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 La ruta comercial [privada]

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Hinimen

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MensajeTema: La ruta comercial [privada]   Miér Jul 21, 2010 2:23 pm

Apenas un reducido grupo de soldados atenduados con vestimentas similares se encontraban en la entrada de aquel pequeño bosque de árboles aún jóvenes y en constante crecimiento. No eran más de una veintena liderados por una figura cuyos ropajes destacaban por encima de todos y lo identificaban como el líder de aquel pequeño pelotón. Vestían todos en su mayoría con simples cotas bajo un uniforme de color completamente blanco donde destacaba una estampación en el pecho con el símbolo de dicho pelotón. A la espalda, más grande aún, destacaba el emblema de la ciudad a la que pertenecían, Algaria. Como si fuesen autómatas engendrados para la guerra, aquellos tipos se movían en filas de a 4, con paso firme pero pausado, siguiendo un ritmo constante y para nada dispar entre todos ellos. Portaban a izquierda una pequeña rodela metálica mientras que a derecha portaban una espada larga brillante y fuerte, excepto para los de la primera fila. Estos, abriendo la marcha del pelotón, portaban lanzas con largos mangos tallados en madera y acabadas en afiladas cuchillas que se notaban imponentes. Finalmente, en la retaguardia, se presentaba aquel tipo que destacaba entre todos los demás. A diferencia del pelotón éste no vestía una escueta malla ni tampoco el uniforme blanco. Aquel tipo de pelo negro azabache que caía sobre sus hombros con delicadeza vestía una imponente armadura metálica que brillaba frente a los rayos del astro rey. No poseía el símbolo del pelotón más que en el corcel que montaba, pues a su pecho llevaba con orgullo el emblema de Algaria, no más. Sus manos parecían desocupadas hasta el momento, ningún arma podía verse en ellas pues ambas se mantenían sobre aquel caballo del mismo color de su pelo, negro azabache, que se movía con gracia tras el pelotón.

El pequeño bosque estaba calmado, no parecía haber ningún tipo de ruido en el mismo, como si sus habitantes hubieran desaparecido de allí. No eran muchos de forma alguna, apenas un pueblo nómada que desde hacía unos años se había decidido a instalar de forma definitiva en el bosque. No llegaban ni siquiera a la centena, por lo que disfrutaban aún de espacio en aquel bosque, pese a ser éste bastante pequeño. La forma de aquel lugar formado por árboles jóvenes que se alzaban con fuerza intentando palpar con insistencia los rayos del sol desde lo más alto, era propicia para un campamento tan pequeño. La entrada era alargada duranta muchos metros, llegando finalmente a un gran claro circular que hacía tomar al lugar una estructura homónima, ensanchándose como si se tratara del cuerpo de una botella justo después de su cuello estrecho y alargado. A su espalda cruzaba un pequeño arrollo con más intensidad que caudal, suficiente para surtir a aquellos habitantes de todo lo que necesitaban. Por lo general solía ser una plaza bastante animada, era un pueblo que gustaba de la diversión y del entretenimiento, sin embargo ahora las circunstancias no eran propicias.

El pequeño pelotón penetró con facilidad en el umbral del bosque siguiendo su colocación sin perder un ápice la formación impuesta por quien los lideraba. Parecía bien estudiado pues las filas de a 4 eran perfectas para penetrar por aquella vereda ocupándola en toda su extensión. Eran orgullosos, después de todo eran la élite del lugar, por lo que se movían sabedores de que era cuestión de tiempo que pudieran tomar el lugar. El silencio y el nulo movimiento en los alrededores les hacía pensar que su nombre les había hecho imponerse sin lucha, pero los hechos tendían a poner a cada uno en su lugar y no fue hasta que todo se desencadenó que no supieron que estaban acabados, su arrogancia los había llevado hasta la muerte.

De forma misteriosa, aquella primera fila que tan imponentes lanzas portaba cayó de forma estrepitosa. Todos y cada uno de los que se movían con un ritmo similar en aquella primera fila tropezaron de forma torpe y dieron a parar contra el suelo de forma brusca, dada la inesperada caída. Justo en ese momento la confusión se mezcló en el centro de aquel pelotón cuando uno a uno comenzaron a caer bajo el silencio de unas flechas diestras y certeras que no eran capaces cuya procedencia no eran capaces de discernir. Fue una masacre que apenas duró unos minutos, apenas aquel líder de escuadrón que ta orgulloso se había mostrado podía escapar en un movimiento rápido de su corcel, abandonando el bosque en apenas unos segundos. La velocidad de aquel caballo entrenado para la guerra y la seguridad de su armadura metálica le habían dado la oportunidad de salir de allí tras aquella estrepitosa derrota, sin embargo ahora eran conocedores de algunas estrategemas de aquellas gentes del bosque y eso no podía llevar a nada bueno.

Al otro lado del bosque, en una pequeña choza contruida cuidadosamente con madera fina y de un extraño color claro, un hombre de avanzada edad esperaba pacientemente. Aquella construcción se alzaba justo a los pies del arrollo que lindaba el bosque por su parte posterior por lo que el sonido de éste era perfectamente audible en la misma, más aún cuando una de las ventanas daba hacia el mismo y se encontraba totalmente abierta. Apenas contaba con ésta ventana y otra en su pared este, además de con la puerta, por lo demás, la madera era lo único que podía verse, inescrutable para la vista. El interior era pequeño, no parecía un lugar donde alguien pudiera vivir ya que ni siquiera contaba con una cama o nada que indicara una cocina o despensa. El mobiliario era escaso: una mesa rectangular de madera del mismo color que las paredes, simples y sin ninguna decoración, varias sillas de madera alrededor de aquella mesa, dispuestas con cuidado separadas una de otra lo suficiente para no causar una molestia y una pequeña estantería donde parecían guardarse instrumentales para tomar té o alguna otra bebida. Pacientemente sentado en una de aquellas sillas se encontraba aquel hombre de ropas simples y de tonos marrones que parecía mirar en dirección al arrollo a la espera de algo. Su escaso pelo era gris, al igual que sus prominentes y atestadas cejas. Sus ojos parecían hundidos sobre aquel rostro cuyas arrugas dejaban claro el paso de la edad sobre el mismo. A pesar de ello el color azul de estos era tan limpio como el agua de un lago cristalino, reflejo de la juventud que aún existía en su alma. Sus manos apenas eran capaces de mantenerse sobre sí mismas sin temblar a cada instante, quizás debido alguna enfermedad conllevada por el paso del tiempo, pues el nerviosismo no parecía presente, ni siquiera cuando un tipo entraba de forma frenética en la choza sin ni siquiera llamar.

-Erik, ha escapado uno, ha escapado uno, estamos en un grave problema, ahora sabrán sobre nuestra forma de proceder, ¿qué podemos hacer?

La voz de aquel tipo se notaba histérica, al igual que sus gestos. La confianza adquirida durante las primeras batallas, todas con victoria, parecía disiparse ante el primer problema que se presentaba, ahora más que nunca se notaba que aquellos tipos no habían sido educados para la guerra. Sin embargo aquel anciano, Erik, no se inmutó por esto. Sus gestos parecían totalmente iguales y sin ninguna prisa, giró su cabeza que apuntaba a la ventana y se fijó en aquel chiquillo impaciente, apuntando con sus amables ojos hacia los suyos.

-No te preocupes muchacho, era cuestión de tiempo que algo así sucediera, ya me estoy encargando de ello.-hizo un pequeño parón para tragar saliva y tomar aire, tras lo cual continuó-Ve hasta allí y dile a todo el mundo que se calme, pronto tendremos una nueva reunión estratégica y trataremos esto y mucho más

Sin ni siquiera rechistar, aquel muchacho hizo una pequeña reverencia y movió su cabeza a modo de afirmación, denotando que iría ahora mismo a cumplir con lo que Erik le había dicho. De la misma forma frenética que hubiera entrado en la habitación poco antes, abandonaba el lugar moviéndose con velocidad.

-Estos jóvenes y su impaciencia

La voz de Erik sonó de nuevo mientras dejaba escapar una pequeña risa de entre sus dientes. Ahora solo quedaba esperar que aquellos que hubieran escuchado su llamada no tardaran en aparecer.
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Loreley_Ondina
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Miér Jul 21, 2010 2:58 pm

La nota recibida me había hecho cambiar de planes y de ruta. Di la espalda a las montañas de Drasnia y me dirigí a Algaria. Tenía prisa, así que me vi obligada a hacer uso de un caballo para acortar el tiempo. Era un caballo negro como el ébano y con buen aspecto... al menos hasta que empezó a llover a mitad de camino y empezó a desteñir.

Mis ropas quedaron también sucias y, desmontando, comprobé que todo el pelaje había sido cubierto con betún. El caballo también parecía cansarse con rapidez, aunque contaba con mucha tenacidad. Hice un alto y con la ayuda de la lluvia limpié su pelaje, que quedó de un marrón claro con algunas canas.

Me habían estafado. Lo vendieron como un caballo de pura sangre y joven, y en realidad era un jamelgo algo envejecido... pero me alegré de haberlo comprado. Sin duda sus años de viajes le habrían dotado de cierta experiencia... y si un humano lo hubiera comprado y hubiera descubierto el engaño lo habría pagado con el pobre animal.

Busqué refugio y cubrí al caballo con mi capa para protegerle del frío. Esperé hasta que la lluvia cesó, disfrutando de paso con el agua y bebiendo abundantemente, para proseguir mi viaje. Al pobre caballo le había dado algo de reuma del frío, por lo que iba algo más lento que al principio, aun así no lo azuzé y por algun milagroso designio de algun espíritu benefactor, llegué en cuatro días al bosque indicado.

Debía de ser ese, según mi mapa lo era. Di algunos rodeos y unas cuantas vueltas, pregunté a algunos espiritus y por fin, di con la cabaña.

Era un paraje precioso, una cabaña humilde, hecha con maderas desechadas por los árboles, con abundante vegetación a su alrededor y un precioso río azul cerca. ¿Cómo podía alguien querer destruir esa belleza? Cada día, los humanos me parecían un poco más despreciables.

Fui hacia el rio y desmonté. Mi viejo caballo bebío sediento mientras yo masajeaba algo sus doloridas patas. Tras esto, lamentando la imagen que iba a dar por mis ropas manchadas de betún y asegurandome de tener mis branquias escondidas por el cabello, me dirigí hacia la cabaña.

Llamé un par de veces y esperé unos segundos antes de abrir la puerta y asomarme dentro.

-¿Hola? ¿Hay alguien en casa?- pregunté amablemente- He recibido cierta nota de alguien que necesitaba ayuda.
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Morgana du Vois

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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Lun Jul 26, 2010 3:41 pm

No estaba del todo segura de cómo habían dado conmigo. Pese a que soy una mujer peculiar, pues pocos pueden asegurar que conocen a alguien incapaz de hablar en voz alta pero que transmite sus pensamientos a través de ondas cerebrales, nunca he sido muy dada a revelar mi ubicación. Ciertamente, tengo una pequeña habitación en una remota taberna donde gusto de descansar y evadirme del mundo tras un trabajo, disfrutando de las ganancias y viviendo a cuerpo de reina, pero no pude dejar de sorprenderme cuando una mañana, la moza e hija de la tabernera tocó a mi puerta con una misiva entre sus manos.

Curiosa, desplegué el papel, lacrado con cera de una tonalidad verde y dispuse toda mi atención a las letras garabateadas. Conflictos en Algaria, concretamente en uno de sus frondosos bosques, donde la milicia planeaba hacer una criba de su verdor para expandir carreteras y formar una ruta comercial. Sinceramente, esto, no era de mi incumbencia y probablemente hubiera lanzado el papel al fuego si no fuera por el remate final de la carta, donde prometían una alta suma de dinero si accedía a ir hasta sus páramos y ayudar en lo posible a que el bosque quedase tal y como se encontraba. Bueno, eso cambiaba notablemente las cosas. Sin duda, aquel que firmaba, un tal Erik, sabía a quién escribía y que lo único que podría motivarme sería el contante y sonante oro de las coronas Utopianas. No me consideraba a mi misma una mercenaria, aunque probablemente ese apelativo sería más que correcto para definir mi modo de ingresos, me gustaba pensar que era una superviviente motivada por sus propios fines y ambición y aunque la primera palabra fuera la más elegante, no era del todo la verdadera.

Así pues, al día siguiente, después de haber descansado plácidamente todo el día, tomar un agradable baño caliente, lustrar mis elegantes aunque cómodos ropajes, afilar y limpiar mis armas y reabastecer mis dardos venenosos, salí de la taberna, asegurando como de costumbre la puerta que daba a mi habitación y alquilando un caballo salí ligera hacia el lugar donde había sido citada.

El linde del bosque me dio la bienvenida y sin desmontar del caballo aminoré la marcha con cuidado de que el animal no tropezase con una raíz o me llevase por algún sendero errado, por suerte, la nota que me habían enviado, estaba acompañada de un pequeño mapa que indicaba como llegar hasta una cabaña en medio de la nada. Era de agradecer, pues no tenía duda alguna de que mis pasos podrían haberme llevado hasta cualquier lado, perdiéndome inevitablemente.

La lluvia comenzó a caer nada más llegar a un pequeño sendero y tuve que guardar el mapa en uno de mis bolsillos, pero esperaba recordarlo con suficiente claridad como para no tener que sacarlo, no me gustaría que el agua borrase la tinta y desdibujase el camino. Al caballo parecía no gustarle demasiado que sus patas se clavasen en el fango que comenzaba a formarse en el suelo al mezclarse el agua de lluvia con la tierra y maldije interiormente el no poder comunicarme con él para calmarlo, pues renuente, casi se negaba a continuar. Tuve que desmontar y seguir a pié con las riendas firmemente asidas obligando al animal a seguirme aun cuando este no quisiera hacerlo.

Tras un día casi completo caminando bajo la lluvia, descansando al amparo de rocas que parapetaban de alguna manera la constante humedad, finalmente escuché el rumor de un río y alegremente recordé las finas líneas dibujadas junto a la cabaña, había llegado. La casita de madera se recortaba en medio del bosque, en medio de la nada, tal y como rezaba el mapa. Apresurándome, anudé las riendas del caballo a una rama baja de un árbol y me sacudí el humedecido cabello al tiempo que me acercaba a la puerta que se encontraba semi abierta.

No encontré motivo para tocar, simplemente empujé suavemente la madera y con un leve crujido esta se abrió mostrando su interior, en él, un hombre, mayor, de canos cabellos se sentaba frente a una mesa con alguna silla dispuesta para alguien más. Comprendí que no había sido la única en ser llamada. Pues había una segunda persona en la habitación, una muchacha de cabellos castaños y dulce semblante. Tal vez otra mercenaria. No importaba, mi atención se centró en el hombre.

“Confío en que sois Erik, e imagino que sabréis que yo soy Morgana, me hicisteis llamar y me tentasteis con una curiosa oferta que he querido ver con mis propios ojos”.- Introduje suavemente en la mente del hombre, esperando que el ya conociese mi peculiaridad al haber sido quien me había llamado.


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Hinimen

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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Miér Jul 28, 2010 1:52 am

Un intenso escalofrío recorría por completo la espalda de aquel chico mientras disfrutaba de uno de los mayores placeres que su corta vida le había dejado. Rubia, intensa y siempre dispuesta a saciar su sed, aquel trago de cerveza tan fría como el hielo de las copas más altas que podían encontrarse en las montañas de Drasnia resbalaba por la garganta de aquel chico que apenas superaba la veintena. Su cuerpo reposaba con tranquilidad sobre una silla de un tamaño medio tallada en madera, con un buen y cómodo respalda, junto una mesa de similares características. Sus ojos de color se encontraban cerrados en el instante que todo su cuerpo era invadido por esa sensación de frescor y euforia, revelando en el momento de abrirse un color almendra claro. La jarra se apoyó contra la mesa al tiempo que el chico alzaba la mirada y movía su cabeza en un gesto indicativo de que prestaría atención a su interlocutor, un tipo de avanzada edad, abundante pelo gris y una cara rechoncha y tan roja que resultaba graciosa de solo mirar. En efecto, aquel tipo lo conocía bien, no en vano era el mercenario más famoso en aquella zona. Sabía bien por qué se dirigía hasta él, era normal que lo hiciera cada tanto tiempo siempre pare ofrecerle un trabajo que no pretendía que llevara a cabo nadie más. Era lógico, aquel muchacho de ojos almendra siempre le dejaba una parte cuando realmente se trataba de un trabajo de los buenos, era su premio por hacerlo llegar hasta él sin tener que preocuparse en buscarlo. Por eso, cuando se sentaba a hablar con aquel tipo sabía que algo grande se venía encima, al menos lo suficiente como para que estuviera interesado en escuchar. No le había defraudado, la historia era una como cualquier otra, con la única diferencia es que esta ocasión se mantenía relativamente cerca de su lugar de nacimiento, pero no le importaba en exceso. Por lo demás, gente que buscaba ayuda de expertos a un precio demasiado bueno para rechazarlo, no necesitaba saber nada más sobre aquello.

-Nos vemos a la vuelta viejo

El tono utilizado por aquel chico era suave y de confianza, a pesar de las palabras usadas. Aquel hombre era una de las únicas personas que habia hablado en más de una ocasión con él, sin contar a algunos compañeros de trabajo o algún tabernero o posadero. En cierta manera lo estimaba, al menos tanto como aquel chico era capaz de estimar a alguien que no fuera él mismo, lo cual no era demasiado tampoco. La cerveza en aquella jarra se había evaporado en la gargante de aquel humano por completo en el primer y último trago por lo que, una vez aceptado el trabajo sólo quedaba comenzar a prepararse. Con su mano derecha recogía de la mesa la información necesaria para la llegada a aquel lugar al mismo tiempo que incorporaba su cuerpo por completo quedando erguido ante aquel anciano que se veía ridículamente bajo ante la altura del joven mercenario.

Rápidamente subió por unas escaleras de madera desgastadas hasta el piso superior. Pese a que era un tipo que había aprendido a moverse sin dejar apenas ruido a su paso, el estado de aquella madera provocaba que sus pasos se hicieran fácilmente perceptibles por un pequeño y molesto crujido al apoyarse sobre cada una de ellas. Las paredes no estaban en mucho mejor estado, cargadas de humedades por doquier sobre el yeso desgastado. Lo único que se mantenía con firmeza era el techo del que colgaban a intervalos lámparas que alumbraban con suavidad el estrecho y largo pasillo que daba pie a las habitaciones en aquella planta. El chico caminó con paciencia sobre el suelo cimentado hasta el final del pasillo, donde se encontraba su habitación. No tenía nada enmedio, sabía que se encontraba allí para un paso fugaz, tomar su equipo y partir. Apenas una mochila con proviciones y un cambio de ropa. Tras unos segundos vestía con ropajes de color pardo tanto inferior como superiormente. Un cinturón de cuero se ajustaba a su cintura dejando entrever una espada corta en mal estado y un pequeño y viejo cuerno de guerra. A su espalda, cubierta ahora por una túnica de color grisáceo quedaba oculta su otra espada, la menos utilizada, solo en caso de riesgo absoluto para su vida o su objetivo. Sus pies quedaban cubiertos por unas botas de piel de color similar a sus ropas, aunque de tonalidad más oscura. No le gustaba llamar la atención y por eso prefería usar ropajes que no fusen demasiado vistosos. Su cabeza aún quedaba descubierta, prescindiendo de la capucha dado que le gustaba mantener su cabeza fría. Su pelo caí liso sobre sus hombros un poco descuidado, pero no tenía tiempo para ese tipo de cosas por lo que no le dio importancia alguna. Era hora de partir, en otro caso, no sabría si podría llegar a tiempo dado que prefería viajar a pie.

Afortunadamente para el chico no estaba demasiado lejos el lugar donde debía llegar. Aquella zona no le gustaba especialmente para trabajar, recordaba sus primeros trabajos aún, odiosos y mal pagados. Su nombre era conocido por allí y eso no solía ser muy bueno dado que no era un tipo que cayera bien a los demás. Además, no le gustaba demasiado el día a día por allí, fuera de su bosque no gustaba de estar en ningún sitio que no fuese una taberna o una posada donde poder disfrutar de una buena y refrescante cerveza. Le gustaba moverse a pie, no confiaba demasiado en nadie que no fuese él mismo y eso por supuesto incluía a los animales, solo utilizados en caso de exigencia máxima. Sus piernas estaban trabajadas a lo largo de muchos años y eran capaces de moverse durante horas sin queja. Eran una parte de sí mismo y podía confiar en ellas, con eso le bastaba.

La zona no era especialmente dura para un caminante experto como él, capaz de seguir un buen rastro con facilidad y por supuesto de orientarse sin problema. Sus movimientos eran rápidos, podría hablarse incluso de que trazaba una marcha forzada, pues no tenía claro que pudiera llegar hasta aquel lugar a tiempo si no aceleraba sus pasos. El calor era insoportable, aquel sol iluminaba con demasiada fuerza golpeando ahora la espalda del chico y dejándole una sensación de asfixia. Su cuerpo se encontraba totalmente empapado en sudor, resbalando éste por su frente hasta el suelo donde caía de forma graciosa cada cierto tiempo. Sus ojos miraban al frente hacia unas nubes que se movían de forma peligrosa hacia allí, sin embargo no tenía importancia, más bien al contrario. La tormenta fue rápida, lo suficiente como para dejar mella a un viajero como él. Su cuerpo empapado por el sudor recibió con alegría aquella tormenta, el agua corría por su cara que apuntaba al cielo mientras sus brazos se alzaban, en una clara señal de que, lejos de odiar la lluvia, la estimaba, quizás en demasía.

El cansancio disminuía con aquel chaparrón, al menos en primera instancia dado que al caminar sus pasos eran más pesados y complicados. La tierra se mostraba fangosa por lo que debía escoger lugares más sólidos por los que moverse y tener cuidado de no caer en ninguna trampa natural. De igual forma, no tardaría en secarse todo dado que el sol volvía a la carga, odiaba el tiempo de aquella región junto con sus gentes y prácticamente todo lo que estuviera relacionado, aún estaba a tiempo de dar marcha atrás, sin embargo la oferta era demasiado tentadora para alguien como él.

Su insistencia era admirable. No utilizaba otro transporte que sus piernas y otra orientación que la que le proporcionaba su conocimiento de los astros. De la misma forma, apenas había tenido descansos necesarios para comer y otras necesidades elementales. De esta forma y sobre lo previsto por sí mismo a pesar de que no pareciera algo que pudiera conseguirse, el muchacho vislumbraba desde su posición la choza que se marcaba en el mapa que sostenía entre sus manos, desgastado y difícil de interpretar debido a los efectos del agua sobre el mismo. La garganta del mercenario estaba seca dados los problemas para encontrar agua durante su travesía por lo que, sin pensar lo más mínimo, se lanzó hacia el arrollo que bajaba frente a la casita de madera para saciar su necesidad imperante de hidratarse. No sólo eso, su cabeza por completo se introdujo en aquellas aguas cristalinas, dejando una estampa curiosa del chico a su salida. Sin parar más tiempo, buscó una forma de pasar y en pocos minutos se encontró en el lugar al que debía acudir. Sus ojos se posaron sobre aquella cabaña, echando un vistazo rápido a lo que se encontraba a su alrededor. Bosque, árboles jóvenes que luchaban día a día por alcanzar cada vez un tope más alto para nutrirse de aquella luz solar tan importante. Le recordaba a su hogar en cierta manera, aunque el bosque que él habitaba tenía una edad notablemente más avanzada. No se detuvo mucho más, simplemente se movió con suavidad por aquel terreno por el que se sentía familiar y llegó hasta la puerta de madera, entre abierta y con al menos tres personas en el interior de aquella habitación tan pequeña.
Los ojos del mercenario dieron un rápido vistazo a lo que allí se encontraba, comenzando por el estado del inmueble y la colocación del mismo. Seguidamente, sus ojos se posaron en la chica más bajita, de pelo largo de un color castaño claro agradable a la vista del mercenario. Sus ropas se veían lejos de sus mejores días, probablemente debido a las inclemencias del camino que la había llevado hasta allí. El muchacho la miró e hizo un pequeño gesto de saludo, más educado que otra cosa. La siguiente chica se veía destacable debido a su pelo largo negro, coincidente en color con ropas, era curioso pero creía reconocer a aquella chica. Los ojos de color almendra del mercenario se fijaron en ella con más atención hasta dar con lo que buscaba, en efecto, la recordaba absolutamente.

Morgana

Interesante, aquella chica había sido partícipe de otro trabajo conjunto con Hinimen, el mundo, como solía decir su maestro, era un pañuelo. La reconocía bien, era bueno en ese tipo de cosas y por si no fuese necesario, era el tipo de mujer que se hacía notar por su físico entre otros. De un momento a otro ocuparía su habilidad característica más hablándole directamente a la mente, pero no quería precipitar las cosas, simplemente le mostraría un gesto cómplice en caso de que sus miradas se encontraran. Desde luego él no estaba allí para eso, si no para el trabajo y estaba seguro de que todos los demás reunidos pensaba lo mismo. Por ello, tomó la palabra para presentarse.


-Saludos, mi nombre es Hinimen, estoy aquí para el trabajo


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Desde la llegada de la primera mujer hasta la llegada final del único hombre que componía aquel grupo de mercenario, apenas se habían sucedido unos minutos. Erik había sido un buen anfitrión con cada una de las llegadas, interesándose personalmente por cada una de las visitas que iba recibiendo. En primer lugar llegó la chica de cabello castaño claro, casi rubio, llamando su atención ante la petición de ayuda. Por supuesto que sabía de lo que hablaba, no en vano él mismo había sido el encargado de comenzar esa petición de ayuda esperando una respuesta. Allí se encontraba una de ellas y con un gesto suave levantó su mano derecha para indicar a la chica que pasara y tomara asiento.


-Pasa muchacha pasa, no te quedes en la puerta, no tardarán mucho en llegar los demás-se levantaba aquel hombre en el final de sus días para tomar una tetera y servir un delicado juego de té sobre la mesa tallado en porcelana de primera calidad-¿quiéres un poco?-comenzó a servirlo sin ni siquiera recibir respuesta.

Entre este proceso y la llegada de la Lady no hubo demasiado tiempo. Erik se encontraba aún de pie, su estatura podía verse rozando el metro ochenta, seguramente en sus mejores días lo habría sobrepasado con creces. Sus ojos de color azul se fijaban en la recién llegada, no sólo por su aspecto si no más aún por la forma en que las palabras de aquella mujer parecían haber llegado hasta el anciano. Podría haber excusado aquel efecto a su edad, pero estaba seguro de que no era eso, era algo más profundo, la notaba en su cabeza. Movió dicha cabeza de un lado a otro como queriendo desesperezarse e invitó de la misma forma a la Lady a tomar asiento.

-Tome asiento usted también, las respuestas no tardarán en llegar.

Sin esperar nada más, Erik servía de nuevo una de las tazas con aquel brebaje al que llamaba té. Sus ojos parecían no mirar a ningún lugar en concreto, pese a tener dos personas justo frente a él. Podría parecer descortes, o tal vez simplemente la edad lo había llevado a un estado en el que prefería prestar atención a sí mismo y nadie más. Pronto se detuvo el aparente silencio con la entrada del último que formaría aquel grupo. Las diferencias con las anteriores eran evidentes, se trataba de un muchacho, a pesar de que su pelo llegaba hasta más allá de sus hombros y podría haberse confundido en un reflejo rápido. Parecía vestir con ropas sencillas, muy parecidas a las suyas y su estado era más cercano a la primera chica que a la segunda, claramente castigado también por el agua. De la misma forma y esta vez sin ni siquiera necesitar palabras, Erik ofreció asiento al mercenario y sirvió otra de las tazas, dejando ahora a los tres probablemente expectantes, era tiempo de comenzar y responder algunas preguntas. En respuesta a los esperado, el anciano se movió hasta el lugar que le correspondía en la mesa y comenzó a hablar.

-Saludos jóvenes guerreros, mi nombre es Erik y soy el encargado de sobrellevar los asuntos de este humilde pueblo-sus labios parcían moverse con fluidez, sin embargo se detuvo para tomar un sorbo de su taza-Somos un pueblo pacífico, nos gusta vivir en armonía con la naturaleza. Nos conformamos con lo que ésta nos puede proveer, ya sea en forma de caza, pesca o frutos, y así nos ha ido muy bien por mucho tiempo.-la cara de Erik se ensombreció levemente llegado a este punto-Hace unas semanas, un pequeño pelotón ordenado por el gobierno de Algaria llegó hasta aquí y nos sugirió una marcha libre y sin consecuencias. Ellos dicen necesitar este bosque para pasar una ruta comercial por aquí, pero todos sabemos lo que eso significa, su destrucción. Hemos sido un pueblo nómada por mucho tiempo, pero este lugar realmente es una plaza a la que podemos llamar hogar. No sólo eso, la mera idea de que pretenden destruir el bosque para pasar una ruta comercial nos horrenda y es por eso que hemos optado por la opción difícil, quedarnos y esperar.- de nuevo se detuvo para volver a tomar un trago, al parecer, le costaba hablar demasiado sin descanso-Esperamos por un tiempo y obtuvimos noticias, un pelotón armado pretendía entrar por la fuerza y echarnos de aquí, pero todo eso estaba previsto por lo que fueron ellos quienes tuvieron el problema. No somos guerreros, pero si buenos cazadores, lo suficiente como para clavar una flecha donde es necesario. De esa forma hemos conseguido repeler hasta tres pequeños pelotones. Sin embargo lejos de atenuarse, ahora preparan algo más grande, ya no son pequeños pelotones si no un pequeño ejército se prepara no demasiado lejos. Por si eso fuera poco, en el último uno de ellos escapó con vida y probablemente alertó sobre nuestra forma de actuar. Por supuesto, no podemos luchar en una guerra abierta contra un ejército como el que es aproxima, acabarán por destrozarnos y con nosotros, el bosque, es por eso que necesitamos la ayuda. El trabajo es bien sencillo, es una misión de sabotaje. Son muchos soldados y todos necesitan comida y suministros, si conseguimos romper esa línea de suministros y acabar con sus reservas de comida no sólo los obligaremos a retroceder, si no que les mostraremos que nuestra fuerza es imprevisible. Esperamos que con esta acción retrocedan y piensen sobre si merece la pena seguir adelante este proyecto o no.- de nuevo se detuvo a beber, terminando con el contenido de aquella taza, mientras posaba su mirada por todos y cada uno de los presentes.-Y es por eso que los necesitamos, para hacer ese trabajo. Tenemos datos de la forma en que los suministros llegan, muy fácil de atacar ante un ejército tan prepotente como descuidado. En cuanto a las reservas de comida, sería una operación de infiltración y nadie en la aldea sería capaz de algo así. Como ya avisé, el dinero no es un problema, todo lo que tenemos es más que suficiente si nuestro hogar es salvado, tendrán tanto como puedan querer si aceptan las condiciones de esta misión.

Nada más que añadir, aquel tipo apoyó ambas manos sobre la mesa mientas retiraba su mirada de los mercenarios y respiraba profundamente.
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Loreley_Ondina
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Miér Jul 28, 2010 10:24 am

-Pasa muchacha pasa, no te quedes en la puerta, no tardarán mucho en llegar los demás-dijo un humano anciano que se levantó al verme.-¿quiéres un poco?- preguntó tomando una tetera y sirviendo una taza.

Sonreí y entré a la cabaña, dejando huellas húmedas de mis pies descalzos sobre la madera. El olor del te llegó hasta mis orificios nasales y no pude retener un "mmm". Romero con menta.

-Gracias, sois muy amable- dije tomando asiento y esperando el delicioso te.- Vos ois Erik, ¿no es así?

Antes de que el anciano pudiera contestar la puerta se abrió de nuevo. Me giré y vi entrar a una mujer pálida con ropajes provocativos y negros. Fui levantando la mirada desde sus botas, que tenían mucho estilo, hasta su rostro. Ella me dedicó una leve mirada, para centrar enseguida su atención en el humano.

-Hola- dije achicando los ojos como si la escudriñara. Había algo extraño en ella, algo no humano, aunque solo eran leves rasgos. Me di cuenta que mi estudio sobre su persona podía ser considerado una falta de educación, así que retiré la mirada, volviendo a posarla sobre Erik.

-Tome asiento usted también, las respuestas no tardarán en llegar.

Tomé la taza que me ofrecía el anciano y dejé libre el asiento junto a mi, por si la mujer quería sentarse.

Apenas pasaron un par de minutos en los que me dediqué a soplar distraída el líquido de mi taza. El silencio solo fu roto cuando la puerta volvió a abrirse. Otro desconocido, un hombre joven con ropas apagadas y el cabello empapado y pegado al rostro. Le daba un aire atractivo. Me hizo un gesto de saludo y respondí de igual forma.

-Saludos, mi nombre es Hinimen, estoy aquí para el trabajo


-Saludos, yo me llamo Lori.- respondí educadamente.

En un momento, ahí estabamos los cuatro, el anciano y nosotros tres, cada uno en su silla y con una taza de te calentito en las manos. Nuestro anfitrión comenzó a hablar y se presentó, en efecto, como Erik. Fue directo al grano y nos explicó la situación. Yo escuchaba atentamente y en cada parada que hacía para beber de su taza, yo hacía lo propio con la mia, acompañándole.

Un pueblo nómada que decide instalarse en un bosque... y nisiquiera eso consigue que los de su propia raza respeten ese lugar. Vivían de la caza, de la pesca y de los frutos. Excepto las dos primeras cosas, esos humanos cuidaban el bosque... supongo que no se les puede pedir mucho más a los humanos. Negé con la cabeza apesadumbrada. No, ese bosque no sería arrasado, aunque tuviera que invocar a todas mis hermanas para impedirlo.

Erik nos contó su plan. Dejarles sin comida. ¡Era brillante! Ganar la guerra sin derramar sangre. Saqué mi mapa y, tras pedir permiso educadamente, lo extendí sobre la mesa.

-¿Cual es la ruta que sigue el abastecimiento?- pregunté mientras señalaba en el mapa con mi dedo el lugar donde nos encontrábamos.- Podríamos presentarnos como.....nnn.....-les miré un momento-...unos mercenarios salidos de la nada levantarían sospechas... que tal... - miré mis ropas. Era una buena idea, pero tendría que cambiarme-... Podemos fingir que estamos viajando y buscamos una ruta o un grupo seguro con el que viajar. Podríamos ser- me señalé y luego les señalé a ellos- una dama con sus dos guardaespaldas. Eso nos permitiría acercarnos y una vez con ellos... claro que tendríamos que conseguir ropas limpias... ¿Qué os parece?

Miré a ambos sonriendo.
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Mar Ago 03, 2010 12:15 pm

Me desperté como todas las mañanas, con una sensación húmeda en mi mejilla. Abrí los ojos y lo primero que vi fueron los ojos de Emery, que me despertaba siguiendo su costumbre, a lametones en la mejilla.

Me incorporé bostezando y miré por la ventana. El sol ya estaba muy alto y Emery seguramente tendría hambre. Mi mirada se paseó por la habitación, la única que había (era lo que pasaba con los hogares pobres, una habitación donde debía caber todo): la puerta atrancada, mis anotaciones y mi libro esparcidos sobre la mesa, mi ropa oscura a los pies de la cama, la cocina a un lado... y al fondo un espejo.

Al verme en el fruncí el ceño. Debería haberlo cubierto con algo antes de dormir, pero estaba tan enfrascada en el estudio que lo había olvidado. Me vestí con rápidos movimientos y guardé todos mis papeles, cerrando mi preciado libro.

Fue en ese momento cuando alguien llamó a la puerta, sobresaltándome. Me mesé los dedos, retorciendome las manos sin saber que hacer. ¿Debía abrir? Los minutos pasaron y quien fuera que esperara fuera volvió a llamar hasta tres veces. Ningún visitante casual habría insistido tanto, así que supuse que sabía que me encontraba en la casa.

Tomé mi sombrero negro y picudo y me lo acomodé en la cabeza. Desatranqué la puerta y finalmente la abrí unos centímetros, escudriñando al visitante.

Era un joven algo desdentado, que parpadeó al verme.

-¿Miss Ardat?- dijo fingiendo no estar sorprendido. - Una carta para usted.
-¿Cómo has sabido donde encontrarme?- pregunté con brusquedad.

-....- el me miró como si se hubiera pensado dos veces lo que iba a decir- Con... todos mis respetos señorita... no es usted el tipo de persona que pasa desapercibida...

Extendí una de mis manos sin abrir más la puerta. El chico se quedó unos segundos mirando mi piel pero inmediatamente puso la carta entre mis dedos.

Sin dedicarle una despedida siquiera cerré la puerta y volví a atrancarla. Saqué algo de comer de mi mochila y lo dividí en dos platos. Me senté y Emery se subió a la mesa para acompañarme en el desayuno.

Abrí el sobre y leí el mensaje. Un encargo. Me había quedado sin dinero así que no me lo pensé dos veces. Recogí mis cosas y me eché la mochila al hombro. Emery maulló y fue hasta la puerta, deseoso de salir de viaje de nuevo.

Miré de reojo el armario cerrado y me acerqué a el con pasos rápidos. Lo abrí.

-Bueno, me temo que he de irme.- dije con una sonrisa - Muchas gracias por su hospitalidad, tiene una casa preciosa.

Mi sarcasmo, unido a mi aspecto supongo, provocó que el hombre atado y amordazado que había encerrado en el armario me mirara con ojos despavoridos. Le golpeé sin demasiada fuerza, lo justo para dejarle inconsciente. Así tardaría algo en salir y propagar a los cuatro vientos que había sido secuestrado en su hogar por un monstruo de piel verde. Para cuando encendieran las antorchas yo ya estaría muy lejos.

Dejé al hombre desatado y la puerta bien cerrada. Me dirigí al pequeño huerto donde había dejado mi mula y monté en ella.

El viaje fue monótono, con solo un hecho digno de mención. Llovió. Emery notó la humedad y me avisó a tiempo de encontrar una cueva donde guarecernos. Tras el aguacero proseguí mi viaje, y supe que entre la parada y el lento caminar de la mula llegaría tarde.

Por fin el bosque apareció frente a nosotros, y aunque no conocía el paraje supe encontrar rápidamente el camino.

Llegué a la casa y vi que ya había dos monturas descansando y bebiendo en un rio cercano. La visión del agua me produjo un ligero escalofrío. Aparté la mirada y desmonté, dejando a Emery dormitando en el cesto que colgaba del lomo y a la mula acercarse al rio a saciar su sed. Entré a la cabaña sin llamar.

Tal vez debería haberlo echo, pero no soy buena en cuanto a delicadeza se refiere. Dos hombres y dos mujeres estaban sentados en una mesa y callaron cuando yo entré. Les había sobresaltado... y una de las mujeres, la bajita y de pelo castaño claro, me miraba boquiabierta y con los ojos como platos.

La miré... y supe que se me haría muy largo el trabajo.

-Siento la intromisión.- dije con voz poco arrepentida- Me llamo Lilithiam. Supongo que todos estamos aquí por la carta.

¿Porque tanta gente? Trabajaba mejor sola y estuve a punto de dar media vuelta y marcharme. Pero necesitaba el dinero, así que dejé que la puerta se cerrara tras de mi y les miré sin quitarme el sombrero, esperando una respuesta.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Ago 05, 2010 4:19 pm

Apenas el mercenario terminaba de presentarse, tomaba asiento para una mayor comodidad y escuchaba una voz correspondiente a la chica que aún desconocía. Era evidente, sabía bien que Morgana no producía sonido cuando hablaba, su forma de comunicación era mucho más compleja y característica, por ello los ojos del humano se clavaron en los de aquella muchacha que acababa de presentarse bajo el nombre de Lori. Como era habitual, no tenía ningún tapujo en observar minuciosamente a aquella chica. Entendía que por lo general, tanto a hombres como a mujeres, les incomodaba la forma en que los miraba con exhaustividad, pero no era ningún interés del tipo que pudieran pensar. El interés del mercenario no llegaba más allá de la comercialidad, de identificar a sus compañeros de trabajo de la mejor forma posible, un buen vistazo podía arrojar respuestas a preguntas que ni siquiera se habían formulado aún y eso era lo que pretendía. Seguidametne buscaba con la mirada a Morgana esperando algún tipo de reconocimiento por su parte, pero apenas era un gesto fugaz. Finalmente, sus ojos apuntaban a los de la chica sin ningún tipo de recelo, dejando una mirada directa sobre los mismo antes de posarlos sobre aquel anciano a la espera de la historia que estaba por contar.

De la misma forma que hiciera con la chica anteriormente, el mercenario centró su atención en el anciano, apuntando directamente a sus ojos aparentemente llenos de vitalidad que contrastaban fuertemente con el resto de su rostro, decaído y arrugado. Justo frente a él un pequeño recipiente poseía un líquido caliente que dejaba escapar un suave aroma a hierbas. Sabiendo que era un ofrecimiento y no queriendo caer en una falta de educación, lo tomó entre sus manos para beberlo en apenas dos sorbos mientras escuchaba la propuesta de aquel tipo. Desde luego estaba siendo más entretenida que de costumbre y más aún, estaba llena de detalles importantes. Por lo general se aburría en las historias que le contaban antes de aceptar un trabajo, era mucho mejor ir al grano. Sin embargo aquella no le estaba resultando aburrida si bien quizás un poco molesta. Alguna vieja herida parecía abrirse cuando pensaba en algo así, mas era algo demasiado enterrado como para que pudiera lucir con solo eso. Esperó pacientemente hasta la finalización de aquello y tras esto, comenzó a sopesar las posibildades y las opciones que se le abrían ante él.

Nada más terminar aquella redacción y sin ni siqueira dejar tiempo para nada, la chica de cabello castaño claro dejaba sobre aquella mesa de madera la hoja correspondiente al mapa de la zona. El mercenario no pudo evitar sonreír levemente pensando en el estado del suyo, la lluvia había causado estragos en los dibujos del mismo y en caso de tenerlo que utilizar, habría sido una lotería. Afortunadamente no todo el mundo era tan descuidado como él en ese tipo de cosas, aquel maniático de la prepareción acababa de sufrir una lección. Las palabras de la boca de aquella chica salían con velocidad, pareciera que estaba realmente excitaba con aquel trabajo, en un primer vistazo podía adivinarse que sus motivos probablemente no fuesen los mismos que los suyos y los de la otra chica. Sin embargo nada de lo que decía era estúpido o estaba fuera de lugar, todo lo contrario, la lógica estaba presente en sus observaciones y pese a que el mercenario tenía algunas observaciones sobre la forma de hacer las cosas del tal Erik, su trabajo no consistía en eso, si no en cumplir lo que éste encomendaba.

El muchacho se incorporó pasados unos segundos para observar el mapa con interés. Conocía la zona, no especial o minuciosamente, pero la conocía. La idea de la muchacha de ojos dorados no era mala, sin embargo algún apunte quizás no vendría mal. Él no era alguien que soliera trabajar de esa forma, pero no podía negar que era una buena forma.


-A mi forma de ver hay dos formas de proceder. Una es ésta que sugiere la señorita Lori y la otra es una infiltración nocturna. Cada una sopesa sus riesgos, claro está, pero todo depende de las características y capacidades del grupo de trabajo.

Las palabras del chico salieron en tono serio y educado, sopesando cada una de las posibilidades, midiendo cada letra que salía de su boca sin pretender ser irrespetuoso. No es que fuese su comportamiento habitual, pero aquella decisión era demasido importante como para comenzar con su sarcasmo o su ironía.

-Sin embargo tengo una crítica constructiva a la opción que ha propuesto la señorita. Recordemos por qué empezó todo esto, o al menos por qué supuestamente. Quizás sea una mejor opción si en lugar de viajeros somos comerciantes.

Tras estas palabras el mercenario calló y esperó pacientemente

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

En mitad de la conversación o debate entre Hinimen y Lori, una figura en el umbral de la puerta hizo que sus palabras se interrumpieran. Se trataba de una extraña chica de vestimenta completamente negra, piel verdosa y un gran sombrero que cubría su cabeza. Sus palabras eran claras, también estaba allí por el trabajo aunque había llegado un poco tarde. De igual forma, aún estaban debatiendo y solo costaría una nueva explicación por parte de Erik para que estuviera al día en todo aquello. Sin embargo las sorpresas no terminaron, pues de repente el grupo, de la misma forma que se hubiera aumentado segundos atrás, se volvía a reducir.

"No me interesa"

Esas palabras habrían sido escuchadas por los otros tres mercenarios de no ser por la peculiaridad en la comuniación que tenía aquella imponente chica de cabello negro. Simplemente proyectó esa frase en la mente de Erik mientras se incorporaba y abandonaba la cabaña sin nada más que decir, dejando, cuando menos, una estampa curiosa para los dos aventureros que no tenía ni la más mínima idea de por qué sucedía aquello y mucho más, para quien acababa de llegar y ni siquiera sabía de qué iba aquello.

Sin embargo Erik no parecía tener ningún tipo de preocupación con todo aquello y con la misma tranquilidad que lo hubiera hecho antes, comenzaba a contar la historia de nuevo justo después de ofrecer asiento a la recién llegada y, por supuesto, ofrecerle un poco de aquel brebaje en un recipiente como el de los demás. La historia era exactamente la misma, pero en una versión mucho más corta, un buen resumen para no perder demasiado tiempo. Mientras tanto, Hinimen y Lori se mantenían a la expectativa, pues interrumpir a su anfitrión no sería una buena opción. Afrotunadamnete no tardó demasiado por lo que en pocos minutos, aquella recién llegada contaba con la misma información que los demás. Por su parte, el propio Erik terminó de hablar dejando ver un claro cansancio en su rostro y dejó que los aventureros discutieran por ellos mismos la forma de actuar, quedando a la espera por si alguna de las formas que pretendían llevar a cabo no eran adecuadas por alguna razón en concreto.

El aroma del té invadía la habitación por momentos, sin embargo la ventana que daba al arrollo dejaba entrar una suave brisa que, haciendo corriente con la puerta abierta, renovaba el aire de la zona cada pocos segundos dejando unambiente fresco y agradable.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

La llegada de aquella chica no sorprendió al mercenario menos que la extraña marcha de Morgana. Era una lástima, conocía bien que aquella chica era muy buena en su trabajo, habría sido un gran apoyo y, sobre todo, sus objetivos eran similares a los suyos propios por lo que era fácil de entender para él en su forma de actuar. Ahora contaban con otra compañera que hacía que la baja de la Lady no fuese tan importante, Lilithiam, extraño nombre para una chica que realmente se veía extraña.

Los ojos del mercenario la observaron con minuciosidad, como ya hiciera con Lori segundos atrás o con Morgana en la primera vez que tuvo contacto con ella. Realmente se veía diferente, sobre todo aquel color verdoso de su piel. La cabaña tenía suficiente luminosidad para apreciar eso. De la misma forma su pelo largo y de color negro azabache llamaba la atención al mercenario, así como las ropas del mismo color que le dejaban un aire sombrío. Sus ojos de color verde claro copaban la atención de su rostro, cubierto en la parte superior, al igual que su cabeza, con un llamativo sombrero.


-Mi nombre es Hinimen, me gusta tu sombrero, ya no se ven de esos-el tono empleado por el mercenario era claramente irónico, muy fácil de apreciar-sin embargo no estamos aquí para hablar sobre sombreros. El plan de acción de la señorita Lori consiste en presentarse como viajeros, a lo que yo acoté que quizás sería mejor hacerlo como comerciantes. La otra opción es una infiltración nocturna

Una vez las condiciones expuestas entre todos, solo quedaba discutir cuál sería la forma de proceder en adelante por lo que el muchacho se movió un poco, buscó el apoyo de una de las paredes de madera y apoyó su cuerpo de forma suave.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Vie Ago 06, 2010 11:00 am

El hombre joven se inclinó sobre mi mapa y lo estudió con seriedad. Mi mirada se paseaba de uno a otro, esperando el veredicto de alguno de ellos. Fue el quien me lo dio.

Al parecer seguía pensando en una infiltración violenta, pero le había gustado mi idea. Aunque argumentó que sería mejor que en vez de viajeros, fueramos comerciantes.

-Gran idea! Si, seremos comerciantes- exclamé con una sonrisa.- pero necesitaremos mercancia para completar nuestro subterfugio... gemas, por ejemplo.... o... no se.... tela?

En ese momento la puerta se abrió de par en par... y mi mandibula se desencajó dejandome en una expresion de maxima sorpresa.

¡Era una bruja! ¡Como las de los cuentos infantiles! Su piel era verde, su nariz ligeramente aguileña, su gesto sombrío, su ropa negra y ajada, su sombrero picudo... ¿De verdad estaba frente a una bruja? ¿Y porque su piel era verde? ¿Habría comido algo en mal estado? ¿Sería maquillaje?

Mil preguntas se agolparon en mi lengua, luchando por salir, pero al ver la mirada que la mujer verde me echó, supe que sería mejor tragarmelas.

Se presentó como Lilithiam.... un nombre extraño... me recordaba a Lilith.... que era algo así como un monstruo devorahombres y robaniños... ¿Sería eso lo que esa mujer era? No, era probable que no. Estaba ahí por el trabajo, como el resto de nosotros.

Fue en ese momento cuando la mujer pálida se levantó y se marchó sin más. Quedé sorprendida por su acción y parece que fui la unica. ¿Qué me habia perdido? Quedó bastante evidente que había sido por la llegada de la mujer verde. ¿Se conocerían de antes? También oí el comentario del humano.... y me pareció un tanto irrespetuoso. Le miré algo extrañada, no me había parecido ese tipo de persona "graciosa" al principio. Fruncí el ceño al percatarme de como la miraba, como la estudiaba. Maleducado...

-Yo me llamo Lori.- dije con amabilidad y una sonrisa.

Erik invitó a Lilithiam a sentarse y volvió a explicarle todo. Hinimen y yo esperamos, intercambiando alguna mirada de impaciencia de vez en cuando. Cuando ya tuvimos toda la información, señalé la ruta indicada por Erik en el mapa, dejando que tanto Lilithiam como Hinimen la vieran.

-Antes debatíamos sobre si cortar el suministro de comida en una infiltracion nocturna o hacernos pasar por comerciantes...- dije mirando a Lilithiam- Pero ahora...

Pero ahora había un problema... y no sabía como expresarlo con tacto... miré de soslayo a Lilithiam. No funcionaria. Su.... tono.... volvería a esos humanos perspicaces y no lograriamos infiltrarnos con un subterfugio...

Solo nos quedaba una posibilidad... y era precisamente la que no me gustaba...
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Vie Ago 06, 2010 1:35 pm

La chica bajita pareció callarse lo que iba a decir. "Buena chica", pensé. El hombre sin embargo parecía más interesado en mirar que en hablar. Le miré mientras observaba cada centímetro de mi persona y cuando llegó a mis ojos, le sostuve la mirada.

El tenso momento acabó, o fue a peor, cuando la mujer alta se levantó y se marchó sin molestarse en decir palabra. Mi mirada pasó de los ojos del hombre a esa mujer, siguiendola en su marcha. Más cuando desapareció de mi campo de visión me centré en el anciano. Ya fuera por la edad, o por la apatía, era el único que parecía nada interesado o sorprendido.

Eso me gustó.

Avancé y el anciano me ofreció una taza de algo humeando. Hiervas... hervidas en agua... Rechacé la bebida con educación y tomé asiento, manteniendome a cierta distancia de los otros dos, que parecían empapados.

-Mi nombre es Hinimen, me gusta tu sombrero, ya no se ven de esos-dijo el hombre. Percibí la ironia y me giré hacia el, mirandole de nuevo fijamente, con una sonrisa ambigua en mis labios-sin embargo no estamos aquí para hablar sobre sombreros. El plan de acción de la señorita Lori consiste en presentarse como viajeros, a lo que yo acoté que quizás sería mejor hacerlo como comerciantes. La otra opción es una infiltración nocturna

-Yo me llamo Lori.- dijo la muchacha, recalcando lo que ya era obvio. No le hice mucho caso, mi mirada seguía fija en Hinimen.

Reí. Una risa corta, debil y carente de humor.

-Infiltrarnos como comerciantes... una idea fantastica....

-Antes debatíamos sobre si cortar el suministro de comida en una infiltracion nocturna o hacernos pasar por comerciantes...- dijo Lori. Al parecer no había captado mi ironia...- Pero ahora...

"Bien", pensé, "Acabas de darte cuenta, enhorabuena".

-Podríamos ser comerciantes de tocados y sombreros...- dije con mofa- Yo llevaría la muestra de los sombreros y.... ¿quien llevaría la muestra de los tocados?- miré a Hinimen de soslayo, con la cabeza inclinada para ocultar mi sonrisa.

La muchacha parpadeó. Al parecer no tenía muy claro si la burla iba dirigida a ella o al hombre. Tanto me daba. No parecía tener demasiadas luces. ¿Porqué había sido contratada? Una cara bonita no sirve de nada en una guerra.... bueno.... quizá para que entretenga al enemigo mientras otro lo acuchilla por la espalda.

-Como bien habréis pensado- retomé la palabra, recalcando ese "pensado"- Dada las circunstancias y las características de los presentes, sería mejor proceder con una infiltración nocturna...

Pasé mis dedos por el ala de mi sombrero, bajandolo ligeramente y ocultando mis ojos. Lori parecía seguir decantandose por los disfraces, así que espere pacientemente para oir lo que el humano tenia que decir... y descubrir así si tenía sesera o era solo otra cara bonita.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Miér Ago 11, 2010 1:48 pm

Lori parecía algo alterada por la presencia de la recién llegada. A los ojos del mercenario era un poco curioso que alguien en aquel mundo tan dispar y variopinto se viera sorprendido, más aún alguien con porte de aventurera que, de seguro, no era la primera vez que se encontraba con algo que escapaba a su entendimiento más básico. Él por su parte sentía curiosidad, como aquella vez que se encontrara con una mujer alada, icarios se hacían llamar, no podía evitar sentir curiosidad por alguien que se mostraba distinto en cierta manera, si bien básicamente se basaba en interés por saber qué podían hacer o de qué forma habían llegado a ser de esa manera tan peculiar.

Lilithiam, el nombre de por sí era curioso pero su forma de hablar era aún más interesante de cara al mercenario. ¿Era ironía lo que acababa de entender? Sin duda, aquella desconocida parecía tener un carácter en cierta forma parecido al del muchacho y eso le causaba interés de nuevo. Desde luego la cosa había cambiado por completo, la propio Lori, quien sugiriera la idea de una infiltración pacífica y sin llamar la atención parecía titubear sobre ello. En su mente probablemente estaba la misma idea que en la del resto, la recién llegada era demasiado llamativa para hacer algo así por no hablar de que aportaba al grupo un toque pintoresco que restaría aún más credibilidad a una historia de viajeros o de comerciantes. Las cartas parecían estar sobre la mesa ahora son más claridad que nunca, las opciones ajenas a una infiltración nocturno y probablemente violenta y peligrosa se apagaban. Desde luego que no conocía el potencial de aquellas dos chicas, no sabía hasta donde podía llegar el orgullo de aquella mujer de piel verdosa o de qué sería capaz la muchacha de ojos dorados, le habría gustado contar con la habilidad de Morgana, pero su razones tendría para haber salido de allí, no era de su incumbencia y, de entre todos, solo podía confiar en lo que él mismo era capaz de hacer, al menos en un primer momento.

Ante el comentario de nuevo de Lilithiam el mercenario alzó su rostro para mostrarle una amplia sonrisa. Desde luego tenía sentido del humor, se llevarían bien o acabarían matándose, a veces las cosas eran tan simples como eso. Sin embargo ahora no era momento para pensar en algo así, era tiempo de tomar una decisión y cuanto antes lo hicieran, antes podrían prepararse, para un maniático de ese tema como el propio mercenario eso era demasiado importante como para poder dedicarle el suficiente tiempo.

Los ojos de color almendra del chico se alzaron con fuerza al tiempo que erguía su cuerpo imponiendo sus más de 180 centímetros de altura. La frescura de aquel lugar parecía haberse ido con la llegada de la tensión y la seriedad que conllevaba planear un asalto como el que tenían entre manos. Primero observó de nuevo a Lilithiam, cuyo rostro parecía casi cubierto por el ala de aquel sombrero que ella misma se había encargado de bajar. Seguidamente posó sus ojos en los de Lori, no por la fascinación que le provocaban aquellos dos puntos dorados, si no para medir sus reacciones. Finalmente se giró y miró hacia Erik, quien hasta ahora mantenía su semblante totalmente oculto bajo la sombra que producía su propio cuerpo sobre la mesa. Sus ojos azulados parecían no mirar hacia ningún lugar y sus manos sostenían su cabeza cansada.

Era su momento, lo sabía. Ciertamente conocía aquellos parajes más de lo que le hubiera gustado, era bueno como rastreador y prefería moverse en la noche donde sus pasos eran silenciados. La oscuridad no era una aliada para sus ojos, pero tampoco lo sería para los ojos de su objetivo, si mal no recordaba, todos eran humanos en ese ejército. Confiaba en sus habilidades por encima de las de cualquier otro y por eso sabía que su punto fuerte, lejos de una actuación y una conversación odiosa y desairada, estaba en una infiltración donde pudiera dejar salir todo su conocimiento, donde pudiera utilizar toda la destreza adquirida durante sus años de entrenamiento, durante sus años de vagar por aquel mundo una y otra vez que, pese a su juventud, ya eran algunos.


-Creo que las opciones han quedado claras, para bien o para mal. Seríamos un grupo demasiado llamativo, por lo que la noche debe ser nuestra aliada. Yo conozco bien estas tierras, no tanto como me gustaría, pero lo suficiente como para saber movernos correctamente como un grupo pequeño. Soy bueno rastreando y silencioso en mis pasos, mi mejor baza es precisamente esta infiltración que queríamos evitar. No digo que no sea peligroso, pero confío más en mis habilidades que en las de ese ejército de borrachos.

Las palabras del mercenario que comenzaran en un tono suave y formal, explicando las cosas tal y como estaban se habían ido tornando orgullosas, casi insolentes, llegando a su final. La confianza que tenía en sí mismo era enorme y era por eso que para él, no sonaban como tales, pero para alguien desde fuera, la cosa podía ser distinta. Poco le importaba, nunca había tenido en cuenta lo que los demás pudieran pensar de él y no iba a cambiar ahora. Sus cartas estaban levantadas, sus puntos fuertes presentados y los débiles bien ocultos, sin embargo aún quedaba algo por hacer si iban a sumergirse en un plan de ese tipo.

-Necesitaré mapas más detallados de la zona, toda la información que podamos tener es una posibilidad más de éxito

Diciendo esto el mercenario se giraba hacia la fantasmagórica figura de Erik que ahora parecía mucho más viejo que a su llegada.


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Sentado sobre aquella silla seguía la figura impasible del anciano anfitrión de aquel grupo tan pintoresco. Su rostro parecía cansado, sus arrugas se hacían más patentes a cada segundo y sus ojos de color azul cristalino ahora parecían tener un tono vidriado mientras miraban al vacío frente a él. Sus manos, sujetando su rostro, parecían temblar como muestra de cansancio. Su pelo se veía mucho más gris aún, si es que eso era posible, de alguna forma, aquel anciano lleno de vitalidad parecía ahora mucho más viejo y desgastado. El peso que estaba cargando era demasaido grande para unos hombros tan cansados. Podrían haber tomado la opción de dejar el bosque, renunciando a todos sus principios y a su hogar, pero manteniendo su vida. Sin embargo allí estaban, confiaba sus posibilidades a un grupo de desconocidos que, vistos de cerca, no parecían ser los salvadores que su mente hubiera dibujado días atrás.

Erik prestaba atención a la conversación aunque pareciera estar muy lejos de aquel lugar, quizás en los días en los que podían vivir allí de forma relajada y en paz, esos días que ahora parecían tan lejanos, esos días que no sabía si volverían a repetirse otra vez. Su mente viajaba con facilidad para escapar de aquella situación tan tensa, pero aún era el encargado de velar por la seguridad de aquel asentamiento y por ello, no podía renegar a dar todo su esfuerzo para ello. Las palabras del mercenario lo sonsacaron de su ensimismamiento y de forma pausada y con un ritmo lento, alzó su rostro dejando ver de nuevo sus ojos azules, ahora sin brillo.

-Si realmetne creeis que esa es la mejor opción te mostraré todo lo que tenemos al respecto

El anciano se levantó dejando ver su figura No era capaz de erguirse por completo pero se antojaba un hombre alto y fornido en su juventud. Sin perder tiempo, se acercó hasta una de las estanterías que parecía no haber sido abierta en muchos años y deslizando una llave de color plateado la abrió produciendo un chirrido un tanto molesto. Con un gesto lento y con cierto titubeo tomó unos papeles que parecían enrollados sobre sí mismos y tras asegurarlos en su mano derecha, cerró de nuevo la estantería, esta vez sin deslizar la llave. Sus pasos se movieron de nuevo hacia la mesa donde se encontraba el mapa de Lori. No eran pasos firmes y decididos, parecían más bien dudosos, sin embargo finalmente tomaba aquellos papeles y, sin prestar atención al mapa que reposaba sobre la puerta, colocaba los nuevos, extendiéndolos con dificultad con ambas manos, dada la tendencia de aquel papel a volver a enrollarse por sí mismo. Ahora podían apreciar con total lujo de detalles un mapa similar al que todos habían tenido de la zona, pero con un sin fin de anotaciones y muchas revelaciones. Una ver cerciorado de que alguien sostenía aquellos papeles, el anciano volvía a su asiento, a la espera de la resolución de todo aquello.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Sáb Ago 14, 2010 3:03 pm

Mi mirada iba del humano llamado Hinimen a la mujer verde Lilithiam. Derepente me sentía como en un patio de colegio, rodeada de niños que se lanzan pullas sin ton ni son antes de ir a jugar juntos a la pelota.

Sentí cierta vergüenza ajena y miré a Erik, quien parecía haberse desanimado bastante ante el comportamiento de los dos... Y esos iban a ser mis compañeros!! Empecé a preocuparme. Quizá la mujer pálida que acabara de irse los conocía de antes y prefirió marcharse a aguantar su compañía.

Yo no lo haría. No me marcharía. No abandonaría el bosque a su suerte... ni a Erik, un humano anciano y que al menos parecia amable. Perdería su casa, su preciosa casa junto al lago.

Hinimen rompió el silencio para dar su opinión. Ya no había duda, atacaríamos por la noche y con violencia. Una lastima, aunque en mi interior seguía la esperanza de no tener que derramar sangre inecesariamente. No es que me diera apuro matar a quien se lo merece pero.... esos comerciantes solo cumplían con su trabajo, se ganaban la vida. No eran ellos el ejercito que pretendía destruir ese bosque.

Las palabras del humano llamaron mi atención. Conocía el lugar y parecía experimentado... y aunque el orgullo se filtró en su voz, supe que eramos afortunadas de tenerle de nuestro lado. ¿Opinaría Lilithiam igual? Lo dudo.

Erik trajo unos cuantos mapas. Yo recogí el mio y le ayudé a extender el suyo. Para mi sorpresa, el mapa estaba lleno de anotaciones sobre el terreno, caminos ocultos, trampas, un sin fin de ventajas sin duda.

Mi dos (suspiro) compañeros... se inclinaron hacia el mapa, estudiandolo sin permitirme casi mirar. Solté el mapa al darme cuenta de que alguien mas lo sujetaba y de nuevo miré a Erik.

Parecía tan cansado.... tan derrotado... me recordaba a los viejos sauces del bosque donde vivía. Sin pensar lo que hacía tomé una de sus manos y le sonreí.

-Etiam ima oscuritas lucis radio frangi potist.- le dije. Era la frase preferida de mi madre, cuando quería darnos animos a mi o a mis hermanas- No os preocupeis. Os prometo que no perderéis vuestro hogar. Conviviis y cuidais el bosque donde viviis. Los espiritus os protegeran y nos ayudarán en esta cruzada.

Sonreí apretando ligeramente su mano, tratando de infundirle la esperanza que parecía acabar de perder.

El plan, aunque simple, empezaba a tomar forma. Ahora tendríamos que regresar junto a las monturas e interceptar la mercancía de suministros. Habría sangre... pero Rhine sabría que habíamos agotado cualquier otra posibilidad.
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Sáb Ago 14, 2010 3:25 pm

Se tomó su tiempo para responder... y cuando lo hizo creí que iba a ahogarse con su propio ego. Escuché su prepotente charla y me permití una leve risita ante la mención de ese "ejército de borrachos".

- Bien, bien. Veo que aun no hemos perdido el sentido comun.- comenté a media voz.

Hinimen pidió unos mapas. En cuanto Erik se dio la vuelta y se acercó a una estantería, cogí la taza que me había ofrecido y con un movimiento rápido vacié el te en la tetera. Mas tranquila ante la taza vacia, me acomodé en mi silla y esperé hasta que el viejo regresó y extendió los mapas.

Me incliné hacia adelante interesada. No eran simples mapas. Alguien había ido anotando avisos y caracteristicas de las zonas. Tenía que hacerme con esos mapas...o al menos tener la oportunidad de copiar las anotaciones.

Aparté sin miramientos las manos de la chica y me centré en la ruta que seguían los comerciantes, en busca de una parte del trayecto en la que el terreno nos diera ventaja en una emboscada.

Ahí estaba. Un pequeño precipio con piedras sueltas junto a la ladera de una montaña. Y había vegetación y rocas donde ocultarnos a la espera. Señalé con el dedo la zona, rodeandola en un circulo imaginario.

-Esta parte sería perfecta para una emboscada.- dije con emocion nula en la voz- Pero debería ser a la luz del día y necesitariamos ser mas numerosos. En cambio...- señalé otra parte del camino, mas plano y atrayente para los viajeros cansados.- yo me inclino mas por un ataque rápido y nocturno. Podríamos acceder a esta zona através del bosque. Según la anotación, los mercaderes suelen descansar en este claro, cercano al bosque. La zona boscosa es algo escarpada y de dificil acceso, pero con...-le eché una mirada a Hinimen- ...un mercenario tan capacitado cerca... no creo que tengamos problemas para llegar. Si somos rápidos hasta podríamos hacernos con las monturias y los viveres.

Miré a uno y a otro. Lori parecía ocupada subiendo el ánimo del viejo y Hinimen parecía a punto de decir algo. Antes de que comenzara a hablar y no parara, tomé de nuevo la palabra.

-Como parece que nadie más tiene nada util- recalqué esa última palabra- que añadir, opino que deberíamos ponernos en marcha cuanto antes.

Sin más, enrollé los mapas y los guardé en mi mochila. Me despedí con un gesto del anciano y abandoné la cabaña.

Mi mula estaba junto al manantial, saciando su sed. En lugar de acercarme, llamé a mi montura con un chasqueo de lengua. Esta enseguida e giró y se dirigió hacia mi. Cogí de las riendas, con cuidado de no tocar su hocico húmedo, y monté. Emery seguía dormitando en su cesta y yo extendí mi mapa sin indicaciones sobre el cuello de la mula.

Sin esperar a los dos humanos, hice girar a la mula y tomé la ruta hacia la zona boscosa, saliendome del camino.

-Hemos de apresurarnos- alzé la voz dirigiendome a ambos- o llegará la noche y perderemos la oportunidad.
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Hinimen

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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Mar Ago 17, 2010 4:49 pm

Las cosas parecían estar claras entre los tres contratados. Las opciones habían dejado paso a una infiltración nocturna para bien o para mal. Hinimen lo recibía con alegría dejando entrever una leve chispa en sus ojos, Lori parecía tomarlo con recelo y en cuanto a Lilithiam, su sombrero no dejaba ver lo suficiente pero por la forma en que se movía ahora o bien estaba resuelta a aquella acción con conformidad o bien su pragmatismo la había convencido hace tiempo de que ciertas cosas no podían hacerse de una forma si algo lo impedía, en este caso su apariencia que rompía con la normalidad.

El mercenario se encontraba ante los planos de Erik mirándolos con perspicacia. En efecto conocía muchas de las cosas que allí se anotaban, pero no podía pretender hacerlo de la misma forma que alguien nativo. Su mente tomó la forma de aquel mapa y anotó mentalmente los lugares más interesantes. De igual forma, pretendía tomar el mapa en su viaje, no se arriesgaría a que un pequeño detalle terminara con sus opciones de éxito que ya de por sí no eran demasiadas. Junto a él se colocaba Lilithiam que desde hacía unos segundos se había encargado de apartar de forma un poco brusca a Lori para hacerse con el aparente control de la situación. Pronto comenzó a hablar, por momento se veía incluso más engreída que el propio mercenario, si bien era difícil de provechar dado el acierto de sus palabras. El propio Hinimen observaba con resolución la zona marcada por la chica mientras su mente comenzaba con un juego en el que simulaba una posible emboscada desde allí. Desde luego no sería fácil tan cerca del bosque pues desde la última incursión sabían que era peligroso acercarse a aquellos árboles que disparaban flechas desde la sombra. El rostro del mercenario se arrugó mientras observaba a Lilithiam precipitándose en sus movimientos. Al menos había tomado los mapas y le ahorraba el trabajo de pedírselos a Erik, aquella chica no parecía estar muy acostumbrada a tratar con los demás, al menos no con un buen trato. Por lo general Hinimen no gustaba de la mayoría de la gente, pero sabía aparentar lo suficiente como para obtener beneficio de ello, era mucho más práctico así.

Las cosas habían comenzado a moverse y si no se daba prisa no podría avisar a Lilithiam de su error al tomar la montura. Con un gesto de complicidad miró hacia Lori, un poco callada y absorta en los últimos minutos. Quizás se debiera a la confrontación entre el mercenario y la recién llegada, tal vez debido a tomar la opción que menos le agradaba, de igual forma no podían esperar más tiempo por lo que el mercenario colocó su mano derecha sobre el hombro de la chica mientras miraba hacia Erik.


-No se preocupe Erik, volveré con esos mapas y con una victoria, nunca he fallado en un trabajo y esta no será la excepción.

Terminando de hablar se giró hacia la puerta e indicó con un gesto a Lori para que lo siguiera. Ni siquiera había mencionado la forma de operar si no tenían éxito o si no volvían, y no porque no pudiera pensar en como proceder si no porque por la cabeza de aquel muchacho aún en la veintena no pasaba la idea de que no regresaran con el trabajo resuelto. A la salida apenas le tomó tiempo para alzar la voz a la chica que comenzaba a moverse ya en su montura, una mula que le daba un aspecto aún más huraño.

-Usar montura no es una opción, debemos aprovechar el sigilo y no podemos arriesgarnos a llamar la atención de forma alguna. Iremos caminando, por lo demás, ninguna objeción...todavía

Una vez Lilithiam desmontara comenzarían realmente con su marcha. Debía ser una marcha rápida y despercibida, sin embargo no tenían prisa realmente. No necesitarían llegar antes del anochecer, la noche era muy larga para trabajar e interceptarlos no era una opción, tendrían que aprovechar para apurar sus opciones en el momento en que se detuvieran para pasar la noche. Más que probablemente tendrían que afrontar una buena vigilancia dadas las circunstancias que rodeaban todo aquello.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Tras la marcha de los mercenario por fin quedaba de nuevo Erik sólo sobre la cabaña. Inmediatamente aparecía de nuevo el mismo chico que hablara con él antes de la llegada de aquel grupo tan peculiar, como si supiera que el anciano debía repartir instrucciones. Sus pasos habían sido tan silenciosos que los mercenario no habían notado su llegada pese a cruzar casi al lado de ellos, se notaba que era un tipo críado y entrenado en aquel bosque.

-Asegúrate de que no tienen problemas en llegar hasta el otro extremo como pretenden, ni tampoco en volver cuando lo necesiten.[/color]

De nuevo parecía que el tono de aquel anciano se alzaba un poco. Pareciera como si pusiera todas sus fuerzas para no dar la impresión de su debilidad ante sus aldeanos, después de todo aquellos momentos eran tensos y cruciales para todos ellos y si el líder se encogía era posible que todo se perdiera.

-Cuente con ello, me aseguraré de que todo vaya sobre ruedas

El chico terminó con una reverencia al mismo tiempo que hablaba, denotando el gran respeto que sentía hacia el anciano. Tras esto salió de la choza y su cuerpo desapareció de forma camaleónica entre la espesura.

//OuT// Mandaré instrucciones para el siguiente turno por mp//OuT//
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Loreley_Ondina
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Ago 19, 2010 9:29 am

Nos despedimos de Erik y salimos tras Lilithiam, que parecía repentinamente acelerada. Una vez fuera ella montó en su mula... aunque fue detenida por Hinimen casi de inmediato.

-Usar montura no es una opción, debemos aprovechar el sigilo y no podemos arriesgarnos a llamar la atención de forma alguna. Iremos caminando, por lo demás, ninguna objeción...todavía

Si bien ella pareció bastante irritada por que le llevaran la contraría, pareció ceder al fin y dejó de nuevo la montura. Yo me acerqué al viejo caballo que ahora disfrutaba de unos rayos de sol que se filtraban entre los árboles. Acaricié sus crines, dandole un pequeño masaje en el cuello que le hizo cerrar los ojos con satisfacción.


Hinimen no parecía tener prisa... y la verdad es que yo tampoco me sentía ya tan emocionada sabiendo que ibamos a asaltar y a acabar con las vidas de unos mercaderes como si fueramos simples bandidos. Claro que... no había otra opción... y me lo repetía una y otra vez. El bosque debía ser salvado.

El humano encabezó la marcha y Lilithiam me cedió el paso. De alguna forma supe que no fue un gesto amable, sino un gesto de desconfianza. No quería tener a nadie fuera de su campo de visión. Bien... el sentimiento era mútuo... yo tampoco estaba demasiado cómoda sintiéndo su mirada en mi nuca.

Avanzamos por la linde del bosque, evitando internarnos en el para evitar perdernos o lentificar nuestra marcha con las irregularidades del terreno. Una sensación de inquietud me embargó y me hizo lanzar miradas inquietas al bosque. Algo iba mal. Nada se movía. Nada se oía. Ni ardillas, ni pájaros... pareciera que se hubieran ocultado... y un grupo de tres humanoides no solía tener ese efecto.

-....Algo no va bien.... el bosque.... no se oye nada... nada de nada- les susurré- Ni siquiera pájaros. Algo va mal.

Continuamos en silencio. Yo me mantuve atenta a cualquier sonido, cualquier movimiento. Traté de hablar con algun espíritu pero estos tambien parecían mudos de temor.

Cuando el sol estaba ya alto hicimos una parada para descansar y comer algo. Encontramos unas rocas que resultaron ser cómodas y nos sentamos algo separados. Yo saqué mi cantimplora y eché un buen trago de agua. Me sentí reconfortada inmediatamente y, aunque no necesitaba nada más, me obligué a ingerir unas manzanas de un árbol cercano. Les ofrecí unas cuantas a mis compañeros y tras comer y descansar brevemente, retomamos el camino.

Y no pude evitar sonreir cuando, al rato de caminar, el sonido a agua llegó a mis oídos.
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Ago 19, 2010 9:47 am

Durante el camino les estuve observando. Hinimen caminaba el primero, con sus andares rebosantes de orgullo. Tras el y delante mia iba Lori, que me recordó a un cervatillo asustado. El humano parecía regodearse en haber sido capaz de hacerme bajar de la mula y en ser el... único gallo del lugar. Me permití una sonrisa al transformarlo mentalmente en gallo.

En cuanto a la chica... Si bien al principio me había parecido una paranoica enseguida cambié de opinión. Tenía razón, algo pasaba, ya que el silencio había embargado antinaturalmente el bosque que rodeábamos.

Hicimos una parada para comer y yo saqué mi pan con mantequilla y mi jugo de uvas. No pude evitar un escalofrío al ver como Lori tragaba agua de su cantimplora, escalofrío que oculté bajo el ala de mi sombrero. Me ofreció un par de manzanas, que acepté sin mirarla. Una vez se marchó fijé mi vista en las manzanas, regodeándome en las tonalidades rojas que podía distinguir entre todo ese gris. Sonreí. Realmente no sabía si veía en escala de grises, porque nunca había distinguido el gris de otro color. Bien podría tratarse de una escala de verdes. Solté una risita ante ese pensamiento. Quizá estuviera viendo el mundo del mismo color que se suponía era mi piel.


Elegí para descansar una de las rocas más alejadas de ellos, dándoles la espalda y cerrando los ojos. Suspiré y me di cuenta de que echaba de menos tener a Emery junto a mi. Habría acariciado su maltrecho pelaje y el habría respondido con un ronroeo agradecido. Era el único compañero que había permanecido conmigo desde que nos topamos. ¿Porqué esta vez no me había seguido?

Una vez terminamos de comer, recogimos las cosas y retomamos la marcha. Lori parecía menos inquieta... y se fue animando conforme avanzabamos hasta que...

Me detuve. Tragué saliva y me sujeté a un árbol sintiendo que las piernas me flaqueaban. Ahí delante, un enorme montón de agua, un veloz río, lo suficientemente ancho como para no ser saltado.

Ellos continuaron avanzando. Llamé su atención con un carraspeo.

-Creo que deberíamos encontrar una ruta alternativa a través del bosque.- dije con cierto temblor en la voz. Ante sus miradas, continué- No podré cruzar el río. Sufro hidrofobia. Si, Hinimen,- le corté tajantemente- ya se lo que vas a decir, pero recuerda que tu solo y la doncellita, estais condenados a fracasar. Necesitas mi ayuda y lo sabes.

Di un paso atras y eché una mirada al interior del bosque.

-Por aquí parece que se puede pasar.- dije- No me acercaré al agua, ni siquiera en la parte que se estrecha. Y no se os ocurra dejarme atrás, tengo los mapas.- sonreí.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Dom Sep 12, 2010 11:40 pm

La marcha de aquel reducido grupo era constante, si bien no demasiado rápida. El perfil de sus acompañantes hacía que el mercenario no llevase un ritmo demasiado acelerado, pero no sólo eso. Aquel lugar era desconocido para él y a menudo las decisiones sobre el camino a seguir le llevaban más tiempo del que acostumbraba. Esto se traducía en un avance lento en muchas ocasiones, aunque tampoco estaban tan mal de tiempo como para pensar que aquello fuese un problema. El humano lideraba la marcha y por lo general no necesitaba girarse para saber que lo seguían bien de cerca, primero la chica de ojos dorados y, cerrando el grupo, la extraña de piel verdosa. Como era habitual en aquella zona, el calor era insoportable y, sumado a la humedad de aquella espesa arboleda, provocaba que el muchacho comenzara a sudar de forma copiosa. Su frente se encontraba empapada en pocos minutos, así como su pelo que comenzaba a notarse molesto en su rostro. Su garganta se sentía seca y sus piernas pesadas, sin embargo no tenía tiempo de parar...o tal vez sí, era el momento de una parada.

Lilithiam se sentó alejada de Hinimen y de Lori, que se acomodaron en unas rocas que se antojaban cómodas. El mercenario se fijó en la chica que apenas bebía agua como sustento, mientras que en contraposición, él deboraba un trozo de carne seca del tamaño de sus manos. Se dedicaba a observar su alrededor, su comida y a aquella chica de ojos dorados a intervalos. Mientras devoraba con paciencia aquel trozo de carne que cada vez se hacía más pequeño entre sus manos. Empezaba a pensar en las palabras de Lori sobre el extraño ambiente que los rodeaba. Parándose ahora con paciencia, notaba como el movimiento a su alrededor no era demasiado. Los animalillos que habitaban el lugar parecían no querer mostrarse, el silencio apenas era roto con el sonido del viento que escasamente se paseaba entre los árboles dejándoles una bocanada de aire limpio. Era tiempo de seguir, el descanso terminaba y de nuevo el mercenario lideraría la marcha. Con un suave movimiento, tomaba una pequeña cantimplora y vaciaba una buena bocanada en su seca garganta. Debía administrar el resto pues no sabía cuándo o cómo podría necesitar hidratarse más adelante.

El sonido del agua al correr era inconfundible para alguien como él, que precisamente vivía junto a un arroyo. Por ello, al apenas notarlo, los pasos de aquel mercenario se dirigieron hacia el mismo, pensando que aquello sería un beneficio para todo el grupo. El agua se notaba fresca y limpia, justo para reponer fuerzas y para refrescar un poco sus ideas, sin embargo, no pareciera que todos estuvieran de acuerdo en lo que pensaba el mercenario, al menos no aquella mujer que comenzaba a antojarse molesta para el chico.

Las palabra de Lilithiam se hicieron presentes justo al llegar hasta la orilla de aquel arroyuelo. En efecto, el mercenario la habría interrumpido, no podía creer que aquella mujer tuviera una debilidad como la que se encontraba presente. Hidrofobia, no conocía a nadie con ese miedo al agua por lo que no pudo evitar esbozar una sonrisa. Tras dejar sus palabras en el aire, y una vez seguro de que ella había terminado de hablar, no se retuvo ni un segundo más.


-Está bien, por esta vez no diré nada, pero recuerda que me debes una. Ahora bien, ¿qué propones como alternativa?

El tono usado por el mercenario era claramente jocoso, como si con aquello dejara claro que, a pesar de no decir nada al respecto, no dejaba de parecerle graciosa aquella situación.

Lilithiam reaccionó mirando despectivamente a Hinimen mientras dejaba salir de nuevo palabras en tono cortante.


-No te debo nada, solo he evitado que malgastes saliva. Propongo buscar una ruta alternativa por el bosque

-Tenemos dos opciones: Bordear el arroyo hacia arriba o hacia abajo. Hacia arriba corremos el peligro de perdernos en el bosque, hacia abajo, de abandonarlo...-respondió Hinimen esta vez con un tono serio dejando claro que aquello que estaban tratando era importante.

Por primera vez Lori hizo su aparición en lo que parecía una discusión entre Hinimen y Lilithiam, mirando a uno y a otro.


-Pero en esa parte apenas cubre el rio... hinimen podría llevarte en brazos Lilithiam, no tendrias ni que tocar el agua...

-Esto es una pérdida de tiempo, yo llevo el mapa así que si no queréis perderos, vendréis conmigo

Frunciendo el ceño y dándoles la espalda, Lilithiam dejaba clara su opinión al respecto, si bien no iba demaisado desencaminada con la del otro partícipe de aquella hipotética acción, que apenas mascullaba entre dientes.

-No iba a llevar en brazos a alguien que tiene hidrofobia

¡¡Ya basta!! ¿Somos un grupo de mercenarios o niños en un patio de colegio?-dejaba escapar alzando la voz mientras miraba a uno y a otro de brazos cruzados-¿Podemos fingir que somos adultos y pasar este bache juntos?

Lilithiam soltaba una risita mientras seguía caminando hacia la vegetación sin pensar en lo más mínimo en detenerse


-Vaya, al doncellita tiene caracter, empezaba a pensar que carecia de cuerdas vocales....pero la cosa es sencilla, yo tengo el mapa, yo mando.

-La próxima vez recuerdame que le robe esos mapas, por ahora no creo que vaya a cambiar de parecer-Hinimen miró hacia Loreley encogiendo los hombros con resignación

-Por el amor de rhine.... ¡¡solo es un poco de agua!! Si damos un rodeo perderemos tiempo y se nos escaparán los mercaderes.....

-No hay forma de que ella haga eso Lori, con sólo ver su reacción parece que esa opción ya no exista. Será mejor que vayamos con ella, aunque perdamos tiempo en el rodeo, al menos así no perderemos más discutiendo.

-¿Y no puedes simplemente cargar con ella los metros que hay hasta la otre orilla? Si se resiste te ayudo.

-Os estoy oyendo-dejó escapar en tono irascible Lilithiam ante la conversación de los otros dos componentes del grupo.

-No es la opción que más me gusta, pero incluso podría intentarlo si no fuese porque intentaría matarme si lo hiciera. Será mejor que avancemos y me ponga en cabeza antes de que la señorita pise un charco

El grupo comenzó a moverse de nuevo con Hinimen tomando la delantera en pocos segundos. Lori se notaba resignada, siguiendo a aquel grupo contra su voluntad confiando en la facilidad que les hubiera causado cruzar el río con simpleza. Mientras tanto, Lilithiam se regodeaba interiomente por su victoria en aquella pequeña batalla verbal.


El grupo siguió avanzando por la nueva ruta tomada. A medida que se iban adentrando más y más en las entrañas de aquel bosque los caminos se cerraban, la naturaleza los envolvía con más fuerza y el calor aumentaba. Era difícil continuar, el propio mercenario estaba teniendo problemas para encontrar un lugar seguro por el que avanzar, pero desde luego no iba a dejar que su orgullo se dañara reconociendo tener problemas. Su pelo estaba completamente empapado, pareciendo que hubiera estado sumergido en el agua, pero no er amás que sudor, lo mismo que se apoderaba de su espalda cada vez con más insistencia. Su mente estaba total y absolutamente concentrada en avanzar y quizás por eso no se daba cuenta de que el ambiente era extraño. Quizás para alguien que no estuviera acostumbrado a vivir en aquel bosque no, pero para él lo hubiera sido.

El camino continuó, aunque parecía hacerse cada vez más monótono, extrañamente monótono. Parecia ser todo igual a su alrededor, siempre los mismos árboles, siempre las mismas rocas, siempre el mismo aire viciado que provocaba que los pulmones del mercenario se sintieran asfixiados por momentos. El silencio sepulcral en el bosque era menos intenso en su interior, pero aún así se notaba extraño. Sin embargo lo más extraño no tardaría en llegar, en el cúlmen de aquella caminata que no parecía llevar a nada bueno. Hinimen se detuvo de repente y se agachó levemente para tomar algo del suelo. Se trataba de una pequeña cuña de maera de roble esculpida con cuidado y talento. Con un gesto, el chico la tomó y la mantuvo a la altura de su pecho mientras se giraba hacia sus dos compañeras y esbozaba una sonrisa irónica.


-Oficialmente estamos perdidos.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Mar Sep 14, 2010 12:16 pm

El humano se había rendido más rápidamente de lo que esperaba. Tras la pequeña discursión en la que Lilithiam nos atajó echando a caminar sin más, nos vimos obligados a seguirla, aunque Hinimen volvió a tomar la delantera pasados apenas dos minutos.

Suspiré y les seguí, rogando interiormente por que esos merenarios fueran más lentos que nosotros y no tuvieramos que esperar hasta el siguiente envio de víveres.

Nos adentramos en el silencioso bosque. Conforme pisé la tierra de su interior se me puso la carne de gallina. Con inquietud, alcé la mirada a los árboles y escudriñé en silencio mientras avanzábamos. Nada, solo el viento. Ni un gorrión, ni una ardilla... Deseé poder comunicarme con la fauna vegetal, como hacía cierta hermana mía, y averiguar que estaba pasando en ese lugar.

Avanzamos sin mediar palabra. Solo nuestros pasos sobre la vegetación producían algun sonido que no hacía sino aumentar el silencio en el que estaba sumido el bosque. Por mi cabeza pasaban mil cosas que podía producir ese efecto: Un ejército oculto (dificilmente se movería entre la vegetación), un incendio (notaría el olor), un terremoto (habría árboles caídos), una maldición....

Conforme nos adentrábamos en el bosque, el camino se iba volviendo más estrecho y dificil. La falda de mi vestido se enganchaba cada dos por tres y se me quedaba pegada a la piel de las piernas por la sudoración que producía el calor.

Tragué saliva y traté de no pensar en incendios ni maldiciones. Por suerte, o por desgracia, hubo algo que vació mi mente de cuanto pudiera estar pensando. Me asomé desde detrás de Lilithiam, que parecía muy malhumorada, y mi boca se quedó con la forma de una "o" chiquitita.

Abriéndose camino con dificultad, Hinimen avanzaba con gran esfuerzo entre la vegetación cada vez más espesa. El calor también le había afectado a el. Mucho de hecho. La camisa se le había quedado pegada y podía ver perfectamente la tensión de su musculatura en cada movimiento que hacía. Su largo cabello castaño oscuro estaba empapado y se le pegaba a la espalda y al rostro, dándole un aire de lo más atractivo.

Tragué saliva y me concentré en seguir avanzando, sujetando mi falda sobre mis rodillas para que no se enganchara. Mi atención sobre el bosque solo regresó cuando Hinimen se detuvo.

Se agachó y no pude evitar fijarme en su...

Se giró con algo en sus manos y nos sonrió sin humor.

-Oficialmente estamos perdidos.

-¿Porqué? ¿No seguíamos el mapa? ¿Qué has encontrado?- mi voz sonó jadeante y acelerada. Me sonrojé y traté de salir del campo de visión de Hinimen, ocultándome tras Lilithiam.
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Mar Sep 14, 2010 12:45 pm

Por fin, ambos cabeza de chorlito me siguieron. Hinimen caminaba muy cerca de mi, por lo que me tensé esperando un intento de obligarme a cruzar ese dichoso río. Enseguida me di cuenta de que lo que quería era reafirmar su posición como macho dominante del grupo, yendo el primero.

Con una sonrisa burlona le cedí el paso y caminé dejando a mi espalda a la doncellita asustada. Avanzábamos en un silencio que agradecí, y gracias al cual pude ser plénamente consciente de el silencio reinante en el bosque. No era de extrañar, ya que yo me encontraba ahí. Excepto Emery y mi mula, ningún animal más gustaba de mi cercanía.

Entreabrí el mapa y tracé una línea imaginaria con mi dedo desde el río que dejábamos atrás. Miré arriba. El sol apenas se podía ver a través de las frondosas copas de los árboles. Volví a agachar la mirada, escondiendo mis ojos bajo el ala de mi sombrero. Calculé como pude la dirección que seguíamos y traté de recordar que ruta debía de tomar, impulsando sutilmente al humano a ella para que su testosterona no se pusiera en pie de guerra.

Simplemente caminé inclinada, de forma que poco a poco íbamos yendonos hacia la derecha, dirección en la que yo creía encontraríamos de nuevo el camino. Mi estómago comenzó a molestarme, como siempre después de una comida que no estuviera podrída. La acidéz hizo hervir mi tripa y dejó un sabor amargo en mi paladar. Fruncí el ceño. El calor aumentaba, cosa que no me agradaba mucho, y mis ropas se me quedaban pegadas al cuerpo. En cuanto nos detuvieramos pensaba quitarme el vestido y la capa.

En estas oí un leve respingo a mi espalda. Me giré y vi a la doncellita lanzar una mirada al humano que habría sido de lo más comprometedora para ella si Hinimen se hubiera girado en ese momento. Rodé mis ojos y solté una pequeña risita, que hizo que la doncella carraspeara y saliera de su mundo de ensoñación.

Me permití una sonrisa y me dediqué a mirar lo que había alterado tanto a Lori.

Hinimen era, sin duda, un macho que podía ser considerado atractivo entre su raza. Y el trabajo de mercenario conllevaba un cuerpo preparado para el esfuerzo físico, como bien se podía apreciar a través de la tela empapada de su camiseta.

¿¡Empapada!? Maldita sea. Ahora tendría que tener cuidado con que ninguno de los dos, que sudaban a mares, se me acercara. Malditos humanos y su mania de sudar el agua que bebían.

Lancé una maldición entre dientes y aumenté la distancia que me separaba de Hinimen. Cuando éste se detuvo, yo me separé de ambos dándo unos pasos a la derecha.

El recogió algo del suelo y se giró para mirarnos.

-Oficialmente estamos perdidos.

-¿Porqué? ¿No seguíamos el mapa? ¿Qué has encontrado?

-Habríamos seguido el mapa si el humano cabezota me hubiera dejado caminar delante.- dije con voz enfadada- Por suerte para vosotros, he ido echando vistazos al mapa y puedo suponer en que zona del bosque nos encontramos.

Mentira. No tenía ni idea, pero no iba a permitir que Hinimen me culpara de habernos perdido, pues aunque yo tuviera el mapa, el nos guió sin preguntar la ruta a seguir.

Me separé de ellos unos pasos mas y dejé mi mochila en el suelo. Me desabroché la capa del cuello, resoplando por el calor. La dejé sobre la mochila y desabroché mi vestido. Ante las miradas atónitas de mis acompañantes me lo retiré. Les miré y me reí burlona. Apuesto a que no se esperaban que tuviera una tercera capa de ropa, compuesta por una camisa de tirantes negra pegada al cuerpo y unos frescos pantalones largos del mismo color.

Con menos cantida de ropa encima, el volumen de mi cuerpo se veía notoriamente menguado, dejando en evidencia un cuerpo largo, delgado y sin apenas curvas.

Doblé el vestido y lo enrollé dentro de la capa, guardándo ambas prendas en mi mochila. Seguía teniendo calor, y tendría que tener más cuidado de no acercarme a mis dos sudados compañeros, pero ahora me sentía mejor.

-Y bien...? que tiene que decir respecto a la situación en la que estamos el que nos ha metido en ella?- miré a Hinimen enarcando una ceja.
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Hinimen

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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Sep 16, 2010 12:02 am

El grupo se había detenido por completo tras las instrucciones del mercenario de que, efectivamente, estaban perdidos en ese mismo momento. La incredulidad parecía apoderarse de sus dos acompañantes que, aunque a regañadientes, sobre todo Lilithiam, habían decidido confiar en sus habilidades para moverse por allí. Ciertamente hacía muchos minutos que caminaba sin ningún rumbo fijo, siguiendo su simple instinto y dada su suerte, era bastante lógico que se encontrara en aquella situación. Sus ojos de color almendra parecían verse sin embargo tranquilos, incluso cuando cada una de las chicas aportaba más leña al fuego con sus preguntas. Lori simplemente reflejaba lo más lógico, pues desde luego no podía creer que se hubieran perdido utilizando mapas y diciendo ser aquel tipo alguien que sabía moverse bien y seguir un rastro. Por su parte y fiel a su línea, Lilithiam participaba de comentarios que buscaban más descalificar al mercenario con sus afiladas palabras que una posible solución al problema. En cualquier otro momento hubiera respondido de inmediato a aquella confrontación que comenzaba a hacerse rutinaria, pero ante todo, su educación primaba y antes debía responder a las preguntas de Lori.

-Vayamos poco a poco, esto no es más que una pequeña cuya de madera que dejé aquí hace unos minutos, cuando comencé a pensar que estábamos caminando en círculos-el muchacho abrió su palma derecha mostrando aquella cuña que poseía, para luego continuar con palabras suaves-Hace tiempo que no podemos seguir ningún mapa, porque estos senderos que decidimos seguir por unanimidad, no están señalizados en ningún lugar-al decir esto hizo énfasis en la palabra unanimidad mientras miraba de soslayo a Lilithiam.

Al terminar de hablar con Lori de la forma más cortes y educada que le era posible en aquel momento, dejó que sus piernas se movieran hacia el lugar donde se había separado Lilithiam. El gesto del mercenario parecía serio, como si estuviera reteniendo una gran irritación. Sus ojos de un color almendra suave ahora parecían mirar con dureza, una expresión extraña de ver en él. Sus manos se desplegaron y se colocaron en sus caderas quedando suficientemente cerca de aquella chica como para que su sombra hiciera mella sobre ella, no sabía si se dejaría imponer o no.

-Nada de esto habría sucedido si hubiéramos cruzado el río, incluso si lo hubieramos bordeado hacia abajo, pero no, la señorita tenía que tomar el mando y caminar hacia donde le apeteciera, ni siquiera tengo claro que sepas interpretar esos mapas, no es como si fueran útiles ahora, pero podrías dejar que los mirara alguien que sabe lo que representan las líneas sobre el papel

Ciertamente el tono que estaba utilizando el mercenario no era para nada el que hasta ahora habían podido oír. Era un tipo bastante orgulloso, pero no era eso lo que lo hacía actuar así. Desde luego para alguien orgulloso y que pretendía saber moverse por terrenos así, era una losa el haberse perdido, pero desde el principio las opciones habían sido pocas para él, apenas continuar por los lugares inaccesibles y poco más. Sin embargo no le gustaba hacer las cosas de una forma que no fuera la suya propia. Era un tipo autosuficiente, solía actuar solo o con compañías que se escindían al terminar el trabajo, tenía una forma de llevar las cosas y no se sentía cómodo con aquella mujer que parecía obstaculizar todos sus planteamientos. Quizás simplemente estaba pagando con ella su frustración, pero de la forma en que habían avanzado las cosas entre ellos, parecía inevitable aquella inminente discusión. La tensión iría en aumento puesto que, de seguro, aquella chica no se dejaría disuadir si no que tomaría aquello como una nueva oportunidad de confrontarse con el mercenario.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Ajena a aquella discusión por decisión propia o simplemente por no haber tenido tiempo de reaccionar, Lori había quedado un poco aislada de los otros dos. El bosque seguía de la misma forma que hasta ahora, sin dar aparente señal de vida o respuesta ni siquiera a una discusión tan ruidosa como la que estaban teniendo aquellos dos. Algo andaba mal, su instinto se lo decía, pero no tenía idea de que pudiera ser. Hasta ahora parecía haber sido arrastrada por la corriente que imponían aquellos dos que no hacían más que entrar en confrontaciones por cualquier cosa, pasando desapercibida en gran medida, sin embargo a su espalda pudo escuchar una pequeña señal que podría cambiar todo aquello. En un principio podría confundirla debido a la subida de volumen entre Hinimen y Lilithiam, pero de nuevo podía escuchar con claridad una señal que venía a su espalda, una especie de chasquido que parecía querer llamar su atención.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Sep 16, 2010 1:00 pm

-Vayamos poco a poco, esto no es más que una pequeña cuya de madera que dejé aquí hace unos minutos, cuando comencé a pensar que estábamos caminando en círculos-Dijo enseñándome el trocito de madera en su mano. Me pregunté si hacía tallas de madera...-Hace tiempo que no podemos seguir ningún mapa, porque estos senderos que decidimos seguir por unanimidad, no están señalizados en ningún lugar-al decir esto miró a Lilithiam. Yo seguí su mirada y....

Abrí mucho los ojos. ¿Pero que hacía Lilithiam? Se había quitado la capa y ahora parecía estar desabrochandose el vestido!!! Adelanté una mano y empecé a tartamudear algo para detenerla, cuando vi caer el vestido y me percaté que llevaba mas ropa bajo el.

Ella se giró y se rió de la cara que había puesto. Fruncí el ceño. Empezaba a caerme mal esa mujer. Y su risa era irritante y escandalosa.

Hinimen, que parecía ajeno a lo que Lilithiam había hecho, se acercó a ella con cara de malas pulgas y el cuerpo tensado. De nuevo comenzaron a discutir, y parecía que ninguno de los dos daría su brazo a torcer. Suspiré evocando a esa mujer pálida que abandonó la cabaña en cuanto Lilithiam entró. Definitivamente, debía de conocerlos y prefirió marcharse antes de que empezaran a discutir.


Yo negué con la cabeza y me senté a esperar que terminaran. De nuevo, más allá del escandalo que Hinimen y Lilithiam estaban formando, el bosque seguía silencioso.

Un crujido a mi izquierda me hizo sobresaltarme. Me giré tensa y escudriñé la espesura.

-....Chicos....? Aqui hay algo.....- dije, aunque estaban demasiado ocupados como para hacerme caso.

Continué paseando mi mirada por los árboles y plantas que nos rodeaban.... algo se movió. Una figura agazapada se adelantó unos pasos y por fin le vi. Era un muchacho rubio y de cara aniñada, aunque su cuerpo era ya casi el de un hombre adulto.

En mi cara apareció una sonrisa de sorpresa, pero antes de que pudiera decir nada, el muchacho alzó una mano y señaló en una dirección. El Oeste.


-Seguid en esa dirección, no importa que haya delante, sólo en dirección oeste, de lo contrario nunca recuperaréis el tiempo perdido en este extraño rodeo que disteis.

-Gracias.- susurré con voz amable.

El chico hizo el amago de moverse hacia atrás dejando más evidente su posición ahora, pues en movimiento el color no lo camuflaba tan bien como estanto totalmente estático. Sin embargo, antes de irse dejó salir unas palabras más.

-Por cierto, recuerdos de Erik

Tras esto, finalmente desapareció como el mejor ilusionista. Una lástima, podría habernos acompañado y servido de guía. Me encogí de hombros y me acerqué a mis dos compañeros, que seguían en su acalorada discusión...aunque ahora más bien... Hinimen enrojecía mientras Lilithiam despotricaba.

-Chicos.... creo que se por donde es...- dije moviendo mis manos para llamar su atención. Nada. Ni caso.

Les miré algo irritada y les di la espalda. Eché a caminar hacia el oeste y me alejé unos metros. Recogí mi falda y la até con mi cinto a la altura del muslo. Así podría avanzar sin tropezar. Tomé aire y..... proferí un grito.

Solo necesité unos segundos para oir una maldición y sus pasos que comenzaban a correr. Eché a correr todo lo rápido que mis piernas me lo permitían. No estaba tan entrenada como podían estarlo ellos, pero era más pequeña y ágil... y resistente gracias a la natación.

Solo tenía que mantenerme a distancia de ellos y hacerles seguirme hacia el oeste.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Sep 16, 2010 2:27 pm

-Vayamos poco a poco, esto no es más que una pequeña cuya de madera que dejé aquí hace unos minutos, cuando comencé a pensar que estábamos caminando en círculos-oí que le decía a Lori. Sin duda una cara bonita lograba la amabilidad del hombre más huraño que existiera.-Hace tiempo que no podemos seguir ningún mapa, porque estos senderos que decidimos seguir por unanimidad, no están señalizados en ningún lugar-percibí su tono pero decidí ignorarlo.

Al terminar de hablar con Lori se giró hacia mi.

-Nada de esto habría sucedido si hubiéramos cruzado el río, incluso si lo hubieramos bordeado hacia abajo, pero no, la señorita tenía que tomar el mando y caminar hacia donde le apeteciera, ni siquiera tengo claro que sepas interpretar esos mapas, no es como si fueran útiles ahora, pero podrías dejar que los mirara alguien que sabe lo que representan las líneas sobre el papel

- Oh pero.... sabes leer??? Que grata sorpresa!!- solté una sonora carcajada

-Es más fácil que eso, sólo hay que seguir las líneas, aprendí a hacerlo con 5 años aunque no dudo que todo el mundo sepa hacer algo tan complicado- me respondió con sarcasmo.

- oh, tambien te enseñaron a diferenciar el bosque del rio? - le respondí con el mismo sarcasmo-muy bien, eres un niño muy listo

- Supongo que tú no tendrías ningún problema con eso, el bosque es donde puedes pisar y el río donde no, que suerte la tuya.

- sueles echar en cara a tus conocidos las enfermedades que padecen o estas haciendo una excepcion conmigo?- dije al tiempo que lo apartaba de mi, empujando en su pecho con la escoba, hasta una distancia prudencial. Estaba empapado en sudor.

-...- me fulminó con la mirada y por un momento creí que me atacaría. Pareció calmarse y retomó la palabra. -Sólo recalco tu incapacidad, después de todo ya estaríamos al otro lado de no ser por ti

-Bien,-admití con una sonrisa y sin perder el sarcasmo de mi voz- yo no puedo cruzar rios pero soy habilidosa en otros temas.... supongo que contigo es a la inversa...-mi sonrisa se ensanchó y añadí- con la excepcion de.... leer dibujitos en un papel

Lori se nos acercó y trató de meterse en la conversación. Ignoré su molesta vocecilla, dado que Hinimen volvía a la carga.

-Has demostrado una gran habilidad en quejarte por todo y culpar hasta las piedras, eso es digno de mención

Me hizo gracia, lo admito. Era el mejor contrincante que había encontrado hasta ahora. No pude evitar sonreir, aunque no le di tregua.

- Bueno....al menos en mi hay algo digno de mencion...tu en cambio eres un humano mediocre que de seguro lleva una vida solitaria y mediocre.... mediocre por tu propia mediocridad palpable y solitaria....bueno...dudo que alguien soporte tu presencia durante mucho tiempo- ataqué en busca de un punto debil.

-Mi vida es genial hasta que encuentro a gente que la entorpece, hace tiempo que habría terminado este trabajo yo solo- dijo, respondiendo a más de lo que pretendía. Así que realmente llevaba una vida solitaria...

- Lamento estar entorpeciendo tu minucioso proceso de perderte en el bosque y fingir que sabes a donde vas - dije con una risita.

-Sería mucho más ameno sin nadie quejándose cada dos minutos

- Seguro que te pasarias el dia entero escuchando tu propia voz, pero francamente, me aburres- le di la espalda, dándo por finalizada la conversación... cosa que el no pareció captar...o no le importó.

-Si tanto te aburre todo esto, dame esos mapas y lárgate, deja trabajar a los profesionales

-...- me giré ceñuda, molesta por que pusiera en duda mi profesionalidad- con tanto ego acumulado seguro que eras hijo unico, el niño de papa,verdad? ¿Molesto porque la realidad no te mima, niño de papa?

- Muérdete esa lengua o me veré obligado a cortar tu garganta en dos- me dijo con una hostilidad que espoleó la mia.

- Querras decir que intentarías cortar mi garganta en dos-dije acercando mi rostro al suyo y entrecerrando los ojos- cuidado, niño, no vayas a hacerte daño

Nos sostuvimos la mirada durante unos segundos... y fue el quien se retiró, no sin antes tener la última palabra.

-Este juego me cansa, no tendría más que tirarte mi cantimplora, deja de tirar tu vida antes de que sea tarde

Me eché hacia atrás sorprendida, pero antes de que reaccionara ante lo que acababa de decir y pudiera replicar algo, un grito algo lejano me sobresaltó.

Miré alrededor. La doncellita se había alejado y debía de haberse metido en algun apuro. Solté una maldición entre dientes y agarré mis pertenencias, corriendo hacía el sonido.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Sep 16, 2010 6:51 pm

La discusión se tornaba cada vez más dura, tocando temas que no eran demasiado apropiados si respetaban sus vidas. El propio mercenario había estado a punto de perder los nervios en un momento concreto, cuando un fugaz recuerdo se trasnformara en ira necesitada de un lugar de escape. Sin embargo aún era capaz de mantener la compostura en aquella situación, su experiencia era corta pero suficiente como para saber que una pelea allí no tenía ningún sentido, acabaría con el trabajo de una forma no deseada y lo último que pretendía era una mancha sobre su impecable reputación, después de todo era conocido por llevar todos sus trabajos a buena disposición. Sus ojos dejaron la expresión de dureza cambiándola rápidamente por desprecio y, justo al terminar su última frase, su oído, hasta ahora sólo presente para las palabras de aquella mujer que tanto lo incordiaba y para las suyas propias, escuchó un sonido que lo atrajo, provocando que se girara y mirara en la dirección en la que provenía.

En efecto, tras proferir un grito agudo y bastante sonoro, Lori, quien había sido ignorada por completo ante aquella discusión por parte de sus dos compañeros, comenzaba a correr de forma desenfrenada en dirección oeste. El mercenario torció su gesto mientras inclinaba sus piernas e incorporaba su espada, desde su cintura, hasta su mano izquierda hasta entonces desocupada. En un primer vistazo era fácil de ver que el estado de aquel arma no era el más adecuado. El óxido invadía casi la mitad de la misma, haciendo que ésta se viera de un color cobrizo, lejano a su brillante metálico que el propio mercenario jamás había visto, pero que no dudaba de su existencia pasada. Lilithiam lo adelantaba en un primer instante, pues antes de comenzar con una carrera carente de sentido y sin preparación, el mercenario prestaba atención a todo su entorno, buscando la posible causa de todo aquello. Nada, era incapaz de sacar lo más mínimo de aquel ambiente tan tenso, tan silencioso. Ni siquiera el alboroto provocado por aquella chica, secundado por la otra y por los pasos rápidos y descuidados de las dos, era capaz de provocar reacción alguna sobre el bosque. El gesto del mercenario se torció de nuevo, como si algo no estuviera bien con todo aquello. Sin embargo no tenía mucho más por hacer que seguir la dirección en la que ya se perdían ambas, de lo contrario podría perderlas de vista. Tampoco sería un problema, su avance era tan tosco que sería capaz de seguir su rastro con facilidad, pero no sabía si sucedía algo realmente ni la razón por la que, en un principio, la chica de ojos dorados comenzara a correr.

A pesar de su desventaja al salir, los pasos de aquel muchacho eran tan rápidos y ágiles que no le llevó demasiado tiempo visualizar la figura de Lilithiam. No sólo era rápido, si no que sus piernas eran más largas que las de ambas chicas. Su cuerpo, pese a su tamaño, era ligero y estaba acostumbrado a moverse por zonas boscosas, aunque aquella en concreto que había escogido Lori estaba tan poblada que era imposible avanzar sin golpearse una y otra vez con alguna raíz de un lado o rasgarse con un arbusto a otro lado. A medida que se internaban más y más en aquella zona la luz se apagaba, pues los rayos de sol se sentían incapaces de penetrar por un lugar tan poblado. El viento allí apenas recorría la zona con timidez lo que, sumado al aumento del ritmo del mercenario, provocaban que su respiración fuera poco fluida. El sudor lo empapaba aún más que antes, dejándolo bañado absolutamente, la diferencia entre salir del agua y ahora no sería demasiado elevada. Con el paso de los segundos el mercenario llegaba hasta la posición de Lilithiam, llegando a rebasando a la chica y dejándola cerrando el grupo. Su ritmo de carrera realmente era digno de ver, pero a pesar de ello, no parecía que pudiera alcanzar a Lori, aquella chica se movía con tanta velocidad como facilidad...


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Lori lideraba aquella curiosa marcha que mantenía ocupados en un esfuerzo elevado a los tres componentes de aquel extravagante grupo de mercenarios. Se notaba que no era la primera vez que se movía por un terreno así, pues sus piernas, más cortas que las de sus perseguidores, se movían con tanta facilidad que les era imposible alcanzar su posición. Su objetivo parecía ser que la siguieran y, hasta donde sabía, estaba funcionando. No es como si pudiera ver a aquellos dos molestos mercenarios que solían ocupar su tiempo discutiendo en lugar de solucionando las cosas, pero sus pisadas eran fáciles de notar, pues se movían a un ritmo demasiado rápido como para ocultarlas. La espesura, hasta ahora cada vez más y más densa, parecía abrirse en los últimos metros de su carrera. Los árboles se notaban más separados y los arbustos menos molestos. El suelo por el que caminaban se hacía palpar más duro a sus pasos y la claridad comenzaba a abrirse paso tímidamente hasta hacerse presente cada vez con más intensidad. En pocos segundos llegó hasta la chica un sonido tan familiar como agradable. Era imposible que no reconociera algo así por lo que no pudo prestar atención a sus últimos pasos, tropezando con una pequeña elevación que se interponía en el pequeño linde entre aquellos árboles de linaje aún joven y el claro donde podía contemplarse con facilidad lo que la chica había notado ya segundos atrás. En efecto, ante aquella hada se extendía aquello con lo que se sentía más cómoda, en contraposición con lo que sentiría la otra mujer que formaba parte de aquel grupo. Desde la posición que le había dado aquel tropiezo, aún en el suelo, la chica podía ver como un pequeño manantial brotaba de la tierra con fuerza, produciendo el sonido que la atrajera segundos atrás. El agua, al salir de aquel nacimiento, se almacenaba en un tímido estanque que, finalmente, discurría bosque abajo, más que probablemente formando el río que tiempo atrás habían decidido no cruzar. Tras un gran rodeo, parecían haber recuperado el rumbo.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Lun Oct 04, 2010 1:00 pm

Me mantuve a la distancia apropiada para que no me alcanzaran pero tampoco me perdieran de vista. Brinqué como un cervatillo entre la vegetación que parecía hacerse más y más frondosa. El sonido de los pasos de Lilithiam fue superado por el de los de Hinimen. El humano parecía estar en buena forma y me obligó a apretar el paso en mi carrera para que no terminara alcanzándome.

El bochorno y el ejercicio fisico me dejó como si acabara de salir de un lago. Mi cabello caía a mechones húmedos y se pegaba a mi piel al igual que mi ropa. Por suerte, tenía las piernas libres de tela por lo que mi velocidad no se vio reducida.

Tras lo que me pareció una eternidad corriendo con mis dos compañeros jadeando detrás de mi, la vegetación empezó a menguar y los árboles se separaron. Un sonido familiar llegó hasta mis oídos y sonreí... aunque de nuevo venían problemas. Si Lilithiam veía el agua estaríamos en las mismas, no querría ni acercarse.

Empecé a darle vueltas al asunto en busca de una solución. Tan concentrada estaba en ellos, y en el sonido familiar del agua, que no me percaté de un desnivel en el suelo. Tropecé y caí estrepitosamente, doblándome un tobillo.

La tierra se quedó pegada a mi mejilla por el sudor. Abrí los ojos y solté un suspiro. Me incorporé quedandome sentada sobre la tierra y me llevé una mano al dolorido tobillo. Algo llamó mi atención entre la vegetación. Un color rojizo destacaba sobre una ancha hoja verde.... acompañado de un leve croar.

Una idea se abrió paso a través de las otras posibilidades y tomé un palito cercano, que pasé con delicadeza por la espalda colorada de la rana. Esta saltó de improviso y se perdió entre la vegetación.

Me giré hacia mis compañeros, que ya llegaban. El primero en aparecer fue Hinimen, que estaba aun más empapado que antes. Puse mi mejor cara de damisela en apuros y sonreí con una disculpa en el rostro.

-Yo....vi un jabali.....

Traté de ponerme en pie algo dramáticamente y solté un quejido al sentir el dolor en mi tobillo.

-Me he doblado el tobillo...- miré a Hinimen con ojos desvalidos y alcé una mano para que me ayudara a incorporarme... mientras mantenía la rama escondida a mi espalda.

En ese momento llegó Lilithiam, jadeando. Me sorprendió que no estuviera sudada, pero en su cara quedaba latente que el esfuerzo de la carrera había sido intenso. Me miró con reproche y fue a decir algo. No le di tiempo, apoyándome en Hinimen para no caer por mi tobillo herido, me acerqué a ella y rocé uno de sus brazos descubiertos con el palo untado en la toxicidad de la rana.

Lilithiam cayó al suelo a plomo. Miré a Hinimen con una sonrisa con la que aun intentaba parecerle... inofensiva.

-Yo cojeré los mapas, tu cojela a ella....porfavor...- dije con cortesía y la mejor de mis sonrisas.
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Miér Oct 06, 2010 12:47 pm

Al minuto de haber comenzado la carrera me sentí afortunada de haberme desecho de parte de la ropa. Ahora me sentía más ligera y menos torpe y traté de esprintar y alcanzar a la estupida doncellita que había salido corriendo como presa de la locura.

Forcé mis piernas al máximo con la intención de detenerla antes de que se alejara más, pero su agilidad y su velocidad me sorprendieron. Apenas pude rozar la tela de su capa con los dedos antes de que comenzara a zigzaguear y me dejara atrás.

En campo abierto no habría tenido problemas para alcanzarla, pero en un bosque en el que cada rama de arbol azotaba mi piel y enganchaba mi ropa me encontraba en desventaja ante alguien con menos embergadura...

En uno de los giros una rama seca de abeto atrapó un par de mis mechones y mi sombrero. Di un leve quejido por el tirón y me detuve.... siendo de inmediato adelantada por Hinimen. Pude imaginar claramente la cara de satisfacción del mercenario ante una victoria tan pueril. Suspiré malhumorada y me liberé del enganchón del árbol, fijandome en un mechón de pelo negro que quedó en la rama, arrancado de raiz al detener mi carrera.

De nuevo inicié la carrera, esforzándome esta vez en no perderlos, más que en alcanzarlos. Quizá Hinimen fuera útil, para variar, y lograra detener a esa cabeza de chorlito.

La vegetación se hizo cada vez más frondosa hasta el punto de casi no poder avanzar.... y progresivamente fue clareando de nuevo. Me sentía agotada y enfadada por la sinrazón de esa carrera.

Por fin parecieron detenerse y llegué hasta ellos sujetandome el sombrero sobre la cabeza.

-Me he doblado el tobillo...-dijo Lori que se encontraba tirada en el suelo.

Mientras Hinimen hacía honor a la amabilidad superficial de los hombres, ayudando cortésmente a la hermosa Lory a levantarse, apreté los labios con un montón de improvervios luchando por salir.

Reconozco que en cierto modo estaba celosa. A mi jamás me habían tendido una mano para ayudarme a levantarme.

Un sonido familiar y, desde mi punto de vista, horripilante llamó mi atención. Miré más allá y vi un acuoso manantial a apenas unos pasos de Lori. Antes de que pudiera decir alguno de los ágrios comentarios que guardaba para la ocasión, Lory se acercó a mi y me rozó con un palo. La miré enarcando una ceja... durante un segundo más o menos.

Un fuerte e incómodo cosquilleo se extendió por mi cuerpo y me sentí caer, aunque no sentí el golpe. Mi visión se nubló y apenas quedó reducida a manchas borrosas que se movían y el sonido me llegaba amortiguado y acuoso... aun así pude entender algo de lo que decían.

¿"Cojer los mapas"? ¿"Cogerme a mi"? ¡¡¡Pretendían pasar por el agua!!! El terror inundó mi cerebro pero este no fue capáz de mover ni un solo músculo. ¿Y si a Hinimen se le ocurría la "brillante" idea de gastarme una broma lanzándome al agua?

Traté de gritar. Traté de liberarme del aturdimiento que sufría mi cuerpo. Pero era inutil. Me había confiado demasiado... y ahora estaba en sus manos.

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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Miér Oct 13, 2010 2:51 am

El mercenario avanzaba cada vez con más velocidad, dejando atrás un rastro tan fácil de seguir que le causaba vergüenza de sí mismo. Por lo general era un tipo cauto, como rastreador avanzado sabía bien que lo que estaba haciendo era una temeridad, era bueno pasando por muchos lugares sin dejar una señal clara que seguir, pero en aquella carrera ni siquiera había pensado por un momento en esa posibilidad, no hasta que ya era demasiado tarde y era una estupidez detenerse para poner un remedio más que probablemente inútil. A pesar de su evidente rapidez, la chica de ojos dorados no se veía más cerca a cada paso como esperaba que ocurriera. Ésta era capaz de mantener la distancia que los separaba si es que no la estaba aumentando por momentos, lo cual hablaba mucho en favor de la chica. Por su parte Lilithiam quedaba un poco rezagada debido a sus problemas con el sombrero, pero el mercenario estaba seguro de que sabría continuar, no tendría la suerte de que se quedara atrás.

Para alguien que solía moverse por terrenos como aquel con normalidad fue fácil identificar que se acercaban hasta el borde de la arboleda. A medida que avanzaba el tamaño de los árboles disminuía y la espesura de los matorrales bajos era menor, eso indicaba el paso a un claro o a un sendero próximamente, no había duda de ello. Y en efecto no se equivocaba pues, después de recorrer varios metros más, su cuerpo se detenía justo en el umbral que separaba los árboles del pequeño camino que se abría tras ellos.

Los ojos de color almendra del mercenario buscaron con rapidez a la chica y no tardaron en encontrarla. Mantenía una posición un tanto vulnerable, con un rostro que parecía reflejar inocencia. El chico, viendo que ya no debía correr más, al menos por el momento, dejó caer sus manos sobre sus rodillas en una clara muestra de cansancio e hizo notable su respiración jadeante. Su cuerpo estaba completamente empapado y su frente se veía incluso brillante, cubierta por una capa de sudor que mojaba su pelo dejándole un aire sensual. Decía haber visto un jabalí, pero el mercenario no lo tenía demasiado claro, no se la habría escapado el rastro de un animal así. Sin embargo, apenas tenía tiempo de pensarlo cuando la chica se quejaba de una dolencia en su tobilla y levantaba una mano buscando el apoyo del propio muchacho. Éste, a pesar de su recelo, no pudo evitar acercarse y aportar su ayuda a aquella mujer que realmente parecía necesitada de dicha ayuda. En ese mismo instante apareció en el umbral de aquellos árboles la tercera componente del grupo. Parecía adoptar un gesto de disgusto en su rostro, desde luego aquella carrera no había sido demasiado agradable aunque, pensándolo bien, quizás les serviría para recuperar tiempo perdido. El mercenario apenas comenzaba a recuperarse cuando notaba que el peso de Lori se cargaba sobre su hombro y ésta iniciaba un movimiento que lo dejó totalmente sorprendido. Como si se tratara de un simple juego, aquella chica de ojos dorados tomaba una rama y tocaba uno de los brazos de Lilithiam, dejándola con una expresión similar a la que poseía el propio Hinimen. ¿De qué trataba todo aquello? ¿Acaso tenía sentido jugar en una situación así? El mercenario se giró para pedir explicaciones a Lori pero justo en ese momento escuchó el sonido sordo de un cuerpo al caer sobre el suelo. ¿Esto había sido obra de aquella chica que hasta ahora parecía tan frágil e inocente? Sin duda el chico no pudo evitar mostrar una gran sorpresa en su rostro


-Vaya, así que la damisela está llena de sorpresas después de todo

El mercenario se retiró un poco de la chica asegurándose de que no fuese a caer, aunque empezaba a dudar de si realmente tenía problemas en su tobillo o no. Sin embargo y pese a que no le agradaba especialmente aquel plan tenía que reconocer que la opción más rápida sería aquella. No fue hasta que Lori dejara salir sus últimas palabras cuando el chico deba rienda suelta a su oído para identificar aquel sonido que hasta ahora, se había mezclado con su respiración entrecortada y más tarde con el sonido de Lilithiam al caer contra el suelo. En efecto, se encontraban cerca de lo que más tarde identificaría con su vista como un manantial, y no tenía ninguna duda de que aquel manantial era el nacimiento del río que discurría hasta más abajo del bosque, el río que tantos problemas les había causado. Ahora entendía a la perfección los movimientos de Lori y también lo que le correspondía hacer a él. Aquella chica realmente no parecía ser lo que mostraba en un principio, el mercenario era un tipo precavido y poco confiado pero no podía negar su sorpresa ante ella. Sin poner queja alguna ante la orden de aquella improvisada líder, Hinimen tomó los mapas de entre las ropas de Lilithiam y se los alargó a Loreley. Tras ello, procedió a cargarla, colocándola sobre sus brazos para evitar que el agua pudiera contactarla en su paso por aquel curso, no quería tener más problemas de los necesarios pues ya habían perdido tiempo suficiente.

-Bien, las damas primero

A pesar de ser una frase caballerosa, el tono empleado por el mercenario parecía ser jocoso, como si no tuviera ninguna importancia para él o ser burlara de ese tipo de cosas. Era difícil comprender la mente de aquel tipo, quizás incluso estaba aludiendo a la apariencia que dejaba ver aquella chica en contraste con su acción reciente. Una vez la chica comenzó a moverse, Hinimen, cerrando la marcha, avanzó detrás de ella y cruzando el río por la parte más baja del mismo, sabedor de que no sería una buena idea mojar a Lilithiam. No negaría que en algún momento pensó en dejarla caer sobre las aguas y seguir aquel viaje con más tranquilidad, sin embargo no era un asesino, al menos no si no ganaba algo con ello y no tenía claro que aquello fuese necesario. Además, tenía que reconocer que quizás necesitaría a aquella chica más adelante.

Así, una vez en el extremo, el mercenario dejó caer a Lilithiam sobre la orilla y, retirándose, volvió momentáneamente a las aguas para refrescar su cuerpo. Se encontraba total y absolutamente sudado por lo que, sabedor de que no podrían avanzar hasta que despertara, aprovecharía para limpiar su cuerpo y relajarse de su anterior e intensa carrera. Una vez en el agua se acercó de nuevo a la orilla para dejar la parte superior de su ropa, dejando su torso descubierto antes los rayos de sol que radiaban con fuerza. El muchacho fue avanzando hacia el manantial, procurando cubrir su cuerpo cada vez más con las aguas limpias y frescas que discurrían por allí. Aquel lugar le recordaba irremediablemente a su hogar, se sentía a gusto y por un momento incluso olvidó las preocupaciones que debían afrontar en el trabajo que estaban llevando a cabo.


//OuT// Inesperado post de descanso para Hinimen y Loreley y de recuperación de Lilithiam, espero que os guste -w-//OuT//

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La ruta comercial [privada]
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