo que no presentaba un problema tomarlas de esa forma.

-Hace aproximadamente 6 años, este puesto fue sitiado, existía una tribu de aborígenes a poco mas de una hora de camino de aquí, fueron ellos los que decidieron levantar la mano cuando la inquisición comenzó la limpia de la zona. La revuelta no cuaso gran daño, no tardó mas de tres días en enviar refuerzos desde el valle de promtera y el exterminio de la tribu se completo. La muralla cuenta con daños causados por fuego, pues el arma favorita de los salvajes eran flechas incendiarias creadas a partir de un árbol sumamente flamable de la zona.-

Mostraba las hachas en toda su extensión, eran pesadas, su filo relucía a pesar de estar cubiertas de tierra.

- No tardaremos mas de cinco minutos en abrir un boquete en el lado oeste de la muralla de madera, los inquisidores que han pasado por aquí nunca se molestaron en repararla pues las amenazas habían sido exterminadas. Espero que la conmoción que cause el demonio de blancos cabellos sea suficiente para que pasemos desapercibidos… Entonces, ¿procederán?-
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Luzbel Van Der Valls

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Dom Jun 13, 2010 8:17 am

No se lo tomo muy bien al principio, no me explicaba porque, ¿es que acaso no se había escuchado? ¿O estaba acostumbrado a reclutar Orcos para sus incursiones?

Conforme iba explicándonos, mi inconformismo bajaba, la verdad es que no me esperaba que Jora Tuviese tal iniciativa, cada vez conocía nuevas facetas en ella que nunca me imagine que tendría, Desde luego replanteado de esa forma y el hecho de que ya tenia tiempo con esto cambiaba la perspectiva, desde luego la tiranía ejercida en la región era algo que nos movía y nos podía, por lo menos a mi, pero era mas el hecho de que nuestro pacto implícito, desde aquella vez que enfrentamos a las manticoras era protegernos siempre mutuamente, volteaba a ver si elle me iba siguiendo, Las oportunidades nos habían guiñado varias veces y habíamos aprendido a que estas no dispusieran a su antojo sobre nosotros

Lo que sabemos de la prisa, lo aprendimos de la decepción, teníamos en nuestro haber un cajón lleno de errores, empero el plan sonaba convincente, sobretodo la parte donde

Luzbel: Desde luego, el morir o el caer prisioneros es algo con lo que vivimos día a día en este mundo aun sin aceptar misiones, habías dicho que el plan tenia posibilidades de fallar pero no “tantas” posibilidades, la forma como lo planteaste nos hizo pensar que eras un improvisado y desde luego, Jora y yo siempre hemos sido un gran equipo, hemos peleado muchas batallas juntos, sabemos complementarnos, muy bien, lo primero que nos dijiste fue una separarnos y dos el plan sonaba demasiado descabellado en las dos partes…
Ahora bien, eventualmente puedo crear ilusiones con más fuertes cuando uso unos polvos alucinógenos pero aun sin ellos, creo que puedo hacer que me persigan o crear suficientes distracciones en lo que ustedes irrumpen en la fortaleza, tengo el tintero borracho de tinta, por decirlo de algún modo, me siento capaz de crear una buena ilusión y generar suficiente distracción
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Jora

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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Mar Jun 15, 2010 7:23 pm

Miraba con ojos fulminantes al armado, escuchando sus palabras, rumiándolas en la boca y escupiéndolas con desprecio. Discursos, explicaciones, motivos... siempre el verbo estaba de más cuando se trataba de enfrentarse a alguien, después de todo, ¿hacer el bien justificaba que algunas cabezas rodasen bajo el filo de tu espada? Yo mataba... porque quería, luchaba, porque ello estaba en mi condición... pero no escondía mi furia y deseos de batalla tras falsas cruzadas y utópicas hazañas. Había explicado el porqué de la misión, y seguía mirándole con el mismo fulgor dorado, impasible, incompasivo... vibrante de batallas.

Bajé del caballo cuando él lo hizo, y vi cómo se acercaba al terreno batido que había más allá.. de la nada, surgieron dos empuñaduras fuertes y anchas, como la de mi hacha, aunque más tosca. De la tierra emergieron dos lunas relucientes que se postraban ante mí como dos sonrisas plateadas, dos arcos de triunfo, fuertes, potentes... dispuestos para ser usados. Una de mis manos quiso adelantarse a agarrar una de aquellas hachas, y sin embargo la altanería me lo impidió, aún no había quedado clara la situación.

Luzbel habló, y en sus palabras hizo que le mirase de reojo con un deje de sonrisa que en cambio no quería que viese Leviatán, el candor del afecto no debía mezclarse con la quemazón de la ira. Me mantuve en silencio prestando atención.. parecía que tampoco mi plateado estaba demasiado conforme con el plan, y sin embargo sí había cedido al saber de la situación en la que se encontraba el pueblo, sí había dejado que las palabras penetraran en su razón... aquello me preocupó pues pensé que, quizás estuviese siendo demasiado intransigente y cabezota, si incluso Luzbel que aunque más dado a la verborrea reconocía la afinidad de su alma con la mía, encontraba lógico y hasta excusable aquel plan, ¿No estaría siendo yo la bárbara amazona que derramaba sangre al son de la guerra? Entrecerré los ojos y toda mi alma tembló ante esa descripción, indignada, siempre orgullosa...

Sin querer perder más tiempo en palabras que no nos harían cambiar de opinión, me acerqué a Leviatán y agarré de malas maneras una de las dos armas. Su peso era mayor al de mi propia hacha, pues no estaba diseñado para la guerra sino para la tala, con un poco de esfuerzo en un par de golpes de parte de cada uno, el trabajo estaría terminado. Miré su filo reluciente y plateado, y el fulgor argento me hizo regresar la vista al oscuro guerrero que ahora terminaba de contar su estrategia.

Temía que se adentrara allí solo, quizás no fuese la guerrera más poderosa del mundo, pero siempre sentí que conmigo podía estar mas seguro... Mi Luzbel, siempre tan confiado en sí mismo. ¿Qué haría si lo ajusticiaban? Suspiré irascible y miré entonces al demonio de armadura alzando las cejas.

- Dije que aceptaba, si he de caer prisionera o morir allí dentro, sea, pero no dejaré que sea la simple palabrería la que lo decida- advertí, girándome para dar a entender que no tenía nada más que decir antes de poner manos a la obra.
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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Vie Jun 25, 2010 4:41 am

En el ambiente podía olerse una combinación de sensaciones complejas. La ira, la confusión, el miedo… el amor, todo aquello formaba una masa invisible, intangible, una fuerza que tensaba el aire y hacia difícil respirar. Al parecer aquel amor que Leviatan adivinó en la mirada de sus asalariados y que en un principio presentara una oportunidad inigualable ahora ponía en riesgo la misión, y es que al parecer tenían miedo a perderse.

De ambos quien mas le inquietaba al otrora rey era la mujer, si mirada era desafiante, orgullosa, marcaba una línea imposible de observar y sin embargo bastante clara. Si aquella guerrera tuviera la capacidad de lastimar con su mirar Leviatan estaría ya en un rictus de dolor incomprensible. Sin embargo las cartas estaban sobre la mesa y no cedería un palmo.

-Las razones por las que lo hagan poco me interesan, en pocas horas se aclarará la efectividad de mi plan. Se desencadenará algo de lo cual no podrán escapar, eso se los aseguro, de una u otra manera su vida cambiará, o terminará.-

Dijo con media sonrisa haciendo alusión a las palabras desafiantes de la amazona.. El sabía que el plan era justo, sin rango de error, con solo tres personas tendrían que persuadir a un puño de soldados. Sin embargo sabía que de todas las situaciones posibles, este era el escenario menos complicado, la idea le hizo gracia.

Por fin se habían decidido, el lord de plateos cabellos había decidido primero, Leviatan sabía que aquello había determinado la decisión de la amazona, volvió a montar mientras aseguraba el hacha a la silla de su caballo.

-Nosotros nos desviaremos por lo menos 20 minutos, debemos bajar esta vereda para evitar ser vistos. La única manera de sincronización que se me ocurre es la posición del sol.- Hizo una pausa para evaluar el hecho.- Cuando sus cobertura se vuelva rojiza y débil al comenzar a esconder su rostro, es ahí cuando ambas partes actuaremos.-

Tiro las riendas de su caballo para obligarlo a girar, observó al guerrero que sería la clave del plan y exclamó.

-Que Bairack te proteja hijo de la oscuridad, nos veremos dentro de la avanzada. Recuerda que tu sola presencia causara conmoción, reserva tus recursos lo mas que puedas, tu muerte no me sirve de nada.-

Y espoleo su bestia ligeramente, el caballo comenzó a avanzar lentamente, pasó junto a Jora y le dirigió una mirada carente de sentimiento alguno, pero con una determinación envidiable, la esperaría mas adelante y no habría escusa. La moneda estaba ya en el aire.
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MensajeTema: Re: Santa Inquisición: Selección Natural   Sáb Jun 26, 2010 8:30 am

El lord oscuro suspiro resignado esperaba un plan algo mas elaborado o algo mas todavía de estrategia pero no había mas, poco a poco el lord plateado iba conocieron a Leviatan parecía que estuviese acostumbrado a que todo mundo le hiciese caso nada mas porque si

Comenzó a enfilar hacia la vereda, sabia que todo dependa de el y de la buena distracción que proporcionara, debía de usar sus mejores recursos si quería volver a ver a su amada
Volteo a ver a Jora fijándose en su expresión. Sabia como pensaba, sabia que no estaría del todo satisfecha al igual que el pero confiaba en que todo saldría bien. Le sonrió y asintió en un gesto de complicidad y aprobación para que lo siguiera

Luzbel: Cuenten con ellos, daré el mejor espectáculo de mi vida, todos en ese lugar centraran su atención en mi o dejare de llamarme Luzbel


Camino hacia la abadía, situándose varios unos metros cerca de la puerta principal a distancia prudente como paran o ser visto donde amarro su caballo cerca de un abeto, no lo necesitaría ahora tendría que reptar como lagartija para no ser visto

Consciente de que tenia tiempo de sobra ya que faltaba bastante para el ocaso y juntó varios montones de zacates secos y pajas que encontró y cerca de los lomeríos me encontró con una agradable sorpresa.. ocotes.. esa coníferas secas cuya resina era altamente inflamable y ardían con facilidad junte varios montones en pila colocandolos en sitios estratégicos y uniéndolos con hojas y ramas secas formando un largo rombos a lo largo de la vereda una vez que se aseguro que estaba en buena formación repto de regreso hacia donde su montura, todavía quedaba tiempo para el ocaso así que se dedico a meditar, tenia que hacer uso de todo su poder mental se esta vez sin los alucinógenos tenia que estar con su mente a toda su capacidad.

Afortunadamente aquel desolado ambiente era perfecto para una buena meditación y para elaborar un plan

Se sentó en flor de loto cerro los ojos y respiró profundo, sintiendo como su estomago se inflaba. Sintió como aspiraba y expiraba. El aire llena tu torso y como sale paulatinamente reduciendo el volumen de tu torso. La respiración era tu punto focal. Trata de llenar de aire su estomago, expiraba por la nariz siempre despacio sintiendo tu respiración, estando consiente de cada elemento de su respiración.