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 Las dos caras de la moneda

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Gibil

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Nov 27, 2010 5:36 pm

Vale; por la mente de Gibil no pasó otra cosa más que esperar sobrevivir. Lo sabía él muy bien: Los únicos capaces de crear magia eran los humanos, elfos, gatos, lagartos y alguna otra; pero por obvias no era las primeras dos, y las orejas lo delataban como humano. Debía de ser bueno para afrontar lo que viniera.
El anciano asintió y se alejó un par de pasos del otro grupo, hasta quedar en medio del pantano; con el fango hasta la altura de las rodillas; se dio media vuelta y quiso soltar algo, pero la niña se le adelantó:
-Yo me llevo a estos por el río.
Resopló pero al final asintió; no tenía nada en contra, y si era una traición, Mara bien podía detenerla.
-Nos toca la cueva. Tenemos que ser sigilosos, recuérdenlo; si encuentran algún camino hacia el bosque de Aile, que le rodee y no llegue directo, regresar aquí a avisarnos. Nosotros haremos lo mismo si encontramos algo. Ir con cuidado, no quiero que ninguno… caiga –miró de reojo al silfo, Blaudy había dicho. Era una mirada que sutilmente decía “la otra hada estará muerta”.

Ambos grupos se separaron; los primeros (Gibil y Giltiak) hacia el norte, cruzando el pantano se encontraba la caverna según el mapa. Los otros tres se fueron por el noroeste, tenían que seguir todo el pantano para llegar al cauce del río.

Anciano y joven fueron los primeros en moverse; el pantano no suponía mucho trabajo: Su profundidad no era en ningún lugar mayor al medio metro, nunca logrando tapar las piernas por completo. Avanzaron casi en silencio, solo con ocasionales charlas:
-Soy Gibil, y no me hables de tu –dijo sin girar, lanzando miradas hacia la izquierda y derecha; separando las pocas ramas que impedían un paso tranquilo-. Dime ¿realmente a qué viniste?

Entre más avanzaban el fango se volvía más espeso; casi teniendo que jalar cada pierna con las manos para poder sacarla de allí; ambos avanzaban a la par, ninguno detrás de nadie. Parecía… demasiado ligero. Muy… “fácil”. A eso se le llamaba estrategia, y su perseguidor lo sabía a la perfección. Ahora que les costaba demasiado avanzar, eran una presa facilísima; y no solo por el hambre que tenía, también por proteger a Aile. Siseo la lengua probando el aire y, agazapado en los árboles se descolgó de improvisto a la espalda de Gibil, desfundando las dos lanzas y lanzándolas hacia atrás, para luego desenfundar una espada-machete y cubrirse con un escudo redondo de cobre.

***

Los otros iban hacia su camino; menos adentrados en el fango porque no era necesario cruzarlo. La pequeña andaba cerca de Mara y de Blaudy, mirando de reojo a la chica grande y luego al pequeño silfo.
-Dile… que no te quiero hacer daño. Y que quiero ser su amiga.
Soltó con voz tierna, exactamente la de una niña de seis años. Era tan… infantil en ese aspecto, pero tan diferente en los otros.

Volvió a mirar al silfo y extendió su palma frente a sí para que se posara ahí.
-Ven, quiero revisarte el brazo… y no… No morirás. Es posible… sólo posible que te desmayes, pero no morirás. Y… hasta que te de un antídoto, no podrás hacer nada de magia –se encogió de hombros y soltó con voz más triste:- perdón. Nunca había pasado algo así; para que el veneno funcionara… Tenía que preparar las rosas y extraer el veneno para hacerlo líquido, nunca había envenenado a alguien tan… pequeño.

Siguieron avanzando, hablando de lo que les pareciera o no les pareciera; o no hablando ¡Yo qué sé! Lo importante era lo que la niña le nombró al silfo: Los hilos de la diosa. Era una delgada hierva que tenía que ser preparada en licor para que tuviera un efecto de antídoto, sin embargo para lo que él sufría con masticarla sería más que suficiente. La hierba era silvestre, pero crecía sólo bajo el agua de los ríos. Así que… no tendría un sabor muy agradable masticada, y tampoco sería del todo fácil encontrarla.
Quiso explicar más, pero sus palabras se quedaron en nada cuando su pequeño pie empezó a ser tragado por el fango… Como si fueran arenas movedizas. Sin embargo no era eso lo que pasaba… para nada. Dejando a la pequeña hada atorada hasta la cintura, sin ninguna posibilidad de moverse; a menos de tres metros se empezó a formar del fango un Devorador; que enseñó una fila de colmillos tratando de emitir un rugido, y en nada se volvió a fundir con el pantano… Sería buscar una aguja en un pajar.


Última edición por Gibil el Dom Nov 28, 2010 7:02 pm, editado 1 vez
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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Nov 27, 2010 9:20 pm

Roxanne sostenía en su cabeza a un Imp que pendía sus zarzas entre sus cabellos y poco a poco comenzaba a arañar -fuerte pero lento- su cuero cabelludo dejando escapar hilos ligeros de sangre, seguramente le dejaría una marcada herida en el cabello de la muchacha, y podría haber llegado a una situación más extrema si no fuera porque a la humana se le ocurrió ofrecerle comida en vez de intentar quitárselo de encima de manera violenta. La criatura alejó sus garras del cabello de la muchacha de súbito arrancándole algunos cabellos y se lanzó sin más por la manzana y las sobras de chocolate, luego el Imp le arrebató el bolso y se introdujo en su interior hurgando todo cuando encontraba, rompiendo la ropa de cambio con sus zarzas y colmillos como asimismo algunos papeles.

Mientras tanto Ska, lentamente comenzaba a sentir movilidad en su pierna derecha al igual que un punzante dolor.

Ska Se había mantenido en silencio, acción de lo más extraña viniendo de él, pero prudente al fin y al cabo, por lo cual ambas mujeres, una que estaba retando a Egates y la otra apuntaba con su arco al desvalido Eco ni se percataron de su presencia, y si lo hicieron; simplemente no le prestaron importancia.

La mujer de rostro más pálido con varios tatuajes contorneando su cuerpo, semblante salvaje y cabello marrón seguía observando a Egates con furia pero las palabras de Roxanne ablandaron un poco la situación.

<< ¿Bussscar a un hombre? >> Sisearía en son de pregunta la otra fémina, de piel y cabello verde girando su arco en dirección a la humana y luego hacia Egates pero bajarìa lentamente su arma al escuchar las palabras de este y le enviaría una mirada cómplice a su compañera riendo entre dientes.

<< Un hombre… ¿pienssssassss que sssse trate de … él, hermana? >>

<< ¿Nakfaro? ¿busssscan a Nakfaro el nigromante? >> Preguntaría la aludida arrastrando los dientes al hablar.


<< El traidor…>> Escupiría la de piel verde dejando escapar una flecha sobre la entrepierna de Eco y luego curvando una aviesa sonrisa le apuntaría al corazón.

<< ¿Por qué no gritassss?, ¡quiero oírte gritar de dolor!>> Insistiría mas del lord oscuro mudo nada diría y frustrada la mujer impactó su segunda flecha en su corazón dando así termino a la vida de Eco.

Mientras una voz suave y aterciopelada llamaría la atención de Roxanne, una voz que solo ella podía oír. Vería entonces, solamente ella y Ska, mas este último no podría oír sus palabras, a una muchacha de mirada angelical, cabello plateado largo hasta la cintura y un delicado vestido azul claro.

Spoiler:
 

-Roxane… ¿ese es tu nombre niña? –Preguntaría la desconocida extendiendo el brazo izquierdo llamando así la atención del Imp que se alejaría de las cosas de Roxanne para estar con ella.

-Me llamo Nedea querida, y no te asustes, yo soy uno de los espíritus de este bosque. Y te he estado observando Rox, y he visto que a diferencia de tus compañeros tu posees un alma bondadosa y cristalina … aunque algo apestada por sucesos del pasado, ¿o me equivoco?.. mm si, muy triste, si… -Nedea avanzaría ligeramente hacia Roxanne como si levitara y tocaría su mejilla con sus finas manos.

-Es una lástima… una lástima que un rostro tan hermoso como el tuyo terminara de esa manera, yo… yo podría curarte sabes –Comentaría abriendo ampliamente los ojos y clavando su mirada en ella.

- No… podría hacer más que eso, te reconstruiría tus dientes, arreglaría tu cabello… ¡oh ya se!, te haría muchisimo mas hermosa, curvilinea, atractiva… te daría la clave para que… para que él sea tuyo, solo tuyo, para que él caiga rendido a tus pies y se vuelva loco por ti, yo podría hacer todo eso ¿sabes?, sin embargo – Y ahora Ska escucharía su voz- Necesito fuerzas, dame a dos de tus compañeros, dame al lord oscuro que muerto ya está y a… al muchachito ese, Escaflow… no les haré nada malo, te lo prometo, y a cambio tendrás el amor de Egates, ¿qué dices, mi querida Roxanne? –Preguntaría Nedea acariciando su mejilla.
Si bien Ska podía verla y escuchar sus últimas palabras Roxane no podría escuchar las palabras de su compañero (de nadie en realidad) ni tampoco desviar la mirada de Nedea.


Mientras tanto la muchacha de piel verde descenderìa de un salto y se detendría frente a Egates. La mujer era mucho más baja que él y era extremedamente delgada.

<< Sssi vasss por Nakfaro conssssiderate muerto>> Susurraría en tono de advertencia y luego fijaría la vista en su hermana.
<< Dejémossslos ir, hermana, si van trasss Nakfaro les esssspera un casssstigo peor que cualquiera que sssse nosss pueda ocurrir>>

<<Quizàsss >> Respondería la otra poniéndose de pie y llevándo en brazos el cadáver de la ninfa << pero lo que han hecho requiere cassstigo, no puede quedar impune >>

<< Ya maté a uno de ellos, estamossss a mano, equilibrio, no hay que romper el equilibrio, muerte por muerte...>>

<< Esssstá bien, pero una advertencia, si vuelven a pisar esta zona conssiderence muertos >>

Entonces ambas se marcharían escabullendose entre la espesura del bosque.


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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Jue Dic 02, 2010 9:37 pm

Aquella creatura habría arrancado el cabello y piel de Roxanne, de no ser por su ocurrencia de ofrecer comida. Claro que, un par de hilillos de sangre resbalaron por su frente, al separarse el pequeño monstruo de ella, arrancando un poco de sus cabellos, e introduciéndose en su bolso, rasgando algunos papeles, así como sus ropas. De haber podido la peli verde habría partido en dos a esa cosa, que se atrevía a tocar sus pertenencias, pero, no lo considero del todo bueno para ella o sus compañeros.

Las ninfas mencionaron un nombre "Nafkaro" que, bien podía ser o no el que buscaban, aun así, era una pista útil. Nigromante... era un nigromante el que buscaban? con todo lo sucedido, se maldijo a si misma por no haber anotado las ordenes, pero, no había mas opción, era lo único que tenían de momento.

Le llamaban traidor. Diosa, eso era genial, tenían que lidiar también con un sujeto que probablemente no tenia ética o moral. ¿No podía haberles enviado a buscar a alguien que, amablemente les ayudara? No, siempre gente mala, de corazón oscuro o negras intenciones. Tramposos, embusteros, arrogantes y mentirosos... últimamente el mundo estaba lleno de ellos y nada le aseguraba que sus propios compañeros no fueran a traicionarle en algún momento...

Eran tres hombres más y ella... bueno... dos. Cerró los ojos, mirando a otro lado al escuchar la flecha que zumbaba en el aire, clavándose en el corazón del lord. Roxanne no era de las que gozaba de ver morir a otros, le temía a esa sombra oscura que viene por ti en cualquier momento y te lleva para siempre a otro mundo...

Bien, hay que admitirlo... la joven habría llorado, estaba tanto asustada como preocupada por el futuro de todos ahí, de no ser por dos cosas que pasaron. Egates se puso de pie a un lado de ella, rodeando su cintura con su brazo. La peli verde alzo la vista, sonriendo mas calmadamente, ese simple gesto le hizo sentir mucho mas tranquila... aunque poco le duro la calma, al oír una voz suave, aterciopelada que le llamaba.

La joven... era un ángel. Así lo vio Roxanne. Cabellos platas, largo, vestido azul tan delicado y pulcro... sus ojos tan inocentes. A la humana no le parecían atractivas otras mujeres pero, podría decirse que esa chiquilla le había "prendado".

Ella murmuro su nombre... el Imp se alejo de la joven, yendo a la desconocida. Con que era su dueña... mas a la humana no le importo. Nedea... Ella dijo que era un espiritu del bosque y que, poseía un alma pura y cristalina. SE acerco a ella, acariciando su mejilla con finas manos... por las diosas... ese toque le incitaba a seguirla. Ella dijo que podría curarle, y Roxanne abrió los ojos grandes. ¿En serio? eso... eso era perfecto.

No solo curar, sino reconstruir sus dientes, cabello... mas hermosa, atractiva, y la clave para que el... fue suyo... la promesa de un amor, de belleza, de perfección. A cambio, de Escaflow... y ahí la mirada de la joven se torno sombría. Prometió que no les haría daño pero ¿hasta donde hablaba verdad y hasta donde mentira?

Decisiones, decisiones, odiaba tomarlas sola, les temía. Por un lado, ella dijo que no haría daño a Ska... el lord estaba muerto y a Roxa le pareció extraño que ella lo quisiera, ¿para que le serviría? LA Joven se mantuvo callada unos segundos, sin despegar la mirada del espíritu del bosque... entonces sonrió. Le faltaban dientes y la nariz había dejado de sangrar, pero, necesitaba reacomodarla, o se quedaría chueca de por vida. Trago saliva, aun con aquel sabor metálico de la sangre y dijo, suavemente.

-Belleza... puedo vivir sin un par de dientes... puedo vivir aun si mi nariz no esta derecha. Puedo vivir si me faltan un par de mechones de cabello... el.. El deberá decidir si me quiere, desea o no... No puedo regir sobre su decisión... -y con esto su voz se quebró ligeramente- es su decisión y maldita sea yo si le obligo a algo que no quiere... puedo vivir con el rechazo -claro... eso supuso, pero ¿realmente podría vivir sabiendo que alguien que le importa mucho le ha rechazado? Lo dudo.-pero... no podre vivir sabiendo que di a uno de mis compañeros, a cambio de algo tan banal como la belleza, o algo tan peligroso como el libre albedrio de alguien mas... si... si yo pudiera escoger no vivir muchas cosas, lo haría... se lo que es no poder decidir en mi propio destino... y no quiero hacerle eso a nadie mas. Tu lo has dicho... soy un alma cristalina y pura... y un alma pura... no juega con la vida de quienes protegerán su espalda en algún momento. Jure... ayudarles... y, eso hare.

"Aunque... me cueste la vida..." pensó, con bastante dolor. Una parte de si le gritaba que era una idiota, pero otra, sonreía orgullosa. Roxanne bajo la mirada, mordiéndose el labio inferior, apretando fuertemente los puños. ¿Porque hacia eso? Acaso era estúpida? si... si lo era, pero una estúpida con la conciencia tranquila. Volvió a subir la mirada, Hacia Nedea... finalizando.

-yo... lo siento en verdad... pero... no puedo darte a ninguno de mis compañeros... incluso... incluso el que murió, merece una sepultura decente y no ser usado para fines de nadie... al menos, yo eso querría si llegara mi día final...-
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Blaudy

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Vie Dic 03, 2010 12:52 am

Blaudy miró a su jefe una última vez, y su corazoncito se encogió de dolor cuando entendió el sentido oculto que brillaba en su mirada. Se llevó una mano al pecho, donde el corazón, y bajó la mirada. No había tiempo para lamentos... ya lloraría la muerte del hada mas tarde... suponiendo que el veneno no acabase con los latidos de su corazón.
Se alejaron de los otros dos, en dirección al cenagal. Comenzó a llover, y Mara tapó a Blaudy con una mano para que no se mojase. El silfo se lo agradeció en silencio sonriéndola y asintiendo. Pudo ver por el rabillo del ojo que la chica de las flores los miraba desde abajo, y entonces le pidió que fuese con ella para revisar su brazo. El silfo se inclinó de nuevo hacia la oreja de la orca, susurrando mientras señalaba a la pequeña ninfa

Mara... ella buena, muy buena... voy con ella, ahora vengo...

Se sentó en la mano de la chica, aunque no tenía demasiado espacio, y la miró atentamente, con la esperanza destellando tras sus ojos. Aunque le alegró saber que su veneno no era mortal, no le gustó nada enterarse de que no podría usar magia. El pequeño dejó caer las alas con un suspiro, y se volvió de nuevo con Mara, tratando de ignorar que le había llamado pequeño...

Supongo que no pasa nada... al fin y al cabo la cura está cercana... ¿no?

Se recostó contra el cuello de su amiga, mientras la ninfa le explicaba con detalle las propiedades de los hilos de la diosa, y donde los iban a encontrar. Algo mas animado, Blaudy se inclinó hacia delante, respirando el olor a tierra húmeda que llenaba el ambiente. Entonces la ninfa se hundió en el barro hasta mas de la cintura, quedando inmóvil, y el valor del silfo se evaporó cuando pudo ver un enorme y repulsivo monton de barro con dientes alzarse sobre la ciénaga. Rápidamente miró a la orca, temiendo que se lanzase de cabeza contra aquel bicho

¡Mara! ¡No vayas!

Frunció el ceño, pensando a toda velocidad. ¿Que podían hacer? Rapido, el bicho se estaría acercando... Como encontrar a un ser de lodo en una ciénaga... no podían hacer nada con el, salvo quedarse ahí plantados hasta que saliese de la nada a... ¿plantados? ¡Eso era, plantas! Las plantas que creaba el hada confundirían a la criatura. Se volvió a Mara, señalando a la ninfa

Ayudala a salir

Miró a la ninfa casi con un gesto de súplica

¿Puedes hacer crecer plantas? Hazlo por toda la zona, quizás asi el bicho se enrede
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Mara Colmillo de Bronce
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Vie Dic 03, 2010 11:27 am

A Mara no le gustaba ese clima. La llovizna y la humedad habían empapado su cuerpo y su cabello de forma desagradable. Las gotas en sus ojos y los mechones aplastados contra sus parpados le restaban visibilidad. Parpadeó y se pasó una mano por el rostro, dejando su pelo aun más alborotado.

Notó que el silfo en su hombro se movía e inclinó la cabeza hacia el para escucharle.

-Mara... ella buena, muy buena... voy con ella, ahora vengo...

La orca quisó replicar, quejarse al menos, pedirle que se quedara con ella. Solo pudo pronunciar un balbuceo y eso no impidió que Blaudy abandonara volando su hombro y se posara en la mano de la extraña reién llegada. De nuevo los celos asaltaron a Mara, percibiendo en esa acción un mensaje tan claro que se podía entender sin palabras. La extraña era más pequeña y bonita que Mara, como lo era Altena, como lo eran todas las criaturas del mundo. Todas eran más pequeñas y bonitas que Mara.... así que Blaudy jamás eligiría a Mara.

Agachó la cabeza con pesar. Si hubiera alguna forma de hacerse pequeña y bonita...

El silfo regresó hasta su hombro y eso provocó en Mara una sonrisa tan radiante como la de un niño que descubre que le han tomado el pelo y realmente la golosina es para el. Pasó un dedo por la espalda del silfo, que la arqueó como de costumbre, y pronunció de nuevo el sonido con el que lo denominaban, su nombre, como si fuera el sonido más hermoso de toda utopia.

Aunque seguía avanzando, su atención estaba de nuevo completamente puesta en el silfo y no le prestó mucha atención a la extraña cuando quedó atrapada en el barro... aunque si a lo que vino después.

Un burbujeó frente a ellos llamó su atención. De nuevo colocó su mano sobre Blaudy en ademán protector y gruñó a la criatura que había aparecido frente a ellos. La criatura era barro. Barro con dientes. Y rugió. Mara empezaba a estar confusa de verdad. Primero un árbol y ahora la tierra. ¿El bosque se enfrentaba a ellos?

No importaba, ella enfrentaría lo que hiciera falta por Blaudy. Su gruñido se hizo más potente y acabó en un rugido que rivalizaba con el de la criatura de barro. Esta de nuevo se hundió en el pantano y Mara se preparó para abalanzarse. La voz de Blaudy la frenó en seco.

Miró a Blaudy con un gruñidito. ¿No ir? ¿Porqué?. Tenía que atacar. Tenía que protegerlo. De nuevo miró al fango, sin encontrar ninguna pista de donde podría encontrarse ese bicho. De nuevo la voz de Blaudy llamó su atención.

-Ayudala a salir

Señalaba a la extraña, que seguía atrapada en el barro. ¿De verdad a Blaudy le gustaban tan torpes? ¡Mara podía ser incluso más torpe! Pero claro...Mara no era bonita y pequeña...

Agitó la cabeza para centrarse en lo que tenía que hacer. Agarró a la extrala con una sola mano por la cintura. Levantándola y sacándola del barro con un sonido fangoso y brubujeante. Se quedó con ella hizada, mirando a Blaudy a la espera de saber que hacer con ella. Por un segundo se le ocurrió lanzarla al pantano, cerca de donde había visto aparecer al enemigo, pero estaba segura de que a Blaudy no le gustaría esa idea.

Blaudy comenzó a hablar demasiado rápido, palabras que la orca no logró captar y que supuso iban dirijidas a la extraña. Segundos después, en el barro alrededor de sus pies sintió algo. Retrocedió un paso y pisó una rama, o un alga, algo que se movía y extendía. De nuevo apartó los pies con un gruñido de alerta. ¿Que era eso? Mara miró alrededor mientras seguia retrocediendo unos cuantos pasos, con una mano protectora sobre Blaudy y la otra agarrando a la extraña y manteniendola suspendida en el aire sin apenas esfuerzo.

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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Dic 04, 2010 5:12 am

Las primeras palabras de la mujer definitivamente no me dieron confianza, me hicieron pensar por unos momentos que no nos dejarían partir ya que se trataba de un aliado de ellas, por suerte luego dijeron que era un traidor, por mala dijeron que era un nigromante. ¡Joder! Otro más, como si domitor y yo no tuviésemos bastante ya con ellos, de pura suerte por el momento no se habían parecido y si, con enemigos tan poderoso siguiéndonos había sido una imprudencia dejarla sola, pero ya estaba ahí, era mi última misión con los Dherliks, probablemente la última vez que pudiera abrazar a Rox, no podía ir a buscarla de momento aunque la sed comenzase a hacerse presente. No quería llegar a pensar que podría pasar si la necesidad de su vitae me llegase a controlar, sería sin duda el fin de la misión.

Bueno, ya había sido el fin para uno. La verdad no lo lamenté, ya quería haber matado yo a Eco, mas no di señal de que me agradase; sabía que podría llegar a ser mal visto no solo por ellas sino también por mis compañeros. Agarré un poco mas fuerte a Roxanne por la cintura, más que nada para asegurarme de tenerla cerca y poder protegerla en caso de que alguna de ellas decidiese acabar con otro de nosotros; no me molestaría tampoco que acabasen con Ska, pero no permitiría que dañasen mas a Roxanne.

Por unos segundos me quede pensando, sobre lo que habían dicho. No era que tuviese miedo de un viejo con magia, pero si era tan poderoso debía de haber alguna forma de acabarlo, claro que ellas no la dirían o probablemente ni la sabrían, pero si preguntaba por información tal vez podría dar con la llave que faltaba. Pero debía de hacerlo rápido ya que ambas comenzaron a moverse.

- ¡Esperen! Por favor, ¿podrían decirnos más sobre ese sujeto? Digo, después de todo como vamos a estar muertos no creo que nos sirva de mucho, ¿cierto? – Pregunte esperando recibir algo bueno a cambio, aunque de verdad, después de nuestro encuentro seguramente no sería mucho lo que me darían.
-----
Parte de Gerde:
La mujer peli verde se le quedaría mirando unos momentos con una sonrisa socarrona en el rostro, se observaría las uñas con tranquilidad y procedería a responder:

<< Estamosss apuradasss y tu pregunta nosss resssulta un tanto global, ssi te refieress a ssu historia poco puedo decirte, solo ssse que se metió a fondo en una invessstigación passsando por alto las leyes de la vida y se hizzo sssumamente poderossso, aunque nunca ssse le ha visto abusssar de sssu poder, sssuele estar demasssiado ocupado en sus invessstigaciones, y por essso les digo, que sssi le interrumpen quizásss no vivan para contarlo >>

<< Sssin embargo >> Agregaría su compañera << ssseguramente les pida algo a cambio, no trabaja gratisss, he esscuchado que a traido almasss del máss allá pero el precio de quienesss se lo han solicitado ha ssido mas enorme que ssuss propias vidas. No ssse ni me gusstaria saber para que piensssan ir a molesstarlo, pero algo es seguro, una vezz que pisssen sssu propiedad no podrán sssalir de allí, y repito, no le gusssta ssser molesstado por nada, sssi él pidió ssilencio, ssilencio le deben dar, ssi pide paussa, paussa le deberán conceder... >>

Y entres risas ambas hermanas desaparecerían entre la espesura.

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Vale, no había sido mucha la información y había de verdad muy poco por donde sacar provecho. Al menos se habían dignado de responder, había que destacar eso.

Me quede unos segundos observando a Roxanne mientras la abrazaba, no sabía qué era lo que estaba pensando aunque se veía algo ensimismada. Ska por su parte seguía el suelo y como deseaba decirle que se quedase ahí pero habían cosas más importantes que preocuparse. Como por ejemplo, el saco que le entregaron a Eco.

– Bien, apenas terminé aquí partiremos, Ska mas te vale poder levantarte por ti mismo porque ni Roxanne ni yo te cargaremos – Vale, al menos se lo había dicho indirectamente. El me tomaba como enemigo, eso lo sabía, así que era una buena forma de animarlo para que no armase escándalo.

Me acerqué al cadáver de Eco y entre sus pertenencias busqué primero lo más importante para la misión, una vez obtenido el saco me lo guardé en mi bolsillo. Luego por experiencia en combates me dispuse a quitarle lo que me serviría, después de todo el ya estaba bien muerto y si volvía como ciertos personajes que conocía, bueno tendría suficientes motivos para buscarme y darle la oportunidad de matarlo de nuevo y esta vez yo.

Lo primero en que me fije fue en su bandolera, por su puesto se la quite y la acomode a mi talla. Siempre eran útiles, no sabía porque hasta el momento no me había comprado alguna. Revisé que armas tenían y encontré los tres cuchillos mas el libro. Me deshice del último y seguí revisando que otro armamento tenía. Había visto ese tipo de brazaletes anteriormente en mis tiempos en la milicia, así que también me lo puse en la mano derecha. Sabía cómo funcionaba, alzaba mi palma, accionaba el mecanismo y listo. Seguramente podría sacarle provecho. Le quité las nueve flechas que le quedaban mas la ballesta y me las colgué por la espalda ayudándome de la bandolera. Iba a dejarle su espada en señal de respeto, eso hasta que recordé que me había arruinado el plan. Lo pateé y me quede con el acero en mi cinto, donde también enfunde la espada de Roxanne. Ya habría tiempo para que volviésemos a intercambiarlas.

Me di la media vuelta y avancé por el frente hasta ella, sonriéndole levemente. – Creo que ya estamos, ya tengo el saco, podemos marchar, ¿cómo te encuentras? – Le pregunté antes de partir, después de todo ella seguía siendo la guía y la portadora del mapa.
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Giltiak.-

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Dic 04, 2010 7:53 am

Ahora si que me había enrredado en historia de la cual me era difícil predecir sus resultados, donde me llevaría, cual sería mi objetivo, o que papel cumpliría en todo este ajetreo.
Sin embargo estaba dispuesto a enfrentar nuevos peligros, así esta vez se tratase de dos ents en lugar de uno. Además aquel jovato me representaba un desafío, una personalidad hecha y derecha con la que tendría que lidiar y/o obedecer según me pareciera, pero tenía que estudiarlo, pues si lograba entender su manera de razonar de un tipo que las pasó varias veces más que yo, me iría mucho mejor.
El veterano se adelantó y avanzó unos pasos sobre un fangoso pantano. Pude notar que el lodo no alcanzó a taparle las piernas, aún encontrándose ya en el centro de este. A mi entender registró a grandes vistazos el terreno, y justo cuando voltearía a dar informe, la pequeña hada, algo obstinada dijo:

-Yo me llevo a estos por el río.
Noté algo molesto a mi compañero, si así podía empezar a llamarlo, pero asintió conforme y agregó dirigiendose al grupo:
-Nostoca la cueva. Tenemos que ser sigilosos, recuérdenlo; si encuentranalgún camino hacia el bosque de Aile, que le rodee y no llegue directo,regresar aquí a avisarnos. Nosotros haremos lo mismo si encontramosalgo. Ir con cuidado, no quiero que ninguno… caiga.
Bien, ahora si iba entendiendo de que iba el asunto. Nos separabamos para encontrar un camino facilitado hacia aquel bosque mencionado. Normalmente el tipo como buen líder, solicitó sigilo y cuidado al avanzar, era cierto que allí nadie se podía confiar.
Listos para la división del grupo, unos apuntaron hacia el noroeste, rodeando el pantano para llegar al cauce del río, mientras que por mi parte lo atravesaría junto a mi par.
Silenciosos pasos y veloces vistazos hacia los márgenes, una y otra vez, ambos nos moviamos con cautela.

-Soy Gibil, y no me hables de tí –se presentó sin más, pidiendo que me limitara a contestar lo que él me preguntara-. Dime ¿realmente a qué viniste?
A eso se le llamaba ser directo... pero ¿que quería lograr con aquella manera de ser? Pues esa no era la manera de ganarse mi respeto. De todos modos hice caso a su pregunta sin más.
- Mi propósito por estas tierras es intruirme en artes mágicas, y la naturaleza tiene mucho de ello. He oído hablar de una tal Gerde, que ya os he escuchado nombrar. Necesito hablarle y creo que usted sabe como llevarme hacia ella. Ahora bien, en tanto pueda ayudarles, si así lo requieren, me apuntaré.
De pronto noté que teníamos esa facilidad, esa calma, ese silencio típico que antecede a toda gran tormenta. Supo esperar el momento justo, nos dejó tomar la confianza necesaria para pensarnos libres de todo acecho, y así se lanzó a la cacería.
Hambriento y jadeante como un lobo rabioso, sus ambarinos ojos expresaban el deseo por bañar su machete en nuestra sabrosa sangre.
El peligro acechaba y tenía que tomar una decisión rápida. Mi compañero estaba herido y ambos nos encontrabamos atascados en el fango. Pensé en tomar mis malayos pero tenía gran desventaja ante aquella bestia en ese terreno. Solo una cosa podía liberarme de aquel aprieto y poner el asunto de igual a igual. Agotarlo! Eso era, tenía que conjurar el hechizo de Agotar. Había recuperado las energías necesarias como para conjurarlo y que sus efectos fueran los que esperaba. De seguro que pronto no podría moverse.
- Oye tío! Lamento decirte que hoy no estas de racha... -advertí al lagarto, observandolo fijamente y mostrando cierto enfado, quería intimidarlo un poco.
Coloqué mis manos de la manera en que se conjura el hechizo y apunté directamente a sus piernas, allí donde la magia comenzaría a hacer estragos.
- Enerugīdorein!!!



Última edición por Giltiak.- el Sáb Dic 04, 2010 11:12 am, editado 2 veces
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K'

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Dic 04, 2010 10:32 am

Los dos raros entes seguían entre nosotros, anexando a un pequeño diablillo que me causaba un poco de miedo, era feo. El dolor que sentía en mi brazo estaba desapareciendo, no podía hacer algún movimiento fuerte, pero podía moverlo con mayor facilidad. Por otra parte, mi pierna aun no se recuperaba del todo, me trataba de apoyar en lo que pudiese para no poner mucho peso en ella y no volverme a lastimar.

Esos seres aun se encontraban con nosotros, ¿Cuando es que se irían?. Escuche un poco la conversación que tenían los demás con ellos, trate de mantenerme alejado de esa situación, quedarme callado, tragarme todo lo que pasara con mi mente, aunque eso quebrantara a lo que en realidad soy.

Nakfaro... Que nombre tan mas raro, por Juste. Pero bien, un nigromante y espera... ¿Traidor? A que se referían con eso, pero bueno, por lo menos no estaban en el mismo equipo, eso si seria un problema. Pero si tan fuerte es... Creo que esto ni siquiera llega a la mínima parte de lo que es aquel nigromante.

Muy de la nada, uno de ellos comenzó a gritarle a Eco y por obvias razones, el no contesto -Aunque en realidad no estoy muy seguro por que-. Una flecha salio disparada hasta topar su pierna y el intento de hacerlo sufrir, fallo; ya que la ultima flecha pararía su corazón así dando fin a su travesía... Mis ojos se abrieron al ver la muerte de uno de mis compañeros, no fue algo que me culparía de por vida ya que por su culpa pasaron la mitad de los problemas. Suspire y me imagine la cara de Gibil, gritando cada cosa por haber fallado en parte de la misión... Fuck it.

(...)

Mis sentidos detectaron a otro ser, pero se sentía algo raro... era una persona, pero para ser mas exactos, una chica. Una belleza creada por los mismos dioses, un ser que no podía describir lo sorprendido que estaba, pero algo me olía mal; tomo a Roxanne por sus mejillas, como si la estuviese acariciando, pero al mismo tiempo parecía que la hipnotizaba.

-¡Roxanne, aléjate de ella, ya ya ya!- Vocifere con fuerza, pero al parecer todo lo que mi garganta se esforzaba era en vano, estaba completamente ida, no me escuchaba.

Escuche las palabras de esa mujer, ¿Ofrecerme para que obtuviese fuerza?... Tal vez haya dicho que no me haría daño, pero algo me había enseñado Gibil... "Si una mujer es tan bella como una rosa, aléjate de ella antes de que se ponga rabiosa." O... algo parecido. Negué moviendo mi cabeza de lado a lado, aunque nadie me estuviese observando. Trate de ponerme de pie lo mas rápido posible, excediendo mi fuerza, hasta el momento en que escuche hablar a Roxanne, mis ojos se fijaron en ella y escuche cada palabra de lo que había dicho... Con que Egates... Mis ojos se dirigieron a mi enemi-compañero y lo observe fijamente.

Me eche nuevamente al suelo dejando escapar todo el aire por mis labios aliviado, los agresores ya se habían ido y yo un poco mas tranquilo; hasta el momento en que Egates me dirigió la palabra y yo conteste. -Calmada que aun no nos vamos.-

Me puse de pie, sosteniendome de donde pudiese, arboles, ramas, etc; al mismo tiempo con el cuidado de ver en donde pisaba o donde ponía mis manos. Mi respiración era exaltada y muy rápida, tenia que calmarme para ahorrar energía, pero con la perdida de sangre y el esfuerzo que hacia al moverme, no era muy buena situación.

-Unos cuantos pasos mas...- Me acerque, muy cerca del cuerpo ya sin vida de Eco, mientras que Egates se encontraba esculcando sus pertenencias, pero ya que, no les servirán mas y nosotros les podemos dar mas uso.

Tome mi mazo con mi brazo izquierdo y lo pose sobre mi hombro, tratando de esforzarme en caminar poco a poco, para ir estirando mi pierna y que mi cuerpo se acostumbrara al peso nuevamente.

-Hora de seguir- Dije mientras observaba a los que quedábamos.
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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Dom Dic 05, 2010 4:07 pm

El ente de belleza sobrenatural escuchó con atención las palabras de Roxanne y curvó una media sonrisa cuando la humana finalizó.

-Es cierto, un corazón noble y puro no sacrificaría de esa forma a sus compañeros, has hecho bien Roxanne, creo que aún te queda pureza en tu espíritu-

La muchachita soltaría una risa angelical y luego haría ademán de despedirse.

-Si hubieras escogido darme a tu compañero te habría castigado por tu egoísmo, mas no fue así y te felicito, por ello te dejo a Khnum, el imp, te será leal el resto del viaje y créeme, te será de mucha ayuda para lo que deben afrontar, espero que seas feliz con tu amado y que corresponda a tus sentimientos, el bosque los deja marchar en paz... hasta pronto...-

Entonces la fémina desaparecería y el Imp se posicionaría al lado de Roxanne sin dejar de mordisquear lo que quedaba de chocolate.

Egates recolectó las armas que pertenecieron a Eco junto con el misterioso saquito que les entregó el hada Irial para trazar un trayecto mucho más seguro mientras Ska estaba completamente recapacitado de su pierna derecha pero la cicatriz en su brazo se hacía cada vez más notoria.

El grupo no tardó en partir y se vieron momentáneamente libres de malas sorpresas. Seguían un ritmo constante bajo la sombra de los altos árboles hasta que sintieron de cerca un rumor, y era cosa de observar el mapa para advertir que se aproximaban al río.

Poco a poco varios carteles comenzaron a asomarse en su recorrido, unos cuantos colgaban en las ramas de algunos árboles y otros se instalaban en tierra, y todos decían lo mismo : “Precaución”

A lo lejos divisarían las cristalinas aguas del río embrujado que marchaban de manera turbulenta, allí se alzaría otro cartel muy cercano a la orilla pero que a diferencia de los anteriores decía lo siguiente: “ Río Embrujado, no cruzar”, palabras que resultaban un tanto contradictorias ya que en una orilla se encontraba amarrado una pequeña balsa con sus respectivos remos en su interior. El río era muy ancho y su profundidad resultaba imposible de definir además de que sus aguas se mecían a una velocidad vertiginosa.

Otro dato insólito es que si prestaban atención hallarían un segundo cartel pero mucho más pequeño que afirmaba “Arroje una moneda para ver cumplido un deseo”


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Gibil

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Lun Dic 06, 2010 6:11 pm

La ninfa pudo salir del fango y quedar a merced de Mara, que la sostenía en sus hombros como a un niño pequeño cuando lo cargas como caballito. Asintió a las palabras del pequeño silfo y cerró los ojos mientras extendía los brazos; las raíces que andaban bajo los pies de Mara crecieron despacio, primero sólo provocándole un cosquilleo tranquilo, pero luego tan rápido que algunas le hacían daño; y no sólo las raíces: Los árboles que estaban a los lados empezaron a tener ramas nuevas y a crecer más con demasiada rapidez; como si mil años pasaran sobre ellos y con cada uno se hicieran más fuertes.

Pronto las ramas llenas de hojas cubrieron todo; pero aún había en el suelo el fango que ahora se estaba tragando a Mara poco a poco; para ahora ya iba hasta su cintura y parecía seguir subiendo… Pronto alcanzaría los pies de la ninfa y entonces el único fuera de peligro sería Blaudy.
Pero no todo fue un desperdicio. Las raíces al menos lograron alzar un poco más a Mara sobre el nivel del fango, así que cada que el lodo la tragaba más, las raíces también la alzaban; por lo menos era una solución temporal. Hasta que la niña se cansara; entonces el fango devoraría por completo a Mara.

Pero algo sucedió: El fango que estaba cubriendo a Mara se detuvo y la dejó libre; completamente. Sólo quedaba un extraño olor como rastro de que alguna vez tuvo fango hasta la cadera.
Todo quedó en silencio y nada se movió; así que la niña dejó de hacer crecer las ramas y las raíces y abrió los ojos.
-Mejor… Nos va…
Se detuvo. La detuvieron más bien; antes de haber acabado su frase, un árbol se cubrió con fango con rapidez y desde ahí, se arrojó como una mancha sobre Mara cubriéndola por completo al igual que a la niña. Era una extraña imagen: Algo como un muñeco de nieve, pero con fango y sin forma.

***

El lagarto volvió a rugir y se echó de espaldas; por alguna extraña razón sus patas no se adentraban al fango como las de Giltiak o las de Gibil. Blandió su machete y dio un sablazo hacia la rama por la que había bajado dejando en claro el filo de su arma… y también, quitándoles la forma más sencilla de salir del fango.
Se adelantó hacia ellos con el machete bien puesto a atacar, pero también con sus fauces abiertas de par en par, mostrando una fila de dientes demasiado afilados y dispuestos a triturar todo.

El lagarto se abalanzó sobre ellos; primero con el machete para darle un golpe al azul, era el que más posibilidades tenía de defenderse; pero sin más cayó de bruces al suelo. Al parecer sus patas no aguantaban el peso de su cuerpo.
El hechizo había surtido efecto, y el fango empezaba a consumir sus patas delanteras con ansias; pues se recargó de ellas para que cayera de frente al lodo.
-¡Tiene patas palmeadas; hay que enterrarlo en el lodo!
Sin embargo, el anciano no se movió ni un palmo. Estaba atascado hasta la cadera de fango y no lograba sujetarse a nada que le ayudara. Miró hacia el mago primero y luego regresó hacia el lagarto, que ya se empezaba a reincorporar con fuerza; usando su escudo y su sable como apoyos para levantarse.

Gibil estaba demasiado lejos para que sus látigos le dieran, y seguramente el agua no haría nada en él. Sólo tenía un hechizo más… Quizás cegarle funcionara de algo.
-¡Jódele las patas!
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Blaudy

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Vie Dic 10, 2010 6:39 pm

Mara cogió a la chica, como dijo Blaudy, y esta pronto comenzó a hacer crecer plantas... pero no solo en el pantano... también alrededor. Extrañado de que despilfarrase magia de tal forma, miró hacia abajo.
Las plantas comenzaban a surgir bajo los pies de su verdosa amiga, sosteniéndola sobre el lodo, que por alguna extraña razón no paraba de subir. El silfo alzó el vuelo, buscando la causa de la crecida del caudal. Cuando se alejó lo suficiente y se volvió para ver, el lodo pareció retirarse.

¿Por que pasaba eso?

Entonces, por el rabillo del ojo alcanzó a ver como un árbol se cubría de barro... bueno, mas que cubrirse de barro, parecia que el grumoso elemento trepaba sobre el tronco. Cuando llegó a cierta altura, pareció balancearse hacia un lado, luego hacia el otro.
El silfo alzó una mano en pose dramático, tratando de llamar la atención de su amiga

Mara ¡cuidado!

Demasiado tarde. El barro se abalanzó sobre Mara, y también sobre la chiquilla, cubriéndolas a ambas. A Blaudy se le escapó un grito de angustia, y desenfundó su estoque, mientras sobrevolaba el nauseabundo montículo de barro, buscando un ángulo sobre el que golpear.
Indeciso, cerró los ojos un instante. ¿Donde golpear? Haría daño a Mara... aunque si no hacía nada, acabaría muerta. Bueno... en caso de hacerla daño siempre podría curarla, de encontrar el antídoto para el veneno.

Se lanzó contra el barro, mas o menos a la altura del hombro de Mara. El hombro del brazo en el cual no estaba la chica, por si acaso se le escapaba un golpe. Con aire decidido, se lió a dar cortes al barro, con todas sus ganas.

¡Fuera de aqui!
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Vie Dic 10, 2010 9:52 pm

Para grata noticia de Roxanne, aquella joven de hermosa belleza sonrió ante su respuesta. La humana respiro mas tranquila al escuchar que había hecho lo correcto. Bien, punto a favor para la bondad y lo que es buena… la peli verde comenzaba a pensar que quienes tenían buenas intenciones siempre terminaban mal.

El bosque les dejaría ir… ¡si! y como recompensa, tenia un pequeño demonio azul. La chica le sonrió a la creatura, una mascota… bueno, más que eso un compañero de viajes muy peculiar. Le agradaba, tenía pequeñas garras y conocía el bosque… seguro que podría conseguir alguna hierba, o comida. Observo unos segundos al ser mordisqueando el chocolate, para luego pasar la mirada a Egates, que sacaba las armas de eco y el saquito que les habían entregado. Luego a Ska, que tomaba su mazo. Arquee una ceja ¿es que no lo habían notado? Miro al chico del mazo, casi con reproche. Roxanne era una de esas niñas que espera un “bien hecho” cuando salva la vida de alguien, o de menos un “gracias”. Suspiro, robando Egates su atención.

-Si… estoy bien... solo… ¿podrias hacerme un favor? Mi… nariz… no me agradaría que quedara así, chueca. Suficiente tengo con perder dos dientes… ¿podrías… ayudarme a enderezarla?-

Pregunto, mirando a Ega con algo de pena. Ya pensándolo bien, realmente lucia horrible. Pero… a fin de cuentas había una misión que cumplir y tenían que avanzar… aunque ella era menos resistente que esos dos.
Avanzaron hasta las orillas de cierto rio, con Roxanne observando el mapa, aunque, los carteles que gritaban precaución le asustaron un poco. El rio tenia un cartel, que decía “rio embrujado, no cruzar” vaya, que lindo. Tenían que cruzar… eso era seguro. Pero ¿como? Roxanne era de las que hacia casos a carteles con letra grande que decían “no entre. Peligro”. Se giro, mirando a todos lados… termino por sentarse en el suelo, con las piernas cruzadas, mirando en dirección a las aguas… va, tal vez para los demás era una reacción extraña, pero ella estaba cansada, tenía hambre y no tenia mas ideas. Fue cuando miro aquel cartel pequeño, que decía “Arroje una moneda para ver cumplido un deseo”. Levanto la vista, hacia ambos hombres suspirando.

-¿podemos descansar antes de seguir? Realmente… no me siento con energías como para arriesgar la vida de nuevo….-

Se llevo las manos a las sienes, aun manchadas con algo de sangre. Se tallo la frente, como quien tiene migraña y cerro los ojos. El imp se poso sobre su cabeza, jugueteando con uno de sus broches para el pelo. Roxanne estiro la mano, para que el se posara, trayéndolo hasta su rostro, mirándole de cercas.

-te llamare… pequeño. Es mas fácil de recordar… oye…. Tú puedes volar. Habrá algún otro camino para tomar por tierra sin cruzar el rio? –

El imp se alejo volando a los segundos, veloz. Roxanne levanto la vista nuevamente, mirando a Egates. Estiro su mano, invitándole a sentarse, con una sonrisa que procuraba ocultar las piezas dentales que le faltaban.

-el tardara seguro un poco en regresar… conoce bien el bosque… ¿Por qué no descansas un poco? Igual tu Ska… -añadió con un dejo de molestia en la voz- y de paso… me dices donde has estado todo este tiempo… realmente te extrañe- finalizo, con un tono rojizo en las mejillas.

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Aknam

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Dic 11, 2010 12:10 am

Bufa y los observa. Mira con desprecio al hombre que lleva una bolsita; se la ha quitado a un muerto… ¡Oro! ¡Seguro eso es! Oro… tiene que serlo ¡Tiene que ser oro! Aún está lejos, bufa de nuevo seguro de que nadie lo va a oír; y si le escuchan será otro sonido más del bosque. Nadie lo ha pisado, e incluso a él le resulta confuso andar por aquí o por allá; hace poco salió a la superficie y aún no se acostumbra al sol, pero el calorcillo de los árboles le hace recuerdo a las profundidades de la tierra. No es tan malo después de todo.

Lleva rato mirándoles; desde el principio de su viaje. Pero no había sido necesario ir con ellos, porque no habían mostrado nada de interés. Nada hasta ahora (porque si la bolsa estaba llena de Oro, claro que eran interesantes).
-Gggrrr… -gruñó suave, pasando la lengua por sus dientes; limpiando la carne del ave que se había zampado hace unos segundos. Le hacía bien a la panza, a su cerebro y a sus músculos; nada más nutritivo que comer un poco para quitar las ansias.

Los seguía metido en el bosque, y en silencio para que no se enteraran de su existencia. Un gruñido y un bufido podían ser creados por otra cosa: Un jabalí, un león. Quizás el jabalí era más seguro en estas tierras, como sea… Se colgó el morral de carne al hombro mientras alzaba el mazo con el otro brazo; avanzó por la tierra despacio y en silencio; ellos tampoco iban tan rápido que digamos y dado lo que ya habían pasado (todo un espectáculo, la verdad; incluso eso le hizo un hueco en la panza y le permitió tragar seis o siete ardillas que llevaban ya dos semanas en la bolsa) estarían algo cansados, lo suficiente al menos para no reaccionar a tiempo.

Los miró al fin llegar a un riachuelo (o río, más bien; en ese ya había estado antes, pero por la corriente no lo pudo cruzar nunca) y prestó atención a dos cosas: Un pequeño cerdito con alas iba con una… Cosa rara. Una hembra de alguna extraña raza. La otra era que el macho que había mostrado frialdad antes, era quien llevaba la bolsa de oro que tanto parecían guardar… Miró algo más: Una tabla de madera. Si cruzaban el río, Aknam se quedaría atrás y sería imposible volver a encontrarlos.

Ahora o nunca… A-ho-ra-o-nun-ca.
Dejó el morral en el suelo y se aferró al mazo con la mano derecha. Lo caló un par de veces para sentir el peso; era… Era bueno. No pesaba mucho, ni muy poco. Hacía rato que no lo había usado, más que hace dos meses, cuando destrozó el cráneo del lagarto que se había adentrado de más en las cuevas subterráneas.
Buscó al macho de la bolsa primero, pero se arrepintió luego; la hembra estaba descuidada, además estaba más cerca de la tabla. Podría andar por las dos al mismo tiempo: Hacer trizas la balsa y cargarse a la hembra. A-ho-ra-o-nun-ca. Bufó una última vez… Estaba nervioso, sí.

Corrió y corrió, en dirección a la mujer; con mucha fuerza y con el hombro presto; sí, en posición de Carga. Al salir del bosque y posarse en la vista de ellos, quiso intimidarlos a como dé lugar:
-¡¡Rrrrrrroaaaaaarrrrrrggggggg!!
Pero no se detuvo. Su mente hizo un proceso demasiado rápido y lógico: Sin balsa, no se iban. Cambió de objetivo, dejando a la mujer a su suerte, y antes de llegar a la orilla del río usó Golpe de Muerte para crear una gran fisura en la balsa. Eso los pararía en seco.
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Egates Vasordiel
Echo Etude
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Dic 11, 2010 10:39 pm

No entendí porque Ska le gritó a Roxanne que se alejase de ella. ¿Quién era ella? Tampoco le presté mucha atención, seguramente había quedado alucinando después de haber estado casi al borde de la muerte. El caso es que se repuso pronto y eso era bueno ya que definitivamente no iría a cargarlo y ya habían muchas cosas que explicarle a Gibil, primero estaba la muerte de Eco y segundo estaba mi renuncia que seguramente no acabaría para nada bien y sería atacado en ese mismo instante.

Entonces Roxanne respondió a la pregunta que le había hecho. Me quede pensando un poco en las palabras de Roxanne, claro que podía enderezarle la nariz, pero dolería y tendría que controlar mucho mi fuerza pues no importaba que tan buena fuese peleando, la seguía viendo bastante frágil y pasaría mucho antes de que cambiase esa opinión respecto a ella. – Te la arreglaré, no te preocupes. Claro, podremos descansar un poco, pero no debemos tardar mucho – Le respondí calmado, la verdad que no tenía ánimos de descansar, esas mujeres podrían volver en cualquier momento y si descubrían que no nos habíamos marchado todavía seguro estarían enojadas. Mientras meditaba eso me quede observando cómo Roxanne hablaba con su aparentemente nuevo amigo, esperaba que fuese de ayuda, al menos mas que Eco pues algo me decía que la necesitaríamos.

Finalicé aceptando la invitación de Roxanne, aunque un olor cercano comenzó a molestarme. No le presté mucha atención de momento, pero si era un presagio para estar más alerta, no vaya a ser que nos atacasen por sorpresa de nuevo, realmente me enojaría si llegase a suceder y pobre del que lo hiciera. – Primero dejame arreglar esa nariz, cierra los ojos, dolerá un poco – Le advertí mientras acercaba mi rostro al de ella, apoyando mi frente contra la suya. Entonces puse mi mano levemente sobre su nariz para evaluar que tan frágil era. Seguro tendría unos huesos rotos o doblados, tenía que hacerlo con cuidado. – Te quiero mucho – Le dije mientras tomaba la nariz entre mi pulgar e índice. Aspire profundo y aplique algo de fuerza en el pulgar para mover el hueso de la nariz hacía el lado contrario que se encontraba para enderezarlo haciendo la menor fuerza que podía pero lo más rápido que podía para acentuar el menor dolor posible. Entonces espere por un grito de su parte mientras apoyaba mi otra mano en su hombro.

Suspire al cabo de unos segundos y la mire sonriente, había resultado. Al menos se veía mejor que antes. – Al menos fue más fuerte aquel troncazo ¿cierto? – Le pregunté esperando que no hubiese sido de mal gusto. – Yo también te extrañé, no sabes cuánto. Estuve tratando de salvar mi pellejo en la ciudadela de Yar Nardak, claro que no resultó como lo había planeado, pero pudo haber sido peor. En todo caso, los detalles los tendré que dar luego, tengo un par de malas noticias que seguro afectarán la misión si te las digo ahora. Solo quiero que sepas que nada cambiara lo mucho que te quiero Roxanne, no importa lo que sea – Le admití susurrando a su oído, volviendo a apoyar mi frente con la suya. De verdad sería duro contarle mi actual condición. Y eso que ahora sentía sed, mas tarde sería aún más complicado.

– Será mejor movernos ahora, algo me dice que no es buena idea seguir aquí. Ya sabrá tu amigo como encontrarnos, recuerda que se conoce bien el bosque – Le dije mientras la ayudaba a levantarse y emprendíamos nuestro camino. – ¡Hey tu holgazán! ¡Ya dije que no te cargaremos! – Volví a gritarle a Ska mientras nos acercábamos al río embrujado. Por el momento era el único lugar por el cual podíamos ir y ya veríamos que camino nos indicaría el amigo de Roxanne.

‘’Precaución’’ Maldita palabra, aparecía por todos lados y por más que intentase no alterar su significado para mi seguía significando atraviesa el río a nado. Debía aguantarme, aunque no podía evitar caminar cerca al río, realmente era una tentadora invitación pero el maldito de Gibil me había prohibido poner al equipo en peligro. ¿Y si solo lo hacía conmigo? Les decía que necesitaba refrescarme y listo, tenía mi fiesta. Sacudí mi cabeza, ¡no! No podía hacerlo. Menos con un molesto olor a carne muerta siguiéndonos a lo lejos, vale que eso no lo iría a pasar desapercibido y mucho menos teniendo sed. No sabía si podía alimentarme de algo más que no fuese domitor, pero el olor era tentador. – Ska, ¿puedes sentir eso? Nos viene siguiendo desde el bosque hace un rato… – Le pregunté en un tono un tanto más serio a lo que le había hablado hasta ahora, estaba seguro que el también podía sentirlo, venía acompañado de un olor repugnante.

Pude sentir nerviosismo alrededor, no sabía de dónde provenía pero era grande. Justo cuando nos acercábamos a un pequeño barco a la orilla del río. Estaba seguro de que alguien quería atacarnos. Como cuando los perros perciben las malas intenciones de extraños y comienzan a ladrar, esto era algo parecido. Deje mis cosas en el suelo, todas mis armas, me saqué hasta mi camiseta y deje el bolsito en el bolsillo de Rox para sacarme rápidamente las botas y los pantalones. Seguro que Roxanne se sentiría incomoda ante eso y Ska sabía lo que planeaba. No era un peso liviano lo que venía.

Sentí un golpe sordo golpear contra el suelo y entonces comencé a enfadarme. Se reflejó en mi rostro, mis ojos se tornaron amarillos, era ira lo que reflejaban. Una tremenda. Lo advertí, me enojaría con quien interviniera y así lo hice. Mis huesos comenzaron a mutar rápidamente y mi pelaje comenzó a crecer cubriendo mi cuerpo. Crecí inmediatamente unos veinte centímetros, tal vez un poco más. Lo que me daba la ventaja en altura. Aullé de dolor mientras lo hacía, llevaba tiempo sin transformarme voluntariamente, no era nada agradable sentir como tus huesos cambiaban de forma, era como sentir cosquillas en todo tu cuerpo al mismo tiempo que alguien te estiraba por todos lados. Sentí como si varios huesos quisieran salirse de su lugar y de pronto mis sentidos aumentaron el doble. Mis instintos cambiaron y aunque apenas los controlaba seguía estando consciente de lo que ocurría alrededor.

Pude sentir el miedo en Roxanne, no me importo. No la atacaría, pues un rugido no muy lejos llamó mi atención. Se dirigía hacia ella, una criatura deforme, grande y llena de cuernos. Supuse que sería un Svit aunque no tuviese nada que hacer ahí. Gruñí en respuesta, soltando luego un aullido amenazante. Me puse en mis cuatro patas y rápidamente salté hacía la criatura evitándole el paso, intentando tomar con una garra uno de sus cuernos de la cabeza y con la otra intenté enterrarlas en sus ojos para hacerlos sangrar e impedirles la vista. Era una de las pocas veces que peleaba convertido, pero la bestia me había semi-controlado en tantas peleas que había ganado inteligencia a la hora de combatir, por eso me había transformado en un Lupus Garou, la transformación más temida de todo licántropo y ahora ese maldito sabría porque. Estaba furioso y al contrario de él no era para nada estúpido.
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Aknam

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Dom Dic 12, 2010 4:40 am

El “animal” retrocedió un par de pasos, sintiendo ese nuevo peso que tenía en la cabeza; primero pensó en golpearle con el mazo tan fuerte como fuera posible pero eso sería tardado, y sus garras le amenazaban de forma tremenda. Bufó empezando a girar la cabeza para impedirle un acceso fácil.

Akman era impulsivo más no idiota. Si bien la criatura lo tomó por sorpresa (nunca había visto cosas como esas en las cavernas; era como… Como un tártaro, pero más feo que los que había bajo tierra) no había ido a parar a uno de los lugares más seguros: El tártaro revoloteó la cabeza como si la vida se le fuera en ello, no una tarea difícil si se toma en cuenta que las corneadas estaban dentro de los movimientos que practicaba como pelea; y tomando en cuenta la musculatura del svit, soportar a una criatura de esa envergadura no era tan malo. Le preocupaban las garras; pero había otra cosa aún más peligrosa y no para él: Los nudillos.

La criatura-lobo estaba aferrado a su cuerno ¿No? Un simple proceso mental hace falta para deducir que la parte inferior de su cuerpo (o sea, su barriga) se encuentra cerca del brazo de Aknam. Y aún mejor: Bajo la barriga de la mayoría de animales, hay un algo que duele mucho cuando se golpea. Aún agitando la cabeza para quitárselo de encima, acomodó el brazo lo suficiente para tener a distancia el miembro del lobo; hizo un puño con su mano y dirigió los nudillos a las bolas de la bestia.

Golpeó la primera vez con tanta fuerza como le fue posible, dirigiendo bien el golpe; total, si no le daba en las bolas, le reventaría la panza con las garras y si se iba más hacia atrás… Era posible que sus ápices entraran en lugares que no eran convenientes. Como fuera, era un golpe seguro: Aknam golpeó y daría un buen resultado.
-¡Rrrrrrrroaaaarrrrrrggggg! –Volvió a intimidar; no muchas veces funcionaba, pero al menos haría que los demás se lo pensaran bien dos veces antes de venir a atacarle. Ya se imaginaba la sangre en su mano; cualquier tipo de sangre era conveniente.

Tenía que derribar el barco; y tenía que hacerlo cuanto antes. No dejaría que se largaran; era obvio que no lo dejaría. Por otra parte, no duraría mucho esa cosa en una pelea (si es que lograba sobrevivir a lo del puño): Aknam se las sabía en el cuerpo a cuerpo, y la otra cosa estaba cansada; aunque hubiese cambiado de cuerpo, seguía siendo la misma cosa y tenía la misma fatiga.

-¡Rruuuuaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrggggggg! –Volvió a gritar, dirigiendo la vista hacia la mujer. Ella era… Al parecer, esta bestia la estaba protegiendo; trató de centrarla y arrojó el mazo con la mano libre, directo hacia su estomago. La cabeza era un blanco difícil en todos los casos, pero el estomago era más difícil de esquivar. Si la golpeaba, o no reaccionaba a tiempo, la bestia necesariamente se alejaría de él. Se aplicaba el mismo razonamiento: Era impulsivo, pero no idiota.

Además, a Aknam no le preocupó mucho alejarse de su martillo; el otro chico (el herido) llevaba uno y sería muy fácil quitárselo. Muy muy fácil.
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Gabrielle Sacré

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Lun Dic 13, 2010 12:11 am

En ninguna cláusula del contrato decía que me iban a usar de mensajera. Por todos los dioses, era una cazadora, y me mandaban a la misión para volverme un día después sin haber hecho nada más que recabar información sobre el curso de las cosas, ¿Es que no van a saber cuidarse solitos? Menuda mierda. Y en otras circunstancias podría haber usado cualquier excusa para quedarme allí y hacer algo, pero requerían el informe y, por ende, debía regresar. De todos modos, y aunque no por ello fuera menos interesante, en esos momentos el objetivo no era matar vampiros, sino un personaje concreto de cuyo nombre no me acordaba. Bah, no tenía importancia. La cosa era llegar, echar un vistazo e irme. Qué divertido.

Llevaba ya un par de horas caminando por el bosque, inmersa en mis pensamientos, sin percatarme de que cada vez me desviaba más del camino que se supone que debía estar siguiendo. Como encima de todo me perdiera allí, me tiraba de un árbol. Tenía que encontrarlos cuanto antes y regresar con tiempo, y si había suerte, tal vez me enviaran a alguna misión a mí sola. La organización me aseguraba un techo, protección (hasta cierto punto) y objetivos continuos, pero a veces echaba de menos ir por mi cuenta. En solitario, en silencio, concentrada una vez que llegaba al territorio enemigo. Sin darme cuenta suspiré, notando que el camino descendía ligeramente en depresión. Entonces fue cuando escuché el agua correr: El río.

Esbocé un amago de sonrisa, viendo que había encontrado de nuevo la senda acertada. Además, era un buen lugar para descansar un poco, o al menos refrescarme la garganta. A paso rápido me arrodille a la orilla, y bebí llevando el agua en las manos ahuecadas unas cuantas veces. Aprovechando que previamente me había quitado los guantes, me pasé las manos mojadas por la nuca y me mentalicé para seguir andando un rato más. Quién sabe, tal vez encontrara algún animalillo que cazar y llevarme a la boca. Fue en ese momento cuando el eco de un sonido gutural y salvaje me llegó a los oídos, río abajo, haciendo que me levantara de golpe. Me quedé inmóvil unos segundos, por si acaso fuera de una bestia del bosque, pero cuando escuché el aullido eché a correr en su dirección poniéndome los guantes en el camino.

Apenas tardé un minuto en llegar a donde estaban dos criaturas robustas luchando entre sí. Traté de no alarmarme mucho ante el hecho de que parecían un demonio y un licántropo en su forma lobuna, recordando entonces que entre los Dherlik había uno de ellos. No sabía quién, pero tenía claro haberlo escuchado de pasada hablando con Gibil, y ahora lo agradecía. No me terminé de acercar demasiado; quedarían unos diez metros de distancia entre ellos y yo, que me encontraba a las espaldas del demonio. Aquella era la mía. Saqué un virote del carcaj y apunté con la ballesta justo al cuello de la criatura, preparada para hacerle un buen daño. Si no le daba en el cuello sería en el lomo, y si no lo mataba, al menos llamaría su atención, y entonces... Entonces ya vería lo que haría. Confiando en mi buena puntería, disparé.
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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Lun Dic 13, 2010 12:26 am

Tshgger…

A lo lejos observaba, escondido entre la espesura, con los ojos entornados contra su rival, sí, al fin, después de meses de estar buscándolo había logrado darle alcance, su olor lo delataba, aún recordaba esa vez en Arendia, en el bosque fronterizo cuando él arruinó sus planes, por su culpa ya no era el líder de aquel pueblo, sino un desterrado, un alma vengativa que como único fin tenía encontrar a su enemigo... y al final lo divisó.

Spoiler:
 

La criatura tenía un aspecto humanoide, medía un metro noventa aproximadamente y tenía como cabello varios tentáculos. La criatura saliendo de la espesura lanzó sus zarzas hacia Ska en dirección a su cuello sin esperar ni un minuto más.

-¡Te he encontrado! –Bramó la bestia con una voz gutural, tan fuerte que seguramente llamó la atención de sus compañeros. Ambos rodaron sobre la hierba y fue tanta la sorpresa que Ska no se alcanzó a transformar, lo cual lo dejaba en una gran desventaja.

El tshgger arañó los hombros y la espalda de Ska. Y finalmente con una fugaz mordida sobre su garganta acabó la bestia con la vida del joven garou que trató en vano de quitárselo de encima en su forma humana.

Ska quedó en el suelo, rígido, sin vestigios de vida, mientras que el tshgger fijó su vista en la pelea, recorrió a los Dherlik y al demonio por unos momentos pero luego les dio la espalda avanzando en cuatro patas hasta perderse entre el follaje. Ya había vencido a su enemigo, ya había cobrado su venganza… ya no tenía nada más que hacer allí.

....

Spoiler:
 
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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Mar Dic 14, 2010 5:05 am

El dijo que si, me ayudaría a arreglarme la nariz. Le sonreí, sabia que dolería… mas no tenia idea de cuanto. No me di cuenta de aquel aroma que ellos percibieron, solo se dos cosas… si antes la situación se salió de control, ahora, se tornaría toda una locura.
Intentare digerir todo lo que paso desde el momento en que me plante en el suelo confiando en que tendría un mínimo de paz en esa misión. Egates se puso frente a mí, apoyando su frente contra la mía. Acomodo su dedo índice y pulgar sobre mi nariz, murmurando que me quería mucho. Lo mire con ese brillo alegre en los ojos, y, justo cuando iba a responder, sentí aquel tirón y el acomode de los huesos, apretando con fuerza los puños, cerrando los ojos mientras daba un grito de dolor.

Me miro, murmurando algo. Levante la vista hacia el, mientras un hilillo de sangre bajaba por mi nariz, que limpie con la manga de mi saco. Le observe unos segundos, atenta. Yar Nardak… ¿malas noticias? Bien, eso basto para preocuparme mucho… sonreí ante su último “te quiero mucho” y me puse de pie, para luego abrazarle unos segundos.

-Egates…. Yo… también te quiero mucho…-

Y me separe. Efectivamente, para cuando el menciono que mi “amigo” nos encontraría, el imp ya venia revoloteando, sin ninguna señal de haber encontrado algún puente. Recachis… ¿y ahora que? Ska estaba demasiado callado y eso me preocupaba. A fin de cuentas era mi compañero y lo había salvado… y el me había salvado a mi. Bueno, no, pero se que si se presentare la oportunidad, me salvaría.

De pronto, Egates y Ska se pusieron en guardia. Había algo… algo que yo no podía sentir. Lleve mi mano a la empuñadura de la espada. Rayos, era un poco mas pesada y yo cansada… tenia que cambiar de espada con Egates. Bien se dice que cada espada tiene un solo dueño. Estaba cansada, un tanto herida y harta. Solo quería encontrar al estúpido sujeto que tenia la tonta clave para hacer algo de lo que no tenia idea. Es verdad… ¿Qué hacia ahí a fin de cuentas? ¿Cual era la verdadera misión? Ya ni sabía. Solo se que teníamos que hallar a un hombre y convencerle de algo, pero no estoy segura del que. Creo que ya ni lo recuerdo… aunque no me da tiempo para pensar, cuando, de pronto, Egates comienza a desnudarse.

Mi cara de “que jodidos pasa aquí” no se hizo esperar. Entreabrí los labios, mirando con sorpresa a Ega, y con el rostro ruborizado, mire a otro lado. No tenía un cuerpo feo… salvo por una que otra cicatriz. De hecho, estaba bien marcado y… me di cuenta de que lo miraba sin ningún pudor…. Mi expresión paso de sorpresa, a perversión y luego a… susto.

De pronto, comenzó a cambiar. El, el Egates que conocía, el hombre que cuando intentaba ser tierno… terminaba siendo como un cachorrito para mi, abrazable, estaba ahora sufriendo ante aquel cambio tan brusco que no entendí. Solo escuche su aullido, sus huesos estrellándose unos contra otros y sus colmillos. ¡DIOSA! Era un licántropo… ¡UN LICANTROPO!

No me dio tiempo a reaccionar, gritar o correr… puesto que una bola de carne pútrida (a mi parecer) con cuernos salió de entre las sombras, bufando y corriendo a estampar el barco, nuestra única posible opción a salida. (No la única que yo había pensado, realmente) el imp se aferro a mi hombro, un tanto asustadizo de lo que pasaba. Egates se lanzo sobre el extraño animal, al tiempo que este lo recibía entre sus cuernos.

Entonces grite, asustada. Me asustaron dos cosas, una, que Egates fuera un licano. Dos… ¡que corriera peligro en manos de ese monstruo! No tenia que pensármela dos veces. No estaba cercas de ellos, no demasiado, así que, saque mi arco y flecha, apuntando. Trague saliva, gritando con los más potente de voz que pude… aunque confiaba en que Egates me escucharía.

-¡MUEVETE EGA! ¡DISPARO A LOS OJOS!

Y la flecha salió disparada, el monstruo estaba ocupado con Egates… y ahora lanzándome un mazo, justo después de que yo había arrojado aquella flecha. Esta iba en dirección a el rostro del animal, confiaba en que Egates se movería… si no, esta se clavaria en una de sus patas delanteras y no me lo perdonaría. Si el se quitaba, apunte exactamente ya fuere a uno de sus ojos, o a algún área de su rostro o cuello, según se moviera. Esa cosa estaba en desventaja éramos tres… Y, por si fuera poco, una tercer flecha de ballesta surco los aires dirigiéndose a la espalda de la bestia (ahora cuatro). No se de donde vino, pero no me quede a ver… pues, tenia que moverme…

El movimiento fue más lento. O disparaba la flecha o lo esquivaba. El mazo no me daría de lleno, pero creo que si podría haber golpeado o de menos rasguñado alguna parte de mi cuerpo. Me había lanzado hacia un lado, cayendo a tierra, Igual, no me quede a pensar, puesto que una bestia mas surgía de entre los arboles. Un ser totalmente desconocido y se lanzaba sobre…

-SKA!!!!!!-

Grite, alzando mi mano derecha hacia el, viendo como moría sin poder hacer nada. Mis ojos se llenaron de lagrimas, una cosa era eco, no lo conocía, pero Ska… bueno, el había pasado un poco mas con nosotros y, ¡maldición! Era el líder. Me di cuenta en ese momento que temblaba. Adrenalina, furia y desesperación, toda junta. En esos momentos, solo atine a pensar “Diosa… ¿en que me he metido?”
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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Mar Dic 14, 2010 7:15 pm

Estaba furioso, realmente furioso. La batalla no terminaría hasta que acabase con esa cosa que había aparecido a atacarnos y a cada segundo que pasara más furioso estaría. Será un zvits con cuernos y cuerpo de vaca grande deforme y todo, pero apostaba a que jamás se había enfrentado a un licántropo recientemente transformado con su cuerpo ardiendo de ira. Era momento de mostrarle con quien no debía enfrentarse…

Eran ya dos movimientos, claro, la bestia era inteligente y además me encontraba yo guiándola. Si no se olviden de mi, desgraciados, púdranse… No, no estoy enojado; enfadado. Las bolas, pff ya desearía que llegase ahí, pero no. No lo dejaría y usaría sus dos movimientos en su contra, entonces lo lamentaría. Oh si, vaya que lo lamentaría.

Bueno, a los dos movimientos. Primero salté, no lo dejaría tocar mis genitales, fue algo instintivo. Así que comandé a la bestia de que se parase en la parte del brazo de la cosa que no tenía cuernos. Primer movimiento. Luego la criatura lanzó el mazo hacía Roxanne. Entonces era mi oportunidad. Aproveche de decirle a la bestia que utilizase el mismo movimiento para pararse en su brazo, entonces; saltar para quedar detrás de ella al tiempo que Roxanne gritaba. Segundo movimiento. No tendría mucho tiempo para esquivar la flecha de Gabrielle que recientemente había aparecido en un buen momento en escena.

Ahora venía asegurarse de que los ataques de las mujeres funcionasen. Aullé enrabiado mientras levantaba mis garras, acercándolas a mi pecho. Para el tiempo que la criatura se diese vuelta para atacarme, mis garras entrarían primero en sus ojos, perforándolos y atravesando gran parte de su cabeza, mientras que la otra se aseguraba de destrozar su cuello de un solo rasguñazo.

No, la bestia no vio que Gabriel había atacado, pero yo si escuché a Roxanne y le obedecí. Estaba furioso al igual que la bestia, pero yo seguía manteniendo el control. Esas eran las ventajas de las transformaciones voluntarias y las causadas por Phobos. Ahora era cuando pensaba y era aún mucho más peligroso. Lo dije, sí que lo dije. Llegaba a aparecer algo de sorpresa y lamentaría haberlo hecho. Tampoco pude percatarme de la muerte de Ska, pero si de la pestilencia que había entrado en juego. No iba a ser su niñera ni vengarlo en esos momentos, si se murió fue porque así lo era y punto.
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Mara Colmillo de Bronce
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Miér Dic 15, 2010 5:28 am

Moví la cabeza de un lado a otro, estaba boquiabierta, asombrada por los repentinos crecimientos que sufrían las plantas alrededor nuestro, tanto en el pantano, como en el bosque, en mis pies sentía una sensación extraña, como si algo vivo se moviera bajo ellos, no lo sabia, pero eran las raíces de la vida vegetal que se retorcían bajo la tierra al crecer, efecto de la magia del hada, a la cual sostenía como se sostiene a un gato asustado, y levantada fuera del alcance del fango, de donde blaudy me había pedido que la quitara.

Levante mas al hada para que el fango no la alcanzara, dándome cuenta de que este empezaba a subir, ¿el lodo me atacaba?, seguía sin entender una mierda de lo que pasaba, pero en mi mente solo encontraba espacio para mi prioridad, proteger a blaudy, y fue cuando sentí que las cosas que se arremolinaban en mis pies empezaban a lastimarme, no era un dolor muy fuerte, pero si molesto, se sentía como cuando debía cortar zarzas, y me clavaba las púas de aquellas plantas al pasar entre ellas, pero multiplicado.

Blaudy salio de mi mano y empezó a volar, por suerte, ya que casi fue alcanzado por el barro, el que al llegar a la altura de mi cintura, repentinamente se detuvo, mire alrededor, confundida, era algo que no me alcanzaba la mente para comprenderlo, pero la tierra húmeda se empezaba a trepar a un árbol, y desde su posición mas elevada se abalanzo como hacia nosotros como un tsunami enardecido, atrapándome a mi y a la chiquilla, rápidamente entre ese asqueroso liquido.

El ímpetu del impacto nos llevo unos cuantos metros, y sentí que choque contra algo duro, quizás el suelo u otro árbol, no podía respirar, y no había tragado aire antes de quedar atrapada, era una sensación de asfixia horrible, pero era algo que entendí de inmediato si me quedaba ahí me ahogaría, me guíe por el mas puro instinto de supervivencia, solté a la chiquilla, la cual efectivamente había quedado fuera del barro, y pudo salir rápidamente de este alzando el vuelo como ser feerico que era.

Por mi parte, me aferre a lo que pude dentro del fango, y empecé a jalar, con tal de salir de él.
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Giltiak.-

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Miér Dic 15, 2010 10:30 am

Las piernas del hambriento reptil flanquearon en lo que unhuevo se mantiene de pié. El peso de su cuerpo, sumado al de su sable y suescudo hicieron que éste cayera torpemente hacia adelante, de cara al suelo...o mejor dicho, al lodo.
Pero no era el único que tenía problemas paramoverse. Gibil también estaba jodido. Sus piernas estancadas en elfango, cubierto de este hasta la cintura, se veían incapaces dellevarlo hacia algún lado. Claro está, aúnque no terminaba deencargarse de sí mismo, ya se estaba encargando de darme órdenes.


-¡Tiene patas palmeadas; hay que enterrarlo en el lodo!


¿Qué tan posible era vencer a este lagarto en un campo de batalla así? Sencillamente complejo creí. No podía avanzar demasiado, ya había usado mi magia y debía recuperarme un poco más. Sin embargo el contrincante no llevaba la delantera, su arma y su escudo estaban enlodados, lo cual no le ayudaría a sujetarlos con demasiada eficacia. Entonces recordé cuando jugaba de pequeño con mi hermano a chapotear en el agua. Solíamos pelear tirandonos agua a la cara para que el otro no pudiera defenderse, ya que lo primero que atinabamos era a quitarnos el agua que entraba a nuestros ojos y los irritaba.
Allí encontré la solución a nuestra temporal inmovibilidad. ¿Hecharle agua en los ojos a Gibil? No. Tomé primeramente uno de mis malayos, metiendo la mano por adentro de mis ropajes. Miré al reptil, desafiante, insinuándole que podría llegar a hacerle algo con mi cuchilla, pero no era lo planeado, el arma solo me servía de pantalla para que de ella estuviera pendiente. Apoyé mi mano libre sobre el mal oliente barro líquido sin que el lagarto lo notara. Comencé a mover el malayo de forma extraña, para que en este se fijara, como si se tratara de hipnotizarlo. Apenas noté que sus ojos no hacían más que seguirlo con la mirada, le lancé el palmo de lodo en dirección a la cara.
Si daba en el blanco podía arrojarle el malayo sin que tuviera la oportunidad de cubrirse, o quizás hasta tener tiempo de acercarme a él y atacarlo no solo con uno, sino con mis dos krises.
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Gibil

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Jue Dic 16, 2010 5:22 am

Los ligeros golpes que soltaba Blaudy no servían de mucho: Le hacía rasguños y cortadas pequeñas a Mara, y abría el fango, pero se cerraba en menos de un segundo. Era una tarea realmente difícil para el pequeño silfo; estaba claro que no podría hacer nada de eso. Al mismo tiempo que los embates de Blaudy seguían sin parar, Mara levantó a la niña con sus manos y la arrojó hacia atrás; esperando que volara… El pequeño inconveniente es que ella no tenía alas.

La niña se abalanzó sobre el estanque de fango, quedando totalmente empapada de la cara, completamente sucia y llena de barro.
Se levantó con rapidez y dedicó una cara de asco hacia el silfo, para salir corriendo del estanque y limpiarse todo el fango de la cara con los dedos, las manos, y algunas plantitas que recogió del suelo.

Sin embargo pudo ver algo importante: Para suerte de ambos, una de las pequeñas florecillas con que se había topado resultó ser…
-¡Pequeño, traga esto! –le gritó mientras alzaba con ambas manos la delgada y fina figura de aquella flor. Arrancó un pétalo antes de que Blaudy se le acercara y le rompió un pedazo pequeño, que empezó a hacer en bolita pequeña.
-¡Rápido, rápido!

Y en serio, tenía que hacerlo rápido: Mara en sus movimientos de desesperación logró golpear un árbol y rociarse con agua, pero eso no le fue de mucha ayuda. Lo que sí le sirvió, fue removerse el fango de la cara; el tiempo necesario para poder dar una bocanada de aire, pues el monstruo volvió a cubrir por completo su rostro.

***

Gibil adivinó de qué iba el plan de Giltiak; metió una mano en el fango para tomar una bola de barro y esperó hasta que el mago la arrojara hacia la cara de la bestia; justo en ese momento Gibil lanzó la suya atinando también a los ojos.

La criatura dejó caer el escudo y se llevó la mano con rapidez hacia la cara para tratar de limpiarse, pero la tierra le había logrado entrar en los ojos y le escocía como el demonio mismo. Lanzó un rugido de ira y dolor, y empezó a dar sablazos como loco con su otra espada, limpiándose con desesperación aunque eso le significara rasgarse la cara con sus propias garras.

-¡El escudo, úsalo como base! –Hizo otra bola de fango y la arrojó hacia la criatura, impidiéndole la visibilidad. Si dejaba de hacerlo y Giltiak se acercaba al escudo, seguro que le rebanaría una mano; pero en estas condiciones… Con el lagarto atacando como loco, era posible que igual le rebanara la mano.

Tras lanzar la segunda bola, Gibil alargó sus brazos tratando de tomar un tronco cercano, pero estaba demasiado lejos de su rango para sujetarlo, así que hizo fuerza con los pies para sacarlos poco a poco del fango. Era una tarea agotadora, y no la lograría, seguramente.
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Gerde

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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Vie Dic 17, 2010 7:25 pm

El destino de nuestros protagonistas se mantenía firme en su determinación de trastocar todos sus planes en son de recuperar energías y realizar un viaje más tranquilo. Y está vez no fue el bosque el que importunó la noche de los Dherlik, fue un altercado completamente inesperado, un enemigo nacido en el momento, ajeno a todo propósito que el grupo tuviese, su ataque sembrado únicamente por la codicia del oro.

Aknam apareció sin previo aviso delante del grupo no sin antes crear una fisura en la balsa con su maza lo suficientemente profunda como para que esta se llenara de agua en caso de emprender su marcha por el río, sin embargo el olfato prestigiado de los lican alcanzó a advertir a tiempo esta nueva amenaza. Egates de inmediato se desvistió para iniciar su transformación y lanzarse iracundo contra el szvits. Su primer movimiento fue tratar de darle en uno de sus cuernos con sus zarzas mientras que su otra garra iba en dirección a los ojos de su enemigo pero este al mover tanto la cabeza evitó que las garras del garou dieran en sus ojos y solo recibió un rasguño en la nariz, además Egates eligió un mal lugar para posicionarse porque dejaba expuesto desde su barriga hacia abajo ante cualquier golpe de nudillos por parte de su enemigo.

Pero no era el único en problemas, Aknam se encargó de lanzar su maza hacia Roxanne la cual eligió un mal momento para apuntarlo con el arco, porque entre apuntar y disparar hay un lapso de tiempo y el arma de Aknam había sido lanzada de inmediato contra ella. Primero, su flecha no llegó hacia los ojos de su enemigo entre tanta tensión acumulada y sólo se impactó en uno de sus hombros, segundo, el mazo tampoco llegó al estómago de Roxanne pero si golpeó directamente uno de sus brazos extendidos rompiendo parte de su arco y dislocando su brazo**

No obstante una nueva silueta saludó a la noche haciendo su acto de presencia en medio de la pelea disparando con su arco hacia el cuello de Aknam. Gabrielle estaba a espaldas de la criatura por lo cual esta no se percató de su presencia, sin embargo Egates al lograr evadir el golpe en sus testículos saltando a espaldas de su enemigo recibió la flecha de Gabrielle en su lomo.

Cuando Aknam se volteara se encontraría frente a un lican furioso dispuesto a lanzar sus zarzas contra él en dirección a sus ojos y cuello.

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Natashia La Port
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Vie Dic 17, 2010 9:16 pm

El destino… porquería de destino nos había tocado. Con Ska y eco muertos, quedábamos solamente Egates, yo y una desconocida que aun no notaba. Hasta que la fecha se clavo en su lomo. Comienzo a odiar esta aventura… sin dientes, con heridas en la frente gracias al imp que ahora se ocultaba entre los arbustos, desde luego, me pareció perfecto, no quería que mi nuevo amigo sufriera daños.

El bote si fue destruido y eso me dio tanta ira. Era una oportunidad de Salir de esa parte del bosque y ese sujeto la había destruido. Aliste pues mi arco y flecha y… maldición que no funciono. No como esperaba. Mi flecha se clavo en su hombro, y su mazo dio contra el mío, ojo por ojo, diente por diente… hombro por hombro. Caí al suelo en un grito, y, al mismo tiempo, mis cosas rodaron por el suelo a centímetros de ahí, entre ellas, la bolsita que Egates me había encomendado, y a la vez, que el hada nos dio.

Unos segundos estuvo el saco junto al mapa y me di cuenta de una terrible verdad. Tenía yo las dos piezas claves para obtener la información que requeríamos, y la ayuda del sujeto al que buscábamos. Eso me tenía en una posición bastante peligrosa, puesto que si alguien quisiera frustrar los planes…
Entre grito y queja, tuve –me obligue- a levantar todo eso que había tirado, entre mis frascos de venenos y papeles rotos por “pequeño” y los objetos preciados de la misión, maldije a la suerte, mirando como Egates recibía una flecha no mía en el lomo. ¿Alguien más nos atacaba? Diosas de todas las razas… ¿no podrían darnos un descanso? Quede sentada sobre la hierba, respirando con dificultad e intentando no moverme. Un par de lagrimas resbalaron por mis mejillas, el brazo dislocado temblaba, bueno, toda yo temblaba. ¿Que podía hacer ahora?

Levante la mirada al atacante. ¿Que quería de nosotros? Que teníamos un grupo de extraños en medio del bosque que le sirviera? ¿Comida? ¿Quería comernos? Si era así, ¿Por qué no se lanzaba sobre el más débil, que, en este caso era yo? Fácil seria arrastrarme al bosque… ¿no? Creo… que estoy madurando porque comienzo a pensar mas claras las cosas. La única forma de saber que quería, era preguntarle.

Mire entre mis cosas, lo único que me quedaba de comida era un trozo de carne, envuelto en un papel de esos de carnicería. Claro que, el trozo de carne ya estaba un tanto pasado… debía reacomodar mi mochila, tenia desde basura hasta comida en mal estado ¡que vergüenza! Una señorita como yo… pero bueno, eso lo hago luego, cuando no duela tanto mi cuerpo.
El brazo izquierdo dislocado, el brazo derecho busque y busque. Esa clase de seres, que a mi parecer no pensaban –era como un animal- podría querer tres cosas: comida, aparearse o dinero. (Dinero me pareció realmente estúpido, ¡era una bestia!) Y, creo que tengo una representación de los tres.

A quejas y temblores me levante como pude. Cada leve movimiento de mi hombro izquierdo derramaba un par de lágrimas más, pero, no me iba a dejar morir ahí. Tomando el trozo de carne en el brazo bueno, lo alza al aire, gritando con voz temblorosa.

(Realmente no grite, solamente hable lo mas fuerte que pude en esos momentos)
-¡tu! Monstruo… de… muchos cuernos… - tome aire, hacia bastante esfuerzo por no tirarme al suelo y quedarme ahí, quieta- ¿que quieres de nosotros? ¿Comida? ¡Esto es todo lo que tengo! – donde el sujeto quisiera comernos, se me acababan las ideas... preferí omitir la parte “aparearse”. Deje caer el trozo de carne delante de mí sacando el único tesoro que cuidaba tanto como mis lentes. Los dos lunares que Egates me había dado alguna vez, en prisión… ahí le conocí. - ¿dinero? ¿Eso quieres? Tengo ambas cosas… solo…- déjanos en paz eso iba a decir pero ¿y si mejor nos ayudaba? Había dos cosas que podía hacer, una, distraerle ofreciéndole un trato y dos, contratándolo. Claro que no tenía dinero o comida pero ¿la bestia lo sabe? –ayúdanos en nuestra misión… y… te daremos lo que deseas…te pagare bien... en cuanto lleguemos a la ciudad, te dare... toda la comida y oro del que dispongo-

Eso era todo, no tenia mas ideas. ¿que bestia querria oro? era estupida... no, solo, desesperada. ¿Quién me creía? no importa. Por un lado yo solo quería acostarme y dormir… y por otro, deseaba acabar aquello sin más bajas puesto que, o seguía Egates… o seguía yo.
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Egates Vasordiel
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MensajeTema: Re: Las dos caras de la moneda   Sáb Dic 18, 2010 5:40 pm

Ahora si estaba furioso, maldita Gabrielle, ¿qué demonios se creía disparándome?... Por su puesto, eso me costaba el doble y no por dolor del flechazo, sino que por no tomarla como mi enemiga a pesar de que la bestia lo único que quería era degollarla, destriparla, despellejarla y tirar sus tripas al río. ¡Maldita sea! Ahora que estaba detrás de la criatura y Roxanne estaba llamando su atención era mía, no iba a permitir que su ataque saliera impune y no me importaba nada que Roxanne intentase negociar con esa cosa, ¡no tenía cerebro! Y no iba a permitir que nos siguiera haciendo daño.

Aullé de ira una vez la bestia hubiese captado su atención en Roxanne, ahora que seguía de espaldas era completamente mía. Lo que intentaría ahora sería lo siguiente; tomarme de uno de los cuernos más grandes de su espalda, intentando clavar mis garras en su piel, sacarme la flecha que me había disparado Gabrielle me había clavado para luego tomar con una mano el cuerno de su cabeza más largo, entonces clavaría la flecha en su ojo izquierdo, si se movía lo haría entre medio de los dos. Luego intentaría degollar su cuello con la otra garra y finalmente acabaría enterrando la otra en la cabeza.

Ya había dicho que me importaba nada lo que Roxanne o Gabrielle o cualquiera intentase, estaba hecho una furia, mi sangre hervía, mi brazo donde me habían clavado la flecha ardía y sabía que la herida tardaría en curar. Además la cosa había derribado la valsa que nos ayudaría a cruzar el río, estábamos jodidos y Ska muerto. ¡Muerto por otra criatura que salió de la nada! Vale, era Ska, no importaba, pero daba rabia que las cosas se pusieran así en nuestra contra. Si las cosas se ponían cabronas, yo tenía que hacerlo el doble. Y a la mierda lo que el resto intentase, acabaría con ese Zvit así fuese lo último que hiciera.

Maldecía a Gerde por habernos traído a nosotros solos, no conocía el equipo. Eco había sido un novato inútil, Ska había sido un torpe sacado por segunda vez de la misión, al igual que Eco solo empeorando las cosas y Gibil lo había puesto de líder. También lo maldecía, ¿en qué estaba pensando? Habría preferido mil veces que pusiesen a Inuwel, Gabrielle o incluso Amelia, pero no… Ska. Mas valía que mi plan funcionase, tenía que hacerlo. Esas monedas que le di a Roxanne servirían el doble si no se las daba al Zvit. Vamos, era una bestia sin cerebro del tipo ¡Uargh! ¡¿De qué demonios iban a servirle dos lunares?!
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Las dos caras de la moneda
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