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 La ruta comercial [privada]

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Loreley_Ondina
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Vie Oct 22, 2010 11:30 am

-Vaya, así que la damisela está llena de sorpresas después de todo

El rostro de Hinimen había adquirido una expresión de sorpresa y el mercenario se apartó ligeramente de mi, con un gesto precavido. Continué con mi sonrisa y busqué alguna historia que contarle que le tranquilizara.

-De pequeña...solía jugar en un rio con mis hermanas y un día vimos una rana de color rojo...- le relaté aun con mi sonrisa- Una de mis hermanas quiso quedarsela como mascota, pero cuando la cogió ... cayó al suelo como muerta. Nos dimos un buen susto, pero tras unos minutos recuperó la movilidad. Como no teníamos más remedio que cruzar el agua y Lilithiam no querría... bueno... vi una de esas ranas y...- solté una risita para darme cierto aire simple- se me ocurrió la idea.

Sujeté los mapas y el humano cargó a Lilithiam.

-Bien, las damas primero.- dijo con tono jocoso. No me gustó demasiado, pero no perdí la sonrisa.

Avancé delante de el cojeando levemente. El tobillo me daba un doloroso calambre a cada paso, aunque el tacto refrescante del agua en el aliviaba bastante. Necesitaría descansarar al menos un momentos y, una vez llegué a la otra orilla, me giré para mirar al mercenario. Antes de quepudiera decir nada, Hinimen dejó caer sobre la tierra a Lilithiam, provocándome un sobresalto.

-No deberías tratarla así.... la gente suele responder de igual forma...- dije sin poder evitar fruncir el ceño. El mercenario me ignoró y regresó al agua quitándose la camisa. Enfadada como estaba, apenas me fije en ello. Me arrodillé junto a Lilithiam y la coloqué en una postura más comoda, poniendole su propia mochila como almohada- Lo siento, pero no podíamos seguir dando rodeos.- le susurré- Se lo que es tenerle miedo a algo... solo hice lo que habría preferido que hicieran conmigo si tuvieramos que avanzar y mi miedo no lo permitiera...

Toqué la piel verde de su mejilla y la percibí suave y cálida. Bien, me sorprendí, y me reí de mi misma al esperar un tacto frío y escamoso por el color verde que presentaba. Me incorporé con esfuerzo y miré hacia el rio.

-No te preocupes, en unos minutos te recuperarás. Espero que decidas no tomar represalias, creo que ya hemos tenido suficientes problemas...

Cojeé hasta la orilla del rio y me senté sobre una roca. Retiré mi falda hasta la altura de las rodillas y sumergí los pies con un suspiro de alivio. Miré mis pálidas piernas y me entretuve un rato jugando con la corriente, moviendo los dedos de mis pies. Sumergí mis manos en el agua, inclinandome, y tomé un poco con la que humedecí mi cabello ....y disimuladamente mis branquias. Enseguida me sentí mejor y di un profundo suspiro. Esa zona era preciosa...los rayos de sol calentaban la piel con suavidad y el agua daba frescor al ambiente. ¿Cómo alguien podía estar lo suficientemente ciego como para querer destruirla? De nuevo mis pensamientos regresaron a ese ejercito y la tarea que teníamos que llevar a cabo.

-¿Crees que lo conseguiremos?- pregunté alzando los ojos hacia Hinimen- Me refiero a la misión... ¿crees que conseguiremos salvar esto?- hice un gesto con el mentón, señalando alrededor-...Sería horrible que desapareciera...me recuerda mucho a mi hogar...

Entonces mi mirada se perdió en el, como si formara parte de ese paisaje, de ese hermoso conjunto. Se había girado hacia mi y pude apreciar su cuerpo bien formado... y su cabello largo y oscuro cayendo a mechones sobre su piel. Parpadeé notando que me sonrojaba y bajé la mirada a mis pies de nuevo, sintiendome turbada. Un pequeño pez gris se había acercado y jugueteé con el moviendo de nuevo los dedos de los pies.
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Vie Oct 22, 2010 12:03 pm

Hinimen se acercó a mi. Mi cerebro aterrorizado seguía mandando ordenes que los músculos no acataban. El humano me despojó de los mapas y se los pasó a esa arpía de ojos dorados, tras lo cual procedió a cargarme en sus brazos.

¡Dioses! ¡Estaba sudado! ¡Y mis brazos estaban expuestos y desprotegidos sin tela sobe ellos! El contacto fue ardiente y al calor le siguió un horrible picor. Oí que nos acercábamos al agua... y el chapoteo de sus pies al entrar en contacto con ella. De nuevo traté desesperadamente de librarme del entumecimiento, pero solo conseguí mirar a Hinimen con los ojos desmesuradamente abiertos. La tensión me hacía palpitar la cabeza y me hacía recordar situaciones pasadas de un estrés similar.

El ardor pasó a ser quemazón, y el picor se convirtió en dolor. Notaba mi piel herida sin poder ni siquiera apartar la mano del "fuego". El terror y la imposibilidad de huir hizo que comenzara a delirar y creí oir la voz de mi padrastro recitando uno de sus sermones en los que hablaba de El Castigo Divino y mujeres quemadas en la hoguera.

Entonces me soltó, y el vertigo me atravesó cada terminación nerviosa. Es falso eso de que cuando estás a punto de morir, ves toda tu vida pasar frente a tus ojos. No. Lo único que ves es a tu asesino. Al menos, lo único que vi yo fue el rostro de ese maldito humano que me había dejado caer a las aguas. En esos segundos, con la percepción acelerada por la adrenalina, su rostro se quedó grabado en mi memoria, incluyendo algunos rasgos en los que no me había fijado con anterioridad. Juzgándolo odiosamente bello, caí y quedé aturdida por el golpe contra el suelo.

Tras unos segundos de inactividad, mi mente se puso en marcha de nuevo. No me había lanzado al agua, solo me había dejado en la orilla con una delicadeza nula. Me pregunté si habría hecho lo mismo con la hermosa Lory a la que minutos antes había ayudado a levantarse gentilmente. Yo misma me respondí. La habría dejado delicadamente en el suelo y luego habría preguntado si podía hacer algo más por ella. La repulsión y la ira se apoderaron de mi. Si tan solo pudiera moverme y rascar la irritada piel de mis brazos...

Lory apareció en mi campo de visión y escuché su voz algo amortiguada. Sus palabras, y su contacto, aun me enfurecieron más y me dieron ganas de apretar mis verdes dedos alrededor de su cuello. Sin embargo, antes de que podiera recuperar la movilidad y hacerlo, la doncellita se alejo de nuevo y me quedé sola, con la única visión de las copas de los árboles.

Minutos, Lory había dicho minutos. Me centré en mi cuerpo y busqué las sensaciones que percibía. El picor de mis brazos me daba una pista.... y logré percibir la sensación de la tierra y las plantas contra mi cuerpo. Uno a uno, logré mover los dedos de una de mis manos y empecé a flexionarlos haciendo retroceder la sensación de aturdimiento. Podía mover una mano. Fantastico. Ahora solo quedaban otros quince por despertar...
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Hinimen

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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Sáb Oct 23, 2010 9:51 pm

El mercenario no prestaba apenas atención a nada que no fuera él mismo o las propias aguas por las que se movía, con la cautela que lo caracterizaba, cada uno de sus pasos estaba vigilado por sus sentidos y por las enseñanzas que portaba para no encontrarse con ningún peligro inesperado. Así era él, un tipo burlescamente irónico, egoísta y totalmente independiente, aunque siempre no se había mostrado así, era cierto que no recordaba la última vez en la que su personalidad se mostrara diferente. Su vida era tranquila así, la mayoría de personas que tenían trato con él no pretendían seguir teniéndolo fuera de la obligatoriedad del trabajo o de lo que fuese que los llevara a tener que aguantarlo. Se sentía bien así, no le gustaba enlazar más relación de la estrictamente necesaria con nadie más, no pretendía que hubiera alguien ahí fuera que pudiera cambiar eso y, hasta ahora, podía decir que no se equivocaba en lo absoluto.

Mientras su cuerpo se movía con suavidad entre las calmadas aguas de aquel nacimiento, estancadas y de un color tan claro que podía ver con facilidad sus piernas en movimiento bajo las mismas, su mente parecía viajar hacia lugares que no le gustaba recordar, tan lejos como para ser molesto. Sus ojos de color almendra se cerraban para sentir con más intimidad la suave brisa que soplaba y el contacto del agua sobre su torso desnudo. Su pelo, completamente mojado, dejaba caer graciosas gotas a cada instante, dejando una imagen cuanto menos curiosa del mercenario. Su cabeza de repente se sumergió en el agua durante algunos segundos, no más de cinco, lo suficiente como para que su pelo se sintiera limpio y cómodo de nuevo, lo suficiente como para sentir que no tendría problema en afrontar el resto del camino que se abría antes él. Era curioso, pero justo cuando el chico pensaba sobre esas cosas, sacando su cabeza del agua para que los rayos de sol se encargaran de secarla, escuchaba las palabras de Lori, que, en parte, tenían que ver con el destino de aquel trabajo.

Hinimen giró su cuerpo hasta quedar completamente de frente a la chica, al mismo tiempo que se acercaba hasta su posición, pues ya buscaba de nuevo la orilla tras aquel breve y refrescante baño. Sus ojos buscaron a los dos puntos dorados que destacaban sobre los finos rasgos de la muchacha, deteniendo levemente la velocidad de sus pasos y tomando un ritmo lento. Mirándola bien tenía cada vez más claro que no podía juzgarse a alguien por su apariencia. Aquella chica que parecía frágil y delicada, con un rostro de no haber roto nunca un plato, no hacía mucho que le había demostrado cuan lejos estaba de la verdad. Su historia sobre la rana y sus hermanas no le sonaba demasiado convincente a Hinimen que, dicho sea de paso, era alguien bastante desconfiado de por sí. Hasta ahora pensaba que sólo debía preocuparse de Lilithiam, que ahora se encontraba en la orilla a la espera de que los efectos de aquel extraño veneno se limpiara, ciertamente aquella chica chocaba fuertemente contra los intereses del mercenario, cada uno de sus comentarios era contrario a los del chico y también sus acciones, pero al menos estaba claro que era algo de lo que preocuparse. Sin embargo, con Lori era distinto, hasta ahora se había mostrado como alguien fácil de llevar, alguien que no parecía salirse de la normalidad y por tanto, que no acabaría causando ningún problema al mercenario. Ahora la cosa era bien distinta, tendría que tener un ojo en cada una de ellas a partir de ahora.

Finalmente, llegando hasta la posición de Lori y sin haber bajado la mirada de la de ésta en un solo instante, quedando a una distancia no superior a un metro de ella, el muchacho, con un gesto que no mostraba ninguna emoción, entonó unas palabras en tono serio y frío, como si hablar de aquello no le causara ningún tipo de reacción.


-Es fácil ver por qué quieren acabar con esto, no son diferentes a la mayoria de personas que habitan este mundo. Lo hacen por puro egoísmo, en su mente sólo existen sus propios intereses y si eso pasa por arrasar con todo, no están dispuestos a pensar en ello, simplemente se limitan a lo que les afecta a ellos mismos-el mercenario se detuvo un momento para tomar aire, al mismo tiempo que se deslizaba junto a Lori y apoyaba sus brazos sobre el borde, incorporándo su cuerpo al mismo abandonando las aguas y provocando un goteo constante de su cuerpo mojado sobre la roca-Pero no seré yo quien te diga que lo que hacen esté bien o mal, después de todo soy un mercenario y no tengo ningún interés en nada que no sea yo mismo, así que no debo ser muy diferente de esa gente

El mercenario comenzó a moverse hacia fuera de la orilla para quedar un poco más alejado de Lori. Una vez allí, se detuvo y con un gesto suave tomó su pelo entre sus manos para escurrilo ligeramente, dejándolo caer por delante de su rostro, ocultando sus ojos y su gesto por completo. En esa misma posición, comenzó a escurrir sus ropas con menos delicadeza que su cabello, en unos movimientos tan fáciles que hacían ver la frecuencia con la que los llevaba a cabo. Tras terminar, en un gesto alzó su cabeza, provocando que todo su pelo callera por detrás de la misma, hacia su espalda y dejando de nuevo libre su rostro. Ahora no estaba oculto de sensaciones, si no que esbozaba una leve y orgullosa sonrisa. De nuevo buscó los ojos de Lori y, con un tono que denotaba una confianza en sí mismo fuera de lugar, habló con suavidad.

-De todas formas te diré algo, jamás he fallado un trabajo y no será aquí donde empiece a hacerlo.

Tras las palabras, el mercenario simplemente se giró buscando ahora a la otra componente del grupo sin la cual no se pondrían en marcha. Los ojos del mercenario se fijaron en Lilithiam que no parecía estar en muy buen estado mientras que sus paso se acercaron hasta ella, quedando a casi un metro de distancia. En ese lugar, el chico echó un vistazo a los alrededores tomando en cuenta la posible ruta a seguir y prestando atención de que nada a su alrededor estuviera fuera de lugar. Tras esto, miró de nuevo hacia Lilithiam y en tono burlesco, más cercano a la normalidad del mercenario, dejó salir unas últimas palabras

-¿Piensas estar durmiendo todo el día? Tenemos que movernos, no tenemos más tiempo que perder.
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Loreley_Ondina
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Vie Oct 29, 2010 12:58 pm

Cuando Hinimen se acercó a mi lo hizo de tal forma que mi cuerpo se echó hacia atrás instintivamente. Sus ojos castaños miraban fijamente a los mios de tal manera que me recordó la mirada de un halcón. Tragué saliva tratando de ignorar sus mechones empapados sobre su torax descubierto y no compararlo con apuestos silfos de agua.

Sus palabras al llegar hasta ayudaron a poner mi atención en otra cosa.

-Es fácil ver por qué quieren acabar con esto, no son diferentes a la mayoria de personas que habitan este mundo. Lo hacen por puro egoísmo, en su mente sólo existen sus propios intereses y si eso pasa por arrasar con todo, no están dispuestos a pensar en ello, simplemente se limitan a lo que les afecta a ellos mismos-el mercenario se impulsó con las manos en la orilla y se sentó a mi lado-Pero no seré yo quien te diga que lo que hacen esté bien o mal, después de todo soy un mercenario y no tengo ningún interés en nada que no sea yo mismo, así que no debo ser muy diferente de esa gente

-Si, ya. Se como sois los mercenarios y no os culpo. Hay que ganarse la vida de alguna forma, ¿no? -le dije mientras se incorporaba y empezaba a secar su melena y su ropa- Aun así... pareces tener una opinión al respecto. Eso me gusta...- carraspeé tratando de no agrandar los ojos al ver su melena agitarse y regresar a su sitio... y su sonrisa- Quiero decir que esta bien. Es importante tener opiniones propias y no ser solo un... bueno... ya sabes a lo que me refiero...
Cierra el pico, no dices más que tonterias. ¿Por que demonios estás tan nerviosa?

-De todas formas te diré algo, jamás he fallado un trabajo y no será aquí donde empiece a hacerlo.

No pude evitar que una sonrisa algo coqueta apareciera en mi rostro...¿porque siempre me atraían los egocentricos?

-Bueno...entonces ya podemos dar el bosque por salvado.- dije con tono suave.

Bajé la mirada a mis pies, algo avergonzada por el tono que había usado. Moví de nuevo los dedos y giré los tobillos. El derecho aun seguía magullado. Miré a Hinimen que parecía usar la ironia para hacer despertar a Lilithiam.

-El pie...aun me duele....creo que necesitaré algo con que sujetarlo o...no se...- por un momento acudió a mi mente la imagen de un Hinimen empapado y descamisado cogiendome en brazos. Sentí arder mis mejillas y me humedecí la cara con el agua del rio para evitar el sonrojo.

Lilithiam por fin había despertado.... ¿como reaccionaría ante mi acción?
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Lun Nov 08, 2010 12:31 pm

Si salió algo bueno de mi situación es que tuve tiempo para pensar.... y escuchar. El escozor de mi piel era doblemente irritante al no poder mover mi mano y aplacar esa sencación rascando con mis uñas, ya que llamaría la atención sobre mi persona... cosa que de momento no quería hacer.

Mis oídos se aclararon lentamente y permanecí atenta a la conversación. Ella parecía decir exactamente lo que había que decir para caer en gracia al humano... el pareció capaz de hablar con seriedad durande un minuto. Y, al menos por parte de esa arpia, el diálogo estaba lleno de coqueteo.

El hormigueo había desaparecido del todo cuando los pasos de Hinimen se acercaron a mi.

-¿Piensas estar durmiendo todo el día? Tenemos que movernos, no tenemos más tiempo que perder.

-No quería interrumpir a unos dulces tortolitos.- respondí con el mismo tono burlón abriendo los ojos.

Me incorporé alejandome ligeramente de el, que aun goteaba y tenía los pantalones humedos, y me giré hacia Lori. Ella permanecía sentada junto al rio, en una pose luminosa y angelical. La visión del agua me produjo un escalofrio.

-Lo hecho, hecho está.- dije mirandola a ella- Debemos seguir, como muy bien ha indicado Hinimen.

Me agaché y recogí del suelo mi mochila y mi escoba. Hinimen se preparaba tambien para retomar la marcha y Lori se acercó a nosotros cojeando levemente. Cuando estuvo suficientemente cerca, agarré con ambas manos la escoba y giré hacia ella, soltando un golpe en su nuca. La vi vizquear y caer al suelo, privada de la consciencia. Miré a Hinimen y adelanté una mano.

-Calla!!- bufé. Hice girar el cuerpo de Lori con la escoba para asegurarme de que estaba inconsciente y luego volví a mirar al humano- Bien, ahora tenemos un momento para hablar.- suspiré y comencé a hablar con rapidez- No me caes bien, pero creo que eres exactamente lo que aparentas.- señalé a Lori- No puedo decir lo mismo de ella y he estado pensando algunas cosas que, de seguro, tu también te has percatado. Ambos, tu y yo, somos mercenarios. Nuestra principal motivación es monetaria... pero ¿ella? No hace más que soltar comentarios mojigatos con los que dejar patente que está aqui por altruismo, para salvar un bosque.

Me moví alrededor de Lori observandola.

-No quiere dinero, es diestra con palitos envenenados, rápida a la hora de inventar historias.... y trató de convencernos nada más empezar de llegar hasta los mercaderes y infiltrarnos sin violencia.- miré a Hinimen de nuevo y comencé a hablar un poco más despacio, sin apartar mis ojos de los suyos.- ¿Lo dudas? Piensalo... ¿quien tiene ahora los mapas? Las espias bonitas son las que más posibilidades de éxito tienen. En mi opinión... es muy posible que cuando lleguemos nos espere una trampa... y esta doncellida dulce y debil tendrá que ver con ella. Tenemos que decidir. Podemos matarla o podemos continuar y vigilarla. A mi me da igual, así que lo dejo a tu elección... y espero que podamos colaborar mejor que hasta ahora a pesar del mutuo desdén que sentimos. Después de todo, ambos somos profesionales. Ambos deberíamos comenzar a portarnos como tales.

Guardé silencio cuando Lori dio un quejido y comenzó a moverse. Parpadeó y me miró con ojos de cordero degollado.

-No vuelvas a envenenarme.- dije. - Ahora estamos en paz.

La escusa perfecta para el golpe de escoba... y esa arpia no adivinaría la razón real de la misma. Le eché una última mirada a Hinimen y me alejé de ambos, siguiendo en mi status quo para no hacer sospechar a Lori que algo había cambiado.

-¿Hacia donde ahora?
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Hinimen

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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Sáb Nov 20, 2010 9:40 pm

El mercenario se mantenía a la espera de que Lilithiam se incorporara. En efecto, él mismo había estaba malgastando tiempo en aquel lago en lugar de caminar con presteza, pero se jactaba de haber tomado el tiempo que, quién realmente había perdido, era Lilithiam con su sueño inducido por Lori. Él simplemente había encontrado una forma de aprovechar aquel tiempo, no más, pero desde luego no tenían más que perder, la misión que tenían que llevar a cabo no se les podía escapar de las manos y para eso debían partir cuanto antes, si no llegaban antes del anochecer a su objetivo no podrían llevar a cabo los planes como se formaban en su cabeza. El último comentario de Lori le causaba cierta gracia, parecía que aquella chica empezaba a entenderlo de alguna forma, pues se percibía clara ironía en sus palabras. Afortunadamente el mercenario no gustaba de entrar en esos juegos de forma directa, las cosas aceleradas solian perder todo el encanto.

Lilithiam se incorporaba al mismo tiempo que Lori se quejaba de su tobillo de nuevo. Hasta cierto punto el humano no tenía claro si aquello era una buena actuación o si realmente le dolía el tobillo. Sus ojos se posaron en los movimientos de la chica para intentar discernir si era un movimiento fingido o no, pero apenas tuvo tiempo de hacerlo. Al parecer la única vez que Lilithiam había coincidido con Hinimen no era si no para desviar la atención y aprovechar para golpear a Lori con su escoba, un golpe tan contundente que daba a la chica a parar contra el suelo con brusquedad, claramente inconsciente e incluso con la posibilidad de algún golpe más complicado que sólo eso. El mercenario se giró para pedir explicaciones a Lilithiam, no porque le importara demasiado que pelearan, si no porque, al hacerlo, estaban entorpeciendo de nuevo el camino y no tenían más tiempo que perder. Sin embargo, antes de que pudiera hablar, ésta tomó la palabra por un buen rato, explicándole sus inquietudes acerca de aquel trabajo y de la chica que yacía en el suelo. El mercenario escuchó con atención todo lo que tenía que decir aquella mujer, sin mostrar ningún tipo de emoción en su rostro, ojos fríos, cabeza alta y gesto desinteresado, tal y como solía hacer habitualmente. Su cuerpo se mantenía de igual forma totalmente quieto, impertérrito, no viéndose perturbado por nada ni nadie. Una vez terminó de hablar, el mercenario tomó la palabra y, acompañando la frialdad de su rostro, la entonación no fue diferente.


-Yo no confío en nada ni en nadie más que en mi mismo, ni me fío de ella, ni me fío de ti, ni tan siquiera de los tipos que nos han contratado. Así es como he conseguido mantenerme con vida todo este tiempo en una profesión tan peligrosa, cuidando mi propia espalda. Para mi no sois más que compañeras de trabajo, un medio que me ayudará a obtener éxito en situaciones que yo solo, quizás no podría, incluso diría que si el anciano me hubiese mandado solo, estaría mucho más conforme, pero no hay de otra, así es como son las cosas. Preocúpate de cubrir tu espalda y yo lo haré con la mía, jamás he fallado un trabajo y no pienso hacerlo ahora.

El mercenario se acercó hasta donde estaba Lori que parecía despertar con un quejido, pareciendo desde fuera que para ayudarla a levantarse, pero nada más lejos de la realidad. El muchacho se inclinaba con suavidad pero, en lugar de tomar a la joven y levantarla, tomaba los mapas que ésta portaba ahora, los mismos que Lilithiam tomara en un primer momento y que, por fin, estaban en sus manos, las únicas manos en las que confiaba.

-Será mejor que dejemos las refriegas internas para el final del trabajo, si perdemos más tiempo el trabajo estará perdido. Yo tomo los mapas y la guía a partir de ahora.

Hinimen se erguía de nuevo mientras desplegaba los mapas y los miraba con interés. Sus ojos estuvieron posados sobre los mismos, manteniendo un gesto firme y cierto aire intelectual. Pasados unos segundos, envolvió de nuevo aquellos papeles y miró hacia las dos chicas.

-Es hora de partir, si tienes problemas con ese tobillo trátalo, pero repito, no podemos perder más tiempo.

Finalmente era tiempo de partir, demasiado tiempo en aquella zona desconocida para ellos y en la que podrían estar expuestos a cualquier peligro. Según el mapa no estaban cerca de llegar al linde del bosque, pero de igual forma, prefería que pudieran tomar la iniciativa y para eso necesitaban llegar hasta el linde con tiempo y más allá con más tiempo aún, si es que eso era lo que decidían hacer. Cerciorándose de que lo siguieran, el mercenario esperaría unos segundos más y comenzaría a caminar de nuevo con paso firme y decidido gracias a la reciente reorientación sobre el lugar.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

El bosque seguía totalmente en silencio y los animales no se atrevían a moverse de un sitio a otro, ni siquiera por excesa necesidad. Los aventureros quedaban ajenos a todo esto, inmersos en su propia misión pero los habitantes de aquel bosque, conocedores de que aquello no trataba de un buen augurio, se notaban preocupados. Se movían de un sitio al otro del bosque en solitario, seguros de sí mismos en su propia tierra pero quizás eso no era una buena idea, pues pasadas varias horas aún nadie sabía lo que estaba pasando. En los alrededores nadie se movía, a lo lejos, la caravana que se encargaba de los víveres se movía ajena también a lo que pudieran tramar contra ella, no en vano estaban bien guarecidos por un pequeño escuadrón de la guardia imperial, no muy numeroso pero si experimentado. El mediodía había pasado tiempo atrás y el sol comenzaba a bajar, no habría más subida y con ello, no demasiadas horas más de luz en aquel día. A pesar del tiempo perdido por los aventureros, estos, tras recorrer un camino cada vez más fácil dado que se acercaban hacia el linde del bosque y abandonaban la espesura que se encontraba en el interior del mismo, se presentaban aún con el sol suficientemente fuerte como para depender de sus sentidos y sentirlos fiables. Se encontraban en el linde del bosque, los árboles allí no eran tan buenos como para ocultar su presencia por lo que si querían proceder, aún estaban a tiempo. No tenían muy claro si la caravana estaba aún viajando o acampando, desde su posición no podían saberlo. De la misma forma, el bosque estaba tan inquieto allí como en el interior y solo Lori era capaz de notar la inquietud del mismo, aunque no tenía muy claro a qué podía deberse.
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Loreley_Ondina
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Dic 02, 2010 1:31 pm

"Lo hecho, hecho está" había dicho. Suspiré aliviada y algo sorprendida. En un primer momento me había parecido mucho más iracunda y vengatiba. Me incorporé y me acerqué cojeando a ellos. No sentía demasiado dolor, pero en la caída había sufrido una torcedura y cada vez que apoyaba mi peso sobre ese pie, sentía una desagradable sensación hormigueante. Me aproximé a Hinimen y le miré con la mejor mirada de damisela necesitada que sabía poner... pero antes de que Hinimen pudiera demostrar ser...o no ser... caballeroso, sentí un fuerte golpe en la nuca.

Quizá después de todo si que era iracunda y vengatiba.... pero eso lo pensaría después, cuando despertara...

....Y desperté con un fuerte dolor de cabeza. Parpadeé y di un quejido palpándome la frente. Bueno...al menos no estaba partida...aunque mis dedos se toparon con la pequeña cicatriz recuerdo de una mala experiencia. Aparté mi mano, quedando de nuevo esa marca oculta bajo mi cabello, al igual que las franquias. Hinimen se inclinaba hacia mi... pero en lugar de tomar mi mano y ayudarme como pensé en un principio que haría... el humano tomó los mapas y me dejó tirada en el suelo.

Le dirigí una mirada incrédula.

-Será mejor que dejemos las refriegas internas para el final del trabajo, si perdemos más tiempo el trabajo estará perdido. Yo tomo los mapas y la guía a partir de ahora.- dijo mientras echaba un vistazo a los papeles. Tras unos segundos, los dobló de nuevo y se los guardó. Nos echó una mirada a ambas.- Es hora de partir, si tienes problemas con ese tobillo trátalo, pero repito, no podemos perder más tiempo

Miré a Lilithiam que permanecía extrañamente silenciosa, pero no me devolvió la mirada. Suspiré desanimada. No me gustaba la sensación de sentirme tan sola, de no poder contar o... confiar... en quienes me rodeaban. No es que yo fuera la criatura más dada a la confianza pero nunca me había topado con dos personas tan hostilmente desconfiadas... y tan felizmente orgullosas de ello.

Me desabroché el cinto y lo envolví como pude alrededor de mi pie, atando los extremos para que se sujetara. ¿Serviría de algo? Me levanté y de nuevo me hormigueó el pie...aunque esta vez fue menos intenso.

Pasaron los segundos que al parecer el humano estaba dispuesto a darme, así que sin rechistar y con los ojos pendiente de la tierra y de mis pies, le seguí por el camino que el marcaba.

Avanzamos sumidos en el silencio del bosque. Casi se podía oler el miedo de sus moradores en el aire pero claro....los humanos están tan cegados por si mismos que no son capaces de captarlo. Sea por lo que fuera, los animales permanecían silenciosos y quietos. ¿habría algo acechando en el bosque? Si era así... ya que no podíamos permanecer quietos al menos seríamos silenciosos....excepto por las pisadas de mi dos acompañantes.

Mi pie había dejado de quejarse, tal vez por el hecho de seguir caminando y haber calentado la articulación... al menos ya no me sentía tan torpe. No hubo más paradas, el humano ni siquiera se giraba para ver si podíamos mantener su ritmo. Empezaba a sentirme tan fuera de lugar... ¿qué hacía ahí? El bosque. Iban a arrasar el bosque y alguien tenía que impedirlo. ¿Quien me aseguraba que esos dos mercenarios no cambiarian de bando si reciven una oferta mejor? ¿Qué haría yo en ese caso? ...................

Que estupida había sido en el río.

Los pasos de Hinimen se detuvieron y vi que espiaba a través de la maleza cada vez más escasa. Aun quedaban algunas horas de luz y a lo lejos vimos la caravana. Estreché los ojos pero no pude discernir si estaban acampando o seguían avanzando. Rompí el silencio con un susurro.

-....¿Qué hacemos?
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: La ruta comercial [privada]   Jue Dic 02, 2010 1:49 pm

Decepcionante.... altamente decepcionante... y aun así perfectamente claro. A punto estuve de replicar echando mano de nuevo a mi mordaz ironía pero me contuve. ¿De que serviría? De donde no hay no se puede sacar.

Hinimen se guardó los mapas, visiblemente contento tras "habernosla medido" y haber salido victorioso. De nuevo un comentario burlón estuvo a punto de escaparseme entre los labios. "Enhorabuena, Hinimen, machote, la tienes más grande que tus dos compañeras, que al ser de género femenino carecen de una".

Me guardé la broma para mi y eché a caminar junto a Hinimen, avanzando a su lado y manteniendo la misma posición. No me rebajaría a seguirle como un perrillo faldero como hacía la doncellita, no quería provocarle "muerte por atragantamiento de ego".

El silencio fue una bendición. Tomé nota del hecho. A partir de ese momento me guardaría los comentarios para mi propio sentido del humor, y así no tendría que soportar su palabrería inconcruente y superficial. Les eché un vistazo. Si. Tal para cual. Los dos humanos. Los dos superficiales. ¿Cual era el término para la gente de este estilo? Orgullosamente mediocres. Supuse que les iba bien.

No paso nada de mención hasta que el macho alpha se detuvo. Ambos miraban hacia la misma dirección y les imité. Allí estaba la caravana.

-....¿Qué hacemos?

-Si no estan acampando, lo harán pronto ante la llegada de la noche. Estamos demasiado cerca y hay pocos árboles. Deberíamos retroceder unos metros para camuflarnos mejor y seguirlos hasta que llegue la oscuridad y acampen.... pero claro...- miré a Hinimen sin dejar que mi rostro expresara absolutamente nada- dejemos que sea el profesional el que decida.

No pude evitar lanzar una pulla disimulada en mi tono neutro y apático. Supuse que eso de nuevo me obligaria a oir un montón de palabras narcisistas que reclamarían la grandiosidad de la que estaba echa Hinimen. Su madre se quedaría a gusto tras parirlo.

No dije absolutamente nada más. Solo esperé a que decidiera mientras tomaba en mis manos mi escoba y tamborileaba las uñas en el mango, de forma impaciente.
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La ruta comercial [privada]
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