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 Amantes II

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Julia
Corsaria Escarlata
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MensajeTema: Amantes II   Miér Oct 20, 2010 4:29 am

Julia se vio tirada en el mismísimo suelo con una mano que le duraría hasta la llegada del sol por lo menos, más con eso, esbozó una sonrisa sin ni siquiera levantar la cabeza:

- Me la pagarás – susurró

Al ser levantada por un forzudo marinero, casi obligándole a caminar, estirando de ella por uno de sus brazos, la joven dirigió la mirada hacia el halcón lamiéndose el labio ensangrentado, pues por el golpe, la herida ocasionada por Donkan que ya se cerraba, se volvió a abrir…Le demostró una sonrisa maliciosa y una mirada asesina y luego desapareció adentrándose en el interior del navío en hombros del marinero.

Dejando de hacer esfuerzo por mirar hacia adelante, bajó la cabeza dejándose llevar como un saco, con las manos todavía maniatadas por delante de su cabeza. Más manoseos por parte de otro hombre, mas recuerdos en su mente ¿Dónde estarían los vikingos? Ahora sí que le hacía falta su presencia… Al llegar fue golpeada una vez más al ser tirada en una esquina de la bodega o algo similar, aquello hizo que Julia apretara los dientes, por dolor, pues los golpes de Donkan aun permanecían en su cuerpo.


- ¿Pero este que se piensa que soy un animal? Así que con las gallinas y el cerdo cochino eh.. muy bien, ahora sí que me voy a desatar.

Lentamente allí, rodeada de animales volvió a mover las manos, ahora aprovechándose de los picos de todas aquellas aves, que, con diversión iba detrás de ellas de un lado a otro para cogerlas, se le escapaban y le picoteaban pero no importaba, al menos jugaba un rato.

Después de tantos intentos, las cuerdas se aflojaron aun más, con ello se había hecho heridas, por el contacto y los picoteos, sin embargo ya estaba libre. Durante rato permaneció sentada en la paja con un montón de gallinas y el cerdo junto a ella, en esas que, al escuchar unos pasos tras la puerta la joven con cierta disimules se las volvió a atar por encima fingiendo que aun estaba inmovilizada.

Al salir de la bodega, una aroma a tierra le vino enseguida al olfato, cambiando por completo el rostro de Julia por desesperación:

- Otra vez en tierra no… ¡miserables, me la pagarais! – Exclamó

Empujada a forcejeos, Escarlata se negaba a salir del barco, con ello arrastraba los pies y se escurría por la manos de los marineros que, en varias ocasionas la tuvieron que agarrar cada vez con mayor fuerza, finalmente optando por el saco, la cogieron llevándosela al hombro y sacándola de allí como si ella no fuera persona.

En una barca pequeña, continuaron por aquel riachuelo que como pantano desembocaba en un lago, todavía maniatada más bien fingiendo estarlo y sujetada por el marinero que le tomó como saco, se situaba sentada frente al halcón que con desprecio le observaba escuchando la melodía que desprendía de aquella flauta, ganas le entraron de quitársela de golpe o interrumpirle el canto, en cambio por mantenerse oculta de que si se podía mover, se mantuvo en silencio con la mandíbula bien apretada.

Al llegar al embarcadero, Julia fue nuevamente arrastrada y obligada a bajar de la barca, ella no quería tocar tierra, se negaba a hacerlo, quería permanecer en las aguas donde siempre tendría que ser su lugar en cambio estaba allí frente a la mujer rubia de moño y quimono rojo, junto a ella dos hombres de cabellos largos y negros, parecían hermanos de los semblantes que eran, uno vestía de rojo también y el otro de negro. Que agradable para la vista era aquel de rojo….En cambio, la presencia de la mujer le molestaba, la única mujer que tenía derecho de estar rodeada era ella y no esa del quimono, así era como le enseñaron y pensaba.


“ Así que este es el escondite de la famosa Paulita o como se llame “ Pensó – Os he dicho que os estáis equivocando de persona imbéciles – Murmuró mostrando enfado.
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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Miér Oct 20, 2010 6:28 am

El elfo seguia tocando parsimoniosamente su flauta trantando de congraciarse con los disoes mientras la corsaria como era propio de su profesión, mascullaba vilipendios e injurias contra sus captores y su necedad de asociarse con Calavera roja. Ya casi al llegar a la orilla, el elfo termino su melodia.

Stephano: Mas vale…Que te portes bien delante de Paulette… No me voy a arriesgar a que sueltes tu maldita lengua y la hagas enojar, sera mejor que te ponga un bozal…

En eso saco de su casaca una bola de piel dura y por la fuerza se la fijo atrás con una correa a modo de mordaza con ayuda de los marineros

Asi la amordazaron Y cuando el bote llego a tierra firme la llevaron hasta la mismisma Paulette que la estaba esperando

En cuanto llegaron, a la rojilla ante la matriarca la obligaron por la fuerza a arrodillarse, el elfo correcto en sus modos se comportaba distinto en presencia de la matrona

Stephano: ¡Arrodillate cuando estes con su excelencia !, ¡Perra!

Paulette en cambio muy sonriente le hizo una reverencia no podía evitar mostrarse fascinada y desde luego no lo disimulaba en lo mas mínimo

Paulette: ¿Asi que esta es la famosa Complice de Red Skull…? Vaya, me la imaginaba diferente

Stephano:Se empeña en decir que no conoce al red Skull pero yo vi como se puso de su parte en el castillo, le puse una mordaza porque estuvo muy necia durante el viaje

Paullete: Subanla al carruaje…Llegando al castillo Yo me encargare de sacarla toda la verdad….

Y asi lo hicieron. esta vez con ayuda de los otros dos halcones. El carruaje era enorme y dentro de el había unos cuadros en cuyos oleos estában dibujadas peleas entre hombres a vida o muerte

Paulette: Siempre he tenido fascinación porque los hombres hagan el trabajo sucio mientras las mujeres movemos los hilos… Cochero, ¡Moveos!

Comenzó el cochero a fustigar a los caballos desde el pescante… el carruaje se movió y dejo atrás el embarcadero y avanzaron hacia un valle lleno de montañas y en lo mas alejado de una región montañosa, enclavada entre picos altísimos que desafiaban al hombre y tocan el sótano del cielo había una ciudad.. En esa ciudad no parecía existir el sufrimiento, ni el ansia, parecía todo estar en paz y con prosperidad

El carruaje se interno dentro de la ciudad... ya casi no se oía el embate de las olas, sino el aullido del viento helado .Una única loma los separaba la ciudad del imponente castillo que descansaba a su orilla.

Llegaron al Castillo, y ahí Stephano bajo a Julia del carruaje en pleno atrio, ahí se quedaron un rato esperando hasta que llegaron unos mozos en túnicas moradas. Luego entonces le quito la mordaza…y unos criados le pusieron una túnica bordaba cuando la terminaron de vestir, el elfo la agarro del brazo

Stephano: Esta sera tu ultima oportunidad de hablar, sino dices la verdad esta vez y sales con esas tontas explicaciones, lo pasaras muy muy mal. no digas que no te lo advertí

Y sin decir una palabra la jalo del brazo y la llevo al interior del castillo
Llegaron a una habitación confortable, de grandes ventanas. Ya era de noche. Una antorcha los iluminaba desde atrás. Paullete y el Doctor Daark estaban sentados en una mesa larga y ambos Proyectaban sombras sobre un tablero, de casillas rojas y amarillas. Las piezas, parecían muy altas sobre el tablero por las sombras. Se oía el susurro de unas campanillas

A un lado de la morada, con las muñecas atadas detrás de su torso,y sus tobillos juntos mediante cruces cortas, se arrodillaba un hombre muy alto, con una gruesa cadena alrededor de su cuello. Estaba escoltado por dos guardias, sujetando la barra a ambos lados. La cabeza del hombre estaba rapada ha con un surco que iba desde su frente hasta su cuello.

Una chica llego y se arrodilló a un lado del tablero. Llevaba una breve seda de color roja. Sus curvas estaban bien enseñadas. Su collar, un collar con cerrojo, estaba esmaltado en color ámbar .

–Puedo servirles, Amos?.– preguntó.

Paullete: Tráenos unos tragos

Dijo la matrona ausente, mirando al tablero. La esclava haciendo tintinear sus campánulas se retiró. Pasó cerca del esclavo forzudo arrodillado…

Doctor Daark: Cosed uno a Tober siete

Paulette: Tober sierte y Sater nueve

Doctor Daark: oh por Mitras ya casi e has ganado otra vez, humm pero creo que me salvo la campana, aquí viene el elfo con la renegada…

Paullete: Muy bien… Pasa pasa por favor Stephano sienta a nuestra invitada…

El elfo sento a la corsaria del lado contrario de la cabecera de la mesa quedando frente a frente a Paullete las cual sigio mirando fijamente al tablero, le dijo con parsimonia

Paulette: Bueno jovencita, me dicen que no quieres hablar, ¿Eso eso cierto… ¿¿No te gustaría decirme a mi donde esta escondido el Red Skull? Si me lo dices, prometo que seré buena contigo…

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Julia
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MensajeTema: Re: Amantes II   Jue Oct 21, 2010 3:50 am

- ¿Qué? Otro b…zgz..- Dijo

Fue demasiado tarde para sus palabras que, enseguida se vio nuevamente amordazada, esta vez no se trataba de una cuerda o correa, sino más bien de una bola haciendo que su boca quedara abierta casi tragándosela. Con ello, apenas podía respirar bien, por no decir tragar toda aquella saliva que, la lengua al estar en contacto con la piel producía.

No sin más, fue humillada delante de la fea rubia con moño, alguien le agarró con fuerza por detrás apretándole la nunca y obligándole a hincar las rodillas en el húmedo barro, le empujó hacia abajo acompañado de un golpe en una de sus piernas. Allí, mirando hacia el suelo, hacia los pies de la matriarca, sus dientes apretaron con fuerza la bola de piel, casi partiéndola en dos.

Algo le pasaba a la joven y no precisamente se trataban de los golpes. De un momento a otro empezó a sentirse mal y tan solo podía morder aquella bola con abundante y costosa respiración.
Trasladada al carruaje, su cuerpo empezó a reaccionar, allí sentada un sudor inmenso recorrió la piel y los poros de la joven haciendo que al tiempo que salía empezara a enfriarse rápidamente, el sudor le bajaba por el cuello, la espalda, las piernas comenzaban a temblar y las manos también le sudaban.

Junto a ella, uno en cada lado, se sentaron los dos hombres de cabellera morena, haciendo de escoltas por si Julia movía un musculo, frente de ella la fea y el elfo. Al llegar a pie de castillo, tanto los hombres como la mujer bajaron del carruaje desapareciendo por el portón, dejándola a solas con él elfo por unos minutos, aquellos minutos se le hicieron eternos, cada vez se encontraba peor de la vez anterior y con ello un inmenso dolor empezaba a surgir llegándole hasta el cerebro, sus manos ya no podían ocultar más la cuerda desatada que, moviéndolas lentamente las aguantaba como podía. Aun no podían saber que estaba desatada.
Obligándola nuevamente, la sacó del carruaje y al levantarse una huella de sangre donde antes estaba sentada quedó grabada en el asiento, era lo suficiente grande como para saber que no era una herida, en cambio por la forma que tenia colaba como un pequeño corte insignificante.

Apenas podía caminar, todavía le molestaba lo que ocultaba en sus pies, que ni ella sabía lo que era, y aquel dolor intenso que de un segundo a otro le había nacido le impedía moverse con tranquilidad, se sentía mojada pero a simple vista no se percataba nada, pues toda ella estaba de rojo, por su vestimenta y por las heridas en rostro, manos y algunas en los brazos que, a pesar de empezar a curarse aun se mostraban visibles.

Al entrar en la habitación donde se encontraba la fea, Julia abrió los ojos como ventanas al ver a un tipo hincado de rodillas , calvo y atado en cadenas, lo peor.. Era ver que tenía dos hombres en cada lado. Escarlata intentó aguantar el tipo, mostrándose en perfectas condiciones como si no le estuviera pasando nada grave, aguantó el dolor punzante que le nacía de lo más bajo y acababa en lo más alto de su cuerpo, inspiraba y respiraba profundo, tranquilizándose, controlando todo aquello que era nada más y nada menos que mental.

Fue desenmordazada únicamente para responder a las preguntas de la fea y el tipo que junto a ella estaban sentados en la mesa. Sus ojos, poco a poco se cerraban pero aun así ella se mantenía firme con aquella respiración repetitiva a pesar de notar cómo se iba calando por el sudor frio que desprendía y por otra cosa aun peor.

- Otra vez – dijo bajando la cabeza, mirando hacia el suelo – cuantas veces tengo que decir que no sé quien es – dijo entre dientes – vuelvo a repetir que en aquel lugar aquellos bichos raros no me atacaban y la única solución que había era… - hizo una mueca de dolor – era llevaros la contraria si ¿vale? – levantó la mirada hacia la fea – ¿De veras crees que soy su cómplice? ¿en serio? Je – sonrió de lado – si realmente lo fuera tu no estarías viva y yo, no estaría aquí, lista no eres…

Y antes de que pudieran hablar o incluso mientras su respuesta Julia se desplomó.
Había aguantado mucho como para seguir en pie, había aguantado los golpes del vikingo, de Donkan, los empujones obligatorios de los marineros y el elfo y por ultimo aquel dolor insoportable, desplomada en el suelo empezó a calar sangre de sus partes bajas manchando todo el lugar donde su cuerpo permanecía tirado, la cuerda se desató de sus manos mostrando que desde un principio estaba desatada, Julia había tenido un bajón de azúcar perdiendo totalmente el sentido.
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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Jue Oct 21, 2010 4:35 am

Halcón Blanco sacudió la cabeza y frunció el ceño, no con enojo, pero sí con impaciencia. Ante las palabras de la bandida. No le creía, pero iba a ahorrarse el comentario. En lugar de eso se lo dejaría a Paulette le daba curiosidad ver como manejaría el asunto ella, rara vez tenia oportunidad de que ella personalmente se encargara de algo

Paulette en tanto al escucho, en tanto el Doctor Daark ajeno a todo movía su pieza, y desde luego la matrona pero seguía con su mirada fija en el tablero cuando la joven termino de hablar movió una pieza...

Paulette: Acrit dos a dragón 7 y...He ganado

Entonces se levanto de su asiento pero antes de que pudiera decir algo Julia sintio desvanecerse, y se desplomo la parálisis se apodero de ella, y comenzó a sangrar de sus partes bajas , cuando sus piernas flanquearon, Stephano la levanto en vilo Y Paulette Le toco la frente durante varios minutos, hubo silencio hasta que por fin declaro

Paulette: Curioso, la he estado rastreando y.... por increíble que parezca esta diciendo la verdad...

Halcón Blanco azorado abrió los ojos como platos mirando a la chica escarlata cuya cabeza descansaba en su hombro

Stephano: pero entonces? ¿Porque ella...? ese argumento de llevarles la contraria...

Paulette: Ignoro los motivos o la logica de esta niña, pero no sabe nada, incluso parece que se golpeo la cabeza pues tiene pocos recuerdos sobre su propia infancia, ni siquiera conoce al Red Skull no nos sirve....

Stephano: ¿Entonces que hacemos con ella?

Paulette: Ya nos hizo gastar mucho dinero, la venderemos como esclava y las trescientas coronas que ofrecen pro ella no justifica mandarla hasta Syael, Enciérrenla en el calabozo junto con la reina

Julia siguío dormida en brazos del elfo y este se la llevo Cuando despertó la corsaria se encontraba en una sucia mazmorra junto a una bella pelirroja de vestido largo y ojos verdes que la miraba con preocupación

Scarlet: Vaya por fin despertaste... ¿te hicieron daño?

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Julia
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MensajeTema: Re: Amantes II   Jue Oct 21, 2010 5:48 am

Al despertar, tan solo se encontraba en estado mareoso y toralmente húmeda. El sudor ya se le había secado pero allá donde estuviera, allá que rastros de sangre dejaba.

Lentamente y sin darse cuenta, se llevó la mano izquierda hacia la frente cerrando los ojos por un instante, para luego, erguirse de golpe y mirarse las manos.

- Ups, me descubrieron… y.. ¿y ahora dónde estoy?

Seguidamente, dio un sobre salto que hizo que automáticamente se ponga en pie. Tras relajarse mediante un pequeño suspiro y llevarse las manos al pecho, descubrió que la voz que había percibido en su oído derecho, se trataba nada más y nada menos que la de una mujer bastante atractiva.

- Sssssi.. No, por suerte no… ¿Quién eres? Ups, em los golpes son de mi… am otra persona – desvió la mirada – ojala que esté vivo…y me saque de aquí... - dicho esto la volvió a mirar - ¿Quién eres y… porque estas encerrada aquí?

Directamente después, visualizó la estancia en donde se encontraba esta vez, era una mazmorra sucia llena de ratas y cucarachas, en una esquina un montón de paja donde había sangre de la corsaria, las paredes eran negras con restos de algo que no podía identificarse, había un plato sucio y otro con agua marrón, los barrotes estaban desgastados y oxidados y allí, tan solo se reflejaban con una antorcha medio apagada que, en el exterior de la mazmorra se localizaba en una esquina.

Julia, tan solo mostró un gesto de asco levantando una parte de su labio superior y nariz, aquello le daban arcadas, por no hablar de la olor que se desprendía. Seguidamente, al notar un liquido bajar por su pierna, prestó atención en estas, viendo así que el desmayo y el mareo se trataba de nada más y nada menso que la menstruación

- Por los dioses me salvé por mi propio ciclo menstrual – comentó – que suerte, lo malo que no me puedo limpiar y aquí cogeré infección…- volvió a comentar.

Luego, volvió a dirigirse hacia la mujer y con una sonrisa tímida estrechó la mano esperando que ella se la tomara diciendo:

- Me llamo Julia, y por lo que recuerdo soy pirata y ahora dudo que pueda regresar a mi añorada mar ¿sabes que van a hacer conmigo?

Seguido, se volvió a sentar en aquella paja con un poco de vergüenza por sus partes ensangrentadas, era de total necesidad limpiarse y al menos atarse algo hasta pasar cuatro días, de lo contrario las cosas irían a peor…

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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Vie Oct 22, 2010 10:15 am

La hermosa chica se alegro de que la joven se reincorporara tan pronto, ella hizo lo mismo y al levantarse se pudo ver su hermosa cara toda cenicienta asi como toda su ropa

Scarlet: Yo soy… bueno no importa mucho quien soy, digamos que yo era la dueña de todo esto, hasta que llego Paulette con sus halcones y ellos se adueño de toda la isla, mis propios súbditos me traicionaron y ahora ella es la reyna de este lugar…

Ella sentía que la chica no le ponia mucha atención, como que estaba mas atenta en la prisión y en la forma de salir de ahí, desafortunadamente pese a que los barrotes estaba desgastados eran bien resistentes y las paredes extremadamente gruesas, aparte mas alla habia mas y mas rejas, eran calabozos viejos pero meticulosamente bien hechos y ellas estaban justamente en el corazón de la mazmorra

Afuera solamente la antorcha cuya llama ya casi se extinguia, y no habia otra fuente de iluminación, pronto se quedarian a oscuras y ni rastros de guardias o de otros presos,, alla de las ratas o los insectos que deambulaban en lo que otora fuera su imperio, con el invierno en puertas la celda se hacia todavia mas fria
La chica escarlata se quejo de que estaba en sus dias y como si nada fue y se presento estrechando su mano

Scarlet: Vaya una pirata, no la verdad es que No… No se que haran contigo…
Al darse cuenta de la precaria situacion de la corsaria se levanto y aparto las telarañas que las separaban para extenderle un paño de lino rojo para que se atendiera, no le importaba su olor a sudor y hembra, ella misma no olia bastante bien y el olor de ambas se mezclaba con la humedad de la mazmorra, en otras epocas se hubiera sentido miserable el tener que compartir un techo con una pirata, como ella también fuese una ladrona, pero dadas las circunstancias, hasta cierto punto kle alegraba su compañía y así no morir sola

Scarlet: Pero escuche a uno de los guaridas que a mi me dejarian ami hasta que muriera… Mi abuelo mando construir esos calabozos y era una perosna muy meticulosa, este lugar antiguamente era una fortaleza, pero cuando perdio su mi abuelo la mando hacer prisión

Sus tripas gruñeron a la par que ella hablaba, gemian y gruñian como si tuvieran vida propia

Scarlet: Tengo mucha hambre.. ese plato con sobras es de dos dias y esa agua esta puerquisima. Como extraño esos pasteles de miel y almendra que mis cocineros preparaban para mi….




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Julia
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MensajeTema: Re: Amantes II   Sáb Nov 06, 2010 12:11 pm

Justo después de que la joven se sentara, un inmenso silencio rodó la estancia por unos segundos, ni tan siquiera se escuchaba las ratas corretear de un lado a otro de la celda, no había viento, no se presentía nada.

Por fin la mujer rompió el silencio amargo que acababa de nacer comentando que ella era de la realeza, en ese preciso instante, Julia le prestó suma atención a todas sus palabras con unos ojos lo suficiente abiertos como para contemplarlo todo.
- Señora – dijo haciéndole una pequeña reverencia con la cabeza –¿ me está diciendo que su abuelo hizo esto? ¿Está segura? Todas las prisiones tienen una trampilla de salida y más si antes era una fortaleza.

Nuevamente escarlata se volvió a levantar, dejando tras sí un pequeño charquito de sangre, sin más se dirigió a los barrotes observando que, efectivamente estaban rodeadas de rejas y rejas por todas partes, como si para poder acceder hacía donde se situaran, tendrían que haber pasado por lo menos por cuatro más.
Aun así, la explicación de “fortaleza” se le hacía sumamente interesante, por lo que, después de tomar agradecida el pañuelo que la reina le extendió, miró hacia el plato y luego hacia la paja. Sin más sonrió…

Con total tranquilidad se atendió sus partes y la pierna que ya le empezaba a chorrear bajando un hilillo de sangre por ellas y, tras limpiarse un tanto por encima finalizó colocándose así el paño de forma que, durante un rato dejara de sangrar. Seguido, fue directa al plato acercándoselo hacía su olfato sin más. Aquello olía a algo más que putrefacción…Tirando el contenido al suelo, pudo observar que de él, salía u n pequeño humo casi invisible del cual hizo que volviera a marcar una sonrisa en su rostro, luego se dirigió hacia la paja.

Allí empezó a escarbar, escarbar como si estuviera buscando un tesoro en una playa desierta a pico y pala, con ello salían ratas, arañas, cucarachas y todo tipo de insectos asquerosos, también se localizó huesos. Ya, tras apartar toda la paja localizó al instante lo que se imaginaba.

En el suelo, había una ranura fina e invisible, lo suficiente grande como para entrar una persona y con ello, le dirigió una mirada hacia la reina.

- ¿Ves? Toda fortaleza tiene una salida y si quieres salir de aquí ábrela. Siento ser desconfiada, pero o te querían envenenar con la comida o estas con ellos y el único propósito es… ¿en serio crees que voy a hablar? Repito que no sé nada, si lo conociera no estaría precisamente aquí. Ábrela, porque si eres la reina sabes hacerlo.
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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Dom Nov 07, 2010 7:41 pm

La reina estaba sorprendida por sus descubrimientos, primero había descubierto que la comida tenia una especie de acido o algo por el estilo, se sorprendió de que la escarlata fuera tan suspicaz pero lo siguiente fue aun mas asombroso

La corsaria debajo de la paja había descubierto u n pedazo de tierra una abertura por donde podían escapar, no entendí o muy bien lo que le dijo después o mas bien si lo entendió, le estaba dando a entender que sospecha que quizás ella también seria cómplice de las que lo tenían prisionera, solo que no articulo bien lo que decía, mas que desconfianza parecía que la morena era muy arisca y desconfiaba hasta de su sombra

La reina se acerco a inspeccionar y se encontró con una compuerta que daba a una escalera que bajaba varios metros hacia unos tuneles, alegrada por la pequeña luz ante la posibilidad de escapar Scarlet bajo por ella sin importarle si la corsaria le seguía o no

La oscuridad al principio era casi completa en el subterráneo y una solitaria tililante llama iluminaba las paredes de piedra mohosa y el suelo inundado por aguas sombrías de aspecto insano. Un insondable silencio reinaba en el pasadizo, sólo roto por un distante goteo que resonaba en los muros de piedra con ritmica precisión…

Continúo la reina por el pasaje durante muchos metros, escuchando un lejano rumor que se hacía más intenso hasta convertise en un estruendo. Tras avanzar una decena de metros, alcanzó una vasta estancia, de imponentes paredes de piedra mohosa por las que caía una catarata de aguas verdes desde varios conductos circulares que se abrían en lo alto.

Mas adelante en aquel camino desembocaba en una estancia no demasiado grande que mas bien parecia un muladar, estaba repleta de cajas,con un montón de tiliches algunas volcadas o tiradas… Pero lo que más llamaba la atención eran los cuerpos de varios humanos ya muertos tirados en extrañas posiciones por toda la estancia

Las antorchas ahi iluminan más bien poco, y el humo, que no escapa por ningún lado, se hacìa molesto. Poco más allá, había unas sombras negras alargadas indefinidas…
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Julia
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MensajeTema: Re: Amantes II   Jue Nov 18, 2010 4:48 am

- Lo sabia – dijo- finge – volvió a comentar.


Con ello, volvió a marcar una sonrisa en su rostro acompañado esta vez de un leve suspiro y un humedecer de labios, si, se humedeció los labios con un pequeño mordisco al final mientras se llevaba las manos a la cintura y desviaba la mirada hacia otro lugar. Sus ojos se clavaron en el fondo de aquel pasillo que a lo lejos se mostraba tan frágil por aquella única antorcha del exterior, sin más miró hacia el agujero donde la supuesta reina acababa de bajar con total tranquilidad. Se notaba mucho que era una trampa o algo parecido, tan confiada había bajado aquella mujer… no podía significar nada bueno, cinco minutos más fueron los suficientes como para continuar alla arriba mientras la mujer se perdía por el subterráneo.

Finalmente decidió bajar ya que no tubo mas remedio, antes de ello tomo todos los huesos que encontró a su paso más aquel plato envenenado que, con entretenimiento se dedicó a destrozar para obtener algo medio punzante, luego bajó…

Aquellas únicas escaleras estaban totalmente ruinas casi destruidas por el paso del tiempo, sucias llenas de telas de arañas y alguna que otra branca semi-podrida, no se percataba nada, ni tan siquiera la única luz iluminaba los peldaños, tal eran sus desgastes que hasta incluso resbalaban, al tocar el suelo y desaparecer definitivamente de aquella asquerosa y sucia celda, descubrió que aquel subterráneo estaba totalmente hundido, contenía un pequeño rio sucio mal oliente y eso tan solo significaba una cosa; una salida. Tal vez… los baños o incluso algo peor.

Desconfiada, Julia agarro con fuerza uno de los huesos que había obtenido arriba y, acercándose a una de aquellas paredes de piedra mohosa, se deslizó por ellas casi arrastrándose, “Plas, plas, plas…” se sentía a cada paso que daba “Plas, plas, plas” tan solo aquel sonido de una gota caer más el “Charrp” que hacia resonar tras cada movimiento lento de sus piernas moverse por aquellas aguas, al poco se paro solamente dejando escuchar mas alla de donde estaba … No sentía a la mujer caminar… ¿Estaría lejos, cerca? Julia no la sentía ¿Qué había pasado con la mujer? Ella no lo sabía y por ello presentía lo peor…

Aquella oscuridad cada vez era más agobiante, no sabía ni por donde caminaba, si había más de un pasadizo, si se había perdido, tan solo había oscuridad y mas oscuridad por donde pasaba… no se sentía nada solamente un “plas, plas, plas…”
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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Mar Nov 23, 2010 4:14 am

Un poco reticente, la amazona había decidido seguir a la reina, todo estaba oscuro y el silencio por el plas, plas, plas de sus pasos , tomo sus precauciones pero de nada sirvio no había salida, solo habían ido a aquel inmundo lugar para nada, ya que no encontraron una salida posible,

Scarlet n ose resignaba y seguia buscando mientras julia caminaba desconfiada y a prudente distancia el hedor del desagüe de aguas negras por donde toda la cañería del castillo iba a dar pero no había un orificio lo suficientemente grande por donde escapar, Finalmente abatida se sentó cerca del trono pobremente iluminado, ni siquiera se inmuto en julia quien todavía dudosa de ella se acercaba, se sentía triste y comenzó a llorar amargamente

De repente se escucho al otro lado del salón un seco golpe en la pared, La reina se sobresalto y miro extrañada a Julia, de repente se oyó otro golpe sordo del otro lado del muro, y luego otro mas y otro mas, Scarlet asustada se oculto detrás del viejo trono mientras un mazo seguía golpeando del otro lado de la pared, como estaban tan abajo era imposible que alguien mas los oyera, así que quien quiera que lo hacia comenzó a golpear sin ningún pudor y mesura, pronto parte del muro cedió, pudiendo ver un pesado martillo asomarse, pero no se podía ver mas este continuo con su labor de derribar el muro hasta que por fin luego de lograr un considerable boquete la pared se derrumbo

http://fc01.deviantart.com/fs7/i/2005/257/1/d/Commission__Largo_by_Wen_M.jpg

El autor era un hombre larguirucho el cual cabello y sus ojos de un color tan claro que casi parecen blancos, viste en cambio un traje extraño, medio es malva decorado con serpientes, mientras que la otra mitad es completamente negra., tenía dos espadas largas a la espalda y un mazo enorme con el que había tumbado el muro, atrás de el corria un rio de aguas negras y una balsa con la que había llegado hasta ahi

Scarlet: Lucious

Lucios Scarlet:

La reina corrio hacia a el y el a ella y ambos se abrazaron y se dieron un largo y profundo beso

Scarlet: Has venido a rescatarme

Lucios: ¿Pensaste que te iba a dejar? Te prometi que te rescataría y yo siempre cumplo mis promesas, aunque aun no escapamos será mejor que nos demos prisa...

De repente se dio cuenta de que no estaban solos, la morena había sido testigo de la conmovedora escena y los miraba

Lucios: Por cierto ¿Quien es ella?
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Julia
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MensajeTema: Re: Amantes II   Sáb Feb 05, 2011 5:16 am

Después de tanto silencio, tanta oscuridad y tanta... una voz se escuchó de lejos, una voz triste con un sonido único, como si alguien estuviera llorando. Extrañada, Julia arqueó una ceja al tiempo que agarraba con fuerza el hueso que había tomado, al parecer se trataba del fémur, por lo que significaba que todo aquel lugar estaba infectado de... esqueletos, muertos por todas partes y con ello, tan solo pensar en ello su piel se elevó al tacto de una gallina desnuda.

- Tengo que salir de aquí como sea, bien Julia... vamos a seguir el llanto - Se dijo

Sin más, continuó el camino muy lentamente hasta llegar hacia la voz. A mitad de ello, se paró en seco al escuchar un sonante golpe en forma de eco, tal fue el susto inesperado que, con un salto se acercó a una de las paredes casi pegando un grito... Su corazón empezó a bombardear con fuerza al mismo tiempo que su respiración, pues seguía sin ver nada, aquella oscuridad continuaba en su alrededor, más oscura incluso que aquella vez perdida en el bosque, y eso le inquietaba.

Tras tomar aire profundamente casi ahogándose por la peste del lugar, continuo avanzando por el camino que había tomado, al parecer, estaba justo en frente de la supuesta reina, a tan solo unos metros... en cambio la reina estaba en terreno seco, sentada en un trono o algo parecido sin darse cuenta de que posiblemente un peligro se acercaba por una de las paredes con grandes golpes.
Finalmente, la pared se derrumbó mostrando un supuesto camino para salir de aquel lugar, la reina se había escondido detrás del trono y Julia retrocedió unos pasos hacia atrás volviéndose a ocultar en aquella oscuridad, en un pequeño rinconcito de luz, era donde se situaba la salida, la reina y el ser que acababa de aparecer por la pared, mientras que lo demás, era agua y oscuridad...

- ¡Mierda, está armado, pero quien es! - Susurró fuerte y al instante se llevó una de las manos a la boca.

- Da igual, vamos hay que salir de aquí...- Volvió a susurrar...

Al salir de la oscuridad dispuesta a escaparse a toda velocidad por el boquete, se quedó boquiabierta e inmóvil por un instante, ¡El tío conocía a la reina! No... peor, ¡Se estaban besando! Era algo tan inesperado que Julia no supo cómo actuar en aquel momento, hasta que el hombre la vio, entonces volvió a apretar el fémur con fuerza, dispuesta a pegar si era necesario.

- ¡Atrás! No vas a impedir que me vaya de este... este sitio... La pregunta es ¿quién eres tú? No.. nada ¡me voy!

Y sin más, echó a correr una vez habido rodeado a la parejita amorosa, y salió disparada hacia el boquete de la pared.

- Y ahora donde narices estoy... - Se dijo.
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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Sáb Feb 05, 2011 9:47 am

Asustado al ver que aquella mujer, que tenia un mirar lunático producto de su propia idiosincrasia y de haber estada encerrada durante horas, estaba armada con un fémur astillado, el joven lucius se puso entre ella y la reyna Scarlet
Estaba apunto de contestarle pero la impulsiva y violenta escarlata les ido la vuelta y salio corriendo de ahi

Lucius: Er yo -.. me llam.. oye espera…

No le dio tiempo de nada la joven ya habia puesto pies en polvorosa atraves del largo tunel que era el escape del castillo- prisión donde las habian encerrado los halcones, el pasillo era monótono y húmedo y tras un largo perigrinaje desembocaba en unas escaleras, mismas que daban a una vieja y algo oxidada puerta de hierro

Naturalmente nuestra fogosa morena no tenia medios ni forma para abrirla tampoco habia por donde ir salvo por donde habia venido, era un callejon sin salida
Cansada de correr y sin poder abrir aquella puerta que la retaba Julia se entretuvo hasta que por el pasillo volvieron a aparecer Lucius y Scarlet tranquilo y tomados de la mano…

Lucius: Si me permites…

Dijo con aire de suficiencia apartando a la sexy corsaria de la puerta para sacar una llavesota plateada, que metió en la cerradura, los oxidados batientes de la cerradura, abriéndola, al instante la lluvia de luz los medio cegó y salio con ella, estaban ya lejos en una llanura

Scarlet: Somos libres

Grito con jubilo al salir y respirar el aire puro que salia del recodo de un rio en la amplia pradera habia cerca de una docena de lanudos bueyes que, con perseverancia imperturbable, buscaban las pocas briznas de hierba o musgo que sobeevivian en el semi desertico paraje

Lucius: Aun no somos libres. Cuando Paulette vea que escapaste mandara a sus halcones tras nosotros y nos atraparan debemos huir hacia la fortaleza en la montañas, ahí un grupo de rebeldes todavia sobrevive como frente, tenemos que llegar ahí

Scarlet: Que triste, yo una reina tener que huir de mi propio reino como una ladrona. Que bajo he caido

Y de pronto comenzó a llorar; no en voz baja y sollozando, como hacía en la celda que compartia con la corsaria, esa vez las lágrimas brotaron como una explosión, una serie de gemidos convulsos y quejidos, casi un grito pavoroso que se incrustó en el pecho de Lucius como un puñal ardiente. La arropó entre sus brazos sujetándola con energía, pero ella no se tranquilizó. Al contrario, temblaba cada vez más y sus lágrimas humedecían el rostro de el desconocido. Se agarraba a él con tanta fuerza que el abrazo le cortaba la respiración. Sintió que no podía proporcionarle ningún consuelo.

Scarlet Ya no puedo vivir así. No, de esta manera.

Lucius Por favor, Scarlet

Susurró él mientras le acariciaba el pelo para tratar de calmarla; pero tenía la sensación de que aquello la hacía temblar más todavía. Sintió tal indefensión que incluso le provocó dolor físico.

Lucius: No será así siempre, en cuanto lleguemos a la fortaleza veremos la forma de recuperar el trono usurpado, mientras debemos huir a las montañas…

La tomo mientras la guiaba y la reina seguía sollozando luego volteo a ver a la pirata...

Lucius: ¿Que hay de ti? Vas a venir con nosotros o que piensas hacer?
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MensajeTema: Re: Amantes II   Sáb Feb 05, 2011 5:14 pm

Justo al entrar en el interior del boquete, se encontró mismamente con otro pasillo esta vez semi-oscuro, la luz de donde se encontraba la parejita reflejaba la entrada del agujero al igual que en el fondo de aquel pasillo que al parecer ascendía por unas escaleras arenosas y polvorientas casi borrosas por la poca visibilidad de aquel momento.

- Y ahora donde narices estoy... - se dijo

Sin pensárselo, la joven avanzó rápidamente hasta toparse con ya dichas escaleras y de ellas subió… Por desgracia o no, su poca suerte de libertad de acabó justamente al toparse con otra magnifica puerta de hierro oxidada, esta, también estaba cerrada con llave.

- ¡Ah! – grito al instante dando unos pasos hacia atrás – No, no, no… ¡otra puerta no!

Escarlata miró fijamente a hacia la puerta, con odio, como si se tratara de una persona cruel y despiadada o alguien a quien apalear y, de un pequeño cruce de cables se tiró hacia esta haciéndose daño al instante, no con esas, le dio un puntapié a los barrotes, pero nada tan solo recibía dolor a cambio, pero la puerta no cedía…

-Esto es el fin… - Y justo cuando pronunciaba aquellas palabras, el ser desconocido subió con la supuesta reina con ¡Una llave!
Julia, lo miró fijamente con un “Que, como, cuando, espera” en sus ojos totalmente confusos ¿De dónde salía el tipo con una llave, en una pared y después de tanto tiempo?

Ya no sabía que imaginar ni que pensar, ¿bueno o malo? ¿Quién era? Y porque estaba aquí…

Tanto la Reina como el Señorito ya habían salido del lugar después de una luz cegadora y Julia aun se encontraba en el mismo sitio totalmente perdida, después de un rato de haber permanecido inmóvil y dudosa salió al exterior, acompañada por los gritos de aquella mujer que con desesperación lloraba…
Lo que sus ojos vieron al instante fue nada más y nada menos que un paisaje casi verde, bueyes de un lado a otro y un pequeño riachuelo de agua fresca, parecía como si se hubieran transportado a otro lugar, a otras tierras, pero en realidad tan solo estaban en la parte trasera del famoso castillo de la tal Paulita.

Julia, no podía imaginarse ni creerse que estaban al aire libre, lejos de aquellas paredes y mucho menos que estuviera con los buenos, así que con todo ello se echó a reír ya sin fuerzas, hasta el momento que el Señorito se volteó hacia ella y le realizó tal pregunta. Escarlata mirándole sin saber ya que hacer le respondió:

- Debo estar medio loca… Bien respóndame a esta pregunta señor como se llame, si esta mujer ha estado durante según ella años en esa celda, sin ni tan solo saber que había una trampilla por el cual escapar, cosa que no me lo creo por cierto… y justo cuando estamos en el pasillo ese apestoso aparece usted misteriosamente de una pared con una llave ¿Por qué ha tardado tanto? Es más, ¿cómo puedo saber que usted es de los buenos?

Seguido, miró hacia su alrededor insegura de hacer lo correcto mientras golpeaba el fémur en la palma de su mano, aires o no amenazantes lo agitó esta vez dirigiéndose hacia la reina:

- Le ruego que deje de llorar, soy una pirata sí, pero era y juro que volveré a serlo, la reina de los siete mares, aquí donde me ve usted, soy huérfana de padres y de tripulación, con no sé cuantos amantes a lo largo de mi vida después de ser constantemente fugitiva así que pare de lloriquear… Voy a confiar en usted y le voy a ayudar a salir de aquí, y en cuanto a la Paulita esa ya veremos… ¿Dónde dices que están las montañas?

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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Dom Feb 06, 2011 7:11 am

Lucius no sabía qué hacer, si bien su amada Scarlet se había puesto a llorar como posesa, la otra se echo a reír, el joven tenía un sentimiento de que hiciera lo que hiciera no podía solucionar nada, de tener que estar, nadando contra la corriente y andar esquivando los problemas, se sentía acorralado pero no quería dar esa imagen ante su reina

- Debo estar medio loca… Bien respóndame a esta pregunta señor como se llame, si esta mujer ha estado durante según ella años en esa celda, sin ni tan solo saber que había una trampilla por el cual escapar, cosa que no me lo creo por cierto… y justo cuando estamos en el pasillo ese apestoso aparece usted misteriosamente de una pared con una llave ¿Por qué ha tardado tanto? Es más, ¿cómo puedo saber que usted es de los buenos?

Medio loca no loca completa ¿Quién había dicho que años? Apenas habían sido un par de meses y nadie estaba

Lucius: Nunca dije que yo fuera de los buenos, y si me tarde es porque tarde mucho tiempo en robarme la llave

Luego se puso a regañar a Scarlet. Así no se le habla a una reina, pensó aunque lo cierto era que ella ahora ya no era reina de nada, aunque ella tampoco se veía reina de los siete mares,. Se veía más como una ladrona, una ladrona muy sensual, pero ladrona al fin y al cabo

Lucius : Hacia ya están las montañas, será mejor que nos vayamos ya, Antes de que los Halcones nos alcancen…

Caminaron los tres hacia las montañas, hacia el refugio secreto de la reina, el camino fue largo y silencioso, comenzó a nevar el viento era cada vez mas fuerte, y se llevaba las palabras sino se gritaba fuerte

Era más de medianoche cuando llegaron El viento ululaba alrededor de las murallas y torres de la imponente fortaleza sin mostrar atisbo de remitir, y la cortina de nieve se había intensificado más todavía

El frío había traspasado sus ropas, incluso el acto mismo de respirar, en una verdadera tortura para los tres.

Los pies les dolían de tanto caminar hasta que surgió ante ellos la gigantesca puerta de Fierro cerrada a cal y canto, Había llegado, de la puerta se abrió un palmo y por él aparecieron dos ojos que le miraron desconfiados y curiosos.
Un rato después se cerró la rendija y transcurrieron muy pocos segundos hasta que los tres oyeron el ruido de un pesado pestillo al descorrerse. Luego una de las dos gigantescas hojas se abrió chirriando hacia fuera y un hombre viejo, que llevaba una cota de mallas oxidada y, por toda arma, un largo cuchillo de cocina, le salió al encuentro. Tenía el rostro rojo de frío y no paraba de parpadear, pues el viento le cubría de arenilla los ojos.

Dio la impresión de que decía algo, pues sus labios se movieron, pero el aullido del viento se llevó las palabras consigo.


Entraron los cuatro a la fortaleza por la herrumbrosa verja, La tenue y oscilante luz roja de las numerosas antorchas situadas en el patio de armas los recibió. A escasos pasos se hallaba un segundo vigilante, que era por lo menos tan anciano como el que los había recibido fuera, e iba peor pertrechado, pues llevaba tan sólo un jubón de cuero y, en lugar de un arma en toda regla, un largo garrote que tenía todos los visos de haber formado parte de un montón de leña Frente al pozo del centro, había dos mujeres de mediana edad izando un cubo de agua. Se veía que estaban ateridas, ya que iban ataviadas con unos vestidos excesivamente finos para el tiempo que hacía.

Aparte de aquellas personas, nadie más le esperaba en el patio y se podía percibir el enorme vacío que se había adueñado del recinto de una manera casi corpórea. Era una fortaleza comparable en tamaño a la de Paulette, tiempo atrás, debió ser, sin duda, magnífica; pero estaba claro que había sido abandonada por sus habitantes, la desesperanza que se había extendido, como una mortaja invisible y sofocante, sobre las murallas coronadas con almenas y los macizos torreones.
Ya dentro de la fortaleza una vieja pero bella mujer se abalanzo sobre Scarlet besándola y abrazándola

Anciana: ¿Estás ilesa, verdad?

Scarlet: No me ocurrió nada grave, Lucius me rescato

Anciana: Tenía tanto miedo --tartamudeó ella--. Estaba segura de que no te... de que no nos íbamos a ver nunca más.

Centinela: Los llevare a sus habitaciones para que descansen…

Se adentraron en la fortaleza dentro de la montaña… Nadie reparo mucho en Julia, nadie le hacía caso solo cuando pasaron por una de las cámaras, el centinela le indico a la corsaria que podía quedarse en ella

Julia entro al cuarto que se le asignó y se tumbó sobre la cómoda cama recubierta de lujoso brocatel sin lograr conciliar el sueño ni por un momento, una buena parte de la tarde permaneció a solas en su estancia. Golpearon dos o tres veces a su puerta y entró el viejo canoso que le había recibido hacia unas horas. El hombre dejó una gran bandeja de madera encima de la mesa.

Sobre ella estaban dispuestos un cuenco con agua caliente, toallas limpias, un aguamanil de peltre, una cesta con pan, una con fruta y un pedazo de carne asada.
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MensajeTema: Re: Amantes II   Miér Feb 09, 2011 4:15 am

- Pues vayamos, que parecemos tontos aquí con tanta cháchara – Le respondió rápidamente.

A lo largo de la trayectoria, parecíamos tres niños que se habían peleado, nadie hablaba y todo estaba en silencio, solamente se escuchaba el viento resoplar cada vez con más fuerza hasta el punto en que, cada paso que dabas este retrocedía hacia atrás, era tan grande la ventisca que apenas se podía ver el camino y más aun por la gran nevada que empezó a caer…

De las piernas de Julia, pronto empezó a caer un hilillo de sangre, en cambio afortunadamente por el frio, este se congelaba haciendo que no cayera en aquella blanca nieve, pero para ella era un sacrificio el seguir caminando en aquellas circunstancias, por culpa de su menstruación salvadora notaba como punzadas en su interior que hacían que viera más allá de las grises nubes.

Totalmente helada, ya no notaba su cara, ni su nariz, tampoco su trasero, ni tan siquiera los pies y las manos le dolían cuando intentaba cerrar los puños, aquel camino era un verdadero infierno y ya, cuando estuvo a punto de rendirse e hincar las rodillas al suelo para morir allí, se topó con una inmensa puerta… otra puerta de hierro cerrada, congelada, blanca por la nieve…

Lo que ocurrió después, ni tan siquiera ella lo supo, pues su cuerpo se movía e iba donde le indicaban pero para entonces, ya no era acta de sus movimientos, parecía un zombi andante totalmente fuera de si por culpa de aquel tiempo tan espantoso y doloroso hasta el punto de desear por un instante que le clavaran algo.


Ahora estaba allí semi- consciente, aun con los ojos muy abiertos con miedo de cerrarlos por si se les partía en dos, del dolor tan grande que tenía en ellos, allí en una cama boca arriba miraba el techo, un techo de piedra con alguna que otra telaraña que lo cubría de un lado a otro, al entrar el viejo canoso, ni tan siquiera lo miró… no quería ni moverse, ni comprobar la sangre que estaba perdiendo y, que estaba dejando en aquella cómoda cama… hasta los labios le dolían, que ni tan solo le pudo decir algo.

Cuando paso un rato más, cuando parecía que todo se estaba oscureciendo miró de reojo la bandeja de madera situada en la mesa, una mesa redonda justo al lado de la puerta, entonces se dio cuenta que hasta había una chimenea encendida, con aquellas llamas ardientes, de aquel color resplandeciente que hacia iluminar toda la estancia.

Rápidamente, se tiro al suelo y gateando se acercó a la chimenea dejando tras de si, un rastro de sangre, permaneció allí un rato más, tomando todo el calor que podía y finalmente, se acercó a la mesa a inspeccionar la bandeja.

Lo primero que tomó fue las toallas, que a pesar de estar el agua ahora fría, las mojó completamente y se dedico exclusivamente a limpiarse. Limpia al fin, miro la resta de las cosas ¿Estarían envenenadas? Sin embargo tenían buena pinta y además hacia días que no había probado bocado, así que con desconfianza tomó la cesta de pan, la olisqueo como un perro y se dispuso a comer, hizo lo mismo con la fruta y después con la carne, allí en aquel caliente suelo junto a la chimenea, se quedó medio dormida…





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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Mar Mar 01, 2011 8:34 am

La bien formada morena yacía dormitando en su habitación, el fuego de la chimenea ya se habia extinguido, dando paso al frío cuando a lo lejos se escuchó un gran alboroto, agudos chillidos y el estruendo provocado por el choque de madera contra madera, el sonido inconfundible de un gigantesco ariete de madera. Inmediatamente comenzaron a tañer las campanas de la torre vigía y las puertas de todo el castillo se abrían

¡Nos atacan!

¡Corran corran!

¡Huir a las montañas!

Por todas partes aparecía gente alborotada y dando gritos, las contraventanas se cerraban de golpes

Scarlet y Lucius corrían a toda prisa por los pasillos en busca de un escondite cuando escucharon el sonido de una gran piedra que destrozaba la puerta de la muralla, por la ventana de la habitación de Julia se veía como varios soldados provenientes de las nevadas montañas trepaban por las murallas y como varias puertas cedían, dando paso a una turbamulta de jinetes tocados con turbantes entraba con gran estruendo, pasando estrepitosamente con sus prendas ondeando al viento

Unas siete carretas de forraje, bien cargadas todas con paja y alfalfa desecada e incendiada, iban repartiendo fuego por las calles adyacentes y en la atestada plaza, pues los aterrados caballos que tiraban de ellas se habían arrojado sobre las filas de los guerreros que inútilmente oponían resistencia

Entonces un guerrero moreno de turbante y vestimenta ondeante entro al cuarto de Julia tumbando la puerta tenía en su mano un reluciente alfanje, y en la otra una cadena. Avanzo con mirada amenazadora hacia la morena

Invasor: Gruda, edertruda, guasden fed

Y sin más le lanzo un sablazo dispuesto a partir su cráneo en dos


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MensajeTema: Re: Amantes II   Miér Mar 02, 2011 5:52 am

De pronto, Julia abrió de un sobresalto los ojos, inmediatamente al instante que sonó aquella campana, con ello, hizo que su mano se moviera con velocidad buscando un punto en donde agarrarse y, fue a parar justo a la pared de la chimenea, por suerte estaba apagada… Aun con el corazón sobresaltado, se levantó de aquella esquina, confusa sin saber por momentos lo que estaba pasando.

Su rostro, lo expresó enseguida al mismo tiempo que se rascaba la cabeza, mientras se dirigía al lecho. Allí, tomó la manta dejando a un lado el hueso y, abrigándose se acercó a la ventana.

- Que pasa, ¿porque tanto grito? – dijo antes de asomarse, y al hacerlo… - ¡Mierda, se han dado cuenta!

En ese preciso instante, las paredes temblaron justo al momento de un gran golpe, con ello, las ventanas vibraron agrietándose rápidamente y aun así, Julia miraba por la ventana con total tranquilidad.

- Pero como se han dado cuenta esa gentuza que nos hemos ido… - decía – joder, joder, joder… ¡y ahora que!

Agarrando la manta con fuerza, se dirigió a la puerta y en vez de abrir y huir, dio media vuelta en busca del hueso, entonces se dio cuenta que estaba arrastrando la manta y podría tropezar con ella, así que, en vez de arremangársela o dejarla, se la colocó en forma de capa, pues… hacia demasiado frio como para dejar una manta así.

Tonta de ella, volvió hacia la ventana mirando la situación en la que se encontraban otra vez y esta vez, cuando si iba a salir por la puerta para salir de aquel infernal lugar, donde tampoco estaba segura, alguien, un hombre con un turbante la tomó por sorpresa…

Escarlata, como si de toda la vida hubiera sido una niña inexperta, retrocedió hacia atrás lentamente, con ello, la manta iba hacia adelante y en un afortunado momento se resbaló cayendo hacia atrás, justo hacia la pared. Al mismo tiempo el sable de aquel tipo, también le había dado y ahora, un hilo de sangre bajaba por su frente.

La hoja de aquella arma le había rozado lo justo para herirle, en cambio, gracias a la torpeza de sus pasos evito que el corte fuera mayor de lo que había sido.

La joven se encontraba entre la pared y el sable de aquel tipo, que mirándole fijamente por segundos, salió disparada gateando en dirección a la puerta, quitándose antes la molestosa pero salvadora manta.

Ahora, estaba completamente en peligro, sin armas, con una herida en la cabeza y con un hombre que, sin saber el motivo quería matarla…

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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Jue Mar 03, 2011 2:54 am

El guerrero al ver que la chica no oponía mayor resistencia, y que ya habría logrado herirla, la golpeo con la empuñadura de su alfanje, nuestra hermosa protagonista cayó arrodillada, ante el primer golpe, Luego le restregó un paño con un aroma embriagante y dulzón que no tardo en noquearla, la preciosa Julia yacio vencida ante los pies de invasor, escuchando apenas los gritos lejanos pronunciados en lengua extranjera

Cuando Ella despertó estaba tumbada y sumida en un fuerte sopor, incapaz de abrir los ojos percibió el conocido para ella balanceo de un barco, cuando por fin logro reincorporarse distinguió la silueta de un rostro de piel aceitunada que aparecía frente a ella

Era un joven de ojos negros de exquisita forma almendrada, de rizada cabellera negra casi angelical, ataviado en una reluciente túnica de seda dorada atada con un cinturón plateado, sobre unos livianos pantalones del mismo tejido

Le hizo un gesto con el dedo para acuciarla a guardar silencio, la cogió de las manos con unos dedos oscuros y extraordinariamente suaves, le ayudo a sentarse y al ver que ella obedecía, asintió agitando vigorosamente la cabeza, a continuación le acaricio el cabello y le sonrio amablemente, le coloco el dedo sobre los labios para impedir que dijese algo

Metió la mano entre sus ropajes y saco un peine alargado con el que ordeno su cabello, Julia descubrió entonces que la habían lavado y curado la herida y perfumado, le habían embadurnado con un pigmento dorado y fragante a canela. Noto el Sabor a bayas frescas en sus labios

A sus alrededor, varios personas al parecer de noble linaje, y bien vestidas dormían en ese pequeño cuarto débilmente iluminado ¡Y allí estaba Donkan! Durmiendo profundamente, todos parecían esculturas doradas sobre lechos de satén, el moreno seguía con cuidado peinando amorosamente el pelo de Julia, sin el menor tirón ni enredo
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MensajeTema: Re: Amantes II   Jue Mar 03, 2011 5:45 am

Tal movimiento fue inútil, pues al intento de salir disparada un golpe en seco recibió al instante en su más delicado y joven rostro y del acto, perdió el equilibrio cayendo sin más contra el frio suelo, mas con eso, al intentar levantarse con la visión perdida, se encontró de pleno con un paño que rápidamente hizo que perdiera el conocimiento.

Una vez más, estaba allí junto con Morfeo, su gran amigo de todas las noches y este, le negaba con la cabeza constantemente cada vez que se volvían a reencontrar sin ningún motivo justo y ella, tan solo se encogía de hombros sin saber exactamente que responderle.

Aquel olor a dulzón, a veces le acompañaba en el camino y otras veces, llegaba a su casa con grandes moratones que hasta él, se sorprendía de verlos… ambos, llegaron hasta el punto de contarse las cosas cuando Julia iba de visita que, ya casi, Morfeo le esperaba casi cada día… Como siempre, cuando él veía la ocasión, tomaba su campanita y la hacía sonar para que ella volviera a despertar y continuar su viaje hasta su próxima visita y así fue, en el momento en que el anciano Morfeo hizo resonar la campana, Julia volvía en tierra.

Pero esta vez, no abrió los ojos al instante como era de esperar, sino manteniéndolos cerrados por algún motivo físico que le impedía abrirlos, notó algo ya vivido, como si su cuerpo y mente hubieran regresado al pasado, pues aquel movimiento le era sumamente familiar… Con un poco de esfuerzo abrió lentamente los ojos y el primer impacto, casi le mata del susto.

Frente a ella, se encontraba un tipo de piel verde como una aceituna, un ser que jamás a lo largo de su existencia había visto ¿Existían tipos con la piel verde? Sus ojos enseguida se abrieron como platillos y luego volvieron a la normalidad al ver que parecía como un ángel ¿estaba en el cielo? ¿Había muerto?

Rápidamente, sus preguntas se respondieron al ver que no era así, que seguía viva y que por supuesto no estaba en el cielo sino… ¡En un barco! Aquel movimiento que le era sumamente familiar, se trataba nada más y nada menos que el balanceo de un navío en medio de unas pequeñas y delicadas olas tranquilizadoras y más todavía aquellas maderas que adornaban toda la estancia se lo confirmaba. Por fin volvía a estar en aguas.

Ahora, la pregunta que le rondaba por la cabeza era… ¿Quien le había secuestrado esta vez?

El tipo raro, le ayudo a levantarse al ver nada más que estaba bien y entonces, la joven se asustó al ver como se metía la mano en sus extrañas ropas ¿Él también le atacaría? Una vez más, la respuesta fue clara y breve, no, ¡Había sacado un peine! ¿Un peine? ¡Y le estaba peinando!

Julia, no podía creerse lo que le estaba pasando en aquel preciso instante, ¿Cómo era que la estaban peinando si jamás le habían hecho una cosa semejante? No… no podía creérselo, estaba muerta seguro y aquel lugar, era un maravilloso cielo donde Morfeo no podía entrar…

Mientras aquel tipo la peinaba, se observó que estaba limpia y curada, y sobre todo, sus partes intimas estaban muy bien cuidadas, además se dio cuenta que olía de forma muy rara hasta tenía un sabor extraño en su boca, uno que hacía tiempo que no comía, desde que exactamente era pequeña…

Ya, aceptando el paraíso, y creyéndose que le habían puesto un criado en aquel cielo para todos sus caprichos, observó con una felicidad y tranquilidad en su rostro toda la estancia viendo que, absolutamente todos, estaban profundamente dormidos, que bonito paisaje para su nueva vida, paz y tranquilidad y… no podía ser… no… no podía ser cierto ¡Ese hombre también estaba allí! Era aquel hombre que le golpeó para entregarla a aquellos estúpidos halcones y a la fea de la Paulita, porque estaban convencidos de que era cómplice del tal Red…y que después decidió no entregarle a cambio de un trato…

Entonces… entonces ¡Estaba viva! ¿Había sido él quien le había vuelto a secuestrar? ¿No había muerto? Julia, estaba totalmente perdida, ya no sabía que creer, si él también estaba vivo… ¿entonces donde estaban?

Después de mantenerse un buen rato de brazos cruzados y mirándole fijamente, mientras que el piel aceituna le peinaba con suma delicadeza, decidió acercarse a él. Así pues, se levantó de donde se situaba y, tomando de la mano del tipo raro para que le acompañara por si acaso, se acercó a Donkan.

Una vez frente a él, le volvió a mirar fijamente, pero como el tipo raro le había prohibido hablar, tan solo, se sentó al borde de donde Donkan yacía dormido y, suavemente le acarició el rostro con intentos de despertarle dispuesta así, a que él le aclarase las cosas, una vez despierto se enteraría de quien era Julia … o no…
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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Jue Mar 03, 2011 6:47 am

Las palmaditas lo molestaron, el lord oscuro se despertó visiblemente enojado pero al ver el angelical rostro de Julia ahí postrada ante el, su enfado se cambio por asombro

El despertar de la curiosidad brillaba en los ojos de Donkan

Donkan: J-Julia ¿Dónde… Donde diablos estamos? ¿Cómo es que estas aquí tu

De pronto aparecieron mas guardias, media docena de esbeltos y bien armados jovenes se acercaron a Julia levantandole los brazos por encima de la cabeza para alzarla ante un impresionado Donkan que todavia no se enteraba de que estaba pasando. Una vez de pie uno de ellos se la echó al hombro y se la llevaron de la habitación, Donkan le hecho una ultima mirada preocupada al ver como se la llevaban

En el pasillo el guardia le palmoteo y pellizco su sexy trasero mientras la llevaba a otra habitación donde se escuchaba una animada charla en voces extranjeras vestidos todos con franjas de color rojo con piedras preciosas y oro incrustadas y las manos enjoyadas

Habia un aroma a incienso, en la habitación habia siete jaulas de oro, en el extremo de cada una había un gancho del que colgaba una pala dorada delicadamente esmaltada, con el largo mango entretejido en tela de seda, el colchón que habia en el interior de estas estaba forrado de seda celeste, pronto la acomodaron sobre un almohadón de satén grande y mullido, se retiraron y entonces los hombres de rojo formaron un circulo alrededor de ella, todos gesticulaban y hablaban entre si, al parecer discutían y regateaban, luego de mucho averiguar la tomaron y la metieron a una de las jaulas

Mientras la introducían se percato de que en el colchón había pétalos de rosas que despedían un penetrante perfume. La jaula era lo suficientemente alta para poder sentarse si es que era capaz de recuperar el vigor

La puerta de su nuevo aposento se cerró con un tintineo y la llave giro en la cerradura…

Minutos después aparecieron los mismos guardias con Donkan golpeado noqueado y completamente desnudo, al parecer había puesto resistencia inútilmente, lo acomodaron en la jaula vecina a la suya, lo encerraron y luego todos abandonaron la habitación, dejándolos solos y completamente a oscuras
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Julia
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MensajeTema: Re: Amantes II   Vie Mar 04, 2011 3:42 am

Resultó ser que él no fue quien le había secuestrado, sino que también estaba en la misma situación que ella… al querer responderle claramente a su pregunta, no supo cómo hacerlo, estaban en un barco, si era cierto aquello pero, ¿Cómo explicarle que no tenía ni idea de donde estaban si, estaban en un barco? Y al abrir la boca, se acordó que el tipo raro le había prohibido hablar, entonces miró al piel aceituna y enseguida ella misma se extrañó al ver como se alejaba rápidamente de ellos, fue entonces cuando la puerta se abrió…

Julia, situó las manos en la nuca tal y como se lo habían colocado aquellos jóvenes misteriosos que acababan de aparecer de buenas a primeras por un simple comentario y luego, una vez más, volvió a ser tal y como lo fue una vez, un saco de patatas:

- Genial, se acabó la libertad – Comentó

Ya, acostumbrada a aquellos raptos de aquella manera, ni se inmuto a poner resistencia y como siempre para variar en estos casos, volvió a ser una pata de jamón:

- Por todos los dioses pero que manía… siempre igual…. – Murmuró

Al entrar a la habitación, enseguida se pensó lo peor, la iban a colgar… no peor, le iban a rajar con aquel gancho, su vida se acababa allí, que tragedia… Pero no, lo más sorprendente fue, que no le hicieron nada y tan solo la acomodaron en un cómodo almohadón con suma delicadeza y sobretodo, sin hacerle ningún tipo de daño.

Sin más, boquiabierta, arqueo una ceja, se quedó muda al instante y como una piedra, se paralizó por segundos.

Enseguida, agachó la cabeza totalmente perdida y vergonzosa al verse rodeada por todos aquellos hombres de rojo y oro, que, de vez en cuando miraba de reojo a tal maravillosas joyas atrayentes, aquella forma de brillar que tenían tan mágica, aquellas formas tan divinas y a ojos de una ladrona de mar, era nuevamente el paraíso.

Pero el cuento de hadas acabó en el momento que la volvieron a levantar para esta vez, meterla en una de aquellas jaulas:

- ¡No! No os vayáis… bueno vale, pero al menos prestarme… oh, pero si es de oro… - cambió repentinamente – mmmm esto vale una fortuna – volvió a decir – Anda, pero si hay pétalos… que tipos más raros… oh pero si me puedo sentar, creo…

Y enseguida, al ver las demás jaulas, su mente una última vez volvió al pasado:

Había miles y miles de joyas, monedas y cofres de un lado a otro de la bodega y en el medio, un miembro de la tripulación enjaulado como divino castigo, había una niña que hablaba y le comentaba que le iba a decir a su papá, que aquel castigo era demasiado bonito, que lo que tenía que hacer era colgarlo fuera, en cubierta y no rodeado de tesoros y entonces, aquella voz masculina sobresaliente de la jaula, le respondió que ella no era la hija del capitán, sino una huérfana que por pena fue adoptada, que ella era una tal Chester y no una Dominic. Y de pronto, otra voz, una que salía de una puerta dijo, que si era una Dominic y que por ello tenía un pasado oculto y un futuro como líder…

Julia, rápidamente volvió a la normalidad, volvió a estar allí, sola y encerrada en jaula de oro:

- Chester… Chester… ¡pues claro! Mi papá viajaba en busca de aquel pasado, de mi pasado, de… y ahora tengo dos pasados… - y sin más, se sentó como pudo disgustada, al ver que ahora, estaba sola y no era nadie…

Minutos después, la cerradura volvió a sonar y con ello, la puerta se volvió a abrir. Al levantar la cabeza para observar quienes entraban y ahora, con que propósito era esa entrada, se sonrojó al instante desviando la cabeza. Donkan, entraba casi arrastrado y desnudo… ¡Desnudo! Y que cuerpazo…

Al volverse a cerrar la puerta y esta vez, dejándolos a oscuras, Julia balanceó a ciegas su jaula intentando alcanzar la de él y una vez logrado, palpó con una mano, mientras que con la otra se sostenía, buscándole a ciegas.

- Donkan, Donkan – Decia – Hay que le han matao… Donkan… ei Donkan...
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Donkan Warene

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MensajeTema: Re: Amantes II   Dom Mar 06, 2011 11:02 pm

Donkan duro un buen rato ahí tirado sin responder, ahí los dos solos en la oscuridad pero sin que este siquiera se moviera, hasta después de casi hora y media, se reincorporo tardo un poco en que sus ojos se acostumbran a la oscuridad luego intento levantarse pero la Jaula le resultaba incomoda, finalmente vio que la morena corsaria estaba en una jaula aparte.

Se sento y agarro los barrotes intentando acortar la distancia que los separaba. Su expresión era mas que inocente y ese polvo que le habían untado resaltaba seductoramente cada detalle de sus formas, Acurrucada en la jaula como estaba, parecía una exótica Bailarina importada de una tierra lejana, con el fin de embellecer algún suntuoso jardín de placer, se pregunto a si mismo si el luciría exactamente igual

Donkan: Julia… ¿Estas bien? ¿Que diablos esta pasando?

La posición de las jaulas unicamente permitía rozarse las puntas de los dedos. La puerta se abrió y entraron los jóvenes asistentes vestidos de seda. Abrió la Jaula de Julia y la sacaron por la fuerza, uno la cogio por detrás apretándole los pechos mientras el otro la forzo a inhalar nuevamente una sustancia narcótica

Guardia: Respiralo preciosa, no nos obligues a lastimarte

Pero esta vez sustancia no la durmieron solo la sedaron brevemente, le quitaron la ropa dejándola desnuda completamente y la sacaron de ahí para llevarla a una habitación con luz suave y trémula, el olor a incienso era embriagador, el aire transportaba las pulsaciones rítmicas de las panderetas,el rasgueo de arpas y las agudas notas metálicas de otros instrumentos, sobre sus cabezas cientos de cuentas centelleantes colgaban del techo dando vida al lugar, untaron todo su cuerpo con una espesa capa de miel, le pusieron un datil en el ombligo y la dejaron cobre un cojin enorme mientras los sujetos de rojo comían y fumaban alrededor, charlando con fluidez

Minutos despues trajeron a Donkan, lo traían a cuatro patas guiado por una larga cadena sujeta cpon un collar de joyas incrustadas, estaba cubierto con una locion dorada y sus pezos incrustados con oro

Sus labios se movieron para dibujar una media sonrisa mientras la conducian hacia a ella, No parecia ni triste ni asustado, el esclavo empujo la cabeza de donkan hacia la axilia derecha de la corsaria para que tocara la miel con el rostro, Donkan empezo a lamerla para beneplacito propio y de todos los comensales

El ágil guiá de dedos largos obligo a Donkan con un tirón de la frágil cadena de oro a descender por el cuerpo de la Morena a tomar el dactil de su ombligo,
El lord oscuro se arrodillo entre sus piernas, esta vez el criado no tuvo que guiarle la cabeza, comprendía el juego y estaba dispuesto a jugarlo, con un gesto casi salvaje mordisqueo el relleno de la fruta ejerciendo una suave presión de las mandíbulas del lord contra el pubis de la corsaria

La conversación que antes llenaba la habitación se había desvanecido, la música sonaba grave y rítmica casi obsesiva, los asistentes observaban rebosantes de jubilo el espectáculo, la mandíbula del lord trabajaba con eficacia sobre de ella lamiendo toda la miel, luego succionando los jugos que rezumababan en su entrepierna, y la lengua volvía incesante sobre su clítoris con amplios y lentos lametones
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MensajeTema: Re: Amantes II   Lun Mar 07, 2011 7:20 am

Por mucho que lo llamaba, él no respondía… con ello, la desesperación de pensar que lo habían matado aumentada a cada minuto que pasaba. Su voz cesó de inmediato al igual que sus fuerzas por mantenerse a la jaula de él, enseguida se soltó dejando que la suya volviera a la posición inicial. Al principio, empezó a moverse como un péndulo, de un lado a otro Julia se balanceaba como niña en cuna haciendo que sus ojos se cerrasen lentamente hasta el fin de aquel balanceo.

En una posición verdaderamente incomoda, con casi medio cuerpo sacado de aquella dorada prisión, se mantenía escarlata de ojos cerrados pero despierta, sin ánimos de moverse, sin ganas de nada, hasta que de algún modo u otro, la voz de Donkan, volvió a resonar en sus oídos.

- ¿Donkan? – dijo rápidamente volviendo a palpar todavía en aquella posición – Si, si de momento si ¿y tú, estas bien? … No lo sé, llevo rato sin entender nada… creí – hizo una pausa – creí que el responsable eras tú, que me habías vuelto a secuestrar a pesar de estar en las garras de la Paulita y sus pajaritos, que no son ni palomas… Pero ya veo que no ¿Dónde has estado?

Al fin pudo tocarlo y sentir su presencia aunque tan solo se trataba de la punta de sus dedos y entonces, en aquel preciso instante, la puerta se abrió y la luz volvió. Julia miró rápidamente hacia la puerta, viendo como se trataba de los tipos jóvenes de antes, aquellos que la habían traído desde un principio y que luego, arrastraron a Donkan y luego, le miró a él…

Y el reencuentro duró poco, Escarlata a pesar de negarse a salir de aquella jaula, fue casi arrastrada de ella y con ello unos fuertes brazos le sujetaban por detrás, apretándole fuertemente los pechos, haciendo casi por obligación que tomara grandes cantidades de aire para poder respirar bien, ya que en aquella posición apenas le dejaba, mientras que otro, sacaba un paño, echándole a la vez unos polvitos en este que, rápidamente fue a parar al rostro de la joven, ella, a pesar de resistirse inhaló el contenido y enseguida cayó desplomada.

Esta vez, Morfeo no estaba esperándola…

No tardó en abrir los ojos, obteniendo así una visión borrosa del lugar y una sensación de cansancio entre risas, pues estaba completamente drogada que incluso veía lucecitas de colores y mariposas volando de un lado a otro.

Notaba un aire frio por todo su cuerpo y por mucho que intentara moverse, notaba que sus brazos y piernas estaban sostenidos, inmovilizándola y lo peor, totalmente abierta.

A pesar de estar en el limbo, con el único sentido activo, la risa, notó algo suave y húmedo recorrerle el cuerpo lentamente, entonces miró hacia abajo y vio a Donkan, cuyo acto en forma de respuesta fue, una sonrisa estúpida.

Con cada lametón, le respondía con aquella sonrisa y una pequeña y floja risa, que apenas tenía fuerzas para salir, hasta llegar al clítoris que con ello, un suave gemido salió de sus labios, mordiéndoselos al instante y además mover la cabeza hacia un lado…
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MensajeTema: Re: Amantes II   Miér Mar 09, 2011 5:26 am

Los asistentes obligaron a Donkan a desplazarse hacia arriba y, diestramente le urgieron a darse media vuelta y colocarse de nuevo encima de ella, en extraña posición, luego su sexo descendió sobre los labios de la corsaria mientras la boca de el, se abría completamente para cubrir su pubis, el dulce sabor a miel y canela se mezclaba con el sabor salado de la piel de Julia, lo que incitaba al lord a lamer mas el diminuto nódulo escondido entre sus entrepiernas, el lord llevo su boca hasta que atrapo los gruesos y palpitantes labios púbicos entre los dientes y a continuación lamio la miel que se exprimía de ellos, en el concurrido camarote reinaba el silencio y las miradas de regocijo

Para el lord oscuro esta había sido la mas dulce de las torturas, si bien lo estaban obligando disfrutaba mucho regocijándose con la apetitosa corsaria

Así duro durante buen rato hasta forzarla al orgasmo, una vez que termino los asistentes comenzaron a aplaudir que lo forzaron a lamer el resto de la miel, y a separarse de ella y se lo llevaron para encerrarlo de nuevo en la jaula, Los comensales se levantaron y en fila india se formaron para agasajarse con Julia, cada uno que pasaba la toqueteaba pro cerca de un minuto algunos nalgueándola otros apretándole los pechos, el mas fuerte de ellos, un gordo negro con turbante, la obligo a besarlo

Cuando terminaron todos de agasajarla los pajes nuevamente la toman prisionera y se la llevaron a ella regresándola a la misma Jaula

Donkan estaban sentado en la suya con el rostro alerta y la mirada perdida en la oscuridad. Al ver que traían a Julia se le quedo mirando fijamente. La metieron por la fuerza, giraron la llave y los dejaron solos otra vez

Se quedo callado viéndola sin saber que decir, no estaba apenado pero tampoco orgulloso

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MensajeTema: Re: Amantes II   Miér Mar 09, 2011 7:16 am

Las miradas se cruzaron por milésimas de segundos, al momento de desplazarse hacia arriba, pero enseguida dejaron de cruzarse obteniendo así las partes íntimas de su compañero.

Al principio, la joven se quedó inmóvil, manteniendo los labios cerrados, a pesar de tener un buen miembro rozándole, hasta que un nuevo gemido, hizo que los abriera, entonces ambos quedaron en la misma posición. Su lengua recorrió lentamente el tronco de arriba abajo y en varias veces penetró dentro de su boca, ella la cerraba con lentos y rápidos movimientos, la saliva se le desplazaba hacia los lados, hasta el punto en que Julia, no pudo seguirle el juego.
Movía los pies al igual que las manos, los veinte dedos actuaban a la vez como si quisieran aruñar la piel de su compañero que continuaba ejerciendo sus obligaciones.

Julia, a pesar de estar totalmente atada, movía el cuerpo hacia arriba intentando quitárselo de encima, pero no podía… intentaba hacerle lo mismo, cada uno de sus movimientos con la lengua los repetía, cada lametón y beso, pero ningún mordisco, en vez de eso se mordía los labios de puro placer, llegando aun más de lo que había llegado una vez, aquella cuyo hombre se llamaba Nicodemus…

Un gemido tras otro y cada vez era mayor al anterior, hasta que por fin completamente sudada, un ligero casi transparente liquido blanco bajó deslizándose por los labios púbicos, el clítoris se había incluso ocultado y toda su intima parte, permanecía roja intermitente, incluso el aire de una suave brisa le daba una sensación única irrepetible.

Totalmente débil, ni notaba como la sangre de sus labios le bajaba por el mentón hacia el cuello… si, sus dientes habían acabado por herirle levantándole la piel… El corazón, parecía que le iba a estallar de lo rápido que le iba y, no sentía apenas nada, ni tan siquiera el mas mínimo cosquilleo…

Uno tras otro le empezó a tocar, pellizcar, manosear, besar e incluso algo más, se sobrepasaron con ella, la utilizaron como un objeto e incluso desatándola no se inmutaba lo más mínimo… Parecía mas, un cadáver que un ser vivo.

Más bien arrastrándola, la volvieron a llevar a la jaula y allí con malas ganas la tiraron hacia el interior sin impórtale como cayera, sin inmutarse si se había hecho daño o no, y si, se había golpeado parte del rostro con los barrotes dorados. Una vez más, volvieron a estar solos y esta vez, casualmente con luz… podían verse fijamente como ambos estaban desnudos después de aquel acto, podían hablar o callar…

Julia, se apoyó en los barrotes, llevándose una mano en la cara, maldiciendo la jaula con odio, moviéndose todavía sin saber donde estaba, casi se cae por uno de los agujeros a pesar de solamente sobresalir las piernas y/o los brazos y, finalmente levantó la cabeza mirando en dirección a la jaula de Donkan, entonces observó como él la estaba observando.

Lentamente, se quitó los pelos de la cara llevándoselos hacia la oreja izquierda, respondiéndole con la mirada también en silencio, le sonrió mientras que su rostro se encendía totalmente sonrojada.

Por un momento, desvió la mirada hacia un lado y luego, le volvió a mirar
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