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 La unión hace la fuerza...

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MensajeTema: La unión hace la fuerza...   Sáb Oct 30, 2010 5:16 am

-Aquí es, gracias.- dije de forma apresurada a la figura que manejaba aquella rota y estropeada carreta, al mismo tiempo que lanzaba una pequeña bolsa que contenía unas pocas monedas. Así el hombre agradeció con un pequeño gesto para ponerse nuevamente la capucha de su sobretodo, luego de un movimiento rápido a las riendas del carruaje los caballos comenzaron su lenta marcha por el infinito camino que serpenteaba por toda Arendia.

Sonreí por lo bajo al volver a estar tan cerca de mi tan querido suelo, las alturas no se me daban muy bien, más para un “piernascortas” como lo era yo, acomodé mi armadura y la parte trasera de esta, donde mi gran hacha y escudo quedaban adheridas, miré aquel lugar, era tal y como lo describía aquella carta. Una ciudad devastada por las infinitas guerras civiles, todo parecía estar rodeado dentro de un ambiente lleno de tristeza y soledad, no habia gente en las calles, ni niños jugando, solo soldados humanos custodiando cada unos diez metros.

El cielo acompañaba aún más aquella sensación, tiñendo de un gris oscuro toda la ciudad, Vo Astur para ser precisos.
Miré la carta nuevamente, el papel ya estaba dañado por tantos dobleces e incluso un poco húmedo por el clima del lugar y su anterior recorrido.
Bajé el percudido papel para apreciar nuevamente el lugar, a tan solo unos pocos metros se encontraba el punto de reunión, aunque esos metros se hacían kilómetros para mi, eran las desventajas de ser un “enano”.

Caminé mientras guardaba nuevamente la carta en mi bolsillo, solo pensaba en la misión que me esperaba, esa carta había llegado de un momento para otro, la misión era un tanto exquisita y todo lo que un ex general de guerra quería pedir, servir al ejercito de Arendia para pelear contra horrorosas criaturas, sangre, golpes y gritos eran lo que inundaban mi corazón de ancias de comenzar con tan extrema aventura, el tener a la muerte vigilándome de cerca era algo que me excitaba completamente, y ese placer me era concedido en esta misión.

“La cueva del Orco calvo”, se llamaba aquella taberna, a primera vista parecía una gran taberna, bastante amplia y acogedora, aunque una vista más observadora ponía en juego que los años le habían jugado una mala pasada.
Entré haciendo sonar un pequeño llamador que colgaba de la puerta, varios se quedaron mirándome, aunque no se sorprendieron, un enano en una taberna era como ver un pez en el agua.
Me senté en una pequeña mesa ubicada en la esquina más alejada al mostrador. Tosí un poco para realzar mi voz.
-¡Una cerveza para el gran Knolgmir!.- Dije sin necesidad de alzar mi mano para llamar la atención, con mi voz era suficiente.

Un hombre vino en tan solo unos segundos para dejarme en la mesa un gigante vaso lleno de fría y deliciosa cerveza, el elíxir de mi raza.
-¿Sir Belmund ha requerido mis servicios, veo que toda esta gente está aquí por lo mismo verdad?.- Pregunté.
-Así señor- Dijo el tabernero de forma amable. –Todos ellos son guerreros que vienen para servir al ejercito de Vo Astur, aunque por ahora no hay mucha gente, como usted notará.-
Así lo era, tan solo se podían ver unos pocos elfos y algunos que a simple vista eran humanos, no eran más de siete u ocho en total.
-Y claro, luchar con demonios no es tarea de principiantes.- Dije mientras daba mi primer sorbo a la cerveza.
El hombre pareció haberle incomodado haber mencionado a aquellas extrañas criaturas, solo dijo unas pocas palabras y luego se retiro.
-Sir Belmund no tardará en venir.-

Seguí disfrutando de mi cerveza mientras esperaba por aquel sujeto.



OFF: Bueno, en este primer post deberán redactar como llegan a la taberna, si quieren pueden comenzar desde la entrega de una carta, o algún mensajero, eso lo ven ustedes, lo importante es que terminen en la taberna entre aquellos mercenarios. Buena suerte^^
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Tuxy

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MensajeTema: Re: La unión hace la fuerza...   Sáb Oct 30, 2010 11:33 am

Nikulin miró la carta por última vez antes de entrar en aquella taberna descuidada llamada "La Cueva del Orco Calvo". Como muchos, se lo había llamado casi al azar para luchar cual simple mercenario contra las fueras endemoniadas que azotaban aquél sitio. Pero Nikulin no era "uno más".

Ese día tenía puestos unos pantalones de una particular marrón y gruesa, unas botas de cuero negro reforzadas en las suelas, una camisa negra del mismo material que el pantalón, una pechera de placas de hierro incompleta que le cubría desde la mitad del abdomen hasta el cuello, con hombreras y todo, un cinturón donde colgaban a cada lado un hacha de mano, una ballesta de mediano tamaño en la espalda con un carcaj al costado y, finalmente, un par de guantes de cuero reforzado. Como buen enano que se hacía valer, estaba siempre preparado para lo más extremo, y por eso siempre andaba con todo listo para cualquier situación. Así entró el enano a la taberna.

Una vez dentro, miró a los presentes: la mayoría era humanos y unos pocos elfos. ¿Qué harían esas razas inferiores en la batalla? Solo molestarlo. Pero entonces sus ojos claros se percataron de la presencia de otro enano quien portaba una gran armadura y una imponente hacha de gran tamaño. Al fin alguien que valía la pena. Sin dudarlo se acercó a la mesa del enano y se sentó.

- Supongo que no le molestará que me siente con usted, hermano mio -saludó cortésmente Nikulin a Knolgmir-. Mi nombre es Nikulin Barba Dorada... Es bueno ver a un guerrero de verdad aquí -terminó diciendo, levantando la voz en la última frase para que la mayoría en la taberna pudiera oirlo. Era tan grande el amor que tenían los enanos por su propia raza que no dudaban en hacerlo notar en cualquier momento y en cualquier lugar.
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Ulric

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MensajeTema: Re: La unión hace la fuerza...   Lun Nov 01, 2010 9:41 am

Los rayos plateados de la luna se reflejaban débilmente sobre el pequeño mechón de cabello que colgaba en mi cabeza; Había viajado a pie por más de una semana, gracias a la gran resistencia heredada por los antepasados los enanos podíamos resistir varios días sin dormir, una ventaja muy bien recibida a la hora de realizar largos viajes. Vo Astur, mi ciudad destino, estaba a no más de algunas horas de camino; Llevaba conmigo solamente lo indispensable en una pequeña bolsa de viaje que en tiempos pasados fue utilizada como saco para patatas, estaba algo desgastada pero serbia bien para mantener la comida en ella.

Vo Astur era un poco mas tétrica y devastada de lo que hubiera imaginado, las cicatrices de el fuego cruzado entre las naciones vecinas habían le habían dado un aire devastador y tétrico. Las carreteras estaban desgastadas y los edificios fracturados... El único edificio "decente" era la taberna del pueblo, era uno de los únicos edificios iluminados desde el interior. Deje mi bolsa de alimentos en el suelo, al fin y al cabo solo quedaban pequeños trozos de pan duros.

Ahora mi destino era llegar a esa taberna, el lugar que la carta señalaba como punto de reunión. La guerra no era lo mío, de hecho pocas veces había utilizado mis armas en un combate real, prefería ser mas soporte que carne de cañón, a pesar de todo, era mi deber defender la libertad y soberanía de estos pobres débiles humanos. Cuando un reino no puede defenderse a si mismo pierden el honor y es en ese momento cuando se necesitan reclutar mercenarios o pedir ayuda a extranjeros.

-Que pocilga...- mencione al momento de abrir la puerta de la taberna, note varias miradas sostenidas sobre mí. Todo ellos mercenarios contratados por un reino deshonrado. La mayoría en si eran humanos y elfos, aun que, irónicamente, de todos ellos solamente resaltaban dos enanos en una mesa al fondo, los únicos en el lugar, bueno...además de mi.
Me acerque a estos, los demás ya no les importaba mi presencia. Tome un asiento de otra mesa y lo acomode a mi gusto en la mesa de estos dos enanos.

-Buenas Noches, no se ustedes pero prefiero estar con gente de mi misma estatura.- un tono burlón era fácilmente detectado en mi voz, no había cruzado con enanos desde hace mucho tiempo, una sensación de nostalgia me invadía. Sin más que decir a estos dos prepare mi garganta para pedir un poco de cerveza.
-Camarero!, un tarro bien frio!- el humano hizo su trabajo mas rápido de lo que imaginaba, le solté algunas monedas que encontré en mi pantalón. Ahora solo faltaba esperar al sujeto que contrato a tan basta cantidad de soldados.

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Kreos

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MensajeTema: Re: La unión hace la fuerza...   Dom Nov 07, 2010 7:39 pm

De un saltó bajo de un carromato un joven muchacho con una gran espada a sus espaldas. Al caer tan precepitadamente al suelo carro en el que iba él y otros dos soldados más se tambaleó por el rápido movimiento. El carrocero se giró con una mirada fría.-Lo siento,señor- Dijo el joven llevandose una mano a la cabeza y sonriendo como un niño pequeño.-Desde aqui proseguires solos, el camino no tiene pérdida- Aclaro el conductor con un tono de enfando, pero tambien se le podía notar algo de miedo por estar en los alrededores de aquella desolada ciudad.-Simplemente teneís que seguir recto, a unos doscientos metros encontrareís la ciudad-. Y así fue. Kreos iba por delante de aquellos dos soldados uniformados, al parecer él era de los pocos no-soldados que había aceptado ir a aque lugar.

Todo comenzó días antes, cuando por las calles de una ciudad cercana a Vo Astur no se hablaba más que de diablos y demonios asaltando su ciudad vecina. Quizás por eso la gente estaba tan inquieta, pensando que su ciudad podría ser la próxima. Por eso el ejercito de Arendia convocaba a nuevas tropas para reforzar la ciudad. Kreos no era un soldado, pero como el ejercito de Arendia pagaba bien a la gente que decidese unirse, y él estaba sin ninguna corona...Pues que se le iba a hacer pensó, mientras se apuntaba para el próximo viaje.

-Vaya, esto es pero de lo que imagine- Se dijo a sí mismo cuando ya estaba en la ciudad, si se le podía llamar así: la mayor parte de lo que quedaban eran escombros y no había más que soldados apostados en las calles, firmes y temerosos a lo que podía pasar en la próxima ''visita'' de los demonios. Kreos paró y sacó una pequeña nota de su bolsillo en la cual se podia leer: ''La Cueva del Orco Calvo''. Era una especie de taberna en la cual tendrían que reunirse todos aquellos los contratados por el ejercito. Se acercó a un guardia-no era díficil encontrar a uno ya que cada veinte pasos había apostados dos o tres a los lados de la calle.Se acercó a un tipo de la misma edad que él, año arriba, año abajo y le pregunto por donde se iba a la taberna.-Esto...¿oye por donde se va a este sitio?-El soldado lo unico que hizo fue señalar hacia delante con un movimiento de cabeza. Kreos asisntió con la cabeza y siguio calle abajo.-Vaya...si que se toman aqui enserio la seguridad-Dijo por lo bajo, al alejarse del guardia.




-''La caverna del Orco Calvo''- Dijo Kreos y con paso seguro se dirigió a la caseta que era de lo poco que se mantenía en pie en la zona. Dentro de la taberna el aire estaba muy cargado, y el sitio era bastante tétrico. Al fondo del todo unos enanos estaban haciendo ruido, la verdad esque no era de extrañar verlos en un taberna, cada uno con medio barril de cerveza para ellos solo. Aparte de enanos tambien había, sobre todo humanos, y algún que otro elfo, pero a Kreos no se le daban bien las conversaciones con gente desconocida, solía quedarse en blanco, aunque luego se soltase. Asique se dirigió a la barra y pidió una cerveza como la de los enanos, estaba sediento y le gustaba la cerveza.-¿Cuando va a venir el tío que ha organizado todo esto camarero?- Dijo Kreos al camaereo que le acababa de servir la bebida.-No debe de faltar mucho señor- Dijo en tono cortes mientras se retiraba. Kreos dio un laargo sorbó a su cerveza y se dejó caer sobre la barra, esperando a que llegase quien fuera para decieles lo que tenían que hacer los presentes.



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