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 Doble venganza [Privada]

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Lathanya Le Arnauld

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MensajeTema: Doble venganza [Privada]   Miér Oct 13, 2010 10:30 pm

Poco faltaba ya para el amanecer, apenas un par de horas seguramente. Últimamente las noches eran bastante más cortas que los días. Antes, mucho tiempo atrás, hubiese estado muy feliz por ello. Muy feliz de poder disfrutar del calor del sol durante horas, de poder bañarme y nadar en el agua fresca de algún lago. ¿Echaba en falta todo eso? Seguramente sí, pero también es cierto que esos días se me hacían la mayoría de las veces largos, muy largos. Muy dentro de mí deseaba con todo mi corazón que el sol descendiese por el oeste. La razón era simple, cuando llegaba el atardecer era cuando él aparecía, era cuando Duncan iba a verme. Ni el más horrible de mis días evitaba que cuando le viese mi corazón latiese desbocado o que mis ojos se iluminasen cual farolillos en la noche. Eran buenos tiempos.

El tiempo pasaba y la oscuridad dejaba paso lentamente al amanecer de un nuevo día. Al amanecer de otro día más, otro como los demás. No recuerdo cuanto tiempo estuve aferrada a aquellos hierros oxidados de aquella enorme puerta forjada pocos años atrás; con la mirada perdida pero a la vez observando aquella gran casa que una vez fue la mía y a la que poco después decidí renunciar y mantener cerrada, más que nada para mantenerme lejos de allí. Muchos y dolorosos eran los recuerdos que ella despertaba en mí, precisamente por ello y a pesar de estar allí no lograba comprender porqué lo hacía. No entendía porqué había sucumbido al final al más profundo de los deseos que mi alma guardaba, al deseo que volver a un tiempo en el que me sentí la mujer más feliz del mundo, un tiempo en el que sentí que el mundo estaba a mis pies. Pero todo llega a su fin, nada es eterno, por desgracia.

Las primeras luces del alba ya habían comenzado a aparecer, suspiré profundamente mientras cerraba los ojos tratando de alejar aquellos fantasmas del pasado de mi mente. Algo que no sería muy sencillo teniendo en cuenta la situación en la que me encontraba. Lo único que no quería hacer, debía hacerlo por mi falta de voluntad. Debía resguardarme en el lugar que fue mi hogar, mi feliz hogar. Empujé la puerta de hierro forjado, la cual cedió con un poco de esfuerzo por mi parte y no sin antes causar un ruido escalofriante al chirriar los goznes. Recorrí el largo camino hacia la casa observando el lamentable aspecto de los jardines que lo adornaban, ya nadie trabajaba en ellos, ya nadie los disfrutaba...¿para qué cuidarlos? Empujé una nueva puerta, aunque de “nueva” tenía bien poco, se veía claramente roída por el tiempo. Cuál sería mi sorpresa al ver en el suelo una carta, ¿cuánto tiempo llevaría allí? La recogí del suelo y cerré la puerta para evitar que la luz del sol entrase. Me acerqué a un aparador y, recordando dónde solía guardar las velas, tomé una y la encendí para poder leerla. Tenía fecha de hacía muy poco tiempo, apenas una semana atrás. Alguien sabía lo que ocurrió....alguien me daba información...¿debía fiarme? ¿debía hacer caso a la carta?
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Leon Belmont

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Jue Oct 14, 2010 12:38 pm

Estaba en éxtasis, mientras vislumbraba los contornos de la casa . Allí me refugiaría de los latigazos del Sol y allí obtendría la información que deseaba. Estaba excitado, por fin podría enfrentarme al ser que me abrazó y puso fin a mi vida. El ser que había matado a todos los seres que quería por un simple capricho suyo. Debía matarle, y debía hacerlo tras una infinidad de torturas solamente para que él sufriese una pequeña parte de lo que había sufrido yo. No era alguien vengativo, pero en este caso debía hacer una excepción.

Según me habían comunicado dentro de aquella casa había un lacayo de Dylan, debía encontrarle e intentar sacar su paradero. Después lo mataría, era así de simple. Quería que pensase que me había olvidado de él, para así poder sorprenderle y neutralizarle pues era consciente de que en un duelo directo tenía muchas menos posibilidades que él pero eso tampoco pensaba rehuirlo. Si tenía que luchar contra él y morir en el intento no pondría ninguna pega, me había entrenado duramente, había sufrido demasiado como para volverle a tener algún tipo de miedo.

Llegué a la entrada de la casa y suspiré, pronto amanecería, era consciente de que esto podía ser una trampa pero no había más remedio que accionarla, ahora ya era demasiado tarde pronto amanecería y sino entraba allí moriría. Pero si era una trampa no podría salir, estaba claro. Había matado al informador para que no confirmase que estaría aquí ni ningún tipo de información así que por lo menos el que estuviese esperándome no estaría seguro de mi llegada.

Abrí la puerta delicadamente pero aún así sin poder evitar que esta diese un pequeño chirrido, una vez dentro empecé a explorarla lentamente y con el látigo en mano cuando noté algo que me llamó la atención, había un resplandor de luz en una habitación , pero no era la luz del Sol porque no se reflejaba con la potencia del astro rey, era la luz de una vela. Ahí dentro estaba el lacayo, tenía que reducirle rápidamente pues matarle no serviría para nada, mi látigo estaba en el suelo acariciando la madera mientras me deslizaba junto a la pared acercándome cada vez más hacia la puerta.

Pero en ese momento, el suelo cedió y una de las tablas se resquebrajó haciendo un chirrido audible para cualquiera que viviese en la casa. Adiós al factor sorpresa, sin más cuidado entré en la habitación, había allí una vampiresa con una carta en las manos, chasqueé mi látigo con ademán amenazador.

Creo que vamos a mantener una pequeña charla, acerca de donde está tu señor.

Mi látigo estaba envenenado así que no podía usarlo contra ella y arriesgarme a que muriese, pero lo mantenía en la mano simplemente para que no fuese lo suficientemente estúpida como para echárseme encima, la hembra era atractiva pero no parecía una simple lacaya, tenía una expresión triste. Como si hubiese perdido algo, tal vez tuviéramos cosas en común porque yo había perdido muchas cosas. Ahora no era el momento de dudar. No debía usar todavía el quimerismo pues era mi arma secreta la utilizaría como último recurso, tenía que ver las habilidades que tenía esta mujer.
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Lathanya Le Arnauld

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Vie Oct 15, 2010 11:04 pm

La luz que la vela me proporcionaba era escasa, pero a la vez suficiente para poder leer la carta. Una carta breve, a decir verdad. Resumiéndola, si es que se podía resumir, esa persona cuyo nombre me era familiar me daba cierta información útil de dónde encontrar al asesino de mi difunto marido. Llevaba esperando aquello demasiado tiempo, aunque no tanto como para que mi sed de venganza se calmase. Dos años no eran suficientes. Sonreí abiertamente, aquello era simplemente maravilloso. Por fin podía ver el final de toda esa historia, por fin podría dedicarme a vivir mi no-vida con la conciencia tranquila. Sí, me sentía un tanto culpable, si él no me hubiese abrazado, nada de todo aquello hubiese ocurrido. Pero ya no podía volver atrás, mejor era pensar en el futuro y no en el pasado.
Me encontraba sentada frente a un viejo escritorio que había destapado, pues antes de abandonar mi hogar cubrí todos y cada uno de los muebles con una sábana blanca. Para evitar que el polvo se acumulase en ellos y se echasen a perder. Sumida en mis pensamientos no oí el chirriar de la puerta al abrirse, únicamente fue el sonido de una de las tablillas del suelo al resquebrajarse lo que me alertó de que no estaba sola. ¿Quién podría haber entrado? La casa estaba desocupada, pero de ningún modo en venta, no la vendería jamás. Y me había cerciorado de que alguien la vigilase para que nadie la ocupase. Lo que no llegaba a comprender era porqué no había visto a quien pagaba por ello en los alrededores, quizá estaba en la parte trasera, en el jardín. Tendría que ocuparme de él antes de volver a marcharme, no me era de mucha ayuda si alguien había conseguido colarse en mi casa.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por un hombre...no...no era un hombre, aunque mi tiempo de vampiresa no había sido aún muy largo, ya casi podía diferenciar a un humano corriente de alguien que no lo era. Aquel “hombre” era un vástago, como yo. Nada más verle me puse en pié lo más rápidamente que pude.

- ¿Quién diablos eres tú y qué diablos haces en mi casa? -

Pregunté a la defensiva. Preparada para cualquier cosa, dejando caer la carta al suelo, la cual aún tenía en la mano, ya un poco arrugada de haberla con más fuerza de la que debía debido a la rabia que me hacía sentir pensar en lo ocurrido. Dí un paso atrás cuando vi que chasqueaba su látigo cerca de mí.

- ¡Eh! Cuidado, esa cosa hace daño...no tienes ningún derecho a entrar aquí y amenazarme con esa cosa.


“Creo que vamos a mantener una pequeña charla, acerca de donde está tu señor.”, dijo el vástago. Quedé sorprendida por su comentario. ¿Mi señor? ¿A qué se refería con eso?

- ¿Es que me ves cara de doncella o qué?, creo que te has equivocado de lugar.- Respondí con seriedad dando ahora un paso adelante. - Sal de aquí antes de que puedas arrepentirte de haber entrado. No tienes nada que hacer aquí.
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Leon Belmont

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Sáb Oct 16, 2010 3:05 pm

La respuesta repentina y furiosa de la vampiresa me sorprendió, ciertamente no parecía una simple lacaya de Dylan, tal vez fuese algo más. Su mano derecha o algo por el estilo, pero no lo parecía y eso no me gustaba. Tal vez esto fuese una simple equivocación, tal vez estuviese aquí porque el hombre que me dio la información sabía que mataría a quién se alojase en la casa. ¿Estaría haciendo el trabajo sucio de alguien?. La perspectiva de que alguien me utilizase me desagradaba. Yo no era la muñeca de nadie.

Recogí el látigo, si estaba equivocado no quería parecer demasiado hostil, además si se abalanzaba sobre mí tenía las cuchillas retráctiles de mis brazaletes, solo tenía que accionar un mecanismo y estaría potencialmente armado. Además me ocupaba de que todas mis armas estuviesen envenenadas, en principio no eran venenos mortales , se podía sobrevivir a ellos con cuidados. Pero la función para mí era que debilitaban a mi enemigo y me permitían ser capaz de rematarlo o sacarle información, cualquier cosa que necesitara de él. Fue entonces cuando me fijé que ella tenía una carta entre los manos, tal vez allí estuviesen mis respuestas.

No seas engreída tengo muchas cosas que hacer aquí, he guardado el látigo como señal de buena voluntad pero tendrás que dejarme esa carta ahora mismo. No voy a dejar que me engañes fácilmente

Me volví un segundo para ver como a través de recovecos en la fachada de la casa pasaba algún haz de luz. Irse de aquí ya era inviable así que tendría que pasar todo el día aquí junto a ella si no deseaba morir achicharrado por el Sol.

No creo que ya pueda irme hasta el próximo anochecer, pero más te vale que te portes bien sino quieres salir por la ventana, así que vete dejándome esa carta.

Hice un ademán con la mano incitándola a que me la diese, tenía que hacer lo posible por intimidarla, pues esta vástaga parecía de esas que no tenían pelos en la lengua ni modales, de las que hacían lo que les daba la gana. Yo no iba a permitir que me manipulase, sino pensaba matarla tendría que convivir con ella bastantes horas, no iba a permitir que me mangoneara como a un muñeco. Allí ponía yo las pautas, y ella tendría que acatarlas o sufrir las consecuencias. No me apetecía matarla, era hermosa. Simplemente si se ponía tonta la inmovilizaría con mi Serpentis o mis venenos y la liberaría al anochecer, a no ser que tuviese algo que ver con el asesinato de mis padres, entonces no me cabría alguna duda de que ella moriría.
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Lathanya Le Arnauld

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Dom Oct 17, 2010 2:12 pm

Apreté la carta que llevaba aun en la mano, furiosa por aquel que había irrumpido en mi casa. En ningún momento dejé de observarle, de observar, también, sus movimientos. Había recogido ese látigo suyo, parecía que estaba entrando a razones. Me mantuve a cierta distancia, con la espalda bien erguida. Aún no me había dicho quién era ni qué había venido a hacer allí.

No seas engreída tengo muchas cosas que hacer aquí, he guardado el látigo como señal de buena voluntad pero tendrás que dejarme esa carta ahora mismo. No voy a dejar que me engañes fácilmente

Ladeé la cabeza al oírle y, frunciendo el ceño negué con la cabeza – No voy a permitirte faltas de respeto aquí, esta es mi casa y aquí mando yo. ¿Qué carta? ¿Esta? - pregunté alzándola ligeramente, estaba un tanto arrugada por haberla estrujado hacía un momento. Negué con la cabeza mientras la doblaba para después meterla en mi corsé, entre mi pecho. Sonreí mirándole fijamente – Me temo que esta carta me fue enviada especialmente a mí, es personal, y no tengo porqué permitir que la veas.


No creo que ya pueda irme hasta el próximo anochecer, pero más te vale que te portes bien sino quieres salir por la ventana, así que vete dejándome esa carta.

Miré en la misma dirección que miró él, ciertamente si salía en ese momento ardería en llamas nada mas asomarse tras aquella puerta. No tenía nada contra él si exceptuábamos sus modales y altanería - de lo cual de lo primero tenía poco y de lo segundo le sobraba – así que no iba a echarlo de allí a patadas justo cuando ya había salido el sol.

Mira, será mejor que seas tú quien se porte bien. Como ya te he dicho, yo soy la señora de esta casa. Y si tienes que quedarte aquí, intenta no darme problemas, cuando caiga la noche me iré y tú también te irás, no quiero ocupas en mi casa.- hice un movimiento con la cabeza para indicarle el segundo piso. - En el piso de arriba hay muchas habitaciones, escoge la que quieras excepto las dos que están al final del pasillo.

Me acerqué a él con la intención de rodearle y salir de aquel estudio, me dirigiría al segundo piso y me acostaría un rato aun a sabiendas que no podría descansar, aun a sabiendas que releería aquella carta muchísimas veces más buscando algún sentido a todo aquello. No quería dedicarme a pensar mal, pero comenzaba a ser extremadamente extraño haber recibido esa carta en mi casa cuando hacía meses que no vivía en ella unido al hecho de que apareciese ese vástago insolente. Allí había algo más que lo que se decía en la carta.
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Leon Belmont

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Lun Oct 18, 2010 12:18 am

Me daba cuenta de cómo intentaba mangonearme, me quería hacer creer ahora que si estaba allí era porque ella lo deseaba, eso si que era darle la vuelta a la tortilla. Aquella vástaga tenía los humos muy subidos, eso no me desagradaba , más bien me hacia gracia porque la tendría que poner en su sitio.

Que me dijese las habitaciones que debía escoger y las cosas que no podía hacer me incitaba a hacerlas aún más, lo único que había hecho bien era el permitirme quedarme en la casa y no instarme a que me fuese. Tal vez fuese porque esperaba darme una puñalada por la espalda mientras dormía pero no me lo parecía, no parecía que le importase lo más mínimo. En ese momento me dí cuenta de que probablemente no fuese ella a quién buscaba, no debía igual ni conocer a Dylan, parecía muy metida en sus asuntos pero esa carta sería lo que me sacase de dudas. Si realmente eran asuntos familiares no creo que le ofendiese que los leyese simplemente la leería y tal vez incluso acataría sus órdenes hasta irme.

Permanecí en silencio como si pensase mi respuesta o incluso como si acatase su orden con mi no réplica, pero era hora de llevar a cabo mi estrategia. Usaría el Serpentis, si la carta era comprometida la mataría para no correr riesgos inútiles, sino era nada simplemente esperaría a que pasase el efecto para presentarle mis disculpas esperando que las aceptase, pero mi venganza, mi venganza era demasiado importante , mucho más importante que agraviar a una vástaga vanidosa.

Cuando me rodeó, agarré su brazo. Ella reaccionó mirándome y mis ojos cambiaron de color, usé mi poder de Serpentis buscando inmovilizarla, había visto donde ocultó su carta y me daba igual lo que dijese ahora sabría la verdad. Ahora yo tenía el mando de la situación.

Mis disculpas señora, pero soy un hombre tozudo que no se conforma con un “no”-Con los dedos en forma de pinza extraí sutilmente la carta de su corsé sin rozarla apenas.-No creo que aquí haya algo que me interese, pero si es lo que creo.. dudo que el que lea esta carta sea el mayor de vuestros problemas.-Al decir eso ultimo le lancé una mirada funesta la desenvolví y la leí.

Fue un vistazo rápido sin entrar en detalles , al parecer no traía nada de un señor vampiro, solamente, una posible ubicación del asesino de su esposo. Así que por esa tenía un carácter tan agrio, la compadecía. Al fin y al cabo podía entenderla en cierta parte. Volví a dejar la carta exactamente donde respetando al máximo su intimidad.

Al parecer me equivocaba, nadie debería perder así a sus seres queridos.-Esa última frase no se si la dije mas para mí que para ella. Por un momento reviví ese momento nostálgico en que mis padrastros murieron, decidí no esperarla ir a mi habitación. Tenía que pensar el viaje había sido en vano.

Fue en ese momento cuando se oyó un grito de dolor por toda la casa, el grito provenía de fuera, del guardia que custodiaba la casa. Al parecer, acababan de matarlo..
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Lathanya Le Arnauld

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Vie Oct 22, 2010 12:00 am

Cuando ya casi le había rodeado para salir de aquella habitación, el vástago me tomó del brazo. Le miré sorprendida en parte y muy enfurecida por otra parte. No pude decir ni hacer nada, aunque pensase hacerlo, para cuando quise darme cuenta los ojos de aquel vampiro ya habían cambiado de color, ya iba a usar alguno de sus poderes. Maldita sea, no podía moverme, ese vampiro lo pagaría caro, si pensaba que era “eterno”, le quedaba bien poco de no vida en cuanto pudiese moverme. Para colmo tuvo la poca vergüenza de coger la carta de donde la había puesto, justo en mi pecho. Maldito salido y descarado.

-No tienes derecho a hacer eso. Te dije que esa carta era personal. - dije haciendo esfuerzos enormes por moverme. - ¿cuánto dura esto? Voy a patearte el culo cuando pueda moverme chupasangre.

Al parecer me equivocaba, nadie debería perder así a sus seres queridos . - dijo al fin, cuando ya había leído la carta y la había devuelto a su sitio. Después se giró para irse del estudio. No pude más gritarle.


-Ya te lo dije, estúpido. - gruñí al ver que realmente se iba. - ¿dónde crees que vas? ¿me vas a dejar así? No te vayas y me dejes así. ¡Aaaahh! Te acordarás de esto, vampiro inútil.


Algo no iba bien, se oyó un sonido extraño y un grito de terror y dolor después. No podía ser. El guarda, nada podía ir peor. Yo, no podía moverme, algo había pasado al guarda y cualquiera podía entrar en la casa. Y además necesitaba descansar o tendría que alimentarme. Maldición. Volví a gritar, una y otra vez, al vampiro. Repetía lo mismo con la esperanza de que me hiciese el más mínimo caso: “¡Vuelve aquí!”
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Leon Belmont

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Lun Oct 25, 2010 3:39 pm


Me parecía algo increíble que ella arremetiese verbalmente contra mí de esa manera. ¿Acaso no sabía cual era su condición?, si fuese alguien irascible y maligno la habría matado. Tal vez debería hacerlo ahora que estaba a mi merced. Pero alguien había matado al guardia fuera, y no se porque me parecía que no era una casualidad. ¿Qué podría interesarle a un ladrón o quién fuese en una casa abandonada?. Tenía la certeza de que venían a por mí, había sido una trampa al fin y al cabo y esta vástaga igual solo había sido un falso cebo para hacerme perder el tiempo.

Con el astro rey iluminando la casa estaba atrapado , no era cauto moverse ni hacer ruido pues la casa crujía a cada paso que se daba. Si alguien entraba me convenía saber por donde lo haría y para eso necesitaba silencio.

-¡Calla de una vez¡. El efecto pasa enseguida, no creo que te vayas a morir por pasar cinco minutos de tu eternidad quieta como una estatua.

Estoy atento y oigo la puerta abrirse y cerrarse de un portazo, quién sea que esté entrando no tiene demasiado cuidado por mantenerse oculto. Lo cuál me parecía preocupante pues para andar así debía estar muy convencido de lo que hacía. ¿Lo había enviado Dylan?, no lo sabía, lo que si sabía es que si quisiera matarme lo podría haber hecho ya, pero tal vez fuera una de sus pruebas para ver si era realmente fuerte, para ver si era capaz de aguantar. Me solía decir que me dejaría morir sino mostraba el coraje suficiente.

Noté por sus pasos que ya estaba en el pasillo, cada vez se acercaba más poco a poco, con pasos ruidosos pero lentos, no tenía prisa. Desenrosqué el látigo dispuesto a atacar, en cuánto se acercase demasiado lo abatiría, cuando oí que estaba lo suficientemente cerca agarré el látigo y ataqué sin ni siquiera saber quién era mi enemigo. Salí de la habitación en una mediavuelta y golpeé con el látigo donde oí su último paso, pero solo oí restallar el látigo contra la madera, había fallado…

Tranquilo Leon, no he venido a hacerte daño. Solo a transmitirte un mensaje de mi Dominus, a ti y a Lathanya.

Se acercó a mí, era un ghoul. Me había quedado claro, nunca había visto a este personaje, bueno más bien, nunca había visto a ningún vasallo de Dylan. Este hombre vestía de blanco con una capa, era un joven de unos veinticinco aunque podía tener muchos más, corpulento y armado con un mazo, tenía una pose de caballeresca y excesivamente arrogante. Tenía ganas de intentar matarle de nuevo, pero más ganas del mensaje de Dylan.

El caballero pasó de largo junto a mí, y entró a la habitación al ver a la vampiresa que ya comenzaba a recuperar poco a poco su movilidad sonrió con suficiencia.

Como suponía, bien. Mi maestro os espera a ambos en la mansión que está cinco millas al este desde esta posición en el centro del bosque. Mi nombre por cierto es Sauber, y soy el encargado de deciros por si acaso querida Lathanya no has atado cabos. Que mi maestro es el asesino de tu esposo y de tu lamentable familia Belmont, deberías estarle agradecidos de que os hubiese librado de esos inútiles.. gracias a…

Antes de que pudiese decir más iba dispuesto a abalanzarme sobre él, pero con un rápido movimiento rompió la pared que tenía detrás con el mazo y los rayos solares atravesaron la habitación justo hasta donde nos encontrábamos, salvándonos por milímetros.

No es mi deseo mataros, espero que acudáis ambos a la cita. Superad las pruebas y recordad que solo uno de vosotros será el elegido para servir a mi Dominus

Sauber saltó por el agujero que había hecho, estábamos a varios metros de altura un hombre normal igual se habría roto algo. Pero él no era normal. Dylan tenía lacayos poderosos, pero no me impedirían cumplir mi venganza








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Lathanya Le Arnauld

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Miér Oct 27, 2010 10:12 pm

Quizá me había excedido un poco en cuanto a mi arrebato verbal contra aquel vástago, pero sólo quizás. Aún no conseguía entender porqué había irrumpido en mi casa, porqué me había amenazado ni porqué me había inmovilizado de aquel modo. De todas maneras, tras oír su respuesta a mis gritos, supe que me había pasado un poco de la raya, pero lo hecho, hecho estaba. Aún así, todo eso era lo menos importante en ese momento, pues los ruidos y gritos provenientes del exterior de la casa eran mi prioridad.

¡Calla de una vez¡. El efecto pasa enseguida, no creo que te vayas a morir por pasar cinco minutos de tu eternidad quieta como una estatua.

Eso era lo que él pensaba, claro, como la casa no era suya y el que estaba inmovilizado no era él....

-Claro que me va a pasar, inútil. ¿Es que no has oído eso? Esos gritos eran del guarda de esta casa. Si le ha pasado algo estamos a merced de quien quiera entrar aquí, no hay nadie que lo detenga. - Al verle tan quieto y callado decidí imitarle y hacer lo mismo. Ciertamente algo más se oyó, y esta vez no era fuera de la casa, esta vez era ya dentro. La puerta principal se había abierto y cerrado con un fuerte golpe. Quien fuese el causante de semejante golpe no sabía lo que podía encontrarse dentro de la casa, o sí lo sabía y bien.

Por fin empezaba a notar cómo mis músculos respondían a las órdenes de mi mente, aunque no lo suficiente como para defenderme. Con todo mi corazón esperaba que el vástago tuviese un poco de piedad y me defendiese en caso necesario mientras yo no pudiese hacerlo por mí misma, en caso contrario, aquel sería mi fin. Los pasos se oían cada vez más cercanos, sin ninguna intención de ser ocultados. Cuando ya parecía estar tras la puerta del estudio, el vástago dio un rápido giro e hizo restallar el látigo en dirección a los pasos. Pero al parecer había fallado, pues tras el siseo del látigo sonó una voz de varón que parecía haber dicho el nombre del vástago... y el mío.

Tranquilo Leon, no he venido a hacerte daño. Solo a transmitirte un mensaje de mi Dominus, a ti y a Lathanya.

Cuando el dueño de aquella voz entró en el estudio, le observé detenidamente. Su rostro no me era familiar en absoluto, pero él sabía mi nombre. Aquella situación se me antojaba más extraña a cada minuto que transcurría. Por su forma de expresarse parecía ser un ghoul de algún otro vampiro, ¿Quién diablos querría tener a alguien como “esclavo”? Un ghoul no hacía más que entorpecer y hacer la vida más difícil de lo que ya lo era. Había que mantenerlo y defenderlo a cambio de un completo y leal servicio durante toda la eternidad. ¡Bah! Demasiado trabajo.

Como suponía, bien. Mi maestro os espera a ambos en la mansión que está cinco millas al este desde esta posición en el centro del bosque. Mi nombre por cierto es Sauber, y soy el encargado de deciros por si acaso querida Lathanya no has atado cabos. Que mi maestro es el asesino de tu esposo y de tu lamentable familia Belmont, deberías estarle agradecidos de que os hubiese librado de esos inútiles.. gracias a… - El ghoul prosiguió hablando, pero mi mente parecía estar ya en otro lugar y otro tiempo, me daba la sensación de haber retrocedido dos años atrás por segunda vez en unas pocas horas. Estaba aún inmovilizada y aquel maldito ghoul me aseguraba que su Dominus era el asesino de mi marido, ¿cómo podía tener la desfachatez de entrar en mi casa y soltarme tremenda noticia? Y para más inri no podía hacer absolutamente nada, en aquellos momentos y aunque mi mente estuviese en otro lugar y tiempo mi subconsciente únicamente quería retorcerle el cuello hasta dejarlo sin vida.

Salí de mi trance al oír un fuerte golpe, moví la cabeza como si fuese un gesto de negación, de forma muy ligera en un intento de alejar aquellos pensamientos de mi mente. Necesitaba toda mi conciencia y razón para afrontar aquel horrible momento. Cuando por fin volví en mí del todo vi una de las paredes de mi hermosa casa hecha escombros. - “¿Pero qué diablos haces?” - grité al ghoul realmente enojada. El vástago, que al parecer se llamaba algo así como “Leon”, había intentado hacer lo que yo también deseaba, acabar con ese maldito esclavo de vampiros. Pero él había sido más rápido que el vástago y le había cortado el paso con nuestra gran debilidad, la luz del sol que entraba por mi pared rota.

No es mi deseo mataros, espero que acudáis ambos a la cita. Superad las pruebas y recordad que solo uno de vosotros será el elegido para servir a mi Dominus - La cosa se ponía cada vez más interesante. Ese Dominus suyo estaba muy mal de la cabeza si pensaba que iba a entrar en su juego.

-¡No voy a servir al asesino de mi esposo! Tu Dominus puede esperarme sentado si así lo desea. - Grité para ser oída, pero ya parecía ser demasiado tarde, el ghoul había desaparecido por el agujero que él mismo había hecho para cortar el paso del vástago hacia él en su intento por atacarle. Negué con la cabeza manteniendo la mirada baja mientras susurraba: “Esto no puede estar pasando.”.

Suspiré al sentir que ya mis músculos, mis miembros y cada mínimo centímetro de mi cuerpo comenzaba a responder con normalidad, pero el enojo hacia el vástago ya había desaparecido con prácticamente las primeras palabras del ghoul. Me dejé caer al suelo, quedando sentada y con las rodillas pegadas a mi pecho, abrazando así mis piernas con mis brazos. Quería despertar de aquella pesadilla, por fin podía averiguar quién era el asesino de mi marido y tomar venganza, pero el mismo se había adelantado a mis planes.
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Leon Belmont

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Vie Oct 29, 2010 11:51 am

Detestaba ver como Dylan siempre lograba ponerse un paso por delante de mí, al parecer no me había logrado esconder de él como esperaba. Siempre tenía un plan y su plan siempre le salía bien, odiaba ver como conseguía hacer lo que él esperaba, estaba utilizando mi odio hacia él para manipularme como a una vulgar marioneta.

Por eso, durante un momento pensé en la posibilidad de no acudir a la cita, de no ir a la mansión. Pero la deseché de inmediato, el había destruido todo lo que yo había querido alguna vez en mi vida y eso no se lo pensaba perdonar jamás. Tarde o temprano debía matarle a pesar de mis pocas posibilidades de éxito , porque la sangre de mi familia adoptiva reclamaba venganza contra él.

En lo único que erraba él, era que yo jamás , jamás pensaba servirle. No tenía ningún interés en superar a la otra vástaga , Lathanya, o matarla para ganarme un hueco a su lado. Siempre me había gustado trastocar sus planes, por eso había intentado matar a Sauber porque seguramente el no se lo esperaría. Pero no había podido ser, los rayos de Sol me separaban ahora mismo de cumplir mi destino, todavía quedaba mucho para que oscureciese, había que tener paciencia.

Miré a la vástaga, parecía dolida. ¿Para qué habría matado a su marido?, ¿Escogería realmente sus víctimas aleatoriamente o todo esto seguía un plan suyo muy enrevesado?.Parecía destrozada, despertaba cierta compasión en mí, pero hundiéndose jamás conseguiría acabar con su enemigo, llevar a cabo su venganza.

Levántate, no te apiades de ti misma. Así no conseguirás nada, el mató a tu marido ahora debes ir tu a matarle, ¿querrás acompañarme?. Está claro que él desea que vayamos juntos por alguna extraña razón. Pero yo solo planeo matarle, aún así no creas que estaré vigilando mis espaldas.

No creía que ella fuese parte de su plan, estaba bastante seguro. Pero nunca se es lo suficientemente precavido. Esperaba que me ayudase a mí, y juntos pudiésemos ir a vengarnos del vampiro que hundió nuestras vidas. No tenía muchas esperanzas en ella, pero por lo menos podría servirme de cebo para trampas y yo creo que tendré alguna habilidad de lucha por naturaleza. O al menos eso esperaba, sino menuda inútil estaría hecha.
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Lathanya Le Arnauld

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Vie Oct 29, 2010 11:29 pm

¿Qué podía hacer ahora? No podía acudir a la “cita”, no podía ni quería hacerlo. Me negaba rotundamente a participar en una competición contra el otro vástago para ver quién servía a ese malnacido. Para empezar, no iba a luchar contra nadie por ser un peón más en el tablero de juego del asesino de mi marido, y para terminar, no iba a convertirme en la sirvienta de ningún vampiro. Quizás debí haber dejado las cosas como estaban. Debí velar a Duncan y enterrarlo como si de una personal normal se tratase. Y después debí continuar viviendo aceptando la idea de que ya no estaba conmigo. Quizás así todo hubiese sido más fácil.

Pero había algo que aún no acababa de encajarme en toda aquella historia. ¿Qué tenía que ver en todo aquello el vástago de rubios cabellos? ¿Qué relación tenía con el asesino de Duncan y con él mismamente? Suspiré profundamente tratando de poner en orden la oleada de ideas y pensamientos que abordaban mi mente. Ya que había llegado hasta ahí, ya que por fin podría, al menos, ver el rostro del asesino, seguramente sería una idiotez detenerme en aquel momento. Si lo pensaba detenidamente, a lo mejor sí era buena idea acudir a aquella cita, aunque fuese lo último que hiciese en mi no-vida, puesto que -con toda seguridad- el asesino me mataría en cuanto le dijese que no pensaba servirle ni ahora, ni nunca.

color=red]Levántate, no te apiades de ti misma. Así no conseguirás nada, el mató a tu marido ahora debes ir tu a matarle, ¿querrás acompañarme?. Está claro que él desea que vayamos juntos por alguna extraña razón. Pero yo solo planeo matarle, aún así no creas que estaré vigilando mis espaldas.[/color] -Alcé la mirada en cuanto él planteó la pregunta. Tenía que reconocer que estaba realmente sorprendida de que quisiese mi ayuda, y lo que era aún más, de que intentase consolarme, si es que era eso lo que estaba haciendo. Esbocé una sonrisa de medio lado al oír la “puntilla” que puso al final, vigilaría sus espaldas....ya, aun pensaba que yo tenía algo que ver con lo que quiera que le hubiese pasado a él. No le culpaba, yo también lo habría pensado y, de hecho, pensaba que alguna mínima relación había entre el asesino, mi marido y ese vástago. Mis dudas únicamente podrían ser resueltas si le acompañaba, eso lo tenía rematadamente claro como el agua. Me puse en pié lentamente, me sacudí y alisé la falda del vestido y le miré fijamente a los ojos, clavando mi grisácea mirada en la suya azulada. También tenía que reconocer otra cosa, esos ojos eran realmente preciosos, costaba apartar la mirada de ellos.

-No me apiado de mí misma – le respondí con total tranquilidad, sin apartar la mirada de la suya ni por un segundo.- es sólo que, he estado dos años tras ese bastardo; y ahora, de repente, él sabe dónde estoy y ha echado por tierra todo lo que tenía planeado. - Dí un paso al frente, acercándome a él. - No sé qué tendrás tú que ver en todo esto, ni con el bastardo ese, ni con Duncan. Pero quiero respuesta. Te acompañaré, sí. Pero sólo porque únicamente estando juntos tenemos una mínima posibilidad de ganarle la batalla a ese hijo de...

Lo dejé ahí, aquella forma de hablar no era propia de una mujer y aún menos de una mujer noble. Me importaba bien poco lo que pensasen de mí al oírme hablar de aquel modo, pero la palabra que seguía a aquello era un poco...fuerte. Ya que él puso la puntilla a su comentario, también quise ponerlo yo, no sería menos.

-Vigila todo lo que quieras, porque yo también vigilaré mi espalda. - dije esbozando una sonrisa para después rodearle para salir del estudio en dirección a la planta superior. Dado que aún quedaba mucho para el anochecer, lo más inteligente sería descansar un poco, la noche que se avecinaba sería una noche muy larga.
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Leon Belmont

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Sáb Oct 30, 2010 7:47 pm

La comprendía perfectamente, a mi también me mataba por dentro saber que él siempre nos había tenido en su punto de mira, que en casi ningún momento habríamos podido anticiparnos a él. Ahora también podíamos ir como corderos hacia su trampa, era un completo suicidio porque de lo que llegué a aprender de él es que no dejaba nada al azar , era un perfecto estratega y aún a pesar de esto iba a ir, porque el odio que sentía me empujaba a ello, me empujaba a no descansar hasta matarle.

–No te preocupes, ese vejestorio no podrá con los dos a la vez . Lo dije sin apartar la mirada de ella, me cautivaba, pero eso no impidió mentirle. Cuantas mas esperanzas tuviésemos mejor, iba a ser muy difícil y él estaría preparado. Pero igual le podríamos engañar, pues ninguno de los dos planeaba servirle, si la cosa se torcía podría matar a Lathanya para poder acercarme a él y matarle, sería un doble sacrificio pues después los vasallos de Dylan me matarían. Pero eso no me importaba en absoluta, sacrificaría mi vida y la de ella para cumplir mi venganza, tal vez incluso también ella estuviese también dispuesta…

Si tuviese que matarla la verdad lo lamentaría, me parecía que no era una mujer normal. Era afín a su carácter y más todavía a su vocabulario, y sobre todo porque era preciosa. De no ser por la “cita” que teníamos mañana tal vez hoy hubiera intentado algo, pero tenía que estar centrado para lo de mañana, si cumplía mi venganza y ella también la suya también sabría una buena forma de celebrarlo.

Me mordí ligeramente el labio, saboreando en mi imaginación el posible momento futuro. Pero sería mejor que no me descentrase, ese posible futuro encuentro con Lathanya solo era otro motivo para salir con vida y cumplir mi venganza. Pues a pesar de todo, no deseaba morir. En un principio había aborrecido esta existencia pero había termino apreciándola apreciando esta nueva forma de ver el mundo, a lo único que nunca me acostumbraría era a la perspectiva de no caminar nunca de día, y no sentir el calor de los rayos bañar mi piel, pero por cada “contra” había otros “pros” como mis nuevas habilidades, mi fuerza , el sabor de la sangre.. eran otras experiencias deseadas.

Observé como Lathanya se iba y yo salí justo después, había que dormir, busqué por la mansión una cama vacía y me tumbé sobre la primera que encontré, sin perder más el tiempo cerré los ojos, mañana sería un día muy largo. Tenía que estar preparado.
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Lathanya Le Arnauld

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Vie Nov 05, 2010 12:43 am

Asentí ante las palabras de León. Quizá tenía razón, si íbamos juntos podríamos tener una oportunidad de acabar con quienquiera que fuese aquel que nos hacía llamar. Tras eso subí despacio las escaleras, apenas alzándome un poco la falda del vestido para no pisarlo. No tenía prisa, pero no por tiempo, sino por cuestión de recuerdos. Si la primera planta de la enorme casa ya me había traído recuerdos, la segunda traerían aún más.
La planta superior constaba de ocho habitaciones, todas amuebladas completamente; además de una habitación más especial que las demás. Al fondo del largo pasillo, junto al que fue mi dormitorio se hallaba la habitación infantil. Cuando compramos aquella casa me empeñé en reformarla a mi gusto, Duncan jamás me dijo “no” a ningún capricho o detalle que desease añadir a la reforma. Y uno de esos caprichos fue aquella habitación. Quise tenerla preparada para cuando naciese mi primer hijo con él. Pero aquello fue antes de que supiese lo que era, antes de ser lo que soy. Incluso en aquel momento, tras tanto tiempo, no llegaba a comprender porqué me permitió aquel capricho. No llegaba a entender porqué no se negó a amueblar aquel dormitorio, porqué me dejó tener la ilusión de ser madre algún día. Empezaba a pensar que estaba encontrando defectos a quien yo veía antes como la perfección personificada.

Avancé por el pasillo hasta llegar a mi dormitorio, el dormitorio principal. Estuve unos minutos ante la puerta, con la mano apoyada en el picaporte, esperando a girarla. Oía pasos en el pasillo, imaginé que era León, aún así mi mente ya no estaba allí, otra vez. De nuevo decenas de recuerdos asaltaban mi mente. Tenía que salir de allí cuanto antes, aquello no podía ser sano.
Suspiré profundamente y abrí la puerta adentrándome, por fin, en el dormitorio. Observé a mi alrededor, al igual que el estudio, todos y cada uno de los muebles estaban ocultos bajo una sábana blanca, evitando así que se estropeasen. Ni siquiera hice el intento de destaparlos, no valdría la pena, con la cama tenía de sobra. Una enorme cama, muy grande para mí sola.

Dejé los recuerdos y pensamientos a un lado y me acerqué a la cama comenzando a apartar la colcha cubierta de polvo, después aparté las sabanas. De nuevo imágenes comenzaron a danzar en mi mente, pero esta vez no era Duncan, para mi sorpresa. Estaba pensando en Leon, ¿porque? Y en aquella situación, pensando en aquel vástago mientras destapaba una cama, realmente me estaba volviendo loca. Sabía que la locura podía atacar a los vampiros, pero a los más viejos, yo sólo había vivido dos años siéndolo. No podía dejar de reconocer que era muy atractivo. Para una vez que le miré a los ojos, me perdí en ellos. Incluso estaba pensando en la posibilidad de...no, aquello no podía pasar, no era el momento y, quizás, tampoco el lugar. Pero...se mordió el labio, aquellos labios que, para qué mentirme, me hubiese gustado tener la oportunidad de probar.
Deseché de inmediato aquello de mi imaginación, de nuevo me repetí que aquello no podía ni debía ocurrir. Tenía que descansar, lo que nos esperaba llegada la noche, sería algo muy duro y difícil de afrontar.
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Leon Belmont

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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Dom Nov 07, 2010 9:05 pm

Me desperté sobresaltado, realmente no podía dormir demasiado bien. Estaba algo estresado por lo que se avecinaba y por algo más, por la vástaga, estaba algo excitado y probablemente no lograría volver a conciliar el sueño. Había demasiadas cosas en las que pensar , demasiadas variables a tomar en cuenta. Pero realmente no quería pensar en ello, quería pensar en ella, quería sentirle cerca de mí, tenerla un momento para mí solo. Un momento antes de emprender un camino del que no podríamos volver.

Abandoné la cama y me asomé por la puerta , fui a la habitación en la que había tenido esa reyerta con Sauber y pude distinguir que pronto podríamos salir. Dentro de una hora más o menos anochecería, lo que realmente favorecía mis deseos, sabía que cabía la posibilidad de que ella podía rechazarme pero no me importaba en absoluto, al fin y al cabo quién no arriesga no gana y yo era de los que arriesgaban a pesar de las posibles consecuencias.

No tenía demasiado que perder, pues a pesar de todo era posible que en el viaje uno de los dos muriese o en el caso de que todo fuese un éxito total y Dylan muriese a nuestras manos, cosa que siendo sincero conmigo mismo consideraba improbable, cada uno seguiría sus caminos. Lo único que nos unía a ambos era la venganza, venganza por motivos diferentes.

Indagué por las habitaciones un poco curioseando, no había nada de interés hasta que por fin encontré aquella en la que estaba mi compañera, Lathanya, entré y la encontré al parecer dormida. Esa cama estaba tan sucia como las demás, al parecer realmente no vivía aquí desde hacía mucho tiempo. Yo no era escrupuloso ni sedentario esas cosas no me importaban lo más mínimo ahora mismo estaba realmente fijado en el atractivo perfil de ella, con suavidad me tumbé junto a ella esperando captar su atención sin ser demasiado brusco, no sabía que tipo de mujer era ella y tal vez si fuese demasiado brusco lo echase todo a perder porque lo que me quedaba claro es que ella era una mujer con carácter y tal vez incluso mas arrogante que yo, aunque eso todavía estaba por ver. Podía llegar a ser muy egocéntrico.

Ya estoy aquí, te quedan dos deseos-Susurré suavemente, sabía que me oiría pero aún así y me preparé para las represalias. Me habían rechazado pocas veces, pero las suficientes para saber que su respuesta podía ser un poco violenta. Normalmente usaba uno de mis poderes para las humanas pero con los vampiros resultaba distinto, no merecía la pena intentarlo pues ellos sabían de lo que se trataba y realmente aunque podía ser un pequeño aliciente al final siempre la decisión final caía en ellas.
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MensajeTema: Re: Doble venganza [Privada]   Miér Nov 10, 2010 1:22 am

Debia… no más bien necesitaba descansar. El día estaba siendo demasiado largo para lo que ya estaba acostumbrada y la noche parecía no llegar nunca. Había vuelto a aquel lugar únicamente para buscar alguna pista y me había encontrado con una nota de la cual ya comenzaba a dudar su veracidad; con un vástago que me había amenazado y acusado de complicidad con alguien que no conocía; me había encontrado con un ghoul con demasiada seguridad en sí mismo y para colmo me habían echado abajo una parte de la fachada de mi adorada casa. Sí, realmente el día estaba siendo extremadamente largo.

Cuando hube retirado las sábanas comencé a desabrocharme el corsé. Normalmente vestía un vestido de dos piezas: corsé y falda. El primero atado al pecho, para más comodidad, pues cuando abandoné aquella casa envié -con muy buenas referencias- a mis sirvientas a otro lugar a trabajar. Ya no las necesitaba, y aunque si me hiciesen falta, era peligroso tenerlas allí, cerca de mí. Precisamente por esa razón, me hice con el corsé atado al pecho, así podría desnudarme yo sola, sin ayuda. Justo eso fue lo que hice. Me desnudé quedándome tan solo con una especie de camisón confeccionado en una tela de color marfil y muy fina, casi transparente podría decirse, pensado para que no se notase por encima de la ropa. Carecía de mangas y de largura, pero al menos era muy cómodo para dormir.

Nada más me metí en la cama y me tapé con las sábanas -aunque no sentía frío era una costumbre que tenía desde niña - el sueño me venció. Tan cansada estaría que ni siquiera oí los pasos y la puerta de mi dormitorio abrirse con el sonido chirriante que suelen tener las puertas que hace mucho que no son engrasadas. Me había dado prisa en meterme en la cama y dormir para apartar de mi mente aquellos imaginativos pensamientos que había tenido acerca de León, pero al parecer no había servido de nada, pues ahora, aún dormida, tenía la sensación de poder sentirle cerca, muy cerca. Tan cerca que incluso sentía su piel rozar con la mía, sentí las sábanas despegarse de mi cuerpo y a alguien tumbarse junto a mí, soñaba con él. Incluso oí su voz, parecía muy real…parecía que estaba obsesionada por él, pero ¿porqué? Era un hombre comu otro cualquiera…¿o no?

Ya estoy aquí, te quedan dos deseos. - Le oí susurrar en mi oído. Sonreí ligeramente. Era maravilloso cuando los sueños parecían tan reales. Inconscientemente me giré hasta quedar tumbada de lado, mirando hacia dónde había oído su voz. En mi sueños le vi tumbado a mi lado, un tanto tímida por no saber cómo respondería a mis actos, llevé mi brazo entre su torso y cintura, para rodearle y abrazarle, ¿cómo podía incluso notar su olor? ¿era esto una ventaja de ser una chupasangre? No sabia la respuesta pero sí sabia que me gustaba aquello. Era la primera vez desde que perdí a Duncan que me permitía pensar y soñar con otro hombre, pero por alguna razón Leon tenía ese efecto sobre mí.

Suspiré profundamente mientras abría los ojos con lentitud, aún amodorrada por el sueño, su voz me pareció tan cercana que me vi obligada a despertar. Cuando mis ojos se abrieron y enfocaron lo suficiente como para ver a mi alrededor, los abrí de golpe sorprendida. No era un sueño, él estaba allí. ¡Maldición! A saber cuánto habría visto u oído. Sería vergonzoso haber hablado en sueños y qué él hubiese estado allí para oírlo. Me hice la inocente en cuanto a eso y, por orgullo, le seguí el juego a su comentario en susurros sin apartar mi brazo de él.

-¿Cómo sabías mi deseo? Tendré que tener más cuidado cuando decida los otros dos que me quedan para que nadie se entere. - Dije con una leve sonrisa, mirándole a los ojos, siendo un tanto pícara. Debía mantener mi orgullo a un cierto nivel y saltar de la cama dando un grito y con ganas de arrancarle la cabeza por su osadía sería totalmente vergonzoso para mi, más aún cuando no podía negar que aquel vampiro me gustaba…y mucho.
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