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 Las dos caras de la moneda

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AutorMensaje
Giltiak.-

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Jue Ene 27, 2011 6:56 am

El combate, si así se lo puede llamar, duro poco. Mis primeros ataques fueron divinamente certeros, pues el golpe inicial no solo dejó mal herido al lagarto, sino que lo llevó a que su reacción se convirtiera en mi segundo y último golpe, ya que luego de un salto hacia atrás, mis cuchillos atravesaron su escamosa piel, hundiendose en esa verduzca carne hasta dejarlo sin vida.
Ahora sí, debiamos continuar nuestro camino, pero estabamos bien atrapados en el lodo. Solo nos quedaba luchar con lo que nos quedaba de fuerza por salir de allí. El fango nos llegaba a mi y a Gibil casi hasta la cadera, viendonos en la necesidad de afirmarnos en algo.
Gibil tomó sus lanzas y con ellas logró hacerse paso, mientras que tomando el escudo del lagarto como base, empujé hacia atrás, una y otra vez, poniendome al paso de mi guía.
Al parecer, mi compañero tenía bien en claro el camino y sus piernas habrían mejorado evidentemente. Hasta pensé en preguntarle por las heridas en su brazo pero me dió a pensar que no le sentaría bien.
Mis ropajes y mis armas estaban estropeados de lodo y sangre fría. Siendo así, de un modo u otro acabé por sugerirle a Gibil:

- Señor, creo que sería favorable detenernos si topamos con alguna fuente de agua, el lodo en nuestras ropas hará nuestro avance mas pesado, y las armas se desacondicionarán... Sería una desventaja en batalla.
Deje una pausa, como en medio de otra reflexión, y agregué:
- Usted sabe, algo rápido, además recobraría algo de fuerzas para realizar mis conjuros...
Que verdaderamente, quién sabe lo que hubiese pasado de no haber intervenido ante el Ent.
Así volví en mis pensamientos a una cuestión que nadie me había respondido. ¿Qué motivos movían a este grupo que encontré en medio del bosque? Mas luego separado para dirigirse hacia un sitio por caminos diferentes.
Eso, quizás más tarde, cuando silencio molestara, sería un asunto importante para tratar con Gibil.
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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Ene 29, 2011 4:37 am

El espejo de Alethia comenzó a llenarse de vapor hasta que la imagen se disipó por completo impidiendo que Gerde siguiera observando el destino de ambos protagonistas, sabía lo que eso significaba... que uno de ellos estaba próximo a morir...

Egates sintió arder sus manos cuando las introdujo en aquel estanque y sintió nauseas y completa repulsión cuando se llevó el contenido a los labios y comenzó a beber de él, definitivamente era el brebaje más asqueroso que pudo haber probado en su vida y los deseos de vomitar no le daban ventaja alguna en la pelea por lo cual su estocada en dirección a la criatura fue fácilmente esquivada, sin embargo su elección había sido la acertada, bastaba con haber sacado un poco de ese líquido para que gran parte de las aguas que rodeaban el cementerio desapareciera junto con aquella criatura similar a un cocodrilo que los observaba, en efecto el agua de la fuente era un fiel reflejo del lago que se había creado en el cementerio, si Egates lograba sacar todo el líquido de la fuente lo mismo sucedería con las aguas pantanosas y llenas de cadáveres en pena que bordeaba en estos momentos el cementerio, incluso el enemigo también se vio afectado por la pérdida de agua en la fuente ya que que una de sus garras se desprendió de sus manos junto con una de sus alas que se volvió piedra, pero eso no fue suficiente para detenerlo y dando un giro sobre si mismo no sin cierta dificultad lanzó sus tres garras de la mano derecha de manera diagonal contra Egates y mientras este se tomaba su tiempo en tratar de esquivarlas la criatura con sus dos garras restantes se desplazó hacia Roxanne la cual no se había movido de su sitio ya sea por terror o sorpresa de la situación entonces desplazando horizontalmente sus garras logró cercenar el brazo de la humana por un poco más arriba del codo hiriendo también un costado de su costilla y seno de manera grabe, pero no se detuvo ahí y luego de aquel ataque arremetió contra ella usando su propio cuerpo y la empujó contra el lago del cementerio.

Lo único que podía hacer Egates para salvar la situación de Roxanne y detener a la criatura era evidentemente beber todo el líquido de la fuente, sin embargo el ardor de sus manos no solo enrojecía sus palmas si no que le daba un intenso dolor como quemadura de alto grado, le convenía usar un recipiente o algo para beber aquel brebaje o pronto también se quedaría sin sus manos.

Aunque el lago había disminuido su profundidad todavía considerablemente pero quedaba todavía suficiente como para ahogar una persona y Roxanne sentiría como varios brazos fantasmales tomarían de su cuerpo y la jalarían hacia la profundidad de las aguas, la sentiría caliente sin embargo un frío glacial se adueñaba de su pecho, sumando además el intenso dolor que debía significar la pérdida de su brazo.

La criatura ahora con solo dos garras y con una gran pérdida de agilidad por el peso extra de su ala convertida en piedra volvería a fijar su mirada en Egates, sin embargo su objetivo cambió de pronto en dirección a la fuente, si la destruía antes de que el bebiese todo el líquido no tendría el licano forma de arreglar la situación, entonces sus afiladas garras embistieron en dirección a la fuente.
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Egates Vasordiel
Echo Etude
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Mar Feb 01, 2011 11:16 pm

¡Maldita sea! ¡Qué clase de bebida era esa! Seguramente no era brebaje orco, dudaba mucho que fuese szvit, ¡Quién diablos podría tomar una cosa como esa! Digo, apenas y podía tomarse, mis manos ardían al rojo vivo, como si hubiese pasado noches seguidas forjando un arma del más fino material al fuego vivo. No, ni un herrero conocería una sensación así, tal vez exageraba, pero era como hubiese puesto las manos al fuego más caliente que alguna vez hubiese tocado y para qué hablar del sabor, sencillamente no habían palabras para describir el asco que me producía, sino me había desmayado para ese entonces había sido de pura suerte y sino tampoco había vomitado de nuevo era porque ya había echado todo afuera hace poco y aún así podía sentir como la hogaza de pan estaba pidiendo a gritos escapar de alguna forma de aquel líquido si es qué podía llamarse así.

Mi estocada no dio resultado alguno, mis manos flaquearon por el intenso ardor que me había dejado aquel brebaje y mi cuerpo también flaqueo unos momentos por el asco y las ganas de vomitar que sentía, pero no todo había salido mal. Después de haber bebido de la fuente, la criatura pareció verse afectada, puesto que mientras efectuaba mi estocada su garra cedió automáticamente, junto a una de sus alas, las cuales se convirtieron en piedra, cayendo en seco contra el suelo. Era demasiado apresurado el justificar aquel hecho con la ausencia de parte del líquido de la fuente, pero aquel era el caso, hasta donde entendía era lo único que había cambiado en los pocos segundos transcurridos desde que comenzó la pelea.

Mas no tuve mucho tiempo para observar lo que pasaba a mi alrededor, puesto que la criatura arremetió en mi contra nuevamente. Sus garras salieron en mi contra y lo único que atine a hacer fue a bloquear su trayectoria, desviando su blanco utilizando mi espada, blandiéndola rápida y desesperadamente contra el arma atacante. No me di tiempo para redirigir la trayectoria de las garras, simplemente me concentré en alejarlas de mí mientras ponía más esfuerzo en no caer inconsciente por el asco y las nauseas.

Entonces la criatura cambió rápidamente su blanco mientras yo me defendía. Ahora Roxanne quién petrificada se encontraba cuando la criatura arremetió contra ella. Sus garras hicieron gran daño en uno de sus costados, iba a lanzarme nuevamente contra la criatura para salvarla, pero me quede unos segundos sorprendidos al ver como unas manos fantasmales la arrastraban hacía el agua.

– ¡Roxanne, no! – Grité lo más fuerte que pude, pero fue lo único que pude hacer mientras era arrastrada. Claro, la situación era crucial, nuestras dos vidas corrían peligro y dependiendo de estas el termino de la misión que debíamos terminar. Además de eso el enemigo que aún no era derrotado y ya tenía un nuevo blanco en la vista. Sumando a esto estaba el hecho de que el nuevo enemigo al que había lanzado la daga al agua había desaparecido, observando bien el lago aparentemente también se había visto afectado por el mismo factor que daño a la criatura alada en pleno combate. No había mucho que pensar, la criatura estaba atacando al único medio posible que tenía para salvar a Roxanne y salir de ahí con vida si es que no fallecía en el intento.

Debía adelantarme a la criatura rápidamente antes de que acabase con la fuente…

Mi ceño se frunció por inercia. La situación que aparentemente no podía complicarse más lo había hecho. Debía detener a la criatura rápidamente y al mismo tiempo salvar a Roxanne para poder cumplir con la misión. No había fallado una misión hasta entonces y aquella definitivamente no sería la excepción. En mis manos estaba el que la muerte de mis compañeros no hubiese sido en vano y joder, Ska incluso muerto seguía metiendo la pata.

Tomé rápidamente dos de los cuchillos que le había robado a Eco y utilizando mi habilidad de puntería los lancé rápidamente para que impactaran y desviaran las garras de la criatura. Si bien el desvió podía no ser del todo efectivo aquello me daría tiempo para correr hasta la criatura y eso hice, blandiendo mi espada con toda mis fuerzas, sin importar que mis manos se quemaran. Puse todo mi esfuerzo en ignorar la quemazón, debía cortar esa garra antes de que destruyese la fuente y justamente eso intente hacer.

Estando ya cerca de la criatura, cambié mi usual píe de soporte por el izquierdo, adelantando considerablemente el derecho. Estaba blandiendo como correspondía mi espada con mi mano izquierda, apuntando el filo hacía el piso. El objetivo era simple, lanzar un corta vertical hacía arriba con toda mi fuerza, usando mi cadera de apoyo ya que no estaba justamente perpendicular hacía la criatura, sino más bien un paso mas adelante de ella, dejando mi perfil derecho en su frente. El objetivo del golpe no solamente era cortarle la garra, sino que luego redirigirlo por debajo de la axila de la criatura para llevarme el brazo completo. Lamentablemente eso no dejaría a la criatura fuera de juego, pero al menos si momentáneamente y luego de eso debería preocuparme del líquido y debía ser cuidadoso sino quería perder mis manos.

¡El ala de la criatura! Podía usarla como plato y tomarme el líquido como sopa, era de piedra y el calor no me afectaría tan rápido. Además el ala era relativamente grande, el líquido no llegaría del todo a los bordes por lo que mi mano no se verían afectadas, pero aún debería deshacerme de la criatura, o al menos ganar algo de tiempo para tomar el suficiente líquido para derrotarla y salvar a Roxanne. Dudaba mucho que se hubiese ahogado para ese entonces, solo esperaba que resistiese un poco más.

Luego de cortar el brazo de la criatura, volvería a mi posición original, pero luego no usaría mi espada para ganar tiempo. Mi píe izquierdo estaba listo para lanzar una patada y aprovecharía el vuelo de mi movimiento anterior para agregar más fuerza a mi nuevo golpe. Si, efectivamente planeaba lanzar una patada directa al estómago de la criatura, utilizando mi canilla. Si la criatura tenía algo de vida la patada afectaría su respiración o al menos como ya estaría debilitada y con un brazo menos – o al menos eso esperaba – el golpe la echaría unos cuantos pasos hacia atrás y la dejaría sin respiración, por lo que tardaría un poco en recobrarse del golpe.

Inmediatamente después de que mis movimientos dieran en el blanco – si es que lo hacían –, giraría por el suelo hasta llegar al ala de piedra que anteriormente se había desprendido de la criatura. Seguidamente me dirigiría hasta la fuente e introduciría parte del ala para utilizarla como cucharon y posteriormente como plato para beber nuevamente aquel asqueroso líquido. Sería una tortura, una completa tortura. Probablemente me conocerían luego como kamikaze, probablemente no contaría una palabra y no quisiese recordar el sabor de aquel líquido. Pero en considerables aladas, costase lo que costase me lo tomaría hasta el fondo con tal de que la misión terminase lo más pronto posible.
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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Jue Feb 03, 2011 4:35 am

Brazos etéreos sostenían a Roxanne hasta sumergirla en la profundidad completa del agua, poco a poco la muchacha fue perdiendo el oxígeno y nada podía hacer para impedirlo, algunas burbujas salieron a la superficie a medida que ella terminaba sumergida bajo aquellas oscuras y pestilentes aguas.

En tanto Egates trataba de lidiar contra su enemigo que quería destruir la fuente, único medio que tenían para salir libres. Las dagas arrojadas por Egates sólo hicieron efecto en el tiempo, la criatura a pesar de del peso extra de su ala logró evadirlas solo sintiendo el roce de una de ellas en su brazo, con ello Egates ganó tiempo para correr contra el y blandir su espada con la finalidad de cortar su brazo. No lo consiguió del todo porque la criatura le escupió en el rostro su espumosa saliva cortando su vista, pero no causando ningún efecto secundario, al menos el lican se repondría de eso y luego de tomar impulso lanzaría una patada hacia la criatura que si haría efecto, y luego cogiendo su ala la usaría como pocillo para beber el liquido de ella, la criatura no demoraría nada en levantarse sin embargo a medida que el brebaje iba bajando al estómago de Egates esta se iba convirtiendo en piedra quebrándose en pequeños pedazos a medida que avanzaba.

No obstante ya era tarde para Roxanne...
La muchacha fue sumergida lo suficiente para terminar ahogada, escucharía unas voces, todos los recuerdos de su vida se arremolinarían en su mente, sentiría, antes de perder la razón una mano en su frente que luego descendió hacia sus párpados cerrándolos tiernamente, era Nedea el ánima del bosque que lloraba con tristeza observando su rostro, ahora el alma de la muchacha estaría en pena como todos los espíritus de este lugar por toda la eternidad.

Cuando Egates hubo bebido por completo el brebaje la criatura estaría convertida en piedra, cayéndose a pedazos y en el suelo solo quedaría de Roxanne sus huesos y pedazos de sus prendas, era cosa de que el lican recordara que cuando tomó ese brebaje con las manos sintió un profundo ardor, pues, este mismo se agravaba en la profundidad fundiendo el cuerpo de la muchacha aunque había muerto mucho antes.

Vería entonces en el fondo de la fuente vacía yacía escrito lo siguiente :
"Puedes preguntar pero para la respuesta algo a cambio deberás dar"

Sin embargo antes de intentar algo una flecha sería disparada contra su espalda, seguida de otra hacia sus pies, ¿quién las lanzaba?, pronto lo sabría, pero por cada paso que daba hacia la fuente otra flecha se lanzaría.


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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Jue Feb 03, 2011 6:11 am

Cada sorbo que daba me quemaba lo más profundo del alma pero eran jodidamente efectivos. A medida que seguía bebiendo y sintiendo como mi interior se partía en mil pedazos algo similar sucedía en el exterior, pronto toda la pesadilla llegaría a su fin o al menos eso creía yo mientras sentía que cada vez me hundía hasta el fondo de un profundo abismo.

‘’Debía salvar a Roxanne’’ Únicas palabras que se repetían en mi mente una y otra vez mientras bebía.

Mis brazos flaqueaban, mi voluntad se hacía mucho más fuerte.

Sentía que la muerte estaba próxima, mas el peligro siempre me había animado a seguir.

Me detuve al llegar al fondo. La criatura había desaparecido, la pesadilla había terminado y mi cabeza martillado el borde de la fuente. Si aquello dolió, pero el alivio era tremendo.

El mundo entero en cuestión de segundos había dejado de estar sobre mis hombros. Al levantar mi cabeza tras el golpe leí las frases inscritas en la piedra.

Ofrecer, ¿qué demonios podía ofrece? ¿Acaso no bastaba ya todo lo que habíamos tenido que pasar para llegar hasta ahí. Claro podía ofrecer el alma de Gerde y ganas no me faltaban, lamentablemente esa alma no era mía.

Lo único que nos quedaba aparte de mis armas era aquel saquito que había quitado al cadáver de Eco.

Me levanté con esfuerzo. Mis píes flaquearon, mas ya quería ver el lago esfumado y a Roxanne a salvo. Roxanne a salvo era lo único que pedía, mas nadie me dijo que pedía demasiado.

Reconocí su vestimenta con asombro. Me quede petrificado. Solo… ¡solo quedaban sus huesos! Oprimí las ganas de gritar, mas el llanto fue imposible. Lloré de rabia, no alcancé a salvarla, no pude hacer nada más que llenar mi cuerpo de aquel líquido asqueroso. Todo había desaparecido, incluyéndola a ella. ¡Mi única amiga ahora era un costal de huesos y telas!

Huesos y telas…

Me repetí a mi mismo las mismas palabras por un buen tiempo, entonces mis píes terminaron por ceder. Caí sobre mis rodillas, una flecha entonces cruzó sobre mi cabeza, llevándose consigo unos mechones. La ignoré, no estaba ahí. Mi alma estaba en luto y suspendida en el vacío.

Vomité entonces. La hogaza de pan por fin decidió salir y una flecha cayó bastante cerca de mí rostro. De hecho, solo me percaté de que estaba bajo ataque porque el mismo vomito salto a mi cara producto del flechazo rozando el suelo.

No podía morir ahí. Jamás había fallado una misión y el descanso de Roxanne dependía de que eso se mantuviese así.

Sin pensarlo dos veces saqué el saquito de mi bolsillo y rodé hasta la fuente depositando el saco en esta.

– ¡Pregunto por la ayuda de Narkfaro por parte de Gerde líder de los Physis! ¡Soy el último sobreviviente de mi equipo, no tengo nada más de importancia que ofrecer que aquel saco que he dejado en la fuente! – Grité furioso mientras empuñaba mi acero y miraba desafiante a la dirección proveniente de las flechas. – ¡No puedo abrir el saco, se me ordenó por nada del mundo abrirlo! – Espeté nuevamente por si preguntaban por el contenido, al menos eso llamaría la atención del enemigo y me daría más tiempo.

Estaba sudando, aún con nauseas y mi cuerpo hirviendo. Quería terminar pronto esa misión, era lo único que quería, el resto no importaba y no iba a descansar hasta terminarla y no importaba si debía lanzarme al peligro sin extremidades porque lo haría. Sí que lo haría.
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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Vie Feb 04, 2011 10:51 pm

Las flechas que impactaron al suelo fueron barridas por el viento convirtiéndose en polvo, todo a su alrededor pareció dar vueltas, cortarse en dos, entonces aquella esencia malsana que invadía el ambiente se esfumó, los restos de la criatura de piedra se volvieron a armar quedando la figura del encapuchado que había visto la primera vez que puso un pie en el cementerio, en dirección a los árboles donde había surgido la flecha un esqueleto vestido de harapos cayó de las ramas quebrándose en pedazos, del agua que alguna vez ensució los féretros no quedaba rastro alguno, todo estaba impecable, y los restos de Roxanne también habían desaparecido sin embargo en su lugar nació una lápida con su nombre y fecha de muerte.

Lo único que no había vuelto a la normalidad era la fuente que seguía vacía.

-Las defensas se han ido, felicidades -Diría una odiosa voz proveniente de una pequeña figura que se sentaba sobre la lápida de Roxanne. Irial, el hada , alzó las manos en signo de paz ante cualquier actitud hostil de parte del lican -¡Alto ahí! La misión es de los Dherlik, no iba a arriesgar mi vida en algo que no me concierne, es más...-Agregaría chasqueando los labios con mirada molesta -hubiese preferido que fallaran, así nosotros demostraríamos ser más capaces que ustedes. De todos modos...como vez, todo regresó a la normalidad, ¿has hecho bien?, ¿estás seguro que allí debías dejar el obsequio para Nakfaro?... porque mira... mira... ¡no ocurre nada!, ese hombre es de carácter ambiguo, si no le entra en gana responderte no lo hará, aunque puede también que te hallas equivocado, jijiji, que divertido, todos tus compañeritos han perecido en un viaje inútil, y ahora estas solo, completamente solo, pero no te preocupes seguramente le has de acompañarles luego... ¿Conoces la historia de Nakfaro?, seguro que no, y si la has escuchado ha sido de forma confusa, pues se empieza sabiendo quienes fueron, y son, los druidas de Thormen, ellos han protegido este bosque por siglos, son sabios, poderosos... ¿se puede pedir más de ellos?, no no, sin embargo son muy poco ambiciosos, egoístas de saberes, vacíos de imaginación, Nakfaro era diferente, tenía lo que ninguno de ellos tuvo jamás, una mujer, hijos... sueños, anhelos, pero cuando el bosque sufrió su primera amenaza todos los druidas acudieron a protegerlo, nadie se preocupó de su familia, excepto él claro, pero su poder no era hostil, solo servía para cuidar los árboles, animales... la naturaleza más primogénita del mundo, pero no a unos simples humanos, y no pudo cuidarlos, los perdió a todos, su mujer, hijos... quiso vengarse pero la pasividad de sus compañeros se lo impidió, además ¿qué ganaba haciéndolo?, ya los había perdido, no había forma de traerlos consigo... ¿o si?, veía como los druidas podían darle vida a las plantas, hacerlas crecer... ¿se podía lograr en los humanos?, no sé que rumor habrá escuchado pero al bosque pérfido marchó, en su interior se refugió por más de cincuenta años y cuando regresó era alguien completamente diferente, una esencia oscura lo recorría por completo, su poder no solo alimentaba a las plantas, las transformaba... podía comunicarse con las ánimas del bosque, despertarlas cuando se le antojara, atacarlas... le daba igual, sus saberes se volvieron tan ruines y malignos que sus compañeros le pidieron el exilio, él ya no podía ser un druida Thormen, si sus intenciones no eran cuidar el bosque nada tenía que hacer ahí, razón por la cual él se marchó, no por temor, si no porque reconocía ese hecho y encontraba más importante fundirse en sus saberes y alcanzar mayor poder que perder el tiempo con aquellos viejos estancados en sus tradiciones. Una vez que se marchó le bloquearon la entrada, lo tacharon como una amenaza más nadie tuvo el valor de enfrentarle... ¿Logró traer de vuelta a su familia?, muchos dicen que pudo, que tenía el poder de hacerlo, pero que simplemente ya no le importaba que ahora tenía otras metas en su vida, ¿cuales?, no lo sé, las desconozco por completo... en fin-

Extendería el brazo derecho y una bola oscura brillante surgiría de sus manos-Un poco de cultura general no viene mal antes de morir, ¿no lo crees?, jiji, exacto, si las peripecias del viaje no acababan con los Dherlik, ¡Yo me encargaré de hacerlo!-

Irial estaba decidida a atacar pero la bola oscura que creo en sus manos se esfumó, soltó un grito ahogado y chillón al tiempo que el pequeño saco que colocó Egates en la fuente comenzó a ser envuelto en llamas azules. Exactamente lo mismo ocurrió con Irial.

- .......Acepto ambas ofrendas.......-Susurría una voz que parecía provenir de todas partes, entonces la fuente sería empujada dando paso a un pasillo secreto en su interior, unas largas y angostas escaleras conducían a un lugar subterráneo, oscuro y misterioso.

Y ya no había rastro del hada ni mucho menos de la bolsita.

Un aroma enrarecido envolvía su interior, las escaleras terminaron y Egates se encontró solo, en una sala cuadrada donde varias repisas a los costados cargaban ataúdes donde guardaban a sus muertos, sentiría que algo metálico caería sobre su cabeza y luego al suelo, al tomarlo notaría que se trataba de una llave, vieja y oxidada.
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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Feb 05, 2011 1:02 am

Segundos después volví a caer de rodillas pensando que todo acabaría pronto, pero nada de eso sucedió. La suerte pareció estar a mi favor por el momento. Todo volvió a la normalidad como si nada hubiese sucedido, como si todo hubiese quedado en una mala pesadilla y por unos segundos pensé que había salvado a Roxanne. Mas esas esperanzas se esfumaron inmediatamente al ver que no todo había regresado a la normalidad. En el lugar donde anteriormente se encontraban los restos de Roxanne había aparecido una lápida. Sus restos habían desaparecido por completo y solo aquella lápida quedaba de Roxanne. Lleve entonces mis puños al suelo con rabia, solo yo había sobrevivido y aún no sabía cómo le contaría todo a Gibil. Supuestamente yo era quien no debía hacer nada para que sus vidas corriesen peligro y no lo había hecho, intenté salvarlas como me correspondía pero yo fui el único sobreviviente de aquella misión que aún no terminaba.

Me quede lamentando las muertes de mis compañeros, no era que de pronto sintiera afecto por Eco y Ska, sino que ambos habían estado bajo mi cuidado y hasta entonces mi actitud por sus vidas había sido de lo más fría. Había confiado en que Ska y Roxanne saldrían con vida, no conocí a Eco para decir lo mismo, pero se veía un equipo fuerte, un equipo bueno y ahora estaba desintegrado casi por completo. Aquello si afectaría mucho la próxima vez que pusieran un equipo bajo mi cuidado. Sobre todo por la muerte de Roxanne que era la que más me afectaba.

Entonces pude escuchar una voz molesta y aguda. Era la misma hada que nos había encomendado la misión por parte de Gerde, la misma que no había acudido a tiempo a socorrernos porque se había distraído por el bosque y la misma que me había hecho cruzar aquel río junto a Roxanne.

Me levanté de súbito con odio en mi mirada. No iba a permitir que una negligente hada me viera sucumbido por la pérdida de mis compañeros. Empuñe el mango de mi espada con mucha más fuerza y deje que el odio me llevase durante su interrumpible charla. Que herrada estaba el hada. Esa misión los Physis jamás habrían podido llevarla a cabo victoriosos, sus miembros no se veían adecuados para la misión, por eso nos habían mandado a nosotros. Grabe cada una de sus palabras en mi mente, se dirían textualmente a Gerde cada una de ellas. Si bien no seguiría con los Dherliks quienes ahora eran mis enemigos más mortales no permitiría dejarme las cosas fáciles permitiendo que gusanos como esos estuviesen entre sus filas. Un buen soldado jamás se llevaría todo el crédito de una misión, era leal a sus compañeros y eso lo sabía de sobra. Esa hada estaba muy lejos de serlo y si quiera llegar a entenderlo. Además estaba demasiado lejos de poder llegar a hacerme frente.

Le dediqué una mirada de odio. No descansaría hasta verla muerta y en un peor estado que Roxanne. Llegué hasta pensar que podía ofrecerla además del saco que había ofrecido al druida. Claro que no fue necesaria la resistencia.

El hada desapareció y disfruté cada segundo de su agónico grito, luego sonreí al escuchar la voz susurradora que aprobaba las dos ofrendas. Comprendí enseguida cual había sido la segunda. Aparentemente el druida se había apiadado de mi situación.

Sentí entonces que la fuente comenzaba a moverse y al darme vuelta comprendí que me estaban invitando a seguir por una nueva sala. Mas no entre de inmediato. Al comprender que todo se había calmado de momento me acerqué a la lápida de Roxanne. Esta decía su nombre y fecha de muerte. Unas lágrimas se escaparon de mis ojos y apoye una mano sobre la lápida, acariciando cada letra de su nombre. –Roxane… – Murmuré por lo bajo y luego bese la fría lápida donde seguramente descansaban sus restos. – Lo logramos, encontramos a Nakfaro, juro que tu muerte no será en vano, terminaré la misión. Te quiero mucho, te amo… Descansa en paz, amor… – Susurré nuevamente mientras sentía que mi pecho dolía y volví a besar nuevamente la lápida. Esperaba que Nakfaro no fuese impaciente, debía comprender mi situación. Solo hasta ese entonces no comprendí que amaba a Roxanne, por eso había arriesgado mi vida y mi libertad por ella, por eso intente de salvarla cuantas veces pude y ella había sido la única humana que me había aceptado tal y como era. Ahora se había ido. El comprendía eso, el druida también lo había perdido todo…

Me levanté entonces y seguí mi camino. Si realmente amaba a Roxanne como le había dicho en su lecho de muerte cumpliría exitosamente aquella misión y nada me lo impediría.

Me introduje entonces en aquel oscuro pasillo, hasta llegar a aquella sala donde solo se respiraba olor a muerte. Podía ver que algo flotaba sobre los muros, pero la oscuridad me impedía verlo con lujo y detalle, solo veía el contorno de los objetos. No veía más allá de un brazo de distancia, pero eso no me dejaba como insensible. Sentí claramente como algo pesado golpeó mi cabeza. Entonces el ruido metálico del mismo objeto se sintió chocar contra el suelo. No esperé nada más, llevé mis manos hacía el objeto para agarrarlo. Al tenerlo cerca de mi rostro pude comprender que se trataba de una llave. Por experiencia propia sabía que esos lugares no eran de confianza, por lo que no baje en ningún momento mi guardia. No veía nada más, por lo que no sabía hacía dónde dirigirme.

– Nakfaro… Comprendes como me siento. Según tengo entendido ambos perdimos a la mujer que amábamos. Le prometí que cumpliría con mi misión en su lecho de muerte, no permitas que su muerte haya sido en vano, por favor, déjame cumplir con mi misión, necesitamos tu ayuda – Dije fuerte. No sabía si se encontraba ahí, pero estaba en su territorio y si había sido un druida tan poderoso sabía que podría escucharme.

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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Feb 05, 2011 6:11 am

Habría roto el espejo si hubiese podido... pero era imposible quebrar un espejo mágico como aquel, además no ganaba nada haciéndolo...
Estaba negro, nada se reflejaba en él y eso significaba una sola cosa...



-¿Y qué ganarás con todo esto?-Musitó la voz algo distorsionada proviniendo de todos lados de la estancia -¿La revivirás acaso cumpliendo con la misión?, ¿no verdad?...mmm... de todos modos, no me interesa lo que Gerde viene a buscar, incluso agradecería deshacerme de ello, además debo admitir que el contenido que me han hecho entrega es bastante interesante...¿sabes de qué está hecho su contenido?, lo dudo... lo dudo... bien, ¿ves esa llave que tienes entre tus manos?, debes entregársela a Gerde, es lo que necesita para ingresar al dominio de los druidas de Thormen, lo que ella quiere ellos lo tienen, no yo, y no me interesa entrar ahí, ya no... así que lo siguiente será trabajo de ella... ahora márchate, tu presencia incomoda a los muertos...-

Lo vio llegar y supo exactamente lo que significaba, la misión había resultado exitosa, cuando el espejo de Aletheia se apagó daba a entender dos cosas: la primera que la misión había sido un fracaso porque el pequeño saco se había perdido o, se había entregado finalmente al nigromante, y al ver la llave supo que se trataba de lo segundo

A las afueras del cementerio una elfa recibió a Egates y le indico la salida, ella le hizo entrega de la mitad de la recompensa excusándose que la otra mitad debía ser entregado por el líder Dherlik, Gibil, le contó además que Gerde no podía asistir pero que agradecía su esfuerzo y que no se preocupara porque ella le haría entrega de la llave, le dio una medalla de oro con el signo de los Physis para asegurarle que sus palabras eran ciertas, escuchó atenta cualquier explicación del licano y asintió con tranquilidad hasta después marcharse.

La misión del equipo Dherlik había sido exitosa, sin embargo Gerde no se esperaba que Nakfaro la mandara a ella en persona hacia el dominio de los druidas de Thormen, eso complicaba las cosas pero al menos con la llave en su poder podía conseguir susodicho objeto que vencería a Aile, abriéndose así la oportunidad de una nueva aventura. Mientras se ocupaba de arreglar ese problema los Physis guiados por Gibil recorrerían el terreno para buscar una manera de atacar a Aile.

FIN

........................

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Blaudy

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Miér Feb 09, 2011 12:42 am

El monstruoso ojo se abrió muchísimo cuando vió al silfo venírsele encima, como si supiese que su hora había llegado, y el miedo a la muerte le hubiese paralizado para cerrarse y librarse de ser ensartado. Blaudy no pudo evitar felicitarse a si mismo, la victoria era suya...
... o no

La repentina embestida de una enorme masa de puro músculo, hizo que Mara se moviese bruscamente a un lado, y el silfo tuvo que hacer un quiebre en el aire para no estrellarse contra su cara.
El rugido proferido por la criatura que acababa de llegar todavía resonaba en sus tímpanos, y cuando el vozarrón de Vulte tronó en el lugar indicándole que se moviese, Blaudy apenas lo pudo oir, pero volvió a ganar altura para mirar bien a todos lados. Vió a su compañero el icario, que había llegado a ayudarlos, pero no había tiempo de saludarle

¡Vulte! ¡Que no se mueva! ¡Mantenla quieta!

Desde su posición segura, el silfo escudriñaba cada centímetro de la piel de Mara, en busca del ojo, ese maldito ojo que había visto antes. Ni siquiera sabía si eso le iba a ayudar a salvar a su amiga, y al recién incorporado Vulte, pero no podía quedarse de brazos cruzados.
Aun contando la envergadura del icario, estaba teniendo problemas para contener al asqueroso bicho, que se escurría entre sus dedos, y amenazaba con zafarse de el y contraatacar.

Fué entonces cuando Mara habló. Blaudy pudo oirla. Aún diciendo un puñado de palabras inconexas, el silfo la entendió. Le estaba diciendo a Vulte que la hiciese tanto daño que no se pudiese mover, incluso que la matase si era necesario.
A punto de lanzarse entre medias de los dos para evitar eso estaba, cuando Mara estiró el cuello. Entonces volvió a verle. Ahí estaba lo único que distinguía aquel barro como algo vivo.
Había llegado la hora de actuar. De nuevo alzó el estoque en el aire, y se lanzó contra aquel ojo, sin pensar esta vez que debajo de el estaba el cuello de su amiga. Bueno, con suerte la dura piel de la orca haría que el estoque se llegase a doblar. Un nuevo grito guerrero surgió de la garganta de Blaudy, para avisar de que allá iba.
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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Mar 19, 2011 10:48 pm

Spoiler:
 


El icario obedeció las indicaciones de la orca y su enorme mano agarró parte de su cuello buscando aquel ojo que escurridizo terminó ser. Blaudy descendió en picada con su espina para atacar contra el ojo que se trasladó hacia la mano del icario y luego comenzó a trepar por su brazo rápidamente. Su estoque aunque llegó al cuello de la orca no le causó mayor daño debido a que todavía estaba cubierto por aquel barro espeso y la piel de los orcos es bastante resistente.

Los movimientos de Mara se detuvieron de golpe porque el lodo que cubría su cuerpo la había abandonado, sin embargo se había escurrido en el cuerpo del icario, el cual buscaba desesperadamente aquel ojo antes de que sus brazos perdieran movilidad, entonces, cuando el barro cubrió por completo su cuello y parte del rostro encontró el ojo, y con su mano derecha aún libre lo agarró y lo apretó con fuerza tal que lo destazo.

Pero al hacerlo el lodo quedó petrificado.
Aquella criatura había muerto sin embargo al hacerlo se había llevado consigo al icario el cual murió ahogado por la presión de la tierra seca sobre su cuello.


Mientras tanto Giltiak y Gibil se vieron entonces con el camino libre para avanzar, pasaron horas y horas y el camino parecía ser el mismo, pero al menos se vieron libres de peligro por el momento.


Y como si en círculos hubiesen avanzado ambos grupos terminaron reuniéndose en un mismo punto, llegaron a un amplio claro cubierto de preciosos tulipanes que se asomaban entre los arbustos y debajo de los árboles pero que detrás de su belleza escondían un somnífero tan profundo que luego de invadir completamente el ambiente provocó que el grupo completo cayese desmayado sobre la hierba y pasada unas horas despertaran en el punto de inicio del viaje.

Pero a pesar de que habían fracaso en la empresa Gerde cumplió su parte del trato y nació la alianza entre ambas organizaciones sumando además que dicha información de los tulipanes resultó muy útil porque significaba que ese era el modo de defensa de los terrenos de Aile.

Ahora quedaba otra empresa más importante que era hallar aquella llave... ¿y cómo contrarrestar la defensa de Aile?, eso también lo descubrirían más adelante.
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   

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Las dos caras de la moneda
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