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 El correr el tiempo

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Natashia La Port
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MensajeTema: El correr el tiempo   Miér Jun 23, 2010 11:58 pm

http://www.goear.com/listen/47975f0/mis-demonios

Spoiler:
 

Cinco días caminando lejos de toda civilización. ¡Cinco días! De haber sabido que tardaría tanto en llegar a otro pueblo, habría traído mas comida. Cuando justo creí que las provisiones se acabarían, lo vislumbre. Era una ciudad, las tenues luces de las cabañas tintineaban como agitadas por la suave brisa del verano en aquella zona. Si mis cálculos estaban correctos, era el mes de Mehefin (junio), justo cuando el calor comienza a azotar y los días son más pesados aun, sin embargo, era ya de noche… quizá serian las 9 cuando llegaba a aquella ciudad.

Realmente no conocía el nombre, más si sabia –según mi mapa- que estaba en algaria. Sople uno de los mechones de mi cabello que estorbaban mi vista y avance decidida. Me pareció extraño que no hubiera ningún guardia cercas y sentí cierto temor, pues las calles parecían vacías y toda señal de vida se había refugiado en sus casas. ¿Qué pasaba con los viajeros? ¿Qué había de aquellos borrachines de noche que pasean por ahí? ¿Acaso ni el adolescente rebelde caminaba por aquellos callejones oscuros? Aparentemente, ninguno de los acostumbrados caminantes nocturnos había decidido salir aquella noche.

Me mordí el labio inferior, preocupada y un tanto asustada. Si a algún ladrón se le ocurría saltar en medio de la noche hacia mí, no sabría como reaccionar. La oscuridad y la soledad juntas no eran muy gratas para mí… Respire profundo, observando a mí alrededor.

-Vamos... una posada… la que sea… posada…-

Un aullido más allá de los inicios de la ciudad me puso los cabellos de punta. Especialmente porque a este le siguió otro, y otro más, hasta que se convirtieron en un extraño cantico lobuno… del que no quería ser espectadora. No me quedo de otra más que esperar con todas mis fuerzas que esos lobos no decidieran ir a comer esa noche, y, cuando estaba al punto de ocultarme bajo una de las banquillas de madera que descansaban en medio de la plaza, vi una posada. Su nombre “El viajero feliz” no me importo. Prácticamente me lance corriendo hacia ella, entrando de golpe, cerrando la puerta detrás de mí.

Todos los que ahí estaban se giraron espantados ante mi aparatosa entrada, Parecía que esa noche los nervios estaban algo alborotados. Sonreí estúpidamente, sintiéndome tonta y respire hondo. En aquel lugar había un puñado de personas, no pasaban de los diez y la mitad eran borrachos. Fui hacia la barra, ajustando mi capa, así nada mas podía verse mi rostro y no mi cuerpo. Me senté en un taburete sucio y roído y pedí una bebida. Sin alcohol, no me gustaba la bebida –de hecho nunca había bebido en mi vida- y el tabernero me atendió rápidamente. Antes de que me dirigiera palabra, otro sujeto le hablo más allá, así que se dio la media vuelta y se marcho.

El calor en aquel sitio era húmedo, casi pegajoso. Me sentí con la necesitad de quitarme la capa, pero preferí no hacerlo, puesto que, había solo hombres en aquel sitio y no quiero ni pensar como se pondrían al ver a una mujer sola ahí. Aun asi, como si hubiese mandado una petición al cielo, sentí una pesada mano que se puso sobre mi hombro. Gire el rostro institnivamente y me encontré con un tipo bastante corpulento, aunque alto, mirándome con un par de ojos negros como la noche.

-Oye fenomeno… ¿estas sola? Quieres compañía?-

Puse los ojos en blanco, agitando mi hombro para tratar de safarme. Sin embargo me detuve, cuando otros dos hombres se colocaron uno a cada lado de mi. Estaba rodeada, y los tres mas grandes que yo. Negue con la cabeza, emitiendo un quejido sonoro.

-¡Dejenme en paz! No les he hecho nada!-

Uno de ellos, el mas ozado quizá, lanzo una bofetada que casi me arroja al suelo, dejando un feo moretón en mi rostro. Me gire, asustada con lagrimas en los ojos y un hilillo de sangre resbalando por mi labio inferior, estaba confundida, ¿Qué le pasaba a esos sujetos?

-¿Que no sabes las reglas? En esta taberna solo se aceptan humanos… -

Eso si termino de desorientarme. ¿humanos? Yo era humana… esos tipejos me estaban confundiendo con no se quien. Me limpie la sangre del labio intentando levantarme, mire hacia atrás, quizá el posadero me ayudaría pero, no lo veía.

-Soy humana…-

Dije en un quejido, mas ellos no me creyeron. Seguro seria por el color de mi cabello y la forma de entrada. Pero, mi cabello era asi por una enfermedad... ni siquiera pertenecia a otra raza, aunque odiaba bastante a quienes se creian mejores por ser humanos. no pude evitar decir.


-Odio a los racistas como ustedes... Son unos idiotas!-

El que me habia abofeteado me sujeto de ambos brazos, mirándome fijamente, desvie la mirada, asustada. Me agite tratando de safarme, pero eran bastante fuertes. PArecia que mi comentario le habia molestado bastante y es que, solo a mi se me ocurria decir algo asi a un hombre mas grande y fuerte que yo... acompañado.
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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Jue Jun 24, 2010 5:59 pm

Casi una semana a pasado desde aquel atraco que di en que museo ya había vendido aquellas espadas elficas que había tomado, un buen morral de coronas me dieron por aquellos pedazos de metal viejo, me encontraba cabalgando con mi buen compañero invencible el cual ya con su nueva montura no se cansaba tan fácil aun cuando la brisa de aquella noche era algo bochornosa.

Ya era algo tarde para estar cabalgando por los caminos repletos de asesinos y bandidos que no dudarían ni un segundo tratar de acabar con mi vida, apresure a mi corcel para poder llegar los mas rápido posible al pueblo mas cercano, seguí en mi camino cuando callo la noche tenia un presentimiento de inseguridad, cualquier ruido extraño que escuchaba me ponía los nervios de punta y mi mano instintivamente se escabullía a la empuñadura de mi espada.

- Maldita sea invencible ay que apurar el paso este ambiente no me gusta para nada.

Sentí un gran alivio al ver a lo lejos las antorchas encendidas de un pueblo a no mas de unos 500 metros de distancia, al irme acercando no pude ver ningún rastro de vida parecía un pueblo fantasmas solo pude apreciar algunas casas que tenían alguna fuente de luz ensencida en su casa lo cual aclaro mi mente un poco.

- Pero donde se a metido toda la gente, se que es tarde pero tampoco lo es demasiado como para que ni un alma ronde las calles. Pensé

Estaba acostumbrado a dormir en las calles cuando era joven, pero aquí no tenia la seguridad para hacerlo después de todo aun tenia algunas monedas con las que pagar una buena posada, comer un buen plato de comida y talvez beber algo.

- Venga Invencible busquemos un lugar donde pasar la noche que las calles de aquí tiene un fuerte olor a sangre.

Tras buscar un par de minutos vi la única posada que estaba abierta y me acerqué a ella, baje de mi caballo y lo amarre a una viga de madera que se encontraba en la entrada y camine hacia la puerta de aquella posada antes de entrar a ella me puse mi túnica y tape mi cara.

- ¡Va! Que asco. Dije en silencio el olor a humano era demasiado fuerte pero al ser el único lugar abierto me anime a entrar y sentarme en la barra, le hable al cantinero y le arroje una moneda.

Dame algo de beber y un cuarto limpio que aqui ay mas monedas de donde vino esa. Lo dije en un tono fuerte y frió mi relación con los humano no era buena pues me traían malos recuerdos.

De la misma manera que yo arroje la moneda el cantinero deslizo un tarro con una bebida fermentada, algo dulce para mi gusto pero preferí tomarla y no quejarme demasiado después de todo no quería llamar mucho la atención en aquel sitio.

Unos minutos después ya en mi segunda bebida pude ver como varios humanos abríos y mal olientes molestaba a una humana la cual tenia un aspecto poco peculiar, estas escorias la tenían sujeta y la estaba golpeando diciéndole que era un fenómeno al no parecer humana, esto me hacia hervir la sangre.

- estos malditos humanos y su jodido racismo, solo por ser los mas abundantes se creen los mejores. Lo dije en mi mente.

Trate de ignorar este acontecimiento ya que en sí no era de mi incumbencia.

Roxanne Megpoid :-Odio a los racistas como ustedes... Son unos idiotas!-

Estas palabras de la joven me impactaron era sorprendente una humana compartiendo mi mismo odio, talvez no por todos lo de su raza, pero si a los que discriminan a los demás.

Esto me hizo querer ayudar la joven, tome mi tarro ya casi sin bebida y en un movimiento rápido se lo arroje a aquel hombre que la tenia sujetada dándole en la cabeza. Tan solo con la intención de distraerlo y darle una oportunidad a la joven de liberarse de su opresor y talvez darle la oportunidad de defenderse.

Solo me quede parado para poder ver la reacción de la joven y sus opresores.
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Jue Jun 24, 2010 8:17 pm

Escuche que alguien más entraba a pedir bebida. El tabernero le atendió, girando el rostro hacia donde estábamos los tres brabucones y yo. Antes de que el hombre dijera nada, el extraño golpeo un tarro contra la cabeza del que me sostenía. El sujeto se llevo las manos a la nuca, maldiciendo, soltándome al mismo tiempo.

Se giro a ver al lord, que se quedo observándonos, supongo para ver que hacía yo. Me quede estática unos segundos, hasta que el hombre que tenia a mi derecha tomo uno de mis brazos, mientras decía.

-Dale duro jefe, que no vuelva a entrometerse en lo que no le importa-

Vi que el “jefe” se giraba hacia el joven que me había ayudado. Cabellos casi plateados, gran altura y mirada salvaje. Las miradas salvajes, por algún motivo me encantaban. En un impulso de no sé qué –quizá me sentí influenciada por la presencia de aquel hombre- me apoye en el que me sostenía, dándole un puntapié en las posaderas al líder. Este se tambaleo ligeramente, girándose hacia mí, sorprendido. Supongo que no esperaban que hiciera algo y es que… desde que había comenzado mi viaje, me había tornado un tanto menos miedosa a la hora de repartir golpes.

-¡Suéltame!-

Le dije al que sostenía mi brazo. Caí en cuenta de que se comenzaba a formar un moretón en esa zona, lo habría herido con una de mis flechas o con la espada, pero preferí… morderlo. En un movimiento rápido, clave mis dientes fuertemente en su brazo, obligándolo a soltarme.

-¡La maldita perra me mordió!-

Grito y el tercero me abrazo, rodeándome con sus brazos, sosteniéndome. Yo comencé a patear y sacudirme, sentía que mis energías aumentaban, la adrenalina de poder defenderme… y es que, la mayoría de los hombres que había conocido antes me trataban como una dama frágil e indefensa y siempre acababan con los sujetos antes que yo hiciera nada. Por primera vez, un viajero me había ayudado y permitido defenderme por mi misma… aunque, me di cuenta de dos cosas. Una, no podía soltarme, era bastante fuerte y dos… ahora los tres estaban furiosos. Gire el rostro hacia él, pero no hubo tiempo de decir nada cuando el que había recibido el golpe sacaba una espada curveada y miraba al Lord. El otro, igualmente furioso por aquella mordida me sujeto del cuello… sentí que perdía aire, el tabernero comenzó a gritar por orden, aunque esos tres parecían no escuchar.

-Escuche amigo… si se desase de esos tres, tendrá un cuarto gratis y desayuno incluido.-

Dijo, mirando al Lord con un tanto de miedo. El resto de los borrachines que estaban ahí solo se quedaron observándonos, sin decir nada, la mayoría estaban demasiado ebrios como para moverse.
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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Vie Jun 25, 2010 6:53 pm

Observe por un momento los movimientos de aquella chica.

-Al menos lo intento. Pensé en mi mente.

Seguí observando y por unos segundos nuestras miradas se encontraron y pude ver en ella un par de hermosos ojos verdes, era tan raro ver a una humana con ese color de ojos, pude ver en su mirada desesperación y miedo.

Bueno después de todo no iba a dejar que siguieran maltratando a aquella chica, me pude percatar que aquel sujeto, al que le arroje el tarro estaba aun mas furioso por lo que le había hecho, incluso sus compañeros lo alentaba a que se defendiera, este sin dudarlo un segundo saco su espada tenia aspecto de un sable o cimitarra puesto que la hoja era de forma curva.

El cantinero se encontraba histérico tratando de calmar a aquellos hombres que estaban armando un lío en su taberna, se acerco a mi y me dijo;

-Escuche amigo… si se desase de esos tres, tendrá un cuarto gratis y desayuno incluido.-

No pude disimular, una sonrisa se pinto en mi cara era un sonrisa un tanto sarcástica con el fin de intimidar a los maleantes que atormentaban a la chica. Desabroche mi túnica y la deje caer, desde luego tenia mi armadura puesta, no acostumbraba viajar sin ella, en mi espalda estaba mi espada una hoja hermosa tallada con runas.

- Espero no hayas fregado los pisos hoy viejo por que se mancharan de sangre sucia y alcoholizada.

Tome mi espada y camine lentamente hacia donde aquel tipejo se encontraba, yo aun estaba calmado, pero una leve ansia de lucha corría por mis venas, a unos pocos metros de aquel hombre sujete mi mandoble con una sola mano y la apunte al cuello con ella.

- Elije tu destino tiene dos opciones, salir corriendo de aquí como si no hubiera pasado nada o salir de aquí en una camilla. El sarcasmo era mi fuerte a la hora de querer hacer enojar a los humanos.

Esto enfureció aun más al tipejo.

- Maldito engendro del mal te enseñare a respetar a los humanos.

Seguido de esto el jefe de los maleantes lanzo el primer golpe ya lo veía venir, trato de realizarme un corte de arriba abajo a la altura de mi hombro, lo desvié con mi espada y tome posición de defensa sujetando mi espada con las dos manos.

- Valla e visto que as tomado la segunda opción.

Acto seguido di un pequeño salto y realice un movimiento con mi espada tratando de herir la mano con la que sujetaba su espada, pero falle, nuestras espadas chocaron y unas cuantas chispas saltaron de nuestras espadas, mientras nuestras armas estén una contra otra tenia las de ganar jamás una espada corta podrías vencer el peso de un mandoble como el mió, poco a poco su espada fue cediendo dándome la oportunidad de realizarle un barrido y derribarlo al suelo.

Teniendo al maleante en el suelo decidí dirigirme hacia el tipejo que tenia a la chica sujetada, después de todo no golpearía a alguien que se encuentra en el suelo era demasiado deshonesto para mi, solo había unos poco metros de distancia hacia el otro tipo, por lo que no fue tan difícil llegar a el, coloque mi mandoble en mi espalda y recurrí al duro metal de los guantes de mi armadura después de todo el no estaba armado.

- Suelta a la chica asqueroso humano y pelea como hombre.

Aquel tipo solo me gruño y para mi desgracia no vi al tercer tipo que tomo una silla de la taberna y de un tremendo golpe la rompió en mi espalda, esto me desorientó un poco, y mientras me recuperaba el tipo que sujetaba a la chica la aventó fuertemente contra la pared.

- Ahora veremos que tan valiente eres.

Los dos borrachos arremetieron contra mí mientras estaba un tanto confundido recibí golpes, patas en la cara y las costillas; Por desgracia mi casco se encontraba en la montura de mi corcel Invencible dejando vulnerable mi cara. En un momento de cólera me pude levantar mi mirada cambio míos ojos ya no era los mismos una estela azul emanaba de ellos, había perdido los estribos mi sangre hervía.

Spoiler:
 
es un ejemplo de los ojos omitamos el casco
- Ahora si bastados se arrepentirán de no haber huido cuando les di la oportunidad.

Llego mi momento de demostrarles a estos salvajes humanos a respetar a los demás, los dos borrachos que se encontraban frente a mi me miraron perplejos por un momento, uno de ellos tomo una cuchillo que llevaba escondido en la bota de su pierna derecha, el otro en un acto desesperado tomo una pala que se encontraba en el corredor de aquella posada, me concentre en el puesto que un cuchillo no penetraría mi armadura tan fácil, de reojo pude ver al líder de estos se arrastraba hacia donde había caído su espada preferí correr a el y darle una patada en la cara para dejarlo un momento inconsciente.

Y volví a girar la vista hacia aquellos dos borrachos que me amenazaban uno con un cuchillo y el otro con una pala. Centre mi mirada en el que tenia la pala un buen golpe con ella en mi cara desprotegida me preocupaba más.

Empecé a concentrar mi poder en mi mano derecha.

- ¡Golpe mental! Dirigí aquella bola de poder hacia aquel borracho con el cuchillo la cual aserto y lo mando a volar unos pocos metros cayendo sobre una mesa la cual se partió con el peso de aquel tipo.

Cargue contra el que portaba la pala con un golpe de mi mandoble en la parte de madera de la pala pariéndola en dos deje mi espada a un lado y golpee la cara de aquel tipo con tal fuerza que le rompí varios dientes, le remate con un golpe en las costillas y callo inconsciente, podía sentir mi sangre hirviendo ahora me fui contra aquel tipo que se encontraba tirado sobre una tabla lo sujete de su camina y lo mire a los ojos, el miedo y el dolor se reflejaba en su mirada ya no pelearía mas, pero después de que ellos me golpearon en el suelo no podía dejar que este se fuera sin un rasguño le di un tremendo cabezazo en la nariz, pude escuchar el cartílago de su nariz romperse la sangre que salía de su herida ensucio mi cara, el rojo de la sangre me nublo por segundos los sentidos, era hora de acabar con su jefe.

Solté a aquel borracho ya con su nariz echa pedazos callo al suelo, azoto como un vil saco de papas, doliéndose de sus heridas.

Volví a recoger mi mandoble y lo puse en mi espalda lentamente camine hacia el jefe de los maleantes, el seguí en el suelo temeroso ya pudo ver lo que le había echo a sus secuaces pero aun quería defenderse aun en el suelo tomo su espada, yo ya me encontraba a su lado rápidamente deje caer mi pie sobre la mano con la que portaba su espada este la soltó del dolor.

- Allegado tu hora de morir. Tome mi mandoble con ambas manos con el filo apuntado al suelo justo donde su corazón palpitaba asustado.

- ¡NO! Por favor no me mates te lo suplico.

- Donde a quedad tu arrogancia y prepotencia humano estabas apunto de lastimar a una de tu propia especie, ¿tu crees que mereces vivir? Prepárate a morir con honor.

-Honor. esta palabra retumbo en mi cabeza.

- Ahora muere maldito que tu dios te reciba para mandarte directo al Infierno al que pertenenses. Dije esto apretando la empuñadura de mi mandoble, lo levante para dar un golpe más rápido. Deje caer mi espada justo donde encontraría y partiría en dos su corazón dándole una muerte rápida.

- ¿Pero que estoy asiendo? Pensé en una fracción de segundo y desvié mi espada clavándola en el piso de la posada justo entre las piernas de aquel sujeto.


No soy de los que matan por matar, hacer esto solo por un cuarto donde dormir acabaría con aquel código de honor al que siempre le sido fiel. Decir darme la vuelta y me dirigí hacia donde estaba la chica aquella molestaban.

- No se quien eres y desconozco el por que estos tipos te atacaron de esa manera, pero te doy la oportunidad de cobrar lo que te hicieron, anda toma mi espada que se encuentra incrustada en el piso solo espero que no este muy pesada para ti y has lo que quieras con el.

Le sonreí a la chica y me dedique a limpiar mi cara, tome mi túnica y camine a la barra de la posada.

- Dame otra bebida viejo que se me a secado la garganta y espero que aquel cuarto que me prometiste sea el mejor.
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Sáb Jun 26, 2010 3:39 am

Mientras aquel tipejo me sujetaba, mire al hombre que me había socorrido. Caí en cuenta de que era muy alto… no era humano. Sus ojos, de color azul me parecieron salvajes. Realmente sentí miedo… miedo porque fueran a herirme y, porque fueran a lastimarlo a el también. Entonces toda la escena se trastorno a mi parecer…

Vi que sonrió. El sarcasmo no era mi fuerte, pero era obvio que se burlaba de aquellos hombres. Dejo caer su túnica hacia atrás, observe su armadura, lucia bastante fuerte y supe de inmediato que podría contra esos tres.

Le advirtió al tabernero que los pisos quedarían manchados de sangre… ¿sangre?! No… no, no y no. No quería ver heridos, la sangre el dolor y sufrimiento me hacían perder los estribos. Cuando le dio a elegir a aquel sujeto, sentí alivio. El hombre tenía la oportunidad de irse de ahí con vida y sin heridas… mas el pensó torpemente que podría contra alguien tan fuerte.

Aquel brabucón quería “enseñarle” una lección al extraño que me ayudaba. Negué con la cabeza, sacudiéndome, quería parar aquello… entonces comenzaron a pelear.
Los dos hombres que me sostenían observaban tan anonadados como yo ante los movimientos de los dos luchadores. Las espadas chocantes, las chispas metálicas que saltaban con cada impacto, de pronto, el brabucón callo, siendo derribado por mi salvador…

Entonces vi que se dirigía hacia nosotros. Me quede estática, mirándole, con la respiración agitada. No lo había matado y la sangre aun no caía goteante al suelo, rogaba a las diosas que mis agresores se calmaran, pero parecía que el destino tenía otra jugada. Vi que guardo su espada y sonreí levemente, podía verse el alivio en mis ojos… mas no funciono aquello.

De pronto, vi como el otro golpeaba al hombre de ojos azules en la cabeza con una silla, desorientándolo. Di un grito, agitándome con más fuerza aún.

-DEJENLO EN PAZ!!! NO TIENE LA CULPA!-

Grite, mientras veía como lo golpeaban, en esos momentos, quien me sostenía me arrojo a la pared con fuerza, estrellándome contra el papel tapiz, calendo al suelo totalmente desubicada. Durante unos momentos me costó enfocar la vista hacia los hombres… Me puse de rodillas, moviéndome hacia ellos. Cuando pude levantarme, destellos azules surgían de los ojos azules del sujeto… me quede mirándolo, sin moverme… entonces la sangre comenzó a fluir.

Al grito de “golpe mental” Uno de los borrachos que sostenía una daga en mano salió volando hacia una mesa, partiéndola en dos. Luego se fue tras otro, que tenía una pala en brazos, seguramente desesperado por golpearle. Yo di un paso hacia atrás al ver como sangre saltaba de la boca de aquel tipo, mezclada con dientes. Un golpe en las costillas, escupió sangre y callo inconsciente. Luego tomo a aquel que había partido la mesa en dos y golpeo su frente… salvajismo en plena acción, pelea, guerra y dolor. Me hice hacia una esquina, cubriéndome el rostro.

Observe como iba hacia el líder y lo amenazaba con su mandoble. Escuche los gritos suplicantes de aquel hombre y justo cuando iba a gritar “basta” el se detuvo… se dirigía hacia mí. Juro que sentí miedo y pavor, creí que arremetería, y seguro lo merecía, por ser la idiota que había caído en aquella situación. Baje la mirada, temiendo encontrar la de él, entonces escuche que dijo

- No sé quién eres y desconozco el por qué estos tipos te atacaron de esa manera, pero te doy la oportunidad de cobrar lo que te hicieron, anda toma mi espada que se encuentra incrustada en el piso solo espero que no esté muy pesada para ti y haz lo que quieras con él.

Levante la vista con cuidado. Casi como cuando un niño mira a su padre que recién le regaña. Luego vi la espada y al hombre que seguía quejándose, implorando piedad… el fue a sentarse en la barra, pidiendo otra bebida. Yo me acerque a aquel brabucón que en un principio me había golpeado. Me lleve la mano al rostro, en la mejilla hinchada y el labio partido… tome el arma con ambas manos, era muy pesada. Aquel hombre me miro.

-piedad señorita…-

Dijo en un susurro. Mis ojos se llenaron de lágrimas… levante el arma y fije firmemente.

-Odio a los que se creen mejores… especialmente si son humanos. Me hacen quedar en vergüenza…-

Me di la media vuelta, dejando caer pesadamente el arma a un lado del que me había salvado. Le mire, limpiando una lágrima. Respire profundo, dirigiendo la mirada hacia el tabernero.

-Señor… pagare por los destrozos al lugar… y que esos tres hombres reciban atención medica… a, por cierto, agradecería que me trajera algo para reducir la hinchazón de mi mejilla… por favor.-

Mire luego a mi salvador, sonriéndole débilmente. Para cuando me di cuenta, ya solo quedaban otras 5 personas y nosotros. Suerte que nadie había visto aquello o nos meteríamos en verdaderos problemas. Me senté en uno de los bancos, aun respirando trabajosamente. El tabernero llamo a algunos de sus empleados para que le ayudaran…

-Disculpe por todas las molestias… gracias por ayudarme señor…-

Hacía tiempo que no presenciaba una pelea con mis propios ojos. Pase la punta de mi lengua por sobre aquella herida en el labio, esperando al tabernero. Luego agregue con una voz débil.

-En verdad… esa clase de tipos me hacen quedar en vergüenza… disculpe por eso señor… diez de cada 20 humanos deberían tener mas educacion y menos lengua... -
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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Lun Jun 28, 2010 6:51 pm

El tabernero me dio una de esas bebidas fermentadas, dulce pero con un notable olor a alcohol, empecé a beberla cuando escuche el golpe de mi espada en el suelo, aquella chica la había arrojado al suelo como vil pedazo de basura, no le di mucha importancia ya que supuse que se le había caído por el peso de la misma ya que era un espada muy pesada para cualquier humano baje de mi asiento y volví a colocarla en mi espalda.

Aquella chica me dirigió una mirada un tanto triste, me sonrió pero pude ver como una lagrima recorría su rostro, se dirigió al dueño de la posada y le dijo que ella pagaría por los daños hechos por la pelea que habíamos tenido los borrachos y yo, volvió a dirigirme la mirada ya con una sonrisa mas noble, ya solo nos encontrábamos ella y yo en la barra, y unos cuantos borrachos que se habían quedado dormidos en aquel lugar.

La chica se dirigió a mí y me agradeció por haberla ayudado.

-Descuida chica cualquier persona que hubiera presenciado tal abuso no se hubiera quedado de brazos cruzados, te puedo preguntar por que te atacaron esas “personas”. Esa ultima palabra la dije con un tono amargo.

Tome el tarro de mi bebida y la bebí de un trago.

- ¿Estas bien no te hicieron mucho daño?

Le pregunte al ver aquel golpe que le habían dado en el rostro.

- Espero que ese golpe no te deje marca, seria una pena.

Le dirigí una pequeña sonrisa.

- ¡O pero que grosero soy! ni siquiera nos hemos presentado. Me pare frente a ella y le extendí mi mano.

- Mi nombre es Sagatho Runestrike. No vuelvas a decirme señor que no soy tan viejo, puedes llamarme Sagatho a secas la verdad odio mi apellido. ¿Y cual es su nombre señorita? ¿Y que hace en este lugar tan peligroso?
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Lun Jun 28, 2010 9:02 pm

La espada era demasiado pesada, por lo que solamente la deje caer a un lado de el. Tranquilamente, el hombre tomo su espada y la coloco de nuevo en su funda.
Ante mi agradecimiento, el respondio que cualquiera habria ayudado ante ese abuso. Detecte un dejo amargo en la voz al decir “personas”. Le sonrei, al escuchar su pregunta.

-No… he tenido heridas mas feas…-

Dije con un tono mas energico. EL hombre de la taberna trajo para mi un paquete color café que contenia algo bastante helado. Saque uno de mis pañuelos y con cuidado puse el objeto en mi mejilla, la hinchazon tardaria en bajar.
Entonces se puso de pie y se presento. Levante la vista, era mucho mas alto que yo, digamos… casi medio metro mas alto. Observe sus ojos, no se porque pero me agradaban. Estire mi mano, respondiendo el saludo. Sagatho Runestrike…

-Un nombre fuerte… mi nombre es Roxanne Megpoid, puede llamarme Roxanne, Roxa o Rox… como desee… y, esta bien… no volvere a decirle señor..-

Di una leve risilla, era como si el problema de ase segundos no me afectara mas y, esque, asi era. Rapidamente, mi mirada se torno jovial, amable y confiada… era una peculiaridad mia, podia olvidar cualquier problema de inmediato, dejandolo en el pasado, centrandome en las cosas agradables del presente.

-¿que hago aqui? Hum… a veces me pregunto lo mismo… segun mis padres, viajar para concocer las cosas de la vida y regresar para ayudar a mi pueblo… segun yo… no tengo idea. Es feo ir por ahi sin un motivo alguno… pero ya sabe, uno siempre encuentra algo por que luchar… llegue aqui porque realmente necesitaba un descanso… por minutos crei que no encontraria sitio libre… y si me permite la pregunta… ¿como fue que llego a dar aqui? Pregunto porque… el destino ha sido muy curioso en contrarnos-

Y esque, una de las cosas en las que yo creia era el destino y que nada se daba por casualidad. De algun modo, estaba segura de que nuestro encuentro hiba mas alla de la simple coincidencia… quiza sacariamos algo bueno uno del otro.

---
No muy lejos de ahí, la fuente de los ahullidos parecia acercarse a gran velocidad al pueblo, como si.. estuvieren acechando a la gente viva de aquel sitio. Y esque, todos y cada uno de aquellos lobunos tenia hambre… y sed, sed de sangre.
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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Mar Jun 29, 2010 12:09 am

-Mucho gusto en conocerte Rox, valla que manera de conocernos.

-Pues al igual que tu recorro de pueblo en pueblo en busca de aventuras y desde luego alguna forma ganarme la vida puesto, voy de aquí a allá, acompañado de mi noble corcel y viejo amigo, Invencible aunque ya tiene sus años el sigue cabalgando como el mas fino caballos.

-Me encontraba cabalgando en el bosque, cuando me sorprendió la noche unos aullidos poco peculiares se escuchaban a mi alrededor y decidí apresurar mi paso ya estaba muy retirado para volver al puedo donde me había hospedad la noche anterior y pues a lo lejos pude ver las antorchas que iluminaban la entrada del pueblo y apresure a mi caballo para llegar lo mas rápido posible y como tu dices este el único local que se encontraba abierto.


Un Fuerte aullido me helo la sangre, un fuerte olor a perro sarnoso inundo la atmósfera de aquel lugar. Le di una mirada a Rox, verla con aquel objeto contra su mejilla me dio un sentimiento de ternura hacia ella.

- no creo que esta noche sea muy tranquila, desde que entre a este pueblo e tenido una rara sensación de inseguridad.

- ¿Por qué estan tan vacias las calles de esta cuidad? le pregunte al dueño de la posada
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Mar Jun 29, 2010 12:51 am

El dijo que habia escuchado ahullidos. Yo tambien habia sido testigo del mismo acontecimiento. ¿mas coincidencias? Era un viajero que buscaba aventuras. Tenia un corcel, los ojos me relucieron en brillo.

-¿Tienes un corcel? me encantan los animales... una vez conoci a un caballo que comia carne! era curioso, pero muy lindo el animal, quiza un dia pueda acariciarlo...-

-Pues al igual que tu recorro de pueblo en pueblo en busca de aventuras y desde luego alguna forma ganarme la vida puesto, voy de aquí a allá, acompañado de mi noble corcel y viejo amigo, Invencible aunque ya tiene sus años el sigue cabalgando como el mas fino caballos.

De pronto, un fuerte aullido surco los aires, llegando hasta nosotros. Mire al Sagatho con un tanto de temor en el mirar, mas luego sonrei. Yo no captaba ese aroma a lobo en el amiente. -De hecho, captaba pocas cosas-

-Tampoco yo creo que sea una noche tranquila. Despues de este inicio... aunque igual uno nunca sabe...-

Es uno nunca sabe fue porque, tal vez, las cosas estarian bien y en paz. El tabernero escucho la pregunta de Sagatho y respondio seriamente.

-*Les recomiendo que vaya a su habitacion señor. La numero 5... dama... mis mas sinceras disculpas, pero no dispongo de mas cuartos... aunque si desea hay una posada a cuatro calles de aqui, podria conseguir una habitacion si le dice al dueño que va de parte de "Traleo" -

Mire al posadero. ¿Que creia que yo hiba a hacer? caminar en medio de la noche con aquella soledad, cuatro calles en la obscuridad con lobos aulladores. Mire al hombre casi con miedo.

-yo... me quedo aqui, no importa, toda la noche...-

No queria salir. Vamos, me daba miedo la soledad, y mas cuando parecia ser una noche peculiarmente espeluznante. Phobos relucia grande y redonda en el cielo.

-SEñorita-

Añadio el tabernero

-Si se queda aqui... sera mas peligroso que ir cuatro calles... creame..-
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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Mar Jun 29, 2010 9:43 pm

-¿Tienes un corcel? me encantan los animales... una vez conoci a un caballo que comia carne! era curioso, pero muy lindo el animal, quiza un dia pueda acariciarlo...-

Rox me pregunto con un brillo muy peculiar en sus ojos.

- Si mi fiel amigo Invencible lo deje amarrado en la entrada, mañana al amanecer si gustas podríamos dar un paseo o si prefieres irnos de aquí hacia otro pueblo mas tranquilo.

Roxanne agrego que al igual que yo gustaba de viajar y buscar su suerte en otros lugares esto me simpatizo talvez era el inicio de una buena amistad y talvez una tenia frente a mí, a una futura compañera de viajes, después de todo a Invencible no le desagradaría viajar con una bella dama que lo consienta.

Agregue que esta noche no sera del todo tranquila la atmofera de aquel lugar tenia un olor poco peculiar.


-Tampoco yo creo que sea una noche tranquila. Despues de este inicio... aunque igual uno nunca sabe...-

Le di el ultimo trago a mi bebida después le hice una pregunda al tabernero y me contesto con una evasiva.

-*Les recomiendo que vaya a su habitacion señor. La numero 5... dama... mis mas sinceras disculpas, pero no dispongo de mas cuartos... aunque si desea hay una posada a cuatro calles de aqui, podria conseguir una habitacion si le dice al dueño que va de parte de "Traleo" –

Esto me desconcertó Rox había llegado primero que yo y talvez la habitación que me asigno el dueño de posada era la que Rox estaba buscando, volteé a ver a Rox y sonriendo le dije:

- Rox, creo que tu debes tomar esa habitación, creo que era la que ibas a tomar tu y me sentiría mal arrogarte a la calle, mientras yo me podría defender si algo me pasara camino a la otra pasado, o talvez si no te incomoda podríamos compartir la habitación, desde luego yo dormiría en el suelo.

Tome mi la capucha de mi túnica y me la puse esperando la respuesta de Rox, talvez mi propuesta era un poco atrevida y talvez ella decidiría tomar la habitación.
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Mar Jun 29, 2010 11:24 pm

Al amanecer podríamos ir a otro pueblo más tranquilo. Le sonreí, me gustaba la idea de un corcel y de otro pueblo, aunque me pregunte si sería correcto irme con un extraño así sin más. Le sonreí animadamente, hasta que el tabernero me dijo eso de querer mandarme a no sé dónde. ...-

Escuche que el ofrecía que yo me quedara con la habitación y el fuera a buscar la otra posada. ¿Qué?! Claro que no. Ella no iba a permitir que él se pusiera en semejante peligro, especialmente después de que él me había salvado, no podía permitirme el dejar que se arriesgara. Sin embargo, el propuso que quizá podríamos compartir habitación, el durmiendo en el suelo. Lo medite unos segundos, luego respondí.

-Bueno… yo… podría compartir habitación… no lo dejaría dormir en el suelo… si el posadero tiene algún sofá o algo así, puedo dormir en el…-

El posadero parecía algo decepcionado por el hecho de que yo no fuera a buscar aquella posada, mas luego agrego con una sonrisa.

-Eso es todo, entonces pueden compartir su habitación… supongo que no le cobrare nada señorita… -

Acto seguido, el hombre se dio la media vuelta, yendo hacia la cocina. No sin antes decirme.

-Señorita… una cosa más… Me gustaría que, cuando ustedes se hubieren acomodado, bajara, necesito hablar con usted de un asunto de peculiar importancia que… creo yo, le atañe.-

No me gusto el tono de su voz, pero, asentí. Si el hombre tenía un asunto importante, entonces yo bajaría a ver qué era lo que pasaba. Sonreí a Sagatho, mientras me ponía de pie y estiraba, dando un bostezo largo. Estaba cansada, el viaje me había dejado sin energías. Animadamente, subí hacia la habitación, haciéndole la invitación de que me siguiera. La habitación por dentro era de lo mas pintoresca, un sofá de tres espacios y una cama bastante amplia, más un taburete y un peinador con un espejo incluido eran los muebles que adornaban. Un ventanal de aproximadamente medio metro de ancho por uno de alto permitía que la luz de phobos entrase en la habitación. Cuando la abrí, observe encantada el sitio, el verdoso color de la luna entraba a la habitación dándole un matiz casi mágico.

-wow-

Murmure, tan encantada como siempre.
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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Miér Jun 30, 2010 5:23 pm

Sorprendente esta chica no dejaba de sorprenderme acepto la idea de compartir la habitación con un casi desconocido, bueno la verdad pienso que él haberle rescatado de aquellos borrachos genero un ella un sentimiento de confianza hacia mi, el dueño de la posada deslizo en la barra la llave de la habitación, Rox se me adelanto y me hizo una seña como pidiéndome que la siguiera.

- Aguarda Rox adelántate iré por mi casco y a ver que Invencible se encuentre bien. No iba a dejar que algún ladronzuelo se llevara aquel casco que tiene tanto valor sentimental para mí.

Camine hacia las afueras de la posada la cuidad se había llenado de un color Verdoso, Phobos estaba en su máxima expresión, una sensación de escalofrió recorrió mi cuerpo, me acerque a Invencible se encontraba algo inquieto lo tome de su melena y le susurre.

- Calma compañero, este me relincho y se tranquilizo, tome mi casco y le di un amarre extra a la rienda de Invencible después de todo no me preocupaba que me lo robaran ya que Invencible era un caballo recio y no se dejaba montar por cualquiera.

Entre de nuevo a la posada, Rox ya no estaba en la barra, ya se había dirigido a la habitación, el tabernero ya no estaba tampoco, así que camine hacia la habitación valla sorpresa me lleve al entrar a la habitación, parecía una suite de una posada para ricos, me extrañe por un rato ya que la fachada de la posada me hacia pensar que las habitaciones serian mas robustas pero el dueño de la taberna nos había dado la mejor.

Me quede parado un rato contemplando aquella habitación tan lujosa, lo que mas me llamo la atención fue una ventana de mas de un metro de largo, enfrente de ella estaba Rox, sus ojos y su cabello brillan de una manera muy especial a la luz de Phobos, hacia que ella reluciera de una manera muy especial, me deslumbro ver tanta belleza y la contemple por unos segundos.

- Henos aquí Rox en una habitación de lujo después de tantos problemas. Le dije en un tono amable.

- Ni creas que dormirás en el suelo o en un sillón te as ganado dormir en aquella cama enorme, yo dormiré en el suelo pondré unas mantas al lado de la cama y ahí descansare yo estoy acostumbrado a dromir donde sea.

Procedí a quitarme mi armadura, claro que no dormiría con semejantes pedazos de acero en mi cuerpo, empecé quitándome mi armadura externa sin complicaciones quedando solo con la cota de malla, aquí fue donde se me complico, voltee a ver a Rox y con una mirada un tanto tonta le pregunte.

- Podrías ayudarme a quitarme la cota, la tengo amarrada por la parte de la espalda.

Después de esto, quede solo con un pequeño pantalón dejando al descubierto unas cuantas cicatrices de batalla y mi moderada musculatura al descubierto, mi cuerpo tenia el peculiar olor a tierra y sudor, me avergoncé un poco ya que la pequeña Rox estaba a unos cuantos centímetros de distancia y talvez alcanzaba a percibir aquel aroma.

Investigue un poco más la habitación y llegue hasta un cuarto con una enorme tina con agua fresca. Me alegre por la idea de darme un buen baño después de tanto cabalgar llevaba unos dos días sin bañarme.

Volví a la habitación Rox aun estaba ahí y le dije que tomaría un baño que no tardaría mucho. Ella me miro por unos segundos y me asentía su cabeza un tanto pensativa.
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Miér Jun 30, 2010 7:22 pm

Antes de ir a la habitación, el dijo que iría a ver su casco y que invencible estuviera bien. Yo sonreí, asintiendo. Me adelante por dos cosas, una, soy impaciente y dos… estaba bastante cansada. Cuando llegue y vi aquel sitio me extraño su extraña belleza, sin embargo, todo lo asumí al hecho de que el brillo verdoso entrara por la ventana. Eso le daba un toque especial a las cosas, admire unos segundos a Phobos. Si bien, muchos le temían y le veían como un mal augurio, para mí era la belleza encarada. Siempre oculta, surgiendo solo pocas veces… era como si la luna misma pidiera socorro ante su soledad, siendo siempre ignorada por su hermana.

No vi las sombras que se escabullían a trávez de la oscuridad hacia la posada, ni aquella otra sombra que les abría la puerta. Recordé la promesa de bajar en cuanto estuviera instalada y decidí esperar a Sagato de pie, con una sonrisa.

Cuando el hombre entro, yo sonreí abiertamente, estirando mis manos hacia arriba. Bostece y asentí ante su comentario.

-Después de la tormenta viene la calma-

Dije animadamente. El dijo que dormiría en el suelo, pero… no me sentía demasiado a gusto con la idea. Vamos que el seguramente se había cansado más que yo y era un tanto injusto dejarle el lugar más incomodo. Sin embargo, vi esa sombra determinada a no cambiar de opinión y suspire, asintiendo.

-bueno… si insistes… está bien… pero si deseas subir a la cama en algún momento, dime y yo con gusto duermo en el sofá…-

El tono amable y un tanto inocente nunca se perdió, lo mantenía ahí… era curioso, a pesar de las experiencias que había tenido en el pasado, seguía confiando, sonriendo y sin poder algunas intenciones malignas. Comenzó a quitarse la armadura, pidiéndome ayuda para quitar la cota, Asentí enérgicamente, me gustaba ser de ayuda –y de paso… observar que el hombre no tenía mal cuerpo-

La cota de maya era uno de los vestuarios de los guerreros que mas me impresionaba. Un traje así de delgado y un tanto ligero era suficiente para amortiguar un par de golpes. ¿Dolería el impacto de un puño en la cota de maya? Eso no lo sabía. Me acerque a él, con delicadeza, desatento con un poco de dificultad la vestimenta.

Observe que tenía varias cicatrices en el cuerpo, pero, más que nada una musculatura atrayente. Sonreí de lado, mientras le observaba. Si bien, su aroma era una mezcla de sudor y tierra no me extraño. Vamos, los guerreros no iban a oler a rosas… además, yo tampoco estaba muy exenta de oler bien, de no ser por los perfumes que usaba.

-Bien, eso está mejor… yo también quiero ponerme mas cómoda, dormir con falda no es lindo…-

Dije en el tono más casual del mundo. Como si lleváramos años conociéndonos más, no se engañen, no era de las que me quitaba la ropa así nada más y siempre llevaba conmigo oculto alguna clase de cuchilla. Podía llegar a ser tonta y confiada en ocasiones, mas no siempre era estúpida y me gustaba aparentar.

Cuando encontró aquel baño yo también esboce una sonrisa aliviada. Por dos cosas, me hacía falta una ducha y… bueno, tenía que ir. Dijo que tomaría un baño y yo acento, sin antes decir.

-e… dame oportunidad de cambiarme…-

Me adelante, entrando al cuarto y cerrando la puerta. Me cambie velozmente, sacándome la falda y la blusa, intercambiándolo por un short corto, y una blusa holgada de algodón. Me saque las botas y las calcetas, con el uso, estas habían cobrado un color grisáceo y sentí algo de vergüenza. Si mi madre me viera diría que soy un total desastre. Guarde todo en la maleta, luego lavaría esa ropa, hice lo que tenía que hacer y Salí. Sintiéndome más fresca. Me puse unas sandalias de cuero que me encantaban y eran de un color blanco también, siempre colores claros.

-Lista…-

Spoiler:
 

Dije sonriendo a Sagatho, indicándole que podía darse el baño. Deje mi bolso sobre la cama, tirándome unos segundos, entre las suaves cobijas. Cerré los ojos, estaba exhausta… estuve a punto de quedarme dormida, pero tenía un asunto pendiente. A regañadientes me levante, suspirando. Me decidí ir con el posadero. Baje las escaleras grácilmente, a cierta velocidad, entre más rápida fuera la charla mejor para mi, quería dormir.

El lugar estaba vacío, un par de velas iluminaban débilmente el sitio donde hacia unos minutos habíamos estado. Mire alrededor, hablando en voz alta.

-¿Señor posadero? Quería usted hablar conmigo? ¿Hola?-

Una sombra apareció de entre la oscuridad, respirando fuertemente, a pesar de que podía distinguirla como a un metro o dos de mí, podía escuchar su respiración. Levante la vista, tendría como dos metros de altura o más. Gruño ligeramente… me di la media vuelta, buscando regresar por donde había llegado, mas, alguien cerró la puerta, no supe quien, no podía verle, y no había reparado en que las escaleras tenían una puerta que se cerraba con cerrojo. Casi al instante en que yo di un paso, esa sombra se lanzo hacia mí, gruñendo furiosamente, choque contra la puerta de madera, golpeándola fuertemente, mientras gritaba que la abrieran, mis intentos fueron vanos y entontes hice uso de mi tamaño y velocidad, para correr hacia las mesas buscando otra salida por la otra puerta, la creatura se estrello contra la pared, mas no por eso se daría convencido… ¿en qué me había metido? No vislumbre las otras sombras que me observaban huir despavorida desde el otro lado de la habitación, aproximadamente cuatro en total… intente abrir la puerta de la posada y nada… estaba encerrada en la planta baja. Entonces vi la cocina, aun la luz se iluminaba tenuemente…

Empecé el correr hacia allá, gire el rostro buscando a la cosa que me seguía y no la vi. Quizá se había marchado… entonces sentí que algo me levantaba del cuello, justo a un lado de mi, la sensación de asfixia no se hizo esperar… Phobos ilumino unos minutos el segundo piso, entrando la luz por las ventanas en aquella planta y entonces lo vi

Spoiler:
 

Dientes afilados, escupiendo baba en cada gruñido y ojos amarillos, entornados hacia mí, peludo y con garras que se clavaban en mi piel. Di un grito alarmada, ante esto, la creatura me lanzo hacia un lado, estrellándome yo contra la ventana, haciendo mayor aun la algarabía…

Los cristales se partieron en trozos, clavándose algunos en mis hombros y brazos, caí de lado, desorientada y sin poder levantarme… la bestia, un hombre lobo en todo su esplendor, se acerco a la ventana lentamente, con la intención de saltar sobre mi y devorarme…
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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Mar Jul 06, 2010 10:45 pm

Que alivio sentí al entrar en aquella tina el agua estaba algo tibia y con un ligero olor a flores, en entre en ella y me dedique a relajarme un poco ya había pasado mucho tiempo desde mi ultimo baño de tina, normalmente me aseaba en algún río o en alguna posada donde el agua no era del todo limpia.

Tome una toalla con la que talle mi cuerpo, tenia mucha tierra con sangre pegada en el cuerpo, esa pelea con los borrachos me llego a salpicar de su sangre, después de unos minutos de que entre a la tina decidí que ya era momento de darle la oportunidad a Rox de asearse, Salí de la tina y me dirigí a la habitación principal con tan solo una toalla alrededor de mi cintura, pude ver que Rox ya no estaba recordé que el dueño de la posada le había pedido que fuera a hablar con el, no le importancia ya que el posadero se había portado muy amable con nosotros e incluso nos dio su mejor habitación.

Me vestí con tan solo un pantalón corto, mi túnica se encontraba sucia y si me la ponía mi cuerpo volvería a tener ese desagradable olor, me recosté unos momentos sobre la cama mientras Rox no estaba, el perfume de su cuerpo se había quedado impregnado en las cobijas de aquella cama, disfrute por unos momentos de ese rico olor era una mezcla como de flores y frutas exóticas me encanto, jamás me había gustado el olor de los humano pero el de ella era muy diferente y me agradaba.

La tranquilidad lleno mi alma, por unos momento pensé que no iba a ser una noche tranquila, pero en unos momentos sentí que estaba en un error, me levante de la cama aun con la cobija en mis manos la tire al suelo junto a la cama, y me acosté sobre ella, unos minutos pasaron y el sueño ya se notaba en mis ojos algo cansados, cuando un grito de auxilio turbo mi sueño, era Rox que gritaba desde la parte baja de la posada, primero dio unos cuantos gritos para que el abrieran las puerta pero unos segundos después se escucho un grito todavía mas frenético que me hizo levantarme lo mas rápido que pude,

No tenia mi armadura puesta y yo solo no podría ponérmela de la manera indicada y talvez me estorbaría mas de lo que me ayudaría, tampoco pude tomar mi espada sin mis guantes de acero cargar mi espada seria una tortura, así que tome mi Daga, una daga de unos 30 cm. con hoja curva para realizar un corte mas grande, corrí a toda velocidad hasta llegar a una puerta que cerraba mi paso hacia la taberna de la posada, di unos cuantos pasos hacia atrás y con mi hombre intente romper la puerta de madera, el primer golpe que le di solo pude romper unas cuantas maderas pero con el segundo golpe pude romper el cerrojo que me impedía llegar a la taberna.

Un fuerte olor a perro roñoso perturbo mis sentidos y pensé que unos segundos.

- Olor a perro y Phobos en la misma noche no puede ser para nada bueno.

Me encontré en el piso de la taberna había oscuridad a donde volteara, seguía escuchando los gritos de Rox a unos cuantos metros pero aun no la podía ver, corrí hacia donde se escuchaban los gritos de Rox pero antes de llegar a donde se encontraba algo me tumbo al suelo, sentí como una laceración de ni pierna izquierda y sin poderlo evitar caí al suelo, mientras me estaba levantando sentí un segundo golpe un puñetazo seco a mis costillas, me dejo unos momentos sin aire, algo que se movía a una velocidad sorprendente me estaba impidiendo llegar a donde se encontraba Rox.

Di un respiro rápido y logre levantarme corrí hacia la pared para que aquella criatura no me atacara mas por la espalda tome mi daga y tome una posición de defensa, después de todo no podría atacar a algo que mis ojos no veían, me fui acercando lentamente al lugar donde se escuchaban los gritos de Rox, pude sentir que alguien se acercaba lentamente hacia mi podía escuchar un leve respirar, tome mi daga esperando que aquel ser estuviera al alcance de mi estocada, pude escuchar como aquel ser arremetió justo cuando espere el golpe lancé una estocada hacia la oscuridad dándole un roson a aquel ser, un fuerte aullido confirmo mis sospechas la posada estaba siendo asechada por Licántropos.

Mientras nos encontremos en un lugar oscuro la pelea no tendría un resultado favorable para mi ya que los lycans pueden ver de noche, así que decidí correr a buscar un lugar que estuviera mas iluminado ya que si corría hacia las calles del pueblo estaría mas vulnerable a que otros licántropos se unieran a la pelea y acabarían conmigo en segundos.

Me encontraba aun con la espalda contra la pared, mil pensamientos pasaban por mi mente y los gritos de Rox resonaban en mi mente, pude escuchar un grito mas fuerte y unos vidrios romperse, no podía esperar mas el ruido de los vidrios cayendo venían de la cocina de la posada y decidí correr hacia esa dirección, apenas crucé la puerta de la cocina y un licántropo me derribo y rasguño mi hombro derecho la sangre de mi cuerpo empezaba a brotar.

Rodee en el suelo y pude reincorporarme rápidamente aunque el dolor de mi hombro era algo severo pero tolerable tome mi daga y pude acertarle una leve estocada en su estomago aunque no lo suficientemente profunda para causarle una herida mortal. Después de que sufrió esta herida dejo de huir lo tuve frente a frente era ligeramente mas alto que yo nuestros ojos pelearon para ver quien intimidaba mas al otro, mentiría si digiera que no sentí miedo esa bestia era impresionante me miraba con unos ojos perdidos buscando talvez mi yugular para aferrarse a ella para cercenarla y matarme en sus fauces.

Se lanzo sobre mi con tal fuerza que quede tirado en el suelo evite que rasguñara mi cuello poniendo mi mano como escudo sus garras desgarraban mi piel la sangre tibia que emanaba de mi brazo caía en mi cara con mi mano libre alcance mi daga y la encaje en un costado de aquel licántropo, retorcí mi daga para causarle mas dolor aquel hombre lobo y ver si este salía corriendo pero no fue así. Seguía aferrando a mi brazo el dolor se volvía insoportable temí que los huesos de mi brazo cedieran ante la fuerza de aquella bestia.

Por un momento este aflojo su brazo talvez mi daga había dañado su riñón y este estaba perdiendo fuerza. Aproveche este momento para darle un golpe en la cabeza con el mando de la daga, este salto de encima de mi hacia unos metros mas atrás tomo una posición como preparándose para lanzarse de nuevo hacia mi.


Se abalanzo de nuevo para tratar de derivarme pero esta vez ya estaba listo para recibir el impacto de aquella bestia, justo cuando salto para caer encima de mi tome mi daga y la coloque frente a mí, cuando este callo encima mió y justo antes de recibir un mordida de este ser, el mismo con su propio peso se había incrustado mi daga justo en su corazón cayendo fulminado enzima de mi, este antes de morir dio un alarido muy fuerte me preocupo que se tratara de una forma de llamar a sus demás compañeros de caza.

Arroje su cadáver a un lado y me levante mi cuerpo se encontraba algo lastimado una laceración en mi pierna izquierda, el hombro y mi brazo derecho estaban sangrando abundantemente.

Camine unos metros y pude ver a Rox tirada en el suelo bajo unos vidrios rotos que le habían causado algunas heridas superficiales.

- ¿Te encuentras bien Rox?
Le pregunte mas no me contesto pude ver como su mirada se enfocaba a alguien que estaba frente a ella cuando me acerque mas pude ver un licántropo un tanto mas grande que el anterior sus ojos amarillos llenos de Furia y desesperación se miraba hambriento y con muchas ganas de matar.

Este licántropo miraba a Rox fijamente, se limpio sus dientes con su lengua y tomo su posición de ataque era mas que evidente que este la quería matar y devorar, no lo iba a permitir Rox no merecía una muerte así, este se lanzo sobre ella, yo corrí a detenerlo el era mucho mas rápido que yo, después de todo mis heridas no me permitían correr demasiado, este salto y callo sobre Rox alcance a patear su rostro justo cuando el se lanzo tras la yugular de Rox. Callo unos dos metros de donde estaba le grite a Rox que aprovechara para correr y buscara refugio pero ella estaba aun algo asustada.

Cuando volví a buscar a aquel licántropo ya no estaba ahí, había salido corriendo.

- Que bien, dije en mi mente pensé que después de todo había logrado asustar a aquel licántropo y había huido, pero estaba en un error. De las sombras salieron dos licántropos mas tenían un aspecto un poco más joven y algo más pequeños que los otros dos licans que había visto.

Uno de ellos corrió sobre mi no era tan rápido como sus otros dos compañeros y me fue fácil evitar que este cayera sobre mi, volví a empuñar mi daga, estaba de nuevo en una pelea en desventaja y desde luego ya no eran aquellos borrachos fáciles de vencer ahora si estaba luchando contra seres fuertes que amenazaban mi vida.


Sin mi armadura el pronóstico de esta batalla no estaría a mi favor, pero tampoco no dejaría que esto me desalentara después de todo el cuerpo a cuerpo era mi segunda mejor arma. El segundo lican se abalanzo contra mi, lo espere parado no iba a permitir que me derribara ya que en el suelo los dos licántropos me harían pedazos, en posición de defensa lo espere, estando a pocos metros de mi este salto para caer encima mió pero pude quitarme y darle una estocada con mi daga en su pierna pude ver como este callo al suelo, talvez había logrado cortar el tendón de su pie y este ya no pudo correr mas apenas podía pararse y se voltio a donde estaba yo parado.

En ningún momento deje de pedirle a Bairack que me diera un poco mas de coraje y fuerza, el licántropo dio un aullido fuerte y su compañero apareció de entre las sombras dos lycans para mi solo, esto se ponía cada vez mas interesante, decidí que el perro sarnoso que ya estaba herido seria el primero en morir, di un grito de guerra mostrándole a los licántropos que no les temía, esto los enfureció a un mas y arremetieron contra mi, el primero en llegar a donde estaba yo era aquel que no estaba herido me dio un golpe a la altura de mi pecho me rasguño un poco pero no de gravedad, pude soportarlo espere un poco a que llegara el otro y con mi daga corte su otra pierna este callo de nuevo al suelo pero no se pudo levantar mas.

Al fin ya no seria una pelea en desventaja aunque herido aun podía mantenerme en pie, aquel lican no me intimidaba era joven y no era muy fuerte, la pela con no duraría mucho ahora era yo el que se abalanzaba contra el con mi daga en mano logre lastimar su pecho este grito y aulló eso no me gusto, cada vez que estos desgraciados aullaban llegaban mas.

Era de esperarse aquel lobo grande que quiso matar a Rox apareció detrás de el otro licántropo estos se miraron por unos segundo y el licántropo mas joven se fue y se perdió entre las sombras de los callejones, paresia que el licántropo mayor lo hubiera regañado.

Se acerco al lobo que se encontraba tirado en el suelo con sus piernas lastimadas estos se observaron por unos momento y para sorpresa de mi ojos el licántropo mayor y el joven aullaron al mismo tiempo, seguido de esto el mayor atravesó con sus garras el corazón del joven licántropo vi esto algo sorprendido pero era de esperar después de todo el lican joven no volvería a caminar y se podría decir que lo que hizo el mayor fue un acto de caridad dándole una muerte envés de dejarlo sufrir mas tiempo.

El gran licántropo aulló un tanto desconsolado y con una furia inexplicable era obvio que el no estaría nada feliz con lo que había echo a sus compañeros.

Giro la vista hacia donde yo me encontraba, ahí estaba yo en pie, con varias heridas abiertas y en mi mano una pequeña daga que dejaba atrás las largas y afiladas garras de aquel licántropo, si no puedo negarlo sentía miedo pelearía con un poderoso lican mientras me encontraba mal herido, era tanta la fuerza con la que sujetaba mi daga que mis dedos se entumían, talvez también se debía a que estaba perdiendo sangre.

El licántropo grullo con una tremenda fuerza y se lanzo contra mi, me arme de valor y yo corrí para tratar de embestirlo, chocamos unos contra el otro su cara estaba por encima de la mía no me atrevía a levantar la mirada temía que el lycan mordiera mi cara y me dejara ciego. Nuestras fuerzas eran algo parejas aunque el me superaba por un poco mis heridas sangraban cada vez que hacia un esfuerzo de mas, poco a poco fue cediendo mi fuerza, ¿era este mi fin? ¿Caería en las manos de este perro sarnoso? Este me derribo mi cuerpo ya no tenia fuerza mis heridas ya casi no sangraban mi sangre estaba derramándose junto con mis fuerzas ya podía sentir las fauces del lobo en mi cuello, cerré mis ojos, sentí miedo y dolor.

¡No! ¡No! ¡No! No lo permitiría, mi vida no terminara en este lugar, abrí mis ojos y lo pude ver a los ojos ahí estaba aquel hombre lobo sediento de sangre, ¡DE MI SANGRE!

-Jamás Grite.

No se que paso talvez mis peticiones a Bairack habían sido escuchadas, el miedo, el dolor, ver las antorchas de la cuidad pensar que talvez Rox estaba mal herida hizo que la poca sangre de mi ser hirviera, pude sentir como un gran poder corría por mi cuerpo, Mis ojos brillaban dejando salir una estela azul brillante, no se como pero podía escuchar la voz de mi creador diciéndome que este no era mi momento que me levantara y peleara como nunca.

Sin dudarlo un segundo golpee al lobo en su costado izquierdo pude escuchar el crujir de sus costillas me levante y lo pateé como si fuera un vil pedazo de basura aunque mis golpes fueron fuertes este pudo ponerse de pie de nuevo y se volvió a lanzar contra mi esta vez no me tiro quedamos de nuevo los dos peleando de pie tomados de los brazos como probando ver quien es el que se cansaba primero, pero no iba a cometer el mismo error así que lo solté y le di un golpe justo en el estomago dejándolo sin aire para respirar este callo al suelo y yo me pose sobre el golpeando firmemente su rostro cada vez mas fuerte y sin parar, no tenia sentido mi mente no estaba en mi cuerpo la furia, el miedo y el fervor de la pelea me hizo perder la razon ahí me encontraba yo golpeando sin cesar a un ser que talvez ya estaba muerto.

Tras varios minutos de golpear aquel bulto de carne, me colapse y quede tirado en el suelo de aquel lugar.


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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Jue Jul 08, 2010 4:40 am

Escuche que la puerta era forzada y arrancada, tenia la esperanza de que fuera Sagato. Cuando gire el rostro, aun me encontraba elevada por el lobo, cuando vi las sombras de un hombre siendo arrojado al suelo por algo. Grite, juro que lo hice con fuerzas.

Sagatho!!-

No le habia visto, mas sabia que era el. El lobo me arrojo hacia la ventana, con los cristales incrustándose en mis hombros… entonces cai. Cerrando los ojos. El corazón me palpitaba con fuerza… de pronto escuche que alguien me hablaba, aturdida como estaba no respondí. Preguntaba si me encontraba bien. Estaba viva y eso era de mucha ayuda ya… Abri los ojos, mirando de lado a Sagato, pelear contra aquellos lobos. El me grito que me ocultara, que buscara refugio… me levante, arrodillada en el suelo. Mas cristales se incrustaron en la piel desnuda… sangraba de los hombros y piernas, mas estaba asustada, algo me impulso a ayudarle… algo dentro de mi.

Asustada, vi como dos licántropos salian, listos a lastimarle. En mi mente, solo me decía “un poco mas… un poco mas… esfuérzate”
No soy muy buena para afrontar el dolor y, por las diosas que, lo sentía ahora. Me puse de pie, tambaleante… para esos momentos, crei que se lanzarían sobre mi, mas no… estaban interesados en la presa grande, en Sagatho. Saque mi daga, quería ayudar, no deseaba ser el estorbo… sentía el impulso de ser útil… de no ocultarme mas… mas, no podía… las coas hiban tan rápido.

Vi como un licano matba a otro. Un acto noble que me hizo sentir lástima por los seres… en el fondo, seguían siendo humanos. Al mismo tiempo que el lobo se lanzaba sobre Sagatho, yo me movi, hacia ellos, aunque mas lenta aun… entonces gire el rostro y vi una vaca… un animal bobino perdido, sin dueño.


De pronto un “jamás” se escucho. Cuando gire el rostro, Sagatho habia acabado con el lobo… y estaba en el suelo. Senti rabia… impotencia… y furia. Respiraba profundo y agitado… clavando un par de vidrio en la planta de mis pies llegue hasta Sagatho. Me arrodille frente a el, la sangre hacia manchones en el suelo de tierra y se pegaba a mi cuerpo de forma que dolería mas tarde… No se que impulso me llego… escuche el mugir de aquel animal, que, en medio de la noche, avanzaba asustado. Levante la vista, mirándole fijamente…

-¿me prestas tu fuerza?-


Murmure, inconscientemente, de pronto, los ojos de aquella vaca se posaron en los mios… y sentí, como si mi cuerpo se inyectara de una fuerza bastante superior. Mis ojos se entornaron… no sabia que tenia ese poder, de algún modo, habia tomado la fuerza de aquel animal. Respire profundo, mientras, literalmente ayudaba a Sagatho a levantarse… si bien, tenia la fuerza de una vaca, aun asi, era pesado. Mi cuerpo no estaba acostumbrado a ese peso, mas, hice un esfuerzo. Lo arrastraría si era necesario hasta arriba… después… no tenia idea. Pense en el posadero, quizá el tenia algo que ver, pero, no era momento de pensar en ello.

Le arrastre. Me sorprendí a mi misma del poder arrastrarlo. Las escaleras… majestuoso esfuerzo hice… nadie nos salió a ayudar. Me sentí sola, profundamente sola y herida… Pregunte mentalmente por las veces que había ayudado a otros y donde estaba ahora el favor devuelto. Logre llegar hasta la habitación, donde deje a Sagatho caer –literalmente- sobre la cama.

Me acerque a la ventana mirando al animal. Este mugió muy alto, acto seguido, me desplome al piso, sintiendo el esfuerzo en el cuerpo y el cansancio… Levante la vista, Sagatho tumbado en la cama. Me obligue a levantarme.

“Roxanne… solo… un poco… mas… tu puedes… solo… un poco mas… “

Obligada por el impulso de ayudar… tome los polvos de mi bolso. Aquellos para detener hemorragias… Me senté sobre la cama, pesadamente, con las vendas en las manos. Un frasco de agua… y comencé a enjugar.

Fui un poco brusca, pero… no podía mas, las energías se me iban a cada segundo. Pase las vendas por sus brazos y la herida en su pierna. Coloque algo del polvo en cada herida… esparciéndolo con la mayor suavidad que pude. En estos momentos daba lo que comúnmente llamarían “patadas de ahogado”. Ni siquiera pude enredar las heridas con vendas… de un momento a otro, me desplome sobre la alfombra, inconsciente, aun con el rostro, brazos y piernas sangrando ligeramente, cubierta con tierra… los cristales clavados de forma que dolía. Lo único que me alegra es… que de menos, Sagatho estaba medianamente curado.
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Jue Jul 08, 2010 6:36 pm

No se cuanto tiempo estuve inconsciente pero poco a poco pude empezar a abrir mis ojos, estaba en la habitación de aquella posada, trate de levantarme pero el dolor de mis heridas aun era evidente, no podía entender como había llegado aquí, logre levantarme aun un poco mareado por la perdida de sangre camine un poco y tontamente me tropecé con Rox que se encontraba tirada en el suelo desmallada me preocupe al verla en ese estado ella aun sangraba por sus heridas.

Pensé por unos segundos que talvez yo la había golpeado mientras me encontraba segado por la ira.

Después de observar unos instantes las heridas de Rox me tranquilice pude ver aun restos de vidrios en su cuerpo después de todo no había sido yo el que la lastimo, rápidamente pensé que hacer, yo no contaba con equipo para darle los primeros auxilios, vi que mis heridas estaban medianamente vendadas, mis heridas ya no sangraban así que me las quite por completo, estaban empapadas de sangre no podía ponérselas así talvez mi sangre de Lord le causaría alguna reacción desagradable, recordé que esta habitación contaba con un baño y no lo pensé dos veces, con cautela le quite a Rox su ropa ensangrentada dejándola solo en ropa interior.

Con mucha delicadeza la levante del suelo y me la lleve al cuarto de baño donde lentamente la deposite dentro de la bañera, tenia que limpiar sus heridas y no dejar ningún rastro de vidrio que le pudiera causar una infección, después de limpiarla tendría que vendar sus heridas para que estas ya no sangraran mas, no sabia que hacer, de reojo pude ver el lugar donde había dejado mi armadura y sobre ella se encontraba mi túnica corrí por ella y con mi daga le corte varios pedazos para utilizarlos como venda, mi túnica era de algodón lo que serviría perfectamente para que sus heridas se cerraran.

La cargue de nuevo y seque el agua excedente de su cuerpo con mi túnica, la recosté en la cama y con los trozos de mi túnica cubrí sus heridas, me preocuparon las heridas en su rostro seria una pena que esas cortadas dejaran marcan en tan bello rostro.

Aun estaba cansado ya era tarde y no habíamos podido descansar arrime un de los muebles que están en la habitación y lo coloque cerca de la cama mi intención era dormirme sino descansar un poco mientras cuidaba de la pequeña Rox esperando a que ella despertara.

Me quede ahí sentando pensando en el ataque de aquellos lycans, al fin y al cabo no sabría si volverían por mas.

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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Jue Jul 08, 2010 8:37 pm

Aun sumida en aquella inconsciencia, sentí las manos cálidas de alguien que me elevaba suavemente en el aire, de alguien que me sumergía en agua tibia, de alguien que curaba mis heridas. Las llemas de los dedos, ligeramente rasposas. No sé porque, quizá porque me traía buenos recuerdos pero, eso era algo que me agradaba. No el toque suave, sino aquel toque ligeramente rudo de manos que han sido forjadas en el campo o en las luchas. Una sensación de gratitud me invadió mas no… no era justo. Yo tenía que ser la que curaba, la que ayudaba… esta vez era al revés. Siempre, en las situaciones adversas la gente que me ayudaba terminaba herida y yo les ayudaba. Era mi forma de agradecer, mas ahora no. El me había salvado la vida y ahora me curaba. Me sentí internamente estúpida e inútil. Si ni eso podía hacer, si no podía ni mantenerme en pie.

La ropa interior que llevaba consistía en un sostén y unas bragas de color blanco, con lunares amarillos y encajes del mismo color. Siempre usando colores llamativos, alegres y, ¿por qué no? Hasta incitantes. Sentí que me depositaban en la cama. El pensamiento de que el tenia que descansar también no me abandonaba… Cerré los ojos, dándome la vuelta suavemente, quedando de lado hacia el, con una suave sonrisa. Esa expresión de calma, quietud y alegría que, últimamente era casi una maldición.

Susurre algo que no se entendió, aun me sentía algo asustada, mas… la presencia de alguien ahí, quien yo sabía era Sagatho me daba una sensación de calma. Instintivamente busque su mano. Sentía frio y algo de susto, me hice ovillo, temblando ligeramente. El cabello aun húmedo y, desde luego, la ropa interior también estaba mojada. Quería despertar y darle las gracias, pero… eso ultimo que hice. Aquel hechizo en el que tomaba prestado algo del animal, había gastado todas mis fuerzas.
La última vez que hice aquello… ya ni recordaba. Era muy pequeña y por accidente. Mi madre había manejado algo de magia elemental y yo herede eso de ella.

Mis sueños fueron remolinos y espirales de emociones y tormentas. Me sentí de pronto en medio de la nada, mientras olas de fuego se alzaban por todos lados. Di un grito, llevándome las manos a la cabeza… ya sabía de que trataba ese sueño, de la soledad, de cómo quemaba el no saber a dónde se iba o de donde se venía exactamente, a la falta de compañía… a la tristeza.

Una sonrisa llego a mis oídos, ligeramente burlona. Era yo misma… no una doble personalidad, sino, aquella parte de mi que siempre se mantiene feliz. La que siempre me obliga a sonreír… nunca dejes de sonreír maldita sea, siempre se perfecta… dulce inocente y tierna. Cerré el puño apretando las sabanas, mientras un dejo de miedo se distinguía en mi rostro. Una de esas noches donde uno tiene pesadillas y ni la más linda cara puede ocultarlas.

Sagatho-

Susurre entre dientes, arrastrando las últimas letras. Varios mechones caían por mi rostro, humedeciéndolo un poco, mentalmente me gritaba una y otra vez que despertara… mas, de momento, me encontraba atrapada ahí, en mi inconsciencia, en mi propia mente… en ese lugar que, me aterra en momentos y del que no puedo salir hasta despertar.
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Vie Jul 09, 2010 7:09 pm

Por mas que quise cerrar mis ojos no podía algo me mantenía despierto y no sabia que, talvez era la preocupación o el dolor de mi heridas, yo me incline por lo primero.

No podía dejar de ver a Rox retorcerse en la cama algo le molestaba, ahí estaba sentado yo junto a ella en esa elegante habitación, la pelea en la parte baja no había dañado para nada la habitación, alcance a escuchar una palabras de la boca de Rox, algo decía con una voz que apenas distinguía, ella se giro hacia mi y me dio una de las mas bellas sonrisa que mis ojos cansados habían podido ver, esa humana que estaba frente a mi me inspiraba una ternura inexplicable jama había tenido este sentimiento y menos con una humana.

Seguido de esta sonrisa Rox pronuncio mi nombre con una dulzura encantadora, asenté con mi cabeza y le dije que no temiera que yo estaba aquí que no permitiría que nada perturbara su sueño y que descansara.

Aun sonriendo extendió su mano y yo sin pensarlo la tome su piel era suave y tersa sus manos se miraban tas delicadas en contraste con las mías, aun agarrados de la mano ella se acurruco en la cama a causa del frió, creo que la perdida de sangre le estaba causando una sensación enorme de frió o alguna posible hipotermia, mire a mi alrededor en busca de algo con que cubrir a Rox pero ya no había nada mi túnica no seria suficiente, no había como mantener a Rox caliente así que me pare de aquel sillón.

Recordé que hace varios años atrás cuando era un niño sufrí de un accidente, en pleno invierno había caído en un lago congelado y cuando lograron sacarme de ahí mi madre adoptiva me desnudo junto a ella y me dio un gran y calido abrazo, después de unas horas pude recobrar la conciencia, ella me explico que yo no era un niño normal y que a mi el frió me afectaba mas que a los demás niños que me mantuviera fuera de las cosas frías.

Así que me quite los restos de mi túnica y quede vistiendo solo unos pantalones que me cubrían hasta las rodillas, levante la sabana con la que Rox estaba cubierta para meterme con ella en cama y darle algo de calor corporal a Rox.

Ahí estábamos los dos, uno junto al otro, Rox tenia sus ojos cerrados yo delicadamente retire el cabello mojado su cara pude ver su hermosa cara con un pequeño gesto de molestia, la tome en mis brazos tratando de que nuestros cuerpos estuvieran lo mas junto posible. Su piel estaba algo fría y eso me preocupaba el estar ahí abrazados debería hacerla sentirse mejor, no lo puedo negar, estar tan cerca de ella y oler el delicado olor de su cuerpo junto con los pequeños rastros de perfumes que el agua dejo hizo que mi cuerpo empezara a tibiarse mas rapido.

Pase mi mano por el cuerpo de ella, claro sin tocar sus partes intimas mi intención no era propasarme con ella no tenia pensado quitarle su ropa mojada ya que ella quedaría desnuda y talvez eso la incomodaría envés de hacerla sentir mejor, al poco tiempo ella cambio el semblante de su cara, un gesto mas relajado se reflejo en ella, su cuerpo empezaba a tibiarse junto al mió. Para mi era inevitable sentirme algo extraño solo esperaba que ella no pensara mal de mí por haber echo esto.

Solo lo hacia para que ella estuviera mas tranquila y asi evitarle una hipotermia, aun que no puedo negar que comenzaba a sentir una gran atracción hacia la chica.
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Vie Jul 09, 2010 7:50 pm

Me encontraba en medio de aquel infierno mental, donde los torbellinos de fuego se alzaban a mi alrededor y sentía que algo me acechaba… entonces unas palabras llegaron ahí, profundas. Decian que no me preocupara… que el estaba ahí. Sagatho. No habia pensado en que clase de raza era, en si era humano o no y, la verdad es que no me importaba. Fuera lord, vampiro o hada, daba igual… habia resultado tener un interior calido y, hasta ahora, respetuoso. Si algo podía ver yo, era si las personas tenían bondad o malicia en su interior. Y si bien, Sagatho tenia ese aire maligno yo sabia que no todo podía ser asi… habia logrado ver la bondad que –sin yo saberlo- los de su raza renegaban.

Senti que tomo mi mano… aferre el agarre, como si fuera a caer de un momento a otro. Durante segundos, aquella mano me solto y estuve a punto de gritar, como si me zambullera en un océano y no hubiera a donde aferrarme… era curioso, una de mis, podría decirse, habilidades, era crear vínculos con la gente. Solo era cuestión de que me dieran un motivo para confiar en ellos… y de ahí nada faltaba para que me encariñara. De pronto sentí que alguien me acompañaba en la cama.

No negare que me sentí tensa en un principio… asustada. Otra piel rozar contra la mia… nunca habia tenido esa sensación, lo mas que habia tocado eran heridas en extremidades y nada mas. Para mi sorpresa, rápidamente el frio cedió, y comencé a sentir mas calor. Era bastante cómodo ese lugar, una mano que acariciaba algunas partes de mi cuerpo. Si mi madre me viera… de menos mas de un disgusto tendría. Sonrei mentalmente, aquellas caricias no me daban nervios o crispaban mis nervios, mas bien… me relajaban, de una forma tranquila y a la vez, despertaban algo en mi interior. Algo curioso… que nunca habia sentido. Me gire con cuidado, las heridas aun estaban frescas y cualquier roce dolia, hice una pequeña mueca de dolor cuando los vendajes improvisados de mi brazo derecho se giraron un poco en mi movimiento. Inconscientemente entrelace una de mis piernas en su cuerpo, colocándola en medio de sus muslos, buscando aun más calor, mientras que una de mis manos le rodeaba, colocándose bajo su brazo, rodeando sus costillas, apoyando la cabeza sobre su pecho, respirando tranquilamente ahora. Con la punta de la nariz rozando sus pectorales.

Los fuegos se apagaban y en mis sueños el panorama se tornaba menos tormentoso… una sonrisa queda se marco en mi rostro, comenzaba a sentirme mucho mejor… mas cálida y menos en peligro. El dolor de las heridas cedia cada minuto, aunque, aun escocía.

Abajo, alguien ya había descubierto a los lobos muertos… y alguien ya había ido a avisarle a su ama de la situación. Esperaban que, la mocosa de cabellos verdes… hubiera muerto ya.

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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Sáb Jul 10, 2010 12:03 am

Rox se volteo quedando frente a mi con una ligera cara de molestia que me preocupo, talvez me estaba propasando, talvez Rox se molesto por mis acciones, quise levantarme rápidamente para aceptar mi error y disculparme, antes de hacer esto vi que su rostro cambio un semblante de calma se reflejo en su cara, ella se acomodo en mi creo que después de todo ella se sintió cómoda y me detuve.

Ella deslizo lentamente su pierna entre las mías sentir su piel me hizo estremecer, su brazo se aferro a mi cuerpo y muy sutilmente acomodo su cabeza muy cerca de mi pecho podía sentir la su calida y delicada respiración en mi cuerpo no puedo negar que esta sensación era por demás agradable ver a esta hermosa criatura acurrucarse en mi encendió mi libido.

Mi cuerpo correspondió su acción, la rodee completamente con mis brazos acariciando delicadamente su espalda de arriba hacia abajo casi hasta llegar a su ropa interior, con mi mano libre acaricie sus mejillas y su delicado cabello, admire su rostro por unos segundo recordando como su cabello verde hacia resaltar sus ojos con un hermoso brillo.

No se que me paso talvez las fue que las circunstancias se dieron, una enorme ansiedad de besarla me llego a la cabeza, no lo pude evitar, baje un poco mi rostros para encontrarme de frente su cara, deje de abrazarla, coloque mis manos alrededor de su cara delicadamente la alcé un poco y me deje llevar, la bese en los labios, fue irresistible para mi, no lo pude evitar algo desconocido en mi me impulso y yo cedí antes los encantos de la dama que tenia en mis brazos.

!Que estaba haciendo! no lo podía entender, el tacto de sus labios con los míos me volvió loco, un sinfin de emociones recorrió mi cuerpo, no quería separar mi boca de sus labios quería que este momento no terminara, pero tuve que hacerlo me sentí un poco mal me había aprovechado de que Rox aun dormitaba para robarle un beso, mas no me arrepentí.

En voz baja murmure.

- Perdóname Roxanne, fui un tonto, solo que no lo pude evitar.
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Sáb Jul 10, 2010 12:57 am

“será mejor que despiertes”

Dijo una voz interior. La acalle con un “hace tiempo no duermo tan bien… asi que dejame en paz”. Era yo misma, discutiendo desde dos lados de mi propia educación. Por un lado, no era correcto que durmiera junto a un hombre desconocido, mas por otro, me sentía tan a gusto que no quería dejar ese sitio… entonces sentí que me rodeaba con sus brazos, la voz fue mas insitente.

“Despierta ya, estas desfiando los códigos morales que tu madre te enseño!”


Gruñi mentalmente, mas decidi hacer caso cuando sentí aquella caricia, que inicio cercas de mi cuello, hasta el borde de mi ropa interior. Nunca habia estado en una situación asi, no sabia como reaccionar… aunque mi cuerpo parecía dejarse llevar por si solo, una sensacion agradable inicio desde la parte inferior de mi espalda hasta mi pecho.

De pronto dejo de rodearme con sus brazos y fue cuando abri los ojos, sus manos se colocaron en mis mejillas y sus labios rozaron los mios, mis mejillas tomaron un color rojizo brillante, sorprendida, mientras que sentía como algo en mi estomago vibraba –bueno, en esos momentos, todo en mi temblo-

Se separo de mi, podría decir que perdi el aliento… le mire sorprendida, mientras escuchaba sus disculpas. No supe como reaccionar… entonces me di cuenta de que estaba casi desnuda, al igual que el. Me sobresalte, resbalando por la orilla de la cama hacia el suelo.

Me di un golpe… que, realmente me dolio, sin mencionar las heridas del brazo sobre el que cai. Cerre los ojos con fuerza, apoyándome de la orilla de la cama para volver a subir. Aun con las mejillas ruborizadas, respirando agitadamente.

-Sa… sagatho…-

Murmure, mientras me llevaba la palma de mi mano a la boca, suavemente, le mire, no era furia, asco o miedo… era mas bien… alegría. Hay momentos que son sumamente especiales en la vida de algunas personas. Para mi, eran cuatro, mi cumpleaños, mi primer beso, mi primera “vez” y el matrimonio. Sagatho acababa de tomar mi primer beso… y curiosamente no me sentía molesta. Sonrei y, aunque me dolia la cabeza y el brazo izquierdo, ladee la cabeza, murmurando.


-tu… mi…primer beso… -

Un dejo inocente y emotivo asomo en mis ojos. Ese beso habia abierto emociones que no habia sentido antes… comenzaba a enamorarme… sin saberlo realmente. Era... curioso. Un dia mi madre me habia hablado del momento, mas nunca lo habia imaginado. Le sonrei torpemente, sin saber que mas hacer o decir, arrodillada en el suelo, con el cabello alborotado y el rostro asomando apenas por la orilla de la cama.
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Lun Jul 12, 2010 5:25 pm

¿Que había echo?

Me sorprendió la reacción de Roxanne después de que le di aquel sublime beso, se observo con algo de asombro lentamente se retiro de mi y callo al suelo, me preocupo la posible reacción que ella pudiera tener, la había besado sin que ella se lo esperara, talvez pensaría que soy un aprovechado a alguna clase de depravado.

Después de haber caído al suelo lentamente se fue levantando del suelo su mirada aun era de sorpresa, sus ojos volvieron a hacer contacto con los míos, en verdad esperaba algún reproche de la chica.

Me levante de la cama pensando que le diría.

¿Como disculparme ante tal situación?

Apenas iba a decir lo primero que se me vino a la mente cuando ella murmuro.

-Sa… sagatho…-

Con un tono dulce no estaba enojada pero si algo desconcertado, se llevo las manos a su boca y acaricio sus labios y me dio una bella sonrisa.

-tu… mi…primer beso… -

Roxanne dijo esto en un tono que muy apenas pude escuchar, estas palabras me impactaron no puedo negar que me encanto escucharlo, yo me sentí aliviado después de todo Roxanne no estaba enojada conmigo, su rostro me daba a entender todo lo contrario, no puedo negar que me sentí privilegiado, yo un Lord Oscuro había sido el primero en saborear el néctar de los dulces labio de Roxanne.

¿Estas bien Rox?

Le pregunte tontamente las palabras se habían ido de mi mente me acerque a ella para ayudarle a levantarse del suelo, ella aun se encontraba algo herida y algunas de sus heridas aun sangraban levemente.

Le ofrecí mi mano para ayudarle a levantarse sus ojos no dejaban de verme con una ternura inexplicable ella se levanto del suelo tomada de mi mano y volvimos a estar uno frente al otro.
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Miér Jul 14, 2010 11:23 am

Me pregunto si estaba bien. Tanto como podía estarlo alguien que cae de la cama con heridas en los brazos después de recibir su primer beso de un extraño. Le mire, aun no sabía bien que decir, se acerco a mí, ayudándome a levantarme. Le sonreí, asintiendo. Daba el aspecto de un cachorro herido, aun y después de lo que paso, seguía manteniendo esa sonrisa inocente.

Tome su mano, estando de nuevo frente a él. Di un paso adelante, enredando mis pies con la ropa de Sagatho aun en el suelo, cayendo hacia adelante, de rodillas. Alcance a sostenerme de su brazo, rozando mi cuerpo con el suyo. Mi rostro estaba sonrojado y algunos hilillos de sangre se marcaban en mi piel, aun y por encima de los vendajes improvisados.

Sentí de pronto el dolor del movimiento brusco, e hice una mueca de dolor, mordiéndome el labio inferior, dejando caer mi cabeza sobre su pecho. Repare en dos detalles importantes, uno, estaba desnuda, salvo por la ropa interior y dos… el no llevaba más que un par de pantaloncillos. Trague saliva, no sabía exactamente cómo reaccionar, decir o que hacer, levante la vista hacia Sagatho, aun con la mirada tierna, inocente y el matiz de dolor. Probablemente en esos momentos, lucia horrible. Despeinada, con el cabello alborotado por la humedad del agua, en ropa interior y con puntos rojos en brazos y piernas.

-yo… yo… sí, estoy bien solo… auch…-

Dije al sentir un tirón en mi pierna, que no era más que un calambre. Seguro por la actividad física repentina. Me agache suavemente, sin dejar de sostener su mano. Unos momentos mire hacia la ventana y me pareció ver a una mujer. Sacudí la cabeza, frunciendo el seño, volví a mirar y ya no había nada. Me puse de pie bien, aun sintiendo el dolor de aquel tirón de nervio, recostando la cabeza sobre el pecho de Sagatho.

-Yo…estoy enloqueciendo… y estoy desastrosa… y… y… -


Podía sentir la respiración del hombre, el latir de su corazón… cerré los ojos, suspirando.
------

-¡NO ESTA MUERTA!


La mujer arrojo los dos vasos de vino al suelo, furiosa. Ambos, en una de las habitaciones de la tercera casa a la izquierda. Debajo de aquella capucha, miraba al posadero asesinamente. El hombre, pidió piedad… ella se acerco tranquilamente, con una sonrisa. Una mano con uñas rojas y largas asomo de las mangas de aquella capucha…

-cariño… ¿debería tener piedad contigo? Mataron a mis hombres lobo… no me trajeron el dulce corazón de esa doncella de sacrificio que me prometiste… y encima, dejas que el hombre fuerte que puede servirme a mi… se embobe con ella. ¿Crees que te tendría piedad?-

Para esos momentos, los pasos de la bruja habían llegado hasta el posadero en el suelo, de rodillas. Una de sus uñas se poso en la frente del hombre. Este comenzó a temblar, gritando desesperadamente, arrastrándose en el suelo, revolcándose mientras heridas sangrantes se abrían en su rostro. El imploraba piedad, prometía que arreglaría la situación. Entonces el dolor ceso. Las heridas se cerraron.


-No te asesino porque… tienes que ganarte su confianza. No me importa cómo, hazlo. Quiero… envenenarla… él se arrepentirá de haberla conocido… sabes que… no, se olvidara de haberla conocido…-
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Sagatho
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Jue Jul 15, 2010 8:15 pm

-yo… yo… sí, estoy bien solo… auch…-

Roxanne me tomo de la mano aun doliéndose un poco, su cara mantenía su singular ternura dejando escapar por momentos una mueca de dolor, ella se dolía de un tirón en su pierna y se apoyaba en mi algo sonrojada, no lo pensé ni un segundo la tome en mis brazos y la levante del suelo para que su pie se sintiera a aliviado, su cara estaba muy cerca de la mía.

- Rox debes descansar un poco mas, tus heridas aun sangran, también debo preguntarte algo que me da mucha pena. Pero como el caballero que soy te la haré ¿Estas enfadada por el beso que te robe? Quiero que sepas que algo dentro de mi no lo pudo evitar, tenerte tan cerca y verte a los ojos me impulso a hacerlo.

Le pregunte esto mientras la depositaba lentamente sobre la cama, tome asiento a un lado de ella esperando la respuesta de Roxanne, tenia miedo de su respuesta, algo en ella me atraía y que mas puedo decir me moría por besarla de nuevo mis labios me pedían volver a sentir la delicada piel de aquella dama que descansaba a mi lado pero no me atrevía a robarle otro beso.

Esto era un sentimiento nuevo para mi, desde luego a mi 40 años no era mi primer beso, mi vida era por demás nómada y pues a lo largo de mi ella e tenido alguno que otro encuentro con alguna dama pero solo era eso un encuentro y nada mas nada trascendental.

Ese beso que le robe a Roxanne fue algo totalmente diferente no fue solo excitación o algo por el estilo, fue una atracción total algo me decía que la abrazara y que no la soltara, mi cuerpo fue poseído por un sentimiento que jamás había tenido ¿acaso esto es lo que llaman los humanos “Amor”?.

Esa ultima palabra retumbo en mi mente, Amor por una humana; quien lo diría, yo un Lord Oscuro con ideales de erradicar a la escoria humanidad a caído antes los encantos de una hermosa criatura de la raza humana vaya que ironía.

Me levante de la cama para volver a sentarme en el sillón y custodiar el sueño de Roxanne pero no pude evitar voltear hacia donde ella estaba, y contemplar lo hermosa que se veía acurrucándose en las sabanas de aquella cama, llamen me atrevido pero algo inexplicable me controlaba me regrese a la cama, tome una mano de Roxanne y la bese como un caballero saluda a una dama de la realeza, mis labios querían sentir su piel y pensé burdamente que eso los tranquilizaría pero no fue así me exigían mas querían la suave piel de sus labios, pero no me atreví a hacerlo de nuevo.

- Descansa Rox, te lo mereces yo estaré aquí a tu lado cuidando de ti…
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: El correr el tiempo   Vie Jul 16, 2010 10:19 am

Me levanto en brazos cuando sentí aquel dolor en el nervio. Le abrace por el cuello, cerrando los ojos con algo de dolor. No había esperado tener tantas heridas pero ¿Qué iba a pasar si traspasaba una ventana casi en ropa interior? Dijo que debía descansar un poco, que mis heridas aun sangraban y que tenía que preguntarme algo. Me mordí el labio inferior, asintiendo, al levantarme así, nuestros rostros estaban cercas, y yo me sonroje aun más. Pregunto si estaba enfadada por el beso… no pude evitar esbozar una sonrisa apenada y tímida. Negué con la cabeza, al momento en que el me dejaba suavemente sobre la cama/

-yo… no… no estoy molesta-

Dije, de algún modo… quería repetirlo. Recordé la textura de sus labios sobre los míos y mentirosa seré si digo que no me gusto. Se sentó a un lado de mí, y le mire con dulzura. Sabía que, detrás de esa capa gruesa de malo, debajo de los ojos de mirada salvaje y maligna… había algo bueno, algo que me interesaba, algo que… me gustaba.

Solo tenía 20 años de vida. Nunca había besado a nadie, y nunca había estado así tan cercas. Mire a Sagatho desde la cama, el cabello suavemente desparramado sobre la almohada y una de mis manos ligeramente cerrada en un puño que descansaba a un lado de mi cabeza. La otra mano reposaba en mi estomago.

De pronto sentí la imperiosa necesidad de abrazarle. De… hablar. No sé, quizá me estaba… enamorando. Qué bonito sentimiento, ese de querer proteger a la persona especial, ese de querer abrazarle y besarle hasta no poder mas. Se levanto de la cama, mirándome. Yo le seguí con la mirada hasta el sofá, ladee la cabeza, haciéndome ovillo entre las sabanas. De pronto, se levanto, tomando una de mis manos, besándola con delicadeza. Le sonreí, sin poder contenerme más. Dijo que descansara, entonces yo le respondí.

-Déjame curar tus heridas… -

Acariciando su mejilla, me arrodille en la cama, mientras le abrazaba con cuidado. De algún modo, sabía que en el interior de Sagatho existía tristeza. Algo en mi tenia la necesidad de hacerle feliz, de hacerle sonreír. Recargue la cabeza en su pecho, sintiendo sus músculos marcados. Menuda escena, yo, mucho más pequeña que él, abrazándole queriendo… no estaba segura de mi objetivo, quizá… quizá solamente necesitaba un abrazo.
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El correr el tiempo
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