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 El exámen de Kael'thas

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Keneth
L'ange sans ses ailes
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MensajeTema: El exámen de Kael'thas   Mar Mayo 11, 2010 9:56 pm

"Si te interesa unirte al Sol Negro, ven en menos de tres dias la cascada en la Jungla de Nyssa" -Asi rezaba la carta que habia recibido Kael aquella misma mañana en la posada donde se estaba quedando. El posadero le habia indicado que alguien habia pasado apenas se habia levantado el sol y le habia pagado para pasarle aquél mensaje que venia escrito en la carta, aún sellada cuando llegó a sus manos.

A través de la ventana podian verse las verdes plantas y el largo sendero que llevaba a la espesa jungla de Nyssa, aquellos frondosos y altos arboles que ocultaban todo en su interior, e incluso más por encima, un cielo con un sol radiante y celeste brillando, apenas con algunas nubes de color blanco limpio moviendose muy despacio.

El viento era escaso y hacia un poco de calor, lo suficiente como para volverse incómodo si uno se abrigaba demasiado, y abrigarse demasiado en aquella época del año significaba llevar cualquier prenda que no fuese una simple camisa o algo parecido, lo cual convertia a uno en el perfecto banquete de los mosquitos, aunque muchas personas ya estaban acostumbradas, en especial los lugareños, y otros simplemente tenian la suerte de que su sangre no les resultara apetitosa a dichos insectos.

Con suerte Kael podia ser alguno de esos afortunados.

La posada contaba con dos escasos pisos y unas quince habitaciones quizás, quizás un poco más, el piso era de madera al igual que la construccion en general, y las camas eran esponjadas y cómodas. Su habitacion estaba en el segundo piso, con unaventana grande que enseñaba todo el paraje, incluso se podia ver el portón de la posada, donde habian algunos caballos atados a la espera de sus dueños, por lo general eran gente que solo estaba de viaje por allí, no seria sensato entrar con un caballo a la jungla.

La verja era de madera y a su vez hacia de puerta, y en aquél portal, colgando justo encima tenia un cartel con el nombre de la posada "Piedra buena". Era un misterio quien le ponia los nombres a las posadas.

El posadero, un hombre algo pasado en años, unos cincuenta años, cabello blanco y barba en forma de candado de igual color, algo barrigon y corpulento, incluso con bigote, de un metro sesenta cuando mucho y de nombre Robert, ya se habia retirado de la habitacion dejando al elfo a solas tras haberle comunicado el asunto de la carta -despertandolo en el proceso- y éste ahora se encontraba sentado en la cama, con la carta de pergamino amarillento y letra rojo sangre escrita en él.

El cuarto no era demasiado amplio, pero tenia un pequeño mueble al lado de la cama, con varios cajones y un candelabro ya apagado encima, y a los pies de su cama, a un metro y medio de distancia, se encontraba un lugar para colgar la ropa, algo rústico con varios ganchos de madera.
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Kael

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MensajeTema: Re: El exámen de Kael'thas   Miér Mayo 12, 2010 8:41 pm

Spoiler:
 
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Había decido dejarse guiar por el azar en sus nuevas aventuras, haciendo que fuesen una sorpresa y que cada una fuesen diferentes a las anteriores. Pero, lo único que anhelaba era aprender mas conjuros, cada uno mas poderoso que el anterior y convertirse así el mago mas poderoso del mundo.

Qué lástima sintió, al ver que por donde iba no habían aventuras o magos de los que aprender nuevas cosas, pero lo peor de todo era que apenas tenía dinero para dormir en posadas o comer como Ariadna mandaba. Kael se maldecía a sí mismo por no poder ser muy ahorrador y tener conciencia del dinero que gastaba, por lo que se le escapaba de las manos y se lo gastaba antes de que se diese cuenta.

-Solo me quedan unas cuantas coronas, necesito algo ya.-murmuró Kael, al revisar su bandolera de cuero que llevaba colgando del brazo izquierdo. Con el dinero que tenía, solo podía conseguir alojamiento en dos posadas de mala muerte.-Espero conseguir alguna aventura o algo que merezca la pena en Nyssa

Estaba a punto de entrar en Nyssa, sería la primera vez que ponía pie en aquel país el cual tantas veces había oído hablar en boca de su maestro. Sabía de su vegetación y algo sobre su clima, por lo que sacó de su cinto la espada y sí alguna planta o arbusto se ponía en su camino, no dudaría en lanzarle una buena cuchillada.

-Parezco un auténtico explorador.-comentó divertido Kael, mientras lanzaba cuchilladas embriagado de emoción, aunque procuraba solo cortar las que le molestase y procuraba no hacerles mucho daño. En ese momento se encontraba al principio de la selva, por lo que apenas había vegetación, pero donde se encontraba exactamente estaba rodeado de vegetación, la cual apenas dejaba ver el cielo.

Al hacer tanto esfuerzo en un momento, consiguió tres cosas: hacer algo de ejercicio, cansarse y hacer que un arbusto se moviese delante suya, lo que significaba que había alertado a un animal.

-Eso me pasa por hacer daño a las criaturas de Ariadna...-murmuró Kael, mientras guardaba temeroso la espada.-Debería de haber apartado las plantas y punto, ahora me enviará a la peor de sus criaturas para darme una lección.

El arbusto empezó a agitarse, el elfo nervioso dio unos pocos pasos hacía atrás y antes de que pudiera reaccionar, un Akuh apareció del arbusto. Una risa nerviosa se apoderó del elfo, el cual se reía del él mismo por su cobardía, pero sus risas desaparecieron en un soplo al ver que bastantes Akuhs salían de la vegetación.

-Porras...-dijo a la vez que corría para salvar su vida de la estampida.

Mientras corría a gran velocidad, tenía que demostrar gran habilidad y maña para esquivar las ramas o rocas del terreno. Se podía escuchar a varios metros de distancia la respiración agitada del elfo y las patas en el suelo de aquellos animales , al final para su suerte consiguió esquivar la estampida lanzándose a un lateral.

Pasaron varios segundos hasta que la estampida cesó, aturdido se puso de pie y lo primero que vio fue una verja de madera y encima un cartel donde se encontraba escrito: ''Piedra buena''.

-Curioso nombre...muy curioso.

Pensó en quedarse ya a dormir allí, se encontraba muy cansado y quería echarse cuanto antes y no despertar. Con paso lento, empezó a caminar hasta la posada, observó que al lado del edificio habían varios caballos atados, poco recomendable aquel medio de transporte en aquel paraje.

Mientras caminaba, se llevó la mano izquierda a su hombro derecho, donde se encontraba un pequeño rasguño provocado por la brusca caída, más tarde se lo sanaría con ayuda de su magia. Al entrar en la posada, observó que apenas había gente, sí acaso unas pocas personas distribuidas entre varias mesas alejadas las unas de las otras; encima de cada mesa había una vela y varias jarras de cerveza e incluso mendrugos de pan en algunas.

El que parecía ser el dueño del establecimiento, se encontraba limpiando una jarra detrás de la barra. Tenía aspecto de bonachón, a la vez de persona que le gustaba disfrutar de la vida por su barriga; mientras que el color de su pelo delataba que ya estaba entrado en años.

Para no llamar la atención, se quitó la mano del hombro y con paso lento se dirigió al dueño de la posada. Apenas levantó miradas extrañas y si lo hacía, estas bajaban enseguida, dedicándose a mirar lo que tenían entre manos.

-Buenas tardes, me gustaría una habitación.-su tono era apagado y oscuro, mientras que en su cara no había signo de expresión o emoción. El tabernero permaneció callado, observando fijamente al elfo mientras sus manos seguían limpiando la jarra sin la supervisión de los ojos, hasta que Kael sacó de su cartera una pequeña bolsa con varias coronas.-Aquí tiene su dinero.

-Ahora mismo señor, sígame.-su tono era todo lo contrario al del elfo, era feliz y cantarín, parecía que el dinero le había animado. Mientras sujetaba la bolsa con un hilo a su cinturón, empezó a caminar en dirección a las habitaciones que tenía en el segundo piso.-Es por aquí.

Kael se limitó a seguirle, se encontraba bastante enojado por su herida y no le apetecía contarle a nadie lo que le había pasado por enojar a su diosa. Los pasillos que llevaban a su habitación no tenían nada destacable, sí acaso algún cuadro bastante malo había colgado.

El hombre abrió con una de las muchas llaves que llevaba colgadas en su cinturón la puerta de la habitación, dejando paso para que el elfo pudiese decidir si quedarse con esa.

-Me quedo con esta, mañana por la mañana traígame el desayuno, no sé preocupe, está todo en la bolsa. Por cierto no intente despertarme, le aviso que no lo conseguirá.

Al ver que no le daba propina se marchó cerrando la puerta tras de sí, la habitación no era ni muy grande ni muy pequeña, tenía varios muebles y una gran ventana que daba a la gran selva.

Kael se quitó la parte de arriba de su túnica y las botas, y las dejó en el lugar para colgar la ropa; la túnica colgada de un gancho y las botas debajo de esta. Mientras que su cartera de cuero la dejó debajo de la almohada.

-Prefiero que me roben la ropa antes que las pocas monedas que me quedan en esta cartera.-murmuró Kael, mientras se tumbaba en la cama. -No tiene tan mala pinta.-pensó en su mente, a la vez que su mano era rodeada de un aura de color azul cristal, que al acercar a la herida esta empezó a desaparecer, dejando una mancha de sangre en su lugar.

Antes de que se diera cuenta, cayó rendido. Durante 8 horas estuvo durmiendo hasta que su tiempo en el Olimpo había acabado y lo primero que vio fue al dueño de la taberna con una bandeja entre sus manos y comunicándole que tenía una carta para él. Con gesto de contrariedad lo echó de su habitación y al acabar de vestirse empezó a leer la carta, escrita en rojo sangre:

"Si te interesa unirte al Sol Negro, ven en menos de tres días la cascada en la Jungla de Nyssa"

-Curioso, curiosísimo.-murmuró Kael al acabar de leer las pocas palabras que habían escritas en el pergamino.

En un abrir y cerrar de ojos, desayunó y bajó corriendo a preguntar al dueño de la posada si sabía donde estaba la cascada o si no, sí tenía un mapa. Estaba bastante ilusionado, ya que había oído hablar de aquella organización en boca de su maestro y desde ese instante pensó en unirse, ya que de esa forma ganaría dinero y sería el mejor.

-Espero que me acepten-pensó Kael, a la vez que se sentaba en la barra de la posada.-¿Sabe dónde se encuentra la cascada?-le preguntó al dueño.
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Keneth
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MensajeTema: Re: El exámen de Kael'thas   Jue Mayo 13, 2010 9:04 pm

https://www.youtube.com/watch?v=pFS4zYWxzNA

Hay muchas cascadas en Nyssa -fue lo primero que le respondió el posadero- ¿Por qué? -le preguntó entonces- ¿Que sucede? -agregó con curiosidad. Despues de todo, toda esa emoción habia sucedido luego de que él le dejara la carta en su habitacion, antes de eso era un tipo amargado y si mal no recordaba tenia una herida en el hombro... Aunque quizás solo era una mancha.

Como te decia... Hay muchas cascadas en la jungla de Nyssa muchacho -le respondió mientras limpiaba con un trapo los vasos que se habian usado esa misma mañana por las personas que se hospedaban en el lugar- La más afamada esta a unos cuatro dias de viaje de aqui... -le respondió llevandose una mano al mentón- pero nunca nadie se ha puesto a hacer un mapa de en donde se encuentran todas las cascadas -el posadero desvió sus cansados y claros ojos por la puerta principal, desde donde se filtraba la luz radiante del dia.

De cualquier forma, la Jungla de Nyssa es un lugar muy peligroso chico, necesitarás un guia para llegar hasta allí con vida y aqui no encontrarás ninguno. Esta posada esta de paso nada más, para que los viajeros duerman antes de continuar sus viajes... -le dijo- Quien quiera que fuese el que queria que te entregara la carta, dejo una buena propina para que te dijera esto, la Jungla de Nyssa esta llena de peligros, la mayoria de las personas que se pierden allí, incluso las más fuertes, tienen un promedio de vida de tres dias antes de morir por el veneno de algún animal o por inanicion.

La cascada más conocida es El Llanto del León, en verdad no tengo ni idea de por qué le dicen asi, pero muchas personas quieren visitar el lugar, no he vuelto a saber de ninguna que haya ido sin un guia. En esa Jungla hay animales que no duermen, animales más grandes que tu o yo, con un mejor oido y un mejor olfato, las plantas más venenosas son capaz de hacer enfermar a una persona en horas, y la mordedura de algunas serpientes tiene el mismo efecto pero en minutos. Incluso los insectos poseen venenos similares.

Llegado un punto, la vegetacion es tal, que no llega la luz del sol a la tierra. Me pregunto como es que crecerá algo allí... Sea lo que sea no puede ser bueno muchacho, incluso el terreno es engañoso, disfrazando los llamados "lagos de pantano" como tierra firme, esa Jungla se ha tragado a muchas personas, más grandes y fuertes que tu
-le comentó- Si te vas a suicidar podrias dejar tus cosas aqui, ya sabes, para que te las cuide... Y si por alguna razón no regresas, estarias haciendo un bien a un pobre viejo! -le dijo con una sonrisa, no parecia preocuparse mucho por las peligrosas intenciones del Elfo.- Nadie sabe con exactitud todo lo que hay ahi adentro...


Última edición por Keneth el Lun Mayo 17, 2010 7:21 am, editado 1 vez
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Kael

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MensajeTema: Re: El exámen de Kael'thas   Jue Mayo 13, 2010 10:17 pm

Kael estaba demasiado emocionado para pensar en quién podría haber sobornado al posadero para que le entregase la carta. Solo pensaba en ir cuanto antes al punto de reunión y pedir su solicitud, pero se suponía que no iba a ser nada fácil ya que una organización de asesinos no contrataban al primero que viesen.

-Me gustaría ir por motivos personales.-dijo con una pequeña sonrisa, hasta que se dio cuenta de como lo había tratado la noche anterior.-Perdonad por trataros con tanta brusquedad ayer por la noche, pero había ofendido a mi diosa y esta me castigo, prefiero no hablar mucho del tema.-se disculpó, aún se encontraba avergonzado después de su actuación en la selva.

Como veía que la cosa iba para rato, decidió sentarse en un taburete y escuchar la descripción de las cascadas, de la jungla, de los animales y de todas las cosas que podía encontrar.

-En la carta que me entregasteis no especificaba, así que creo que será las más cercana aquí. Espera, ¿cuatro días?-parecía que le llevaría tiempo hacer su misión-Y lo mejor de todo es que el 99% de las cosas de esta dichosa jungla te puede matar, incluida la jungla y no digo el 100%, porque el aire no te puede matar...¡Pero a saber!, en este lugar todo puede pasar-maldijo Kael, mientras apoyaba su cabeza en la palma de la mano derecha, la cual se apoyaba en la barra.

Durante varios segundos estuvo observando como el tabernero limpiaba los vasos, en esos instantes se dedicó a pensar si era buena idea ir a una muerte segura y alomejor poco recompensada. Pero, sin pensarlo más, se levantó de su sitio y con voz bastante alta preguntó a los que quedaban en la posada:

-¿Algún voluntario para llevarme hasta la cascada Llanto de León? Lo recompensaré con esta bolsa llena de coronas.-dijo mientras sacaba de su cartera, el poco dinero que le quedaba.
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Keneth
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MensajeTema: Re: El exámen de Kael'thas   Sáb Mayo 15, 2010 12:07 pm

"Motivos personales" escuchó el posadero, mirandolo incrédulo- ¿Es que los elfos son como los Lemmings? ¿Se suicidan en masa? -dijo negando con la cabeza lentamente y cerrando sus claros ojos ante lo que decia el Elfo, a saber que clase de dioses tendria... Cierto era que venian muchos huespedes, pero en todos sus años de trabajo era la primera vez que escuchaba una excusa como esa.

El posadero dejó el vaso limpio sobre la barra, detrás de la cual se encontraban estanterias con bebidas y recipientes, posiblemente con comida en su interior, al igual que algunos barriles cerrados y apoyados en el piso dejando en misterio que seria lo que tendrian.

Volvió su mirada hacia Kael nuevamente entonces, mientras apoyaba ambos codos sobre la madera del mostrador- Si, cuatro dias -le repitió- No entiendo por qué quieres ir -le confesó y cuando Kael comenzó a hablar sobre porcentajes y el peligro de la jungla el posadero se empezó a reir bastante de su forma de explicarlo- Si te hace sentir mejor, estoy seguro que algunas plantas deben tener veneno por esporas o alguna cosa asi de esas que las respiras sin darte cuenta -y se volvió a reir dandose vuelta. Se agachó y abrió uno de los cajones, que se encontraban en la parte baja de la estanteria, en donde comenzó a revisar algo.

Kael se dio media vuelta y se puso a decir algo. Debian de haber unas diez personas en el lugar, repartidas en las mesas. Quizás más, quizás menos, estaban contados a simple vista, cada uno, de diferentes etnias y apariencias, oscilando entre los treinta y los cincuenta años. Nadie le prestó atencion hasta que enseño el dinero, momento en el cual fue general el sonido de todo el mundo dandose vuelta a mirar al Elfo, y cerca de cuatro segundos después, volverse a dar vuelta para continuar comiendo. Eso parecia como un no.

El posadero se puso de pie detrás de la barra, y sacó un pan grande de aquél cajón... Uno muy grande, de hecho. Poniendolo sobre el mostrador y mirando al elfo le dijo- Toma, esto va por la casa si te vas a suicidar -y se rió de nuevo negando con la cabeza como si se acabara de acordar de un chiste muy bueno.- Si vas a ir a esa cascada tienes que ir derecho hacia el norte muchacho -le informó finalmente- El camino que sigue por esta posada va derecho hacia el norte, pero estoy seguro que se corta en algun punto, o dobla o algo... -agregó rascandose la cabeza. El pan, más bien era un pan gigante, llegaria a medir casi lo mismo que un brazo y era gordo.
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Kael

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MensajeTema: Re: El exámen de Kael'thas   Sáb Mayo 15, 2010 12:56 pm

Mientras Kael se tenía en pie, pudo observar con claridad como los pocos huéspedes que habían en las mesas, solo se giraron al escuchar la bolsa de dinero; pero después de unos pocos segundos los que habían mostrado interés en girarse al escuchar el sonido de las monedas, volvieron sus cabezas a la normalidad.

-Veo que tendré que perderme solo por la jungla.-murmuró Kael con cara de desagrado, mientras se volvía a sentar.

Mientras él se sentaba, el posadero empezó a extrañarse por la respuesta que le había dado sobre los motivos de su ida tan repentina, por lo que hizo sus propias respuestas, a las que Kael no pudo evitar soltar su risa característica; la cual solo soltaba cuando una cosa le hacía mucha gracia y no podía contenerse.

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