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 El hombre del saco

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Jäger

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MensajeTema: El hombre del saco   Vie Jun 11, 2010 8:53 pm

Me encontraba caminando por un camino que sabe dios donde iba a acabar, según tenia entendido o al menos eso me han dicho los viajeros con los que me encontraba en el camino a los que paraba a preguntar pues no sabia muy bien donde me encontraba, según me habían dicho me encontraba en el reino de Espheria, exactamente en las comarcas de Noah, gracias a dios hace poco encontré una liebre correteando y conseguí atraparla para dar de comer al zorro y de paso a mí mismo, la temperatura del lugar era agradable, al menos por la tarde, el sol estaba oculto por las nubes y parecía que tarde o temprano comenzaría a llover, el pequeño zorro se encontraba metido en mi mochila con el cuerpo dentro y la cabeza asomada por fuera ya que la tenia abierta, yo me encontraba al igual con la capucha por fuera andando por el camino, era raro que yo estuviese andando por caminos en vez de por terreno abierto o bosques, pero el viaje era largo y me cansaría mas rápido si fuese por terreno complicado, el terreno por el que me encontraba caminando era verdoso y agradable para la vista y de vez en cuando podía ver algún que otro viajante por estos lugares, era bueno pues así podían proporcionarme la información necesaria para poder continuar.

Seguí caminando y el zorro cayó dormido, llevaba ya mucho tiempo despierto, era bueno que durmiese. Me encontraba rodeado por montañas y árboles, pensaba que no vería a nadie mas hasta que a lo lejos conseguí diferenciar a un grupo de personas que gritaban un nombre sin parar, seguramente fuese una mascota despistada que se había escapado y ahora se encontraban buscándola, pero me pareció bien acercarme para ver si podía hacer algo para ayudarlos, mi experiencia en los bosques me dieron buenas dotes a la hora de rastrear, cuando ya estaba cerca de ellos, ocultando mi rostro bajo mi capucha, no podía fiarme de nadie en mitad de la nada, se trataba de un grupo de cuatro personas, lo componían una mujer que llegaría a la cuarentena por su aspecto y un hombre que parecía ser su marido, alto fuerte y clavo, los que daban gritos y estaban dentro del bosque seguramente se trataban de sus hijos, uno tendría seguramente la misma edad que yo y otro seria algo menor, así que parecían de fiar, al menos desde mi punto de vista parecían una familia normal así que no pensaba que tuviesen malas intenciones, así que me decidí por ir a preguntar que los ocurría.

Estaban gritando un nombre sin parar posiblemente el de algún perro que se les había escapado o algo semejante, el nombre que gritaban sin parar era “Barret” cada vez más alto aunque la mujer ya se encontraba llorando a mares y lo que parecía su marido la intentaba tranquilizarla por lo que me acerqué y dije:

-¿Ocurre algo señora?

Y entonces los dos me dirigieron la mirada, eran los únicos que se encontraban en el camino pues los que parecían los hijos se encontraban buscando y gritando por lo que me contestaron:

-Nuestro hijo Barret…a desaparecido…y sospechamos que…que…

Y comenzó a llorar y el marido a calmarla de nuevo entonces llamó a uno de sus hijos y se ocupo de ello para así el marido desviarme la atención a mí, y me dijo:

-Nuestro hijo a desaparecido…Y últimamente los hijos de mucha mas gente también…pensamos que alguien se esta dedicando a secuestrarlos para sabe dios que…por favor…solo quiero que Barret este bien…tiene el pelo rojizo y no es demasiado alto…por favor si sabes algo dínoslo…

-Lo siento no se nada… ¿Pero sabéis algo de quien se dedica a secuestrarlos? Quizás pueda ayudaros.

-Algo sabemos...pero en el pueblo te pondrán contar más que nosotros, continúa el camino y llegarás….

Y le agradecí toda esa información, podía ayudarme a averiguar que ocurría exactamente, dejé atrás a la familia mientras seguían con la ocupación de buscar a su hijo desaparecido, si hay alguien secuestrando gente dudo que se encontrara allí pero no quería quitarlos las esperanzas de poder encontrarle. Continué andando por el camino y poco tardé en ver una pequeña villa con casas de paredes blancas pintadas con… ¿Qué era eso? Eran unas extrañas runas pintadas con tonos anaranjados, de pequeñas ventanitas y casi ninguna sobrepasaba una planta, también pude ver una gran charca a un lateral con algunas canoas en su interior, algunos tejados de las casas estaban hechos de paja seca y madera que tenia ya su tiempo, caminé hacia allí en un camino que estaba rodeado de plantaciones de trigo, pasando la mano por encima de ellos, había algunos trabajadores cortándolos con una hoz y me saludaban desde la distancia, parecían buena gente así que yo les devolví el saludo gustosamente, el camino era liso así que decidí sacar a Scklip para que caminase junto a mi y el lo hizo gustosamente pues le gustaba mirar a su alrededor la gente que pasaba.

Spoiler:
 

Al llegar al pueblo me encontré con una niña que lloraba desconsolada, me acerqué a preguntarla, iba vestida con ropas pobres y tenia las rodillas peladas, me acerqué a ver que la ocurría y dije:

-¿Qué te ocurre?

Y se aclaró los ojos para mirarme y decirme:

-Estaba buscando a mi hermano desaparecido y me e perdido…

Y Scklip se dejó ver, acercándose a ella para lamerla las piernas, esto hizo que la niña sonriese y le acariciase feliz y contenta, parece que todas sus preocupaciones desaparecieron al ver a mi pequeño compañero, como siempre, no me gustaba que tocaran a Scklip pero al ver que este confiaba en ella decidí dejarle, para ser un animal sabia bien lo que se hacia, entonces me puse de cuclillas, a la altura de la niña y la dije:

-Quizás pueda ayudaros, vayamos por la villa, a lo mejor encontramos a alguien que sepa donde vives.

Dije extendiendo mi brazo, ella me miró sonriente y con su pequeña manita me cogió la mía y nos fuimos caminando por las callejuelas de la villa, no había demasiada gente pero por lo menos había, algunas tiendas de pan y alimentos se podían ver, seguí caminando con la niña agarrada a mi mano aunque estaba mas pendiente de Scklip que de saber por donde íbamos para reconocer su casa o algún conocido, de vez en cuando la pedía que mirase a la gente pero estaba totalmente hipnotizada con el así que debía buscarme las mañas para encontrar a alguien levantando la voz diciendo “¡¿Alguien conoce a esta niña?!” pero nadie la conocía.

Se me ocurrió algo, podía buscar alguna taberna o en su defecto una posada, para poder preguntar al encargado, esa clase de gente siempre se entera de los rumores de la gente, no caminé durante mucho tiempo hasta que llegué a una posada, por lo que entré, no parecía bastante grande pero comparándolas con el resto de casas esta si lo era pues tenia incluso unas escaleras que subían a una segunda planta, el interior era bastante humilde, la gente comenzó a mirarme raro por que me encontraba con la capucha puesta, en cuanto me percaté me la quité, dejé a la niña dentro pero en la puerta pidiéndola que me esperara, y me fui hacia la barra con Scklip detrás, pero una de las personas de la posada se había levantado y había dado una patada a Scklip diciendo:

-¡Aquí no se permiten animales salvajes!

Por lo que saqué una de mis espadas apuntándola hacia la cara de aquel hombre con Scklip gruñéndole y dije:

-Vuelve a tocar al zorro y no vivirás para contarlo.

El hombre, que a decir verdad estaba algo ebrio hizo bien, decidió sentarse de nuevo y callarse aunque la gente del lugar se sorprendió al ver aquello, por lo visto se trataba de un lugar pacifico y no gustaba la gente agresiva, no suelo hacer cosas así pero no permitiré que maltraten a Scklip…era demasiado importante para mi, decidí envainar de nuevo mi espada y acercarme a la barra, cogí a Scklip y le senté en mis piernas esperando a que el posadero se acercara a atenderme y así poder preguntarle por aquella niña y si podía contarme algo sobre los extraños secuestros de los que me habló aquel hombre de antes…
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Church

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MensajeTema: Re: El hombre del saco   Dom Jun 13, 2010 12:36 pm

-Mierda, ¿dónde hay una posada cuando se la necesita?-esta pregunta resonó en la cabeza de Church, a lo que respondió con una encogida de hombros.

Hacía bastante tiempo que no se encontraban nada por el camino, Church solo seguía el camino de piedra o el que le indicaba Shakra. Aunque fuese el cuerpo de la chica, la diablesa quería salirse con la suya y no podía aguantar ver el mismo paisaje una y otra vez sin poder hacer nada. Estaba de los nervios, necesitaba salir y estirar un poco las piernas, pero no podía ya que primero le debía de dejar Church y después, acabaría agotada.

-Es raro, no hay nada por el camino, ni un triste bandido al que torturar, ni nada. Esto es un plan divino contra nosotras, debemos de reaccionar, no podemos quedarnos quietas.

La humana se rió de forma disimulada, mientras decía en un murmullo:

-Si paradas no estamos, estamos andando.-su tono era sarcástico, pero también temía las consecuencias de decirlo, por lo que se quedó callada y con la cabeza agachada.

Pero en vez de una bronca por sus sarcasmos y estupideces, se empezó a reír, parecía que le había echo bastante gracia. Enseguida sus pasos le llevaron a dos viajeros sentados en el camino, ambos tenían la cabeza agachada y desde la lejanía se podía escuchar sus llantos y sus lamentaciones.

Church tenía un buen corazón y odiaba ver a la gente llorar o sufrir, por lo que, pese a las quejas y órdenes que le daba Shakra, se acercó a ver que les pasaba y ver si podía hacer algo.

-¿Qué les acontece, buena gente?-preguntó con una débil sonrisa en su rostro.

La mujer al escuchar esto, recobró su llanto con más fuerza, como si al escuchar esto hubiese recordado algo. Para consolarla, el que parecía ser el marido, con su brazo derecho la acercó hasta su lado y con el mismo brazo la rodeó para abrazarla fuertemente, mientras intentaba no llorar. Parecía ser que les había pasado algo muy grave, porque sino esos llantos no podían deberse a otra cosa.

Church se compadeció de ellos a la vez que se maldecía a sí misma por su tacto, mientras que Shakra se burlaba de ambos y de la humana, en su corazón no había capacidad para sentir tanto respeto hacía los que estaban sufriendo. Al cabo de un buen rato de sollozos y palmaditas en la espalda, el hombre le contó lo que les sucedía:

-Nuestro único hijo, Roberto, ha desaparecido y no le encontramos. Es nuestro ùnico hijo y ya a nuestra edad no podemos permitirnos tener más. ¡Hay, desdichado de mí! Pero almenos tenemos el consuelo de poder decir que no ha sido el ùnico en desaparecer, en el pueblo que hay siguiendo el camino pasa igual.-después de decir esto volvió a llorar como un descosido.

-Sepa vuestra Merced, que haré todo lo que tenga en mí mano para encontrar a su hijo.

-Muchas gracias. El niño tiene pelo castaño oscuro, con unos rizos bastante marcados. Si lo encontraís, mandarle aquí, puesto que de aquí no nos moveremos.

Con una sonrisa se despidió de ellos, acto seguido se marchó corriendo en dirección al pueblo indicado. Quería ayudar a esas personas, odiaba ver a la gente sufrir y no poder hacer nada al respecto; mientras que Shakra maldecía la estupidez de aquella con la que tenía que vivir.

No pasó mucho tiempo hasta que vió varios edificios sobresaliendo en el horizonte, pronto llegaría al lugar, mientras tanto observaba por si se encontraba algún niño con ese aspecto. No encontró al chico de la descripción, pero tampoco a ningún niño en aquel extraño pueblo, con curiosas pinturas en sus casas.

Decidió preguntar a los que solían saber más sobre todo lo que acontecía en los pueblos, aldeas o ciudades...los taberneros o posaderos. No le resultó muy difícil encontrarlo, era la típica taberna de pueblo con sus típicas gentes.

-Perdone...¿Sabe algo sobre los secuestros de la zona?-le preguntó al tabernero, el cual hizo como si no le escuchase. Pero ella tenía paciencia, así que se quedó apoyada en la barra esperando a que le contestara.
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Jäger

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MensajeTema: Re: El hombre del saco   Dom Jun 13, 2010 5:05 pm

Me encontraba sentado en uno de los taburetes de la barra de la taberna en la que olía a alcohol pero no demasiado, cuando la niña decidió acercarse a mí, quería acariciar a Scklip, parecía que le había gustado mucho mi pequeño compañero, así que decidí bajarlo de encima mió para dejarlo en el suelo, para que la niña pudiese acariciarlo mejor, a decir verdad a Scklip se le veía bastante seguro y juguetón con aquella niña, incluso se ponía patas arriba para que le acariciase la tripa, mientras la niña de vez en cuando comenzaba a reír pues Scklip solía lanzarla algún lametón a las manos, el borracho de antes me dirigía su mirada a mi y a la niña yo pensaba que sus intenciones iban a ser de venganza pero se levantó y se acerco a la niña poniéndose de cuclillas al lado suya diciendo:

-¿Te gusta el zorro?

Y la niña asintió sonriente sin prestarle mucha atención ya que la tenia toda puesta en Scklip, luego se levantó y me pidió disculpas, diciendo que eso no le suele pasar, es simplemente por la bebida que no le hacia bien a nadie y por lo tanto le hizo reaccionar así, a decir verdad esto me sorprendió pero yo le estreché la mano y este volvió a sentarse en su sitio. Luego pude ver como una extraña chica delgada y de cabellos rojizos llamaba también al posadero, pero este no le escuchó, estaba demasiado ocupado atendiendo a resto de clientes, por lo que escuché ella también buscaba información de los niños desaparecidos ¿Pero quien es ella? Simplemente la miré con un gesto serio, con los brazos cruzados durante unos segundos, luego me volví hacia la barra para ver si el posadero había acabado, pero el posadero seguía ocupado con sus quehaceres y incluso ya no estaba en la barra, me giré en el sito de nuevo para ver a quien podía preguntar, podía contemplar como la gente se subía al piso de arriba o a otras habitaciones que había ya en el piso de abajo, desde fuera no parecían muy lujosas, miré desde mi posición a una de las pequeñas ventanitas del sitio y podía contemplar como ya había anochecido, es por eso quizá por lo que la gente entraba a sus habitaciones, pero no todos, solo una minoría entraba ya en las habitaciones, los otros aun seguían con ganas de beber y divertirse.

Mientras buscaba desvié sin quererlo mi mirada a la chica aunque justo cuando me paré a contemplarla de nuevo y decidí acercarme a ella para preguntarla por que deseaba saber algo de los niños desaparecidos pero justo cuando me encontraba a su lado y antes de que pudiera abrir la boca tan solo el posadero me llamó la atención diciéndome:

-¿Qué desea buen señor? ¿La niña también desea algo? Y disculpe el comportamiento de aquel cliente, el es muy buena persona, solo que desde que perdió a su hija, ahoga las penas con el alcohol.

Eso último me lo preguntó por que la niña me había seguido en cuanto me había levantado del taburete, no se separaba de mí, a decir verdad era la única persona en la que podía confiar ahora mismo, ya que por lo visto en la posada no había ningún familiar ni conocido. Me acomodé en otro taburete pero este estaba al lado de aquella chica aunque solo lo hice por que estaba cerca, tampoco me interesaba estar a su lado aunque así si también buscaba información de los niños podría enterase, acomodé los codos en la barra y dije recordando lo de las extrañas pintadas en las paredes sin interesarme su oferta, ya que no disponía de dinero para pagarle:

-No, gracias no voy a tomar nada ni la niña tampoco, simplemente voy buscando información ¿Sabe de quien es esta niña? Se ha perdido y no sabe donde vive

El posadero se llevó la mano al mentón y dijo:

-Si, es la hija de los Arinos, viven en las afueras de la villa al otro lado de la charca, si no te sabes el camino puedes llegar a tardar incluso una hora de viaje, solo suelen pasar por la villa muy de vez en cuando por eso casi nadie los conoce aunque me extraña que haya llegado la niña sola hasta aquí.

Y entonces ya decidí comentarle lo de los niños desaparecidos y las pintadas en las paredes, el posadero se había acomodado con los brazos estirados sobre la barra, parecía que sabía que le haría bastantes preguntas manteniendo me tono neutral:

-¿Y que puede contarme de las pintadas de la pared? ¿Son acaso para asustar a algo?

Y el posadero continuó aunque con un tono más serio:

-Son runas de protección para asustar a los de una secta, los ponemos en las casas que aun hay niños sin secuestrar y estos no salen de ella, por eso es algo extraño encontrarse niños por la calle actualmente, pero esas runas no hacen nada, tengan lo que tengan las casas los niños de su interior desaparecen.

Y entonces decidí continuar con mis preguntas:

-¿Y que podéis contarme sobre la secta que me decís?

-Fue una secta que hace años se dedicaba a secuestrar a los niños de la villa, pero nadie supo por que pues desaparecieron pero por lo visto, ahora han vuelto. Yo no puedo contaros demasiado, pero si podéis pedirle mañana cuando amanezca al señor que os golpeó al zorro, el sabe mas que yo sobre el tema, esperad a mañana pues el se acaba de ir a dormir. Aunque ¿Para que queréis saberlo? ¿Es que acaso vais a ayudar?

-Así es, haré todo lo que pueda para saber que es de los niños desaparecidos y si es posible traerlos de vuelta. Por eso necesito toda la información que pueda.

-De acuerdo, como os dije antes, hablad con ese señor de antes, el sabe mucho mas que yo.

Y me quedé allí esperando para ver la reacción de aquella chica, toda ayuda era poca para este trabajo.
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Church

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MensajeTema: Re: El hombre del saco   Dom Jun 13, 2010 11:11 pm

El posadero no hacía caso alguno a sus intenciones de mantener una charla con él, directamente desviaba la mirada y con bastantes ansias buscaba un cliente al que antender; ante tal ofensa, Church se cruzó de brazos y dió un gran bufido, signo de su enfado y decepción. Mientras esperaba que el tabernero se dignara a aparecer por allí, cogió una copa medio vacía y sin pensar en lo que tuviese en su interior, la bebió. Estaba demasiado enfadada, como para ver que lo que contenía era un licor bastante fuerte.

-¡Buag!-soltó de pronto Church, mientras se limpiaba la lengua de los restos de la bebida. Notaba como el licor bajaba por su garganta, pero se paraba en el último tramo y comenzaba a abrasarla.

Buscó desesperadamente una jarra de agua para poder calmar ese ardor, en la barra no había ninguna abandonada, así que tuvo que irse a una de las mesas y coger sin permiso la jarra de un señor. Con las dos manos agarraba el recipiente con el agua, mientras el hombre que debía beberla se quedaba con los ojos abiertos de par en par.

-¡Fiu!, mucho mejor, ¿dónde va a parar?-murmuró Church con una sonrisa, la cual desapareció al ver como el hombre pasaba de cara de sobresalto a cara de enfado. -No se preocupe, yo se lo pagaré.-dijo con una pequeña sonrisa, mientras buscaba entre sus ropajes algún escudo, lunar o corona.

-No le des nada, déjalo como esta.-le sugirió Shakra.

Pero esta idea no le gustaba a Church, ya que lo consideraba de muy mala educación. De repente, le surgió una improvisada idea, tal vez no muy adecuada, pero eficaz.

-No tengo mucho dinero suelto, espere un poco y se lo daré.-salió corriendo hacía la barra sin saber si estaba de acuerdo el hombre.

Al llegar a la barra se topó de nuevo con el tabernero, el cual estaba hablando con un hombre muy curioso. Al principio no se fijó ni en el zorro, ni en la niña que le acompañaba; solo se dedicó a buscar debajo de los taburetes alguna moneda perdida, ya que los borrachos solían tirar las monedas al suelo al tener tan poca conciencia de sus actos.

Mientras buscaba, podía escuchar la conversación entre el tabernero y el hombre, parecía que había otro interesado en buscar a los niños desaparecidos. No encontró la moneda, pero a cambio había recibido cierta información importante sobre su investigación. Al levantarse no se dió cuenta de que tenía enfrente al humano junto a la niña y el zorro.

-No he podido evitar su conversación. ¿Acaso buscaís a los niños desaparecidos?-preguntó la chica, mientras se sentaba en el taburete de enfrente.
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MensajeTema: Re: El hombre del saco   Lun Jun 14, 2010 6:09 pm

Estaba esperando la ración de la chica mientras miraba a la niña, esta vez se encontraba agarrándome de mi capa parecía que se había cansado de jugar con Scklip y había decidió ponerse junto a mí aunque parecía hipnotizada, seguramente estaba pensando en cosas suyas, era agradable observarla los grandes mofletes que tenia, daban ganas de aplastarlos con los dedos. La chica se encontraba tirada por los suelos, no sabia que buscaba exactamente pero me sorprendió mucho verla allí, pero no comenté nada ni solté ninguna mirada extraña, se levantó y pareció que estaba escuchando la conversación que mantuvimos el posadero y yo “¡Que chismosa!” pensé, pero en el fondo era lo que quería, pues si andaba buscando a los niños también, seria de gran ayuda, preguntó sobre que si estábamos hablando de los niños y yo contesté sin problema y con un tono normal:

-Efectivamente, hablábamos de los niños, la gente de esta villa por lo visto tiene serios problemas con secuestros, creo conveniente ayudarlos y eso haré, ahora debo encargarme de llevar a esta niña de vuelta a su casa antes de ir a buscar.

Y me levanté hice una reverencia como para despedirme y caminé hacia la puerta dejando atrás a la chica y al posadero, con la niña cogida de la mano y Scklip siguiéndome firmemente. Al abrir la puerta me encontré con que estaba lloviendo a cantaros, incluso rayos caían del cielo, el ruido sonó por toda la posada ya que la puerta estaba abierta, la niña gritó y lloró al escucharlo y se abrazó con todas sus fueras a mi pierna mientras temblaba, entonces cerré la puerta y la cogí en brazos diciéndola:

-Hey… ¿Qué te ocurre?

Y la niña se restregó los ojos llenos de lágrimas con los puños y mirándome me dijo:

-Tengo miedo de las tormentas….

Y se hecho sobre mí torso acurrucándose en mis brazos mientras temblaba, estaba verdaderamente asustada, me acerqué a la barra de nuevo y senté a la niña en ella, mientras ella se secaba las lagrimas con las manos, decidí coger a Scklip y ponerle encima de ella para que le abrazase y así se tranquilizase, el posadero vio a la niña llorando y se acercó de nuevo a mi, con una sonrisa en sus labios:

-Vaya… ¿La niña tiene miedo? Pues quedaros a dormir hoy aquí.

Me palpé los costados, sabe dios para que pues sabía que no llevaba nada de dinero y dije:

-Es que…tengo un problema, no tengo dinero con el que pagaros…

Y el posadero se cruzó de brazos pensando, miró entonces los ojos de la niña y dijo:

-No es problema, aquí cualquier persona como tu que venga con ganas de ayudar puede dormir, además, por suerte tengo una habitación libre, no puedo dejar que esta niña pase miedo…

Y salió de la barra guiándome hasta una habitación que se encontraba en la planta de arriba, abrió una puerta de madera mostrándome así la habitación por dentro, esta se iluminaba de vez en cuando por los truenos que caían del cielo, cada vez que esto ocurría la niña se abrazaba aun mas fuerte a mí, entonces el posadero me dio una vela y me invitó a pasar…
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