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 Conclave Del Ebano

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Sagatho
La Solución Final
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MensajeTema: Conclave Del Ebano   Miér Dic 29, 2010 7:10 pm

Conclave Del Ebano

En Algoria en la frontera norte de las Grandes Estepas se encuentra un puesto de avanzada de la organización llamada Los Caballeros del Ébano Lo que mas destaca de este lugar es un templo fortificado ubicado justo en el centro de aquel lugar.



Un templo con pinta de catedral, un tétrico y oscuro lugar, Grandes ladrillos oscuros forman aquella estructura, algo vieja y devastada por el exterior, un gran contraste a diferencia de su interior.

imagen del interior del templo
Spoiler:
 

Por dentro todo es un tributo a Bairack la oscuridad y una inmensa estatua con la forma que Sagatho vio de Bairack en su visión, en el centro del templo puede verse un tragaluz que capturaba en las noches la luz de la luna, bajo ella y frente a la estatua de Bairack se encontraba un fogón que expide una flama azul infinita, ahí es donde los nuevos reclutas colocan su pergamino una vez que fue firmado con su sangre.

Aquí es donde el mismo Sagatho y sus generales juzgan y Reclutan a sus nuevos integrantes, un templo sagrado a la vista de bairack.

(aqui es donde ponemos a prueba a nuestros reclutas y juzgamos a los desertores de la organizacion "FAVOR DE NO ESCRIBIR SI AUTORIZACION PREVIA")
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Sagatho
La Solución Final
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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Jue Dic 30, 2010 12:25 am

CONCLAVE GENERAL DEL SUR Prueba de "NATALIE"

Era un atardecer brillante, el cielo se pintaba de un color rojizo en presagio de una noche llena de luz de luna, Sagatho el Caballero de la muerte cabalga en la espalda de su fiel compañero Invencible, al llegar a un camino estrecho se desvía por un sendero cubierto por ramas y troncos de árboles caídos.

Mientras mas avanzaba mas espeso se volvía el ambiente del lugar, el anochecer estaba llegando una bruma densa brotaba del suelo, como si un pantano estuviera cerca, al paso de unos minutos Sagatho llego a su destino, frente a el estaba aquel majestuoso templo oscuro, echo por alguna civilización antigua cuyo nombre se olvido por milenios. Tiempo atrás Sagatho se había apoderado de aquel templo que estaba habitado por criaturas malignas que sucumbieron frente a su mandoble, proclamándose el mismo dueño del lugar, que ahora es utilizado como centro de reuniones de su organización.

Sagatho bajo de su corcel con antorcha en mano, se adentro en aquel lugar para encender algunas lámparas de aceite e iluminar aquel lugar, se cercioro de que no hubiera ningún intruso y tomo su lugar en el trono central de la sala de ceremonias, frente a el una inmensa estatua con la imagen que Sagatho vio de Bairack un humanoide con una Gran Espada mucho mas impactante que su mandoble, frente a la estatua un fogón de plata con adornos de oro, brotando de el una llamarada azul muy parecida a los destellos de los ojos del mismo Sagatho.

La sala principal contaba con 4 tronos mas pequeños que casi un cuadrado alrededor de la sala, dos a las laderas del Trono principal y los demas al lado del fogón. El trono del lado derecho de Sagatho era el de su Campeon Lilithiam y el izquierdo de su General Suspiro

Sagatho espero la llegada de sus allegados para comenzar el primer conclave de su organización, ellos buscaban un nuevo general aquel que tomaría el puesto del lado derecho del fogón sagrado.

Sagatho: Lilithiam, Suspiro espero su llegada.

/offRol
(Lilithiam será la encargada de traer a Natalie quien llegara encapuchada, Suspiro tu llegara primero y tomar tu lugar a mi lado)

Que comienzo esto señores que utopía nos espera Very Happy
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Suspiro

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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Jue Dic 30, 2010 2:43 am

La tarde llegaba volando en aquel día, parecía como si el sol se ocultara de prisa huyendo de los despiadados hijos de Bairack, el lugar siempre era difícil de encontrar, solamente los viajes anteriores le habían mostrado la forma correcta de llegar a él. Ahí estaba, magnifico he imponente, tanto por fuera como por dentro, las oscuras y ennegrecidas fachadas daban al espectador la sensación de eternidad, un sentimiento atemporal que paralizaba el corazón por un instante, regresando a sus latidos con el frio choque de las ráfagas de viento que arrancaban los sueños y regresaban al espectador al mundo; su nuevo hogar, tan desolador como el primero, tan lleno de maldad e igualmente aterrador; resultaba difícil, asumir que todo lugar que pudiera llamar hogar seria idénticamente ajeno a la luz del mundo. Pero era obvio, su padre no lo había puesto en ese mundo para observar la luz, sino para traer la oscuridad.

El caballo de su líder descansaba a las afueras del templo y Suspiro amarró su montura junto a Invencible, era obvio que Sagatho lo esperaba adentro, pero no había señales de más monturas, por lo tanto aún se esperaba a aquel que debía ser puesto a prueba, le agradaba la idea de las pruebas, una forma más de obtener mayor poder, mayores riquezas e influencia, poco a poco el nombre de los Caballeros del Ébano se haría famoso, resaltaría, el mundo entero temería aquellas palabras, pero por ahora estaban simplemente empezando, entre las sombras gestaban los primeros pasos de la perdición de aquel mundo.

Era triste, Suspiro no estaba del todo de acuerdo con la destrucción indiscriminada, no le agradaba la idea de la muerte y la maldad sin propósito, pero para él, estar con Sagatho simbolizaba que en algún momento Bairack lo voltearía a ver, que estaba en el camino de encontrarse con su padre; ya no lo odiaba, el sentimiento había cambiado con los viajes realizados, ahora era más el deseo de encontrar un ¿porque?, de saber una razón para su existencia aunque la conocía desde hacía tiempo, pero la destrucción no podía ser lo único, él no era un animal, si ese fuese el único fin bien podría haber nacido como una bestia sin razón ni conciencia, podría haber sido un animal salvaje, pero su corazón vibraba con sentimientos y emociones, su mente se llenaba con dudas y preguntas, con respuestas sin sentido y con sueños e ilusiones; sabía que encontrarse con Bairack no le resolvería el mundo, sabía que era una búsqueda inútil cuyo resultado final, fuese el que fuese, lo dejaría aún más insatisfecho, pero era lo único que tenía por el momento.

El eco de sus pasos se detuvo, el gran salón estaba ante Suspiro y Sagatho lo esperaba.

- Como pediste, he venido… perdón, como usted pidió he venido.

Una ligera reverencia, inclinando su cuerpo solo un poco en muestra de respeto, se evidenciaba que aún faltaba por llegar Lilithiam con la persona a evaluar, así que al erguirse se aproximó a su trono y tomó asiento.

- Pues bien comandante ¿Cómo es esa persona?, sabe, olvídelo, veámoslo nosotros mismos.


Solo faltaba la Szvit con el posible próximo general y como en cada situación en la que solo quedaba esperar, Suspiro afilaba de manera ceremonial sus espadas, las limpiaba y se aseguraba que estuvieran perfectas observando el salón a través del reflejo en el acero, donde no tardaría en hacer acto de presencia su compañera.
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Lun Ene 03, 2011 1:26 pm

Había estado casi dos días acechando a mi objetivo, moviendome como una oscura figura encapuchada entre la multitud de la ciudad en la que ella se encontraba. Su rutina era tan fácil de seguir que estuve preguntandome si había percibido que la seguía y estaba burlándose de mi.

Esa noche acudió a la sucia taberna de siempre, dirigió una mirada de desdén al borracho que, como siempre, le dedicó una torpre frase de ligoteo y se sentó en la acostumbrada mesa apartada tras pedir algo de comer y beber.

Yo había entrado tras ella, envuelta en mi capa oscura y con una capucha negra ocultando mi rasgos. La mayoria de los que frecuentaban ese lugar tenían ese aspecto, y al tener oculta mi piel no llame la atención de los parroquianos... mucho menos la de mi presa.

Me dirigí al extremo de la barra, cerca del paso para la camarera que iba y venia para recoger la bebida y la comida de la diminuta cocina del antro. Dejé pasar varios platos con un vaso de mosto entre mis manos... hasta que al final llegó su pedido. Sonreí negando levemente con la cabeza. Siempre pedía lo mismo y no era una comida especialmente ligera.

Rápidamente, saqué de entre mis pertenencias una pequeña bolsa de cuero que guardaba la dosis exacta de extracto de cierto hongo, y esparcí su contenido por la comida.

-Eh, si quieres comerte eso tendrás que pagarlo, no quiero otra pelea por una ración robada.- sonó la voz de la camarera a mis espaldas.

Agaché la cabeza y me aparté con un leve sonido a modo de disculpa. Ella me miró por primera vez con cierto aire inquieto, quizá preguntandose que deformidad ocultaba bajo la capucha. Cogió el plato de comida y lo llevó hasta su legítima dueña.

Me terminé el vaso de mosto con un par de tragos en los que paladeé el sabor. Un rápido vistazo me bastó para asegurarme de la efectividad de la droga sedante. Dejé el baso vacio junto a unas monedas en la barra y me acerqué a la mesa de mi objetivo.

La lady oscura había empezado a comer animadamente.... y ahora su cabeza reposaba sobre el plato, embadurnandose la tez y el cabello de aceite y comida. La agitéy su cabeza se balanceó floja de derecha a izquierda. Estaba totalmente drogada. La agarré por debajo de los brazos y la izé, sacandola casi a rastras del local.

Pude notar la mirada curiosa y ligeramente preocupada de la camarera, pero la muchacha era lo suficientemente prudente como para no intervenir.

Llegué hasta las cuadras, donde mi caballo y Emery me esperaban. El gato me echó una mirada cuando llegué y bostezó sin moverse de la cesta. Dejé a la lady oscura en el suelo y agarré el saco oscuro que me fue dado con las instrucciones de la misión. Rápidamente cubrí la cabeza de la lady con el y lo até con cuidado de no privarle de la posibilidad de tomar aire.

Con esfuerzo la ize y tubé sobre el caballo bocabajo. Me subí a la silla impulsandome con el estribo y agarré las riendas, asegurando el cuerpo inerte de mi presa con las piernas, para evitar perderla por el camino. Salimos al galope y el viento nocturno retiró la capucha de mi rostro.

Seguí el camino que había recorrido tantas otras veces acompañada de mis nuevos camaradas y gracias a las rápidas patas de mi corcel llegué apenas dos horas después, cuando comenzaba la hora de las brujas según la superstición humana.

El templo se alzó ante mi. Las veces anteriores en las que me había encontrado frente a el me había quedado sin aliento por su magnificencia y belleza, su claroscuro, pero no esa noche. Tenía trabajo. Supuse que a Sagatho no le haría mucha gracia que entrara al santuario a caballo, pero no tenía ninguna intención de arrastrar a la lady oscura hasta el salón de los tronos.

Los cascos del caballo resonaron en el espacio del templo y por fin llegué ante ellos. La droga estaba a punto de dejar de hacer su efecto.

Detuve al caballo a unos metros de los asientos y desmonté, con una leve sonrisa en mis labios. Hice una ligera reverencia.

-Lord Sagatho, Suspiro, buenas noches a ambos.- dije educadamente.- Mi Lord, aquí esta aquella a la que me mandasteis buscar. Lamento decir que no está al corriente del honor de la invitación que ha recibido.

Dicho esto volví a agarrar de las axilas a la lady para bajarla del corcel y la arrastré hasta dejarla a los pies de Sagatho.
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Natalie Kean

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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Miér Ene 05, 2011 2:54 pm

Era un día esplendido, el Sol , podía ver brillar con todas sus fuerzas, incluso aquél que miraban con insistencia quedaban ciegos por un par de minutos, viendo manchas oscuras de distintos tamaños, entorpeciendo sus vista, aturdirles.Lo que me resultaba patético, pues sabiendo que sufrían tal perjuicio, eran tan estúpidos que continuaban haciéndolo, por lo demás todo estaba tranquilo, la brisa del lugar era discontinúa, por lo que no me resultaba molesto, como otras veces.Junto a mi caballo me disponía a dar fin a una de las misiones que me fue encomendada por el Alto Cargo de las tierras que visitaba, Algaria, mas conocido como Grandes Estepas.
 
Después de unas semanas por fin había dado con el objetivo, así que cuando aún me encontraba a lomos de mi caballo decidí parar en seco justo en medio de la plaza, y me dispuse a mirar el pergamino, sujetándolo con amabas manos.Mi caballo, al parecer no estaba por la labor, y de manera disimulada daba un par de pasos más-ssshhh,Cirius,shhhhhhhh...-decía , intentando que se quedara quieto, incluso me obligó a soltar un instante el pergamino, para coger una de las riendas y pegar un tirón seco, de manera que ,se quedó quieto definitivamente, así que sin soltar la rienda, me las apañé para mantener el pergamino abierto, así que lo puse sobre el lomo de el, sujetándolo con la mano, en la que sostenía la rienda, de la mejor manera posible.
-Según las indicaciones debo continuar por estas calles -dije mirando uno de los callejones que había justo a mi derecha.Pero quien podía vivir en aquel lugar, sería una trampa, no lo sabia pero lo que tenía claro es que no me iría sin cumplir lo que le mandaban y recoger la recompensa.
La dicha recompensa la iba a recibir justo, en las misma tierras donde se encontraba el individuo, pues tal y como había quedado con el Señor Yuuel, era lo mejor para evitar levantar sospechas sobre aquella aldea.Además, no me importaba nada en absoluto que es lo que pintaba él en aquellas tierras, quizá fuera por que era un viejo conocido que quería matar, pero sin mancharse las manos.Lo que estaba claro que a mi me importaba la recompensa, los oros que recibiría a cambio.



Me dispuse a continuar el camino , por lo que guardé el pergamino, en una de las bolsas que colgaban de la silla del caballo,agarré con las dos manos las riendas, miré al frente y dí un golpe secó al lomo de este, sin hacerle ningún daño, y continuó caminado esta vez sin coger velocidad,simplemete a ritmo de paseo, para si entrar con sigilo por aquella callejuela, con todos mis sentidos en alerta por cualquier sorpresa.
Después de unos minutos ya estaba entre aquellas paredes, estrechas, típicas de un callejón, y que después de unos minutos la calle se ensanchaba, para dar paso a otra de las callejuelas de aquella plaza.Pero recordando las indicaciones del pergamino, que anteriormente leí sabia que aún estaba lejos del lugar pues estaba al otro lado de la aldea , a las afueras, justo antes de que iniciara el final, del pueblo y el inicio de otra travesía, que a saber donde conduciría.
Por lo que nuevamente, indiqué con un toque en el lomo a Syrius, que comenzase a trotar, aumentara el pasó para llegar, lo antes posible al lugar y poder buscar la posada más cercana del lugar, pues era casi media noche y la verdad que a pesar de ser cómodo el de ir encima de un caballo, se hacia notar el cansancio en cada extremidad de mi cuerpo, estaba casi muerta, no podía más.



Bastardo, donde estará aquel comerciante, tsk-pensaba para mi misma, mientras seguía mirando al frente, pasando como podía entre las gentes del aquél sitio.
Después de un par de horas ya estaba casi oscuro, solo faltaba por que la luna se posara entre las mullidas nubes del cielo.Las gentecillas poco a poco se iban disipando, entrando en sus casas, apunto de irse a dormir, para trabajar en sus tierras al día siguiente.

Finalmente y tras un largo trayecto logré encontrar la casa del Comerciante, puede saber que estaba en casa, pues las luces estaba prendidas y se podían ver desde fuera.Asi que me baje del caballo y me caminé para dirigirme al otro lado del caballo y así coger un artilugio que debía darle, aunque esto solo sería un señuelo para así degollarle.Ya que él desconocía quien era, solo sabia que iba a recibir un objeto, el cual necesitaba para la reventa en el mercado negro.


Una vez lo cogio llamó a la puerta.Y esperó a que contestaran.Y así fue-Ola quien sois-podía escucharse de detras de la puerta.ypara evitar que pensase mal, y optase por atacarme, respondí-Vengo a haceros entrega del objeto que pedisteis al Señor-dije con tono serio, pero un tanto dulce, aunque odiaba tener que parecer dulce con este tipo de gentes, pero una vez podría pasar por ello.




Finalmente este abrió la puerta, al parecer aquél tono de niña buena había colado, por lo que me agrada en cierta parte,-Bien pase, pase...-dijo abriendo por completo la puerta para que pasara, y así lo hice-Con la noche que hace, le vendrá bien un té de hiervas-dijo mostrándome asiento, me negué y me acerqué hacia donde el me haría tal té,No tengo tiempo, anciano-dije colocándome a sus espaldas, sacando una de mis dagas.Y con mi mano izquierda le agarré por los pelos, estirándolo para tras para que su cabeza quedara apoyada en su pecho.



El anciano ni siquiera gritó, solo me pidió clemencia, incluso me daria todo lo que quisiera de su hogar, hice media mueca, y con mi mano derecha, donde sostenía la daga, la deslicé por su cuello, degollándole, le solté de manera que como si se tratase de plomo pesado caía al suelo, donde se estaba desangrando, y muy rápido.
Así que después de limpiar la hoja de mi daga con la ropa del anciano abandoné su casa, apagué las velas y salí de allí, ya había acabado mi trabajo, y era hora de encontrar una posada para poder descansar, después de recibir su recompensa,asi que sin tener otra alternativa me subí al caballo, guardé mi daga y me dirigí a la posada, el punto de encuentro de aquél señor.

Giré a mi caballo y nos dirigimos de nuevo al centro de la plaza, pero esta vez me pude dar el lujo de correr a mis anchas por el lugar pues aquello estaba solitario,y no chocaría con nadie que estuviera en medio de mi camino.
Esta vez llegamos al callejón en menos tiempo que en la ida, tras pasar un par de minutos ya estábamos de nuevo en el lugar del inicio, axial que ahora con mas tranquilidad pasé por las calles, a un ritmo tranquilo, mirando a cada lado de aquella plaza y asi localizar un el sitio.
Por fin podía escucharse a escasos minutos de donde me encontraba, murmullos, generalmenete,asi que aceleré el caminar del caballo y mi fui hacia delante, donde se escuchaba el ruido.Y allí estaba la estúpida taberna donde no encontraríamos.


Justo frente a la ventana estaba un poste donde podía engancharse a los caballos, así que tras situarme al lado del sitió, amarré a Cirius y me introduje en aquella mal oliente taberna. Pero eso no me importaba, tenia que localizar a aquél tipo que me había prometido la recompensa.Tenía que estar allí pues era la única taberna del lugar.

Me acerqué al tabernero y le pedí un trago , de sus mejores vinos, dejé un par de monedas.Mientras esperaba seguía mirando a todos, pero ni rastro.Pegué un golpe en la barra, del cabreo, pues nuevamente me la habían jugado.Aunque esto no se quedaba así pues sabía donde se encontraba e iría por él, eso sí mi búsqueda iba a empezar a la mañana siguiente, estaba cansada, asi que era mi mejor opción.


Volví a mirar a la tabernera se encontraba al otro lado de la barra, no la perdía de vista, mis tripas crujían de manera salvaje, pues de una larga labor concluida sin éxito,tenía que recuperar mis energías como fuera, por lo que le había pedido un vaso de
vino y uno de sus mejores paltos, que era unas carnes cubiertas de salsas, junto a un mendrugo de pan que pedía en las taberna que había visitado estos últimos días antes de el fatídico final, en el cual no recibí mi recompensa.
Por un instante la tabernera se agachó para coger algo que había en el interior de los muebles que había por detrás de la barra, y que solo desde mi angulo podía ver,no le tomé importancia así que retiré mi mirada.LLeve mi manos a mi cabello y me lo acaricié durante unos segundos, mientras perdía la mirada ,observando a los borrachos de aquella mugrienta taberna.
 
"Eh, si quieres comerte eso tendrás que pagarlo, no quiero otra pelea por una ración robada",mi mirada se dirigió hacia donde la voz de la tabernera enfocaba.Entrecerré mis ojos ,clavando mi mirada a quien tras una capa oscura ocultaba su aspecto.Eso le provocaba cierta inquietud por unos segundos,¿pero que coñ**?,pensó para sí.
Ví como el/la desconocido/a se acercaba mi con mi ración de comida, dejándolo frente a mi,se apartó y regresó hacia donde ella estaba.Seguí observándola unos segundos, pues había algo que seguía inquietándome, pero ahora no era momento de perder el tiempo en algo que ni siquiera realmente me importaba.
 
Comencé a comer cogí un trozo del mendrugo de pan y lo mastiqué con suavidad y finura, bebí un trago del excelente vino y por fin me dispuse a degustar las carnes con salsa que pedí y que con tranquilidad comía.Mantuve mi mano apoyada en la barra, con el tenedor en alza.Mi visión comenzaba a no responderme, pues veía borroso, miraba a los lados, pero eso iba en aumento, mis ojos se estaba cerrando y no era capaz de mantenerme despierta.Mi rostro cayó en seco sobre el plato de la comida pingándose mi cara, mis cabellos, incluso se había salpicaduras de la misma comoda.Me quedé totalmente dormida, aturdida, desconociendo lo que estaba pasando mi alrededor.

Un sueño......Una pesadilla.....[Durante la travesía hasta llegar frente a Sagatho]



...........escuadras..caballos relinchando y de fondo oía la voz de mi padre,.....
..Abrí mis ojos y vi a mi padre frente a mi....bajo la mirada y veo mis botas empolvadas, llenas de arena,
...... viendo como gotas de sangre caía frente a mi, llevó mi mano en la cual no sostengo la espada y.....
....me lo llevo a los labios, notando algo húmedo que manchan mis dedos....Pongo mis dedos frente a mis ojos y los veo tintados de sangre...de ahí procedían las gotas al suelo...
[/font]

Todo pasaba con excesiva lentitud, mis movimientos, la voz de mi padre,lo que me rodeaba......me sentía pesada.
Me levanté del suelo y miraba a mi padre y corría hacia el, diciendo algo como- traidorrrrrrrrrrrrrrrrress-

Mi padre se quedó en silencio, enarco su ceja y esperaba que llegara con la espada y finalmente se defendía.
.........bajé la mirada y al alzarla una imagen diferente se postraba ante mi, ya no había caballos, solo estaba yo..mi padre y mi mano alzada a la altura del abdomen...-impactada caía al suelo y solté la espada que había quedado clavada en el abdomen de mi padre. negando para mi misma, moviendo la cabeza negando de manera continua,...él cayó a mis pies, muerto.


[Fin del sueño, llegando por fin al encuentro de Sagatho]


Todo se oscurecía y las imágenes que veía se veían borrosas, desaparecían, ya no veía nada.Notaba fría mi espalda, comenzaba a despertarme,abriendo los ojos con lentitud viendo con más claridad el techo.Giré un poco mi cuello y miré que a ese lado los pies de alguien, alcé la mirada pero se volvían a cerrar solos.
 
Al volver abrirlos intenté levantarme, aún aturdida por lo que fuera o fuese lo que tenia aquella comida de los mil demonios que ingerí "ingenua de mi",pensé para mi misma.Volví la vista hacia un lateral y volvía ver los pies de antes cerrarlos, pero vi. los atuendos de capas oscuras cubriendo sus rostro, lo que hacia recordar a aquél desconocida que vi. en la mugrienta taberna.

Recorrí con la mirada para tener una visión de donde me encontraba, pero aún así desconocía donde me encontraba exactamente y lo peor no sabia quien eran los que frente a mi se mostraban, jamás los había visto.


Me llevé la mano a la cabeza, pues comenzaba a dolerme,ecerré mis ojos unos segundos y al abrirlo me quedé mirando quien estaba sentado en el trono central.Mi mano derecha con cuidado se deslizaba hasta mi espada para defenderme si era necesario.Finalmente ya me incorporé pero mi cabeza aún seguía aturdida, mi mano izquierda seguía en mi cabeza, exactamente en mis sienes, que parecían estallar.
 
-Que me habéis echo?- dije alzando mi espada.


Última edición por Natalie el Dom Ene 16, 2011 2:15 am, editado 1 vez
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Sagatho
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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Miér Ene 05, 2011 10:41 pm

Ya estábamos todos reunidos, el frió de la noche se podía sentir junto a la suave brisa que se colaba en el templo, Suspiro fue el primero en llegar, aquel lord llego como las sombras se postro frente a mi y tomo asiento a mi lado, agrego que solo había que esperar la llega de Lilithiam junto con la persona que pondríamos a prueba.

Suspiro: Como pediste, he venido… perdón, como usted pidió he venido.

Sagatho: Bienvenido Suspiro, toma asiento Lilithiam esta por llegar con el encargo que se le solicito, sírvete algo de beber

Le pase a mi general una botella que contenía un licor fino, muy antiguo la botella que contenía el liquido tenia inscripciones desconocidas, un lenguaje perdido en el tiempo.

- Suspiro: Pues bien comandante ¿Cómo es esa persona?, sabe, olvídelo, veámoslo nosotros mismos.

Sagatho: ya la conocerás mi fiel allegado, se trata de una dama, una lady oscura cuyos fieros ojos emanan una gran furia, digna de pertenecer a nuestra organización, aunque eso ella nos lo dirá al realizar su prueba….

Antes de poder continuar mi descripción de la dama, el sonar de unos cascos de caballo dentro del templo llamaron mi atención, no dude en colocar mi mano sobre mi mandoble pensando en que talvez algún loco se allá podido atrever a entrar a tan sagrado lugar, pero a los segundos pude distinguir un aroma en el aire, era aceite de almendras el mismo que Lilithiam utiliza en su piel, eso calmo mi ansiedad, volví a tomar lugar en mi asiento y espere a que ella se acercara a mi.

Lilithiam-Lord Sagatho, Suspiro, buenas noches a ambos.- dije educadamente.- Mi Lord, aquí esta aquella a la que me mandasteis buscar. Lamento decir que no está al corriente del honor de la invitación que ha recibido.

Sagatho: Bienvenida dama oscura, toma asiento y sírvete algo de beber.

Camine hacia aquel bulto que se movía tontamente signo de su estado narcótico, tal vez me confié de su estado y me acerque imprudentemente la tenia justo a mis pies, vi como tomo su espada y débilmente la alzo frente a mi, esta mujer en su estado y aun así busca pelea, una leve sonrisa se pinto en mi cara.

Sagatho: Lilithiam, as echo un buen trabajo. En un tono más serio agregue, aunque olvidaste desarmarla…

Aquella mujer intento levantarse frente a mi algo amenazante con su espada en mano, no le di mucha importancia pues en su estado no representaría ningún problema. Lentamente me acerque mas a ella.

Sagatho: disculpa mi lady… .
sin decir mas nada le di un fuerte rodillazo en su abdomen buscando desmayarla un tiempo y así proceder a desarmarla.

Coloque a la mujer frente a la estatua de Bairack bajo la luz de la luna llena, Camine lentamente asía mi asiento el ruido de mis placas rompían el leve silencio del lugar, tome asiento, mi lado se encontraban mis generales listos para empezar el conclave.

Sagatho: mis fieles generales, ella es Natalie una elegida que puede llegar a formar parte de nuestras filas, ella recibió el pergamino hace ya varios días. Esperemos aquella despierte y comenzaremos la prueba, había pensado en mandarla al templo del lutos, esos monjes son buenos guerreros instruidos en el arte de la magia arcana, creo que ahí es el mejor lugar donde poner a prueba, si Bairack esta de su lado ella saldrá victoriosa, le pediré que robe 5 de los 14 diamantes del altar del templo, ¿que les parece les gustaría agregar algo mas? si no es asi esperemos a que despierte y este en sus 5 sentidos

[off: le estoy dando unos retoques al post de la vision, en uno momentos lo cuelgo]
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Suspiro

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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Vie Ene 07, 2011 10:43 pm

El tiempo empezaba a pasar poco a poco, el vino era de un matiz exquisito, y las palabras empezaron a ser intercambiadas entre el general y el comandante, pero no pasó demasiado tiempo antes de que el sonido de los cascos de un caballo se dejara escuchar en el recinto; al igual que Sagatho, no dude en oprimir instintivamente las empuñadoras de mis armas, pero la visión de Lilithiam entrando con aquella a examinar nos relajó a ambos.

Examine detenidamente a la Lord que había sido invitada, sin duda se trataba de una gran candidata, por lo menos se podía ver que tenía un gran espíritu combativo, eso de por si era razón bastante efectiva para invitarla a formar parte de nosotros, pero en cuanto a convertirla en uno de los cuatro generales del ébano, eso estaba por verse, y la proposición de Sagatho me parecía de lo más adecuada, aunque no importaba demasiado la calidad y cantidad del enemigo, lo que más me interesaba ver era el plan a seguir de aquella mujer, pero a fin de cuentas seria Sagatho el encargado de discernir si era o no oportuno que aquella mujer fuera la encargada de alguna de las regiones que pronto formarían parte de los territorios de la organización.

Y hablando precisamente de los bienes de la organización, Suspiro tenía una sorpresa para sus compañeros.

- Comandante, hace algunos días he venido a dejar un presente para ayudar a que la organización tome el rumbo adecuado y empiece a crecer así que si fueran tan amables de seguirme por un instante, tengo algo que mostrarles, no se preocupen por ella, no tardaremos en absoluto y estaremos de vuelta antes de que despierte.

Suspiro entonces se encamino por los pasillos de aquella gran sala mansión y poco a poco fue evidente que se dirigían a los establos interiores del lugar, una serie de ruidos los precedía y se podía notar que no se encontraban solos; al llegar a un gran establo interior con espacio suficiente para un regimiento de caballeria, cuatro de los pequeños cubículos destinados a las monturas se encontraban ya ocupados, pero esta vez no eran caballos los que ocupaban los espacios, sino dos enormes aves y dos enormes lagartos, cada uno de los animales con su respectiva silla para montarlos.

- Bueno, pues estoy consciente que no son caballos negros como a usted le gusta, pero pensé que no todos los miembros de la organización contarían con sus propias monturas, así que he comprado estos cuatro animales para que aquellos que tengan que hacer diligencias para nosotros puedan ocuparlos, perdón que aun no los haya vestido con el blasón de los “Caballeros del Ébano” pero con la premura de esta reunión solo he tenido tiempo de traerlos, espero que para cuando los reclutas lleguen, ya tengan estas monturas la simbología de nuestra organización.

Fue entonces que Suspiro se percató que en uno de los fardos de un Lagarto, se encontraba algún tipo de objeto, cuestión por demás extraña considerando que aquellas creaturas eran completamente nuevas y que nadie las había podido utilizar antes de que los ahí presentes llegaran, pero al examinar los objetos que se encontraban en las alforjas se pudo percatar de que aquellos objetos habían sido dejados ahí por el comerciante que le vendiera a aquellos animales, unas extrañas herraduras y una flauta de madera, aquellos eran sin lugar a dudas objetos especiales; en cuanto a la flauta, pudo comprobar inmediatamente sus capacidades diferentes al soplar en ella, puesto que aunque Suspiro jamás había tocado la flauta, en el momento de soplar en aquel instrumento una melodía perfectamente ejecutada salió del instrumento, aquello no le dejo otro sentimiento que la urgencia de colocar las extrañas herraduras en su montura, sin duda algo interesante sucedería cuando lo hiciese.

Pero como ya había presentado el regalo con el comandante y tenían aun trabajo que realizar, los pasos de Sagatho y sus dos generales se dirigieron de nuevo hasta la habitación de los tronos donde aun se encontraba inconsciente la Lady que debía ser examinada.

- Pues espero que sirvan de algo, por lo menos estoy seguro que conforme los animales reconozcan el camino, podemos confiar en que aquellos pueden ser utilizados por los miembros de la organización y ellos mismos podrían traerlos de vuelta, me han dicho que esos animales son bastante inteligentes, además las cualidades de cada una de aquellas monturas las puede hacer más útiles en diferentes tipos de terreno, pero una vez más enfocándonos en lo que nos ha traído acá, no tengo más que agregar a menos tal vez, que considero oportuno que alguno de nosotros la acompañe, sin interferir en nada, simplemente para poder observar de primera mano el desempeño que muestre nuestra posible nueva compañera.

Por el demás, el Lord se dedico a examinar los nuevos implementos adquiridos, por lo que una tenue melodía comenzó a invadir el aire de la cámara en espera de que la Lady despertara.
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Lilithiam
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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Lun Ene 10, 2011 6:39 pm

Sonreí ante las palabras de Sagatho y me dirijí hacia el asiento que quedaba vacio junto al suyo. Posé mi mirada en Suspiro durante unos breves segundos, intrigada. El lord ahora vestía una túnica oscura que no permitía ver absolutamente nada de su persona. Me pregunté a que se debía ese cambio mientras me acomodaba en el asiento y me servía una copa de licor.

Seguí a Sagatho con la mirada cuando este se acercó a mi captura, que aun yacía en el suelo y que empezaba a dar muestras de estar despertando. Mi mandíbula se tensó cuando la lady oscura trató de alzarse contra Sagatho con una espada en su mano.

-Lilithiam, has hecho un buen trabajo. -en un tono más serio agregó- aunque olvidaste desarmarla…

-Lo lamento Lord sagatho, ha sido un grave error por mi parte.- dije sintiendo como mis mejillas se inflamaban.

Por suerte, Sagatho pudo controlar la situación, dejando de nuevo inconsciente a la lady tras unas palabras de disculpa, y procediendo luego a desarmarla. Me removí algo inquieta en mi asiento. Había sido un gran descuido, algo que no era propio de mi. No me consideraba la persona más inteligente de Utopia pero no solía estar tan despistada. ¿Dónde demonios tenía la cabeza?

Ambos lores tuvieron la consideración de no hacer ningun comentario más sobre mi despiste, algo que les agradecí y me permitió menguar la verguenza que sentía en ese mismo momento. Sagatho colocó a la lady oscura frente a la estatua de Bairack, dejandola justo bajo uno de los pálidos rayos de luna que penetraban al templo. Sus pasos resonaron entre las paredes de piedra y tomó asiento de nuevo.

-Mis fieles generales, ella es Natalie una elegida que puede llegar a formar parte de nuestras filas, ella recibió el pergamino hace ya varios días. Esperemos a que ella despierte y comenzaremos la prueba, había pensado en mandarla al templo del lutos, esos monjes son buenos guerreros instruidos en el arte de la magia arcana, creo que ahí es el mejor lugar donde ponerla a prueba, si Bairack esta de su lado ella saldrá victoriosa, le pediré que robe 5 de los 14 diamantes del altar del templo, ¿que les parece les gustaría agregar algo mas? si no es asi esperemos a que despierte y este en sus 5 sentidos.

Quise agregar algo, pero Suspiro se me adelantó, cosa sorprendente dado que no solía ser muy parlanchín.

- Comandante, hace algunos días he venido a dejar un presente para ayudar a que la organización tome el rumbo adecuado y empiece a crecer así que si fueran tan amables de seguirme por un instante, tengo algo que mostrarles, no se preocupen por ella, no tardaremos en absoluto y estaremos de vuelta antes de que despierte.

Miré a Sagatho esperando su aprobación, aunque no me parecía prudente la idea de dejar a la lady a solas aunque estuviera inconsciente. Sagatho se levantó del asiento y antes de que se alejara, me acerqué algo a el sin levantarme del mio.

-Si os parece bien os aguardaré aquí para velar el sueño de nuestra invitada.

Sentía curiosidad por el presente del que hablaba Suspiro, curiosidad espoleada por lo poco comun de su comportamiento, pero ya había cometido una imprudencia y no estaba dispuesta a cometer otra más el mismo día. Le dediqué una leve sonrisa a Sagatho y me acomodé en mi asiento con la copa aun en mi mano.

Mis ojos estaban fijos en las espaldas de los dos lores mientras estos se alejaban caminando por uno de los pasillos. Di un par de sorbos y me dediqué a observar más detenidamente a mi presa.

La pálida luz de la luna resaltaba su belleza de forma irritante. Su piel blanca y su oscuro cabello la dotaban de un bello contraste sin necesidad de discernir colores en ella. Fruncí el ceño algo inquieta. No sería la primera vez que una cara bonita me arrebataba algo que había conseguido con esfuerzo y perseverancia. Y esque para subir escalafones lo único que se necesitaba era belleza, lo único de lo que yo carecía.

Aparté mis ojos de ella con un suspiro. Debía confiar en el buen juicio de Sagatho, después de todo ya le había sido de utilidad anteriormente.....a pesar del maldito descuido que había tenido con las armas. De nuevo sentí que mis mejillas ardían por la verguenza que sentía de mi misma. Recé para mis adentros por que Sagatho no decidiera reemplazarme por ese fallo.

Las voces de ambos lores llamaron mi atención. La lady aun permanecía inconsciente en el suelo y les dirijí una de mis sonrisas ambiguas cuando se acercaron y tomaron asiento de nuevo.

- Pues espero que sirvan de algo, por lo menos estoy seguro que conforme los animales reconozcan el camino, podemos confiar en que aquellos pueden ser utilizados por los miembros de la organización y ellos mismos podrían traerlos de vuelta, me han dicho que esos animales son bastante inteligentes, además las cualidades de cada una de aquellas monturas las puede hacer más útiles en diferentes tipos de terreno, pero una vez más enfocándonos en lo que nos ha traído acá, no tengo más que agregar a menos tal vez, que considero oportuno que alguno de nosotros la acompañe, sin interferir en nada, simplemente para poder observar de primera mano el desempeño que muestre nuestra posible nueva compañera.

No tenía nada más que añadir, así que le dediqué un leve asentimiento a Sagatho, dando mi conformidad a lo planeado. Me habría ofrecido voluntaria para vigilar y evaluar a la lady oscura, pero preferí que fuera Sagatho quien decidiera cual de nosotros debía ser. Además, la lady no me gustaba demasiado.

Alcé mi copa para dar el último sorbo al licor que me había servido cuando un sonido me hizo quedarme inmovil. Giré la cabeza con rapidez hacia su procedencia y me sorprendí al ver a Suspiro con una flauta.

¿Suspiro con una flauta? ¿Suspiro dando regalos? ¿Suspiro dialogando tan larga y tranquilamente? Las sospechas se abrieron paso en mi mente. ¿Porque Suspiro de repente se cubría con una capucha cuando ya había mostrado su aspecto descuidado y afrentoso? No podía ser. Eran comportamientos demasiado extraños para Suspiro. No podía ser el, ¿quien era entonces?

No haría saltar la liebre antes de tiempo, no le diría nada a Sagatho hasta confirmar mis sospechas. Podría tratarse de un mago y realizar un ataque hacia el Lord al verse descubierto. No...debía pillarlo desprevenido... y descubrir quien se ocultaba bajo la capucha finjiendo ser Suspiro.
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Sagatho
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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Vie Ene 14, 2011 8:31 pm

Afirme las palabras de Lilithiam para quedarse con la lady mientras Suspiro me mostraba el tributo que traía para la organización al llegar a los establos pude ver las bestias que Suspiro había conseguido me sorprendieron los lagartos de cómodo su mirada de furia me fascino que mejor manera de infundir el miedo en el campo de batalla que nuestros enemigos nos vean montando tales criaturas.

- Excelente Suspiro, estas bestias serán de gran ayuda para nuestra organización, te as merecido una buena cantidad botellas de nuestro mejor vino para celebrar cuestas nuevas adquisiciones, estamos en deuda contigo mi general, cuando el tesoro de la organización comience a crecer se te recompensaremos con intereses. Ahora vallamos de regreso a la sala principal, una dama nos espera.

Ahí estaba Lilithiam custodiando el cuerpo de la Lady oscura tome mi lugar en el centro de la sala principal, yo tome de nuevo mi lugar en el centro de la sala, esperando a que la dama despertara, pues la hora de su prueba cada vez esta mas cerca, Natalie comenzó a despertar, ahora que ella volviera en sus cinco sentidos recordaría al verme la razón por la cual esta aquí.

-Despierta Natalie, que la luz de la luna ilumine tu mirada y bañe tu cuerpo con su misticismo, llego la hora de ver si eres la persona indicada para ser llamada General del Ébano, tu prueba te espera….

Espere a que Natalie despertara para así poder asignarle su misión…

----- Natalie es la siguiente en postear.
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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Sáb Ene 15, 2011 10:04 pm

Aún seguía aturdida, los efectos parecían durar aunque esperaba que no por mucho tiempo,ya que me sentiría inútil ante cualquier suceso en la que pudiera peligrar mi vida. Y no podía permitirme el lujo de que otros me mataran con solo el pestañear sin que yo pudiera lucha por mi vida y por que no vencer o por otro lado herirlo de muerte.

Agité mi cabeza, aunque tonta de mi eso me hacia sentirme aún mas aturdida.Chasqueé la lengua ,mientras miraba al frente, uno de ellos se acercó a mi con paso firme.No puede distinguir su rostro pues llevaba una grosa armadura que impedía saber quien se oculta tras él y por lo tanto me era desconocido.

Intentaba mantenerme alerta, seguía apuntando al frente con mi espada pero el parecía no temer a lo que pudise hacer, pues a pesar de su aturdimiento,podía intentar hacerle algún rasguño, pero no tuve tiempo siquiera para poder defenderme del rodillazo que recibí en mi abdomen, escupí saliva con alguna mota de sangre rojiza.Mis ojos se abrieron grandes, mientras mis rodillas flaqueaban y me hacían caer al suelo de rodillas.Mi cuerpo no respondía y caí de lado, cerré mis ojos y mi boca quedó medio abierta.

Nuevamente inconsciente............


Veía todo oscuro, esta vez parecía que aquella pesadilla se había alejado de mi, y no m haría pasar un mal rato recordando cosas y otras cosas que solo me imaginación me permitía.Pues sabia de propia mano que me alejé del lugar en el que vivía intentando buscar otra salida, otra vida que no fuera, como si me dejara manipular como un títere y como no siempre bajo la sombra de mi padre.

Al fín parecía que aquellas sustancias que había en mi organismo estaban desapareciendo,por lo que me notaba como uno a uno , mis cincos sentidos iban despertando, el aturdimiento ya era pasivo y comenzaba a encontrarme mucho mejor.

Una voz parecía llamarme, abrí los ojos lentamente y mire a un altura media ya que aún permanecía tumbada en tan frío suelo.Levante mi cabeza, mientras me ayudaba de mis manos y giraba un poco mi cadera par quedarme sentada en el suelo.Me retiré los cabellos que se colocaron por doquiere en mi rostro y que con mi mano izquierda me los retiraba y me los colocaba tras mi oreja.

Nuevamente aquellas palabras,"Despierta Natalie, que la luz de la luna ilumine tu mirada y bañe tu cuerpo con su misticismo, llego la hora de ver si eres la persona indicada para ser llamada General del Ébano, tu prueba te espera%85"

Mientras tanto con mi mano derecha me ayudé a levantarme, impulsándome un poco, y que junto a mi mano izquierda terminaba de impulsarme para quedarme de pié, quedando frente a mi una enorme estatua.Alcé mi mirada, hacia la figura y me quedé mirando unos instantes, algo extrañada pero sin embargo no me atreví a decir nada solo me dedique a mirar unos segundos mas y me giré.

Frente a mi, tres personas, todos con atuendos oscuros y a ecepecion de uno que llevaba armadura.Quise llevarme las manos a mi espada, pero al palpar donde debería estar, no había nada, mis armas habían desaparecido, y lo mas seguro que ellos fueran los culpables de dicha desaparición.

Suspiré y observé con más detenimiento para ver si recordaba a alguno antes de recibir aquel golpe en mi estómago y en efecto recordaba uno de ellos, el cual llevaba la gruesa armadura con su correspondiente yelmo que cubría su rostro y le hacia irreconocible para cualquier que no supiese su identidad como era mi caso.

Seguía mirando, mientras empezaba a recordaba quienes eran a los que tenía frente a mi.Sí! ahora los recordaba o almenos a dos de ellos.Al segundo que reconocía era al que tenia la capa oscura, la cual vi antes de todo lo sucedido...


Ahora lo entendía, todo me cuadraba a la perfección después de las palabras de quien tras su yelmo ocultaba su identidad.

Los Caballero del Ebano-susurré y mire al frente a quien parecía ser el líder de dicha organización.Me puse firme ante él, mi rostro serio, mirándole fijamente.


Una grata sorpresa el encontrarme ante usted..-hice una pausa y continué-sé que no es tan fácil entrar en vuestra organización, según he oído hablar...-hice la pausa esta vez corta-¿Cual será mi cometido?,señor-dije mientras me cruzaba de brazos y esperaba ser respondida.
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MensajeTema: Re: Conclave Del Ebano   Miér Abr 06, 2011 6:22 am

Las notas salían de aquella extraña flauta mientras pensaba en ellas, sin duda un artilugio interesante, pero el sonido fue interrumpido intempestivamente por el despertar de la Lady Oscura, por lo que me tome el atrevimiento de responder a sus preguntas.

- Pues bien, futuro General del Ebano, me presento ante ti, yo soy Suspiro, uno de los Generales, he aquí que estoy ante ti y te doy la bienvenida, has sido elegida entre muchos y aunque estamos seguros de tu valía, es imposible que no presentemos la demanda de una prueba, yo mismo seré el responsable de acompañarte en tu misión, pero no te equivoques, pues no obtendrás de mi ningún tipo de asistencia, solamente he de ir para observar y evaluar tu desempeño, te recuerdo guerrero que no es solo la fuerza bruta la que acompaña la victoria.


Me eleve entonces de mi aposento y me acerqué a la bella Lady ofreciéndole una copa del vino que bebíamos.

- Toma tus armas guerrero, una de las monturas que podemos proporcionarte y comencemos con esto, nuestro líder ha decidido que tu misión será la de robar del templo de Lutos 5 de los 14 diamantes de su altar, una prueba digna para cualquiera, así que pregunta lo que tengas que saber, pues con gusto he de responderte y guiarte.

Los momentos de tensión parecían eternos, era imposible saber lo que la Lady Oscura pensaba, por lo que me decidí a contar todo lo que supiera a cerca del templo, con ello esperaba ahorrar un poco de tiempo.

“El templo de Lutos:

Existen leyendas un toda Utopía, pero solo una de ellas nos ocupa en el momento, el templo de Lutos, erigido en honor de la diosa Imelda justo después de la última aparición de la Tarasca, en aquel tiempo, cuando todo era destrucción y muerte, cuando el mundo vivía una de sus épocas más oscuras, la diosa derramó lagrimas de compasión sobre la tierra, 14 gotas tan puras, tan prístinas que todos vieron en ellas hermosos diamantes, sin embargo un monje llamado Lutos, tomó aquellas joyas y erigió un templo en honor a la diosa para agradecer su compasión, sin embargo, dicho templo empezó a ser atacado por un sinnúmero de guerreros en busca de aquellas joyas.

Lutos peleo contra todos ellos, derrotó a cada uno y surgió entonces la leyenda de que aquellos diamantes le proporcionaban a su poseedor poderes inimaginables y así fue creada la “Orden de Lutos”, encargados de proteger los diamantes contra el mundo, no por tener el poder, sino para impedir que el mismo caiga en las manos equivocadas. Entrenaron antiguo y poderoso arte arcano y su las historias de su poder se extendieron tanto, que los enemigos dejaron de asistir al templo, los asaltos terminaron y la historia parecía haber tenido un final feliz, pero la leyenda se ha perdido en el tiempo, la orden se ha visto reducida y ha perdido la antigua gloria, aun son peligrosos, aun tienen la posesión de las joyas, pero no estamos seguros de lo que podamos encontrar una vez llegando ahí; el templo se encuentra en los Montes Helados, escondido en medio de las montañas, es ahí a donde nuestra misión ha de llevarnos”


Después de haber dicho la información que poseía, me dirigí a los establos, le correspondía a la Lady, disponer el momento en el cual habíamos de irnos, yo por mi parte, me aliste en mi montura y me de nuevo empecé a entonar con la flauta las melodías que escapaban de mi mente.

El tiempo transcurría largo y pesado, lleno de los acontecimientos que hasta ese momento me habían pasado, empezaba tener dudas en cuanto a mis acciones, era otro de los motivos por lo que me había decidido a emprender ese viaje, pues los Montes Helados ocultaban para mí una historia pasada a la que debía ponerle fin, las imágenes de los asesinatos cometidos en esas montañas aun rondaban por mi mente, el espejismo de la nieve roja se encontraba en todos mis sueños, debía, por todos los medios, encontrar aquel campamento, tenía que asegurarme que lo que ahí hubiera realizado tiempo atrás, había sido en efecto una buena decisión.

La compañía de la Lady Oscura era una cuestión circunstancial para mi, obtendríamos aquellos diamantes, una vez hecho eso, dejaría que ella regresara sola y yo buscaría las respuestas que había estado buscando, eso siempre que las respuestas no me encontraran a mi primero, pues el paso por las montañas llevaba directamente a aquel lugar y aunque intuía que no encontraría nada ahí, el mundo siempre ha tenido la forma de hacer que mis esperanzas se disipen de forma cruel y tajante, pero nuestra primera parada era el valle de Promenthas, salir de las Grandes Estepas y llegar al Valle ya era una tarea difícil, pues al igual que los caballos y los ciervos, las comunidades aisladas y los salteadores abundaban, serian fácilmente masacrados a manos de dos Lords, pero lo importante en aquella misión no era solamente obtener los diamantes, pues la prueba había comenzado ya, por lo que veía con ojo evaluador los movimientos de la Lady, bella como todas las de nuestra raza, fría y cruel seguramente, si Sagatho la había elegido, ella prometía ser digna del sadismo de nuestro líder.

Encontré en ese momento un oscuro y extraño pensamiento, deseaba que Lilithiam fuera con nosotros, pero desterré de inmediato la fugaz idea, por alguna razón empezaba a tomar cariño por los miembros de los Caballeros de Ébano, pero muy dentro, yo sabía que todos éramos tan viles como se podía esperar de los hijos de Bairack. Maldito nombre, solo recordarlo me daba nauseas, pero al ser parte de aquella organización, esperaba un día estar frente a frente con mi padre y hacerlo arrepentirse de haber creado a los Lord Oscuros, pero aquello no podía ser sabido por mis compañeros que servían a su dios como buenos hijos, ¿Quién podría saberlo?, tal vez ellos también estaban actuando como yo, pero no Sagatho, no, nuestro líder en verdad buscaba complacer a Bairack, en verdad lo adoraba, yo por mi parte, solo quería estar frente a él, aun sin saber a ciencia cierta lo que haría de conseguir mi plan, aun sin imaginar un solo escenario donde no fuera consumido por su ira, aun así que verlo de frente y saber que tuve el valor de exigirle que justificara mi existencia, mi dios, mi padre, aquel que guardaba el secreto de mi razón de vivir, mi escape hacia la ira que me colmaba por culpa de mi propia existencia, por culpa de mi propia cobardía, la cobardía que me impedía buscar un motivo para vivir que no fuera el odio.

De nuevo, la imagen de Lilithiam acudió a mi mente, mi estúpido ser que veía en aquel Szvit tal vez algo más que a uno de nuestros generales, fue un pensamiento curioso que hizo detener mi música y sonreír levemente, pues aparente yo poseía un corazón, pero el mismo, pese a lo que siempre llegue a creer, empezaba a tener dueña, quizás ese viaje era aun más útil de lo que creía, quizás aquel tiempo fuera del conclave me serviría para borrar aquellos pensamientos, tal vez no, era también posible que me llegara a enamorar de Lilithiam y que ella me desgarra mi alma con desprecio, eso me haría aun más fuerte, más cruel, inmune a las dudas que me embargaban desde hacía un buen tiempo.

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