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 Complot desde la sombra del palacio

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Salen

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MensajeTema: Complot desde la sombra del palacio   Jue Ago 19, 2010 12:06 pm

La ciudad amurallada de Vo Mimbre, situada a la vera de un río, se alza como una magnifica montaña baada por las aguas de este. Las altas torres que cortonan las murallas, no eclipsan a otra igualmente grandes en el interior de la ciudad, así como los capiteles y las superficies marmóreas. El palacio se advierte en lo alto de la ciudad, con grandes ventanales y torres circulares que lo rodean, sobre cuyas cima ondean grandes estandartes.

Cuando se acerca uno a la muralla, se advierten las marcas de piedras lanzadas por catapulatas y de mareas y mareas de ejercitos que se estrellaron contra las murallas, dejando su huella, dejando constancia de que la ciudad de Vo Mimbre nunca fue ni será tomada, pues esa mole de roca resistió hasta la más terrible de las tempestdes, la marea de Angaraks que se estrelló contra las murallas para retrodeceder y volver a estrellarse de nuevo, fragmentandose, pero sin derribar las grandesmurallas mimbranas, las murallas que no conocen el miedo.

Cuando uno se acerca a las puertas observa a los guardias apostados en las puertas, que apenas dedican más de un vistazo a los transeuntes, que entran como una marea a la ciudad. Una vez en el interior, se advierten mucho caballeos mimbranos que pasean por las calles, luciendo armaduras brillantes con armas pulidas y recien afiladas, con blasones tan antiguos como los dioses. Algunos incluso llevan sequitos que lucen banderas y estanartes hace mucho tiempo olvidados, e incluso de algunas ventanas tambien se ven estandartes ajados u harapientos. Si observas las callejuelas de ambos lados de la calle principal, se puede observar mimbranos combatiendo en combates singulares, pues aun queda mucho tiempo para la llegada de las justas, y su puede oir el metal contra metal, confundido con el martilleo de los miles de herrros repartidos por toda la ciudad.

An así, nuestros heroes tienen un solo destino, se les indicó una posada y un contacto, y allí van, a la posada de la Rosa y el Leon, regentada por Maese Gill, donde han de encontrarse con su contacto, un mimbrano alto y fornido, vestido con armadura dorada y muy limpia.

Cuando entran en la posada, que desde el exterior se ve muy modesta, advierten que es muy grande, con escenario donde un juglar cuenta historias en Cantico Alto, propio de cortes de reyes, y los parroquianos observan embelesados al juglar, pues es tan bueno que uno casi ve las batallas cantadas por él. En el fondo, en una esquina, esta el contacto, sentado en un banco y recostado contra una pared observando al juglar, con una mezcla de ensoñación y añoranza por tiempos pasados en su vista.

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Faith Ibn Rashid
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Vie Ago 20, 2010 10:49 am

Tras un largo viaje al fin los pasos de mi fatigada montura llegaron a una ciudad, era una gran ciudad amurallada donde sin duda se habían vivido grandes batallas, las grandes piedras se levantaban imponentes cerca del agua, se veía inexpugnable, había pasado mucho tiempo seguro desde que fuera levantada, pero aun conservaba su majestuosidad con grandes torres, divisé varios guardas paseando sobre las murallas con arcos, el sol parecía bailar en unas armaduras fuertes y cuidadas, se erguían sobre sus lanzas, así como los dos soldados que al pasar por su lado solo me dedicaron una fugaz mirada, su seriedad me hizo esbozar una pequeña sonrisa, lo que mas llamó mi atención fue el enorme palacio que se erguía dentro de la ciudad, sus grandes ventanas, sus fuertes torres protegiéndolo, me preguntaba quien reinaba dentro de aquel glorioso palacio...

La gente paseaba como invitaba el día soleado, los panaderos vendían su panes recién horneados, los herreros martilleaban sin cesar moldeando las incandescentes armas, así como yelmos y armaduras, los niños corrían divertidos jugando unos con otros, los fruteros gritaban... era un día normal, seguí avanzando mientras recorría los puestos mercantiles, ojeando todos aquellos adornos en las ventanas de las humildes casas. .

Un cartel llamó mi atención, era de madera antigua y estaba bastante roído por el pasar de los años, apenas se legible Posada de la Rosa y el León. Si, en mitad de aquel reino enorme estaba mi destino, poco tiempo antes había recibido una carta en la que no se explicaba nada, solo el lugar y que allí me esperaría un contacto, dejé mi montura en los establos y caminé hacia la pequeña puerta, con mi diestra la abrí levemente, era grisácea, de madera, que crujió con apenas tocarla, entré dando un vistazo a mi alrededor, estaba completamente llena, hombres y mujeres bebían de grandes jarras mientras alguien canturreaba antiguas batallas en voz alta, no tenia ni idea de que se trataba, intenté mantenerme alejada.

Una vez alejada vi a un hombre de rostro serio, estaba casi tirado contra la pared, sentado en un pequeño taburete, sus ojos se habían clavado en mi... era el hombre que debía de buscar, su armadura brillaba bajo la pequeña luz que entraba por las ventanas, al fin decidí seguir avanzando hacía su posición.
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Katze

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Vie Ago 20, 2010 10:09 pm

Agachándose y de forma que el Kittan quedara en cuatro patas se dispuso a sorber agua del río; habían algunas cosas que Katze se había acostumbrado a hacer de manera felina, tomar agua de un río era una de ellas.
Era de día, para ser un poco mas especifico a la mañana, las hojas de los arboles que parecían escoltar al arrollo se movían ligeramente. Diversos sonidos eran captados por sus orejas móviles, el principal y mas cercano era el propio ruido del río, atrás de él algo mas tenue era el sonido de la gente y de los carros con cacharros que transitaban por el camino.
Mientras tomaba agua el río le devolvía la mirada, su reflejo era completo ya que el mechón que tapaba su ojo estaba colgando y levemente adentrado en el río producto de la gravedad; por un instante y de forma segura el ojo izquierdo, el rojo, se movió de forma involuntaria; se sobresaltó, dio un salto hacia atrás, se irguió, se dio media vuelta y caminó mientras se limpiaba las gotas de agua de la boca con su antebrazo; pasó por un pequeño trecho que conectaba hacia el camino que lo llevaría a Vo Mimbre.

Los viajeros que se dirigían hacia la ciudad eran de diversa procedencia, la mayoría de Vo Ebor y Vo Astur, otros de Vo Mandor y los menos de mas allá, el felino no lo sabía y tampoco le importaba pero distinguía a algunos de Vo Ebor porque había estado allí hace un par de dias. Se acopló a la hilera que no se movía ni muy rápido ni muy lento pero de forma continua; adelante tenía una carreta, una carreta de madera que llevaba grandes cantidades de maíz, en el extremo estaba sentada una señora y una pequeña niña que jugaba con un peluche.

- Es en Vo Mimbre – repitió el joven mientras escupía un poco de sangre.
Estaba oscuro pero podía ver claramente la cara de desesperación del chico que agarró algo de su bolsillo y se lo entregó al Kittan el cual tuvo que aceptar.
- ¡Prometeme que lo harás, que se lo entregarás! – Casi parecían caerles algunas lágrimas.
- Lo, lo prometo – Dijo confundido Katze.
Las callejuelas de Vo Ebor eran estrechas y serpenteantes, ideales para perderse o escapar, pero no ese día, quizás porque el pobre estaba dejando un rastro de gotas de sangre.
- Esta ahí – Dijo un hombre que tenía un mazo en una mano, que estaba con otras dos personas que estaban mirando en ese momento a otro lado.
-Mierda- Dijo el joven y empezó a correr con su mano izquierda en su estomago.

Ya estaban casi llegando a Vo Mimbre cuando la carreta que estaba adelante se topó con una piedra la cual hizo que el juguete de la niña cayera; Katze agarró el peluche marrón, sucio y sin un ojo del suelo, lo desempolvó y se lo devolvió a la chiquilla la cual se lo agradeció con una sonrisa.
Una vez llegados a Vo Mimbre Katze se despidió de la familia y recorrió la ciudad por sus calles principales; le parecía una ciudad hermosa pero a su vez un poco ostentosa.

Katze vió la posada que le había dicho el joven, “La Posada de la Rosa y el León”, no se acordaba del nombre completo pero al leerlo supo que era aquella. Entró y vio que había bastante gente, hizo una mirada rápida y lo vio, pero se dirigió hacia la barra.
-¿Que deseáis?- le preguntó el posadero a un cliente. – ¿Y vos? – Le dijo a Katze.
-Un vaso de leche por favor – le dijo al posadero en tono cordial.
El posadero lo miró con cara rara, llenó un vaso con leche y le cobró la bebida. El gatuno se dio media vuelta y se dirigió donde estaba el contacto el cual había visto al entrar a la posada.
Se posó sobre la pared no al lado pero cerca del contacto, y disimulando ver el show del juglar le hizo la pregunta secreta, la cual la respondió de forma correcta; acto seguido le entregó el sobre y le dijo que su compañero le había encomendado que se lo entregara. El mimbrano se quedó mirando de forma detenida a una chica la cual se empezó a dirigir hacia el.
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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Sáb Ago 21, 2010 12:06 pm

Con paso seguro y confiado avanzaba una figura proveniente del este, con ropajes negros y un tanto extraños que le cubrían por completo,dejando libre tan solo su cara que estaba cubierta hasta la mitad de la nariz por un extraño pañuelo dejando ver solo sus ojos de color morado y su pelo blanco, no se trataba de una pesada armadura de guerrero, o de las holgadas vestimentas de un asesino, era un traje especial diseñado para guerreros como él, algo ceñido al cuerpo pero con algunas zonas más holgadas, un guerrero de las sombras también conocidos como shinobis o más popularmente ninjas, guerreros potencialmente peligrosos y conocidos por su capacidad de infiltración. Una figura envuelta en misterio sin duda alguna

Se acercó a las murallas de Vo Mimbre en las cuales se podían distinguir las marcas de fuertes colisiones, cicatrices de una guerra que habían ganado. Majestuosas torres se alzaban en estas, pero sin quitar protagonismo a las que había dentro de la propia ciudad y todas sobre ellas imponentes banderas ondeaban al compás del viento, mostrando escudos de armas totalmente desconocidos para Rikimaru. Por las enormes puertas de la ciudad había un enorme gentío que entraba y salía de la ciudad, una pequeña marea humana de la cual hizo uso el shinobi para entrar sin que los guardias, apostados uno a cada lado de las majestuosas puertas, pudieran fijarse en su presencia, ya que aunque la actitud de Rikimaru era la de un buen hombre que no dañaría a nadie que no lo mereciera, pero por desgracia su aspecto guardaba gran semejanza con la de los asesinos y eso solía llevarle a disputas indeseadas.

Una vez dentro de la ciudad quedo un tanto asombrado, fuertes caballeros paseaban por las calles con brillantes armaduras de nobles metales,algunas adornadas con joyas y piedras preciosas engastadas en ellas, la gran mayoría de las armaduras lucían en sus petos blasones de familias ya olvidadas por el propio tiempo. El metálico sonido de los aceros al entrechocar se mezclaba con el martilleo incesante de los sudorosos y fornidos herreros al golpear los cuerpos incandescentes de las armas aun en proceso de fabricación, dándole al lugar un sonido propio.

Rikimaru avanzaba entre los caballeros, de imponente tamaño, con cierto reparo, pues entre todos ellos destacaba su figura, más delgada que la de los guerreros, su traje era objeto de miradas y comentarios, algunos en voz baja y otros tantos en voz alta, como si tratasen de herir su persona, pero al hombre de negro parecía no importarle lo más mínimo y tan solo buscaba algo que le indicase donde se encontraba la taberna de “La rosa y el león”, su actual destino.

Dio con la taberna gracias a las indicaciones de un niño al que pregunto, un cartel de madera, bastante antigua al parecer, indicaba que era el lugar correcto, empujó levemente la puerta de madera, que también parecido tener que soportar los estragos del impiadoso tiempo, y esta se abrió con suma suavidad produciendo un crujido algo molesto.

Una vez dentro del lugar escuchó por unos instantes la voz del juglar que narraba al son de la música gestas realizadas por héroes de guerra, su excepcional labia hacían que en la mente de Rikimaru se dibujaran esas escenas, pero un empujón propinado por el hombro de uno de los caballeros del lugar le sacó de su imaginación y le devolvió a la realidad. Buscaba ahora con la mirada a su contacto en aquella ciudad, según la información que le había sido proporcionada debía buscar a un hombre de figura robusta, algo un tanto difícil en aquella ciudad, pero un segundo dato le proporcionó una mejor idea de a quien buscaba este dato no era ni más ni menos que el color de la armadura de su contacto, pues esta debía ser del color del oro puro.

Tras un rato apoyado en una pared de la taberna buscando su objetivo dio con él, un hombre fornido sentado en un extremo de la taberna, con la espalda apoyada en la pared y una armadura de color dorado que destellaba con la luz del sol que penetraba por las ventanas, junto a él un hombre con orejas de felino, un tanto extraño a los ojos del ninja, pero eso no le aria retroceder, lentamente y con paso altanero se acercó a la mesa y puso sus manos en ella, explicó como había recibido la información de la reunión

-Fui informado de esta pequeña reunión por un anciano en Vo Astur, decía que me presentase en su nombre que vos lo reconoceríais.-

Finalizada su breve explicación se fijo en como una mujer avanzaba hacía ellos con paso firme.
Nekoth dio un pequeño brinco desde las ropas de Rikimaru hacía el hombre con orejas de gato y ronroneó sonoramente restregándose contra sus pies y serpenteando por ellos, como si le agradara la presencia de aquel curioso ser en el lugar
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Salen

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Dom Ago 22, 2010 12:23 pm

El caballero, que los había ignorado deliberadamente observando únicamente al juglar, asintió cuando todos estuvieron alrededor de la mesa, sacudiendo la cabeza con pesar. Les hizo un gesto a todos para que lo siguieran y se levantó con un inusitado silenció, a despechó de su enorme armadura. En cuanto se puso en pie, un hombre que había en la escalera se escabulló hacia arriba, y lo que parecía un elfo situado en una mesa cerca del juglar, observándole, se levantó y traspasó una puerta que había en la sala, que llevaba a un Salón privado. El posadero sonrió mientras se restregaba las manos en el delantal y le abrió la puerta al caballero de alta estatura, que tuvo que agacharse para traspasar el dintel. Nadie más les prestó atención.

Dentro del salón privado, había una tenue luz anaranjada. La sala era grande, con una mesa rectangular larga en el centro, y sillas de respaldos altos colocadas a alrededor. Había un balcón rodeando la sala, en la segunda planta, dando la impresión de que esta sala era un patio interior. En el balcón había miles de estanterías repartidas por las pares, incluso les pareció atisbar alguna figura furtiva.

En el interior de la Sala estaba dos personas, el caballero de dorada armadura, y un Elfo que vestía unas ropas de cuero negras y holgadas, con expresión seria y madura. Era el elfo sentado cerca del Juglar. Tras unos instantes, El caballero les indicó que se sentasen en una silla, siguiendo él mismo su ejemplo y sentándose en la cabecera. El elfo declinó la invitación con un gesto de la mano y siguió observando algún punto tras los aventureros. Instantes después, una puerta pequeña, a la derecha de la puerta que ellos habían traspasado y que no habían advertido con la hoja de la puerta grande se abrió con suavidad pero con velocidad, y por ella entró el juglar. Se quitó la capa con un gesto y se arrancó la camisa, dejando al descubierto unas ropas de rico mercader. Era un tipo bajito, enjunto, de nariz muy aguileña y expresión burlona a la par que sonriente. Sus ojos no transmitían sentimiento alguno, que andaba como si flotase, pues se desplazaba sin emitir sonido alguno.

Amber de Bokot a su servicio –Hizo una florida reverencia y agarró la mano de la mujer y le besó el dorso–. Milady –se irguió completamente y se sentó en la silla del otro extremo de la mesa, el contrario al caballero–. Mandorallen, ¿qué clase de aventureros escandalosos te han enviado nuestros queridos barones?

Seda, deja de mentir –Amber, o Seda, le fulminó con la mirada. Su voz parecía salir de lo más profundo de una caverna–. A la especie de ninja le mando el Barón de Vo Astur, y es una buena adquisición. Al gato creo que lo manda el Barón de Vo Ebor, y apunta maneras. Y la chica ha sido la más discreta de todos, no ha dicho una palabra, solo se ha acercado. A fin de cuentas en tus cartas no indicabas que hubiese que llegar como si tuviésemos compañía.

Seda los observó a todos alternativamente, evaluándolos, sopesando sus habilidades y al final asintió, despacio.

Ya, pero no por eso ha de gustarme –Emitió un gruñido e hizo una mueca de disgusto–. Ahora mismo media ciudad está enterada de que ellos se han reunido con nosotros, y los jefes de los asturianos andarán con pies de plomo, aunque ellos no sean tan listos –se giró hacia los aventureros–. Bien, la misión que nos atiene es simple, buscar, localizar, dar parte y eliminar o anular a los líderes de los asturianos, y a tantos de ellos como se interpongan. En realidad la orden final es anular el golpe de estado, pero esos son los pasos. Primero iremos a la Posada del León, donde se aloja el primero de los humanos encapuchados. Si puede ser deberíamos entrar y salir sin que nadie se enterase o sin hacer mucho ruido, para que a los demás no les dé mucho tiempo a protegerse. Andad con pies de plomo y no os precipitéis. Iréis juntos por precaución, porque probablemente necesitareis ayuda. Ahora llegó el momento de las presentaciones. Soy Seda o Amber de Bokot, como prefiráis, malabarista, comerciante y espía de profesión. Aquel de allí –señaló al elfo–, es Lelldorin, un gran arquero y Primo del Barón de Wildantor.

El posadero entró por la puerta con dos camareras muy guapas y depositaron sobre la mesas grandes manjares y una copa para cada uno, así como unas jarras de vino tinto, vino blanco, cerveza y agua. Seda asintió, satisfecho, y cogió una jarra de cerveza al tiempo que sacaba una jarra de entre sus ropas y se servía. Mandorallen, por su parte, cogió su copa y se sirvió un poco de vino tinto aromatizado. Seda, tras haber pegado un par de sorbos largos a la cerveza, cogió una pata de cordero y empezó a comerla a mordiscos.

Bueno, ¿dónde está mi hospitalidad? –Soltó una risita de gozo– Comed y bebed lo que queráis, no os corteis. Bueno, como decía, aquel de allí es Mandorallen, Barón de Vo Mandor, el Caballero sin miedo. Ahora si os place, me gustaría conocer el nombre de la gente con quien trabajo.

Lo dijo soltando una risita, pero pareció más una orden que una petición. El posadero entró corriendo y le dijo algo a seda en susurros, que este respondió con seriedad, y se marchó igualmente deprisa. Instantes después, una nueva figura entraba pr la puerta, esta vez un elfo.


Saintus

Nada más entrar en la sala de la posada, el posadero se acercó al sujeto que acababa de entrar, un elfo, y le observó de arriba a abajo. Hizo un gesto con la mano, y dos hombres muy fornidos se acercaron. Después entró corriendo por una puerta, para salir momentos después.

Se me ha ordenado ponerte al día y escoltarte hasta el salón. La misión es anular la rebelión, para ello teneis que eliminar o anular a los lideres de los rebeldes –levantó la mano–. No, a mi no me hagas ninguna pregunta, esas dejalas para Seda. Cuando entres, presentate. Estarás en presencia de Lelldorin, el elfo de la pared, y Mandorallen, Barón de Bo Mandor, el hombre de la armadura. El hombrecito bajito es Seda.

Y tras ese discurso, le abrió al puerta al salón privado, para encontrarse con todos los rostros vueltos hacia él, en especial el de seda, que le observaba como un aguila observa a un conejo.

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Faith Ibn Rashid
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Lun Ago 23, 2010 1:21 pm

Todo empezaba a ser cada vez mas extraño, me hicieron seguirlos a una especie de salón privado, era bastante grande y confortable, bien adornado con una gran mesa que se hallaba en el centro de la sala acompañada de sillas de buena madera, los respaldos eran altos y daban la impresión de comodidad, toda la sala era muy diferente al resto de la taberna, la gran sala si estaba muy bien cuidada incluso limpia, había numerosas estanterías repartidas y un gran balcón por el que entraba la suficiente luz.

En aquella sala pude observar de nuevo al caballero de gran armadura, su porte era magnifico y parecía curtido en numerosas batallas, cerca un elfo con ropaje oscuro, estaba callado limitándose a observar, su rostro era bello, aunque serio, junto a mi había llegado una especie de hombre felino, uno de sus ojos era tapado por un mechón de su cabello, aunque no era muy largo aquel cabello, tenia cierto toque misterioso, mis ojos ahora se dirigieron hacía otro extraño hombre de pelo mas corto y de color blanco, sus ojos eran extrañamente morados, era mas alto que el felino y su vestimenta aun mas extraña, en uno de sus ojos tenía una gran cicatriz, solo el hombre de gran armadura y brillante parecía dentro de lo común.

Tras sentarme lo mas alejada posible de los demás, cerca mía había una puerta, que no me habría dado cuenta de su existencia de no ser por que se abrió dejando a la vista una figura pequeña, era aquel hombre que había llamado la atención de los demás en la taberna, empezó a desprenderse de sus ropajes mientras caminaba hacía nosotros, era silencioso, entonces habló, tras presentarse besó mi mano, abrí los ojos extrañada... aunque asentí con la cabeza, saludando a la vez que agradeciéndole su gesto con una pequeña sonrisa, luego volvieron a hablar, esta vez sobre nosotros, el misterioso hombre de pelo blanco parecía ser un ninja, habían sido mandados de diferentes zonas por Barones, una vez mas el hombre bajito llamado Seda habló, indicando cual era nuestra misión

-Bien, la misión que nos atiene es simple, buscar, localizar, dar parte y eliminar o anular a los líderes de los asturianos, y a tantos de ellos como se interpongan. En realidad la orden final es anular el golpe de estado, pero esos son los pasos. Primero iremos a la Posada del León, donde se aloja el primero de los humanos encapuchados. Si puede ser deberíamos entrar y salir sin que nadie se enterase o sin hacer mucho ruido, para que a los demás no les dé mucho tiempo a protegerse. Andad con pies de plomo y no os precipitéis. Iréis juntos por precaución, porque probablemente necesitareis ayuda. Ahora llegó el momento de las presentaciones. Soy Seda o Amber de Bokot, como prefiráis, malabarista, comerciante y espía de profesión. Aquel de allí –dijo señalando con su mano diestra al elfo- es Lelldorin, un gran arquero y Primo del Barón de Wildantor.

Una vez mas la puerta se abrió apareciendo el tabernero con dos jóvenes camareras, que depositaron numerosas jarras de diferentes bebidas y bastante comida, algunos tomaron sus jarras, mientras que el pequeño hombre llamado Seda tomó además cordero.

Bueno, ¿dónde está mi hospitalidad? –dijo tras sonreír un poco- Comed y bebed lo que queráis, no os cortéis. Bueno, como decía, aquel de allí es Mandorallen, Barón de Vo Mandor, el Caballero sin miedo. Ahora si os place, me gustaría conocer el nombre de la gente con quien trabajo.

Tomé una de las jarras que estaban llena de agua y tomé un pequeño sorbo, tras refrescar mi garganta me presenté, mientras que otro elfo hacía aparición.

-Mi nombre es Faith al-Wahhab Ibn Rashid -me limité a decir mientras, volví a tomar otro pequeño sorbo de agua, volviendo a mirar aquellas extrañas estanterías, me parecía que había visto alguna sombra recorriendolas, todo parecía muy cuidado y bien adornado.
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Saintus

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Lun Ago 23, 2010 11:25 pm

Tenia días, caminando, al parecer estaba cerca de alguna ciudad amurallada, nada mas y nada menos que Vo mimbre, necesitaba un lugar donde pasar la noche, y este seguro me lo ofrecerían en alguna posada, asi que sin dudarlo, atravesé aquellas murallas que daban paso a la majestuosa ciudad.

Tenía lo que parecía ser, marcas de rocas, ¿ Pero como podrían lanzar rocas a una muralla ? - Pensé . -

Continuaba mi recorrido, atravesando las murallas de piedra, podían observarse caballos con armaduras en el lugar, y personas de muy buen porte, pero ningún caballo como el mio, hecho para correr.

Mientras caminaba se veían muchas posadas, y mas caras de lo normal, ninguna se ajustaba a mi bajo presupuesto, en cada posada habian de 3 a 4 guardias, pero pasé por una muy linda y modesta, que llamó mi atención, esta no tenía guardia alguno, asi que pasé sin ningun problema, sonriente y cantando.

Mientras que observaba aquella posada con detenimiento. A pesar de no ser como las otras parecia cara, asi que di media vuelta, pero inmediatamente, dos hombres vinieron hacia mi, llevandome hasta una habitacion y dandome algunas explicaciones, inmediatamente, muchas miradas se clavaron en mi, dejé el caballo afuera, y mi halcón iba en mi hombro, mientras que me molestaba la mirada de aquel ser bajito.

¿ Mi cabello tiene algo.. o huelo mal ? ¡ Por que me ven asi ! ~

Esperé respuesta de las personas presentes.
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Katze

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Mar Ago 24, 2010 4:51 am

Kazte sonrió cuando se acercó el gato que enseguida se puso a franelear a sus piernas; el kittan se agachó y empezó a acariciarlo mientras veía y escuchaba al juglar contando sus historias. Algo era diferente en esa posada, no se había percatado o no le había dado mucha importancia, pues hasta ese momento estaba mas pendiente de su contacto; lo diferente era el aroma, mejor dicho el no olor que despedían las personas; quizás seria esa fragancia que se ponían, esa fragancia llamada perfume.
De repente el caballero les hizo un gesto a todos, fué algo sutil, algo que claramente significaba que lo siguieran. Se levantó del banco y empezó a caminar, con él lo siguieron el hombre del gato y la mujer; el Kittans con un poco de desconfianza esperó un momento, algo dentro de él le decía que no fuera, ¿porque iba a ir si ya había entregado la carta?
- La curiosidad mató al gato.. - Susurró el gato para si y siguió a las 3 personas que estaban hace unos segundos cerca de él.
La habitación era cálida por su iluminación, bastante pulcra, en ella se encontraba un elfo de ropas oscuras, el caballero de armadura dorada, el hombre del gato y la mujer. Katze cerró la puerta sin que esta sonara demasiado, el picaporte era ovalado y terso, con unos acabados en el centro bastante atractivos; cuando esta se encontraba cerrada el hombre de gran estatura los invitó a sentarse acto que aceptó ya que si se ponía a pensar la última vez que se había sentado había sido si mal no recordaba en el río; Katze se sentó en uno de los laterales.
Cuando el Felinus se hubo sentado apareció una persona de baja estatura que lo sorprendió, tanto por quien era como por donde apareció ya que no era la misma puerta que él había cerrado con anterioridad; dos preguntas se le vinieron a la mente, la primera era: ¿será el juglar este tan veloz y silencioso como yo? y la segunda: ¿habrá mas lugares secretos en esta habitación? mientras con disimulo trataba de mirar a los costados para ver si había alguna irregularidad en el cuarto.
– Amber de Bokot a su servicio – dijo el juglar y acto seguido saludo de forma rara a la mujer, y era rara para él porque no se acostumbraba a saludar así en "Cuevas de los Pumas", el poblado donde Katze se crió.
- "... Al gato creo que lo manda el Barón de Vo Ebor y apunta maneras..." - Había dicho uno de los presentes. Katze sabía que hablaban de él; si bien era cierto que había estado en Vo Ebor unos días atrás, no sabía si la persona que estaba herida era un Barón; tampoco sabía que significaba ese apunta maneras con que lo habían descrito. En ese momento el Kittan se quedó callado esperando que le dieran la palabra o porque realmente no sabía que decir.

Katze había escuchado la misión y le parecía algo importante algo que podría cambiar la historia de esa ciudad. Lo dejó anonadado. Ahora si muchas dudas le surgieron por la cabeza, iba a comenzar a hablar cuando de repente apareció el tabernero y las dos camareras; se quedó ridículamente con la boca abierta cosa que la cerró disimuladamente como si hubiera bostezado.

- Mi nombre es Faith al-Wahhab Ibn Rashid - dijo la muchacha y acto seguido tomo un poco de agua.
Miró para los costados y como nadie empezó a hablar decidió hablar él.
-Mi nombre es Katze, si bien he venido de Vo Ebor desconozco si la persona que me dio la carta para que se la entregara a vos.. - dijo mientras miraba al hombre de dorada armadura de forma cortés, lo hizo tratando de utilizar el mismo modismo que utilizó el Posadero momentos atrás y prosiguió hablando, -...haya sido el Barón de Vo Ebor, pues estaba sangrando y apurado ya que lo perseguían varias personas; solo llegué a prometerle que la entregaría - Haciendo referencia a la carta.
Katze cambió de tema, -Ahora hablando sobre la misión me gustaría sabiendo que Vo mimbre es una de las ciudades mas ricas de Arendia, sino la mas, que su rey también es llamado "el bueno" y que supongo que no arriesgaría su reinado, su pueblo y su familia- Hizo una pausa - Saber que tipo de recompensa se entregará para tan peligrosa y dificil misión.
Había terminado de hablar, se sentó y esperó la respuesta de forma atenta pero sin comer pues él consideraba que podría ser de mala educación que le hablaran mientras lo hacía.
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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Mar Ago 24, 2010 9:59 pm

El hombre de negro sonrió levemente al peculiar ser de orejas gatunas al ver que Nekoth no le reconocía como una amenaza sino como un amigo, tenía un mechón de pelo que le cubría uno de sus ojos impidiendo así que el shinobi viese el color del iris de ese ojo, que suponía que sería de igual tonalidad azul clara bastante relajante.

Una mujer con unas ropas que brillaban más por su extraña apariencia, aunque precisamente él no era quien para opinar sobre vestimentas extrañas. Cargada de adornos como bien pueden ser los colgantes o los brazaletes en ambos brazos.

El fornido hombre de la brillante armadura hizo una señal a los que se encontraban en el lugar, Nekoth subió fácilmente por el brazo que le había tendido su amo y se colocó en su hombro, avanzó justo detrás del hombre de la armadura de color dorado dejando al hombre-gato y a la mujer a sus espaldas, para que pudieran observar su katana, no le preocupaba dejarla a la vista de la gente, pues normalmente su aspecto hacía que la mayoría de las personas desconfiaran de él lo suficiente como para temerle incluso.

El posadero le abrió una enorme puerta que daba lugar a un salón privado, el caballero de la armadura dorada tuvo que agacharse para poder hacer pasar su enorme figura por el umbral de aquella “pequeña” puerta para aquel hombre, sin embargo Rikimaru pasó sin problemas y supuso que sus compañeros habrían hecho lo mismo

Una vez dentro del espacioso salón Rikimaru pudo observar lo cuidado que estaba el ya mencionado salón, una estancia amplia y muy adornada. La presidia una mesa rectangular muy larga y ancha, rodeada de varias sillas con un respaldo alto y ancho, seguramente dispuestas para caballeros como el de la armadura de color oro, con un enorme balcón por el que entraba una cantidad nada despreciable de luz natural alumbrando la sala de una forma intensa y cálida, y dando la impresión de que el lugar era el patio interno de alguna vivienda ,varias estanterías repletas de voluminosos tomos de libros encuadernados en distintos colores. A Rikimaru le pareció observar una figura deslizarse entre las estanterías aunque lo achacó bien pronto a su imaginación, pero pese a ello no bajo la guardia ya que así le habían adiestrado, a estar alerta la más mínima señal de peligro.

En un extremo de la mesa estaba sentado un elfo, con una indumentaria un tanto curiosa de cuero holgado y de color azabache , la expresión de su rostro denotaba seriedad, al igual que la del enorme hombre que le había servido de contacto.

Les ofrecieron asiento, pero el shinobi acostumbraba a no tomar asiento en la reuniones, ya que generalmente los que tomaban asiento en sus tierras natales eran los señores feudales y él no ostentaba ese titulo así que declino lo más educadamente que pudo aquella oferta.

-No gracias, en mi tierra es de mala educación que los vasallos nos sentemos en el lugar de los señores- Dijo con una sonrisa en la cara que se esbozo finamente bajo la gruesa tela del pañuelo que le cubría la cara hasta la mitad de la nariz tapándole la boca.

De repente una pequeña puerta que Rikimaru no había advertido se abrió de manera fugaz dejando pasar la figura del juglar que iba deshaciendo de su ropa según avanzaba ¿Acaso pensaba exhibirse allí mismo? Pero para sorpresa de Rikimaru bajo las ropas de artista lucía un ropa digna de un mercader que tuviera unos buenos fondos económicos.

Se presentó como Amber de Bokot, también decía que se le podía llamar Seda , besó el dorso de la mano de la mujer, y explicó brevemente la misión, se trataba de neutralizar o incluso eliminar si era necesario a un grupo de Asturianos que pretendían hacerse con el control de Vo Mimbre por la fuerza, el primero a neutralizar era un humano corriente y Rikimaru estaba ansioso por ser mandado a “neutralizarlo” y ya de paso aprovecharía para interrogarlo e intentar obtener alguna información para su propio beneficio, o mejor dicho el de su misión.

Seda presentó al resto de los que habían acudido a la reunión, el elfo resultó ser un hábil arquero llamado Lelldorin, primo de un Barón, el caballero no fue presentado pero por lo que Rikimaru había escuchado parecía llamarse Mandorallen.

La puerta se abrió nuevamente y Rikimaru le dedicó una furtiva mirada al sujeto que entró por ella, resultó ser el tabernero acompañado de dos camareras de bello atractivo físico que portaban consigo grades bandejas repletas con suculentos manjares, a lo que Seda invitó nuevamente a comer y beber, pero Rikimaru nuevamente negó.

-No veo adecuado comer durante una reunión mi señor. Ademas no me considero digno de comer con la nobleza, teniendo en cuenta mi condición de vasallo-

Los comentarios de Rikimaru podían parecer los de alguien con muy poca autoestima, pero en realidad en su tierra el que un sirviente como era él comiera con los nobles y los señores feudales no estaba bien visto. Así que se limitó a servir un poco de agua en la copa destinada a él y la puso delante de su gato en el suelo para que el animal saciara su muy posible sed, él ya tendría tiempo de comer y beber en sus aposentos cuando le fueran indicados
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Salen

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Miér Ago 25, 2010 10:28 am

Seda guardó silencio mientras todos se presentaban, sin eliminar su sonrisa de la cara, aunque sus ojos se moviesen rápidos en todas direcciones, escrutándolos. La interrupción del elfo fue ignorada por casi todos, apenas un vistazo, y el ninja no se presento. Katze oyó un ruido de pisadas suaves, casi imperceptibles, e instantes después, un hombre dio una voltereta desde el balcón y acabó posándose en el suelo en cuclillas, levantándose como si no pasase nada. Llevaba una capa roja que le cubría por completo, y una capucha que le tapaba la parte superior del rostro, así como la cabeza, aunque bajo ella se atisbaba un casco negro. Rebuscó entre sus ropas y le entregó un fajo de papeles a Seda. Tras eso, haciendo gala de una gran fuerza, subió por la pared desnuda asiendo solo una antorcha con la que se impulsó hasta el balcón, por donde desapareció.

Seda escrutó los papeles, mientras el elfo se acercaba por detrás y los miraba por encima del hombro. Esbozó un gesto y se retiró hacia la pared donde estaba apoyado de nuevo. Seda cabeceó, complacido, y lanzó los papeles por la mesa hasta Mandorallen, que los cogió y los lanzó una leve mirada, para guardarlos de nuevo.

Bien, chicos, esos informes eran los que estaba esperando. Algunos tratan de vosotros, por cierto. Katze, sé que has venido de Vo Ebor. La carta, efectivamente, no es del Barón, si no de un subordinado que posiblemente estaría siendo atacado. Me apostaría la paga de un año por qué fueron nuestros enemigos. Aun así, la carta lleva la firma y el sello del Barón, y eso es imposible de falsificar. En cuanto a la recompensa, tal y como has dicho, las arcas del palacio están a reventar de dinero, y supongo que no les disgustará desprenderse de una gran cantidad. Además, tengo entendido que nos colmará de honor. Mandorallen, por favor, ¿me puedes dar la carta de nuestro querido felino?

Mandorallen asintió, y le pasó la carta por la mesa, deslizándola con fuerza. Seda la cogió y la extendió, leyéndola, mientras Mandorallen se giraba, arrastrando la silla y haciendo mucho ruido, y miraba al elfo que acababa de entrar.

Si no me equivoco, y creo que no lo hago, vos debéis ser Saintus –el caballero esbozó una sonrisa–. El arquero elfo. Supongo que Lelldorin, el elfo de allí, querrá medir sus fuerzas contigo al terminar la misión, también es arquero. Por favor, tomad asiento y comed, tendremos que partir pronto –se giró de nuevo, abarcando a toda la mesa con la mirada, aunque se quedo mirando al ninja–. Vos sois Rikimaru Kudo, que por cierto, también deberíais comer algo, puesto que la frase de “vamos a partir pronto” se aplica a todos por igual –levantó una mano–. Y no me interesa lo más mínimo si vuestros señores se sientan y comen mientras vos miráis, pero aquí yo soy el señor y os ordeno que os sentéis a la mesa y comáis, como es debido.

Justo cuando acabó de hablar, Seda se levantó con expresión preocupada y salió presuroso por la puerta del Salón Privado. Instantes después su cabeza volvió a asomar por la puerta.

Comed tranquilamente y luego id a los establos de la posada, tengo que contrastar unas informaciones y luego iré para allá.

Y tras eso desapareció, cerrando la puerta con suavidad. Mandorallen se levantó y salió por la puerta también, aunque el elfo los acompañó hasta que se fueron.

La posada estaba situada en un desnivel, por lo que para acceder a los establos, tuvieron que bajar por dos series de escaleras hasta que salieron a un establo espacioso, con grandes ventanales, por los que se filtraba la luz del ocaso, iluminando todo con un color anaranjado azulado muy relajante. Había bastantes caballos y mucho heno, así como Mandorallen, ensillando a un castrado de guerra y Seda, apoyado en una columna, conversando con él en voz baja. Antes de que les vieran entrar, Rikimaru y Katze, que iban los primeros, adviertieron algunas palabras.

“… no puede ser casualidad, el barón debía de saberlo, ya lo conoces.

No estoy seguro, así que hasta que no lo confirme no le diré nada –se iba a girar pero volvió a mirar a Mandorallen–. Y no le digas absolutamente nada ni al rey ni a Rikimaru.

Seda se giró y los vio venir andando, y los sonrió con los brazos abiertos. Con la luz que se filtraba por una ventana sobre él, parecía envuelto en una aureola dorada, aunque su cara de rata con su nariz larga y aguileña, daban la impresión de que te estaba robando en ese instante y no lo estabas notando.

Bien, chicos, ha habido un ligerísimo cambio de planes. Nos dividiremos en dos grupos. Sabemos que unos de los humanos se ha atrincherado en una villa del exterior de la ciudad, por lo que Faith y Saintus irán con el caballero Mandorallen a la villa, mientras que Rikimaru y Katze vendrán conmigo a la posada de la ciudad. Mandorallen, recuerda, no seas blando, localizar y eliminar.

Mandorallen cabeceó, sumido en un silencio meditabundo, mientras tendía las riendas de un camello a Faith y las de un caballo a Saintus. Los tres montaron y salieron de la posada. Cuando se quedaron solos, Seda se giró hacia Rikimaru.

Esa carta contenía información que te podría interesar, pero te la entregaré al terminar la misión, no quiero que te distraigas. En cuanto a ti, Katze, probablemente eres la última persona que vio con vida al Capitán Tavallandor, Comandante del barón de Vo Ebor. Avisadme cuando estéis listos para partir.
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Saintus

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Jue Ago 26, 2010 12:18 am

Observé como todos me ignoraron, cosa que me hiso sentir algo cabizbajo, luego dos presentaciones un poco mas rapidas se hicieron sentir, mientras esperaba paciente a ver que ocurría.

[– Si no me equivoco, y creo que no lo hago, vos debéis ser Saintus El arquero elfo. Supongo que Lelldorin, el elfo de allí, querrá medir sus fuerzas contigo al terminar la misión, también es arquero. Por favor, tomad asiento y comed, tendremos que partir pronto - ]

Había todo tipo de comida en la mesa, pero por mala suerte, predominaba la carne, no era asunto de un elfo comer mucha carne, casí ni la comian, pero el hambre era tal, que posé mis manos sobre un pescado fresco, pero virando la vista, observé un par de manzana, las que sin pensar dos veces cogí, y comencé a comer mientras observaba como aquellos sujetos salían de la habitación, acto seguido, esperé un tiempo prudente, para bajar hasta donde se nos indico.

[Bien, chicos, ha habido un ligerísimo cambio de planes. Nos dividiremos en dos grupos. Sabemos que unos de los humanos se ha atrincherado en una villa del exterior de la ciudad, por lo que Faith y Saintus irán con el caballero Mandorallen a la villa, mientras que Rikimaru y Katze vendrán conmigo a la posada de la ciudad. Mandorallen, recuerda, no seas blando, localizar y eliminar.]

Enseguida, monté en mi caballo y salí con aquel sujeto en busca de peligro, la verdad estaba muy extrañado, que los planes cambiasen asi. De pronto mi halcón sobrevoló el lugar, y se posó sobre mi hombro, mientras que comenzaba a cabalgar junto a los dos sujetos.

Espero y esto sea divertido ~
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Faith Ibn Rashid
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Jue Ago 26, 2010 11:50 am

Al fin empezaban a presentarse, al menos algunos como Katze, aquel con forma de gato, que incluso quería saber que recibiríamos a cambio de poner en peligro nuestras vidas, sonreí divertida ante ese comentario... mercenarios...
Poco después, el hombre de pelo blanco y vestimenta negra, que no decía su nombre, rechazaba por dos veces la hospitalidad de Seda, algo que no sentó muy bien en mi opinión, uno de los elfos (el ultimo en llegar) parecía pasar inadvertido, incluso nadie de nosotros le había saludado.

Al escuchar y sentir que alguien había entrado por el balcón involuntariamente había echado mano a mi alfanje, aunque sin desenvainar al ver que este entregaba una nota, que poco a poco fue pasando de mano en mano. Mandorallen había reaccionado mas que Seda, incluso me pareció ver incomodidad en su gesto, arrastrando la silla haciendo ruido, sin mover mi cabeza dirigí la mirada hacía él, que a su vez miraba a uno de los elfos, la recompensa parecía que iba a ser grande, en dinero, incluso honor, aunque eso era efímero.

Al fin dijeron algo de la carta, el elfo nuevo parecía llamarse Saintus, al igual que el otro elfo era arquero, suspire estirando un poco las piernas, mi mirada se había posado de nuevo en Seda, aquel tipo bajito y feo, parecía llevar la voz cantante en la reunión, aunque era Mandorallen quien hablaba sobre el elfo y el ¿ninja?, eso era nuevo, Rikimaru, quien había declinado sentarse y comer algo.

Luego de alimentarnos y calmar nuestra sed nos llevaron a un establo, tras bajar unas series de escaleras, que al igual que la taberna ya no estaba muy cuidada, incluso la madera crujió al pisarla, estaba poco iluminada y era algo molesto bajar, cruce mis brazos sobre mi estomago, caminaba en el último lugar, delante miá iba el elfo, Saintus, deparé en sus grandes y picudas orejas, sonriendo, su cabello dorado, estaba muy cuidado y tenía un leve brillo con la poca luz que había.

Llegamos al establo, bastante mas iluminado que las escaleras, allí esperaban los demás, Seda nos abrió los brazos recibiéndonos volviendo a poner cara de felicidad, en mi opinión no sabía fingir, primero besando mi mano, era una mujer pero no merecía un trato especial por ello, luego siempre parecía querer aparentar amabilidad, pero algunos de sus actos habían delatado no ser todo amabilidad, supongo que como dijo antes era cosa de espiás.

-Bien, chicos, ha habido un ligerísimo cambio de planes. Nos dividiremos en dos grupos. Sabemos que unos de los humanos se ha atrincherado en una villa del exterior de la ciudad, por lo que Faith y Saintus irán con el caballero Mandorallen a la villa, mientras que Rikimaru y Katze vendrán conmigo a la posada de la ciudad. Mandorallen, recuerda, no seas blando, localizar y eliminar.

Sin dejarme tiempo a replicar Mandorallen nos tendió a mi y al elfo las riendas de nuestras monturas. Incluso Mandorallen salió de allí sin mediar palabra...

-Que la suerte sea con vosotros, y que Fraxis guié vuestros pasos -dije haciendo un ademan con mi mano zurda saliendo luego de alli, alcanzando al instante al elfo y Mandorallen.

-¿En que os habéis basado para esta división? ¿por que yo y el elfo? -dije sin mirarlo, continuando mi camino mientras acariciaba el rostro de mi camello -No es que no quiera ir con el elfo, pero me gustaría saber el por que con él - luego sonreí divertida al elfo, sin parecer en ningun momento estar burlandome de él- Tranquilo elfito... yo te protejo -dije señalándolo con el puño cerrado y haciendo fuerza.

El sol estaba algo alto, hacía bastante calor por lo que opte por colocarme la capucha de mi capa y extender la tela que pendía de ella tapando mi boca, era así como acostumbraba a combatir el calor, así como me gustaba empezar mis viajes.

No sabía como acabaría todo esto, sin embargo el gesto que tuvo Saintus al entrar, la forma que sus ojos expresaron su tristeza al pasar casi inadvertido tras llegar, me había echo pensar que en el no existía la maldad, le gustaba ayudar y sentirse bien acompañado, hasta llevaba un halcón con el para no estar nunca solo.


Última edición por Faith Ibn Rashid el Vie Ago 27, 2010 7:45 am, editado 1 vez
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Katze

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Vie Ago 27, 2010 3:17 am

Un pequeño sonido pudo diferenciar de todo el ruido que se producía en aquella habitación, una de las orejas se giró hacia ese lugar e instantes después apareció alguien de ropas vistosas; No se puso en posición defensiva debido a que ni Mandorallen ni Seda lo hicieron, no tanto así Faith que parecía que en cualquier momento iba a trocear al recién llegado.

- “… las arcas del palacio están a reventar de dinero, y supongo que no les disgustará desprenderse de una gran cantidad. Además, tengo entendido que nos colmará de honor…” - Había dicho Seda; en ese momento Katze se imaginaba sentado con una enorme sonrisa en un gran sillón con una Kittan en cada brazo y otras dos abanicando un poco más atrás, mesas llenas de dinero y comida alrededor. - Bien - Dijo casi en forma cortante con una ligera sonrisa, algo que no llegaba a los talones a la felicidad que tenía por dentro.

Katze probó un poco el pescado que había en una bandeja cerca de él, era bastante, quizás demasiado especiado para él, el cardamomo tapaba en demasía el sabor del salmón pero aun así se lo comió todo con cierta tranquilidad. Cuando terminó se limpió la boca con una servilleta, tomó un poco de agua y se levantó; antes de salir por la puerta tomó un par de manzanas de la frutera y se las guardó en un bolsillo interno. Así Katze salió primero de la habitación acompañado por el ninja.

En el camino al establo había habido un silencio casi molesto, si bien el kittan era una persona tímida y al parecer el ninja una persona de pocas palabras sentía la necesidad de interactuar y ganar un poco de confianza ya que nunca se sabe cuándo necesitaría la ayuda del misterioso.

- ¿Entonces tu nombre es Rikimaru? – lo miró ya que quizás respondería con un gesto y no hablando. - Como ya dije mi nombre es Katze, espero que todo salga bien. - dijo con una sonrisa en su cara.

Al llegar al Establo escuchó: - “…el barón debía de saberlo…” – y - “…no le digas absolutamente nada ni al rey ni a Rikimaru…” – De mandorallen y Seda respectivamente; Algo olía mal y no eran precisamente las heces de los caballos, implicaba al rey y al ninja, ¿Qué era lo que pasaba?, Katze disimuló no haber escuchado nada.

Al escuchar el cambio de planes se alegró de que estuviera con el ninja, no por una razón en particular pero realmente no sabía nada de las otras dos personas y por lo menos le caía bien el gato de Rikimaru. Momentos más tarde, el otro grupo ya estaba montado y antes de salir la mujer se despidió de forma extraña, no sabía quién era Fraxis pero le devolvió el saludo deseándoles suerte.

Cuando el Kittan se dio vuelta Seda ya estaba hablándole a Rikimaru que parecía escuchar atentamente. - “…eres la última persona que vio con vida al Capitán Tavallandor…” – Katze recordó instantáneamente la sangre que le salía de la persona que le dio la carta, - Taballandor...- Dijo pensativo Katze, movió la cabeza de un lado y para otro tratando de olvidar lo que sucedió aquel día; Seda había terminado de hablar y esperaba que le contestara. - Si estoy listo- dijo con firmeza.
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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Vie Ago 27, 2010 10:28 pm

Un leve sonido fue captado por los oídos del ninja, cuyo reflejo fue esconder uno de sus kunais bajo la manga izquierda de su traje con un suave movimiento de mano, bastante rápido. Tras el sonido apareció una figura envuelta en una capa roja que le cubría el rostro, pero aun así podía distinguirse bajo este un yelmo de color azabache intenso.

Adelantó la pierna diestra para salir a la caza de la figura con un rápido movimiento, pero al ver la tranquilidad de las reacciones de Seda y Mandorallen hizo retroceder nuevamente su pierna y escondió la extraña daga entre sus ropas de nuevo, aunque sin baja en ningún momento la guardia. La misteriosa figura entrego unos papeles al pequeño Seda y acto seguido haciendo una demostración de fuerza y agilidad, que a Rikimaru no se le antojo nada sorprendente ya que él mismo había hecho cosas parecidas pero en lugar de entregar papeles más bien había entregado una última visión a sus víctimas.

Tras escrutar Seda los papeles Seda parecí algo más feliz que antes y se los paso a Mandorallen el cual apenas les dedico una fugaz mirada y los volvió a guardar.
Acto seguido Seda menciono el contenido de los escritos, se trataban de informes sobre ellos también hizo hincapié en la abultada recompensa que recibirían por aquella misión, aquello pareció disgustar un poco al shinobi, todo lo contrario que al hombre-gato.

-Disculpad señor De Bokot. Pero un servidor no lucha por dinero u honor, únicamente busco cumplir mi misión así que agradecería que no se me mencionara a la hora de decirle al soberano de estas tierras quienes fueron los guerreros que salvaron su tierra-


Dicho esto se recostó sobre la pared del lugar con intención de esperar a sus compañeros hasta que terminaran de comer y de saciarse para partir cuando sus planes de inadvertencia y de clandestinidad se vieron trastocados por Mandorallen que una voz imperativa le ordeno y pronunciando su nombre, seguramente observado en los informes entregados por la misteriosa figura de antes, sentarse y comer, alegando lo poco que le importaba las costumbres de sus señor y que él era el amo y señor allí. Así que el ninja algo molesto pero incapaz de rechazar una orden de alguien que buscase el bien se sentó al lado de Katze y sin mediar palabra y con suma delicadeza apartó de su rostro la máscara que le cubría hasta la mitad de la cara. Cogió una copa que parecía que nadie estaba usando y la relleno con agua que bebió casi al instante para saciar su sed. Después cogió algo de carne poco hecha y comio algunos pedazos luego retiro su plato de él y se volvió a poner en pie colocándose de nuevo el extraño pañuelo tapándose la cara.

Cuando todos comenzaron a caminar se puso en marcha al lado del Kittan. El cual no tardó demasiado en intentar entablar una conversación mientras caminaban por las lúgubres escaleras pobremente iluminadas y que crujían con cada paso. Preguntó si el nombre que habían dado en la sala privada era el suyo, Rikimaru sonrió levemente bajo en pañuelo al notar como Katze intentaba iniciar una conversación, pero para su desgracia el shinobi era hombre de pocas palabras. Así que simplemente se giró hacía él y con un simple cabeceo afirmativo le respondió.

Cuando estaban a punto de alcanzar los establos nuevamente los adiestrados oídos de Rikimaru captarón algo, algo relativo al barón que había enviado al felino.

No le pareció de demasiada importancia hasta que su nombre apareció por medio de la conversación junto con el nombramiento del soberano. En ese momento comenzó a sospechar, pero poco le importaba a aquel hombre las palabras, únicamente quería interrogar al humano que actualmente, y para desgracia de este, era su objetivo.

Seda los recibió con los brazos abiertos y les explicó unos ligeros cambios en los planes, la mujer y el elfo irían a los exteriores de la ciudad a eliminar a uno de los humanos integrantes del aquel complot. Mientras que él y el felino irían con Amber De Bokot a la posada local a por otro miembro, al parecer también un humano, que allí se refugiaba.

Mandorallen junto con su reducido equipo abandonaron el lugar montados a caballo, la mujer se despidió mencionando a un tal, Fraxis, seguramente algún tipo de ente divino, a lo que Rikimaru correspondió con un simple gesto de dedos que en su tierra era signo de desear buena suerte.

Cuando se hubieron quedado a solas con el mercader de reducido tamaño este le mostró una carta a Rikimaru y le dijo que contenía información que le podía interesar. Un pequeño destello pudo verse en los iris de color purpureo del hombre de blancos cabellos, como si aquella carta fuera un objeto sagrado.

-Entendido-Dijo con voz algo siniestra y seca.

Hincando su rodilla izquierda en el suelo junto con el puño del mismo lado del cuerpo y agachando su cabeza en señal de sumisión a las órdenes de aquel pequeño humano, o lo que parecía ser humano.

-¿Cuál es mi tarea en esta misión señor?-Pronunció con aquel tono de voz que le caracterizaba-
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Salen

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Dom Ago 29, 2010 12:30 pm

Faith y Saintus

Mandorallen giró sobre sí mismo y observó a Faith, que era la que había hecho la pregunta. La noche ya había caído y solo ellos tres cabalgaban a esas horas por las calles. Sonrió, y su sonrisa parecía macabra debido a la escasez de luz.

- El humano y el gato, así como seda, parecen expertos en infiltración, que es lo que tendrán que hacer en la posada. Nosotros somos más del combate abierto, de modo que se nos mandó a la villa, para asaltarla y asesinar a sus habitantes. Una cosa os he de advertir. Dentro probablemente habrá niños, de modo que habrá que matarlos. Hay que matar a cualquiera que pueda hablar, eliminar pruebas. Os pagan para esto, no tengáis reparo en asesinar a niños. No son inocentes, son traidores a la republica.

Mandorallen parecía muy convencido, pero aun así había un deje de tristeza en su voz, de melancolía. Siguió caminando en silencio. Cuando llegaron a las puertas estas estaban cerradas, pero Mandorallen se acercó a la caseta del guardia intercambió unas palabras con él, que terminaron con una bolsa tintineante en manos del portero, y las puertas abriéndose lentamente. Mandorallen salió por ellas, y esperó que los demás lo siguiesen. Una vez fuera Salió a galope tendido en dirección a un bosquecillo. Una vez llegaron a él, varios hombres salieron de entre las ramas. Dos arqueros, dos guerreros con hachas y un hombretón que debía medir unos dos metros y que parecía un oso.

Llevaba una cota de malla sobre la ropa y una espada enorme colgada de su cinto. Llevaba una barba muy tupida y un pelo muy largo, ambos pelirrojos. Sonrió al ver a Mandorallen y los estrechó con fuerza, levantándolo del suelo. Los dos arqueros llevaban armaduras de cuero ligero y dos arcos largos. Los guerreros portaban hachas y llevaban cotas de malla. Mandorallen estrechó la mano a todos y respondió al abrazo del hombretón pelirrojo. El hombretón se giró hacia los otros dos miembros del grupo, sonriente.

- Saludos, elfo, Buenas, humana. Mi nombre es Barak, conde de Trellheim, aunque hace tiempo que el mar se tragó esas tierras, me da cierto prestigio.

Empezó a reírse con una risa muy grave, que parecía salir de lo más profundo de una cueva. Mandorallen le puso una mano en un hombro y Barak se puso serio, mientras asentía. Mandorallen tomó la palabra.

- Vamos a asaltar una villa, y eso no lo podemos hacer nosotros solos. Estos son refuerzos. Los dos arqueros estarán a tus ordenes, Saintus, y los dos guerreros estarán a tus ordenes Faith. Barak vendrá conmigo. Si alguien huye clavadle una flecha entre los omóplatos, recordad, no queremos testigos.

Mandorallen montó en el caballo y Barak lo siguió a pie. Los otros hombres montaron a caballo y siguieron a sus "jefes". Todos salieron del bosque en dirección este, con la muralla a la izquierda, aunque apenas se advertían unos trazos. Pronto tuvieron a la vista la villa. Entonces Mandorallen se paró y se bajó del caballo, atándolo a un árbol.

- Bien, ahora contadme que plan tenéis. La villa está rodeada por lo que es como una muralla. No podemos intentar derribarla, no serviría de nada. Yo ya tengo un plan, pero contadme lo que tenéis y así tenemos más planes sobre los que decidir.

Off:
Spoiler:
 


Rikimaru y Katze

Seda encarnó una ceja y observo al hombre arrodillado. Le levantó la cabeza y le miró a los ojos. Su expresión era fría, pero algo divertida. Asintió, complacido, y miró a Katze.

- La misión en sí es muy fácil, entrar en la posada y matar al humano que ocupa la habitación con tres ventanas que dan al patio interior. Ese es el problema. O entramos por la puerta, en cuyo caso nos verán, o por el patio interior que está patrullado, tanto por hombre abajo como por arqueros en los tejados. Katze, tu mataras a los arqueros, y tu Rikimaru, te encargarás de los hombres del patio interior. No quiero mucho ruido, así que sed silencioso, por lo que más queráis.

Seda les hizo un gesto y salió del establo en dirección contraria a la tomada por los otros. Callejearon un poco, pudiendo observar lo poco que se veía en la noche, una noche con luna menguante, apenas una franja de luz que iluminaba un poco la calles. Por los callejones había un mal olor persistente, que combinado con los desperdicios que había tirados, hacían el paseo nocturno muy incomodo. Tras una pequeña caminata, Seda se paró en seco frente a una pared lisa. Se arrastró a la derecha hasta que llegaron a una zona donde no era solo un muro, si no que estaba cubierto de plantas, de hiedra. Un poco más a la derecha empezaba el edificio, había ventanas y lugares por donde escalar al tejado.

Seda se acercó a la hiedra y empezó a palpar la pared, pegando el oído. Tras unos minutos de tensión y silencio, Seda sonrió y golpeó la pared con un puño. Se oyó un crujido y el sonido de una palanca. Y parte de la pared se retiró, dejando una abertura oculta por la hiedra. Seda se giró, sonriente.

- Esto antes de posada fue un antiguo palacete, y como tal tiene muchas otras vías de entrada. Katze, sube al tejado por esta pared y mata a los arqueros. Shinobi, tu puerta de entrada. Recuerda, no hagas ruido.

Antes de que cualquiera de los dos dijese nada, Seda desapareció por el hueco de la pared, dejándolos a solas con la luz de la luna y los desperdicios del suelo. La pared por la que Katze debía subir debía de tener tres plantas, pero había ventanas enrejadas en cada una, así como balcones y repisas entre piso y piso. De los balcones colgaban algunas pantas, pero no parecía lo suficientemente firmes como para usarlas en la escalada.
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Saintus

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Lun Ago 30, 2010 12:09 am

De pronto cuando íbamos marchando, tuve que detenerme al escuchar, cierta risa, bastante grave enseguida bajé de aquel caballo, muy grave aquella voz, para mi gusto, pero al voltear la vista, salieron lo que parecían ser varios soldados/guerreros. Los guerreros portaban hachas y llevaban cotas de malla. Entre ellos, un hombre bastante alto, el dueño de aquella voz grave nos hablo. [ Saludos, elfo, Buenas, humana. Mi nombre es Barak, conde de Trellheim, aunque hace tiempo que el mar se tragó esas tierras, me da cierto prestigio.]

¿ Como es posible, que una ciudad desaparezca ? .. - Pregunté bastante intrigado, mientras veía a los arqueros, parecían ser muy precisos, pues uno de ellos, disparó a un ave, la que inmediatamente cayó, debido a que la flecha atravesó el ave.

" Vaya, estos arqueros son muy buenos.. " Dije para mis adentros, mientras observaba la actitud de todos los presentes, sin apartar la vista del grandulon.

El viento soplaba sin mucha fuerza, pero aún asi hacia que mis cabellos bailaran al son del ritmo, soplado por este, mientras clavaba mi mirada una ves mas sobre el grandulon, realmente aquel tipo lograba intimidarme, pero no demasiado, si era de hacerle frente, lo hacía... Mis orbes dorados, comenzaron a posarse sobre todos los tipos guerreros, recien llegados.

[Vamos a asaltar una villa, y eso no lo podemos hacer nosotros solos. Estos son refuerzos. Los dos arqueros estarán a tus ordenes, Saintus, y los dos guerreros estarán a tus ordenes Faith. Barak vendrá conmigo. Si alguien huye clavadle una flecha entre los omóplatos, recordad, no queremos testigos.] Fue lo que dijo el chico alto, mientras desviaba la mirada hacia los arqueros.

Bien chicos, como ya escucharon están a mi disposición, no soy ningún ladrón pero la necesidad me llama. - Hice una pequeña pausa, caminando alrededor de los arqueros. Mi nombre es Saintus.. Cumplirán mis ordenes.. - Dicho esto, caminé hacia el chico alto.

Por ahora no tengo nada, pero si me da un rato, haré que hago con los arqueros.. Sonreí, mientras subía a mi caballo.
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Faith Ibn Rashid
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Miér Sep 01, 2010 8:24 am

La noche ya había caído sobre nosotros, las estrellas brillaban, algunas, fugaces, iban de un lado a otro, la luna se erguía alta y orgullosa, brillaba con gran fuerza, su color blanco marfil me hacía sentir bien, su luz se podía ver reflejada. En la noche ya cerrada, solo resonaba el ruido de los cascos de los caballos y el camello que nos servían de monturas.

- El humano y el gato, así como Seda, parecen expertos en infiltración, que es lo que tendrán que hacer en la posada. Nosotros somos más del combate abierto, de modo que se nos mandó a la villa, para asaltarla y asesinar a sus habitantes. Una cosa os he de advertir. Dentro probablemente habrá niños, de modo que habrá que matarlos. Hay que matar a cualquiera que pueda hablar, eliminar pruebas. Os pagan para esto, no tengáis reparo en asesinar a niños. No son inocentes, son traidores a la república.

Eso hizo que mi mente se quedara en blanco, mis manos apretaron con fuerza las riendas del camello, parando en seco, mis ojos se abrieron por completo... matar niños, no eran inocentes, traidores, ¿como alguien sin conciencia puede ser traidor?, solo se preocupaban por jugar, divertirse, ¿como podían ser traidores de algo que ni conocen seguramente?, mis manos temblaban nerviosas.

-¿Que dinero va a pagar esa sangre en mis manos? -dije en un susurro inaudible, volviendo poco a poco a caminar, aunque algo atrás, con la cabeza agachada y sin mediar ninguna palabra.

Llegamos a una gran puerta, donde Mandorallen intercambio algunas palabras con el portero, que en ningún momento se nos mostró, tras eso Mandorallen salió cambiando el ritmo, se movía a mas velocidad, hasta que llegó a una especie de bosque, aunque no parecía muy grande, su vegetación era verde, los arboles altos eran de buena madera, las plantas habían crecido bastante sin ser cuidadas, además el rocío de la noche ya se veía sobre las verdes hojas, estas se movieron saliendo de allí 5 hombres, el que mas resaltaba era un grandullón que debía de medir algo mas de dos metros, estaba ataviado con una buena cota de malla y una gran espada ancha pendía en su cinturón, el cual era muy grande, su cabello largo y pelirrojo le daba un toque salvaje. Era enorme, sus manos, su espalda, este abrazó a Mandorallen, después de que este saludara uno a uno a los cuatro restantes, dos de ellos portaban arcos, mientras que los otros dos hachas.

-Saludos, elfo, Buenas, humana. Mi nombre es Barak, conde de Trellheim, aunque hace tiempo que el mar se tragó esas tierras, me da cierto prestigio.

-Esta humana... se llama Faith al-Wahhab Ibn Rashid -dije sin apenas mirarlo, aun pensando a que nos llevaría todo esto, si llegado el momento estaría a la altura, si realmente tenía el valor de matar a un niño, aunque no dejó de sorprenderme que aun con la cara tapada aquel hombre supiese que era humana.

Luego el grandullón rió a carcajadas su voz resonó en aquel bosque, era realmente escandaloso, una mano, la de Mandorallen hizo que su rostro cambiase, su risa se ahogó en su garganta.

-Vamos a asaltar una villa, y eso no lo podemos hacer nosotros solos. Estos son refuerzos. Los dos arqueros estarán a tus ordenes, Saintus, y los dos guerreros estarán a tus ordenes Faith. Barak vendrá conmigo. Si alguien huye clavadle una flecha entre los omóplatos, recordad, no queremos testigos.

Eso era nuevo, nunca había dirigido a nadie en combate, eso no iba a cambiar, en mi opinión podían hacer lo que les viniera en gana, no era yo quien para dar ordenes, mis ordenes eran claras, ejecutar aquella villa.

-Bien, ahora contadme que plan tenéis. La villa está rodeada por lo que es como una muralla. No podemos intentar derribarla, no serviría de nada. Yo ya tengo un plan, pero contadme lo que tenéis y así tenemos más planes sobre los que decidir.

Aun no sabía nada de aquella villa, ni como era sus murallas, ni como estaba dividida, cuantos podían haber allí... nada, aunque si era como la mayoría...

-Creo -dije saltando de mi montura, quedando agazapada, haciendo dibujos en la arena, elaborando alli mi estrategia. - Si la muralla esta vigilada, lo mejor será que con ayuda de alguien de ustedes, alguien llegase a lo alto de la muralla, allí se acabaría con sumo sigilo con los vigilantes, los arqueros estarían atentos a un posible avistamiento de algún guardia. Allí se podría o bien intentar abrir la puerta con cuidado de no ser descubierto, o tirar alguna cuerda o algo para que los demás subiesen, allí ya se trazaría otro plan en algún sitio seguro.

Tras dar mi opinión regrese a mi camello, acariciándolo con una mano mientras miraba al cielo, la otra la lleve a mi corazón. -Dadme fuerzas... -dije recordando a mis antepasados.
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Katze

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Jue Sep 02, 2010 3:11 pm

Katze también se sorprendió cuando el sumiso ninja se agachó frente a la persona de baja estatura. Comprendería el acto frente a un rey pero no frente a un juglar.

Después de haber escuchado el cambio en la misión el kittan se preguntó: << ¿Tienes que matarlos? >> Katze preferiría no tener que, matar por matar no era lo suyo, pero tendría que pensar las consecuencias de no hacerlo. Por otro lado la advertencia de Seda sobre el ruido no le preocupaba ya que como buen kittan era sigiloso.

Ya había oscurecido cuando los tres salieron del establo, parecía que las estrellas brillaban más debido a la poca luz de la luna. Caminaron por diversos callejones y de forma separada para tratar de no llamar la atención; eran unos callejones angostos con un mal olor estancado y particular; estancado debido a que la brisa que hubo a la mañana había desaparecido y particular porque ese olor era diferente al de Vo Ebor que no tenía un río tan grande como el de Mimbre, un olor a pescado podrido, un olor intenso.

Cuando el juglar se paró también lo hizo Katze, no entendió porque se había parado en mitad de la calle pero no importaba, tenía que ser útil; se puso de costado con la pared en la espalda y miró a izquierda y derecha por si aparecía alguien; nada, << Bien >> Pensó el felinus, solo había un cartel en la esquina de la calle que invitaba a los viajeros a hospedarse en esa posada, “la posada del león”.

-“Katze, sube al tejado por esta pared y mata a los arqueros…” – Dijo Seda; después le dijo algo al ninja y cuando quería preguntar algo el de baja estatura se escabulló por la entrada secreta. - Agg – Dijo en voz baja el Kittan, no le gustaba cuando faltaba información, ¿Cómo sabría en cuál de las habitaciones estaba el hombre al cual había que reducir?, seguramente de alguna forma lo sabría pero saberlo de antemano le daba más seguridad.

Katze retrocedió un poco, miró el muro, contó hasta tres y corrió hacia él, casi al llegar saltó, levantó una pierna y la apoyó contra la pared, luego la otra y finalmente clavó sus garras en la parte superior del muro. Con la fuerza de sus brazos logró posarse arriba de este y caminó silenciosamente hasta la pared que tendría que escalar. No era algo muy difícil, entre los balcones, las ventanas enrejadas y sus garras fue pan comido.

Tenía la pierna izquierda apoyada en la barandilla del balcón del piso más alto, la derecha en el aire y las manos clavadas en el techo, sus ojos estaban ligeramente más arriba del final de la pared tratando de ver sin que los guardias lo vieran a él. Al principio no vio nada, pero instantes más tarde pudo verlos, eran dos y estaban sentados mirando hacia la calle principal; el kittan no comprendió hasta que sus ojos miraron mas allá; era el Palacio, erguido e imponente, iluminado de forma elegante y claramente mayor que las principales calles de la ciudad y con muchos guardias; miró a su derecha y a una distancia considerable pero no muy lejana se encontraba la muralla también iluminada y con soldados patrullando.

El felinus pensó un momento y después entendió, sería extraño un edificio con guardias patrullando, por ende y para disimular un poco estaban sentados cerca pero no al lado platicando y mirando como entraban y salían personas de la entrada de la posada. Impulsándose con las piernas subió a la cima del edificio; agachado fue acercándose lenta y sigilosamente hacia sus víctimas bordeando el patio interno que en el medio se encontraba.

- ¿Quién va a ganar este año en las justas? – Preguntó el de pelo recogido.
- Krigor por supuesto – opinó el de pelo corto y dijo con énfasis – El tres veces campeón -
- Hay veces que la fuerza no lo es todo y este año Sinloel lo va a demostrar- Dijo el de pelo recogido mientras miraba como ingresaba un posible cliente.
Desde que los vio hasta que el segundo estaba en el suelo había estado pensando si matarlos o no, sabía que si no los mataba quizás y casi con seguridad se les iba a complicar las cosas pero no podía matar a esos dos jóvenes así porque si y menos por la espalda.

Agarró los dos cuerpos y trató de ocultarlos lo mejor que pudo junto a sus arcos. Acto seguido asomó sus ojos por la cornisa interna esperando alguna señal o algo que le indicara como seguir.
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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Dom Sep 05, 2010 3:42 am

El shinobi aun arrodillado notó el tacto de las manos del pequeño hombre en su rostro. Este le miró con unos ojos que expresaban frialdad a la par que diversión. Acto seguido asintió con su menuda cabeza y miró al kittan.

Según decía la misión se presentaba relativamente fácil. Entrar sin ser vistos, ser invisibles a los ojos de los guardias y por encima de todo eliminar al objetivo sin vacilación alguna.

Rikimaru salió del establo tras las figuras de sus compañeros, se movía callejeando. Deambulando de sombra en sombra sin apenas dejar ver más que el frío destello de sus purpúreos ojos y su cabellera de blanca.

Caminaba siguiendo los pasos del señor De Bokot. La caminata se hacía algo desagradable debido al insoportable olor a desperdicios que había por el lugar.
La luna iluminaba tímidamente la ciudad, con apenas una tenue franja de luz que permitía distinguirla de los blancos y brillantes puntos astrales que eran las estrellas en aquellos momentos.

Su gato se movía pegado a él pero sin interponerse ni obstruirle el camino a su amo. Con pasos lo suficientemente rápidos como para seguir el ritmo de las personas

Pronto llegaron a una zona donde apenas sí llegaba la luz lunar. Seda arrastró su mano por el liso muro de una hasta que llegaron a unas enredaderas.
Seda golpeó con un puño la pared y esta se abrió a modo de puerta que daba a un pasadizo secreto. Lo que parecía que iba a ser su entrada.

Rikimaru se introdujo en el pasadizo sin pensárselo dos veces. Una vez dentro sacó nuevamente uno de sus kunais y lo sostuvo con la siniestra mientras que con la diestra palpaba la pared del oscuro pasadizo.

En poco tiempo encontró la salida, daba a una zona apenas iluminada con una triste vela como única fuente de luz. Dos guardias patrullaban la zona. Portaban la más clásica vestimenta de los mercenarios.

El ninja apagó de un leve soplido inaudible el pequeño candil ocultandose así en la más absoluta de las tinieblas a la espera de su victima, que se aproximaba a paso lento hacía una muerte más que segura mientra murmuraba algo entre dientes.

-Maldita sea, otra vez me toca patrullar. Siempre es lo mismo-Dijo con tono de aburrimiento en la voz.

-Pero esta vez hay una diferencia-Pronunció la áspera voz del ninja mientras le tapaba la boca con la diestra y lo arrastraba hacía la oscuridad, donde le seccionó la yugular de un único y letal corte con su extraña daga.

El segundo guardia alarmado por la ausencia de su compañero caminó arma en mano hacía la zona oscura con intenciones de encontrar a algún ratero o algún ladrón de poca monta. Pero lo que halló fue muy distinto.

El frío acero del kunai del shinobi se hundió entre sus cejas matándolo al acto sin darle oportunidad alguna de reaccionar o de pedir ayuda. Cuando el cuerpo envuelto en la armadura iba a golpear el suelo el shinobi lo sopesó entre sus brazos y lo ocultó junto con el de su compañero en el pasadizo que le había servido de entrada.

Arrancó la daga de la cabeza de su victima y sin tan siquiera molestarse en limpiar la sangre aun caliente la guardó y se cobijó en las sombras que el mismo había causado para poder avanzar sin temor de ser visto. O al menos eso esperaba él, esperaba que Katze hubiera cumplido con su parte del trabajo y no tener que vérselas con más guardias y mucho menos con arqueros.


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Salen

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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Jue Sep 09, 2010 11:13 am

Faith y Saintus

Mandorallen los observó a todos con expresión indescifrable. Metió la mano en una de las alforjas de su caballo y sacó un puñado de cilindros rojos, algunos de ellos con largos palillos atados.

- Bien, el plan es el siguiente. La casa está rodeada por una muralla, pero frente a nosotros, esa muralla coincide con la pared de la casa, de modo que no hay arqueros por encima. Pondremos un par de barriles de pólvora y abriremos un hueco para entrar. La señal para hacer explotar los barriles son las explosiones que provocaremos Barak y yo en la parte frontal de la casa, que prendera, llevando a la gente a vuestra posición. Quedaros en todo momento fuera. Saintus, tu y los arqueros acribillad a esos hijos de perra, y cuando están muchos fuera, Faith, tú y los soldados despedazadlos. No quiero testigos ni cabos sueltos. Aun así, el más importante es el hombre que viste una capa carmesí. Es el objetivo primordial.

Sin más dilación ambos desaparecieron entre las sombras, algo curioso, debido a su tamaño. Faith y Saintus, así como los soldados anduvieron hacia delante, hasta que llegaron al linde del bosque y vieron la casona. Tenía tres pisos y la pared parecía de roca maciza. A los pies había cinco barriles apilados, todos unidos por una mecha que llegaba hasta la posición de los aventureros. Clavada a un árbol había una antorcha.

La luna menguante iluminaba el prado y no dejaba sombras. De repente se oyó un silbido penetrante y una explosión se oyó por todo el valle, y el fuego iluminó todo el cielo. La explosión se había producido en el aire, pero llamas de fuego, como prendidas en flechas cayeron sobre la villa. Se oyeron varias explosiones más y dos cohetes subieron de nuevo, el último explotando tan fuerte que la oleada de aire golpeo a los aventureros. En la villa, el fuego ya se atisbaba por tres costados. Esa era la señal. Aun así, sobre todo el ruido se oían llantos de niños y mujeres, y gritos de pánico.

Rikimaru y Katze

El patio interior apenas si tenía iluminación, pero tras la consumición de la vela, se quedó sumido en un tupido mar de sombras, no completamente, debido a la luz de la luna menguante, pero si en su gran mayoría. Aun así se podían atisbar unos soportales rodeando todo el patio. En el centro había una fuente, en ese instante apagada, y varios banco alrededor. Se respiraba paz y tranquilidad de no ser por el hedor a muerte y las manchas sobre la hierba. Seda apareció por una puerta, silenciosamente, en el mismo instante en que Katze bajaba del tejado.

- Supongo, por vuestras expresiones, que nuestros amados mercenarios están muertos. Ahora vamos a por el pez gordo. Rikimaru, conmigo. Katze, la habitación del humano es esa que ves iluminada, la tercera, escala la pared y entra por ella cuando te la abramos.

Sin mediar más palabra, Seda se giró, volteando su capa oscura, que por instante hizo desaparecer por completo su figura contra las sombras, para reaparecer dos metros delante. Katze pudo ver como ambos desaparecían tras una puerta. La ventana en cuestión estaba en el segundo piso, en el centro del edificio, y la parte superior ventana casi rozaba el techo. Bajo esa ventana había otra con un enrejado y por debajo una columna que aguantaba los soportales. Era una columna simple. A mitad de columna había un reborde y en la parte superior, una capitel de hojas en relieve que sobresalían.


Entre tanto, Rikimaru y Seda traspasaron la puerta de roble para entrar en un largo pasillo iluminado apenas por un par de candelabros, que le daban una cálida tonalidad amarillo anaranjado al pasillo. Nada más dar dos pasos, a la derecha se abría una escalera pequeña y empinada que parecía para el servicio. Seda la empezó a subir sin dudarlo. En la escalera había unas velas de sebo que alumbraban más bien poco y desprendían un humo oscuro y un hedor horrible. Aun así, no tardaron mucho en salir al pasillo del segundo piso, un pasillo corto pero amplio, con unas escaleras grandes al fondo y dos puertas a ambos lados del pasillo. Seda se acercó a una de las dos y la abrió de una patada. La madera crujió y los gozones se salieron de su sitio, quedando ambas hojas colgando. Seda extrajo dos cuchillos de sus ropas y apunto con ambos a los dos hombres de la sala. La habitación era grande, suficientemente grande para un combate, y bastante alta. Al fondo había un hombre alto y escuálido, con una nariz grande y a su lado un hombre vestido con una armadura de placas, muy alto, y con un hacha de dos hojas curvas, casi tan grande como él. Ambos se giraron al instante, el hombretón empuñando el hacha y el hombrecillo con una espada y un cuchillo. Seda observó a ambos hombres y sin apartar la mirada susurró órdenes a Rikimaru.

- Rikimaru, la ventana. Luego Katze y tu encargaros del hacha. Dile que le ataque

Se oyó el sonido de explosiones distantes y muy lejanas, y Seda ensanchó su sonrisa, formando una macabra mueca. Tras eso se lanzó al ataque contra el humano pequeño.
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Mar Sep 14, 2010 6:09 am

Asomó sus ojos por la cornisa interna, el patio interior estaba ya despejado, al parecer el ninja había hecho su trabajo pero de una forma un tanto desprolija para su gusto. Ayudandose de algunas ventanas y pedazos de piedra que salían de la pared Katze pudo bajar con facilidad. Ya en el suelo vio como hacia aparición el juglar preguntando si habíamos matado a esas personas; el Kittan no respondió.

Se quedó mirando la ventana mientras los otros dos compañeros se marchaban por una de las puertas. Se agarró las manos como si estuviera nervioso o ansioso, ahí notó que en una de las manos, la derecha, tenía un pequeño rasguño. Pensó como podría haberselo hecho.

Estaba caminando sigilosamente por el techo mientras los dos arqueros discutían con entusiasmo, agazapado como un león acecha a su presa, se acercaba metro a metro a sus víctimas.
- Hay veces que la fuerza no lo es todo y este año Sinloel lo va a demostrar- Dijo el de pelo recogido.
Cuando el joven terminó de hablar miró a su compañero que en ese momento estaba tendido en el suelo ¿Se habrá quedado dormido? pensó, sin tiempo a nada estaba siendo ahorcado por el Kittan, quizás fue ahí cuando recibió el arañazo; al primero le había dado un golpe en la nuca con el pomo de una de sus dagas y este otro se quedó desmayado por falta de oxigeno.

El golpe del crujido que hizo la puerta al romperse lo trajo de vuelta a la realidad. <<Menos mal que el hombre de baja estatura había dicho que no hagamos ruido>> pensó el Kittan. Eso era una señal, corrió hacia la pared, saltó y empezó a escalar; medio metro antes de llegar se escuchó el típico sonido de ventanas abriéndose. Rikimaru iba a asomarse por la ventana pero una mano del joven Kittan en el marco le hizo ver que no hacía falta, Katze se había anticipado.

El ninja se echó para atrás para dar lugar al nuevo invitado el cual entró y vio las dos figuras. ¿Cuanto tiempo tendrían antes de que apareciera mas gente? No mucho, el ruido de la puerta al romperse habrá intrigado a mas de uno; por suerte eran tres contra dos, había que hacerlo rápido.

– ¡A el! – dijo Rikimaru señalando al hombre alto con armadura y una gran hacha.
Katze se agazapó un poco en posición de ataque agarró una de sus dagas y se la lanzó al narigudo mientras se puso en posición bordeando la habitación tratando de quedar del lado contrario donde estaba el ninja con el gran hombre con armadura en el medio, así uno de los dos le podría agarrar por la espalda. << Tendrá una buena armadura pero seguro no tiene ojos en la espalda >> pensó el felinus.
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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: Re: Complot desde la sombra del palacio   Mar Sep 14, 2010 3:02 pm

El shinobi observó como el kittan bajaba desde el tejado, le dedicó una sonrisa y miró fugazmente al hombrecillo que le indicó que debía seguirle a él y que el kittan subiría por otro sitio.

Cuando Seda se movió ocultándose con su capa al shinobi le pareció que desaparecía en la densa oscuridad que reinaba en el patio de luces donde se hallaban. Reapareció nos metros más adelante y le volvió a indicar su camino el shinobi ocultándose en el mar de sombras que había bajo los balcones avanzó con un increíble sigilo para no llamar la atención de cualquier guardia que pudiera haberse pasado por alto, aunque eso lo veía más bien poco probable.

Avanzaron unos pocos pasos por un pasillo estrecho que estaba iluminado por unas cuantas velas que le daban al sitio una tonalidad calida con colores anaranjados y amarillentos. Algo muy distinto de la escalera por la que ascendieron, que parecía ser un pasadizo para el servicio a los que Rikimaru estaba bien acostumbrado, este estrecho pasillo estaba iluminado con unos candiles de sebo casi consumidos que desprendían un humo azabache que cubría la zona superior del lugar y que desprendían un olor nauseabundo que al shinobi apenas se le filtraba por el grueso pañuelo que le cubría hasta la nariz.

Una vez lo hubieron dejado atrás comenzaron a caminar por otro pasillo con varias puertas, Seda se detuvo justo delante de una y la observó durante unos segundos después de una sola patada la hecho abajo haciendo que esta misma se saliera de sus goznes con un estrepitoso ruido que seguro que no pasaría desapercibo.
El ninja hubiera preferido entrar de manera más discreta y no tener que luchar pero si Seda prefería otro meteoro no le quedaba más remedio que obedecerle.

La habitación que había tras la puerta era bastante grande, lo suficientemente grande como para un combate, la altura del techo le podría proporcionar ciertas ventajas a Rikimaru.

Seda sacó raudamente una daga y un sable preparándose para el combate contra el hombre narigudo y escuchimizado que se escondía detrás de la enorme figura, de lo que seguramente sería un mercenario, cubierto por una armadura de placas y fuertemente armado con una enorme hacha casi tan grande como él.

El juglar le susurró unas órdenes a Rikimaru, fueron breves pero claras para el hombre de negro acostumbrado a obedecer ordenes como esa, debía abrir la ventana y dejar paso a su compañero después entre los dos se encargarían del mercenario restante y Seda del que debía ser el conspirador.

Con un rápido movimiento alcanzó la ventana y la abrió, se dispuso a asomarse por ella pero una mano más bien parecida a una zarpa de gato le indicó que no era necesario.
Cuando hubo entrado su compañero, el cual lanzó una daga al hombre narigudo y se agazapó intentando colocarse justo detrás del enorme guerrero

-No es una mala idea eso de rodearlo-Pensó el ninja mientra extraía uno de sus kunais con la mano diestra y con zurda alcanzó el mango de su oscura katana sacándola de su vaina y dejando relucir sus dos filos con las luces que iluminaban el lugar.

-Ha llegado tu hora grandullón, siento que no puedas despedirte de quienes te quieren- Pronunció la voz áspera y seca del ninja mientras lanzaba su arma secundaria contra el pecho del enorme hombre únicamente como distracción para evitar que descubriera a Katze y le golpease, justo después de lanzarle la daga agarró con ambas manos la katana a espera de los movimientos de rival y buscando con su mirada algún punto débil por donde comenzar a masacrar a aquél guerrero
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Complot desde la sombra del palacio
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