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 Slavery [Privada]

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Judith Vasordiel
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MensajeTema: Slavery [Privada]   Vie Oct 29, 2010 11:58 pm

La misteriosa Isla de los Vientos. Los motivos que me hubieran impulsado a tan larga y peligrosa travesía me eran por completo desconocidos, excepto algunos abstractos tales como la curiosidad, y por qué no, también el deseo de internarme en parajes desconocidos y descubrir algo nuevo. La soledad y el espíritu aventurero en múltiples ocasiones no encajaban con la exactitud que debieran, y menos en una Hija de la Noche como yo. Sin embargo, nunca me atemorizó de forma cerval – como a muchos otros – la amenaza del sol, ni la superchería de los ignorantes pueblerinos que creen poseer el poder necesario como para acabar con los vástagos de Mhezock. Mi fiel Vonkua vigilaba mi sueño diurno, y era joven. Joven como humana, y más joven aún como bebedora de sangre; apenas la nocturna vitae se había enfriado en mis venas. A pesar de que distaba mucho de ser humana, las pasiones mortales me llevaban a menudo consigo por sendas que no trataba de evitar.

Mis pasos quedaban ahogados por la fina escarcha que cubría el empinado acceso a la ciudad, así como los del animal, que de todos modos nunca emitía sonido alguno al caminar. La capa estaba bien abrochada, y no obstante, los vientos azotaban la vestimenta con una caricia ruda; el cabello volaba hacia atrás como una bandera agitada en la ventisca. Parecíamos las únicas criaturas móviles de aquel lugar, y sin embargo, apenas el sol se había ocultado en el horizonte. Algunos aún iban de un sitio a otro, recogiendo leña, apurando los últimos minutos de luz antes de que todo se transformara en sombras, y debieran resignarse a los candiles de sus casas, los de la taberna o los lupanares.

Mentiría si dijera que no buscaba estos últimos. Por unas pocas monedas, a los propietarios no les importaba la pérdida de una sola chica, y tampoco el cómo o el por qué; tanto más dulce era la sangre cuanto más enfebrecida estuviese por la impureza. Ya me había alimentado en el barco. Estaba escondida como polizón, pero aprovechando la entrada de un marinero en la bodega, y siendo consciente de que el barco arribaría a puerto en poco tiempo, el asesinato no me suponía una gran preocupación. Para cuando hallasen el cadáver ya me encontraría sobradamente lejos de la nave, y entre otras cosas, estaría casi irreconocible a efecto de la satisfacción del hambre de Vonkua: La agitación que pudiera causar o no en la tripulación dejó de atañerme en cuanto puse un pie en la adorada tierra.

No era fácil moverse por allí. La ciudad estaba dispuesta de forma que dificultase seriamente un ataque enemigo, y tan sólo a paisanos de forma individual les resultaba cómodo moverse por los callejones e hileras de casas empedradas; una tropa desde luego sería incapaz de avanzar, o muy lentamente, por las estrechas cuestas. Muchas casas carecían de luz alguna en su interior, lo cual daba a entender – pues a aquellas horas era algo, cuanto menos, poco habitual – que estaban deshabitadas. Miraba a veces por los cristales sucios de sus ventanas sin ver más que algún muebe polvoriento en el interior, tal vez una rata. Pasaba desapercibida para todos, pero nadie pasaba desapercibido para mí; y ni mucho menos lo fue aquel olor. Podía alcanzar olores de la sangre humana, pero distinguí un aroma distinto.

Deslizándome entre la penumbra de una noche cada vez menos joven, seguí en mortuorio silencio las huellas de una sangre hechicera.

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Crystal Moinat

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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Sáb Oct 30, 2010 1:51 am

El día acababa y la noche llegaba con sus lunas, espantando a todos los seres que no pertenecían a la misma, buscando sus casas, refugios, hogares y seres queridos… Aquella ciudad se empezaba a recoger como cualquier día aunque cierta persona iba en un plan contrario al del resto. Cierta posada había salido muy cara para una joven y el tiempo que tenía pensado permanecer por aquellos parajes, por lo que se despedía del dueño y sus empleados mientras agradecía la atención y paciencia. Crystal iba saliendo de aquel sitio a la vez que todo el mundo terminaba de cerrar sus casas, haciéndola sentir bastante solitaria la verdad, aquellas calles tan solas, apenas iluminadas por una que otra vela o la misma luz que escupían las casas desde las ventanas abiertas…

La humana limpio un poco su falda y los las extensiones de su traje en brazos, mero reflejo de asearse a sí misma. Seguidamente ajusto el cinto de su diario en su cintura y se aseguro de que su gorrito no fuera a caerse y dio un par de saltos hasta llegar al medio de la calle, mirando en todas direcciones. Su objetivo era simple ubicar un nuevo lugar donde quedarse, una taberna o posada que si pudiera cubrir el reducido dinero que la chica aun poseía desde que dejo el hogar

Sintió un fuerte escalofrió antes de empezar a caminar, de verdad que el clima fuera de aquellas paredes era frio, peor si tus ropas no estaban hechas para el ambiente. La chiquilla se cohibió un poco encogiéndose de hombros para empezar a caminar a la primera dirección que dicto el instinto, observando puerta por puerta, buscando algún estandarte que dijera “Posada” o “Dormitorio” en el cual poder entrar y volver a calentarse, apenas provocando uno que otro ruido con sus tacones, sin saber que no muy lejos, alguien había empezado una caza por ella…

Crystal: Estúpido frio, estúpido dinero… *sollozo quejica*
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Judith Vasordiel
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Sáb Oct 30, 2010 8:02 pm

No era oriunda del pueblo, eso estaba claro. El desconcierto y la desorientación que mostraba evidenciaba, a todas luces, que si no era aquella la primera vez que recorría los lóbregos callejones de la Isla de los Vientos, sin lugar a dudas en pocas ocasiones lo habría hecho. Tenía el pelo de un color similar al mío, y también muy largo. No podía ver el color de sus ojos por la prudente distancia a la que estaba, acechando entre las sombras, y sin embargo, estaba convencida de que brillarían con esa luz propia de las criaturas vitales. Su ligera agitación despertaba un poco lo aletargado de las callejuelas, como las flores que tan sólo se abren cuando la luz de Deóir las toca, y yo me percataba de ello cuando me detuve, tal y como lo hizo ella, con Vonkua a mis pies. Él sería el ejecutor de mi captura; la herramienta que introduciría mis siguientes pasos.

- Seuraa sitä - susurré, apoyando una mano en su lomo negro. “Síguela.”

El animal, oscuro como la ciudad sombría, pues el sol había declinado por completo dando paso a la noche, avanzó en un ligero trote hacia donde la humana se hallaba, seguidos ambos de cerca por mí. La luz lunar incidía a veces en ella, y también gracias a una buena visión nocturna, observé que era una muchacha hermosa. La vestimenta que la cubría dejaba al descubierto más de lo que el decoro permitía, y ya no sólo de su pecho joven - que no habría conocido la maternidad -, y que a fin de cuentas, solía ser más visible, sino de su cintura y sus piernas. Compartía aquellas pequeñas desnudeces con las prostitutas de los burdeles, y sin embargo, carecía de cualquier similitud con estas en su decadencia o promiscuidad. La juventud, la belleza o la inocencia podrían haber sido motivos más que sobrados para escogerla como víctima, pero como antes mencioné, si mi atención se centró en ella fue por otro motivo.

Pocos individuos había conocido en mi vida por cuyas venas corriese ese elixir inconfundible de la magia, y mucho menos, había tenido la ocasión de alimentarme de ellos. El aroma de sus vitae poseía una fuerza incomparable; presumían de ser tan diferentes, tan distintas. Seguían siendo humanos, pero era un hecho innegable que debían tener un sabor diferente. Eran motivos como aquel por los que anhelaba viajar, y darme la oportunidad de probar algo nuevo. La joven a la que observaba formaría parte de la satisfacción de mi curiosidad y mi placer, y mientras saboreaba este vaticinio, Vonkua se había descubierto para arrinconar a la humana en un callejón sin salida. Tenía el lomo peligrosamente erizado y gruñía, y no obstante, guardaba las distancias con la víctima, sin mostrar las encías en la amenaza cuando era lo habitual cuando pretendía atacar a alguien.

Fue en ese momento cuando me acerqué. El viento se filtraba por el lugar a pesar de la protección de los muros, y el bajo de mi falda y la capa eran el único movimiento relativamente brusco que mi figura emitía: Tal era la ligereza y la suavidad con que daba mis pasos. Estaba aún lejos de ella, pero pronto pude atisbar sus ojos azules, algo temerosos, a la luz de Deóir. ¿Cómo obtendría lo que quería de ella sin que opusiera gran resistencia? Mi mirada comenzó la sutil persuasión de los Hijos de la Noche, aún sin necesidad de entablar palabra.
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Sáb Oct 30, 2010 9:07 pm

La chica seguía caminando y parecía que ningún sitio llegaría pronto, como si todo escondite u hogar se hubiera cerrado para evitar salidas o escape. Crystal empezó a sentirse nerviosa, no le gustaba como pintaban las cosas… Una oscuridad como esa para estar sola en la calle, no era fácil imaginar que podía ser blanco fácil para más de uno. Su corazón se aceleraba a segundos mientras su velocidad de caminar se reducía hasta que técnicamente se detuvo en medio de la calle

Llámenlo intuición femenina, llámenlo miedo a la oscuridad, pero sentía que algo andaba mal, como si la vigilaran y esa sensación no era para nada agradable. No lo dudo dos segundos y decidió darse vuelta y regresar al asentamiento donde estaba antes, prefería mil veces perder todo su dinero ahí dentro que permanecer afuera un segundo más con el frio, la soledad… Lástima que la que se perdió fue la última, si es que alguna vez la tuvo. Apenas giro sobre sus talones para volver sus pasos vio a lo lejos (gracias a las luces de las casas) una silueta bastante baja que iba algo apurada a su dirección. Las pupilas de la chica se encogieron al mínimo del susto y volvió a mirar al frente, empezando a caminar más rápido… Luego trotar, hasta que finalmente termino corriendo deseando escapar, víctima del pánico

No corrió mucho girando al primer callejón que la mente le decía, un cruce otro cruce, su respiración se agito hasta empezar a jadear… Y por mala suerte, al final de su carrera, ella misma sello su destino al terminar en un callejo sin salida. Ese pequeño hueco tenía menos luz que el resto del pueblo, apenas y podía ver el fondo, pero eso no importaba ya que apenas se giro para volver escucho las pisadas de quien le perseguía por primera vez… Retrocedió muy lentamente hasta que su espalda toco la fría piedra que marcaba el final del camino

No tardo mucho en descubrir que le seguía viendo a aquel ser cuadrúpedo que ahora se acercaba entre gruñidos y ladridos improvisados, intentando intimidar a la chica. Cualquier pudiera jurar que ella parecía boba, siendo una maga asustarse por un animal de bosque? Bueno, nadie nunca sabe a lo que nos lleva el pánico en ciertas circunstancias. La chica estaba quieta, sin deseo a usar sus poderes en aquel animal, deslizo lentamente una de sus manos hacia su espalda baja buscando una de sus dagas… Tomándola con cierta cautela sin asomar el arma aun, sin querer hacer a la bestia enfurecer y que se le viniera encima antes de tiempo; pero cuando pretendía sacar el arma una nueva figura apareció atrás del animal, una silueta en la oscuridad que (la verdad) era un poco más tétrica que la misma bestia que le amenazaba

Esa figura estaba ahí parada, sin hacer absolutamente nada, tal vez disfrutaba de ver como acorralaban a la chica, tal vez estaba asustado o tal vez era el dueño o dueña de la bestia. Crystal trago saliva sin moverse más, dejando su mano sobre el mango de su daga en su espalda, demasiado asustada como para calmarse

Crystal: Este… Este lobo es tuyo?

Titubeo en el tono que pudo, no tanto por el miedo si no por el frio que a pesar de la carrera que echo aun afectaba el cuerpo de la joven, ahora causando un ligero temblor en las piernas y brazos de la misma
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Judith Vasordiel
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Lun Nov 01, 2010 1:12 am

Aún no podía verme con claridad. Pretendía dejar algo de más tiempo a Vonkua para que infundiera el máximo temor en su cuerpo, y entonces, emergir de las sombras como así lo hice. La luz de la luna iluminó vagamente mi rostro cuando avancé unos pasos en el mortuorio silencio de la noche, hacia esa víctima a la que, por alguna extraña razón, no había decidido tomar por sorpresa. Tal vez deseara recrearme en su miedo con mayor vehemencia, ¿Quién sabe? Tanto más me despertaba la lujuria de la sangre aquella posición desventajosa por parte del objeto de mi calmada persecución. Caminé hasta quedar al lado del lobo, y apoyé una mano en su lomo erizado; este se calmó casi al instante con este gesto.

- “Mío”... Un término extendido entre vosotros – dije con voz modulada y susurrante, aunque perfectamente audible –. El lobo es libre; me obedece por propia voluntad, mas no es de mi pertenencia.

El animal no me siguió cuando me aproximé un tanto más a la humana. No obstante, había un par de pasos aún de distancia entre nosotras; espacio insuficiente como para que no me llegara el aroma de su sangre, corriendo rápidamente por sus venas, y el tenue sonido de sus latidos martilleando sus sienes, sus muñecas y el fino cuello. No me pasó desapercibido el gesto que hizo de esconder su mano; tal vez fuera a desenvainar algún arma, pero aquello era lo que menos me importaba en aquel momento. Los ataques físicos eran inocuos en comparación con la habilidad de la que podía hacer gala si recurría a su magia, pues lo cierto era que desconocía el alcance de su poder. De momento lo más cauto era salvaguardar una mínima distancia; que creyera que podía hacerme frente con holgura tan sólo con un trozo de metal.

La fría brisa que corría debía estar haciendo mella en la piel cálida de la joven, al contrario que en la mía. Mi cuerpo se había acostumbrado a aquella temperatura, que por otra parte, no distaba demasiado de la de mi propia piel. La pregunta más obvia sería por qué traté, durante todo aquel tiempo, de infundir el miedo en su alma cándida – cándida como debería ser cualquier alma humana, a mi juicio como criatura cuyo ser había sido corrompido. La respuesta tiene, en cierto modo, su lógica; más allá de la satisfacción de contemplarla como una víctima, daba por seguro que, si algo en ella se rebelaba a mi influencia, ese mismo miedo le impulsaría a no intentar escapar, o sobreestimar mi poder sobre ella.

Con un ligero gesto abrí el broche de mi capa, quitándomela. El largo cabello cobrizo me cayó sobre los hombros de nuevo, y con un gesto lo menos brusco posible, se la tendí. Era el momento de velar la sutil amenaza que le había mostrado hasta entonces, para poder acercarla a mí. La amaría esa noche, como a cada joven de cada una de mis noches. Pero ah, ella me amaría también. Deseaba ser indulgente, y con una casi imperceptible sonrisa, mis palabras pugnaron en su expresividad por ser tan melodiosas o persuasivas como las anteriores.


- Tómala. Ha acaecido la noche de los cuervos.
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Crystal Moinat

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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Mar Nov 02, 2010 6:09 am

Crystal se mantenía inmóvil contra aquella pared, aun espantada por el animal que tenía en frente y (en cierta forma) asustándose más porque la otra persona calmara tal bestia con una simple caricia. La dueña de la bestia empezó a acercarse, reconociéndose el género apenas respondió a la pregunta de la joven maga. El tono de aquella chica se le hacia curioso, bastante… Atractivo la verdad, un atractivo extraño. Si bien la chica era conciente de que se encantaba fácil con las de su propio genero, esta tenía algo en especial que, lejos de animar a Crystal, la perturbo un poco

La desconocido se siguió acercando, causando que Crystal apretara la empuñadura de su arma a sus espaldas, con suerte (cosa que no era en este caso) Crystal deseaba que con tal oscuridad no notara que escondía algo, queriendo mantenerse alerta y apta para defenderse de cualquier cosa pasar… Aquella chica no le llevaría muchos años a Crystal, al menos en apariencia, ya que su actitud y forma de caminar era tan espectaculares… Como si una vida de experiencias hubiera pasado por ella

Ver su rostro al descubierto trajo cierta tranquilidad a la ingenua chica, al menos ya sabia que no era un acosador o una especie de violador, guiándose solo por el género. Ahora la chica le ofrecía su capa, notaría que la joven Moinat temblaba ya del frío? Posiblemente, no hace falta ser un genio para darse cuenta. La humana miro la capa no muy segura, a medida que sus dedos iban dejando el puñal, queriendo poder confiarse de aquella chica y total… Si llegaba necesitar su magia no lo pensaría dos veces antes de usarla, a pesar de la tan corta distancia entre ambas

Termino por soltar el arma y acomodarse un poco el pelo tras las orejas, desarreglado después de la carrera contra la bestia detrás de amabas que tubo que hacer, intentaba disimular el pulso tembloroso de su mano mientras acariciaba su rojiza cabellera, terminando en hacer un arreglo algo torpe pero aceptable, a falta de un espejo

Crystal: No hace falta *respondió por fin con su clásico tono amable e infantil, cruzando sus brazos para darse algo de calor ella misma* Además, tu también debes traer frío… Y por favor *agrego con una sonrisa culpable* Podrías entonces decirle que se vaya…? *refiriéndose al lobo* no me agrada mucho algo así tan cerca
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Judith Vasordiel
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Mar Nov 09, 2010 9:08 pm

Aunque el lobo ya no gruñía, era ostensible su actitud amenazante y un tanto siniestra, bien acorde con las circunstancias en las que se encontraban, y exhorté calmadamente su nombre para que cesara su comportamiento. Este calló de inmediato, retrocediendo resignadamente a un vago gesto mío; su dócil obediencia hacía que, en momentos como aquel, agradeciera ser una Ravnos. La joven parecía algo más calmada habiéndome descubierto a la luz de Deóir, y sin embargo, rehusó el ofrecimiento de mi capa, tal vez aún sin terminar de confiar la desconocida que era para ella. Una elección inteligente, desde luego: Hubiera sido un tanto decepcionante que se fiara de las ocultas intenciones de alguien a quien acababa de ver. Mis intenciones habían sido cumplidas; había mostrado un conato de mínima inocuidad hacia ella, por mucho que esta lo rechazase.

Elegantemente dejé caer la capa a un lado, sobre la húmeda escarcha del empedrado. Una brisa fría sopló en ese momento, pero a mí ya no me importaba. Lo único que había en mi mente era un deseo atroz de beber de ella; de tomarla bajo cualquier pretexto por más incongruente que fuera, habiendo hecho de esta manera que confiase en mí. Pero lo que era más importante de todo es que ya no sólo se trataba del deseo de la sangre, sino el capricho intenso e irracional de hacerla mía. El ser tan terriblemente antojadiza siempre fue más un problema que una virtud, y sin embargo, era capaz - sumamente capaz - de tirarlo todo por la borda por un arrebato fugaz como ese, algo que yo no consideraba en modo alguno problema, sino perdonable atrevimiento.

- No es habitual encontrar una forastera caminando por los callejones al caer la noche - dije con fingida extrañeza, como si fuera una isleña más -. Si no te ofrecen alojamiento, sé de un lugar donde podrías encontrarlo.

Quise añadir que además no le costaría nada. Nada excepto una parte de sí misma, pero, ¿Qué era eso, en comparación con los ebrios que pagaban con su miserable vida la adicción al alcohol? O qué era eso, si tenemos en cuenta a los sacerdotes y sus votos de castidad, que por la lujuria de los lupanares pagaban con su salvación eterna. Nada. Algo que recobraría, y ha contribuido a que yo elongara mi existencia. A todos aquellos cazadores y supersticiosos pueblerinos que nos acusaban de asesinos y monstruos, más les valdría escuchar nuestra defensa. Ellos no siempre mueren para que nosotros vivamos, pero si le arrebatamos la vitalidad entera, que descuiden. No merecía la pena, si después termina por ser el pago de otros vicios y otros pecados.

¿Significa esto que no pretendía matarla? No, no en principio. Los caminos de las Tinieblas son inescrutables, y más aún los que respondían a las Bestias que cada vástago lleva dentro. Si segaba su vida, lástima; era una linda muchacha, pero el frenesí vence cualquier belleza o candidez. Si no acababa con ella, mejor. Pero no era yo quien decidía eso.


- Tal vez no las tabernas, pero las posadas deben haber cerrado.



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Crystal Moinat

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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Miér Nov 10, 2010 9:11 pm

Las cejas de Crystal se alzaron casi a la par que la capa iba camino al piso, no sabía si tomarlo como que ella se había insultado o como una amenaza la verdad, pero algo que sí paso fue reducir la poca confianza que le había ya dado a la chica. Por instinto y curiosidad intento aprovechar de nuevo a ver el cuerpo de la chica, aun solo observando una silueta contrastaba por la luz del fondo o de la calle

Un suspiro silencioso salió de sus labios cuando ella menciono el qué podría hacer ahí sola, dándole ganas de responderle que morir del frio por su culpa, yéndose el arranque de mal humor apenas sugirió un lugar para quedarse, abriéndosele bien a la chica casi desapareciendo el frio de su cuerpo. Sus brazos estuvieron a punto de separarse para aceptar la propuesta, pero entonces miro a un lado, girando el rostro también… Estaría bien aceptar la propuesta? Capaz terminaba siendo raptada o asesinada… Esa chica aun tenía el lobo consigo en cierta forma y daba algo de miedo que el frio no la inmutara… El frio, el mismo que en ese segundo le saco un temblor al cuerpo de Crys haciendo que se encorvara. Termino por bufar frustrada, sin mucha preocupación a de que manera pudiera tomárselo su contraparte, para volver a dirigir la mirada de su rostro a ella

Crystal: Solo porque estoy a punto de enfermar y tú junto con tu animal me hicieron desvía, acepto

Respondió por fin verbalmente la humana mientras dejaba caer sus brazos a cada lado de su cuerpo, sin querer verse más cohibida e indefensa de lo que en verdad estaba. Dio un par de pasos en diagonal, evitando acercarse mucho a la dama extraña y pasando por donde había dejado caer la capa, agachándose con sutileza a recogerla y haciéndola un pequeño bulto donde meter las frías manos. Al levantarse agitaría un poco la cabeza acomodando toda la cabellera en su espalda, procurando que al llegar a la luz de las calles, esta ocultara las dagas que se hallaban ahí atrás
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Judith Vasordiel
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Dom Nov 14, 2010 4:20 pm

Me maravillaba de la insensatez que podía nacer de la necesidad. Era evidente que no confiaba en mí, y sin embargo, sacrificaba su suspicacia por un techo. No me extrañó que acabara tomando la capa del suelo, pues al fin y al cabo debía estar pasando frío, y si aceptaba la hospitalidad que yo le ofrecía, qué menos que aceptar un mísero abrigo. Había firmado su permanencia, durante una noche, en un lugar al que yo le condujera, que ni yo misma sabía realmente cuál era. De un modo u otro, había más de una casa abandonada en la isla, y no pensara que fuera a ser un problema el encontrar una cualquiera y utilizarla de hospedaje. Había algunas que aún incluso conservaban el calor del hogar, de tan poco tiempo que hacía que la habían dejado. El olfato de Vonkua me sería útil para ello, y lo miré hasta que se acercó a mí diligentemente.

- Yksinäisyys. Viime.

”Soledad. Reciente." Con las orejas erguidas, y los ojos rasgados en un destello de comprensión, el negro animal se escabulló por entre los callejones al salir del sin salida en el que estábamos. Yo eché a andar tras él calmadamente, girándome de perfil para ver si la joven caminaba detrás de mí, después de lo cual me limité simplemente a seguir al lobo en la penumbra del pueblo isleño. No transcurrió demasiado tiempo hasta que nos encontramos frente a una casa relativamente grande, sin llegar a ser una mansión, pero evidentemente más que una choza. Las ventanas estaban selladas con impenetrables postigos, y un aura de decadencia envolvía a la construcción por la soledad de sus alcobas y la impresión de fortaleza que inexpugnabilidad daba. No obstante, la intemperie aún no había menoscabado los últimos cuidados que recibiera, y el hierro de su verja no se había enmohecido.

Vonkua escapó al jardín trasero de la edificación, dejándonos solas a la humana y a mí. A sus ojos, lo más seguro era que la puerta hubiese cedido fácilmente, pero no imaginaba la fuerza que yo había ejercido para apartarla y desencajar la cerradura. El interior no olía tan a cerrado o a humedad como hubiera sido de esperar, y el único mueble tapado con una sábana tenía la forma de un clavicordio. Los sillones y la mesa estaban al descubierto, indicando un posible regreso inminente de sus propietarios, aunque no había subido a la planta superior para comprobar mis sospechas. Me acerqué a la amplia chimenea, y eché un par de troncos que había al lado. El fuego no sería un problema, pues en la repisa de esta había una pequeña cajita con cerillas.

Caminé hasta la cocina, a todo esto ignorando los movimientos de mi huésped, y alcancé de la encimera una de las botellas que tenía el líquido más espeso. Consciente de que era aceite, al llegar de nuevo donde la chimenea la rompí con un golpe seco, de manera que derramara su contenido sobre los troncos y no fuera. En cuanto la cerilla encendida entró en contacto con estos, una llamarada se abrió paso hacia la parte superior de la chimenea, iluminando la sala con una luz cálida y chisporroteante. No decía una sola palabra mientras acercaba los candiles a que tomaran el fuego, y los dejaba de nuevo en su sitio; el lugar, poco a poco, se hacía más acogedor incluso de lo que había imaginado en un principio. Tomé asiento en el sofá frente al calor, volviendo mi mirada hacia ella.

- Ya que, por desgracia, no dispongo de alimento alguno, ampara tus manos en el fuego.

Desvié la mirada a las llamas danzantes.


- El frío casi ha insensibilizado ya mi piel.
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Crystal Moinat

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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Lun Nov 15, 2010 10:16 pm

Hasta el momento todo parecía ir sobre ruedas, ya que la desconocida cuando Crys se acerco no se inmuto o tuvo intenciones de atacarle. La humana observaba aun algo espantada, aunque para este momento era más que todo asombro, como ella hacia a la bestia acercarse de nuevo y le daba órdenes ó al menos eso se podía presumir, cuando el canino salió corriendo a las calles y la chica se fue tras él caminando

Crystal: Que interesante brujería…

Susurro para sí misma cuando se adelanto la desconocida, ameritando su habilidad sobre el animal a magia y suponiendo que se había topado con otra hechicera, o al menos eso quería creer. Camino algo apresurada atrás de la chica, sorprendida como podía seguir a aquella bestia que viajaba tan rápido, en tal oscuridad, cuando ella misma le costaba seguir simplemente a su acompañante o guía. Un par de metros y llegaron a una casa no muy vieja, cuyas ventanas advertían estar abandonada ya por los dueños, lo cual no agrado a Crystal

Frunció el seño cuando descubrió las intenciones de aquella mujer, no la llevaba a ninguna posada o taberna, iban a escurrirse en un hogar ajeno! La idea alboroto un poco a la maga, quien ahora miraba de un lado a otro cuando la vampiresa abría la puerta, y si alguien los encontraba? O si los dueños regresaban? Estaba a punto de darse media vuelta e irse pero entonces una fría brisa lamio la piel descubierta de su rostro, cuello y piernas, dándole un nuevo escalofrió a la chica que se estaba helando… El desespero y frio termino por ganarle, haciendo que entrara tras su acompañante

Crystal apenas podía ver sombras dentro de la casa, gracias a las tenues luces que entraban por algunas de las ventanas que no fueron selladas del todo cuando abandonaron el sitio, pero algo más preocupante que no ver era la otra mujer quien al parecer, no tenía complicación alguna, si bien no distinguía qué hacía si podía sentir que se había puesto a caminar por la casa, cosa que preocupo a Crys, dándole a entender que su acompañante poco a poco tenía que perder el título de “chica normal”

Pero antes de decidir qué hacer con la nueva imagen que tenia de la chica, se prendió una fogata en el cuarto continuo, luz y calor que siguió Crystal como si un animal asustado fuese, arrodillándose casi de un salto frente al fuego y dejando la capa que había agarrado del suelo a un lado, empezando a calentar su cuerpo con el calor del fuego y por ende, dándole la espalda a la chica quien ya estaría sentada en el sofá

Crystal: *Casi interrumpiendo las palabras de su contra parte* Se me hace curioso cómo puedes ver tan bien en la oscuridad o por qué ese lobo te obedece cuando le hablas con aquel extraño idioma la verdad…

Murmuro sus sospechas sin voltearse pero girando sus ojos hacia la izquierda, como si fuera a lograr ver a la chica y la reacción ante la curiosidad de la humana…
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Judith Vasordiel
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Dom Nov 21, 2010 2:56 am

Observé su reacción en cuanto prendí el fuego, y apenas habiendo terminado de encender los candiles de la casa, ella ya se había arrodillado frente a la chimenea para calentarse. Parecía un pequeño cachorro rescatado de la intemperie, y desde luego, no iba muy desencaminada. Crucé una pierna sobre la otra, sin acercarme demasiado al calor, pues este ya templaba mi piel desde aquella prudente distancia, y escuché sus palabras con la vista fija en el brillo de su cabellera rojiza y larga, como la mía. La necesidad hubo vencido a la desconfianza y en esos momentos esta surgía de nuevo, como pregunta indirecta. ¿Debía responderle con sinceridad? La respuesta era obvia: No. Había mentido mucho en lo que llevaba de vida, y aquella no tendría que ser una excepción, aunque por alguna extraña razón, el hecho de que la joven humana tuviera alguna leve consciencia de mi naturaleza me inspiraba un malsano morbo, que no tuve reparos en alimentar.

- ¿Censuras la hechicería, en cualquiera de sus vertientes? – pregunté. Evidentemente mis habilidades no eran hechicería, pero sería un modo de que viera reflejada su magia en mí, y disminuyera el posible rechazo posterior –. No todos somos iguales, preciosa – proseguí, con voz aterciopelada –. No soy como ellos.

Eché un ligero vistazo al entorno que me rodeaba, ya bien iluminado por las velas. En efecto, el abandono aún no era del todo patente, y si me apuras, el clave tal vez ni siquiera estuviese aún desafinado. El sofá no estaba apolillado, y el gran espejo que coronaba la chimenea no había sido víctima de la humedad. Con un vago gesto me coloqué todo el pelo sobre un hombro, pues aunque distraída en apariencia, vigilaba la respuesta corporal de mi huésped. Entre los de mi raza no destacaba precisamente por la habilidad de seducción, ya que me dejaba llevar más por el instinto y la agresividad en la caza que por el embaucamiento. Sin embargo, a los ojos de los humanos, hasta el más tosco de los vampiros exhalaban ese halo de atracción que, en la mayor parte de los casos, repelía al mismo tiempo.

Las llamas anaranjadas del fuego debían disimular la palidez natural de mi piel, por mucho que me hubiera alimentado. ¿Qué habría traído a aquella joven a la isla? Porque desde luego, era una forastera. Tal vez fuera una errante, como yo, que burlando la tradición de mi especie, incluso viajaba por gusto en barco para visitar tierras lejanas, cuando era bien sabido que tememos las grandes corrientes. Jugaba con un pequeño mechón de mi pelo cuando caí en la cuenta de que ni siquiera sabía su nombre, qué descuidada. Me había cegado tanto con los detalles de la caza que había olvidado los buenos modales, aunque por otra parte, la poca asiduidad con que los usaba favorecía este problema. Mientras me presentaba decidí encorvarme, para apoyar los codos sobre las rodillas.

- Mi nombre es Judith – dije, entrelazando los dedos de las manos –. Un placer – añadí con una sonrisa que poco tenía que ver con la cortesía.

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Crystal Moinat

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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Mar Nov 23, 2010 2:07 am

Hechicería… Bueno eso mismo había creído antes que había sido y es que, era algo razonable en muchos puntos, si no qué? Un monstruo?... Lástima que la humana era así de ingenua, demasiado extrovertida para sospechar de algo durante mucho tiempo. Así que como única afirmación simplemente inclino un poco el hombro a un lado, ahora solo observando el fuego y casi encogiéndose de hombros como si le restara importancia

Escucho la presentación, sacándole media sonrisa a Crystal ya que ese aire de misterio y suspenso iba desapareciendo, así que era hechicera y se llamaba Judith, ahora mostraba su lado amable y educado… Nada mal, eso le saco su lado más cariñoso a la ingenua chica, que se levanto casi de un salto, volviendo a agacharse solo que ahora doblando el torso, cayéndosele su gorro al suelo, al igual que parte de su pelo, para soltar el nudo de sus botas/tacones, dejándolas pegadas y organizadas en el sitio, ahora simplemente con sus largas medias, sintiendo la alfombra bajo sus pies con algo de gusto. Entonces se volvió a levantar, llevando las manos a su espalda baja, sacando sus dos dagas ahora sin preocuparse porque ella las viera (si es que no las había visto antes) y dejándolas sobre el estante que estaba junto a la estructura de la chimenea

Ahí se volteo y se acerco con una sonrisa al sofá donde Judith estaba, sentándose a su lado, a unos 30 o 40 cm de separación, también cruzándose de piernas, solo que reposando la espalda en el respaldar, pasando su pelo por sobre uno de sus hombros para acariciarlo, jugando y entreteniéndose, sin mirarle

Crystal: Mucho gusto, Crystal Moinat y el placer es mío *respondió con voz cálida, aunque algo apagada, entrecerrándosele los ojos, lo más seguro a causa del sueño*
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Sáb Nov 27, 2010 2:54 am

Sin dejar atrás una inicial suspicacia, mostraba una genuina candidez propia de su natural humanidad. Yo no era ninguna anciana, ni mucho menos, pero apenas con dos años en las Tinieblas, entendía el comportamiento de los de su raza como un proceder en muchas ocasiones apresurado y poco premeditado. Ya no sólo por mi juventud, sino por mi temperamento impetuoso e instintivo, no era la más indicada en modo alguno para detractar ese defecto común, y sin embargo, en ocasiones como esa lo veía de una manera tan objetiva e imparcial, que me era imposible no considerarlo una torpeza por su parte. Como resultado de esa confianza - e imprudencia, por supuesto - la chica se sentó a mi lado en el sofá.

Si ya antes su aroma avasallaba mi olfato del mismo modo que el seno níveo de una doncella al lascivo, con aquel movimiento la sensación se hizo aún más patente. Pero cuando se retiró el cabello para apoyarlo sobre un solo hombro, dejando al descubierto la fuente de esa esencia enloquecedora, me convertí en el poeta además del carnal, que aunque torturado por la lujuria, no deja de alabar su belleza. ¿O creeremos ahora que los artistas son castos? Agradecía haber saciado mi sed pocas horas antes, pues en caso contrario, la bruja podría haber acabado muy mal en muy poco tiempo. Simplemente me limité a escuchar sus palabras, grabando su nombre en mi memoria con el presentimiento de que, al contrario que con otras víctimas, necesitaría hacer uso de él en más de una ocasión. Crystal.

No quise hacer movimientos bruscos ni precipitados, y juraría que, en efecto, no los hice cuando me acerqué a ella un tanto, extendiendo suavemente una mano para tomar un mechón de su cabello. Tomando al mismo tiempo uno mío los coloqué juntos, iluminados con el candor de la chimenea, y adquiriendo por ende el mismo brillo y casi color por la similitud entre ambos. No me pasó desapercibido el hecho de que rozasen un poco nuestras piernas, aproximándose al lugar de la rodilla; de hecho era esa mi intención desde un primer momento. Cualquier aparente motivo de un acercamiento era un mero pretexto para acortar una distancia que poco tenía que ver con el plano físico, sino más bien con algo mucho más personal.

- Son parecidos... Y pocas veces antes lo había visto - dije sin alzar mucho la voz, como temiendo interrumpir el crepitar del fuego -. ¿De qué región provienes, si la experiencia no ha mermado tu memoria?

No podía tomarse ese gesto como un peligro, una amenaza o tan siquiera una invasión del espacio. Si la intuición no le fallaba, podía verlo como lo que realmente era, que no se trataba de otra cosa que seducción. Deseaba tomarla bajo su voluntad; quería sentir que esa sangre me pertenecía, y no era profanada con la violencia. La vitae de una hechicera era una oportunidad que no debía mancillarse con la reticencia, fuera del tipo que fuese. De un modo u otro, no sabía hasta qué punto llegaría su confianza, pero mientras tanto luchaba por mirarla a los ojos, y no desviar la vista a aquella pierna que indolentemente descansaba sobre su compañera, semioculta por una fina media. Debía percibirse el calor de su piel a través de esa tela, al tacto, pero por Mhezock... Era imprescindible olvidar aquello, o podría caer en la insensatez.
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Dom Dic 05, 2010 7:33 am

La chica se hubiera podido recostar ahí mismo a dormir, incluso sobre las piernas de su acompañante de conocerla más pero (aunque fuera algo contradictorio) el silencio de Judith se le hizo algo extraño ahora, sobre todo si tomábamos en cuenta que al principio se noto y actuaba como alguien de sobre manera sociable

La chica por fin actuó pero, en vez de seguir hablando, se acerco más logrando que la humana apartara un poco el rostro cuando ella busco tomarle un mechón, gesto que desapareció al ver sus intenciones (las de la comparación) y ella misma arrimando la parte superior de su cuerpo para ver mejor el contraste de ambas hebras de pelo, sí era verdad que tener el cabello rojizo no era algo común, al menos entre humanos

Crystal: De unas planicies, aquí mismo en Dreinos. Y tú Jud?

Pregunto como si fuera una amiga cercana o una buena compañía, haciéndole poco caso al roce que su cuerpo pudiera tener con el de ella ó al menos en ese momento, más entretenida en su plática y en la sensación de cansancio que cargaba en su cuerpo, que llegar a fijarse en el cuerpo y postura de una mujer que… Fácilmente atraparía los ojos de la pobre chica. Termino por dejar de jugar con su pelo, volviendo a dejarlo tras su cabeza, haciendo que se esparciera por el respaldar y dejando sus manos sobre sus propios muslos, alejando su mirada en ese momento del rostro de la chica, para ver su pequeño sombrero en el suelo no muy lejos de las flamas y fruncir el ceño
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Vie Dic 10, 2010 4:29 pm

Era agradable - y poco habitual - escuchar tan sólo el crepitar de la chimenea y la calmada respiración de una linda humana tan de cerca. Su voz y sus gestos denotaban un cierto cansancio, pese a todo, que tal vez fuera uno de los motivos por los que tenía la guardia baja y mostrase un actitud tan relajada - o al menos, en comparación con momentos anteriores. Esta vez fui yo quien cruzó una pierna sobre la otra, y disimulé una sonrisa con el familiar trato que me dirigía. ¿Jude? Creo que nadie hasta entonces me había llamado así, salvo Chèlan. Y él ya quedaba muy lejos de todo esto; su recuerdo no me inspiró sentimiento alguno salvo una profunda indiferencia. Y sin embargo si me trajo a la mente las primeras noches, aquellas en las que conocí a la que sería mi Sire.

No sabía si sería un buen momento para divagar sobre semejantes cuestiones, a pesar de que pudieran servirme de una mínima ayuda. Después de todo, la hermosa vástago me sedujo a mí como yo esperaba seducir a la mortal que yacía sentada a mi lado, pero ella poseía una habilidad vampírica de la que yo carecía. La Presencia debería ejercitarla tan sólo como resultado de la experiencia, y no como una disciplina, puesto que carecía de esta. No era un gran problema, ya que excepto en aquella ocasión, no me iba a ser de mucha ayuda a lo largo de mi existencia, al contrario que mis otras habilidades.

- Me crié entre las paredes de la catedral de Syael - respondí, mirando con el ceño algo fruncido el fuego.

Contesté con neutralidad, ya que mi vida como humana no me inspiraba nostalgia alguna, pero tampoco resentimiento. A fin de cuentas, a mi educación no le faltó de nada, y siempre tuve comida caliente y un techo - majestuoso techo - bajo el cual cobijarme. No obstante, jamás volvería a aquellos tiempos, por muchas que fueran las comodidades que me ofrecía: Prefería mil veces la vida nocturna y solitaria de los páramos o las sombrías ciudades - como la de la Isla de los Vientos en la que se encontraban - antes que un mundo bañado por la luz del insidioso sol y las restricciones humanas. Porque aunque en los últimos tiempos de mi mortalidad escapara lejos de los toques de queda y advertencias, las prohibiciones seguían vigentes y coartaban mi libertad.

Con tono algo menos austero y una sonrisa mal disimulada, proseguí.

- Las noches en esa ciudad esquivan el toque de queda; sus hombres y sus mujeres - añadí, jugando con mis dedos sobre la pierna.
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Miér Dic 15, 2010 7:30 am

La chica se había perdido un poco en la idea de ir a recoger el gorro con medio de que un accidente con las flamas de las chimeneas fuera a pasar, que casi dio un salto aun sentada al escuchar a Judith hablar, como si estuviera despertándola tras una corta siesta. Lanzo una sonrisa nerviosa y de disculpa a la vampira mientras esta respondía, fijándose en la sonrisa que puso después de hablar bastante curiosa, terminando en disimular el cómo su vista iba hacia abajo viendo el cuerpo de ella de manera muy rápida para volver a ver su gorro a lo lejos

Se levanto mientras la chica seguía respondiendo y se acerco de nuevo a donde estaba sentada antes en el suelo, en un leve y rápido contoneo por naturalidad, volviendo a agacharse para sujetar el gorrito entre sus finos dedos y entonces abrir un poco las piernas, deslizándolas sobre la alfombra, para poder “asomar” su rostro tras estas jugando (a causa del sueño)

Crystal: Curioso la verdad

Musito ladeando un poco el rostro desde su postura, para volver a erguirse y girarse, dejando su sombrero juguetona de nuevo en su “santo lugar” sobre su cabeza. Volvió entonces a donde estaba sentada en el sofá, sin alterar la distancia que Judith había creado pero esta vez, sentada sobre una de sus piernas, con su cuerpo mirando hacia la de su acompañante

Crystal: porque la verdad no tienes mucho la imagen y… Actitud de venir de una catedral

Agrego a lo que dijo cuando estaba parada, echando su cuerpo a un lado para dejarlo reposar en el respaldar al igual que su cabeza, mirando curiosa los ojos de la chica dando lentas y largas parpadeadas dando una expresión que muy lejos se encontraba de lo acusante de sus palabras
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Sáb Dic 18, 2010 11:33 pm

Cada movimiento de la humana dejaba una especie de senda carmesí, que ninguna de las dos podíamos ver, pero yo sí podía sentir dibujada en el aire como la tinta en el agua. Me sentía como el animal al que paseaban por delante de su jaula una presa irresistible, y mi aparente calma era la imagen que quería mostrar para preservar el secreto de la verdadera naturaleza de mi estado, que era la lucha de la criatura prisionera, mordiendo los barrotes de su celda de autocontrol. Pero cuanto más se acercaba la presa, más mellaba las barras del autodominio, y sabía que tarde o temprano sucedería lo que tenía que suceder. No sentía ninguna lástima por eso, claro, pero quería asegurarme de que todo saliera perfecto.

Me divertí discretamente ante sus palabras, observando cada uno de sus gestos. Ya sabía que poco tenía yo que ver con órdenes religiosas y todo lo que ello conllevara, y me alegraba de que Crystal se diera cuenta sin que esto le inspirase repulsión. Después de todo, no sabía nada de ella; no era consciente de hasta qué punto respetaba el culto a las divinidades y sus monumentos como para que se ofendiera por haber dormido impuramente bajo un techo sagrado. Aunque su destino fuera a seguir siendo el mismo: Si hacíamos bien las cosas, mejor que mejor. Viendo cómo ponía una pierna un poco encima de la mía, decidí que debía acelerar el curso de los acontecimientos.

- Y eso... ¿Por qué lo dices? - pregunté con una sonrisa de medio lado, desatando una de mis medias.

Sobrará decir que mi objetivo era quitar las suyas, pero prudentemente obré exponiendo mis acciones como un mero gesto de comodidad para ambas. La media se retiró suavemente, dejando a su paso una piel blanca y firme hasta que la dejé a los pies del sofá. Acto seguido hice lo mismo con la otra, que descansó al lado de su hermana, y deslicé sin brusquedad las manos hasta la pierna que se encontraba apoyada sobre mí. Su falda era provocativamente corta, por lo que no tuve que indagar bajo esta para encontrar el pequeño lacito que las sostenía en su lugar, y casi en una caricia, comencé a desatarlo.

- Tú no pareces una pueblerina, tampoco... - murmuré, aunque de forma audible, mirándola de soslayo sin detener mi acción.
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Jue Dic 23, 2010 8:50 pm

Si había algo que Crystal podía opinar de esa chica era que su forma de ser estaba hecha para siempre estar a la expectativa, hablaba lo necesario no más no menos y se mantenía tan callada y quieta que si no fuera por las luces del fuego podrías jurar que no se encontraba ahí, si le sumamos a eso el misterio que ella misma y esa forma de ser le rodean, vaya que florecía un atractivo rápido. Claro esta que la humana no junto esas ideas a lo largo del rato, si no cuando Judith empezó a retirarle las medias a la chica, ya invadiendo el poco espacio personal que ya de por si esta se daba a sí misma

Un gesto de agradecimiento pero a la vez de duda se dibujo en el rostro de la chica cuando su acompañante acerco sus manos, la verdad que Crystal no tenia nada en contra de ser tocada por otra mujer más bien todo lo contrario, pero normalmente era ella la que terminaba buscando el tacto por necesidad, nunca lo recibía de la nada. Dejándose hacer la maga hecho un poco para atrás casi apoyándose ahora de su espalda baja y apoyando las manos del sofa para no terminar de recostarse a la vez que subía ambas piernas al sofá para dárselas a disposición a la tan servicial chica, por su puesto cerrando ambas piernas al levantarlas para evitar mostrar nada que no le incumbiera a Vasordiel, de momento…

Crystal: *Fue respondiendo en lo que le quitaban las medias* Porque hasta donde e conocido la gente de esa clase no son educados de la manera que lo eres tu, ni visten tan bien como… vistes… tú…

Se le cortaron un poco las palabras sintiendo las manos de la vampira tan en sus muslos y tubo que reunir bastante fuerza interior para no estremecerse por las pequeñas caricias que llegaron a pasar por su piel mientras le retiraban cada media. Para cuando Judith hubo terminado Crystal estaba ligeramente ruborizada y era conciente de ello, por lo que rápidamente pego bien sus piernas y se quedo sentada casi sobre su propia cadera al deslizarlas apurada a un lado

Crystal: Graaatias

Dijo con un tono de niña pequeña acompañado de una linda sonrisa departe de sus labios. Su vista entonces se desvío a un lado y llevo sus manos a sus piernas, acariciando su piel para darse algo de calor extra, sintiéndose el frío que aparecía rápido en la piel a falta de las medias. Sin poder ver mucho por la oscuridad a lo lejos, pero sin volver a ver a Judith pregunto

Crystal: Tomando en cuenta que entramos aquí casi por la fuerza… Dormiremos aquí en el sofá o quieres ver si hay cuartos que aun sean de provecho?

Musito para ver de nuevo a Judith, demostrando su intención de no querer alargar mucho la noche
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Sáb Ene 08, 2011 4:34 pm

Al tiempo que le quitaba parsimoniosamente las medias, imaginaba dos manos mías más, que acariciaban su pierna firme por donde la delicada tela se retiraba. Rodeé esta para pasar bajo la rodilla y seguir apartándola, disfrazando mi mirada lasciva por una cuidadosa y perfeccionista; como aquel que, más que querer hacer algo por el mero placer de hacerlo, lo hace para hacerlo bien. Podía percibir la afluencia de sangre hacia su cuello, y cómo esta ascendía a su rostro, cuyas mejillas se teñían con un tímido rubor. Hablaba de la apariencia, y en parte era cierto, pero no por los derroteros por los que ella se tiraba. La vestimenta, en mi caso, era lo de menos; entre lo que robaba y algunos obsequios que me hacían cuando pasaba ciertas noches con antiguos congéneres, podía pasar por lo que no era sin dificultad alguna.

- A veces las cosas no son lo que parecen... - dejé caer, al tiempo que, asimismo, dejaba caer la media.

Era poco habitual que una mujer se turbara ante el contacto con otra mujer, y en muchos casos, eso podía conllevar incluso un delito. Estaba claro que conmigo eso no tenía ninguna importancia, y de hecho, significaba mucho para lo que me proponía hacer... Pero ¿Qué me proponía hacer? Por mi mente pasaban cientos de imágenes con toda rapidez; imágenes en las que su cuello se acercaba a mi boca para que mis colmillos rasgaran su piel blanca e inmaculada, y mi vista se teñía de su sangre; imágenes en las que dibujaba sus labios con los míos; imágenes en las que confundía mi placer con el suyo y su calor y su respiración eclipsaban el fuego encendido de la chimenea. Posiblemente la respuesta a semejante pregunta fuera “Lo que sea necesario para saciarme”, y quien me conociera lo mínimo sabía que no era, precisamente, poco.

Ella retiró las piernas pudorosamente, pero por primera vez desde que nos vimos, yo la miré sin discreción alguna. En ocasiones resultaba algo intimidante, puesto que aunque en esta ocasión no imprimía toda la agresividad que podría en la mirada, era descortés fijar esta en una persona que se acaba de conocer, y era precisamente lo que estaba haciendo. Pensé entonces en las habitaciones de arriba de las que me hablaba, y de inmediato descarté la idea. Eso daba la oportunidad de que nos separásemos cada por nuestro lado a pasar la noche, y según mis propósitos, era una terrible contrariedad. Subí un pie para apoyarlo en el sofá, apoyando ambas manos sobre la rodilla de la pierna. La falda se resbaló hacia mis caderas por este gesto, pero dadas las circunstancias, no me importaba en absoluto, y tampoco enseñaba más de lo que la humana había mostrado hasta entonces.

- No es recomendable - dije, con voz suave -. La temperatura es considerablemente más baja arriba, no hay chimenea, y han retirado las ropas de cama para no tener que cubrirlas - hice una pequeña pausa, levantando con el pie de abajo una de mis medias, que estaba en el suelo, jugando -. Yo posiblemente no esté aquí abajo, así que el sofá puede ser solo para ti, si quieres... O puedo llamar a Vonkua.


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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Lun Ene 10, 2011 10:48 pm

L a humana empezaba a sentirse mal por haber ya intentado por tercera vez desenmascarar algo en aquella chica como si todo lo que dijera de su vida fuera una mentira, cosa que montaba ya una imagen mental en Crystal de sí misma bastante negativa, que estaría ya pensando ella que había sido tan amable para ese momento

Observo el gesto que hacía con las piernas casi parecido al de ella y al moverse la falda, algo campaneo dentro de la pequeña “santa” sus ojos hacían lo que podían para mantenerse en los ojos de su acompañante y no bajar a buscar el panorama como si se tratara de un vulgar hombre y es que, en lo que correspondía a Crystal, Judith era una chica/mujer ahora normal con gustos normales, a diferencia de Moinat o eso es lo que ella creía…

Crystal: Uh bueno si ya sabes tanto de… *fue respondiendo mientras rodeaba los ojos, cortándose al escuchar lo de llamar al canino* Estoy muuuuy segura de que ese pequeñin está bien abrigado con tanto pelo!

Dijo carismática con una gran sonrisa nerviosa mientras negaba rápidamente con las manos, sin desear tener aquellos colmillos afilados cerca y mucho menos dormir cerca de algo que podría no dudar en comerse a la chica de cena o desayuno mientras esta dormía

Crystal: Pero tu tampoco deberías pasar frio, si no te quedas aquí en el sofá a donde más irías? Bueno… Créeme que yo no tengo problema en compartir un sofá, mucho menos con otra chica, pero debo decir que a ti no se te nota ni una pisca de sueño, acostumbrada a horarios nocturnos?

Dio como respuesta rápido por muchas razones que se cubrían inconscientemente, lo primero era evitar que ella fuera a dormir en el suelo o en algún otro lado incomodo (ahora optando porque tal vez era una de esas personas que dejaban todo por ayudar a alguien, solo que con una actitud mucho más decente) segundo para asegurarse que de verdad aquel lobo no regresaría y tercero y lo que puede decirse más movió los hilos, no quedarse sola en un lugar tan inquietante, después de todo no estaban en ninguna choza o posada con cuartos cuidados y preparados, era una casa que había sido olvidaba por los dueños o vendida y por más o menos cosas, no dejaba de dar una sensación de soledad que inquietaba a algunos y Crystal entraba en ese grupo de gente, además, nunca despreciaba la oportunidad de andar cerca de otro chica, así fuera solo durmiendo
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Lun Ene 17, 2011 1:34 am

Estará de más decir que, por mucho que me hubiese visto dominar al lobo, aún le temía. De todas formas ya era algo que imaginaba, y fue el motivo precisamente por el que dije en alta voz la idea. Dormir en el mismo sofá - que además era amplio, lo cual facilitaba mucho las cosas - era una ventaja a la hora de compartirlo, y ante su pregunta, asentí con una sonrisa. ¿Horarios nocturnos? Diría que no me quedaba otra alternativa, pero la idea de caminar bajo la luz del sol me repudiaba. Por un momento se me pasó por la cabeza que debería disimular algo de somnolencia, pero si pretendía que la chica, más adelante, se percatara de lo que yo era, mejor no darle pista alguna de humanidad.

- No demasiado a menudo - contesté, jugando con un cordón de mi corsé. Sin dejar de hacerlo, la miré, apoyando la sien en el respaldo del sofá -. Sin embargo hay noches como esta en las que, por mucho que quisiera conciliar el sueño, me sería tan difícil que considero una pérdida de tiempo intentarlo.

Me levanté de mi sitio y me acerqué a la chimenea, extendiendo un poco las manos para que se calentaran a la tibieza del fuego. Normalmente el frío nunca me había molestado, pero tal vez a ella le molestara. Íbamos a dormir juntas, y como era lógico, no iba a reposar la cabeza en el extremo opuesto al suyo, sino a su lado. Mis manos no se quedarían a ambos lados de mi cuerpo si estaba de costado, que para caber ambas sería necesario, sino que se apoyarían sobre su cintura fina. Miré las ascuas del fuego y alcé una ceja, meditando sobre ella y yo. ¿En qué estaría pensando? ¿Qué creería de mí, o qué conclusiones estaría sacando? Me daba cuenta de que mis respuestas eran inconclusas, arcanas, y que realmente, en pocas ocasiones realmente contestaban a sus preguntas.

Di media vuelta y regresé al sofá, colocándome todo el pelo sobre un hombro, para mirarla con holgura desde arriba. Mi intención no era simplemente un punto de vista nuevo, que podría ser, sino una manera de hacerle sentir subconscientemente que yo tenía más poder que ella. Apenas duró unos segundos antes de que me sentara a su lado, algo más cerca que antes, con una expresión entre amable y enmascarada, de todo lo que sentía en esos momentos y a lo que pretendía llegar. Con confianza apoyé una mano en su antebrazo, mirándola a la luz anaranjada del fuego.

- ¿De verdad no es molestia? - pregunté, con voz aterciopelada -. Lo cierto es que me encanta dormir en compañía: Detesto un lecho frío.
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Lun Ene 17, 2011 6:03 am

Crystal no logro evitar sonreír cuando ella acepto su oferta de dormir juntas, le alegraba la idea de sentir que de una forma o otra le regresaba en pequeña forma los favores que ella había cumplido para la humana a lo largo de la helada velada. Cuando ella se paro para ir en busca del calor de las llamas, la humana aprovecho para ponerse un poco más a gusto, soltando el broche en su cintura y cuello, más el lazo cerca de su pecho que mantenían aquella chaqueta/traje de ella, para estar más cómoda y seguidamente, sacarse las largas extensiones en sus brazos de la misma junto con la de los hombros, dejando todo caer sobre la alfombra (menos el traje)

El contacto de Judith logro colocarle la piel de gallina a Moinat y no por el hecho del acercamiento, si no que sus manos estaban ahora cálidas y confortables, cosa que Crystal quería y necesitaba en ese momento cuya idea se extendió por su imaginación… Imaginándose una noche acurrucada junto a aquella hermosa chica, hecho que le emocionaba más de lo que demostraba, pero no pretendía demostrar eso con miedo a espantar a su anfitriona. Le sonrió a Judith como afirmación y se acerco un poco más a ella, casi recostándose contra su cuerpo demostrando confianza

Crystal: Claro que no es molestia, es mejor estar acompañada

Respondió alegre la chica, uniendo sus propias piernas y frotándolas entre sí para darse algo de calor. Entonces se acomodo un poco a lo largo del sillón, recostando medio cuerpo y dejándose su mitad (a su lado) del mueble a su acompañante, sin recostarse del todo aun, pero con su cuerpo de lado

Crystal: Pues si no tienes sueño intentare durar todo lo que pueda para acompañarte *respondió medio santurrona* Pero tengo algo de frrrio la verdad… *Agrego mirando las aun cálidas manos de la vampiresa*

Y ahí se quedo, medio recostada ahora mirando desde abajo a la vampiresa, alisando su propia melena con las manos de arriba abajo esperando a que Judith se volteara a darle alguna especie de confirmación de que se iba a costar o simplemente que le volviera a ver
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Vie Ene 21, 2011 12:06 am

El hecho de que se hubiese desprendido de parte de su vestimenta sólo facilitaría las cosas. Pudiera parecer que trato algo tan inefable como el deseo con una frialdad inhumana, pero sencillamente; no soy humana. No tenía ningún interés en ella más que el de satisfacer mi lujuria, algo que la chica tal vez nunca llegara a saber si me excedía en lo pródigo de mis afectos, pues el Beso era, para mí, un afecto más. Por un momento no hice nada cuando noté cómo se apoyaba en mí, pero no aparté la mano de su antebrazo. Simplemente dejé que ambos cayeran por su propio peso, y mi mano se deslizara hasta su muñeca relajadamente, sin ejercer presión. Parecía que iba ganando confianza conmigo, a juzgar por su trato, que cada vez era más fluido, y su proceder gestual. Pensándolo bien, ella posiblemente también hubiera querido dormir conmigo en la cama, pero el sofá limitaba el espacio convenientemente.

Me percaté de la mirada que le dirigió a mis manos. Y que las viera cuanto quisiera: Más tarde las tendría donde no podría verlas. Cuando se acomodó a lo largo del sofá, la observé por unos momentos antes de hacer lo propio, subiendo mis piernas también en la misma dirección que las suyas, pero antes de recostarme tomé con delicadeza y ambas manos el tomo de cabello de ella y ponerlo por fuera del reposabrazos del improvisado lecho, y así no pillarlo con mi propio cuerpo cuando me acostara. Un mullido cojín me hizo reposar el cuello, y con las manos aún cálidas, tomé una de las suyas y la apoyé en mi pecho, que era de las zonas - en aquellos momentos - más tibias de mí por la proximidad al corazón. Nuestros cuerpos estaban en contacto en casi cada punto; las rodillas, parte de los muslos, los codos.

- Al menos podremos darnos calor entre nosotras - dije en un tono algo más bajo de voz, por la proximidad.

Aquella chica no parecía tonta, y la segunda intención de mis palabras era claramente tangible aunque lo disfrazara de una acción tan inocente y simple como que dos personas se infundieran calor en una noche de frío, obligadas por este. Ahora que lo pensaba, había olvidado mencionar el tema de la hechicería en relación a ella, ya que en lo concerniente a mí, al menos por encima, habíamos tocado el asunto. Sería interesante saber a qué lugar concreto se dirigía, pues tal vez encontrara más gente como ella. No es que tuviera algún fetiche con la brujería, pero sí es cierto que me llamaba poderosamente la atención, como en aquel momento los ojos azules de la humana y su confiada actitud, enternecedora hasta un cierto punto, teniendo en cuenta que no sabía que el lobo al que debía temer no estaba fuera, sino tendida a su lado.
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Crystal Moinat

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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Vie Ene 21, 2011 6:11 pm

Crystal pudo confundirse al ver como Judith se recostaba junto a ella, aunque no era algo que no quisiera, pero era contradictorio que lo hiciera ante la gran falta de sueño que ella misma proclamo. Lejos de eso le miro como un niño al que le explicas algo cuando esta le aparto el pelo y movió sus manos, dejándose hacer como si una muñeca de gran tamaño fuese y Judith la niña que juega con el juguete

Cuando Vasordiel se acomodo poco caso le hizo la humana a lo que decía (aunque no implica que las captara y asumiera) ya que se distraía en algo mucho más interesante que una plática; un acto visual que comenzó en ver las manos de ellas unidas y siguió en una mirada no tan disimulada al cuerpo bien formado de la vampiresa, que termino en un parpadeo rápido para volver a verla a los ojos. Si bien ella no sabía las intenciones de Judith por el lado de la humana las cosas se le ponían difíciles, para ella Judith sería cualquier chica normal ó siendo más específicos, heterosexual, al contrario de Crystal que empezaba a alborotarse, al tener lo que ella misma llamaría “un postre” tan bien servido frente a ella y, creyendo, que no podría tocarlo. Por más que su conciencia le gritara que se quedara quieta, bien sabemos que la carne le gana muchas veces a la cabeza…

Crystal: Mhm…

Fue lo único que dijo la adolescente, afirmando las palabras de Judith y es que ella ya no tenía muchas ganas de hablar, ni mucho sueño y sin darse cuenta, la suerte sonrió a ambas chicas que ahora se metían en el mismo juego. Las piernas de Crystal se adelantaron muy lentamente, como una insinuación inocente, buscando enredarse con las de la vampira, había ahora un curioso silencio en el cuarto, el crepitar del fuego incluso parecía haberse callado para atender a la escena y lo único que se sentía, o sonaba, era la tela del cojín ser acariciada por los movimientos lentos de la humana. Sus manos dejaron de ser tomadas por las de la vampira, ahora dejaba descansar el dorso de las mismas sobre el pecho de Judith para tomar las suyas en respuesta, en un agarre muy suave; todo esto con el pequeño trasfondo de Moinat sacudirse un poco para acercarse un poco más a su acompañante, a su hermosa e hipnótica acompañante
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Judith Vasordiel
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MensajeTema: Re: Slavery [Privada]   Vie Ene 28, 2011 12:52 am

No tardamos en acomodarnos en el sofá. Mi intención aparente era hacerle compañía hasta que se durmiera, y a pesar de sus palabras, mi linda acompañante no parecía tener muchas ganas de dormir. Tal vez confundiera mi percepción sexual con la de su sangre, pero tal vez por el mismo exotismo que me despertaba su líquido vital, hechicero, me atrajo la atención su misma persona. Evidentemente no tenía forma de saber cuáles eran sus inclinaciones sexuales; si yacía con hombres, mujeres o ambos, o tal vez hasta entonces no lo había hecho con ninguno pero secretamente lo deseaba. Aun habiendo tratado con ella, y pensándolo con detenimiento, no la conocía ni la mitad de lo que debiera para muchas cosas. Lo único que pasaba por mi mente eran pensamientos sucios, e intenciones tan sórdidas como inamovibles, para mí.

Aunque hiciera un par de minutos ya que me hubiera apartado del fuego, no sentía frío. El cuerpo de la humana emitía suficiente calor como para calentarnos a ambas, en mi caso por lo menos, para que no se me notara la piel tan fría como era su costumbre, y no hice movimiento alguno en principio cuando sentí una de sus piernas acercándose a las mías en el amago de una caricia. Me estaba tentando. Y los dioses sabían que no hacía falta mucho para tentarme, en mis circunstancias. Para mí, todo estaba en silencio a exepción de los latidos de su corazón, que marcaban el pulso de su sangre con un ritmo incesante e hipnótico. El mío creaba un atenuante contratiempo junto con el sonido del suyo, que aunque perdiesen sincronización, siempre terminaban por alcanzarse.

Hice que una de mis manos se deslizara con parsimonia hasta su cintura, donde la apoyé para afirmar el contacto entre ambas. Con movimiento pausado la fui llevando por la línea de esta su cintura hasta la espalda, al tiempo que ponía suavemente mi frente contra la suya. Podía sentir el ligero aliento que escapaba de su respiración. Con cautela comencé a mover una pierna mía hacia delante, hacia ella, procurando llevarla por medio de sus dos piernas para acariciar la de abajo sin evitar el roce con la de arriba. Suponía que ya no era necesario decir nada. En ocasiones, las palabras sólo estorban, y esta era una de ellas. Con el familiar cosquilleo en las comisuras de los ojos cerré estos, para evitar que la humana viera el anormal cambio en su cromatismo con la sed de sangre.
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