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 Las Cenizas Sagradas.

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Ingvar

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MensajeTema: Las Cenizas Sagradas.   Lun Mayo 10, 2010 4:39 am

-Los Montes Helados de Drasnia, siempre un misterio, llevo años viviendo al pie de ellos y nunca he tenido la oportunidad de pisarlos, Aun que si he escuchado historias sobre ellos, los viajeros que van y vienen y que cruzan por mi taberna hablan de Tesoros y Objetos de gran valor que se perdieron en el tiempo, la mayoría de esos viajeros no regresaban y los que lo lograban regresaban con uno o dos miembros congelados....Por eso mismo Los montes helados merecen un respeto especial...Pero bueno...que le puedo servir.- pregunto el tabernero, yo simplemente me quede mirando por el ventanal, una ventisca me habia obligado a entrar a la taberna del pequeño pueblo que se encontraba a los pies de los montes helados, mis viajes me habían llevado a Drasnia, una tierra prácticamente desolada, pero los hombres se habían hecho espacio para habitar, una de las cualidades de los humanos.

-Solo deme un Tarro...Y deme las llaves de una habitacion, planeo quedarme aquí un tiempo.- de, Hace aproximadamente 1 semana una postal con el sello de la familia Arrowhead habia llegado a mis manos gracias a un joven cartero, en el se podía leer claramente:

Ezio Arrowhead, Se me ha presentado esta oportunidad única para redactarte esta carta, uno de mis informantes te ha estado siguiendo el paso desde aquel gris día donde nuestra casa ha sido destruida por los traidores, Me hacía llamar en tiempos jóvenes como Comandante Meldrum, pero mi título y mi nombre quedaron atrás, ahora laburo en los Montes helados como un simple Herrero, No te aburriré con la historia de mi vida Lord Ezio, Pero me gustaría hablar contigo un tema...Me temo que no pudo decírtelo todo por medio de una simple carta, Te espero en la Taberna "Los Dos Tarros" ubica al pie de los Montes Helados, Me tomara unos días llegar allí así que mientras esperas podrás rentar una habitacion con el dinero que te envié con esta carta, si no llego entonces puedes matar al cartero.

Atte. Dordlem


La Carta no me daba mucha confianza, pero sí de ser cierta era una de las oportunidades para buscar a los demás miembros de la casa "Arrowhead" o al menos conocer un poco más de lo sucedido después del ataque.

A pesar de todo me encontraba solo, sin plata y esperando a un desconocido, Solo esperaba que el tal "Dordlem" no durara mucho en llegar a la taberna, con el dinero que me habia dado solo me podía costear 3 noches en la taberna. -1 Tarro bien frio mi amigo.- dijo el tabernero mientras colocaba el tarro enfrente de mí, Nada mejor como un tarro de cerveza en una fría noche -Entonces mi amigo, ¿Planeas Ir a los montes?- pregunto, Quite mi vista de la ventana para ver al tabernero -¿Yo?, Para nada, Por lo que me dices solo un idiota o un hombre con tendencias suicidas planearia ir a los montes helados, por mi parte solo espero a un tal Dordlem.-.

El tabernero se exalto un poco, al parecer conocía a Dordlem -¡¿Has dicho Dorblem?!- pregunto. -Si, ¿lo conoces acaso?- pregunte, -¿Conocerlo?, el muy cabronaso es como un hermano para mi, ya estaba preocupado por qué no regresaba...Ahora me siento más aliviado, solo por darme esa información te invitare 5 cervezas mas gratis y esta noche puedes dormir en la habitacion sin pagar.- dijo, al final el tal Dordlem era algo famoso en el pueblo.

En toda la noche no volvi a toparme con el tabernero, solo lo miraba ir de aquí para allá, por muy pequeño que fuera el pueblo todos en el tomaban y el tabernero era muy querido por los habitantes dado que se brincaba de mesa en mesa para jugar alguna partida de pojar o charlar un poco con los amigos, yo simplemente me quede bebiendo mis 5 tarros gratis.
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Duriel

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Lun Mayo 10, 2010 5:16 am

El martillo golpeaba fuertemente contra la rígida placa de acero, dando unos estrepitosos ruidos, característicos de aquellos choques entre metales. Era raro ver a un humano practicando el gran arte de la herreria, pero para aquel joven guerrero era una forma de recordar sus "raíces", claro, uno no pensaría que un humano tendría raíces relacionadas con la herrería, pero aquel humano había sido críado por un gran enano, Knogmir. Al parecer era un simple enano que vivía por y para la herrería, pero claro, eso fue en sus últimos años de vida, cuando Duriel tenía conciencia, pero antes de eso, varios años antes, allí se escondía el verdadero pasado de aquel enano.

-Listo.- Dije mientras miraba con detalle el filo de aquella espada en la que estaba trabajando, no era una espada fuera de lo común, solo una simple espada larga, sin nada más que detallar, terminado el trabajo dejé la espada a un lado, en una estantería donde estaban reposando mis demás trabajos. El aire húmedo de la herrería y el calor del metal recién templado le daba un suspiro a mi agitada vida, ser un guerrero tendía sus pro y sus contra, y esta era mi forma de descansar, tranquilo, mientras recordaba viejos momentos.

Me apoyé contra la mesada del lugar, haciendo aun lado unos cuantos martillos y soplando sobre la madera para eliminar un poco el polvo. Allí me quedé, reposando, un toque de nostalgia y melancolía me invadió por unos minutos. Pero aquel extraño ambiente se cortó cuando un extraño encapuchado llegó con algo entre manos, lo que parecía ser una carta, o un pedazo de papel.

El extraño no revelaba nada más que aquella capa negra, solo se podía divisar parte de su rostro si se miraba con atención, realmente no daba muy buena espina, me levanté estirando los brazos sobre la mesada en la cual estaba reposado, lo miré de forma tajante, mientras tomaba una de las espadas que estaban detrás de mí.

-Que deseas.- Dije de forma tajante, no era mi forma de actuar pero en verdad ese sujeto no parecía ser un buen augurio.
-Descuida humano, no te haré daño. ¿Te has quedado pensando en aquel viejo enano verdad?- Dijo aquel extraño con una vos tranquila y suave, podría decirse que tenía un toque tétrico.
Mi corazón se detuvo por un momento, ¿acaso él conocía a Knolgmir?, tal vez la verdad de su muerte esté a punto de serme revelada, pensé.

-¿No sabes porqué murió Knolgmir verdad? ¿pensabas que era un simple herrero? ¿acaso no se te pasó por la cabeza pensar que estaba todo planeado? Su muerte, tu adopción..-

-¡Basta! Grité mientras daba un golpe sobre la madera del mostrador. ¿Quién demonios eres? ¿te crees que eres lo suficientemente poderoso para venir de esa forma?-

-Calmate humano, solo vengo a ayudarte en tu eterna busqueda, si de verdad quieres saber cuales eran tus verdaderas raíces, ve a Drasnia, a los montes helados, allí te será revelado tu verdadero pasado, si haces las cosas como debe ser, claro está.-

Antes de que pudiera decir una palabra aquella figura extraña se hizo humo, y en tan solo unos segundos desapareció por completo.
Mi corazón estaba agitado, la muerte Knolgmir me había dejado marcado por completo, y necesitaba hallar la respuesta a todas mis preguntas, sobre él, sobre mi pasado, sobre mis verdaderos padres.
Estaba decidido, debía viajar hacia las tierras heladas, no sabría lo que me depararía allí, pero prefería arriesgarme antes de estar el resto de mi vida repitiéndome todas esas preguntas una y otra vez.

Tomé mi equipo, aquel que Knolgmir me había forjado, días antes de su muerte, aquel que encontré junto a aquella carta, culpable de todas mis preguntas actuales, ahora vestía conmigo el legado de aquel enano, que al parecer no era un simple herrero, una historia llena de misterio estaba a punto de ser revelada.
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Ingvar

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Lun Mayo 10, 2010 5:43 am

El tiempo empeoraba conforme pasaban las horas, el frio y las ventiscas embestían contra los ventanales pero estos seguían intactos, posiblemente estaban reforzados contra este tipo de climas, la puerta principal de vez en cuando era vencida por una fuerte rafaga de viento y dejaba entrar el aire helado adentro de la taberna aun que rápidamente la sensación de frio desaparecía gracias a el ambiente cálido y la fogata dentro de la taberna,

Los 5 tarros vacios se encontraban en sobre mi mesa, la bebida me habia empezado a afectar un poco pero no lo suficiente para perder el buen juicio, cruce mis brazos sobre la mesa esperando a que el sueño me atacara.

Pero un fuerte golpe me distrajo completamente, la mayoría de los que se encontraban bebiendo dejaron sus bebidas para ver a la gran figura que entraba por la puerta, Esta cubierto de varias peles de animales para evitar el frio, la taberna estaba llena exepto por una silla vacía en mi mesa, para mi mala suerte el extraño se sentó en esta.

Le calculaba 2 metros mínimo de alto, lo que estaba debajo de tanto trapo solo lo podrían saber los dioses, el taberna rápidamente dejo una mesa donde se encontraba platicando para ir a atender al nuevo cliente.

-Dadme solo un vaso de agua.- dijo el "hombre", el tabernero rápidamente fue por una tarra y la lleno de agua hasta el tope -Aquí tiene.- dijo el tabernero, el hombre tomo el tarro y le dio un gran sorbo y sin derramar ni una gota lo dejo vacio, dejo la tarra para centrar su atención en mi -Siempre he dicho que el alcohol es la bebida de los idiotas, el agua es la vida.- dijo mirándome.

Lo mire también, no sé si era un insulto o algún comentario -Para mí es la mejor bebida de todo el puto mundo.- dije tratando de no ofenderlo, pero este simplemente soltó una gran carcajada -Lo que digas enano, pero para mí un buen sorbo de agua están bueno como cortarle el cuello a uno que otro hablador.- dijo burlonamente ~¿me ha llamado enano y hablador?~ pensé, no iba a seguirle el juego, así que simplemente lo ignore.
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Duriel

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Lun Mayo 10, 2010 6:01 am

El frío era simplemente insoportable, el frio acero de mi armadura parecía adherido a mi inerte piel. El viaje había sido largo, por suerte había encontrado escolta de un buen campesino que se dirigía hacia aquí, muy amable por cierto.

Ahora ya me encontraba en Drasnia, a lo lejos de podía divisar las altas y congeladas montañas, invadidas por una densa niebla que tapaba más de la mitad de las mismas. El atardecer se aproximaba, el cielo mostraba una gran variedad de colores, no tardaría en anochecer, debía encontrar un lugar donde quedarme para pasar la noche, y algo para comer también, me encontraba hambriento.

Las frias calles estaba totalmente vacias, solo se podía escuchar el pasar del viento entre el húmedo cemento de las construcciones. Había una pequeña luz prendida a unos pocos metros de donde me encontraba, me acerqué para ver más de cerca, tal vez se trataba de una posada.
"Los dos tarros" estaba escrito en aquel cartel de madera de roble, miré discimuladamente por la ventana, semi empañada por el frio viento. Evidentemente era una taberna, me dirigí allí, en busca de comida y tal vez un buen vaso de licor.

Miré a mi alrededor, había varias personas, enanos, humanos, algunos elfos inclusive. Pero ningun asiento vacio, de todas formas no por eso me iba a ir, me acerqué a la mesada donde se encontraba el tabernero, tenía un rostro cansado, una barba pronunciada y bañada en transpiración, evidentemente había tenido mucho trabajo el día de hoy.

-Disculpe, si puede ser un whisky y algo para comer por favor.- El hombre asintió con la cabeza, a los pocos segundos mi pedido estaba listo.
-Aqui tiene señor.- dijo con voz cansada y sin ganas.

Comencé a comer tranquilamente, no sabía lo que me esperaba, ni siquiera sabía que o a quien estaba buscando.
-Disculpe, ¿Por casualidad ha sentido nombrar un tal Knolgmir?.- pregunté, inocente.
-No, nunca lo he sentido nombrar.- dijo de la misma forma el tabernero.
Solo agaché la cabeza y seguí con mi "cena"
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Ingvar

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Lun Mayo 10, 2010 8:24 am

Justo en el momento en el que le iba a plantar cara a aquel hombre la puerta se volvió a abrir, un sujeto cargado con un armadura que no miraba si no solo en los reinos enanos entro y sin decir nada fue a la barra, mi mesa no se encontraba muy lejos de la barra pero tampoco lo suficientemente cerca para escuchar su conversación, además el ruido no ayudaba mucho, así pues quite la atención de aquel joven para centrarme en el grandulón que tenía como compañero de mesa, este simplemente no le quitaba el ojo a mi medallón.

Lo tome entre los dedos, se me habia salido de la camisa, lo volvi a meter sin cuidado, el grandulón parecía algo confuso, se quito su negra capucha y dejo ver a un rostro anciano y muy desgastado, heridas por aquí y por allá, era increíble como un viejo podía medir tanto y aparentar tanta fuerza.

-Ese medallón...- dijo el que aparentaba ser viejo, lo mire mas fijamente, uno de sus ojos estaba nublado y su rostro en si era un símbolo de batallas o torturas, Cortes por todas partes y cicatrices que todavía no cicatrizaban, era increíble como un viejo puede seguir peleando en ese estado.

-¿Que tiene mi medallon?-[/b] pregunte.
-Eres un Arrowhead cierto...si....nunca olvidaría el logo de la familia que quebró las reglas y se quedo con la mayoría de los terrenos para ellos solos...Cabrones Traidores, Perdí mi puesto...mi dinero, mi vida....tuve que trabajar de mercenario durante todo mi puta vida para poder comer un trozo de pan cada noche mientras tu estabas en tu cuna de seda tomándote TU PUTA LECHE.- exclamo y derribo la mesa en ese momento las voces de la taberna se callaron.

Esa era una de las razones por la cual escondía el medallón, muchos nobles habían sido dañados por la repentina apoderacion de poder de los Arrowhead, este viejo mercenario necesitaba un descanso.

-Los que hicieron eso ya murieron, si eres tan idiota para seguir odiando...entonces trende que darte paz.- me levante de la silla sin rodeos, saque mi espada corta y me coloque en posición de defensa -Muéstrame de lo que estas hecho viejo.- dije tranquilamente, no era exceso de confianza simplemente en las batallas era más tranquilo.

El viejo saco un mandoble de su espalda y gracias a esa accion sus ropas cayeron al suelo develando su verdadera figura. Note la sorpresa de varias personas, su cuerpo simplemente estaba cubierto por heridas, sentí un poco de lastima por el viejo, pero a pesar de tener un cuerpo tan magullado podía blandir un arma sin problema.

-...Me llevare Sangre Arrowhead, queria matar al comandante pero sabiendo que me llevo al más joven de los sobrevivientes será más placentero todavía.- dijo para después dar un rápido golpe que logre bloquear con mi espada corta aun que la fuerza del impacto me hizo retroceder, la taberna era muy chica para usar mi arco y flecha....tendría que luchar con la espada.

El viejo cargo nuevamente contra mí, uso su hombro para envestirme contra la pared, el fuerte golpe me hizo soltar la espada y escupir un poco de sangre y fracturo la pared un poco, el viejo tenía una fuerza realmente bruta, la espada estaba muy lejos de mí, saque rápidamente la navaja de mi abuelo, pero el viejo soltó un gran golpe que alcance a esquivar agachándome, sus ataques eran lentos con la espada...pobre aprovecharme de eso.
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Duriel

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Lun Mayo 10, 2010 8:41 pm

Mi ración ya estaba terminándose, el whisky ya había sido eliminado por completo de aquel pequeño vaso, ya estaba satisfecho.
Tomé de mi cinturon una pequeña bolsa con monedas que llevaba allí, el usar una armadura dificultaba demasiado el uso de otros accesorios, y era el único lugar donde podía dejar mis monedas, podía ser todo un deleite para un delincuente, pero tendría que probar el frío acero de mi mandoble antes de eso.

Agarré unas cuantas monedas y las dejé sobre la mesa, justo en frente del tabernero, que se encontraba algo distraído, durmiendo inconsientemente. -Aquí tiene, muchas gracias.- Dije normalmente mientras miraba como el sujeto tomaba las monedas y agachaba un poco la cabeza. -Muchas gracias a usted señor..-

-Duriel.- Interrumpí. -Disculpe que lo moleste buen hombre, ¿sabe usted de alguna posada en la cual pueda pasar la noche?.- Continué.
-Pues, la posada del cuervo tuerto es buen lugar señor, no cobran mucho y las habitaciones son bastante buenas.- respondió el tabernero gentilmente.

Pero en ese momento, justo antes de continuar con la conversación, sentí un gran ruido, de repente todos se quedaron en silencio. Volteé rapidamente, para apreciar como todas las miradas se dirigían a dos sujetos bastante peculiares, sobre todo uno de ellos.
La mesa donde estaban ubicada estaba dada vuelta a unos metros de donde me encontraba, en cuestión de segundos uno de los sujetos, un jóven de cabellos rebeldes y castaños grisaceos, blandió su espada, al parecer habría una pelea.

Tomé mi espada, aunque no hice nada aún, solo esperaba para reaccionar en caso de que la batalla comenzara.
Y así fue, aquel sujeto dejó tras él un gran manto negro, revelando un cuerpo lleno de heridas y cicatrices, también se podía notar que era un señor de alta edad, aunque su contextura física no lo aparentara, medía casi dos metros, y su espalda parecía la de un orco, todo un guerrero al parecer.

Aquel sujeto, el anciano, sacó un mandoble y se largo en la batalla, varios ataques salieron de él, que el joven logró esquivar agilmente, pero esta batalla no podía continuar. Saqué la espada larga que llevaba en la cintura. El anciano guerrero me daba la espalda, no era lo más adecuado para un guerrero, pero debía hacerlo antes de que alguien saliese herido.

¡Detengansé! dije mientras apuntaba con mi espada a la parte trasera del cuello de aquel anciano. Lentamente me acomodé sin sacar mi espada de aquel sujeto, hasta quedar en medio de los dos combatientes.

-Este no es un lugar para una batalla, puede resultar herida gente inocente, les recomiendo que si quieren batirse a duelo tendrán que hacerlo fuera de este lugar.- Dije mientras miraba a ambos, al mismo tiempo que guardaba nuevamente mi espada.
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Ingvar

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Lun Mayo 10, 2010 9:34 pm

El viejo se preparaba para otra embestida, posiblemente si la acertaba rompería la pared, la sed de venganza del viejo lo habia llevado a un estado de locura, no era muy conveniente pelear dentro de la taberna, tendría que sacarlo de allí y cuanto antes mejor, la gente comenzaba a susurrar y algunos simplemente se iban por la puerta como si esto fuera cotidiano en la taberna, me limite a concentrarme en el viejo que en los lugareños, Sea donde sea una pelea es una pelea.

-¡Deténganse!- exclamo un desconocido, no podía verlo dado que el viejo me cubría la visión, pero después de unos pasos quedo en medio de nosotros, era aquel joven de extraña armadura, al parecer reclamaba algo de cordura y tranquilidad departe del viejo.
-Este no es un lugar para una batalla, puede resultar herida gente inocente, les recomiendo que si quieren batirse a duelo tendrán que hacerlo fuera de este lugar.- dijo mirando a el viejo y a mí, guarde la navaja esperando que el viejo entrara en razón, pero al parecer no obedecía aun con una espada amenazándolo.

-JAMAS DEJARE UNA BATALLA Y JAMAS OBEDECERE ORDENES DE UN DESCONOCIDO- grito el viejo, corrió en dirección a mí, estaba cegado por la venganza, la espada se clavo en su torso fuertemente pero eso no lo detuvo, con una fuerza monstruosa alejo a aquel joven con la armadura extraña dejándole el paso libre para un ataque final antes de morir.

No habia lugar por donde correr, el viejo me dio de lleno contra la pared rompiéndola gracias a la fuerza del choque, el trozo de pared cayó en la nieve y esta lentamente se empapaba de sangre, el viejo habia muerto pero no habia cumplido su cometido, el golpe me habia dejado muy dañado, un brazo roto y una herida en la mandíbula habia sido el resultado de tan brutal ataque, quite bruscamente el cuerpo del viejo con mi brazo sano, este rodo sobre la nieve cayendo sobre su propio charco de sangre.

-Ve con los dioses...- dije mientras arrancaba la espada del torso del viejo, entre a la taberna nuevamente con varias miradas sobre mi y como si fuera un visitante mas las miradas se fueron apartando, todo volvía rápidamente al ambiente antes de la pelea, busque al joven de la armadura para darle su espada.

Rápidamente me tope con él, le extendí la espada esperando a que la tomara - Creo que esto es tuyo, gracias por la ayuda.- dije mientras esperaba que la tomara.
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Duriel

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Mar Mayo 11, 2010 5:36 am

Mi intención era detener aquella batalla, evitar que las personas de la taberna saliesen herida, y evitar también un futuro combate sin sentido, pero al parecer nada de eso resultó.
Me encontraba frente a aquel viejo guerrero, mi espada se imponía ante su ataque, pero para él solo era un leve soplido del viento el que se interponía entre su espada y aquel jóven, quien ahora era su oponente.

El viejo me pasó por encima, llevándose consigo mi espada, que por cierto penetró en el torso de aquel hombre, seguido de eso un manotón en mi hombro hizo que saliera del centro de ataque, dejando vulnerable a aquel joven, quien al parecer ya había dada por terminada aquella riña. Pero el viejo estaba sediento de sangre, si se podría decir, nunca antes había visto a un hombre con tantas ganas de batallar, por una simple discusión, aunque no había escuchado las palabras que se cruzaron entre ambos combatientes, sea lo que fuere no era suficiente para empezar una batalla tan agresiva.

El hombre salió directamente hacia el jóven de cabellos semi grisaceos, el impacto fue tremendo, parte de la pared se rompió en mil pedazos, como si hubiese sido objetivo de una catapulta, aquella fue la última acción del extraño viejo, su vida había llegado a su fin.
Por otro lado, el jóven estaba debajo del cuerpo inerte de aquel extraño anciano. Al parecer estaba bastante herido, el impacto había sido muy agresivo.

Me acerqué al jóven, al parecer la gente estaba acostumbrada a estas peleas, simplemente la obvió, cosa que no lograba entender o darle explicación alguna para semejante acto de indiferencia ante un cadaver.
El joven al mismo tiempo se acercó a mi, mientras me devolvía mi espada ensangrentada.
-Gracias.- Dije agradeciendo el gesto -Tendremos que deshacernos del cuerpo, ¿no te parece? Al parecer soy el único que le tiene respeto a un cadaver por estos lados.- Dije mientras miraba disimuladamente a aquel joven.

-Disculpa mis modales, mi nombre es Duriel..- Me molestaba presentarme, generalmente uno se presentaba con su nombre completo, su descendencia, su linaje, pero yo no lo sabía, solo era "Duriel". -¿Sabes por casualidad donde se encuentras la posada del Cuervo Tuerto?- pregunté.
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Ingvar

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Mar Mayo 11, 2010 7:16 am

Escupí un poco de sangre mientras el chico recuperaba su espada, -Gracias, Tendremos que deshacernos del cuerpo, ¿no te parece? Al parecer soy el único que le tiene respeto a un cadaver por estos lados.- dijo el joven, yo solo lo mire sin descuido, no me habia percatado de ese detalle pero yo tampoco le di mayor importancia -De nada, Pero Un Cadáver es un cadáver, los dioses harán con su alma lo que quieran, su cuerpo simplemente servirá de alimento para los gusanos, si quieres darle un entierro hazlo, me limitare a ayudarte.- dije sin emoción, -Disculpa mis modales, mi nombre es Duriel, ¿Sabes por casualidad donde se encuentras la posada del Cuervo Tuerto?- pregunto.

-Un gusto Duriel, y me temo que estoy como tu, hace unos momentos el buen tabernero me ofreció unas noches en la posada, pero me temo que acabo de llegar a este pueblo hace unas horas.- dije, el pueblo no era muy grande, posiblemente era la única posada en el poblado.

Mis heridas me estaban empezando a molestar, lo mejor era buscar un doctor -Me temo que estas heridas me empiezan a molestar, será mejor hablar en otro momento, a por cierto mi nombre es Ezio.- dije mientras buscaba al tabernero con la mirada, básicamente en un pueblo tan chico el tabernero debía saber todo sobre todos, lo encontré en una mesa platicando sobre lo sucedido hace unos momentos.

-Buen golpe que te dio aquel viejo magullado eh?, vamos toma asiento en unos momentos traeré al Doctor para que te revise.- de un salto se paró de la silla y rápidamente busco con la mirada a alguien que no alcance a ver -Hay Doc.!, el chico de la pelea resulto herido venga a darle un vistazo.- era notable el estado de cansancio del tabernero, pero el simplemente cuando se trataba de ayudar a su clientela podía seguirse moviendo durante toda la noche.

El "Doc." llego a los pocos segundos, coloco sus frías manos sobre mi rostro, como si con eso bastaría para saber mis daños -Bueno veamos...Un brazo roto por lo que veo...Ninguna herida interna que no pueda sanar con un día de reposo...Toma- dijo, saco unas vendas de su traje. -Amárratelas al brazo y en unas horas estarás curado, no por nada soy el único medico del pueblo, tengo "Habilidades" para curar, no son muy buenas pero puedo curar huesos rotos lo demás dependerá de los dioses.- dijo orgulloso, para mí todo era una patraña, las habilidades posiblemente eran hiervas o alguna medicina de magos.

Simplemente le di las gracias, casi al segundo el médico se encontraba otra vez en su mesa -Es un gran medico, solo que cuando esta ebrio puede decir cosas idiotas, ven deja te acomodo el vendaje.- dijo el tabernero, este me ayudo con el brazo y me coloco el vendaje de manera de que el brazo quedara responsado -Bueno, el brazo no está roto, Solo fue un golpe tremendo, posiblemente en 2 o 3 días ya te sientas mejor...no soy médico, pero he ayudado a tantos en el pueblo mientras el doc. está tomando que me he hecho algo "Profesional" en el asunto.- dijo, yo solamente me puse de pie -Gracias por todo y una pregunta mas...Donde está la posada el "Cuervo Tuerto"- pregunte, el viejo soltó una risa y me miro -Se me olvidaba, también el otro chico no sabe la dirección, es a dos calles atrás de esta taberna, es fácil de distinguir con la figura del cuervo que resalta desde el tejado.- le di las gracias sin más.

Busque rápidamente a Duriel, al encontrarlo me le acerque -La posada está a dos calles atrás de aquí, no me lo agradezcas.- dije mientras salía de la taberna, esperando que las noches que me habia prometido del tabernero fueran ciertas.
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Mar Mayo 11, 2010 8:57 pm

Aquel joven, ahora conocido como "Ezio", había tenido una ligera conversación conmigo, al parecer yo era el único que le tenía respeto a un trozo de carne sin vida, aunque tampoco quería enterrarlo como pensaba Ezio, simplemente alejarlo del lugar, no era muy agradable ver un cadaver bajo una pared semi derrumbada de una taberna.

Ezio entró nuevamente, lo miré, indiferente. No me interesaba demasiado, al parecer estaba bastante herido y necesitaba ayuda médica, pero yo no me ocuparía de eso, claro que no.
Tomé el brazo magullado de aquel cadaver, e intenté alzarlo para alejarlo aunque sea un poco del lugar.

Pero aquella era una bestia de casi dos metros y de una contextura enorme, se me hacía imposible levantarlo, más cargando mi mandoble y mi armadura, me tendría que limitar a dejarlo allí, tampoco lo arrastraría por el áspero suelo.

Entré nuevamente a la taberna, todos seguían actuando normalmente, como si nada hubiese pasado, o más bien, como si eso pasara todos los días. A unos metros de la entrada estaba la mesa donde se encontraba Ezio y el tabernero, a unos pasos de la mesada donde estaba yo anteriormente.

Por mi mente pasó la intención de ir hacia allí, pero me negué, no quería parecer muy cargoso con ese joven, solo me limite a quedarme en la entrada, esperando para luego preguntarle al tabernero sobre la ubicación de la posada.

Pero al parecer Ezio se me adelantó, aquel joven ya le había preguntado al viejo tabernero y ahora me estaba relatando la respuesta de este. Al parecer la posada estaba a unos pocos metros de aquí.
Ezio salió fuera de la taberna, caminando indiferente por al lado mio, no me interesó demasiado tampoco.

De todas formas yo también me dirigía allí, por lo que tomé el mismo camino que Ezio, siguiéndole, casi pisándole los talones.
-Espera arquero.- dije al ver su arco en su espalda. -¿No crees que puedes retroceder el paso para hablar con un sujeto con armadura?.- dije con una tonalidad un tanto irónica.
-¿Qué ha pasado allí adentro?.- Pregunté curioso, mientras me colocaba a un lado de aquel sujeto.
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Ingvar

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Miér Mayo 12, 2010 3:04 am

Mi caminar era lento, no tenía demasiada prisa para ser sincero, mi supuesto pariente no habia llegado y dudaba que llegara, sería mejor pasar unos días en el pueblo por si acaso, la tormenta habia bajado considerablemente por lo cual era algo agradable disfrutar el frio y la nieve del pueblo, uno de mis climas favoritos por cierto, me agrava el clima del lugar pero no podía quedarme aquí toda mi vida, mi misión autoimpuesta era necesaria para poder salvar a mi familia y renacer su orgullo de una vez por todas, suspire un poco al recordar a mis padres.

-Espera arquero.- escuche detrás mío, voltee por instinto -¿No crees que puedes retroceder el paso para hablar con un sujeto con armadura?- dijo Duriel, aquel chico del bar -¿Qué ha pasado allí adentro?.- pregunto.

Lo mire sin importancia, me voltee de nuevo en direccion a la posada que prácticamente estaba a la vuelta de la esquina, Duriel se coloco a mi lado, así era mas fácil responderle -Una simple discusión, Tu sabes: Problemas familiares, Acusaciones falsas, venganzas de hace años, odio sin motivo, Cosas de ese estilo...El viejo simplemente tenía problemas emocionales- dije sin ánimo.

Continúe caminando casi sin darle importancia a Duriel, mi intención simplemente era encontrar algún buen cuarto.

La posada se asomaba adelante de mi, una imponente puerta con figuras y escritos en un idioma que no conocía era la entrada, para mi parecer era algo excéntrico poner una entrada de ese tipo en la puerta de una posada, empuje la puerta ligeramente, esta cedió sin problemas, una campana sonó sobre mi cabeza y casi de inmediato un hombre con una barba algo pintoresca saludo amablemente -Bienvenidos A La Posada "El Cuervo Tuerto", la mejor del lugar y la más barata por igual.- dijo aquel hombre.

Lo mire unos segundos, luego me acerque al aparador -Si Gracias, El tabernero del pueblo me dijo que podía contar con una habitacion por 5 días, si desconfía de mi palabra puede ir usted mismo a preguntarle si es necesario.-.

El Posadero dudo un momento, pero luego con una sonrisa en su rostro accedió -Si tom lo dice, que así sea, toma la B-2, tiene sabanas limpias.- me extendió las llaves de la habitacion sin cuidado, yo las tome y continúe hacia la habitacion.
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Miér Mayo 12, 2010 8:09 am

Al parecer los problemas que Ezio había tenido no eran más que por una simple y algo estúpida discusión, ¿de qué me sorprendía? todas las peleas de ese estilo comenzaban por algo similar.

Caminamos unos cuantos metros, la noche ya se había adueñado por completo del paisaje, los copos de niebe destellaban mientras bajaban para reposar en mi cuerpo, yo los miraba de reojo, apreciando su lento descenso. Era un bello paisaje, aunque bastante frio.
El acero de mi armadura parecía por si mismo un glaciar, debía recostarme y abrigarme cuanto antes, bajo unas cuantas sabanas y cobijas, así estaría bien.

Al poco tiempo de caminar junto a Ezio llegamos a lo que parecía ser la posada, contaba con un cartel bastante extraño a mi parecer, además estaba en un idioma que se me hacía ilegible, seguramente era élfico, aunque también podría ser otro lenguaje del cual no tenga uso de razón.

El lugar adentro era bastante pulcro y ordenado, muy acojedor por cierto. Ezio pidió enseguida una habitación, que se la habían arreglado en cuestión de segundos. Por mi parte, tendría que pedir una sin saber la cantidad de días que me hospedaría, me acerqué al posadero.

-Quisiera una habitación, nosé por cuantos días, pero le pagaré cada un día para que confíe en mi palabra.- Dije seriamente, el posadero sonrió y largó una carcajada.
-Claro joven, claro, no te preocupes, toma tus cosas y dirígite a la B-3, tiene una linda vista por el ventanal.-

Tomé las llaves que me ofreciá aquel sujeto y me dirigí a la habitación, no me costó hallarla en absoluto. Al entrar noté lo bien cuidade que estaba, no poseía mucho de todas formas, una cama, unas cuantas sábanas y demás, un pequeño ropero para guardas las pertenencias y un gran ventanal del lado derecho.

Me saqué la armadura y la guardé en el ropero, cuyas llaves venían con las que me había dado aquel buen hombre. Me acosté y practicamente quedé dormido en segundos.
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Ingvar

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Miér Mayo 12, 2010 8:29 am

Logre mirar a Duriel entrar a su habitación después de mi, el cuarto era más de lo que podía pedir para un pueblo tan chico, Sabanas que aparentaban de seda, chimenea con arquitectura enana o elfica, y un ventanal en el cual se lograban ver los montes helados, era demasiado bueno para ser cierto, me acerque al borde de la cama para sacarme las botas, las tome y las coloque a un lado de la cama, me acerque a la ventana para ver los últimos rayos del sol, Algo no concordaba...Simplemente no me gustaba que todo fuera tan fácil.

Me aleje lentamente del ventanal, fui a mi mochila a paso rápido, en esta guardaba algo de comida, no mucha pero si suficiente si se consumía con moderación, saque un pequeño trozo de pan de no más de 4 cm de largo y lo comí lentamente tratando de saborear cada migaja, para algunos pareciera una exageración, pero para mí cada migaja es un nutriente perdido para el cuerpo.

Me tire sobre la cama después de comer el pedazo de pan, era algo extraño, hacía tiempo que mi espalda no se sentía tan bien sobre una cama, al parecer el colchón era de muy buena calidad y no relleno de paja como en las anteriores posadas.

La noche llego y yo simplemente seguía despierto, Por las noches escribía sobre lo aprendido en el día, información, personas, comidas, prácticamente era una bitácora diaria, el libro estaba repleto de anotaciones rápidas y consejos que yo mismo escribía desde que me encontré el libro en la mochila que logre robar mucho tiempo atrás -...Continuamos sin Resultados.-[b] dije mientras lo escribía en el libro como anotación final, lo cerré de golpe y lo puse en la mesa de noche.

Poco a poco el sueño se fue apoderando de mi, los parpados me pesaban, di una última bocanada de aire fresco antes de caer dormido, solo esperaba que mañana mi "Familiar" estuviera en la taberna...
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Jue Mayo 13, 2010 6:28 am

El cantar de los pájaros perturbó un poco mis oídos, de todas formas me movía inconcientemente de lado a lado, aún dormido. Los rayos del sol comenzaban a reflejarse sobre el vidrio de aquel ventanal, e incidía directamente en mis ojos, parecía como que todo factor quisiera despertarme de aquel profundo y agradable sueño.

Lentamente comencé a abrir los ojos, los rayos dilataron a penas mis pupilas, todavía me encontraba somnoliento, me levanté con cierta torpeza y proseguí a vestirme la liviana armadura que me habían forjado alguna vez. Me lavé la cara en un pequeño lavatoria que se encontraba a unos metros de mi habitación, un nuevo día comenzaba.

Caminé hasta ubicarme en la recepción de la posada, tomé unas pocas monedas de la bolsa que llevaba en la cintura y se la dí gentilmente al posadero. -Aquí pago mi primer día, tengo el presentimiento de que estaré algunos más.- El posadero sonrió felizmente. -Claro, será un gusto tenerlo en el pueblo señor.-
Saludé al posadero levantando la mano y acontinuación sali por la puerta de entrada.

Ahora estaba de nuevo en medio de la calle de aquel pequeño pueblo, no sabía para donde ir, después de todo, solo estaba esperando que algo me guiase hacía mi verdadera misión. Pero por el momento yo no debía hacer nada, solo esperar.
Me decidí a volver a aquella taberna, donde se había producido el incidente la noche anterior y donde había conocido a este tal Ezio.

Al llegar noté como la taberna se encontraba en practicamente el mismo estado que la noche anterior, logicamente no iba a estar renovada de la nocha a la mañana. Entré y me encontré con decenas de acientos vacios, solo me encontraba yo y aquel tabernero, esta vez mucho más pulcro que anoche, ahora se encontraba limpiando los vasos gigantes donde servían cerveza.

-Buenos días..-
-Cross.- Agregó el tabernero. -Buenos días señor Cross.- Proseguí. -Seré franco con usted, me han "reclutado" para una especie de misión, pero solo me dijeron que viniese hasta aquí, los montes helados de Drasnia. Ahora que estoy aquí no me encuentro con ninguna novedad, sabe algo al respecto?.-

El tabernero se quedó mirando unos segundos, luego largó una pequeña risa, la cual escuché. -Me temo que te han jugado una broma joven guerrero.- Dijo el hombre. Por mi parte me quedé callado, estaba seguro que no se trataba de una broma, y por la forma en que pidieron me ayuda daba la sensación de que no era una simple misión, o como decía el tabernero, una simple broma, aquí había algo oculto, estaba seguro.
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Jue Mayo 13, 2010 7:04 am

Desperté de Golpe después de escuchar durante unos 30 segundos un "Toc-Toc" en la puerta, no le di mucha importancia, me vestí rápidamente y trate de dejar todo lo mejor posible para cuando regresara en la noche, salí corriendo empujando a una persona que se encontraba atrás de la puerta, voltee rápidamente pero no logre notar quien era, pase a paso veloz por la recepción donde solo me despedí con la mano de aquel sujeto, estaba excitado con el hecho de que al fin podría conocer más sobre mi familia, pase las dos calles sin tanta prisa, no queria llegar muy exaltado a la taberna, cuando me encontraba a unos metros de este normalice mis caminar y mi respiración, entre por el hueco de la pared sin cuidado.

En la taberna solo se encontraban 2 personas, El tabernero y Duriel, lo distinguí por su armadura, al parecer era muy temprano para encontrar ebrios en la taberna, me acerque a el tabernero -Siento lo de la pared, Luego se la pago.- dije, busque rápidamente en los bolsillos de mi pantalón la carta de mi pariente, no me acordaba del nombre que usaba con en el pueblo, le di una leída rápida -También queria preguntarle sobre el tal Dordlem, ¿No ha tenido noticias sobre él?.- pregunte esperando ansioso la respuesta.

La cara del tabernero se torno algo seria, me miro a ami y a Duriel sucesivamente, luego decidió hablar -No, no lo he visto, deberia haber vuelto ayer, sería una lástima perder a un gran amigo como él, pero...Se hará la voluntad de la Diosa.- dijo, lo mire uno segundos, al parecer iba a ocurrir lo mismo que siempre.

Fue entonces cuando me resigne y tome asiento en la barra, era muy temprano para tomar alcohol, busque con mi mano derecha un monedero que guardaba en una bolsa trasera del pantalón, la tome rápidamente y la traje a la vista, varias monedas se podían ver adentro, tome 5 de ellas y la deje sobre la mesa.

-Prepáreme la especialidad de la casa acompañado de un vaso de agua.- ordene, el tabernero tomo las monedas ágilmente y las guardo en su delantal característico de los taberneros, y con la mis agilidad se fue rápidamente a la cocina de la taberna, mientras esperaba mi comida mire a Duriel, no conocía mucho sobre él, sería bueno averiguar algo.

-Y tu Duriel...si no mal recuerdo, ¿A qué has venido a este pueblo?- pregunte.
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Jue Mayo 13, 2010 7:34 pm

No habían pasado más de unos cuantos minutos, el tabernero ahora seguía lustrando sus preciados vasos. Yo por mi parte me perdía mientras miraba los detalles de la taberna, mi mirada se centró en aquel hueco en la pared, que me hizo recordar lo sucedido a noche. ¿Quién era aquel tipo que luchó contra Ezio? Se veía bastante forzudo y a la vez, sabio y poderoso. Solo esperaba que no tenga nada que ver con mi "misión", de todas formas lo dudaba bastante.

Pero mi mente se desconcentró de aquellos pensamientos cuando vi pasar a Ezio, quien de una forma un tanto extraña, se decidió a pasar al interior de la taberna usando aquel hueco en la pared como entrada, era raro, la gente normal casi siempre entraba por una puerta comun y corriente.

Veía el caminar de Ezio quien se dirigía hacia el tabernero, y por consiguiente hacia donde me encontraba yo. Preguntó sobre un tal Nordlem, realmente no sabía de qué se trataba, solo seguí escuchando.
Luego Ezio se volteó hacia mi, con la intención de comenzar una conversación.

-Pues.. En realidad no lo sé, me han prometido una respuesta a uno de mis interrogantes sobre mi vida.- Respondí brevemente.
-Pero al parecer nadie se ha aparecido, estoy al merced del tiempo, esperando que algo suceda, podría decirse. Y tu?.- Pregunté con cierta curiosidad, mientras sacaba de mi pequeña bolsa una moneda y la lanzaba hacia el tabernero, quien nos miraba a mi y a Ezio, simultaneamente

-A mi también deme un vaso de agua por favor.- El tabernero tomó la moneda en el aire y en cuestión de segundos tenía el vaso de agua sobre la mesada.
Decidí darle mi primer sorbo mientras esperaba la respuesta de Ezio.

Unos segundos después se vio una sombra que molestó mi visión, al parecer alguien se encontraba donde estaba el hueco en la pared y tapó todos los rayos de luz que pasaban por allí. De todas formas se podía divisar con claridad, era un tipo bastante robusto, de muy fuerte contextura, espalda ancha, aunque no era musculoso ni nada por el estilo. Llevaba puesto una túnica negra, similar a la de aquel sujeto que se apareció en mi herrería, esta impedía ver con detalla el rostro de aquella figura.

Se nos quedó mirando fijamente, luego se decidió a caminar en dirección nuestra.
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Jue Mayo 13, 2010 8:55 pm

Escuche con atención el breve motivo de Duriel, sus motivos para estar en el pueblo eran algo similares a los míos, ¿coincidencia?, posiblemente era solo eso una simple coincidencia, no iba a investigar a fondo su vida, y yo tampoco le iba a contar todo, así que cuando pregunto sobre mi simplemente resumí lo mas importante sin develar demasiado mi motivo.

-¿Yo?, Simplemente vengo para encontrarme con un pariente, pero al parecer salió de viaje....Me quedare aquí hasta que regrese.- dije, por suerte el tabernero ya llegaba con un plato lleno con algo que aparentaba ser Papas con ingredientes que no alcanzaba a reconocer.

-Disfrútalo, la especialidad de Los Montes Helados.- dijo, su mirada se desvió rápidamente a mis espaldas, donde otro hombre entraba a la taberna, voltee la cabeza para darle un vistazo fugaz, lo mire 2 segundos y luego cambie rápidamente la mirada hacia mi plato, me estaba muriendo de hambre.

Ataque el plato rápidamente, tome el tenedor y el cuchillo para cortar algo que aparentaba ser un trozo de carne, corte un pedazo y me lo metí a la boca, el sabor era algo especial algo entre Cerdo y Cabra que no podía identificar, pero a pesar de no saber de qué animal se tratase seguí comiendo.

-Buenos Días, Lord Orel, ¿lo mismo de siempre?- pregunto el tabernero con amabilidad.
-No Cross, esta vez quiero simplemente un vaso de agua, La noche anterior fue una catástrofe, perdimos a varios hombres intentando llegar a el grupo que nos iba a traer la..... - paro de hablar de repente, me miro a mi y a Duriel sucesivamente, al parecer su información era algo "Confidencial" -¿Y Estos quienes son Cross?- pregunto con interés.

El tabernero parecía algo preocupado con la información recibida, yo simplemente continuaba comiendo tranquilamente -Son unos viajeros y al parecer también Guerreros, no temas en contarlo Orel si dicen algo simplemente les cortamos la lengua.- dijo el tabernero con un tono burlón, pero a mi no me dio nada de gracia.

-Confiare en tu palabra Cross, bueno...El grupo que tria la urna de las cenizas sagradas murió en el camino a el pueblo, envié varios hombres para recoger la urna...solo pocos regresaron y aterrorizados dejaron la urna en mi hogar, después de eso desertaron y escaparon sin darme explicaciones...- dijo el tal "Lord Orel".

La historia parecía sacada de un libro de leyendas urbanas, pero no iba a arriesgar mi pellejo ofreciéndome voluntario, continúe comiendo hasta vaciar el plato y luego de un gran sorbo también vaciar el vaso.
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Jue Mayo 13, 2010 9:21 pm

Al parecer aquel sujeto extraño era un conocido de la casa, según había escuchado de la boca del tabernero, Lord Orel se hacía llamar.
Al acercarse hasta la mesa pude notar con más claridad su rostro, aunque de todas formas seguía tapado por la capucha y dificultaba un poco la visión, de todas formas miré discimuladamente.

Aquel sujeto al parecer era calvo, o de pelo muy corto, no se podía deducir debido a la capucha que se encimaba sobre la cabeza. Tenía ojos dorados y un piel morena, una barba no muy marcada, sin rasurar, su aspecto era algo desganado, era obvio que estuvo batallando hacía unas horas.

Pero más me sorprendió cuando escuché aquella extraña historia sobre esas cenizas. Al parecer estaba al mando de una especie de caravana, o simplemente era parte de ella, de lo que quedaba en realidad, ya que según sus relatos habían sido destruídos varias de las personas que lo acompañaban, al parecer no era una simple misión.

No tenía nada que perder, podría preguntarle a ese tal Orel sobre Knogmir, mi padre adoptivo, tal vez así obtendría algún indicio de como seguir en este frío lugar.
-Disculpe Lord Orel, ¿por casualidad sintió nombrar alguna vez a un tal Knolgmir?

Los ojos de aquel sujeto mostraron una repentina sorpresa. Se sacó su capucha, y acto seguido se agachó para luego bajar su cabeza, era una reverencia como signo de respeto obviamente, pero no sabía porque yo era culpable de esa actitud.
El tal Orel comenzó a hablar, mientras seguía en la misma posición, agachado y con la mirada fija en el suelo.

-Usted es el criado de Knolgmir "Brazo de Hierro" verdad?.- Me sorprendí al escuchar a aquel sujeto. Al parecer Knolgmir era conocido en estos lados, además de que tenía cierto respeto.
-Levantate por favor, no merezco tu reverencia.. Y si, Knolgmir fue mi padre adoptivo.-
-Lamento mucho la muerte de Lord Knolgmir.- Dijo mientras se ponía de pie nuevamente.
-¿Lord? ¿de qué demonios estás hablando? Knolgmir fue un simple herrero toda su vida.-
Orel mostró una picara sonrisa, mientras me miraba fijamente a los ojos. -Apenas conoces la vida de Knolgmir, no tienes idea de la verdad que esconde tu pasado.-

Me quedé perplejo al escuchar todas esas palabras sobre Knolgmir, muchos interrogantes surgieron nuevamente.¿Quíen era ese sujeto? ¿Como podía conocer a Knolgmir, y aún más, saber que estaba muerto?. ¿Porqué lo llamaba bajo el renombre de Lord?Todo esto era muy raro, pero era mi primer paso hacia mi verdadero pasado y linaje.
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Jue Mayo 13, 2010 10:02 pm

Escuche Atentamente la conversación entre Duriel y el tal "Lord Orel", estaba algo confundido, no tenía ni idea de quien podría ser Knolgrim, pero al parecer Duriel no conocía mucho sobre él, me quede escuchando con los brazos cruzados sobre la barra, el tabernero estaba igual de sorprendido que Duriel, este hasta dejo caer un tarro, al parecer el tal Knolgrim era famoso por el pueblo, yo estaba de sobra en el lugar, era mejor dejar a Duriel solo con Lord Orel, necesitaban hablar, yo mientras tanto sería mejor investigar sobre el paradero de mi familiar perdido.

-Gracias por la comida "Cross", estuvo deliciosa.- me pare de el taburete y salí de la taberna, investigar un poco el pueblo también seria algo entretenido, camine sin rumbo fijo, cualquier tienda era buena.

Camine un rato hasta leer por casualidad "Pociones, Objetos y Mas..." un raro nombre para una tienda, me dirigí a esta, la puerta era de madera algo vieja y la perilla apenas podía girar, ejercí algo de fuerza para girarla y así poder entrar al establecimiento, el lugar estaba repleto de viales de vidrio con varios nombres donde se destacaban en la repisa detrás del mostrador "Poción para el amor eterno", "Pócima Mágica para Vivir y morir Joven", "Poción Del Placer", "Poción Valerosa", pero la alquimia para mí no era muy atractiva, así que me dedique a buscar los objetos, pero todo estaba tan abarrotado de pociones que dudara que existieran.

-Bienvenido Joven, ¿Busca algo en especial?- dijo la anciana detrás del mostrador, me acerque a este para hablar mejor con la encargada o dueño de la tienda -Si, Quería ver los "objetos" que venden, pero solo veo pociones.- pregunte.
La anciana se rio entre dientes y luego me señalo con su huesudo dedo un letrero arriba de su cabeza, en el cual se podía leer "Objetos En la parte de atrás, Pregunte a la encargada".
-Si joven, deja te abro la puerta y luego de puedes dar gusto con los objetos, los he recogido durante toda mi vida de joven aventurera.-.

La anciana fue caminando a paso lento hacia la puerta, la abrió sin más y me dejo el paso libre, entre esperando encontrar algún buen arco, desde mis 15 años siempre había tenido el mismo arco.

El lugar estaba repleto de objetos de todo tipo. Collares, Medallones, Espadas, Ballestas, Tarros, Esculturas...Pero ningún arco, me decepcione un poco, pero después me puse a husmear entre los medallones y collares.
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Vie Mayo 14, 2010 4:11 am

Ezio se fué de la taberna, al parecer no quería estorbar en mi "conversación" con Orel. Yo me encontraba en silencio, no sabía lo que pasaba, no podía explicarme como aquel extraño de piel morena suponía saber tanto sobre mi "Padre."

-Necesitamos hablar Duriel, acompáñame.- Dijo mientras se daba media vuelta y salía de la taberna. Miré al tabernero, este seguía algo perplejo y sin entender bien la situación. Agaché la cabeza como gesto de saludo y salí rapidamente de la taberna.

Me encontré con Orel, quien estaba yendo en dirección al norte, a paso lento. En pocos segundos lo alcancé, y comenzamos a caminar por las frías calles de aquel lugar. Las montañas se veían a lo lejos, era de día, y se podía distinguir la nieve que cubría a estas con facilidad. No había mucha gente debido a que era demasiado temprano, además estaba más fresco de lo común, el viento corría y sinceramente hacía demasiado frío allí afuera.

-Verás.- Comenzó diciendo Orel. -Knolgmir no fue un simple herrero como tu crees Duriel, Knolgmir era conocido en varios lugares bajo el apodo de "Brazo de Hierro". En sus épocas de juventud, antes de adoptarte siquiera, Knolgmir era un integrante de la órden de las siete lunas.-

-¿Órden de las siete lunas? ¿a qué te refieres?.- pregunté curioso y con un poco de nerviosismo, mi corazón comenzaba a latir más rápido conforme se iba relatando aquella historia.

-La órden de las siete lunas, una sociedad secreta destinada a la exterminación de vampiros, estaba compuesta por siete guerreros, uno más poderoso que el otro, llenos de fuerza y sabiduría, Knolgmir pertenecía a aquella sociedad, y dejame decirte que era uno de los más poderosos dentro de ella.-

Increíble, Knolgmir, aquel quien me adoptó era en realidad un guerrero legendario y conocido en la mayor parte de Utopía, no lo podía creer.
-¿Esto influyó en mi adopción?.- Pregunté.
-Creo que no. Por lo que tengo entendido Brazo de Hierro se retiró luego de unos cuantos años de actividad, según lo que se dice, porque ya se había aburrido del trabajo. Decidió mudarse a Algaria, y poner una herrería allí. Asi que supongo que no tiene nada que ver tu adopción, Duriel.-

Me frustré un poco al saber que no podría identificar a mis padres a pesar de este extraordinario relato. Pero por otra parte estaba totalmente exaltado, había entrenado con un poderoso exterminador de vampiros. ¿Pero entonces.. como entra la muerta destinada de Knolgmir en todo esto?. Evidentemente aún había varias cosas por resolver.

-Quisiera adentrarme un poco más en el tema, si es posible. Quiero saber con detalle lo sucedido, tal vez así logre conocer un poco más mi pasado, aunque digas que supones que eso es otra historia aparte.-


-Pues verás Duriel, soy el encargado de una gran expedición, para trasladar la urna con las cenizas de una legendaria guerrera, Espheria, la Crúz del Norte, como la llamaban algunos, y para tu suerte también pertenecía a la Órden de las siete lunas, Knolgmir y ella eran muy buenos amigos.-


Me descontrolé por dentro al ver que estaba a pocos pasos de descubrir más y más secretos sobre Knolgmir.
-La Órden de las siete lunas se extinguió, allí reposan las cenizas de todos sus integrantes, incluso Knolgmir.- Comentó.

¿Qué? ¿Las cenizas de Knolgmir estaban aquí junto a los demás exterminadores? Imposible. Mi corazón latía a una velocidad exagerada, estaba nervioso, exaltado, ancioso y con varias dudas.

-¿Cómo sabes todo esto Orel?.- Pregunté. Era extraño que un simple sujeto conociera tanto de ese tema.
-Espheria era mi madre.- Dijo algo triste y resignado. Eso explicaba todo lo sucedido hasta ahora.
Tenía que llegar al fondo de esto a como de lugar, no importaba si mi vida dependiese de ello.

-Orel, dejame acompañarte y ayudarte a trasladar las cenizas de Espheria, también necesito saber sobre este tema, además me corresponde siendo el hijo adoptivo de Knolgmir.-
-De acuerdo. Partiremos en unas cuantas horas, minutos antes del atardecer, debo conseguir más personas. Disculpame, debo irme.-

Dicho esto Orel desapareció en una nube de humo..
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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Vie Mayo 14, 2010 5:05 am

Collares y brazaletes con diferentes grabados y piedras preciosas incrustadas en ellos pasaban entre mis dedos, su antigüedad podría ser de hace siglos, era como un manjar para los curiosos coleccionadores de antigüedades, pero yo solo quería comprar un arco pero al parecer el arco no era muy usado en estos lugares, la comida era principalmente importada de otros pueblos donde los animales y cosechas estaban de sobra, así pues los instrumentos de cacería no se vendían muy bien en un pueblo que su mayor ganancia era lo que dejaban los aventureros estúpidos que se aventuraban a los montes helados en busca de riquezas y tesoros perdidos.

Deje ese estante unos momentos, un extraño colgante me había llamado la atención, me acerque para verificar, lo tome entre mis manos mi corazón se acelero, era el medallón de los "Dos Cuervos" entrecruzados que usaba la familia arrowhead como emblema, ¿como llego esto aquí?, necesitaba la respuesta rápidamente.

Lo tome y fui rápidamente con la Anciana, posiblemente sabia su origen.

-Señora, Donde encontró este medallón es de suma importancia.- lo coloque enfrente de ella, la anciana lo observo unos momentos antes de contestar.
-Si, este lo encontré hace unos días mientras viajaba en una caravana con alimentos, porque verá usted joven que básicamente soy la única tienda en la ciudad, pero bueno a eso usted no le ha de interesar, lo vi tirado y lo levante de inmediato, esas cosas no se deben dejar tiradas nunca.- Al parecer el sentido de Conservar todo de la anciana me había servido de algo, pero mi curiosidad no estaba saciada.
-Mierda, Entonces simplemente lo encontró en el suelo... ¿algo más que recuerde?- pregunte apresurado.
-Si de hecho hay algo mas, justo cuando llegábamos al pueblo un grupo de soldados llevaba con ellos varios cadáveres en una carreta, posiblemente el medallón ha de haber sido de alguno de esos pobres diablos, entonces, ¿Te lo llevas o lo dejas?.-.

-Me lo llevo.- le deje sobre el mostrador varias monedas y después tome el medallón, salí apresurado de la tienda, posiblemente el cuerpo de Nordlem, era todo o nada.

Llegue a una especie de cuartel o era lo que aparentaba, soldados armados afuera de este y banderas ondeando con algún símbolo real eran distintivos de un lugar militar, entre sin percatarme que los guardias me pedían una identificación, rápidamente me dirigí a un soldado que llevaba consigo varios papeles en mano.

-Disculpe usted buen hombre, vengo a identificar un cadáver, mi...Padre...Era uno de los que murieron en la carava creo yo...-

Dije midiendo las palabras.
-Oh si...los cadáveres están detrás del fuerte, van a ser arrojados a la hoguera en 1 hora así que apresúrate.- dijo, di una rápida reverencia y camine rápidamente hacia la parte de atrás del fuerte, una gran hoguera se levantaba y proporcionaba un calor agradable, una fila de cuerpos se encontraba extendida en el suelo.

El guardia me vio unos segundos y luego continuo avivando mas la llama, yo pase una rápida mirada a los cuellos de los muertos, los arrowhead nunca se quitaban el medallón del cuello, así que tenía que buscar un cuerpo con la marca alrededor del cuello.

-Eureka- pensé en voz alta, allí estaba frente a mí, el cadáver inerte de la única persona que podría darme mas información sobre los sobrevivientes "Arrowhead"...Todo el viaje había sido para nada.

Me di media vuelta desilusionado, pero una sombra en el suelo me hizo levantar la mirada, era el sujeto de la taberna que hablaba con Duriel, este tenia destapada la cabeza y una sonrisa picara en su rostro -Eres un Arrowhead...Pariente de Nordlem, Veras hijo, Nordlem era algo especial para el pueblo y para nuestra Orden también, El hermano de tu padre, un gran guerrero y cazador si me lo preguntas, antes de morir escribió esa carta, yo la envié y creo que te llego a ti, el quería que tu nos ayudaras a completar la tarea que dejo inconclusa, Las Cenizas sagradas deben ser llevadas.- dijo, yo simplemente quede en shock, era demasiada información que almacenar para un solo momento, me quede callado. -Ve a la Taberna y espera a que me presente.-

Después de eso Lord Orel Desapareció como si de polvo se tratase, voltee a ver el cadáver de mi "Tío" unos momentos, después simplemente me fui caminando hacia la taberna del pueblo, no había nada que perder.
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Duriel

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Vie Mayo 14, 2010 5:58 am

Las horas pasaban y yo esperaba ancioso el momento en que el sol bajase para dar inicio al atardecer, pero las ganas de encontrarme con ese momento me jugaban en contra y hacía que el tiempo pasase muy lentamente. No sabía que hacer, caminé de aquí para allá, observando y esperando en todos los rincones del pueblo.

Al cabo de unas cuantas horas el hambre me empezó a atacar, decidí volver a la taberna por algo de comer, además de esa forma el tiempo pasaría un tanto más rápido, y las ancias por partir con Orel no me jugarían en contra.

Al llegar a la taberna me encontré con unas pocas personas, que al parecer estaban arreglando aquel hueco en la pared, que se había formado hacía unas noches atrás.
Entré sin rodeos, ya esta taberna se había convertido en mi segunda posada, podría decirse. El tabernero se encontraba allí sirviendo a las pocas personas que habían en una de las mesas, eran dos elfos, aunque no lograba distinguir que clase de elfos eran, no era bueno en eso.

Pero al desviar la mirada hacia el otro sector de la taberna, noté que allí se encontraba Ezio, al parecer el destino quería que nos encontrásemos, por una cosa o por otra, siempre terminábamos en el mismo lugar.
Caminé hasta él y me senté en el asiento que enfrentaba al suyo. Sonreí levemente..

-Aquí de nuevo.. al parecer el destino cruzó nuestros caminos arquero.- Dije mientras levantaba la mano para llamar la atención del tabernero.

-¡Cross, preparame algo para comer!.-
Cross volteó y afirmó con la cabeza, ya eramos "conocidos" si se podría decir de esa forma, y tenía más confianza para hablar con él.
Volteé nuevamente hacia Ezio.
-¿Ah aparecido a quien andabas buscando?- Pregunté para iniciar una conversación, necesitaba distraerme.
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Ingvar

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Vie Mayo 14, 2010 11:59 am

Me encontraba en la taberna, yo ya había desayunado por lo cual solo me encontraba mirando a la gente del pueblo llegar poco a poco a la taberna, posiblemente era el único entretenimiento en el pueblo, hablar con los amigos y ver a los viajeros ir y venir, algunas miradas chocaban con la mía y a veces algunos comentarios llegaban a mi oídos, al parecer ya todo el pueblo sabia sobre la fracasada caravana donde todos habían muerto y el grupo de rescate donde solo unos pocos sobrevivieron, teorías y leyendas se hablaban en la taberna en torno a las muertes de los soldados.

Yo no sabía mucho al respecto, solo que mi tío estaba en alguno de esos dos grupos.

Cross, El Tabernero, ya empezaba con a platicar con la gente del pueblo, el también quería saber que pasaba, la gente de este pueblo eran todos muy amigos, tal vez por eso la muerte de unos soldados lugareños era una situación muy preocupante, en cambio en ciudades grandes las muertes de los soldados se quedaba entre el gobierno y el ejército, el pueblo se enteraba solo cuando la situación se había complicado bastante.

Tal vez por eso mi tío eligió vivir en este lugar, alejado de los prejuicios y falsos fundamentos, estas personas eran sus amigos.

Luego mi pensamiento cambio talmente a toparme con la mirada de Duriel, este se acercaba a mí con una leve sonrisa en su rostro.

-Aquí de nuevo... al parecer el destino cruzó nuestros caminos arquero.- dijo, le devolví la sonrisa, luego con algo de autoridad ordeno al tabernero algo de comer, Cross rápidamente fue hacia la cocina, luego regreso su atención en mi.

-¿Ah aparecido a quien andabas buscando?- pregunto, por alguna razón se me hizo un nudo en la garganta, pero pasados unos 5 segundos este se deshizo.
-Si, lo he encontrado, Pero desgraciadamente Esta muerto, según el tal "Lord Orel" lo encontraron muerto junto a los demás miembros de una "caravana", pero bueno la causo de la muerte no es muy importante, lo que importa es que Lord Orel dijo algo sobre unas Cenizas Sagradas, yo no tengo ni una idea de que estaba hablando.- dije.

No esperaba que duriel supiera algo sobre esto, posiblemente solo era otro aventurero con sed de gloria.
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Duriel

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Vie Mayo 14, 2010 7:15 pm

Sentí que había metido la pata al preguntarle a Ezio sobre aquel pariente que estaba buscando, según él estaba muerto, me sentí un poco mal en el momento, viajar tanto para reencontrarse con un pariente, y llevarse por delante esa fea noticia.
Pero por otro lado gracias a eso Ezio me había comentado que Lord Orel también lo había reclutado por el tema de esas cenizas sagradas, aunque no sabía muy bien lo que significaba. Al parecer no sabía la verdadera importancia de esas cenizas, y suponía también que no tenía nada que ver con la Órden de las siete lunas.

De todas formas decidí no contarle, tal vez sea algo peligroso, o peor aún, que Orel se enoje conmigo por develar aquella información y me prive de obtener más información acerca de Knolgmir.

-No ves, te digo que el destino nos ha unido por alguna extraña razón, yo también participaré de aquella caravana, necesito dinero para quedarme unos dias más, y por esa misión me pagan bastante bien.- Mentí.
En ese momento Cross, el tabernero se acercó con una ración de carne y algunas papas, seguida de un buen vaso de cerveza.

-Aunque Lord Orel me dijon que vendría aquí al atardecer, al parecer tenemos mucho por esperar.- Dije mientras cortaba un trozo de carne y lo metía en mi boca.
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Ingvar

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MensajeTema: Re: Las Cenizas Sagradas.   Sáb Mayo 15, 2010 12:24 am

~Así que Orel se encuentra reclutando gente...que se traerá entre manos.~ pensé.
Baje la mirada un poco, una pequeña hormiga pasaba a un lado de mi pie, era extraño, las hormigas en invierno por lo general no salen...posiblemente se habia perdido y la pobre se encontraba vagando, buscando la forma de regresar con sus hermanas, levante el pie levemente para luego pisar a el insecto que yacía muerto bajo mi bota.

Duriel tampoco no me era muy de fiar, pero habia arriesgado su pellejo para salvar a un desconocido, eso merecía una muestra de respeto por parte mía, le debía una y luego se la pagaría.

Solté un largo y áspero bostezo, faltaban varias horas para llegar al amanecer...solo me quedaba esperar.
-Cross dame una botella de el buen vino.- pedí, Cross rápidamente saco de una especie de Hielera una botella de vino, me la dejo en la mesa y yo simplemente le deje unas monedas.

La tome con una mano y deje mi asiento, sería mejor pasar el rato practicando mi tiro con arco, hacia meses que no practicaba.

Salí de la taberna por la puerta, dado que el hueco ahora estaba en reparación, el día era calmado, los pájaros cantaban su espantosa melodía sobre las copas de algunos robles y pinos de los alrededores, la nieve cubría las calles y los tejados de la ciudad, cielos...amo este lugar, le quite el corcho a la botella con los dientes y le di un gran sorbo, luego me dirigí al Aserradero del pueblo, era visible dado que estaba casi en la entrada del poblado.

Entre sin cuidado, tome un tronco de tamaño normal y procurando que nadie me mirara me lo lleve. Me aleje un poco del pueblo, entrando a el bosque, la distancia entre arboles era considerable y daba un buen espacio para practicar e tiro con arco.

Coloque el tronco robado sobre la rama de un árbol "enano", estaba a la altura perfecta, Tome mi arco y coloque una flecha, apunte durante unos segundos tratando de controlar mi respiración para disminuir el movimiento, luego simplemente solté la cuerda, Después de el característico zumbido de el paso de una flecha por el aire el tronco Callo atravesado de lado a lado.

Me acerque a este y saque la flecha, al parecer lo que bien se aprende no se olvida, volvi a colocar el tronco en el mismo sitio...esto era mejor que estar sentado en la taberna.
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Las Cenizas Sagradas.
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