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 La infiltración

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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: La infiltración   Dom Nov 14, 2010 7:25 pm

Rikimaru esperaba impaciente subido en uno de los árboles de la entrada de uno de los bosques que había por aquel lugar, el castillo se hallaba a poco camino de allí pero estaría plagado de espías enemigos y eso no hablar por no hablar del castillo lleno de trampas, ninjas y guerreros fuertemente armados esperando que apareciera por el lugar. Pero los dioses no estaban completamente en su contra, los enemigos sólo esperaban a un enemigo y no ha cinco eso facilitaría algo las cosas.
Rikimaru leía y releía una y otra vez la carta que le habían enviado hacía unos días



Si en cinco días no has venido al castillo del señor kudo en estas tierras Okuni morirá.
Onikage.


El ninja logró reclutar un reducido grupo de gente que parecía adecuada para infiltrarse pues sabía que solo jamás lo lograría ya que el tal Onikage era un viejo conocido de Rikimaru, un ser demoniaco de piel grisácea y fuerza descomunal.

El sol se ocultaba tímidamente tras las suaves colinas que había por allí, la noche estaba cada vez más cerca y Rikimaru se impacientaba, sus reclutas no llegaban, les había dejado una misiva; una carta en la que especificaba que se requería de su ayuda y que su señor los recompensaría si ayudaban al rescate de su hija:

Uno de mis vasallos requiere de vuestra ayuda, os a estado observando durante unos días y a descubierto vuestras cualidades y talentos, aunque no todos ellos. Me ha dicho que se os puede confiar la vida de mi hija y por ello dejo en vuestras manos su rescate. Reunios con él en la entrada del bosque del bosque de las Grandes estepas, lo reconocereis por que le acompaña un gato. La recompensa será suculenta, tanto en oro como en fama y gloria.

No era propio de él firmar en nombre de su señor, es más nunca lo había hecho, pero en esa situación era crucial conseguir gente y en los tiempos que corrían poca gente prestaba su ayuda sino era por el metálico sonido del oro en sus bolsillos llenos.

-Mi misión esta cerca de su fin, Okuni pronto será rescatada y podré vivir en paz como antes- Pensaba el ninja:- Y en cuanto a ese maldito Onikage…espero poder ajustarle las cuentas.-

Nekoth salió de entre las ropas de su amo, por la parte superior de su camisa, y se acurrucó junto a su nervioso amo ronroneando, como si el animal tratase de tranquilizarse, Rikimaru acarició con suavidad la peluda cabeza del felino y le hablo en un susurro-Nekoth amigo mío, esta vez podría morir, por favor si yo muero márchate lejos, no quisiera que tú también muriese por mi culpa-

El animal ladeó la cabeza, como era lógico no había entendido nada de lo que su amo le había dicho, se estiro y restregó su cara contra la de Rikimaru, el cual no pudo evitar una sonrisa al notar los finos bigotes del gato rozando sus mejillas-Esta bien esta bien, te entiendo, tú nunca me abandonaras-


-------------------
Off
Spoiler:
 


Turnos: Orden de posteo libre, se cancelan los turnos de momento...


Última edición por Rikimaru Kudo el Mar Nov 16, 2010 5:15 pm, editado 1 vez
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Colm_Corbeb

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MensajeTema: Re: La infiltración   Dom Nov 14, 2010 8:07 pm

Corbec corría veloz por el bosque, se internaba rápido entre los árboles, no podía detenerse.

Ya estaba oscureciendo, pronto caería la noche y había sido citado, no le gustaba esperar, por lo tanto tampoco le gustaba ser esperado. Hace dos días, cuando estaba en la ciudad fue citado.

Corbec no solía internarse en los centros urbanos, no le gustaba las multitudes pero llevaba mucho tiempo en el bosque y necesitaba algo de ropa.

Estaba en el mercado cuando el niño se le presento, era bajito, quizás más de lo normal por su edad, pero él no era bueno descifrando años, estaba muy delgado y detrás de la mugre de su cara había dos pequeños ojos azules y el pelo lacio y rubio le caía por los hombros. Se presento ante él, estaba temblando de miedo, lo olía, aunque era evidente, tenía un pequeño sobre, con los brazos extendidos, como queriendo mantener las distancias se lo ofreció y cuando Corbec lo cogió salió corriendo y se perdió en la multitud del mercado.


En la carta se le citaba a las afueras de la ciudad, la razón no estaba muy clara, pero sabía que habría que ser sigiloso. Eso decía la carta, además de ser capaz de desenvolverse bien en el combate, pero solo como medida extrema.

Todo aquello le olía mal, no solía inmiscuirse en asuntos no concernientes a él, pero quizás fuera la falta de acción, o la evidente desesperación de aquel que los citaba, ¿Por qué alguien lo iba a “contratar” si no lo conocían? Además la escritura era apresurada, como si el hecho de estar escribiendo la carta fuera vital.

Su lugar de encuentro era la linde de un pequeño bosque, alejado de la ciudad y cercano a un puesto fronterizo o algún tipo de recinto amurallado importante.

Ya estaba muy próximo al lugar, se detuvo y aplasto su pecho con la tierra, en esa posición alzo la cabeza y olisqueo el aire. Sniff, sniff… cerca estaba el autor de la carta, su aroma estaba impreso en ella y Corbec había echo lo posible para guardarlo en su cabeza, y sin duda era el mismo olor, estaba solo, al menos no había más hombres con él.

Teniendo en cuenta la dirección del viento y la procedencia del olor pudo averiguar su posición.

Se puso de pie y se acerco liberadamente hacia el árbol donde estaba subido la persona que lo había citado, estaba en pleno estado de alerta, su intención era que lo viera y ver como reaccionaria el humano, pues ya estaba lo bastante cerca para reconocer su silueta y discernir con claridad que era un hombre…
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Deòir

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MensajeTema: Re: La infiltración   Mar Nov 16, 2010 1:29 am

Spoiler:
 


El brazo subía y bajaba, al ritmo del movimiento que ejercía con el cepillo con el cual se cepillaba el brillante cabello negro, sentada frente a un tocador de plata, el espejo alargado y redondo le devolvía su propia imagen, elegantemente vestida con un sedoso traje azul celeste ornamentado con flores rojizas, Deòir se preguntaba cual de sus broches le iría mejor para sostenerse el cabello en lo alto de la cabeza en ese día.

Un golpe en la puerta la distrajo de su trabajo matutino, el acicalamiento, era para ella tan importante como comer o respirar.

- Adelante.- dijo sin girarse, pues la puerta se podía ver desde la posición donde se encontraba. Apareció entonces una mujer con la librea negra y dorada de la casa, en su mano, una bandeja con un sobre.- Puedes dejarla ahí.- dijo la muchacha sin alzar la voz, mientras volvía a su trabajo, con el cepillo nuevamente arriba y abajo, la bandeja fue depositada en el tocador, junto a sus perfumes y polvos para el rostro, sin embargo, hasta que su cabello no estuvo brillante y perfectamente peinado no fue cuando dejó el cepillo junto a los demás, pulcramente alineados y abrió el sobre que la esperaba.


“Uno de mis vasallos requiere de vuestra ayuda, os a estado observando durante unos días y a descubierto vuestras cualidades y talentos, aunque no todos ellos. Me ha dicho que se os puede confiar la vida de mi hija y por ello dejo en vuestras manos su rescate. Reunios con él en la entrada del bosque del bosque de las Grandes estepas, lo reconocereis por que le acompaña un gato. La recompensa será suculenta, tanto en oro como en fama y gloria. “

Levantándose de su asiento se dirigió a la ventana, descorriendo la cortina blanca que la cubría y observando el exterior, abajo, su vista preferida, el floreado jardín y más allá la calle, donde carros y viandantes caminaban a su aire sin preocupaciones. Se preguntó como había sido descubierta, pues ni en su propia casa sabían de sus talentos, sus padres jamás lo sospecharon y los criados con los que experimentaba estaban demasiado preocupados en no perder su trabajo como para decir algo al respecto. Tal vez... si, claro, debía tratarse de eso, hacía un par de días había probado que poder ejercía sobre los animales con un pájaro que trinaba en la copa del árbol junto a la entrada de la casa, alguien debió haberla visto. Tenía que ser más precavida.

Se preguntó si merecería la pena acudir a tal llamada, desde luego, no necesitaba riquezas, solo en esa habitación había más dinero del que nadie pudiera ofrecerle, la fama la precedía, su deliciosa voz y sus artes en la música como en la danza eran bien sabidos entre su circulo y la leyenda de su belleza traspasaba más allá, gloria, la gloria se alcanza con los actos que vienen sin ser buscados, por tanto ¿Que quedaba que a ella pudiera interesarle? Tan solo una cosa. Si le habían entregado esa misiva sería porque quien fuera que había invadido su intimidad observándola, consideró que sus dones le eran necesarios. Podría entonces tener la oportunidad de explotarlos, saber hasta donde podía llegar sin tener que fingir que no sabía lo que pasaba. Si, esa era una buena ocasión para ello.

Se separó de la ventana acercándose al armario, del cual sacó una capa de viaje negra, la cual se tendió sobre los hombros cubriendo la espalda, abandonó la habitación dirigiéndose a las caballerizas.

- Ensilla a Lest.- Ordenó al encargado de los caballos. En dos minutos un corcel negro la esperaba con todo lo necesario, sus armas, habían sido depositadas en las alforjas, pese a que no pensara utilizarlas, mejor sería estar preparada para cualquier suceso.- Estaré unos días fuera, avisa en la casa.- Dijo al subirse a lomos del animal, justo antes de espolearlo.

Dos días de viaje después, Deòir llegó al lindero del bosque, se las había arreglado para seguir perfectamente ataviada, sin una arruga en su traje ni una mota de polvo del camino, orgullosa de su pulcritud, detuvo al caballo y desmontó contenta de sentir tierra firme bajo sus pies nuevamente mientras, con la mirada buscaba a el misterioso hombre acompañado por un felino.
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Tick Tack
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MensajeTema: Re: La infiltración   Jue Nov 18, 2010 1:09 am

El señor Tick Tack estaba caminando sin rumbo alguno, pensando en cuál podría ser su siguiente misión y en cuánto podría cobrar, pero tenía un par de preocupaciones más. La primera era que apenas le quedaba espacio en los bolsillos, así que debía de buscarse algún lugar seguro para guardar el dinero, pero su segunda preocupación se lo impedía pues se sentía observado desde hacía ya dos días y no pensaba en guardar el dinero en un lugar que alguien más conociera…
De repente, mientras cruzaba un pequeño pueblo tapándose con su segundo atuendo para no espantar a nadie, una niña se le acercó y tímidamente, sin alzar la vista, le llamó la atención para acto seguido entregarle una carta e irse corriendo al instante.
El señor Ticky podría haberla alcanzado, pero la pobre parecía un poco asustada, así que decidió no atormentarla y leer de una vez el contenido de la carta que le había sido entregada…
Tick Tack pensando- Con que era el vasallo del hombre que escribió esto el que me seguía, ya decía yo que alguien me observaba. Y pensar que por un momento pensé que alguien me quería matar de nuevo…
Como Ticky ya no se sentía observado, se coló en una casa vacía, hizo un pequeño agujero en el techo y metió allí todo el dinero que llevaba encima, era un buen escondite. Su siguiente destino iba a ser el lugar al que le había convocado la carta, pues al fin y al cabo necesitaba seguir consiguiendo más dinero, no tenía ni una centésima parte de lo que tenían sus padres…
El viaje fue aburrido, agotador y algo incómodo, pues tuvo que cruzar varias sendas hasta dar con la que lo llevaba al lugar indicado.
Mientras seguía la senda, se distraía mirando su entorno y silbando, incluso de vez en cuando sus silbidos eran correspondidos por los bellos cantos de las aves del lugar.
Todo era muy bello, pero breves momentos más tarde lo sería más ya que el anochecer cada vez estaba más próximo, tan próximo que su piel podría camuflarse con el entorno en cualquier momento, eso era lo bueno de tenerla oscura…
Tick Tack sacó su reloj de bolsillo y lo observó para confirmar que no quedaba demasiado para el anochecer, pero tampoco quedaba demasiado para llegar al punto de encuentro, así que decidió acelerar el paso y no hacer esperar a quién le hubiera convocado.
A lo lejos consiguió divisar una silueta en un árbol, seguramente sería el vasallo que anteriormente lo observaba…
Conforme se iba acercando, más gente llegaba: Primero un hombre y luego una mujer que montaba sobre un oscuro caballo, nadie decía nada… Al señor Ticky le aburría esa situación, así que en cuanto llegó al lugar dijo con voz relajada y amable:
Tick Tack- Hola señor vasallo, señor desconocido y bella dama (Reverencia) , llamadme Ticky, soy un lord oscuro y estoy dispuesto a ayudaros.


Última edición por Tick Tack el Sáb Dic 11, 2010 1:44 pm, editado 1 vez
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Uchiha Sasuke
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MensajeTema: Re: La infiltración   Jue Nov 18, 2010 5:36 pm

El joven ninja caminaba despacio por la atareada ciudad, estaba buscando algún lugar donde comer, algo que pareciera privado y rústico sin ser estrafalario y que se cayera a trozos por momentos. Un sitio como los de antes. La jovenes se giraban a su paso y lo observaban con risas y caras de verguenza, ya estaba acostumbrado a ese tipo de saludos entre las damas. Mientras que los padres y acompañantes lo miraban con cara de odio, todo era como siempre, un dia normal en su vida.

Llegó a una taberna bastante bonita y acojedora, llamada: ``El aullido del lobo´´. Parecía un bonito sitio por lo que entró dentro. Hombres y mujeres se arremolinaban en la barra y esperaban a que les sirvieran, otros bebían sus creverzas goteantes mientras charlaban con sus compañeros sobre sus mujeres, hijos, trabajo o algún acontecimiento importante de el dia. En la esquina unos hombres y un enano jugaban a las cartas, el enano voceaba al perder, como era común en los de su raza. El chico se sentó y esperó a que la atractiva camarera de la barra se girara para pedir.

- ¿En que te puedo ayudar guapo?. -Dijo sonriendo enseñando una limpia dentadura, sin duda el dueño sabía elegir bien a las camareras para no perder clientela y para que los hombres se queden a gusto. Su sonrisa era seductora, pues estaba deseando que el joven le invitara a hacer algo.

- Si, por favor. Una jarra de cerveza. -Dijo von gesto ausente, la chica esbozo una mueca al observar como el joven no le hacía caso y fue a llenar una jarra de espumosa cerveza. El respondió con un asentimiento de cabeza y comenzó a beber la cerveza.

En la taberna entró un hombre con capa marrón y se sentó en una mesa del fondo de la taberna, sasuke ya se había sentido observado estos dias y estaba cansado ya de tanto espionaje. El siniestro hombre sacó una pipa y empezó a fumar sin quitarle los ojos de sasuke, este se dio la vuelta para hablar con la camarera.

-Perdona... ¿Ha estado ese hombre por aquí antes?. -Preguntó intrigado, mientras la joven llenaba una jarra para otro hombre. Ella observo al hombre unos cinco segundos antes de responderle a Sasuke.

-No, jamás lo he visto por aquí, y creeme, me acuerdo de una cara. -Dijo levantando el dedo como si se sintiera mas segura al afirmar su teoría. -Aunque un joven tan apuesto y fuerte no debería de tener miedo, probablemente podrías con el.

Una mugrosa mano calló sobre su hombro derecho, y su vista se quedo observandola. Se dió la vuelta esperando ver a el hombre con capa, pero se sorprendió bastante al observar a un mugriente borracho y muy huesudo, que apenas le llegaba por la barbilla. -Tu.... deja en paz a mi nov... !hip! novia... -Apenas podía hablar, la chica esmozo una mueca de asco al observar a el borracho. -Stinky... cuentas veces te habré diho que no soy tu... -Apenas pudo avabar la frase, pues el borracho lanzó el puño contra sasuke, este le agarró por el brazo y lo lanzó contra el suelo en un golpe sordo.

Todos se quedaron observando la magnífica maniobra del ninja, incluido el sinientreo encapuchado. Sasuke se dió la vuelta y desalojó la taberna, olvidándose de pagar. El encapuchado lo siguió corriendo, intentando alcanzarle. -¡eh! Tu... -Dijo jadeando mientras me intentaba alcanzar. Cuando me alcanzó me dio un pequeño sobre, que abrí al instante en el que ponía:

Uno de mis vasallos requiere de vuestra ayuda, os a estado observando durante unos días y a descubierto vuestras cualidades y talentos, aunque no todos ellos. Me ha dicho que se os puede confiar la vida de mi hija y por ello dejo en vuestras manos su rescate. Reunios con él en la entrada del bosque del bosque de las Grandes estepas, lo reconocereis por que le acompaña un gato. La recompensa será suculenta, tanto en oro como en fama y gloria.

Levantó la vista y me se cuenta de que el siniestro hombre ya no estaba, al parecer ese era su objetivo, medir sus habilidades. Alzó la vista al cielo con alegria, la adrenalina empezaba a correr por sus venas... Una nueva aventura...

Pasaron tres dias hasta que llegó a lo que parecia el punto de reunión, donde habia tres hombres, una bella dama y un gato. -Soy Sasuke Uchiha, vengo por que necesitan mi ayuda.
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Deòir

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MensajeTema: Re: La infiltración   Sáb Dic 04, 2010 2:08 pm

Me retiro de la partida ya que esta parece haber muerto
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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: Re: La infiltración   Mar Dic 07, 2010 5:00 am

Rikimaru era un hombre de actitud paciente, y eso le estaba dando sus frutos en ese mismo instante, cuatro personas se encontraban en ahora mismo frente al árbol en que se encontraba.

Los había estado observando a todos y ahora poseía algunos datos sobre ellos, aunque seguía desconociendo el nombre de dos de ellos, se mostró ante sus nuevos reclutas dejándose caer desde el árbol sobre la mullida hierba sin hacer ningún ruido, su gato cayó sobre su hombro momentos después.

Sacó con tranquilidad su katana y la hincó en el suelo, se inclinó ante el filo del arma y pronunció unas palabras de presentación.

-Soy Rikimaru Kudo, y soy quien os ha estado observando estos días pasados, lamento mi mala educación por avisaros mediante una simple misiva, pero el tiempo apremia y no tenía tiempo para otra cosa.- Sacó la afilada espada de tierra y la volvió a guardar en su vaina, avanzó unos pasos hacía el recién llegado y observó su arma con algo de curiosidad, había visto pocas como la suya en ese lugar.

-Bueno ahora procederé a daros los detalles de la misión. El castillo es tremendamente alto, tiene ocho pisos y todos y cada uno de ellos están llenos de guardias, soldados y ninjas armados con todo tipo de artilugios diseñados para dar muerte a quien quiera que se atreva a entrar en aquel lugar- Hizo una pausa para coger aire y continuó:-Hemos de entrar y salir sin ser vistos y en caso de que alguien nos vea eliminarlo-Esa ultima palabra resonó con un tono más áspero y cavernoso de lo habitual:- Si sois de los que no os gusta matar o no os creéis capaces de acabar con la vida de unos mercenarios que venderían a su familia por oro daos media vuelta, pues no quiero dejar testigos que luego revelen datos sobre nuestra posición-

Dio media vuelta y subió a uno de los árboles de un salto- En marcha-Dijo sin tan siquiera girarse a mirar si aún estaban todos.

Tal y como había imaginado Rikimaru el camino del bosque había estado plagado de espías y ninjas enemigos. Rikimaru había matado a dos en su avance, no era demasiado difícil, pues su armamento era escaso, se trataba de una daga a la que el ninja ni si quiera les había dejado acercar las manos.


Tras una media hora de trayecto por el bosque, y con el sol apunto de ocultarse por completo dejando paso a su hermana luna, se hallaban en esos instantes antes las enormes puertas del sitio. Para entrar había que pasar por encima y eso solo podía hacerse desde un enorme árbol que había al lado, nuevamente se giró para dar una ultima orden a sus compañeros.

-Una vez dentro evitad hablar, el más mínimo ruido fuera de sitio y acabaran con el que sea…Por cierto, Sasuke tú vienes conmigo, me hará falta alguien con experiencia en infiltraciones. El resto solos, es más fácil que nos detecten si vamos en grupos-
Ahora solo faltaba entrar y comenzar con la autentica misión.


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Uchiha Sasuke
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MensajeTema: Re: La infiltración   Miér Dic 08, 2010 12:09 am

Al llegar observe atentamente a mis compañeros. El ninja colgado del árbol parecía ser el líder de la expedición. Su pasamontañas apenas dejaba ver sus ojos felinos, pues todas las demás partes del cuerpo estaban cubiertas por ropajes. Llevaba una katana como yo pero era algo mas pequeña que la mía.

Otro hombre llevaba una melena salvaje de color castaña, y un gran pecho peludo bastante musculoso llamaba la atención. El gato lo miraba de reojo bastante alerta, supuse por estas características que este compañero debía de ser un licántropo. Mas valía tenerlo controlado, pura prevención... Al parecer su punto fuerte seria la fuerza bruta, aunque llevaba una daga asi que, su aspecto solo se contradecía...

Otra era una bella joven con un pelo muy bien peinado y negro como el ala de un cuervo. Llevaba un vestido blanco muy elegante, me pregunté como narices había sido capaz de traerlo tan limpio desde su lugar de partida... Su cara tenia pequeños rasgos orientales. No me fiaba mucho de su capacidad de lucha, pues al fin y al cabo era una mujer y la fuerza no seria precisamente su punto fuerte.

El otro hombre llevaba una simple camisa y unos pantalones de tela. Me quede observándole, ¿Acaso iba a recoger flores con su mamá? ¿O a dar un paseo por el campo? Donde se cree que va sin ningún arma... Su piel era paliducha, parecía no haber visto demasiado el sol. Supuse que seria un mago, un vampiro o un lord oscuro.

Menudo grupito que me había tocado... Un ninja con un gato, un hombre lobo con una dagita, una chica con un vestido y un tío con una camisa y desarmado. Pero es lo que hay... Tendré que andarme con cuidado para salvar el pellejo.

Escuche con atención la información que el ninja nos facilitaba... Ocho pisos, guardias y soldados en cada planta, al parecer me lo iba a pasar bien... Aunque tendría que tener cuidado. No quería perder la vida en una misión de pacotilla como es el rescate de una joven que nadie conoce.

Empezamos el viaje, por el camino nos encontramos con algun que otro guardia pero no supuso ningun problema. Avanzamos hasta llegar a las puertas de la muralla, donde el ninja volvio a hablar.

Al parecer yo tenia que ir con el. Bueno... Tampoco importaba mucho, mientras recibiera algo de mérito no me importaba mucho lo demás. Las grandes puertas de roble median aproximadamente cinco metros de alto, y sostenian una muralla gigante de piedra, al parecer solo se podian escalar por un arbol.

Decidi llevar la iniciativa y comencé a trepar a gran velocidad por el arbol. Recordando los consejos de mi padre: ``Pon siempre los pies y las manos en algo solido y resistente. Siempre ten tres extremidades apolladas, mueve solo una a la vez´´. Salté a la muralla y camine tres metros. Penetré con la espada el unico guardia que parecia estar en la muralla y lo lancé a fuera.

Me deslicé hacia el patio con cuidado, y me escondi tras una carreta. Esperando a mis compañeros para el siguiente movimiento. Mientras observaba atentamente el patio, unos cuatro guardias paseaban tranquilamente, y no muy atentos. Mientras dos estaban parados en la puerta principal, cerrada obviamente.
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Tick Tack
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MensajeTema: Re: La infiltración   Sáb Dic 11, 2010 3:13 pm

Pasaron pocos segundos tras la llegada del señor Tick Tack al lugar concordado y tras su presentación, llegó un niño que se hacía llamar Sasuke, parecía que ya habían llegado todos los participantes, así que Ticky les echó un rápido vistazo, analizándolos para conocerlos mejor…
El vasallo era seguramente un ninja, oficio ejercido por veloces guerreros que normalmente acataban todas y cada una de las órdenes de sus amos, los cuales solían ser señores feudales y/o reyes…
El hombre peludo parecía ser un vulgar bárbaro que seguramente dependería de su fuerza bruta para resolver cualquier situación, así que no parecía ser el hombre adecuado para la misión…
La chica era guapa y seguramente ágil, pero parecía demasiado consentida y mimada, igual que el señor Tick Tack en su juventud, así que era muy probable que fuese un simple estorbo en la misión…
Finalmente, Sasuke parecía una mezcla extraña entre guerrero y ninja, así que aún no podía adivinar con exactitud cuál era su oficio…
El señor Ticky se dio cuenta de que éste lo observaba con algo de superioridad, seguramente lo estuviera subestimando por no llevar armas e ir vestido con tela de alta calidad, así que en un futuro próximo seguramente lo sorprendería mostrándole su gran fuerza bruta y su magnífica habilidad de quimerismo que tanto le había ayudado a lo largo de su vida…
Tras aquellas observaciones, el vasallo que los había convocado se dejó caer sobre la hierba y se presentó como Rikimaru Kudo después de clavar su katana en el suelo y acercarse a su filo.
Después de la presentación envainó su arma y siguió hablando:
Rikimaru- Bueno ahora procederé a daros los detalles de la misión. El castillo es tremendamente alto, tiene ocho pisos y todos y cada uno de ellos están llenos de guardias, soldados y ninjas armados con todo tipo de artilugios diseñados para dar muerte a quien quiera que se atreva a entrar en aquel lugar… Hemos de entrar y salir sin ser vistos y en caso de que alguien nos vea eliminarlo… Si sois de los que no os gusta matar o no os creéis capaces de acabar con la vida de unos mercenarios que venderían a su familia por oro daos media vuelta, pues no quiero dejar testigos que luego revelen datos sobre nuestra posición.

Al terminar todo aquél discurso, el señor Ticky sonrío, silbó con cierto tono burlón y acto seguido dijo:
Tick Tack- Si lo que intentas es asustarnos, lamento comunicarte que conmigo no funcionará, estoy muy seguro de mí mismo y de mis habilidades, pocas veces me fallan.

Pero Rikimaru no dijo nada, simplemente se dio media vuelta, volvió a subirse a un árbol y dio la orden de partir.
Durante el camino fueron atacados un par de veces, Rikimaru acabó con dos de los asaltantes sin dejarles tiempo para reaccionar. El señor Ticky tuvo que encargarse de uno de ellos personalmente, pues mientras viajaban, lo vio escondido tras unos arbustos, preparándose para atacarlos por la espalda, pero no le fue bien, pues el lord oscuro le pegó un puñetazo muy fuerte en la nuca, dejándolo inconsciente y tal vez muerto. Pero antes de seguir su camino y simplemente por precaución, el señor Tick Tack le robó la daga.

El viaje duró menos de una hora, tiempo suficiente para lograr cansar a mucha gente, pero el lord oscuro era muy resistente y muy pocas veces se le veía cansado, así que al llegar a las puertas del castillo no le importó averiguar que para entrar debía escalar un enorme árbol cercano.
El vasallo dijo unas últimas palabras:
Rikimaru- Una vez dentro evitad hablar, el más mínimo ruido fuera de sitio y acabaran con el que sea… Por cierto Sasuke, tú vienes conmigo, me hará falta alguien con experiencia en infiltraciones. El resto solos, es más fácil que nos detecten si vamos en grupos…

El señor Ticky esperó a que Sasuke acabara de trepar y luego se dispuso a hacerlo él.
No le fue muy difícil, era como caminar, pero hacía arriba, simplemente iba saltando de rama en rama con las manos en los bolsillos, pero obviamente sólo saltaba sobre las ramas que le parecían resistentes.
Al cruzar, corrió rápidamente y sin apenas hacer ruido hacía la posición de Sasuke, el cual se escondía tras una carreta…
Mientras hacía todo eso, el señor Tick Tack pudo ver la localización de todos los enemigos cercanos y simplemente sonrío…
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Koyuki Tsumay

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MensajeTema: Re: La infiltración   Vie Dic 17, 2010 10:55 pm

Una sombra corría por las estepas, infiltrándose en el bosque de estas con rapidez, seguida de una segunda sombra mas pequeña...
Con habilidad aquella mujer, propietaria de la sombra subió a un árbol y empezó a adentrarse en el bosque saltando de rama en rama entre los árboles, seguida de su perro, que con la misma habilidad la seguía.
seria complicado seguir con la vista a la mujer, pues debido a ir saltando velozmente a la rama que le parecía mas adecuada sin apenas dar tiempo a reaccionar era tapada continuamente por otras ramas, en el suelo veía a gente, guardia parecían, deambulando de un lado a otro, y miraban a veces arriba cuando un chasquido delator sonaba encima de sus cabezas, pero con una soltura natural la chica se fundía con las sombras, haciendo suponer a esos guardias que habían sido unos pájaros, y así, poco a poco fue adentrándose en el bosque, atraída por una extraña carta.

Aunque no lo supiese, había sido un amigo suyo, Rikimaru, quien le había pedido la ayuda ¿por que la había seleccionado a ella? seguramente seria por su anterior infiltración en un castillo, donde se conocieron, el la había visto actuar, había visto sus habilidades, y según decía la carta que había recibido, era obvio que a Rikimaru le habían impresionado, aun no lo sabia, aunque pronto lo descubriría, y cuando lo hiciese una pregunta le invadiría...

Llegaba tarde al lugar, era extraño en ella, su velocidad no se debía poner en juego, mas bien su disponibilidad, había tenido unos cuantos problemas que resolver antes de ir, y había acabado haciéndose tarde.
Cuando llegó al lugar de reunión no había nadie, efectivamente había llegado tarde, apretó el puño y bajó la cabeza, subida en la rama de un árbol en un equilibrio perfecto.
Pero sacudió algo su rostro y se colocó el cabello tras las orejas, estaba dispuesta a ayudar, y no se rendiría, debía de estar en el fondo, con algo de prisa podría alcanzarlos, y así, continuó viajando por encima de los árboles hacia el interior del bosque, sin que nada le amedrentase.

En aquel transito se encontró algunos cadáveres en el suelo, lo que le hizo tener la esperanza de que habían pasado por allí, y continuó, cada vez se hacia mas difícil ocultarse, y en una ocasión fue a punto de ser descubierta, pero antes de que eso sucediese golpeó con la empuñadura de un kunai la nuca del hombre con fuerza, haciéndole caer al suelo sin sentido, y desde ese momento ando con mas precaución, hasta llegar al castillo, realmente imponían aquellas enormes puertas y murallas ¿habría llegado tarde? No, vio entonces una figura escalando el descomunal árbol ¡lo había logrado! debía alcanzarlos.

Estaba dispuesta a emerger de la maleza cuando vio el rostro del conocido, y ahogó un grito de sorpresa, inmediatamente Zeroyasha corrió hacia el, saliendo de entre los árboles, hasta pararse ante Rikimaru, que estaba a punto de subir, cuando llegó ante el le miró a los ojos, mostrándole los suyos bicolor, y después a Nekoth, con una mirada distinta, mas bien como un reto, después al ninja y se sentó en el suelo ante el.
No tardó en salir de entre las sombras la figura de la kunoichi, algo seria, acercándose al ninja, pero al llegar a el acarició la cabeza de Zeroyasha, quien se levantó al contacto, poco prolongado de la mano de su ama, y Koyuki le dirigió unas palabras a Rikimaru.

-A si que eres tu ese vasallo... está la hija de tu señor allí dentro ¿no? Perdona la tardanza, espero no llegar tarde... ¿Puedo ayudar?-Dijo Koyuki, que permanecía seria, algo mas de lo normal, pero suficiente para ser apreciado por el ninja.

Una pregunta le rondaba la cabeza, una pregunta que le hería y dañaba por dentro... "¿Por qué no me lo dijiste personalmente...? ¿Por qué no me pediste tu venir en vez de esa maldita carta...?"
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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: Re: La infiltración   Sáb Dic 18, 2010 2:04 am

El ninja escaló con la mayor de las facilidades el enorme tronco del árbol y se quedó unos dos segundos observando el patio de armas del lugar, cuatro guardias patrullaban el lugar y dos se disponían a sendos lados de la enorme puerta del castillo, armados con picas y katanas, los que patrullaban llevaban dos katanas y una ballesta.

Rikimaru descendió con sumo sigilo hasta encontrarse detrás de un carromato lleno de heno para los caballos- Sask…- Cerró la boca al escuchar un sonido proveniente de arriba, sacó uno de sus kunais y se puso en guardia, pero se relajó al ver una perruna cara conocida, Zeroyasha, el perro ninja de Koyuki, una ninja con la que había trabajado con anterioridad en un misión muy parecida. Su ayuda no podía venirle mejor, dos integrantes de la misión habían abandonado, el licantropo y la mujer, sus motivos le eran indiferentes, eran dos cobardes y desde luego no merecían ni el más mínimo respeto por parte del shinobi.

Koyuki salió de entre las sombras de los árboles poco después detrás de su compañero canino, con el semblante serio – y algo triste, se le antojó al ninja- la pregunta de la mujer lo dejó sin palabras y apenas tardo unos segundos en responder.

-Sí, necesitamos ayuda-Dijo mientras apretaba uno de sus enguantados puños:- Tú vendrás conmigo por la zona norte. Sasuke y el ilusionista iros por la zona este.-

Sin dar tiempo a ningún tipo de respuesta se fundió con la sombra de la enorme pared y desapareció, para reaparecer segundos después en un oscuro rincón cerca de uno de los guardias de patrulla. Alargó su mano derecha y lo atrajo hacia la oscuridad como si esta le engullese, con el mismo kunai que había sacado para defenderse antes cortó su cuello y lo mató en el acto. El segundo guardia se hallaba más cerca de Koyuki así que Rikimaru supuso que ella se encargaría.


Mientras tanto el resto de guardias daban vueltas hasta que notaron la falta de uno, sacaron sus armas y se prepararon para el combate, uno de ellos apuntó con la ballesta al carromato de heno y tensó la flecha…Sasuke y Tick Tack sólo tenían unos pocos segundos para reaccionar, el combate debía de ser rápido y silencioso, y ante todo primaba la necesidad de no dejar supervivientes.



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Última edición por Rikimaru Kudo el Jue Dic 30, 2010 11:07 pm, editado 1 vez
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Uchiha Sasuke
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MensajeTema: Re: La infiltración   Sáb Dic 18, 2010 1:14 pm

Estaba escondido tras la carreta junto a Rikimaru, cuando un ruido tras nosotros nos desconcentró. Rápidamente saqué un shuriken de el bolso y apunté, a la vez que Rikimaru sacaba un kunai. Nos quedamos observando, al parecer el ninja conocía a la joven.

Tras la chica salió un perro lobo blanco y negro, que parecía estar entrenado, pues no hacia el mínimo ruido. Rikimaru fue a hablar con la joven, que parecía bastante triste. Parecía estar informando de la situación de la misión. Dos compañeros nos habían abandonado, cobardes... No merecían ni fama ni honor, eran dos ratas que se habían acobardado de la misión de salvar a una pobre chica.

Asentí a la información de Rikimaru y observe como se iba asesinando a un guardia que había por el camino. Mientras miraba por debajo de la carreta. -Hmmmm.... Ilusionista, son cinco guardias, y al parecer se han dado cuenta de que les falta su amigo. Creo que vamos a entablar batalla. -Informé a mi compañero. De pronto oi las flechas cargarse sobre un par de ballestas, y vi a los guardias apuntar al carromato.

Agarre mi bolsa y saque tres shurikens, tenía que ser el lanzamiento mas hábil de mi vida. Observe el terreno, podría trepar por la escalera, de vuelta a la muralla y saltar tras los guardias para matarlos de forma sigilosa. Miré a mi compañero y le dije por lo bajo. -Amigo, necesito que distraigas a los guardias, sea como sea, yo me encargo de matarlos. -El asintió.

Salí al descubierto y me puse tras un muro. Al parecer el chico lo estaba haciendo bien, no me había alcanzado ni una flecha. Pero no debía confiarme, su técnica podría fallar y yo estaría en peligro. Corrí a gran velocidad hacia las escaleras. Y las subí de tres en tres, con mucha prisa. Corrí por la muralla hasta estar a la altura de los guardias, un poco por detrás. Aproveche y salté con todas mis fuerzas hacia el castillo, que estaba a unos tres metros. Me agarré a un madero que sobresalía y me deslicé con cuidado hasta estar justo detrás de los guardias. Me dejé caer con sigilo tras los guardias, que ni se percataron de mi presencia.
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MensajeTema: Re: La infiltración   Dom Ene 02, 2011 7:45 pm

Koyuki miraba a Rikimaru con una mirada que mostraba algo de odio... o mas bien ira, mientras este decía que iría con el, en dos grupos, a Koyuki, en ese momento no e pareció una idea tan buena, se hallaba en un estado entre rabia y tristeza con Rikimaru.
Este, sin esperar respuesta se marchó, lo que hizo que la kunihichi apretase su puño con fuerza mirando al suelo, con rabia, mientras Zeroyasha miraba a su ama agachando la cabeza, los animales podían notar los sentimientos de los que le rodean, y no le gustaba cuando Koyuki estaba así.

La joven vio como el muchacho aparecía en un rincón, y la oscuridad le devoraba de nuevo, junto al guardia que se hallaba allí.
Solo había otro mas en aquel momento, y se hallaba algo cerca de la mujer, quien con sigilo se acercó, llevaba un kunai extraído momentos antes en la mano derecha, pero lo empuñaba con la parte filosa hacia arriba, dejando el mango de metal hacia abajo, estando ya a una distancia mínima del guardia, tan cerca que el aliento de la muchacha rozaría la nuca del guardia (Cosa por la cual la joven lo contuvo) de un movimiento rápido y contundente se deshizo de el, golpeándole con la parte roma del cuchillo en la nuca, en una zona lateral entre la columna y la coronilla.

Un blanco perfecto para un ninja, pues en esa zona un golpe bien dado podía dejar inconsciente a alguien, pero la fuerza aplicada había sido extra, por lo que seria aun mas fácil no solo incapacitarlo, si no producirle un momento de confusión al aturdirle con el golpe. Por si fallaba, en la otra portaba otro kunai, y mientras aplicaba el golpe apuñaló en el lado opuesto al golpe su otra mano agarro su cabeza para en un momento de descuido, cuando el guardia se sorprendiese del golpe, de un ágil giro partirle el cuello y matarlo sin dejar sangre de por medio.

Claro estaba, no podía dejar el cadáver allí, así pues se preparó, y tras dejarlo sin sentido y el posterior asesinato dio un tirón de el, arrastrándolo hasta los arbustos que se hallaban a apenas unos metros, haciendo que ambos guardias desapareciesen en un momento, y tras ocultar el cadáver corrió hacia Rikimaru, intentando no producir ruido alguno y evitando pisar algunas ramitas del suelo que producirían un chasquido delator, y al alcanzar la posición de su amigo, continuando con el rostro inexpresivo, aunque en sus ojos pudiese verse un atisbo de tristeza e ira, con el que había ejecutado todas las acciones, impasible le miró, y aunque esa mirada le indicaba que se había encargado del otro guardia, también buscaba indicarle que estaba dolida.
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Rikimaru Kudo
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MensajeTema: Re: La infiltración   Sáb Ene 15, 2011 6:14 pm

La noche ya se había cerrado en el castillo, los árboles tapaban las estrellas, y la imponente figura del enorme castillo tapaba las dos lunas. La sangre del cuerpo al que Rikimaru había asesinado resbalaba por la tierra haciendo surcos en la misma. Sasuke había tenido éxito en su empresa contra los otros dos, ambos shurikens habían penetrado en las cabezas de los guardias. Koyuki había partido el cuello de otro.

Rikimaru miró a los ojos a la kunoichi , levantó su mano derecha y señalo la puerta. Sin dar tiempo a una respuesta se adelantó por el desierto patio de armas hasta donde se encontraba Sasuke. Se puso en las escaleras y esperó a que Koyuki y Tick-tak se acercaran, pero sólo fue la mujer, pues ilusionista ya ni siquiera estaba detrás del carromato, había huido.-Otro cobarde.-Pensó Rikimaru, la cosa comenzaba a ponerse fea, sus reclutas habían mermado por culpa miedo a la muerte, ahora sólo le quedaba esperar que los dos que le acompañaban en ese momento no se retirasen.
-El ilusionista ha huido.-Informó:-Ahora sólo quedamos nosotros, tenemos una pequeña ventaja táctica, al ser menos no deberían poder detectarnos. Sus unidades están preparadas para matarme a mí. Pero de vosotros dos no saben nada.-Agregó con su habitual tono de voz áspero.

Se giró dando la espalda a sus compañeros y comenzó a examinar la puerta con las yemas de los enguatados dedos, buscaba algún mecanismo que las abriera, pero en ese momento un estremecedor crujido le hizo llevarse las manos a la katana, listo para desenfundar en cualquier momento aunque no fue necesario. El crujido provenía de la puerta, se estaba abriendo sola. Era una trampa más que evidente, aunque Rikimaru no podía echarse atrás aun sabiéndolo.
Tras las puertas se mostraba una fila de candiles de grasa animal, apenas iluminaban pero al estar tan cerca dejaban ver un buen radio. Un enorme pasillo los aguardaba, largo hasta donde la vista alcanza y estrecho, debían ir pasando de uno en uno. Rikimaru fue el primero en adentrarse, arriesgándose a pisar él mismo cualquier trampa, no quería poner en riesgo la vida de dos jóvenes que querían ayudar.

Apenas unos dos minutos caminando por el estrecho pasillo saltó la primera trampa, uno de los listones de madera se hundió bajo los pies de Rikimaru, varias saetas cortaron el aire en dirección al ninja, Rikimaru, que consiguió evitar dos saetas, pero la tercera le paso demasiado cerca del pómulo derecho, produciendo un sonido que indicaba que había cortado carne, el corte no era muy profundo por lo cual sanaría en poco tiempo, la cicatriz permanecería para siempre.
Un segundo paso del shinobi activó una nueva trampa, las paredes laterales, que era de una especie de cartón-piedra, se vinieron abajo sin apenas ruido dejando ver la mortal trampa, estaban rodeados, eran unos quince samuráis armados con katanas y dagas.

Un fuerte golpe rompió de nuevo el silencio, esta vez era una jaula de madera que había caído sobre Rikimaru, la jaula era muy grande, suficiente para desarrollar un combate, pero no sólo había encerrado a Rikimaru, también había encerrado a Koyuki junto con él. Sasuke se había quedado solo contra los samuráis.
-Veo que no vienes solo Kudo.-Dijo una proveniente del fondo de la jaula. Era la voz de una mujer. Vestía unas ropas cortas de color morado, que apenas cubrían su pecho y un poco sus piernas, dejando ver su estómago y sus piernas. Desenvainó dos katanas cortas y se acercó a más ambos presos, pues ella también estaba dentro de la jaula. Miró a Koyuki y sonrió.

Rikimaru desenvainó su katana y se puso en guardia.-Esto es entre tú y yo Ayame. Déjala al margen.-Dijo, pero antes de que tuviera tiempo de reaccionar la mujer de ropas violáceas se lanzó a por Rikimaru atacando con ambas katanas , un movimiento letal de no ser porque al ninja le había dado tiempo a sacar uno de sus kunais y aprovecharlo para defenderse de la segunda espada. Fuera de la jaula se podían escuchar los ruidos del acero, y alguna que otra chispa iluminaba un poco más la sala. Ahora a Rikimaru sólo le quedaba luchar, y esperar que Sasuke pudiera con los samuráis…Y obviamente que Koyuki no sufriera daños.

Los ojos morados de Rikimaru se pposaron durante un instante en un barrote de la jaula, era distinto al resto !Era la salida de la jaula¡
-Koyuki…-Dijo con dificultad mientras repelía los ataques de la mujer:-El barrote de tu derecha es la salida, ves a ayudar a Sasuke.-Agregó mientras una nueva estocada lo asediaba, sin éxito de nuevo pues Rikimaru conocía demasiado bien los movimientos de esa chica…Había sido su amiga durante muchos años, y el ninja prefería no saber cómo había llegado a trabajar para el demonio Onikage.
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Off:
Spoiler:
 


--> Ayame:


--> Samurais:

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Uchiha Sasuke
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MensajeTema: Re: La infiltración   Jue Feb 03, 2011 6:48 pm

Cogí los shurikens que había en las cabezas de los guardias, solo tenía diez así que no estaba como para ir tirándolos por ahí. Me acerqué corriendo hacia la puerta, clavando mi katana a todos mis cuerpos con los que tocaba, conocía el arte de la guerra y no quería que nadie saliera por la espalda y nos pillara desprevenidos. Esperé pacientemente hasta que mis compañeros hicieron su aparición estelar, al parecer Tick Tack había huido, otra mas que se largaba, así que solo quedábamos nosotros tres. -Ya era hora, llevaba rato esperándoos. -Con rato me refería a dos minutos, pero debíamos ser rápidos si queríamos salvar a la chica.

Rikimaru nos informó de la situación, el enemigo solo sabía de su presencia, no de la chica ni de la mía. Lo que nos daba cierta ventaja táctica sobre los defensores. Avanzamos por el pasillo, Rikimaru primero, yo después, y la ultima era la chica. Apenas pudimos hacer nada cuando sonó un sonoro ``crack´´ Y nos encontramos rodeados por unos quince samuráis. Tampoco paso mucho tiempo cuando una gran caja calló del techo y encerró a los dos ninjas, menos a mi que había saltado al ver lo que se avecinaba. -Bueno pues... Me toca matar a estos payasos, no será muy duro... -Dije con una sonrisa con total tranquilidad.

Desenvainé mi katana y me lancé a por el primero que venía a por mí, el hombre movió la espada en horizontal con la esperanza de cortarme la cabeza, a lo que respondí dando una voltereta en el suelo, sin levantarme moví ágilmente mi katana, lo que le costó a el hombre su pierna derecha, y posteriormente su vida. Al clavar mi katana en su pecho. -Bueno señores... Ahí va uno menos. -Una sonrisa pícara surcó mi rostro al ver como dos samurais venían hacia mi, uno por cada lado. El primero dio una estocada con su katana, con la intención de clavármela en el pecho. pero obviamente fui mas rápido. Cogí su brazo y penetré con su espada el cuerpo de su compañero. -Gracias amigo... -Dije antes de darme la vuelta y degollarlo, literalmente.

Uno mas vino, lanzó sus espada a mi pecho, apenas tuve tiempo para esquivar el golpe y hacerle la zancadilla, el guerrero se dio de cabeza contra la pared, dejándole inconsciente por el golpe. -¡¡Niña, quédate ahí, yo me encargo!!. -Dije cuanto ya llevaba muertos cinco. Otro más vino a la carga, este parecía el jefe de el grupo, pues vestía de rojo, y su katana era de oro. -Veo que quieres acabar igual que tus soldaditos, no te preocupes, tengo más para ti... -Grité mientras me lancé a la carga, para chocarme contra él.

Los dos nos enzarzamos en una lucha de katanas, las chispas saltaban y me llevé algún que otro rasguño superficial, pero nada grave. El hombre me cogió y me derribó, haciendo que mi espalda golpeara brutalmente el suelo. El golpe me dolió, pero no podía darme por vencido tan pronto. Puse mi katana en mi propio cuello, justo a tiempo pues el otro intento abrirme la garganta con la suya. El hacia fuerza hacia abajo, para degollarme, mientras yo intentaba levantar las espadas, y así liberarme de la llave.
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