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 Pleniludio en la llanuras

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Kym Thauron

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MensajeTema: Pleniludio en la llanuras   Lun Ago 30, 2010 1:40 am

Entre los linderos de algaria y Drasnia estaba Camaar, la mayor ciudad de Sendaria y el principal puerto del norte, era una gran población situada en la desembocadura del gran río Camaar, donde había existido desde la antigüedad. Allí tenía su término natural por el oeste la Gran Ruta del Norte, que se extendía hasta Boktor, en Drasnia, y era también el extremo norte natural de la Gran Ruta del Oeste. No estaba fuera de lugar decir que todos los caminos conducían a Camaar.

Avanzada la tarde, bajo el frío y la nieve, el grupo descendió la pendiente poco inclinada de una colina en dirección a la ciudad. A cierta distancia de la puerta, tía Pol detuvo su caballo.

Samira: Ya que no es preciso fingirnos vagabundos —anunció—, no veo ninguna razón para seguir frecuentando posadas de mala muerte, ¿no os parece?

Narrador: En realidad, no había pensado en ello —dijo el señor Lobo.

Samira: Pues yo, sí —replicó —. Ya tengo más que suficiente de hosterías al lado del camino y de destartaladas posadas de pueblo. Necesito darme un baño, dormir en una cama limpia y tomar una cena como es debido. Si no os importa, esta vez me encargaré yo de buscar el alojamiento.

Narrador: Desde luego, Pol —asintió apaciguador—. Lo que tú digas.

Samira: Perfecto, entonces —contestó ella, y abrió la marcha hacia la puerta de la ciudad seguida del resto de aventureros.

Centinela: ¿Qué os trae a Camaar? —preguntó con rudeza uno de los centinelas del gran portón, enfundado en una capa de pieles.

Tía Pol se quitó la capucha de la cabeza y fijó una mirada acerada en el soldado.
Samira: Soy la duquesa de Erat —anunció con voz altisonante—. Éstos son mis servidores y lo que me trae a Camaar es asunto mío.

El centinela parpadeó y efectuó una respetuosa inclinación de cabeza.

Centinela: Perdonadme, vuestra gracia —dijo el hombre—. No tenía intención de ofenderos.

Samira: ¿De veras? —respondió tía Pol con un tono de voz todavía helado y una mirada aún amenazadora.

Centinela_ No he reconocido a vuestra gracia —balbució el pobre hombre, encogido bajo la dominante mirada de la mujer—. ¿Puedo seros de alguna ayuda?

Samira: Me parece difícil —replicó tía Pol, contemplándolo de arriba abajo—. ¿Cuál es la mejor posada de Camaar?

Centinela: El León, mi señora, sin duda.

Samira: ¿Y...? —añadió con impaciencia.

Centinela: ¿Y qué, mi señora? —respondió el soldado, confundido ante su pregunta.

Samira: ¿Dónde está? —preguntó—. No te quedes ahí con la boca abierta como un bobo. Habla.

Centinela_ Está detrás de los edificios de aduanas —respondió el centinela ya sonrojado—. Seguid está calle hasta llegar a la plaza de Aduanas. Desde allí, cualquier viandante os indicará dónde queda El León.

Tía Pol volvió a cubrirse la cabeza con la capucha.

Samira: Dadle algo a este hombre —dijo por encima del hombro, y emprendió la marcha hacia el interior de la ciudad sin volver la mirada.

Centinela: Muchas gracias —murmuró mientras Lobo se inclinaba en su montura para entregarle una pequeña moneda —. He de reconocer que no había oído hablar de la duquesa de Erat hasta hoy.

Narrador: Eres un hombre afortunado

Centinela: Es una dama de gran belleza —comentó el soldado con admiración.

Narrador: Y tiene un genio que la iguala —añadió

Centinela: Ya lo he advertido.

Narrador: Y nosotros hemos notado que lo advertías —dijo socarrón.

El grupo espoleó los caballos hasta alcanzar a tía Pol.

Seda: ¿La duquesa de Erat? —inquirió Seda con voz digna de su nombre.

Samira: Los modales del tipo me han exasperado —respondió tía Pol, altiva—. Además, estoy harta de poner cara de pobre delante de los extraños.

En la plaza de Aduanas, Seda se acercó a un mercader de aspecto atareado que avanzaba a paso rápido por el pavimento cubierto de nieve.

Seda: Tú, ven aquí —le dijo en el tono más insultante posible, deteniendo el caballo justo delante del sorprendido mercader—. Mi señora, la duquesa de Erat, pregunta la dirección de una posada llamada El León. Ten la amabilidad de indicárnosla.

El mercader parpadeó, turbado ante el tono de voz del hombrecillo de cara de ratón.

Mercader: Por esa calle hacia arriba —dijo lacónico, y señaló con el dedo—. Está a bastante distancia y queda a mano izquierda. Delante hay un rótulo con el dibujo de un león.

Seda lanzó un bufido de displicencia, arrojó unas monedas sobre la nieve a los pies del hombre e hizo girar el caballo en una elegante cabriola. Jeremy y Kym apreciaron que el mercader parecía furioso de indignación, pero que terminaba por recoger de la nieve las monedas que Seda le había arrojado.

Narrador: Dudo de que ninguno de los presentes vaya a olvidarse rápidamente de nuestro paso —comentó Lobo con acritud cuando ya se habían adentrado en la calle indicada.

Samira: Recordarán la presencia de una aristócrata arrogante —replicó —. Es un disfraz que nos sirve tanto como cualquier otro.

Cuando llegaron a la posada, tía Pol no pidió las habitaciones de costumbre, sino toda un ala para ella y sus servidores.

Samira: Mi chambelán te pagará —dijo al posadero, señalando a Lobo—. Los caballos con el equipaje vienen unas jornadas detrás de nosotros con el resto de mis sirvientes, de modo que necesitaré los servicios de una modista y una doncella. Ocúpate de ello.

Tras esto, la mujer dio media vuelta y subió con aire imperial el largo tramo de escaleras que conducían a los aposentos, detrás de un sirviente que le indicaba el camino.

Posadero: La duquesa tiene una presencia imponente, ¿verdad? —se aventuró a decir el posadero mientras Lobo empezaba a contar monedas.

Narrador: —Desde luego —asintió —. Y hemos aprendido que es mejor no contrariar sus deseos.

Posadero: En tal caso, me dejaré guiar por esa enseñanza —le aseguró —. Mi hija menor es una muchacha bien dispuesta. Le ordenaré que acuda a servirle de doncella.

Seda: Muchas gracias, amigo. Nuestra señora se pone muy irritable cuando las cosas que desea se retrasan, y somos nosotros quienes padecemos la mayoría de sus accesos de furia.

Lobo, Seda y los demás subieron a los aposentos que había escogido tía Pol y entraron en el salón de estar, una espléndida cámara mucho mas lujosa que ninguno de los lugares donde había estado Jeremy en toda su vida. Las paredes estaban cubiertas de tapices de complicados diseños. Una gran cantidad de velas —de cera auténtica y no de sebo, que ardía peor y producía más humo— brillaba en los brazos de las paredes y en un enorme candelabro situado sobre una mesa de madera lustrosa. En el hogar ardía un buen fuego y una alfombra de gran tamaño con unos curiosos dibujos cubría el suelo.

Tía Pol estaba de pie delante del fuego, calentándose las manos.

Samira: ¿No es mejor esto que una de esas posadas destartaladas del puerto que apestan a pescado y a marineros sucios y sudorosos? —proclamó.

Narrador: Si la duquesa de Erat me disculpa el atrevimiento —replicó Lobo con cierta acritud— no es éste el modo de pasar inadvertidos, y el coste de nuestro alojamiento aquí bastaría para alimentar a una legión durante una semana.

Samira: No te vuelvas ahorrativo con tus fondos, Viejo Lobo. Nadie se toma en serio a una aristócrata arruinada y tus carros tampoco impidieron que ese repugnante Brill nos encontrase. Al menos, este disfraz es más confortable y nos permite movernos con más rapidez.

Narrador: Sólo espero que no nos tengamos que arrepentir de esto

Samira: Déjate de gruñidos, viejo —ordenó la mujer…
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Gigi Boot

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Lun Ago 30, 2010 2:26 am


El viaje había sido monótono y aburrido, la falta de las carretas había sido un propulsor imparable a su marcha, no obstante la comodidad de todos había descendido, ya no podrían dormir durante el trayecto, y como había captado la rubia mercenaria los que más sufrieron este cambio fueron Jeremy y Kym, el primero por no poder dormir, el segundo por no tener refugio bajo el sol.

Por suerte, el invierno se acercaba y los rayos rozaban con más sutileza la superficie, los páramos en los que se encontraban tenían de por sí una temperatura cruda y ligeramente desagradable, Gigi había tenido que coser malamente algunos retales y ponérselos de calentadores, el frío le ponía la carne de los muslos de gallina.

Después de su fracaso en Darine probarían suerte en Camaar, y sólo una ladera les separaba de su destino cuando tía Pol se detuvo. Su causa fue dar algunas pautas de lo que ella había pensado, se quejó de sus condiciones algo que llamó sobremanera la atención de la chiquilla rubia, a medida que pasaban los días de viaje se daba cuenta de que la matrona no era una mujer sencilla, y mucho menos humilde. Le gustaban las buenas condiciones, quizás se hubiese acostumbrado demasiado a la vida de la hacienda, pero a diferencia de ella todos se habían adaptado a la vida de errantes, incluso el joven pelirrojo que aún no descubría el mundo mas allá de las puertas de hierro forjado de su antiguo hogar.

Tras la cesión del mando por parte de Lobo, continuaron su camino hacia la puerta de la ciudad, donde un guardia aguardaba la entrada de cualquier viajero y como no era excepción, los detuvo con intención de saber el porqué de su visita. Pero entonces Samira hizo algo que dejó boquiabierta a la joven callejera, quien se recompuso lo mas rápido que le dio a entender su rápida mente. No obstante no dejó de mirar desde su posición rezagada los gestos de la mujer, parecía realmente ser quien decía, una poderosa duquesa y, gracias a su fenomenal actuación, también el guardia creyó al instante lo que la jinete decía.

Le indicó cómo llegar a la más lujosa de las tabernas y la expectación llegó a los nervios del grupo, después de noches durmiendo bajo las carretas, al raso o bien en tabernas de mala muerte, por fin les llegaba un rayo de buen vivir y les ofrecía esta oportunidad a manos de la intransigente matrona. Ésta le dio unas monedas al guarda y atravesó la puerta sin titubear. Lobo conversó banalmente junto al centinela mientras los demás seguían cual corte a la duquesa, y después todos quedaron fuera del alcance del guarda.

_ ¿La duquesa de Erat?_ dijo Seda

_ Los modales del tipo me han exasperado. Además, estoy harta de poner cara de pobre delante de los extraños.

Gigi soltó una risotada divertida por esa indignación tan común en el rostro de tía Pol

_ No le hagas caso tía Pol, el papel te viene como anillo al dedo, ya te tocaba a ti disfrutar de este viaje_ replicó acompañándola.

Pero tan pronto como reía cortó su sonrisa y miró cómo el hombrecillo de aspecto arratonado llamaba a un hombre de malos modos. Observó en un silencio expectante cómo le ordenaba más que pedía que les indicase el camino... Al saber que se trataba de una duquesa aquella mujer tan elegante, se apuró en dar respuesta a su supuesto sirviente a pesar de haber sido humillado de ese modo. Entonces Seda tiró unas monedas a la nieve y la rubia sintió hervir su sangre cuando el hombre tuvo que agacharse a recogerlas. Endureció sus facciones y vio que su compañero no tenía ni un atisbo de preocupación en su rostro. Por no romper la tapadera de su viaje se quedó en silencio, aunque el suceso había amargado el buen humor de su llegada.

Poco después llegaron a la posada y Samira no se reprimió al escoger todo un ala para ella y sus acompañantes o, como ella les había nombrado, sus sirvientes. Ésto le pareció excesivo a la joven de las trenzas, pero a fin de cuentas no se quejaría, no le hacía mal a nadie un poco de comodidad. Ordenó traer una doncella y un sastre a saber para qué, y después dejó a Lobo de nuevo arreglando sus asuntos de finanzas. Todos se encontraban muy fatigados por el viaje, ninguno tenía especial interés en replicar las decisiones de la matrona.

Menos aún cuando entraron en ese anchurón que conectaba las habitaciones, con muebles de exquisito gusto y caro tratamiento, velas, lámparas y alfombra de gran valor y fino acabado, todo allí era de un lujo tal que a la joven le pareció estar ya dormida y soñando. Pero el calor de la chimenea era real, y tan real, corrió para arrimarse al fuego y colocó las palmas abiertas cerca de las llamas queriendo recuperar el control sobre su cuerpo. Sonrió cuando la calidez regresó a sus dedos y escuchó la conversación que se daba, esta vez acerca del dinero gastado.

_ Yo tengo bastante dinero ahorrado de la hacienda_ intervino con desparpajo típico de la muchacha_ no me importaría ayudar, pero si puedo intervenir, no me parece que sea ese el problema.

Se puso en pie y se cruzó de brazos y miró uno por uno a los demás.

_ No veo el motivo de tener que tratar tan mal a la gente, eso no forma parte de ninguna tapadera, es solo un juego, recordemos que la mayoría de los que aquí estamos tenemos origen humilde, no hay que envolver en seda a todo con el que se habla pero tampoco tratarlos a latigazos_ murmuró sentándose en la alfombra junto al fuego y echó una mirada de reojo al hombre comadreja con especial reproche a su comportamiento.
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Kym Thauron

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Lun Ago 30, 2010 3:19 am

Al viejo Tejón y ala ex matrona les soprendio la disponibilidad de la trenzuda para apoyar economicamente la causa y sobretodo el caprichoso dizfraz que habia elegido la matrona pero mas aun la forma en como se estaban todos comportando, echándole una mirada inquisidora, a lo cual este agacho la cabeza, después del duro regaño por parte de la mercenaria todos callaron unos minutos, Kym por supuesto lucia indiferente y Jeremy atónito luego de un breve silencio el viejo lobo le contesto

Lobo: Ella tiene razón una cosa es mostrarnos como nobles y otra volvernos pedantes, ese trabajo quedara reservado para la duquesa de Erat, y no te preocupes Gigi, tu guarda tu dinero, por si hace falta mas adelante

La matrona se volvió hacia el viejo lobo enarcando una ceja incrédula por su comentario

Seda: Títulos nobles para el trabajo que he hecho toda mi vida —respondió para ventilar la tensión que se estaba generando entre la tia pol y el narrador —. Puedo encargarme del trabajo con facilidad, pero los títulos me caen un poco grandes. —El hombrecillo se volvió hacia tía Pol y le preguntó—: ¿Qué papel has pensado para mi?

Samira: Tú serás mi alguacil —dijo ella—. El amor a las raterías que suele atribuirse a quien ocupa ese cargo te va al pelo.

Seda le dirigió una reverencia cargada de ironía.

Kym: ¿Y yo? —preguntó Kym, que lentamente dejaba su reticencia y su mal humor y se incorporaba lentamente al grupo con una sonrisa abierta.

Samira: Serás mi guardaespaldas. Con esos cuernos nadie se tragara que eres mi maestro de baile.Tu y Gigi limitense a rondar cerca de mi con aire de ferocidad.

Jeremy: ¿Qué hay de mi? —intervino el niño pelirrojo—. ¿Qué hago yo?

Samira: Puedes ser mi paje.

Jeremy: ¿Qué hace un paje?

Samira: Me vas a buscar lo que te pida.

Jeremy: Eso es lo que siempre he hecho. ¿Así que eso tiene un nombre?

Samira: No seas impertinente. También puedes abrir la puerta y anunciar a los visitantes. Y, cuando me sienta melancólica, puedes cantar para mi.

Jeremy: ¿Cantar? —replicó el muchacho, incrédulo—. ¿Yo? No pretenderás obligarme a hacerlo, ¿verdad, tía Pol?

Samira: Vuestra Gracia —lo corrigió ella.

Jeremy: Gracia... No te hará tanta gracia si tienes que oírme cantar —le advirtió el muchacho—. No tengo una voz agradable.

Samira: Lo harás muy bien, querido.

Narrador: Y yo ya he sido nombrado chambelán de vuestra Gracia —apuntó Lobo, a lo que ella se apresuró a añadir:

Samira: Serás mi servidor principal, el administrador de mis propiedades y quien se ocupa de mi bolsa.

Narrador: No sé por que, estaba seguro de que esto ultimo sería parte de mi cargo.

Se escucharon unos tímidos golpes a la puerta.

Samira: Ve a ver quien es….

Cuando abrió la puerta, Jeremy encontró a una muchachita de cabello castaño claro con un vestido sobrio, un delantal almidonado y un casquete en la cabeza. La muchacha tenía unos grandes ojos pardos que lo miraron con aprensión.

Jeremy: ¿Sí?

Doncella: Me han enviado para servir a la duquesa —dijo la muchacha en un susurro.

Jerremy: Ha llegado la doncella, Vuestra Gracia —anunció el pelirrojo

Samira: Espléndido. Entra, pequeña.

La muchacha entró en la estancia.

Samira: Eres una criatura preciosa

Doncella: Gracias, señora —respondió la chica con una breve reverencia al tiempo que se ruborizaba.

Samira: ¿Cómo te llamas?

Doncella: Donia, señora.

Samira: Un nombre encantador —admitió tía Pol—. Bien, pasemos ahora a cuestiones importantes. ¿Hay algún baño en la posada?

Dona: Si señora sigame….

En cuanto la niña yt la matrona salieron el viejo narrador hablo…

Narrador: Bien ya que nuestra duquesa de Erat …esta siendo atendida debidamente serra mejor que todos nos vayamos a dormir

Todos asintieron…
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Gigi Boot

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Lun Ago 30, 2010 2:37 pm


Gigi sintió un gran alivio al descubrir que su reproche no era tomado como una ofensa, sonrió agradecida al ver que Lobo acompañaba su opinión, pronto se corrigieron y comenzaron a rodar los nombres de sirvientes para cada uno.

Tú serás mi alguacil. El amor a las raterías que suele atribuirse a quien ocupa ese cargo te va al pelo.

¿Y yo?

Seda alguacil, Kym y ella guardaespaldas... Miró de soslayo al szvit cuando éste preguntó, se le hacía raro que participara en su juego, pero se le veía entretenido como el que más, tal vez su coraza de indiferencia se estuviese resquebrajando, o quizás es que realmente era así y no le había dado la oportunidad de darse a conocer.

Entonces un nuevo título llegó a sus oídos provocándole una sonrisa; Jeremy sería el paje, aunque no parecía muy contento por lo que le había tocado, según él había estado siendo paje toda su vida, pero la cara que puso a continuación al saber que debía cantar no tenía precio.

: Gracia... No te hará tanta gracia si tienes que oírme cantar

Gigi no pudo evitar la carcajada que escapó de su sincera garganta por culpa de esa contrariedad que mostraba el chiquillo ante cualquier cosa que escapase de su lógica aplastante, era impresionante ver cómo un chico de 15 años se mostraba tan racional.

De repente llamaron a la puerta, la joven rubia miró por encima del hombro de Lobo para ver que se trataba de una jovencita de aspecto dulce y tímido. Al instante ladeó la mirada hacia Jeremy, en busca de su reacción, éste la miró algo extrañado y anunció su llegada a la “duquesa”. Ella mostró al instante sus dotes de mandato y otorgó a la chiquilla algunos cumplidos vanos que la hicieron enrojecer. Desde luego la chica era de gracioso ver, con su traje de doncella dispuesto para hacerse cargo de la caprichosa aristócrata.

No hubo demasiado que hablar antes de que preguntase por el baño, allí fue donde la llevó la chica y ambas desaparecieron por el pasillo. Cuando la mujer hubo dejado la estancia, Lobo propuso irse a dormir, todos aceptaron al instante pero Gigi vaciló antes de dirigirse a su habitación... No le parecía seguro dejar a Samira sola con desconocidos, aunque debía reconocer que se sentía verdaderamente agotada tras el viaje, un poco de sueño no le haría ningún mal.

Colocó sus armas junto a la cama y se tumbó con la intención de esperar a que llegase la exmatrona para dormirse
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Kym Thauron

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Jue Sep 02, 2010 11:56 pm

Antes de que llegara la Matrona el cansancio venció a Gigi y se quedo dormida

Cuando despertó noto que el blando colchón había sido sustituido por la rugosa roca, no tenia sabanas y estaba otra vez en su uniforme de mercenaria, sol oque desarmada... estaba en una especie de red de túneles interminables, algunos sin salidas otros conducían a mas túneles todavía

http://flushrush.com/wp-content/uploads/2009/06/mary-king.jpg

Por su puesto todo estaba lejos de ser un sueño, todo era real los olores la textura, la sensación de vacío todo acompañado por una brumosa niebla

Se escucharon unos pasos lejanos por uno de los corredores, la silueta de Kym se acercaba lentamente en la neblina hasta que l oque eras estela ahora era su nítida, presencia con su mirada seria y su rostro inexpresivo apenas parpadeando se postro ante ella con la frente alta yen una postura erguida tras unos segundos de silencio hablo

No puedo mas

Se quedo parado como si nada serio, pensativo y sin dejar de mirarla por unos segundos luego repuso

Cada vez que te veo se me escuecen las venas


Volvió a hacer una pausa fue caminando hacia a ella arrinconándola contra una de las rugosas paredes


Te deseo, te deseo demasiado, eres la mujer mas sensual del mundo, tus trenzas, tu traje, tus piernas, simplemente no puedo, por mas que odie a los de tu especie y su hipócrita moral elástica, tu... tu... tu eres una jodida diosa, pienso en ti demasiado.. debo tenerte, debo tomarte...

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Gigi Boot

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Vie Sep 03, 2010 1:43 am


No supo el momento en el que se quedó dormida, pero resultó que así era. Se dio cuenta cuando al cubrirse con las mantas entreabrió levemente los ojos, el tiempo escaso de ver la rendija de luz que entraba por su puerta abierta, no sabía cuánto tiempo había estado dormida y tampoco le importaba, decidió que en ese estado no podría hacer nada si algo le ocurría a Samira- una excusa muy pobre, era para lo que daba su mente somnolienta- y volvió a rendirse al sueño acomodándose bajo las mantas hundiéndose en un profundo descanso.

Cuando volvió a abrir los ojos lo hizo en un sitio muy diferente a la cómoda cama del hotel. Un saliente del suelo rocoso se estaba clavando entre sus costillas y gracias a esa molesta sensación fue que la mercenaria logró despertar e incorporarse. Cuando lo hizo tuvo que parpadear varias veces para percatarse de dónde estaba... era un único túnel, y al mirar hacia atrás la galería seguía.. hacia delante se ramificaba en varias bocas, no obstante no tenía aspecto de edificio, eran como las intrincadas calles de una ciudad del sur, no obstante en esas paredes de piedra no había ni una puerta, ni una ventana, ni un marcho.. nada.

Comenzó a caminar, cuando sus trenzas bambolearon a su paso y entraron en su campo de visión, entonces volvió a detenerse mirándolas con el ceño fruncido. ¿Cuándo había vuelto a trenzarse el pelo? ¿y su traje? Estaba ataviada con su común equipamiento de viaje, y el aire... Alzó el rostro y olió la humedad de la piedra, como aquella cueva donde una vez conoció el lado más instintivo de Kym, sentía la rugosidad en sus manos cuando tocaba el canal, el sonido de sus botas.

_ Oh... oh no, otra vez no... _ gimió dando una vuelta sobre sí misma y mirando a todos lados_ maldita sea... ¿qué será ahora? ¿torito bravo o encapuchado sádico? ¿¡Kym!? ¿Kym estás ahí? No tiene gracia, dejalo para otro momento estoy intentando desc...

Como si hubiese respondido a sus gritos al aire, los pasos poderosos e intimidantes del szvit se escucharon resonantes contra la piedra desnuda. La trenzuda miró de reojo la figura de un poderoso ser al que ya conocía demasiado bien. Al ver su rostro y, para qué negarlo, su miembro cubierto suspiró aliviada creyendo que se trataba de un sueño más, sin trascendencia. Se le escapó una sonrisa entre sus labios tan acostumbrados a esa mueca.

_ No me des esos sustos, creí que...

_ No puedo más

_ ¿Qué...?

Se había detenido. Ella lo miró acercando muy lentamente la mano a su cadera, en un gesto instintivo buscaba sus armas, pero no estaban ahí, la espada, sus armas iniciales.. ninguna estaba allí. Aquello la alertó y le hizo retroceder ligeramente al ver el rostro serio coronado por cuatro cuernos de temer. Ya no estaba tan convencida de su seguridad.

_ Cada vez que te veo se me escuecen las venas.

La mercenaria tembló creyendo que iba de nuevo a amenazarla de muerte. Él arrancó a caminar hacia ella, la rubia no hacía más que retroceder de espaldas asustada, pero sin querer perderlo de vista... Hasta que su espalda dio contra la fría pared y ahí supo que todo se había terminado, no tenía escapatoria a la muerte.

Sus siguientes palabras le hicieron abrir los ojos de par en par, confusa sin saber si tomárselo como algo bueno o malo... él la quería, la deseaba, y la iba a tener... pero le estaba advirtiendo de que lo haría, ¿qué era lo que pretendía? ¿qué podía hacer ella para zafarse de otra violación? Era extraño lo que sentía, lo rechazaba a priori por el simple hecho de querer forzarla, pero su cuerpo lo pedía a gritos, la última vez, a pesar de la consternación y su indisponibilidad había sentido como nunca le había ocurrido en sus relaciones, ¿por qué debía ser diferente? No, tenía que imponerse, no dejar que el szvit la tomase cuando le pareciera.

_ No Kym, no puedes hacer eso, las mujeres no son frutas que arrancas del árbol y devoras, no funciona así... _ su voz temblaba por tenerlo tan cerca, su aroma almizclado le embotaba los sentidos_ Pareces un humano, con su moral elástica y todo y... por favor concéntrate no puedes.. tomarme, así por la fuerza, tenemos algo que cumplir, si me dañas... solo te estás perjudicando a ti mismo.

Se atrevió por primera vez desde que lo había visto aparecer a mirarle los ojos. Esos ojos azules como el hielo la hacían temblar de pavor, y sus ojos zafiro relucían bajo la altura imposible de salvar entre ellos... solo esperaba que en sus ojos tal vez hubiese algo, cualquier cosa, que convenciera al szvit de no tomarla aquella noche.
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Kym Thauron

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Dom Sep 05, 2010 7:05 am

Pasando de todo l oque le habia dicho, el Szvit la abrazo violentamente y lentamente comenzó a recórrele las piernas con sus manos causando de nuevo esa inmovilidad y esa ensoñación que producía su contacto

Kym: En este mundo soy mucho mas poderoso que el Kym que tu conoces, en este mundo mis poderes son mucho mayores, no puedes hacer nada, estas débil y cansada y yo mas fuerte que nunca….

Le cogió el mentón suavemente entre su dedo índice y pulgar, parecía como si fuera a darle un beso pero simplemente le giró la cabeza. Y luego todo el cuerpo. Un minuto después, notó las manos de Kym en el pelo, que buscaban las horquillas que mantenían las trenzas

Las trenzas de la nuca empezaron a aflojarse, y luego se deslizaron sobre sus hombros. Luego Kym le peinó el cabello con los dedos…

Kym: Así como tus trenzas se han desprendido de las ataduras, tú deberías desatarte de una existencia sin sentido para atrapar el jugoso y dulce fruto de la vida.

La cogió de las caderas y la atrajo hacia sí, hasta que el pecho de él quedó pegado a su espalda y cuando consiguió que su mentón se echara hacia atrás, la parte posterior de su cabeza se apoyó en el hueco del hombro de él. Thauron apenas se movió, para que el rostro de ella estuviera levantado hacia el de él y ella pudiera ver su expresión…

Kym: Así preciosa... así, no te resistas…

Se inclinó hacia ella con lentitud, a propósito, y el deseo le oprimió el pecho antes de que el aliento de él entibiara su mejilla, antes de que los labios de él rozaran los suyos con tanta delicadeza que casi no había sensación de contacto., y cuando la beso la sensación de que el mundo se derrumbaba y que sólo quedaban sus dos cuerpos, absurdamente suspendidos en un vacío.

Entonces aquella garra entrometida rozo su entrepierna. La introdujo por ella y posó su áspera palma en la curva superior de su muslo, rodeándolo con sus garras, increíblemente toscas en la piel inflamada de ella. Se estremeció mientras él frotaba su dedo pulgar contra su suave voluptuosidad, y una serpenteante humedad surgía entre sus piernas..

Kym: Si te resistes —murmuró — No dejare que regreses a tu mundo, te quedaras en este mundo de tinieblas para siempre

Le mordió el lóbulo de la oreja con suavidad, y desde allí fue bajando hacia sus pechos sin dejar de besarla. La piel de la callejera ardía con cada beso. Deslizó la mano allí donde se juntaban los muslos de ella, rodeando sus cálidos rizos.

Luego introdujo un dedo en su abertura al tiempo que la lengua se internaba en las profundidades de su boca.

Finalmente, la ola retrocedió, dejándola exhausta y vacía a su paso. La cara y los cuernos de Kym se desvanecieron en una sombra el cuerpo cálido y sin rostro se desvanecía en la niebla…

Volvió a dormir y cuando despertó estaba húmeda, pero eran las cuatro de la mañana todos dormían la tía Pol abrazaba a Jeremy y El Szvit estaba acurrucado frente a la chimenea que crepitaba…
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Gigi Boot

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Dom Sep 05, 2010 4:29 pm

Era un hecho que había estado evitando reconocer; él era mucho más fuerte, ella estaba débil y aturdida.. no tenía nada que hacer contra el szvit. Lo miró con ojos vidriosos empañados de miedo, de agitación e incertidumbre, no sabía qué haría aquella vez, pero a pesar de su mente bloqueada su cuerpo respondía, quería salir de allí huyendo, pero sus piernas paralizadas no querían colaborar. Él la abrazó y ahogó un sonido de pánico salido del fondo de su garganta, la apretaba con fuerza y era imposible no sentir su miembro contra ella, allí estaba de nuevo tan imponente como lo recordaba, comenzó a tener demasiado calor para la humedad de la roca fría, la agitación se desbordó y en ella sólo quedo la máxima quietud, sumisión... los ojos se le desenfocaban, de repente no tenía fuerzas para nada. Entreabrió los labios para respirar, tal y como si su nariz hubiese dejado de tener función.

Sintió los dedos de él en su mentón y giró la cabeza dócil y obediente, viendo un túnel oscuro y ciertamente borroso; ¿qué quería que viera? Pero entonces algo la acarició, por el pecho, por los costados, los hombros y su cintura.. era su propio pelo que había sido liberado de las trenzas prietas que solía llevar.

El szvit habló, pero ella no podía oírlo se encontraba terriblemente mareada. Le agarró de las caderas y su trasero tocó con el cuerpo de Kym, sin resistencia, no obstante ahora comenzaba a respirar un poco agitada sabiendo qué era lo que vendría.. apoyó la cabeza en su hombro con el cuello estirado y los ojos turbios, entrecerrados, viendo solo el rostro sereno y de rasgos marcados que se acomodaba a un lado de su propio cuello, ese rostro se acercó y suspiró junto a ella, sus labios hormiguearon sintiendo el contacto efímero de los otros, alzó una mano lánguida y pesadamente, y con el brazo le rodeó el cuello, cubriendo su nuca con el agarre de su mano. Su beso provocó que cayeran los párpados de la rubia mercenaria, ya no tenía sensación de miedo, ni siquiera de extrañeza, no estaba en una red de túneles pero tampoco en la habitación de ninguna posada, sólo sabía que tenía el cuerpo recostado contra él, y que Thauron la agasajaba.

Un gemido agudo e inesperado brotó de sus labios delator de la sensación que le produjo esa mano traviesa que buscaba su zona más sensible. Pudo sentir cómo su cuerpo respondía por ella aflorando entre sus piernas la excitación, el dedo criminal estaba creando un pronunciado canal a medida que bajo ella crecía el estímulo, sentía la calidez escapando de su prisión, cayendo, humedeciendo, incitando...

_Si te resistes no dejaré que regreses a tu mundo, te quedaras en este mundo de tinieblas para siempre

_ No..._ suspiró débil y acogida por el placer. El tono de su voz parecía querer decir “sí”...

Se mordió el labio inferior al sentir el leve tirón en su oreja, la calidez de su boca en ella y la mano precoz hurgando en sus sensaciones con demasiado acierto para tratarse de una violación, estaba impregnada del olor del szvit, su cuerpo ardía reclamándolo como suyo. Jadeó alzando de nuevo el rostro cuando sintió la incursión hacia su interior, los besos traicioneros de esos labios fuertes y violentos, su lengua recorriendo la de él, buscando su esencia, tenía que tenerla. Y entonces...

Como si se estuviese separando lentamente de ella, dejó de sentir su calor, su cuerpo y sus caricias, primero sus labios quedaron solos, humedecidos y entreabiertos, después su espalda, sus muslos... teniendo el cuerpo en temperaturas de fiebre ahora hacía frío en el solitario corredor, y bajo ella, sólo la humedad en sus ropas podía advertir que alguien la había estado acompañando en el sueño, sintió en el estómago una sensación de vacío tal que volvió a gemir, esta vez de angustia y confusión.

Despertó con ese mismo gemido, en medio de la noche, y abrió los ojos de par en par mirando el techo de madera oscura de una habitación, en una posada, en un pueblo que seguía sin importar... tragó con esfuerzo, su cerebro no dominaba sus acciones, se sentía carente de algo, y no sabía qué pues había sucedido algo entre el sueño y el despertar que no tenía coyuntura. Sus piernas estaban una contra otra, y su piel ardía de verdad, al doblar una de ellas se percató de que no era lo único que había sido real del sueño... y ahora tenía esa sensación de vacío, de soledad, y sus instintos le pedían, le obligaban a borrar ese hueco. Se levantó torpemente de la cama, aún descalza, y salió con cuidado de la habitación.

En el descansillo que la exmatrona había reservado exclusivamente no distinguió más que una sombra acurrucada en su sillón, frente al fuego que aún no se había extinguido, debían ser altas horas de la noche, pero no aún de madrugada. Y al ver los fuertes rasgos de Kym iluminados por el fuego sintió la creciente necesidad de acariciarlo, recorrer su mandíbula a besos, su respiración se estaba volviendo a agitar. Sus pies desnudos atravesaron la habitación hacia la figura dormida, y se arrodilló frente al sillón, apoyando los brazos en el pequeño hueco del asiento que dejaba libre el cuerpo del szvit. Olía igual que en sus sueños, su aspecto en cambio era mucho menos feroz, más sosegado... miró sus labios prietos tan inmóviles como el resto de su cuerpo, y creció el deseo de terminar lo que él había comenzado. Se mordió el labio inferior y alzó la mano hacia su rostro, dudando si despertarlo o no... tal vez sólo había sido un sueño, tal vez él la atacase si se acercaba demasiado...

Decidió contentarse con su imagen, aún dormido su cuerpo denotaba una altivez y una bravura que no hacían más que intensificar las emociones hervientes de la joven, acomodó el mentón sobre sus brazos apoyados en el sillón de Kym y se quedó allí contemplándolo con el deseo interior de que él despertara, pero sin atreverse a hacerlo ella misma.
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Kym Thauron

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Lun Sep 06, 2010 9:41 am

Se quedo ahí viéndolo enfrente de la chimenea, varios minutos después los tímidos rayos anaranjados del sol se asomaron por la ventana, Es Szvit abrió los ojos y lo primero que vio fue a la mercenaria enfrente de el…

La miro extrañado.. el rostro de Kym era un signo de interrogación con varios puntos suspensivos... no le dijo nada solo la miro por unos segundos y luego le hizo una señal con la boca para que se callara

Kym: Silencio.Alguien viene…

Pasaron unos segundos y se escucharon tres traquidos secos, El Szvit dirigió su nariz hacia la puerta olfateando…

Kym: Es la niña. Donna, la hija del posadero…

Se levanto haciendo suavemente a Gigi a un lado y bario la puerta…

Donna: Hay un señor en la recepción, que dice ser un capitán y busca a la duquesa de Erat

El cornudo asintió, y cuando volteó El viejo lobo La matrona y Seda ya salian de sus habitaciones todos amodorrados

Kym: Le preguntaré si quiere recibirle, que espere unos minutos _replicó .El avernus cerró la puerta y dijo con firmeza:

Kym: Yo me encargaré de ese capitán entrometido. Denme cinco minutos y lo matare

Narrador: No. — Respondió todavía tallándose los ojos —. Si de verdad es un capitan debe de venir soldados con él y, si realmente son lo que dicen, se trata de buena gente que no nos ha hecho ningún daño.

Seda: Tenemos la escalera de atrás —sugirió —. Podríamos estar a tres calles de aquí antes de que lleguen a nuestra puerta.

Samira: ¿Y si han apostado soldados en la parte de atrás de la posada? —intervino tía Pol—. ¿Qué hacemos entonces? Ya que el capitán desea hablar con la duquesa de Erat, ¿por que no dejamos que ésta le conceda una audiencia?

Narrador: ¿Qué plan te ronda la cabeza?


Samira: Si los demás permanecéis ocultos a su vista, hablaré con el capitán. Conseguiré desembarazarme de él citándolo de nuevo para mañana por la mañana; para cuando se presente, todos podemos estar ya en la cercania de Drasnia, al otro lado del río.

Lobo: Es posible, pero..

Seda: Es preciso tomar una decisión enseguida —les apremió Seda desde la puerta—. Ya están en las escaleras.

Narrador: Probaremos tu plan, Pol —aceptó al tiempo que abría la puerta de la cámara contigua

Samira: Gigi,Thauron ustedes vengan aquí y tu Jeremy quédate aquí. Una duquesa no puede estar sin sus guardaespaldas y su paje

Lobo y Seda abandonaron deprisa la sala. En tanto Kym se ponia detrás de la Tia pol con Mirada Amenazante…

Jeremy: ¿Qué quieres que haga, tía Pol? —cuchicheó .

Samira: Sólo recuerda que eres mi paje, querido —respondió ella al tiempo que se acomodaba en una gran silla cerca del centro de la estancia y arreglaba con cuidado los pliegues del vestido—. Quédate cerca de mi y trata de estar atento. Yo me encargaré del resto.

Jeremy: Si, mi señora

Cuando apareció a la puerta de la estancia después de que el posadero llamara con los nudillos, el capitán resultó ser un hombre alto de aspecto sobrio con unos penetrantes ojos grises. Jeremy, que hacía todo lo posible por parecer oficial, solicitó el nombre al soldado y se volvió luego hacia tía Pol.

Jeremy: Un tal capitán Brendig quiere veros, mi señora —anunció—. Dice que es un asunto de importancia.

Tía Pol lo miró unos instantes como si estudiara la petición.

Samira: ¡Ah, muy bien! —dijo por fin—. Hazlo pasar.

El capitán entró en la sala junto con dos soldados, los tres tenían una espada mediana , un peto y unas faldón de acero de armadura, el posadero desapareció apresuradamente.

Brendig: Señora —dijo el capitán con una cortés reverencia.

Samira: ¿Qué deseáis, capitán?

Brendig: No os molestaría, mi señora, si mi misión no fuera tan urgente —se disculpó — Cumplo órdenes directas del rey y vos, más que nadie, sabrá que debemos someternos a sus deseos.

Samira: Supongo que puedo concederos unos minutos si se trata de asuntos del rey concedió ella.

Brendig: El rey desea que se detenga a cierto hombre, un viejo de cabello y barba canosos. Tengo entendido que entre vuestros criados hay uno que corresponde a la descripción.

Samira: ¿Se trata de algún delincuente?

Brendig: El rey no dijo tal cosa, señora —respondió el capitán—. Sólo se me ha ordenado capturarlo y conducirlo al palacio de Sendar... junto a todos los que lo acompañen.

Samira: Voy muy poco por la corte. Es muy improbable que ninguno de mis sirvientes despierte tal interés en el rey.

Brendig: Señora —replicó el capitán midiendo sus palabras—, además de mi cargo como oficial de uno de los regimientos reales, también tengo el honor de pertenecer a una familia de la nobleza. Llevo toda la vida en la corte y debo confesar que no os he visto nunca allí. Y una dama de vuestra atractiva presencia no es fácil de olvidar.

Tía Pol inclinó ligeramente la cabeza, en agradecimiento al cumplido.

Samira: Supongo que debería haberlo adivinado, señor capitán —respondió—. Vuestros modales no son los de un soldado cualquiera.

Brendig : Además, mi señora —continuó—, conozco a todas las grandes familias del reino. Si no me equivoco, el distrito de Erat es un señorío y el señor de Erat es un hombre bajo y rechoncho..., tío abuelo mío, por cierto. No ha existido un ducado en esa zona desde que el reino estuvo bajo el dominio de los Khardianos

Tía Pol lo atravesó con una mirada glacial

Brendig : Señora —prosiguió casi como si se disculpara—, los Khardianos fueron exterminados por sus primos. La nobleza dejó de existir hace años.

Samira: Os agradezco la lección de historia, capitán —respondió tía Pol con frialdad.

Brendig : Sin embargo, todo eso no viene a cuento, ¿verdad? — añadió —. La misión que me ha encargado el rey es buscar al hombre a quien me he referido. Por vuestro honor, mi señora, ¿conocéis a ese hombre?

La tia pol se quedo pensado y al verse acorralada… Volteo a ver a Gigi y a Thauron

Samira: Deténgalos y noquenlos.. ya

El Szvit con los ojos castañeteantes y encendidos. se lanzo sobre los tres hombres gustoso, estaba hambriento de pelea y el que la Tia Pol le haya ordenado detenerlos era como música para sus oídos, se aventó sobre las piernas tomándolos por sorpresa y los tres rodaron por la sala; Jeremy estaba azorado por la velocidad del Avernus. El primero en reincorporarse había sido el propio capitán pero el Szvit aun en el suelo le lanzo una fuerte patada en la rodilla haciendo que cayera y se estrellara brutalmente contra el piso otra vez, quedando semi noqueado… los otros dos soldados todavía no se levantaban, aunque no tardarían..

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Gigi Boot

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Lun Sep 06, 2010 4:29 pm


Los ojos zafiro de la joven no dejaban de recorrer de los pies a la cabeza al szvit, en ese estado entre la ensoñación y el delirio cada ápice de él convertía la sangre de sus venas en fuego, más de una vez sus manos se alzaron queriendo llamarlo, pero nunca encontró el valor suficiente para hacerlo. Entre el debate, la contemplación y la marea de sensaciones que la recorrían, la mañana llegó sin ella percatarse, y con sus primeros rayos despertó al sensible Thauron que, nada más despertar, se encontró con la mirada atenta de su compañera de viaje.

A Gigi se le hizo un nudo en el estómago al mirarle a los ojos, pareció despertar ella también del sueño, ahora estaba nerviosa pues no sabía cómo explicarle al astado qué hacía allí, junto a él... incluso juraría que se había ruborizado. Mientras observaba el rostro interrogativo de él se le cruzaron mil ideas por la cabeza, todas ellas absurdas, no podía contar con su mente en esos instantes. Abrió los labios finalmente con la esperanza de que su socorrida lengua le salvara de alguna manera milagrosa, aunque para su suerte no tuvo que hacerlo, Kym le hizo un gesto de silencio, y ella solo se tensó incorporándose.

Asintió ante su aviso y giró el rostro rápidamente hacia la puerta cuando ésta sonó, golpeada por unos nudillos pequeños y finos a juzgar por el sonido. Al instante el szvit indicó de quién se trataba con un acertado olfateo, y apartó a Gigi de su camino con un gesto suave aunque efectivo. La piel de la joven formó una ola que partía del hombro y de los dedos y que recorrió su brazo hasta llegar al punto donde él la había tocado, tornándose erizada a su paso, y culminó la sensación con un escalofrío. Escuchó lo que la niña venía a contar y decidió pensar en eso en cuanto estuviera despierta del todo, según ella seguía soñando. Se incorporó y se sentó en el sillón aún caliente por el cuerpo del szvit y se apretó los ojos en gesto cansado, después de todo había dormido mucho menos que los demás, pero no era ese el objeto de su migraña.

Vio de reojo cómo todos salían alertados por la llamada, y decidían qué hacer con el capitán visitante. Se refregó los ojos y suspiró queriendo dejar a un lado su recién descubierta sensibilidad al contacto del szvit. Le costó poco enterarse de qué era lo que tramaban, la huida había sido desechada y querían optar por continuar con el espectáculo, algo que desde luego le pareció cuanto menos seguro, jugar con la autoridad nunca había estado entre sus pasatiempos, no veía por qué tenían que quedarse allí.. además, como había dicho Lobo vendría acompañado, sería una perdición quedarse. Escuchó en silencio los vaivenes de ideas, pros y contras de cada plan.

No había tiempo de más, apostaron por Samira y ésta se sentó en un sillón indicando a la callejera, el szvit y el chiquillo que la acompañaran. El paje hizo su trabajo con una velocidad de aprendizaje pasmosa, Gigi no dejaba de sorprenderse por la facilidad que tenía Jeremy para aprender algo e imitarlo, desde aquella vez en la tienda del mercader, donde vieron por primera vez un Murgo. Y ahora daba paso a un capitán llamado Brendig, quien entró en la sala junto a dos soldados más, e hizo presencia frente a la duquesa. En lo primero que se pudo fijar la joven de rubias trenzas fue en el atuendo de los tres oficiales, tenían su uniforme impoluto y sendas espadas de tamaño medio, en mejor estado que la que robara al espía que... demonios, se había olvidado la espada en la habitación, y ahora quedaría demasiado sospechoso ir a por ella. Miró de reojo al szvit y suspiró impaciente, tendría que usar los puños si se daba la ocasión, pero por lo que parecía todo iba a quedar en una conversación diplomática.

No obstante, las cosas comenzaron a afearse para la duquesa, ese hombre decía ser de la nobleza y conocía con detalle la situación de Erat, de donde se suponía que tía Pol era perteneciente. A pesar de no tener mucha idea de nobleza, títulos y diferentes historias palaciegas la rubia sabía lo que suponía que se hombre conociera su situación, buscaban a Lobo y ahora acusaba a la mujer, su coartada se estaba desmoronando pieza por pieza y se veían acorralados entre la espada y la pared, casi literalmente. Aunque Pol era ágil con la palabra y tenía facilidad para responder con evasivas, no le era suficiente contra la rotunda evidencia de que ese hombre, el capitán, estaba delatando frente a todos la farsa, no había más remedio que huir, pero no podrían dejar allí testigos.

Con un rápido gesto Samira ordenó a ambos guerreros su defensa, y Kym se lanzó con una rapidez pasmosa sin esperar a que lo dijera dos veces, tirando con su corpulencia a los tres guardias al suelo para encargarse después del capitán con una patada certera y peligrosa; Gigi lo secundó lanzándose sobre uno de los guardias que ya se incorporaba, y a pesar de no ser muy pesada un puñetazo de sus nudillos de metal en la cara debía ser suficiente para evitar que se volviera a levantar...
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Kym Thauron

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Lun Sep 06, 2010 10:21 pm

La mercenaria no tarda en actuar y con un puñetazo de sus mitones le rompió la nariz a uno de ellos, Kym que literalmente se sentía como pez en el agua y con su garra lastimo el cuello del otro, finalmente tomo al capitán de los pelos y lo alzo como trofeo, estrangulándolo del cuello con una garra, justo como habia hecho el otro Kym en el otro mundo y alzando el otro brazo extendiendo la garra

Kym: Tendremos que matarlos a todos, no debemos dejar rastro... le desgarrare el cuello a este...

En ese instante, se abrió la puerta que comunicaba con la estancia contigua y el señor Lobo entró en el salón.

Narrador: No, Kym, no puedes tomar vidas de inocentes, así como así, estos hombres solo cumplen su trabajo, no debemos derramar sangre innecesariamente

Aquel comentario, no pudo ser mas desmoralizador, el capitán veía de reojo con la esperanza de que el Szvit lo soltara,

Kym: Pero..

Thauron volteo a vera la tía Pol y esta asintió aunque no muy satisfecha

Kym: Bah tienes suerte...

Soltó al capitán los otros dos soldados yacían en el suelo todavía, el militar tosió un par de veces en el suelo

Y tras unos minutos se levanto tocándose el cuello

Narrador: No es preciso continuar con esto —dijo—. Yo soy quien andáis buscando, capitán. ¿Qué quiere de mí Fulrach de Sendaria?

Brendig titubeo un instante y miró al viejo sin dar señal de sorprenderse.

Brendig: Muchas gracias señor, su Majestad no ha creído conveniente confiarme la razón. Sin duda, él mismo te la expondrá cuando lleguemos al palacio de Sendar.

Narrador: En tal caso, cuanto antes, mejor —respondió —. ¿Cuándo nos vamos?

Brendig: Si así lo desean justo después de desayunar —respondió —. Aceptaré vuestra palabra de que nadie intentará salir de la posada, Mientras debo de atender a liber, que tiene la nariz rota..

Enfatizo la ultiman palabra y volteo a ver a la trenzuda, que le habia roto la nariz a su subordinado

Narrador: De acuerdo, los acompañaremos

Brendig: Gracias —dijo con una ligera inclinación de cabeza—. También debo advertiros que estoy obligado a colocar centinelas en torno a la posada... para vuestra protección, naturalmente.

Samira: Vuestra preocupación nos abruma, capitán —murmuró tía Pol con sequedad. —
Sus soldados son mas que inútiles...¿No acaban de ver la facilidad con lo que fueron vencidos? Hasta una niño puede romper sus narices de cristal


Brendig: Ciertamente, fuimos tomados por sorpresa pero soy vuestro servidor, señora —declaró Brendig con una reverencia formal.

Después, dio media vuelta y abandonó la estancia.

La puerta pulimentada era sólo de madera y Garion lo sabía pero, cuando se cerró tras el capitán Brendig, al muchacho le pareció que resonaba con el temible y definitivo estampido de la puerta de acero

Samira : ¿Estas loco viejo lobo? ¿Te has vuelto senil? Ese Fulrach es un hombre estúpido... como todos los reyes.

Narrador: Tengo curiosidad, además, no creo que sea bueno tener que nadar huyendo de los guardias de la corte de Sendaria además los reyes de Sendaria son hombres justos y honrados No muy brillantes, me temo, pero siempre justos.

Jeremy: ¿Cómo pueden ser reyes si no son inteligentes?

En ese Seda entro en la habitación y como si hubieses estado ahí desde el principio contesto la pregunta del pelirrojo

Seda: La inteligencia es una cualidad útil en un rey —afirmó —, pero no fundamental.

Samira: ...Y tu cobarde, por fin sales de tu escondite

Jeremy:: Entonces, ¿cómo pueden ser reyes?

Seda: Algunos nacen siéndolo —explicó—. El hombre más estúpido puede ser rey si tiene los padres debidos. Y señora Pol, me oculte porque estaba planeando un buen ataque

El Szvit que se había mantenido callado toda esta conversación, intervino algo desesperado

Kym: Estoy seguro que Gigi y yo podemos noquear a todos el escuadrón de ese capitan sin necesidad de matarlos... No los maltrataremos... mucho.... Dennos quince minutos y les despejaremos el camino

Volteo a ver a la trenzuda a ver si esta le secundaba






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Gigi Boot

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Mar Sep 07, 2010 4:29 pm


Se vio a ella misma ligeramente alterada por el puñetazo que le había propinado al guarda, y es que a pesar de que la causa estuviese allí presente, se sentía mal por tener que dañar a alguien que solo hacía su trabajo y no había tenido tiempo ni de defenderse. Dejó de mirarlo y se puso en pie recolocándose el mitón pues se había ladeado un poco.

Una vez en pie vio en el suelo a un segundo guarda con el cuello arañado, incapaz de plantar pelea y el tercero, el capitán, siendo sostenido por la potente mano del szvit. Gigi se quedó mirándolos largamente, ella había sentido esa opresión, sabía cómo debía sentirse de impotente el oficial, y su esperanza quedaba en un buen argumento... ¿le funcionaría a él?

A pesar de que no quería dañar a nadie entendía que era correcto lo que decía Kym, no podían dejar testigos de que habían atacado como animales acorralados, se sabría que eran ellos a los que buscaban, y querían capturarlos, había que acabar con la vida de los tres hombres..Pero entonces salió de su escondite el narrador, agitado por el apremio de detener la potente mano que oprimía el cuello de Brendig.

Gigi dio un paso al frente cuando fue liberado el capitán y lo miró con ojos gélidos, continuando la réplica de Thauron acerca de su suerte, no tenía nada que añadir, también le hubiese gustado detenerlo y terminar de una vez por todas con ello, lástima que dependiese de más gente... Aprovechó el momento de confusión para mirar de reojo a Jeremy y observar su rostro, sin saber por qué le preocupaba que el chico la viese en sus momentos más agresivos, en parte se sentía culpable de robarle la inocencia tan hermosa que poseía.

Por otro lado la conversación estaba llegando a términos que no gustaban en absoluto a la mercenaria, se cruzó de brazos apoyando su peso en una sola cadera y ladeando la opuesta, en gesto inconforme pues Lobo quería negociar como siempre, mientras que ella veía la opción del palacio como imposible... No le gustaban las cortes, no le gustaban los nobles y reyes, y dudaba que hubiese un rey capaz de escuchar algo que no se refiriese a él mismo, además había escuchado claramente lo que había presentado el capitán a la falsa duquesa; quería capturar al viejo, a Lobo, no solicitar ni llamar, no, capturar.. y no solo al trotamundos sino también a todo el que le acompañara, eso la incluía, y no había nada que le diese mas pánico que perder su libertad. De nuevo como un animalillo silvestre enjaulado, se sentía violenta y brotaba la ira en su interior.

_Muchas gracias señor, su Majestad no ha creído conveniente confiarme la razón. Sin duda, él mismo te la expondrá cuando lleguemos al palacio de Sendar.

La rubia soltó una risa seca más parecida a un ladrido, mirando con inflexión el aire pomposo del capitán Brendig. ¿Así que acompañarlos a palacio? Lo peor es que Lobo estaba de acuerdo, y así quedaron citados para después de desayunar, tal y como indicó el capitán, antes de hacer un comentario acerca del soldado que ella misma dañó, y ahora la miraba. Con una profunda mirada de satisfacción por su mérito de romperle la nariz al otro, la chica le devolvió la mirada.

_ Tendría la nariz en su sitio si no hubiese venido.

_De acuerdo, los acompañaremos

_ Bah...

Gigi descruzó los brazos y cruzó el salón en dirección opuesta, para apoyarse en la pared más alejada del resto. La idea era una auténtica locura para ella y el hecho de ir directa a la boca del lobo sin dar ni un poco de guerra le abrumaba, ¡iban a caminar de la mano con su enemigo! No sabía qué quería ese rey, pero lo que estaba claro es que no se trataba de diplomacia si traía para buscarles a unos soldados. Y para colmo ahora resultaba que estaban rodeados, que el resto rodeaba la posada impidiéndoles la salida, ¿para seguridad? ¿quién demonios se creía ese cuento?

_Tengo curiosidad, además, no creo que sea bueno tener que nadar huyendo de los guardias de la corte de Sendaria además los reyes de Sendaria son hombres justos y honrados No muy brillantes, me temo, pero siempre justos.

_ Es de justicia enviar soldados a un hombre desconocido solo para... invitarle a tomar el té en su palacio_ replicó mordaz la mercenaria_ hecho de una manera muy justa con el dinero de las gentes.

Se adentró en su habitación en busca de su espada, dejando que la conversación transcurriera sin intervenir más, aunque no por ello perdía las ganas de liberar al joven pelirrojo de las mariposas que le estaban metiendo en la cabeza acerca de los valores que un rey debía tener. La trenzuda sólo negaba con la cabeza . Cuando salió Kym hablaba:

_ … que Gigi y yo podemos noquear a todos el escuadrón de ese capitán sin necesidad de matarlos... No los maltrataremos... mucho.... Dennos quince minutos y les despejaremos el camino.

La aludida asintió rápidamente y señaló al astado mientras miraba a los demás.

_ ¿Lo veis? Kym es listo y ve la trampa, ¿por qué ir directos a las mazmorras de un rey codicioso? ¿No teníamos alguien a perseguir, un objeto que recuperar? Sólo vamos a perder el tiempo yendo a ese castillo para charlar con un cerebro demasiado apretado por la corona_ caminó mientras hablaba junto al szvit_ yo estoy contigo, podemos quitárnoslos del medio y continuar con lo que debemos hacer.
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Jue Sep 09, 2010 8:50 am

Lobo movió la cabeza con gesto negativo, después de que Gigi habló. El Szvit le sonrío altamente complacido al ver que la chica tenia su mismo espíritu de pelea, pero antes de que dijera algo o que pudiera secundar lo que había dicho la botuda, el hombre comadreja encogido de hombros dijo con aire despreocupado

Seda: Vamos, chicos cálmense, Fulrach no es para nada malo, un poco tonto quizás por lo que dijo Gigi por la cabeza apretada en la corona pero no es malo, vayamos a ver que quiere

El señor lobo replico y repuso

Narrador: Estoy seguro que tu y Kym podrán noquear a muchos guardias y n oes que subestime sus habilidades pero el brazo de los reyes de Sendaria es muy largo... Conozco bien a Fulrach y se que algo grave debe de estar pasando para que haya montado todo esto

La tia Pol Enarco la ceja pero luego suavizo el rostro

Samira: Vale pues, vayamos a ver que quiere ese idiota, y no os preocupéis donde nos de problemas yo misma me ocupare de el

La voz de la matrona sonó tan amenazan te que incluso el mismísimo Szvit se impresiono, asintió y todos bajaron a la cocina; Jeremy no dejaba de ver a Gigi...

Después del desayuno salieron del pueblo todos en caballos individuales
El camino era casi un lodazal, pero Brendig decidió que era preciso continuar. La jornada fue difícil aquel día, pero en la tarde resultó más fácil pues el camino empezó a secarse.

Tía Pol no parecía preocupada para nada. Mantuvo su porte regio aunque Jeremy no veía ninguna necesidad de continuar fingiendo y deseaba fervientemente que dejara de hacerlo. La sensibilidad y sentido práctico con que había dirigido su cocina en la hacienda de Kaldor habían sido reemplazados de pronto por una especie de exigente testarudez que le resultaba especialmente inquietante al muchacho.

Por primera vez en su vida, notaba una distancia entre ellos, y esa distancia creaba un hueco, un vacío, que hasta entonces nunca había sentido.

El señor Lobo también parecía cambiado. Rara vez hablaba. Gran parte del tiempo tenian una expresión lúgubre e irritada en el rostro.

Hacia mediodía, alcanzaron la cima de una colina mientras el pálido sol invernal asomaba entre las nubes, y a sus pies, en el fondo de un valle y de cara al mar, divisaron la ciudad amurallada de Sendar.

El destacamento de guardia de la puerta sur de la ciudad saludó con energía al capitán Brendig cuando éste se acercó al frente del grupo; el capitán devolvió el saludo a los centinelas con gesto marcial. Las anchas calles de la ciudad parecían llenas de gente vestida con sus ropas más finas y todos los transeúntes se movían con aire pomposo, como si sus recados fueran la cosa más importante del mundo.

Kym: Cortesanos —masculló con desagrado el Avernus, que cabalgaba al lado de
Gigi—. No existe entre ellos un solo hombre de verdad.


Seda: Son un mal necesario, mi querido kym —replicó por encima del hombro a su compañero—. Las empresas poco importantes precisan hombres de poca valía, y son los asuntos menores los que mantienen el funcionamiento de un reino.

Cuando hubieron cruzado una plaza de grandiosas dimensiones, los recién llegados recorrieron una ancha avenida hasta el palacio. Éste era un edificio muy grande, con muchos pisos y alas extensas a ambos lados del patio central pavimentado. El edificio estaba rematado por una torre redonda que constituía, seguramente, la estructura más alta de la ciudad.

El capitán Brendig desmontó y fue al encuentro de un hombre de aspecto melindroso, vestido con una túnica bordada y un sombrero emplumado, que descendía los amplios peldaños de la escalinata principal del palacio para recibirlos. Los dos hombres conversaron durante unos instantes

Luego el pavonoso y emperifollado anfitrión los condujo directamente a una zona del pasadizo donde se abrían diversas puertas de madera muy lustrada, guardadas por dos centinelas uniformados y armados. Tras una ligera inclinación de cabeza los centinelas abrieron las pesadas hojas de la puerta hacia el interior.
Fulrach, el rey de Sendaria, era un hombre rechoncho y de aspecto hosco, con una corta barba de color pardo. Estaba sentado —bastante incómodo, al parecer— en un trono de respaldo alto instalado sobre un estrado

La sala del trono era inmensa, con un techo alto y abovedado y las paredes cubiertas con hectáreas de pesados cortinajes de terciopelo rojo. En todos los rincones brillaban las velas encendidas y decenas de personas deambulaban por su interior, envueltas en finas ropas y cuchicheando ociosamente en pequeños corrillos, sin hacer el menor caso de la presencia del rey.

Edecán: ¿Puedo anunciaros? —preguntó al señor Lobo.

Narrador: Fulrach me conoce bien

Replicó lacónico, al tiempo que echaba a andar por la larga alfombra escarlata hacia el trono, con tía Pol asida todavía a su brazo. Kym y los demás avanzaron tras ellos, seguidos de cerca por Brendig y sus soldados, abriéndose paso entre la multitud de cortesanos y damas, que había quedado sumida en un repentino silencio.

Al pie del trono, el grupo se detuvo y el señor Lobo dedicó al rey una reverencia bastante fría. Tía Pol inclinó la cabeza con una mirada helada mientras Barak y Seda lo hacían siguiendo los modales cortesanos.

Brendig: Si su Majestad me permite —anunció la voz detrás de ellos—, éstos son los que me ordenasteis buscar.

Fulrach: Sabía que podía confiar en vos, capitán Brendig —respondió el rey en una voz que sonó bastante normal—. Vuestra fama es merecida. Os doy las gracias.

A continuación, el monarca dirigió una mirada al señor Lobo y a los demás componentes del grupo, con una expresión indescifrable en su rostro.

Fulrach: Mi querido y viejo amigo —dijo el rey al señor Lobo—. Hace demasiados años que no nos habíamos visto.

Narrador: ¿Has perdido por completo la razón, Fulrach? ¿Acaso te has vuelto mas idiota con los años? ¿Por qué has tenido que entrometerte en mi camino... precisamente ahora, en el momento más inoportuno? ¿Pretendes acaso anunciar mi presencia a todos los murgos desde aquí hasta los confines de Aloria?

Todos se quedaron impresionados, nadiel e habla asi al rey pero este lo miró con expresión dolida y, en un tono de voz tan inaudible para los demás como el que había utilizado Lobo, respondió:

Fulrach: Temía que te lo tomarías así, pero ya te explicaré más tarde, cuando podamos conversar con más tranquilidad.

El rey se volvió rápidamente hacia tía Pol como si intentara mantener, al menos, una apariencia de dignidad.

Fulrach: Hace muchísimo tiempo que no os veía, querida dama. Layla y los niños os han echado de menos y yo me he sentido desolado en vuestra ausencia.

Samira: Su Majestad es muy amable —respondió tía Pol en un tono de voz tan frío como el de Lobo. El rey frunció el entrecejo.

Fulrach: Os ruego que no me juzguéis tan deprisa, querida señora—se disculpó—. Tenía razones poderosas y apremiantes para lo que he hecho. Espero que la misión encomendada al capitán Brendig no os haya supuesto un excesivo inconveniente.

Samira: El noble capitán ha sido la personificación de la cortesía —respondió tía Pol sin cambiar un ápice el tono de voz y dirigiendo una breve mirada a Brendig, que había palidecido visiblemente.

El rey emitió una risilla algo nerviosa y pasó rápidamente a Seda.

Fulrach: Príncipe Kheldar, de la casa real de Drasnia —proclamó—. Estamos sorprendidos de encontrar tan nobles visitantes en nuestro reino, y algo más que molestos por el hecho de que decidieran no visitarnos para que los saludáramos. ¿Acaso el rey de los sendarios es tan poco importante que no merece ni siquiera un breve alto en el camino?

Seda: No pretendíamos faltaros el respeto, majestad —respondió Seda con una reverencia—, pero nuestro encargo era tan urgente que no hemos encontrado tiempo para las cortesías habituales.

Al oírlo, el rey dirigió a Seda una breve mirada de advertencia y luego, para sorpresa de Jeremy y de Kym empezó a mover los dedos en los gestos apenas perceptibles del lenguaje secreto de los Drasnianos.

El rey con una sonrisa; después, volvió los ojos a Jeremy.

Tía Pol siguió su mirada y, en tono de absoluta indiferencia, comentó:

Samira: Este muchacho, majestad, se llama Jeremy. Fue puesto a mi cargo hace años y nos acompaña porque no supe qué otra cosa hacer con él.

Un jarro de agua fría cayó sobre Jeremy. La certeza de que las palabras despreocupadas de tía Pol no eran sino la verdad desnuda lo aplastó como un enorme peso. Tía Pol ni siquiera había tratado de amortiguar el golpe. La indiferencia con la que había destruido toda su vida dolió al muchacho casi más que la destrucción misma.

Fulrach: Sé bienvenido también, Jeremy . Viajas en muy noble compañía, para ser tan joven.

Jeremy: Yo ignoraba quiénes eran, majestad —respondió, abrumado—. Nadie me cuenta nada.

El rey se echo a reír, entre divertido y tolerante. Después, añadió:

Fulrach: Cuando seas mayor, Jeremy, probablemente descubrirás que en estos tiempos la ignorancia es el mejor estado en el que vivir. Últimamente han llegado a mis oídos cosas que preferiría no saber
.
Luego dirigió su mirada al cornudo

Samira: Este, es Kym, el discípulo del cardenal Nyssiano de la orden de la Rosa,
Bond Kraven viaja con nosotros como protección y como parte de su entrenamiento

Fulrach: Oh ya veo, la mismísima Orden de la rosa bienvenido seas, Kym
Pero Thauron no le devolvió el gesto, ni lo saludo solo lo vio visiblemente molesto el rey muy apenado por la indiferencia dirigio su mirada a Gigi

Fulrach: Oh pero Que joven tan hermosa atractiva, y ¿tu quien eres jovencita?
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Sáb Sep 11, 2010 8:26 pm


Se había acalorado con su propia respuesta y ahora ardía en deseos de hacer realidad sus palabras, quería de verdad salir de allí de una vez por todas, pero al parecer sólo Kym y ella pensaban de ese modo. Ello le hizo pensar que, después de todo, no serían tan distintos, ambos carecían de hogar o incursión en ese tema que les importaba tanto al resto del grupo, después de todo hasta Jeremy se veía envuelto por el hecho de estar al cuidado de Samira, ¿y ellos? No se les había perdido nada, habían aceptado (en su caso) libremente a acompañarles, y estaba dispuesta a luchar y ayudarles en lo posible para que cumpliesen con su objetivo... ah, pero el tema de los castillos era diferente. Tenía un gran tabú con la nobleza y debía haberlo especificado antes de embarcarse en ese viaje, debió haberlo hecho, ahora no le quedaba más remedio que apretar los puños y mirar de reojo a Thauron para sentirse acompañada en su rebeldía por las cortes.

Desayunó con abundancia, no olvidaba esa famosa frase de las calles “come ahora cuanto puedas, no sabes cuándo será la próxima vez” así recordaba, y así hacía. Era notorio que Gigi había engordado en el viaje, y lejos de verse voluminosa su figura estaba más saludable, lejos de esa escualidez propia de su pobreza.

Devoró hasta que fue la hora de irse, y todos montaron en sus caballos camino al palacio de Fulrach. El camino fue lento y pesado, nadie hablaba y todos parecían estar deseando llegar, a la cabeza guiaba Brendig, seguido de Lobo y Seda, tras ellos Jeremy y Samira y como retaguardia Kym y la callejera. De vez en cuando abría la boca para sacar conversación al chiquillo pelirrojo, pero no se le ocurrían más que sartas de groserías en contra de la situación, del plan y del hombre con quien iban a hablar, por lo que todas esas veces acabaron con unos labios sellados y un ceño fruncido mirando la lejanía.

El día pasó lento y plomizo, el sendero embarrado hacía difícil el avance de los equinos y retrasaba la marcha. Al fin lograron divisar las torres de la ciudad fortificada de Sendaria, los altos muros de piedra impecable diferían tanto con las casas que habían dejado atrás que hasta le causó cierta repulsión esa pulcritud a la joven de trenzas. Tras el breve saludo del capitán tuvieron acceso inmediato al intermuro y pudo comprobar que esa fachada pétrea no era más que un avance de lo que podría encontrar en la corte de Furlach. Sus gentes caminaban todas engalanadas de un lado a otro demostrando su indiferencia por los visitantes, eran demasiado vulgares para sus refinados ojos “no se les vayan a ensuciar de mirarnos” pensó con malicia la callejera.

Entonces Kym soltó un comentario que hizo sonreír a la mercenaria, quien asintió al momento aunque no tuvo tiempo de responder antes de que Seda tratara de explicar su punto de vista. Gigi lo miró indiferente mientras hablaba, y cuando desde el frente se dio la vuelta, inclinó su torso ligeramente hacia el szvit para mascullar.

_ Esto sí que no es un espectáculo digno de verse... me dan náuseas.

Tal como iban llegando a la entrada apareció una gallina desplumada que caminaba con pasitos cortos y cómicos hacia ellos. Habló brevemente con el capitán y después todos le siguieron por grandes pasillos tintados de opulencia por aquí y por allá, sus muros de fría piedra quedaban sepultados por kilos de telares y tapices que seguramente costase cada uno la vida de la mercenaria, sin contar con los bancos de madera tallada y las alfombras. Avanzaron por un corredor más pequeño y lateral que les llevó frente a dos soldados uniformados que custodiaban una puerta doble de talla impecable. La trenzada esperó que se tratase de algún tipo de recinto inhabitado, una sala vacía y pequeña que no le recordase que estaba en un palacio, qué habrían pensado sus amigos de la infancia si la viesen allí, bien recibida en una corte... Para su desagrado no era ni más ni menos que la sala del trono, imperiosa nave dividida por columnas que concentraba en su interior grandes corros de cortesanos que no tenían nada mejor que hacer que pulular con moscas alrededor de él, de la abeja reina, del monarca.

Todo en esa habitación era demasiado grande, las ventanas, el techo, las pinturas, y el ego de los comensales. Gigi lo veía todo tan lejano que la única certeza que tenía en aquel momento era que estaba caminando sobre suelo mullido, mullido por una costosa alfombra de terciopelo... deseó poder caminar por el aire. Así llegaron sin más dilación a presencia del rey Furlach, ya famoso entre el grupo de viajeros, pero no conocido por todos por igual. Jeremy se quedó un poco atrás, entre los tres adultos y los dos guardaespaldas. Tras éstos últimos, el capitán esperó que el rey atendiera su hazaña, y así fue.

Dio un breve agradecimiento a su oficial y comenzó con los saludos, aunque como pudo ver, no era tan bien recibido su llamamiento como él pensaba. Las palabras de Lobo hicieron sonreír a la chica con malicia, mientras el resto de la sala se escandalizaba, ¿qué esperaban? Se lo merecía, estaban perdiendo el tiempo allí... las acciones del rey hablaban por él mismo; mandar a su ejército a capturar a unos supuestos amigos suyos, solo para recordarles que debían saludarle, increíble. La conversación no estaba desagradando demasiado a Gigi, por todos lados el rey no dejaba de recibir su merecido con la indiferencia de Lobo y la frialdad de Samira. En ese momento, supo que esos dos estaban a tal distancia de ellos que podrían perfectamente pertenecer a la familia del rey, no sabía nada de ellos pero podía deducir que si hablaban así a un gobernante y mantenían su cabeza sobre sus hombros, eran personas de respeto. Se acercó al muchacho pelirrojo y pasó un brazo por sus hombros, recordándole que seguían allí o, tal vez, tratando de decirle que tampoco ella sabía nada de nada. Vio que había tenido un gesto acertado cuando tía Pol habló y dio a entender que el niño no suponía nada para ella, estrechó un poco más su abrazo.

Pero sobre eso, sobre la sorpresa de ver cómo trataban al rey, frente a la repulsión de su lugar, un gran shock se produjo en la mente de la rubia al escuchar el título obsequiado a Seda, el andrajoso hombre comadreja, ¿había oído bien? Sí así era, y él respondía con total naturalidad... Supo entonces que lo que ella creía que era un secreto era sólo la punta de un enorme iceberg, algo tan colosal que se preguntaba cómo era posible que pudiesen haberlo ocultado esos tres. Se quedó estupefacta, pero tuvo que salir de su trance al ver que Jeremy hablaba, respondiendo a las palabras del rey. La mercenaria le dedicó una fría mirada al hombre y apretó la mandíbula alzando el mentón con rostro altivo.

Escuchó también la voz de Kym cuando éste habló, pero no se volvió hacia él. Sonrió complacida por su indiferencia y entonces apretó los labios viendo la mirada agradada de Furlach que paseaba por su cuerpo prestándole atención por primera vez desde que entró en la sala.

_ Oh pero que joven tan hermosa atractiva, ¿y tu quien eres jovencita?

_ Gigi_ respondió secamente, y después le lanzó una sonrisa claramente forzada_ lamento mucho no tener títulos ni renombres para complacer a su majestad.

Quiso hacer una voluptuosa y satírica reverencia pero una cosa era jugar con la seguridad de acompañar a Lobo y Samira y otra jugar con su cuello...
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Dom Sep 12, 2010 12:41 am

Extremadamente decepcionante fue para el rey ver que aquella hermosa joven de cabellos rubios tambien lo despreciaba y le respondían con palabras teñidas de desdén, pese a su poder era un rey que aquella comitiva no respetaba, su mueca compelida y el evidente desprecio por el linaje dibujo una ligera sombra de tristeza

Fulrach: Oh vaya, bueno ciertamente no se necesitan titulos para complacerme jovencita

Narrador: ¿Podemos hablar en privado ahora, Fulrach? —intervino, con voz todavía irritada.

Fulrach: A su debido tiempo, mi viejo amigo —replicó el rey—. He ordenado preparar un banquete en vuestro honor. Vayamos todos a cenar. Layla y los pequeños están esperándonos. Ya tendremos tiempo de discutir ciertos asuntos más tarde.

Tras esto, el rey se puso en pie y bajó del estrado.

El niño pelirrojo hundido en su íntima desdicha, se situó a la altura de Seda.

Jeremy: ¿Príncipe Kheldar? —dijo, en un desesperado intento de apartar de su mente la perturbadora realidad que acababa de caer sobre él. Kym también volteo intrigado seria interesante lo que el hombre comadreja tenia que decir

Seda: Una cuestión accidental de nacimiento, Jeremy —respondió encogiéndose de hombros—. Algo que queda fuera de mi control. Por fortuna, sólo soy el sobrino de un rey de Kheda en Drasnia y estoy muy abajo en la línea sucesoria. No corro un peligro inmediato de ser ascendido al trono.

Pero de todos era un príncipe recordó las palabras de que La trenzuda estaba buscando un príncipe y volteo a ver con soslayo a Gigi

Seda: En cualquier caso, es un título vacío —apuntó—. Dejé a mi hermano menor en el ejercicio del cargo. Es un hombre bastante ingenuo y fácil de entretener. Además, eso molestó a mi esposa.

Jeremy: ¿Estás casado? —preguntó el pelirrojo, sorprendido. aunque tranqulizado eso significaba que no podria tener ninguna relación con gigi

Seda: Si quieres llamarlo así —replicó en tono agrio..

Jeremy:¿Por que no nos has dicho nada? —inquirió el muchacho en tono acusador—. Me refiero a tus títulos de nobleza.

Seda ¿Habría significado eso alguna diferencia?

Jeremy: Bueno... no —reconoció —, pero... — Se detuvo a mitad de la frase, incapaz de expresar en palabras lo que pensaba del asunto—. No comprendo nada de lo que sucede aquí —terminó por decir sin convicción.

Seda: Con el tiempo, todo quedará aclarado —le aseguró mientras entraban en la sala del banquete.

La sala era casi tan grande como el salón del trono. Había largas mesas cubiertas de finos manteles de lino y, de nuevo, las velas resplandecían en todas partes. Detrás de cada silla había un sirviente y todo estaba supervisado por una mujercita regordeta de rostro radiante que lucía una pequeña corona colocada con descuido sobre la cabeza. Cuando el grupo hizo su entrada, la mujer se adelantó deprisa a recibirlos.

Layla: Querida Pol —saludó a ésta—, tienes un aspecto estupendo. La mujer abrazó con afecto a tía Pol y ambas se pusieron a charlar con gran animación.

Seda: Es la reina Layla —explicó Seda a Jeremy, por suipuesto Kym y Gigi tambien escucharon —. La llaman la Madre de Sendaria. Esos cuatro niños de ahí son sus hijos. Tiene cuatro o cinco más, pero son mayores y es probable que estén dedicados a los asuntos de gobierno, pues Fulrach insiste en que todos ellos se ganen la vida. Entre los demás reyes la broma de que la reina Layla ha estado embarazada de forma permanente desde los catorce años es moneda corriente, pero eso se debe, creo yo, a que deben cumplir con la cortesía de enviar un regalo con cada nuevo nacimiento. En el fondo, es una buena mujer y sabe impedir que el rey Fulrach cometa demasiados errores.

Jeremy: Ella y tía Pol se conocen —por alguna razón, la idea le molestó.

Seda: Todo el mundo conoce a tu tía Pol

Dado que la tía Pol y la reina seguían con su conversación y se dirigían ya hacia la cabecera de la mesa, Jeremy se quedó junto a Seda. Y el cornudo se le acerco a Gigi

Kym: Todo esto es cada vez mas extraño, si el niño se siente confundido, cuanta mas yo y me imagino que tu también debes estar volviendte lcoa con todo esto..

Cuando estuvieron todos sentados y empezó a llegar la comida, Jeremy se tranquilizó un poco. Se concentró en seguir los movimientos de Seda y las complicadas sutilezas de la urbanidad en la mesa dejaron de intimidarlo. Distinto a Kym que opor mas que se esforzaba su torpeza en la mesa era mas que evidente. La conversación a su alrededor era seria y del todo ajena a su comprensión, pero se dijo que nadie iba a prestarle excesiva atención si mantenía la boca cerrada y los ojos fijos en el plato.

En eso, un anciano de la nobleza, con una barba blanca que le caía en hermosos rizos, se inclinó hacia Jeremy.

Seline: Me han dicho que has viajado recientemente —dijo en un tono de voz un tanto condescendiente—. ¿Qué tal has encontrado el reino, muchacho?

El pelirrojo lanzó a Seda una petición de auxilio con su mirada.

Jeremy: ¿Qué le respondo? —gesticuló con sus dedos.

Seda: Dile que no has encontrado el reino ni mejor ni peor de lo que cabría prever bajo las presentes circunstancias— respondió Seda con los dedos

El pelirrojo se apresuró a repetir la frase verbalmente

Seline: ¡Ah! —exclamó el noble anciano—, es lo que yo esperaba, eres muy observador para tu edad, muchacho. Me gusta hablar con los jóvenes. Sus puntos de vista son muy frescos.

Jeremy: ¿Quién es?

Seda: El señor de Seline —respondió Seda—. Un viejo latoso y pesado, pero sé educado con él, Llámalo «Señoría».

Seline: ¿Y que tal están los caminos? —quiso saber el noble.

Jeremy: En cierto mal estado —respondió, aleccionado por Seda—. Pero es normal en esta época del año, ¿verdad?

Seline: Desde luego que sí —respondió el noble con gestos de aprobación—. Vaya muchacho tan espléndido tenemos aquí.

La extraña conversación a tres bandas continuó y Jeremy empezó incluso a disfrutar de la situación pues los comentarios que apuntaba Seda parecían complacer al viejo señor de Seline. Kym solo trataba de no moverse lo menos posible y volteaba a ver a Gigi imitando sus modales en la mesa, aunque a buen arbol se arrimaba al parecer, Samira y la reina cuchicheaban animadas y el señor lobo intercambiaba miradas molestas con el rey

La cena estaba a puitn ode acabar y el señor de Seline dirigió una amplia sonrisa a Jeremy y luego volvió la vista hacia Seda.

Seline: He disfrutado mucho con nuestra conversación, príncipe Kheldar. Tal vez sea, en efecto, un viejo latoso, pero, a veces, eso puede ser una ventaja, ¿no os parece?

Seda soltó una risilla, sorprendido y algo avergonzado.

Seda: Debería haber sabido que un viejo zorro como vos seríais conocedor de la lengua secreta, señoría.

Seline: Es el legado de una juventud disipada —respondió el anciano, riéndose también—. Este alumno vuestro es muy despierto, príncipe Kheldar, pero tiene un acento extraño.

Seda: El tiempo era muy frío mientras aprendía, señoría—respondió Seda—, y teníamos los dedos un poco entumecidos. Corregiré el defecto cuando tengamos tiempo para ello.

El anciano señor de Seline parecía inmensamente satisfecho de haberse mostrado más astuto que Seda.

Seline: Un muchacho magnífico —añadió, dando unas palmaditas en el hombro a Jeremy se alejó sin dejar de reírse por lo bajo.

Por fin, el banquete terminó y el rey se levantó de su asiento en la cabecera de la mesa.

Fulrach: Ahora, queridos amigos —anunció—, la reina Layla y yo desearíamos tener una audiencia privada con nuestros nobles invitados. Os ruego que nos excuséis.

El monarca ofreció su brazo a tía Pol, el señor Lobo ofreció el suyo a la rolliza reina todos se levantaron de la mesa y el grupo se encaminó hacia la puerta del fondo del salón.

Los aposentos reservados a la familia real eran mucho más sencillos que los engalanados salones del palacio principal. El rey Fulrach se quitó la corona

El rey Fulrach miró con cierta aprensión al señor Lobo, encogió los hombros y emitió un suspiro.

Fulrach: Supongo que será mejor tratar de una vez ese desagradable tema que nos ha reunido aquí —dijo—. Layla, ¿serás tan amable de atender a los demás invitados mientras yo doy a nuestro amigo de rostro avinagrado y a la noble dama la oportunidad de regañarme? Es evidente que no van a sentirse satisfechos hasta que me hayan dicho unas cuantas palabras gruesas respecto a unos asuntos que, en realidad, no han sido culpa mía.

Layla: Desde luego, querido —respondió la reina Layla—. Procurad no tardar mucho y, por favor, no gritéis. Los niños ya están acostados y necesitan descansar.

En cuanto salio El señor lobo tom ola palabra

Narrador: ¿Qué significa con exactitud esta tontería, Fulrach?

Fulrach: Por favor, no me juzgues con excesiva precipitación, Anciano —respondió el rey en tono apaciguador—. Han sucedido algunas cosas que tal vez ignores.

Narrador: Ya sabes que estoy al corriente de todo cuanto sucede —replicó —¿Tenías conocimiento de que estamos indefensos si el Maldito despierta? ¿Estabas al corriente de que el objeto que lo mantenía a raya ha sido robado del trono del rey rivano? Precisamente seguía un rastro del ladrón cuando tu noble capitán Brendig interrumpió mi búsqueda.

Fulrach: Lo lamento —replicó —, pero, de todos modos, no hubieras podido llegar muy lejos. Diversos reyes y nobles de Algaria llevan más de tres meses en tu busca. Tus facciones, dibujadas por los mejores pintores, están en posesión de todos los embajadores, agentes y funcionarios de los cinco reinos del norte. En realidad, te han perseguido desde que saliste de La hacienda de Kaldor con tus compañeros.

Narrador: Fulrach, tengo muchas cosas que hacer. Di a los reyes Algarianos que me dejen en paz. ¿A qué viene ese súbito interés por mis movimientos?

Fulrach:; Los reyes quieren celebrar consejo contigo —explicó el rey—. Los Murgos se preparan ya para la guerra e incluso mi pobre Sendaria, aunque de forma discreta, está siendo movilizada. Si el Maldito se levanta ahora, estamos todos perdidos. El poder del objeto robado es capaz de despertarlo otra vez, y tú ya sabes madrake, que su primer movimiento será atacar el oeste. Como también conoces que el oeste carece de auténtica defensa hasta que se produzca el retorno del rey rivano.

Jeremy parpadeó y dio un violento respingo; después trató de disimular el brusco movimiento con una inclinación, como si se interesara por algún detalle concreto del tapiz que tenía ante él. Se dijo que había oído mal: el nombre que acababa de pronunciar el rey Fulrach no podía ser Mandrake. Madrake era un personaje de leyenda, un mito.

Narrador: Comunica a los reyes alorn que estoy tras los pasos del ladrón —respondió —. Ahora no tengo tiempo para consejos. Si me dejaran en paz, sería capaz de alcanzar al ladrón antes de que éste pueda causar algún daño con el objeto del que se ha logrado apropiar.

Samira: —No tientes al destino, Fulrach —le advirtió tía Pol al monarca—. Tu intromisión nos cuesta un tiempo que no podemos permitirnos desperdiciar. De hecho, estoy a punto de enfadarme contigo.

Pese al comentario, la voz del rey se mantuvo firme cuando respondió:

Fulrach: Conozco tu poder, Polgara —dijo, y Jeremy dio un nuevo respingo—. Sin embargo, no tengo otra elección —prosiguió el rey— He dado mi palabra a los reyes de conduciros a todos a Ajenka, y un rey no puede quebrantar la promesa hecha a otros reyes.

Se produjo un largo silencio en la cámara mientras por la mente de Jeremy y la De kym pasaba vertiginosamente una decena de posibilidades distintas.

Narrador: No eres un mal hombre, Fulrach —dijo por fin el señor Lobo—. Tal vez no tan brillante como yo desearía, pero eres bueno, sin duda. No levantaré mi mano contra ti... ni tampoco lo hará mi hija.

Samira: ¡Habla sólo por ti, Viejo Lobo! —replicó tía Pol con voz severa.

Narrador: No, Polgara —respondió Lobo—. Si tenemos que ir Ajenka, será mejor hacerlo lo más deprisa posible. Cuanto antes expliquemos las cosas a los Ajenkos, antes dejarán de entrometerse en nuestro camino.

Samira: Creo que la edad empieza a ablandarte el cerebro, padre —replicó tía Pol—. No disponemos de tiempo para una excursión a Arenka. Fulrach puede explicarles las razones a los reyes algarianos Ajenkos

Fulrach: No serviría de nada, Polgara —terció el rey con pesadumbre—. Como ya ha mencionado tu padre con tanto sarcasmo, no soy hombre tenido por muy inteligente. Los reyes Ajenkos no me harían caso. Si os marcháis ahora, enviarán a otro como el capitán Brendig para que os detengan de nuevo.

Samira: Si lo hacen, ese desdichado tal vez se vea convertido de pronto en un conejo o un rábano para el resto de sus días —anunció tía Pol con voz lúgubre.

Narrador: Ya basta, Pol —dijo Lobo—. ¿Tienes preparado algún barco, Fulrach?

Fulrach: Está amarrado en el muelle norte, Mandrake —asintió el rey—. Es una nave enviada por el rey Anheg.

Narrador: —Muy bien —continuó Lobo—. En tal caso, mañana zarparemos. Creo que voy a tener que puntualizar unas cuantas cosas a ese grupo de estúpidos ¿Nos acompañarás?

Fulrach: Estoy obligado a hacerlo —asintió Fulrach—. El consejo va a ser general y Sendaria participa en él.

Samira: Todavía no sabes en qué te metes, Fulrach —murmuró tía Pol.

Narrador: No importa, Polgara —replicó Lobo—. Fulrach sólo hace lo que cree correcto. Ya lo pondremos todo en claro en Ajenka.

Jeremy temblaba aquello era imposible. Su escéptica educación Sendaria le impidió, en un primer momento, tomar en consideración siquiera tal absurdo. Sin embargo, a regañadientes, el muchacho se obligó por ultimo a afrontar la idea con todas sus consecuencias.

Fulrach: Bien he ordenado que preparen sus habitaciones, partiremos malñana temprano...
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Dom Sep 12, 2010 5:30 pm


Oyó sin escuchar lo que el rey le contestaba y dejó que la conversación Lobo-Furlach continuara, después de todo a ella no le incumbía en absoluto, otra cosa muy distinta era que no le interesase... El viejo narrador parecía ansioso por poder solventar el problema, y qué menos si no hacían más que retrasarles, y ahora una cena... Gigi suspiró y miró a la puerta de la sala, anhelando salir de allí en dirección a los caminos embarrados, le daba igual pasarse toda la noche en la silla de unos caballos, lo prefería antes que tener que comportarse delante de la corte.
Caminaron hacia la salida mientras Jeremy daba a conocer sus intrigas a Seda, el más dispuesto a responder de los que conocían la verdadera historia. Contó que era príncipe por parentesco lejano y que fue su hermano menor quien se quedó con el cargo por así decirlo. La joven de las trenzas hizo una mueca y retuvo una sonrisilla

_ Cuando te vi por primera vez lo último que podría haber pensado es que fueses príncipe Seda, quién lo diría_ comentó dejando escapar una risa, para que no tomara a mal su comentario.

Jeremy la miró y continuó preguntando, el harapiento compañero de viaje no sólo pertenecía a la realeza sino que estaba casado. La callejera dio un pequeño silbido a modo de impresión, no sabía cuál de las dos noticias parecía menos probable. ¿Seda con mujer? ¿y qué hacía que no estaba con él? Se encogió de hombros, y continuó caminando acompañada del chico, el szvit y el príncipe. Más adelante caminaban Samira y Lobo acompañando al monarca, era como si el grupo se hubiese dividido, entre los que entendían, y los que estaban completamente perdidos...

Llegaron finalmente al salón comedor donde el máximo lujo real les esperaba para aplacar con sus miles de destellos la humildad que consigo traían Gigi Kym o incluso Jeremy. La hacienda quedaba muy atrás en cuanto a riqueza, de hecho ahora parecía sencilla y acogedora en su memoria en comparación a ese palacio. La vajilla resplandecía, detrás de cada asiento un sirviente esperaba atender al comensal correspondiente, las velas adornaban y perfumaban, los cuadros exquisitos de los muros mostraban lo que ya había visto la mercenaria desde que entró; exceso.

_ Allá vamos otra vez...

Cada vez que comía delante de personas ilustres se ponía algo ruda, sus modales no habían mejorado demasiado desde aquella cena con el cardenal, y no trataría de comportarse no obstante le molestaba recibir miradas y ser estudiada mientras comía.

Detrás de una de las sillas una mujercita pequeña y algo regordeta daba órdenes aquí y allá con una sonrisa afable y chispeante, toda ella parecía un campo de flores con un ánimo muy juvenil, a pesar de que se la veía de la edad de Pol quizás. Al verla, la exmatrona fue hacia ella y ambas se saludaron y comenzaron a charlar. Seda explicó quién era, y a pesar de pertenecer a la realeza Layla no le produjo esa sensación de desprecio que el rey le había provocado. Mirándola fijamente y estudiando sus movimientos, no se percató de que Kym se había acercado y su voz tan esporádica como el silencio en Jeremy la sobresaltó.

_Todo esto es cada vez mas extraño, si el niño se siente confundido, cuanta mas yo y me imagino que tu también debes estar volviéndote loca con todo esto

_ Te aseguro que sí, sólo espero que lo expliquen pronto o me estallará la cabeza. Ven siéntate conmigo, así no nos sentiremos tan solos.

Cuando se hubieron sentado comenzó a llegar la comida y, como solía ocurrirle, se olvidó de dónde y con quién estaba y se dedicó únicamente a comer, de la manera que siempre lo había hecho: cómoda y sin modales. Apoyaba los codos y daba bocados bien grandes, se inclinaba sobre el plato, bebía a raudales... Parecía tan ocupada en devorar que nadie creería que seguía atenta a las conversaciones de la mesa, que no eran pocas.

La que menos le interesaba era la de las dos mujeres, algo banal y fresca, se ponían al día. El rey y Lobo parecían incómodos y sus breves palabras tenían tintes de hostilidad, por último Seda, Jeremy y un viejo que se sentaba junto a éste último mantenían una conversación de lo más peculiar, por medio de signos. El chico había aprendido rápido estas artes y se defendía bastante bien, Seda era rápido y le instruía mientras respondía, aunque fuese la más acalorada de las tres conversaciones era de la que menos podía enterarse, pero no hacía falta ser un genio estudioso para saber que el chico preguntaba al hombre comadreja todo lo que decir, no había mas que percatarse de que gesticulaban antes de cada respuesta al anciano.

Sonrió al ver que el viejo había comprendido toda la conversación con signos y volvió a su lado para ver a Kym, éste parecía más bien ocupado en resolver sus diferencias con los cubiertos.

Poco después todos terminaban de comer y se retiraban ligeramente dando a entender el fin de la cena. El rey anunció la exclusividad de su próxima charla y el resto de invitados quedó al margen del programa aquella noche. Pasaron al otro lado del comedor y entraron en una estancia mucho más discreta, donde Furlach dejó su corona dispuesto a tratar de una vez el asunto que les había llevado hasta allí.

Tras la salida de la reina comenzó un acalorado diálogo casi político, en el que Gigi estaba absolutamente perdida, miraba a uno y a otro cuando se respondían, hablando de reinos, guerras y diplomacias sin llegar a explicar nada claro. Se acercó a Kym para susurrarle por lo bajo.

_Y yo que creía que con la explicación me iba a enterar de algo...

Pero de repente comenzaron a salir a la luz términos y nombres que le hicieron ver una pequeña luz en su ignorancia; Polgara, hija de Mandrake, el Hechicero y su hija... Frunció el ceño y agarró la muñeca del szvit deseando que hubiese una pausa para explicárselo todo, pero la conversación seguía y no podía dejar de escuchar.

Ahora resultaba que partirían a la mañana siguiente, a un sitio que ni le sonaba dentro de la ruta a seguir, ¿es que querían retrasarse más aún? Después de un pequeño debate padre-hija Mandrake aceptó y determinó que le acompañarían a esa ciudad... Y con esto quedó todo dicho, a la mañana siguiente, partirían en barco, sólo esperaba poder enterarse finalmente de todo allí. Al ver que la conversación se había dado por zanjada y aún sosteniendo la muñeca del szvit, se volvió hacia él y susurró deprisa tratando de resumir la historia con los datos principales.

_ Voy a tratar de contarte todo lo que sé pero no es mucho: Nos contaron hace tiempo una historia en la hacienda, sobre unos hijos de los dioses nacidos en Algaria. Uno de ellos era un estudioso y creó una joya con un poder especial sobre el tiempo, sobre el pasado presente y futuro, pero uno de sus hermanos la robó y la usó para el mal, la joya le maldijo y quedó fuera de su poder. Estos primeros hijos de dioses desaparecieron y dejaron a Mandrake al cuidado de esa joya, la incrustó en una espada y con su hija Polgara, ambos hechiceros, y la rodearon de encantamientos..._ miró de reojo a los presentes y se acercó más al oído de Thauron para no llamar demasiado la atención_ Ahora, alguien ha robado la joya y Mandrake y Polgara, que son Lobo y Pol, deben recuperarla... eso es todo lo que sé, no se donde entra aquí el rey...
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Dom Sep 12, 2010 11:52 pm

Las cosas para el Szvit se complicaban cada vez mas y mas, cada vez con mas dudas y mas puntos suspensivos, como si la arena cantara en el desierto,primero tratando de atar los cabos de una conversación cada vez más confusas

Desde que había salido a la superficie, desde que había roto el cordón umbilical de la madre tierra ,casi todo para el Avernus, las cosas e incluso los aromas tenían color. La mayoría de los colores eran obvios, extraídos del aspecto que tenía cada cosa.

Naturalmente, la tierra olía a marrón; por supuesto, el aroma fresco y fuerte de las hojas era verde en su mente. El pomelo olía amarillo brillante; Recordando la ocasión en la que el y los suyos se dedicaban a robar y tomo uno en una de las bodegas de una de las haciendas, … y había olfateado su piel, titubeante, y el olor había explotado en sus papilas gustativas, agrio y dulce a la vez.

Le resultaba fácil poner color al olor de las cosas en la mente; en cambio, el color de los olores de las personas era más difícil, porque las personas no eran nunca una sola cosa, sino diferentes colores mezclados entre sí.

Los colores no significaban lo mismo en los olores de la gente que en los de las cosas. Y es que Gigi a veces, despedía un aroma rojo profundo y picante, con algunas volutas de negro y amarillo, pero el rojo picante y ahora que lo tomaba de la muñeca su color era de un verde limón con matices azules, y cuando ella lo toco a el era como si su brazo se hubiese puesto naranja

Pero todo eso pasaba a segundo plano con todo lo que se comentaba y ocurría. La explicación, todavía cogiéndolo de la muñeca y tratando de no verla a los ojos y no en su mano y de captar todo lo que ella decía, sobre su cabeza silbaban cada ves mas signos de interrogación

¿Entonces el señor Lobo era realmente Mandrake el Hechicero, un hombre que había vivido mas de siete mil años? ¿Y si la tía Pol era realmente su hija, Polgara la Hechicera, sólo unos años más joven que él? Todas las palabras y detalles sueltos, todos los indicios crípticos y las medias verdades, encajaban ahora. Ahora entendía porque la famosa Tia pol hablaba de convertir en conejos y rábanos e incluso sus atrevimientos de tildar de estúpido al Mismísimo Rey

¿Pero como era que no envejecían?, ni siquiera los famosos vampiros o los extremadamente longevos elfos vivían tanto tiempo y los humanos eran de los que menos vivian de las razas sobre el planeta… además eso significaba que su “entrenamiento” era mas que eso ya que estaban envueltos en algo grande, también sentía pena por el pequeño Jeremy que cada vez que pasaba todo se sentía mas como un gato sin dueño, y hasta cierto punto el también lo era… Y Gigi también, la cual cada vez mas y mas se convertía en cómplice, en amiga y en algo que El szvit no podía definir...

En tanto todos comenzaban a retirarse Jeremy estaba confundido y cansado, el rey se retiraba y el viejo lobo lo siguió. al mismo tiempo la matrona Samira Polgara y seda se llevan a Jeremy a acostar

Kym: Supongo que es hora de ir a dormir creo que nuevamente nos tocan las habitaciones al final del fondo del pasillo…


La velada había terminando ya pero el al ser un ser nocturno y dado que disfrutaba la compañía de Gigi aun no quería que esta se fuera a dormir intentando reunir valor para decir aquello que no se atrevía, vacilo por un instante

Kym: ¿Te importa si vamos al balcón? Quisiera estar un rato más contigo…

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Gigi Boot

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Lun Sep 13, 2010 11:24 pm

Soltó al szvit cuando vio que éste la escuchaba y la entendía, y menos mal, ya creía que había hablado demasiado rápido para él. A veces se olvidaba de las cosas, o simplemente las dejaba a un lado; en ciertas ocasiones del viaje había olvidado que tenían un objetivo que cumplir, otras no recordaba por qué Jeremy se sentía tan triste, o no comprendía por qué debían esconderse, era olvidadiza y despistada por naturaleza y cuando se entretenía estas cualidades se avivaban aún más en su interior. Por ello le resultó grato que él la entendiera, había quedado muy atrás el momento en que Thauron pronunció sus primeras palabras en su idioma, justo antes de... Los vellos de su nuca se erizaron y un temblor le recordó la espalda recordando el momento.


Por suerte todos continuaban hablando y con sus voces acallaban los recuerdos de la chica de las trenzas, quien ahora se las mesaba entre nerviosa y perdida en su mente. Veía que las cosas estaban tomando cada vez más seriedad, no se podrían permitir las risas del inicio del viaje, y es que desde su papel de duquesa, Polgara no borraba esa expresión arrogante de su rostro, Lobo se había arrugado y agriado durante el viaje, Seda cada vez estaba más distante, y Jeremy... Se mordió el labio inferior mirando al chico de pelo rojo vivo. Era consciente de que lo tenía algo abandonado últimamente, por diferentes motivos, pero tampoco él la buscaba; haber recibido semejante torrente de información en tan poco tiempo debía haberle supuesto todo un shock, ¿y dónde estaba ella? Bailándole las aguas al szvit, nada más y nada menos.


Y entonces, mientras todos se iban a dormir, se preguntó por qué Kym y no Jeremy, en fin a simple vista se diría que tenía más cosas en común con el chico, habían forjado una gran amistad, ambos eran humanos y les gustaban las mismas cosas, podía decirse que casi eran hermanos. Pero por otro lado el callado cornudo electrificaba los sentidos de la callejera, su silencio su aroma salvaje y esa potencia que cada músculo marcaba, cada mirada amenazante, los recuerdos... Cerró los ojos escuchando cómo se iba a dormir el resto, ella también quería ir a dormir, de repente se sintió cansada.

Pero al abrir los ojos él seguía allí junto a ella y veía cómo por último el muchacho pelirrojo la hechicera y el príncipe desaparecían por las estancias preparadas para ellos, se habían quedado solos y esa última palabra resonó en la mente de la mercenaria.

_ Supongo que es hora de ir a dormir, creo que nuevamente nos tocan las habitaciones al final del pasillo...

_ Los sirvientes van al final_ asintió con una sonrisa animada.

Aun con sus labios tersos en una sonrisa no podía estar más alertada por la presencia del szvit. ¿Qué haría ahora? Podía acabar con ella, sabía que le guardaba rencor por lo ocurrido en su captura, podía darse a la fuga y ella no tendría capacidad para atraparlo, podía... Inspiró profundamente y se tiró de las trenzas nerviosa. Recordó el sueño, tan real tan nítido podía oler aún su aroma almizclado y sentir sus manos fuertes en su cadera, se sonrojaba solo de pensarlo así que giró el rostro mirando hacia la puerta. ¿Tendría final ese sueño si se iba a la cama? ¿Y si acababa mal? Su cuerpo le decía que eso ahora no importaba, la sensación de vacío volvió a su vientre y su cuerpo empezó a arder.

_¿Te importa si vamos al balcón? Quisiera estar un rato más contigo...

Lo miró con un gesto relampagueante. ¿A solas? ¿en el balcón? Comenzó a hiperventilar, oh no volvía la situación, ella sentada delante del sillón donde él dormía esperando que aunque fuese en sueños la rozara. ¡No! Se llevó una mano a la frente, estaba a alta temperatura pero por suerte el rubor había desaparecido.

_ Siempre que no haya plan de huída..._ murmuró tratando de suavizar el ambiente.

A lo mejor él no se había dado cuenta de su reacción, quizás sí, sólo esperaba que el aire fresco de la noche acabase con su sofoco y su necesidad de él...
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Miér Sep 15, 2010 2:58 am

No supo si sintió o leyó su pensamiento pero en cuanto lo pensó ella retiro la mano, cosa que realmente no sabia como interpretarlo quizás no significaría nada en realidad, quizás...

Por breves momentos comentaba con su característico humor y su alegre animosidad pero en cuanto el Szvit le hizo esa propuesta el cambio fe visible y notorio, no por lo que dijo cosa que realmente no entendió bien, pero era como si le hubiera hecho una propuesta indecorosa, aunque el no tenia conocimiento de que significaban ambas palabras, pero era muy evidente el mensaje que emitía su lenguaje corporal, asi como el cambio en la velocidad y en la intensidad de la respiración

Solo se encogió de hombros le había dicho que si, de forma rebuscada pero eso le había dicho eso, así que le hizo un gesto a modo de señal y se levanto a sabiendas que ella lo seguiría, que diferencia era de la primera vez que la conoció y que hablaba hasta por los codos, y ahora no hablan mucho y la dulzura de su voz ahora era evanescente

La vista del balcón era preciosa se veía gran parte de la envergadura y facha del palacio y muy lejos, se alzaba la cima sombría de una montaña cubierta de árboles que parecían titilar bajo la pálida luz de las estrellas. La nieve fundente despedía reflejos luminosos a lo lejos tejados, torres y muros brillaban en un millar de tonos de lavanda, rosa y malva.

Kym: Vaya, esto si es un espectáculo digno de verse

Dijo en tono un poco de broma y conciliador, sin mirarla, el comentario era mas para suavizar, sabia lo que significaba esa frase para ella para el, para ambos, aunque el Kym real era muy distinto al Kym del otro mundo. El realmentel o pasaba bien con ella

Kym: Han sido unos días muy movidos, mucha información, mi vida ha cambiado mucho, realmente estor mejor ahora que cuando me dedicaba a robar granjas, además de que he conocido muchos lugares mas allá de mi imaginación aunque me asusta ¿que hay de ti?¿ Te gusta el ritmo y curso que ha tomado tu vida?
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Miér Sep 15, 2010 8:34 pm


El szvit se la quedó mirando, a lo mejor sentía su calor, no sabía exactamente qué poderes o qué habilidades tenía esa raza, quizás fuesen como los raptors y se guiasen por la temperatura, en ese caso ahora mismo ella debía de estar agobiándolo. Esperó a que se pusiese en pie y agarró un pequeño bollo de pan sobrante de la mesa, los sirvientes aún no se habían puesto a recoger la cena así pues no tuvo problema para llevárselo al balcón, necesitaba algo con lo que matar su nerviosismo, y creyó que desmigajar un pan sería una buena idea.

Ambos salieron en silencio a la terraza. Ya era noche cerrada y la brisa era fresca, lo que alivió a la joven callejera tan alterada en un solo segundo, aquel frescor desembotó su mente y pudo pensar con un poco más de claridad... “Respira Gigi, no fue mas que un sueño, olvidate ya de eso”

Se mordió el labio inferior y miró hacia el horizonte, oteando para encontrar la sombra aguda de una montaña a lo lejos, una línea oscura ocupaba la mitad inferior de su visión, debía de tratarse del muro lejano. Algunos tejados y por supuesto la fachada del palacio, era un edificio grande y con una forma lejos de ser cuadrada, desde allí podía ver otras alas del edificio con tanta claridad como veía la balaustrada de piedra blanca, maciza y perfectamente tallada, aunque un poco sucia por el paso del tiempo. Apoyó sobre ella los codos y se recostó hacia delante apoyando su pecho sobre ella en un gesto inconsciente de comodidad.

Entonces Kym dejó ir un comentario animado que, encontrándose con el ánimo voluble de Gigi, explotó en una risa limpia y divertida, sólo frenada por el hecho de que los demás durmiesen ya. Lo miró de reojo y le sonrió olvidándose de su nerviosismo, él había cambiado mucho desde que lo conoció; ya no era un ser esquivo y amenazante, ahora lo veía como alguien demasiado intimidante en su aspecto para ser tomado por tierno... Arqueó una ceja recordando lo que había dicho cuando él la raptó. “Se que no eres malo” y no lo era, eso le estaba demostrando... Pero le habían hecho muy poca justicia, se incluía en ello y se dijo que era hora de buscar compensar su error, Kym se merecía otra oportunidad, igual que él había dejado a un lado el rencor de su captura, volverían a empezar de cero.

Ante su pregunta tardó un poco en responder, pues más bien meditaba acerca de lo que estaba contándole, sus inquietudes, empezaba a abrirse y era una sensación muy cálida, como de profunda comprensión; por segunda vez en la noche confirmó que su sitio estaba junto al szvit y no como protectora del chico pelirrojo, les unían cosas mas allá de la comprensión de un simple orden social, ambos – a su manera- eran almas libres que ninguna norma había domesticado, se sentían fuera de lugar y todo ese embrollo de los mitos y leyendas les costaba mucho más pues ni siquiera tenían una base cultural como para saber de qué hablaban aquellos hombres. Eran dos caballos salvajes en un mundo de ganado, y como toda rareza debían buscar su afinidad, su igual, el uno al otro. Por ello se sentía tan cómoda con él incluso en los momentos de silencio máximo, y como él había comentado de una manera arrebatadoramente indiferente, también le agradaba la compañía de la chica de las trenzas.

Comenzó a tirar pequeños mendrugos de pan al aire, llevados por la brisa... allá donde cayeran serían alimento para algún animalito, pero ese no había sido realmente el fin del bollo, realmente funcionaba. Suspiró e hizo un sonido pensativo comenzando a plantearse su respuesta hasta que finalmente se encogió de hombros “qué demonios” se dijo, la naturalidad hacía más por ella que la meditación.

_ Yo... no lo sé, por primera vez he sentido lo que es tener un hogar y me siento a gusto, pero... es raro, ¿sabes? Es como... como si echase de menos esa independencia, el no saber dónde voy a dormir cada noche, con qué aventura me voy a encontrar cada día..._ se llevó una mano a los labios pensando, con la mirada fija en la corteza rasgada del pan

_ Además la vida de héroe no es para mí, no se ni contra qué nos enfrentamos o a quién estoy ayudando, ¿esta bien lo que hacemos? ¿esta mal? ¡no lo se! Solo se que tengo ganas de correr... y de gritar, poder decirle al mundo donde estoy y que me miren sin saber quién soy... aunque piensen que estoy loca_ dejó ir una risita_ este tema de enemigos espías y guerras no me gusta, representan lo peor de la vida.

Tras este último pensamiento se quedó unos instantes en silencio, pues su voz se había amargado un poco y presentaba una expresión frustrada... entre sus manos estaba aplastando la masa horneada y sus uñas se clavaban en la blanda miga. Suspiró y negó con la cabeza apartándose el flequillo con una mano, por ende los rubios mechones se llenaron de pequeñas migas blancas.

_ Oye nunca me lo has dicho y como entenderás tampoco me he atrevido a preguntar... ¿de dónde vienes exactamente? ¿cómo era tu vida antes de..._ se sonrojó y bajó la mirada evitando el contacto visual dando a entender el resto de la frase.
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Miér Sep 15, 2010 10:33 pm

Para el Avernus las costumbres de la joven eran cada vez mas raras, no entendía porque así eso con la comida, quizás en la superficie había tanta, que se daban en lujo de jugar con ella, o quizás era para poder digerirla mejor aunque no había visto a nadie hacer lo que hacia ella, esas ideas fueron descartadas cuando comenzó a arrojarlas hacia las aves, cosa que se le hacia cuanto mas curioso ¿porque alimentar a esos seres que contaminan sus edificios y que hacían nidos por doquier? Y luego su risa explosiva, y ruidosa ella seria quizás el ser mas extraño que había conocido en la superficie y para afortuna o desgracia del Szvit el mas atractivo, pero no sabia si el sentimiento era reciproco , ya que su nerviosidad no le indicaba, nadie le había instruido jamás en el sutil lenguaje del coqueteo, ni en los juegos que se suelen presentar alrededor de este, sobretodo porque ella tardaba en responderle y estaba seguro de que si le había oído

Pero por fin respondió n ole gustaba mucho lo que hacían y parecía que ella entendía menos que el, aunque le decepciono un poco su actitud, se le figuraba que a ella solo le gustaba estar de vaga sin hacer nada y eso no le agradaba mucho, aunque quizás solo fueran figuraciones, quizás ellos estaba habituados a ver cosas así, para el todo seguía siendo privativamente insólito, incluso ella, era tan atrayente a pesar de todo, su cuerpo su voz su lenguaje corporal y su simpática y campechana torpeza

Luego le hizo una pregunta sobre el. Al Avernus n ole gustaba hablar de si pero el que ella se interesara por sus cosas le agradaba mucho, pese a que el era mucho mas agreste que ella entendió la argucia de dejar la frase a medias, le había devuelto el “Espectáculo digno de verse” casi sin querer y de forma natural, en realidad ese tema estaba zanjado para el, estaban a mano

Kym: Yo pertenecía a un grupo de Szvits nativos pertenecientes a las estepas y los mares de dunas vivíamos de bajo de la tierra pero cuando se nso acabo el alimento nos dedicábamos a hostigar granjas, no lastimábamos a nadie, solo buscábamos comida —Explico — todo iba bien pero un dia un grupo armado nos embosco, los mios cobardemente huyeron asui que yo tuve que hacer lo mismo ya que nos superaban en numero... de ahí me dedique a vagar sin rumbo hasta que... te conocí y bueno el resto ya lo sabes

Se quedo pensativo en ese hecho recordando como había sido todo y luego de meditarlo un poco repuso rápidamente como para suavizar el momento

Kym: Por cierto espero que no te moleste que aun siga con tu capa y tu capucha, aun no me acostumbro al sol, me debilita demasiado...


Espero su contestación y regreso al tema

Kym: No extraño a los míos, de hecho ellos me abandonaron, y pese a que todo ha pasado muy rápido, pienso que sea lo que estamos haciendo historia, no creo que estemos del bando contrario, debe ser alguien muy malo, para que alguien le llame "el maldito"

Volvió a reflexionar sobre que había dicho, los minutos se consumían rápido, ya se estaban haciendo tarde y mañana tendrían que partir temprano, debían de estar descansados ya que nunca se sabia cuando tendrían que hacer uso de sus habilidades

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Jue Sep 16, 2010 12:24 am


Escuchó atenta la historia mirándole a los ojos con expectación. Mientras hablaba, iba recreando en su mente cómo sería la vida de un ser del subsuelo, qué clase de mundo sería aquel, y cómo podía el szvit sentirse a gusto en un lugar tan diferente como podía ser la superficie... Entendió que robaran en granjas, además de que dejó bien claro que no hacían daño a nadie, se encogió de hombros y pensó que, al fin y al cabo, también ella había robado para sobrevivir, y nadie había muerto por ello. Por primera vez en su extraña y cambiante historia, la chica alcanzaba a atisbar un ápice de lo que su compañero debía de sentir en su mundo, y aunque fuese solo un pequeño resquicio de su complejidad, se sintió afín a él, y sintió también tristeza...

A pesar de que notó su deje de rencor en su voz cuando habló de la dispersión, no pudo evitar la comparación con su propia partida del grupo de su infancia, su única familia. El szvit lo negaría, pero ella sabía que en el fondo algo de su naturaleza había quedado atrás junto a esa estampida, y quizás fuese aquello a lo que tuviese rencor, pero no podía alcanzar a comprender el qué, por lo que simplemente cayó y siguió escuchando hasta que en la historia apareció ella misma, y no pudo evitar sonreír incluso habiendo recordado los malos tragos.

Con sus mas y sus menos, Kym Thauron era el ser más especial que había conocido en su vida, y no solo por su rareza, sino porque a pesar precisamente de su diferencia racial, cultural, de vida de comprensión, de valores, de todo... a pesar de ello se sentía tan reconfortada en su compañía como ningún humano había conseguido. Y esos ojos, y ese aura... Inconscientemente Gigi suspiró apoyando el codo en la balaustrada sin dejar de observar al szvit. Estaba confundida porque parecía haber vivido dos Kym diferentes; uno peligroso, altivo e irresistiblemente atrayente, y otro confuso, tierno aunque escondido por el silencio, ¿cuál era el real? ¿y por quién era que estaba en ese balcón hablando a altas horas de la noche?

Ante el comentario de la capa negó con la cabeza sonriente.

_ No te preocupes, usala cuanto quieras, si te puedo ayudar en algo mas díme...

Su voz fue ahogada por un bostezo que apenas alcanzó a cubrir con su mano, aún agarrando el pan. No se había percatado de que era tarde, ¿cuánto llevaban hablando? No lo sabía, pero era cierto que había sido un día cansino, y al día siguiente les esperaba algo incluso más exhaustivo. Farfulló su queja, pero entonces Kym comentó, y en su comentario creyó atisbar una nota de reproche aunque lo más seguro es que fuese su imaginación alterada por el sueño.

_ Sí eso desde luego..._ comenzó a razonar_ Pero... verás, creo que hay diferentes maneras de luchar contra el mal, y esto_ hizo un ademán con el que quiso abarcar todo el edificio en el gesto_ no es necesario para cumplir nuestro objetivo, de hecho como ves sólo nos está retrasando más. Otra cosa es, que se puede hacer el bien de muchos modos, no es necesario que la historia grabe tus hazañas, quiero decir que... si dentro de cientos de años este hecho no queda registrado en los mitos y leyendas de Utopía, no quita que hayamos obrado bien.

Se quedó en silencio preocupada por haberse ido demasiado por las ramas, estaba cansada y el tema del bien y del mal la confundía y la hacía meditar demasiado, quizás no fuese una hora adecuada para ello,y se apresuró a añadir:

_ Será mejor que nos vayamos a la cama, mañana nos espera un largo viaje y muchos acontecimientos estoy segura_ tiró el resto del alimento y se sacudió las manos... miró de reojo al szvit y sonrió_ Kym, conste que te pregunto solo porque... bueno, no me atrevo a hacerlo directamente como hubiese ocurrido con cualquier otra persona, este uhm.. ¿seria muy violento si te abrazase? Tengo ganas y, ya que nos vamos a dormir, quiero darte las buenas noches como corresponde... Además, quiero darte las gracias por este momento, creo que ha sido una gran bocanada de aire en esta marea que estamos viviendo últimamente
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Kym Thauron

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Jue Sep 16, 2010 2:09 am

La joven piernuda ya comenzaba a sentirse abrumada por el sueño y lo demostraba, El Szvit no estaba cansado para nada pero sabía que el día siguiente iba a ser mortal para el desde la levantada

No obstante aun le quedo energía para comentarle los planteamientos acerca de lo que había dicho, aunque no le entendió muy bien, o quizás no le había entendido primero mencionaba que no le agradaba nada. Como que la botuda no estaba muy convencida de si el viejo tejón era Mandrake, peor aun quizás había asumido que si era el legendario mago pero ella no le daba mucha importancia, luego le decía que si le gustaba hacer el bien, no le había entendido mucho realmente quizás era porque hablaba rápido o a lo mejor era demasiada información — y ciertamente muy dispersa — para la arcaica mente del Avernus

Pero, el siguiente giro fue sorprendente y extremadamente agradable, luego de decirle que ya deberían dormir le pido un abrazo, Thauron no podia creer l oque le pedia. El Szvit miro a la trenzuda sus ojos dulces que eran como almendras azucaradas y sin poder resistirse la abrazo fuertemente, su peticion no era para nada precipitada sino grata y propia del momento

Kym :Gracias a ti, de verdad disfruto tu compañía

Dijo sinceramente, con cariño y por extensión con enjundia, aunque sin poder evitarlo el Szvit empezó a segregar esa toxina de su piel a la que era tan susceptible la trenzuda, era tal la sensación que sentía que su epidermis la segregaba a raudales, pronto la botuda quedo desmayada en sus brazos. El deseo de capturarla y cabalgar con ella por la noche en las llanuras cruzo por la mente del Szvit pero sabia que no era lo correcto, la levanto en brazos y la llevo a su habitación, una vez que la recostó en su cama

La miro por unos segundos, la madre naturaleza habia sido generosa con ella, buenos senos e increíbles muslos y esas trenzas, lucia demasiado coqueta con esas trenzas brillantes y manzanillas

No pudo evitar acariciarle las piernas las caderas y los senos durante un buen rato sin atreverse a ir mas alla, temiendo que alguien despertase y lo sorprendiese, agasajándose con la trenzuda la arropo con las cobijas y le dio un beso en la boca

Al día siguiente la pellizcable boot despertó en su cama con la sensación de los labios de Kym en su boca, no hubo mucho tiempo de platicar ni siquiera de desayunar todos recorrieron a caballo las tranquilas calles de Sendar hasta el puerto con las primeras luces grises del amanecer; el barco los aguardaba. Las galas de la velada anterior habían quedado a un lado y todos lucían de nuevo sus ropas habituales. Incluso el rey Fulrach y la propia reina vestían indumentarias sencillas que les daban el aspecto de un par de comerciantes de Sendar moderadamente prósperos que se dispusieran a salir en viaje de negocios.

La reina Layla, que no iba a acompañarlos, cabalgaba al lado de su marido; al parecer, hablaba seriamente con él, pues la expresión de su rostro sugería que estaba todo el tiempo al borde de las lágrimas. El grupo iba acompañado por una escolta de soldados envueltos en sus capas para protegerse del áspero y helado viento procedente del mar.

Al pie de la calle que conducía desde el palacio hasta el puerto, los muelles de piedra de Sendar penetraban en las agitadas aguas, y allí, meciéndose en ellas y tirando de las amarras que lo mantenían sujeto, estaba su barco. Era una nave esbelta, de manga estrecha y proa alta, cuya apariencia afilada, lobuna, estaba lejos de contribuir a calmar a un Jeremy nerviosísimo ante su primer viaje por mar. En la cubierta de la embarcación haraganeaba un grupo de marineros de aspecto salvaje, barbudos y vestidos con unas toscas prendas de pieles.

—¡Seda!

Un hombre robusto encaramado en mitad del mástil gritó el nombre y descendió mano a mano por un cabo hasta la cubierta, desde la cual saltó al muelle.

Seda: ¡Greldik! —rugió en respuesta, y desmontó deprisa del caballo para fundirse en un abrazo de oso con el marinero de temible apariencia.

Narrador: Parece que Seda conoce a nuestro capitán

Samira: —Eso resulta inquietante —añadió Tia Pol con ironía—. Esperaba tener por capitán a un hombre sobrio y sensible, de mediana edad y naturaleza conservadora. No soy amante de los barcos y las travesías marítimas.

Fulrach: Me han dicho que el capitán Greldik es uno de los mejores marinos que hay

Thauron observó con acritud a Seda y Greldik, que celebraban su encuentro con unas jarras de cerveza que un sonriente marinero les había bajado de la nave.

La reina Layla había desmontado y abrazaba a tía Pol.

Layla: Por favor, cuida de mi pobre marido, Pol —dijo a ésta con una risita algo nerviosa—. No dejes que esos pendencieros reyes lo empujen a hacer alguna tontería.

Samira: Desde luego

Fulrach: Vamos, Layla —intervino el rey con voz turbada—. No me pasará nada. Al fin y al cabo, soy un hombre hecho y derecho.

La rechoncha soberana se secó las lágrimas.

Layla: Prométeme que irás bien abrigado —murmuró—, y que no te pasarás toda la noche bebiendo con Mandrake

Fulrach: Tenemos entre manos un asunto muy serio, Layla . No habrá tiempo para eso.

Layla: Conozco demasiado bien a Madrake —aseguró la reina mientras se sorbía las lágrimas. Después se volvió hacia el señor Lobo, se puso de puntillas y lo besó en su barbuda mejilla—. Mandrake, por favor no vayan a tomar —le dijo—, y cuando esto haya terminado, prométeme que tú y Pol volveréis para hacernos una larga visita.

Narrador: Te lo prometo, Layla —declaró el señor Lobo, solemne.

Greldik La marea está cambiando, majestad —indicó Greldik—, y mi barco está cada vez más inquieto.

Layla: ¡Oh, querido! —exclamó la reina. Pasó sus brazos en torno al cuello del monarca y hundió el rostro en su hombro.

Fulrach: Vamos, vamos, está bien... —murmuró, sin saber qué hacer.

Layla: Si no te vas ahora mismo, voy a ponerme a llorar delante de todos —dijo ella al tiempo que se apartó del rey de un empujón.

Las losas del muelle estaban resbaladizas y la estilizada nave de se mecía y se bamboleaba con el oleaje. La estrecha pasarela que tenían que cruzar se movía peligrosamente en todas direcciones, pero consiguieron subir a bordo sin contratiempos. Los marineros armaron los aparejos y ocuparon sus puestos en los remos.

El esbelto barco se apartó del muelle y cruzó deprisa el puerto pasando ante los robustos y amplios buques mercantes anclados en él. La reina Layla permaneció llorosa en el muelle, rodeada de recios soldados. Después, agitó la mano varias veces en señal de adiós y siguió mirando, con la cabeza levantada en gesto animoso.

El capitán Greldik ocupó su puesto al timón con seda a su lado e hizo una seña a un guerrero bajo y musculoso que estaba acuclillado cerca de él. El guerrero asintió y puso a un lado un trapo de lona que cubría un timbal con un parche de cuero. Con un mazo en la mano, el hombre inició un lento batir y los remeros se acoplaron de inmediato al ritmo marcado. La nave saltó adelante y puso proa a mar abierto....

Cuando dejaron atrás la protección del puerto, las olas se hicieron tan poderosas que el barco dejó de mecerse y empezó, por contra, a subir y bajar a toda velocidad los valles y crestas de las olas. Los largos remos, que se hundían al ritmo del hosco timbal, apenas dejaban huellas en la superficie de las olas. El mar tenía un color gris plomizo bajo el cielo ventoso y las costas bajas de Sendaria, cubiertas de nieve, se deslizaron a su derecha, yermas y solitarias.
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Gigi Boot

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Sáb Sep 18, 2010 4:24 pm


Sonrió al ver que el szvit abría los brazos y casi puede decirse que se tiró sobre él para darle el abrazo que había pedido. Rodeó su fuerte cuello de toro con sus brazos y lo estrechó riendo suavemente al sentir la presa de sus potentes brazos entorno a su cintura, era tan grande que en sus brazos parecía apenas una niña. Pero justo segundos después de entrar en contacto con él notó cómo una oleada de calor recorría su piel de un extremo a otro concentrándose como olas rompientes contra la roca allí donde los brazos del szvit hormigueaban contra ella. Era la misma sensación que había sentido junto al sillón cuando él la apartó de su camino pero de una forma cien veces mas cálida, por el simple hecho de que no era un gesto de repulsión, sino de acercamiento. Acalorada y embriagada por las sensaciones que Kym le producía, no fue casi consciente de lo que hacía cuando besó la mejilla de su compañero con el mismo cariño con el que él le había mirado.

Y nada más rozar su piel con sus labios, un ligero pinchazo en ellos le hizo apartarse en un gesto algo pesado, su cuerpo volvía a hormiguear cual extremidad que se queda dormida en plena acción. Sintió una oleada anestésica y sus párpados empezaron a cerrarse con demasiada rapidez para estar quedándose dormida de forma natural. Era lo que le ocurría cada vez que él la tocaba, de alguna extraña manera se quedaba dormida y... entonces, no sabía nunca lo que pasaba. Apoyó la frente contra el cuello del cornudo, dejó resbalar sus brazos lánguidos a cada lado de su cintura y sólo el abrazo de Thauron la salvó de caer derrotada al suelo. Confusa y a punto de desvanecerse en la inconsciencia, murmuró el nombre del szvit y finalmente se rindió al sueño.

De ahí en adelante no fue consciente de lo ocurrido, pero otra idea ocupaba su mente. Estaba junto a la chimenea, todos se habían ido a dormir y ella contemplaba al szvit dormido. No veía bien su rostro y por el recuerdo vago de la sala pudo deducir que se trataba de un sueño realmente, sin lugar a dudas. Entonces en el sueño se atrevió a acercar la mano hacia el rostro hierático de Kym, y él despertó, la miró con cariño, no había rastro de la confusión que en realidad había demostrado en ese momento, y desperezándose se incorporó. Como suele ocurrir en los sueños, hubo un cambio de escena radical, ahora se encontraban en ese pasillo donde él la había interceptado, donde ella había sucumbido y donde ese comienzo había quedado interrumpido. Pero igual que el caso anterior la escena era muy distinta, ella estaba apoyada contra la pared que era extrañamente blanda para ser de piedra, y él la contemplaba acariciándola, parecían muy inmersos uno en los ojos del otro. Sus manos le acariciaban las caderas, y los muslos, y ella sonreía lejos de sentirse tensa. En el sueño, dedujo, ese comportamiento era natural. Le acarició los pechos y ella miró hacia abajo buscando sus manos, siguiéndolas con la mirada, sin detenerlas. Él la besó con ternura, para después separarse de ella, y marcharse...

De repente empezó a tener mucho calor, y por el mismo se despertó sofocada en su cama, mirando a todos lados en la penumbra para ver si todo seguía en el mismo orden. Así era, sólo había sido un sueño; al verse cubierta por la sabana sonrió entendiendo de dónde procedía el calor, simplemente un sueño, nada más. Pero entonces.. ¿Cómo era que sus labios realmente sabían a él? Se llevó los dedos inconscientemente a éstos y los acarició queriendo descifrar ese misterio, pero sólo recibió un cosquilleo allá donde ponía sus yemas, nada más.

Tía Pol abrió de forma abrupta la puerta de su cuarto y la instó a despertarse, a lo que Gigi obedeció saliendo de la cama de un salto. No tardaron demasiado en recoger sus cosas y ponerse en camino, los reyes de Sendaria les cacompañaban, ambos, cosa que no entendía la callejera, en fin, ¿por qué era necesario que la mujercita fuese también?

El camino fue frío, silencioso y escueto, la única conversación que se daba era la de ambos monarcas que susurraban en tono grave acerca de quién sabía qué. Por fin para alivio de todos llegaron al muelle, donde un imponente barco les esperaba para zarpar. Lo primero de lo que pudo percatarse era de que el capitán conocía a Seda, y el reencuentro fue de lo más cálido, tanto como la despedida de ambos cónyuges que ahora se estrechaban en un fuerte abrazo. Gigi miró de reojo a Kym y sonrió cómplice. Ahora se alegraba de no tener una familia a la que tener que dejar atrás, sin cabos que la atasen a ningún sitio era mucho más fácil dar la espalda al camino. Por otro lado Jeremy miraba absorto el barco, seguramente fuese la primera vez que viera uno, y podía notarse en él la emoción de una primera travesía por el mar.

Tras las despedidas pertinentes y llenas de promesas y juramentos, todos se pusieron en marcha por una precaria rampa de abordaje por la que subieron hacia el barco. Detrás de una segura balaustrada de madera, todos miraron a tierra viendo cómo la mujer bajita y rechoncha se despedía de ellos con lágrimas en los ojos. A pesar de que sabía que ese saludo no iba para ella, Gigi agitó la mano de igual manera.

_ Pobrecita_ murmuró para quién le escuchase_ me da pena dejarla ahí sola...

El barco comenzó a moverse y con una impecable maniobra se separó del resto de naves ancladas para poner rumbo a Ajenka. Las velas se soltaron y los remos fueron dispuestos para empezar a navegar. Un hombre preparó el timbal que daba ritmo a los remeros y pronto el navío se puso en marcha con una velocidad favorable... Aunque al salir de la había, se presentó ante ellos un mar encrespado y alterado por una incipiente tormenta. El viento soplaba justiciero y las olas se alzaban grandiosas zarandeando el barco como una cáscara de nuez en un río. Gigi se agarró a la borda y tan sólo esperó que el tiempo no empeorase en su trayecto...
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Kym Thauron

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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   Dom Sep 19, 2010 10:50 pm

Kym se desconcertó un poco al ver como la botuda sentía lastima por aquella rena afligida, como que a veces no entendía mucho el porque la gente de la superficie hacia las cosas y en especial ella, como que la gente era buena y mala en determinadas ocasiones

Jeremy pasó la mayor parte del día tiritando en un rincón abrigado cerca de la proa, con la vista puesta en el mar y el ánimo encogido. Las astillas y fragmentos en que se había roto su vida la noche anterior seguían dispersos a su alrededor. La idea de que Lobo fuera Mandrake y la tía Pol fuera Polgara resultaba absurda, naturalmente. No obstante, el muchacho estaba convencido de que una parte de todo aquello, al menos, era cierto.

El señor Lobo se quedó hablando un buen rato con el rey Fulrach continuaron con rumbo nordeste favorecidos por un buen viento. Las velas fueron izadas y los remeros pudieron descansar...

El sol estaba comenzando a dar muy duro y aparte el estomago de Kym amenazaba con salirse por su boca, asi que se fue a refugiar a una bodega pese a que hacía un fuerte sol, hacia frio conforme avanzaban Los aparejos crujían por lo mismo y el viento comenzaba a soplar mas fuerte

Seda: Si no aclara el tiempo, el paso del canal va a resultar difícil

Samira:¿Canal? ¿Cual canal? —preguntó Polgara con aprensión. Acababa de recuperars e de un prolongado mareo y estaba, obviamente, un poco irritable

Seda: El Canal de Sendar —explicó —. Es un paso de una legua aproximada de anchura que se abre entre el vértice norte de Sendaria y la punta meridional de la península. Está lleno de corrientes, remolinos y esas cosas, pero no debes preocuparte. Este es un buen barco y Greldik conoce los secretos de la navegación por el canal. Quizás el paso resulte un poco movido, pero estaremos a salvo..., a menos que tengamos mala suerte, claro.

Samira:No sabes cuánto me alegro de oírte —murmuró con aspereza al tiempo que se iba a refugiar del viento junto con Fulrach y el Viejo Lobo a uno de los camarotes

Seda: es uan suerte que exista ese canal, —dijo a continuación—. Mantiene al Imperio Khardiano fuera del golfo

Seda: Busca algo sólido y sujétate bien, —le aconsejó Seda a Gigi Con este viento , el paso puede resultar... interesante.

Con el viento y la marea a popa la nave de Greldik voló literalmente por el paso, encabritada y estremecida bajo la fuerza de violentas contracorrientes. La espuma helada salpicaba sus rostros y Jeremy, medio cegado por ella, no vio el enorme remolino del centro del canal hasta que casi lo tuvieron encima. Le pareció escuchar un inmenso rugido y se aclaró los ojos justo a tiempo de verlo bostezar delante de él.

Jeremy: ¿Qué es eso? —gritó, haciéndose oír por encima del ruido.

Seda: ¡El Gran Torbellino sujétense todos!.

El Torbellino era tan grande como todo el pueblo de Gralt y descendía siniestro hasta formar un pozo agitado lleno de niebla de una inconcebible profundidad. Jeremy advirtió incrédulo que, en lugar de guiar la nave lejos del vórtice, Greldik la llevaba directo hacia la vorágine.

Jeremy: ¿Qué hace? —gritó el muchacho.

Seda: Este es el secreto del paso por el canal —explicó con un rugido—. Debemos dar dos vueltas al Torbellino para ganar velocidad. Si el barco no se rompe, saldrá disparado como la piedra de una honda y salvará las corrientes del otro lado antes de que éstas frenen su marcha y lo arrastren hacia atrás.

Jeremy: ¿Si el barco no qué?

Seda: A veces, alguna embarcación es destrozada por el remolino. Pero no te preocupes, muchacho; no sucede muy a menudo y el barco de Greldik parece bastante sólido….

La proa de la nave se hundió de modo escalofriante en el borde exterior del torbellino y dio dos vueltas en torno al enorme embudo a velocidad creciente, mientras los remeros doblaban con ímpetu la espalda bajo el ritmo frenético del timbal. El viento era como una cuchilla en los rostros , Jeremy se cogió con todas sus fuerzas de la argolla de hierro y apartó la vista de las amenazadoras fauces que se abrían debajo de él.

Entonces, la embarcación salió despedida del torbellino y surcó las aguas agitadas como un proyectil silbante. El viento causado por la velocidad de la nave aullaba en las jarcias y su fuerza dejó a Jeremy casi sin respiración.

Poco a poco, la nave aminoró su marcha entre las aguas inquietas por las corrientes, pero el impulso que había acumulado en el remolino fue suficiente para llegar hasta las aguas tranquilas de una ensenada de la costa de Sendaria. Ellas proporcionaron a los viajeros cierto refugio.

Seda, con una sonrisa de júbilo, se limpió la espuma de la barba y se dirigió a la Botuda:

Seda: Y bien Gigi.., ¿qué te ha parecido el canal?

En eso Thauron Salia con la capa de gigi de la bodega algo mareado y confundido
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MensajeTema: Re: Pleniludio en la llanuras   

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Pleniludio en la llanuras
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